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Comunicación y paz. Las relaciones empíricas y teóricas entre dos categorías de las ciencias sociales

Becker, Jørg

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Becker, Jørg

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ARTICLES Analisi 1011 1, 1986, 163-182 COMUNICACIÓN Y PAZ. LAS RELACIONES EMPÍRICAS Y TEÓRICAS ENTRE DOS CATEGORÍAS DE LAS CIENCIAS SOCIALES* Jorg Becker En este pais tenemos mas información que en cualquier otro pueblo del mundo, Swee'Pea. Y voy a explicarte cómo obtenemos esta información. Podemos hablar con personas de casi todo el mundo a través de este teléfono, Swee'Pea. Las comunicaciones ayudan a unir mas a los pueblos del mundo y a aumentar nuestra comprensión sobre personas de otras naciones'. El problema La Constitución de la UNESCO de 1945 contiene una declaración clara y completa de las relaciones entre comunicación y paz: ((Desde que comenzaron las guerras en la mente humana, está en la mente humana la necesidad de construir una defensa de la paz (...). Por tales razones, los estados participantes en esta Constitución, creyendo (...) en el libre inter- * Informe preparado para su discusión en la ((Primera Conferencia General. Independencia y Desarrollo Nacional. Tensiones y Mecanismos de Resolución», Asociación Chilena de Investigaciones para la Paz (ACHIP), Santiago de Chile, 1-4 de julio de 1981. 1 Esta alusión, probablemente conocida sólo por los especialistas en la comunicación internacional, va dirigida a la comunidad de investigación de la paz. El diálogo entre Popeye el marino y su hijo adoptivo Swee' Pea puede servir como clave útil en este informe por dos razones: 1) publicado en más de seiscientos diarios de todo el mundo, este comic es un ejemplo típico para la penetración ideológica en el Tercer Mundo como un producto de entretenimiento. Popeye está producido por King Features Syndicate en Nueva York y tiene unas ventas anuales por valor de 26 millones de dólares. Se trata del segundo consorcio de prensa más grande -después de United Featurede EEUU (violencia estructural); 2) desde su creación. en 19 19, Popeye ha estado siempre en estrecha conexión con la tradición militar americana. Su fuerza parece haber tenido una gran atracción entre los militares y su dirección de poder. Durante la segunda guerra mundial, el general McArthur fumaba demostrativamente en una pipa característica de Popeye; la lluvia producida artificialmente, que durante la guerra del Vietnam destruyó numerosos poblados en el Ho Chi Minh-Path, en Laos, se conocía bajo el nombre codificado de ((Operación Popeyen. De esta forma, la ficción se hizo realidad (violencia militar). 164 cambio de ideas y conocimientos, han acordado y determinado desarrollar y aumentar los medios de comunicación entre sus pueblos y emplearlos para sus propósitos de entendimiento mutuo y de un conocimiento más real y perfecto de la vida del otro)). Esta perspectiva monocausal y unidimensional que asume el impacto positivo casi automático de la comunicación sobre la paz mundial encuentra, aún hoy, sus ecos en algunos documentos referidos al derecho internacional. De esta forma, por ejemplo, el 1 de agosto de 1975 los firmantes del Acuerdo de Helsinki declaraban en el preámbulo a la cláusula 111 que «el incremento del intercambio en las áreas de la cultura y la educación, la difusión de la información y de los contactos entre los pueblos)) contribuirán a un fortalecimiento de la paz y al entendimiento entre ellos. Argumentos similares aparecen en la denominada Declaración sobre los medios de comunicación de masas de la UNESCO (28 de noviembre de 1978), particularmente en el art. 111: «Los medios de comunicación de masas contribuyen considerablemente al fortalecimiento de la paz y al entendimiento internacional y (...) en la oposición frente a (...) la incitación a la guerra (...). Los medios de comunicación, al difundir información sobre los propósitos, las aspiraciones, las culturas y las necesidades de todos los pueblos (...), contribuyen a eliminar la ignorancia y las falsas interpretaciones entre los pueblos (...), promocionando al mismo tiempo la formulación por parte de los Estados de políticas más adecuadas para promover la reducción de tensiones internacionales y los acuerdos pacíficos e imparciales en las disputas internacionales)). Las propiedades supuestamente pacificadoras atribuidas a la comunicación -aquí específicamente a los medios de comunicación-, son generalmente asumidas no sólo como existentes en el campo de las relaciones internacionales, sino que también aparecen en las premisas fundamentales de muchas teorías psicológicas, educativas y sociológicas. Se dice con frecuencia que el acto comunicativo per se cumple la función de despertar el entendimiento mutuo, de ayudar a reducir conflictos, de estimular la acción social y de ayudar a crear un estado de armonía donde previamente se mostraban desagradables conflictos de intereses. Estos pensamientos podrían, finalmente, llevarnos a la conclusión (como a Jürgen Habermas) de que la competencia comunicativa debería ser 1a primera meta de la educación, ya que esto sería una condición previa para la coexistencia pacífica entre los individuos, los grupos y las naciones. Estas ideas no deben ser criticadas ni por haber sido demostrados sus fallos a través de varios análisis empíricos, ni porque deseen de forma más o menos ingenua convertirse en una condición social e individual que ni existe ni puede existir en la realidad (tal y como observaron Theodor W. Adorno y Max Horkheimer en su Dialéctica del Iluminismo). El objeto de la crítica debería descansar más bien en la aceptación de la existencia de una comunicación de hecho no pacífica, violenta y dominadora, por las 165 excepciones que ello permite. Para parafrasear mutatis mutandis a Adorno y Horkheimer: ya que tales esfuerzos pacificadores abandonan la abolición de las injusticias a la imprevisibilidad de la comunicación pacífica, éstos aceptan, en realidad, la ley de una violencia universal que habían intentado mejorar. No obstante, discutir la violencia universal y las características excepcionales de una comunicación pacífica a esta altura precipitaría conclusiones a las que se tiene que llegar a lo largo de un análisis y ejemplificación cuidadosos y sistemáticos. Esto es, precisamente, el punto central del presente estudio. Seguramente rebasaría el alcance de este examen el analizar todos los aspectos de las interrelaciones entre paz y comunicación (el gráfico Medios de Comunicación y Paz servirá para ilustrar los puntos teóricos más importantes); por tanto, el área de la comunicación personal y directa entre los individuos y los grupos será omitido. Tal elección podría muy bien resultar un gravamen, ya que la comunicación queda reducida así a sus aspectos mediatizados y su función de intensificador de relaciones interpersonales y sociales no es percibida. Esta crítica -en la medida en que se desee afrontarladebe ser respondida con la llamada al hecho de que los cambios históricos en las sociedades capitalistas han asignado una influencia e importancia siempre creciente a la comunicación mediatizada, como se advierte, por ejemplo, en la relevancia creciente de una socialización mediatizada, en la separación siempre en aumento del PNB, que pertenece a la industria de medios, y en la actual explosión de las innovaciones en la tecnología de los medios. El primer punto de discusión deben ser los aspectos ideológicos de los mensajes emitidos por los medios de comunicación, ya que son precisamente estos aspectos los aludidos en los documentos citados anteriormente. Si se desea encontrar datos empíricos sobre la representación de la paz en los medios de comunicación, se buscaría en vano: no hay tales análisis, ni éste parece ser una tema atractivo. Aquí, tal y como ocurre con otros esfuerzos de investigación sobre la paz, el acercamiento más prometedor a una comprensión de ella es, también, comenzar con la definición de lo contrario: la violencia. Seguramente, los análisis empíricos sobre la representación de la violencia en los medios de comunicación, que comenzaron a realizarse en los años cuarenta, son tan numerosos que podrían llenar varias bibliotecas; es esencial, por tanto, una selección cuidadosa y crítica del material. La mayor parte de esta literatura empírica se concentra en la representación de la violencia manifiesta, física, directa y personal (utilizando la terminología de Johan Galtung). Es decir, los objetos examinados eran la violencia militar, los homicidios, los crímenes capitales, los asaltos, las agresiones y la brutalidad física. Casi todos los análisis están de 166 acuerdo en que la representación de la violencia personal tiene lugar con una frecuencia e intensidad que está fuera de toda proporción, no sólo si se la compara con su existencia en la realidad, sino también en comparación con la realidad posible, inherente a los medios. Este consenso hace referencia a los estudios empírico-cuantitativos -por ejemplo, el perfil de violencia de George Gerbner2, muy conocido-, así como a los análisis empírico-cualitativos provenientes de la Escuela de Frankfurt. Aunque los análisis de la representación de la violencia estructural en los medios son relativamente recientes, las conclusiones de los mismos tienen una convincente correspondencia con lo que los estudios arriba mencionados han dicho del excesivo énfasis sobre la violencia personal, ya que las formas de la violencia estructural casi nunca suelen ser tema en los medios3. En este contexto serán discutidos los resultados de dos investigaciones distintas sobre dos áreas diferentes de estudio: la publicidad de la industria de armamentos en los periódicos comerciales especializados, y las informaciones sobre el crimen en los medios de comunicación. En su análisis sobre la publicidad de armamentos y mercadotecnia de armas en los periódicos especializados de la RFA, Karsten Weihe presenta el siguiente modelo reincidente: la publicidad de armas gusta de evocar asociaciones con las antiguas tradiciones y con la experiencia; se apoya fuertemente en conceptos cargados ideológicamente, tales como la compañía y la seguridad; emplea una simbolismo sexual y, como elemento esencial, se concentra en la superioridad y la representación del potencial de destrucción4. No deberían relativizarse estos resultados con el argumento de que la difusión de periódicos comerciales para militares es limitada y que su uso está restringido a profesionales del tema. Tal y como un equipo de autores ha podido demostrar en su análisis5, este tipo de publicidad que fue analizado en la RFA es sólo la punta de un iceberg internacional. Un material similar puede encontrarse en periódicos fran- * George GERBNER y Lam P. G~oss, ((Vivir con la televisión: perfil de la violencia)), Joltrnal of Communication, 1976, pp. 173-1 99; George GERBNER et al., ((Perfil de violencia televisiva, núm. 8: las imágenes», Journal of Communication, 1977, pp. 13-30. Por ejemplo, Daniel GLASS, «Die Dntte Welt in der Presse der Bundesrepublik Deutschland. Eine ideologiekritische Fallstudie» (El Tercer Mundo en la prensa de la RFA, un estudio ideológico-critico), Haag y Herchen, Frankfurt 1979; y Annabelle SREBERNYMOHAMMADI, Kaarle NORDENSTRENG, R. STEVENSON y Frank UGBOAJAH: «The world of the news: The news of the World». Un corto informe de Foreign Irnages realizado por la IAMCR para la UNESCO, julio de 1980 (mimeo). Karsten WEIHE, ((Rüstungswerbung in der Bundesrepublib (Publicidad de armamentos en la RFA), Militarpolitik Dokumentation, núm. 9-10 (1978). Karsten WEIHE, Michael BRZOSKA, Peter LOCK y Herbert WULF, ((Advertising and Public Relations in the Arms Industnes: Their Role in the Mass Media» (Publicidad y relaciones públicas en las industrias de armamento: su papel en los medios de comunicación de masas), Current Research on Peace and Violence, núm. 3-4 ( 1980), pp. 129-1 52. ceses o ingleses, así como en las ediciones árabes y españolas de los periódicos de la RFA, y todos ellos van dirigidos a un nuevo mercado: los líderes políticos y militares de los países del Tercer Mundo. La cuestión de la efectividad de los medios, que será discutida más adelante, puede ser fácilmente contestada en lo que se refiere a la publicidad en estos periódicos militares especializados. Como vínculo entre medios profesionales y medios de masas, dichos periódicos deben ser considerados como uno de los instrumentos económicamente más potentes para estimular la venta de productos industriales; su efectividad, por tanto, ha sido investigada y documentada mucho más extensamente que la de los medios de comunicación más generales6. Su empleo intensivo por parte de los profesionales y la importancia subjetiva y objetiva para el lector son factores tan importantes como su contribución actual al aumento de las ventas de armamento. Los lectores de estos periódicos comerciales pertenecen, generalmente, a un grupo social altamente prestigioso denominado ((líderes de opinión)), y se puede aceptar que son importantes «multiplicadores» (dentro de la red de circulación de información en dos etapas) que pueden influir fácilmente y con éxito en los miembros de otros grupos de referencia, manteniendo la red ideológica del aparato militar. La segunda área de estudio -las informaciones sobre el crimen en los medios de comunicaciónmostrará que la representación de violencia civil en los medios de comunicación está vinculada con la representación de la violencia militar. Dos recientes estudios criminológicos sobre la violencia y el crimen en los medios -particularmente en las revistas popularesllegan simultáneamente a la conclusión de que la imagen del crimen difundida por los medios de comunicación está muy lejos de ser real: el crimen queda casi siempre reducido a los destinos individuales del criminal y la víctima; la violencia estructural es ignorada. Los sospechosos son vistos, fundamentalmente, desde la perspectiva de la autoridad del Estado; el criminal se ajusta a los estereotipos criminales, ampliamente aceptados y difundidos; el fenómeno social de comportamiento anormal queda degradado a un entretenimiento (secretamente saboread^)^. La representación de la violencia civil se caracteriza como un comple6 Compárese con el siguiente informe de investigación de Jorg BECKER y Barbara METTLER-MEIBOM: «Auswirkungen neuer Massenkommunikationstechnologien itnd -kommunikationssysteme auf die Stritktur der Fachkommunikationsmedien/Fachpresse» (Efectos de nuevas tenologias y sistemas de comunicación de masas sobre la estructura de los medios de comunicación). Un informe para el Ministerio Federal del Interior, Brog Institute for Social Research, Munich, 1978 (mimeo). 7 Peter VON BECKER, Straftater und Strafierduchtige in den Massenmedien (Criminales y sospechosos en los mass media). Sobre la cuestión de la legalidad de los informes de identificación policiaies, Nomos, Baden-Baden 1979; Hans Joachim SCHNEIDER, Das Geschaft mit dem Verbrechen (El negocio con el crimen). Munich, Kindler 1980. 168 mento de la violencia militar, ya que, conjuntamente, éstas proporcionan un reflejo exacto de la violencia diaria tal y como la percibe el espectador de televisión común. Además tienen una función política, ya que apoyan los supuestos de la existencia de una situación de no-paz. El propio potencial militar para la destrucción debe ser justificado con referencias directas a la tradición, a las novedades técnicas, a la superioridad, o bien, subliminalmente, utilizando el simbolismo sexual. Enfrentado a todo esto, el individuo criminal aparece como una persona que por naturaleza es mezquina y malvada. Ya que ambas formas de representación excluyen el problema de la violencia estructural, la violencia perpetrada por el Estado queda legitimizada (por contraste con el estereotipo del tipo malo por naturaleza), tanto en la figura del comisario de policía como en el mundo de la publicidad de armamentos. En discusiones académicas, la cuestión de la violencia en los medios ha sido siempre el tema de los efectos sobre el espectador o lector. Dejando aparte, por el momento, los efectos que la violencia puede causar en los niños -la investigación actual en esta área muestra que en determinadas circunstancias los principios de aprendizaje a través del éxito y10 la imitación son aplicados aquí-*, toda la controversia sobre este problema puede reducirse a diferentes enfoques metodológicos y de epistemología. Actualmente hay dos escuelas básicas de pensamiento diametralmente opuestas la una de la otra: por una parte, existe un enfoque que se concentra en los mensajes como parte de la investigación sobre campañas; por otra, un enfoque orientado hacia el consumidor que forma parte del modelo de «los usos y gratificaciones)). La controversia entre ambos es complicada, ya que ambas escuelas son conscientes de sus variantes positivistas y críticas. Por ejemplo, mientras que el análisis de contenido positivista rechaza cualquier declaración sobre inferencia y efecto, la escuela crítica mantiene que lo que los productores de los medios esperan, cuando representan violencia en los mismos, es ya expresión de un efecto inherente a la sociedad existente. Frente a esto, muchos análisis cualitativos críticos afirman la existencia de determinados efectos de los medios sin poseer datos empíricos para demostrarlo. Problemas similares aparecen entre los que poponen la teoría de los usos y gratificaciones. Uno de los grupos considera que sus suposiciones sobre los efectos de los medios se comprueban cuando un grupo determinado confirma su propio estatus social o psicológico al seleccionar programas específicos sobre crímenes y acción; el otro grupo interpreta estas selecciones como prueba de la falta 8 Compárese con Kurt LUSCHER, ((Wirkungen des Femsehens. Überlegungen im Blick auf eine Sozialpolitik für das Kind. Ein sozialókologisches Modell)) (Efectos de la TV. Ideas con respecto a una política social para el niño. Un modelo social-ecológico), Epd-Dokttrnentation, núm. 3 (1979). de efectos de los medios, ya que los consumidores realizan su selección de 169 acuerdo con su propia situación socio-psicológica preexistente. Para hacerlo todavía más complicado, tanto la teoría orientada hacia el consumidor como la orientada a los medios pueden servir como alibis para explicar la dominación política. La teoría orientada hacia el consumidor puede exculpar a la industria de los medios de su responsabilidad política por la producción de representaciones masivas de violencia; por otra parte, es frecuentemente rechazada por descuidar la violencia actual que existe en la sociedad: tiende a culpar a los mass media de la violencia causada por determinadas condiciones sociales. Michael Kunczik, quien hasta ahora ha sido el más elocuente representante en la RFA de la escuela de pensamiento que mantiene que la violencia en los medios no tiene efectos en el comportamiento social actual de los espectadores y lectores9, ha mostrado recientemente un ligero cambio de opiniónlO. No obstante, no es posible resolver el problema de esta forma. Al igual que en el viejo caso de la gallina y el huevo, es inútil plantear lo de si blanco o negro cuando se intenta analizar las relaciones causales entre la representación de violencia en los medios y sus supuestos efectos. El enfoque de esta cuestión, en cambio, debe comenzar con el análisis pormenorizado de la estructura social como terreno fértil para el estudio de la violencia en los medios. En otras palabras, hay que preguntarse en que medida la violencia mediatizada tiene que ser entendida como parte integrante de la producción de los medios. De esta forma, el estudio de la comunicación como parte de la investigación sobre la paz debería abandonar el papel que ha desempeñado en el área de la psicología social; un papel que Dieter Senghaas le había atribuido ya en 1972 en su estudio significativo sobre ((Problemas de composición para la Investigación de la Paz»". En su lugar habría que plantear (citando a Frieder Naschold) que, fundamentalmente, en la investigación sobre la comunicación debería ser introducido como variable el concepto de poder12. 9 Michael KUNCZIK, Gewalt irn Fernsehen (Violencia en la televisión), Coiogne and Vienna: Bohlau, 1975; id., Brutalitat aus Zweiter Hand (Brutalidad de segunda mano), Cologne Vienna: Bohlau, 1978. '0 Michael KUNZIK. «Gewaltdarstellungen im Fernsehen. Besteht Anlass zurn Umdenken?» (Representaciones de violencia en la TV. Existe una causa para cambiar de forma de pensar?), Media Perspektiven, núm. 12 (1 980). 11 Dieter SENGHAAS, ~~K~mp~~ition~pr~bleme der Fnedensforschunp (Problemas de composición de la investigación de la paz), Kritische Friedensforschung, Dieter Senghaas (ed.), Frankfurt, Suhrkamp, 1972. pp. 3 13-36 1. 12 Fneder NASCHOLD, «Kornmunikationstheorien» (Teorías de la Comunicación), Gesellschaftliche Kommunikation und Inforrnation, vol. 1, Jorg Aufermann, Hans Bohrmann y Rolf Sülzer (eds.), Fischer Athenaum, Frankfurt, 1973, p. 48. 170 La tecnología Recordando la historia de la tecnología de los medios de comunicación, el interés directo de los militares por los desarrollos técnicos es evidente. Desde la primera transmisión de palabras sin cables y, más tarde, de imágenes, pasando por el transistor, la primera generación de computadoras al principio de los años cincuenta, el rayo láser, la tecnología de satélites, las fibras ópticas y, finalmente, el microprocesador, la mayoría de estos intentos tecnológicos fueron encargados y desarrollados por militares, y probados y utilizados en acciones militares y guerras. El empleo de estas tecnologías fue en muchas ocasiones restringido a los militares, los cuales ejercían un control político, económico y jurídico durante largos períodos de tiempo, como mínimo desde mucho antes que el público supiera de su existencia por cualquier indiscreción o los conociera a través de los medios de comunicación. Hay determinadas áreas en el amplio campo de la tecnología de la información tan altamente especializadas que son utilizadas exclusivamente por el sector militar (por ejemplo, componentes insensibles a radiación, lógica extremadamente rápida, etc.), sector éste que conserva un claro predominio sobre el civil. De esta forma, gran parte de la investigación es absorbida por el sector militar, y bajo diferentes prioridades la tecnología de la información puede ser utilizada directamente para la invención, ensayos y utilización por el sector civil. Aunque en la actualidad los sistemas de información existentes no son utilizados principalmente por el sector militar, sino por la industria privada, esta relación no debería ser entendida como un cambio en el modelo de dominio del sector militar sobre el civil. Un análisis crítico de las teorías sobre la disuasion y la dinámica de armamento actual ponen en evidencia que aun en contextos no bélicos se da un estado latente de guerra, y también que en el área de las tecnologías de la información, el predominio del sector militar está latente de forma inherente. El interés militar en la tecnología de la comunicación ya existía anteriormente en la época de la transmisión de noticias sin cable. La línea telegráfica óptico-mecánica entre Berlín y Koblenz, por ejemplo, estaba bajo la jurisdicción del Ministerio Prusiano de la Guerra. Este medio estuvo en funcionamiento entre 1834 y 1852. Mediante 62 postes, cada uno equipado con seis pares de aletas, un mensaje de 30 palabras podía ser mandado desde el Rin hasta Berlín en una hora y media si las condiciones atmosféricas lo permitían. Autorizada exclusivamente para el servicio de noticias estatal, el propósito de esta línea telegráfica era transmitir al ejército prusiano de la forma más rápida posible cualquier información sobre cualquier movimiento en las inquietas provincias del Rin, a lo largo del llamado «Vormarz» (en el período inmediatamente anterior a la abortada revolución de 1848). Pero los comienzos reales se produjeron durante la primera guerra mundial, cuando el telégrafo sin hilo concedió 171 unas posibilidades impensables con anterioridad a los militares. Hasta el cambio de siglo, el imperio alemán tuvo que depender exclusivamente de los cables submarinos británicos para la comunicación con ultramar. Esta dependencia se convirtió en un punto de debilidad para la soberanía del imperio y su radio de acción. La comunicación entre el imperio y las colonias cobró gran importancia económica y militar. El trust de cables británico hizo un uso riguroso de su monopolio en varias ocasiones -por ejemplo, durante la guerra de los Boer, en la que Gran Bretaña sólo proporcionaba los servicios de cable para transmitir noticias que les eran favorables. Para neutralizar el monopolio inglés, la administración colonial alemana y el ejército presionaron para conseguir dos importantes medidas: la instalación de un sistema internacional de cables submarinos producido y puesto en marcha por Alemania, y el establecimiento de una red mundial sin cables, también de propiedad alemana. Seguramente el sector militar tenía sus razones para estar preocupado por la dependencia de los cables británicos: pocas horas después de la declaración de la guerra, el 4 de agosto de 19 14, los británicos destruyeron los cables submarinos alemanes más importantes del Mar del Norte. El historiador de la radio Winfried Lerg ha dicho lo siguiente sobre el comienzo de la primera guerra mundial: «No cabe duda alguna de que en agosto de 191 4 la eficiencia y ejecución en las tres áreas más importantes de la transmisión sin cable (Alemania) estaban considerablemente por debajo del nivel internacional y sobre todo del nivel británico: en el área de la telecomunicacion militar para el ejército y la marina; en el área de la telecomunicacion mundial, continental y marítima; y en el área de la comunicación con las colonias. En estas tres áreas se habían hecho experimentaciones hasta 191 4 (...). Este comportamiento cambió rápidamente. De todas formas, en cuanto dio comienzo la primera guerra mundial (...), el uso privado de la radio fue (...) interrumpido el primer día de movilización. Todas las instalaciones de radio (...) fueron requisadas para su utilización militar. La autoridad de tales instalaciones fue transferida de la Oficina Federal de Correos al Ministerio de la Guerra»I3. Aunque tecnológicamente hubiera sido posible, la utilización ideológica de la radio y su empleo como medio de guerra psicológico ocuparon un papel menor durante la primera guerra mundial. La utilización de la radio era de estricta competencia militar. La industria alemana de radio -AEG, Siemens, Lorenzexistía en aquel período casi exclusivamente por los contratos con el ejército y la marina. Tal como explica Winfried Lerg: «Con la ayuda de mejoras e innovaciones de la industria (...), que final13 Winfried B. LERG, Rtlndfilnkpolitik in der Weimarer Repzrblik (Politica de radiofonia en la República de Weimar), Munich dtv, 1980. p. 34. 178 existencia enteramente a la constelación de poder de una corporación trasnacional (base económica del conocimiento); b) el conocimiento tecnológico el funcionamiento de satélites de televisión, adquirido por la India a través del SITE (Experimento de Satélite para la Instrucción por Televisión), contribuye a que el gobierno federal indio consolide su tendencia a convertirse en una potencia sub-metropolitana (poder a través del conocimiento); c) tan sólo el liderazgo monopolista en el conocimiento de las computadoras y la tecnología de la información han capacitado a IBM -la gran corporación multinacionala presionar a Indonesia para que la compañía no fuera nacionalizada (conocimiento como base de poder económico). d) la concentración de poder en los centros metropolitanos los lleva a una acumulación de conocimientos sobre la periferia (conocimiento a través del poder). La espiral de dependencia recíproca entre conocimiento y poder crea sus propias dinámicas de desarrollo, que aparecen como necesidades socio-históricas. El curso y los objetivos de éstas provocan, en muchas ocasiones, análisis racionales, de tal forma que -en la superficiesólo quedan visibles autodinámicas tecnológicas. Pero, de hecho, los procesos de transformación hacia una sociedad global ((post-industrial)) son mucho más complejos. Los estudiosos del Iluminismo fueron todavía capaces de formular una crítica social y la consiguiente protesta a través de la comparación entre ideología y realidad social. La crítica de la ((industria cultural», realizada por Theodor W. Adorno, se apoyaba en gran medida en el argumento político-moral en contra de la estandarización y la estereotipación de las ideologías. En el proceso actual, marcado por la unión entre poder y conocimiento, una tendencia distinta hacia la utilización de la información como instrumento para conseguir beneficios económicos y poder político está afirmándose: las ideologías se están convirtiendo en ingredientes menores del poder tecnológico. De esta forma, por ejemplo, una sola corporación multimedia puede comercializar simultáneamente películas feministas, libros de texto para una determinada dictadura militar en América latina y periódicos especializados de carácter marxista para sociólogos. Además, los costes de programación del experimento del satélite indio SITE representan sólo un 9 % del presupuesto total. La otra cara de la moneda, la tendencia hacia una informatización del poder, aparece particularmente nítida cuando se consideran las posibilidades políticas de realizar posibles reacciones a este estado de cosas. Desde que el proceso de transformación hacia una sociedad de la información ((post-industrial)) está en marcha de manera sub rosa, no hay ningún negocio relacionado de manera directa como base para la protesta y la revuelta. No parece que ninguna iniciativa ciudadana socialmente rele- MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y PAZ Una comparación entre los conceptos y los resultados obtenidos en la investigación sobre comunicación y en la investigación de la paz Categorías Investigación crítica Investigación critica de la comunicación de la paz Producción de los Control y OrdeConcentración en el cenViolencia estructural mass media namiento tro; Oligopolios trasnacionales de medios Acceso Injusto, vertical, no-reciViolencia estructural proco para la periferia. Tecnología Derivada de la tecnología Complejo militar-indusmilitar trial Ideologías de mass media los Contenido Elitismo, racismo, mateImágenes enemigas, prenalismo, sensacionalismo, juicios, violencia estrucconservadurismo, autoritural psicológica manitarismo, romanticismo, fafiestallatente talismo, agresión, individualismo, sexismo Formas Estereotipos, producción de deseos Efectos de los Utilización Brecha del conocimiento Estructura de clases, esmass media en aumento tratificación social. marginación Recepción Receptivo Violencia psíquica personal Efecto Refuerzo, afirmación, deMilitarización de la vida sensibilización, colonizadiaria ción diana Función Control individuallsocial Legitimación de la dinámica de armamentos Historia y futuro Cambio histórico Industria de cultura, meDinámicas de armamende los mass en la pertinencia dios, información e inforto, militarización. espimedia de los temas de mática ral de violencia, complelectura popular, jo militar-industrial mass media, telecomunicación. comunicaciones informatizadas. 180 vante vaya a establecerse contra la informatización. ¿De qué manera, después de todo, puede alguien resistirse a la informatización global, cuando sus protagonistas -la delegación estadounidense en la Conferencia Mundial Administrativa de Radio de 1979, en Ginebra, por ejemploestán llevando a cabo la consolidación de la futura sociedad informatizada tan sólo con la ayuda de computadoras, y cuando gran parte de los datos almacenados son relativos a la tecnología de computadoras? Por otra parte, mientras que los grupos interesados -partidos, sociedades, nacionesestán convencidos de que el objetivo principal es utilizar la tecnología de la información para sus propios objetivos -sean estos progresistas, conservadores, causa del capitalismo o del socialismo, intereses del Tercer Mundo, etc.-, la espiral de conocimiento/poder, anteriormente descrita, la informatización, no sufrirá seguramente cambio cualitativo alguno. El Último informe de la Comisión McBride de la UNESCO aún mantiene esta noción idealista y su mensaje central es el siguiente: «El examen realizado por este informe recoge la expansión espectacular de las posibilidades y recursos de la comunicación. Es una expansión que promete grandes oportunidades, pero que también levanta inquietudes e incertidumbres. Todo dependerá de la utilización que se haga de los nuevos recursos, es decir, de las decisiones cruciales y de quién tomará estas decisiones. La comunicación puede ser un instrumento de poder, un arma revolucionaria, un producto comercial o un medio de educación, y puede servir a fines de liberación o de opresión)). Conclusiones Antes de resumir y volver a la cuestión inicial y a la interrelación entre mass media, comunicación y paz, hay que decir que determinados aspectos en esta área de problemas sólo pueden ser mencionados superficialmente en el gráfico adjunto. Sólo se puede hacer una mención breve, por ejemplo, del problema del terrorismo y los mass media, o de una serie de estudios empíricos realizados en EEUU que llegaron a la conclusión de que también el uso de los medios está sometido a la violencia estructural. De acuerdo con estos estudios, el enorme incremento de la informática parece proporcionar a los que ya saben más conocimiento, mientras que aquellos que hasta'ahora se encontraban en la oscuridad se están hundiendo en una ignorancia cada vez más profunda. Este movimiento de tijeras en la ((constantemente en aumento brecha de conocimientos» parece reforzar la estructura de clases existente hoy en el área de la información y la comunicación. Muchas cuestiones siguen sin respuesta. Es imposible, por ejemplo, responder a la importante cuestión de si las representaciones de violencia han aumentado en la historia de los cincuenta años de existencia de los medios, ya que los análisis empíricos en series de tiempo son casi inexistentes. Otro problema: cuando Joseph Goebbels pronunció su credo propagandístico: «No queremos (...) a nuestras SA caminando en los escenarios o en las películas. Tienen que caminar a través de las calles)), anunció políticas que asignaban a las películas, presuntamente apolíticas y de entretenimiento, durante el período fascista una función de compensación de la violencia cotidiana, muy real por otra parte, así como de la posterior violencia militar. Esta disonancia simultánea entre la violencia real y la mediatizada durante un período particular de la historia, ¿podría tener paralelismo en otros tiempos y culturas? Por ejemplo, ¿cuál es la función exacta de la actual presencia del horror y la violencia en las películas estadounidenses desde aproximadamente 1975, es decir, desde que finalizó la guerra de Vietnam? No es importante el planteamiento cuidadoso de la respuesta a estas cuestiones. Una interpretación ofrecida inicialmente parece ser universalmente aplicable en la actualidad (interpretación que toma en consideración la ((Dialéctica del Iluminismo» de Horkheimer y Adorno). Si la recepción y la producción en los medios son, al mismo tiempo, expresión y motor de la violencia estructural; si la tecnología de las comunicaciones puede ser entendida históricamente como parte esencial del complejo militar industrial que está emergiendo; si se demuestra la «ley de la violencia universal)), los medios pueden cumplir su inicialmente esperada función de «pacificadores» sólo en muy raras y excepcionales circunstancias. La representación de la violencia en los medios de comunicación es una parte, una parcela, de la violencia universal de los mismos medios. La comunicación producida por los medios ha sido siempre un producto tanto económico como ideológico. La tendencia de los medios hacia la comercialización de la producción, así como del contenido, produce también la mercancía de los receptores bien documentada. La economía se está convirtiendo rápidamente en la preocupación principal. De esta forma, por ejemplo, más de un 60 O/o del espacio disponible en las publicaciones latinoamericanas mencionadas anteriormente es utilizado para la publicidad, y los periódicos especializados de carácter militar obtienen un 80 O/o de sus ganancias totales de la publicidad, lo que permite que sean los precursores de muchos periódicos científico-técnicos en EEUU, financiados en su totalidad (i100 %!) por la publicidad. En ciertas revistas, un experto tiene que pagar de acuerdo con el principio del «precio por página» para publicar su artículo especializado o académico. Cuanto más avanzada está la tecnología de las comunicaciones, más alta es la proporción en la que los medios masivos se encuentran comercializados. Esta primacía de las consideraciones económicas seguirá fortaleciendo el sistema de la violencia estructural, ya que no se pueden entender los mass media y sus contenidos como recursos sociales para el bien común. Sólo 182 cuando realicen un proceso de democratización en todos los niveles -de acuerdo con el llamado Nuevo Orden Internacional de la Información-, los medios de comunicación cumplirán su función de contribuir al establecimiento de una sociedad pacífica. Hasta entonces, cualquier análisis sobre la comunicación y la paz ((tendrá necesariamente que ser un análisis sobre la comunicación y los obstáculos para la paz».