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La epistemología constructivista y la didáctica de las ciencias : ¿coincidencia o complementariedad?

Abstract

To a large extent, criticisms to constructivists epistemologies, in particular to Piaget's theory, have come from fields like psychology and didactics, not from epistemology itself. Our goal is to show that the power of piagetian theory comes from its epistemological contents. One must not look for this power in education for its own sake. This does not mean that epistemology and educational theories are unrelated but that each one has to define its domain of applicability.

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La epistemología constructivista y la didáctica de las ciencias : ¿coincidencia o complementariedad?

Author: Moreno Armella, Luís; Waldegg, Guillermina
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1998
DOI: 10.5565/rev/ensciencias.4118
Source: https://ddd.uab.cat/pub/edlc/02124521v16n3/02124521v16n3p421.pdf
INVESTIGACIÓN DIDÁCTICA
421
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (3), 421-429
LA EPISTEMOLOGÍA CONSTRUCTIVISTA
Y LA DIDÁCTICA DE LAS CIENCIAS:
¿COINCIDENCIA O COMPLEMENTARIEDAD?
MORENO ARMELLA, LUIS E.1 y WALDEGG, GUILLERMINA2
1Depa amen o de Ma emá ica Educa i a, Cin es a . IPN.
2Sección de Me odología y Teo ía de la Ciencia, Cin es a . IPN.
SUMMARY
To a la ge ex en , c i icisms o cons uc i is s epis emologies, in pa icula o Piage ’s heo y, ha e come om ields
like psychology and didac ics, no om epis emology i sel . Ou goal is o show ha he powe o piage ian heo y
comes om i s epis emological con en s. One mus no look o his powe in educa ion o i s own sake. This does
no mean ha epis emology and educa ional heo ies a e un ela ed bu ha each one has o de ine i s domain o
applicabili y.
del conocimien o ansmi ido. La concepción que sub-
yace a es a ac i idad supone que exis e una elación
mecánica en e ansmisión y asimilación.
Du an e muchos años hemos acep ado una concepción
educa i a que no dis ingue en e en enamien o y
enseñanza. Hemos supues o que el conocimien o es un
bien que debe se en egado al es udian e po medio de
una p ác ica didác ica p ees ablecida, pa a ello se han
sob ees imado ac i idades como la memo ización, la
epe ición y la ealización de a eas u ina ias. Sin em-
ba go, aho a nos damos cuen a que esol e p oblemas
en el sen ido amplio, como lo es ablecen la mayo ía de
los p opósi os explíci os de la educación cien í ica en
odos los países, exige del es udian e una comp ensión
que a más allá de es e p ime ni el. Pa a log a lo,
sabemos que el es udian e debe lle a a cabo o as
ac i idades, dis in as y más complejas, que incluyen no
sólo una e lexión sob e sus ope aciones, sino una e-
lexión sob e su e lexión. La o ma de comp ensión que
esul a de es a ac i idad me acogni i a, sabemos
INTRODUCCIÓN
Las in es igaciones en didác ica que indagan sob e los
p ocesos de enseñanza y ap endizaje de las ciencias han
alcanzado en las úl imas décadas ni eles de consolida-
ción conside ables, lo que hace necesa io ca ac e iza
los ma cos concep uales que de e minan nues as expli-
caciones ace ca de los enómenos inculados a la educa-
ción cien í ica.
Los mé odos de enseñanza, el diseño de es uc u as
cu icula es, los ex os y ma e iales didác icos y la p ác-
ica den o del aula han es ado –po que no puede se de
o a mane a– inspi ados en las concepciones cien í icas
de los educado es. Si conside amos el dominio del pa a-
digma empi is a de la ciencia en buena pa e de nues o
siglo, no es ex año e que las ciencias hayan sido
a adas en la escuela como un cue po inal e able de
conocimien os p eexis en es. Bajo es e pa adigma epis-
emológico, el papel del p o eso y de quienes p oducen
los planes de es udio, los ex os y los ma e iales didác-
icos ha consis ido en diseña es a egias cu icula es y
didác icas, que acili en a los es udian es la asimilación
INVESTIGACIÓN DIDÁCTICA
422 ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (3)
–lo dicen los es udios ealizados a es e espec o– que no
puede se ansmi ida, en el sen ido adicional, al es u-
dian e. Es algo que él iene que cons ui con sus p opios
medios y que el p o eso debe econoce y p opicia .
La concepción mecanicis a, que supone que al gene a se
un p oceso de emisión de in o mación po pa e del
p o eso se ac i a au omá icamen e un p oceso de asimi-
lación de dicha in o mación po pa e del es udian e,
iene una ieja his o ia. Que las cosas no son así es algo
que se puede cons a a median e la p esencia, en el
campo de conocimien os del es udian e –a la ho a del
examen, po ejemplo–, de elemen os que no es aban
p esen es en el discu so de enseñanza del p o eso .
¿Cuáles son las al e na i as a es e es ado de cosas?
Responde a es e in e ogan e es uno de los p opósi os
p incipales de los es udios sob e la enseñanza de las
ciencias. Uno de los pun os de pa ida de es as indaga-
ciones es á en las ciencias mismas. Empe o, el conoci-
mien o cien í ico, si bien es necesa io, no es su icien e
pa a la ca ac e ización de una disciplina cuyo obje o de
es udio es la enseñanza y el ap endizaje de la ciencia y
no la ciencia misma. Una condición indispensable pa a
al ca ac e ización, la cons i uye la in e acción con inua
con el sis ema educa i o y con los ac o es –alumnos y
maes os– del p oceso.
LA ALTERNATIVA CONSTRUCTIVISTA EN
EPISTEMOLOGÍA
Hemos insis ido an e io men e en que las concepciones
sob e la ciencia que iene el educado modelan y modu-
lan sus p ác icas pedagógicas. Es as concepciones son,
con ecuencia, implíci as y, po an o, caen ue a de la
es e a de los es ue zos conscien es del p o eso po
iden i ica las posibles causas de los acasos de sus
alumnos. De ahí que esul e impo an e la oma de
conciencia, po pa e del educado , de sus con icciones
sob e la na u aleza del conocimien o cien í ico, sob e
cómo és e se gene a, sob e las elaciones en e el cono-
cimien o y la ealidad y en e las dis in as mani es acio-
nes del sabe cien í ico, de modo que el educado pueda
emplea , de mane a explíci a, es as ideas en el diseño de
su acción pedagógica.
La epis emología, en su e sión con empo ánea, se p o-
pone el es udio de la na u aleza del conocimien o cien-
í ico y de las ci cuns ancias de su p oducción. Ya desde
los iempos de la an igüedad clásica g iega e a dominan-
e el pensamien o epis emológico ealis a que concibe el
conocimien o como una copia de la ealidad: el conoci-
mien o se conside a el e lejo –como la imagen en un
espejo– de ese mundo ex e no que exis e con indepen-
dencia del obse ado . El en oque adicional de la
enseñanza iene aíces p o undas en es a epis emología
ealis a (Mo eno-Waldegg, 1992) que se complemen a
a mónicamen e con el pa adigma empi is a; bajo es e
pun o de is a, la ac i idad del suje o que a a de
conoce (el suje o cognoscen e) queda subo dinada al
obje o de su conocimien o y su ac i idad –p imo dial-
men e pe cep ual– y sólo puede p oduci un conoci-
mien o que es e lejo iel de una ealidad ex e na es uc-
u ada.
Si bien es a concepción ealis a-empi is a del conoci-
mien o esul a se una especie de « espues a espon á-
nea» del homb e común an e las p egun as sob e la
na u aleza del conocimien o, no ha es ado, desde sus
p ime as mani es aciones en la G ecia an igua, lib e de
cues ionamien os. En el siglo V aC, los escép icos hicie-
on e iden e la imposibilidad lógica de es ablece la
« e dad» de un conocimien o, ya que la necesa ia com-
pa ación de ese conocimien o con la pa e de la ealidad
que supues amen e ep esen a implica un nue o ac o de
conocimien o, que end ía ambién que pone se a p ueba
pa a demos a su e dad. És a sólo es la p ime a de una
la ga cadena de objeciones a la que se u ie on que
en en a quienes de endían el ealismo y el empi ismo
epis emológico.
Reaccionando al pun o de is a ealis a-empi is a, Kan
(1724-1804) pos ula en su C í ica de la azón pu a que,
cuando el suje o en a en con ac o con su obje o de
conocimien o, ecibe imp esiones sensibles que some e
a un p oceso o ganizado , median e es uc u as cogni i-
as inna as. Lo que esul a es el conocimien o. Así como
el líquido adop a la o ma del ecipien e que lo con iene,
así ambién las imp esiones senso iales adop an las o -
mas que les son impues as po las es uc u as cogni i as
que las p ocesan; el esul ado de es e p ocesamien o es
el conocimien o. De es a mane a, Kan nos ad ie e
sob e las condiciones de posibilidad del conocimien o
obje i o: pa a alcanza lo se equie e de cie as o mas
inna as de sensibilidad, és as son el espacio, el iempo,
la causalidad, la pe manencia del obje o. En o os é mi-
nos, aunque la ealidad exis e con independencia del
suje o, el conocimien o que és e puede ene de aquélla
es á mediado po la capacidad cognosci i a in ínseca
del suje o.
Hay dos consecuencias undamen ales del en oque kan-
iano: la p ime a es que el conocimien o deja de se
concebido como ep esen ación de la ealidad ex e na y,
en su luga , es is o como esul ado insepa able de las
expe iencias del suje o y de su ac i idad cognosci i a;
en la segunda, el suje o deja de se cogni i amen e
pasi o en e al obje o de su conocimien o. El suje o da
es uc u a a sus expe iencias. Es o ya lo habían adelan-
ado las co ien es acionalis as, pe o a cos a de llega al
ex emo de pone odo el peso de la cons ucción del
conocimien o en el suje o cognoscen e, ma ginando el
obje o. La posición kan iana inaugu ó un nue o modo de
concep ualiza la ac i idad cognosci i a. Sob e ella a-
baja ía Piage dos siglos más a de.
Pa a Piage , el suje o se ace ca al obje o de conocimien o
do ado de cie as es uc u as cogni i as p e iamen e
cons uidas (no inna as), median e las cuales asimila el
obje o de conocimien o. Es a asimilación ac i a una
ans o mación (acomodación) de su apa a o cogni i o,
de modo que, en el siguien e ace camien o, su «lec u a»
del obje o se á o a, pues, como esul ado de la p ime a,
las es uc u as cogni i as del suje o se han modi icado.
INVESTIGACIÓN DIDÁCTICA
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (3) 423
Con ello se es ablece una di e encia cen al con la
posición de Kan : las es uc u as cogni i as piage ianas
son es uc u as que se gene an y e olucionan en el
iempo.
Las es uc u as cogni i as del suje o se an ans o man-
do. Con el paso del iempo, el suje o se a encon ando
en posesión de un apa a o cogni i o cada ez más adap-
ado a su en o no. Po ejemplo, la lógica de un niño
pequeño es cuali a i amen e dis in a a la lógica de un
adul o; como consecuencia, la imagen del mundo del
niño es dis in a de la imagen del adul o; sin emba go, en
ninguno de los dos casos, la imagen del mundo es una
copia de una ealidad que «es é allí», es uc u ada, lis a
pa a se asimilada. La dimensión cons uc i is a de la
epis emología piage iana se e ie e a que el suje o a
cons uyendo sus sucesi as e siones del mundo al mis-
mo iempo que cons uye sus p opias es uc u as cogni-
i as. Su conocimien o no es copia de una ealidad
ex e na a él, sino esul ado de la es uc u ación de sus
p opias expe iencias.
Una idea p imo dial que subyace a la ob a de Piage es
la de e olución. A ella co esponde un pun o de is a
ilosó ico y cien í ico que consis e en ija nues a a en-
ción en la na u aleza dinámica y cambian e de las cosas
y es udia , en onces, sus ans o maciones a lo la go del
iempo. En esencia, es e pun o de is a, dominan e ya a
ines del siglo pasado, ue una consecuencia du ade a de
la ob a de Da win.
UNA EPISTEMOLOGÍA EXPERIMENTAL
Piage quiso que la epis emología es u iese do ada de
mecanismos de con ol sob e sus a i maciones. La his o-
ia de la ciencia (concebida como labo a o io epis emo-
lógico) y la psicología le da ían los elemen os pa a
diseña el dominio expe imen al de su e sión de es a
disciplina.
El obje i o de la epis emología gené ica es la explica-
ción del conocimien o cien í ico; su base expe imen al,
la cons i uye la his o ia de la ciencia y cie os expe i-
men os psicológicos, que quedan enma cados en la lla-
mada psicología gené ica, desa ollada pa a ales ines
po Piage y su escuela gineb ina. Desc ibi emos aho a
las elaciones en e las esis epis emológicas cen ales
de la eo ía piage iana y los «expe imen os psicológi-
cos» diseñados como pa e del dominio empí ico co es-
pondien e, al iempo que ha emos algunas ano aciones
desde la pe spec i a educa i a.
Piage siemp e es u o bajo la ue e in luencia de la
ciencia de su iempo (es o ya es e iden e en su a ículo
Las dos di ecciones del pensamien o cien í ico, de 1929).
Su epis emología es á pensada al ededo de las ca ego-
ías básicas de la ciencia: el espacio, el iempo, la
causalidad, el p incipio de conse ación de la ma e ia, el
núme o, e c. Piage ealizó in es igaciones decisi as
sob e es as ca ego ías, desde la pe spec i a de la his o ia
de las ideas, que lo lle a on a una explicación de la azón
p o unda de la exis encia de un pensamien o acional.
Pe o conside ó necesa io da una mayo sus en ación
empí ica a sus ase e aciones de o den epis emológico.
En onces, su «labo a o io epis emológico», cons i uido
po la his o ia de la ciencia, se io ampliado con sus
in es igaciones psicogené icas1. De ahí ex ae una in o -
mación undamen al: exis e una lógica del niño, cuali a-
i amen e dis in a a la lógica del adul o. Es e esul ado
es á en el co azón de su eo ía, pues le pe mi ió explica
el o igen ope a o io de las es uc u as lógicas (pun o
débil del empi ismo) además de e i ica una ieja
hipó esis sob e la exis encia de una «lógica de la acción»
(la del niño pequeño) que si e como pun o de pa ida
pa a la cons ucción de la lógica del pensamien o adul o.
Pa a Piage , el pensamien o es una acción que se lle a a
cabo in e namen e; pa a su desc ipción equie e de un
análogo in e io izado del mo imien o y de la pe cep-
ción. La unción simbólica hace posible es a nue a
o ma de acción: se comienza con las ep esen aciones
simples del mundo senso iomo o y de allí se llega a las
ope aciones conc e as que se apoyan sob e aquellas
p ime as ep esen aciones. El pe iodo de las ope acio-
nes conc e as iene como núcleo la posibilidad de apli-
ca , po pa e del suje o, algún p incipio de conse a-
ción. Debe en ende se que es o ocu e siemp e den o de
un con ex o y que el éxi o en la aplicación de un p inci-
pio de conse ación en dicho con ex o no signi ica que
el suje o ya pueda aplica al p incipio en cualquie o a
si uación. Lo que le in e esa a la epis emología gené ica,
como al, es que la posibilidad de aplica un p incipio de
conse ación e ela un cambio cuali a i o2. En la e apa
inal del p oceso (que es muy la go, complejo y al amen-
e nohomogéneo) apa ecen las o mas complejas de
o ganización del pensamien o cien í ico. El núcleo de la
e apa de las ope aciones o males lo cons i uye la posi-
bilidad del pensamien o hipo é ico-deduc i o, es deci ,
la posibilidad de azona a pa i de hipó esis. Vol amos
a insis i , la posibilidad signi ica que, en una si uación
de e minada, el suje o es capaz de es a o ma compleja
de azonamien o. Es allí, en esa posibilidad, donde se
encuen a el alo epis emológico que in e esa a la
epis emología gené ica3.
El análisis de la génesis his ó ica de las ca ego ías
básicas del pensamien o cien í ico pe mi ió a Piage la
ema ización (es deci , el es udio sis ema izado) de la
obje i ación y del aumen o de cla idad concep ual (que
podemos asocia a un aumen o de igo ) en el desa ollo
de las ciencias. La ac i idad de la comunidad cien í ica
a lle ando al conocimien o, en una época de e minada,
a un mayo ni el de obje i idad. La obje i idad no es,
pues, una ca ac e ís ica del conocimien o que cae ya
p e o mado an e los ojos de la comunidad.
Pe o habla de la ac i idad de los cien í icos es habla de
un ni el de desa ollo a anzado. Si de lo que se a a es
de in es iga el p oceso de cons ucción del conoci-
mien o cien í ico, la pe spec i a e olu i a indica que
hay que i hacia a ás, hacia las e apas an e io es, ya que
la ealidad de un p oceso e olu i o no la descub e
ninguna de sus e apas en pa icula , sino el p oceso en su
o alidad. Al hace se di uso el seguimien o de las ideas
en las épocas más emp anas, se desemboca en la psico-
INVESTIGACIÓN DIDÁCTICA
424 ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (3)
génesis como pa e de una es a egia que pe mi e la
cons ucción de un modelo del sis ema cogni i o. Se
a a en onces de indaga los o ígenes del uncionamien-
o cogni i o de un suje o en e a p oblemas diseñados a
pa i de las ca ego ías como espacio, iempo, conse a-
ción de la ma e ia, conse ación de la can idad, e c.
Sin emba go, el la go y a duo abajo eque ido po la
in es igación psicogené ica abso bió casi la mayo ía del
iempo y las ene gías de Piage (du an e más de 50 años);
no ue ácil descub i , po ejemplo, las aíces de la lógica
allí en el dominio de la in eligencia senso iomo iz. Las
consecuencias no se hicie on espe a : dio la imp esión
de que su abajo es aba o ien ado comple amen e a la
psicología, lo que ue en pe juicio de las in e p e aciones
epis emológicas de su abajo expe imen al.
Es pe inen e señala en es e momen o que la epis emo-
logía gené ica no es una eo ía induc i a, ex aída de las
«e idencias» suminis adas po las indagaciones psico-
gené icas ni po las his ó ico-c í icas. Más bien, de lo
que se a aba e a de explo a la posibilidad de comp o-
bación, desde es as dos dimensiones expe imen ales, de
los hechos de e minados po la eo ía. Es e pun o de
is a iene una impo ancia pa icula con espec o a la
eo ía psicogené ica que ha sido el blanco p e e ido de
quienes con unden es a eo ía con una psicología del
ap endizaje, en el sen ido más adicional del é mino.
Así pues, lo que Piage obse a, cuando obse a el
uncionamien o cogni i o de los niños, son hechos de-
e minados po su eo ía.
Un ejemplo impo an e del uso epis emológico que Pia-
ge da a sus in es igaciones psicogené icas, lo cons i u-
ye la o ma en que e u a el empi ismo. Sus in es igacio-
nes mues an que la conse ación del núme o de elemen os
de una colección de cuen as, po ejemplo, no es ex aído
di ec amen e de las ag upaciones de cuen as, no depen-
de de la disposición espacial de los elemen os de dicha
colección. Es esul ado de una cons ucción que el suje o
hace a pa i de una e lexión sob e sus p opias acciones.
Aunque la eo ía piage iana señala que los a ances
cogni i os del indi iduo suponen adap aciones a su
en o no, ísico y social, sus es ue zos an encaminados
básicamen e a explica cómo el suje o puede da sen ido
a un mundo gené ico que se desc ibe desde las ca ego ías
básicas del pensamien o cien í ico. El suje o, que explo-
a en ese mundo a mado undamen almen e con su lógi-
ca de la acción, nos o ece la opo unidad de obse a
cómo se a iculan los concep os a lo la go del desa ollo
de su isión del mundo.
Piage pos ula que es e ipo de obse ación psicogené i-
ca pe mi e cons ui un modelo de desa ollo del desa-
ollo cien í ico (el modelo «o iginal» no lo podemos
econs ui dado lo agmen a io de la in o mación his-
ó ica o p ehis ó ica que enemos a nues a disposición).
Hay dos obse aciones que deben ei e a se: la p ime a,
que el suje o psicológico de Piage no es el suje o de las
eo ías psicológicas adicionales. Es un suje o que es-
ponde a p egun as sob e las ca ego ías de la ciencia:
espacio, iempo, conse ación de la ma e ia, e c. Un
sus a o cogni i o común, un modelo gené ico de desa-
ollo, po lo menos den o de las cul u as occiden ales
(B inguie , 1985, p. 100).
La segunda obse ación iene en o ma de p egun a:
¿Cómo e alua es a hipó esis? Piage espe a que es o se
haga de igual o ma a como se hace en las ciencias
na u ales: es imando la capacidad explica i a de su eo-
ía. Es o es indispensable, ei e amos, po que su eo ía
no iene p e ensiones induc i is as4.
El suje o que in e esa a Piage es aquél que cons uye la
conse ación del obje o, que descub e a pa i de una
e lexión sob e sus acciones que la can idad de a cilla no
cambia aunque cambiemos la o ma del ma e ial, mos-
ando con ello que ha accedido a una o ma de pensa
nue a: an es no podía esol e el p oblema que se le
plan eaba con la a cilla; aho a ya puede. Después, mos-
a á que accede a o a o ma de azonamien o, cuando
sea capaz de p escindi de cualquie sus a o ma e ial
como sus en o de su pensamien o (no se discu e en ese
momen o cómo llega a se capaz, sólo que llega a se lo).
Ese suje o (el suje o epis émico) es una abs acción,
como lo es el p incipio de ine cia de la dinámica de
Galileo y la ley de g a i ación uni e sal de New on; su
exis encia supone condiciones ideales y, po an o, im-
posibles de encon a en las si uaciones de la ida
co idiana.
LÓGICA Y CULTURA
La eo ía del suje o escola no puede ex ae se mecáni-
camen e, po odo lo que es o implica (o deja de impli-
ca ) de la eo ía psicogené ica de Piage . El que muchos
de sus seguido es lo hayan in en ado ha cos ado a Piage
un núme o conside able de c í icas desde la psicología.
Piage , como New on an es que él, hace hipó esis, pe o
es as hipó esis son o ien adas a su eo ía epis emológica.
Pa a Piage , el conocimien o es un enómeno social que
su e p ocesos de cambio an o desde el pun o de is a
indi idual como de la his o ia de la ciencia. Hay que
comp ende p ime o cómo se dan esos p ocesos de
cambio, pa a después pode iden i ica cuáles son los
mecanismos que los conducen.
Pa a ap ecia la dimensión social del conocimien o,
comencemos con un ejemplo: el núme o. Tenemos hoy
a nues a disposición una ob a monumen al que docu-
men a con p ecisión y p o undidad concep ual la his o-
ia de es e concep o. Nos e e imos a la His oi e uni e -
selle des chi es (I ah, 1994). ¿Qué podemos ap ende
de es a his o ia? Que ya desde épocas muy emp anas el
se humano ha cons uido di e sas ep esen aciones
pa a en en a se al p oblema de la nume osidad, y que
odas ellas lo han conducido a la noción de núme o:
«Hubo un iempo, cuando los homb es no sabían con a
[...] el concep o de núme o debía es a e es ido, en sus
espí i us, del aspec o de una ealidad conc e a, indiso-
INVESTIGACIÓN DIDÁCTICA
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (3) 425
ciable de la na u aleza de los obje os, que se educía a
una sue e de pe cepción di ec a de la plu alidad ma e-
ial [...] Nues os lejanos ances os, muy p obablemen e,
es aban incapaci ados men almen e pa a concebi los
núme os [en abs ac o], p obablemen e no enían con-
ciencia de que el día y la noche, las alas de un pája o, los
ojos, las o ejas, los b azos, las pie nas de un humano,
p esen an una ca ac e ís ica común, que es p ecisamen e
aquella de «se dos» [...] Los es udios ealizados con
niños pequeños así como los análisis e nog á icos lle a-
dos a cabo con pueblos «p imi i os» con empo áneos
dan mayo ue za a es as [in e p e aciones]...» (I ah,
op. ci ., p. 21).
Los se es humanos poseen pocos ins in os. El p oceso
e olu i o casi «des uyó» la es uc u a ins in i a huma-
na. Pe o, a cambio de eso, enemos la capacidad po en-
cial de asimila , de econs ui los log os in elec uales
que nos han p ecedido. Desde luego, pa a eso con amos
con el medio social al que pe enecemos. Con amos con
la educación.
La in ancia co esponde a una e apa en la que se ealiza
un inmenso abajo de elabo ación y ec eación. Es
necesa ia la in ancia pa a la ealización de una lógica de
la acción, que se usa pa a ac ua sob e los dominios
inmedia os de nues a pe cepción. La lógica co espon-
de a la coo dinación gene al de las acciones. Más adelan-
e, con el p og eso e iden e de la capacidad semió ica, se
c ean las posibilidades pa a la in e nalización plena de
es a lógica, ans o mándose en onces en una lógica que
ac úa sob e o mas simbólicas. Es la lógica o mal del
adul o, cuali a i amen e dis in a a la lógica del niño,
como ha sido demos ado ehacien emen e (Piage , 1987).
La posibilidad de la aducción del ce o «de an es» (el
ce o maya, po ejemplo) al ce o «de aho a», como
cualquie p oblema de aducción y comunicación, es
posible debido a que las di e sas cul u as compa en
es uc u as lógicas de base. És a es una espues a piage-
iana que se ha abie o espacio debido a su ue za
explica i a y ambién a la a ea, es echamen e incula-
da, de comp obación expe imen al en di e sas cul u as5.
Du an e años se han ealizado, en di e sas pa es del
mundo, un núme o conside able de in es igaciones cuyo
p opósi o ha sido « e i ica » o « e u a » la eo ía de
Piage sob e el desa ollo cogni i o en los más di e sos
en o nos cul u ales. La secuencia del desa ollo cogni i-
o (Mo eno 1996, pa a una desc ipción sucin a) se
encuen a en odas pa es. Cambia, eso sí, el i mo de
desa ollo de las di e en es nociones (aquéllas que in e-
esan a la epis emología) de acue do con el en o no
cul u al. Así, po ejemplo, en sociedades nómadas que
i en de la caza, hay un mayo desa ollo de las habilida-
des espaciales, que cla amen e son más alo adas en
es as o ganizaciones sociales. Allí mismo, se alo an
menos las nociones ela i as a la can idad, aunque no
es án ausen es. En las sociedades seden a ias ocu e
jus amen e lo opues o. Los ac o es ecocul u ales no
a ec an, empe o, el o den de apa ición de las e apas.
A ec an, eso sí, los ni eles de compe encia y desempeño
(Dasen, 1988, p. 266). El abajo de campo ha pe mi ido
mos a que hay una se ie de p ocesos cogni i os de base
que su en a ec aciones cul u ales. El desa ollo cogni-
i o, de acue do con los da os que ha a ojado has a
aho a la in es igación en di e en es cul u as, no es ni
o almen e uni e sal ni o almen e cul u al. Pa a la edu-
cación hay aquí una suge encia pode osa: hay que ene
en cuen a ambas dimensiones de la cognición: lo uni e -
sal y lo cul u al.
El conocimien o co idiano (Dasen, 1988, p. 267) es á
inculado a los con ex os pa icula es y p esen a ca ac-
e ís icas más o ien adas a la e iciencia de las a eas que
a la concep ualización. En es e dominio, en luga de
habla de conocimien o uni e sal o especí ico, se habla
de conocimien o gene alizable o pa icula . Reco de-
mos que el con ex o, en el que es á en aizada oda
ac i idad humana, no es an o una se ie de es ímulos que
a ec an a las pe sonas sino, más bien, una ed de elacio-
nes que dan signi icado a la acción.
Bishop (1988, p. 60) da cuen a de un in e esan e abajo
que Lancy ealizó en Nue a Guinea y que lo lle ó a
desa olla una eo ía del desa ollo cogni i o pa a ex-
plica sus esul ados. Lancy llegó a la conclusión de que
el desa ollo cogni i o de las sociedades pasa esencial-
men e po es e apas.
La p ime a co esponde a las e apas senso iomo o a y
p eope acional de Piage , con algunas ca ac e ís icas de
la e apa de las ope aciones conc e as. Lancy a gumen a
que «los log os de es a e apa son compa idos po odos
los se es humanos» (ídem). Llega incluso a suge i que
es la e apa en donde la p og amación gené ica su e los
mayo es e ec os.
De la segunda e apa, nos dice Lancy: «Lo que ocu e con
la cognición iene mucho más que e con la cul u a y
menos con la gené ica» (ídem). Es la e apa en la cual, las
dis in as cul u as se in e esan en dis in os ipos de enó-
menos.
Aunque di e en es en o nos cul u ales impulsen el desa-
ollo cogni i o en di e en es di ecciones, no ocu e que
se p oduzcan modos de pensa o almen e di e gen es.
En las di e en es cul u as se cuen a, se mide, se desa o-
llan concep os geomé icos, se juega (de acue do con
eglas) y se desa ollan o mas de explica .
Lancy sos iene que es necesa ia la conside ación de una
e ce a e apa, donde se conside a el ni el me acogni i o.
Dice lo siguien e:
«En es a e apa, además de desa olla es a egias lin-
güís icas y cogni i as, los indi iduos adquie en eo ías
sob e el lenguaje y la cognición. Ap enden a dis ingui
sus conocimien os de acue do a sus p opósi os [...]»
(Bishop, op. ci ., p. 61).
Según es e en oque, la e apa de las «ope aciones o ma-
les» de Piage ep esen a la eo ía pa icula del conoci-
mien o que es en a izada po la cul u a occiden al y que
alcanza su mani es ación más acabada en la ciencia
ac ual. Es o explica ía, al menos pa cialmen e, las di i-

INVESTIGACIÓN DIDÁCTICA
426 ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (3)
cul ades que ienen las cul u as y adiciones no occiden-
ales po desa olla au ónomamen e una ciencia que
enca na los alo es occiden ales. Es e desa ollo equie-
e de un abajo p e io de « aducción» que, aunque
posibili ado po la exis encia de una lógica subyacen e
común, equie e de es ue zos conside ables po pa e de
las cul u as no occiden ales. És e es un oco de ale a
pa a los sis emas educa i os de los llamados países del
Te ce Mundo.
Resul ados análogos a oja el abajo de Saxe (Hameli-
ne-Voneche [eds.], 1996) sob e el núme o y la medición.
Aquí ambién las ca ac e ís icas esenciales de la eo ía
piage iana se e elan como uni e sales. Pod ía deci se
que el mensaje que se desp ende de es as expe iencias
(las ci adas aquí y muchas o as análogas) es que más
allá de la di e sidad cul u al es á la unidad de la especie
humana. Somos los mismos y somos di e en es. Las
di e encias cul u ales quedan egis adas al ni el de las
di e sas o mas de ep esen ación (Bou ges, 1998). Los
alo es cul u ales encuen an su camino a a és de ales
ep esen aciones.
En su lib o Psicogénesis e his o ia de la ciencia, Piage
y Ga cía exp esan su pun o de is a con elación al papel
que desempeña el en o no social:
«[...] la acción, excep o al comienzo mismo del pe íodo
senso iomo iz, no iene luga solamen e en unción de
impulsos in e nos [...] bien p on o en la expe iencia del
niño, las si uaciones con las cuales se en en a son
gene adas po su en o no social [...] no se asimilan
obje os “pu os”. Se asimilan si uaciones en las cuales los
obje os desempeñan cie os papeles y no o os. Cuando
el sis ema de comunicación del niño con su en o no
social se hace más complejo y más ico, y pa icula men-
e cuando el lenguaje se con ie e en el medio dominan-
e, lo que pod íamos llama la expe iencia di ec a de los
obje os comienza a queda subo dinada al sis ema de
signi icaciones que le o o ga el medio social. El p oble-
ma que aquí su ge pa a la epis emología gené ica es
explica cómo queda la asimilación, en dichos casos,
condicionada po el sis ema social de signi icaciones, y
en qué medida la in e p e ación de cada expe iencia
depende de ellas» (p. 228, sub ayado nues o).
A pa i de la e isión de la ob a piage iana, se e la
necesidad de es ablece una cla a dis inción en e los
p oblemas de o den epis emológico y de aquéllos que
co esponden al dominio de la educación. Es impo an e
que podamos dilucida cómo aquello que apa ece como
un p oceso p i ado de cons ucción epis émica es, en
ealidad, pe meado po la cul u a. En los ámbi os educa-
i os, es o implica el es udio de la in e acción en e
es udian es, p o eso , ex os y demás elemen os po a-
do es de in o mación que puedan se empleados en el
p oceso. Lo que podemos llama «conocimien o obje i-
o» es consecuencia de dos ac i idades cen ales: la co-
ope ación y la coo dinación de los dis in os pun os de
is a. Ya en 1925, Piage (p. 46) a i maba que, con la
necesidad de comunica y discu i , apa ece la necesidad
de demos a y e i ica ; con la discusión apa ece la
capacidad de deduci y de azona e balmen e. En
suma, la socialización del pensamien o en aña un p o-
g eso lógico innegable. Pe o es impo an e añadi de
inmedia o que es e e ec o de socialización no es mecáni-
co ni au omá ico: el niño se socializa en la medida en que
«co-o dina» sus pun os de is a (lo que lo conduce al
descen amien o cogni i o) y alcanza un ni el de co-
ope ación con los demás. Piage nos dice:
«Todo pensamien o lógico es á socializado, po que im-
plica la posibilidad de comunicación en e indi iduos.
Es e in e cambio in e pe sonal se ealiza median e co-
espondencias, usiones, in e secciones y ecip ocida-
des, es deci , median e ope aciones. Así pues, las ope a-
ciones ealizadas den o de los indi iduos se iden i ican
con las ope aciones ealizadas en e los indi iduos que
cons i uyen [así] la “co-ope ación” en el sen ido p opio
y e imológico de la palab a» (Respues a a Vygo ski,1995,
p. 194).
La idea de que el suje o nace con su «banco cogni i o»
comple o no goza hoy día de mucho apoyo. Tampoco es
muy acogida la idea con a ia, es deci , que odo el
conocimien o del suje o es adqui ido. Un é mino medio
se impone: el suje o nace con la po encialidad de in e ac-
ua con su en o no, de se sensible a él de di e sas
o mas y, a pa i de allí, desa olla sus es uc u as
cogni i as a a és de la in e acción con el medio ísico
y, sob e odo, con el medio social. Hay dos elemen os en
es a exp esión que son cla es: el suje o cons uye su
conocimien o y desa olla los ins umen os cogni i os
necesa ios, pa a ello el suje o necesi a la in e acción. El
ipo de in e acción que necesi a a cambiando en una
elación dialéc ica con su p opio desa ollo. Es os dos
é minos son necesa ios pa a el diseño de una pe spec i-
a cognosci i a de la educación. Tene los p esen es
a o ece una oma de conciencia sob e el papel ac i o
del suje o en la elabo ación del conocimien o y la nece-
sidad de conside a , en dicho diseño, la dimensión social
del ap endizaje.
Los p ocesos de enseñanza y de ap endizaje de las
ciencias no pueden e i a las conside aciones, a ondo,
sob e la na u aleza del conocimien o que se quie e ense-
ña . Es o implica es udios complemen a ios de na u ale-
za sociogené ica y psicogené ica que nos pe mi an ap e-
cia las componen es indi idual y cul u al del desa ollo
del conocimien o. Pod íamos ci a , a modo de ejemplo,
el desa ollo de las geome ías noeuclidianas. Du an e
muchos siglos, los ma emá icos es u ie on con encidos
de que, con un cie a dosis de ingenio, se ía posible
demos a la e acidad del pos ulado de las pa alelas.
Esa c eencia no o maba pa e de la geome ía como al;
es aba en aizada en una concepción del mundo que
aquellos ma emá icos compa ían a pesa de p o eni de
cul u as muy dis in as. De allí podemos conclui que las
elaciones en e los p ocesos cogni i os como al y las
cul u as en que oman cue po son complejas; la his o ia
de la ciencia es á llena de ejemplos que ilus an la
complejidad de es as elaciones.
O o ejemplo: la concepción geocén ica del sis ema
sola . Dis in as cul u as han compa ido una isión del
mundo que pone la Tie a en el cen o del Uni e so.
INVESTIGACIÓN DIDÁCTICA
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (3) 427
La han usado pa a p edeci eclipses. Aunque la in e p e-
ación del eclipse en sí mismo haya a iado, la lógica
subyacen e a los cálculos ha sido la misma. En o os
casos, conside aciones cul u ales o ideológicas han de-
e minado el campo de in e és de los cien í icos. Pe o los
mé odos, aunque dis in os, es án cons uidos con una
lógica que hace posible comp ende los, aun desde o as
concepciones del mundo que pudie an se di e gen es6.
EL CONOCIMIENTO ESTRATIFICADO
La esis epis emológica piage iana que a i ma que el
conocimien o es una cons ucción sucesi a, indi idual y
social, de la ealidad expe iencial de los suje os iene una
consecuencia decisi a pa a la enseñanza de las ciencias:
los niños y jó enes inician su o mación cien í ica esco-
la con un ace o p opio de explicaciones de los enóme-
nos na u ales, elabo ado sob e la base de las expe ien-
cias con su mundo ísico, social y cul u al. Es as
explicaciones son, a menudo, incompa ibles con las
explicaciones de la ciencia es ablecida y cons i uyen el
ac o aislado más impo an e que di icul a la enseñanza
y el ap endizaje de los concep os cien í icos.
Si adop ásemos una pe spec i a lineal de la ap opiación
de una ciencia, en la cual el conocimien o « iejo» a
siendo sus i uido po un conocimien o «nue o», pod ía-
mos pe de de is a que el suje o puede ene (y de hecho
los iene) di e sos en oques concep uales sob e un mis-
mo ema. Esos en oques dependen de las ci cuns ancias
en las cuales se mani ies a el conocimien o, es deci , de
su con ex o. Po ejemplo, un ísico p o esional puede
pedi a una pe sona, en un con ex o coloquial, que cie e
la en ana de una habi ación «pa a que no se me a el
ío», aunque sepa, en es ic o sen ido, que es á in i -
iendo el p oceso ísico al emplea esa es uc u a lingüís-
ica. El ap endizaje ocu e median e cons ucciones pa-
alelas, ela i as a con ex os especí icos (D i e e al.,
1994). Los indi iduos no piensan de una única mane a
sob e un ema: an adop ando pe iles concep uales de
acue do con los dominios especí icos que son obje o de
sus indagaciones.
Du an e el ap endizaje de una ciencia, los es udian es
son in oducidos en un mundo concep ual y simbólico.
Es e mundo no lo cons uye el es udian e solo: necesi a
la in e acción con los compañe os y maes os. En onces,
al pone en juego sus concepciones p e ias y las que se
a cons uyendo, alcanza a islumb a las limi aciones
de sus p opias ideas. El p oceso de asimilación y acomo-
dación de las dis in as es uc u as concep uales de la
ciencia incluye los p ocesos dialógicos. Es o es unda-
men al an o desde el pun o de is a cogni i o como
desde el pun o de is a escola .
Las in es igaciones sob e la es a i icación del conoci-
mien o y la con ex ualización han dado luga a una
li e a u a conside able sob e el ema. Los es udios in e -
cul u ales sob e concepciones al e na i as, p econcep-
ciones y concep os cien í icos se han inc emen ado du-
an e la úl ima década (Thijs y Van De Be g, 1995, y las
e e encias ci adas en es e a ículo cen al).
El ap endizaje de una ciencia implica un p oceso de
iniciación a las ideas y p ác icas de una comunidad
cien í ica. El ap endizaje cien í ico se puede e como la
iniciación a una nue a cul u a o como el p oceso de
ap endizaje de una segunda lengua. En los es udios
in e cul u ales ya mencionados, se ema izan las elacio-
nes en e concepciones al e na i as, p econcepciones y
concep os cien í icos.
Han sido de ec adas cie as o mas de in e p e a enó-
menos ísicos, comunes a di e sas cul u as. Un ejemplo:
la concepción más común que se p esen a sob e el
mo imien o es que, pa a que un cue po se man enga en
mo imien o uni o me ( elocidad cons an e), hay que
aplica le una ue za cons an e de mane a con inua, lo
cual es á en abie a con adicción con la explicación que
nos suminis a la ísica new oniana.
Una buena pa e de las concepciones al e na i as y las
p econcepciones (ideas in ui i as) de los es udian es,
que se ponen en juego du an e el ap endizaje de las
ciencias, se basan en in e p e aciones sus ancialis as de
los enómenos na u ales, que adquie en así un sen ido
on ológico (Thijs e al., op. ci ., p. 337). Los esul ados
de las in es igaciones sob e las ideas in ui i as ponen de
mani ies o que no hay un p incipio o ganizado que
dé luga a es as ideas, és as son cons uidas a pa i de un
conjun o de expe iencias p imi i as enomenológicas
que se mo ilizan en espues a a si uaciones especí icas.
Po el con a io, las in e p e aciones sus ancialis as pe -
manecen en un plano más básico, más elemen al y, en
consecuencia, es más di ícil hace las conscien es. Si
bien las explicaciones pa icula es son locales y ad hoc,
las con icciones on ológicas es án en la base de es as
explicaciones y las eac i an, po que apelan a ca ego ías
que el es udian e pone en juego pa a analiza el mundo
y eacciona an e él. Las con icciones on ológicas es án,
en su mayo ía, implíci as en el azonamien o. Uno no es
conscien e de ellas y no malmen e no las a icula. Como
pe manecen inexplo adas, pueden se muy esis en es
an e nue as e idencias: cuando una in o mación con a-
dice alguna c eencia supe icial, és a puede se modi i-
cada, sin que, no obs an e, cambien las con icciones
on ológicas subyacen es.
Los análisis his ó icos y epis emológicos sob e el desa-
ollo de la ciencia mode na nos mues an que, en el
núcleo de su undamen ación, se encuen a jus amen e la
sus i ución del pensamien o sob e la sus ancia po un
pensamien o sob e las elaciones. Es o úl imo es espon-
sable, en g an medida, de la ma ema ización ( uncional)
de los modelos de la nue a ciencia. En onces, al p e en-
de enseña la ciencia como hoy la conocemos, es ine i-
able que su jan con lic os cogni i os, pues los es udian-
es a a án de halla el sen ido de las p egun as cien í icas,
e e idas al cómo uncional, a a és de sus p econcep-
ciones y concepciones al e na i as, que se e ie en al
po qué sus ancialis a. La ue e esis encia al aban-
dono de su conocimien o p e io quizá explique la
pe manencia de es a os concep uales que el suje o
INVESTIGACIÓN DIDÁCTICA
428 ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (3)
segui á adap ando a los con ex os de sus di e sas
expe iencias escola es.
Las p econcepciones que se e ie en a la expe iencia
ísica –po ejemplo, los cue pos más pesados caen más
ápido que los más li ianos– pa ecen uni e sales. Las
e e idas en cambio a la ida, la mue e, la salud o la
en e medad es án cla amen e ma cadas po las cul u as
(Thijs e al., op. ci . 339). Si bien el ap endizaje de la
ciencia equi ale a la inco po ación a una nue a cul u a,
lo común de las p econcepciones y concepciones al e -
na i as ha pe mi ido a i ma :
«No hay e idencia, has a la echa, que los di e sos
g upos cul u ales a íen en cuan o al epe o io de sus
p ocesos cogni i os. Mas bien se ha is o que las di e-
encias cul u ales esiden en con ex os, en donde cie os
p ocesos pa icula es se o nan en sis emas uncionales.
Todas aquellas p egun as sob e si dis in os g upos cul u-
ales « ienen» cie as o mas de pensa y azona han
sido g adualmen e sus i uidas po p egun as ace ca de
los con ex os en los que se aplican esas o mas de
azonamien o» (Vale ie Cu an, 1980, p. 328).
El lenguaje, desde luego, g a i a en los p ocesos de
ap endizaje, en e o as cosas, po que en el empleo de
muchas exp esiones coloquiales esiden las que a eces
son p econcepciones muy enaces. Pe o aun en es e
dominio, donde se ienen in e p e aciones diame al-
men e opues as como la hipó esis de Sapi -Who (el
lenguaje moldea el pensamien o: indi iduos que hablan
lenguas dis in as piensan dis in o) y la esis de Chomsky,
(sob e la exis encia de una g amá ica uni e sal inna a),
hay espacio pa a pensa que la mane a como los huma-
nos usamos me a ó icamen e el lenguaje es uni e sal.
Es e análisis que hemos esbozado sob e los es a os
concep uales y p econcep uales pa ece b inda un apoyo
a las in e p e aciones que o ecimos an e io men e de
las in es igaciones ealizadas po la escuela piage iana.
La oposición en e «sen ido común» y «sen ido cien í i-
co» nos mues a que la enseñanza de la ciencia no puede
p ocede , simplemen e, median e in en os de ampli ica-
ción del sen ido común de los es udian es.
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NOTAS
1 Son p ocesos p ác icamen e simul áneos; es nues a desc ipción
la que gene a la ilusión de linealidad en las e apas del abajo
de Piage .
2Desde el pun o de is a escola , lo que in e esa es que el
es udian e pueda amplia su campo de aplicación de los p incipios
de conse ación. En ese sen ido, la ins ucción iene un impac o
cen al sob e el desa ollo in elec ual del es udian e.
3Pa a la escuela, de nue o, lo impo an e debe se que el
es udian e pueda econoce , cada ez de mane a más sólida, las
si uaciones en donde al o ma de azonamien o es aplicable.
4Tomemos un ejemplo pa a ilus a la idea de capacidad
explica i a de una eo ía. New on pos uló la exis encia de una
ley de g a i ación uni e sal median e la cual pudo econs ui
el conocimien o ísico de su época y, muy impo an e, pudo
explica hechos que has a en onces escapaban a las explicaciones
de las eo ías an e io es. Después de da es as explicaciones,
¿podemos insis i en el ca ác e hipo é ico de la ley de g a i ación,
pa a deg ada la? Más bien lo que se hace es econoce la
pe inencia de dicha hipó esis, que se ha con e ido en p incipio
explica i o y o ganiza i o de la dinámica ísica.
5En endemos cul u a como el complejo de ca ac e ís icas
dis in i as de o den espi i ual, ma e ial, in elec ual y emocional
que ca ac e iza a una sociedad o g upo.
6Suge imos al lec o el es udio del capí ulo IX (Ciencia,
psicogénesis e ideología) de Piage y Ga cía (1982).
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