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La obra compositiva de Felip Pedrell vista por Cristòfor Taltabull

Soler, Josep

Abstract

Soler, Josep

Full text

Rece ca Musicolbgica XI-XII, 1991-1992,99-110 La ob a composi i a de .Felip Ped ell is a po C is b o Tal abull JOSEP SOLER Pa a mi, habla de Felip Ped ell es habla de C is b o Tal abull: al ol e de Pa is en eb e o de 1960, de abaja e inicia mi elación con René Leibo- wi z, un au én ico maes o de composición, con quien, po ez p ime a, me encon aba ca a a ca a comencé a abaja con Tal abull, que se ia mi segundo y úl imo maes o; ue 61 quien me egal6 el Ca dlech de la Biblio eca Musical de la Dipu ació de Ba celona (Ba celona, 1909). Tal abull habia podido sal- a , desde 10s lejanos iempos en que Ped ell le egaló 10s dos olúmenes, s610 el segundo y és e es el que, a mediados del sesen a y dos, me o eció. El lib o ue una uen e inago able de da os !sob e las músicas del siglo XVI en adelan e; el acsímil de la O phenica Ly a de Miguel de Fuenllana me hablaba de la sup ema elegancia que odo composi o debe in en a encon a en las músicas que esc iba, y su diseño (Se illa, oc ub e de 1554), e a como un modelo ideal y ascinan e pa a quien -en onces jo en composi o - a aba de es uc u a y o dena , con la ingenua y ápida p isa del momen o, sus ideas musicales. El nomb e de Ped ell, desde aquel momen o, quedó pa a siemp e ligado al Ca dlech y ambién, hay que deci lo, a 10s comen a ios que Tal abull -cie a- men e no con mucha ecuencia- iba haciéndome sob e aquel musicólogo y composi o , amable y udo a la ez, que, aííos ha, habia sido uno de sus p ime os maes os; y e a e iden e que, jun o con el nomb e de Rege , el de Ped ell e a el Único en acudi a la memo ia de 'Tal abull. A Ped ell, como musicólogo, ui conociéndolo con apidez: 10s o ganis as españoles, desde Cabezón a Co ea, e an y son aún unos de 10s más g andes ep esen an es de la música de nues o país y, p ác icamen e a odos, 10s ui descub iendo a a és del es ue zo edi o ial dle Ped ell: y asi ue on apa e- ciendo 10s nomb es de la a nilia Cabezón, de Be mudo, de Pe e Albe Vila, de Co ea de A aujo (sic), del qual después llega ia a descub i , a a és de la monumen al edición de San iago Kas ne , su eno me genio y la calidad excep- cional de su música. 100 JOSEP SOLER La edición que hizo Ped ell de Cabezón, a la que accedí pa alelamen e al Venegas de Higini Anglbs, ab ia pa a mi un mundo que, aún hoy dia, no he acabado de comp ende en oda su iqueza, y cuando Tal abull me habló de la in ini a su ileza de 10s esponso ios de Vic o ia, que no siemp e ue on áciles pa a mi y a cuya comp ensión ui accediendo poc0 a poco, supe que habia sido ambién Ped ell quien habia edi ado sus ob as comple as; unas de e mi- nadas ci cuns ancias hicie on que, inalmen e, llega an amis manos 10s ejem- pla es de la edición o iginal que Ped ell consiguió edi a en Leipzig. Pe o si Ped ell como musicólogo e a una igu a inmensa, compleja y asci- nan e, aún con odos sus e o es ( igu a pa alela a la de Anglbs; 10s dos hom- b es e an del su de Ca alunya, con su ipicia mane a de se ), y con una eno me ampli ud humanís ica de conocimien os que hoy son casi imposibles de consegui ; 10s dos edi a on músicas de muy di e sas épocas como si qui- sie an ealiza en unos pocos años la inmensa labo que end ia que habe se hecho iempo ha; 10s dos de inen el ipo de musicólogo al esco, de azos y p opo ciones inmensas, no siemp e exac as, pe o de una isión gene al y glo- bal siemp e ce e a, si como musicólogo e a una igu a eno me, habia una ace a de su pe sonalidad que pa a mi es aba en la somb a y, en aquellos momen os, me plan eaba g andes p oblemas pa a pode conoce la y ap ecia la en el alo que in uia debia ene : la de composi o . Cuando Tal abull mu i6 en mayo de 1964, la igu a de Ped ell como com- posi o -aquell0 que 61 ealmen e que ía se , al como descub í más a de- e a pa a mi un enigma; no ecue do que du an e 10s años cincuen a has a 10s se en a se in e p e ase ninguna de sus ob as y, cuando inalmen e pude ob ene una o ocopia de la educción pa a piano de Lo can de la mun anya ( educción de 1893 de una ob a o ques al o iginal de 1877), su lec u a me dejó desconce - ado y con una pa icula angus ia; Wagne y Lisz +specialmen e el p ime o- me e an ya muy conocidos, y en el poema de Ped ell encon aba a al a la o u ada a monia wagne iana y 10s hallazgos í micos -y ambién a mónicos- de Lisz ; odo me pa ecia pob e y, aunque el Cap icho español de mi ad ni ado Rimsky e a pos e io en diez años a la ob a de Ped ell, és a se me asemejaba a una e sión sencilla e ingenua de la b illan e pi o ecnia del uso. En aquel momen o no supe ap ecia qué podia signi ica aquella ob a ni qué pues o podia ene Ped ell den o de la música española, pe o, al poco, un lib o que eje ció sob e mi g an in luencia, Esc i os sob e música y músicos de Manuel de Falla (Buenos Ai es, 1950), me habló de Ped ell con un ono cie amen e ambiguo, pe o que me imp esionó mucho: [. . .] Ped ell ue maes o en el más al o sen ido de la palab a, pues o que con su e bo y su ejemplo mos ó y ab ió a 10s músicos de España el camino segu o que había de conduci los a la c eación de un a e noble y p o undamen e nacional [. . .] LA OBRA COMPOSITIVA DE FELIP PEDRELL VISTA POR CRIST~FOR TALTABULL 101 y Falla p oseguía su análisis de Ped ell desde su pa icula Óp ica, p opia de amplios ci culos musicales de la an egue a (su ex o se publicó, como home- naje pós umo, en la Re ue Musicale en Pa ís, eb e o de 1923), con es as palab as: [. . .] el d ama lí ico español, asi como oda ob a que aspi e a ep esen- a nos an e el a e uni e sals, debe [el sub ayado es nues o] inspi a se, an o en la uen e y a ia adición espa iola, como en el eso o admi able que nos lega on nues os composi o es de 10s siglos XVI al XVIII [...I; sus eo ías es é icas, -sigue diciendo Falla-, que jamás dejó de pone en p ac ica después de la esc i u a de Els Pi ineus, inalizado en 1891- se basan en un axioma (<<p incipio cla o y an e iden e que no necesi a dem- os ación~, asi 10 de ine el Dicciona i0 de la Real Academia) que Eximeno enunció a ines del siglo pasado y según el cual, <<sob e la base del can o popula debe cons ui cada pueblo su sis ema a is ico-musical [. . .] y las condiciones indispensables a la nacionalización a ís ica --enume a Falla- son: la adición cons an e [. . .] el uso de jomas de e minadas, na i as, que una po encia a al, inconscien e, hizo adecuadas al genio de la aza, a su empe amen o y a sus cos umb es [...]. En aquel momen o -1923- Falla no pa ece imp esiona se po de e mi- nados aspec os del ex o de Ped ell que ep oduce: pa ece que allí s610 puede e el aspec o musical, pe o hoy dia las esonancias implici as en es as pala- b as, aquell0 que exp esan (sin Ped ell sabe 10 ni Falla in ui lo) es e ible: es la exposición de un p og ama, basado en un axioma imposible de de ende y cuya e idencia es únicamen e nega i a y que s610 pod ia acep a lo un homb e y un a is a comple amen e encegados (o de una ingenuidad que, de buen segu o e a la de Ped ell y la de Falla); pe o es as ideas s610 pueden conduci a 10s p og amas a ís icos de 10s g upos ascis as o nazis que, p ecisamen e, poc0 iempo después de que Falla esc ibiese su ex o, su gie on po oda Eu opa y que, po su p opia na u aleza, si que implicaban la des ucción de cualquie elemen o es ic amen e a ís ic0 que, de una o ma u o a, in en a a su gi en la p oducción de 10s a is as del momen o. Un poc0 más adelan e, Falla nos dice: Ped ell, a pesa de su come cio cons an e con las ob as de nues os clásicos, poseyó la necesa ia con icción y olun ad pa a no alucina se po 10s mecanismos con encionales la necesa ia con icción, olun ad pa a no alucina se po 10s mecanismos con- encionales! En o as palab as: la écnica, el dominio del ma e ial musical y JOSEP SOLER dominio es ic amen e musical, no ideológico o nacionalis a y dominio éc- nico que pe mi e -y s610 él 10 pe mi e- con ola 10s (<sucesos>> musicales y el de eni , a iculado según la pa icula semán ica de la música y Únicamen e según ella, de odo el discu so musical: Ped ell u o la olun ad de no deja se domina po la écnica, po la es uc u a de la ma e ia musical. iY és o se le conside a una i ud y me ece alabanza! Pe o Falla con inúa: 10s p ocedimien os empleados jamás aspasan 10s limi es de humilde se idumb e a la esencia musical que exp esan y engalanan [. . .] iqué p o- unda labo supone la ex acción del mis e i0 a mónico con enido en la melodia popula ! [...I la simplicidad en 10s medios de exp esión ue am- bién pa imoni0 de 10s composi o es de nues a Edad de O o y de ella hici- e on gala den o de las mismas o mas escolás icas. El ba oquisme musical y la inú il complicación no son cosas que se compaginen con el ca ác e eciamen e sob io y exp esi o que campea en las ob as mis ilus- es de 10s clásicos españoles [. . .] y en muchos casos comp obamos cóm0 mengua la po encia emo i a de la música a medida que és a se complica con p ocedimien os con encionales de o ma y de esc i u a [. . .I. ¡Tex o e ible si 10 hay!: Falla habla de la ccsimplicidad de medios>>, del <<ba oquisme musical y la inú il complicaciÓn~> y, inalmen e, en el momen o más ágico del ex o po la ingenua desc ipción de 10 que él quisie a uese un ccac o omán ico y emo i a}}, un ac o inocen e y i gen pa a, a su a és, pode exp esa las emociones (la <<po encia emo i a de la música>>) que quisie a deposi a en sus ob as y que -es 8 segu a-- deposi ó asimismo Felipe Ped ell, expone como ccmengua la po encia emo i a de la música a medida que és a se complica con p ocedimien os con encionales de o ma y de esc i u a>>; ja qué o a quién alude cuando habla de la <<inú il complicación~~ y el ccba oquismo musical,,? ¿A Bach, a de e minadas ob as de Moza , Bee ho en, o a Wagne ? ¿A qué <<p ocedimien os con encionales de o ma y de esc i u a}, se e ie e? ¿A la uga, al dominio del con apun o? Pe o, iqué hab ía sido de la g an música eu opea si 10s composi o es an es men ados -a 10s que podemos añadi 10s nomb es de B uckne , Mahle , S auss, S awinski, la Escuela de Viena y 10s mismos Ve di y Puccini- hubiesen pensado y ac uado de la misma mane a? Ni Ped ell con su ac uación -que ue, casi pod íamos deci , la de un he oic0 má i sin demasiadas a mas en las manos ni demasiada conciencia de qué elemen os le al aban y necesi aba pa a su di ícil y eno me lucha (al mismo iempo oscu a y me ódica) como c eado - ni Falla, con su ingenuidad e indudable buena e (a pesa del oscu o cos ado amenazado y e ible del que él no e a ni, segu amen e pudo se , conscien e), llega on a pode sob e- pasa el ni el de composi o es pione os, con encidos de que sus conocimien- os écnicos y de o icio e an su icien es y que, en el desie o á ido en que les oc6 i i , no e an necesa ios 10s <<p ocedimien os con encionales de o ma y de esc i u a,,: la exp esión del alma de su pueblo median e la sublimación y el i e inando has a el limi e posible la ob enció11 de la esencia con enida en el ccmis e io a mónico insi o en la melodia popula >> ya les pa eció, no s610 su i- cien e, sino el Único abajo necesa io y el único que podían y debian emp ende . Pe o aquellas c o mas de e minadas, na i as, que una po encia a al, inconscien e, hizo adecuadas al genio de la aza>> su gen como unas es uc u- as --caso de exis i ealmen e y de se posible de se manipuladas y empleadas po 10s a is as de aquella aza de e minada, eb ia de su genio pa - icula - po ado as, en lo más in imo, necesa iamen e y, po emplea pala- b as de Falla, a almen e, de 10s gé menes que debian co oe las como ales y debian, como e ec o de al causa, ac ua como elemen o mo i e o, des uc o o, po 10 menos, o ganizado de g a es en e medades, en las ob as de a e que se p e endie a c ea den o del dominio de aquella <<po encia a al>> y po 10s a is as impulsados po el ccgenio de la aza>>. Choca lee en el ex o de Falla es a alusión a unas << o mas de e minadaw (que no queda cla o cuales son, aunque si pa ece cla o cuales no son) y la exp esión <<inconscien e~ que, pa ece, se encanla en el genio de una aza (que ampoc0 queda cla o qué aza es, aunque se supone es aquella que se cele- b aba, aiios ha, el doce de oc ub e, aunque, caso de se asi, el más in imo ea- lismo nos dice que es a aza no exis e aho a ni exis ió jamás en época alguna); es a peculia alusión a un inconscien e colec i o -aunque sea a una colec i- idad inexis en e- y aunque 10 que nació o debió nace de al ope ación cuando el genio de la aza ue ecundado po la <<po encia a al>> quizá, como di ia Jung -al que Falla pa ece an ecede en su pa icula ocabula io y en su mane a de es ablece las ci cuns ancias-, es una hie ogamia mis e iosa e imposible de desc ibi como no sea in ui i amen e o, mis p obablemen e, en una o ma de deci las cosas, impulsado po la olun ad de ceñi se a las aices de la ie a y del en o no pe o sin da se cuen a, a ningún ni el ni desde ningún pun o de is a, de la uni e salidad del a e y del hecho, en apa iencia pa adójico, de que pa a c ea un a e p opio., pa icula , de inido de unas peculia es ci cuns ancias sociales, polí icas, geog á icas, s610 es posible si las bases sob e las que se o ganiza y es uc u a el ildioma con el que se quie e o se p e ende habla , son el máximo de uni e sales y amplias y con un dominio écnico absolu 0 que comp ende la asimilación de odos 10s medios y el no desp ecia las <<inú iles complicaciones~~, é mino bajo el que se disimula o se p e ende enmasca a las di iciles es uc u as --y su complejo dominio- del con apun o, la eno me iqueza a mónica a que habia llegado la música en 10s 104 JOSEP SOLER años ein e y el con ol de la más aus e a y asimismo ica de las o mas musi- cales, la uga. Es po es o que las ob as de Ped ell nos llegan, en 10 que podemos aho a conoce , al adas de algo, ampu adas de unas dimensiones que, al p incipio, no sabemos de ini bien, pe o que, al si ua las en su momen o c onológico --que es s610 un da o po que el iempo, pa a la ob a de a e, no posee calen- da io y iene su p opio acaece - y al si ua las den o del conjun 0 global de su p oducción, emos que son muy no ables y aun con momen os de esplén- dido d ama ismo (en La Celes ina, po ci a la que es, jun o con El Com e A nau, su ob a maes a) pe o que, po deci lo con palab as que no quisié a- mos se conside a an c ueles, en ellas, el genio de la aza oscu ece y en o pece la ope ación del dominio de la es uc u a (que hace que las ob as sean ainmo - ales)), pues en ellas se e leja y se mani ies a la in eligencia c eado a, la del a is a y la de Aquel que, quizá, es 6 de ás de 61) y es a oscu idad no pe mi e que la ob a se a icule como c eación de ini i a. No es la es uc u a la que en o pece el p oceso c eado , ni menos la apa- iencia de la ob a de a e (Wozzeck o 10s P eludios y Fugas de Shos ako i ch son dos ob as maes as, quizá las mayo es de sus au o es, pe o de es e úl imo, aunque Lady Macbe h de Me zenk es una Ópe a admi able, su al a de a icu- lación o el hecho de que el p oceso d amá ico se basa exclusi amen e en el ex o y no en la mane a con que la música se en osca como a abesc0 o ganiza- do en 61 y 10 o ganiza, hacen que es a agedia es 6 lejos del asublime place , de una lec u a -del ipo que sea- de Don Gio anny, T is án, las dos Ópe as de Be g o las cua o de Schonbe g); el p oceso c eado se unda en la es uc- u a y la apa iencia de la ob a de a e halla su undamen o en la ín ima o gan- ización y a iculación del ma e ial, y es as ope aciones pueden se in ini amen e complejas, ba ocas y con complicaciones que se pueden juzga inú iles, pe o a nbién la ccsimplicidad de medios)) muchas eces s610 se con- sigue, como esul ado inal, con un eno me es ue zo -Bee ho en es un admi- able ejempl-, pe o 10 cie o es que del esul ado inal nadie iene po qué sabe las manipulaciones y abajos emp endidos po el composi o ; la ob a de a e es y asi iene hacia noso os, con su iqueza p opia y pe sonal y a la que debemos accede has a la misma ca ne pe o --como a un aman e- no debe- mos, en el momen o de su posesión, in en a sabe qué se agi a bajo su ca ne ni que sang e da ida a sus ab azos: es a unión se consuma á, en su úl imo ex emo, en el espasmo de la in eligencia, no en el des oza caníbal del cue po que es 6 en nues as manos. Falla ue conscien e, po o a pa e, de las somb as que podian exis i en la p oducción de Ped ell, aunque su diagnós ico no incide, en absolu 0 y como e a de p e e , en el poc0 dominio de la es uc u a o mal y la di icul ad de manejo, po pa e del composi o , de aquellos medios de esc i u a que hab ian podido da --con oda segu idad- o o aspec o a su p oduccibn: [. . .] no p e endo p oclama in angibles la labo y la es é ica del maes- o --esc ibe Falla-. Su ap eciación, como la de oda ob a humana, pod á da mo i o a ese as y epa os[. . .] su signi icación no es 6 ep esen ada po la o alidad de sus ob as [. . .] ni aún en las mismas ob as de su úl imo pe íodo es o ue log ado con igual o una [. . .] a Ped ell le al ó la expe- iencia que s610 se adquie e en el con ac o con la ealización musical, con la escena y con el mismo públic0 y que nada puede subs i ui [. . .I. Pe o la ap eciación de la ob a de Ped ell --y la de Falla- no iene que pa i de que, como ob a humana, da mo i os a. ese as y epa os, y 10 que le al ó no ue el con ac o con la escena y el público --cosa que sob ó a Falla-, sino el in e oga se, uno y o o, sob e el po qué de la c eación musical y qué leyes in e nas, de la expe iencia y la in uición in e io , son las que igen la o denación del discu so musical, leyes que, p ecisamen e, se hallan muy lejos del cc uido>> de la escena y el público que, de po sí, s610 ansía el camino ácil, aquel que nunca debe eco e se. Pe o a comienzos de nues o siglo, Ped ell e o na a Ba celona (1904): [. . .] de Falla a Ge ha d hay una escuela ped elliana de composi o es, mis o menos o mada, pe o, en odo caso cccon o madan po Ped ell. Y en e ellos encon amos a C is b o Tall:abull[. . .] (J. Casano as, Tal abull -inédi o, 1991-) y, mis adelan e, añade: [. . .] Ped ell ue el pad e espi i ual que encon ó Tal abull du an e 10s aiios que pod iamos de ini como de an~pliación de sus es udios en Ca a- lunya -sigue diciendo Casano as- [. . .] como odo 10 que sucedió an e- io men e a 1949 a Tal abull, es muy di ícil de econs ui el encuen o en e Ped ell y és e; pe o es cie o que su elación se ex endió du an e bas an es años -an es y después de la es ancia de Tal abull en Alemania y sus es udios en el Conse a o io de Munich y sus con ac os con Rege -, 10s su icien es pa a c ea en 61 un au én ico sen ido musicológico in e- esándole p o undamen e po el pasado y con una sensibilización muy especial en e a la adición. En elación con el pe íodo alemán de Tal abull, ue és e quien ges ionó las con e encias y audiciones al piano de Los Pi ineos y La Celes ina en Munich, y ambién ue 61 mismo quien, de uel a ya 21 Ba celona in en 6 di undi la ob a del maes o y así, en 1910, lo emos comen ando La Celes ina e in e - p e ando agmen os de és a al piano; en su ex.posiciÓn, Tal abull dice que la Ópe a de Ped ell es la JOSEP SOLER base sólida sob e la que cabe edi ica la u u a Ópe a española, an o po el ca ác e del ex o como po el eso o olkló ico que el maes o ha deposi ado en ella [. . .]. Casano as inis e que cc[. . .] hay una p esencia ípicamen e ped elliana en la ob a de Tal abull[. . .I, se a a de la doble in luencia de las adiciones popu- la es y cul as de nues o país[. . .I>>; pe o, poc0 a poco, y muy en especial a a és de su es ancia en Alemania, i á su giendo un nue o concep o que le lle- a 6 -a él y a 10s discípulos que aiíos mis a de i án a abaja a su lado- a incidi en un concep o o almen e nue o de cómo se iene que esc ibi la música y qué o cua1 debe de se su con enido como al: la o ma. Quizá, sin da se cuen a, Casano as, en su no able ensayo, seiíala un hecho esencial y del que, en aquel en onces, Tal abull no se dio plena cuen a: [. . .] la escuela de Munich ue p o idencial pa a el jo en es udian e y composi o po que, jus amen e, le p o eyó de 10s conocimien os que le al aban en el campo de la música absolu a [...I, sín esis de la adición bachiana con las es uc u as o males y a mónicas de Bee ho en [. . .] aquí es donde se bi u ca el camino pa a el jo en ap endiz, pa a é1 y pa a odos aquellos que, años más a de, i án a abaja bajo su guia. En no iemb e de 1907, Tal abull dice a Ped ell: [. . .] Es imadísimo maes o: [. . .] he is o anunciada la Te a olía di ig- ida po Mo l; ambién anuncian Salomé de S auss aunque no me in e esa an o[. . .] c ea Ud. que una de las cosas que más encuen o a al a son 10s a os pasados jun os hablando de p oyec os [...I. Y en el siguien e mes -e1 3 1 del diciemb e de 1907 le dice: [. . .] he sido p esen ado al In enden e Mayo del Ho hea e , un al S . Fuchs; le p egun é qué conocía de la música española y 10 Único de que había oído habla e m Los Pi ineos [. . .] y en mayo del año siguien e le con iesa: [. . .] me en uel e una a mós e a a ís ica que bien quisie a encon a en mi pa ia [. . .]. Me he ma iculado en la clase de Es é ica e In e p e ación que dic a el p o eso Wiede meye [. . .I. Fue és e quien hizo, con Tal abull al piano, una en usias a audición y comen a i0 de Los Pi ineos y La Celes ina en su cá ed a, nien as que el jo en composi o se ex asiaba an e ccaquellos ayos de luz cla ísima que lucen en e las inieblas que han in adido el eino de la música después de la mue e de Wagne [. ..I>>. LA OBRA COMPOSITIVA DE FELIP PEDRELL VISTA POR CRIST~FOR TALTABULL 107 De 1910 es la Sona ina pa a piano (edi ada en Mad id, 1984, en Homenaje a C. Tal abull); la ob a an e io a és a, P ólogo sin ónico pa a un d ama (con idén ico i ulo a la ob a de Rege (Op. 108, 1908), indica ya un camino y un sen imien o es é ico. Pe o la palab a Sona ina p esupone ya una o ma. Tal abull es aba ascinado po las ob as ea ales de Ped ell y siemp e nos habló con g an en usiasmo de la impo ancia, muy en especial, de La Celes ina; pe o nunca incidió de mane a decidida, que sepamos, en el mundo de la ópe a; aunque de en e la poquisima p oducción que de él se ha sal ado des aca una Sona ina, cinco piezas pa a piano, es piezas pa a piano, una uga inacabada sob e un ema de A. Thomas. e c.: el in e és po la o ma iba ab iéndose paso. Pe o no es es o 10 impo an e; jun o con su desmemb ada ob a como com- posi o , Tal abull nos ha dejado un eno me co pus de ob as didác icas: sob e a monia, sob e con apun o, sob e uga (quien es o esc ibe es au o de un lib o sob e uga: con odas sus limi aciones jamás pod ía habe lo esc i 0 de no habe abajado 10s ((apun es>> -en pa e basados en Gedalge, en pa e en lejanas no as omadas de Rege , en pa e elabo ación p opia- de Tal abull), sob e análisis a mónicos de Ba ók, S awinski, Schbnbe g, Milhaud, e c. Todo el10 con igu a un modo de pensa el enómeno musical y de conside a su in ima es uc u a y cómo debe se ap ehendida su o ma y su conjun 0 global. La o ma; es o es 10 que c uelmen e se encuen a a al a en la música espa iola después de la desapa ición de Vic o ia y es a o ma no es, p ecisa- men e, aquellas << o mas de e minadas, na i as., que una po encia a al incons- cien e, hizo adecuadas al genio de la aza>>, sino la o ganización inhe en e al ((ba oquisme musical y a la inú il complicación~~; es a o ganización, como ex aña pa adoja, es la que asegu a la máxima emoción cuan o mis es uc u- ada es é la música; jamás sucede que la (<po encia emo i a de la música mengüe a medida que és a se complique con p ocedimien os con encionales de o ma y de esc i u a [...I>>; la complicada es uc u a onal del T is án o la ex ema o ganización que aba odas las escenas de Wozzeck o Lulu bas a ian pa a p oba lo. Tal abull, po 10 que noso os sabemos y po el iempo que 10 a amos pe - sonalmen e, como maes o y como amigo y con iden e musical, ue adqui- iendo cada ez más consciencia de es e hecho y de la necesidad de a icula con una ígida ama -malla- de elaciones emá icas, onales (o se iales o modales, o del sis ema modal o a mónico que uese), de colo ins umen al, de i mos, de al u as, e c. cualquie discu so musical que p e endie a lle a insi o en 61 la ensión d amá ica o la máxima exp esi dn en su con enido; y el10 an o se e e ia a un cua e o de cue da como a una Ópe a, an o a una sin onia, una pieza de Ó gano o piano como a un lied: oda música, pa a se lo, pa a me ece es e nomb e, iene que posee su p opia sin axis y su o ganización semán ica que le dé su pa icula sen ido y la haga comp ensible -con más o menos