Aproximación a los problemas de aprendizaje de la estructura y formación del suelo en el alumnado de 12 a 17 años
Abstract
In a longitudinal study, carried out with 12- 17 year old students, to know learning obstacles and their evolution through schooling years, on the scientific concept of soil, we have found important data of learning problems on these topics, showing the established inefficiency of transmission of scientific knowledge to conceptual change. Lastly, we point out some implications for the teaching and significative learning of these concepts.
Full text
APROXIMACI~N A LOS PROBLEMAS DE APRENDIZAJE DE LA ESTRUCTURA Y FORMACI~N DEL SUELO EN EL ALUMNADO DE 12 A 17 ANOS YUS RAMOS, R. y REBOLLO BUEN0,M. Centro de profesores de la Axarquía. Vélez-Málaga (Málaga). SUMMARY In a longitudinal study, carried out with 1217 year old students, to know learning obstacles and their evolution through schooling years, on the scientific concept of soil, we have found important data of learning problems on these topics, showing the established inefficiency of transmission of scientific knowledge to conceptual change. Lastly, we point out some implications for the teaching and significative learning of these concepts. Dentro de la relativa escasez de aportaciones en torno a las dificultades del aprendizaje de los conceptos geológicos, destacan los relativos al suelo y la edafogénesis. De hecho, el único antecedente que hemos podido hallar se encuentra en el trabajo de Happs (1982), gran parte de cuyas conclusiones, especialmente centradas en aspectos estructurales, se confirman en el estudio que aquí se expone. Contrasta esta laguna con la abundante profusión de estudios en otras temáticas de las ciencias de la naturaleza, aun a pesar de que esta temática aparece reiteradamente en diversos currículos de los distintos niveles educativos. El presente estudio forma parte de unamodestainvestigación realizada durante el seguimiento a la aplicación de una propuesta curricular de Ciencias de la Naturaleza en la etapa 12-16. Su objetivo era aproximarnos a la comprensión de los problemas de aprendizaje que observábamos sobre el concepto científico de suelo, en el alumnado de este segmento educativo. Para realizar dicho estudio, tras un sondeo preliminar selectivo en determinados grupos de alumnos de la mencionada etapa, se elaboró un test para el diagnóstico de las representaciones de los alumnos sobre diversos aspectos del concepto científico de suelo, englobando tanto los problemas debidos apreconceptos o concepciones infantiles, como los problemas derivados de la polisemia del término «suelo». Dicho instrumento (Anexo 1) consistió en trece ítems de dos apartados: A (contestación de elección múltiple) y B (explicación de la respuesta escogida). Dicho test fue presentado a 294 alumnos de cinco centros educativos (3 de EGB y 2 de BUP), comprendiendo alumnos de 12-17 años (desde 7" de EGB a 3"e BUP). Todos los alumnos encuestados habían tenido algún contacto académico con el concepto científico de suelo, sea en años anteriores o en el año en curso. RESULTADOS A) ASPECTOS ESTRUCTURALES DEL CONCEPTO DE SUELO Un grupo de cuestiones iban dirigidas al estudio de las representaciones de los alumnos sobre los aspectos estructurales del suelo, esencialmente descriptivos o estáticos, que suelen ser los que mayor énfasis adquieren en los currículos de ciencias de la naturaleza. A continuación describimos los resultados de este sondeo en todos los niveles educativos: 1. Concepto de suelo Este primer grupo fue abordado con el item n" (Anexo 1). Las respuestas aceptables obtenidas en cada ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1993,ll (3), 265-280
apartado pueden advertirse en la siguiente tabla (Gráf. 1): En el estudio preliminar se advirtió que los alumnos tendían a usar el término «suelo» exclusivamente para designar la superficie que se pisa y para referirse al suelo natural preferianutilizar el término de «tierra». Se mostraba así un posible obstáculo en los procesos de enseñanza1 aprendizaje, derivados de la polisemina del término «suelo», en que la acepción vulgar no coincide con la científica. Así se detectó en el test, donde sólo el 59,8% del total entrevistado elegían larespuesta científicamente aceptable al apartado A. Pero sólo el 7,8% de los mismos fueron capaces de dar una explicación aceptable. No obstante, hemos de reconocer que la respuesta aceptable del apartado A (b) puede ser confundida con la no aceptable (a), lo que quiere decir que gran parte de los alumnos que eligieron la opción b, en realidad tenían un concepto de suelo más cercano a la concepción que expresa a, es decir: «la superficie que pisamos». Esto se pudo deducir a partir de las restantes contestaciones a otras preguntas del test, donde se advertía la coherencia con esta concepción de suelo. En cuanto a la evolución del concepto de suelo a lo largo de la etapa considerada, se puede advertir (Gráf. 1) que las contestaciones aceptables alcanzan su máximo valor entre el alumnado de 14-15, que representa el 1Ve BUP sometido a la experimentación de 1aReformaposiblementepor un tratamiento más reciente e insistente sobre esta temática. Llama la atención la escasa diferencia de concepción entre alumnos de 12-13 y de 16-17, lo que demuestra que muchos alumnos circulan por nuestra aulas sin apenas modificar su concepto de suelo, o bien no se asocia el término a su acepción científica a pesar de ser una temática usual en los currículos escolares. Aunque algo más de la mitad de los alumnos eligieron la respuesta correcta, lo cierto es que sus explicaciones (apartado B) eran bastante pobres cuando no inaceptables científicamente. En cursos más avanzados se advierte el resultado de la instrucción previa, aunque con un componente predominantemente geológico, decreciendo de nuevo la riqueza de las explicaciones en los cursos más adelantados. Prácticamente en ningún caso se describe el suelo como un producto de la interacción entre organismos vivos e inertes, si bien en algún caso aislado se apunta una interdependencia, aunque lineal. Pero la gran mayoría de las explicaciones eran inaceptables, demostraban una concepción inercia1 de suelo, como una superficie que pisamos. Si bien la frecuencia de este tipo de representaciones era mucho mayor en los primeros años, su evolución no es destacable. A partir de 8-e EGB se advierte la utilización del concepto de «estructura de la Tierra», de tal suerte que el suelo viene a significar la capa más superficial, usando un criterio inadecuado. Otras explicaciones que resaltan denotan una identificación del suelo con terreno de cultivo, siendo esto tan sólo evidente en los primeros cursos. Como mostraremos más adelante, esta concepción de suelo, en su acepción vulgar como superficie que normalmente pisamos, es coherente en las contestaciones a otras dimensiones de dicho concepto, que aparecen en el test. De este modo, un alumno que tenga este concepto pensará que el factor más importante en la formación del suelo es el tipo de roca («porque cuanto más dura sea mejor resistirá el pisoteo») o que el suelo no está formado por seres vivos; que el lugar más idóneo para formarse un suelo es el campo de cultivo (porque «allí no hay obstáculos para andar, como sucede en el bosque») o bien en un bosque (siempre que «se talen los árboles y se construya una carretera»); y que el suelo se forma mejor en clima árido (pues «al no llover no se embarra el suelo y se hace más duro»). 2. Componentes del suelo Este aspecto fue abordado desde el ítem n" (Anexo 1). Las respuestas aceptables obtenidas en cada apartado pueden advertirse en la siguiente tabla (Gráf. 2): En esta pregunta se plantea una serie de opciones sobre la composición grosera del suelo. Se pretende confirmar una visión de suelo, advertida en el estudio preliminar, esencialmente abiótico y carente de aire. El resultado global muestra que algo más de los alumnos de la etapa 12-1 7 no tienen una noción aceptable de la composición del suelo. El hecho de que el 40,4% de los alumnos seleccionaran la respuesta aceptable en el apartado A (opción d) no siempre iba, una vez más, aparejada a una fundamentación, ya que el nivel de explicaciones aceptables era mucho más bajo (9,1%). En cuanto a la evolución a lo largo de la etapa considerada (Gráf. 2), se advierte de nuevo un proceso de progresión hasta alcanzar un cenit en 1Ve BUP (60,8%), para decrecer paulatinamente en los últimos cursos. Llama la atención la escasa diferencia de niveles alcanzados entre los primeros cursos (en torno al 30%) y los últimos (en torno al 40%), aun a pesar de que estos últimos han debido recibir mayor información sobre este tópico. El hecho que destaque 1-e BUP puede explicarse por ser alumnos sometidos a un reciente proceso de instrucción al respecto. No obstante, es destacable el bajo nivel de explicaciones (apartado B) que, curiosamente, aumenta en proporción en 3-e BUP. Entre las explicaciones aceptables a la opción correcta del apartado A, figuran unas que hacen referencia al
papel del aire y el agua en la vida del suelo, otras a la localización de este elemento singular. A veces explican el origen y función de estos componentes, aunque sin nombrar el papel del aire, denotando una visión del papel de los seres vivos restringido exclusivamente a la acción de los restos o cadáveres. En raras ocasiones se atribuía otro papel a los seres vivos y otras veces son más pobres en explicaciones. Aunque otras explicaciones aceptables hacían referencia a opciones del apartado A que no eran las más correctas, las hemos contabilizado como tales. Entre éstas figuran las que se refieren a la opción e, mostrando una cierta visión ecológica del suelo, aunque de nuevo otorgando a los seres vivos un papel restringido a la descomposición de sus cuerpos. Entre las explicaciones no aceptables a las opciones no válidas del apartado A, destaca un primer grupo que atribuye al suelo un componente exclusivamente inorgánico, denotando el uso de una concepción de suelo como «superficie para andar o pisar», ya detectada en otros ítems. En otros casos se muestra un claro rechazo a la idea de que los seres vivos formen parte del suelo. Un grupo de respuestas explican el origen y función de los componentes, en algún caso con una dimensión ecológica. En los últimos cursos se apuntan otros componentes no previstos en el ítem. 1 3. Estructura del suelo Este capítulo fue probado a través de los ítems n"0 y nV3 (Anexo 1). Las respuestas aceptables obtenidas en cada apartado pueden advertirse en la siguiente tabla (Gráf. 3 y 4): Con el ítem n"0 se pretendía probar el concepto de «horizonte» que tenían los alumnos, ya que como detectamos en el estudio preliminar, se tendía a confundir «horizonte» con «estrato», dentro de un marco conceptual de edafogénesis cercana a la sedimentación. Para probar la aplicación del principio de superposición estratigráfica, se acudió al ítem nV3, donde efectivamente se confirmó el conocimiento general de este principio. Si examinamos los resultados globales de la etapa considerada, advertiremos la estrecha correlación entre los resultados de ambos ítems. En efecto: mientras que la inmensa mayoría de los alumnos encuestados mostraban una concepción errónea de horizonte, probado en el ítem n"0 (sólo el 1,7% dio una respuesta aceptable), otra gran mayoría mostraba su conocimiento y aplicación del principio de superposición estratigráfica, probado en el ítem nV3 (el 86,0% de respuestas aceptables). Esto significaba una confirmación de nuestras observacioENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1993, 11 (3) nes: el alumno consideraba el horizonte como un estrato. Pese a todo, el nivel de explicación de la opción elegida en el ítem n"3 (apartado B) era mucho más pobre, alcanzándose sólo el 30,6%, a pesar de que muchas explicaciones eran prácticamente tautologías. En cuanto a la evolución de esta concepción a lo largo de la etapa considerada (Gráf. 3 y 4), se advierte una tónica general muy pobre en el ítem n"0, con una emergencia poco significativa en 8Ve EGB (3,9% con un nivel de explicación cercano: 2,6%). Llama la atención el hecho de que 3"e BUP carezca de respuesta aceptable alguna en el apartado A y que ni 2%i 3-e BUP tengan explicaciones aceptables en el apartado B. En el ítem ng 13, como hemos indicado, la situación se invierte, mostrándose una tónica general por encima del 80% de respuestas aceptables en el apartado A, bajando algo en 8Ve EGB. Las máximas puntuaciones se obtuvieron en 3Ve BUP y aquí es donde también se obtuvo la máxima puntuación de respuestas aceptables en el apartado B, si bien éstas solían ser muy pobres y casi tautológicas. Si nos centramos en el ítem n"0, entre las muy escasas explicaciones aceptables al apartado A (opción b) figuran argumentos pobres que eran prácticamente los únicos que argüían la elección en toda la etapa. En cambio, la opción más general elegida en el apartado A fue la a, que señalaba el horizonte A como el más moderno, lo que denotaba la aplicación del principio de superposición estratigráfica, o bien se refiere al proceso de erosión y sedimentación, o incluso a la presencia de plantas. En ocasiones se le atribuyen cualidades que no parecen tener relación con la antigüedad. Respecto al ítem nV3, las explicaciones fueron muy pobres, cercanas a la tautología. Los alumnos intuían el principio de superposición, pero no encontraban argumentos lógicos para explicarlo. Por ello, eran frecuentes los razonamientos destinados simplemente a confirmar el principio de superposición estratigráfica. Otras veces se acudía a razonamientos algo más elaborados, siguiendo un criterio de pura lógica. Las restantes ex~licaciones iban en un sentido no muy diferente, aunqce algo más tautológicas. Otras veces fa explicación incluía razones sorprendentes, muchas de elfas relacionadas con la mayor omenor exposición a los agentes erosivos, llegando incluso a mostrar confusión con el concepto de suelo. En muy escasas ocasiones se eligieron opciones diferentes, como considerar más antigua la primera capa, lo cual razonaban de forma ciertamente ingeniosa, o bien elegían una opción alternativa. Aunque extremadamente raro, también apareció una opción de capas intermedias. 4. Profundidad de suelo Este aspecto fue probado con el ítem n", inspirado en el utilizado en el test de Happs (1982), aunque introduciendo algunas modificaciones importantes para nuestros propósitos (Anexo 1). Las respuestas aceptables
Gráfico 1 TEST DEL SUELO Gráfico 2 TEST DEL SUELO Ítem núm. 6 Ítem núm. 1 % Respuestas aceptables 100 % Respuestas aceptables loO o Intervalos de edad m Apartado A m Apartado B Intervalos de edad m Apartado A Apartado B Gráfico 3 TEST DEL SUELO Ítem núm. 10 Gráfico 4 TEST DEL SUELO Item núm. 13 % Respuestas aceptables % Respuestas aceptables 12/13 13/14 14/15 15/16 16/17 Intervalos de edad 12/13 13/14 14/15 15/16 16/17 Intervalos de edad m Apartado A Apartado B m Apartado A m Apartado B Gráfico 5 TEST DEL SUELO Item núm. 4 Gráfico 6 TEST DEL SUELO Ítem núm. 9 % Respuestas aceptables loO o % Respuestas aceptables loO o 12/13 13/14 14/15 15/16 16/17 Intervalos de edad 12/13 13/14 14/15 15/16 16/17 Intervalos de edad m Apartado A Apartado B m Apartado A Apartado B ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1993, 11 (3)
¡ INVESTIGACIÓN Y EXPERIENCIAS DIDÁCTICAS obtenidas en cada apartado pueden advertirse en la siguiente tabla (Gráf. 5): En el ítem utilizamos intervalos científicamente aceptables, como el a y el b, no incluyendo suelos de más de 10 m (como los lateríticos, de zonas tropicales) por considerarlos fuera del universo conceptual del alumno. Por otra parte, consideramos más aceptable la opción b ya que la a pretendía detectar la acepción vulgar de suelo como superficie que se pisa, como se demostró. Se trata éste de un aspecto normalmente descuidado en la enseñanza del tema del suelo, posiblemente por considerarse obvio o banal. Sin embargo, como se muestra a partir de los resultados de este test, los alumnos tienen una concepción de la magnitud del suelo muy desproporcionada con la realidad, demostrando una faceta más del concepto vago y confuso que se suele adquirir del concepto «suelo» tras el proceso de enseñanza de este aspecto del suelo. It 4 En efecto, los resultados obtenidos, a escala global en toda la etapa, nos muestran una proporción muy pequeña de respuestas aceptables (34,0%), siendo aún mucho menor el nivel medio de explicaciones alcanzado para estas opciones (8,1%). La evolución de esta concepción a lo largo de la etapa (Gráf. 5), nos muestra una distribución muy similar, salvo el caso de 8"de EGB, en tomo al 30%, si bien el nivel de explicaciones (apartado B) es algo mayor en 1" y3" de BUP, por razones que desconocemos, aunque atribuímos al azar. En cualquier caso, las explicaciones a la opción que consideramos más válida del apartado A (opción b) suelen ser bastante pobres, a veces de carácter tautológico. Unas veces relacionaban la profundidad del suelo con la longitud de las raíces y otras veces utilizan el criterio del paso de suelo a roca madre. En alguna ocasión se llegó a utilizar conocimientos académicos relevantes con el caso. Entre las explicaciones no aceptables a la opción válida b encontramos razonamientos que vienen a confirmar una visión deformada de los suelos y otros aspectos geológicos. 79EGB 12-13 Otras opciones, no válidas, del apartado A fueron explicadas igualmente con razonamientos que denotaban ideas muy confusas. Así para la opción de profundidad pequeña (a), se aludió a la acepción vulgar de suelo como superficie que se pisa. Las opciones de profundidades mayores fueron más corrientes que ninguna, demostrando una visión en general desproporcionadamente grande de la profundidad del suelo; fueron razonadas utilizando argumentos en los que se relaciona las aguas subterráneas con la profundidad del suelo. Otras veces se advierte la noción de que toda la Tierra está hecha de suelo, incluso en su interior, evidenciando confusiones entre estructura 34,2 8* EGB 13-14 de la Tierra y la del suelo. Otras veces se utiliza el argumento comentado del tamaño de la raíz, aunque de forma inaceptable. 2,7 23,6 3"UP 16-17 5. Edad del suelo 5,2 1"UP 14-15 38,6 General Al igual que en el caso anterior, este tópico fue probado con el ítem nV, inspirado en el utilizado en el citado test de Happs (1 982), aunque introduciendo igualmente algunas modificaciones importantes para nuestros propósitos (Anexo 1). Las respuestas aceptables obtenidas en cada apartado pueden advertirse en la siguiente tabla (Gráf. 6): 33,3 2Q BUP 15-16 13,6 35,3 Entre las opciones, no se incluyó un intervalo superior a quince mil años por no introducir el concepto de «palcosuelo», normalmente no presente en los currículos del segmento estudiado y en todo caso lejano al concepto de suelo vivo o actual, situando como válida una opción más cercana al concepto de suelo que normalmente se maneja en estos niveles educativos. ABABABABABAB 17,6 32,O 8,l Los resultados de la investigación confirman los hallazgos del mencionado autor sobre el hecho de que los alumnos de todas las edades tienen una idea muy confusa y a menudo errónea de la edad de los suelos, en gran parte ligada a un concepto general de suelo muy defectuoso, tal como se ha ido mostrando a partir de los resultados en otros tópicos de este concepto. Por otra parte, creemos que la cronología de la edafogénesis ha sido sistemáticamente obviada en los currículos escolares, situación ésta que ha podido favorecer la escasa noción detectada sobre este aspecto del concepto científico de suelo. 6,O En efecto, los resultados generales obtenidos para este ítem muestran que sólo una ínfima cantidad (el 17,3%) tiene una idea aproximada de la edad que puedan tener los suelos y, de ellos, una cantidad aún menor (un 5,1%) da razones aceptables sobre la elección de esta opción, lo que puede significar que parte de esta proporción eligió al azar esta opción, es decir que la realidad es mucho menor. En cuanto a la evolución en la etapa (Gráf. 6), muestra una ligera tendencia a aumentar el nivel de respuestas aceptables a lo largo de aquélla, tanto en el apartado A como en el B, posiblemente por un mayor desarrollo de la noción de tiempo histórico/geológico asociado a la madurez mental del alumno. En cualquier caso, se confirma la dificultad piagetiana en tomo a la noción de «tiempo», para el caso específico de «tiempo geológico», constatada anteriormente (Pedrinaci 1987, Yus y Rebollo 1987, etc.). Entre las contestaciones que hemos considerado como aceptables (apartado B) para la opción válida del apartado A, en general muy pobres y cercanas a la tautología, ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1993, 11 (3)
Gráfico 7 TEST DEL SUELO Ítem núm. 3 % Respuestas aceptables loO o Gráfico 8 TES,T DEL SUELO Item núm. 2 % Respuestas aceptables loO o 12/13 13/14 14/15 15/16 16/17 Intervalos de edad 12/13 13/14 14/15 15/16 16/17 Intervalos de edad m Apartado A Apartado B m Apartado A m Apartado B Gráfico 9 TEST DEL SUELO ítem núm. 12 % Respuestas aceptables loO o la13 13/14 14/15 15/16 16/17 Intervalos de edad Gráfico 10 TEST DEL SUELO Item núm. 5 % Respuestas aceptables 100 1 1 Intervalos de edad e7;a Apartado A Apartado B m Apartado A Apartado B Gráfico 11 TEST DEL SUELO ítem núm. 7 % Respuestas aceptables 100 1 1 Gráfico 12 TEST DEL SUELO Item núm. 8 % Respuestas aceptables 60 60 40 40 20 20 o o 12/13 13/14 14/15 15/16 16/17 Gráfico 13 12/13 13/14 14/15 15/16 16/17 intervalos de edad TEST DEL SUELO Intervalos de edad Item núm. 11 Apartado A m Apartado B m Apartado A Apartado B % Respuestas aceptables 100 o 12/13 13/14 14/15 15/16 16/17 Intervalos de edad m Apartado A m Apartado B ENSENANZA DE LAS CIENCIAS, 1993, 11 (3)
INVESTIGACIÓN Y EXPERIENCIAS DIDÁCTICAS destacamos aquéllas que hacían referencia a la diferente cronología de acontecimientos entre formación de roca y suelo, o bien al tiempo que se estima en que se producen los fenómenos geológicos que dan lugar al suelo. Otras explicaciones a la opción válida no fueron tan aceptables; entre éstas figuran las que, una vez más, hacen referencia a una concepción de suelo relativa a una superficie que pisamos, o las que se refieren al aspecto físico que tendría, o a la lentitud de supuestos procesos edafogenéticos y que en ocasiones acuden a cronologías bíblicas. Las opciones no válidas del apartado A fueron explicadas de formavariada. Así, un grupo importante lo constituyó la opción d, que se refería a la edad de la Tierra, cuestión ésta que conecta con la conocida visión estaticista y creacionista de los procesos geológicos (Pedrinaci 1987, Yus y Rebollo 1987), en ocasiones mostrando como prueba la sincronía de la creación de todos los componentes del suelo, y en otras mostrando, una vez más, la aludida acepción vulgar de suelo como superficie para pisar. B) ASPECTOS PROCESUALES DEL CONCEPTO DE SUELO Otro grupo importante de aspectos relacionados con el suelo, esta vez con carácter más dinámico, se refería a los procesos edafogenéticos, normalmente descuidados en gran parte del segmento educativo estudiado, y sobre los que obtuvimos los siguientes resultados: 1. Origen del suelo Se trató de hacer un sondeo a través del ítem n" (Anexo 1). Los resultados pueden apreciarse en la siguiente tabla (Gráf. 7): en la que hay dos partes muy relacionadas: a) afecta a las condiciones de formación del suelo, y b) afecta al proceso de formación del suelo. Aunque en el dibujo se representa una situación anómala (hay árboles y sin embargo se pide que se suponga que aún no se ha formado suelo), se pretendía detectar la idea, advertida en el estudio preliminar, de que los alumnos tienden a considerar el origen del suelo como un proceso alóctono, cercano o equivalente a la sedimentación. En efecto fue así y la riqueza o diversidad de explicaciones no ocultaban un hecho comúnmente admitido: la idea de que el suelo se forma por un proceso de sedimentación de materiales acarreados por algún agente geológico. En términos generales la proporción de respuestas correctas al apartado A fue muy pequeño (19,3%), pero cuando se hacia esta elección, la explicación (apartado B) solía ser correcta (14,6%). Respecto a la evolución de este concepto en la etapa considerada (Gráf. 7), se advierte un débil aumento progresivo en el poder explicativo conforme se avanza en la edad, aunque no de forma muy significativa, alcanzándose un máximo de respuestas acertadas en 1Ve BUP (27,5%), si bien las explicaciones estaban muy por debajo de esta cifra (13,7%). Llama la atención el hecho de que el nivel de explicaciones (apartado B) sea muy similar en los primeros años y en los últimos, mostrándose la escasa incidencia de los aprendizajes a lo largo de la etapa. Entre las respuestas al apartado b, sobre el origen del suelo, que hemos considerado como «aceptables», aparecen contestaciones que estaban en sintonía con una concepción inercia1 del suelo, como producto de un proceso geológico, más bien mecánico. En otros casos se hace referencia al tiempo geológico. Más adelante ya se apunta el papel de los seres vivos, posiblemente inducidos por la inclusión de árboles en el dibujo de la pregunta. Sinembargo, lamayonade las respuestas no eran aceptables científicamente, mostraban la comentada visión de un origen alóctono del suelo, producto de la sedimentación de materiales procedentes de otro lugar, merced a diversos agentes geológicos, llegándose a apuntar un origen tectónico, que mostraba una concepción catastrofista de los procesos geológicos, ya detectada en otros estudios (Pedrinaci 1987, Yus y Rebollo 1987) o incluso del espacio sideral. Más adelante se incluye algún ser vivo y finalmente se asienta la idea del papel del río. Esta visión del suelo como un producto de acarreo mueve a los alumnos a elegir la opción b, que representa la vega de un río (B), pues es allí donde se dan las mejores circunstancias para que se depositen materiales. En otros casos, esta opción se debe a la relación que se establece entre las plantas y el agua, obviándose el hecho de que lo que se habla es del suelo y no de las plantas, lo que significa que los alumnos incluyen entre los atributos de «buen suelo», el que disponga de agua, siempre en función de su papel potencial para albergar vida vegetal. También se destaca la importancia de la «tierra» o los «sedimentos» frente a las rocas. Una proporción nada despreciable consideraba más probable la formación del suelo en A, lugar señalado con la presencia de roca (pizarras). En este caso, los alumnos utilizaban distintos argumentos para fundamentar esta opción. En algunas ocasiones señalan el carácter llano del terreno, si bien esto también se da en B, donde en cambio no se le reconoce esta capacidad por circunstancias diversas. Para explicar el origen del suelo en A se acude frecuentemente a los procesos mecánicos, tendientes a la demolición de la roca. En otras ocasiones vuelve a aflorar la acepción vulgar del término suelo como «superficie para pisar», justificando las mejores condiciones de A por su mejor estado para el «pisoteo» o la edificabilidad. Incluso muchas de las explicaciones a la elección correcta del apartado A (opción c) no eran aceptables científicamente, mostrando en muchos casos la persistencia de ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1993, 11 (3)
concepciones más ligadas a las otras opciones, como la lo que explicamos en parte por el hecho de disponer estos explicación de la formación de suelos por acarreo o alumnos de mayores conocimientos físico-químicos, sedimentación, o bien aferrándose a la existencia de básicos para explicar la acción de la atmósfera, tras el vegetación y desoyendo la convención de que el suelo paso por esta disciplina en 2Ve BUP, si bien sus aún no se había formado. explicaciones eran frecuentemente confusas. Las características del ítem n" hacían que, pese a que 2. Factores edafogenéticos alguna elección del apartado A no era la que nosotros habíamos considerado como más aceptable (opciones a Este aspecto fue abordado con dos ítems: el n" y el n\ y), en cambio sí estaban bien fundamentadas en el 12, formulados de manera complementaria (Anexo 1) Y apartado B. En primer lugar, entre las explicaciones que cuyos resultados pueden mostrarse en la siguiente tabla hemos catalogado como aceptables (apartado B) respecto (Gráf. 8 y 9): la opción «a/c» en el ítem n", figura un grupo que fundamenta la elección del clima en tanto que favorece el crecimiento de las plantas, pero sin hacer referencia a su papel en los procesos químicos del suelo; y respecto a la opción c (inclinación del terreno) se razonaba por su relación con la retención del agua e incluso las sales minerales. En efecto, mientras en el n" se trataba de ver qué factores eran considerados como los más importantes en la formación del suelo, en la nV2 ya se partía del hecho (constatado en el estudio preliminar) de que es el clima el factor más ampliamente admitido por todos los alumnos de todas las edades, y por ello se sondea qué tipo de clima es el que considera que es más beneficioso para la formación del suelo. En el ítem n" exigíamos a los alumnas a jerarquizar los factores edafogenéticos, ya que tenían que optar por tan sólo dos factores que consideraran los más influyentes en la formación del suelo. El resultado de la encuesta nos muestra que, en efecto, en el ítem n", aproximadamente la mitad de los alumnos (49,6%) eligió larespuesta que consideramos más correcta del apartado A (opciones a y c), aunque como ocurre en otros ítems, la proporción de explicaciones científicamente aceptables a esta opción (apartado B) fue mucho menor (13,0%). Situados ya en el ítem n"2, una gran mayoría de los alumnos (70,7%) eligió la respuesta correcta del apartado A (opción d), siendo también muy pobre y no aceptables científicamente las razones de su elección (apartado B), alcanzándose sólo el 21,7% de todos los encuestados. La evolución de esta concepción a lo largo de la etapa es bastante débil en ambos ítems (Gráf. 8 y 9). Así, en el ítem n" se alcanza un máximo entre 1" z2" de BUP, siendo muy similares los porcentajes en los primeros y últimos cursos (en torno al 50%), cosa que no ocurre con el apartado B, ya que las explicaciones eran más ricas y aceptables en el último curso (34,0%) frente a la baja proporción obtenida en 8Ve EGB (15,1%). Respecto al ítem n"2 la situación cambia, pues se advierte que, pese a que la evolución de respuestas aceptables al apartado A es muy débil, obteniéndose un máximo en 2"e BUP (82%), en cambio sí hay una clara evolución en las explicaciones (apartado B), obteniéndose diferencias importantes entre los alumnos de EGB (no superando el 10%) y los de BUP (que alcanzan el 50% en 3" de BUP), Otras opciones del apartado A, menos importantes para la formación de suelo, se catalogaron como «no aceptables», no obstante fueron explicadas aceptablemente, aunque siempre en una tónica de factores que favorecen el desarrollo de las plantas más que el del suelo propiamente dicho. Así, para muchos alumnos el estiércol es importante porque abonalenriquece a la tierra y esto es bueno para las plantas. En pocas ocasiones eligen el tipo de roca (opción d) que, aunque aceptable científicamente (de importancia menor respecto a la a y c), en cualquier caso no era apoyada por una explicación aceptable, frecuentemente relativa a la mayor o menor adecuación a la edificabilidad, utilizando la acepción vulgar del término suelo. Otras veces, eligen la existencia de vegetación, pero por razones no aceptables, como la de «dar sombra» al suelo. Entre las opciones no aceptables del ítem n" destaca la b (la agricultura) que incluímos por haber sido detectada esta idea en el estudio preliminar. En efecto, una proporción importante de alumnos, especialmente los que son de ambientes rurales, están convencidos del papel beneficioso de la agricultura en la formación de suelos y esto lo razonan por los cuidados intensivos del suelo por parte del hombre, decreciendo su importancia en cursos superiores, que coinciden con ser los más urbanos, o bien señalan vagamente su papel negativo. En estrecharelación con la opción b está lag (el estiércol), cuyo papel es mal conocido por los mismos alumnos que optaron por este factor, destacando explicaciones vagas e inaceptables, frecuentemente relacionadas con la concepción heterotrófica de la nutrición vegetal. Otras opciones no aceptables se razonaban a partir de la concepción de suelo como superficie para pisar o edificar. Situados en el ítem nY2, en el que se analiza el tipo de clima más favorable para la formación del suelo, destaca la escasa argumentación (apartado B) de los primeros cursos a la elección correcta de la opción d (clima lluvioso y cálido). Así, en alguna ocasión se han detectado explicaciones vagas, cercanas a la tautología. En 1-e BUP destaca el hecho de que se utilizan conocimientos académicos, decreciendo la riqueza de explicaciones en los últimos cursos. 272 ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1993, 11 (3)
INVESTIGACIÓN Y EXPERIENCIAS DIDÁCTICAS Sin embargo, pocas explicaciones a la opción d (clima lluvioso y cálido) del ítem n"2 fueron aceptables, ya que a menudo éstas eran confusas, siempre relacionándose con la nutrición vegetal, entendida de forma inapropiada, más cercana a la fisiología animal (nutrición heterótrofa) que a la vegetal (nutrición autótrofa) y rara vez en relación con el desarrollo del suelo propiamente dicho. Dentro de las explicaciones relacionadas con la nutrición vegetal, los alumnos solían explicar mejor el papel de la lluvia (como fuente de agua, de riego) que el papel del calor, que a menudo quedaba en tautologías o explicaciones confusas. Así unas respuestas mostraban un papel físico de la lluvia sobre las plantas, o bien sobre el propio suelo, o en relación a la agricultura, o bien para determinados órganos de la planta. Otros relacionan el calor con la luz, a veces relacionando calor como fuente energética, o bien diferencian tipo de plantas con tipo de clima, haciendo gala de conocimientos adquiridos en el entorno rural, o bien la exigencia de uno u otro según las estaciones. Finalmente, otras explicaciones eran coherentes con la comentada acepción vulgar del término suelo, como superficie para pisar. Entre las opciones no aceptables del apartado A del ítem n" 2, destaca la opción a, que hace referencia a un «clima seco y cálido». Entre las explicaciones que se utilizaron para defender esta opción figuran unas que hacíanreferencia al papel erosivo del agua de la lluvia, de forma contraria a los planteamientos aceptados sobre el papel de los climas áridos en la desertización y pérdida de suelos. Otras veces se hacía referencia al volumen de material, o bien a las condiciones de formación del mismo, a veces señalando, una vez más, la acepción vulgar del término suelo, como superficie para pisar. 3. Edafogénesis Éste fue el aspecto más indagado y para ello se utilizaron tres ítems: 5" 7" y 8"Anexo 1) cuyos resultados resumimos en la siguiente tabla (Gráf. 10, 1 1 y 12): Todos ellos iban dirigidos a detectar las concepciones sobre los procesos de formación y evolución del suelo, si bien también se pudo detectar indicios de estas concepciones a partir de las explicaciones al ítem 35 como mostraremos a continuación. Todos estos ítems hacen referencia al «sentido» de la formación del suelo, con objeto de detectar la visión de los alumnos de la procedencia de los procesos edafogenéticos, bien entendido que, tal como detectamos en el estudio preliminar, había una tendencia a utilizar el esquema de sedimentación en la formación de suelo, como se probó en el ítem 3". El ítem n9 fue contestado aceptablemente por cerca de lamitad de los encuestados (48,2%), si bien las explicaciones fueron muy pobres, erróneas o ausentes (19,0%). No obstante, llama la atención la importante cantidad de alumnos que consideran que el suelo se forma por acumulación de tierra sobre una roca inalterable. Cifras similares, que muestran la misma concepción, se obtuvieron en los restantes ítems. Así, en el n", el 40,4% de los encuestados eligió la respuesta adecuada, si bien prácticamente ninguno (4%) halló una explicación aceptable. Finalmente, en el ítem n" se encontró una cifra algo superior (54,0%) que eligió la respuesta correcta, aunque la proporción de explicaciones aceptables fue considerablemente menor (93%). En todos los casos se obtuvo una insuficiencia real en el bagaje de conocimientos sobre los procesos edafogenéticos, mostrando que esta temática era prácticamente desconocida o mal comprendida por la mayoría de los encuestados. Respecto a la evolución de estas concepciones en la etapa, una vez más advertimos una homogeneidad de concepciones, salvando un nivel destacado en 1" de BUP (1415), probablemente por estar influidos de la instrucción reciente sobre este tópico, y en 2"e BUP para los casos en que son precisos los conocimientos físico-químicos (Gráf. 10, 11 y 12). En el ítem n", en 1" de BUP se muestra un porcentaje muy superior de respuestas aceptables en el apartado A (86,2%), si bien el nivel de explicaciones (apartado B) fue muy escaso (18,0%); llama la atención la menor proporción de respuestas aceptables en los niveles superiores, en comparación con los inferiores, contrastando el 51,3% alcanzado por 8Ve EGB con el 10,9% alcanzado por 3Ve BUP. En cuanto al ítem nV, se advierte igualmente una evolución progresiva en la etapa, mostrando un máximo entre 1" y2" de BUP (60,0%), bajando bruscamente de nuevo en 3Ve BUP (25,0%), que se sitúa muy por debajo del nivel alcanzado por los primeros cursos (entre el 30-40%). No obstante, el nivel de explicaciones (apartado B) fue muy pobre en general, mostrándose un máximo en 3Ue BUP (6,8%), probablemente por el manejo de conocimientos de tipo físico-químico, claves para la comprensión del fenómeno que se enjuiciaba. Finalmente, en cuanto al ítem n", la situación es similar a la del nV, aunque con un porcentaje general mayor de respuestas aceptables en cada nivel, mostrándose un máximo entre los cursos 2" y 3Ve BUP (72,0% y 61,3%, respectivamente). Sin embargo, llama la atención la ausencia de explicación en 2Ue BUP, frente a una importante cifra alcanzada en 3" (15,9%), aunque siempre en la acostumbrada tónica de desproporcionalidad respecto al nivel alcanzado en el apartado A. En cuanto a las explicaciones aceptables a las opciones del ítem n" (apartado B), figuran las que inicialmente en la etapa revelan una concepción exclusivamente mecánica o física de la edafogénesis. Más adelante, en 1Ve BUP se apunta la intervención de los seres vivos y una concepción más completa de la edafogénesis, bajando de nuevo en argumentación en 29 3" de BUP. Pero no todas las explicaciones a la opción válida b fueron aceptables, a menudo con intervención humana o agentes geológicos internos o tectónicos. ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1993, 11 (3)
señala dónde crees que es más probable que se desarrolle un «suelo». (Señala una sola respuesta con una «x»). a) En el arenal de la playa b) En el campo de cultivo C) En el bosque d) Otro lugar (especificar): B) La razón de mi respuesta es porque: 12. A) ¿De entre los siguientes climas, en qué lugar se formará un suelo de mayor desarrollo? (Señala sólo una respuesta con una «x»). a) En un clima seco y cálido b) En un clima lluvioso c) En un clima frío y lluvioso d) En un clima cálido y lluvioso e) Otro clima (especificar): B) La razón de mi respuesta es porque: 13. A) En un lago se encuentran las siguientes capas o estratos, depositados por sedimentación de los aportes de los ríos que desembocan en él. ¿Cuál es la capa más antigua? (Señala una sola respuesta con una ex»). e) Otra respuesta (especificar) B) La razón de mi respuesta es porque: 280 ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1993, 11 (3)