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La causa del desarrollo de Jericó (Palestina) y Catal Hüyük (Anatolia)

Sanahuja Yll, Mª Encarnacion; Gasull Vilella, Pepa

Abstract

En este breve artículo intentamos plantear el porqué de la importancia de los poblados de Jericó (Palestina) y sobre todo vata1 Hüyük (Anatolia), cuya opulencia, especialmente la de vatal Hüyük, contrasta violentamente con la simplicidad del resto de las comunidades agrícolas contemporáneas de la zona de Anatolia y Levante del Próximo Oriente: Hacilar, Mersin, Tabbat al-Hamman, Tell Tamad.

Full text

LA CAUSA DEL DESARROLLO DE JERICÓ (PALESTINA) Y <;ATAL HÜYÜK (ANA TOLlA) En este breve artículo intentamos plantear el porqué de la importancia de los poblados de Jericó (Palestina) y sobre todo vata1 Hüyük (Anatolia), cuya opulencia, especialmente la de vatal Hüyük, contrasta violentamente con la simplicidad del resto de las comunidades agrícolas contemporáneas de la zona de Anatolia y Levante del Próximo Oriente: Hacilar, Mersin, Tabbat al-Hamman, Tell Tamad. Durante el VII milenio -neolítico antiguo o arcaico - la agricultura es ya ampliamente practicada en todo el sudoeste asiático y en la mayoría de asentamientos están presente, entre otros productos, obsidiana de Anatolia, turquesa del Sinaí, conchas del Mediterráneo y del Mar Rojo, esteatita de los Montes Zagros, sílex de Siria ... Precisamente en este contexto hay que situar los poblados de vatal Hüyük y Jericó, y, como veremos más adelante, es muy probable que la prosperidad de estas comunidades se deba al desarrollo de un incipiente «comercio». La obsidiana, material lítico empleado para la fabricación de diversos instrumentos de producción (caza y agricultura) y artículos de lujo, y que se encuentra en la mayoría de comunidades de la zona estudiada, será para nosotros el fósil director de la relación de intercambios, aunque no la necesidad fundamental de dicho tráfico. Nuestro objetivo es demostrar que los intercambios requerían un grado de organización altamente desarrollado, que no se «comerciaban» únicamente materias primas imperecederas y que sólo poblados de la categoría de <;atal Hüyük, con el control por parte de sus sacerdotes, y probablemente también Jericó, aunque en menor escala, eran capaces de realizar esta tarea. A pesar de que durante el Paleolítico la obsidiana se utilizaba normalmente en las localidades donde esta materia era frecuente, no se convierte en artículo de verdadera importancia hasta la creación de comunidades agricultoras plenamente asentadas. En el momento en que empiezan a cultivarse por primera vez las especies salvajes de cereales recolectadas anteriormente, los hallazgos de obsidiana no aumentarán con respecto al período precedente. Así, no se encontró obsidiana en Karim Shahir y muy poca en Zawi Chemi Shanidar, M'leffat, Cird Chai o Abu Hureyra. Es en el VII milenio, com ya hemos mencionado, que los productos de obsi26 354 PYRENAE diana aumentarán considerablemente en comparación con las etapas anteriores. C;atal Hüyük Catal Hüyük es un poblado de Anatolia situado en una altiplanicie de unos tres mil metros de altura, a orillas del río Carsamba Cay, en la llanura aluvial de Konya. El asentamiento ocupa una extensión de quince hectáreas y por ello está considerado como el poblado más amplio de tipo neolítico, siendo cuatro veces mayor que Jericó, para el que se calcula una población aproximada de dos mil personas. Catal Hüyük presenta doce niveles de ocupación sucesivos, desde el 6.500 hasta el 5.650, época en que el yacimiento es abandonado; posiblemente por la disminución de pluviosidad, por un exceso de la explotación de la vegetación natural como fuente de alimentación y combustible y por la reducción de la fauna de caza en un momento en que el cambio climático estaba acelerando este mismo proceso. A mediados del VII milenio, en el Próximo Oriente, la temperatura había ascendido gradualmente y la pluviosidad había aumentado en relación a la etapa fresca y seca del Paleolítico Superior. La mayor pluviosidad trajo consigo un aumento de vegetación. En Catal Hüyük, por ejemplo, algunos animales cazados nos indican la existencia del típico bosque mediterráneo, al que se adapta óptimamente una economía de tipo agrícola-pastoril. Otro factor a tener en cuenta es que el poblado de Catal Hüyük estaba bien abastecido del agua por su situación junto a un río. Este excelente marco ecológico permitió a sus habitantes alimentar a una población mayor, al disponer de condiciones favorables para desarrollar una agricultura extensiva con catorce especies de plantas cultivadas, entre ellas tres tipos de trigo (monoccocum, diccocum y aestivum), cebada pura, guisantes, arvejos, crucíferas, almendras, pistachos, lentejas y manzanas. La domesticación de ovejas y cabras y la caza de ciervos, cerdos, leopardos y bóvidos jugaban también un papel importante en su economía. El poblado está rodeado por casas pegadas las unas a las otras con muros ciegos y una sola abertura en el tejado, las cuales, según Mellaart,l harían la función de muralla. Es lógico pensar en un sistema defensivo de este tipo si tenemos en cuenta que Catal Hüyük carece de piedra y que un poblado de tal envergadura es siempre un centro de acumulación que debe protegerse. Las casas eran de ladrillo y muy similares entre sí. Debajo de ellas se encuentran enterramientos como máximo de ocho personas, lo que atestigua la presencia de familias nucleares. Todas las viviendas poseen los elementos necesarios para la autosubsistencia: hogar, herramientas de 1. MELLAART, J., Catal Hüyük. A Neolithic Town in Anatolia, Thames and Hudson, Londres, 1967, pág. 68; MELLAART, J., Excavations at Catal Hüyük, 1962, en Anatolian Studies, XIII, 1963, págs. 43-103; MELLAART, J., Excavations at Ca tal Hiiyiik, 1963, en Anatolian Studies, XIV, 1964, págs. 39-119. VARIA 355 producción y almacenes para el grano. Algunas de estas casas presentan una mayor profusión de los elementos normales del culto, tales como un pilar de ladrillos con los cuernos y frontal de un toro salvaje en su parte superior y pinturas murales, y una serie de elementos rituales - pinturas con escenas de la muerte, figurillas femeninas, exvotos, de los que carecen el resto, que las definen claramente como santuarios. Los ajuares de los enterramientos de los sacerdotes y sus familias en general son más ricos que los de las viviendas del resto de la población. De todos modos, el hecho de que en los santuarios hallemos también instrumentos de trabajo nos hace pensar que los sacerdotes participaban directamente de un modo u otro en el proceso productivo, aparte de sus funciones religiosas, mediante las cuales ejercerían la coerción extraeconómica. Es decir, como en todas las sociedades precapitalistas y debido a la debilidad de las fuerzas productivas, el individuo no trabaja sólo por miedo a verse abocado al hambre y la miseria, sino porque se le obliga a trabajar para otro mediante diversos mecanismos superestructurales. En todas las sociedades precapitalistas eran las relaciones de la tierra las que tenían una importancia determinante: a quién pertenecía la tierra, quién la trabaja y cómo, qué .relaciones existían entre el propietario de la tierra y el que la traba{lí.2 De todos modos, en el caso de <;atal Hüyük, dicha coerción debía ser todavía bastante limitada, pues ya hemos señalado que los sacerdotes no eran especialistas de dedicación exclusiva por su participación directa, a pesar de que quizá fuera escasa, en la producción. Sin embargo, sus funciones les permitirían beneficiarse en algún grado. ¿Por qué si no en sus ajuares y en el de sus familias se manifiesta una máyor riqueza? Jericó El poblado de Jericó es actualmente un montículo que se encuentra en las afueras de la moderna población. El borde oriental del monte colinda con el camino que conduce al norte de la zona oeste del valle del Jordán. Al otro lado del camino se encuentra un manantial que, en sus principios, atrajo a diferentes grupos a concentrarse en este lugar, y que actualmente riega al moderno oasis. Jericó presenta sucesivos niveles de ocupación, desde el Natufiense hasta la época romana. Nos ceritraremos exclusivamente en sus fases precerámicas A y B, cuyas cronologías, a pesar de las dispares fechas de a 14, coinciden en parte con el período estudiado por nosotras. El asentamiento ocupa una extensión de unas cuatro hectáreas y se calcula una población aproximada de 2.000-3.000 habitantes.3 El manantial 2. ZELIN, K K, Principios de clasificación morfológica de las formas de dependencia en formas de explicación del trabajo y relaciones sociales en la antigüedad clásica, Ed. Akal., Madrid, 1971. 3. The Cambridge Ancient History, vol. 1, parto 1, Cambridge University Press., pág. 501; KENYON, K. M., Desenterrando a Jericó, F.C.E. México, 1966, pág. 44. 356 PYRENAE permite llevar a cabo a los pobladores de Jericó una agricultura desarrollada fundamentalmente cereaIística (trigo y cebada), completada con la domesticación de cabras, ovejas, perros y seguramente el gato, y la caza de gacelas, cerdos y bóvidos. El poblado está rodeado desde mediados del Precerámico A de una gran muralla con distintas fases de reconstrucción, lo que indica la necesidad de defensa para proteger el excedente agrícola. A pesar de que Jericó no ha sido excavado en extensión y por tanto los datos resultan escasos en comparación con <;:atal Hüyük, podemos constatar que las casas son de ladrillo, circulares en la fase A y rectangulares en la B y que, en general, presentan espacios dedicados al almacenaje. Parece ser que las viviendas no varían en relación al tamaño y a su ajuar doméstico; sin embargo destaca la existencia de un edificio de mayores dimensiones y planta poco usual. En él se hallaron una serie de figurillas humanas y de animales interpretadas como objetos de culto, y bajo su piso nueve cráneos recubiertos de yeso, reproduciendo los rasgos de los difuntos. Aunque los enterramientos sin cráneo debajo de las casas son corrientes, sólo se han hallado cráneos con estas características en el citado edificio. Todo ello hace pensar que se trata de un templo o un edificio público. Tipo de sociedad Podemos considerar <;:atal Hüyük como un ejemplo de sociedad jerarquizada,4 en la que las limitaciones en el acceso de status no están regidas única y exclusivamente por el sexo, el grupo de edad o los atributos personales. La transmisión mediante la herencia se convierte en el factor fundamental para ocupar una posición determinada en el grupo. La técnica más sencilla de limitar los 'status consiste en hacer depender la sucesión al status en función del orden de nacimiento.5 El hecho de que sólo en los santuarios aparezcan enterramientos infantiles, e incluso niños prematuros, con ajuar, confirma que únicamente los hijos de los sacerdotes pueden aspirar a tal «profesión». Cuando en las excavaciones hallamos sistemáticamente ajuares infantiles es seguro que la herencia empieza a jugar un papel importante. Por otro lado, en la sociedad jerarquizada la recaudación de las provisiones y su redistribución constituye el ardid principal para mantener la posición de más categoría. La presencia de numerosas herramientas de producción y armas por estrenar en algunos santuarios 4. Es preciso llamarle así, dado que la terminología clásica no entiende como clases más que aquellos grupos de hombres que producen trabajo excedente del que se expropian otros grupos. Según las autoras, la mujer constituye en el mal llamado «comunismo primitivo» una clase explotada por el hombre, desde el momento en que éste se apropia de su sexualidad, del producto de la reproducción y de su trabajo excedente en las actividades domésticas, recolectoras y agrícolas. Ver FALCÓN, L., Y SANAHUJA, M.a E., Modo de reproducción y patriarcado, en Poder y Libertad, n.o 1, Barcelona, 1980. 5. FRlED, M. H., Sobre la evolución de la estratificación social y del estado, en Antropología y política, Ed. Anagrama, Barcelona, 1979, pág. 137. VARIA 357 nos reafirma el carácter jerarquizado de esta sociedad. Los sacerdotes recaudarían los productos de la cosecha, los instrumentos de producción, los beneficios de los intercambios, y los redistribuirían nuevamente a la comunidad. Evidentemente, esta redistribución puede ser, en un momento preciso, menos magnánima de lo deseado. En Ca tal Hüyük los únicos especialistas no son los sacerdotes. El notable desarrollo de las artes menores -tejido, cerámica, talla de la obsidiana - reflejan una neta especialización del trabajo, aunque no sabemos si la dedicación de este artesanado sería exclusiva. A pesar de la escasez de datos que nos ofrecen las monografías de Jericó, constatamos que se trata de una sociedad menos evolucionada que Catal HüYÜk. De todos modos, en primer lugar, es evidente que una población de 2.000 individuos requiere unas relaciones sociales más ricas y complejas que un simple poblado. En segundo lugar, la presencia de la muralla defensiva nos permite inferir una cierta organización interna, puesto que «alguien» debía haber dirigido el transporte de grandes cantos de río desde el lecho de los arroyos situados aproximadamente a 1 kilómetro de distancia, hasta el poblado y !Jupcrvisado su construcción. Finalmente, como ya señaló Kenyon,6 el suelo de aluvión del valle del Jordán es fértil, pero el intenso calor hace escasear la vegetación, a menos que se disponga de bastante agua. La fertilidad de un oasis depende, incluso hoy, de la irrigación. Sustentar a una población tan numerosa como la de Jericó sólo es posible mediante un sistema de irrigación, pues de otra forma el agua no puede llegar a un área tan extensa. El control de los canales de riego y distribución de las aguas requiere una organización superior en la comunidad. Es difícil precisar quién ejercería la coerción extraeconómica, más o menos intensa, sobre la población de Jericó. Quizá, como en el caso de Catal Hüyük, los sacerdotes que realizaban sus funciones en el posible templo. Un producto de intercambio: la obsidiana Aparte de gozar de unas condiciones ecológicas muy favorables, que no son únicas en el Próximo Oriente, lo que justifica el gran poderío de Catal Hüyük es el monopolio sobre la explotación de la obsidiana. Según los análisis realizados por Renfrew, Dixon y Cann,7 prácticamente todos los objetos de obsidiana hallados en Anatolia y Levante proceden de dos áreas muy próximas entre sí situadas al noreste y a unos doscientos kilómetros de distancia de Catal Hüyük: Acigol-Topada y Ciftlik. La extensión recorrida para realizar estos intercambios de obsidiana (800 Km. de distancia aproximada entre Jericó, el poblado más lejano, y 6. KENYON, K. M., Desenterrando a Jericó, F.C.E. México, 1966, p. 52. 7. RENFREW, C.; CANN, J. R., y DIXON, J. E., Obsidian and early cultural contact in the Near Bast, en Proceedings of tlle Prehistoric Society, 1966, págs. 30-72. 358 PYRENAE Ciftlik) y la gran cantidad de yacimientos en todo el Levante (Jericó, Tell Ramad, Biblos, Ras Shamra) y en el sur de Anatolia (Mersin, Hacilar) nos permite deducir la existencia de unos sistemas de intercambio altamente organizados y solamente Catal Hüyük cumple con los requisitos necesarios para ello, como nos ha demostrado la estructura interna del poblado. Además, Catal Hüyük es el yacimiento más próximo a las áreas de extracción de la obsidiana. Cualquier intercambio sistemático requiere la presencia de comerciantes privados (en Catal Hüyük las pruebas de ello son negativas, como expondremos más adelante) o un control estatal. Obviamente no se puede hablar de estado en Catal Hüyük, pero sí de la formación de un determinado grupo social, los sacerdotes, que controlan y organizan la explotación y el tráfico de la obsidiana. Las condiciones ambientales de Catal Hüyük facilitan la acumulación de riquezas y éstas, a su vez, la creación de un conjunto de individuos privilegiados que, en este caso, las redistribuirán. Finalmente, sólo estos últimos estarán en condiciones de monopolizar los intercambios. En el caso de Jericó hemos visto que la obsidiana procede de Anatolia. También tenemos detectada turquesa del Sinaí y conchas del Mediterráneo. ¿Qué ofrece Jericó a cambio de estos productos? Hay que pensar en materias primas perecederas como las derivadas de la agricultura, floreciente en Jericó debido a la presencia de su famoso manantial, único en la zona y al que se debe la reunión de diferentes grupos en una comunidad más amplia que alcanza los 2.000 individuos. También hay que tener en cuenta los minerales de la región del Mar Muerto, situado a unos doce kilómetros del poblado, como el azufre, el betún y especialmente la sal. Ahora bien, así como en Catal Hüyük tenemos documentado un grupo social que controla y organiza la explotación y el tráfico de la obsidiana, en Jericó los intercambios, por los datos que poseemos, ofrecen un aspecto más rudimentario. Jericó debía «comerciar» con poblados cercanos como lo demuestra la «importación» de turquesas del Sinaí y conchas del Mediterráneo, lugares próximos al poblado, siendo el área de extensión de sus productos más limitada. Esto explicaría la reducida jerarquización observada a partir de los datos arqueológicos. Problemática sobre los intercambios Como todavía no existe la domesticación de animales de transporte, los intercambios se efectuaban necesariamente a pie por las zonas del interior y en embarcaciones a lo largo de las poblaciones costeras. Desde Catal Hüyük a Mersin, poblado costero más próximo, de donde es iniciaría el tráfico marítimo por la costa levantina, hay solamente una distancia de 130 Km.; menos, pues, que desde Catal Hüyük a Acigolo Ciftlik. Por lo tanto, la dificultad de un «comercio» en tales condiciones, en este caso, es aparente. La obsidiana era «comerciada» como una materia prima y no como un objeto manufacturado, ya que la tipología de los instrumentos difiere VARIA 359 enormemente de unos yacimientos a otros. Por otra parte, existe una gran cantidad de esquirlas de desecho de talla en la mayoría de los lugares de ocupación, y finalmente, hay que tener en cuenta también la fragilidad de los productos acabados. ¿De qué carecía Catal Hüyük? ¿Qué importaba a cambio? Tenemos documentada la presencia de calcita y alabastro (región de Kayser), mármol blanco (oeste de Anatolia), estalactitas (cuevas de los Montes Tauro), cinabrio (Sizma, al noroeste de Konya), cobre, manganeso y galena (probablemente de los Montes Tauro), conchas del Mediterráneo, sílex tabular (sur de los Montes Tauro), jade, calcedonia, cornalina y cristal de roca. Ahora bien, no hay razón para suponer que únicamente se comerciaran materias primas no perecederas. Por ejemplo, en las comunidades primitivas basadas en la agricultura sin arado la reproducción natural debe ser continuamente corregida por la captación de miembros nacidos fuera de la comunidad y, en general, son las mujeres las que se negocian por sus potencialidades reproductoras. De esta forma ninguna comunidad está condenada a la extinción por el simple hecho de una fecundidad diferencial que la privaría de mujeres ... ,La movilidad ordenada de las mujeres ofrece la ventaja práctica respecto a la endogamia y el matrilinaje de repartir las mujeres púberes no sólo en el espacio, sino también en el tiempo ... Mientras estas transacciones se realizan en número limitado, su control puede realizarse por medio de la memoria. Su multiplicación hace más difícil, por no decir imposible, esta memorización de la circulación de las obligaciones. Ésta tiende entonces a materializarse convencionalmente mediante una circulación inversa de objetos representativos ... 8 ¿No podría ser la obsidiana la garantía de algunos de estos intercambios de mujeres? También hay que recalcar la importancia de la sal. Jericó es el poblado más cercano a las salinas del Mar Muerto. ¿No puede ser éste uno de los factores que explicaría la importancia de Jericó en relación a los otros poblados de Siria y Palestina? El manantial y la explotación de las salinas podrían ser la clave del explendor de Jericó. Siempre se ha sostenido que el tráfico en esta zona y en esta época era efectuado por los nómadas, los cuales deambulaban de un lugar a otro, y la mayoría de los prehistoriadores opinan que se trata de intercambios no sistemáticos, fortuitos y casuales. Consideramos simplista esta explicación. La amplitud del área «comercial» y la cantidad de objetos de obsidiana desenterrados en las distintas excavaciones permiten afirmar la existencia de «comerciantes». ¿Se trataba de comerciantes «freelance»? Si así fuera, estos especialistas en el comercio se hubieran enriquecido con las ganancias y ni en Jericó ni en Catal Hüyük se observan grandes diferencias de riqueza en las distintas viviendas. Sólo los santuarios de este último poblado destacan por su mayor lujo respecto al ajuar de los difuntos. Sostenemos, pues, que debían ser los sacerdotes los que ejercían el control sobre los intercambios. De todos modos, como la desigualdad de 8. MEILLASSOUX, C., Mujeres, graneros y capitales, Siglo XXI, Madrid, 1978, pág. 94. 366 PYRENAE riqueza todavía no es muy acusada, los beneficios obtenidos revertirían también, en parte, sobre la comunidad, pero es importante destacar que en Catal Hüyük comienza a detectarse un dominio sobre la población por parte de los sacerdotes, que, algo más tarde, se desarrollará plenamente en las llanuras aluviales del Tigris y el Eúfrates y cristalizará paulatinamente en el modo de producción asiático a través de la lenta evolución de las culturas de El Obeid y Uruk. - M.a E. SANAHUJA YLL Y PEPA GASULL.