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El cine como cultura de la teoría o ¿cómo situar a Nietzsche en la teoría del cine?

Abstract

El objetivo de este artículo es el de mostrar el posible papel de los escritos de Nietzsche en la teoría del cine. La filosofía de Nietzsche se presenta en el contexto de la biografía de la autora, como una experiencia personal que, junto con el feminismo, influye en su vida y en su pensamiento. En el artículo se exponen la relación entre la obra de Nietzsche y el nacimiento del cine y la utilidad de estas obras para una teoría contemporánea del cine en el contexto de la sociedad actual.

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El cine como cultura de la teoría o ¿cómo situar a Nietzsche en la teoría del cine?

Author: Schlüpmann, Heide
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 2002
DOI: 10.5565/rev/enrahonar.382
Source: https://ddd.uab.cat/pub/enrahonar/0211402Xn35/0211402Xn35p101.pdf
Resumen
El obje i o de es e a ículo es el de mos a el posible papel de los esc i os de Nie zsche en
la eo ía del cine. La iloso ía de Nie zsche se p esen a en el con ex o de la biog a ía de la
au o a, como una expe iencia pe sonal que, jun o con el eminismo, in luye en su ida y en
su pensamien o. En el a ículo se exponen la elación en e la ob a de Nie zsche y el naci-
mien o del cine y la u ilidad de es as ob as pa a una eo ía con empo ánea del cine en el con-
ex o de la sociedad ac ual.
Palab as cla e: Nie zsche, cine, eo ía del cine, i encia pe sonal, eminismo, cul u a y
sociedad ac uales.
Abs ac . Cinema as he cul u e o heo y, o how o place Nie zsche wi hin he heo y o
cinema
The aim o his a icle is o show a possible ole o Nie zsche’s w i ings in he heo y o
cinema. Nie zsche’s Philosophy is p esen ed in he con ex o he au ho ’s biog aphy, as a
pe sonal expe ience ha , oge he wi h eminism, in luences he hough and li e. In he
a icle he ela ion be ween Nie zsche’s wo ks and bi h o cinema is exposed, as well as
he u ili y o hese wo ks o he con empo a y heo y o cinema in he con ex o he p e-
sen -day socie y.
Key wo ds: Nie zsche, cinema, heo y o cinema, pe sonal expe ience, eminism, p esen
cul u e and socie y.
*T aducción de Remei Capde ila We ning.
En ahona 35, 2002 101-110
El cine como cul u a de la eo ía
o ¿cómo si ua a Nie zsche en la eo ía del cine?*
Heide Schlüpmann
Goe he Uni e si ä . F ank u
Suma io
Nie zsche en mi biog a ía
La iloso ía sin concep os
El in e és de la eo ía del cine
po Nie zsche es el in e és de la iloso ía
po el cine
La cul u a del homb e pos eó ico
Tecnología del u u o
Técnica como ep esen ación
Bibliog a ía
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Nie zsche en mi biog a ía
Cinco olúmenes en papel biblia de la edición K öne de 1930 de ás del c is-
al del a ma io de mi pad e: és a ue mi p ime a pe cepción de Nie zsche en los
años cincuen a, en la República Fede al de Alemania. Un au o , an e el cual
mi en o no amilia se compo aba con ese as. Po eso, mi lec u a apasio-
nada de Nie zsche empezó sólo a inales de los años sesen a y e a consecuencia
de una indicación de Theodo W. Ado no a El c epúsculo de los ídolos.
En 1970 elegí Nie zsche como ema de esis doc o al, sólo pa a expe i-
men a lo que les ocu ía a muchos con Nie zsche, la i upción y la exp esión
de una c isis i al. En e deli ios y dep esiones se desa olló la lec u a de los
ex os, en e la i upción de lo mons uoso, la au opé dida, y el au oce cio-
a se cuando ol ía a lee los y a es udia los.
La oposición es é ica de F ied ich Nie zsche, mi esis, ue edac ada a lo
mode no en 1975. De endía con Nie zsche, el p ime Nie zsche, la con-
ibución de una iloso ía del lenguaje poé ica al discu so de la «compe-
encia comunica i a» (lo único que oda ía quedaba en aquella época de
la Escuela de F ank u ) y allí encon é el con ex o de la ecepción ance-
sa de Nie zsche.
Sin emba go, lo esc i o se debió a lo no esc i o, a la enuncia de habla de
la p opia expe iencia his ó ica. Es a expe iencia enía poco que e con aspec-
os de la iloso ía del lenguaje; enía mucho más su eco en las ep esen acio-
nes y los ges os de la sexualidad, la co po alidad, el place , el pode , la c ueldad,
el e o . La inculación con el mo imien o eminis a me ab ió un poco más
a de un ho izon e pa a ealiza lo que había dejado de lado. In en é eco e
mi expe iencia «Nie zsche» del pasado con los esc i os polí ico-sexuales del
an iguo mo imien o eminis a. De odos modos, es a ecepción de Nie zsche
enía ya muy poco que e con la iloso ía académica.
Es o me enía de ma a illa. Po que ya a p incipios de los años se en a
empecé a sus i ui la uni e sidad po el cine. La única idea de mi es udio sob e
la «oposición es é ica» en F ied ich Nie zsche que lle aba más allá, me pa eció,
po lo an o, que se encon aba en la obse ación de una p oximidad de es a
oposición con el cine. Pe o no ue has a los años no en a que ecupe é es a idea.
De aquí su gió Abend ö e de Subjek philosophie. Eine Äs he ik des Kinos (El
c epúsculo de la iloso ía del suje o. Una iloso ía del cine). El a o con los esc i-
os de Nie zsche se dio es a ez con una dis ancia decisi a. La dis ancia ue
doble: la que exis e en e el cine en elación con el ex o ilosó ico y la que
exis e en e la muje en elación con la indi idualidad masculina del ilóso o
(Nie zsche). Fue el in en o de apode a me de las ideas de Nie zsche sólo desde
el ecue do (sin ecu i a la lec u a) y al mismo iempo ue un anhelo de en e-
ga, de au oanulación como un amo que es á di igido a la p esencia ísica del
ilóso o dejando de lado lo esc i o. Mi in ención e a de ol e al mismo iempo
cada aslado al cine de las ideas de los esc i os de Nie zsche a la p esencia pe -
dida del ilóso o; un espí i u había sido conju ado, un espí i u que pod ía
pensa el cine.
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Después de es o, mi elación con Nie zsche ol ió a cambia . Aho a quizás
se base en lo que pod ía desc ibi p o isionalmen e como un pe ca a se de la
p opia ida como his o ia (como pa e de la ealidad his ó ica) y como es a
misma ealidad. En mi opinión, no es o a cosa que es e «pe ca a se» el núcleo
de la iloso ía de Nie zsche. El ilóso o Nie zsche no es el ep esen an e de un
suje o de conocimien o, ni un suje o mo al, ni ampoco es el c í ico. El ilóso o
es á más allá del suje o de conocimien o, del suje o de acción o suje o de pla-
ce y displace (como Kan los dis inguía); algo más allá de la cons ucción de
F eud de la pe sona humana como inidad de yo, supe yó y ello. El ilóso o
ampoco es con es o, en úl ima ins ancia, algo más allá de la d amá ica sexual:
el ilóso o ambién puede se donde yo es oy.
Los esc i os de Nie zsche no se dejan ap opia : la magni ud e in ensidad
de su a acción se co esponden a la du eza e implacabilidad de su echazo,
incluso epulsa. Es o no iene nada que e con la sublimidad, sino que es un
modo de a i ma el pe ca a se de la ealidad his ó ica y de obliga y a ae a
o os a ealiza algo pa ecido en sí mismos y encon a sólo allí una elación.
No se di ige a ningún genio, sino a la ealidad his ó ica amenazada de aquí
y aho a.
Sin emba go, de ello ambién se desp ende que odos los conocimien os
que se encuen an en la ob a de Nie zsche no son e dades ilosó icas. El iló-
so o en su comp ensión más cla a, que es insepa able de su mo i ación más
ele ada y su place más p o undo, sigue escondido de ás del conocimien o.
És e es secunda io, pe enecien e a la his o ia ex e io , his ó ico.
La iloso ía sin concep os
Se pod ía pensa que el ilóso o en el siglo XIX, bajo la ma cha iun al de las cien-
cias posi i as y la o mación de los es ados impe iales, en los que el capi al llega
al pode , ha pe ecido po adap a se a ellas o enuncia a su pe sonalidad. Donde
oda ía podía supone que e a au ónomo, escapa a cualquie in e ención ex e-
io . Pa a es o no exis e ningún concep o, ampoco el concep o de « ida». De
odos modos, se dejan jun a indicios dispe sos. Uno es el e o no de las a-
diciones mís icas en el mode nismo (un modo de a a lo que es inalcanza-
ble po un o den de la conciencia). El mode nismo de uel e el de eni (la
dinámica indus ial, ene gé ica, ciné ica del siglo XIX) al sec e o abie o.
Especialmen e en Así habló Za a us a pa icipa Nie zsche en es e con ex o
es ilís ico. En sus esc i os, los concep os, que una ez ep esen a on la Ilus ación
en con a de la mís ica medie al, cambian su aspec o y esal an su es o mí i-
co, su seño ía. Cuando Nie zsche in en a comp ende el de eni , e oca a su
ez el au a del pode : olun ad de pode , e e no e o no, supe homb e.
Nie zsche e a a ín a es ilóso os del pasado. El de eni , el pe ece y una
ida más allá de las es uc u as ígidas de un se o suje o se si úan en el cen-
o en las ob as de los es: He ácli o, Mon aigne y Schopenhaue . He ácli o se
con aponía a los ilóso os del se . Mon aigne dejó de lado el espacio de las
g andes e dades ( an o las expe imen adas mís icamen e de la eligión como
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las aspi adas concep ualmen e de la Ilus ación); dejó es imonio de una ida
ilosó ica mien as esc ibía sob e los pequeños conocimien os inciden ales
de la ida co idiana ex e io . Finalmen e, Schopenhaue in en ó ecupe a
la ida ilosó ica a a és de un a eglo de cuen as sis emá ico con la iloso-
ía del suje o.
A Nie zsche, en cuan o a ilóso o, le sepa a de los es el hecho de que lo ilo-
só ico jus amen e no le a moniza con su ida (ni le compo a una e i ada de
la ida ac i a), sino que pone la ida en cues ión. Abandona la idea de una
ida más allá del o den social en cuan o a de eni y pe ece , con lo cual el «pe -
ca a se de la ealidad» se con ie e en un pe ca a se de la his o ia, más allá del
c ecimien o na u al. La ealidad ac ual, en cuan o his ó ica, no sólo depende
del pasado, sino, po encima de odo y con a el conju o mí ico, del u u o.
Po eso el pe ca a se ilosó ico de la ealidad es menos anquilizado que as-
o nado e inci a a la oposición con a la sociedad dominan e (en la que, como
expuso más a de la Dialéc ica de la Ilus ación, la Ilus ación se ans o ma
pe iódicamen e en mi o).
Los ilóso os del siglo XX hicie on pa en e el gi o de Nie zsche. E ns Bloch
publicó el Espí i u de la u opía y el P incipio espe anza. «Yo exis o, pe o no me
poseo, po eso de enimos» es una de sus ases cen ales que uel e con a ia-
ciones. La eo ía c í ica se dis anció en igual medida de la me a ísica y la cien-
cia posi i a pa a uni la iloso ía a la sociología. Aquélla (la iloso ía) conduce
hacia la e dad y la ealidad his ó icas (y con ella su lengua hacia «el núcleo
del enmudece más p o undo» (Ca as, p. 127), al y como lo o muló Benjamin,
mien as que és a (la sociología) aplica a una sociedad odos los conocimien-
os de la no e dad y la no ealidad, en la que la his o ia se con ie e en segun-
da na u aleza. En Ado no los esc i os ilosó icos se de inen po el hecho de
que el conocimien o en ellos se une o a ez de o ma ígida y c í ica a las
o mas de la esc i u a ilosó ica, al concep o y a la dialéc ica. És os es a ían
de e minados po es e p ocedimien o como algo secunda io espec o a lo ilo-
só ico, lo que Ado no desc ibe como lo sob e enido (Hinzu e enden) (Dialéc ica
nega i a, p. 224 s.)1.
El ilóso o no ue in eg ado en su iempo; la ene gía que pone en su cono-
cimien o y su acción se alimen a cada ez más de la desespe ación de la soledad.
Es o es álido an o pa a el au o de las Conside aciones in empes i as como
pa a Bloch, Ho kheime , Ado no y muchos o os. En el siglo XIX se podía sen-
i el dolo de la soledad como un es imulan e pa a el pe ca a se de la ealidad
his ó ica, de la que se de i a solucionando y edimiendo la pe spec i a del
u u o. En el siglo XX, la soledad se con ie e en algo co idiano y común po la
e ible des ucción de con ex os i ales, el asesina o del p óximo y el p opio exi-
lio. Es o hace mucho más di ícil (si no imposible) expe imen a el aislamien-
o como daño en el p opio cue po, que sin una a i mación de uno mismo lle a
a un ce cio a se de sí mismo.
104 En ahona 35, 2002 Heide Schlüpmann
1. En la e sión española de Dialéc ica nega i a se aduce Hinzu e enden po «adicional».
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Se plan ea la p egun a po una cul u a en la ba ba ie de la indi iduación
que pe mi a desa olla la espe anza, el momen o de u u o, siemp e de nue o
y pa a cada indi iduo. Es la p egun a po una cul u a de masas.
El in e és de la eo ía del cine po Nie zsche es el in e és de la iloso ía
po el cine
Los esc i os de Nie zsche son in e esan es pa a una eo ía del cine en el momen-
o en que se en ienden como comunicación de conocimien os secunda ios,
conocimien os que es án más mo idos po los acon ecimien os en el siglo XIX
que po las in enciones conscien es de un suje o. A los acon ecimien os del
siglo XIX pe enecen la in ención de la o og a ía, de las películas y del cine. Los
conocimien os, que con ienen las ob as nie zscheanas, o man el en o no y el con-
ex o p e io de es a in ención y así ambién el ámbi o de su e lexión. En ellos
se puede econoce cómo el cine (que no ue c eado según un p oyec o cons-
cien e) se o maba como enómeno his ó ico y qué signi icado «inconscien e»
enía. Sólo cuando hubo apa ecido, pudo se ecogido y u ilizado po indi i-
duos, colec i os, apa a os económicos y de es ado. És os le die on un signi icado
que gene almen e no se co espondía a su «ca ác e » p opio, inconscien e e his-
ó ico. La ciencia del cine, que se desa olló a pa i de los años sesen a, ha con-
sis ido en g an pa e en en en a se al cine de o ma c í ica. Su obje o, sin
emba go, no e a el cine en sí, sino la o ma uncional e impues a sob e él.
La eo ía del cine sabe poco de lo que es el cine en cuan o a enómeno his-
ó ico; es o la hace p opensa a con e i se en una eo ía gene al de los medios,
que sigue el pode de imposición de los medios más nue os. Sob e odo, es a
dinámica a ec a a la misma película, es abso bida po el ídeo o la ele isión
o pene ada po las écnicas digi ales. El edescub imien o del cine an iguo,
un cine que p o iene del siglo XIX, pudo in e umpi la endencia a la sumisión
de la eo ía del cine bajo el desa ollo de los medios a p incipios de los años
ochen a. Con las películas del cambio de siglo y la p ime a década del siglo XX
eme gie on agmen os de una ealidad del cine que cues ionaban los con-
cep os de la eo ía del cine (de los años se en a) di igidos hacia una ciencia de
medios. Pa a mí, el descub imien o del p ime cine ue la base pa a e oma
las iejas e lexiones i busca en los esc i os de Nie zsche las e lexiones sob e
un p oceso del cual su gi ía el cine.
La eo ía del cine encon ó con ello una a ea p opia: p esen a el signi i-
cado inconscien e del cine pa a da una o ien ación sob e odo uso conscien-
e (polí ico, ecnológico, cul u al) que se da hoy. Sin emba go, se a a de una
a ea que saca a la eo ía del cine de su ins i ución y las si úa en el ámbi o de
la iloso ía. Y con azón, po que es allí donde se acla a en p ime luga , cómo
es que el cine hoy sigue siendo impo an e, po qué es ele an e con inua asu-
miendo su signi icado his ó ico: en el cine se encuen a una elación en la indi-
iduación, que no a en a con a la esencia ilosó ica de es a indi iduación. La
película no es ningún medio de comunicación, sino que ab e una posibilidad
pa a aco da se de la ealidad his ó ica, pa a espe a un u u o.
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La cul u a del homb e pos eó ico
En el Nacimien o de la agedia, Nie zsche a a la agedia á ica pa a desa-
olla las pe spec i as de una cul u a u u a que sigue a la cul u a soc á ica
del «homb e eo é ico», o sea, a la cul u a de un op imismo espec o a las
ciencias. Schopenhaue y Wagne ya apa ecen como los ep esen an es de una
up u a con la cul u a eó ico-cien í ica, como ep esen an es de un conoci-
mien o ágico y de un a e ágico. En la gos pasajes, es a ob a deja habla
al discípulo de Schopenhaue , al admi ado de Wagne . Pe o, al mismo iempo,
en el Nacimien o de la agedia, Nie zsche se p esen a como nue o ilóso o
que plan ea la cues ión del u u o. Cuan o más lo hace, menos cong uen e
es la idea de una nue a cul u a como la ealidad del ea o musical de Wagne .
En es e sen ido acasan odos los in en os de ecu i al Nacimien o de la a-
gedia en in e és de la eno ación mode na del ea o, ema au én ico de es a
ob a.
El Nacimien o de la agedia, leída bajo la pe spec i a de un nue o ilóso-
o que se p esen a en es a ob a, se aleja del ámbi o de la his o ia del ea o.
Su ho izon e his ó ico se amplía hacia enómenos cul u ales que apa ecen po
p ime a ez en el siglo XIX. Des acan cie os agmen os que e ocan la idea
del cine, de los que quisie a menciona dos. Uno hace e e encia a lo es é ico
de la iloso ía. Nie zsche, in oduciendo el concep o de lo apolíneo, se e ie-
e a Schopenhaue y esc ibe: «Schopenhaue llega a deci que el signo dis in-
i o de la ap i ud ilosó ica es ese don g acias al cual los se es humanos y odas
las cosas se nos p esen an a eces como me os an asmas o imágenes oní i-
cas».2(Nacimien o de la agedia, p. 26 s. del o iginal). Au o es d amá icos
del mode nismo, S indbe g, Mae e linck, han in en ado ans o ma el ea-
o en un escena io de e ocación de es os pun os de is a. Sin emba go, el
cine ya es es e luga desde el p incipio, en él apa ece la ealidad como un me o
an asma y los sueños apa ecen como imágenes del sueño de la ealidad. En el
cine odos noso os cul i amos la ap i ud, llamada ilosó icamen e así po
Schopenhaue .
En el o o agmen o del Nacimien o de la agedia que quie o mencio-
na aquí, la idea del ex o supe a cla amen e la on e a del ea o hacia el
cine. Nie zsche in en a expone la génesis de la agedia á ica a pa i de lo
dionisíaco, a pa i del co o de sá i os. Habla de que en un p incipio la «esce-
na» de la agedia no exis ía como a e escénico sino «solamen e como isión»,
p o ocada po el co o (Nacimien o de la agedia, p. 62 del o iginal). Po ello,
lo que sucede á más a de en la escena sólo iene el signi icado de conc e iza
las isiones del público. Los ac o es se esconden de ás de las másca as.
Nie zsche desc ibe el p oceso cen al del ea o como p oyección: «In olun-
a iamen e ans e ía él [el espec ado ] la imagen en e a del dios que ib aba
mágicamen e an e su alma a aquella igu a enmasca ada, y, po así deci lo,
106 En ahona 35, 2002 Heide Schlüpmann
2. T aducción de And és Sánchez Pascual en NIETZSCHE, El nacimien o de la agedia, Alianza,
Mad id, 1977, p. 42.
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diluía la ealidad de és a en una i ealidad an asmal»3(Nacimien o de la a-
gedia, p. 64 s. del o iginal). Y cuando, a con inuación, el ex o esume lo
que de hecho es el hé oe en el escena io, en onces ya su ge el concep o de
o og a ía (imagen de luz): «el ca ác e isible del hé oe [...] que no es, en el
ondo, o a cosa que una imagen de luz p oyec ada sob e una pan alla oscu-
a, es deci , en e amen e apa iencia»4(Nacimien o de la agedia, p. 65 s. del
o iginal).
Ado no le c i icó a Nie zsche que se aleja a de Wagne po que «no eco-
noció las ue zas que se libe an en los inicios de la decadencia bu guesa. No
hay ningún signo de decadencia en la ob a de Wagne del que la p oduc i idad
no pod ía ex ae signos del de eni » (In en o sob e Wagne , p. 163 del o igi-
nal). Pe o el conocimien o de que habla Ado no es p esen e al menos de mane-
a incipien e en el Nacimien o de la agedia. El conocimien o ágico, la mi ada
hacia el abismo que se ab e de ás de la apa iencia de o den acomodado de la
sociedad bu guesa, pe mi e econoce algo en la ob a de Wagne que no signi ica
simplemen e una edención apa en e, sino un de eni . De ello esul a la espe-
anza de e o no a lo dionisíaco, que en un p incipio se liga con Wagne . Sin
emba go, al mismo iempo queda cla o que en Nie zsche no se a a del cono-
cimien o sob e la música, sino de aquello que a él la música le deja econoce
en is as a una cul u a poscien í ica.
Nie zsche c eía pe cibi el e o no del mi o, del mi o dionisíaco, que uel-
e a libe a un mundo logocén ico, una c isálida apolínea (Nacimien o de la
agedia, p. 94 del o iginal)5. Y a a és de es a pe cepción, él se «aleg a».
(Compá ese con la «aleg ía p imo dial» /U eude, p. 141)6. Sin emba go,
según las coo denadas que da el mismo Nacimien o de la agedia, signi ica lo
siguien e: él no escapa de la cul u a op imis a de las ciencias, el conocimien-
o y el a e ágicos no escapan de es a cul u a. La pe cepción de un e o no del
mi o no dejó nunca a Nie zsche, pe o el ilóso o se cues iona su es ado de
ánimo aleg e. No es ninguna so p esa que no quisie a escucha más a Wagne .
Pe o, po o a pa e, en es e cues ionable es ado de ánimo, le soplaba en con-
a sólo el alien o del de eni . Es o hace que de aquí en adelan e busque la
música di ec amen e aleg e como Moza o Bize , en la que e iden emen e
puede i i la libe ación en un mundo sono o de su c isálida en una in e io-
idad p o es an e.
En los esc i os de Nie zsche hoy no me pa ece impo an e que no ace a-
a la e dad del a e, ni cómo lo hacía, sino que io cómo el a e y con él la
e dad del conocimien o mismo se con ie e en pa e de la cul u a cien í ica,
cuya a alidad Nie zsche unió en el Nacimien o de la agedia a una conse-
cuencia de Sóc a es. A Nie zsche, el ilóso o mode no, se le p esen a poco des-
pués es a cul u a como una unidad que aba ca ciencia y a e. Es a cul u a lo
El cine como cul u a de la eo ía En ahona 35, 2002 107
3. Ibídem, p. 86.
4. Ibídem, p. 88.
5. Ibídem, p. 120.
6. Ibídem, p. 175.
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excluye y en es a exclusión es conscien e de su p esen e como e o no de un
Sóc a es músico. Esc ibe las Conside aciones in empes i as. Sin emba go, se a a
del e o no de algo que, a di e encia de la agedia an igua, oda ía no se ha
dado. El pasado p esen e apa ece en el in e io ilosó ico como u u o y se des-
p ende del encan o del e o no de lo idén ico. Es e in e io se con ie e en el
luga p o isional de la cul u a u u a.
Tecnología del u u o
El nue o ilóso o, el «Sóc a es músico», Nie zsche, se ocupa del e o no del
mi o en la cul u a con empo ánea a él. Ve que el mi o dionisíaco eg esa y que
lo apolíneo se ep oduce. Ya no lo obse a en el a e sino en oda la cul u a
cien í ica, y su a ención se ija en su cen o, en la ciencia. Nie zsche es es igo
de las d amá icas ans o maciones en las ciencias que se p oducen en el siglo XIX.
El Nacimien o de la agedia ya ano a unas up u as que siemp e apa ece án
cuando la ciencia llegue a sus lími es. La p ime a up u a la señala Nie zsche
en el a e (en una libe ación de la apa iencia apolínea) y la segunda up u a se
da con la c eación de la conciencia ágica, con una au o e lexión del impul-
so del conocimien o y una libe ación del daimon de la música. Sin emba go, la
up u a decisi a del siglo XIX es la que se da en la ecnología: en sus lími es, el
conocimien o se ans o ma ab up amen e en p oducción de una ealidad,
po que no puede llega a la e dad, a la cosa en sí. La ecnología con i ma la
ciencia, al y como una ez el a e y el conocimien o ágico con i ma on sus
lími es. Pe o no solamen e la con i ma, sino que le a eba a la conciencia de
sus lími es.
Las ideas de Nie zsche de un mi o apolíneo y uno dionisíaco que pueden
pa ece omán icas son momen os de un conocimien o mimé ico de la socie-
dad mode na. En ella la ciencia ya no conoce ningún lími e, se mue e en la
dimensión mí ica del indi iduo odopode oso, de lo apolíneo. Una ez con-
sag ada al c epúsculo, la cul u a cien í ica uel e a se álida g acias a lo dio-
nisíaco que necesi a pa a su ep esen ación (al igual que una ez la música
necesi ó de la apa ición en imagen). El ilóso o, que se encuen a ue a de la
cul u a cien í ica y e la e dade a dependencia, sólo puede eí se de la p e-
sunción del homb e eo é ico. Sin emba go, iéndose ambién, el cien í ico se
pe ca a á de su impo encia y al mismo iempo se o ma á una idea de las posi-
bilidades pa a c ea ealidad. Así, en la Gaya ciencia cambia el e o no del mi o
apolíneo po la ine ación de u u o. El cien í ico se me e en el o en e dio-
nisíaco del p og eso écnico.
El in e és de Nie zsche po el u u o no lo con ie e en un de enso del
p og eso: una apología de es e ipo co esponde ía oda ía al op imismo de
la cul u a cien í ica. En la isa el mi o apolíneo pie de su pode , ¿pe o cómo
p osigue el c epúsculo de los ídolos en el é igo dionisíaco de la ecnología?
És a es la p egun a ilosó ica que ompe el p imi i o deseo po el e o no de
Dioniso.
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Técnica como ep esen ación
Sólo apa en emen e se ha pe dido de is a el cine después de es a isión gene-
al del Nie zsche según el Nacimien o de la agedia. Pe o la e lexión sob e un
cambio de pe spec i a desde el obje o del a e hacia el de la ciencia y la ec-
nología ab e el ho izon e semán ico del cine, que no es el mismo que el de las
a es. Que en el cambio de pe spec i a se pudie an man ene los concep os de
lo apolíneo y lo dionisíaco del Nacimien o de la agedia simpli ica aho a el
hecho de pode e oma de nue o el enómeno es é ico- ilosó ico de o og a-
ía. En el cine, a es a o og a ía se le ha añadido la ijación o og á ica y la éc-
nica del mo imien o, cuya combinación des uye al mismo iempo el au a de
la apa iencia, como ambién la ep oduce. La película es un p oduc o de la
up u a mode na de la ciencia después de que la ecnología di ija el conoci-
mien o.
Los esc i os de Nie zsche impulsan la búsqueda de aquello que ambién la
ecnología, en cuan o una o ma de ep esen ación, pe mi e econoce , a sabe ,
la ep esen ación de lo dionisíaco. Sólo así se ans o ma ella misma desde una
con igu ación mí ica a una del u u o, de algo cuya ealidad oda ía no se ha
dado nunca. En cuan o a ep esen ación anspa en e, la ecnología pe mi i ía
econoce lo que se ep esen a en ella y lo que Nie zsche ha llamado p o isio-
nalmen e, a pa i del ecue do del pasado mí ico, el impulso hacia la uni ica-
ción con la na u aleza en la i upción de la indi iduación.
En el cine iene luga la ilus ación de lo dionisíaco: la écnica del cine,
que se desa olló al se icio de la ciencia, se independiza. Pe o no lo hace pa a
oma la ciencia a su se icio, pa a p oduci una ealidad (una ealidad, po
ejemplo, en que las pe sonas es án con oladas como máquinas). Las pe sonas
se bu lan de es e in en o, la isa los libe a siemp e de nue o de la igidez, como
esc ibió Be gson hacia 1900. La ecnología del cine se desa olla más bien ue a
de la unión del mundo labo al y capi alis a de la ciencia y la ecnología. Se
independiza e elando su mo i o de ep esen ación. La écnica del mo imien o
log ada cien í icamen e se some e, po una pa e, a la ep esen ación o og á-
ica pa a ans o ma la en la isión de unidad con la na u aleza. Po o a pa e,
la ciné ica misma se ans o ma en la ep esen ación de una año anza, que sólo
se puede encon a en el cue po de los espec ado es y que se deja e leja en
las películas.
Mien as lo que Nie zsche llamaba oda ía cul u a del «homb e eo é ico»,
una cul u a de las ciencias y de su co ela i o, el a e, se es aba ans o mando
en una ba ba ie ecnológica. A inales del siglo XIX se c eó con el cine una
cul u a «pos eó ica». No es de ningún modo ad e sa ia de lo eó ico pe o sí
adicalmen e an ime a ísica. Po que in oduce la eo ía en el con ex o de los
sen idos y del cue po: es o no uel e a cul i a los sen idos, sino que especial-
men e y po p ime a ez cul i a la eo ía. Se emancipa del dominio sob e la
cul u a humana, que se ca ac e izaba po el compo amien o de Sóc a es en-
e a la agedia an igua, y que Pla ón ijó con la imagen del ey ilóso o en la a-
dición de pensamien o occiden al y pa ia cal.
El cine como cul u a de la eo ía En ahona 35, 2002 109
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