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La formación en Biblioteconomía y Documentación en España

Abadal Falgueras, Ernest

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Abadal Falgueras, Ernest

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La formación en Biblioteconomía y Documentación en España Ernest ABADAL FALGUERAS Facultad de Ciencias de la Información Universidad Autónoma de Barcelona O. Introducción Existen distintos textos que, con mayor o menor profundidad, han intentado mostrar la situación y evolución de la formación de los bibliote - carios y documentalistas en el Estado español. Uno de los más antiguos es el de Luis García Ejarque [GARCíA EJARQUE, 1974], en el que se repa - san especialmente las tres experiencias docentes más antiguas: la Escuela de Diplomática, la Escola de Bibliotecáries de Barcelona, y la Escuela de Documentalistas.Habría que mencionar,más adelante, el capítulo del informe del Ministerio de Educación y Ciencia, dedicado a la formación, y en el que se exponía el estado de la cuestión de la docencia en Informa - ción y documentación,detallando las distintas tipologías y niveles de estu - dios entonces existentes [DIRECTRICES, 1983]. La ponencia de Carme Mayol y A. Massíssimo de las Y5 Jornadas Catalanas de Documentación ¡MAYOL, 1986a], hacía también un repaso de las principalesexperiencias docentes existentes en aquel momento en España. Más recientemente, sc ha presentado la tesis doctoral de Félix del Valle, centrada en el estudio de la formación del profesional de la documentación [VALLE, 1990]. El capitulo cuarto está dedicado al estudio de la formación del documenlalis - ta en España. En él sc detallan los principales centros e instituciones docentes, haciendo mención, además, de las materias y contenidos de los programas que ofrecent. ¡ Ají ~tic el objetO(le estud o ,•ea en parteci irle ¡ (lente, so rita (le On coques (ti st j ntos. i>t tesis (le 1. (leí Val lo tíos eri be cotí dotal e ¡os pl anos (le estrid os y a s tu sposie ¡ tilles legales sobre la ensen art ‘a (le a di se i — pl i no. con la lina (10(1 dc real izar un atíd lisis de sas contenidos. El pritie ipal mb r&s del itrtbúi sc ce Ura en los eutríe tu a docen tos, oit ¡ as asignal U 1-as que so títparteti en carla cciii o. Es’o consí it uye La ha se del allá Ii — sis y do la compatacmoa que se ostabteee Cotí la siltiaciou, (le otros patses. t)ouoítír’ííi=ííííiít do tos (ilota-ros dr’ la /ofirí-íttoc-¡rhí o t(i — 1993 — Editorial Complutetíse. Mztdrmd 10 Ernest Abacial Falgueras No obstante, a efectos del presente estudio, interesa especialmente detectar el mayor número de iniciativas docentes existentes en el Estado español para así poder extraer conclusiqnesrespecto a la denominación de la disciplina. Con tal finalidad, la siguiente descripción se dividirá entre lo que es propiamente formación universitaria y lo que es enseñanza no uni - versitaria2. Esto se complementará con el análisis de varios textos teóricos donde se defiende una de las dos grandes vías que conducen a la forma - cIón académica especializada: ya sea mediante estudios de posgrado, o a partir de un ler y Y ciclos específicos de la materia. El largo debate sobre la orientación que debía tener la Reforma de los Planes de Estudios Uni - versitarios en cuanto a los estudios de Documentación estuvo sensible - mente marcado por esas dos concepciones enfrentadas3. En la actualidad, las características generales de la formación en el Estadoespañol son las siguientes: Notable aumento de los cursos y programas deformación relacionados con la Documentación Los estudios de Documentación son relativamente recientes (con algu - nas excepciones) y están conociendo, en los últimos años, un crecimiento espectacular, tanto en lo que se refiere a la enseñanza reglada como a la no-reglada. La notable pujanza e importancia que ha ido adquiriendo la Información y documentación en el seno de la sociedad ha repercutido directamente en las demandas de formación especializada. Por esta razón, no es nada extraño constatar un aumento progresivo de la oferta docente, especialmente en cuanto a la enseñanza no reglada (cursillos, etc.). Este crecimiento y proliferación indiscriminada convivecon una indefinición parcial referente al diseño y estructura de los estudios universitarios de documentacion. íntima ¡elación entre la Biblioteconomia y la Documentación Normalmente, y esto es especialmente válido dentro del ámbito univer - sítario, no se da el caso de estudios de formación exclusivamente centra - dos en Información y documentación4, sino que lo más frecuente es que coexistan con los de Biblioteconomía y, a menudo, también con los de Archivística. Las recomendaciones internacionales hacia la integración y armonización de las materias de cada uno de los tres ámbitos, que ya se seguían en la mayoría de los planes de estudios existentes marcarán tam - 2 Lii este apartrtd.í se incIni ríatí toda una serie (le cttros de tííuy diversa índole qtte no <itoigrírírin rl iii— gun tipo do (culo universitario. El retraso a la creaciétí de una licetíejatura específica de Documerítaejéir <tío aprobrida hasta abril de 1992) se entiende nlejtsr desde esta perspectiva. Auííque puedan existir especializaciones deníro de la Diploniatura de Bibliotecononíla y Docunienla - clon o de la Licenciatura de Doeumentacidn, el diseño global de ambas tiene un carácter integrrtdor. La formación en Biblioteconomía y Documentacion... 11 bién el diseño curricular de los nuevos planes docentes. (Esta característi - ca condiciona notablemente el presente análisis que abordará la forma - ción, de manera conjunta, tanto de la Biblioteconomía como de la Docu - mentación). Consolidación del Primer ciclo de estudios universitarios La promulgación del RD 3104/78 que introduce oficialmente los estu - dios de Biblioteconomía y Documentación en el Estado español, y la Orden de 24/02/81 que desarrolla las directrices para elaborar los planes de estudios en las Escuelas, marcan el punto de partida de la consolida - ción del Primer ciclo de estudios universitarios que se ha visto reforzada, últimamente, con la aprobación de las Directrices propias (1991) de la Diplomatura de Biblioteconomía y Documentación.Después de haber transcurrido más de 65 años a lo largo de los cuales tan sólo existía la Escuela de Barcelona, han empezado a funcionar, en los últimos años, siete nuevas Escuelas universitarias (existiendo además proyectos sólidos de otras nuevas), cambiandoconsiderablemente el panorama educativo español. Reciente creación de los estudios de segundo ciclo La demanda de estudios superiores en Biblioteconomía y documenta - ción se remonta bastante en el tiempo. Desde distintos sectores, especial - mente desde las asociaciones, se venía reclamando formación específica para los profesionales de la materia. La existencia de dos modelos concep - tuales enfrentados en cuanto a la formación (estudios de 2~ ciclo versus estudios de posgrado) [v.4] no facilitó la rápida instauración del Y ciclo. Finalmente, en abril de 1992, el Plenario del Consejo de Universidades aprobó la creación de la Licenciatura de Documentación (BOE 27/08/1992). Por otro lado, se constata también la introducción de la asignatura Documentación (ya sea como troncal u optativa) en distintos planes de estudios de las nuevas Licenciaturas [y. 2.4]. Contemplandoglobalmente la evolución de la formación en España se constata la presencia de dos grandes dicotomías: Enseñanza erudita versus enseñanza próctica Esa dualidad, mencionada también por A. Estivilí en una parte de su tesis [ESTIVILL, 1991], está presente desde finales del siglo pasado hasta principios del s. XX. Los dos modelos enfrentados son, por un lado, l~ Escuela de Diplomática y, por otro, la Escola de Bibliotecáries de Barce - lona. La primera defendía una formación de tipo erudito y académico des - tinada a formarprofesionales que actuasen como bibliófilos o conservado - res de libros. En cambio, la Escola de Ribliotecáries, estrechamente vin - culada con la implantación y extensión de una red de bibliotecas públicas, 12 Ernest Abadal Falgueras e influenciada por las Escuelas de biblioteconomianacidas en los EUA a finales del siglo pasado, queríadotar a sus estudios dc un carácter eminen - temente práctico, considerando más importante la organización y gestión de los libros que el estudio de su contenido. El servicio al público era el objetivo primordial. La extensión y posterior consolidación del sistema de bibliotecas públicastambién contribuyó a este nuevo enfoque en el carác - ter de la profesión. (Esta dualidad también es válida si se analiza la profe - sión, puesto que el bibliotecario erudito siguió cultivándose dentro del Cuerno Facultativo de Archiveros y Bibliotecarios). Formación general versus formación especializada Esta dicotomía surgirá con considerable retrasorespecto a otros países5. Con la aparición de nuevos tipos de documentos y la proliferación de los servicios de información se irán diferenciando dos tipos de profe - sionales: el bibliotecario generalista (que desarrolla su trabajo en una biblioteca pública) y el bibliotecarioespecializado que, rápidamente. adoptará el nombre de documentalista.Este último empieza a reclamar una formación específica para el campo de aplicación en el que trabaja y también respecto a la utilización de nuevas tecnologías. A pesar de los aparentes antagonismos, ambas dicotomías han actuado solamente como fuerzas contrapuestas dentro de un mismo marco común, sín dar lugar a ninguna ruptura. Su papel ha consistido en enriquecer y diversificar las orientacionesrespecto a la formación en materia de Biblio - teconomia y Documentación en el Estadoespañol. 1. Los antecedentes Según Luís García Ejarque [GARCIA EJARQUE. 1974], la toma de conciencia en’ España de la necesidad dc formar de alguna manera especí - fica al personal encargado de la conservación y organización de los archi - vos y bibliotecas, puede situarse poco después de la ley de Desamortiza - ción (1835). Como se sabe, los bienes culturales de las órdenes religiosas (muchos de ellos estaban formados por importantes y valiosas bibliotecas y archivos) pasaron a disposición pública. A partir de aquí se plantea la necesidad de encargar su cuidado, conservación y organización a unos profesionales más o menos especializados. Al año siguiente, la Real Librería Pública se convierte en Biblioteca Nacional y vuelve a plantearse dc nuevo el problema de la formación de los profesionales. La Escuela de Diplomática fue fundada en 1856 (R.O. 8/10/1856) a partir de una propuesta formulada por la Academia de Historia cuatro años antes. El plan de estudios de la misma incluía, entre otras materias: Fu los FIJA, p.c., los bibliolecarios especializados crearon en 19(19 st, propimí asociación y. dos años después, coníenzaron a st,licitar ft,rrnaciñn específica para su campo de trabajo. La formación en Bibboteconomía y Documentacion... 13 Paleografía, Latín, Clasificación,Historia de España y Arqueología6. El titulo que se otorgaba era el de Paleógrafo2, y permitía ejercer profesionalmente en archivos y bibliotecas públicas que conservasen manuscritos. Poco después, en 1858, se creó el Cuerpo Facultativo de ArchiverosBibliotecarios, el cual tenía como objetivo principal defender los intereses de este nuevo colectivo de profesionales. En 1867 se amplían las compe - tencias de la Escuela incluyendo también la formación de los anticuarios, posteriormente llamados arqueólogos. La asociación de profesionales tam - bién los integró en su seno, pasando a ser el Cuerpo Facultativo de Archi - veros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Los estudios en la Escuela tenían una duración de tres años. No obstan - te, los licenciados en Filosofía y Letras podían cursarlos a la vez en un solo año. La existencia de una pugna entre la Escuela y la Facultad de Filosofía y Letras (Universidad de Madrid) acabó en 1900 con la desapari - ción de la Escuela y el traspaso de las materias allí impartidas a la Sección dc Historia de la Facultad. Para Carme Mayol [MAYOL, 1982], los moti - vos de dicha desaparición deberían buscarse principalmente en la rivali - dad docente entre ambas instituciones de enseñanza, y también en los pro - blemas que existían para encontrar salida laboral a los alumnos de la Escuela. En este preciso momento, la formación académica para los biblioteca - ríos desaparece y queda reducida a unostemarios de oposiciones (éstas no dejarán nunca de convocarse) y a un cuerpo de funcionarios8. El perfil de los profesionales, a partir de este momento, será el de licenciados en Filo - sofía y Letras que habrán recibido una formación suplementaria en la materia. El Cuerpo (mediante pequeñas academiascreadascon tal fin) cubrió, desde entonces, esas enseñanzas específicas que había que añadir al titulo de licenciado. (A partir de 1952, no obstante, se inician tos Cursos para la Formación Técnica de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos que posteriormente, en 1964. se convertirán en la Escuela de Documenta - listas [Y. 3.2.11). Lii [VALLE, 1990:217-221)] se detallan todas las materias que se impartían. Hay qtíe hacer notar, sin embargo, el carácter eminentemente teórico y poco técnico de las mismas. FI producto final será, cotiio se decía anteriormente, un bibliotecario erudito, cotíservador de libros y poco preoctípado por su dilusión. Despités pasatotí a llamarse paleógrafos-bibtioiecarios y, finalmente, arcitiveros-bibliotecarios. Aunque esta era la situación en la mayor parle de Fipaña, en Cataluña las cosas eran distintas. La creación do la Exc-oir, dc’ Bibliotecciries garantizó, desde 1915, la formación (le ~as profesionales catalanas Sus reducidas diíííensiones, el hecho de no conceder títultí universitario, y la exigencia de una licenciatura puní acceder al Cuerpo, no permitieron que la Escocía de Barcelona luviera utía repercusión e influencia mas allá <leí ámbito catalán, tina pequeña muestía de esto se puede encontrar repasando diversos artículos HUIDOBRO. 1929 o CONGRESO. 1950] de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, órgano de expresión del Cuerpo. Etí ellos se ponía de tnanifieslo la necesidad de crear utios estudios específicos para tos proFesionales dc las biblititecas y Itís archivos aunque, curiosamente, en ninguno dc ellos sc hace relc - retícia a la Escuela <le Barcelona que ya eotonces Funcionaba a pleno rendimiento. 14 Ernest Abacial Falgueras 2. La enseñanza universitaria La descripción de los estudios de Documentación en la Universidad españolapodría presentarse siguiendo su propia estructura de tres niveles: Estudios de Primer ciclo Impartidos por Escuelas universitarias o sus equivalentes. Tienen, hasta el presente, una duración de 3 años y conceden el titulo de diplomado en Biblioteconomía y Documentación9. Estudios de Segundo ciclo Se trata de un nivel de estudios recientemente aprobado y del cual se van a iniciar las primeras experiencias. Hasta hace muy poco, la única pre - sencia de la Documentación en este ciclo se reducía a las distintas asigna - turas impartidas por el área de conocimientos de Biblioteconomía y Docu - mentación en diversosPlanes de estudio universitarios. Estudios de Tercer ciclo Se trata de una formación de tipología muy diversa que ofrecen las Universidades españolas a los posgraduados. Por lo general son unos cur - sos concarácter muy especializado y/o de aplicación. La tipología (según el número de horas y la composición del profesorado) es variada: Cursos de doctorado, Masters,Diplomaturas de posgrado y Cursos de especializa - ción. Los títulos que se otorgan también son diferentes en cada caso. A efectos del presente estudio no se hará especial mención de las distintas titulaciones existentes. Hasta hace poco, no existían tampoco programas específicos de 3er ciclo dedicados a la Información y documentación. La presencia de esta materia en los cursos de posgrado se realizaba a través de la introducción de asignaturas de dicha área de conocimientos a programas de doctorado, masters o posgrados especializados en otras materias. Aún así, han ido surgiendo últimamente, con notable éxito, experiencias diversas de cursos especializados en cl campo de la documentación. 2.1. Primer ciclo Los estudios de primer ciclo son, sin duda, el pilar fundamental sobre el que se asienta la formación en el campo de la documentación. Las materias que se imparten integran las tres disciplinas tradicionales que se ocupan del tratamiento de la información: la Biblioteconomia, la Docu - mentación y la Archivística. Los programas de estudios tienden a la armoAunque durante muchos años no expidió ningún título universitario, se ha incluido en este apartado a la Escala de Bibhatecá ríes de Barcelona, a experiencia docente de más tradición en todo el Estado espa - nol. La duración de sus estudios (3 años), el rigor científico con que se impartían las clases y la posterior conversión en Escuela universitaria, explican su inclusión en este apanado. La formación en Biblioteconomía y Documentacion... 15 nización de las distintas materias relacionadas y parece que también será esta la tendencia en los futuros planes de estudios. La creación de Escuelas universitarias dedicadas a la enseñanza de la Biblioteconomía y Documentación (EUBD) es un fenómeno reciente. Exceptuando la Escuela de Barcelona, el resto de Escuelas que han ido surgiendo (y las que aparecerán) lo han hecho en la década de los 80, a partir de la promulgación del Real Decreto 3104/78 del 1 de diciembre (BOE 9/01/79), que introduce los estudios de Biblioteconomía y Docu - mentación en el Estado español para Escuelas Universitarias, y de la Orden de 24 de febrero de 1981 (BOE 14/03/8 1), en la que se dictan las directrices necesarias para la elaboración de los Planes de Estudios de las EUBD. Desde la Escuela de Barcelona, la primera en crearse, hasta las de León o Madrid, las más recientes, se ha ido tejiendo una red de centros docentes repartidos por toda la península. 2.1.1. Escuela Universitaria de la Universitat de Barcelona Los orígenes de la actual Escola Universitária “Jordi Rubió i Bala - guer” de Bibliotecononuia i Documentació no son nada recientes y deben buscarse en la antigua Escola Superior de Bibliotecáries, que fue creada por la Mancomunitat de Catalunya10 en 1915, con el objeto de posibilitar el Plan de Lectura Pública que había diseñado la propiaMancomunitat. La estructura de los estudios de la “Escola” se basaban en el modelo de ense - ñanzaanglosajón, el más avanzado del momento. Los máximos impulsores de la Escuela, la primera en su género del Estado español, fueron Eugeni d’Ors y Enrie Prat de la Riba. El primero era vocal técnico del Conselí d’Investigació Pedagógica, organismo encargado de redactar el informe que serviría de base para la creación de la Escuela. El segundo era en aquel momento presidente de la Mancomu - nitat dc Catalunya. La idea de este proyecto debe atribuirse, no obstante, a Eugeni d’Ors quien fue, además, su primer director La larga historia de esta Escuela (que ya ha celebrado su 75 aníversa - río) podría dividirse en distintas etapas, muy relacionadas todas ellas con el desarrollo político y social del país: [FORMACION, 1986] Desde la creación hasta la Guerra Civil (/9/5-38) Los requisitos de admisión a la Escola de Bibliotecáries eran la pose - sion de conocimientos equivalentes a la enseñanza secundaria, y su plan de estudios duraba 3 años. La Escuela se instaló primero en el edificio de la Escuela Industrial. Desde su creación, estuvo dotada con un profesora - o La Dra. Assumpta Eslivilí ha realizado utía tesis doctoral [E5TIvILL. 19901 en la cual so hace un recorrido por la historia de la Facucla, desde los orígetíes líasla 1939 Esta es, sin sluda. la apros imaciólí mas profunda y e xlíausí iva que se ha real izado hasta el 1iresett te sobre la materia - 16 Ernest Abadal Falgueras do estable compuesto, entre otros, por: Rafael Campalans, Jordi Rubió, Eugeni d’Ors, Ramon d’Alós Monner,Joaquim Xirau y Ferran Soldevila. El ascenso al poder del general Primo de Rivera (1923-1930) provocó la destitución de la mayor parte del profesorado que impartía clases (eran los intelectuales catalanes de la época) y la alteración de su plan de estu - dios. La Escuela pasó a formar parte de la Escuela Superiorpara la Mujer, perdiendo de ese modo su autonomía y cambiando su nombre por el Escuela de Bibliotecarias, Archiveras y Funcionarías. En 1930, cuando cae la dictadura, la Escuela Superior para la Mujer es suprimida y, en el curso 1930-31, se restablece la Escola de Bibliotecáries con nuevoprofesorado dirigido por Jordi Rubió 1 Balaguer. Posteriormen - te, en 1937 la Escuela es trasladada al “Antic Hospital de la Santa Creu”, siendo esta su sede hasta 1991. La posguerra y el franquismo (1939-78) Después de la Guerra son destituidos el director, Jordi Rubió i Bala - guer, y el resto de los profesores de la Escuela. Esto provoca la pérdida de los más prestigiososintelectuales catalanes de la época cuya presencia entre el profesorado de la Escuela era fundamental. Como consecuencia de la prohibición del catalán, las clases pasan a impartirse en lengua caste - llana. En el plano institucional, la desaparición de la Generalitat de Cata - lunya hace que la Diputación de Barcelona asuma la gestión de la Escuela de Bibliotecarias (1939), el nuevo nombre recién estrenado, y también de la Red de bibliotecas populares. La época final del franquismo coincide con la introducción de diversos cambios: aprobación de un nuevo Plan de Estudios, aceptación de estu - diantes masculinos, y un nuevo cambio de nombre (Escuela de Bibliología en 1973, y Escola de Bibliologia en 1974). La creación de los estudios uníversitarzos <1979—) El Real Decreto 3452/81 dc 13/11/81 (BOE/8/2/1982) autoriza la crea - ción en Barcelona de una Escuela Universitaria de Biblioteconomia y Documentación adscrita a la Univcrsitat de Barcelona11. (Previamente, en El Plan do estudios oficial de la Escuela fue aprobado por OM de 26/113/1954 y consta de las si g tt ion tos <si gnat u ras: • Pri iii or curso: lii soria (leí libro y (le las bibliotecas, B i 1~1 i oteooiíotíí ía 1, Bibí ogra fía ¡ . Análisis dsícurríoiílal 1, Isliííiíía tíío<loriío. ‘I’enííinoloeía cietitihea, leotiioa del trabajo cienlílico. Literatura. 1 Iisl<,ria. — 5ogutído cltrsss: Bibliotecotíotííía II. Bibliografía II. Análisis (Isictlrtlctttat II, ¡<lionta moderno, Ihícumentaciótí 1, Clasificación e indiníción. Archivística 1. lNíies,grafía, Te roer e tt rso: Doc tim en tao i ón II. la foríaát i ca sl< te í.í iiiciii al, Restauración y encuaderiíac i ón. Aro h i — isí i ca II Cl ts iii caoi óO ei rt(l i yaci~íí II. A rotí iv Os adiíí iii ¡st rat i vos, Bases de datos, Control y pr<íce — «iii tonto de libro aní iguo. lu cales río inftínííac i ón ci cnt dic a y lécn ca, E<í rtííatos bibliográficos legibles por ttíáqttina. Lafórmación en Biblioteconomía y Documentacton... 17 1979, se había promulgado el decreto de introducción de los estudios de Biblioteconomia y documentación en el estadoespañol [v.2.ljD. La adscripción a la Universitat de Barcelona tiene lugar en 1982, fecha en la cual adopta su actual nombre: Escola Universitñria “Jordi Rubió Balaguer” cíe Biblioteconomia i Documentació. Finalmente, el 1 de diciembre dc 1992 se firmó la integración definitiva de la Escuela en la Universidad quedando aún pendiente, no obstante, el traspaso de los loca - les y del perosnal que dependen todavía de la Diputación de Barcelona. 2.1.2. Escuela Universitaria de la Universidad de Granada Autorizada a impartir estudios en 1982 (R.D. 18/06/82) y adscrita a la Universidad de Granada, por lo que se convierte en el primer Centro que crea una EUBD estrictamente universitaria. El Plan de estudios es similar al impartido en Barcelona’2, puesto que ambos siguen las directrices del plan de estudios para EUBD fijadas por OM 24/02/1981. No se empiezan a impartir las clases hasta el curso 1983-84. 2.1.3. Escuela Universitaria de la Universidad de Salamanca Aunque fue autorizada en 1982 (R.D. 24/09/82), sus actividades docen - tes no se Iniciaron hasta el curso 1987-88. Su adscripción a la Universidad de Salamanca se produce en 1986. Actualmente está integrada en la Facul - tad de Traducción e Interpretación. El Plan de Estudioscoincide con el de la Universidad de Granada, aun - que también se tuvo en cuenta el de Barcelona. Dispone de una ligera orientación y especialización hacia la Archivística13 2.1.4. Diplomatura de la Universidad de Murcia La Diplotuatura de Biblioteconomía y Documentación de la Universi - dad de Murcia depende de la Facultad de Filosofía y Letras. Este fue el primer caso de una diplomatura que prescindía de la creación de una 2 l..as asignaturas son: • Pritííer curso: Historia del ducumenttí y de los depósilos documentales. Biblioteconomía 1. Biblio. grafía 1, A‘tá lisis documental 1. idi <‘ma. Seminario do ositíditís 1511, — Seg u íídsí osírso: Bibí i í:tI.ecnnoní ía It, B iiti ografía II. Análisis doctimeal al II, Letígitajes (bou metíta— les 1, lo roer curso: lenguajes (1(10 LtTtte[ttal os II, ¡ nfort,íát ca (locumenta 1, Tooria y 5(10 inI ng ía de la eotiut— cecí su, Archivística, Idi (tilia, Setíiiaario de e slud os - [RUIZ, 199<1:375.1 - Relación de-asignaturas: Priíííor curso: H ist<íria del doctímotíto y (le los depósit<ís d<ícut,,entales, Bibliografía, Análisis tlsicttiiicatai. Isli<:triia iííodertio, y las <iptativas: Latín, Paleografía lalitía, Historia e liistorisígrafia. Crítica y comen Itrio de loen lOs, — Sogu n do o tirse: Doctimen 1 ao i ti, E eiiguaj es doc u me ita les. iniciación a la i o fortíí álica, Idi nula m<sde ríí<í, Aích iv isí i ca sí Bibí i sulecotioní ía. y las optativas: Artes giáticas. Paicografia castoiiatia. H ¡ sto ri a (le 1 as i astil uo tonos del A ííti gut< Rég i ludí. Con se rv nc ión (leí mate tial doc uííío,ítal- • ‘Icícor o uírso: liifortííát ¡ca aplicada y baticos (le sLít tís, ¡<loiti a i tisídorti<,. Archivística o Bibí ¡ moco— tísmntia. y las optativas: Restauraciótí y enoitrí<let-naoión, Dipísimática. Téotíioas del trrtb:tio cientif¡— 051. llislorí:, <lo la :t<ltiiinisiraeión c<inletiiptiráaea. 24 Ernest Abadal Falgueras • Master en Documentación pedagógica (Universidad Complutense de Madrid) • Master en Documentación y Sistemas de Información Sanitaria. Pro - yecto DOSIS (Universidad Complutense de Madrid) • Master dc Documentación e información científica (Universidad de Murcia) • Curso de especialización en Documentación médica (Universital Autónoma de Barcelona) • Master en Información y Documentación (Universidad Carlos III) • Master en Documentación online and compact-disc /MasDoc (Cen - tre d’Estudis de Documentació de Patenas - Universitat de Barcelo - na> • Curso de sistemas de documentación en la empresa22 (Institut de Tecnologia de Catalunya - UniversitatPolitécnica de Catalunya) • Documentación automatizada en la educación (Diploma de posgra - do, Universitat de Barcelona) 2.4. Reforma de los Planes de Estudio La publicación en 1983 de la Ley Orgánica de Reforma Universitaria (LRU) (Ley 11/1983), supone el inicio de la reforma y reorientación de todas las titulaciones oficiales homologables a nivel estatal. Este proceso no empieza, de hecho, hasta 1986, cuando se forman 16 grupos de exper - tos encargados de diseñar los anteproyectos de las titulaciones (que fueron modificadosconsiderablemente en la mayoría de los casos). A partir de 1987, la Ponencia de Reforma de Enseñanzas Universita - rias, ente dcl que dependen los distintos Grupos de Trabajo,empieza a hacer públicas sus propuestas. En el mes de abril de ese mismo ano se aprueban los informes técnicos para la elaboración de las Directrices Generales Propias de la Diplornatura en Ciencias de la Docuínentación23 y también de una Licenciatura. El Informe sobre las recién bautizadas Ciencias de la Documentación fue elaborado por el Grupo de trabajo número 14 (Historia y Filosofía). Una vez hechos públicos los dictáínenes, lodos los colectivos implicados, ya fuera profesionalmente o a través de la docencia, pudieron expresar su opinión sobre el diseño curricular de la nueva licenciatuta u otros aspectos de la misma (hasta febrero de 1988). La recopilación de todas las observa - ciones fue publicada en unos documentos (los famosos libros verdcs) que 2 So inició en VM y (losdo oítístnccs lía veiiidsí tealizzíti<losc do foitíta cotttiittt:tda cada tñ<íLa dcnotw in~tc ióú C•~ ¡eno ¡ as de la Doc.umont:tc ¡ci,, suse itó <tít:, e ¡e rt:< (SlVXsic ión en at<’onas asocíse ‘5> tíos (le bibiiotecarisís. en especial en la As¡íci¡íción Andaluza (le Bibliotooari<ts [po. MARTIN ONAlE, 199(1] y tambiétí en algunos tiiieittbí-ns del (?,.ílegio Oficial (le Bibiiotoeatis—Doctttitottt¡tlistes (le (?ai¡ti<tíiva. Estos c<>nsi(ieraban que el titíos< téitisiosí dejaba (le lado la baso principal <le Isis> estu<I¡<is y (lo la pi<slesioti: los btbliotcc:tricss slas biblioteca> La formación en Biblioteconomía y Documentacion... 25 contenían el proyecto de la nueva titulación junto a todas las enmiendas y objeciones que se formularon al respecto. Paralelamente a este proceso, en el RD 1497/1987 de 27 de noviembre (BOE 14 de diciembre), se establecieron las Directrices Generales Comu - nes a todos los planes de estudio. El diseñocurricular y académico de todas las titulaciones universitarias oficiales tenía que inseribirse en este marco. El plenario del Consejo de Universidades (formado por los rectores de las 39 Universidades españolas) aprobó oficialmente, los días 19 y 20 de febrero de 1990, 106 nuevas titulaciones universitarias, entre las que se hallaba la Diplomatura de Biblioteconomía y Documentación. (Esta nueva denominación sustituía la inicialmente propuesta de Ciencias de la Docu - mentación). La aprobación de la licenciatura, al no haber consenso total al respecto, fue postergada. El 26 de octubre de este mismo año, el Consejo de Ministros aprueba las Directrices Generales Propias de 55 titulaciones que no oferecen nin - gún problema de consenso sobre su creación. Entre ellas no estaba todavía la Diplomatura de Biblioteconomía y Documentación puesto que la estra - tegia perseguida era intentar aprobarla de forma conjunta con la Licencia - tura (pendiente aún de discusión en el Plenario del Consejo de Universida - des). En una de las sesiones del Plenario del Consejo de Universidades (Gra - nada, 24 de abril de 1991), se aprobaron las directrices propias de 41 titu - laciones universitarias, de las que 28 eran de ciclo corto, o diplomaturas. (En aquel momento la oferta de carreras universitariaspasaba de 56 a 97 títulos). El Consejo de Ministros, por su lado, lo sancionó el día 03/05/91. Entre las titulacionesaprobadas por éste debe mencionarse, en primer lugar, la Diplomatura de Biblioteconomia y Documentación, pero también las Licenciaturas en Traducción e Interpretación, Medicina, Periodismo, Comunicación audiovisual, Publicidad y Relaciones Públicas, Ciencias Políticas y la Diplomatura de Gestión y Administración Pública24. Las Universidades dispondrán de un periodo de 3 años después de la publica - ción en el BOE de la titulación para adaptar sus planes de estudios a las nuevas directrices. Por otro lado, también en 1991, los representantes de las Escuelas Uni - versitarias de Biblioteconomía y Documentación, reunidos en Murcia, consensuaron el plan de estudios de la Licenciatura de 2<’ ciclo, que reci - bió el nombre de Plan de Murcia. Finalmente, su aprobación llegó en abril de 1992 cuando el Plenario del Consejo de Universidades,reunido en Mallorca, sancionó positivamente la aceptación de estos estudios bajo el Todas el las incluyetí al isíenos tina materia de Dt,cumentacióíí (adscrita, por tatíto al área (le conocínllen tos de Bibí inteconorn la y Doctí ment:tci cm> coiiio as ¡ gnatura troncal u típí al ¡ va (‘O sus piaties (le estu— tli<,s~ 26 Ernest A badal Falgueras nombre de Licenciatura de Documentación (descartándose, por tanto, la denominación Ciencias de la Documentación). Después de hacer esta breve descripción de la enseñanza universitaria en el ámbito de la Información y documentación, las principales tenden - cias de la mismapodrían sintetizarse de la siguiente manera: Mantenimiento de la integración de la Documentación con la Biblioteconomía El contenido y orientación de la Diplomatura de Biblioteconomía y documentación y de la Licenciatura de Documentación va en esta direc - cion. Mantenimiento de la docencia en Documentación en distintos estudios y titulaciones Hasta el curso 1992, las asignaturas de Documentación se impartían principalmente en las Facultades de Ciencias de la información y en algu - na de Medicina. Con la Reforma de Planes de Estudio, la docencia se amplia a las Licenciaturas de Periodismo, Medicina, Comunicación audio - visual, Publicidad y Relaciones Públicas, Traducción e Interpretación, Ciencias Políticas, y la Diplomatura de Gestión y Administración pública. 3. Enseñanza no universitaria Se trata de estudios de carácter disperso, escasamente estructurados y no homologados pero que constituyeron, durante largo tiempo, la única posibilidad de formación para muchos profesionales. Atendiendo al grado de profundidad y a la duración de los cursos pue - den distinguirse tres niveles de formación. Las características del primero lo equipararían a una especie de Escue - las universitarias: exíste un mínimo plan de estudios que combina distintas materias del campo de la [nformación y documentación; su duración es, por lo menos, de un curso académico; ofrecen un título no homologado pero más o menos reconocido, etc. Este tipo de centros (de los que no queda ningún representante) actuaron, en su tiempo, como sustitutos de las Escuelas de Biblioteconomía y Documentación.Posteriormente, con la progresiva creación de Escuelas, desaparecieron o se transformaron. Un segundo nivel estaría constituido por los cursos de posgrado (dirigi - dos a titulados superiores, pero sin otorgar un título universitario homolo~ gado), que tienen, generalmente, un curso académico de duración. El último nivel, al que se refieren con todo detalle tanto Adelaida Román [ROMAN, 1986] como Angel Villagrá [VILLAGRA, 1990], esta- La formación en Biblioteconomía y Documentacion... 27 ría formado por los numerosos cursos y cursillos de formación continua que suelen organizar las asociaciones de profesionales y diversos centros oficiales. Acostumbran a ser monotemáticos o muy especializados, y su duración es relativamente corta (una media de 15 horas en la mayoría de los casos). 3.1. Cursos generales de Primer ciclo El único ejemplo que se reseñará en este apartado será la Escuela de Bibliotecarias de Navarra. La Escuela de Bibliotecarias de Barcelona, que durante muchos años no concedió titulación universitaria, ha sido tratada, por los motivos ya explicitados, en el anterior apartado ¡v.2.l.l]. El otro ejemplo lo contituyen los Cursos de Auxiliares de Documentación de la Escuela de Documentalistas. Esta experiencia se tratará de forma global en el siguiente epígrafe [v.3.2.l] puesto que la parte de formación más importante iba dirigida a posgraduados. 3.1.1. Escuela de Bibliotecarias de Navarra Según explica Nuria Orpi [ORPI, 1973], el constante aumento del número de libros existentes en la Universidad de Navarra (fundada en 1952) provocó la creación del Servicio de Bibliotecas (1962), e hizo ver también la necesidad de formar profesionales especializados que pudieran ocuparse de ello. La creación de una Escuela de bibliotecarias nació de esta necesidad y de las previsiones de aumento de plantilla que se realiza - ron. Entre 1963 y 1967 se organizaron distintos cursillos de Bibliotecono - mía, tutelados por Alvaro d’Ors. El número de alumnos de estos Cursos para Auxiliares de Bibliotecas oscilaba entre los 25 (1964) y los 58 (1967). En 1965, mientras se realizaban los cursos, se redactó el anteproyecto de creación de una Escuela de Bibliotecarias, como resultado de una cola - boración entre la Universidad y la Diputación. Su primer director fue el mismo Alvaro d’Ors, entonces BibliotecarioGeneral de la Universidad. La Escuela fue creada el 12/07/67, con un plan de estudios de 3 años y una titulación de grado medio no reconocida por el Estado. El Biblioteca - rio Mayor era Alvaro d’Ors y Nuria Orpi su directora. El profesorado estaba formado por el personal directivo de las bibliotecas, licenciados cualificados y profesores de distintas Facultades de la Universidad de Navarra. Los modelos que seguían eran, por un lado, la Escuela de Barce - lona y, por otro, la Escuela de Documentalistas de Madrid25. Asimismo, se 25 Las materias que se impanían eran las siguientes: • Primer curso: Sistema de las Ciencias 1. Técnica de bibliotecas, Técnica del libro, Catalogación t Latín 1. Francés. Teología 1, Organización adm mi strat ¡va. 28 Ernest Abacial Falgueras pretendía, colaborar en la formación de personal para la red de bibliotecas de la Diputación Foral de Navarra. El primer curso se inició en octubre de 1968. Entre aquel año y hasta el curso 1978-79, fecha de la interrupción de la Escuela en forma de cursos ordinarios, se fue desarrollando el plan de estudios aprobado y completan - do la formación de las futuras bibliotecarias mediante cursillos, conferen - cias y otras actividades relacionadas con la profesión. Nuria Orpi resume los resultados de dicha actividad académica de este primer período de la manera siguiente: de la Escuela salieron 9 promociones con un total dc 122 alumnos matriculados, de los que 86 completaron sus estudios de forma satisfactoria. A partir de 1981 (después de la aprobación oficial de los estudios de Biblioteconomia y Documentación) se inicia una segunda fase y la activi - dad de la Escuela se centraexclusivamente en la organización de Cursos ín¡ensivos de Bi’bliotécotióbií&fDóéúóiéñ4áéiótt. Le trata dé cursos con un caríz más especializado, con una duración de una semana o quince días, y que suelen impartirse a dos niveles: básico y avanzado. Teniendo en cuenta la reglamentación actual del sector y lacrcación de títulos oficiales, resulta difícil para los actuales responsables (concreta - mente para la Sra. Orpi), pronuncíarse respecto a las futuras vías que puede seguir la Escuela: ya sea su continuidad con el esquema actual o una conversión de los estudios de acuerdo con la reglamentación y planes oficiales. 3.2. Cursos para posg~aduados 3.2.1. Escuela de Documentalistas Para contribuir a la formación de los profesionales de las bibliotecas públicas, la Administración (a través de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas) creó en 1947 una Escuela dc Formación Técnica de Archi - vos, Bibliotecas y Museos. Dicha escuela organizó, a partir de 1952 en Madrid y de 1955 en Barcelona, unos Cursos para la Formación Técnica de Archiveros, Bibliotecarios y A rqueologos. Esos cursos se transformaron, en 1964, en la Escuela de Docuinentalis - tas26. Sus enseñanzas se dividían en dos niveles: • Seg u íd o o ttrsn: Si st ema (le las e ¡etie ¡as ti, iii sl<iri a (leí Ii bro y de las bibliotecas. (‘ata Iogac ¡cm u, Clasificación 1. Lalín ti. Teología II, Inglés. • Teicer curso: Doc u mc ntac ¡ ón. Ceta 1 ogac ¡~O III. Clasificación II, A rolí iv tío oto cii y Pal cogía fía. Icologia III, Alemán. 26 Hasta 19/4 sigtí ió depetíd ¡endo de la Dirección Getíeral de Aí-cliivos y Bibliotecas. Al desaparecer en (Mices esta Di rece ¡ cirí General se creó la Di rece ióií General del Patrimoiiio Artisí ¡en y Co It oía. cii la cual sc integia la Cnííí ¡sana Nacional de Bibliotecas. La Escuela pasa a depender de esla Coníisauia. siendo alt di red nr el propio Cortí ¡sari o. La/ormac:zon en Biblioteconomía y Documentacion... 29 • Grado no universitario (Curso de Ayudantes de Documentación). Se trataba de unos cursos de tipo medio, de un año de duración. Su fina - lidad era la de formar auxiliares de documentación e iban dirigidos a estudiantes de bachillerato.Expedían el diploma de Ayudante de documentación (los títulos expedidos, a pesar de su carácter oficial, eran exclusivamente diplomas de aptitud sin ser, por lo tanto, titula - ciones legalmente reconocidas)27. • Posgrado (Curso de documentalistas). Su duración era de dos años y disponía, en el segundo curso, de las especialidades de archivos y bibliotecas. Expedía el título de documentalista e iba dirigido a licenciados28. Desapareció en 1979. En 1977 se crea el Ministerio de Cultura, apareciendo la Dirección General del Libro y Bibliotecas y, dentro de ella, la Subdirección General de Bibliotecas. En aquel momento, el centro pasa a denominarse Escuela de Bibliotecarios,dependiendo directamente del Ministerio de Cultura. En 1980 cambia de nuevo su nombreadoptando el de Centro de Estudios Bibliográficos y Documentarios (RD 16/01/1980). Según Félix del Valle ¶VALLE, 1990:2261 cambiaráentonces su esquema de formación y ofre - cerá dos cursos distintos: el Curso de biblioteconomía y documentación, y el Curso de archivística y documentación, ambos dirigidos especialmente a licenciados. En el curso 1984-85 empieza a definirse su orientación hacia la Biblio - teconoinía (ocuparía un 56% de las horas, mientras que la documentación no llegaría al 10%), puesto que el alumnado no procedía de titulaciones científico-técnicas sino de humanidades (había una inedia de 70 alumnos por curso, cuya procedencia era, fundamentalmente, del área de Filosofía y Letras). El objetivo de la mayoría de ellos, además, continuaba siendo la preparación de oposiciones para el Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios tas principales asignaturas que sc impartían eran tas siguienles: Etindametitos de bibí ¡oleconomia. [:tí nslaoient<>s (le arch ¡ vssíísíto la, 11 ist<,ri a de la cultura, Tertt inol <íg la y ci asi ficce ¡ óíi de las ciencias. Prine ¡ — vos cío caía l<ígae cm, Pri tío ¡ pos (le clasificación. Ftí odatiientt,s de docuiiieiíluc ¡ciii. iniciaci ciii a l¿t Bibí it> grulla, ltiioiaci<iti a la referetícia, Resuíííeíí (te hist<íria y tec[tica (leí sl(icttmetito. Ptáct¡cas adrtiinistíativas ANIE, 964 25 ~ ni cite rias eran las si g u ¡otiles: — Pri flor e urs>,: Sistemas de clasificación, Doc omentos espec ales, Reproducción docu íííeíítal, Adoí i — tiisttacióti y legislaciótí de aichivns y bibliolecas. Seco iótt <le Archivos: Aích ivotiolsí la. Iii st oria y evolución de tas hirmas (locunietitales, Historia de i<ss are liiy (is y (le la atch ivoííom la. -Secciótí (le bibliotecas: Bibli<,tec<ínntííía, Catalogación, Hist<,ria y técííica del 1 ibis,. H ist<,ria de las bibí inlecas y (le la Bibli<íteconníííia. • Sogutído curst.í: Documentación. Metodología de la itívestigación, Relerencia. Secciótí sic archivos: Historia y ovni uciótí de la escritura, Archivos msídernos. Bibliografía arehi— ~.- islica. 1 lisísíriade la adíííinisíración. Csínservacióti y restauraciótí de documentos, - Sección de biblinlecas: Bibliografía general, Biblioleconomía especial, Bibliogíafíaespecializa - da, Selecciótí tIc libros. Planeatsíietíin de servicios biblis,tecari<ís. ¡ANTE. 19641 30 Ernest Abadal Falgueras del Estado. Estaba dirigido, por lo tanto, a futuros bibliotecarios y no atraía a graduados de disciplinas no humanísticas. El Centro de Estudios Bibliográficos y Documentarios (CEBD), ubica - do en la Biblioteca Nacional (Madrid), desapareció definitivamente en 1986. Su herencia, un considerablefondo especializado en Bibliotecono - mía y documentación, fue recogido por la actual Biblioteca del Biblioteca - rio, que dispone de un buen servicio de difusión de la información, y que se ha alimentado también de los fondos de los antiguos Instituto Nacional del Libro Español y del InstitutoBibliográfico Hispánico. 3.2.2. Escuela de Documentación de Caspe Esta escuela depende del Colegio Caspe de Barcelona y ofrece, desde el curso 1989-90, el Curso de Posgrado en Información y documentación. Está dirigida a licenciados y diplomados de cualquier materia que deseen especializarse en Información y documentación. Su plan de estudios (de 260 horas) incluye distintas materias destacando especialmente las refe - rentes a nuevas tecnologías29. A partir del curso 1991-92 también ofrecen complementariamente un Master en documentaciónautomatizada,con una dedicación horaria menor 3.3. Cursos deformación continuada Angel Villagrá [VILLAGRA, 1990] elaboró una descripción y análisis de la formación en España en el campo de la Información y documenta - ción. A partir de una encuesta realizada entre profesionales (más de 300 consultados) e instituciones y asoctactones relacionadas (unas 45) intenta detectar el número, duración y calidad de los cursos de formación, inclu - yendo su temática y las instituciones que los organizan30. Las conclusiones obtenidas al respecto [VILLAGRA, 1990:413] no son excesivamentealentadoras, puesto que este tipo de cursos son todavía escasos, temáticamente poco actualizados, geográficamenteconcentrados, su programación es irregular y su calidad didáctica más bien baja. El estu - 25 Entre éstas se podrían citar: Documentación. Automatización de la infonsíaciótí, Baticos de dalos. Creación, organización y gestión de centros de información y documetitación. ~<> Antetiormente, Adelaida Román y Dolores Alcain ROMAN, 1986] ya habían hecho un estudio similar centrado en el curso 198586, cocí que detectaban la exislencia de 21 cursos motiográficos dilereníes, con una duración de entre uno y cinco días, L,os organismos que impartían más eran el ICYT (8 cursos) y ci Collegi Oficial de Bibliotccaris-Documentalistes de Catalunya (COBDC), cotí 5 cursos. Los cootenidos se centraban especialmente cii el conocimiento y utilización de los tecuirsos dc infonnación automalizada, las bases de datos y lambién otros de informática aplicada. Las conclusiones derivadas del análisis eran las siguientes: grau demanda de cursos de formación - falta de institucionatización de la profesión las áreas temálicas de interés sc centran en el conocimienio y diseño de bases dc datos y cola auto matización de bibliotecas, Lajórmación en Biblioteconomía y Documentacion.., 31 dio se completa conuna tabla donde se relacionan una cuarentena de cur - sos organizados en los últimos años en diversos ámbitos del Estado. Distintas entidades y asociaciones como la Sociedad española de Documentación e Información Científica (SEDIC), la Asociación Andalu - za de Bibliotecarios (AAB), el ICYT, el ISOC, el Fondo para la Investiga - ción Económica y Social31, o la Fundación Germán Sánchez Ruipérez o Fundesco, entre otros, son algunos de los principales organizadores de cursos con duración y orientaciones distintas. En esta línea, en Cataluña, el panorama viene determinado, básicamente, por la actividad de las aso - ciaciones e institutos siguientes: Col.legi Oficial de Bibliotecaris-Docu - mentalistes de Catalunya(COBDC), InstitutCatalá de Teenologia (ICT), y el Institut d’Estadística de Catalunya (IEC). 4. Modelos de estudios La reflexión teórica realizada sobre la estructura, nivel y diseño de los estudios de documentación no ha sido demasiado abundante, al menos hasta los últimos lO años. Una de las primeras demandas de estudios específicos se pueden encontrar en distintos artículos de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos [p.c. HUIDOBRO, 1929]. En ellos se pone de manifiesto la nece - sidad de crear Escuelas para los funcionarios del Cuerpo Facultativo que puedan suplir la ausencia de la antigua Escuela de Diplomática aunque con materias actualizadas. A estos estudios tendría que poder acceder cualquier licenciado, y no solamente los de Filosofía y Letras, como pasa - ba hasta entonces. Más adelante, en el 1 Congreso Nacional de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos [CONGRESO, 1950], se reivindicaba también, entre otras solicitudes de política científica y de información, la creación de estudios propios en la Universidad para los profesionales. Las facultades de Filoso - fía y Letras tendrían que disponer de secciones de biblioteconomia y archivística que permitieran una formación especializada. Estos estudios deberían exigirse en el momento de opositar al Cuerpo o para acceder a las cátedras de dichas asignaturas especiales. Un editorial del Boletín de la Dirección General de Archivos y Biblio - tecas [FORMACION, 1972] formula otra petición aislada, a saber: en nombre de la misma Dirección General, se reclama la creación de centros adecuados para la formación de profesionales de la transmisión de infor - mación (archiveros, bibliotecarios y documentalistas). Según explicaba, las experiencias existentes hasta el momento (la Escuela de Diplomática o 31 Organizan, desde el 1971 y con periodicidad anual, un Cuí-so sobre técnicas de archivos, bibliotecas y documentación [y. Ho/u fi de! PIES. 1976, 8. 12] 32 Ernest Abacial Falgueras la Escuela de Documentalistas) no hacían más que preparar para oposicio - nes a los aspirantes a entrar en los cuerpos oficiales de funcionarios. No se concretaba ni se hacía propuesta específica alguna acerca de como deberí - an ser esosestudios, a pesar de que consideraba que el primer paso debe - ría ser, a su modo de entender, la creación de centros de formación profe - sional. (La Ley General de Educación, promulgada recientemente, consti - tuye el mareo de fondo de esta propuesta). Posteriormente, a partir de los años 80, han ido apareciendo nuevas y más detalladas reflexiones. Estas podrían agruparse, en virtud del modelo educativo que proponen, en dos grandes categorías. Por un lado, las que defienden la instauración de cursos especializados de posgrado para licen - ciados y diplomados en cualquier materia. Por otro lado, existe una pro - puesta, posterior en el tiempo, que propugna la creación de estudios pro - pios de 2<’ ciclo. Ninguna de ellas cuestiona la existencia de una formación suministrada por las Escuelas universitarias. Hasta hace poco, eran preci - samente estas dos visiones acerca de la enseñanza de la Documentación las que se encontraban en disputa en la discusión sobre la necesidad, o no, de crear una licenciaturaespecífica en Documentación [y. 2.4]. Entre ambos extremos, y sin conexión con ninguno de ellos, se podría mencionar una propuesta bastante atípica, sin repercusión ni continuación [REVUELTA, 1972]. El autor, basándose en la pauta de la Ley de Educa - ción [BOE, 1071 24/10/1969:26231] y en los objetivos y propósitos que en ella se expresaban para EGB, Bachillerato, COU y Universidad, entre - veía un hilo conductor de enseñanzas o técnicas que recorre de cabo a rabo la enseñanza: la adquisición de hábitos y técnicas del aprendizaje, las técnicas del trabajo intelectual, la consulta bibliográfica, etc. Para facilitar y realizar efectivamente esta preocupación metodológica inherente a la ley, el autor proponía unos estudios sobre Metodología32 que recorrerían todas las etapas de la enseñanza. Los objetivos perseguidos serían funda - mentalmente dos: formar personal competente para las bibliotecas, e incardinar y vincular directaínente la biblioteca al sistema educativo. La manera de hacerlo consistiría en la integración de la profesión biblioteca - ria dentro del sistema educativo. El nombre propuesto para esa materia, aunque todavía de forma provi - sional, era el de Metodología del aprendizaje33. Rechazaba tanto Bibliote - .52 En tetisliensís, por ésta tío méts,do de tsíétods,s - - - -~ ERtádiséiñliiiá,adémá< ite éitiurtttdb U<i<iéitíaédííbáfi Vó,dí<pníidúíitdeóiiós Ntiudhi< e4ééificds en la Un iv e rsi dad <dando así sal ¡ s facción a titi a vieja aspiración de los bibí ioteeari os). La Facultas1 se estrucluraría cii 3 subsecciones: Bibliotecoííomía, Documeníación y Arclíivonoíííia. Sería p<ssible pasar aq ti í (les(le oua <‘ti ¡e r especial ¡dad universitaria. De esta fsírma se conseguiría el ideal que el pro lesion al de la di sc ¡ pl ¡tía del aprendizaje <sí bibí otecotioní la. sí doc utiietitae citO tu’- ¡cta coiioc i tiiictitos uííi vcísi tunos dc u tía iíiate ri a de api o ac ¡ciii. (Así se superaría, en palabías del autor. el atiac rtin isiiit3 que su pone que a la les ¡ciii bibí ¡ <ítecari a latí sólo puedan acceder los lico tic ¡ados cii fil os<3fia y letras) - Por si que respecta a los cnííteííidns de la disciplina, dispondrían de una parte teórica y otra parte práclica. y con posibilidades de especializaciótí para cada tina de las ramas, La,formación en Biblioteconomía y Documentación... 33 conomía, como Documentación,como Archivonomia,puesto que la disci - plina, aunque muy relacionadacon estas tres, aporta elementos nuevos. Estos estudios estarían estrechamente vinculados a la biblioteca (sería el aula) y al bibliotecario (el profesorado). Los profesionales formados no pertenecerían a una nueva profesión, sino que se trataría de la ampliacióíi y profundización de la Biblioteconomia. 4.1. Creación de estudios de pos grado La defensa de este nivel académico para la formación de los documen - talistas ha sido argumentada por distintos autores (por Manuel Carrión, por ejemplo, aunque su más ferviente defensorhaya sido J.R. Pérez Alva - rez-Ossorio) y a su vez por un importante informe oficial: las Directrices para un plan nacional de actuación 1983/86 en materia de documenta - cían e informacion científica y técnica (1983). Quizás existan entreellos algunas pequeñas diferencias, pero coinciden totalmente en reservar la formación más especializada a unos cursos de posgrado para titulados superiores. En ningún caso se contemplaría la necesidad de crear unos estudios propios de 2~ ciclo. Aquí residiría la principal diferencia con los autores que defienden el otro modelo de estructura para los estudios. Según esta propuesta es necesario que los profesionales de la Docu - mentación dispongan de una formación básica en unamateria (ya sea Quí - míca, Derecho, Medicina o Economía), a la cual habría que superponer el aprendizaje de las técnicas documentales. Primarían, en cierto modo, los conocimientos teóricos específicos del campo concreto al que se aplique la documentacíon. tos defensores de esta vía son doctores y licenciados no muy relacio - nados con el mundo bibliotecario tradicional, adscritos a institutos y orga - nIsmos oficiales, y sin vinculación directa con el mundo académico uni - versitario. Sus opiniones tuvieron un peso notable en las discusiones sobre la necesidad o no de crear una licenciatura específica en Documentación. Uno de los primeros antecedentes de esta postura se encuentra ya en el informe sobre política en materia de información científica, realizado en España por el OCDE [EXAMENS, 1974]. Los autores de este documento constatan la práctica inexistencia de estudios de formación para los espe - cialistas de la información y documentación. Por este motivo expresan, en forma de recomendación, la necesidad de crear, dentro de las Universida - des y Escuelas politécnicas españolas, departamentos encargados de for - mar a los estudiantes de primer a tercer ciclo en los modernos conocí - mientos de la información. A pesar de ello, al formular esta propuesta no parece que piensen en unos estudios específicos propios. Su posición sugiere más bien una incli - nación hacia la complementación de los estudios básicos en cualquier otra disciplina científica. La distinción que establecen entre las tareas de un 40 Ente st Abadal Falgue ras sititria “Jordi Rubió i Balaguer” de Biblioteconomia i Documentació (1982) es el primer centro docente que adopta esta designación. Posterior - mente, todas las que irán apareciendo adoptarán idéntico nombre. Por otro lado, el área de conocimientos que en las Universidades espa - ñolas se encarga de cubrir la docencia de las asignaturas relacionadas con la Documentación se denomina Area de Biblioteconomía y documenta - ción. 5.4. Información y documentación científica No se ha utilizado para denominar ninguna institución o centro dedica - do específicamente a la enseñanza. Su presencia se concentra básicamente en las denominaciones de cursos (los Masters de la Universidad de Murcia yla Universidad Carlos III, o el curso de posgrado de la Escuela de Caspe) y también en la denominación de asignaturas, principalmente de la Diplomatura de Murcia y la Escuela de la Universidad Complutense (p.c. Gestión de información y documentación en las organizaciones, Políticas de información y documentación, Introducción a la información y docu - mentación en ciencia y tecnología, entre otras). Es también el nombre de una asignatura incluida en 1979 en el plan de estudios de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Madrid. Es un término con escasa tradición en el ámbito de la formación si se compara con su importancia en otros sectores. 5.5. Ciencias de la documentación Se trata de un término que, a pesar de disfrutar de una presenciamuy concreta y focalizada, habría podido ejercer una notoria influencia en la denominación de la disciplina si hubiese prosperadocomo designación de los nuevos estudios universitarios. El hecho de haber sido escogido, aunque de forma provisional, para designar las nuevas titulaciones previstas en la Reforma de los Planes de estudio magnificó su presencia social. Ahora bien, a pesar de la fortuna que hizo en un primer momento, el término ha desparecido de la escena pública. (Finalmente, la licenciatura de 20 ciclo ha adoptado Documenta - ción como denominación). 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