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Por unas ciencias ambientales y unas ciencias de la tierra : reflexiones críticas y propuestas para un debate

Author: Pascual Trillo, J. A.
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1998
DOI: 10.5565/rev/ensciencias.4137
Source: https://ddd.uab.cat/pub/edlc/02124521v16n2/02124521v16n2p341.pdf
DEBATES
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (2), 341-351 341
POR UNAS CIENCIAS AMBIENTALES
Y UNAS CIENCIAS DE LA TIERRA.
REFLEXIONES CRÍTICAS Y PROPUESTAS
PARA UN DEBATE
PASCUAL TRILLO, J.A.
Cen o de P o eso es y de Recu sos Mad id-No e. Pza. La Remon a, s/n. 28039 Mad id.
SUMMARY
Ea h and En i onmen al Sciences a e analysed in c i icism o m. A di e en ia ion o En i onmen al Sciences and
Ea h Sciences as di e en subjec s is p oposed. In he case o En i onmen al Sciences, a « axonomy» o con en s is
included wi h he pu pose o acili a ing he p og amme o he subjec . En i onmen al Sciences should be a unk
subjec o all he s uden s in Pos Obliga o y Seconda y Educa ion («bachille a o»), while Ea h Sciences, a new
sugges ed subjec , should be a subjec only o he modali y o Sciences.
La sección Deba es p esen a en es e núme o un a ículo que analiza c í icamen e una de las nue as asigna u as del
Bachille a o: Ciencias de la Tie a y del Medio Ambien e. Una ma e ia que se p esen a algo inde inida en el pano ama
de una e o ma que no da sensación de una g an solidez es uc u al.
En es os momen os se ad ie e un cie o desconcie o en el colec i o de p o eso es de los cen os en los que se a
implan ando es a ma e ia, u o sin duda de la ambigüedad que se e leja ya en su p opio í ulo.
Po ello, pensamos que es e a ículo es opo uno, ya que apo a a gumen os pa a la ealización de un análisis se io de
la azón de se de una asigna u a llamada Ciencias de la Tie a y del Medio Ambien e en el nue o Bachille a o.
DEBATES
342 ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (2)
LAS CIENCIAS DE LA TIERRA Y DEL ME-
DIO AMBIENTE
Las Ciencias de la Tie a y del Medio Ambien e (a pa i
de aho a CTMA) se han con igu ado como una ma e ia
p opia de la modalidad del bachille a o denominada
Ciencias de la Na u aleza y de la Salud (RD 1700/1991),
ubicándose en el segundo cu so de la modalidad de
Ciencias de la Na u aleza y de la Salud (RD 1179/1992).
Es a inco po ación en la educación secunda ia de una
ma e ia especí icamen e di igida al a amien o del me-
dio ambien e ha discu ido de o ma más o menos pa a-
lela a la apa ición de una licencia u a de Ciencias Am-
bien ales en los es udios uni e si a ios (RD 2083/1994).
En el caso de la enseñanza secunda ia, la ap obación
ino p ecedida de una impo an e polémica elacionada
con el «desplazamien o» de la geología de las ma e ias
p opias, quedando sólo como op a i a (AEPECT, 1992).
La CTMA se adsc ibió al «cuad o» de las disciplinas
cien í icas y ue asignada al Depa amen o de Biología
y Geología.
No es ácil delimi a una ma e ia an compleja y « ans-
disciplina » como son las «ciencias ambien ales» en
ningún ámbi o o ni el educa i o. En el espacio uni e -
si a io hay ejemplos sob ados de las di icul ades habi-
das, que en algunos casos han acabado po imposibili a
la con igu ación de los es udios en algunas uni e sida-
des. Allí da la imp esión de que el epa o de las asigna-
u as en e los depa amen os cons i uye el e dade o
caballo de ba alla pa a la con igu ación de los es udios
y las i ulaciones. En el caso del bachille a o, la llegada
de las ciencias del medio ambien e ampoco ha es ado
exen a de polémicas. El que algunas pe sonas pusie an
en es e empeño mucho de su iempo y no pocos es ue zos
ep esen a una labo que a ellos les hon a y a noso os
nos pe mi e es a hoy aquí discu iendo ace ca de los
posibles pun os lacos y de las posibilidades de mejo a.
Vaya, pues, po adelan ado, nues o econocimien o a su
a ea. Pe o c eemos que ha llegado el iempo de e lexio-
na sob e lo que enemos y apo a algunos plan eamien-
os c í icos a la ma e ia al como se ha con igu ado, con
el in de con ibui en alguna medida a ab i un deba e
o ien ado a su posible mejo a, algo que nos pa ece no
sólo posible, sino ancamen e necesa io. Pe o no se nos
malin e p e e: pa imos de la c eencia de que la ma e ia
supone un «paso cuali a i o» adelan e en la in eg ación
de la comp ensión y el análisis de lo ambien al en la
enseñanza secunda ia y, po lo an o, es un peldaño
necesi ado de ue es epa aciones, pe o indispensable.
LAS CIENCIAS DE LA TIERRA
El p ime aspec o que llama la a ención en la ma e ia es
la conjunción de dos «disciplinas» en el í ulo de la
misma. La unión de las ciencias de la Tie a y de las
ciencias del medio ambien e equie e, cuando menos,
una p ime a e lexión.
Si quisié amos busca una e e encia epis emológica
pa a las ciencias de la Tie a, encon a íamos no una,
sino a ias. La p ime a, y posiblemen e la más asen ada
en e noso os, es la que en iende las ciencias de la Tie a
como un nue o campo de es udio, in e p e ación y com-
p ensión de la Tie a ísica como un sis ema plane a io
complejo y global. Nace ía es a concepción de una
«e olución» concep ual de la geología que, pa a algu-
nos, se hab ía quedado « educida», anquilosada e inca-
paz de p og esa como disciplina «su icien e» desde que
la o mulación de la ec ónica global y el desa ollo de
nue os campos con he amien as concep uales y ecno-
lógicas p opias, como la plane ología, la me eo ología,
la geo ísica u o as, hab ía cambiado el «núcleo du o» de
los p og amas de in es igación sob e el plane a Tie a.
Po an o, es a íamos an e un cambio de pa adigma, po
u iliza la conocida exp esión de Thomas Kuhn (1962),
o en e a un nue o p og ama de in es igación, de
p e e i a Im e Laka os.
En e los aledo es de es e sal o cuali a i o de la geolo-
gía a las ciencias de la Tie a des aca Tuzo Wilson, quien
sos enía ya en 1968 que «el campo de la geología se ha
educido» (Wilson, 1968), y ad e ía que los expe os en
emas –que pa a él e an cla e– como los cambios ela i-
os del lími e en e ie a y ma , los e emo os o el calo
e es e «son los geodes as y los geo ísicos, y pocos de
ellos han ecibido una o mación sólida en geología».
Sos enía, Wilson, que «pa ece que hay que ol e a
examina en su conjun o el p og ama de las ciencias de
la Tie a y que asis imos a un cambio semejan e al que se
p odujo cuando la ísica mode na eemplazó la ísica
clásica en la enseñanza uni e si a ia. Debemos es udia
la Tie a como un odo, como un sis ema único». Es a
isión a aba de in eg a el incipien e en oque de sis e-
mas a la Tie a como un odo geo ísico, buscando halla
solución a lo él de inió como «la pé dida de p es igio de
la geología clásica». De en e odas las « e siones»
posibles sob e lo que ep esen a ían las ciencias de la
Tie a, és a es, segu amen e, la que más aledo es en-
cuen a en e los cien í icos de la na u aleza de nues o
país, especialmen e en el ámbi o de la geología o de la
ísica. Desde es a pe spec i a, el «núcleo du o» co-
esponde ía a la ec ónica de placas, una au én ica
« eo ía de la Tie a» como ha sido de inida (Angui a,
1996).
Es a e olución se mani ies a, po ejemplo, en la ans-
o mación de la an igua Associa ion o Teache s o
Geology b i ánica a la ac ual Ea h Science Teache s’s
Associa ion, un p oceso que iene ambién e lejo en
España en la c eación de la ac i a Asociación Española
pa a la Enseñanza de las Ciencias de la Tie a
(AEPECT). En ambos casos, la línea o ien ado a de las
ciencias de la Tie a es iba en la con e gencia de la
geología con la geo ísica, la geoquímica, la oceanog a-
ía, la clima ología y la me eo ología (Angui a, 1994).
Sin emba go, ambién hay que ad e i que en el caso
b i ánico, que ha sido uno de los países con mayo
mo imien o didác ico o ien ado hacia la idea de las
ciencias de la Tie a, la conc eción de és as en los
cu ículos de secunda ia no ha conseguido supe a la de
DEBATES
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (2) 343
unas «ciencias na u ales» (biología más geología), del
ipo de las adicionalmen e exis en es en los cu ículos
españoles (King, 1992).
Sin emba go, no es és e el único plan eamien o posible
pa a las ciencias de la Tie a. Así, la geog a ía ísica,
adicional, campo limí o e de la geog a ía con la geo-
dinámica y la geomo ología, man iene un cons an e
in e és po la explicación global de la supe icie del
plane a Tie a y los paisajes mundiales en una posible
acepción de ciencias de la Tie a: encon a emos es e
ipo de en oque en la p opues a de una «ciencia del
paisaje» en geóg a os (Bolós, 1992) o en ecólogos
(González Be náldez, 1981), así como en la denominada
ecogeog a ía p opues a po los anceses Jean T ica y
Jean Killian (1979), p oceden es, espec i amen e, de
los campos de la hid ogeog a ía y la eda ología. En es e
úl imo caso se busca la con luencia en e lo ecológico y
lo geog á ico, como comp ensión espacial de los sis e-
mas ecogeog á icos, buscando la aplicación de modelos
de o denación e i o ial y plani icación ísica (és a
suele se la p incipal o ma de inco po ación de los
depa amen os de geog a ía a las nacien es licencia u as
españolas en ciencias ambien ales). Con enidos adi-
cionales de es as isiones ambien ales de la geog a ía y
la geodinámica son los elacionados con el e i o io y su
o denación, los paisajes o los iesgos geológicos y cli-
má icos (que sí apa ecen en e los con enidos de CTMA),
pa icula men e po su elación con la plani icación
e i o ial. Es a segunda ap oximación, menos consoli-
dada aquí bajo la denominación de ciencias de la Tie a,
es a ía más ce cana, pues, a la idea de lo que se a
con igu ando como el campo eme gen e de las ciencias
ambien ales.
Acepciones muy di e en es de o as ciencias de la Tie a
son aquéllas en las que el núcleo de in e és se o ien a
hacia la his o ia de la ida como el aspec o pa icula y
de ini i amen e pe sonalizado de nues o plane a. Aun-
que cab ía espe a que es e ipo de p opues as inie a del
campo de la biología (y, en pa e es así), ambién hay
geólogos, paleon ólogos y químicos en e los p incipa-
les implicados en la c eación de es a línea epis émica. Si
hubie a que educi a dos los nomb es de los p incipales
esponsables de la misma, nos queda íamos con los de la
bióloga de Bos on y Massachuse s, Lynn Ma gulis, una
au én ica e oluciona ia del campo de la biología e olu-
i a, y con el químico independien e James Lo elock, el
p incipal impulso de la con o e ida eo ía Gaia. Tal
ez el cen o i adian e de es a isión, que cabe ambién
ilda de ciencias de la Tie a (« i a»), sea el de los
cu sos de e olución ambien al (Ma gulis y Olendzenski,
1992), he ede os de las p opues as del uso Valdimi I.
Ve nadsky y apoyados po las in es igaciones de la
o icina de las Ciencias de la Vida de la NASA. Es a
nue a biología holís ica o sis émica ha ecibido ambién
la denominación, algo en e esada, de «biogeoquímica
e olu i a plane a ia».
Va ios son, pues, los an eceden es exis en es sob e los
que sus en a el é mino de «ciencias de la Tie a», desde
la geo ísica a la biogeoquímica, con o sin inclusión de la
ida como explicación u obje i o cen al de nues os
in e eses (desde la Tie a como sis ema geo ísico a la
Tie a como Gaia). La p egun a que cabe o mula se es:
¿De cuál se eclaman deudo as las ciencias de la Tie a
de la ma e ia de bachille a o?
En el cu ículo o icial, sin emba go, no hemos encon a-
do una espues a cla a a esa p egun a. Hab íamos apos-
ado po la p ime a in e p e ación, sob e odo debido a
las causas que se adi inan en la con e sión de las
ciencias medioambien ales de la p ime a p opues a mi-
nis e ial a las ac uales ciencias de la Tie a y del medio
ambien e (con on ación con la geología y, al ez, con
la geog a ía); pe o llama la a ención la ausencia explíci-
a del «núcleo du o» de ales ciencias de la Tie a en e
los con enidos o iciales: no apa ece la ec ónica de
placas de o ma explíci a, aunque se pueda adi ina as
el apa ado de geos e a que incluye, de odos modos,
ambién la adicional íada de p ocesos geodinámicos
ex e nos (e osión, anspo e y sedimen ación). Tampo-
co es su icien e el peso de la oceanog a ía ísica, la
me eo ología o la geo ísica en el cu ículo como pa a
jus i ica una ciencias de la Tie a «wilsonianas».
Pe o menos encajan las o as in e p e aciones (pa icu-
la men e las úl imas), dado que no hay alusión ni di ec a
ni indi ec a al o igen y e olución de la ida en la Tie a,
si no es en la o ma educida incluida en el epíg a e «La
humanidad y el medio ambien e» como «los cambios
ambien ales en la his o ia de la Tie a como esul ado de
las in e acciones en e la a mós e a, la hid os e a, la
bios e a y la geos e a» (que, además cabe in e p e a
más como una p opues a de in oducción al análisis de
las elaciones en e la humanidad y el medio ambien e,
ya que apa ece bajo ese í ulo gene al). Desde luego,
mucho más p óximo al concep o wilsoniano de ciencias
de la Tie a encon amos los cu ículos de «Biología y
geología» de 1º y de «Geología» de 2º, que no ecogen,
sin emba go, es e é mino.
En la in oducción del cu ículo se explica que se a a de
una p opues a pa a el es udio de los sis emas e es es.
Po an o, la conc eción en los con enidos es iba en los
que es án englobados bajo es e epíg a e («geos e a»,
«a mós e a e hid os e a», «bios e a» e «in e ases en e
las capas e es es»). Sin emba go, es a pa e cons i u-
ye, a nues o juicio, un bloque poco in eg ado con el
es o de la ma e ia, p o ocando con ello no pocos p o-
blemas pa a consegui un a amien o cohe en e de oda
ella: en el ondo, casi consis e en «embucha » odos los
con enidos de geología, geomo ología, ecología, geo í-
sica de las capas luidas, clima ología, e c. (aunque muy
pa cialmen e de inidos) en el in e io de una ma e ia que
se di ige mayo i a iamen e a o os ines. Su «aislamien-
o» del es o es una consecuencia na u al de lo an e io .
Como a a emos de demos a , la «inco po ación» que
se p e ende de la pa e de «ciencias de la Tie a» a la
ma e ia no supone una apo ación in eg ado a y posi i a,
sino que in oduce impo an es dosis de con usión y de
abs acción, y ab e posibles ías po las que algunos han
llegado a conside a que una p egun a del eno de
«di e encias en e g ani os y calizas» puede ep esen a
una opción azonable pa a una p ueba de acceso a la
uni e sidad de es a ma e ia.
DEBATES
344 ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (2)
En esumen, no emos en la inco po ación de las cien-
cias de la Tie a al í ulo de la ma e ia, sino un elemen o
más pe u bado que posi i o; pa icula men e si aquélla
pa e, como odo apun a, de una concepción de «nue a
geología». De se así, ambién ald ía un í ulo como
«Geo ísica y Ciencias del Medio Ambien e»; y, en ese
caso, ¿po qué no c ea ambién una «Ecología y Cien-
cias Ambien ales» o una «Bioquímica y Ciencias Am-
bien ales»? Y así has a el absu do.
Si lo que se p e endía en ealidad (y apoyamos e ien-
emen e) e a c ea un espacio en el bachille a o a las
«ciencias de la Tie a», en endidas de la o ma que an es
se exp esó (geología + clima ología + me eo ología +
oceanog a ía ísica + geo ísica + geoquímica), póngan-
se los medios pa a hace lo bien y sensa amen e, pe o no
se alcancen medias in as que nada bueno depa an,
p e endiendo da un medio gus o a odos y no con o ma
a ninguno (un «medio» ambien e que se hace «cua o y
mi ad» y unas ciencias de la Tie a que se quedan en
me o epaso de algunos emas de ecología y geología).
Las ciencias de la Tie a debe ían encon a una ubica-
ción digna (y no po la pue a ase a) en el úl imo cu so
del bachille a o cien í ico. Es más: c eemos que debie-
an se lo más «globales» posible, in eg ando an o los
nue os e i o ios cien í icos de la « eo ía de Gea» (si así
podemos llama al pa adigma de las ciencias «wilsoni-
nanas» sob e la Tie a ísica), como los de la eo ía de
Gaia de Ma gulis-Lo elock. Se gene a ía así un espacio
educa i o en bachille a o sumamen e in e esan e y ac-
ual, capaz de pe mi i en es a e apa educa i a una
ap oximación inicial a algunos de los más in e esan es
aspec os cien í icos sob e la comp ensión de nues o
plane a y de la ida.
Aunque aquí no en a emos a especula sob e las ca ac-
e ís icas que hab ía de ene al ma e ia, sí apos amos
decididamen e po ella: de endemos el es ablecimien o
de una ma e ia de esas ca ac e ís icas con el ango y
dignidad que equie e, pe o sepa ada, decididamen e, de
las ciencias ambien ales.
LAS CIENCIAS AMBIENTALES
La mayo pa e de los obje i os y con enidos de la
ma e ia de bachille a o se e ie e, de odos modos, al
amplio campo de las llamadas «ciencias ambien ales»,
un campo del conocimien o «en cons ucción» y cons-
an e e olución, que eque i á, sin duda, de cons an es
ac ualizaciones. Tal ez po la necesidad de «hace
hueco» a lo que pudie an ep esen a «las ciencias de la
Tie a» de las que an es hemos hablado, o po o as
azones, lo cie o es que se de ec an ausencias ele an es
(po ejemplo: ¿qué hay de la demog a ía o de la ecología
humana, undamen ales en el análisis ambien al?), así
como una cie a deso ien ación en la exposición de los
con enidos, sob e la que luego insis i emos.
Desde luego que con el iempo y las posibilidades que
una ma e ia de bachille a o puede o ece a la enseñan-
za-ap endizaje del medio ambien e y los p oblemas
elacionados, las ciencias ambien ales encon a án siemp e
se ias limi aciones en es a e apa, de i adas an o de su
ampli ud y complejidad como de su p o undo ca ác e
in e disciplina (si no ansdisciplina ), lo que exige,
en e o as cues iones, una ue e demanda de ac ualiza-
ción en la o mación del p o eso ado si no se quie e que
la ma e ia e mine siendo una especie de «biología y
geología», aunque denominada de o o modo.
Una e dade a ap oximación a las ciencias ambien ales
en el bachille a o supone una ma e ia o ien ada al es u-
dio, comp ensión, análisis e in e p e ación del medio
ambien e y de los p oblemas ambien ales gene ados
como consecuencia de las ac uaciones humanas sob e el
sis ema ísico-na u al, con emplando en ella las pe s-
pec i as ecológica, económica, social, polí ica, é ica y
ecnológica (una idea de la globalidad de los con enidos
de las ciencias ambien ales puede ob ene se consul ando
el índice de lib os esc i os y u ilizados pa a cu sos de
es a disciplina, en e los que puede des aca se el de
Mille , 1992). Las p incipales bases necesa ias pa a es e
en oque es án a o unadamen e incluidas en e los obje-
i os y los con enidos del cu ículo o icial y pod ía
deci se que en ellas es iba la o ien ación y jus i icación
de la CTMA. Pe o algunos aspec os (en e los que se
incluye la cues ión de las ciencias de la Tie a y o os
sob e los que ol e emos más adelan e) pueden des i -
ua en la p ác ica al posibilidad.
Los obje i os
La de inición de los obje i os de la ma e ia es, a p ime a
is a, in e esan e. Es ácil ad e i una o denación in e -
na de los obje i os en unción de la búsqueda de capaci-
dades de ipo concep ual- ac ual, p ocedimen al y axio-
lógico, con o me a la conocida clasi icación de con enidos.
Puede ad e i se que, desde las capacidades de ipo
cogni i o, se hace hincapié en comp ende cues iones de
uncionamien o, explica epe cusiones, analiza cau-
sas, conoce medidas y lími es. Se es ablecen, pues,
obje i os g aduados de conocimien o en unción de los
con enidos a los que se o ien an ales capacidades. Ade-
más, el mayo g ado de ap ehensión concep ual de en e
los que apa ecen («pode explica ») se o ien a a es able-
ce una elación en e los hechos locales y las epe cu-
siones mundiales. En es e sen ido, cab ía in e p e a que
los obje i os más ambiciosos se si úan en la línea de los
con enidos concep uales que pod íamos conside a más
p opios de las ciencias ambien ales (po ejemplo, la
elación en e lo local y lo global en el medio ambien e).
El es o de los obje i os de es e ipo, a excepción del
ela i o a los ecu sos, se di ige hacia aspec os que la
p opia «in oducción» adsc ibe a la pa e de las ciencias
de la Tie a (los sis emas e es es) y a los iesgos
na u ales (que incluyen los de ipo geológico y climá i-
co, pe o igno an o os ipos, incluidos los de ipo bioló-
gico o sani a ios, como las plagas, epidemias, e c.).
Finalmen e, se hace una alusión di ec a a los lími es en
la explo ación de los ecu sos, des acando es e aspec o
conc e o de la p oblemá ica ambien al que an o p eocu-
pó al Club de Roma en los años se en a. Sin emba go, no
DEBATES
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (2) 345
hay indicación explíci a de la p oblemá ica ela i a a las
o as dos uen es de males ambien ales, hoy conside a-
das aún más g a es pa a el ambien e mundial que la
cues ión de los lími es de los ecu sos: los esiduos
(ou pu s o «salidas», en la je ga económico-ecológica) y
la ocupación/al e ación de los sis emas ecológicos. Sin
duda, es posible conside a los desde la aludida elación
en e lo local y lo global, lo que ambién ald ía pa a el
caso de los ecu sos o de los iesgos, aunque és os sí se
mencionan explíci amen e.
Los obje i os ela i os a las capacidades del «sabe
hace » se di igen a e alua en abilidades, in es iga
p oblemas y u iliza écnicas. Sin duda, la capacidad de
in es iga los p oblemas ambien ales es un aspec o cla-
e que, en ealidad, engloba y subo dina a las o as dos,
po lo que ealmen e cons i uye la pau a de los obje i os
en cuan o a los p ocedimien os que hay que ap ende . Se
a a de un obje i o ace ado, aunque, cla o es á, necesi-
ado de conc eción en la p ác ica, pues en la o ma en que
se o mula es an álido aquí como al inal de la licencia-
u a de ciencias ambien ales o del doc o ado.
Finalmen e, se incluyen dos obje i os e e en es a los
alo es, que buscan adqui i conciencia y mos a ac i-
udes. Cie amen e, la edacción del segundo plan ea
p oblemas casi i esolubles pa a su e aluación, pe o,
como e emos, los c i e ios de e aluación soslayan
ancamen e la e aluación de ambos obje i os (sal o, al
ez, en el úl imo c i e io, que busca que se asegu e
conoce algunas medidas que posibili en la aplicación
de ales ac i udes en compo amien os, lo que desde
luego no es poco).
Respec o a los obje i os, se encuen a una o ien ación
álida pa a las ciencias ambien ales, aunque ealmen e
pod ía hace se con un mayo es ue zo de sín esis, de
o ma que se esumie an en:
– adqui i las capacidades de conoce , comp ende y
explica las causas y consecuencias de los p incipales
p oblemas ambien ales y del p opio uncionamien o del
medio ambien e;
– plan ea y ealiza pequeñas in es igaciones sob e
aquéllos capaces de o ece explicaciones y da o ien a-
ción en las soluciones a los mismos; y
– se sensibles y ac i os en la p eocupación ambien al
desde una pe spec i a democ á ica solida ia y é ica con
la na u aleza y el es o de la humanidad.
Los con enidos
De los con enidos, cabe deci que no hay una lógica o
cohe encia su icien e en la o denación dada bajo los
epíg a es p opues os. Sin duda, se encuen a una acep a-
ble can idad de con enidos capaz de posibili a p og a-
maciones más que amplias en ma e ia de ciencias am-
bien ales, pe o ambién se in oduce una conside able
con usión a a és de la o ma en que se p esen an, así
como po la exis encia de algunos aspec os más que
cues ionables. Vayamos po pa es.
Apa e del apa ado de «Ap oximación al abajo cien í-
ico», p esen e en odas las ma e ias cien í icas del
bachille a o, hay cua o epíg a es a modo de «bloques».
Son: «La humanidad y el medio ambien e», «Los sis e-
mas e es es», «Las elaciones en e la humanidad y la
na u aleza» y «Medio ambien e y desa ollo sos enible».
Con excepción de «Los sis emas e es es», no se ad-
ie e cla idad en odo ello ni sob e lo que luego englo-
ban, abusando de la ei e ación. Si nos asomamos al
in e io , encon a emos un caos impo an e. A modo de
ejemplo: as el epíg a e de «La humanidad y el medio
ambien e», halla emos «La eo ía de sis emas» o «Los
cambios ambien ales en la his o ia de la Tie a como
esul ado de las in e acciones en e la a mós e a, la
hid os e a, la bios e a y la geos e a», mien as que «La
e olución de las elaciones en e la humanidad y la
na u aleza» no se encuen a, como cab ía espe a , en el
bloque de «Las elaciones en e la humanidad y la
na u aleza», sino en el apa ado de «La humanidad y el
medio ambien e». Los «Impac os ambien ales» se en-
cuen an en el apa ado i ulado «Las elaciones en e
humanidad y na u aleza», pe o «La e aluación del im-
pac o ambien al» apa ece bajo el epíg a e de «Medio
ambien e y desa ollo sos enible». Ve dade amen e, si
los epíg a es dicen poco e in o man menos, pod ían
habe se eliminado: al como apa ecen causan más con-
usión que cla idad.
C eemos, po an o, que desp ende se de ales í ulos,
desman ela los supues os «bloques» y empeza a o de-
na de o a o ma los con enidos, ag upándolos de nue-
o, es un eje cicio ecomendable pa a el p o eso ado.
Un caso apa e, lo cons i uye el apa ado «Sis emas
e es es». Ag upa, como imos, lo que de «ciencias de
la Tie a» iene la ma e ia, de acue do con la «in oduc-
ción», pe o esul a se un conjun o pa cial y poco de i-
nido de con enidos sob e ene gé ica e es e, geodiná-
mica ex e na, climas y dinámica de capas luidas y
ecología A ello se añade un úl imo apa ado ealmen e
desconce an e, pues, aunque pa ece que e en oca el
es udio de las in e ases en e los an e io es sis emas
e es es, e mina o eciendo una elación pa cial y
con usa de ¿ecosis emas?, ¿eco onos?, sin acla a su
inalidad en el con ex o gene al y sin que haya ampoco
e e encia pos e io en los c i e ios de e aluación. Po
o a pa e, la p esen ación de los con enidos de los
sis emas e es es, lejos de a o ece un a amien o o
en oque sis émico po el que se dice apos a (y que
esul a sumamen e adecuado en las ciencias ambien a-
les), conduce más ácilmen e a un plan eamien o opues-
o de ipo educcionis a: geología, biología, clima olo-
gía... ¿Pe o no quedamos en que el obje i o en el es udio
del medio ambien e es el p opio sis ema ambien al?
¿Cómo p e ende , pues, un en oque sis émico si se sepa-
a la «ene gía de la geos e a» de la «ene gía de los
ecosis emas» y de la «ene gía de la a mós e a e hid os-
e a», como pa ece deduci se de la o ganización de
con enidos expues a? Aunque es e bloque a o ece la
inclusión de nume osos con enidos, queda inconexo y
aislado, y, sob e odo, se con ie e en una uen e po en-

DEBATES
346 ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (2)
cialmen e in oduc o a de en oques y con enidos di ícil-
men e coinciden es con el a amien o «ambien al» de la
o ien ación p imo dial de la ma e ia. Po odo ello,
esul a ancamen e p escindible.
En cuan o a los o os con enidos, más cohe en es con el
núcleo p opio de las ciencias ambien ales, con ienen
ambién algunos p oblemas no sólo en cuan o a su
p esen ación y o denación (ya comen ados), sino po la
p esencia de imp ecisiones e, incluso, de «e o es». No
se o ece un ma co sis émico que englobe los emas
a ados (o ayude a hace lo), lo cual se acili a ía si se
p esen asen los emas en unción de su elación con las
«en adas» (inpu s) al sis ema socioeconómico desde el
medio na u al (cues iones ela i as a los ecu sos), con
las «salidas» (ou pu s) de aquél (cues iones ela i as a
los esiduos, emisiones, e luen es: con aminación en
suma), o de los p oblemas de i ados de la ocupación,
al e ación y gene ación de endencias y dinámicas en los
ecosis emas ( iesgos, deg adación y des ucción de sis-
emas ecológicos, e c.). Tampoco se p opicia el análisis
de la c isis ambien al y de las epe cusiones sociales a
una escala global, necesa io, po o a pa e, pa a abo da
el acie o (ese sí) de inclui la cues ión del desa ollo
sos enible como con enido cla e de la ma e ia. Sin
emba go, en es e pun o es p eciso hace una e e encia
especial, debido a su impo ancia y a las posibles epe -
cusiones, de la inadecuada e e encia a dos modelos:
«conse acionis a» y de «desa ollo sos enible», an o
en los con enidos como (lo que ag a a el p oblema) en
los c i e ios de e aluación. Lo e emos a con inuación.
La cues ión de los modelos de desa ollo
A es as al u as, la conside ación de espues as globales
pa a los p oblemas ambien ales es un con enido indis-
pensable en odo p og ama de ciencias ambien ales. Ello
lle a siemp e a la necesidad de a a la causa úl ima de
aquéllos: los modelos de desa ollo. La búsqueda de una
o ma al e na i a de compa ibiliza la conse ación del
medio ambien e con el desa ollo humano, denominada
desde el in o me de la Comisión B und land (WCED,
1987), como «desa ollo sos enible», y pos e io men e
a alada, comple ada y e o zada desde o os o os in e -
nacionales, en e los que des aca la Cumb e de la Tie a
y su Agenda 21 (o icialmen e aducido aquí como
P og ama 21), cons i uye un ema indudablemen e cla e
den o de la emá ica ambien al ac ual e, incluso, en el
ámbi o de la p og esi a e olución de la educación y de
la enseñanza de las ciencias en pa icula , como algunos
han p opues o (Sáez y Riqua s, 1996).
El desa ollo sos enible en a, pues, en el cu ículo del
bachille a o a a és de las ciencias de la Tie a y del
medio ambien e, lo que ep esen a un indudable acie o.
Sin emba go, no lo es la o ma en que se p esen a:
en en ado a un supues o «modelo conse acionis a»,
an o en los con enidos del cu ículo o icial como en los
c i e ios de e aluación (c i e io 10: «Di e encia an e un
p oblema ambien al los a gumen os del modelo “conse -
acionis a” y los del “desa ollo sos enible”»).
Po que... ¿cuál es el «modelo conse acionis a»?
Si hubie a que as ea la pis a a ese supues o modelo, lo
más lógico se ía supone que se a a del modelo p o-
pues o po el sec o conse acionis a, es deci , aquéllos
que han enido p omo iendo la conse ación de la
na u aleza. A o unadamen e se a a de un sec o iden-
i icable a escala mundial, aunque muy amplio. El e e-
en e más global se ía el ep esen ado po la UICN
Unión Mundial pa a la Na u aleza, la o ganización in e -
nacional que ag upa es ados, agencias gube namen ales
y o ganizaciones no gube namen ales. Es a o ganiza-
ción, undada en 1948, inco po a hoy a unos 880 miem-
b os (gube namen ales y no gube namen ales) p oce-
den es de 133 países y es conside ado como el o o más
ep esen a i o de ese sec o «conse acionis a». En on-
ces, ¿cuál es el modelo que p opugna?
En 1980, la UICN p omo ió, jun o al P og ama de
Naciones Unidas pa a el Medio Ambien e y el Fondo
Mundial pa a la Na u aleza, la llamada «Es a egia Mundial
pa a la Conse ación» (UICN-PNUMA-WWF, 1980),
un documen o en el que se o mulaban obje i os y
p io idades pa a la acción nacional e in e nacional, des-
de la idea de que la conse ación no es la an í esis del
desa ollo. Más a de, en 1991, la misma UICN, de
nue o en o ma conjun a con PNUMA y WWF, lanzó
una ac ualización conocida coloquialmen e como la «es-
a egia mundial de conse ación pa a los no en a», que
se publica ía bajo el nomb e de «Cuida la Tie a. Es a-
egia pa a el Fu u o de la Vida» (UICN-PNUMA-WWF,
1991). Se a a, po an o, de la p opues a más ce cana a
lo que pod íamos en ende como «el modelo conse a-
cionis a». Al lee lo, nos opa emos con que el p ime
e cio del documen o se cen a en de ini los «P incipios
pa a una Sociedad Sos enible» y que odo el documen o
(que incluye p opues as de acciones, aplicación y segui-
mien o) se basa en «una es a egia mundial amplia y
explíci a pa a los cambios necesa ios a in de cons ui
una sociedad sos enible» (p. 8 de la e sión española).
¿Dónde es á, pues, la di e encia que nos pide conoce la
ma e ia de bachille a o y llega a se exigida po uno de
sus c i e ios de e aluación?
Si pa imos del In o me de la Comisión B und land, ya
aludido, como p ime hi o en la de inición de la idea de
desa ollo sos enible, encon a emos que és e se de ine
como aquél «que sa is ace las necesidades de la gene a-
ción p esen e sin comp ome e la capacidad de las gene-
aciones u u as pa a sa is ace sus p opias necesida-
des» (pun o 1 del capí ulo 2), y que se con apone a
modelos de desa ollo incapaces de asegu a dicha «sos-
enibilidad» (po an o, «insos enibles»), que son, po
o a pa e, los que dominan el pano ama in e nacional y
cuyas secuelas son analizadas po el in o me. Algo
semejan e encon a emos en el documen o «Cuida la
Tie a», donde el desa ollo sos enible se de ine como
«mejo amien o de la calidad de ida humana den o de la
capacidad de ca ga de los sis emas sus en ado es de
ida», o en la p opia Agenda 21. En odos los casos, la
con on ación se da en e los modelos de desa ollo
sos enible (pa a los que, cie amen e, se han o mulado
muchas de iniciones y equie en de una p og esi a
«cons ucción») y modelos «insos enibles» (que, ade-
más, esul an se los mayo i a iamen e igen es y domi-
DEBATES
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (2) 347
nan es en el mundo). No hay o ma de encon a la
p e endida iden idad de un «modelo conse acionis a»
con apues o al del «desa ollo sos enible», y ampoco
lo halla emos en la abundan e li e a u a gene ada po
pensado es y p oponen es eó icos de las ideas del
«desa ollo sos enible», como Daly, Cos anza,
Ba holomew, El Se a y, Gallopin... ¿Cómo puede,
pues, el p o eso ado acome e la enseñanza de es a
con aposición y de qué mane a puede el alumnado
en en a se al c i e io de e aluación aludido?
No sólo la pa icipación del sec o «conse acionis a»
en la génesis del «desa ollo sos enible, sino incluso su
ca ác e p ecu so , es algo comúnmen e econocido po
quienes eo izan sob e la ecien e his o ia de es a p o-
pues a (Jiménez He e o, 1996); no pa ece, po an o,
de endible el plan eamien o –más que con uso, e óneo–
de los con enidos de la ma e ia de bachille a o, que,
además, llega a e o za se en los c i e ios de e aluación,
aumen ando con ello la g a edad de sus consecuencias.
Los c i e ios de e aluación
Hay que insis i en la impo ancia de es a pa e del
cu ículo o icial, que de ine algo así como los con eni-
dos básicos, y que, en ma e ias como és a, iene un alo
pa icula men e des acado, po cuan o es o ien ación
cla e pa a la elabo ación de las p uebas de acceso a la
uni e sidad, en las que el «con ol» po pa e del p o e-
so ado que ha impa ido la ma e ia es mucho meno que
en el caso de su p opia e aluación du an e el bachi-
lle a o.
Cabe exigi , po an o, que los c i e ios de e aluación en
una ma e ia suscep ible de se examinada en la PAU
sean especialmen e equilib ados y cohe en es. Sin em-
ba go, en el conjun o de los once c i e ios de e aluación
ap obados pa a es a ma e ia an compleja y amplia, se
ad ie e una conside able dosis de he e ogeneidad que
poco con ibuye a lo an e io . De hecho, el p ime
c i e io («Explica algunas epe cusiones que las al e a-
ciones medioambien ales p o ocadas po el homb e pueden
p oduci en la na u aleza») inicia la se ie de una o ma
an amplia y abs ac a que casi ampa a cualquie cues-
ión: después de ese c i e io casi sob an odos los demás,
piensan algunos.
O o c i e io pos e io , pa iendo de una idea co ec a
que a a de enlaza con el obje i o cen al de la ma e ia
en elación con los p ocedimien os, se e ela, sin emba -
go, como p ác icamen e imposible de se lle ada a la
PAU (po supues o, cabe acep a que pueda se lo, de una
o ma más equilib ada, a lo la go del cu so, pe o no hay
que ol ida la impo ancia, al ez exage ada, pe o eal,
que sigue eniendo el examen de acceso a la uni e sidad
an o pa a los alumnos de es os cu sos como pa a la
de e minación de las ac i idades de enseñanza po pa e
del p o eso ado). Se a a del c i e io 3 («Plani ica una
in es igación pa a e alua los iesgos más ecuen es,...»):
¿Cómo hace lo ale en las p uebas de acceso? ¿Cómo
e i a que, si no en a en aquéllos, pie da ele ancia pa a
el p o eso ado?
Po o a pa e, se ad ie e un exceso de especi icidad en
algunos c i e ios (sob e odo eniendo en cuen a que sólo
hay once pa a oda la ma e ia) que esco a án de o ma
injus i icada la enseñanza y el ap endizaje de los con e-
nidos de la ma e ia, que se quie en globales, hacia el
de alle poco ele an e. En es e caso es á el de «U iliza
écnicas químicas y biológicas pa a de ec a el g ado de
con aminación p esen e en mues as de agua,..», cuya
pa e explica i a pos e io hace explíci a e e encia a
écnicas como la DBO, el oxígeno disuel o, e c. Si ya es
cues ionable la elección ( epi o: en e an sólo once
c i e ios que se en iende han de es ablece los «míni-
mos» a ap ende po odos) de las écnicas bioquímicas
de de ección de la con aminación de aguas, la iden i ica-
ción de es e único ipo de écnicas de de ección en e los
c i e ios de e aluación hace que és as se con ie an en
una pa e « undamen al» en el abajo educa i o de la
ma e ia. ¿Pe o lo son? ¿Y po qué no la medición de la
e osionabilidad, o de la con aminación del ai e, o de la
pé dida de biodi e sidad...? Nume osos p o eso es, además,
a endiendo a la explicación de que los alumnos end án
que sabe «a pa i de que ellos diagnos iquen su g ado
de adecuación [de las aguas] pa a el desa ollo de la ida
o el consumo humano», e minan haciendo de las ablas
y de los alo es legales de calidad de aguas un obje i o
cen al del ap endizaje, ab iendo un campo que pa ece
ancamen e poco jus i icable en una ma e ia de es as
ca ac e ís icas, globalidad y ni el educa i o. Pe o la
PAU, puede luego pedi ...
En o os c i e ios se ad ie en ambién excesi as con-
c eciones en un ma co, a su ez, excesi o. Es el caso de
«E alua el impac o ambien al de un p oyec o...», en
donde se exige de o ma «p e enciosa» pa a el ni el
educa i o una capacidad que es, en ealidad, una écnica
compleja de ca ác e p e en i o, en e o as. ¿Po qué
no, en onces, «se capaz de plani ica el medio ísico»,
«o dena el e i o io» o «hace una ecoaudi o ia»?...
Aunque ha ascendido más en e la ciudadanía el ema
de la EIA, pa ece ía ecomendable que la ma e ia le
encon ase una ubicación y o ien ación cohe en e con el
ipo de écnica que ep esen a, así como un g ado de
p o undidad en la exigencia de su conocimien o que
pa ezca adecuado, lo que no ocu e aho a. Además, en la
explicación del c i e io de e aluación, la e e encia a
una écnica p ecisa (la ma iz de Leopold) e mina o ien-
ando la enseñanza de las medidas p e en i as (que
pod ían se el con enido eal de ap endizaje) hacia el uso
y abuso de es as ma ices que, si bien ep esen a on un
inicio his ó ico en las écnicas de EIA, hoy ya apenas se
u ilizan. ¿No es más sensa o, en odo caso, conoce algo
ace ca de la exis encia y ipo de écnicas de p e en-
ción? (y, si la EIA se conside a su icien emen e im-
po an e, sabe del p ocedimien o –es udio, e alua-
ción y decla ación de impac o ambien al– más que de
la aplicación de una écnica especí ica y, además, ya
casi abandonada).
De igual modo, el sesgo dado po la especi icidad de los
con enidos de muchos de los c i e ios hace que la habi-
ual aducción de los c i e ios de e aluación en pau as
de o ien ación ace ca de lo undamen al a enseña /
ap ende cons i uya un g a e p oblema en la aplicación
DEBATES
348 ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (2)
p ác ica de la ma e ia a las aulas (y en con a de las
p e ensiones y obje i os, co ec os y jus i icados, de la
misma). Po plan ea algunos o os ejemplos, algan los
siguien es: el es udio del p oblema de la con aminación
a mos é ica, desde los c i e ios de e aluación, nos lle a-
ía a cen a nos de alladamen e en la capacidad di uso a
de la a mós e a; el es udio de la bios e a nos emi e a la
mal llamada « egla del diez po cien o» en la ansmisión
de ene gía den o de una ed ó ica; no apa ecen cues-
iones básicas espec o al ema de la incapacidad o
desa ención po pa e del sis ema socioeconómico po
ce a los ciclos de ma e ia; la insis encia de los con e-
nidos en el ema de los ecu sos se educe, en los c i e ios
p opues os, a la cues ión de las uen es de ene gía o a la
p opues a de medidas comuni a ias...
En esumen, más que de ini aspec os cla es y básicos,
y se i de o ien ación global sob e los con enidos y los
en oques, los c i e ios con unden y sesgan inadecuada-
men e. Eso no pa ece azonable en ninguna ma e ia, pe o
mucho menos en una que es no edosa y suscep ible de
se cali icada en una p ueba de acceso a la uni e sidad,
lo que debe ía lle a a su econside ación.
Una p opues a de o denación de los con enidos de
ca a a la p og amación
Llegado es e pun o, pa ece p eciso ascende del análi-
sis c í ico a una p opues a de eo ganización de los
con enidos, a ando con ello de posibili a una isión
más cohe en e con lo que se ha dicho.
Hay que eco da que, desde el pun o de is a que aquí
se de iende, lo más adecuado esul a ía la di isión de la
ma e ia en dos: unas ciencias de la Tie a (en endidas
desde el pun o de is a an e io men e expues o) y unas
ciencias ambien ales. Aquí sólo se plan ea á una posible
o ganización de los con enidos pa a es a segunda ma e-
ia. De man ene se en su ac ual con igu ación, lo menos
malo nos pa ece di e encia dos pa es independien es
den o de la ma e ia, siguiendo el í ulo. Sin emba go,
c eemos que el iempo disponible no es en absolu o
su icien e pa a desa olla mínimamen e ninguna de las
dos, po lo que, en ealidad, se ía una us ación an o
pa a la una como pa a la o a.
Pa a las ciencias ambien ales, se pa e de la acep ación
de que la mayo pa e de los con enidos exis en es en la
ac ual CTMA esul an álidos (a excepción de los que se
e ie en algo más a las ciencias de la Tie a expues os
sob e odo en «Sis emas e es es»), aunque debe ían
se o ganizados de di e en e o ma, con o o en oque,
impo ancia y ca ego ización. Pos e io men e, es as nue as
o ien aciones debe ían e se e o zadas en los c i e ios
de e aluación.
Según es o, los con enidos ambien ales pod ían ca ego-
iza se con o me a la siguien e « axonomía»:
a) Con enidos que pe mi en o ien a la me odología o
didác ica más ecomendable pa a la ma e ia
Se a a undamen almen e de los que ya apa ecen in-
cluidos en el cu ículo igen e bajo el epíg a e «ap oxi-
mación al abajo cien í ico». A ellos debie an añadi se
aquellos mé odos de enseñanza-ap endizaje que, esul-
ando se p ocedimien os p opios del abajo cien í ico,
apa ecen como idóneos pa a es a ma e ia, en e los que
es án los es udios de casos, las simulaciones, la solución
de p oblemas, las pequeñas in es igaciones...
Na u almen e, es e bloque iene un sen ido undamen al
de o ien ación didác ica y me odológica, y, aunque,
lógicamen e, deben compo a ap endizajes conc e os
de ap ehensión de mé odos y p ocedimien os de indaga-
ción, in es igación, azonamien o, e c., su inalidad es
con e i se en una he amien a del sabe hace que se
ap ende, u iliza y adquie e median e su aplicación en el
ap endizaje de o os con enidos. Se a a ía, en la
clasi icación habi ual de con enidos, de p ocedimien os
de ipo muy gene al (Coll, Pozo, Sa abia y Valls,
1992).
b) Con enidos capaces de p o ee de un en oque gene al
y un «núcleo du o» concep ual a la ma e ia
Incluye la eo ía de sis emas, en endida undamen al-
men e desde su capacidad de p o ee un «en oque sis é-
mico» undamen al pa a la comp ensión del «medio
ambien e», que cons i uye el e dade o «núcleo du o»
concep ual. Es deci , son el obje o de es udio, comp en-
sión e in e p e ación (el medio ambien e) y la «he a-
mien a» capaz de acili a nos ese es udio, comp ensión
e in e p e ación (el en oque de sis emas); algo semejan e
a lo que ya Rosnay (1977) denominó en su momen o
como el mac oscopio. La eo ía de sis emas, po an o,
adquie e un sen ido pe cep i o y casi ins umen al: de
hábi o en la o ma de en oca el es udio del medio
ambien e y los p oblemas ambien ales, huyendo, po
an o, de la en ación de se con e ida en una «lección»
di e enciada y casi aislada del p og ama, como es á
ocu iendo en la ac ualidad en algunos casos. En es e
sen ido, además, de las es e siones exis en es pa a el
concep o de medio ambien e (Tabla I), la ma e ia elegi-
ía p e e en emen e la concepción sis émica.
c) Con enidos que ep esen an concep os cla e
Son aquellos con enidos e ideas p oceden es del en oque
sis émico que han de se aplicados y u ilizados en la
cons ucción concep ual del sis ema ambien al (su mo-
delización) y en la in e p e ación de la dinámica y
uncionamien o de los sis emas na u al y socioeconómi-
co, esul ando la ía po la que se in e p e an y explican
los p oblemas ambien ales den o de un ma co global. Se
a a de concep os del ipo de las en adas o inpu s de los
sis emas ( ecu sos), salidas o ou pu s ( esiduos), modi-
icaciones (impac os), al e aciones de p ocesos ( iesgos
inducidos), dinámicas (p ocesos) o al e aciones de ocu-
pación y lími es (capacidad de ca ga o acogida), e c.
Sólo bajo es os esquemas sis émicos es posible da una
cohe encia concep ual a una ma e ia compleja y global,
huyendo de su con e sión en un anecdo a io in e mina-
ble de da os y si uaciones (que sólo adquie en sen ido
«enganchados» en es e ipo de esquemas).
DEBATES
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1998, 16 (2) 349
d) Con enidos que son mé odos o écnicas de di e so
ipo
Además de los p ocedimien os de ca ác e más gene al,
que de e mina án me odologías didác icas ap opiadas
pa a la adquisición de esos y o os con enidos, hay o o
ipo de p ocedimien os especí icos que cons i uyen mé-
odos o écnicas conc e os. Pueden se o denados en es
escalas de g ado o ni el di e en e, siendo muy impo an-
e la pe cepción de los es ipos y el conocimien o de lo
que ep esen an. Dada la complejidad de unos y la
a iedad de o os, los obje i os educa i os aquí deben
se bien ponde ados, de o ma que en unos casos se
busca á sólo la comp ensión global del sen ido y aplica-
bilidad de ales mé odos, y, en o os, se pod án seleccio-
na y es udia /aplica écnicas conc e as en unción de
las p og amaciones desa olladas, aunque bien pudie an
elegi se o as dis in as en casos di e en es; lo impo an-
e, po an o, no es el dominio de una écnica especí ica
(en las más conc e as), sino conoce su exis encia y
sen ido y, como en el es udio de casos, llega a aplica
alguna de ellas en una si uación conc e a y do ada de
sen ido/signi icación.
La clasi icación je á quica en es ni eles (de más con-
c e o a más global) pod ía se la siguien e: en p ime
luga , las écnicas de medición (p ime ni el); en segun-
do luga , los mé odos o écnicas de alo ación, los de
oma de decisiones écnicas y los de ges ión écnica
(segundo ni el); y, en e ce luga , los sis emas de
o denación e i o ial y plani icación ambien al ( e ce
ni el). Sob e es a clasi icación gene al es posible asen-
a el sen ido y obje o de los ap endizajes que se p e en-
den.
Algunas de las écnicas, sob e odo del «p ime ni el»,
son con enidos de «apoyo». Va ia án, po an o, de
acue do con las p og amaciones de aula que haga cada
cen o. Es deci , si pa a a a sob e un con enido impo -
an e de la ma e ia, como pueden se los p oblemas de
con aminación, en un cen o se elige abaja en de alle
sob e un ipo conc e o de aquéllas, como la eu o iza-
ción pa a la con aminación del agua, en onces esul a á
necesa io u iliza écnicas de medida de es e ipo de
con aminación acuá ica o con lis as y no ma i as ela i-
as. Pe o ello no quie e deci que és os cons i uyan
con enidos «a ap ende » pa a «se exigidos» en las
p uebas homologadas de acceso. Sí lo se án aquellos
aspec os globales de la con aminación (de aguas, a mos-
é ica, de suelos...) cuya comp ensión como p oblemas
ligados a la acumulación, oxicidad o capacidad de
al e ación de las dinámicas na u ales del ecosis ema
e is a un sen ido que los hagan necesa ios pa a com-
p ende globalmen e los p oblemas ambien ales de i a-
dos de «no ce a los ciclos de ma e ia» o de «in oduci
sus ancias noci as, óxicas o pelig osas» en los sis emas
na u ales. Pe o no se á ni necesa io ni posible p e ende
que se engan en cuen a (y menos, que se exijan) odos
y cada uno de los innume ables aspec os que se pod ían
abaja en la ma e ia pa a comp ende el enómeno de la
con aminación y que a ia án en unción del ipo de
ac i idades y la elección conc e a de aspec os que cada
cen o o equipo de p o eso es haya elegido en la aplica-
ción a su ámbi o de conc eción cu icula (su p og ama-
ción de aula). Exigi el ap endizaje de unos ipos conc e-
os de écnicas muy especí icas (de medición, po ejemplo)
de en e las muchas exis en es pa a dis in os enómenos
o p ocesos ambien ales sólo nos lle a á a es ingi el
campo de aplicación conc e a de la ma e ia en cada
cen o y al empob ecimien o y la igidez de una ma e ia
que p ecisa de una g an di e sidad de a amien os
posibles en is as a su complejidad, dada su capacidad
de adap ación amplia a dis in os luga es, in e eses y
o mas de desa olla la. Po ejemplo, puede pa ece
impo an e conoce algo sob e écnicas de medición de
con aminación a mos é ica en un cen o inme so en un
Tabla I
Tipos de concepciones ace ca del medio ambien e.
TIPOS EJEMPLOS
De ca ác e amplio e inde inido, Ma co o en o no i al
enume a i as... Conjun o de agen es ísicos, químicos, biológicos y de los ac o es sociales suscep ibles de
causa un e ec o di ec o o indi ec o, inmedia o o a plazos, sob e los se es i os y las ac i idades
humanas
Do adas de un ca ác e pa cial Conjun o de ue zas o condiciones que ac úan sob e un o ganismo, población o comunidad
o ela i o a un pun o de e e encia (O'Rio dan, 1971)
En o no que in luye o condiciona un o ganismo o conjun o de o ganismos
De ipo sis émico Sis ema complejo de in e elaciones ine es, i as y sociocul u ales, que nos p opo ciona
una nue a dimensión cien í ica bajo el concep o de ciencia del ambien e o ciencia ambien al
(Jiménez He e o, 1989)
Sis emas mul idimensionales de in e elaciones complejas en con inuo es ado de cambio