Reseñas
Abstract
Giancarlo ZANIER, L'espressione e l'immagine. Introduzione a Paracelso.
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RESEI Z ,IAS 339 caràcter de anàlisis comparado a esta parte, que aumenta su-interés. La tercera parte esta dedicada al complejo y descuidado mundo de los editores, traductores y comentadores médicos, que centraron su interés en el Canon. La última parte, es un fascinante anàlisis del mundo filosófico-natural médico de Bolonia y Padua del siglo XVI v primera parte del visto a través de los comentarios a los capítulos mas teóricos del Canon. En él se nos muestra la complejidad del universo intelectual de una comunidad médica, formada en los paradigmas aristotélico y galénico, que vivió una época de innegables cambios intelectuales. Cierra la obra un apéndice, que contiene dos interesantes secciones: en la primera, se recoge una completa relación de las ediciones del Canon publicadas después de 1500; en la segunda, los comentarios latinos, escritos a partir de esta misma fecha, que provocó el libro de Avicena, tanto los manuscritos (con indicación de las bibliotecas), tomo los impresos. Todo ello va acompariado de una amplia bibliografia y un índice onornastico y analítico de gran utilidad. En resumen, una obra recomendable para quien quiera conocer una parte importante de lo que fue el mundo intelectual cotidiano de las universidades europeas en las que se formó el médico medio, que impartió asistencia médica a las gentes de su tiempo, en uno de los periodos mas intelectualmente atractivos de la historia europea. LUIS GARCÍA BALLESTER Giancarlo ZANIER (1988). L'espressione e l'immagine. Introduzione a Paracelso. Trieste, Edizione Lint, 102 pp. ISBN: 88-85083-11-0. Este libro carece de introducción y de conclusiones finales por lo que sus objetivos han de establecerse tras la lectura. En general, prevalece en todo él un anàlisis internalista, que aunque parece ser menor en el último de los cuatro capítulos que lo componen, «Ippocratismo, acque termali e mondo umanistico» (pp. 77-98), no llega a perder esta característica historiogràfica, pues no se desarrollan explícitamente los factores del mundo del pensamiento relacionados con la obra de Paracelso. Unicamente son mencionados algunos autores contemporaneos y en el segundo de los puntos mencionados de este capítulo se deja entrever, sin explicar, la oposición a la literatura alquímica —y médica— arabe. Sin embargo, este dato sólo sirve sirve para mostrar la originalidad del acercamiento de Paracelso a la alquimia. De los otros tres capítulos, sólo los dos primeros («Il linguaggio, le techniche, la storia», pp. 7-27 y «Struttura della materia, piani di conoscenza, motivi antropologici», pp. 29-45) estan suficientemente encadenados, al estudiarse la relación cognoscitiva que, desde la ontogenia del ser humano, existe entre este y la divinidad creado-
340 RESEI n TAS ra E1 tercero, «La fenice del firmamento e le latrine eteree», pp. 47-76, trata de la relación entre las estrellas y la vida de la tierra, y completa el contenido de los anteriores en el apartado titulado «Stelle, atmosfera, infezione, l'Ens Astrale del Volumen Paramirum», pp. 49-57. En cuanto a la faceta médica esta muy poco desarrollada, ya hemos mencionado lo tratado en el último capítulo del líbro, encontrandose también en p. 25 una definición de la medicina como propedéutica en el ejercicio de la vírtud. Dada la dispersión del contenido de los capítulos en cuanto al tema elegido, así como el escalo interés en la interpretación contextual, hemos de concluir que el objetivo de este libro es en realidad evocar la construcción que Paracelso hizo del mundo, y que el autor parece apoyar en cuatro elementos: Imagen de Dios trinitario y de la vida resultante del creacionismo y de la predestinación; antiaristotelismo, resuelto con el recurso al neoplatonismo, proceder que es contextualizado levemente al traer a autores contemporaneos seguidores del mismo proceder; tradición alquimista, antiarabiga y hecha descansar en las fuentes habituales; hipocratismo, relacionado con el proceso del humanismo y que, según el autor, fue doblemente utilizado por Paracelso: para destronar a Galeno como autoridad y para rechazar el concepto aristotélico de la materia como hilemórfica. De estos, a nuestro parecer, Zanier se siente inclinado a resaltar la aportación de Paracelso a la ruptura con la filosofia aristotélica, analizando los mecanismos gnoseológicos que validaron su acercamiento, como si se estuviese asistiendo al proceso seguido por él mismo. Así, el autor imagina tres elementos. El que se habría presentado mas arduo habría sido el descubrir un discurso lógico que no estuviese basado en la filosofia aristotélica —aunque al tiempo, nos decimos, siguiese descansando en la génesis y constitución corporal—. Para ello se establecen dos modos de conocimiento, sensible e insensible y dos sustancias distintas para el conocimiento de cada una. Dado que uno ha de conducir a otro, se han de establecer la validez de tal modo de conocimiento y los mecanismos de comunicación. Surge así toda una alegoría religioso-cosmológica y antroposófica en la que el ser humano, el hombre (aunque también la mujer que es la que le da su última característica —la paternidad—) aparece como el intermediario entre Dios y Lucifer y la materia que necesariamente debió ser creada por Aquél para encadenar el mal. El ser humano aparece también como uno de los eslabones tradicionales de la cosmología neoplatónica, entre las estrellas y las otras formas de vida, incluida la mineral, así como significa el elemento a partir del cual se van desarrollando, con el paso de los sucesivos periodos históricos, las distintas aprehensiones sensoriales que configuraran el conocimiento absoluto. Por último, la gnoseología aristotélica queda reducida a la nada cuando la observación sensorial se asemeja al conocimiento absoluto —ya que el reconocimiento de las signaturas muestra la esencia de cada naturaleza— y cuando los elementos hilemórficos pasan a ser principios alquimistas: carecen de cualidades específicas, pero siguen siendo constituyentes de la materia. Este último hecho, para
RESE1 n 1AS 341 acabar, constituye una de las pocas apreciaciones de Zanier en torno a la doctrina médica de Paracelso al explicar la recuperación de Hipócrates por haber este entendido que la materia estaba constituida por virtudes y no por cualidades como defendió Aristóteles (p. 83). E1 libro incluye un índice de autores. ROSA MARÍA MORENO RODRÍGUEZ Manuel ZAMORA BERMÚDEZ (1987). Estructura benefica-sanitaria en la Mdlaga de fines del siglo XVIL Hospitales de San Julidn y San Juan de Dios. Màlaga, Universidad de Màlaga-Excma. Diputación Provincial de Màlaga, 327 pp. ISBN 84-7496-I53-X. El trabajo de Manuel Zamora Bermúdez sobre el que vamos a exponer algunas consideraciones fue publicado hace algún tiempo, concretamente en 1987, de manos de la Diputación Provincial y de la Universidad de Màlaga recogiendo el fruto de la labor investigadora que realizó su autor para obtener el grado de Licenciado en Filosofia y Letras (rama de Historia). Se trata, por tanto, del trabajo académico con el que iniciaba su actividad historiogràfica contando, por ello, con una serie de virtudes y carencias inherentes al propio proceso de aprendizaje y a la propia instalación en la dificil tarea de construir explicaciones a los hechos del pasado. Hay en esta primera andadura de Manuel Zamora luces y sombras por las que quedan claramente contrastadas la notable ambición con la que el autor se movió en el campo heuristico, saltando las barreras de los propios archivos locales para adentrarse en la búsqueda de documentos que pudiesen aportar mas luz a los problemas tratados, frente al complejo esquema expositivo o la escasa reflexión que hace sobre determinados aspectos del discurso histórico llegando, en ocasiones, a la extrapolación de las realidades pasadas con intencionalidad de aplicarlas al presente, realidad que queda de manifiesto cuando trata de enlazar el antiguo Hospital de San Juan de Dios, regentado por hermanos de la Orden Hospitalaria, con el Hospital Civil Provincial o cuando, con escasa fortuna a nuestro parecer, pretende apuntalar hipótesis tan discutibles como la creación de una escuela andaluza de enfermería en el siglo XVII. De entrada llama la antención, y hablamos de afirmaciones que se hacen desde la propia introducción del trabajo, la adscripción metodológica del autor a una determinada parcela de historiografía, el estudio de las mentalidades y el intenso esfuerzo que a lo largo del texto se hace, serialandolo en no pocas ocasiones, para convencer al lector de que lo que allí se ha hecho ha sido, precisamente, «historia de las mentalidades».