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La traducción y la recepción de M. Eliade, E.M. Cioran y E. Ionescu en España

Motoc, Diana

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Motoc, Diana

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1. Introducción Existió en París un instante y un rincón donde se dejaron fotografiar los tres rumanos más universales: Mircea Eliade, Emil Cioran y Eugen Ionesco. La foto —imagen emblemática para las palabras que siguen— parece haber sido vista y sensibilizado a más de una persona. Fernando Savater lo expresaba ya en aquellos tiempos: «Una foto reciente muestra a Cioran, Mircea Eliade y Eugène Ionesco en un bulevar parisino… creadores rumanos que han ejercido, desde París y desde la lengua francesa, la más profunda influencia en lo mejor de la cultura occidental contemporánea» (Savater 1980: III). Los superlativos de Fernando Savater se ven acompañados, hace un año, —en el artículo de Moix, en La Vanguardia, en sus páginas dedicadas a Eliade, artículo que se abre con la nombrada tríada más el escultor Brâncusi—, por la admirable fórmula de «sinfonía rumana»: «Brâncusi, Cioran, Ionesco y Eliade, componen la línea delantera del espléndido equipo de intelectuales y creadores que Rumanía ha dado al mundo en este siglo… todos ellos —cierra su artículo Llàtzer Moix— con sus distintos registros y notas, han participado en la composición de una sorprendente y brillante sinfonía rumana» (Moix, 2000: 4). Cabría preguntarse si no es paradójico invocar el ejemplo de tres autores de recepción y traducción a escala universal en un congreso dedicado a las lenguas menos traducidas como espacio de existencia / expresión de las pequeñas cultuQuaderns. Revista de traducció 10, 2003 93-110 La traducción y la recepción de M. Eliade, E.M. Cioran y E. Ionescu en España Diana Motoc Universitatea Babes. Bolyai de Cluj. Napoca Sumario 1. Introducción 2. Notas biográficas 3. Traducción y recepción de Eliade, Cioran e Ionescu 4. Conclusiones Obras de Mircea Eliade publicadas en castellano Obras de M. Cioran publicadas en castellano Obras de E. Ionescu en castellano Obras de E. Ionescu en catalán Biliografía Quaderns 10 001-207 18/4/05 10:38 Página 93 ras. La respuesta podría ser formulada en los mismos términos: paradójica, pues, parecería ser a primera vista la «suerte» que puede traer el exilio para la expresión de una cultura menor e ignorada, la suerte, para sus creadores, de poder dar a conocer su creación, porque es desde su exilio en otra cultura —la francesa— y en otra lengua —el francés, sobre todo— desde los que estos tres autores pertenecientes a una pequeña cultura —la rumana— han sido traducidos y conocidos mundialmente, por tanto, también en España. La desigualdad creciente en el campo de la traducción a favor del ámbito anglosajón, sobre todo, y de las culturas occidentales en general, en detrimento de las llamadas lenguas exóticas o de las lenguas marginadas histórica, política y económicamente, resulta ser una tendencia evidente en el caso de los autores rumanos, cuya presencia en el espacio editorial español es escasa a pesar de pertenecer a una cultura de raíces latinas. Pero he aquí el caso de tres personalidades rumanas que sí han llegado a ser conocidas en España y en el mundo entero. No sabemos, no podríamos saber si hubiera sido suficiente para la traducción y su recepción universal el valor indiscutible de su obra; tal vez no, teniendo en cuenta otros creadores rumanos, no exiliados, de valor equiparable y de la misma generación, que no se traducen y, por tanto, no se publican fuera de su país. Sin comparar y analizar el valor de la creación de unos y de otros, sólo diremos que el exilio ha tenido sus consecuencias, no sólo en la traducción y recepción, sino en la creación misma de los que han tenido que abandonar el espacio físico de su cultura y de su lengua. La ideología resulta aquí, como en tantas partes, indisoluble del destino de su obra, de su concepción y de su recepción. Sin entrar en una recepción rumana de la obra de Eliade, Cioran e Ionescu (también problemática por haber sido prohibidos durante el comunismo), sólo mencionaremos que la universalidad de los tres autores es evidente en el espacio receptivo de su origen: para los lectores, más o menos iniciados, y, sobre todo, para los críticos cuyos libros o artículos, en su esfuerzo y deseo de recuperar lo más representativo de la cultura rumana, empiezan inevitablemente por la nombrada tríada. Esta recuperación y reconocimiento del sentido real de su valor espiritual auténtico y de su circulación europea en el intercambio mundial de bienes culturales, ocurre, sin embargo, después del reconocimiento internacional. Los comentarios evaluadores que acompañan la edición de sus obras traducidas al español y al catalán, que hemos podido consultar, por ejemplo, son reveladores en este sentido. Bastaría, de hecho, dar una vuelta por bibliotecas o librerías (en España y otros lugares): figurarán entre los nombres más destacados, ya se trate de literatura rumana o francesa, de filosofía, ensayo o religión. 2. Notas biográficas Las notas biográficas que acompañan estas ediciones los consagran antes de mencionar su exilio, con un origen y una biografía rumana, algunas veces con referencias a sus respectivos períodos creativos en el país natal, otras veces recordando su relación intelectual con colegas de generación y, más tiernamente, la amistad especial que les une y que se amplifica durante el exilio compartido. 94 Quaderns. Revista de traducció 10, 2003 Diana Motoc Quaderns 10 001-207 18/4/05 10:38 Página 94 Cioran e Ionescu pertenecían a la Generación del 27, constituida alrededor del grupo «Criterion», cuyo líder intelectual era Eliade, y llamada así, con razón, por Dan Mihaiescu, un crítico rumano, por el año de aparición del Itinerario espiritual del mismo Eliade, donde anunciaba la ofensiva de la joven generación de entreguerras contra la generación madura. Una generación de la «reactividad negativa», que «mata sus ídolos», pero, sobre todo, como dijo y repitió tantas veces Eliade, la primera generación libre de toda obligación histórico-política, por tanto, totalmente disponible para crear. Esta generación, la más creativa de toda la historia cultural rumana, no es desconocida para los que han estudiado a alguno de sus representantes. «Estos años antes de la Segunda Guerra Mundial, con un grupo de intelectuales rumanos, entre los cuales estaban Cioran y Eugen Ionescu, funda el grupo “Criterion”, que pretendía dar a conocer en Rumanía la cultura moderna» (Duch, 1983: 27), dice Lluís Duch refiriéndose a Eliade, quien seguirá cumpliendo su función de líder en la diáspora intelectual rumana, en sus publicaciones, actas, o en el Centro Rumano de Investigación constituido en París. No sólo les une la generación, el exilio y la creación, sino también una gran amistad. En los diarios, entrevistas y artículos, las referencias, recuerdos y apreciaciones de cada uno respecto a los demás son constantes. Eliade, como jefe de generación intelectual rumana tanto en el país como más tarde en la diáspora, saludará la aparición, con éxito y escándalo, de las primeras obras de Cioran e Ionescu en Rumanía, galardonadas las dos en el mismo año,1para repetir el gesto en su brillante debut en París: «Un año antes, Emil Cioran había publicado su primer libro escrito en francés, Précis de décomposition, asombrándonos a todos, pero sobre todo a los críticos literarios, por la perfección de su estilo. También en la primavera de 1950 se interpretaba en el teatro Noctambule la obra de Eugen Ionescu La cantatrice chauve, inaugurando aquella carrera excepcional que se sigue prolongando aún, en todos los meridianos de la tierra» (Eliade, 1991: 124). Éstos, rindiéndole homenaje, lo acompañarán a su muerte con dos impresionantes textos,2 reproducidos en Memorii II (Memoria II). 2.1. El exilio, entre identidad nacional y recepción universal En 1940, Mircea Eliade es agregado cultural de la Delegación rumana en Londres y después en Lisboa, donde conoce a otros famosos exiliados, Ortega y Gasset y, sobre todo, Eugenio d’Ors, a quien le unirá un sentimiento compartido de amistad y admiración. Pero el lugar elegido para su exilio será París (desde 1945), la capital cultural de nuestro mundo moderno, donde volverá cada año, más tarde, cuando La traducción y la recepción de M. Eliade… Quaderns. Revista de traducció 10, 2003 95 1. En 1934 se produce el debut editorial de Cioran con Sobre las cimas de la desesperación, de Eugen Ionescu, con Un («No»), y de Constantin Noica, notable filósofo rumano de la misma generación, con Mathesis sau bucuriile simple («Mathesis o las alegrías simples»), los tres premiados por un Comité del que formaba parte Eliade. 2. Homenajes de Cioran e Ionescu, reproducidos en Memorii II, 1991, pp. 210-214. El texto de Cioran apareció en el número especial de la revista Límite. El texto de Ionescu fue leído por su autor en la apertura de las «Jornadas Mircea Eliade», organizadas por el Centro Georges Pompidou (Beaubourg), 17-19 de junio de 1987. Quaderns 10 001-207 18/4/05 10:38 Página 95 es profesor titular y jefe del Departamento de Historia de las Religiones de la Universidad de Chicago. Si desde París es conocido en toda Europa por su obra científica, congresos (Eranos), amistades y correspondencias, en Chicago su nombre adquiere fama mundial. Por lo menos nueve universidades le conceden el título de Doctor Honoris Causa, entre ellas Yale, La Plata, la Sorbona, etc. Además, es invitado a Japón y a México, traducido a un gran número de lenguas y, finalmente, rehabilitado en Rumanía. Cioran, hijo de un pope ortodoxo de Transilvania, a comienzos de 1936 solicita una beca de la Universidad de Madrid para venir a España, solicitud que a causa de la guerra civil quedará sin respuesta. Su fascinación por España,3donde querría haber nacido, según confiesa, no le abandonará nunca, quizá es lo único que no niega en su paradójica personalidad. Un año más tarde conseguirá la beca del Instituto Francés de Bucarest para París, donde se quedará hasta su muerte, viviendo al margen de la sociedad, en total coherencia con el contenido de su obra y, según se dice, como «el hombre más inactivo de París». Desde 1946 goza del único estatuto que le parece aceptable para un intelectual: el de apátrida. En cuanto a Ionescu, cuya madre era francesa, tras haber vivido una parte de su infancia en Francia, su exilio empieza como el de Cioran, con una beca de estudios en París, en 1938, y será casi una «vuelta» a casa. Obligados a elegir el exilio, han perdido una guerra, que es a la vez su guerra. «Tenía que arrancar todas mis raíces», decía en una entrevista Cioran. «Cada escritor tenía que conseguir despedirse —tarea nada fácil—de la matriz. Mircea Eliade ha construido un sistema entero de pensamiento a partir del retorno a casa» (Ungureanu, 1995: 7). Pero no todos han tenido a su disposición los medios y dotes espirituales de Eliade. Héroes de esta guerra perdida, Cioran, y quizás Ionescu, han elegido la terapia de la negación, existente ya en su estructura intelectual creativa desde los primeros escritos en rumano. Eliade es el primero en expresar la paradójica suerte del exilio. «Pienso de nuevo», confiesa en su Diario, «en el “misterio” de la salida de mi Rumanía natal, en 1940… Naturalmente pensaba estar fuera un año, dos como mínimo. Esta salida, no obstante, me permitió en primer lugar salvar mi vida, después la libertad y finalmente me permitió llegar a ser el que ahora soy: un escritor que puede escribir y publicar lo que piensa. Esto me habría sido imposible si me hubiera quedado allí» (Eliade, 1993: 323). Este «exilio», afirma Duch, «posee hoy un sentido tangible y palpable y un sentido metafórico, ya que los dos se entrelazan indisolublemente en la vida y en la obra de Mircea Eliade» (Duch, 1983: 10). El exilio, en su esencia y más allá de lo político-material, es una prueba iniciática. El subtítulo del libro del autor catalán sobre Eliade, El retorn d’Ulisses a Ítaca, es sugerido por éste mismo, quien «considera su propia existencia como el camino azaroso y a veces duro que ha de conducirlo desde el exilio a la patria de la identidad» 96 Quaderns. Revista de traducció 10, 2003 Diana Motoc 3. Rinde un verdadero culto a España, por su paisaje y por su arte, por su tradición espiritual. «El mérito de España, dice, en De lágrimas y de santos, ha consistido no sólo en haber cultivado lo excesivo y lo insensato, sino también en haber demostrado que el vértigo es el clima normal del hombre que ha suprimido la distancia entre el cielo y la tierra.» Quaderns 10 001-207 18/4/05 10:38 Página 96 (Duch, 1983: 10). Dice él: «Todo exiliado es un Ulises en camino hacia Itaca. Toda existencia real reproduce la Odisea: el camino hacia Itaca, hacia el Centro» (Eliade, 1993: 350). Pero «el exilio ayuda a comprender que el mundo nunca nos es extraño desde el momento en que tenemos un centro. Este simbolismo del centro, no sólo lo entiendo, sino que lo vivo» (Eliade, 1993: 350). El centro es la conciencia de su rumanismo: su pertenencia a una patria y a una cultura concreta (aunque políticamente apátrida, como Cioran). «Para crear, hay que permanecer en el mundo al que perteneces, y el mío era el de la lengua y de la cultura rumanas» (Eliade, 1980: 97). Si Eliade era un exiliado metafórico, Cioran es uno metafísico, «un exiliado obsesionado por el exilio» (Savater, 1980: II). En su primer libro, En las cimas de la desesperación (1934), se preguntaba ya: «¿sería para nosotros la existencia un exilio y la nada una patria?», tema al que vuelve en El inconveniente de haber nacido: «Toda mi existencia he vivido con el sentimiento de haber sido alejado de mi verdadero lugar. Si la expresión “exilio metafísico” no tuviera ningún sentido, mi existencia hubiera bastado para darle uno». Cioran se complace en el autorretrato de extranjero. De hecho, en Carta a un amigo lejano (Historia y utopía) se define como procedente de otro lugar: «me considero en medio de los civilizados como un intruso, como un troglodita enamorado de la caducidad, sumido en plegarias subversivas, víctima de un pánico que no emana de una visión del mundo sino de las crispaciones de la carne y de las tinieblas de la sangre». De esta manera tan suya, «Cioran no ha cesado de proclamar sus orígenes y de renegar a la vez de ellos», afirma Sanda Stolojan, la traductora de su obra rumana al francés (Stolojan, 1998: 18). «El orgullo de un hombre nacido en una pequeña cultura siempre está herido» (Liiceanu, 1995: 35). Esta frase, dice Liiceanu, podría darnos la clave del «personaje» que ha acompañado su obra.4El rechazo de los premios, la indiferencia al público, la publicidad y el éxito tienen que ver con su orgullo y con su miedo, continúa Liiceanu, de ser desposeído de su identidad. En cambio, Cioran sigue con interés las reacciones provocadas por sus primeras traducciones en España y escribe a su hermano: «La única sorpresa agradable que he tenido desde hace tiempo es el éxito de Breviario de podredumbre en España».5Aciago demiurgo, que debería haberse publicado por estas fechas en España, ha sido requisado y prohibido por la censura. Parece ser que es un libro ateo, blasfemo y anticristiano. La traducción y la recepción de M. Eliade… Quaderns. Revista de traducció 10, 2003 97 4. «Imagínense la proeza, dice Savater, en seis lustros, un escritor de París (¡y de chez Gallimard!) no ha inventado ninguna nueva doctrina, no ha patrocinado ningún movimiento intelectual revulsivo, no ha acuñado ninguna terminología o jerga característica, no ha traído ninguna buena nueva a competir con las ya existentes, no ha salido ni entrado media docena de veces en destacados partidos o iglesias, no ha sido aureolado con sonadas polémicas, no ha tomado postura sobre los acontecimientos del día, no ha firmado manifiestos ni cartas de enérgica repulsa, no ha estado de moda, no ha pasado de moda, no ha sido condecorado ni ha desayunado con Giscard, no ha dado conferencias ni ha sido invitados por ninguna universidad extranjera a explicar sus puntos de vista… y, sin embargo, no ha dejado de pensar, en el sentido más enérgico del término, y de escribir lo que pensaba, y ha ayudado a pensar a muchos…» (Savater, 1980: III). 5. Carta a su hermano, 2 de marzo de 1973 (en Liiceanu, 1995: 41). Quaderns 10 001-207 18/4/05 10:38 Página 97 La Inquisición no ha muerto. ¡Qué ridículo es todo esto!»6El libro se publica posteriormente. «No se es nunca tan hombre, dice Cioran, como cuando lamentamos serlo». En una paradójica conclusión à la Cioran, esta idea es coherente con la negación de su pertenencia a una patria, a su patria. «Este es el drama», dice él en la carta a F. Savater sobre Borges, «pero también la ventaja de haber nacido en un medio cultural de segundo orden» (en Ejercicios de admiración, Cioran, 1995: 155). Eso es lo que sería su expresión de la paradójica suerte del exilio. Brodski, en un texto célebre sobre el estatuto del escritor exiliado, observaba que éste quiere la notoriedad perdida en el país y hace cualquier cosa para recuperarla. Nada es demasiado para salir del anonimato. Y nada es demasiado para poder interpretar un papel sobre la escena europea. Estando aún en Rumanía, el joven Ionescu exclamaba a su manera, espectacular: «Me moriré sin haber interpretado un papel sobre la escena europea, que se destruirá sin mi ayuda». La enormidad de esta afirmación llega a ser, en el plano literario, por su negación, la expresión de una verdad (Florescu, 1998). El caso de Ionescu, tal como ya lo anticipábamos, es un poco aparte: francés por parte materna, vuelve a Francia y a la espiritualidad francesa, una espiritualidad de permanencia, donde se siente protegido y a la que admira. Se integra rápidamente, y lo que es más, espera encontrar en Francia una nueva identidad. Por eso rechazará durante mucho tiempo una colaboración directa con las publicaciones de la diáspora —aunque citado con fervor por las mismas— para llegar, al final, a asumir su papel y su pertenencia a la espiritualidad rumana, además de la francesa, reconociendo las influencias en su teatro de la vanguardia rumana (Urmuz), del dramaturgo Caragiale y de la poesía popular rumana. De esta manera parece reivindicar un pasado literario y una biografía. 3. Traducción y recepción de Eliade, Cioran e Ionescu La recepción universal se produce vía París —«ese cosmos revuelto, inquieto, saturado y siempre ávido de la inagotable novedad suministrada por todo el mundo a París y desde París desde todo el mundo (en Ionescu, Teatro I). El papel de Francia y su capital París en la difusión universal de la creación de los intelectuales rumanos ha sido siempre fundamental. Francia ha fascinado, convirtiéndose a veces hasta en manía y signo de distinción aristocrática, y ha fecundado el espíritu rumano, observa la crítica rumana (Popa: 44). Patria eterna y universal, Francia y París sustituían a Europa, al mundo civilizado. A su vez, Cioran, Ionescu y Eliade eligen con decisión el modo de vida francés. París pagará tributo a esa fascinación y elección al recibirles y darles la posibilidad de entrar en el círculo de valores mundiales. Ya no serán los receptores provinciales, sino creadores pertenecientes al sistema de valores occidental. La traducción y la recepción de la obra de los tres autores rumanos presentan unos rasgos muy complejos a varios niveles. Su creación en el exilio es compleja 98 Quaderns. Revista de traducció 10, 2003 Diana Motoc 6. Carta a su hermano, 6 de junio de 1974 (en Liiceanu, 1995: 41). Quaderns 10 001-207 18/4/05 10:38 Página 98 lingüísticamente: produjeron la mayor parte de su obra en una lengua distinta de la materna, el francés (en el caso de Cioran e Ionescu), o eligieron la lengua occidental para la parte científica de su producción y para la literaria, el rumano (en el caso de Eliade). Además, cada uno tiene un período rumano de creación y publicación. En definitiva, las traducciones de sus obras escritas originalmente en rumano, tanto en el país como en la diáspora, se han llevado a cabo a través del francés, no sin consecuencias para el proceso y el resultado de la traducción (que no comentaremos en esta ponencia, pero que hay que tener en cuenta). Lo que sí queda claro, tal como nos lo dejan ver editores, traductores, prologuistas, etc. en el aparato crítico-evaluativo que acompaña las ediciones de las traducciones al castellano o catalán, es que la recepción de los rumanos Eliade, Cioran e Ionescu en el espacio cultural de España es la de creadores universales. He aquí algunas apreciaciones: Mircea Eliade, nacido en Rumania en 1907, es una de las figuras más interesantes y originales de la cultura contemporánea. Es famoso universalmente como uno de los más grandes historiadores de las religiones; ha sido profesor en diversas Universidades europeas y americanas, y actualmente lo es en la de Chicago; ha escrito innumerables libros y ensayos de singular erudición, penetración y profundidad, en varias lenguas. Pero es, además, un escritor, un espléndido escritor científico y literario, autor de novelas, algunas tan famosas como Maitreyi o La noche de San Juan (Fragmentos de un diario, contraportada). La obra de Mircea Eliade constituye una de las más ricas aportaciones contemporáneas que se han dado en el campo de la historia de las religiones. Brillante orientalista y notable escritor, Eliade, al igual que otros intelectuales rumanos, se dio a conocer fuera del restringido círculo académico de su país natal a través de la cultura francesa. De este modo, sus importantes trabajos sobre el yoga y el chamanismo, o su capital Historia de las religiones, encontraron bien pronto una merecida difusión… (Ricardo Anaya, en la «Introducción» al Mito del eterno retorno). Mircea Eliade, mundialmente reconocido como historiador de las religiones y estudioso de las filosofías orientales… obra que culmina en su monumental Historia de las creencias y de las ideas religiosas… (Medianoche en Serampor, contraportada). Cioran es uno de los pensadores más originales y corrosivos de nuestro siglo y uno de los mejores escritores contemporáneos de lengua francesa (Ensayo sobre el pensamiento reaccionario, contraportada). E. M. Cioran es, sin duda, el más heterodoxo de los pensadores actuales… uno de los pensadores más excepcionales e inquietantes de nuestra época (Esther Seligson, en el «Prólogo» a Contra la Historia). Uno de los maestros actuales de la prosa francesa (Fernando Savater, en El alma alerta, «Prólogo» a Adiós a la filosofía). Ionescu es uno de los grandes renovadores del teatro europeo contemporáneo (Teatro, contraportada). La traducción y la recepción de M. Eliade… Quaderns. Revista de traducció 10, 2003 99 Quaderns 10 001-207 18/4/05 10:38 Página 99 Autor de obras maestras, ocupa la primera fila del teatro contemporáneo (Rinoceronte, contraportada). Referente ineludible de la historia del teatro francés contemporáneo (Teatro, contraportada). Máximo representante de una tendencia (el teatro del absurdo o antiteatro) que ha tenido una enorme influencia en la escena contemporánea (en la «Nota preliminar» de Solitari). 3.1. Eliade en España Joaquín Garrigós, traductor del rumano especializado en Eliade y Cioran, observa en su artículo «Mircea Eliade y sus traducciones», en Vasos comunicantes, que éste: «Escribió en cuatro idiomas, francés, inglés, rumano y portugués. De los dos primeros se sirvió para su obra científica y utilizó exclusivamente el rumano para la literaria» (Garrigós, 1999-2000: 11). Publicada en francés, alemán e inglés, su obra científica ha sido rápidamente traducida a otros idiomas, leída en los respectivos espacios culturales y copiosamente citada en trabajos y libros, desde estudiantes hasta sus colegas más famosos. España compartirá el interés editorial general: sus primeros libros traducidos al castellano aparecen ya en los años cincuenta y a partir de entonces su impresionante obra será traducida y vuelta a traducir, editada y reeditada por numerosas editoriales españolas, argentinas y mexicanas. En los últimos años, editoriales de Barcelona —Paidós y Kairós, sobre todo—y de Madrid han ido publicando un gran número de títulos, de manera que ya existe traducida y editada en español casi toda la obra científica de Eliade.7 Una parte importante de su obra literaria estaba ya escrita cuando se exilió y lo había consagrado como novelista de éxito en Rumanía. A diferencia de Cioran, Ionescu y otros autores de su generación que en el exilio cambiaron de lengua, en su obra literaria y confesional Mircea Eliade permanece siempre fiel a su lengua materna. En una entrevista con Claude-Henri Rocquet8declarará: «Por suerte, mi esposa es rumana y desempeña un papel, digamos, de patria, porque entre nosotros hablamos rumano. Así, pues, la patria para mí es la lengua que hablo con ella; la lengua en la que sueño y en la que escribo mi Diario»9(Eliade, 1980: 90). Se trata de una situación muy compleja y significativa: en el exilio, hacer literatura en rumano dificulta su recepción, condenándole a cierta marginalidad literaria asu100 Quaderns. Revista de traducció 10, 2003 Diana Motoc 7. Ofrecemos anexo un listado de las ediciones consultadas de los libros traducidos al castellano, tanto de Eliade como de Cioran e Ionescu, que incluye los nombres de los traductores. 8. Se trata de la entrevista publicada con el título Prueba del laberinto, en la traducción al castellano. 9. No sólo escribe en rumano su literatura, sino que hay toda una geografía natal, convertida y asimilada en la memoria del alma como mítica. «Todo lugar de nacimiento constituye una geografía sacra. Para quienes lo abandonaron, la ciudad de la infancia y de la adolescencia se convierte en una ciudad mítica. Para mí, Bucarest es el centro de una mitología inagotable», afirma el escritor en Incercarea labirintului (Eliade, 1991: 36). La presencia de Rumanía en la novela La noche de San Juan, por ejemplo, es casi obsesiva, todo el libro está impregnado de la realidad rumana. Quaderns 10 001-207 18/4/05 10:38 Página 100 mida. Quizás, como afirma muchas veces, el éxito conocido con sus novelas publicadas en Rumanía le «cura» del deseo de ser reconocido por el gran público. Sus novelas, relatos y diarios, prohibidos en su país de origen hasta los años 70, se publicarán en original, en editoriales de la diáspora, en Francia o en Alemania, incluso en España: es el caso de Amintiri, el primer volumen de sus Memorias, que se publica por primera vez en la Editorial Destino, de Madrid, dirigida por el profesor de origen rumano Jorge Uscatescu. Otros libros aparecen directamente traducidos al francés, lengua desde la que se traducirán a otros idiomas, y sólo después en rumano. Noaptea de Sânziene (La noche de San Juan), por ejemplo, su mejor novela, según sus propias apreciaciones, se edita por primera vez en traducción francesa, como Forêt interdite (todas las traducciones ulteriores a otras lenguas, menos la española, firmada por Garrigós, conservarán el título, mucho menos expresivo). «La poderosa capacidad de circulación del francés, observa el traductor español, hizo posible su acceso a otras lenguas» (Garrigós, 1999-2000: 12). Joaquín Garrigós comenta ampliamente en su artículo antes mencionado las consecuencias de la traducción a través del francés de la obra literaria de Eliade, escrita antes y durante su exilio, como también las dificultades encontradas al traducirla directamente del rumano, debido a los originales, a veces de mala calidad, con cortes, supresiones (las del período comunista) o erratas. «En el espacio de la lengua española, la recepción de la literatura de Eliade, dice Garrigós, ha sido desigual. Por un lado, ha sido tardía y, por otro, no se ha acudido a la fuente original en las traducciones hasta hace muy poco tiempo» (Garrigós, 1999-2000: 14). Después de ser traducida al italiano y al alemán, la novela de gran éxito rumano Maitreyi es su primera novela traducida en Francia, con el título de La nuit bengali, título que guardará la primera versión en español, traducida del francés por Manuel Peyrou para la editorial Emecé de Buenos Aires. «La prosa brillante y elegante del poeta argentino, comenta Garrigós, contrasta con el estilo sobrio de Eliade, además de no ser una versión completa, pues faltan bastantes fragmentos (14). De hecho, continúa el traductor, “Eliade nunca estuvo enteramente satisfecho con las traducciones francesas” (14), no por la incompetencia, por supuesto, del traductor —el profesor rumano de la Sorbona Alain Guillermou—, sino por los límites de las dos lenguas, que rozan la intraducibilidad. En su diario, comentando las correcciones que hace Guillermou, observa la impresión distorsionada que puede ofrecer la traducción, «a causa de la discrepancia entre el sentido original y los adjetivos y equivalencias a las que recurren los traductores» (Eliade, 1993: 246). Después de La noche bengalí, publicada en 1951, sigue Fragmentos de un diario, 28 años más tarde, traducido del francés por Isabel Pérez-Villanueva Tovar para Espasa-Calpe. En los años ochenta aparecen relatos de prosa fantástica y el primer volumen de su autobiografía. Por fin, es en los años noventa cuando se produce la publicación «en cascada» de su obra. Desgraciadamente, las editoriales siguen prefiriendo el francés como fuente de traducción (en el caso de El burdel de las gitanas la editorial llega incluso a rechazar la traducción directa): se trata de El vuelo mágico (antología de textos muy diversos), El burdel de las gitanas (que incluye, además del relato con el mismo título, otros dos), La novela del adolesLa traducción y la recepción de M. Eliade… Quaderns. Revista de traducció 10, 2003 101 Quaderns 10 001-207 18/4/05 10:38 Página 101 Relatos fantásticos («Uniformes de general», «Ivan», «12.000 cabezas de ganado» y «Un hombre grande»). Trad. de J. Garrigós. Barcelona: Kairós, 1999. Maitreyi. Trad. de J. Garrigós. Barcelona: Kairós, 2000. Diario portugués. Trad. de J. Garrigós (primicia mundial). Barcelona: Kairós, 2001. Obras de E.M. Cioran publicadas en castellano Breviario de podredumbre. Trad. de F. Savater. Madrid: Taurus («Ensayistas», 83), 1972. Reeditado por Suma de Letras S.L., («Punto de Lectura», 120), 2001. La tentación de existir. Trad. de F. Savater. Madrid: Taurus («Ensayistas», 98). El aciago demiurgo. Trad. de F. Savater. Madrid: Taurus («Ensayistas», 121). Reeditado en 2000. Contra la historia. Trad. de Esther Seligson. Barcelona: Tusquets, 1980, reeditado. La caída en el tiempo. Trad. de Esther Seligson. Madrid: Monte Ávila, 1986. Adiós a la filosofía (antología, extractos de Breviario de podredumbre, La tentación de existir y El aciago demiurgo). Selección, prólogo y trad. de F. Savater. Madrid: Alianza Editorial («El libro de bolsillo»), 1980. (2ª ed. 1982). Reeditado en 2001. El inconveniente de haber nacido. Trad. de Esther Seligson. Madrid: Taurus, 1985. Silogismos de la amargura. Trad. de Rafael Panizo. Barcelona: Monte Ávila, 1986. Desgarradura. Trad. de Mª Dolores Aguilera. Barcelona: Montesinos, 1983. Ensayo sobre el pensamiento reaccionario y otros textos. Trad. de Rafael Panizo. Barcelona: Montesinos, 1985. Antología del retrato en la literatura francesa. Trad. de Laura Cobos. Madrid: Taurus (obra inédita en francés). En la editorial Tusquets, «Colección Marginales» (algunos títulos reeditados): Ese maldito yo. Trad. de Rafael Panizo. 4ª ed. Barcelona: Tusquets («Marginales», 98), 1998. Historia y utopía. Trad. y prólogo de Esther Seligson. 2ª ed. Barcelona: Tusquets («Marginales», 102), 1995. Silogismos de la amargura. Trad. de Rafael Panizo. 3ª ed. Barcelona: Tusquets («Marginales», 109), 1997. Ejercicios de admiración y otros textos (ensayos y retratos). Trad. de Rafael Panizo. 2ª ed. Barcelona: Tusquets («Marginales», 117), 1995. Reeditado, 2000). La caída en el tiempo. Trad. de C. de Manzano. Barcelona: Tusquets («Marginales», 124), 1998. Conversaciones (Recopilación de entrevistas). Trad. de Rafael Panizo. Barcelona: Tusquets («Marginales», 146), 1997. Reeditado. En las cimas de la desesperación. Trad. de Rafael Panizo (del fr.). 2ª ed. Barcelona: Tusquets («Marginales», 111), 1993. De lágrimas y de santos. Trad. de Rafael Panizo (del fr.). 3ª ed. Barcelona: Tusquets («Marginales», 100), 1998. El libro de las quimeras. Trad. de J. Garrigós. Barcelona: Tusquets («Marginales», 151), 1996. Breviarios de los vencidos. Trad. de J. Garrigós. 2ª ed. Barcelona: Tusquets («Marginales»), 2001. El ocaso del pensamiento. Trad. de J. Garrigós. 3ª ed. Barcelona: Tusquets («Marginales», 140), 2000. Cuadernos 1957-1972 (selección de Verena von der Heyden-Rynsch). Trad. de C. de Manzano. Barcelona: Tusquets («Marginales», 184), 2000. 108 Quaderns. Revista de traducció 10, 2003 Diana Motoc Quaderns 10 001-207 18/4/05 10:38 Página 108 Obras de E. Ionescu en castellano Teatro I (La cantante calva, La lección,Jacobo o la sumisión,Las sillas, Víctimas del deber,Amadeo o cómo salir del paso). Trad. de Luis Echávarri. 2ª ed. Buenos Aires: Losada, 1961. Teatro II (La improvisación del alma,El asesino sin gajes,El nuevo inquilino,El porvenir está en los huevos, El maestro,La joven casada,El rinoceronte). Trad. de María Martínez Sierra. Buenos Aires: Losada, 1961. La cantante calva: antipieza. Trad. de Luis Echávarri. Madrid: Alianza: (LB 926), 1982. Otros títulos publicados en Alianza Editorial Rinoceronte (LB 871), El peatón del aire (LB 974), Las sillas,La lección,El maestro (LB 1050), El porvenir está en los huevos,Jacques o la sumisión,Víctimas del deber,Amadeo o cómo librarse de él (1985). Trad. de Luis Echávarri. Obras de E. Ionescu en catalán La cantant calba: anti-comèdia. Trad. de Bonaventura Espinosa. Pròleg de Jordi Carbonell. Barcelona: Horta, 1963. Teatre. La lliçó, Les cadires i Rinoceront. Trad. i Presentació de Joan Tarrida. Barcelona: Edicions 62 («Les millors obres de la literatura universal»), 1990. El solitari. Trad. y Nota preliminar de Joan Oliver. Barcelona: Proa, 1974. Bibliografía CARBONELL Jordi (1963). «Pròleg». Ionescu, Eugen. La cantant calva: anti-comèdia. Barcelona: Horta. DUCH, Lluís (1983). Mircea Eliade. El retorn d’Ulisses a Ítaca. Montserrat: Publicacions de l’Abadia de Montserrat, «Biblioteca Serra d’Or». ELIADE, Mircea (1980). La prueba del laberinto (entrevista de Claude-Henri Rocquet). Madrid: Cristiandad. — (1991). Memorii. (2 vol.) Bucarest: Humanitas. — (1993). Diario. Bucarest: Humanitas. FLORESCU, Nicolae (1998). Intoarcerea proscrisilor. Bucarest: Editura «Jurnalul literar». GARRIGÓS, Joaquín (1999-2000). «Mircea Eliade y sus traducciones». Vasos comunicantes, 14 (invierno), p. 11-17. LEMARCHAND, Jacques. «Prólogo». En: IONESCU, Eugen. Teatro I. Buenos Aires: Losada. LIICEANU, Gabriel (1995). E.M. Cioran: Itinerarios de una vida: los continentes del insomnio (entrevista con Emil Cioran). [Valencia]: Edicions Alfons el Magnànim («Biblioteca Debats», 15). MOIX, Llàtzer (2000). «Notas para la sinfonía rumana». La Vanguardia (24 nov.): 4. OLIVER, Joan (1974). «Nota preliminar». En: IONESCU, Eugen. El solitari. Barcelona: Proa. POPA, Mircea. Reîntoarcerea la Ithaca. Scriitori români în exil. 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