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Sobre el estado actual de la revista Enseñanza de las ciencias y algunas propuestas de futuro

Abstract

En este trabajo se analizan, en primer lugar, algunas causas que justifican la amplia brecha existente entre el profesorado y la investigación en didáctica de las ciencias, la cual podría estar repercutiendo en una creciente desconexión entre el contenido de las revistas, en particular de Enseñanza de las Ciencias, y la práctica real de las aulas. A partir de las consideraciones expuestas, se pasa, en segundo lugar, a discutir algunas propuestas de futuro para la revista, en aras de acercar y focalizar más sus contenidos hacia los intereses y necesidades del profesorado.

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Sobre el estado actual de la revista Enseñanza de las ciencias y algunas propuestas de futuro

Author: Oliva, José Mª
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 2005
DOI: 10.5565/rev/ensciencias.3862
Source: https://ddd.uab.cat/pub/edlc/02124521v23n1/02124521v23n1p123.pdf
123
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 2005, 23(1), 123–132
SOBRE EL ESTADO ACTUAL DE LA REVISTA ENSEÑANZA
DE LAS CIENCIAS Y ALGUNAS PROPUESTAS DE FUTURO
Oli a, José Mª.
Cen o de P o eso ado de Cádiz. España
[email p o ec ed]
DEBATES
Resumen. En es e abajo se analizan, en p ime luga , algunas causas que jus i i can la amplia b echa exis en e en e el p o eso ado y la
in es igación en didác ica de las ciencias, la cual pod ía es a epe cu iendo en una c ecien e desconexión en e el con enido de las e is as,
en pa icula de Enseñanza de las Ciencias, y la p ác ica eal de las aulas. A pa i de las conside aciones expues as, se pasa, en segundo luga ,
a discu i algunas p opues as de u u o pa a la e is a, en a as de ace ca y ocaliza más sus con enidos hacia los in e eses y necesidades del
p o eso ado.
Palab as cla e. Didác ica de las ciencias, o mación del p o eso ado, inno ación educa i a, in es igación educa i a, e is a Enseñanza de las
Ciencias, p o eso ado de educación secunda ia, e is as sob e enseñanza de las ciencias.
Summa y. Fi s ly, in his pape some causes ha jus i y he ample exis ing b each be ween eache s and he esea ch on didac ic o sciences
a e analysed. These causes could be o igina ing an inc easing disconnec ion be ween he con en s o he jou nals, pa icula ly Enseñanza de
las Ciencias, and he eal p ac ice o he class oom. Secondly, some p oposals o he u u e o he jou nal a e discussed, in o de o ocus he
con en s o he in e es s and he needs o eache s.
Keywo ds. Didac ics o sciences, seconda y educa ion, educa ional esea ch, educa ional inno a ion, jou nals o science educa ion, he jou nal
Enseñanza de las Ciencias, eache o seconda y educa ion, eache aining.
DEBATES
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CONSIDERACIONES PREVIAS
El edi o ial del núme o 1 de 2004 de Enseñanza de las
Ciencias incluye un llamamien o de e l exión sob e el
es ado ac ual de la e is a (Edi o ial, 2004), solici ando
a sus lec o es p opues as de mejo a pa a do a la de un
nue o impulso. Es e espí i u au oc í ico no es nue o en
la e is a sino que se mani i es a como una cons an e en
dis in os momen os cla es de su ayec o ia, unas eces
en o ma de edi o iales (Edi o ial, 1987; Sanma í, 1994)
y o as de a ículos de e l exión impulsados o no desde
la p opia e is a (Mo ei a, 1994; Gil, 1994; Sanma í y
Azcá a e, 1997).
En pa icula , en es a ocasión, el edi o ial mues a una
se ia p eocupación po log a una mayo ans e ibilidad
o conexión en e la in es igación educa i a y la p ác ica
docen e, a a és de una mayo implicación del p o eso-
ado de secunda ia. El p oblema es de eno me ac ualidad
en la didác ica de las ciencias1, obje o de ecien es publi-
caciones (Solbes, Fu ió, Ga i ia y Vilches, 2004; Ma -
ín-Díaz, Gu ié ez y Gómez-C espo, 2004), y a ado ya
po la e is a en o as ocasiones como se deduce de los
siguien es agmen os de an iguos edi o iales:
«[…] in e esa p omo e es udios que espondan a las
necesidades del p o eso ado de ciencias y ma emá icas
y p o undicen en el impac o de di e en es p ác icas
educa i as ya sea en el aula o en con ex os in o males»
(Sanma í, 1994).
«Nadie duda de la u ilidad de una e is a de in es iga-
ción en didác ica de las ciencias y de las ma emá icas,
como ehículo de comunicación en e los in es igado es
de es os campos de conocimien o. Pe o, al mismo iem-
po, Enseñanza de las Ciencias nació con la i nalidad de
se leída mayo i a iamen e po el p o eso ado de los cen-
os educa i os no uni e si a ios y, consecuen emen e,
con el obje i o de que su con enido pe mi ie a mejo a la
p ác ica docen e» (Sanma í y Azcá a e, 1997).
C eo que el llamamien o llega en un momen o opo uno
en el que la e is a se ha consolidado en el pano ama in-
e nacional, siendo un e e en e imp escindible –yo di ía
que el más impo an e– de la didác ica de las ciencias en
el ámbi o la inoame icano (Mo ei a, 1994). La e is a ha
impulsado, de un lado, la in es igación sob e enseñanza de
las ciencias den o de es e con ex o y ha se ido de es ímu-
lo i al pa a los equipos de inno ado es e in es igado es
que han ido su giendo en es a á ea desde mediados de los
ochen a. De o o, poco a poco, sus apo aciones han ido ca-
lando en el p o eso ado y en los diseñado es de cu ículos
(lib os de ex o, ma e iales didác icos, e c.), de modo que,
a paso len o, pe o decisi o, ha se ido como ins umen o
de mejo a de una buena pa e de la p ác ica docen e, po
ejemplo, en España (Edi o ial, 1987; Gil, 1994).
No obs an e, se de ec a que esa implicación de la e is a
en la p ác ica, aun exis iendo, ha sido limi ada. Limi ada,
po una pa e, en cuan o a la posible apidez de los cam-
bios que desde la misma se hubie a deseado p o oca .
Y limi ada, po o a, en cuan o al alcance del núme o de
docen es a los que su mensaje ha podido llega :
«Nues a opinión es que se an p oduciendo lige os cam-
bios po que la ealidad social cambia y exige eajus es,
pe o que la dis ancia eno me exis en e en e las ideas e-
cogidas en las publicaciones didác icas y el p o eso ado,
a í i ce eal de los cambios en las aulas, impide que és os
engan luga con la in ensidad, e i cacia o apidez que
pa ecen deseables y es a dis ancia hace que, en ocasio-
nes, el dine o y el es ue zo in e ido en la in es igación
sob e la ciencia escola pa ezcan inú iles» (Ma ín-Díaz,
Gu ié ez y Gómez-C espo, 2004, p. 40).
Más aún, el p oblema cob a dimensiones oda ía ma-
yo es si se iene en cuen a que, en la ac ualidad, se
ap ecia una educción en el p o eso ado de p ima ia y
secunda ia implicado en la in es igación (Solbes e al.,
2004; Edi o ial, 2004). Es o nos lle a a la opo unidad
del llamamien o y, con ello, a la búsqueda de las causas
de la si uación aludida y a la dema cación de posibles
ías de mejo a.
Sensible a la p oblemá ica susci ada, in en a é con i-
bui a la e l exión ap o echando la opo unidad que se
me b inda desde es as páginas pa a expone mis pun os
de is a al espec o. Muchos de los aspec os que se án
obje o de conside ación no son especí i cos de la e is-
a Enseñanza de las Ciencias y pod ían se i ambién
pa a hace balance en o as e is as. O os, en cambio, sí
a ec an de mane a especial a Enseñanza de las Ciencias,
siendo po ello, quizás, los que más apo en a la e l exión
demandada. Finalmen e, los es an es esponden a aspec-
os consus anciales con nues o sis ema educa i o, sob e
los que la e is a lo más que puede hace es se i de caja
de esonancia de las oces c í icas que eclaman cambios
o mejo as sus anciales en es e sen ido.
Desde mi pun o de is a, el conjun o de causas que jus i-
i can es as limi aciones pod ía esumi se en la exis encia
de una impo an e b echa en e el p o eso ado, de un
lado, y la in es igación educa i a y la didác ica de las
ciencias como disciplina, de o o; b echa que se amplia
día a día po las azones que expond é.
SOBRE LA BRECHA EXISTENTE ENTRE LA
INVESTIGACIÓN Y EL PROFESORADO
Me e i e o a la dis ancia que exis e en e el pe i l acadé-
mico y los in e eses del p o eso ado, y el con enido de
los abajos sob e in es igación-inno ación en la ense-
ñanza de las ciencias. Es a dis ancia, como suge í an es,
se amplía día a día a eno de la e olución a o able que,
cuali a i a y cuan i a i amen e, iene expe imen ando la
didác ica de las ciencias, en con as e con la si uación de
es ancamien o que i e la o mación inicial del p o eso-
ado en nues o país, pa icula y escandalosamen e en el
caso de la educación secunda ia. És a es pa a mí una de
las cla es esenciales, aunque no la única, donde adica
el p oblema. Es a b echa se mani i es a a a és de cua o
planos di e en es pe o in e elacionados, como son: a)
la o mación del p o eso ado p opiamen e dicha; b) la
DEBATES
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ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 2005, 23(1)
iden idad p o esional de és e; c) el dis anciamien o que
el p o eso ado pe cibe en e los p oblemas de la ense-
ñanza y los que se plan ean en los abajos sob e didác-
ica de las ciencias; y, i nalmen e, d) la escasa a ención
dedicada po la didác ica de las ciencias a la o mación
del p o eso ado de secunda ia y a los p oblemas p o e-
sionales. Me ex ende é un poco sob e cada uno de es os
ac o es, es echamen e elacionados en e sí como se
hab á enido la opo unidad de ad e i .
En cuan o a las ca encias en la o mación
La didác ica de las ciencias ha a anzado no ablemen e
en los úl imos años, an o en el plano eó ico como en el
aplicado, de mane a que puede ya habla se de ella como
una au én ica disciplina académica (Alibe as, Gu ié ez
e Izquie do, 1989; Po lán, 1994). Como bien apun a Gil
(1994), ci ando a Hodson, hoy ya es posible dispone
de un cue po de conocimien os en el que se in eg en
de o ma cohe en e los dis in os aspec os ela i os a la
enseñanza y el ap endizaje de las ciencias.
De una pa e, se ha p o undizado en los ma cos eó icos
y en los diseños me odológicos de in es igación al uso,
de o ma que cada ez son más so i s icados y a iados
los undamen os que se emplean: psicología cogni i a,
epis emología, an opología, semió ica, e c.; como am-
bién de sus mé odos de in es igación. Po o a pa e,
encon amos ambién en es e cue po de conocimien os
ideas de in e és pa a la plani i cación y desa ollo del cu-
ículo de ciencias y pa a el manejo de dis in os ecu sos
en el aula: ap endizaje de concep os, analogías, esolu-
ción de p oblemas, abajos p ác icos, isi as a museos y
cen os de ciencias, la e aluación, e c.
Sin emba go, dicha e olución no ha ido acompañada
de cambios –al menos gene alizados– en la o mación
inicial del p o eso ado, de o ma que cada ez es mayo
la dis ancia que sepa a a p o eso es e in es igado es. De
hecho, en un es udio ecien e odos los componen es de
una mues a de in es igado es y p o eso es inno ado es
consul ados apun aban hacia la o mación del p o eso-
ado como la causa p incipal que di i cul a la acep ación
y pues a en p ác ica de las inno aciones (Ma ín-Díaz,
Gu ié ez y Gómez-C espo, 2004). Ello puede es a o i-
ginando –de hecho así sucede– incomp ensión y, conse-
cuen emen e, echazo, espec o al lenguaje empleado en
las publicaciones –que muchos cali i can de «je ga»– y
espec o a los plan eamien os eó icos que és as suelen
maneja . Todo ello con ibuye a que cada ez sea más
di ícil pa a el p o eso ado segui un a ículo sob e didác-
ica de las ciencias.
No oy a ex ende me demasiado en es e plano, po o a
pa e sob ada y is emen e conocido en nues o país.
Sólo quie o deci que, desde que se p omulga a la LOG-
SE a p incipios de los no en a, han pasado ya casi quince
años y oda ía no e minan po implan a se los nue os
es udios que debe ían sus i ui al CAP, ya sea de la mano
del Cu so de Cuali i cación Pedagógica (CCP) o del de-
nominado Tí ulo de Especialización Didác ica (TED).
Po o o lado, la o mación pe manen e ambién ca ece
en la ac ualidad de plan eamien os se ios y no edosos,
mien as los es ímulos que se o e an al p o eso ado pa a
su o mación con inua son muy escasos. Incluso, pa ece
apun a se un ala man e decli e de la impo ancia que las
adminis aciones educa i as conceden a las didác icas
especí i cas en la o mación pe manen e del p o eso a-
do, con un excesi o én asis ac ualmen e en p oblemas
educa i os gene alis as o sob e nue as ecnologías. En
con aposición, los hallazgos de la in es igación educa i-
a esal an la impo ancia del conocimien o didác ico del
con enido (Shulman, 1986) y echazan los modelos de
o mación de co e suma i o basados en la supe posición
de conocimien os disciplina es de la ciencia y conoci-
mien os psicoeduca i os gene ales (McDe mo , 1990;
Fu ió, 1994; Hewson e al., 1999; Mellado, 2003).
Mien as an o, la didác ica de las ciencias sigue c e-
ciendo y a anzando, inc emen ando paula inamen e su
dis ancia con espec o al docen e en eje cicio. El p o-
blema no es iba sólo en la sepa ación en e la p ác ica y
los esul ados de la in es igación, sino que, como apun a
C onin (1991), se mani i es a incluso en e los obje i os
que plan ean los diseñado es de cu ículos y los que los
p o eso es asumen al lle a a cabo su implemen ación
p ác ica. An e es as ci cuns ancias, y en ono i ónico, me
a e e ía a p opone que la didác ica de las ciencias no
debe ía segui a anzando, ya que, de con inua hacién-
dolo, la dis ancia en e p o eso es e in es igado es a
a se cada día mayo , con ibuyendo así a inc emen a
las di i cul ades de pe meabilidad y ans e encia de un
colec i o a o o.
En cuan o al escaso ni el de iden idad docen e del
p o eso ado
Un ac o ligado al an e io , pe o que me ece una a en-
ción exp esa, es el de la inclinación o sen imien o de
pe enencia que iene el p o eso ado de secunda ia hacia
algún colec i o en especial, algo que suele e ique a se
bajo el é mino de iden idad p o esional (Es e e, 1997).
Como pun o de pa ida, és a se mue e en nues o país,
casi de o ma exclusi a, en el campo de los con enidos
disciplina es de las dis in as ciencias ( ísica, química,
biología, e c.), mien as que el componen e educa i o
es á p ác icamen e ausen e. Un p o eso de secunda ia,
ísico de i ulación, po pone el caso, puede sen i se
a aído po una publicación o con e encia sob e ísica
de pa ículas, po muy eó ica que és a sea y po escasa
o nula aplicación que pueda ene en sus clases. Simple-
men e la alo a á en la medida que encaja den o de su
pe i l académico uni e si a io (Es e e, 1997). Sin em-
ba go, es muy posible que echace un a ículo eó ico o
con e encia sob e ciencias de la educación, simplemen e
po que use un lenguaje especializado y no epo e ade-
más ece as p ác icas inmedia as.
El p oblema es á, e iden emen e, en que esa o a si ua-
ción no conec a con su iden idad p o esional, en endida
és a como combinación de ac o es ela i os al ipo y
madu ez del conocimien o ges ado a lo la go de la o -
mación uni e si a ia, al au oconcep o o jado a lo la go
de dicho p oceso o a las p e e encias ocacionales que
DEBATES
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se han ido aguando y c is alizando a lo la go de ese
iempo. Es muy p obable que ese p o eso se sien a cien-
í i co oda su ida y no docen e (Ma ín-Díaz, Gu ié ez
y Gómez-C epo, 2004).
O o aspec o ligado a és e y a la o mación inicial es el
del comp omiso pe sonal del p o eso con la didác ica
de las ciencias como á ea de conocimien os. Desde mi
pun o de is a, el p o eso de ciencias de secunda ia,
sal o excepciones, no iene un sen imien o co po a i o
de pe enencia al á ea ni asume sus pa adigmas ni sus
implicaciones pa a la enseñanza. Ello supone un se io
obs áculo pa a la ans e encia de ideas de la eo ía a la
p ác ica o de la p ác ica a la eo ía, como ambién a la
ho a de implica a dicho colec i o en la in es igación
e inno ación didác ica como iene eclamándose en los
úl imos años (Fu ió, 1994; Solbes e al., 2004). Pa a ad-
qui i una e dade a dimensión del p oblema pod íamos
ecu i a un símil, como es el de imagina la sensación
que nos p oduci ía sabe que nues o médico de amilia,
po pone el caso, no se iden i i ca con las ciencias mé-
dicas ni con los conocimien os y p ác icas que de és as
eme gen.
En es e sen ido, hay que econoce que la e is a Ense-
ñanza de las Ciencias ha in en ado siemp e con ibui
a es e sen imien o de iden i i cación del que hablamos.
Po ejemplo, ha cuidado mucho, desde su inicio, aglu i-
na a p o eso ado no sólo de ni eles uni e si a ios sino
ambién de secunda ia. Bas e sino comp oba el pe i l
de muchos de los miemb os del comi é cien í i co de la
e is a, en e los que se incluyen a ios p oceden es de
la educación secunda ia. Sin emba go, las ba e as ins i-
ucionales que exis en en e el mundo uni e si a io y el
no uni e si a io ienen a ma ca hoy un mu o di ícil de
l anquea que di i cul a dicho sen ido de pe enencia al
á ea, po pa e del p o eso ado de secunda ia. A odo ello
hay que añadi la ausencia de una e dade a ca e a do-
cen e que pueda se i de es ímulo y econocimien o al
p o eso ado que se in e esa po lee o in es iga en es e
campo. En es e sen ido, pa ece ía lógico que el p o eso-
ado de secunda ia se in eg a a de o ma l uida en los de-
pa amen os uni e si a ios de didác ica de las ciencias,
a la ho a de abo da in es igaciones e inno aciones o
ambién en la o mación inicial del p o eso ado. Aunque
es o sucede en algunos casos, lo cie o es que las acili-
dades ins i ucionales que se o ecen son mínimas y los
incen i os de apoyo aún meno es (Solbes e al., 2004).
En cuan o al dis anciamien o con los p oblemas
que se analizan en didác ica de las ciencias
En algunos casos, el p o eso ado suele ene la imp esión
de que, desde el campo de la in es igación en didác ica
de las ciencias, se hacen muchos es ue zos de diagnós-
ico (es udio de ideas p e ias, di i cul ades de ap endi-
zaje, habilidades cogni i as, e c.) pe o muchas menos
apo aciones p ác icas pa a la enseñanza. Quizás, es a
insis encia en la labo de diagnós ico se deba a la mayo
acilidad de encaje de aquellos ipos de abajos den o
de las e is as exis en es (De P o, 1999a; Membiela,
2004). En e ec o, las e is as suelen p es a un amplio
espacio a undamen a o e alua si uaciones o p opues-
as, pe o muy poco a mos a y analiza la na u aleza de
los ma e iales didác icos que el p o eso emplea. Y el
escaso espacio que se dedica casi siemp e es en o ma de
anexo, a modo ilus a i o o es imonial.
O a a iable impo an e que con ibuye al di o cio
en e in es igado es y p o eso es es la pe cepción de
es os úl imos sob e la ele ancia de los emas que se
in es igan. El p o eso ado en gene al suele pe cibi que
los p oblemas que se plan ean en las in es igaciones se
o mulan más en conexión con los ma cos eó icos que
con los p oblemas p ác icos que apa ecen en el día a día
en el aula: a ención a la di e sidad, mo i ación, «disci-
plina» en el aula, e c. Al menos pa a él al conexión no
esul a an cla a y e iden e. Realmen e no son p oblemas
dis in os, aunque sí se mue en en di e en es ni eles de
o mulación. Jun o a la an e io , quizás sea és a una de
las sensaciones más nega i as p esen es hoy en aquel
sec o más inno ado e in es igado del p o eso ado, que
en o o iempo llegó a iden i i ca se con la e is a y que
en la ac ualidad se encuen a más dis an e de ella.
Consecuencia de odo ello es, ambién, que el p o eso ado
en gene al enga una isión muy agmen a ia y descon ex-
ualizada de la in es igación educa i a, lo que le hace duda
de su u ilidad y le lle a a un cie o alejamien o o compo -
amien o apa ado con espec o a ella. Po ello, es p eciso
una mayo in es igación sob e los p oblemas que a on a el
p o eso a la ho a de pensa y desa olla su in e ención y
desde la pe spec i a de su desa ollo p o esional (Po lán e
al., 1996; Azcá a e, 1999a, 1999b; Mellado, 2003). En es e
sen ido, con iene eco da que, en la u ina dia ia del p o e-
so , el p oblema que más le a añe es la pues a a pun o y con-
ex ualización de los mé odos y p opues as ya exis en es;
p oblema que no suele ene una solución inmedia a sino
que equie e odo un p oceso de diseño y elabo ación de ca-
ác e in es iga i o en el que los e dade os p oblemas an
su giendo sob e la ma cha en o ma de p oblemas secunda-
ios. Exis en muy pocos abajos que analicen es e ipo de
si uaciones, la mayo pa e de los abajos de inno ación se
cen an en aspec os muy conc e os: uso de la his o ia de la
ciencia, analogías, esolución de p oblemas, abajos p ác-
icos, mapas concep uales, e c.; pe o casi ninguno lo hace
desde un en oque holís ico, incidiendo en cómo puede un
p o eso ges iona odos esos ecu sos pa a a on a la a ea
de plani i cación de la enseñanza (De P o, 1999b; Sánchez
y Valcá cel, 2000).
Así mismo, hay que señala que uno de los p oblemas
que más p eocupa hoy día al p o eso ado de ciencias de
la educación secunda ia es el de la mo i ación de sus
alumnos hacia el es udio. Sin emba go, la in es igación
en didác ica de las ciencias ha incidido más en los p o-
cesos cogni i os que en los de ipo emo i o a la ho a
de a ala sus a ances, lo cual pone al descubie o una
impo an e ca encia en nues a á ea de conocimien os y
sugie e la necesidad de mayo in es igación en ese o o
e eno (Oli a e al., 2004).
Finalmen e, se pe cibe un limi ado ni el de ape u a
de la didác ica de las ciencias, como disciplina, hacia
emas nue os que po encialmen e in e esan al p o e-
DEBATES
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ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 2005, 23(1)
so ado. La ciencia ec ea i a, los museos y cen os de
ciencias, las ac i idades de pue as a ue a, la di ulga-
ción cien í i ca, las exposiciones y e ias de la ciencia
escola es, e c. son algunos de los emas, aún mino i a-
ios, que pa ecen in e esa al p o eso ado (Oli a, Ma-
os y Ace edo, 2004) y que pod ían se i de pun o de
enganche y puen e en e sus in e eses y la inno ación y
la in es igación educa i a, así como de impulso hacia
la cul u a de la publicación2. En es e sen ido hab ía
que eco da que, si la in es igación educa i a no se
implica en la p ác ica, di ícilmen e pod á con ibui
al desa ollo p o esional de los p o eso es (G upo de
In es igación en la Escuela, 1992).
Sob e la escasa a ención dedicada po la didác ica
de las ciencias a la o mación del p o eso ado de
secunda ia y a los p oblemas p o esionales
No se ía jus o deci que la a ención a es os aspec os haya
sido nula, pe o sí incomple a e insu i cien e. Me e i e o a
cues iones elacionadas con la o mación del p o eso a-
do, el es a us de las ma e ias y las opciones de ciencias
en los cu ículos, los p oblemas ela i os al desa ollo
p o esional, los asociados a la o mación de in es igado-
es no eles o la o mación de o mado es.
Desde el pun o de is a de la o mación del p o eso ado,
se ha in es igado bas an e sob e las ideas del p o eso-
ado sob e con enidos cien í i cos, sob e la na u aleza
de la ciencia y sob e sus c eencias pedagógicas ace ca
de cómo enseña ciencias. Sin emba go, se ha dedicado
menos es ue zo a discu i qué con enidos hay que a a
en la o mación del p o eso ado de ciencias, qué es a e-
gias es p eciso usa a lo la go de dicho p oceso y cómo
debemos e alua en es e con ex o.
De es e modo, se ha dedicado una escasa o nula a ención
a discu i cuáles deben se los con enidos sob e los que
debe o ma se al p o eso ado desde la didác ica de las
ciencias. No sólo desde el pun o de is a de su ele ancia
emá ica (Ace edo, 2004), pa a lo cual sí exis en algunos
abajos (Gil, 1991), sino, sob e odo, en cuan o al ni el
de o mulación que és os deben ene . De igual modo
que los con enidos cien í i cos han de su i un p oceso
de ans o mación y con e sión en con enido escola , a
a és de la ansposición didác ica, es de supone que
los con enidos que se in es igan en didác ica de las
ciencias ambién debe ían anspone se y con e i se en
conocimien o docen e, es o es, conocimien o didác ico
adap ado al p o eso ado. En con aposición, en muchos
casos se p e ende que lo que se enseñe al p o eso es é en
consonancia con lo que se in es iga, como si en e in es-
igación y o mación debie a exis i una co espondencia
lineal y au omá ica en iempo eal.
Si omamos como e e en e las «ciencias du as», obse -
amos que los a ances cien í i cos no se inco po an in-
media amen e a los cu ículos, sino que lo hacen después
de un iempo dila ado. És e es un ema en el que muy
poco o nada se ha in es igado y que con end ía abo da
a ondo. De hecho, g an pa e de los ai enes que se
ap ecian en los undamen os eó icos y en las líneas de
in es igación educa i a pod ía p o eni de un p ema u o
y lineal in en o de inco po ación de los hallazgos de la
in es igación a las p ác icas educa i as.
Pa icula men e, se ha in es igado poco en nues o
país sob e aspec os elacionados con la o mación del
p o eso ado de secunda ia, mucho menos sob e o -
mación pe manen e que, sal o excepciones (Sánchez
y Valcá cel, 2000; Capello y Sanma í, 2001; Fu ió y
Ca nice , 2002; Oli a, Ma os y Ace edo, 2004) sigue
es ando ausen e, po lo gene al, de la agenda de los
in es igado es. De es a o ma, no exis e su i cien e a-
dición sob e el p oblema de los mé odos y es a egias
de o mación, ni sob e el desa ollo y la alo ación de
ecu sos en o mación del p o eso ado. Así mismo, el
es ue zo in e ido en in es igación sob e e aluación
del p o eso ado en o mación ha sido mínimo, al ez
po que la e aluación a es e ni el, la mayo ía de eces
se limi a al ámi e de comp oba las i mas del pa e
de asis encia, al menos en la o mación con inua del
p o eso ado de secunda ia.
En cuan o al es a us de las ma e ias y opciones cien í i -
cas en los cu ículos, ampoco se ha dedicado demasiada
a ención. Son emas que en an de lleno en los llamados
en oques socioc í icos, que hoy día son mino i a ios en
los abajos que se publican en las e is as sob e ense-
ñanza de las ciencias, especialmen e en aquéllas que
suelen dedica más espacio a la in es igación. C eo que
la omisión de es os p oblemas sociopolí icos, que ienen
que e con el es a us sociocul u al de la ciencia en la
ac ualidad y con las decisiones polí icas que se oman al
diseña las e o mas, cons i uye un se io obs áculo pa a
in e esa al p o eso ado de «a pie» sob e la didác ica de
las ciencias como disciplina.
Po o o lado, se ha dedicado una escasa a ención, en la
in es igación, al sen i de los p o eso es de ciencias, sus
señas de iden idad o sob e posibles es a egias que pue-
dan ayuda a ace ca dicha iden idad a la docen e. Llama
la a ención, ambién, la escasa dedicación a las p ác icas
de enseñanza de los p o eso es en o mación o a los p o-
eso es no eles que cub en un pe íodo c í ico p o esio-
nal (al ededo de los dos p ime os años de eje cicio), y
al que debe ía dedica se una a ención exp esa (Mellado,
2003; Cues a, 2003). Tampoco conozco abajos que
p es en a ención a los in es igado es que se inician en
sus p ime as in es igaciones-inno aciones sis emá icas.
La o mación del p o eso de ciencias y de didác ica de
las ciencias como in es igado , así como la edacción de
p oyec os, in o mes y a ículos, son aspec os que plan-
ean una p oblemá ica muy singula y acusada (Campa-
na io, en línea).
Finalmen e, ampoco se abo da el ema de la o mación
de o mado es, po ejemplo, de aquéllos que se dedican a
impa i cu sos o a u o iza las p ác icas de los p o eso-
es en o mación. Es e úl imo es un ema que pa icula -
men e me p eocupa, ya que la escasa adición en la o -
mación de es os colec i os ma cha pa eja al bajo es a us
que se o o ga a es a labo , lo que se aduce en un escaso
ni el de p o esionalización; ambién de emune ación o
compensación, odo hay que deci lo.

DEBATES
128 ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 2005, 23(1)
PROPUESTAS DE FUTURO
Cuando se a a de hace p opues as de u u o, a eces
se incu e en el e o de p opone no edades sin epa a
en qué cosas han uncionado y, consecuen emen e, qué
hab ía que man ene . In en a emos no cae en es e e o ,
dedicando, pa a ello, espacio a comen a algunos de los
muchos aspec os de la e is a que me ece ía la pena con-
se a . Luego pasa emos a suge i p opues as nue as de
ca a al u u o –algunas no an nue as sino epescadas de
iempos pasados– en cohe encia con los plan eamien os
que acabo de expone .
Qué hab ía que conse a
Como dije an es, la e is a Enseñanza de las Ciencias
iene hoy un amplio y ex enso público – an o en lec o-
es como au o es– que hab ía que conse a e incluso
e o za . No cabe duda, en es e sen ido, de que la e is a
a iende p incipalmen e a emas de in es igación, que
debe ía segui siendo uno de los pla os ue es de sus
publicaciones. Po an o, hoy po hoy, iene en el p o e-
so ado de los depa amen os uni e si a ios de didác ica
de las ciencias uno de sus p incipales audi o ios, lo que
ecomienda que en el u u o siga siendo una e is a esen-
cialmen e dedicada a emas de in es igación. O a cosa
es si las líneas de in es igación p e e en es debe ían o no
eo ien a se pa a conec a más con la p ác ica docen e,
aspec o del que me man end ía absolu amen e pa ida-
io. En es e sen ido, no podemos ol ida que una buena
pa e de ese audi o io pasó en su momen o como docen e
po ni eles educa i os an e io es a la uni e sidad, ni
ampoco que un sec o impo an e de los inno ado es e
in es igado es ac uales son, pese a odo, p o eso es de
esos ni eles, especialmen e de secunda ia.
Desde el pun o de is a de su es uc u a, ambién me pa-
ece con enien e conse a las secciones que apa ecen
(in es igación, his o ia y epis emología, inno aciones e
in o mación), si bien añadi ía algunas o as que después
comen a é.
Pa icula men e, siemp e me ha gus ado el pe i l de
componen es del consejo aseso , que me pa ece de al o
ni el, di e so y equilib ado, y sob e odo mues a un
al o ni el de sensibilidad con los dis in os ni eles y
sec o es.
También me pa ecen muy azonables los p ocedimien os
de e aluación de a ículos, con esponsables del comi é
cien í i co que luego delegan en los jueces que hacen sus
alo aciones. Es e mé odo me pa ece especialmen e ú il
y e i caz a la ho a de agiliza y descen aliza el p oceso
de e aluación.
Tampoco oca ía demasiado las no mas de publicación,
ni la apa iencia, ni los cos es de susc ipción, que me
pa ecen muy azonables (sal o las necesa ias ac uali-
zaciones).
No quisie a ex ende me más en mis comen a ios, aunque
soy conscien e de que p obablemen e me deja é cosas
impo an es en el in e o. Como suele eco da nos Pozo
en sus abajos, al ealiza análisis y alo aciones, las
pe sonas endemos a i ja más la a ención en los cam-
bios que en las pe manencias. De odos modos, paso a
comen a algunas p opues as que me ienen a la men e
después de la e l exión e ec uada.
P opues as de mejo a
C eo coincidi bas an e con la e is a cuando, en su úl-
imo edi o ial, mani i es a su p eocupación po ol e a
conec a con el p o eso ado de secunda ia, después de
la sensible sepa ación que se ha enido p oduciendo en
los úl imos años. Y ello de dos mane as: a) de un lado,
e o zando la a ención a los p oblemas que más p eocu-
pan al p o eso ado; y b) po o o, apo ando cauces que
pe mi an conec a esa ealidad más inmedia a con los
p oblemas de la in es igación. Al obje o de cub i es as
dos e ien es:
• Re o za ía la ecuencia y el papel de los a ículos
edi o iales de p esen ación, así como los dedicados al
deba e y la discusión. Ello po a ias azones:
a) Po que cons i uyen un espacio idóneo pa a in l ui des-
de la e is a en las líneas de in es igación-inno ación
que han de cob a mayo a ención. C eo que la e is a,
como ins i ución, no puede ni debe man ene una ac i ud
neu al sino que debe ía oma pa ido y se i de cauce
pa a omen a de e minadas líneas de ac uación p e e-
en e (Sanma í y Azcá a e, 1997).
b) Po que supone un espacio idóneo pa a a ende la e -
ien e socioc í ica de la que an es hablaba, pa a de ende
colec i os, ideas, posiciones, e c.
• Re oma ía algunas de las sesiones que an año enía la
e is a, como aquélla dedicada a expe iencias de aula,
especialmen e ú il pa a el p o eso ado. De es a o ma,
p opo cionamos ins umen os ú iles pa a in oduci al
p o eso ado en el conocimien o de o as expe iencias
inno ado as in e esan es, a la ez que apo amos un
g ani o de a ena muy alioso en la in oducción del
p o eso ado en la cul u a de la publicación. Tal ez
el espacio dedicado a es os a ículos debe ía se limi-
ado en la e is a en papel, pe o pod ía o e a se una
e sión ampliada con odos los elemen os y anexos
necesa ios en la e sión elec ónica de la e is a dis-
ponible en la ed.
• También ol e ía a aquella o a sección dedicada a
eseñas sob e a ículos y abajos de in e és publicados
en o as e is as, acili ando así el conocimien o de a í-
culos ele an es esc i os en o os idiomas y que, al ez,
no sean asequibles pa a el p o eso ado.
• Se ía in e esan e ambién po encia a ículos des i-
nados a da a conoce las écnicas y he amien as hoy
exis en es en in es igación cuali a i a. Suelen se poco
conocidas po el p o eso ado, que suele pasa de las
alo aciones supe i ciales, a modo de opiniones, a las
de ipo cuan i a i o y es adís ico, sin encon a una
DEBATES
129
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 2005, 23(1)
anja in e media de e aluación cuali a i a sis emá ica.
Lo cie o es que, po su p opia o mación, es p obable
que al p o eso de ciencias le esul en amilia es las a-
lo aciones es adís icas, pe o que desconozca o almen e
los mé odos cuali a i os de ecogida y análisis de la in-
o mación, hoy po hoy bas an e so i s icados. Es a al a
de amilia idad con esos mé odos a ec a incluso a una
buena pa e de los in es igado es, po lo que c eo que el
ema se ía bas an e suculen o.
• Ab i ía un espacio en la e is a especialmen e de-
dicado a abo da los p oblemas p o esionales de la
educación cien í i ca y de la in es igación ac ual en
didác ica de las ciencias, aspec o que, si bien debe
abo da se de una o ma se ia y undamen ada, e-
quie e ambién del espí i u c í ico y de opinión: emas
como los elacionados con la o mación inicial, el
p o eso ado no el, el es a us las disciplinas cien í i cas
en los cu ículos o i ciales, de las di i cul ades de eclu-
amien o de nue os in es igado es, los mani i es os en
de ensa de las ciencias y su enseñanza, la o mación
in es igado a del p o eso ado y su inculación en e
depa amen os uni e si a ios y de secunda ia o de
es os úl imos y los de p ima ia, las posibilidades de
expansión y c ecimien o de la didác ica de las ciencias
como disciplina académica, e c.
• Finalmen e, pod ía pensa se, al ez, en aumen a en un
núme o más la i ada anual. Soy conscien e de que ello
epe cu i ía en los cos es de la e is a, pe o me pa ece
que el olumen ac ual de abajos en el ámbi o la ino-
ame icano al ez me ezca dicho aumen o, en a as de
una disminución de los iempos de espe a de la e is a,
que, sin se al os, se e ían oda ía más educidos. Sob e
odo, al medida se ía necesa ia si, en cohe encia con lo
an e io , se llega a da en ada a a ículos sob e expe ien-
cias didác icas del p o eso ado.
Con odo, c eo que el in en o del que hablamos de conec-
a el con enido de la e is a con el p o eso ado de ni e-
les an e io es a la uni e sidad no debe ía se obsesi o ni
llega a lími es ex emos. Bien es cie o que el as ase
de ideas, en sen ido bidi eccional, en e la eo ía y la
p ác ica, es un aspec o undamen al y odo un e o pa a la
didác ica de las ciencias como disciplina, pe o ambién
lo es que Enseñanza de las Ciencias hay ido c is alizan-
do en o no a unas señas de iden idad a las que no iene
po qué enuncia . A o unadamen e hoy exis en o as
publicaciones que, a modo de in e ase o de « ansposi-
ción didác ica» de la «didác ica de las ciencias» ( alga la
edundancia), pueden se i pa a sa is ace esos i nes de
ap oximación in ensa y ex ensa en e nues a didác ica
especí i ca y el aula.
Pa a ilus a mejo nues a posición hemos con ec-
cionado la i gu a 1, que in en a ep esen a dis in os
escena ios pa a la didác ica de las ciencias, los cuales
an desde si uaciones en las que és a se concibe como
disciplina académica o á ea de conocimien os a su di-
mensión p ác ica como ealidad del aula, pasando po
un luga in e medio des inado a la di usión de la didác-
ica de las ciencias y la comunicación de expe iencias y
p oblemas docen es.
Realmen e, no iene po qué habe una oposición en e
cada uno de esos es espacios, sino más bien un con-
inuo. Lo que es á en juego, pues, no es cuál es el luga
exac o en el que que emos si ua nos den o de es e pano-
ama, sino hacia qué lado que emos desplaza nos den o
de ese con inuo. Más aún, además de u iliza la me á o a
de ace ca más la in es igación al p o eso ado, a la ho a
de oma decisiones sob e el u u o de Enseñanza de las
Ciencias, emplea ía la de mi a más hacia el p o eso ado
como modo de delimi a p io idades y aco a mejo los
p oblemas que son obje o de in es igación.
SÍNTESIS DE LO EXPUESTO
En es e abajo he ealizado un análisis sob e algunas de las
causas que pueden jus i i ca la limi ada conexión que hoy
se obse a en e la in es igación y las p ác icas educa i as,
con especial a ención al caso de las publicaciones que ie-
nen apa eciendo en la e is a Enseñanza de las Ciencias.
A pa i de las conside aciones expues as, he pasado pos-
e io men e a discu i algunos aspec os a conse a y o os
que me ece ía la pena cambia en la línea edi o ial de la
e is a, en a as de con ex ualiza mejo sus con enidos des-
de la óp ica de los in e eses y necesidades del p o eso ado,
agen e que ha de pa icipa decisi amen e en el desa ollo
de la didác ica de las ciencias (Solbes e al., 2004).
Pese a odo, me man engo pa ida io de segui concibiendo
Enseñanza de las Ciencias como una e is a especialmen e
dedicada a la in es igación, aunque con una mayo o ien a-
ción o en oque hacia el aula y hacia los p oblemas p o esio-
nales de los que nos dedicamos an o a la enseñanza de las
ciencias como a la o mación del p o eso ado de ciencias.
Pa a i naliza , simplemen e quie o insis i en que muchas
de las p opues as que expongo no son nue as, sino que
consis en simplemen e en la uel a a p ác icas an e io es
que habían quedado un poco ol idadas y que es e a ículo
me ha dado la ocasión de eco da . O as, en cambio, po-
d ían esul a más no edosas, como es el caso de la a en-
Figu a 1
Dis in os escena ios pa a la didác ica de las ciencias,
en e la eo ía y la p ác ica.
DEBATES
130 ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 2005, 23(1)
ción a los p oblemas p o esionales. En conjun o, pienso
que odas es as p opues as pod ían se i pa a da un nue-
o impulso a la e is a y como mo i o de eencuen o con
ese sec o inno ado del p o eso ado de secunda ia que en
o o iempo se sin ió más inculado a la e is a. Espe o
que mis comen a ios y ap eciaciones puedan anima el de-
ba e y esul a de in e és pa a al u u o de es e magní i co
p oyec o que es Enseñanza de las Ciencias.
NOTAS
1 Aunque me e i e o de o ma especial a la didác ica de las ciencias
expe imen ales, ambién c eo que a ec a a la didác ica de las ma e-
má icas.
2 Nos e e imos a la pa icipación del p o eso ado en la lec u a de a í-
culos sob e educación y en la elabo ación de a ículos pa a e is as y
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[A ículo ecibido en junio de 2004 y acep ado en sep iemb e de 2004]