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Resumen La geografía ha experimentado en España grandes cambios durante las dos últimas décadas del siglo XX, tanto en lo que se refiere a su desarrollo como disciplina académica, como en la práctica del ejercicio profesional. Tras esta etapa de crecimiento subsisten debilidades estructurales, cierta dispersión temática y una insuficiente percepción social de sus posibles funciones. El artículo es una reflexión personal sobre las principales posibilidades y limitaciones que tiene la formación recibida por los licenciados en geografía para desarrollar trabajos socialmente útiles fuera del ámbito de la docencia y la investigación. Contiene también propuestas para mejorar la educación básica recibida, consolidar una formación geográfica aplicable en el libre ejercicio del geógrafo y establecer algunos perfiles profesionales más definidos y socialmente reconocibles. Palabras clave: España, geografía profesional, formación geográfica. Resum. Relacions entre formació i dedicació professional a la geografia espanyola La geografia espanyola ha experimentat grans canvis durant les dues darreres dècades del segle XX, tant pel que fa al seu desenvolupament com a disciplina acadèmica com pel que fa a la pràctica de l’exercici professional. Darrere aquesta etapa de creixement encara hi trobem debilitats estructurals, una certa dispersió temàtica i una insuficient percepció social de les seves possibles funcions. L’article és una reflexió personal sobre les principals possibilitats i limitacions que té la formació rebuda pels llicenciats en geografia a fi de dur a terme treballs socialment útils fora de l’àmbit de la docència i la investigació. També aporta propostes per millorar l’educació bàsica rebuda, consolidar una formació geogràfica aplicable en el lliure exercici del geògraf i establir alguns perfils professionals més definits i socialment reconeguts. Paraules clau: Espanya, geografia professional, formació geogràfica. Résumé. Rapports entre formation et activité professionnelle dans la géographie espagnole Pendant les dernières décades la géographie a tenu en Espagne d’importants changements en relation au développement de la discipline académique et aussi en relation à la pratique de la profession. Après une étape de croissance, on trouve problèmes structuraux, quelque dispersion thématique et une perception sociale insuffisante en relation aux possibles foncDoc. Anàl. Geogr. 39, 2001 37-56 Relaciones entre formación y dedicación profesional en la geografía española Florencio Zoido Naranjo Universidad de Sevilla Departamento de Geografía Física y Análisis Geográfico Regional María de Padilla, s/n. 41004 Sevilla [email protected] Data de recepció: maig 2001 Data d’acceptació definitiva: juliol 2001 DAG 39 001-206 22/7/02 18:26 Página 37
tions. L’article est une réflexion personnelle sur les principales possibilités et limitations de la formation reçue par les licenciés en géographie à l’occasion de développer travaux utiles du point de vue social en dehors de l’enseignement et la recherche. On trouve aussi propositions pour améliorer l’enseignement, consolider une formation géographique appliquée à l’activité professionnelle du géographe et établir quelques profils professionnels bien définis et reconnus par la société. Mots clé: Espagne, géographie professionnelle, formation géographique. Abstract. Relations between education and professional activity in the Spanish Geography Geography in Spain underwent great changes over the last two decades of the 20th century, both in its development as an academic discipline and in professional practice. However in the aftermath of this period of development, structural weaknesses still remain, such as a certain thematic dispersion and insufficient social awareness of the scope that Geography offers. This article is a personal reflection on the main possibilities and limitations of the education received by Geography graduates in order to develop work of social use outside the fields of teaching and investigation. It also includes proposals for the improvement and consolidation of basic education as well as applied geography, and the establishment of some more defined and socially recognised professional profiles. Key words: Spain, professional geography, geographical education. Planteamiento inicial El texto que sigue es una reflexión personal, nutrida no sólo por la experiencia y dedicación propias de un geógrafo durante las tres últimas décadas, sino también por las especiales oportunidades que he tenido entre 1997 y 2001 para conocer mejor la situación de nuestra disciplina. Los argumentos y las observaciones que expongo proceden, en gran medida, de las conversaciones y los debates sostenidos en innumerables reuniones, de las ideas escuchadas en ellas a muchos otros geógrafos, de los estudios e informes encargados por la Asociación de Geógrafos Españoles (AGE) a algunos de sus miembros —individualmente o formando comisiones—, de los contactos con otras asociaciones geográficas y de los trabajos realizados para la creación y el funcionamiento del Colegio de Geógrafos. En el más amplio de los periodos antes mencionados se ha producido, además, un importante número de aportaciones escritas 38 Doc. Anàl. Geogr. 39, 2001 Florencio Zoido Naranjo Sumario Planteamiento inicial Algunas consideraciones sobre la dedicación profesional y la demanda de trabajos geográficos Bases formativas para una mejor orientación profesional Propuesta de mejora de la formación para el ejercicio profesional no docente A modo de conclusión: integrar las iniciativas Bibliografía DAG 39 001-206 22/7/02 18:26 Página 38
valoradoras de las circunstancias propias de la geografía en España: reflexiones personales o de grupo, numerosas contribuciones al conocimiento de determinados aspectos geográficos y algunos estudios teóricos o análisis sistemáticos sobre el nivel de desarrollo de nuestra disciplina; en la medida en que se refieren a las cuestiones tratadas en este trabajo y que los conozco quedan recogidos al final del mismo, en su relación bibliográfica; de su lectura he extraído igualmente determinadas ideas expuestas en este texto. Anticipo también el propósito de contribuir a la superación de ciertos problemas o insuficiencias actuales que, en mi opinión, pasa principalmente por una mejora de las relaciones entre quienes se dedican a la enseñanza de la geografía, especialmente a la formación de los futuros geógrafos, y quienes ejercen como tales fuera del ámbito de la docencia. Aunque parezca obvio, es preciso empezar constatando que en España la geografía ha desbordado ya ampliamente el marco profesional de la enseñanza. Esta circunstancia se ha producido, en gran medida, gracias al empeño de profesores e investigadores en ampliar los campos de conocimiento abordados y en desarrollar conceptual o metodológicamente sus aplicaciones, y, en parte, por su participación directa en trabajos no académicos. Pero también —es preciso reconocerlo— por el esfuerzo autodidacta de muchos licenciados que se han encontrado ante demandas profesionales para las que no disponían de suficiente formación; situación que puede ser entendida como propia de una coyuntura de crecimiento, pero que tiene que ser superada, ajustando en la mayor medida posible las enseñanzas impartidas o recibidas con las tareas y los aprendizajes realizados en los trabajos profesionales encomendados. La causa principal que explica la actual dedicación más abierta y plural de los geógrafos españoles es, sin duda, la mayor demanda social de conocimientos y aplicaciones que entroncan con la geografía, tanto con sus orientaciones tradicionales como con otras de aparición más reciente. El atractivo, interés y valor de los conocimientos geográficos se hace evidente en la gran frecuencia con que muchas otras disciplinas u otros profesionales, desconocedores de nuestros conceptos y métodos, los redescubren. El espacio geográfico —como el tiempo, la materialidad de los hechos, su percepción subjetiva o tantos otros aspectos de la realidad— es de imprescindible consideración para gran número de iniciativas de conocimiento o de actuación; el espacio geográfico en sí o por sí mismo, en las diferentes escalas, es el objeto de conocimiento y actuación propio de la geografía; otra obviedad en la que me parece necesario insistir ante la frecuencia de debates más abstrusos que clarificadores. La utilidad de los conocimientos geográficos en la formación de la personalidad individual se hace aún más patente en un momento histórico caracterizado por una intensa interacción entre lo global y lo local, así como por su percepción constante a través de potentes medios de comunicación e información y por el incremento de la movilidad personal. Desde una óptica social, la valoración de la diversidad natural y cultural que la geografía fácilmente revela y contribuye a explicar, el alcance planetario aunque con importantes Formación y dedicación profesional en la geografía española Doc. Anàl. Geogr. 39, 2001 39 DAG 39 001-206 22/7/02 18:26 Página 39
matices regionales y locales de muchas cuestiones de interés primordial —valores y conflictos ambientales, flujos migratorios, procesos de urbanización y diversificación rural—, y la dimensión espacial de numerosas estrategias territoriales públicas o privadas, entre otras muchas motivaciones, suscitan un interés creciente por aspectos de la realidad que han sido tradicional y ampliamente tratados por nuestra disciplina. El momento actual se caracteriza también por las nuevas maneras de percibir, comprender y hacer operativas la espacialidad y la territorialidad. Circunstancias que otorgan un renovado interés a muchas aportaciones y enfoques geográficos: la percepción externa del planeta, o su imagen en grandes ámbitos captados por sensores remotos y las primeras imágenes detalladas de otros espacios planetarios no terrestres —como la hammada revelada por la nave Pathfinder en Marte—; las teorías sobre un espacio económico discontinuo —«archipelágico»—; la proliferación de ámbitos culturalmente sincréticos o anodinos —los llamados «no lugares»—; las actuaciones y los debates que anuncian la superación o, al menos, el entendimiento más permeable de la territorialidad, junto a la abundancia de propuestas y actuaciones extraterritoriales, son algunos ejemplos que muestran un interés generalizado y nuevos propósitos e iniciativas de otras disciplinas por cuestiones de carácter netamente geográfico. Por estas causas y por muchas otras, está naciendo una nueva y, a veces, más compleja o refinada cultura territorial, en grupos sociales cada vez más numerosos. Se valora más conscientemente el entorno propio o el espacio vivido cotidianamente, al tiempo que hay una mayor disposición e interés para conocer y apreciar otros lugares; el paisaje ha pasado a ser considerado factor de bienestar, calidad de vida e identidad cultural por varios organismos internacionales. En definitiva, hay una actitud más abierta hacia el espacio geográfico, útil para saberse habitante de ámbitos más amplios o para sentirse ciudadano del mundo. En España, la restauración de la democracia y la nueva organización territorial del Estado establecida por la Constitución de 1978 han proporcionado también un nuevo interés a los aspectos espaciales y territoriales. Pronto, los municipios y las comunidades autónomas necesitaron urgentemente clarificar el entendimiento de sus propios territorios y formular propuestas sobre ellos; más tarde, se han establecido apreciaciones semejantes para otros ámbitos espaciales (comarcales, subregionales); finalmente, ha sido necesario definir los planteamientos de coordinación y articulación entre distintos niveles y escalas territoriales. La asunción de nuevas funciones por los entes territoriales más básicos (municipios, mancomunidades y comarcas), la competencia por localizar o rechazar determinados establecimientos o implantaciones y, especialmente, la valoración del territorio propio como recurso principal, han demandado, imprescindiblemente, un conocimiento y una gestión más detallada del mismo. Con las comunidades autónomas aparecen, literalmente, nuevos territorios que, sólo en algunos casos, habían sido estudiados con anterioridad; pero la mayoría de ellos no habían sido administrados nunca unitariamente, por lo que se carecía de criterios netos de actuación y, en mayor medida aún, de 40 Doc. Anàl. Geogr. 39, 2001 Florencio Zoido Naranjo DAG 39 001-206 22/7/02 18:26 Página 40
propuestas. Por todas estas circunstancias se ha reclamado, a partir de la década de 1980, el trabajo de los geógrafos en diferentes organismos públicos locales y regionales; hecho que ha sido reconocido y descrito en diferentes aportaciones (Benabent, Mateu, 1996). En cuanto se refiere a este planteamiento inicial sobre la nueva realidad de la geografía en España, un último argumento me parece destacable: nuestra disciplina se encuentra en un momento crucial como rama del conocimiento científico y como práctica profesional. Ha experimentado un gran crecimiento, aunque heterogéneo, tanto en el plano investigador como en el educativo y de otras dedicaciones profesionales. No creo que corra el riesgo de un estallido —como una burbuja que se quiebra—, pero pienso que si los geógrafos españoles no actuamos de forma cohesionada, aumentarán las dificultades y disfunciones actuales. Existe, en la geografía española, un conjunto tal de hechos, una abundancia de resultados en dedicación y producción, que aseguran una presencia y una inercia duraderas, al menos en el corto y el medio plazo. La cuestión principal ahora, desde mi punto de vista, consiste en encontrar los cauces de participación y el acuerdo sobre las propuestas que disminuyan no sólo el riesgo de fragmentación (entre las áreas de conocimiento y, principalmente, entre geografía física y geografía humana), sino también el de sectorización de nuestra disciplina. Por ejemplo, la dedicación de geógrafos al turismo, la meteorología o los sistemas de información geográfica, entre otros cometidos con mayor demanda actual, puede dar lugar a que, en éstas u otras orientaciones, se produzca su desconexión con el saber matriz. Existen, en definitiva, varias causas principales que crean el riesgo de que la geografía pierda identidad e imagen como disciplina unitaria, circunstancia que, de producirse, exigiría mucho más esfuerzo y dedicación para su resolución que la actual situación de debilidad, dispersión o falta de claridad en los objetivos. Esta coyuntura especial, que puede ser valorada sin dramatismo, como propia de un momento crítico en una fase de gran crecimiento, tiene que ser abordada entre todos los geógrafos sin exclusiones; principalmente mediante un esfuerzo de reflexión conjunta entre formadores y profesionales en el ejercicio libre, si se me permite esta simplificación; debe plantearse con relación a la investigación y a todos los estudios geográficos (básicos, medios y superiores), en las distintas áreas de conocimiento o especializaciones docentes y de investigación. Especial atención merece la licenciatura o titulación de geografía, en relación no sólo con los componentes de los planes de estudio, sino también sobre el ejercicio real de los aprendizajes y la preparación de los licenciados; es necesario que se pueda conseguir en ella una mejor y más completa formación geográfica (teórica, metodológica, instrumental, analítica, explicativa y propositiva); también es imprescindible que la formación recibida responda a la creciente demanda social de conocimientos geográficos, principalmente a la de determinados bienes solicitados por los particulares, por los agentes y empresas del sector privado de la economía y, en último término, a la de servicios prestados a la Administración. Formación y dedicación profesional en la geografía española Doc. Anàl. Geogr. 39, 2001 41 DAG 39 001-206 22/7/02 18:26 Página 41
Algunas consideraciones sobre la dedicación profesional y la demanda de trabajos geográficos El debate iniciado en la década de 1960 sobre teoría y métodos en geografía continúa abierto, tanto a nivel internacional como en España. La publicación de nuevas reflexiones y estudios sigue siendo abundante; en parte por su interés real y quizás también como consecuencia del sistema de selección del profesorado universitario, que establece la necesidad de un trabajo de esta naturaleza, al que más tarde se busca proyección. En cualquier caso, resulta evidente el interés y el apasionamiento de muchos geógrafos docentes por estas cuestiones, así como, hasta ahora, su escasa trascendencia práctica sobre las prestaciones que la geografía ofrece a la sociedad en trabajos profesionales fuera del sistema educativo. Por otra parte, la trayectoria histórica de la geografía en España, tanto como materia educativa en las enseñanzas primaria y secundaria, como su implantación en el sistema educativo e investigador superior, ha dado lugar también a un importante número de estudios. Esta temática sigue mereciendo la atención de investigadores individuales y de grupos o escuelas, que revelan, paso a paso, los principales rasgos de personalidades importantes, muchas de ellas casi olvidadas: sus inquietudes y trabajos, sus relaciones con estudios y escuelas internacionales, entre otros aspectos. Estos estudios explican, en definitiva, el origen y desarrollo, siempre modesto, de una disciplina unida institucionalmente a las ciencias naturales en una etapa inicial poco duradera y, más tarde, de forma definitiva hasta hoy a las humanidades, por su implantación en las facultades de Filosofía y Letras. Junto a estas inquietudes y significativo caudal de trabajos, son mucho más escasos los esfuerzos dedicados al conocimiento de las relaciones entre los contenidos teóricos o docentes y las tareas profesionales de los geógrafos. Es frecuente encontrar menciones a la presencia de algunas importantes figuras de la geografía española en trabajos o iniciativas relevantes de la Administración (propuestas de organización territorial, planificación del desarrollo económico y planeamiento territorial o urbanístico). Menos conocidos son los trabajos y proyectos en los que han intervenido otros muchos investigadores, profesores y departamentos universitarios de geografía durante las dos o tres últimas décadas; si se hiciera un análisis detallado de ellos probablemente se pondrían de manifiesto conclusiones de gran interés operativo. Muy escasos son también los estudios sobre el mercado de trabajo existente para licenciados o titulados especializados en geografía; sus condiciones de empleo, grados de satisfacción en la realización de las tareas encomendadas, trayectorias profesionales seguidas, entre otros posibles enfoques. Estos puntos de vista comienzan a desarrollarse (Farinós, 1999; Miralles, 1991) y están produciendo informaciones y reflexiones de gran interés que el sistema educativo debería tener en cuenta, haciendo un seguimiento y evaluación periódica de los mismos. De acuerdo con estas distintas aportaciones, que describen en mayor o menor medida la trayectoria de la geografía, su proyección social ha sido ante 42 Doc. Anàl. Geogr. 39, 2001 Florencio Zoido Naranjo DAG 39 001-206 22/7/02 18:26 Página 42
todo la de un aprendizaje básico, propio de los niveles escolares primario o secundario. Es también valorada como una rama del saber que aporta conocimientos que sirven como marco de referencia a diferentes estudios, principalmente los históricos, y como unos conocimientos que permiten realizar un inventario general de la realidad contemporánea, a escala planetaria, continental, nacional, regional o local. Menos reconocida es en nuestro país la capacidad de los conocimientos geográficos para relacionar variables naturales y sociales, en general o respecto a espacios reales de diferentes escalas; o su utilidad para reconocer los hechos que permiten el entendimiento y la consiguiente funcionalidad unitaria de un determinado espacio geográfico, o las razones de su especificidad y de su diversidad interna; capacidades que acreditan para analizar, diagnosticar y proponer actuaciones sobre su ordenación y administración como territorio. Pese a su anterior y mayor implantación en el sistema educativo, la geografía tiene una imagen social más distorsionada o peor reconocida que disciplinas más recientes, como la ecología o la antropología. En España pocas personas saben qué puede hacer un geógrafo, qué problemas puede resolver, incluso a veces se crean situaciones personales delicadas, algunas de ellas las he podido constatar en el momento en que se incorporaban a sus primeros puestos de trabajo licenciados que habían conseguido una plaza en la función pública. No se dispone todavía en nuestro país de un censo de geógrafos profesionales no docentes; si bien las asociaciones regionales que los agrupan conocen que sus principales dedicaciones están mayoritariamente relacionadas con la Administración local y regional; bien directamente, como funcionarios a su servicio, bien indirectamente, formando parte de empresas que realizan trabajos de asistencia técnica para dichas administraciones. La incorporación a estas tareas, que es muy desigual en su distribución regional, se ha producido en las dos últimas décadas del siglo XX; inicialmente por necesidades de los nuevos ayuntamientos democráticos surgidos de las elecciones municipales de 1979; más tarde por demanda de las comunidades autónomas recién creadas y generalmente mal dotadas en personal. Recientemente se han publicado varios trabajos analíticos (AGPC, 1999, 2000b; Troitiño, 2001) que detallan las tareas y dedicaciones principales de los geógrafos profesionales no docentes en España. No entraré en esos aspectos, aunque sí haré algunas consideraciones generales sobre las principales aptitudes y oportunidades que han tenido dichos profesionales y sobre la aceptación o valoración social de sus trabajos. La capacidad reconocida más frecuentemente a los geógrafos es su conocimiento e interés por los lugares, por los espacios reales en diferentes escalas. Ello es consecuencia de una larga tradición disciplinaria y de la visión dominante en la sociedad sobre la geografía. Ésta es la razón primera por la que diferentes agentes económicos, sociales o políticos incorporan un geógrafo a determinadas iniciativas; a partir del conocimiento de sus trabajos monográficos se ha buscado al experto, con frecuencia un profesor universitario realizador de una tesis que describió y caracterizó un lugar, una parte de un territorio, o todo él desde un determinado enfoque. Este reconocimiento no ha sido, sin embargo, Formación y dedicación profesional en la geografía española Doc. Anàl. Geogr. 39, 2001 43 DAG 39 001-206 22/7/02 18:26 Página 43
bien valorado por los propios geógrafos universitarios, quizás demasiado enzarzados en discusiones de interés exclusivamente teórico. Por mi parte, añado mi convencimiento de que sin capacidad para apreciar la singularidad contingencia (según Jean Labasse) de cada lugar o espacio real no hay geógrafo; si la disciplina no mantuviera su base más tradicional de conocimientos sobre los lugares y espacios reales no habría geografía; sencillamente porque la sociedad no reconocería la alternativa, posiblemente mucho más fragmentaria y abstracta. Cuando al inicio de la década de 1980 algunos municipios y comunidades autónomas empezaron a contratar a un número significativo de licenciados en geografía e historia especializados en geografía, la cualidad más apreciada de su formación fue la amplitud de su mirada sobre el territorio; su capacidad para analizar o reconocer en él facetas o aspectos distintos, desde los naturales o ambientales hasta los poblacionales y económicos; así como su manejo de diferentes instrumentos y fuentes, cartográficas o estadísticas. Estas características hicieron del geógrafo un elemento conveniente en grupos de trabajo generalmente coordinados por otros profesionales. En tareas de planeamiento urbanístico y en estudios de reconocimiento territorial, las cuestiones relativas al suelo rústico y a los espacios rurales recayeron con frecuencia en los geógrafos, en parte debido a su desconocimiento por los otros profesionales integrados en dichos grupos de trabajo, es cierto, pero también por la preparación específica y la tradición de nuestra disciplina en este último campo de estudio. Las facultades para relacionar e integrar diferentes aspectos de la realidad en un territorio determinado —la tan reiterada capacidad de síntesis—, la ejercen los geógrafos bien formados, no sólo como una aptitud para la descripción o narración, sino también por su dominio de métodos y medidas de integración, por su conocimiento de las bases naturales que contribuyen a explicar determinados comportamientos y procesos sociales, por saber recurrir a la historia para comprender formas del terreno y aspectos presentes en la organización de los espacios reales (quizás esté abusando de esta expresión algo oscura; para mí el espacio real es aquel al que se superpone el absurdo mapa E.1:1 mencionado por Borges en el relato «Del rigor de la ciencia», último de su Historia universal de la infamia). Esta facultad que caracteriza a la buena geografía, y que ha hecho reconocer al gran historiador Georges Duby que sin las tesinas ni las tesis de nuestra disciplina no habría sido posible escribir la Historia de la Francia rural, que él dirigió, se relaciona estrechamente con la transversalidad en los conocimientos, tan alabada actualmente, con las capacidades para generar un orden de comprensión y comunicación respecto a realidades muy complejas, como el territorio en cualquier escala. El interés y la dedicación a lugares o espacios determinados están en la base de la motivación personal de muchos geógrafos, en la larga trayectoria de la geografía y en la imagen predominante que la sociedad tiene de la disciplina. Su aptitud para relacionar y ordenar conocimientos relativos al complejo sistema que es el espacio geográfico en general y cualquier territorio en particular, es la capacidad intelectual más valorada y reconocida a la geografía en grupos de 44 Doc. Anàl. Geogr. 39, 2001 Florencio Zoido Naranjo DAG 39 001-206 22/7/02 18:26 Página 44
trabajo que afrontan hechos o situaciones reales para proponer actuaciones, programas o planes de intervención. Por ello considero que sería oportuno definir a los geógrafos, en su formación común y más básica, como generalistas del territorio, capaces de especializarse en el conocimiento y la intervención en lugares concretos. Esta manera de definir al geógrafo (casi podría ser un lema, una consigna o un eslogan publicitario de la profesión) puede ser más fácilmente comprendida y compartida socialmente. Además, podría ser tomada como un punto de partida que no limita las posibilidades de especialización ulterior de profesores, investigadores o profesionales en aspectos parciales. Así, por ejemplo, denominaciones como geógrafo-urbanista, geógrafo-ambientalista o geógrafo-paisajista, anteponen el nombre básico y común y exoneran de la necesidad de tener que cambiarse el nombre (urbanista, demógrafo, geomorfólogo o climatólogo, entre otros) o de anteponerle otros términos; opciones en mi opinión erróneas que se están produciendo en España con cierta frecuencia y que, obviamente, debilitan y perjudican a la geografía como disciplina unitaria. Este último hecho quizás pueda ser valorado como científicamente intranscendente por algunos, pero es de consideración imprescindible para mantener la presencia e identidad en el sistema científico-institucional, para diferenciar —como hacen otras profesiones— el ingreso en puestos de trabajo y cuerpos facultativos de acceso reglado, o para que la geografía pueda proyectar una imagen socialmente comprensible. Me parece necesario también hacer referencia aquí a algunas de las principales debilidades profesionales de los geógrafos en la situación actual. En primer lugar, quiero señalar su excesiva dependencia del sector público, concretamente, de las administraciones regionales. En relación con la dedicación laboral de los geógrafos españoles a la Administración, la base tiene que ser en el futuro su vinculación con municipios, mancomunidades y comarcas. No sólo porque las posibilidades de empleo sean de mayor cuantía en función de su número y de la todavía escasa dotación en ellos de personal técnico, que debe aumentar, sino también porque una presencia dominante en el ámbito regional podría conducir a posiciones profesionales faltas de realismo, de suficiente conexión con los hechos, procedimientos y causas que están en la raíz de los procesos territoriales, de los cambios y permanencias que se producen en el espacio geográfico real. La todavía escasa implantación de geógrafos en los órganos de la Administración central del Estado, me parece un fenómeno más coyuntural; si se quiere inverso a la oportunidad que brindó la nueva situación democrática en el acceso a corporaciones locales y regionales. Se explica principalmente por la antigua presencia y el alto nivel de ocupación de estos puestos de trabajo por determinados profesionales y cuerpos de la Administración. ¿Puede otorgarse un sentido distinto a la escasísima representación de geógrafos en el Instituto Geográfico Nacional, en clara contraposición con su importancia cuantitativa y cualitativa, en el Institut Cartogràfic de Catalunya o en el Instituto de Cartografía de Andalucía? Formación y dedicación profesional en la geografía española Doc. Anàl. Geogr. 39, 2001 45 DAG 39 001-206 22/7/02 18:26 Página 45
para su puesta en práctica serían decisivas las circunstancias concretas de investigación realizada, profesorado existente o posible y entorno socioeconómico del centro que decida llevarlos a cabo. El perfil denominado «Información geográfica» parte de un mayor interés por los aspectos instrumentales cursados en la licenciatura (cartografía convencional y automática, fotointerpretación, teledetección, estadística, métodos cuantitativos y sistemas de información geográfica). Como ámbito de especialización, puede superar ampliamente dichos aspectos instrumentales, por otra parte tan solicitados en la actualidad y favorecedores de una rápida inserción laboral. La vertiginosa evolución de los aspectos técnicos y del uso de la cartografía para múltiples finalidades hace de este ámbito de especialización no sólo un importante banco de empleo, sino también un campo de dedicación que reclama ideas y criterios generales que relacionen el ejercicio profesional con la docencia y la investigación. Su correcto desarrollo educativo exige importantes dotaciones infraestructurales permanentes y medios materiales fungibles costosos o de escasa durabilidad; condiciones difíciles de cumplir en centros universitarios masificados y con escasos recursos económicos. El perfil llamado «Medio natural» (al buscar una denominación sencilla, pero que posiblemente no contiene todos los aspectos en él incorporables) atraería a los alumnos más interesados y mejor formados en geografía física. Desde el punto de vista de la dedicación profesional no docente, podría incluir aspectos relativos a valoración de recursos naturales, evaluación de impacto ambiental, protección de riesgos, planificación de espacios naturales protegidos y del medio físico en general. Esta orientación requiere complementos formativos, difíciles de obtener en la licenciatura, sobre legislación y administración ambiental, de actividades sectoriales con fuerte impacto y de los medios de protección civil. Con la expresión «Desarrollo territorial y local» se pretende recoger una demanda que en los últimos años se ha convertido en una importante fuente de empleo para distintos titulados, entre ellos los licenciados en Geografía. Las causas principales de este hecho son, por una parte, la opción de muchas corporaciones locales por realizar tareas de promoción económica, ofreciendo mejor los recursos de su propio territorio, y por la necesidad de gestionar fondos comunitarios; por otra parte, la inquietud de muchos agentes económicos locales, ante estrategias muy poderosas de empresas internacionales, les conduce a una mayor valoración de las peculiaridades de su entorno próximo y a la participación en redes. Los geógrafos reaccionan ante esas demandas como profesionales capaces de revelar un amplio abanico de recursos locales y también como buenos conocedores del mundo rural, frecuentemente el ámbito en que surgen las expectativas mencionadas. Este campo de dedicación, que también puede estar abierto a la cooperación internacional para el desarrollo, atrae preferentemente a los licenciados más inclinados hacia los aspectos sociales de la geografía y tiene una conexión importante con la investigación en geografía económica, geografía de la población, geografía industrial y geografía rural. 52 Doc. Anàl. Geogr. 39, 2001 Florencio Zoido Naranjo DAG 39 001-206 22/7/02 18:26 Página 52
En la locución «Ordenación territorial» se puede entender comprendida la planificación física en su conjunto, la urbanística y la territorial, así como los informes y las evaluaciones sobre la incidencia territorial de diversas actividades e implantaciones. Es necesario insistir en que este campo de actividad está plenamente abierto al geógrafo por la jurisprudencia, en cualquiera de los niveles posibles de responsabilidad; sin embargo, su formación generalista aconseja una vinculación preferente a los instrumentos de mayor escala (planes regionales, comarcales y generales, normas subsidiarias, proyectos de delimitación de suelo urbano y planeamiento especial con diverso objeto) o, si se prefiere, evitar los correspondientes a escalas menores (planes parciales, estudios de detalle, modificaciones puntuales), casi siempre más próximos al proyecto técnico. Como ámbito de especialización exige una importante formación complementaria, que han adquirido muchos geógrafos realizando los cursos de urbanismo impartidos hace algunos años por el Instituto de Estudios de Administración Local; profesionales que, en algunos casos, desarrollan actualmente niveles de gran responsabilidad en la Administración pública. Finalmente, el perfil denominado «Difusión de los conocimientos geográficos» no debe ser valorado como menos importante que los anteriores, ni desde el punto de vista del empleo, ni por su cualificación. Cualquiera que conozca las impresionantes instalaciones de National Geographic en Washington D.C., o recuerde muchos de sus excelentes productos, no estimará esta afirmación como exagerada; sin embargo, ¿cómo es posible que en la versión en español de la revista mensual de esta empresa multinacional, sea Enric Lluch —el apreciado maestro de muchos geógrafos catalanes— el único geógrafo que figura como asesor científico en una lista junto a otros quince nombres? Esta orientación profesional requiere otras capacidades —creatividad, intuición para descubrir aspectos geográficos de interés social inmediato, facilidad de comunicación— y una formación complementaria en el manejo de medios y técnicas audiovisuales; al tiempo, muestra mejor que ninguna otra algo que es común a todos los geógrafos: su interés por los lugares y espacios reales de cualquier parte del mundo. Las orientaciones preferentes antes presentadas no reducen las posibilidades que cada persona tenga de situarse ante un mercado laboral tan abierto como el actual en los países desarrollados, al contrario, disponiendo de alguna de ellas muchos licenciados en geografía podrán afianzarse profesionalmente, al adquirir una formación complementaria a unos estudios generales de tan amplios contenidos como los que necesita una buena formación geográfica básica. Representan, por otra parte, la posibilidad de proporcionar perfiles más nítidos a una profesión que en el momento actual aparece, demasiado frecuentemente, con una borrosa imagen de conjunto. Una última cuestión quisiera subrayar en estas reflexiones sobre la formación de los geógrafos para una dedicación profesional no docente: la preparación recibida, tanto en la licenciatura como en los perfiles de especialización, capacita para realizar tareas que en muchos casos tienen que ser llevadas a cabo por equipos de trabajo multidisciplinarios; en relación con esta circunstancia, Formación y dedicación profesional en la geografía española Doc. Anàl. Geogr. 39, 2001 53 DAG 39 001-206 22/7/02 18:26 Página 53
me parece necesario tener en cuenta otros dos aspectos: primero, que los estudiantes deben ser preparados para esa situación laboral y, en segundo lugar, que las peculiaridades formativas de la geografía habilitan para realizar un buen papel en dicho contexto laboral multidisciplinario. A modo de conclusión: integrar las iniciativas El impulso que necesita la geografía en España para consolidarse definitivamente como una disciplina que satisface las demandas que la sociedad le plantea, tiene que provenir del esfuerzo conjunto de todos los geógrafos, sin exclusiones. Aunque en los últimos años han aumentado las ocasiones de colaboración entre geógrafos docentes y profesionales, creo que siguen siendo encuentros esporádicos, basados en relaciones personales más que institucionales. Hay poca conexión entre universidades, escasa relación entre asociaciones geográficas (científicas, culturales y profesionales) y una mínima articulación entre el ámbito de los docentes o investigadores y los geógrafos dedicados a otras tareas. Este alejamiento o ignorancia mutua impide la sinergia que crea la unión de teoría y práctica, al tiempo que favorece la existencia de pequeños grupos de intereses enquistados en organismos y asociaciones. Es imprescindible que los centros universitarios se abran a la participación de profesionales en su función docente, en su organización y en la previsión de sus planteamientos de futuro. No se trata sólo de invitarlos a que participen en alguna mesa redonda o a dar una conferencia de vez en cuando, sino que se deben organizar actividades programadas con mayor desarrollo. Actividades en las que se transmitan las principales cuestiones, características y límites del trabajo profesional; se prevean conjuntamente las prácticas de los alumnos en las empresas y organismos; se promueva la participación de egresados profesionales en los órganos de los centros y departamentos (la presencia en el Consejo Social u otros organismos del conjunto de cada universidad, apenas permite argumentaciones relativas a titulaciones o profesiones concretas), para la evaluación de sus trabajos o resultados y para la orientación de planteamientos de futuro, tales como cambios en los planes de estudio, la definición de los objetivos de la formación geográfica y las líneas de investigación socialmente más convenientes. De la misma forma, es necesaria la participación de los docentes en las organizaciones profesionales. La rápida y todavía reciente evolución de la geografía profesional apenas ha permitido consolidar el asociacionismo de este tipo en unos cuantos casos. La creación y puesta en funcionamiento del Colegio de Geógrafos puede ser la ocasión precisa para una mayor integración de todos los geógrafos, los que ejercen diferentes trabajos e incluso los que buscan empleo y pueden aportar mayor imaginación y realismo a los planteamientos de futuro. Los centros y departamentos universitarios, las asociaciones geográficas de carácter científico o cultural y el Colegio de Geógrafos deberán hacer un esfuerzo conjunto para comunicar a la sociedad española una imagen nítida, más 54 Doc. Anàl. Geogr. 39, 2001 Florencio Zoido Naranjo DAG 39 001-206 22/7/02 18:26 Página 54
rica y verdadera de la geografía. Los geógrafos españoles, docentes o profesionales, tenemos que dar a conocer mejor nuestros trabajos; propiciar las ocasiones para comunicar sus resultados; transmitir a los demás la trayectoria de nuestra disciplina, el conocimiento de sus personalidades más relevantes y sus hallazgos o aportaciones. Una última razón debe ser expuesta, porque quizás sea la más importante de todas para mejorar nuestra conexión con la sociedad y afianzar la profesión de geógrafo: debemos potenciar y trasmitir una mayor cultura territorial en la sociedad, entendida como la capacidad para apreciar las peculiaridades de cada paisaje y cada lugar, para establecer las semejanzas y diferencias entre los distintos espacios o ámbitos geográficos, para confiar en la posibilidad de ordenarlos, administrarlos o disfrutarlos sabiamente, para consolidar la esperanza de que es posible mantener sus valores y transmitirlos a las generaciones que nos sucederán. Bibliografía AGE (1986). «Estado actual de la Geografía Española». Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, 4 (número especial publicado con motivo de la Conferencia Regional de la UGI sobre Países Mediterráneos). —(1994a). «Documento de objetivos y criterios para la creación del Colegio de Geógrafos». Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, 19, p. 133-140. — (1994b). Informe de la comisión constituida por la Asociación de Geógrafos Españoles para impulsar la creación del Colegio Profesional de Geógrafos. Almería: inédito, 77 p. y anexos. —(1996). «La nueva realidad geográfica en España. Aportación al 28 Congreso Internacional de Geografía». Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, 21-22. —(1999). «Reunión sobre planes de estudio en Granada. Conclusiones». Noticias Geográficas, 22, p. 3-6. —(2000). «Debate sobre la orientación de la AGE a los 25 años de su constitución». Noticias geográficas, 25, p. 3-6. —(2001). «La formación del geógrafo y su inserción profesional». En El territorio y su imagen. XVI Congreso de Geógrafos Españoles. Ponencias y mesas redondas. Málaga: Universidad de Málaga, p. 219-254. AGPC (1991). Geografia: una ciència antiga, una professió nova. Barcelona: Associació de Geògrafs Professionals de Catalunya. —(1999). «Dossier sobre sortides professionals de la geografia». Butlletí, 37, p. 1-14. —(2000a). «El Col·legi de Geògrafs: expectatives, incerteses i oportunitats». Butlletí, 40, p. 13-14. —(2000b). «La formació dels geògrafs i la seva inserció professional». Butlletí, 38, p. 3-10. BENABENT, M.; MATEU, X. (1996). «La Geografía profesional». Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, 21-22, p. 161-165. BOSQUE MAUREL, J. (2000). «En torno a la geografía en Andalucía». Cuadernos Geográficos, 30, p. 11-42. CLEMENTE, E.; MARCELLO, J.L. (1984). Jornadas de Geografía y Urbanismo. Salamanca: Junta de Castilla y León. FARINÓS, J. (1999). «Prospección de aplicaciones profesionales para el geógrafo». Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, 27, p. 143-159. Formación y dedicación profesional en la geografía española Doc. Anàl. Geogr. 39, 2001 55 DAG 39 001-206 22/7/02 18:26 Página 55
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