Reseñas
Abstract
Heinrich Von STADEN, Herophilus. The art of medicine on early Alexandria.
Full text
RESE&AS 335 mentaneamente a las palabras de Alfonso XII ames referidas, que sólo se propusieran «mejorar» a soldados v trabajadores, dando por sentado que los estamentos dirigentes gozaban de la mejor salud, vitalidad e inteligencia posibles. Antonio Rey consagra sucesivos apartados a cada uno de los problemas médico-sociales citados, donde traza un sucinto panorama histórico de la opinión médica al respecto, con particular detenimiento en el siglo XIX, v ofrece acercamientos biobibliograficos de síntesis a los autores cuvos textos ha seleccionado. No hay mas inconveniente que seiialar el desorden en las citas bibliograficas: muchas obras advertides en notas (autor, aiio) o citadas en el texto no se recogen en la bibliografia final, así los Freixa, 1978 (n. 18); Boeck, 1896 (n. 19 v p. 25); Esquirol, 1838 (p. 25 passim); Roth, 1838 (p. 26); Esquirol, 1856 (p. 37, p. 39, p. 81); Zurin y Torrubia, 1977 (n. 66); Foderé, 1813 (p. 53). Otras pequeflas injusticias se cometen con autores clasicos, como alterar el nombre de Trousseau en dos casos (p. 31 y en la bibliografía, donde aparece como Trusseau). Asimismo se advierte la ausencia de mención del texto mas significatívo publicado en los últimos aflos en Esparsa respecto de uno de los problemas centrales que se abordan, como es Locura y degeneración. Psiquiatría y sociedad en el positivismo francés (Madrid, CSIC, 1987) de Rafael Huertas García-Alejo. ESTEBAN RODRÍGUEZ OCAÑA Heinrich von STADEN (ed.) (1989). Herophilus. The Art of Mediczne in Early Alexandria. Cambridge, Cambridge University Press, XLIII + 666 pp. ISBN: 0-521-23646-0. Este libro contiene los fragmentos de los escritos de Herófilo, obtenidos a través de la doxografía y, como tal constituye una inapreciable aportación a nuestra àrea de estudio. Ademas, el autor ha realizado un riguroso estudio histórico-médico que queda reflejado en introducciones a cada uno de los capítulos en los que ha estructurado su búsqueda de testimonios. Este anàlisis tambiéri se encuentra en el estudio preliminar sobre la medicina alejandrina y helenística, en el que se intentan definir sus marcos social y científico. En él queda sentado la escasa relación que las investigaciones medicas de Herófilo y de Erasístrato tuvieron con el patronazgo ejercido por los Ptolomeos o con el Museion creado por ellos. Al parecer, la doctrina médica de Herófilo sólo se vio relacionada con el poder en Frigia y mediado el siglo I a.C. (pp. 458-462). Tras esta introducción el libro esta estructurado en dos grandes secciones, la segunda, destinada a recoger noticias sobre los seguidores de Herófilo, consta únicamente de introducción y fuentes. Contiene también un apéndice en el que se trata de resolver algunas dudas sobre la identidad de Herófilo, alguno de sus tratados o remedios terapéuticos cuyo descubrimiento ha sido asignado a él (pp.
336 RESE&AS 579-585), un addenda con textos no utilizados en el estudio de Herófilo e índices, locorum, de votes y general. En la primera se desarrolla el estudio de Herófilo dividido en las siguientes partes: biografia (pp. 35-66), escritos ((pp. 67-88), las panes del arte de la medicina (pp. 89-114), teoria del método y causa (pp. 115-137), anatomía (pp. 138-241), fisiologia y patología (pp. 242-396), régimen y terapéutica (pp. 397-426) y exégesis hipocràtica, varia (pp. 427-442). Cada una de ellas consta de un estudio elaborado según diversos apartados, excepto en los capítulos V y IX; textos originales, con sus correspondientes comentarios filológicos, y sus traducciones al inglés y un comentario, de caràcter histórico-médico, organizado en tomo a los textos utilizados en el capítulo en cuestión. Esta organización del estudio permite, como el autor expresa en el prólogo, que pueda ser utilizado por distintos lectores, al modo en que fue diseriado por García Calvo su Heraclito. Así pues, este libro es de lectura exigida para los historiadores de la medicina y como nos dice el autor: «The first comprehensive presentation of the ancient evidence concerning the extraordinary accomplishements of one of the leading scientist of the ancient world hardly requires an apologia» (p. XI). Sin embargo, persisten en este elaboradísimo estudio algunas cuestiones que el autor deja explícitamente sin responder y que en general estan relacionades con el capítulo quinto. Así, se habla de un cierto mecenazgo de los Ptolomeos a los acercamientos empíricos como un factor influyente en la poca diferenciación metodológica de Herófilo (en multitud de ocasiones se ve la incapacidad de diferenciar el proceder de Herófilo de los empíricos) sin profundizar en estas interrelaciones; incluso se trata de atribuirlo a la presencia del escepticismo, planteando marcos, pero sin profundizar en el anàlisis. Este modo de interpretar ayuda poco cuando se plantean algunas críticas historiogrk-icas, ya que son poco esclarecedoras: «Within the limits of his insistence on the hypothetical and provisional nature of causal explanation, Herofilo therefore seems to have accepted the traditional humoral theory...», ello para mejorar la hipótesis de Kudlien, según la cual la doctrina humoralista tenía un fundamento eminentemente terapéutico (pp. 246-247). Y, aunque los intentos de aludir a Aristóteles son también constantes, nos parece que quedan sin entidad las propuestas de Staden; algunas de ellas son irrelevantes, si no producen confusión: «The doxographic genre was growing in popularity in the early hellenistic period, inspired in part by the exemple for Aristotle, who often collected, classified and criticized popular as well technical opinions on scientific and philosophical cuestions» (p. 300), mientras que otras pueden caer de lleno bajo este último epígrafe, como, por ejemplo, cuando parece equiparar el concepto galénico de facultad cerebral con medio o se define incorrectamente el término de instrumento (p. 257). No faltan las tradicionales alusiones a Kuhn o a Nietzsche para explicar la metodología de Herófilo, aunque nos preguntamos si no hubiese resultado mas eficaz el manejo del Aristotelismus de Moraux (esto a pesar de que el autor haya utilizado sólo selectivamente la literatura aparecida con posterioridad a 1988 (p. 589).
RESERAS 337 En todo caso, a partir de ahora y gracias a la ingente labor llevada a cabo por el autor disponemos de un preciado elemento de estudio de la antigüedad. ROSA MARÍA MORENO RODRÍGUEZ Nancv B. SIRAISI (1987). Avicenna in Renaissance Italy. The Canon and Medical Teaching in Italian Universities after 1500. Princeton, Princeton University Press, 410 pp. ISBN: 0-691-05137-2. He aquí un libro que me apresuro a recomendar. Su autora, profesora en el Hunter College v en la Citv University de Nueva York, estudia en él una parte sustantiva de la historia intelectual de la medicina europea de los siglos XVI y XVII, aunque no deja de estar presente lo que aconteció en la institución universitaria a partir del siglo XIII, siguiendo como hilo conductor la historia del Canon de Avicena en las universidades europeas, especialmente en las italianas del norte. Como no podemos por menos dejar de advertir, se trata del período académico en el que por primera vez en la historia intelectual europea, esta estuvo dominada por la novedad que significó la imprenta. Entre 1500 y 1674 se hicieron unas sesenta ediciones latinas, totales o parciales, del Canon de Avicena. Puede parecer sorprendente este hecho, cuando la imagen que las historias de la medicina al uso dejan traslucir de este periodo de la medicina europea occidental, es la de la marginación definitiva de un galenismo médico basado en el arabismo a partir del humanismo renacentista de finales del siglo XV, o bien la idea de que una nueva anatomia, una nueva fisiología y una nueva patología se fueran imponiendo conforme se fue avanzando en los siglos XVI y XVII. En ello precisamente radica la originalidad del enfoque de la autora: la de hacer la historia desde el punto de vista de quienes podíamos llamar «perdedores» en la tensión histórica entre tradición e innovación; sobre todo, cuando la «innovación» ha sido vista desde la perspectiva de lo que a partir del siglo diecinueve se ha entendido como medicina moderna. Con ello, el libro que comentamos nos ayuda a conocer mejor la realidad histórica de lo que fueron los ambientes intelectuales de las facultades de medicina europeas —especialmente las italianas— y de los siglos XV al XVII. El Canon no fue nunca considerado como un libro de texto, en el sentido actual de esta expresión, es decir un manual que el profesor recomienda y que el estudiante memoriza para dar cuenta de su contenido en el examen. Su extensión y densidad lo hacían desaconsejable. Fue, en cambio, una magnífica obra de consulta y una insustituible pauta para la enseilanza médica del galenismo, sistema médico que se impuso en el mundo académico europeo, y que permitió dar explicación cabal de todos los aspectos del cuerpo humano en salud y enfermedad, tanto considerado en sí mismo como en relación con los dems seres vivientes y el propio cosmos (macro