DOSSIER
Anilisi
15, 1993,
9-20
INDUSTRIAS CULTURALES:
MODERNIDAD
E
IDENTIDAD
Jesús Ma ín-Ba be o
In oducción
Lo que expe imen a nos cul u almen e como p opio, en é minos nacionales o la-
inoame icanos, esponde cada día más a lo que la dinámica y la lógica de las comu-
nicaciones masi as nos hace sen i como al. Lo que es á cambiando no son
únicamen e los con enidos -pe didos o de o mados- de nues as iden idades, sino
los modos mismos de pe cibi lo p opio y lo ajeno, lo nues o
y
lo o o.
Y
es o ni es
pu o e ec o ecnológico, es deci esul ado de las ans o maciones en el apa a o co-
municacional -como iende a a i ma el pensamien o ins umen al-, ni es asimi-
lable a la deg adación cul u al que implica la me can ilización de la ida, como
sos iene la c í ica adical. Fascinados po las inno aciones ecnológicas o a e ados
po la desublimación de la cul u a, ol idamos que la comunicación, sus mediaciones
y sus dinámicas no han sido nunca ex e io es al p oceso cul u al. La comunicación
es dimensión cons i u i a de las cul u as, g andes o chicas, hegemónicas o subal e -
nas. Comp ende las ans o maciones cul u ales implica en onces deja de pensa la
cul u a como me o
con enido
de los medios
y
empeza a pensa la como p oceso de
comunicación egulado a un mismo iempo po dos lógicas: la de las
o mas,
o ma-
ices simbólicas,
y
la de los
o ma os
indus iales. P egun a nos po lo que en la
comunicación colec i a hay de cul u a implica á lucha con a la azón dualis a que
nos impide en ende el doble mo imien o que a icula las demandas sociales y las di-
námicas cul u ales con las lógicas del me cado, a la ez que liga el apego a unos gé-
ne os con las idelidades a una memo ia
y
la pe i encia de unos o ma os con la
eme gencia y la ans o mación de los modos de pe cibi
y
de na a , de e
y
de oca .
Habi uados a pensa la acción de los medios masi os en é minos de homoge-
neización -como si ella ue a sólo e ec o de los medios y no condición de uncio-
namien o del me cado ansnacional
y
po lo an o de la ida social misma que el
me cado alcanza a egula -, se nos escapa lo que hace la especi icidad de la comu-
nicación en nues os países, es o es su con adic o io pe o undamen al papel en la
mode nización:
en el mo imien o de
secula ización
de los mundos simbólicos y de
agmen aciów'especialización
de la p oducción cul u al, que es el p oceso median-
e el cual nues as cul u as, locales o nacionales, son inse adas en el me cado mun-
dial, desde el que cons uyen su p opia mode nidad.
Indus ia cul u al: los a a a es del concep o
En el ex o inaugu al de los de F ank u
(1947)
el concep o de «indus ia cul u-
al» pe enece y esponde al deba e de la epis emología polí ica. Lo que
ahí
es á en
juego es la comp ensión de la
unidad del sis ema,
es o es, la o ma en que la lógica
de la me cancía engend a «la unidad en o mación de la polí ica)), o, en o as pala-
b as, la a iculación en el capi alismo de la lógica de la p oducción con la cons i u-
ción del ascismo. De lo que habla en onces la unidad del sis ema es del
uncionamien o social de una cul u a que se cons i uye en la o a ca a del abajo
mecanizado.
Y
ello an o en el mime ismo que conec a el espec áculo o ganizado en
se ies con la o ganización del abajo en cadena -«la p oducción sac i icando
aquello po lo cual la lógica de la ob a se dis inguía de la del sis ema social»'- como
en la ope ación ideológica de eca gue: la di e sión haciendo sopo able una ida in-
humana, una explo ación in ole able, inoculando día a día y semana as semana «la
capacidad de encaja
y
de a egla se)), banalizando el su imien o en una len a «mue -
e de lo ágico», es o es, de la capacidad de es emecimien o
y
ebelión.
El balance de los apo es y los lími es de ese concep o, que en la adicalidad de
su
negación
acabó iden i icando la cul u a, oda cul u a en nues a sociedad, con la
desublimación/deg adación
del a e -«la caída del a e en la cul u a» impidiéndo-
nos comp ende las con adicciones que engend a la sociedad indus ial
y
el nue o
senso ium
que eme ge con las masas u banas, ha sido su icien emen e es ablecido2.
Lo que aquí in e esa es aza las líneas de ue za que ma can la e olución del con-
cep o y su inco po ación an o al análisis de la p oducción cul u al como al diseño de
polí icas en Amé ica La ina
De la c í ica adical a la sociología de la p oducción cul u al
Una p ime a e apa en la ans o mación del concep o de ((indusma cul u al» lo
cons i uye el desplazamien o ope ado po la e lexión de
E.
Monn
(1962).
Indus ia
cul u al nomb a pa a Mo in no an o la acionalidad que in o ma esa cul u a cuan o el
modelo peculia que o ganiza los nue os p ocesos de p oducción cul u al, es o es, el
conjun o de mecanismos
y
ope aciones a a és de los cuales la
c eación
se ans o -
ma en p oducción. La ganancia p o end á no sólo de la desc ipción sociológica del
p oceso p oduc i o sino del desmon e de uno de los malen endidos más enaces del
pensamien o de Ho kheime
y
Ado no: el de que algo no podía se a e si e a indus-
ia. Mo in demues a, a p opósi o del cine especialmen e, cómo la di isión del aba-
jo y la mediación ecnológica no son incompa ibles con la «c eación» a ís ica; es más,
cómo incluso cie a es anda ización no en aña la o al anulación de la ensión c ea-
'
HORKHEMER,
M.
y
ADOFLYO,
Th.
W.,
Dialéc ica del ilu ninis no,
Buenos Ai es, Su , 1971,
p.
165.
Una p esen ación de ese balance puede encon a se en nues o abajo: %Indus ia cul u al: capi a-
lismo
y
legi imación*, en
De los medios
a
las mediaciones,
Ba celona, Gus a o Gili, 1987, p. 48-71.
do a. En una segunda di ección, el abajo de
E.
Mo in ede ine la indus ia cul u al
al oma en se io lo que ella iene de cul u a, ese conjun o de «disposi i os que p o-
po cionan apoyos imagina ios a la ida p ác ica y pun os de apoyo p ác ico a la ida
imagina ia, esos disposi i os de in e cambio en e lo eal y lo imagina io3. De
ahí
que,
aunque mecanismo undamen al del uncionamien o de lo social, la alienación no
puede se con e ida en e ec o de la ope ación indus ial en sí misma. Pues a su modo
la indus ia cul u al
abaja
los mecanismos básicos de iden i icación y p oyección
que en la e a de la acionalidad ins umen al dan o ma a la demanda de mi os y de
hé oes. Si una mi ología « unciona» es po que en algún modo da espues a a in e-
ogan es y acíos no llenados, a miedos y espe anzas que ni el acionalismo, en el
o den de los sabe es, ni el p og eso, en el de los habe es, han log ado a anca o
sa is ace .
Rede inido en esos é minos, que lo des a alizan y uel en ope a i o, aquel con-
cep o pe mi e el paso del análisis de la dimensión polí ica de la cul u a al diseño de
polí icas cul u ales, pues la negación que el concep o ema iza hace a su ez posible
la ape u a al pensamien o
y
el diseño de al e na i as. Es jus amen e el paso e ec ua-
do po la UNESCO en
1978
al eubica el concep o de indus ia cul u al en el in e-
io de un p og ama de in es igaciones compa adas, cuya p opues a básica pod ía
sin e iza se en es a p egun a: (<¿En qué condiciones sena posible mo iliza la po en-
cia de las indus ias cul u ales en bene icio del desa ollo cul u al y, en gene al,
omen a el en iquecimien o mu uo de las cul u as y el p oceso de uni e salización
en cu so, man eniendo al mismo iempo la iden idad cul u al de cada pueblo y
dándole unos medios que le pe mi an domina su p opio desa ollo?»" Vemos así ma-
e ializa se un segundo desplazamien o que, «plu alizando» el concep o +n adelan e
se habla á de indus ias en plu al, y de ellas o ma án pa e an o los « iejos» como
los nue os medios de comunicación, los lib os y las bellas a es- incula á su aná-
lisis con el del acaso de un desa ollo e aluado únicamen e en índices económicos.
Asumida como dimensión y dinámica de la sociedad en su conjun o, la cul u a deja-
á de se con undida con el hace de las éli es cul as y no pod á segui abandonada a
los in e eses de la emp esa p i ada: el análisis de la cul u a en la sociedad indus ial
debe á en onces posibili a polí icas. Pe o ese e lo amien o y eadecuación del
concep o deja á sin emba go in ac os cie os e lejos in elec uales que lo ha án pe -
manece ama ado a iejas concepciones excluyen es en e cul u a y masas -la
« e dade a» cul u a segui á siendo sinónimo de calidad y po lo an o es ando lejos
del bajo pueblo que o man las mayo ías y se con unde con la can idad, es o es la
«masa»-
y
a p opues as polí icas me amen e
coiz enidis as
y
d8~4sionis as:
la cul u-
a- ema en los medios, la comunicación-ins umen o de p opagación cul u al. Anclada
en esas concepciones, la mayo pa e de las polí icas cul u ales -más allá de la e-
ó ica de las decla aciones de los gobie nos o de la misma UNESCO- se án inca-
paces de asumi la he e ogeneidad de la p oducción simbólica y de en en a sin
a alismos la lógica de la indus ia cul u al.
'
MORIX
E.,
L'Esp i du emps,
Pa ís,
G asse ,
1962,
p.
104.
UNESCO,
Indus ias cul u ales,
México,
F.C.E.,
1982.
Lógica ansnacional
y
eo ganización de la hegemonía
En los úl imos años se es á ab iendo camino un nue o desplazamien o del con-
cep o que apun a, en Amé ica La ina, hacia un análisis cul u al capaz de se i a un
diseño ope a i o pe o sin disol e la ensión y las con adicciones de la polí ica en el
p agma ismo de las polí icas, ni la c i ica de la lógica me can il en la ac icidad de los
p ocesos indus iales. Ello a a exigi me e en el análisis nue os emas y ehace de
nue o la pe spec i a global.
El p ime ema que coloca en el análisis es el e ec o c uzado del desa ollo de las
nue as ecnologías de la comunicación y la acele ación de los p ocesos de ansna-
cionalización. Me e ie o a la in eg ación de los medios en complejos indus iales del
cine, la ele isión, el ídeo y el cable en la indus ia audio isual, de la adio
y
el dis-
co en la indus ia del sonido, y de dia ios, e is as
y
lib os en la indus ia edi o ial,
además de la in eg ación c uzada de a ios de esos complejos en conso cios como Te-
le isa o Rede Globo. Todo lo cual compo a un modelo económico
y
cul u al que ya
no es en en able a polí icas sec o iales5. La ansnacionalización de las indus ias
cul u ales, que las nue as ecnologías acele an y edi nensionan, puede con e i se así
en acele ado ambién de la in eg ación la inoame icana. En la que, como señala
Ma ques de Melo6, no se a a an o de espalda acciones pun uales de los gobie nos
sino de sensibiliza a la sociedad ci il po lo que
ahí
es á e dade amen e en juego,
es o es, la democ a ización de la comunicación, y de es imula el in e és de nues os
pueblos po la p oducción cul u al la inoame icana a a és de la cual puede i o a-
leciéndose una iden idad y una búsqueda de in eg ación en o os planos.
Un segundo ema a in oduci en el análisis es lo que
N.
Casullo ha llamado el he-
cho labo al7: en cuan o indus ias las de la cul u a implican además del hecho ec-
nológico una lógica p oduc i a egulada po ideologías co po a i as y ma e ializada
en códigos de compo amien o y hábi os p o esionales, en es uc u as je a quizadas
de decisión
y
di e enciaciones de condición, así como en la o ganización de u inas
p oduc i as y écnicas de abajo. El es udio de las indus ias cul u ales compo a así
la necesidad de inco po a al análisis las dimensiones ins i ucionales y p o esionales
que egulan el uncionamien o del campo cul u al8. En el caso del campo de la
comunicación implica ene en cuen a la eno me complejidad que esul a del en e-
c uce de disposi i os p o enien es de la compe i i idad indus ial exp esada en el g a-
do de desa ollo ecnológico
y
di e si icación/especialización
p o esional, pe o
ambien en la capacidad de iesgo pa a la inno ación; la compe encia comunica i a
log ada en é minos de econocimien o de los públicos, econocimien o no medible
'
RONCAGLIOLO,
R.,
«Me odología pa a el es udio de las polí icas de ele isión», en
Polí icas de ele-
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Lima,
IPAL,
1986.
MARQUES
DE
MELO,
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IN-
TERCOM,
58, Sao Paulo, 1988.
'
CASLILO,
N,,
«Comunicación
y
democ acia: de la maquina ia co idiana
al
deba e mundian,
Comu-
nicación: la democ acia di ícil,
B.A.
ILETFolio, 1985.
Sob e ese concep o: BOURDIEU, P., «Campo in elec ual
y
p oyec o c eado », en
P oblemas
del es-
uc u alismo,
México, Siglo
XXi,
p. 135-182; ambién: «Algunas p opiedades dos campos»,
en
Ques o-
es de sociologia,
Sao Paulo, Ma co Ze o, 1983.
en los
a ing
de audiencia y que se mani ies a en el g ado de c edibilidad de un pe-
iódico o de adhesión a un p og ama; las ideologías p o esionales que ensionan el
campo en e las exigencias del sis ema p oduc i o, las eglas del géne o, las expec-
a i as de los públicos y la inicia i a y c ea i idad de los p oduc o es di ec o es,
lib e is as, ac o es, e c-; las u inas p oduc i as, en in, que a la ez que exp esan la
se ialidad
son el ámbi o de la « esis encia» de los c eado es, de los esguinces po don-
de la expe imen ación y has a el es ilo se inco po an a la p oducción indus ializada
de la cul u a.
En cuan o a los cambios en la pe spec i a de ondo, la de cons ucción del concep o
pasa en p ime luga po lo que Mabel Piccini ha ca ac e izado como «la emisión en
cadena a las o alidades)) y la necesidad de «disminui el peso de la g a edad causal»,
pa a que sea posible pensa las indus ias cul u ales como espacios de condensación
e in e sección de edes cul u ales múl iples, con o madas po disposi i os complejos
que no son de o den me amen e ecnológico, me can il o polí ico, y en las que -con-
a la o alización ank ou iana- pesan menos las iliaciones que las alianzas, es o
es, las edes de ci culación, las complicidades y las se idumb es9.
El segundo cambio de ondo iene que e con el modo de pensa las elaciones
en e las cul u as popula es
y
las indus ias cul u ales, es o es sin la pe inaz adhe-
encia de idealismos que «hipos asian» la di e encia como esis encia en sí misma, y
sin los educcionismos economicis as que hacen de las iden idades é nicas me os e-
gazos o apéndices a ípicos del desa ollo capi alis a. Como señala Ga cía canclinilo,
lo que la ansnacionalización plan ea a ese espec o es una p o unda eadecuación de
la hegemonía: a di e encia de aquel conjun o de es a agemas de imposición cul u al,
la hegemonía ope a aho a median e «la esigni icación de los conocimien os y hábi-
os de cada pueblo,
y
de su subo dinación al complejo sis ema ansnacional». De o o
lado, esa eadecuación ope a así mismo po un po en e desplazamien o del eje de la
sociedad de la polí ica al me cado": sus i ución del Es ado po la emp esa p i ada en
cuan o agen e cons uc o de hegemonía, con i iendo a la emp esa p i ada en la
« e dade a» de enso a de la libe ad de c eación
y
en enlace de las di e en es cul u-
as con la cul u a uni e sal. La eo ganización de la hegemonía que ma e ializan las
indus ias cul u ales hoy día nos plan ea la necesidad de es udia las como disposi i-
os cla es en la econs i ución de las iden idades colec i as, es o es de los sis emas
de econocimien o
y
di e enciación simbólica de las clases
y
los g upos sociales.
Espacios de ans o mación de las iden idades
Pe iódicamen e de aluado
y
ee aluado en el campo in elec ual, el concep o de
iden idad pa ece es a se libe ando úl imamen e de las ama as que lo a a on, en o -
PICCINI,
M.,
«Indus ias cul u ales: ans e salidades
y
egímenes in e discu si os,
Dia-logos,
17,
Lima, 1987.
'O
GARC~A CANCLINI
N.
y
R. RONCAGLIOLO (eds.),
Cul u a ansnacional
y
cul as popula es,
Lima,
IPAL,
1988.
"
Sob e
ese
desplazamien o: BRLNVER,
J.J.,
No as sob e cul u a popula , indus ia cul u al
y
mo-
de nidad,
Chile, Flacso, 1985.
ma oscilan e, unas eces a la posición que a i ma la iden idad como ges o de sepa-
ación, de un epliegue excluyen e, y o as a la e sión que p oyec a la iden idad como
una especie de ascenden al kan iano capaz de abso be en su «esquema» la mul i-
plicidad de las di e encias. Rompiendo con el cí culo que conduce de una iden idad
sepa ada en la dispe sión a una iden idad in eg ada en la homogeneización, la e-
lexión ac ual p opone abo da la iden idad en su aspec o elacional, lo que signi ica
((plan ea la cues ión del o o como cons i u i a de la iden idad»12. Lo que esa nue-
a e lexión oma in eligible es la ama misma de a iculación de las e nias en las
con adicciones y los con lic os de las clases sociales, aho a pensadas no como o a-
lidades sepa adas sino como suje os en los que se hace isible la po encialidad de c e-
ación social, la dinámica con enida en la di e encial3; y se hace posible p egun a se
ambién po los e ec os cons i uyen es de lo simbólico en el ámbi o de lo polí ico: las
iden idades colec i as apa ecen en onces con o madas po «complejos sis emas de in-
e pelaciones y econocimien os a a és de los cuales los agen es sociales se insc i-
ben, consensual o con lic i amen e, en el o den de las o maciones sociales»14.
El espacio de lo nacional en la mode nidad la inoame icana
Ya en la idea misma de mode nización que o ien ó los cambios y llenó de con e-
nido a los nacionalismos populis as de los años ein a-cincuen a, se hizo isible la
con adicción con que la dependencia ca gó el espacio de lo nacional en Amé ica La-
ina y la in e sión de sen ido que ahí iba a su i lo popula . Más que un mo imien-
o de p o undización de la independencia, la mode nización esul ó siendo un
mo imien o de adap ación económica y cul u al. «Sólo podíamos alcanza nues a
mode nidad a pa i de la aducción de nues a ma e ia p ima en una exp esión que
pudie a encon a econocimien o en el ex eno »15. Se que ía se nación pa a log a
al in una iden idad, pe o la consecución de esa iden idad implicaba su aducción en
el discu so de la mode nidad hegemónica, ya que sólo en é minos de ese discu so el
es ue zo y los log os e an alidados como ales. Con adicción que se á sume gida y
ocul ada po un discu so que exal a la comunidad nacional a expensas de la di isión
de clases y localiza la causa de los males en el ex e io . Doble mo imien o que con-
duci á a la hipós asis de un «se nacional» cuya his o ia sólo pod á se na ada
legenda iamen e, basándose en esencias y a que ipos. De ahí a la sus i uciónísubs-
acción del pueblo po el Es ado sólo hay un paso, que los populismos y desa o-
llismos da án con acilidad apoyados, sin duda, en una la ga adición de
p o agonismo del es ado en de imen o de la sociedad ci il. T adición que, en cuan-
o cul u a polí ica, han compa ido la gamen e populis as y ma xis as. Los pueblos de
l2
BESOIST, J.M., ~Face as de la iden idad», en LEVI-STRAESS,
C.,
La
iden idad,
Ba celona, 1981, p.
20.
"
ASSIS CARVALHO,
E.
DE
((Iden idades e p oje o polí ico», en
Iden idade: eo ia epesqilisa,
Sao Pau-
lo, 1985, p. 15
s.
l4
LANDI,
O.,
C isis
y
lenguajes poli icos,
Buenos Ai es, 1983, p.
28.
l5
SQUEFF,
E.
y
WISNIK, J.M.,
O
nacional e opopula na cul u a b asilei a: Música,
B asiliense, Sao
Paulo, 1983, p. 55.
Amé ica La ina ienen una la ga expe iencia de esa in e sión de sen ido median e la
cual la iden idad nacional se con unde con un chau inismo que acionaliza el chan-
aje eje cido po el Es ado pa a p ese a el o den. Tiene azón
A.
No aes cuando
cons a a que en la his o ia de es os países el único pode que ha ido ganando «sus-
ancia» es el Es ado, mien as pueblo y nación con inúan siendo símbolos de una idea.
Ca gado pues de con adicciones, el espacio de lo nacional a on a hoy una
especial y pelig osa ope ación de de aluación in e na. El econocimien o po cie os
sec o es in elec uales de la dimensión au o i a ia y a asada, p o inciana, de la cul u-
a nacional, con elación a la dimensión plane a ia de la indus ia cul u al, puede es-
a uncionando como legi imación de la ansnacionalización que agencia el
capi alismo. «Sob e el ondo de la indus ia cul u al el males a en la cul u a nacio-
nal desapa ece», cons a a
R.
S~hwa z'~ y quedamos así lib ados a las p opues as de
una cul u a que se p esen a sin con adicciones, ;sin males a ! Cuando es p ecisa-
men e en el econocimien o y asunción de ese males a donde eside la posibilidad de
un nacionalismo cul u al que, abie o
a
los e os de una elación con lic i a pe o
en iquecedo a con los «o os», sigue siendo imp escindible en la de e minación de
es a egias de esis encia a una dominación dis azada con ecuencia de desa ollo
o mode nización.
Lo que hoy hace especialmen e p oblemá ico, y al mismo iempo c ucial, el
espacio de lo nacional en Amé ica La ina es, sin duda, la p esión de una c isis eco-
nómica que iene su exp esión más d amá ica en los e ec os sociales de una deuda
ex e na que, de un lado, oma ingobe nables los países y, de o o, eclama la supe a-
ción de las ba e as nacionales que impiden una in eg ación la inoame icana, sin la
cual es imposible en en a ealis amen e la dominación que aca ea la deuda. Pe o
lo que hace an di ícil esa in eg ación no p o iene únicamen e de las es a agemas de
di isión y los chan ajes que nos ienen de «a ue a»; p o iene ambién de es opaci-
dades que pesan desde el in e io . La p ime a es «la na u aleza p opia, di e enciada,
excén ica a los modelos clásicos, del p oceso de cons i ución de los Es ados nacio-
nales en la egión»". La segunda es la que p oyec a la «cues ión ansnacional»
sob e un pensamien o de izquie da que, a e ado a la idea de impe ialismo, se niega
a e lo que
ahí
eme ge: una nue a ase del capi alismo que se especi ica po la al e-
ación p o unda -polí ica
y
no sólo económica- de la na u aleza y las unciones de
los es ados nacionales. La e ce a, en in, el es allido polí ico y cul u al de lo egional
y
lo local ede iniendo acele ada
y
con lic i amen e sus modos de inse ción en lo
nacional.
Es es a úl ima, la cues ión egional, la que en el plano cul u al hace más isible
la c isis de lo nacional18. C isis de la nación como suje o capaz de hace eal aquella
unidad que a icula ía las demandas
y
ep esen a ía los in e eses de las di e en es
pa -
lb
SCHWARZ,
R.,
«Nacional po sus acción», Pun o de is a, 28. Buenos Ai es, 1986, p. 17.
l7
PORTANTIERO,
J.C.,
LO
nacionalpopzila
y
la al e na i a democ k ica en Amé ica La ina, Lima, Des-
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J.,
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nos Ai es, 1985.
Un conjun o de abajos sob e ese ema: PALACIOS, M. (ed.),
La
unidad nacional en Amé ica La i-
na: del egionalismo a la nacio ialidad, México, 1983.
es que cobija su idea. C isis a la ez ope an e y aplazada en Amé ica La ina desde
el iempo en que las naciones se hicie on a cos a de las egiones, y no haciendo con-
e ge y con i i las di e encias sino subo dinándolas al se icio de un Es ado que
más que in eg a supo cen aliza . ¿Qué ha llegado a se lo nacional en cuan o
es uc u a de ep esen ación y pa icipación en las decisiones?
Ahí
apun a sin duda
la dimensión polí ica de que se ca ga hoy la cues ión cul u al: ya no podemos plan-
ea nos la di e encia sin pensa la desigualdad. De mane a que habla de iden idad e-
gionalílocal implica habla no sólo de cos umb es y dialec os, de i mos musicales y
de adiciones o ales, sino ambién de ma ginación social, de expoliación económi-
ca y de exclusión en las decisiones polí icas, es o es del «desa ollo desigual)) de que
es án hechos es os países. Las egiones esul an además ámbi o de una pa icula
desigualdad, aquella que a ec a a las e nias y cul u as que, como los indígenas o los
neg os, son obje o de p ocesos de desconocimien o y des alo ización pe manen es.
Nos e e imos al hecho de que esas iden idades cul u ales son co idianamen e u ili-
zadas pa a desca ga sob e ellas el
esen imien o nacional,
pa a echa les la culpa del
a aso y eje ce sob e ellas un acismo que la e ó ica nacionalis a no alcanza nunca
a dis aza del odo.
Es ob io que en el plano de las polí icas económicas las egiones no pueden
p escindi de la nación: sena iluso a a de en en a a las ansnacionales desde cada
egión. Pe o en el e eno cul u al pod ía es a sucediendo algo bien di e en e. Ya que
lo que cul u almen e hay de más i o en nues os países quizá no se halle en lo legi-
imado o icialmen e como nacional, sino en lo que se i e y se p oduce desde cada
egión, ya sea en la cocina o en la a esanía, en la danza o en la li e a u a. Po que si
hace le en e a la seducción cul u al que nos iene del me cado ansnacional pue-
de se algo más que e ó ica cho inis a o epliegue de ensi o y has a suicida, nece-
si amos desa olla odo aquello que signi ique cul u a i a, co idiana, capaz de
gene a iden idad.
Necesi amos en onces una concepción de lo nacional que no ope e po sus ac-
ciónlg -sólo es nacional lo que queda después de elimina odo lo que no es na i o-
ni po uni icación y homogeneización cen alizado a, pues ambién la cul u a nacional
puede se ,
o
mejo es, plu al. Pe o pa a hace a anza esa concepción necesi amos
mi a lo nacional desde la idea mode na de
lo público
más que desde lo es a al. Una
concepción de lo público que dé en ada a odo aquello que no cabe en el pa imonio
esca ado po la memo ia o icial, a odo aquel conjun o de demandas y p opues as
cul u ales que ienen de la sociedad ci il, de la mul iplicidad de sus ins i uciones,
g andes o pequeñas, laicas o eligiosas, de las o ganizaciones comunales o ba iales
desde las que la gen e p oduce la cul u a co idiana: música, danza, ea o, pe o am-
bién a qui ec u a, ejido, plás ica y ela o o al.
Y
es o se hace más decisi o en un mun-
do en el que el apa a o comunicacional -ahondando endencias sociales que ienen
causas es uc u ales
y
no sólo ecnológicas- es á e o zando la endencia a la
p i a ización de la ida, al epliegue sob e el espacio p i ado, empob eciendo día a
día el ejido colec i o de la expe iencia humana. La p opues a polí ica que busque
j9
Ve
el
ex o ci ado
de
R.
Schwa z,
en
el
que se analiza esa concepción.
ma e ializa democ á icamen e aquella concepción y con a es a esa endencia no
puede se la que se con en a con esca a aíces e impedi las con aminaciones de la
indus ia cul u al, sino aquella que sos enga y apoye oda p ác ica y mo imien o cul-
u al que o alezca el ejido social, aquella que es imule las o mas de encuen o y
econocimien o comuni a io, no an o pa a « ememo a » un pasado uncionalizado
polí icamen e sino pa a posibili a expe iencias colec i as que co a es en la a omi-
zación u bana y alien en el sen ido social.
La comunicación como ámbi o de des e i o ialización cul u al
En las sociedades ac uales se hace cada día más e iden e que los log os y los
acasos de los pueblos en la lucha po de ende y eno a su iden idad se hallan
ligados a las dinámicas y a los bloqueos en la comunicación. Pe o deci comunica-
ción es habla de p ocesos ca gados de sen idos p o undamen e an agónicos. De un
lado, comunicación signi ica hoy el espacio de pun a de la mode nización, el mo o
mismo de la eno ación indus ial y las ans o maciones sociales que nos hacen con-
empo áneos del u u o, ya que asociada al desa ollo de las ecnologías de in o ma-
ción, la comunicación nos p opo ciona la posibilidad de alcanza al in el en de la
de ini i a mode nización indus ial, de la e iciencia adminis a i a, de las inno a-
ciones académicas y has a del a ance democ á ico que en añan las i ualidades des-
cen alizado as de la in o má ica. Pe o, de o o lado, comunicación es ambién hoy
sinónimo de lo que nos manipula y nos engaña, de lo que nos des igu a polí icamen e
como país y de lo que nos des uye cul u almen e como pueblo. Asociada a la masi-
icación que hacen los medios, la comunicación signi ica pa a la izquie da el espa-
cio de pun a del impe ialismo y la desnacionalización, y pa a la de echa la exp esión
más ue e de la decadencia cul u al y la disolución mo al. Desde ambas pe cepcio-
nes, la comunicación apa ece siendo un espacio ca alizado de g andes espe anzas y
emo es, un ámbi o cla e de econocimien o. De
ahí
que la comunicación sea el
escena io de las con e gencias más ex añas y las complicidades más cínicas. En e
los que se p oclaman de enso es de los de echos colec i os y los me cena ios de los
in e eses más p i ados -como es cons a able cada ez que se in en a saca adelan-
e unas polí icas de comunicación ealmen e democ á icas-, o en e los más ague-
ido~ c í icos de la manipulación
y
la alienación ideológica en nomb e de los
in e eses de las mayo ías y los de enso es del eli ismo y el pa e nalismo cul u al más
ancio, como es comp obable cada ez que se eab e el deba e sob e el sen ido y el
alcance de la in e ención del Es ado en la cul u a. Los ges os y los g i os de la
e ó ica nacionalis a que sa u a los discu sos con a la in asión de lo ex anje o en los
medios masi os esul an con ecuencia bien en ables pa a emp esas «nacionales»
de la indus ia cul u al a las que la medioc idad de sus p oducciones o una mala ad-
minis ación lle a on a la c isis. Del mismo modo, las posiciones de indi e encia o
de echazo de la éli e in elec ual al oma en se io las ans o maciones cul u ales que
se p oducen desde los medios de comunicación encub en una obs inada
y
ú il idea de
cul u a con la que se legi ima el de echo a decidi lo que es cul u a. La
dis ancia
que,
en el mundo desa ollado, ha man enido la
in elligen sia
en e a la indus ia cul u-
al, se ha con e ido en nues os países, pe i é icos y dependien es, en una esquizo-