Resumen
El au o analiza la ob a de J. Amado de los Ríos, como pa adigma de la his o iog a ía del siglo XIX
y de los inicios de una in e p e ación libe al de la his o ia española. En e los di e sos emas, el
plan eamien o de la isión del mundo judío pe mi e si ua los lími es ideológicos y cien í icos
de una his o iog a ía que luchaba po mode niza se, pe o que caía ocasionalmen e en el luga
común a la ho a de ap oxima se a las elaciones en e las g andes cons an es de la his o ia nacio-
nal.
Palab as cla e: his o iog a ía, judíos, España, Inquisición.
Resum. Jueus, ana isme i decadència. Amado de los Ríos i la in e p e ació de la His ò ia
Nacional al 1848
L’au o anali za l’ob a de J. Amado de los Ríos, com a pa adigma de la his o iog a ia del segle XIX
i dels inicis d’una in e p e ació libe al de la his ò ia espanyola. En e els di e sos emes, el plan-
ejamen de la isió del món jueu pe me l’au o si ua els lími s ideològics d’una his o iog a ia
que malda a pe mode ni za -se, pe ò que s’en onsa a ocasionalmen en el lloc comú a l’ho a
d’ap opa -se a les elacions en e les g ans cons an s de la his ò ia nacional.
Pa aules clau: his o iog a ia, jueus, Espanya, Inquisició.
Abs ac . Jews, Fana icism and Decline. Amado de los Ríos and he Na ional His o y’s
In e p e a ion in 1848
The au ho analyzes he wo k o J. Amado de los Ríos, like pa adigm o he his o iog aphy o 19 h
cen u y and he beginnings o a libe al in e p e a ion o Spanish his o y. Be ween he di e se sub-
jec s, he exposi ion o he ision o he Jewish wo ld allows o loca e he ideological and scien-
i ic limi s o a his o iog aphy ha ough o mode nize i sel , bu ha ell occasionally in he
common place a he ime o coming nea o he ela ions be ween he g ea cons an s o na ional
his o y.
Key wo ds: His o iog aphy, Jews, Spain, Inquisi ion.
Manusc i s 17, 1999 69-95
Judíos, ana ismo y decadencia.
Amado de los Ríos y la in e p e ación
de la His o ia Nacional en 1848
Robe o López Vela
Uni e sidad de Can ab ia. Depa amen o de His o ia Mode na y Con empo ánea
Edi icio In e acul a i o
A da. de los Cas os, s/n. 39005 San ande
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Du an e el einado de Isabel II se a a comenza un mo imien o de desigual in en-
sidad y calidad pa a ecupe a la his o ia y la cul u a de los judíos y los á abes
como una ealidad subs ancial en la cons ucción de la nacionalidad española. Es e
es un es ue zo de la go alcance que no deja á de in ensi ica se a medida que a an-
ce el einado, llegando a una ase de madu ez en los p ime os ein icinco años de
la Res au ación. La emp esa e a comp ome ida y exigía un es ue zo nada desp e-
ciable pa a sume gi se en e enos en los que la Inquisición, ecien emen e aboli-
da, había impedido pene a . No se puede ol ida que ue c eada p ecisamen e
con a los « alsos con e idos» del judaísmo y que la pe secución sob e los jude-
ocon e sos y en meno medida sob e los mo iscos, ue su misión es a égica has a
mediados del siglo XVIII. E a es e un e i o io dominado po la leyenda y las alsas
c ónicas que an impo an es habían sido en la p opaganda con a es as «sec as»,
como las denomina on los inquisido es, a lo la go de la mode nidad. Una ca ac-
e ización que ecoge ían algunos pensado es (Balmes, 1879, p. 198)1y his o iado es
inculados al adicionalismo. El desconocimien o de c ónicas heb eas o á abes,
la al a de manejo de la documen ación a chi ís ica, e c., cons i uía una limi ación
o midable. Pe o con odo, no e a es e el aspec o más impo an e al que se enía
que en en a cualquie his o iado po es os años. La p esencia de los judíos, de
los á abes(Jane , 1857; Muñoz y Ga i a, 1861), la exis encia de la Inquisición, la
ep esión con a el pensamien o, e c., o maban una ealidad insoslayable a la que
enían que hace en e los his o iado es libe ales en la cons ucción de la his o ia
de la nacien e nación española (Ci ujano e alii, 1985; Fox, 1977; Mo eno, 1985)
y en la de inición del concep o de pa ia (Va ela, 1994). El solo plan eamien o de
la cues ión sacaba a la luz las pa es más obscu as del pasado nacional ecien e
con una cla a p oyección en el p esen e. A es as al u as del siglo es e conjun o de
p oblemas con igu aba los aspec os más espinosos de la his o ia de España que se
p e endía esc ibi . Amado de los Ríos se emplea á a ondo en qui a hie o a es os
pun os pa a o ece una in e p e ación « ilosó ica» cen ada en la exal ación del
papel his ó ico de la Mona quía y la in eligencia de los eyes pa a alia se con los
sec o es más dinámicos.
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1. Fue ecuen e en e los his o iado es conse ado es no in eg is as hace una dis inción en e la
expulsión de los judíos y los mo iscos, como la que ha á Amado de los Ríos. Aunque Balmes no
lle a a cabo semejan e dis inción, sí es ablece algunas di e encias signi ica i as. El papa siemp e
in en ó lle a a cabo la con e sión de es a mino ía a a és de la p edicación, cosa en la que pa e-
ce que no se empeña on an o los eyes (Balmes, 1879, II, p. 206-207).
Suma io
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Amado de los Ríos y la his o iog a ía
del einado de Isabel II
La apo ación de los judíos
en la Edad Media
El einado de los Reyes Ca ólicos
y el nacimien o de la nación española
Bibliog a ía
Amado de los Ríos y la his o iog a ía del einado de Isabel II
No malmen e, cuando se ci a una ob a publicada en España sob e los judíos du an-
e el siglo XIX, in a iablemen e se mencionan los es olúmenes de la His o ia
social, polí ica y eligiosa de los judíos en España y Po ugal, esc i a ambién po
Amado de los Ríos y publicada en 1876 (Amado , 1876). Sin duda, es la ob a más
comple a que se publicó en España du an e la cen u ia sob e los judíos españoles
y la que desde en onces ha gozado de mayo p es igio. Sin emba go, los Es udios
his ó icos, polí icos y li e a ios sob e los judíos en España (Amado , 1848) del
mismo au o , que es el obje o de es udio de es e a ículo, apa ecidos ein iocho
años an es, u ie on mayo in luencia en la con igu ación de la nacien e his o io-
g a ía hispana e, incluso, en la isión eu opea de su his o ia (a pa i de es e momen-
o las e e encias a es a ob a se ha án en el mismo ex o indicando el núme o de
página en e pa én esis). En 1847, y no po casualidad, se publicó en Cádiz la ob a
de Adol o de Cas o y Rossi, His o ia de los judíos en España desde los iempos
emo os de su es ablecimien o has a p incipios del p esen e siglo. La ob a de
Amado de los Ríos ob u o desde el comienzo una mayo epe cusión, obscu e-
ciendo, de hecho, la de A. de Cas o. Resul a signi ica i o el éxi o que ob u o el
au o an es de la publicación del lib o. Ob a di idida en es ensayos, cada uno ue
p esen ado po el au o en dis in as ins ancias. El p ime o, cen ado en el análisis
his ó ico, le pe mi ió el ing eso como indi iduo del núme o en la Real Academia
de la His o ia y el segundo, dedicado al es udio de la p oducción li e a ia de los
judíos españoles, le alió la ob ención de una cá ed a de Li e a u a Española en la
Facul ad de Filoso ía y Le as de la Uni e sidad Cen al en Mad id (Amado , 1876,
I, p. IX). Unos log os que an icipan la ascendencia que consegui á el au o con es a
ob a. No obs an e, po si había alguna duda, se p eocupó de deja cla o que su lib o
e a pione o. En la Ad e encia al lec o , iene especial in e és en deja cla o que
jus o an es de apa ece su ob a, se ha edi ado el lib o del «aplicado y jo en li e a-
o Adol o de Cas o», pe o que él ya había publicado buena pa e de sus es udios
polí icos en la Re is a del Español y, po an o, si alguien ha enido la opo uni-
dad de bene icia se del o o ha sido A. de Cas o de sus a ículos. No obs an e,
como econoce a con inuación, el plan de la ob a de cada uno de ellos es muy dis-
in o, lo cual es bas an e cie o. En es os pá a os Amado de los Ríos demues a su
g an in e és en apa ece como pione o y, en cie o modo, in en a esal a su ascen-
dien e sob e el ema, un p u i o académico muy comp ensible.
En e ec o, en 1876, cuando esc ibe el p ólogo de His o ia social, polí ica y eli-
giosa, Amado de los Ríos da cuen a de las elogiosas c í icas que ha ecibido. El ono
puede pa ece anidoso en exceso, pe o no le al an mo i os pa a ello. Tiene azón
al a i ma que desde su publicación la ob a ha me ecido los más encendidos elogios
po pa e de au o es ca ólicos, p o es an es o heb eos. El lib o ha sido aducido al
ancés y an o en es e país como en Alemania ha sido muy bien acogido, habiendo
ecibido c í icas a o ables en e o os de Sain -Hilai e, Ba e , Michele , Duc os,
Beda ide, Tou oulon, Ci cou , Hamme Pu gs al, Schack, Kayse ling, Wol , e c.
Casi odos ellos han alabado la impa cialidad y el igo del lib o. A ellos, se pod ían
añadi a los libe ales mode ados y en pa icula a Modes o La uen e, que en su
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His o ia Gene al de España (La uen e, 1852, IX, capí ulos III y VIII), sigue
los pasos de Amado de los Ríos en odo lo que es el análisis de la p esencia de los
judíos en España, el einado de Al onso X, el de los Reyes Ca ólicos, la undación
de la Inquisición, e c. Tan sólo po es e in lujo, la ob a de Amado de los Ríos ya
me ece ía un de enido es udio. Semejan e econocimien o o icial es u o ausen e
en el caso de A. de Cas o. Desde 1848 Amado de los Ríos se ía el his o iado
in a iablemen e ci ado en odo lo elacionado con los judíos, la li e a u a y la cul u a
heb ea, e c., po los académicos de la Real Academia de la His o ia no adicio-
nalis as.
La ei indicación de las glo ias nacionales
Es e iden e, que pa a buena pa e de la nacien e his o iog a ía eu opea, la ob a de
Amado de los Ríos se con i ió en un ine i able pun o de e e encia en su es u-
dio de la his o ia y la li e a u a española, en pa icula en odo aquello que hacía
e e encia a los judíos, a la Edad Media, los Reyes Ca ólicos e c. A di e encia de
la «pa cialidad» de la que ei e adamen e se acusaba a Llo en e (1981)2o Puigblanch
(1988), Amado de los Ríos e a la exp esión de la nue a o ma de hace his o ia
que p og esi amen e se alejaba de la que habían p ac icado los e udi os de inales
del siglo XVIII o p incipios del XIX, caso de los dos au o es an es ci ados. Desde su
publicación, los Es udios ue on is os como la exp esión de la nue a o ma de
en ende la his o ia, aco de con los p incipios libe ales y nacionalis as que ya impe-
aban en Eu opa, lo cual pe mi ió a su au o ans o ma se en un pun o de e e-
encia en e las nue as ho nadas de his o iado es que buscaban e e en es
in elec uales pa a esc ibi la his o ia nacional.
Apa eció en un momen o cla e, cuando despegaba una his o iog a ía libe al que
comenzaba a ene cie as p eocupaciones his o iog á icas, oda ía no muy de ini-
das (Mo eno, 1985, p. 72 y s.), pa a o ece una econs ucción del pasado nacio-
nal que pe mi iese la iden i icación colec i a del nue o en e nacional. En es a
econs ucción enían singula impo ancia aquellos sucesos he oicos o undamen-
ales a a és de los cuales los an eceso es habían encon ado el camino pa a a an-
za en la cons ucción de la nación. En el caso de España, la a i mación del Es ado
libe al encon ó g andes di icul ades y su a ianzamien o ue un p oceso len o y di í-
cil3. En la búsqueda de sus señas de iden idad his ó ica, los libe ales españoles se
encon a on con impo an es di icul ades. En España habían con i ido dis in os
pueblos y su unidad e i o ial se había conseguido con los Reyes Ca ólicos, al iem-
po que su unidad eligiosa y és a había implicado la o mación del T ibunal de la
Inquisición, la expulsión de los judíos y la con e sión o zosa de los á abes de
G anada. En un p oceso de apenas unas décadas, en e inales del siglo XV y los p i-
me os años del siglo XVI, se había log ado la unidad nacional. Poco se discu ía es os
años sob e la o ma en que se había ob enido la unidad e i o ial. Sob e lo que se
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2. Pa a un es udio del au o , éase G. Du ou (1982) y Lama Ce eceda (1991).
3. Pa a una isión de conjun o es in e esan e el a ículo de Bo ja de Rique i Pe manye (1994). Desde
una pe spec i a no del odo coinciden e, éase A. Blas Gue e o (1989).
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deba ía y con g an in ensidad e a de la o ma en que se había llegado a la unidad
eligiosa. Es e p oceso se encon aba ligado a un ipo de sup esión de libe ades, de
pe secuciones eligiosas po pa e del Es ado y la Iglesia, ana ismo eligioso, e c.,
que se asemejaba demasiado a la « i anía» adicalmen e opues a a los p incipios de
libe alismo en que, según la opinión de los libe ales, había i ido la nación du an-
e siglos. Exigía un análisis muy complejo el ei indica el «glo ioso» einado de
los Reyes Ca ólicos sin condena buena pa e de sus ealizaciones.
Sob e la Inquisición se había esc i o mucho a lo la go de la época mode na y en
pa icula desde el comienzo de las Co es de Cádiz, exigiendo su abolición o bien
abogando po su man enimien o. Las ob as de J.A. Llo en e o la de A. Puigblanch
habían alcanzado una g an ama y di usión en España y Eu opa. No e an ob as
desin o madas, especialmen e en la de Llo en e había una g an can idad de da os
no exen os de exage aciones. Como sec e a io de la Inquisición, había enido opo -
unidad de maneja los ondos del A chi o del Consejo de Inquisición y como e u-
di o a icionado a la his o ia, había esc i o una ob a llena de análisis y juicios mo ales
y polí icos muy c í icos sob e los Reyes Ca ólicos, los Aus ias y los Bo bones.
Semejan es in e p e aciones ya no e an álidas en la nue a isión de la his o ia
nacional que se es aba aguando.
La búsqueda de la iden idad nacional exigía un análisis con una isión menos
aumá ica del pasado, especialmen e, de sus pe íodos undamen ales. El einado de
los Reyes Ca ólicos pa a Amado de los Ríos, como pa a g an pa e de la his o-
iog a ía del pe íodo (Ci ujano e alii, 1985, p. 95-96), es esencial en la his o ia de
España. Una de sus g andes p eocupaciones a lo la go del lib o es deshace las
acusaciones que Llo en e había e ido con a ellos, especialmen e con a Fe nando.
Pa a él es also que es e ey plani icase la undación del San o O icio guiado po la
codicia, po la acilidad de hace se con los bienes de los judíos a a és de las con-
iscaciones del T ibunal, al y como había p e endido Llo en e. El único in e és de
es os eyes consis ió en «la he oica ambición del que anhela que sea su pueblo el
p ime o del uni e so» (Amado , 1848, p. 200). En ayuda de su posición no deja á
de ci a a P esco o Washing on I wing, una nue a his o iog a ía en cuya ámbi o
él ambién p e ende mo e se.
Filoso ía y mé odo his o iog á ico
En 1848 las ambiciones his o iog á icas de Amado de los Ríos son bas an e limi-
adas. El es un his o iado de la li e a u a y de la cul u a heb ea en España, cons-
cien e de la impo ancia de hace una in e p e ación del ma co polí ico en el que
és a se p oduce. No obs an e, con iene ene en cuen a que en 1848 la his o ia de
España es, pa a Amado de los Ríos, solamen e la his o ia de Cas illa, el es o
de los einos peninsula es apenas me ecen su a ención. Cuando se e ie e a ellos,
lo hace como si uesen un apéndice de aquel eino. La di isión de su ob a en es
ensayos esul a su icien emen e elocuen e de la in encionalidad de la ob a. En el
p ime o lle a á a cabo la in e p e ación polí ica, en el segundo un es udio de la
li e a u a heb ea en la Edad Media y en el e ce o de la cul u a se a dí as 1492.
Aco de con lo que po aquellos años hacían los his o iado es en España, Eu opa,
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o Es ados Unidos, Amado p e ende hace una his o ia ilosó ica (Pasama , 1994,
p. 188) capaz de ex ae la esencia de un pueblo, de su pe sonalidad y dinámica
in e na a a és del análisis de su pasado. Es una idea eñida de oman icismo a la
pa que de acionalismo y iloso ía. Su o ma de esc ibi la his o ia, de en ende la
y de cons ui el discu so his ó ico se encuen a a caballo en e las pau as ilus a-
das del siglo XVIII y las ideas omán icas de la nación y el pasado nacional que
comienzan a impe a en F ancia (Le eb e, 1974, p. 168 y s.; Gooch, 1977, p. 163
y s.) y que iene su p incipal epicen o en Alemania (Meinecke, 1983; Igge s, 1983).
Es una combinación no exen a de con adicciones que a eces hace chi ia su aná-
lisis, como sucede en la in e p e ación de los Reyes Ca ólicos. Es, po an o, un
au o con una me odología que a eces ecue da a la del siglo XVIII y que al iem-
po ha leído con in ensidad a P esco (Kagan, 1998), I wing, y segu amen e a Guizo
y o os au o es anceses.
A di e encia de Balmes (Fo men , 1998) u o os au o es más o menos ce ca-
nos al adicionalismo, Amado de los Ríos en iende la polí ica como un ámbi o
ajeno a la eligión. Aunque no menciona a Maquia elo y su comp ensión de la
polí ica como algo ajeno a la eligión, cla amen e se es á inclinando po la des-
inculación de ambos pode es en el sen ido p opugnado po es e au o (Skinne ,
1991). Pa a Amado de los Ríos la azón de es ado es una máxima en donde «la
segu idad del Es ado depende del sac i icio de los sen imien os pa icula es a
la causa pública, los p íncipes deben some e se a la impe iosa ley de las ci cuns-
ancias, an eponiendo el bienes a común al log o de sus p opias ideas y al eng an-
decimien o de sus in e eses» (Amado , 1848, p. 195). Su análisis de la ac uación de
Fe nando el Ca ólico, en es e sen ido, no es muy dis in o del que en su día hizo el
polí ico lo en ino. E iden emen e, Amado de los Ríos es á de endiendo una con-
cepción de la polí ica sepa ada de la eligión, en la que la p ime a es la que debe
domina a la segunda, si bien su concepción de la his o ia no deja de se inequí-
ocamen e p o idencialis a.
Pa a Amado de los Ríos la his o ia es una dimensión p i ilegiada de la polí i-
ca. Ambas es án indisolublemen e ligadas po que el polí ico iene la obligación de
lee la his o ia pa a ap ende , pa a se capaz de p e e el u u o:
Admi imos la eo ía de que sin el es udio de lo pasado no hay, p opiamen e hablando,
ciencia de gobie no; pe o ponemos po condición a es e es udio an e odas cosas que
sea acional, que sea ilosó ico; es deci , que apo e las e dades e e nas de los p inci-
pios que sólo pueden acomoda se a épocas de e minadas (Amado , 1848, p. 198).
Cuando esc ibe la his o ia, es á in en ando sa is ace es as necesidades, dando
cuen a de las cla es pa icula es del pueblo español y de como han a ec ado a la
cons ucción de la nación española. Es os son sus obje i os undamen ales. Aco de
con es os p incipios y con su cla a o ien ación omán ica que como his o iado de
la li e a u a conoce an bien (Fli e , 1995, p. 122 y s.), en iende que es a a és de la
li e a u a donde mejo se exp esa el espí i u de las naciones. Po ello, cuando es u-
dia la li e a u a heb ea y a a de descub i sus conexiones con el alma nacional es á
si uándose en el mismo cen o de las posibles conexiones en e la nación española y
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los heb eos. Pa a Amado de los Ríos el es udio «his ó ico polí ico del pueblo heb eo,
el cual es an o más impo an e cuan o en uel e, po deci lo así, el de la cul u a de
la nación española» (Amado , 1848, p. XI). Es deci , en e ambos pueblos exis e una
elación an es echa, como compleja, que es imp escindible en ende .
En el es udio de la his o ia «polí ica» de los heb eos, el pueblo español y la
Mona quía, Amado de los Ríos no sien e la necesidad de mani es a el g ueso de
su e udición y apa a o c í ico. Sus no as a pie de página o man un conjun o he e-
ogéneo en el que da los de alles, es ablece polémicas con o os au o es de su siglo
o de pe íodos an e io es e, incluso, a a és de ellas da cuen a del desa ollo de la
comunidad heb ea en algunos einos, como Na a a que an sólo apa ece en es a
dimensión. E iden emen e, las no as no cons i uyen el apa a o c í ico del ex o en
un sen ido his o iog á ico, lo que no qui a pa a que a eces sean más in e esan es
que el discu so. Consegui que es e sea cohe en e, como ela o li e a io, cons i u-
ye un obje i o p imo dial, quedando la demos ación elegada a un luga secun-
da io. Pa a ello u iliza algunas c ónicas, ue os, his o ias locales apa ecidas en los
siglos XVI y XVII, o los Anales de Zu i a, la Biblio eca de Nicolás An onio, la
Biblio eca Rabínica de Rod íguez de Cas o, e c. Pe o sob e odo, a lo que más
ecu e es a la His o ia Gene al de España de Ma iana, con la que iene con aída
un deuda no siemp e econocida. Maneja alguna documen ación a chi ís ica, si
bien es bas an e limi ada. Sin emba go, sí conoce las Ins ucciones del San o O icio
de la época de To quemada y o os documen os undamen ales. La his o iog a ía
con empo ánea de la que da cuen a es bas an e limi ada, lo cual puede se com-
p ensible a la al u a de 1848 y esencialmen e se educe al einado de los Reyes
Ca ólicos, pa a el que u iliza a Llo en e, P esco e I wing.
Religión, aza y nación: el análisis de una aza que no es nación
En su es ue zo po esca a el papel de los judíos en la his o ia española, Amado
de los Ríos iene que comenza po deshace los mi os que la p opaganda ca óli-
ca e inquisi o ial había olcado sob e los de la « aza» o la «nación», en e minología
de la a adís ica inquisi o ial. Los au o es del siglo XIX u iliza án es a misma e -
minología, pe o su signi icado se á muy dis in o po más que en muchas ocasio-
nes los au o es neoca ólicos se empeñen en homologa las. E iden emen e, se a a
de ca ac e izaciones eológicas que nada ienen que e con la his o iog a ía. La
pe sis en e e in ensa campaña de la Inquisición sob e la comunidad judeocon e -
sa desde inales del siglo XV has a las g andes pe secuciones del einado de Felipe V,
había ijado una imagen del judío. E a el he eje que siemp e había abajado po
la pé dida de la Mona quía ca ólica, buscando la uina de su sociedad, come iendo
odo ipo de c ímenes i uales con niños, e c. (Que edo, 1996). Cuando los au o es
adicionalis as o in eg is as del siglo XIX inicien su campaña pa icula con a los
judíos (Hibbs, 1996), les bas a á ecoge las eo izaciones, es e eo ipos y leyendas
elabo adas po c ónicas y a adis as inquisi o iales pa a da o ma a una imagen
del judío enemigo de la nación. Amado de los Ríos es plenamen e conscien e de
es e sus a o, es más, lo compa e en bas an es pun os undamen ales, aunque las con-
secuencias que ex ae sean, en de e minados casos, algo dis in as.
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Pa e de la concepción eológica adicional de la escolás ica del pueblo judío
como deicida. Una maldición que les acompaña á «su iendo siemp e la sue e
ama ga que en espiación de sus c ímenes le había ese ado el cielo» (Amado ,
1848, p. X). Una idea en la que insis i á ecuen emen e y que modela su ob a y
el conjun o de sus alo aciones:
La dispe sión del pueblo heb eo no es un acon ecimien o que, como la escla i ud de
Polonia, depende de la olun ad de los homb es. Es así la consumación de las p o e-
cías, el cumplimien o de la palab a de Dios; y en ano pugna á el pueblo deicida po
subs ae se a aquel inmu able dec e o. Se a as a á po el mundo, os en ando un o -
zado cosmopolísmo, cuyas aíces no p o undizan en su pecho; i i á a me ced de las
demás naciones y como en la edad media, oca á el u o de sus a eas cien í icas y
come ciales po algunos p i ilegios y de echos, an p eca ios como la necesidad que
los dispensa o los ende (Amado , 1848, p. 650-651).
Es a condena di ina les o za á a i i po los siglos de los siglos con el es ig-
ma de su c imen, apa ados del es o de la comunidad humana.
A lo la go de la ob a, Amado de los Ríos no de ine lo que en iende po aza
y sus di e encias o simili udes con la nación. Una cues ión de g an impo ancia
dada su cons an e u ilización de es os concep os como ca ego ías e eb ado as de
su discu so. A di e encia de Balmes, la eligión en Amado no es un elemen o
cons i u i o de la nación heb ea. Mien as pa a Balmes los concep os de «sec a»
y « aza ex anje a» se dan la mano en el análisis de la cues ión judía (Balmes,
1879, p. 199-200), como sucedía en la a adís ica inquisi o ial, Amado de los
Ríos u iliza los concep os de «nación» y « aza» en un sen ido no plenamen e iden-
i icable. Nación iene una cla a iden i icación polí ica. Pa a él «la nacionalidad e
independencia que cons i uye la ida de las naciones» es lo que pe mi e en ende
la e olución de la nacionalidad de los judíos en su pe manencia en España. Sin
«es ímulos de e dade a glo ia» se indie on an e el in lujo de la li e a u a á abe
mucho más b illan e y comple a:
Fal a ya de nacionalidad, y siendo, como en o o si io explica emos el más b illan e í u-
lo con que con a on los judíos pa a a ae se la bene olencia de los cas ellanos ni podía
aspi a a se o iginal ni podía nega se a admi i el in lujo del pueblo dominan e. Lle aba
ya en sí el ge men de la imi ación: su ca ác e e a an de i ado, como su esencia y sus
inspi aciones; y su condición no podía po an o al e a se, sin un sacudimien o que
hubiese dado po u o la independencia polí ica del pueblo heb eo (Amado , 1848,
p. XVII-XVIII).
Es deci , como nación el pueblo heb eo dejó de exis i desde el momen o en
que se subo dinó p ime o a los á abes y luego a los cas ellanos, quedando educi-
do a la imi ación y a busca la o ma de ag ada a los dominado es. Una de las
ca ac e ís icas de los judíos en los siglos en que es u ie on en la Península es que
no in en a on «el sacudimien o» que les hubiese pe mi ido cons i ui se o c ea su
p opia nación. És a es su peculia idad en e a los á abes que in adie on la Península,
que sí o ma on una nación.
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En cambio, la aza sí pa ece que enga más que e con la eligión. Aunque
nunca la de ina, u iliza es e concep o cons an emen e pa a e e i se a los judíos
mien as p ac ican su eligión. Cuando es os comiencen el p oceso de con e sión
masi a al c is ianismo, según su e sión a p incipios del siglo XV, los con e sos
desapa ecen como aza, como p oblema, pasando a se españoles. Amado de los
Ríos no habla del p oblema judeocon e so en 1848, en odo caso econoce que
hay algunos que se bau iza on con inuando con algunas p ác icas judaicas. No obs-
an e, las azones de su pe secución en el siglo XV las busca á esencialmen e en
o o si io. Pa a Amado de los Ríos la eligión es esencia que de ine la aza judía,
pe dida aquella desapa ece la aza. Po an o, es ablece una di e enciación en e
nación en cuan o ealidad polí ica, cuya conc ección equie e una en idad o gáni-
ca o ins i ucional, y aza undamen ada en la eligión y sus ins i uciones. Amado
de los Ríos, i me de enso del cas igo al pueblo deicida, en iende que la mejo
o ma de cas igo, como ya demos ó Al onso X, es la in eg ación «mien as mayo-
es sean los in e eses que liguen a la aza heb ea con las naciones en que habi a;
mien as mayo es sean los lazos de g a i ud que la unan a los demás pueblos; más
se aleja del in a que aspi a, más se con i ma el cas igo del g an c imen consuma-
do en el Gólgo a sin que sea posible la a la sang e que echó sob e sí y sob e sus
hijos» (Amado , 1848, p. 650). Es deci , impedi les cons i ui se en nación, o -
zándoles a i i como una « aza» maldi a mien as no se con ie an al c is ianis-
mo. Es a es su p opues a de cas igo al pueblo «deicida».
P ejuicios e his o ia de los judíos
Amado de los Ríos es muy conscien e del acío in elec ual en el que se mue e y
de los p ejuicios eligiosos que p edominan. Es cie o que au o es li e a ios a menu-
do han ecu ido a pe sonajes judíos pa a cons ui su icción, pe o ue a de ello
los in elec uales españoles no han mani es ado ningún in e és po aden a se en
conoce la p esencia del pueblo judío y sus elaciones con la nación española. La
muchedumb e los ha odiado a lo la go de la his o ia de o ma implacable y « es-
pe ables esc i o es» les han desp eciado, pensando que sólo se habían dedicado al
come cio y a se asen is as (Amado , 1848, p. XIX). No se ha p es ado a ención a
su impo an e p oducción li e a ia y a su con ibución in elec ual. Tan sólo
J. Rod íguez de Cas o en el siglo XVIII, ha lle ado un loable es ue zo po ecupe-
a es a apo ación (Amado , 1848, p. X-XIII). Cla amen e, Amado de los Ríos
p e ende da cuen a y ecupe a la con ibución cul u al de los judíos a España
colocándola en el impo an e luga que co esponde.
Su análisis de la dependencia de los judíos en España y, po an o, de la pé di-
da de su pe sonalidad nacional, se conc e a en las lenguas en que han esc i o su
p oducción in elec ual. Las p ohibiciones abínicas les e aban la escul u a y la
pin u a, po an o no se mani es a án en es e e eno. P ime o se subo dina on a
la supe io idad in elec ual de los á abes y luego a la de los cas ellanos. En ambos
casos esc ibie on su li e a u a en las lenguas de quienes les dominaban. En la medi-
da en que la li e a u a es la mani es ación del espí i u nacional de los pueblos
(Amado , 1848, p. XXV), los judíos a a és de la lengua y de las o mas li e a-
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la jude ía en junio de 1391 ocasionando un saqueo y una des ucción gene alizada.
De Se illa, a lo la go del e ano, se ue ex endiendo po las ciudades de Andalucía
p ime o, luego po las del es o del eino de Cas illa, pa a pasa a las de los einos
de la Co ona de A agón y Na a a. Las «jude ías de casi oda España queda on,
pues, en e amen e des uidas» y los de echos y p i ilegios concedidos a los judíos
po los eyes, jun o a la jus icia de és os, ue soca ada de o ma i ecupe able
(Amado , 1848, p. 75).
E iden emen e, el saqueo en iqueció a los c is ianos, pe o u o ne as as con-
secuencias pa a los heb eos:
[…] a uinando sus p opiedades, des uyendo su indus ia y su come cio un pueblo,
cuyo más p e e en e empleo e a aun el eje cicio de la gue a, siendo po es a causa inca-
paz de emplaza aquella indus ia con o a más lo ecien e y aquel come cio con o o
más ac i o y abundan e, no solamen e a en ó con a las buenas máximas sociales; no
solo hizo a la humanidad, al e angelio y a las leyes del eino una g a e o ensa, sino que
dio un paso al amen e impolí ico, cuyas consecuencias no pudie on menos que sen i -
se más adelan e (Amado , 1848, p. 77).
Como más adelan e explica, es as ma anzas cons i uye on el subs a o del p o-
blema que cien años después u ie on que esol e los Reyes Ca ólicos con medi-
das d ás icas. Los sucesos de 1391 ue on un golpe esencial pa a el desa ollo de
la indus ia, el come cio y las inanzas nacionales, po que quedó segado en su o i-
gen el g upo social que desa ollaba es as ac i idades. Con ello, Amado de los
Ríos no se cansa á de epe i que se «ahogaba en sang e el ge men de la p ospe-
idad y bienandanza» de España (Amado , 1848, p. 76).
Amado de los Ríos no concedió mucha impo ancia al g an núme o de con-
e siones o zosas que se die on al calo de es as pe secuciones, como ha á A. de
Cas o o la his o iog a ía pos e io (Cas o, 1847, p. 83 y s.; Bae , 1981, II, p. 384
y s.). Pa a él, lo más des acado es la si uación de inde ensión en que se an a
encon a los judíos, po que a pa i de es e momen o la Co ona no les apoyó como
an es. A es a comunidad an sólo le quedó la esignación y la paciencia an e los
cons an es abusos de los nobles y del populacho. Du an e el siglo XV, sabiendo
ap o echa los escasos momen os de paz y g acias a su indus iosidad log a on
mejo a no ablemen e su si uación, pe o pa a en onces la si uación económica de
España y las ca ac e ís icas de la comunidad heb ea habían cambiado no able-
men e. La des ucción de buena pa e de la indus ia y el come cio como conse-
cuencia de las pe secuciones, jun o a la apiña y los desmanes de los nobles y
magna es, ompió con la c ecien e p ospe idad de España (es deci , Cas illa), gene-
ando una uina y pob eza gene alizada du an e el siglo XV. Po o o lado, las p e-
dicaciones de San Vicen e Fe e , los e ec os de la dispu a de To osa, de la que
hace un po meno izado análisis concediéndole la mayo impo ancia, en la que se
con i ie on un impo an e g upo de abinos, e c., ocasiona on un p oceso de con-
e sión masi a en e los judíos, que disminuyó su núme o a la pa que inc emen-
aba el de con e sos p oceden es del judaismo.
Es as con e siones, desc i as po Amado de los Ríos con el mayo de los li is-
mos, no sólo p obaban la supe io idad del c is ianismo, sino ambién los esul ados
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a los que se podía llega con la p edicación y el deba e abie o con los más des a-
cados abinos. Es la supe io idad de la ía de la pe suasión, en e al ana ismo y
la pe secución. Es es a una in e p e ación que cla amen e iende a di umina los
e ec os de las pe secuciones y la p esión sob e los judíos, pa a ensalza los e ec os
de la p edicación en cuan o impulso as de las con e siones. A. de Cas o, en es e
pun o, ambién habla de la impo ancia de las con e siones que se p oduje on a
aíz de la dispu a de To osa, pe o su in e p e ación pone mayo én asis en el ma co
de las pe secuciones y p esiones que pe mi e en ende el p oceso de con e sión
(Cas o, 1847, p. 88 y s.). En cie o sen ido, su alo ación coincide algo más con el
análisis que pos e io men e ha á Y. Bae (Bae , 1981, p. 490 y s.).
Una ez consumada la con e sión, que, según el au o , co esponde a la olun-
ad de los judíos, es os ecién con e idos dejan de pe enece a la « aza» maldi-
a, pa a pasa a se c is ianos a odos los e ec os. En con a de lo que un año an es
había apun ado A. de Cas o (1847, p. .110 y s.) no e en es os judeocon e sos un
g upo especí ico y, po supues o, no habla de las pe secuciones y con lic os que
se p oduje on en o no a ellos en el siglo XV. En sus páginas no exis e el p oble-
ma judeocon e so, an sólo c is ianos y judíos. Es a eo ización a ec a a su análi-
sis del siglo XV y al que pos e io men e ha á pa a da cuen a del nacimien o de la
Inquisición.
T as el panegí ico sob e las excelencias de la dispu a de To osa, Amado de
los Ríos señala los e ec os con a ios de la bula del papa de A iñón, Benedic o XIII,
median e la cual, en e o as cosas, se p ohibía la lec u a del Talmud y o denaba a
los obispos su ecogida en e los judíos de sus espec i as diócesis. Es a es una bula
a la que concede la máxima impo ancia his ó ica y que supone pa a él un au én i-
co con apun o del espí i u y e ec os de la dispu a de To osa. En su opinión, median-
e es a bula, se consag ó la exclusión de los judíos siguiendo los dic ados de las
endencias más aná icas. Se p ohibía a los judíos que pudie an se jueces, ni an
siquie a en sus p opios plei os, ni se médicos, ni ene o icios que u iesen que e
con la medicina, ni ap ende en escuelas c is ianas; se o denaba el de ibo de las
sinagogas más ecien es, el que sólo quedase una po población… Con es a bula
el Papa ue más lejos que cualquie o a disposición emanada de las Co es o del
ey. És e ue el au én ico golpe de g acia pa a los judíos y el que ma có de ini i a-
men e la con i encia en e heb eos y c is ianos en el u u o. «Las chispas de es e
sec e o incendio, dice, hubie on de b o a más a de», haciendo cla a e e encia a lo
que pos e io men e ocu i á en iempos de los Reyes Ca ólicos. Desde en onces, el
pueblo is aeli a, abandonado po sus más ilus es doc o es y ma ginado, comp en-
dió que no podía ecu i a las a mas pa a mejo a su si uación. Es a bula, además,
hundió su es a egia de «domina a sus seño es mo almen e», apelando «al domi-
nio de la in eligencia» en egándose «de lleno a odos los es udios que podían se
más necesa ios pa a la ida» (los elacionados con la medicina) (Amado , 1848,
p. 102-103). «Sin ciencias, come cio, ni indus ia ya no quedaban más elaciones
en e ambos pueblos que las que mediaban en e el águila y la p esa» (Amado ,
1848, p. 105). En o as palab as, g acias a la acción del papado es aban pues as las
bases pa a la eliminación de la mino ía judaica. En o as palab as, la esponsabili-
dad de la adicalización del con lic o co esponde a la San a Sede.
Judíos, ana ismo y decadencia Manusc i s 17, 1999 85
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El einado de los Reyes Ca ólicos y el nacimien o de la nación española
Sin duda, el einado de los Reyes Ca ólicos es el pun o cen al de la ob a. En él
c is alizan las dis in as endencias que se habían dado a lo la go de la Edad Media.
Po un lado, la necesa ia cons ucción de la nación española, po o o el ana is-
mo de la plebe. El ensamblaje de es as dos ue zas mo ices du an e es e einado se
e ige en el cen o go diano de la in e p e ación de Amado de los Ríos sob e la
cons i ución de la nación española, aquello que pe mi e en ende cuan o ocu e en
es os años y lo que ocu i á has a su p opio p esen e. No puede so p ende que el
au o cuide los de alles y se p eocupe de ija con ni idez los p eceden es, las ci -
cuns ancias a las que u ie on que hace en e los Reyes Ca ólicos al uni la Co ona
de Cas illa y A agón.
Pa a Amado de los Ríos, guiándose po un c i e io mo al más que polí ico,
« odo en suma e a hijo de unos iempos en que einaba la mayo con usión, en que
los hechos no se a enían con las doc inas y con adecían al con a io las leyes
admi idas y ju adas po los einos» (Amado , 1848, p. 140). Es a es la mayo exp e-
sión de la uina y el deso den en que se i ía. Los T as áma a y en pa icula
En ique IV, habían es ado dominados po la indolencia y la debilidad, siendo inca-
paces de pone en uncionamien o un sis ema de ecaudación y adminis ación is-
cal que pudiese p escindi de los judíos, al igual que había sido incapaz de con ola
a los nobles y magna es. Bien es cie o, que espec o a lo p ime o exis ían impo -
an es limi aciones que hacían muy di ícil la solución, impidiendo p escindi de
los heb eos: «Los judíos apegados a la ganancia pasi a, po deci lo así, más a ezados
a su i insul os y a os a la odiosidad de semejan es o icios, debían o ece al
Es ado esul ados más sa is ac o ios que los cob ado es de las ciudades» (Amado ,
1848, p.138). Pudiéndose añadi , además, que po su p opia pe enencia a o a
comunidad se ían ambién más impa ciales. No obs an e, su mayo capaci ación
es el c i e io undamen al. Y es que a es as al u as del siglo XV, a pesa de la uina
gene alizada de los judíos, de las masi as con e siones, e c., seguían siendo el
emb ión de la bu guesía emp endedo a que a os a los mayo es iesgos en su bús-
queda del bene icio, aun a cos a de la i a popula . En e los c is ianos, que seguí-
an empeñados en la g an emp esa de la Reconquis a, no había nada semejan e. A
a és del análisis del epa imien o de 1474 y las ci as que de él se de i an, Amado
de los Ríos concluye que el núme o de judíos en Cas illa gi aba en o no a los
60.000 y que las aljamas se encon aban en una si uación de anca decadencia o,
incluso, uina (Amado , 1848, p. 141-143). Es a conclusión no deja de con as a
con las alo aciones que ha á pos e io men e sob e las consecuencias económicas
de la expulsión de los judíos o al da cuen a del impo an e p oblema judío que
mo i ó la ins au ación del San o O icio.
En el ela o de Amado de los Ríos, lo que más esal a es la pe sonalidad de
los Reyes Ca ólicos, su isión de u u o, su p og ama nacional. Habi uados a mo e -
se en e con lic os y desó denes, bajo la p esión de «una ambiciosa y desinquie a
oliga quía eudal» (Amado , 1848, p. 145), que some ía al eino a cons an es «cam-
bios y ai enes», decidie on una polí ica cla a y ija capaz de ans o ma adical-
men e las cosas. Po sepa ado ambos eyes hab ían «caído», como les ocu ió a
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sus an eceso es, pe o jun as sus dos pe sonalidades y sus einos, esul aban in en-
cibles:
Así ue que desde sus p ime os ac os, comp endiendo que la necesidad sup ema e a la
de o ganiza el país, die on ya inequí ocas mues as de aquella polí ica p e iso a, cons-
an e e in lexible, que debía some e al elemen o moná quico odos los elemen os socia-
les que habían has a en onces exis ido en comple o di o cio, le an ando la nación
española sob e las demás naciones de Eu opa, y haciendo ola sus es anda es ic o iosos
en el dis an e suelo de dos mundos (Amado , 1848, p. 146).
La pied a angula de es e edi icio ue la c eación de los Consejos de Cas illa,
Hacienda, Es ado y A agón, con ellos « odo se some ió desde en onces a eglas
ijas de e minadas», se sus i uyó el sis ema de ecaudación basado en los judíos,
dando luga a o o más acional y aco de con «los ins in os e inclinaciones de la
muchedumb e» (Amado , 1848, p. 147). G acias a es e nue o sis ema, los eyes
pudie on ene un conocimien o de las en as de sus es ados, se pudo plani ica y
se elimina on los impues os abusi os. De aquí nace el e dade o Es ado español,
cuya e icacia se á modelo pa a el u u o. Unidad e i o ial y o mación del Es ado
español es un p oceso que se da con empo áneamen e pa a Amado de los Ríos,
al igual que pa a los his o iado es libe ales. Es e es el elemen o que da á una impo -
ancia cen al al einado de los Reyes Ca ólicos.
La conquis a de G anada, en cuyo ela o sigue las páginas de Washing on I wing,
ue el esul ado de la capacidad de los eyes de auna las olun ades, de señala el
obje i o pa a la de ini i a cons ucción nacional: acaba la Reconquis a. Su
consecución es in e p e ada como el g an log o, el hecho que comple ó la unidad
e i o ial y consolidó la conciencia nacional. En es e con ex o de log os y de cons-
ucción del Es ado es en el que ein e p e a el nacimien o del San o O icio. Has a
aho a ha sido necesa io comba i la Inquisición y a quienes la sos enían, pe o una
ez que ha desapa ecido en 1834 «debe sucede la emplanza y la impa cialidad a
la c í ica (Amado , 1848, p. 160), buscando la e dad «de cuan os comp endan la
impo ancia de la his o ia y quie an oma en lo pasado lecciones saludables pa a
el u u o».
Pa a Amado de los Ríos, las p egun as que el his o iado debe esponde gi an
en o no a si la Inquisición acili ó la cons ucción de la Mona quía española y su
in eg ación e i o ial, o po el con a io ue el iun o del «elemen o eoc á ico
sob e los demás elemen os sociales». Hay quien conside a que cuando Isabel subió
al ono ya había hecho la p omesa a To quemada de c ea la Inquisición, pe o es o
es con a io a la dignidad de la eina. Los mo i os ue on o os. Había que da solu-
ción al ana ismo de los judíos, que come ían c ímenes i uales con a los niños, y
la iolencia de la muchedumb e c is iana ya ue a de con ol y que a cada momen-
o se podía desbo da una ez más pa a a aca las jude ías en busca de enganza
y bo ín. Los eyes, además, necesi aban subo dina ápidamen e odo al pode del
Es ado que ellos enca naban. La Inquisición, po an o:
[…] nació del pensamien o de la unidad polí ica de España y nació, como no podía
menos de nace , en uel o en el de la unidad eligiosa de la misma. Pa a c ea , pa a sos-
Judíos, ana ismo y decadencia Manusc i s 17, 1999 87
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ene la p ime a e a p ecisa condición la segunda: aquella no podía de ende se con las
a mas, que es aban llamadas a ensancha los lími es del impe io; po que donde no exis-
e uni o midad de c eencias, donde no hay iden idad de in e eses, se es ellan en lo
imposible odos los es ue zos humanos (Amado , 1848, p. 162).
En ningún momen o pa ece que el p oblema judeocon e so haya sido el ele-
men o pa a cuya pe secución se ha c eado la Inquisición. És a desde el p ime
momen o es en endida como una es ic a necesidad polí ica de i ada de unas de e -
minadas ci cuns ancias polí icas. La eligión e a la única o ma de asegu a la iden-
idad de in e eses de la nacien e nación y es o no se podía asegu a median e una
simple decisión, hacía al a una ins i ución que c is alizase socialmen e es a idea.
De aquí nació la Inquisición. Amado de los Ríos en con a de las co ien es libe-
ales más adicales que abogaban po la sepa ación e ec i a en e la Iglesia y el
Es ado, aplaude, desde su isión deudo a de Maquia elo, el p og ama de subo di-
nación del ca olicismo a los in e eses del Es ado que, en su opinión, enca na la
decisión de los Reyes Ca ólicos de unda la Inquisición. De es a o ma el o icia-
lis a Amado de los Ríos es á de endiendo la con esionalidad de la Mona quía de
Isabel II (Callahan, 1989, p. 184 y s.), que con inúa la g an adición pa ia inau-
gu ada po el glo ioso einado de los Reyes Ca ólicos.
El es ablecimien o de la Inquisición
El pelig o de la he ejía en España e a eal. La ex ensión de la he ejía husi a en
Eu opa demos aba los pelig os eales que exis ían y que podían con amina a España.
Jun o a es e iesgo, la anquilidad in e na exigía una medida adical, que sólo podía
p o eni de una ins i ución judicial en una época en que se es aban o mando los
« ibunales sup emos pa a p o ege la libe ad ci il de odas las clases del Es ado».
Es a ue la azón polí ica po la que se c eó la Inquisición: «He aquí como se expli-
ca sin epugnancia el nacimien o del ibunal más odioso que ha enido España y
del cual ecibió en de e minados momen os se icios al ez más impo an es que de
o o alguno» (Amado , 1848, p. 164-165). Es e pode oso ibunal eligioso no podía
es a en manos de los nobles ni de los legos. Se puso en manos del «elemen o eli-
gioso», siguiendo el «espí i u de los cánones». En ello siguie on las pau as de la
Inquisición medie al, pe o concen ando el conjun o de la ju isdicción en un «cen-
o común» de o ma que educían las acul ades de los obispos «al paso que o -
alecie on la po es ad eal, in is iéndola con sup emas a ibuciones de las que an es
ca ecía» (…). «Nada, sin emba go, in en a on que no exis iese ya en la península po
lo cual son has a cie o pun o g a ui as las acusaciones que con an o calo les di i-
gían algunos esc i o es nacionales y ex anje os» (Amado , 1848, p. 165, no a 3).
Toda su línea a gumen al es á di igida a glo i ica el einado de los Reyes Ca ólicos
educiendo al máximo los e ec os de la c í ica his ó ica po habe undado el San o
O icio.
Su in o mación sob e la undación y los p ime os pasos del T ibunal son bas-
an e escasos y muy po debajo de lo que Llo en e o el mismo Puigblanch habían
p opo cionado en sus ob as. De ambos sólo ci a en alguna ocasión al p ime o pa a
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co obo a el núme o de íc imas que es e había p opo cionado y algunos o os
aspec os, pe o igno a abie amen e la ica in o mación que había p opo cionado
sob e es a undamen al e apa. Amado de los Ríos no compa e las c í icas de
Llo en e a Fe nando el Ca ólico ni, po supues o, su in e p e ación gene al del
T ibunal6. Cla amen e, cuando pide p udencia y desapasionamien o al «juzga » la
undación del San o O icio, es á plan eando un análisis al e na i o al que en su día
habían o ecido Puigblanch o Llo en e y que en aquellos años gozaba de bas an e
p edicamen o en España y en Eu opa. No obs an e, no se plan ea una discusión o
una c í ica abie a a es os au o es, sino o ece una in e p e ación p opia, aunque sin
ci a c ónicas o documen ación, acudiendo a las ob as de P esco o del mismo
Llo en e. Su econs ucción his ó ica de es os años ca ece de igo , con as e de
uen es e in o maciones, e c., olcándose en una in e p e ación exculpa o ia de los
mona cas en cuan o enca nación del Es ado. En ningún caso acep a que uese un
de ec o cons i u i o, esul ado de habe sumado la po es ad ci il a la eclesiás ica,
como habían dicho Llo en e u o os libe ales.
Según Amado de los Ríos, haciendo gala de una sospechosa igno ancia de los
p ocedimien os inquisi o iales, los inquisido es, pa icula men e To quemada, comen-
za on a come e odo ipo de excesos, a desen e a has a los huesos de los he ejes
allecidos pa a quema los, p o ocando el echazo de los eyes y de muchos c is ia-
nos. Los mona cas pidie on al Papa que diese un código que egulase odos es os
aspec os, pe o és e o denó a To quemada su edacción y és e consiguió impone
unas no mas en las que la a bi a iedad se con i ió en no ma. Desde en onces, el
ana ismo se adueñó po comple o de la ins i ución con i iéndola en su ins umen o.
To quemada ue la igu a que p o agonizó es e gi o des i uando comple amen e
los obje i os ma cados po los eyes e imp imiendo una dinámica que a la la ga
se ía ne as a. De es a o ma, lo que nació como u o del «sen imien o pa io»
(Amado , 1848, p. 170), pa a consegui la unidad eligiosa y po ende la unidad y la
in eg ación del conjun o nacional, se ans o mó en pied a de escándalo. Fal ó p u-
dencia y sob ó ana ismo en e los inquisido es. «Po eso la Inquisición, lejos de
conci a la animad e sión pública con a los pa ida ios de las no edades eligio-
sas, se a ajo p on o la enemis ad de odo el mundo» (Amado , 1848, p. 171). Es
deci , la esponsabilidad de los excesos del San o O icio que an o han en u biado la
imagen del pasado nacional, son cla amen e de To quemada y los inquisido es que
ac ua on como unos aná icos, ue a de las expec a i as y del p og ama polí ico con
el que se había c eado el T ibunal. En ningún caso o ece una explicación con in-
cen e de como an undamen al ins i ución pa a la cons ucción nacional, quedó
desde el p ime momen o en manos del «elemen o eoc á ico», log ando impone
sus decisiones a los eyes.
Pese a odo, Amado de los Ríos no deja de conside a bene iciosa a la
Inquisición po habe sido undamen al en la ob ención de la unidad eligiosa y en
la consolidación de la Mona quía. G acias a ella, la Mona quía pe maneció unida
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6. P esco iene una isión de la undación y uncionamien o de la Inquisición muy in luida po
Llo en e; éase P esco (1848, II, p. 111-145).
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as la mue e de los Reyes Ca ólicos. Pe o pasados es os momen os «debió desa-
pa ece luego que aquellas deja on de eclama su exis encia. La Inquisición sob e-
i ió a la necesidad que la había c eado». Desde en onces se ans o mó en un
obs áculo pa a el Es ado que le dio ida, a la pa que di icul ó el desa ollo in e-
lec ual, has a ans o ma se en una e ible pesadilla pa a los españoles (Amado ,
1848, p.173), especialmen e isible du an e el siglo XVII que culminó con un
Ca los II comple amen e dominado po el T ibunal.
El dec e o de 1492 y la de inición de la « iloso ía» de la his o ia nacional
La oma de G anada y el inal de la Reconquis a cons i uye un g an log o pa a
los Reyes Ca ólicos, el más indiscu ible, po que en o no a él consiguie on
que los más di e sos sec o es sociales pa icipasen aunados. Incluso en el cu so de
la lucha las acciones nobilia ias queda on ale a gadas. Es el iun o de la con-
ciencia nacional en e a cualquie egoísmo pa icula . Apenas habían pasado dos
meses desde la oma de G anada, cuando se dec e ó po los eyes la expulsión de
los judíos. Pa a Amado de los Ríos en 1492 se die on una combinación de ac o es
que hizo ine i able la decisión de la expulsión7. El ana ismo que p og esi amen e
es aba in adiendo a las comunidades judías, jun o con la in ole ancia y el igo
de la Inquisición, hacían in iable cualquie in en o de conciliación. Es e es el
mo i o po el que los Reyes Ca ólicos oma on una decisión an dolo osa. En la
medida que Amado de los Ríos a a á en el e ce ensayo de la p oducción li e-
a ia de los judíos se a díes en la diáspo a, mani ies a un no able in e és po da
cuen a de los a a a es de la expulsión, sus luga es de des ino, e c. (Amado , 1848,
p. 201 y s). Pa a él, el p ocedimien o de la expulsión se ejecu ó con una c ueldad
innecesa ia, u o del egoísmo de quienes que ían ap o echa se de las ci cuns-
ancias y del omnip esen e ana ismo, que siemp e apa ece como el g an mal
nacional. Cu iosamen e, es os judíos expulsados no pe die on la cul u a españo-
la, el elemen o undamen al que pe mi e el que, a pesa de su dis in a eligión, se
man u iesen du an e siglos, en mayo o meno medida, como pa e de la nación.
Aquí se ap ecia con ni idez como pa a Amado de los Ríos la eligión no cons i-
uye la a gamasa ine i able de la nación. El econocimien o del ca ác e español
de la cul u a y la p oducción li e a ia de los judíos expulsados, comenza á desde
es e momen o a ab i se paso en e cí culos in elec uales. Es a idea se ecoge á
con mayo empuje du an e la Res au ación y mo e á in e esan es in en os de ecu-
pe a los con ac os con las comunidades se a díes del Medi e áneo (González,
1991, p. 57 y s.)8.
La expulsión de los judíos u o impo an es consecuencias, cuya alo ación es
lo que esencialmen e p eocupa a Amado de los Ríos, en pa icula las que se dan
en el e eno económico que, e iden emen e, son las más du ade as. Se p ohibió
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7. La isión de Amado de los Ríos iene bas an es simili udes con la que an e io men e había o e-
cido P esco (1848, IV, p. 59-74).
8. Una buena mues a del espí i u que animó es os in en os se puede encon a en A. Pulido Fe nández
(1905).
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la salida de me ales p eciosos, pe o no se pudo e i a que saca an g andes iquezas
y que, sob e odo, abandonasen el eino las pe sonas más cuali icadas pa a el come -
cio y la indus ia. El e edic o inal no puede se más cla o:
Con la expulsión de los heb eos se echaban de los dominios españoles las e dade as
uen es del bienes a de los pueblos: el come cio y la indus ia su ie on, pues, un golpe
mo al, bien que menos sensible pa a la segunda que con la ecien e conquis a de G anada
ecibía pa a Cas illa nue os cul i ado es. El come cio, po el con a io, ce aba las pue -
as a los pueblos encidos y pe día po el momen o casi oda su ida (Amado , 1848,
p.189).
De un plumazo desapa ecían los capi ales y las pe sonas más cuali icadas.
La incidencia de la expulsión, sin emba go, no ue an conside able en las
le as, a pesa de las g andes con ibuciones que habían hecho los in elec uales de
es a « aza». Pa a Amado de los Ríos los judíos habían caído en un es ado
de «abyeción» en el úl imo pe íodo y el Renacimien o i aliano comenzaba a
expandi se po España, p opo cionando un g an impulso a las le as, de o ma
que «se hallaban ya en un es ado de independencia in elec ual que hacía inú il
has a cie o pun o la in luencia de los esc i o es heb eos» (Amado , 1848, p. 192).
A pesa de sus p oclamas sob e la p imacía de la azón de Es ado y de lo polí ico,
no enuncia a un plan eamien o mo al. En es e e eno, la expulsión le me ece
algunos comen a ios que esul an cla amen e pe judiciales a Fe nando el Ca ólico,
que cons an emen e ecibió las c í icas de los libe ales en e a una Isabel que
siemp e se encon ó con si uaciones hechas o se io a as ada po su ma ido a
hace aquello que no es u o en e sus obje i os. Es cie o que los judíos p es a-
on dine o pa a lle a a cabo la emp esa de G anada y aunque posiblemen e an
sólo ob asen «impulsados po el mó il de la usu a, siendo pa a ellos igual el
iun o de los c is ianos que el de los sa acenos, y aún dado el caso que u ie an
más simpa ías po es os úl imos» (Amado , 1848, p. 194), no po eso deja on de
abas ece al ejé ci o de i uallas, e c. Su inmedia a expulsión ue una «ing a i-
ud» po pa e del ey. Algo que se á ecuen emen e epe ido en la his o iog a-
ía del siglo XIX.
Del mismo modo, Amado de los Ríos plan ea la compa ación en e la expul-
sión de los judíos en 1492 y la de los mo iscos a p incipios del siglo XVII, ab ien-
do una línea que a pa i de es e momen o se a a con e i en un pun o común de
la his o iog a ía libe al del siglo XIX. Pa a él, no hay ninguna elación en e la
expulsión de unos y o os. Mien as la de los judíos ue una necesidad polí ica
incluso pa a e i a que sucesi as suble aciones popula es come iesen odo ipo de
asesina os e injus icias con a ellos, con los mo iscos se ob ó impulsados po la
in ole ancia y el ana ismo, ya cla amen e iden i icado con la Inquisición. Fue és a
la que se impuso a la olun ad del ey, echando a un g upo de españoles que habí-
an acep ado la eligión ca ólica y a la Mona quía.
En el e ce ensayo, dedicado al es udio de la cul u a se a dí en la época mode -
na, Amado de los Ríos dedica unas b e es y undamen ales páginas al in lujo de
la Inquisición en los siglos XVI y XVII en España. Sus ecos esona án con ni idez
en e los libe ales del es o del siglo XIX y sus ideas se pueden encon a plasmadas
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en los más ag ios deba es sob e el San o O icio y su in lujo en el inicio de la deca-
dencia. Las ideas que exp esa á Núñez de A ce en 1876 en su discu so de ing eso
en la Real Academia y que le an a á an g an polémica (Nuñez de A ce, 1876), no
son más que una p olongación de lo que, ein iocho años an es, había exp esado
Amado de los Ríos. En 1848, és e a i ma á que:
el elemen o eoc á ico que había ido c eciendo en España du an e la edad media, y que
has a la conquis a de G anada había di igido en pa e sus es ue zos con a los sec a ios
de Mahoma, conside ando ya como medio de gobie no y sob epues o has a cie o pun o
al elemen o polí ico, odo lo había in adido, odo lo había suje ado a su ca o iun an-
e desde p incipios del siglo XVI (Amado , 1848, p. 514).
El «elemen o eoc á ico» se hizo dueño de la polí ica y ello explica el p edo-
mino del ana ismo y el nue o papel que du an e el einado de Felipe II i á con-
quis ando la Inquisición, desc i o en unos é minos que se án epe idos has a la
saciedad9. Felipe II en endió que o alece el «elemen o eoc á ico» e a la mejo
base pa a asegu a su gobie no, de o ma que:
no omi ió medio alguno pa a eng andece lo y exal a lo. La Inquisición ue en sus manos
ácil ins umen o a sus p oyec os, co onando siemp e sus deseos con usu a. Pe o no en
balde se mos aba aquel ibunal an solíci o con el mona ca: a medida que le hacía nue-
os se icios, exigía de él nue as inmunidades, ex endiéndose de es e modo más y más
su e ible impe io. Se habían has a en onces cas igado las mani es aciones pelig osas,
se habían pe seguido los c ímenes de sac ilegio y de e con la mayo se e idad y empe-
ño. La Inquisición aspi ó, al e se iun an e, al dominio de las conciencias: quiso ene
la lla e del en endimien o humano, y lanzó sus ana emas con a los que no doblaban la
ce iz a sus p oyec os, ab iendo sus calabozos pa a cuan os osaban siquie a duda de
la legi imidad de su de echo. Así, en aquel siglo en u oso pa a el nomb e español,
mien as olaban las bande as cas ellanas de uno a o o con ín de Eu opa; mien as las
a es y las le as e an cul i adas po los más elices ingenios, emulando las glo ias de
I alia; apenas hubo un homb e ilus ado que no se ie a hundido en las cá celes del
San o O icio, que no uese íc ima de la en idia y de la oje iza de los inquisido es
(Amado , 1848, p. 515-516).
Con es e discu so, la Inquisición quedaba ligada a la insegu idad ju ídica, a los
abusos y la in ole ancia, el impe io de la igno ancia y de la escolás ica. Una com-
binación en la que los «elemen os eoc á icos» conec aban con los ins in os de la
muchedumb e, c eando un sis ema de delación y ep esión ins i ucional que du an-
e siglos aplas ó cualquie pensamien o c í ico, ce cenando el desa ollo del pen-
samien o c í ico o la cu iosidad in elec ual. De es e modo, mien as los e cios
iun aban en el mundo, en la nación se iniciaba un la go pe íodo de es ancamien-
o y e oceso que se p olonga, según Amado de los Ríos, has a su p opio p e-
sen e. Signi ica i amen e, mien as se des uía el pensamien o independien e, la
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9. La isión de P esco en su in luyen e biog a ía de Felipe II, coincide en pa e con es a isión,
pe o ambién iene signi ica i as di e encias (Kagan, 1998, p. 234 y s.).
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misma Inquisición po enciaba esc i os inmundos de laxa mo al10. E a una o ma
de encauza los bajos ins in os de la plebe, como más a de explica ía con más
de alle Núñez de A ce en su conocido discu so. Pa alelamen e, la poesía caía en
un cul e anismo acuo y i ial, pe diendo ue za la c ea i idad de los au o es
españoles. P og esi amen e, a medida que se acen uaba la decadencia, más se imi-
aba, p ime o de lo i aliano du an e el Renacimien o, luego de lo ancés con los
Bo bones. Un in lujo es e úl imo con el que oda ía no se ha o o.
A pa i de los Reyes Ca ólicos se de ine la « iloso ía» de la his o ia nacional
has a la con empo aneidad. En ella sob esalen el iun o de dos elemen os es e-
chamen e ligados: muchedumb e aná ica y eoc acia inquisi o ial, que son los que
log a on con ola a la Mona quía. A pa i de es e momen o, la Inquisición, i -
memen e apoyada po la plebe, ha es angulado la ene gía de la nación median e la
ep esión a los in elec uales. Es e iden e que cuando se ompe la elación en e
Mona quía y bu guesía, enca nada po los heb eos, y iun a la muchedumb e-
Inquisición, la decadencia hunde a la nación, como ocu ió con Felipe II y en mayo
medida en el siglo XVII. E a és a una dinámica social comple amen e dis in a de la
que po aquellos años es aba de endiendo Guizo y o os au o es anceses, en la que
el pueblo se había mani es ado his ó icamen e siguiendo a la bu guesía iun an e
(Le eb e, 1974, p. 174 y s.).
El p oblema de la his o ia española, pa a Amado de los Ríos, es que la
Mona quía as los Reyes Ca ólicos ompió sus elaciones con la bu guesía-judíos,
pa a cae en manos de la muchedumb e- eoc acia con bene icios pa a la nobleza.
Aquí es á la aíz del g an p oblema que end án los libe ales pa a ensalza a Isabel
y Fe nando, cuando ue on ellos, siguiendo el hilo de sus azonamien os, los que
con la Inquisición y la expulsión de los judíos pe mi ie on iun a al ana ismo
y des uye on a la bu guesía. Amado de los Ríos, al igual que el g ueso de los
académicos de la Real Academia de la His o ia, p oyec a án en su isión de la
his o ia su p e e encia po una Mona quía ue e o absolu a, capaz de subo dina
a los nobles, al pueblo y a la Iglesia. En su isión de la his o ia lo que p oyec an
no es un deseo de sepa ación en e la Iglesia y el Es ado, sino de subo dinación de
la p ime a al segundo, que, según ellos, enca nan los Reyes Ca ólicos. En es e
modelo, sin emba go, encon a án se ias di icul ades pa a pode jus i ica sus
in e p e aciones exculpando a los Reyes Ca ólicos de sus « esponsabilidades» en
la imposición de un sis ema « eoc á ico». Es la misma di icul ad que de ende el
papel de los judíos, mien as se les con inúa acusando de deicidas, como hacían los
in eg is as (Hibbs, 1996). Todo un conjun o de con adicciones que el anscu so
de los años y los p oblemas de a iculación de las elaciones sociales y del Es ado,
no deja án de agudiza . Un siglo después Amé ico Cas o desde posiciones un
an o simila es, pe o mucho más adicales y sin ninguna necesidad de de ende a
la Mona quía de los Reyes Ca ólicos, e mina á po ensalza el papel de judíos y
á abes en la his o ia de España, de aluando las pe spec i as y ealizaciones de la
España c is iana.
Judíos, ana ismo y decadencia Manusc i s 17, 1999 93
10. Pa a una isión del concep o de decadencia y leyenda neg a, éase R. Ga cía Cá cel (1992).
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