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El rol del lector en la fotografía

Vilches, Lorenzo

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Vilches, Lorenzo

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EL ROL DEL LECTOR EN LA FOTOGRAFÍA Lorenzo Vdches Desde que apareció el primer artículo de semiología fotográfica (BARTHES. 1961) no se puede decir que este campo haya avanzado mucho. Una de las razones importantes es ciertamente la larga hipoteca impuesta por la lingüística a los objetos de la semiótica relacionada con la comunicación de masas. Pero también existe una cierta matriz teórica no suficientemente explicitada aún: es Jakobson quien ha inspirado a Barthes y a los posteriores semióticos de la fotografía y la publicidad visual. Esto significa que, cuando se ha trabajado tanto a nivel de las funciones del lenguaje como de los usos sociales de la imagen, el punto de partida jakobsoniano no ha sido desarrollado productivamente. por lo que nunca se llega a saber cómo demonios se pueden articular y jerarquizar todas aquellas fiinciones comunicativas tan acertadamente definidas por el lingüista. Al mismo tiempo, superada la etapa de la unicidad y complicidad de código entre emisor y déstinatario (cfi. ECO. 1073) queda todavía una amplia tarea para la semiótica que consiste en ir más allá de la taxonomía de niveles en la imagen (cfr. el artículo de Metz en este mismo número). El diálogo de la semiótica con la lingüística textual y la pragmática moderna permiten. en mi opinión. impulsar nuevas tareas de investigación de la imagen. La reflexión que se lleva a cabo en este artículo quisiera ser una demostración de ese diálogo enriquecedor. Comencemos por señalar que nos parece central el rol del destinatario en la com~inicación fotográfica. 1-sta función puede estudiarse como una lectura que se realiza en un eipacio. donde es posible distinguir el aspecto físico del aspecto pcrceptivo-cognoscitivo. El espacio físico es el soporte de la expresión fotográfica, mientras que el segundo es pro@amente él objeto de una remlotica. En particular. la semiótica puede articular la relación perceptivo-cognoscitiva a través (ir las categorías del ver y del objcto vzsto. 162 La relación del lector con la fotografía no se agota. sin embargo, en la modalidad del saber (conocimiento del objeto fotografiado), sino que se modaliza también como un hacer (la percepción es un acto y el lector va y viene sobre la fotografía en busca del sentido latente). Una vez designadas las competencias del lector, la siguiente pregunta es de qué manera este polo de la comunicación deviene y se cualifica como tal. 111 lector es un sujeto de manipulación en la medida que usa la fotografía con ciertos fines (y no sólo a la inversa, como en la sociología tradicional de los efectos de los medios sobre el público). Este uso lo convierte en un actante (alguien que n.a/izo el acto de ver y que es materia de la psicología de la percepción) y en un obi-ervador (un sujeto capaz de conocer en el acto de mirar y que sería materia dc una psicología del conocimiento). Este actante observador se convierte así erl un ktérprete de la comunicación fotográfica. Este lector-observador en la comunicación de masas no puede ser individual. Porque no se trata de un mero receptor físico (como en la teoría de la información) sino de un concepto teórico que puede aplicarse a todos los actantes observadores. Se trata de un actante colectivo. que recibe el nombre depúhllco en el ámbito de la comunicación de masas y que en semiótica puede definirse como un lector teórico (68. ECO. 1979). Parecería conveniente, entonces, reconvertir los términos de destinatarioreceptor usados por las ciencias de la comunicación y de la información. respectivamente. en una pareja «semiótica» que podríamos llamar príhlz'co-lector y que corresponde con el usuario colectivo en el contexto de la sociología de los med/"z. El lector lee un espaczo. El espacio de la lectura es visual y en SLI interior se pueden distinguir cuatro funciones que a su vez pueden agruparse en dos categorías. Las funciones se refieren a la relación marco vsfoco y a la relación tema vs tópico Las categorías corresponden al plano de la expresión y al plano del cantenido. Expresión y contenido son evidentemente las categorías de Hjelmslev (1068) y ellas nos permiten la posibilidad teórica de hablar de la fotografía como un tcxro que funciona semióticamente (función semiótica es toda relaci6n cntrc una cxpresión y un contenido). Las cuatro funciones, en cambio, no pertenecen todas en igual medida al patrimonio de la lingüística estructural y de la semiótica, debiendo buscar su origen y contenido en contextos culturales más amplios respecto de los cuales la comunicación de masas no es del todo ajena. Se impone, por tanto, su redefinición en el contexto de la semiótica y de la fotografía. Pero existe. además, una convei-iiencia puramente táctica para recuperar estos términos. Me refiero a que las cuatro funciones son de hecho utilizadas eri el lenguaje cotidiano de los textos de la comunicación de masas (técnica y crítica fotográfica, crítica de cine y televisión, presencia de los géneros literarios en la prensa escrita, etc.), pero también en la comunicación informal de los usuarios. Así, la palabra marco, por ejemplo, se utiliza como lugar referencia1 en: «el 163 acuerdo marco ha sido negociado en la sede del sindicato U.G.T.», pero también en un sentido material en: ((desearía enmarcar este retrato)). En sentido indirecto cada vez que se habla de encuadrar a un objeto o persona es al concepto de marco que se hace mención. La palabra foco es todavía más frecuente que la anterior en el lenguaje del aficionado. El mayor esmero de todo fotógrafo dominical es «enfocar correctamente». Tema: viene usado con la función de resumir un texto escrito, pero también se dice con frecuencia el «tema de la fotografía». Tópico, finalmente, es menos usado que las anteriores en relación con la fotografía, aunque está presente indirectamente bajo formas peyorativas como «lugar común» o ((estereotipon. Veamos la redefinición semiótica de esos cuatro términos: l. MARCO. Esta noción puede describirse como limitación del espacio visual, en su aspecto externo; y como espacio de representación, en su aspecto interno. Una teoría de la percepción y posteriormente una sintaxis visual pueden dar cuenta metodológica del término en el plano de la expresión. El origen etimológico del término pertenece al campo de la teoría teatral y define el cuadro escénico donde se desarrollan acciones. Pero desde una visión pragmática más amplia, el marco de representación permite las inferencias del lector en una unidad textual precisa y como tal puede redefinirse a partir de una teoría de la lectura visual: el marco de representación contiene información acerca de los estados y de las acciones de los personajes representados, así como acerca del espacio y del tiempo que condicionan y delimitan al texto fotográfico. Como tal, el marco fija el campo de competencias de la manipulación en la comunicación de masas1. En la fotografía la noción de marco puede ser homologada al conjunto de manipulaciones que se efectúan bajo la noción de encuadre, y que está compuesto por la escala. el ángulo y la iluminación. La escala comprende las categorías de cercanía vs lejanía al nivel de la expresión. mientras que lo que se conoce como escala de planos (plano general, plano medio, primer plano), corresponde al nivel del contenido y puede estudiarse junto con los deícticos aquí-allá (imagen 1). Elángulo puede estudiarse en semiótica bajo el concepto de espacialidadque permite integrar el estudio de: a) la horizontalidad. que comprende a su vez las nociones de perspectiva como punto de vista del fotógrafo (enunciador) y del lector (enunciatario); b) la lateralidad. que puede estudiar tanto la relación que se da entre los márgenes del cuadro (concepto externo de marco) como la escala de planos que se representan en su interior (donde es dominante la relación ' I:xiste también otra definición de marco (Frame) formulada por GOFFMAL (1074). que aquí no se ha corisidcrado pertinente. Véase también WOLF (1079). Imagen 1 figuraifondo); c) la verticalidad, finalmente, como oposición a bonzontLz~2'~iLzd espacial define las relaciones de altolbajo en la expresión fotográfica (que a nivel de contenido corresponde con las nociones de «picadolcontrapicado» (Ivzagen 2). La iLuminación puede estudiarse productivamente bajo la noción de contraste, que define la naturaleza de la articulación fotográfica. Desde el campo semiótico el contraste puede colocarse en la substancia de la expresión. De este modo podríamos distinguir dos tipos de contraste: contraste como categoría visual: nítido us no-nítido; y el contraste como categoría de la Gestalt: figura vs fondo. Ambas categorías están, a su vez, relacionadas con categorías complejas comunes a todas las imágenes: el cromatismo y la forma geométrica que forrnan parte de una sintaxis visual. Las categorías de contraste nítidoino nítido y figuralfondo están implicadas a un primer nivel de lectura, de tal manera que podría decirse que el contraste es 'una unidad ya textualizada por el hecho de manifestarse fotográficamente (no existe fotografía sin contraste y éste viene inmediatamente simbolizado o «i-etorizado» por el lector). El contraste a nivel físico (materia de la expresión) se puede denominar iieelzsidad, y así se puede hablar respecto de una foto en blanco y negro de una mayor o menor densidad. A su vez, el contraste claroiobscuro como categoría semiótica puede denominarse valor (que en el lenguaje vulgar de la fotografía corresponde 165 con el «valor del contraste»). A partir de la oposición anterior se pueden construir las relaciones contrastado /matizado o bien matizado1 no matizado (Cfr. LINDEKENS. 1976). El contraste clarolobscuro, sin embargo, ya no es una unidad de la expresión sino una manifestación sintagmática de contrastes de valores que la cultura reconoce (y reproduce ideológicamente) como un espacio causado por la luz y la sombra: Si se puede hablar de texto visual en la fotografía, por tanto, es porque a nivel de la expresión se da el clatolobscuro como una organización topológica (Cfr. FLOCH. 1980), una unidad textual isotópica que tiene un lugar concreto en el espacio de la fotografía (arriba. abajo, izquierda, derecha). Queda, todavía a nivel de la expresión. una noción estrictamente relacionada con el concepto de marco: la noción de campo l fuera de campo, que ha sido impuesta por la reflexión cinematográfica y, por extensión, a la fotografía. Se Imagen 2 166 trata de una operación de inscripción de la presencia de personas o cosas en un espacio visible. Es el encuadre quien delimita el espacio representado instalando una diferencia (que puede llegar a ser una ruptura simbólica) entre el campo como espacio visible y el fuera de campo como espacio invisible. La noción de campo /fuera de campo funciona como un dispositivo expresivo de la fotografía y en él se inscriben laprofundidadde campo y la escala de planos. La articulación del fuera de campo, que en el cine representa la fragmentariedad espacial de una secuencia (función de la elipsis. por ejemplo), no se puede decir que tenga la misma función en la fotografía. En ella toda la representación está contenida allí, en el campo, y tiene como único espacio de referencia lo visible. por lo cual el fuera de campo está fuera de toda textualidad. 2. FOCO. En principio se pueden distinguir cinco tipos de tratamiento sobre la noción de foco y la acción de enfocar. En primer lugar el enfoque en fotografía es una de las manipulaciones físicas más elementales: hacer nítido al sujeto fotográfico. Se relaciona directamente con el problema de la nitidez y se resuelve mediante la nitidez de la lente, I;i potencia de resolución de la película (más estrecha es la emulsión, más fino es el grano y menor número de parásitos), y la precisión del enfoque, que es precisamente la tarea humana. La productividad mecánica del foco se mide por el enfoque de profundidad (y que tiene relación con la perspectiva geométrica) o por el enfoque de primeros planos. La tarea de enfocar es eminentemente comunicativa y consiste tanto en transmitir como en recibir una imagen, y por ello no está exenta de la posibilidad de ruidos como en todo canal (parásitos de la lente, movimiento del sujeto o cámara por encima de la velocidad aceptada por el canal. brumas y radiaciones ultravioletas, etc.). Obviamente estos ruidos pueden ser sabiamente explotados para producir ciertos «efectos» expresivos. Inciden también sobre la nitidez del foco la iluminación (véase MARCO) y el movimiento (o la falta de movimiento), además de todos los factores de procesamiento en laboratorio. En segundo lugar, el foco como acto de percepción. En la teoría de la peicepción, la forma tiene una óptica: la retina del ojq capta con precisión sólo una pequeña área en el centro del campo visual (cfr. MARCO) que se le ofrece. El lector se ve obligado a enfocar la direccion exacta del objeto. Por eso nuestros ojos no recorren libremente cualquier espacio, sino que están restringidos a captar lo que la mirada está fijando. Nuestra mirada es discontinda como el correr de la liebre delante del galgo. La necesidad del enfoque continuo está determinada por la construcción simétrica de nuestra percepción visual; sólo que en el caso de la fotografía no es necesario que el objeto que aparece con mayor nitidez sea el central, ya que los objetivos permiten hacer nítido un objeto asimétrico haciendo que se rompa el equilibrio original del espacio visualizado. Desde un punto de vista retórico, en tercer lugar, ciertos valores sintácticos en la composición de la imagen, tales como la oposición entre «neutralidad» y «acento». o entre «transparencia» y «opacidad». son otras tantas tareas técnicas que pueden redefinirse a partir de la noción de foco. En retórica. el concepto de foco puede ser estudiado a partir de la figura del énfasi~. Esta pequeña transferencia lexical la permite la misma etimología griega del empház'nen, que puede traducirse como exhibir y mostrar. La noción de foco coincide también con una forma de elocutio (expresión de las ideas a través de las figuras del lenguaje) emotiva, exagerada, afectada, que crean un cierto tipo de competencia contextual del discurso mediante un tono expresivo (enfoque) con el que se pretende marcar un término concreto (como en la recitación teatral). Un buen fotógrafo habrá de conocer los diferentes grados de sensibilidad de los colores a fin de dominar en todo momento su propia elocutz'o y saber. por Imagen 3 168 ejemplo, que las emulsiones ortocromáticas son sensitivas a todos los colores excepto al rojo que se transforma en negro, mientras que frente al azul reaccionan transformándolo en blanco. (Entonces será más fácil obtener ciertos «focos de atención» con estas películas que con las emulsiones pancromáticas que son sensibles a todos los colores del espectro.) En una teoría de la lectura fotográfica es perfectamente legítimo afirmar que tipos de énfisis retórico, como el uso del color o de los objetivos, son verdaderas marcas sintácticas del discurso visual con función semántica. Así, por ejemplo, una fotografía puede construir un tipo de énfasis referencia1 creando un particular modo de puesta en escena por el que el observador está obligado o vendrá invitado a focalizar determinadas marcas enfáticas a través de los gestos, tamaños, perspectivas. (Imagen 3). En cuarto lugar, foco, según una perspectiva semiótica y examinando exclusivamente el polo del destinatario-lector, tiene por centro al sujeto observador como sujeto de la acción de focalizar. La focalización tiene su origen en el concepto de punto de vista y designa, según GREIMAS (1979) «un conjunto de procedimientos utilizados por el enunciador para hacer variar la iluminación, es decir, para diversificar la lectura que hará el enunciatario de la narración tomada en su conjunto o parcialmente». Para PANOFSKY (1973) la perspectiva se realiza mediante la actividad del individuo perceptor y esta acción está determinada por la ((posición de uri punto de vista» subjetivo elegido a voluntad. De modo que es el enunciador-fotógrafo quien enfoca desde un punto de vista, pero es el enunciatario-lector quien debe colocarse idealmente en la posición correspondiente a la estructura perspectiva de la foto. Esta actividad de desplazamiento del lector frente a la fotografía lo corivierte de sujeto observador, somático, en sujeto cognoscente, en un verdadero lector que va más allá de la pura percepción física. Según lo anterior, la noción de foco puede estudiarse conjuntamente con la noción de punto de vista en perspectiva. Ello permitiría generar una reflexión mucho más general sobre el carácrer ideológico del espacio fotográfico. Recuérdese el comentario de Foucault sobre Las Menlizas (1968), donde la mirada del observador es la mirada del artista, la mirada del soberano, la mirada de un lector. Que el punto de vista y la focalización no pueden identificarse con un emisor concreto (y de ahí la productividad teórica de los conceptos de enunciatario y enunciador en la semiótica) como tampoco con un deltinatario preciso, es algo que puede también desprenderse de La formalizaclon de las modalidades enu9zciatz'vas de Foucault (1970). Tanto la focalización como la perspectiva son estructuras eminentemente discursivas y éste podría ser el punto de partida para ponerse el problema de la ideología en la representación fotográfica. La perspectiva es una representación, pero es la focalización (a través de la evocación de lo invisible en la superficie fotográfica, de lo ausente en la imagen latente) una verda- dera actividad cognoscitiva de un lector que en su lectura se pregunta por la ver169 dadreferencial del objeto (cfr. las teorías marxistas y estructuralistas de la teoría del reflejo y que han afectado más o menos directamente a las teorías del iconismo), por el saber frente a los problemas de la semejanza y la analogía, por elpoder frente a los problemas de la persuasión y la manipulación. En todo esto el lector representa en la estrategia de la focalización una fuerza que no ha sido hasta ahora tomada suficientemente en cuenta. 3. TEMA. Esta noción debe ser estudiada en el ámbito semántico de una teoría del discurso visual. El tema en fotografía aparece bajo la forma de un recorrido espacial del cual se sirve el autor-fotógrafo para exhibir secuencialmente (en una serie de slides, por ejemplo) o simultáneamente (como en la foto fija) una serie de lugares parciales. Estos espacios delimitan a los objetos fotografiados (verdaderos actantes en una fotografía narrativa seriada) y al contexto pragmático del espacio cognoscitivo del lector. El contexto está. además, delimitado por el programa narrativo de la temática fotográfica: objetos o personas fotografiadas y las funciones que éstos realizan. El recorrido temático que el lector realiza en la fotografía es fundamentalmente icónico y está relacionado con el concepto de marco como el espacio local más pequeño que da coherencia a las figuras como partes de un todo o forma. La relación entre el tema y las figuras retóricas es bastante estrecho. Por ejemplo, en la imagen 4 el tema narrativo es «mecánico al trabajo» y las figuras icónicas forman una figura retórica (sinécdoque) que se engloban en un marco englobante más amplio donde se encuentran otros coches, otras herramientas, un espacio cerrado con ciertas características arquitectónicas de un garage, etc. El autor se encuentra aquí exhibiendo un tema a través de un recorrido figurativo que invita al lector no sólo a reconocer perceptivamente las figuras icónicas aisladas sino también a integrarlas en su propio programa de lectura como un tema, es decir, con un contenido o unidad semántica. El recorrido temático en la fotografía es un encadenamiento isotópico de figuras que pueden ser integradas a un tema. La relación con la teoría de la forma es aquí evidente. Pero en el tema la situación puramente perceptiva del espectador, que no iba más allá de una focalización, se transforma en una actividad cognoscitiva que se realiza a través de una tematización. Y esta tematización es la performance del lector que actualiza los valores semánticos manifestados en forma de valores narrativos, focalizados, explícitos o implícitos presentes en el texto fotográfico. 4. TÓPICO. Este concepto es un poco más complejo que el anterior y se puede definir o bien desde la lingüística textual (cfr. VAN DIJK, 1977), o bien desde la semiótica (cfr. GREIMAS. 1976, 1979). A partir de la lingüística textual se entiende, sobre todo, en relación con el PRENSA RON EDMONDS Premio hlitZe~. Esta fotografia, que recoge una de las secuencias de4 atentado contra e1 presidente Reagaa, en masz'o de 1981, ha merecido a su autar, el periodista Ron Edrnoe de la agerkcia Associated Press, el premio militzer de fotografla de actualidad. Ron Edrnond es ei autor de las instantáneas del atentado contra el presidente norteamericano, que fueron reproducidas en aquella ocasión m tda la prensa mundial. Mas información en p4giBn 31 cho versus formato estrecho, en la zmagen 7 la dimensión espacial es predomi177 nantemente vertical (reforzada por la disposición de los actanres al interior del marco: joven abajo versus soldados en alto). La localizaczón temporal, en segundo lugar. se refiere a la construcción de un sistema de referencias que se hallan inscritas en la fotografía y que permiten situarla en un contexto temporal preciso como discurso datado. Así, como las categorías espaciales instituían un espacio aqui (un primer plano en campo) y un espacio allá (plano general) e incluso un espacio en otra parte u o,f(fuera de campo). las categorías temporales pueden topicalizar la fotografía como: el tiempo de entonces (tiempo en que se realizó la toma, plano de lo fotografiado); y el tiempo de ahora plano de lo fotográfico) que corresponde con la actualización que realiza el lector sobre la fotografía, haciendo retornar el pasado de la historia en el presente del discurso. La topicalización temporal de la fotografía puede estudiarse, como en el caso de la topicalización espacial, como una jerarquía determinada por la macroestructura del medio en que se encuentra contextualizada. Así, por ejemplo, si se trata de la fotografía de prensa, se deberá recurrir al marco informativo como al término que conecta las instancias espacio-temporales de lo fotografiado con el discurso informativo. Uil caso de funcionamiento jerárquico del tópico temporal lo constituye la imqen 8. La foto por sí sola topicaliza 1 tiempo del atentado a Reagan 1 (y presuposición referencia1 temporal). Pero el recurso al macrotópico lingüístico /prensa/. obliga al lector a desconectar la función de la primera lectura literal para pasar a un sistema segundo de referencia temporal: /el tiempo del premiol. El ahora del entonce.r (temporalidad de lo fotograjado) se transforma en el ahora del premio de la foto de entonces (temporalidad de lo fotográfico). Resumiendo las cuatro funciones de la lectura de la fotografía podemos decir que en el plano de la expresión se da un autor (fotógrafo) que muestra un marco (un encuadre y una representación) a un lector (destinatario), cuyo rol de ver se actualiza a través de una jocalizacrón: y que en el plano del contenido el autor exhibe un tema a un lector cuya tarea de mirar se actualiza en la topicalrzación de un espacio y de un tiempo.