Resumen
En p ime luga , el a ículo basado especialmen e en la ca as de Hölde lin y en los ex os
de Hype ion, demues a la elación en e la poesía y la es é ica de Kan y Schille ; en segun-
do luga se e ie e al ca ac e ís ico desa ollo del p oyec o de Tubinga, exp esado con la
ó mula «en kai pan» ( odo-uno), en el al cual Hölde lin da o ma a a és de un diálogo
con Fich e.
Con a iamen e a Kan y Fich e, Hölde lin insis e en el ca ác e on ológico de la belleza
y en la conquis a de unidad en la in uición in elec ual de una na u aleza es é ica.
Sin emba go, al mismo iempo, adop ó la idea de Fich e de un p oceso in e minable
en la e lexión sis emá ica del conocimien o. En es e sen ido, oscilando en e la p esencia
de la unidad y el p oceso de un ace camien o his ó ico a ella, Hölde lin elabo a su especí-
ico concep o el cual a i ma que la unidad es e lejada p ecisamen e a a és de la escisión.
El au o concluye su a ículo, sub ayando el impac o de Hölde lin sob e Hegel du an e
el pe íodo de su ida en F ank u .
Abs ac . All-one concep o ge man idealism in Hölde lin’s poe y
Fi s ly, he a icle, based specially on Hölde lin’s le e s and on he ex s o Hype ion, demon-
s a es he ela ionship be ween he poe y and he aes he ics o Kan and Schille ; and
secondly i e e s o he cha ac e is ic de elopmen o Tübingen’s p ojec , exp essed by he
o mula «en kai pan» (‘all is one’), which Hölde lin gi es o m h ough a dialogue wi h
Fich e.
Con a ily o Kan and Fich e, Hölde lin insis s on he on ological cha ac e o beau-
y and on he conques o uni y h ough in ellec ual in ui ion o an aes he ic na u e.
Howe e , a he same ime, he adop s Fich e’s idea o a ne e -ending p ocess in he
sys ema ic e lec ion on knowledge. In his way, wa e ing be ween he p esence o uni y
and he p ocess o his o ic app oach o i , Hölde lin elabo a es his speci ic concep which
a i ms ha uni y is e lec ed p ecisely h ough scission.
The w i e concludes his a icle, unde lining he impac o Hölde lin on Hegel du ing
he pe iod o his li e in F ank u .
En ahona 32/33, 2001 43-65
El « odo-uno» del idealismo alemán
en la poesía de Hölde lin
Raúl Gabás
Uni e si a Au ònoma de Ba celona
08193 Bella e a (Ba celona). Spain
[email p o ec ed]
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Po impo an es que pa ezcan los p oblemas me ódicos pa a la cons i ución
de una ciencia, nunca puede pasa a segundo plano la cues ión de si su obje-
o ma e ial exis e. Hubo iloso ía « ue e» mien as los pensado es es u ie on
con encidos de que hay algún obje o pa icula , o algún ámbi o especí ico,
al que iene acceso el pensamien o ilosó ico en exclusi a: la unidad del sabe ,
el en e como al, la na u aleza, Dios, el absolu o. Si el idealismo alemán
alcanzó un al ísimo g ado de c ea i idad, es o se debe p ecisamen e a la bús-
queda de un luga o igina io donde se da el obje o p imo dial de la iloso-
ía y a la pe suasión de habe lo alcanzado. Si, po una pa e, el c i icismo
kan iano semb ó el escep icismo y la insegu idad en el campo de la iloso ía,
pues dio po indemos ables sus p incipales obje os ma e iales: Dios, mundo,
alma inmo al; po o a pa e, desencadenó una au én ica empes ad
in elec ual encaminada a ce a de nue o el abismo abie o en e pensa y
se . Tan p on o como se puso en mo imien o el o bellino desa ado po
Kan , la expe iencia es é ica ue p opues a de inmedia o como luga de een-
cuen o de la o alidad escindida a a és de las an í esis kan ianas. Hay un
camino lineal que conec a los es ue zos in elec uales de los idealis as ale-
manes: Kan , Fich e, Hölde lin, Hegel y Schelling. Y en ese camino la es é-
ica asumió una posición p i ilegiada de ca a a la ecupe ación del obje o
p imo dial de la iloso ía, en endido como una unidad o igina ia de eali-
dad e idealidad. Hegel, aunque en los esc i os sis emá icos no concede a la
es é ica una posición an sobe ana como en algunos agmen os de ju en-
ud, sino que la subo dina a la eligión e elada y a la iloso ía, sin emba go,
a ibuye al a e g iego, como au o a de la e dad, la unción de p esen a
en o ma in ui i a el único con enido de la iloso ía: la idea y el concep o en
la a iculación o gánica de un in e io y un ex e io , en su di e encia y com-
pene ación en e uni e sal, pa icula y singula . Pe o ue on pa icula -
men e Hölde lin y Schelling los que a ibuye on a la es é ica la capacidad
singula de cap a el absolu o como unidad de eal e ideal (Schelling), o la
na u aleza como unión de inmensa in ini ud y juego incesan e de la plu a-
lidad ini a (Hölde lin). És e úl imo con ibuyó como nadie a o ja la dimen-
sión es é ica del idealismo alemán y o muló con cla idad incompa able la esis
de que el pensamien o ilosó ico se enciende en la expe iencia de la belleza.
Él ansmi ió la he encia de Kan y Schille , in en ó supe a a Fich e, p es-
ó a Hegel impo an es con enidos es é icos y o muló una posición ce cana
ala de Schelling.
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Suma io
1. An eceden es kan ianos
2. Relación con Schille
3. He encia de Fich e
4. El Hipe ión
5. Empédocles
6. Hölde lin y Hegel
Bibliog a ía
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1. An eceden es kan ianos
La C í ica del juicio de Kan es el oco o igina io de la es é ica en la época del ide-
alismo alemán. Se ad ie e en ella una duplicidad e incluso una con adicción
en e el juego de o mas (es é ica o mal) y la libe ad como con enido que apa-
ece en la belleza sensible. Pues el juicio es é ico consis e cie amen e en el lib e
juego o mal de las acul ades cognosci i as: el en endimien o y la imaginación; pe o,
po o a pa e, p ecisamen e como juego es un símbolo de la mo alidad, una
o ma de apa ición sensible de lo que en sí mismo es sup asensible. El compo -
amien o ecíp oco de ambos polos, de lo sensible y lo sup asensible, o de lo in i-
ni o y lo ini o, es al que nunca se llega a una quie ud de ini i a. El eino de lo bello
implica una simul ánea p esencia y ausencia. Lo bello es un signo de lo sup a-
sensible y a la ez un signo mani ies o de que es o es inap ehensible, inago able.
Todo in en o de apode a se de ello es un ges o asin ó ico, que nunca alcanza á
una sín esis de ini i a. Digamos, po an o, que lo bello es ins an áneo y ugaz.
Kan a a es e ema sob e odo a p opósi o de la elación en e lo bello
ylo sublime, en e los cuales media el juego de las ideas es é icas. El impac o
de lo sublime con ie e una ida exul an e a la imaginación, que se sien e emba -
gada po un simul áneo encan o y dolo , po el place de pode exp esa ue -
zas in ini as, y po el dolo de no pode exp esa las adecuadamen e. Pe o no
hay duda de que en el in e cambio de ue zas y o mas en e lo sublime y lo
bello se da pa a Kan la expe iencia más comple a del espí i u.
El Himno a la belleza, que Hölde lin publicó en 1793, con iene ya una ci a
de Kan : «La na u aleza en sus bellas o mas nos habla igu a i amen e, y el don
de in e p e ación de su esc i u a ci ada nos ha sido dado en el sen imien o mo al».
En la ca a del 10 de julio de 1794 Hölde lin dice a Hegel que Kan y los
g iegos son casi las únicas lec u as. Y exp esa allí su p opósi o de amilia iza -
se con las pa es es é icas de la iloso ía c í ica.
A su ez, en la ca a a Neu e desde Wal e shausen, del 10 de oc ub e de
1794, esc ibe:
Me oy a pe mi i en ia e un a ículo sob e las ideas es é icas; pod ía oma -
se po un comen a io al «Fed o» de Pla ón… En el ondo ha de con ene un
análisis de lo bello y lo sublime, que simpli ica á el de Kan y, po o a pa e, se á
más ico, al como lo hizo ya Schille en su esc i o Sob e la g acia y la dignidad1.
Hölde lin in en a una in e p e ación de Kan que lo haga compaginable con
la concepción obje i a de la belleza en G ecia. Encuen a una coincidencia de
Kan con los g iegos en el pensamien o de la conco dancia en la disco dia. Desde
la pe spec i a de un se undado en la subje i idad hab íamos de deci que Kan
es á con a los g iegos. Pe o Hölde lin busca un pun o de apoyo en el hecho de
que Kan de ine lo bello como obje o de un ag ado desin e esado, sus aído a
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1. Hölde lin. Säm liche We ke und B ie e, omo 2, Wissenscha liche Buchgesellscha , Da ms ad
1984, p. 620.
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los ines del suje o. A es e asgo le da el nomb e de « a o ». El a o deja que el
obje o sea lo que es y hace que en el suje o no se in e ponga ningún in e és. Allí
se da una unidad de la na u aleza en an o que enómeno y de la humanidad en
an o que libe ad. Es a unidad enigmá ica puede en ende se como una eci-
p ocidad o igina ia de la ecep i idad y de la espon aneidad en en el undamen o
de la humanidad ini a. Hölde lin en iende que la libe ad se unda en un ondo
que «es á en el suje o como aquello que es pu amen e na u aleza».
2. Relación con Schille
Schille con ie e un gi o peculia a la es é ica kan iana. Su con inuidad y di e-
encia se ad ie e en la con aposición de la belleza a la pe ección. Kan se nega-
ba a iden i ica la belleza con la pe ección, pues es a segunda a inhe en e a
un concep o, a una necesidad concep ual, mien as que la p ime a es ajena a la
coacción concep ual. Schille encuen a la posibilidad de compa ibiliza la belle-
za con la pe ección a a és de su dis inción en e o ma de una ma e ia y o ma
de la o ma. La p ime a co esponde a la pe ección, la segunda, como una
mane a peculia de apa ición de la o ma, a sabe , la libe ad en la apa ición,
cons i uye la belleza. Según Schille hay belleza allí donde se da una libe ad o
au onomía en la apa ición. Así, una línea ondulada o ece una sensación de
mayo libe ad que un iángulo y, po an o, es más bella que és e. La belleza
es la in uición de la libe ad en la o ma de apa ición del obje o. Un obje o pa a
se bello ha de apa ece como de e minado me amen e po sí mismo, sin que se
le no e el in lujo de una ma e ia o de un in. Lo bello es una o ma que se expli-
ca sin concep o. Sin emba go, lo pe ec o (lo concep ual) puede se bello cuan-
do se expone con libe ad. El pode econciliado de lo bello es supe io al de lo
mo al. En e ec o, lo bello, a di e encia de lo mo al, es á sus aído a la escisión
y al dominio. En lo es é ico nues os sen imien os se expanden, mien as que en
lo mo al nos sen imos cohibidos y a ados. F en e a la agmen ación de lo huma-
no en su p opio iempo, Schille aspi a a un es ado es é ico, que, en analogía
con G ecia, hab ía de conduci a la ealización del homb e en e o. El homb e
puede es a en con adicción consigo bien como sal aje, es ado en el que obe-
dece a los sen imien os más que a los p incipios (sociedad ísica), bien como
bá ba o, en un es ado en el que los p incipios des uyen los sen imien os (socie-
dad mo al). Hay que c ea un es ado en el que los ins in os concue den con la
azón. Schille con ía en el a e bello pa a loga una nobleza de ca ác e y ob e-
ne un p og eso en lo polí ico. En la belleza se conjuga el doble polo del hom-
b e: lo pe manen e (la pe sona, el impulso o mal) y lo mudable (el es ado, el
impuso sensible). La uni icación de es os dos ins in os se log a en el impulso
de juego, en el que se compagina la conciencia de libe ad y la sensación de
exis encia. El impulso de juego es igu a i a. Lo poé ico adica, según Schille ,
en el pun o de indi e encia en e lo ideal y lo sensible. La belleza es pa a él no
an o una ealidad empí ica, cuan o una exigencia ascenden al de la azón.
La azón plan ea la exigencia de una comunidad en e el impulso o mal y el
ma e ial. Se a a de una an icipación de la na u aleza del homb e. En es e sen-
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ido la belleza es nues a segunda c eado a. El es ado es é ico es un es ado de máxi-
ma ealidad, pues en él desapa ecen odas las limi aciones y ac úan jun as odas
las ue zas. En el es adio es é ico se da la pleni ud de lo humano como «de e -
minabilidad gene al». De allí se asciende a la de e minación del conocimien o
y de la mo al, pe o con pé dida de la pleni ud lib e.
A mediados de ab il de 1794 Hölde lin esc ibe que su úl ima lec u a ha
sido Anmu und Wü de (‘G acia y dignidad’) de Schille . Sin emba go, Hölde lin
obje a á a Schille que és e pe manece p isione o del pun o de is a subje i o,
pues asocia al obje o bello la idea de la libe ad, que es necesa ia en elación
con el suje o y acciden al en elación con el obje o. Es e pensamien o de la belle-
za no es á asen ado en Schille sob e el signo de una co elación de la ecep i idad
y la espon aneidad, sino sob e el signo de una dualidad de lo obje i o y lo sub-
je i o, de lo sensible y la libe ad. La g acia es á si uada en e amen e bajo el
signo de la au onomía del suje o. Y la belleza no es en endida como ca ego ía del
se . Hölde lin, en cambio, piensa la belleza como el se , si bien la conside a
in ínsecamen e ligada a la ini ud. En e ec o, el nacimien o de la belleza (de
A odi a) y el de la ini ud son un mismo o igen. Pa a los g iegos la belleza e a
el esplendo del se , lo que hay en él de más mani ies o y lo que cons i uye su uni-
dad. El amo e a asimismo el ínculo del odo en su p esencia. Sin emba go, a
pesa de es e desplazamien o de la belleza hacia la on ología, Hölde lin esboza
en el agmen o de «Thalia» una iloso ía de la his o ia cuyo esquema iene su
o igen en Schille : unidad o iginal, escisión, sín esis supe io .
Hölde lin e ue za la omnip esencia de la belleza alejándose de la adicio-
nal concepción me a ísica del Fed o, según la cual se da en dicho diálogo un
mo imien o ascensional hacia la belleza una, donde la mediación del e os queda
supe ada en la pleni ud de la isión. A esa concepción con apone o a, oma-
da undamen almen e del Banque e, que se cen a en la belleza de las cosas del
mundo. Desde es a pe spec i a, ambién el amo pe manece con su ambigüe-
dad in e na en medio de la belleza. La esencia híb ida del e os es el signo de que
la belleza se e ela. De acue do con la sen encia de E ixímaco en el Banque e: «el
uno se compone oponiéndose en sí mismo a sí mismo», Hölde lin en iende la
belleza como ensión conco dada. Es la a monía de la unidad del se en an o se
compone oponiéndose ella misma a sí misma. En la lec u a del Banque e se deja
guia más po He ácli o que po el pla onismo adicional. Así, en iende la
belleza como el se que se uni ica a a és del elo de una di e enciación de sí.
Y concibe el amo como el se mismo en el mo imien o po el que concue -
da y se desga a di e enciándose. La concepción de la adición me a ísica ap e-
hende el se como un en e p i ilegiado, si uado en una egión eminen e. La
que Hölde lin desa olla en elación con el Banque e quie e cap a el se como
el eino de la p esencia a a és del en e, y la e dad «como el desa ollo de es a
p esencia, que a a iesa el en e sus ayéndose»2. El homb e lle a imp eso un se
El « odo-uno» del idealismo alemán en la poesía de Hölde lin En ahona 32/33, 2001 47
2. C . Jacques TAMINIAUX.La nos algie de la G ece a l’aube de l’idealisme allemand. La Haya:
Ma inus Nijho , 1966, p. 152.
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que aquél ol ida sin cesa . Y eso hace posible la econquis a cons an e de la
isión del se . Lo bello es lo que deja i adia el se a a és del en e.
El p ime capí ulo de la edacción más an igua de Hipe ión, i ulado La
ju en ud de Hipe ión, con iene el siguien e ex o:
Lo bello implica un sen ido ocul o. ¡In e p e a su son isa! Así se nos apa ece el
espí i u que pone in a la soledad del nues o. En las más pequeñas cosas se
nos mani ies a lo que hay de más g ande. La más al a e igie de odo aco de
iene a nues o encuen o en los mo imien os apacibles del co azón, se expo-
ne aquí en la ca a de es e niño. ¿No en iendes las melodías del des ino? Sus
disonancias signi ican lo mismo3.
El lema inicial de Hölde lin es el uno- odo de la época de Tubinga. Sus
poemas de ju en ud can an la p esencia de una o alidad de ida en la na u aleza.
Son un can o a la libe ad y al amo como glo ia de una ida sag ada que el
mundo expande. Una misma unidad o igina ia se despliega como glo ia, libe -
ad, amo y belleza.
3. He encia de Fich e
En 1794 y 1795 Hölde lin es u o en Jena, donde escuchó las lecciones de Fich e.
A pa i de 1794 lee la Base de oda la eo ía de la ciencia. El in lujo ich eano es
pa en e en la pe suasión de que el homb e iene necesidad, an o pa a su sabe
como pa a su acción, de un p og eso in ini o, de un iempo ilimi ado, a in de
ap oxima se al ideal ilimi ado. Hölde lin dice que ha cali icado de quie ismo
cien i is a la opinión, según la cual, la ciencia pod ía comple a se en un mome-
o de e minado. El e o se ía en odo caso que el homb e pudie a sa is ace se
en un lími e indi idual de e minado, o nega el lími e en gene al. Aludiendo a
la asín o a como símbolo ich eano de un p oceso sin in, Hölde lin añade: «pe -
mi idme p egun a si la hipé bole se une con su asín o a. Es also in ini o el que
no concede su pa e a lo ini o. Es una alsa o alidad la que se opone a las pa -
icula idades como la pe ección al mal, como lo e dade o a lo also»4.
Pe o la ap opiación de Fich e a acompañada de una p o unda c í ica,
que iende a usiona el yo con la na u aleza. Le obje a que cae, lo mismo que
Spinoza, en la negación de la conciencia de sí en el absolu o. En la ca a a
Hegel del 26 de ene o de 1795, después de suge i le lo mucho que hab án de
in e esa le los Fundamen os gene ales de la doc ina de la ciencia y de exp esa
su pe suasión de que Fich e aspi a a i en la eo ía más allá del hecho de la
conciencia, esc ibe:
Su Yo absolu o (= subs ancia de Spinoza) encie a oda la ealidad. Es odo y
ue a de él no hay nada. Po an o, es e Yo absolu o no iene obje o; de o o
48 En ahona 32/33, 2001 Raúl Gabás
3. L.c., p. 154.
4. L.c., p.. 134
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modo, no ence a ía oda la ealidad. Es odo y ue a de él no hay nada. Pe o
una conciencia sin obje o es impensable; incluso si yo mismo soy ese obje o, en
cuan o al me hallo necesa iamen e limi ado, aunque sea en el iempo; po
an o, no soy absolu o. De modo que una conciencia es impensable en el Yo
absolu o, como Yo absolu o no engo conciencia, y, en an o en cuan o no
engo conciencia, soy nada (pa a mí) y el Yo absolu o es (pa a mí) Nada5.
De ahí saca Hölde lin la conclusión de que es necesa io oma en se io el
yo ini o y empo al, lo cual exige que la na u aleza deje de conside a se como
simple negación del yo. La na u aleza no se ago a con se un simple obs ácu-
lo que hay que ence , o la ma e ia de nues a ac uación his ó ica. Si el yo iene
ealmen e necesidad del no-yo, la negación de es e segundo no ha de pode se
pensa sin la sup esión de la conciencia y del yo mismo.
En la ca a al he mano esc i a desde Jena el 13 de ab il de 17956desc ibe
así una de las peculia idades p incipales de la iloso ía de Fich e:
En el homb e hay una aspi ación a lo in ini o, una ac i idad que no ole a
ningún lími e como pe pe uo, ninguna egua, sino que aspi a a se cada ez
más amplia, lib e e independien e; es a ac i idad, in ini a según su impulso,
es á limi ada; la ac i idad in ini amen e ilimi ada según su impulso es nece-
sa ia en la na u aleza de un se que iene conciencia (de un yo, al como se
exp esa Fich e), pe o ambién la limi ación de es a ac i idad es necesa ia pa a
un se que iene conciencia, pues si la ac i idad no es u ie a limi ada, no ue a
de icien e, esa ac i idad se ía odo y ue a de ella no hab ía nada; po an o,
si nues a ac i idad no u ie a ninguna esis encia de ue a, no hab ía nada
ue a de noso os, no sab íamos de nada, no end íamos ninguna conciencia;
si nada u ié amos en en e, no hab ía ningún obje o pa a noso os; aho a
bien, an necesa ios como son pa a la conciencia la limi ación, la esis encia y
el su imien o p oducido po la esis encia, así de necesa ia es ambién la aspi-
ación al in ini o, una ac i idad ilimi ada según el impulso en el se que iene
conciencia, pues si no aspi á amos a se in ini os, lib es de odas las limi a-
ciones, no sen i íamos que algo es opues o a es a aspi ación, no sen i íamos
nada dis in o de noso os, no sab íamos de nada, no end íamos conciencia.
En 1795 Hölde lin edac a ambién el esc i o U heil und Sein, (‘Juicio y
se ’), que cons i uye una oma de posición en e al lib o de Schelling sob e el
yo y en e al concep o de subs ancia en Fich e. In e p e a el juicio como una
di isión o igina ia. Según Hölde lin, la sepa ación en e suje o y obje o es á
ubicada en el o igen de la au oconciencia, en el momen o en que cesa la inme -
sión en el con uso ma e ial p imigenio de la na u aleza. Sin esa di isión esul-
a ía imposible la conciencia de sí. Noso os no podemos escapa a la escisión
que a inhe en e a nues a conciencia. Sin emba go, el sen ido de odos nues-
os es ue zos se halla o ien ado a uni nos con la na u aleza en un odo in i-
El « odo-uno» del idealismo alemán en la poesía de Hölde lin En ahona 32/33, 2001 49
5. Hegel. Esc i os de ju en ud. FCE, 1978, p. 57.
6. L.c., p. 648 s.
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ni o. Hölde lin oma del holandés Hems e huis la ó mula «uni icación con
odo cuan o i e». Es a uni icación ac úa desde una base eal, pues, a pesa de
la sepa ación en e suje o y obje o en la conciencia de sí, es imposible una sepa-
ación y un aislamien o absolu os. Lo que o igina iamen e es á unido sale de
sí, se escinde en pa es, se de ama en el «juicio». El pensamien o puede en en-
de el ínculo in ini o de odo lo i ien e, pe o no ago a lo. La ida no es un
p oduc o del pensamien o, sino un p esupues o indeducible del mismo. El
pensamien o ep oduce las leyes necesa ias de la ida, pe o no aquel «nexo más
in ini o» al que aluden las leyes di inas no esc i as de An ígona. Ese nexo, la uni-
dad con odo lo que i e, se alcanza en la in uición in elec ual. Según la o -
mulación de Remo Bodei, lo ca ac e ís ico y o iginal de la solución de Hölde lin
«es iba en deja en e e la unidad, el se absolu o, sólo en la sepa ación de
sus pa es y en el seno de la mul iplicidad misma»7. Cuan o más adicales son
las escisiones, an o más in ensamen e se mani ies a en ellas la uni icación. De
acue do con ello, en el alejamien o máximo en e la unidad di ina y el hom-
b e se e ela po la ía de la ausencia la unidad del se .
En el p ime manusc i o del Hipe ión (capí ulo p ime o) Hölde lin exp e-
sa es e pensamien o median e o mulaciones pla ónicas. El amo , dice, po pa e
del pad e es he ede o de la endencia a ebasa odos los lími es, y po pa e de
la mad e es he ede o de la endencia a ma ene los. Pe o adica en su na u a-
leza pone de acue do el con lic o de es as dos endencias.
En un p oyec o de p ólogo de los esbozos de F ank u (1795) ela i os al
Hipe ión, Hölde lin a i ma que odos noso os eco emos una u a excén i-
ca, y que no hay ninguna o a ía posible de la in ancia al cumplimien o. La con-
co dancia dichosa con el se es á pe dida pa a noso os. Nos adhe imos al «en
kai pan» del mundo pa a es au a lo po noso os mismos. En ningún momen-
o de nues a exis encia llegamos al pun o donde cesa el con lic o y odo es
uno. Sin emba go, no end íamos idea de la paz in ini a si no es u ie a p e-
sen e el se uni ican e, si no es u ie a p esen e como belleza.
4. El Hipe ión
La p ime a alusión al Hipe ión apa ece en una ca a di igida a Ludwig Neu e ,
p obablemen e en mayo de 1793. En o a ca a al mismo des ina a io, en e el
21 y el 23 de julio de 1793, esc ibe: en e los discípulos de Pla ón jun o al
Iliso con emplé la huida del glo ioso, o le seguí «a la p o undidad de las p o-
undidades, a los con ines lejanos del país de los espí i us, donde el alma del
mundo en ía su ida a los mil pulsos de la na u aleza, a donde uel en las
ue zas expandidas después de su inmenso cí culo».
En la ca a a Neu e de no iemb e de 17948dice que Schille le ha en e-
gado un ejempla de «Thalia» con un agmen o publicado de su Hipe ión.
50 En ahona 32/33, 2001 Raúl Gabás
7. Hölde lin: la iloso ía y lo ágico. Mad id: Viso , 1990, p. 27.
8. Säm liche We ke…, e.c., p. 623.
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Es a pa e, denominada F agmen o de Thalia, con iene las cinco p ime as ca -
as del Hipe ión. El p ime omo comple o apa eció en Co a a mediados de ab il
del año 1797. El segundo omo apa eció en oc ub e de 1799. Dicho agmen o
a anca de la idea, omada de Kan y Schille , de que el homb e debe ap ende
a eencon a po sus p opias ue zas lo que la na u aleza le p odigaba o igi-
na iamen e. Hölde lin a i ma la iden idad en e el es ado o iginal de la huma-
nidad y el es ado en el que se cumpla su desa ollo olun a io.
En la ca a del 4 de sep iemb e de 1995 a Schille , Hölde lin esc ibe:
In en o desa olla la idea de un p oceso sin in de la iloso ía, p e endo mos a
cómo la exigencia ineludible que debe plan ea se a odo sis ema, la unión del suje-
o y del obje o en un absolu o —yo o como quie a llamá sele—, sin duda es
posible es é icamen e, en la in uición in elec ual, eó icamen e en cambio sólo
es posible median e una ap oximación sin in, a la mane a de la ap oximación
del cuad ado al cí culo, y cómo, pa a ealiza un sis ema del pensamien o, es
necesa ia una inmo alidad an o como pa a un sis ema de la acción.
Po «in uición in elec ual es é ica» sin duda ha de en ende se la ap ehensión
de la unidad in ini a de la na u aleza en medio de sus enómenos sensibles.
Y en ma zo de 1796 esc ibe a su he mano:
Me esc ibes que quie es ocupa e de es é ica. ¿No c ees que la de e minación
de los concep os debe p ecede a su uni icación y que, según es o, las pa es
subo dinadas de la ciencia, po ejemplo, del de echo (en el sen ido pu o), o
de la iloso ía mo al, han de es udia se an es de en a en las cumb es de las
cosas? ¿No c ees que, pa a conoce la indigencia de la ciencia y p esen i algo
supe io po encima de ella, p ime o ha de comp ende se la indigencia? Es
cie o que se puede en a en ella desde a iba, y es necesa io hace lo en el sen-
ido de que siemp e el ideal pu o de odo pensa y hace , la belleza i ep e-
sen able e inalcanzable, iene que es a p esen e po doquie pa a noso os,
pe o sólo puede conoce se po comple o y en oda su cla idad cuando se ha
pasado a a és del labe in o de la ciencia y, después de habe año ado hon-
damen e la pa ia, se llega al país silencioso de la belleza.
Hölde lin obje a a Fich e que él, al ca ac e iza la ac i idad como un es ue -
zo in ini o, sac i ica el yo absolu o al p ác ico, al yo ini o en gene al. Y si bien
admi e po su pa e que en la es e a de la ciencia y de la acción no se llega a
ninguna consumación, a i ma, sin emba go, la p esencia del absolu o, la usión
absolu a de suje o y obje o en la in uición in elec ual de ipo es é ico. En Fich e
la in uición in elec ual se ans o ma en «idea». La e dade a in uición in e-
lec ual es la es é ica. Con apoyo en Schelling, que e en la es é ica el ámbi o
de adecuación en e lo subje i o y lo obje i o, en e el c i icismo y el dogma-
ismo, ambién Hölde lin a ibuye a la belleza la supe ación de la oposición
en e ambas dimensiones. Sin emba go, en e a Schelling, que se cen a en el
absolu o como luga de usión de odas las di e encias, Hölde lin a i ma que
el e dade o absolu o sólo puede econoce se a a és del camino de las
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Pe o luego añade:
En la alianza de la na u aleza la idelidad no es ningún sueño. Sólo nos sepa-
amos pa a es a unidos más ín imamen e, más di inamen e en paz con odo,
con noso os. Mo imos pa a i i […] las na u alezas i en unas con o as
como aman es; odo lo ienen en común, espí i u, aleg ía y e e na ju en ud33.
Al mismo iempo que es a ca a llegó o a de No a a, la mad e de Dio ima.
Le comunica que su amada, al día siguien e de esc ibi la úl ima ca a, exp e-
só su deseo de sepa ase de la ie a po medio del uego, en luga de se en e-
ada, y de que sus cenizas ue an deposi adas en el bosque donde Hipe ión
la encon ó po p ime a ez.
Hipe ión, educado ya en la escuela del su imien o, esc ibe a Bela mino
los siguien es pensamien os:
¿No debe su i odo lo que exis e, y más p o undamen e cuan o más excel-
so es? ¿No su e la sag ada na u aleza? ¡Oh, mi di inidad, que ú puedas es a
an is e como eliz es algo que du an e mucho iempo no puedo comp en-
de ! Pe o el bienes a sin su imien o es sueño, y sin mue e no hay ida.
¿Que ías se e e namen e como un niño y do mi a como la nada? ¿Renuncia
al iun o? ¿No eco e la escala de los pe eccionamien os? ¿Sí, sí, el dolo
es digno de habi a en el co azón humano y de empa en a se con igo, ¡oh
nau aleza! Po que sólo él conduce de un place a o o, y no hay más compa-
ñe o que él34.
En la úl ima ca a a Bela mino, Hipe ión exp esa así lo que puede en en-
de se como núcleo y conclusión de la ob a:
¡Bela mino! Nunca había expe imen ado de o ma an comple a aquella an i-
gua sen encia del des ino: que una nue a elicidad nace en el co azón cuando
se man iene i me y log a sopo a y a a esa la medianoche de la pesadum-
b e, y que, como el can o del uiseño sólo se oye en la oscu idad, el himno
de la ida del mundo sólo se deja escucha en noso os en el ondo del dolo 35.
Como iñas en e aman es son las disonancias del mundo. En la dispu a es á
la en e la econciliación, y odo lo que se sepa a uel e a encon a se. Las a e-
ias se di iden, pe o uel en al co azón y odo es una única, e e na y a dien-
e ida36.
Die e Hen ich, en sus in es igaciones sob e el nacimien o del Hipe ión37,
concede especial impo ancia a un mo i o o mulado an e io men e, a sabe ,
58 En ahona 32/33, 2001 Raúl Gabás
33. O.c., p. 198.
34. O.c., p. 200.
35. O.c., p. 209.
36. O.c., p. 213.
37. Publicadas en la ob a De G und im Bewuss sein. Un e suchungen zu Hölde lins Denken,
Kle -Co a.
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que la ida del homb e es un camino a a és de es adios de o ien ación, los
cuales conducen a con lic os y e o es. Según Hen ich, Hölde lin desc ibe el es a-
do de los homb es como una lucha en e nues a mismidad y el mundo. Es án
p esen es en la ida humana el amo y la acción, pe o en ninguno de ellos se
log a la consumación. De su acaso su ge la endencia a acla a se sob e el odo
de la ida. El cu so de la ida es una sucesión de in en os de in e p e a la.
Llegados a la madu ez, se hace u gen e una in e p e ación que man enga uni-
das las endencias opues as. El odo-uno se p esen a como abie o, pues el
cu so de la ida puede in e eni en su desa ollo. Cualquie expe iencia de la
ida ha de in eg a se en una comp ensión que lo aba que odo. El p oceso de
comp ensión no es lineal. Puede sucede que se pie da lo que ya se ha en en-
dido. El su imien o y la indigencia son incluidos en la unidad del odo. La
ce eza de la uni icación se nos da en las expe iencias de la belleza, de la paz y
del amo . El undamen o p esen e en la conciencia se ab e a és a en la e lexión.
Pe o el p oceso de la p opia comp ensión no conduce a un cie e de ini i o
en una e dad demos able.
5. Empédocles
Es a ob a u o es e siones sucesi as, dos con el í ulo de La mue e de
Empédocles y una con el de Empédocles en el E na. El plan ank u iano
de Empédocles p o iene del año 1797. En 1799 abaja en la segunda edacción.
El a gumen o del poema ágico se e ie e a la igu a del ilóso o g iego
Empédocles, que, pe suadido de su condición di ina y de su unión con la
na u aleza, enseña al pueblo y se g anjea su ene ación. Pe o He móc a es,
sumo pon í ice de Ag igen o y hábil manipulado de los homb es, uel e al
pueblo con a Empédocles. És e expe imen a su honda soledad y se e i a hacia
el E na acompañado po Pausanias. En el camino un campesino les niega el
hospedaje. En e an o llega el pueblo con Te móc a es a su cabeza, que in i-
a a Empédocles a ol e , pues ya ha expiado su deli o. Pe o él se niega y p o-
sigue su camino.
El au o del poema se p oponía esuci a la agedia an igua. La igu a de
Empédocles mues a asgos de semejanza con P ome eo, condenado po lle-
a lo di ino a los homb es, lo mismo que con la de Jesús en el Nue o
Tes amen o. La ob a mecionada exp esa el pensamien o de que lo di ino debe
pe ece y de que el homb e genial es á des inado a expe imen a la desdicha. Pe o
en ese des ino los g andes homb es cumplen la unción de uni al pueblo conec-
ándolo con lo di ino de la na u aleza. Lo mismo que los pode es de la na u-
aleza alen aban la ida del pueblo g iego, Hölde lin espe a el e o no de G ecia
como p incipio de ida de la nue a comunidad humana. Desde los p ime os
esbozos de F ank u se a icula el ema de Empédocles a ojándose al uego
del E na pa a ol e al ondo c eado de la na u aleza. En el p ime esbozo de
la agedia el sen ido de es a acción es aboli oda de e minación sume giéndose
en la unidad indi e enciada. Pe o Hölde lin añade un manusc i o de la p i-
me a e sión con una no a que indica su esis encia a la uga de Empédocles.
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Luego desa olla la pe suasión de que sólo es e o no au én ico el que asume la
du eza de la oposición, la i meza de la di e encia. La ida iene ínculos a los
que no puede a anca se y que pueden designa se con el único nomb e de
«conciencia»38. Y el segundo esbozo de la mue e de Empédocles enuncia a
la idea de una na u aleza sin indigencia, a la oposición en e la ida pu a y las
de e minaciones (del a e, del en endimien o). La na u aleza y la ac i idad
humana no se elacionan an o po una oposición, cuan o po una mediación
en la que cada uno cumple su esencia a a és del o o. El agmen o que
ealmen e me ece el nomb e de Fundamen o pa a Empédocles es el e ce o,
que a a del undamen o de la agedia de Empédocles, a sabe , el sen ido p o-
undo del en en amien o en e na u aleza y a e. Hay allí en juego dos igu-
as: el pensamien o de la p esencia ini a y el de la sín esis absolu a. A su ez
apa ece el pensamien o de que el des ino de la his o ia es llega a una unidad
inmedia a, que se sepa a pa a ecupe a se más cumplidamene. La unidad o i-
ginal es una ida pu a en cuyo seno se oponen a mónicamen e la na u aleza y
el a e. El a e es la lo , el cumplimien o de la na u aleza, y la na u aleza sólo
se hace di ina unida al a e. Cada uno es á unido al o o y le compensa su de i-
ciencia. El homb e, en el que p edomina lo o gánico y a i icial, es la lo de la
na u aleza. Empédocles p egun a: «¿Qué se ía del cielo y del ma , de las islas y
de las es ellas, y de odo lo que yace an e los ojos de los homb es, qué de es a
mue a a monía si yo no le diese el ono, el lenguaje y el alma? ¿Qué se ía de
los dioses y su espí i u, si yo no los anunciase?»39. Po o a pa e, la na u ale-
za, en la que p edomina lo aó gico, da al homb e el sen imien o de cumpli-
mien o. La ida pu a de la na u aleza sólo se hace p esen e al sen imien o, no
al conocimien o.
Hölde lin e aho a en la na u aleza la duplicidad de un pode uni icado y
un sag ado caos egene ado . La idea del caos a pa i del cual su ge nue a ida
ue aplicada ambién a la e olución ancesa, que hab ía debido ae una
egene ación a la humanidad. Las dos ue zas que igen la na u alza son lo
o gánico, ue za que une y con igu a, y lo aó gico, ue za que di ide y es po -
ado a de la po encia in ini a de la na u aleza. Es a ue za es inap ehensible
pa a la conciencia. La ida pu a, pa a hace se cognoscible, pa a adqui i con-
ciencia de sí misma, iene que di idi se en los ex emos de lo aó gico y lo o gá-
nico, de lo inap ehensible y de la e lexión. Los ex emos opues os, ac uando
el uno sob e el o o, se ans o man en e sí y acaban es ableciendo un íncu-
lo in ini o en e ellos.
Hölde lin compa e con el ilóso o Empédoles la pe suasión de que los di e -
sos pe iodos his ó icos es án egidos po el p edominio de un elemen o. C ee que
su época es á dominada po el caos egene ado y po el espí i u de escisión.
En la elación con la na u aleza la di e gencia y la lucha comienzan po el paso
del sen imien o al conocimien o. Hölde lin quie e pene a en lo desconocido,
60 En ahona 32/33, 2001 Raúl Gabás
38. C . TAMINIAUX, La nos algie…, l.c., p. 189 s.
39. La mue e de Empédocles. Mad id: Lib os Hipe ión, 1977, p. 28.
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lo impensado. Pa a hace lo se desp ende de su subje i idad limi ada y se p e-
cipi a al abismo del obje o, en lo aó gico. El lími e ex emo de es e in en o es la
locu a y la mue e40. El se se e ela en el de eni y e mina . Ningún o den
nue o es es able. La in uición in elec ual ap ehende la o alidad que es á p e-
sen e en el nace y pe ece de un mundo pa icula . El lenguaje ágico consigue
comp ende el con lic o de la mue e misma como acon ece en e la o alidad
i ien e y lo singula . «Has a la ida de las plan as y la de los aleg es animales aspi-
a a i i ence ada en sí misma. T a an de i i limi ados a su p opio se y su
exis encia no comp ende o a ida; pe o al in eme osos deben ab i se mu ien-
do, pa a ol e de nue o al elemen o del que su gen, como de un baño pu i i-
cado , con nue a ju en ud»41. El sen ido básico de la agedia es á en que lo
ue e y o igina io se mani ies a en su debilidad. Los hé oes ágicos exp esan
la na u aleza anonadándose, pe o e elando al mismo iempo el odo. En No as
a An ígona, Ti esias apa ece como gua dián del pode de la na u aleza, que a as-
a al homb e de su es e a de la ida a la es e a excén ica de los mue os. En
An ígona el e o no al eino aó gico de los mue os es el eg eso pa io. La con-
e sión al eino de los mue os es á mediada simbólicame e po el uego.
La ca a desde Hombu g el día 4 de junio de 1799 a su he mano, que es un
ex o simul áneo, o ece un esumen muy conciso sob e la elación en e la
na u aleza y el a e, ema cen al del poema. En dicha ca a leemos:
¿Po qué enemos ciencia, a e, eligión? Po que el homb e que ía algo mejo
que lo que había encon ado. Aunque los homb es se desollen malignamen-
e, lo hacen po que no les bas a lo p esen e, po que quie en las cosas de o a
mane a, y así se a ojan con an elación al sepulc o de la na u aleza, acele an
la ma cha del mundo.
Lo mayo y lo más pequeño, lo mejo y lo peo del homb e b o a de una
única aíz, y en conjun o odo es bueno, y cada uno cumple a su mane a la
des inación humana, el uno más bellamen e, el o o más sal ajemen e, a sabe ,
el des ino de con igu a de mane a mul i o me la ida de la na u aleza, de
acele a la, especializa la, sepa a la, mezcla la, sepa a la y a a la… Ves, ¡que i-
do!, cómo e he plan eado la pa adoja de que la endencia al a e y a la o -
mación, con odas sus modi icaciones y des igu aciones, es un se icio peculia
que los homb es p es an a la na u aleza. Pe o hace iempo que es amos de
acue do en que odos los o en es e an es de la ac i idad humana co en al océ-
ano de la na u aleza, lo mismo que salen de ella. Y la a ea de la iloso ía, de las
bellas a es y de la eligión, que nacen ellas mismas de dicha endencia, es mos-
a es e camino a los homb es, que ellos mayo men e eco en a ciegas, muchas
eces con desalien o y con a su olun ad, mos á selo de modo que lo eco an
con ojos abie os, con aleg ía y nobleza […] El a e y la ac i idad del homb e,
po mucho que él haya hecho ya y pueda hace , no iene capacidad de p o-
duci lo i o, la ma e ia o igina ia, que él es á en condiciones de ans o ma
y elabo a , pe o no es capaz de c ea ; él puede desa olla la ue za c eado a,
pe o la ue za misma es e e na y no es ob a de manos humanas.
El « odo-uno» del idealismo alemán en la poesía de Hölde lin En ahona 32/33, 2001 61
40. C . Remo BODEI. Hölde lin: la iloso ía y lo ágico. Mad id: Viso , 1990, p. 55.
41. La mue e de Empédocles, e.c., p. 28.
En ahona 32/33 001-256 13/2/02 11:07 Página 61
Pe e Szondi42, analizando los géne os li e a ios, es ablece una con apo-
sición en e el pa hos sag ado de los g iegos y la sob iedad junoniana de occi-
den e, que gua da un cla o pa alelismo con lo aó gico y lo o gánico. Schille
había dis inguido dos ipos de poesía: la ingenua y la sen imen al. La p ime a
p oduce a monía, calma y dis ensión. Es á apegada al es imonio de los sen-
idos y suje a a la necesidad de la na u aleza. El ingenuo desconoce la escisión
en e sen imien o y azón. Es eliz po inocen e. Po ello co e el pelig o de
ulga idad. La poesía sen imen al es á ubicada en e los mode nos, que can an
el ideal con apues o nos álgicamen e a la ealidad. Admi e un ono sa í ico,
debido a una ealidad que desga a al poe a, y un ono elegíaco, en el que se
exp esa el ideal que a ae al poe a. El poe a sen imen al p oduce ensión y con-
lic o, pe o p opo ciona el in ini o de las ideas. En la an igüedad se log a una
alianza en e ambas omas de poesía. El indi iduo es ideal y el ideal se mani-
ies a en el indi iduo.
Hölde lin dis ingue es ipos o géne os de homb es: el homb e na u al
(ingenuo); el abnegado y con adic o del mundo (he oico), y la a monía aco-
gida en el in e io , pe o sin con igu a un odo a mónico en el ex e io (ideal).
Al homb e na u al le al a la ene gía, lo he oico, jun o con el sen imien o p o-
udo (lo ideal). Y el ca ác e ideal apenas iene a la is a lo singula . Le al a la
ingenuidad del don de p esen ación. Lo i o es lo conc e o, la idea en elaza-
da con la ealidad.
La ca a a Böhlendo del 1 de diciemb e de 1801 con iene el siguien e
ex o pa adójico:
Lo au én icamen e acional pie de p eponde ancia con el p og eso de la o -
mación. Po eso la maes ía de los g iegos en el pa hos sag ado e a meno , pues
lo enían inna o; son excelen es po el con a io en el don de la ep esen ación
desde Home o, pues es e homb e ex ao dina io enía un alma ica en al o
g ado pa a ap opia se la sob iedad junoniana occiden al […]
En e noso os sucede a la in e sa. Po eso es an pelig oso oma las eglas
del a e ex ayéndolas exclusi amene de la maes ía g iega […] Lo p opio iene
que ap ende se an o como lo ex año […] Lo ágico en e noso os se ci a
en que nos hallamos o almen e silenciosos, en que, me idos en algún eci-
pien e, nos alejamos del eino de lo i o, no en que de o ados po las llamas
año emos la llama que no pudimos a a 43.
El a e g iego iene su o igen en el « uego del cielo», en el pa hos sag ado;
el a e hespé ido (junoniano) se ca ac e iza po la sob iedad, po la cla idad
de la p esen ación. Pa a el poe a hespé ido lo ex año es el pa hos sag ado. En
cambio, es e pa hos e a inna o pa a los g iegos. Po eso Home o se ap opió la
sob iedad junoniana occiden al con el in de cul i a el don de la p esen a-
ción.
62 En ahona 32/33, 2001 Raúl Gabás
42. Es udios sob e Hölde lin. Des ino, 1992.
43. HÖLDERLIN.Säm liche We ke…, e.c., p. 927 s.
En ahona 32/33 001-256 13/2/02 11:07 Página 62
Al a a de la di e enciación en e la an igüedad y la mode nidad, Hölde lin
p o es a con a la idea de imi ación, po que en ella se pie de la « ue za i ien-
e». Las ob as de a e, dice, nunca han sido simplemen e na u aleza. El a e
g iego es una espues a a la na u aleza dis in a de la nues a. La na u aleza de
los g iegos es llamada «Apolo» po que es el eino del « uego sag ado». E inclu-
so den o de G ecia había di e encias, pues Home o e a a ín con lo heleno,
pe o Pínda o y Só ocles mos aban cla os asgos hespé idos. En el lenguaje
poé ico deben in eg a se lo p opio y lo ex año, la p ecisión y el calo . Lo p o-
pio es lo nacional, la ida eal, la his o ia co idiana. Al ono ideal co esponde
lo ex año. Hölde lin opina ace ca de sí mismo que iene ue za, ideas y un
ono p incipal (ideal), pe o que le al an lige eza, ma ices y a iedad o denada
de onos. Pa a él los onos (géne o) no es án yux apues os, ni se suceden sim-
plemen e, sino que se unen en e sí omando un sis ema44.
6. Hölde lin y Hegel
Hegel y Hölde lin compa ie on en Tubinga los ideales de una eno ación de
la comunidad humana, pa alelos a los de la e olución ancesa, que ue on
acuñados especialmen e con los lemas de « odo es uno» (en kai pan) y «Reino
de Dios». En la ca a del 10 de julio de 1794, Hölde lin le esc ibe a Hegel:
«Es oy segu o de que e hab ás aco dado a eces de mí, desde que nos sepa a-
mos con la consigna “Reino de Dios”. Po muchas me amo osis que pasemos,
c eo que siemp e nos econoce emos en es e lema»45. En e 1793 y 1796, época
hegeliana de Be na, ambos amigos es án sepa ados y siguen cada uno su p o-
pio camino. Hegel con inúa en Be na la elabo ación del ema de la eligión
del pueblo y analiza el c is ianismo de ca a a es a inalidad. Hölde lin abaja
en el Hipe ión, pe o no ha ol idado el p og ama común elabo ado en Tubinga,
pues en la mencionada ca a a Hegel de ene o de 1795 le dice: «Es oy dándo-
le uel as hace iempo al ideal de una educación del pueblo: y como ú e ocu-
pas p ecisamen e de una pa e de ello, la eligión […] al ez pueda esc ibi e
enseguida po ca a lo que acaso a da ía más en esc ibi (pa a mí)»46.
Hölde lin ac úa como mediado de la colocación que pe mi e a Hegel as-
lada se a F ank u . Todo es á ul imado a inales del 1796. Hegel po su pa e
le en ía el poema Eleusis. Después de la llegada de Hegel a F ank u , exp e-
siones como la «uni icación de suje o y obje o», «libe ad y na u aleza», lo «di i-
no», sin duda se deben al in lujo de Hölde lin47.Ya en 1793 és e se había
mos ado en usiasmado po la lec u a del Banque e y del Fed o de Pla ón. Esa lec-
u a epe cu i á ambién en Hegel, cuya isión del mundo g iego en la época
de F ank u es á il ada po la lec u a simul ánea de Pla ón y del Hipe ión.
Los impulsos de Hölde lin se insinúan en los Esbozos sob e eligión y amo , luego
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44. SZONDI.Es udios…, e.c., p. 173 s.
45. Esc i os de ju en ud…, e.c., p. 49.
46. Esc i os de ju en ud…, e.c., p. 324.
47. C . J.L. RODRÍGUEZ, o.c., omo II, p. 89.
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se hacen más mani ies os en el agmen o El amo y la p opiedad, y inalmen e
culminan en El espí i u del c is ianismo y su des ino. El impac o del Hipe ión
es á cla amen e p esen e en ases como: «La sensación de la ida que se een-
cuen a a sí misma es el amo , y en él se econcilia el des ino»48. En el ondo
de es a a i mación es á la pe suasión de que la ida nunca pie de su unidad a
pesa de sus escisiones. Po eso las pa es hos iles pueden euni se o a ez en
un odo.
J. Taminiaux49, hablando de dos con e encias que Heidegge p onunció el
año 1958 sob e Hegel y los g iegos, la p ime a el 20 de ma zo en Aix-en-P o ence
y la segunda el 26 de julio en la Academia de las Ciencias de Heidelbe g, se
e ie e a un es a o hegeliano que el con e encian e descub e en la lec u a de
Hölde lin. En esa ocasión Heidegge a i ma que no es ninguna casualidad el
hecho de que Hegel, pensado a ondo de la iloso ía de He ácli o, ue a un
compañe o de Hölde lin. Y en al con ex o dice que el concep o hegeliano de
iloso ía es á exp esado en el siguien e pasaje de la Fenomenología del espí i u:
Pe o la ida del espí i u no es la que se a emo iza an e la mue e y se man ie-
ne incólume de oda de as ación, sino la que sopo a la mue e y la conse a
en sí. El espí i u sólo log a su e dad en an o encuen a en sí el desga o
absolu o y no es es e pode como lo posi i o, que apa a la mi ada de lo nega-
i o, como cuando decimos de algo que es also, y así nos alejamos de ello y
pasamos a o a cosa; sino que es es e pode solamen e en an o mi a a la ca a
de lo nega i o y se demo a en ello. Es e demo a se es la ue za mágica que lo
in ie e pa a con e i lo en se 50.
En pa alelismo con ello, Heidegge in e p e a el emple undamen al de la
iloso ía de Hölde lin como el in en o de e baliza la expe iencia de la mue -
e. Aho a bien, si, po o a pa e, hemos de e una huella de Hölde lin en
Hegel, el pun o de conexión se ía la idea de la dispe sión de la ida en la mul-
iplicidad y el dolo , pe o sopo ada siemp e po el ondo de unidad que la
hace eg esa hacia sí. A su ez, el Empédocles que se a oja al E na mues a
un semejanza cla ísima con la mi ada a la ca a de lo nega i o.
Sin emba go, Hölde lin obje aba a Hegel que no había sabido supe a la
escisión en e sis ema e his o ia, p o ocando con ello el de umbamien o de
la es é ica hegeliana y dejando el e eno p epa ado pa a una poé ica his ó ica
sin in ención sis emá ica. La di e encia insinuada ahí se hace pa en e si eco -
damos que en Hegel la unción del a e y de la na u aleza queda supe ada desde
la ansición de G ecia al c is ianismo y a la azón mode na, mien as que la
in uición in elec ual es é ica de Hölde lin man iene su igencia en odo momen-
o. Y así Heidegge pudo inspi a se en él pa a pensa el se en nues o siglo.
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48. Esc i os de ju en ud, e.c., p. 324.
49. «La p emiè e lec u e de Hölde lin», en Lec u es de l’on ologie undamen ale. Édi ions
Je ône illon, 1989.
50. T aducido de Phänomenologie des Geis es. Hambu go: Meine , 1952, p. 29 s.
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No obs an e, en el hecho de que la unidad sólo i adia a a és de lo nega i o
y de las di e encias his ó icas, hay una mani ies a ce canía en e Hölde lin y
Hegel.
Con la in uición in elec ual es é ica, que implica la p esencia de la cosa
misma, Hölde lin se aleja del uso me amen e egula i o de las ideas en Kan .
La elación en e Fich e y Hölde lin es compleja po la a iedad en el espec-
o de en oques que ambos ensayan en lo que se e ie e a la elación en e ini-
o e in ini o. En cualquie caso, el poe a exp esa con su icien e cla idad que
pa a él la unidad del odo sólo se e leja y alcanza a a és de las escisiones. Po
más que la unidad es é dada siemp e, exis e un p og eso en el eino de la
e lexión (de la ciencia, de la acción), que p epa a el e eno pa a una mayo i a-
diación de lo in ini o en lo ini o.
En nues o momen o ac ual el pensamien o de Hölde lin o ece un cami-
no álido pa a la iloso ía. E incluso se ía el único álido si la e lexión se decla-
a a incapaz (como pa ece hace lo) de alcanza ningún obje o o dimensión
peculia de la iloso ía. En ese caso pod ía habla se undadamen e de un gi o
es é ico de la iloso ía. Se ía muy comp ensible que el lec o me p egun a a:
¿Qué expe imen amos hoy en el a e? ¿En qué sen ido nos ansmi e una in ui-
ción del in e io de la ealidad? Es as p egun as no son an pun uales que pue-
dan esponde se en las líneas inales de un a ículo. No obs an e, di ícilmen e
puede nega se que el a e es capaz de cap a la ida escondida más allá de la
ca a sensible, de desc ibi la si uación del indi iduo en medio de la ida que
acon ece en el mundo. Con ello sigue eniendo base su icien e la in uición
es é ica, capaz de o ece abundan e ma e ial a la e lexión concep ual.
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