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Conflicto ético y juego estético : acerca del lugar histórico-filosófico de la tragediaen Hegel y Nietzsche

Author: Menke, Christoph
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 2001
DOI: 10.5565/rev/enrahonar.402
Source: https://ddd.uab.cat/pub/enrahonar/0211402Xn32-33/0211402Xn32-33p203.pdf
Resumen
La cues ión de la ac ualidad de la agedia ha sido uno de los g andes emas de la iloso ía
desde el oman icismo. La esis dominan e ha consis ido en nega dicha ac ualidad po
dis in as azones. En es e a ículo se cues iona esa negación pa a sos ene , con a iamen-
e, que la agedia pe enece a nues o p esen e, aunque de un modo peculia , a sabe : como
agedia de la e lexión en la que el plano é ico y el plano es é ico se sus i uyen in e mi-
nablemen e, como ocu e en Fin de pa ida de S. Becke , la agedia mode na po excelencia.
Es a esis iene consecuencias pa a la eo ía de la mode nidad y el concep o mode no de
e lexión que se discu en a pa i de las ob as de Hegel, Nie zsche, De ida y Ba hes.
Palab as cla e: agedia, mode nidad, juego, Hegel, Nie zsche, é ica, es é ica, i onía,
e lexión.
Abs ac . E hical con lic and aes he ical game. On he his o ical and philosophical place o
agedy in Hegel and Nie zsche
The ques ion on he ac uali y o he agedy has been an impo an subjec o he philosophy
since he imes o Roman icism. The mos de ended idea denies such ac uali y on di e -
en easons. This pape ques ions such nega ion o main ain ha , on he con a y, agedy
is p esen in ou cul u e, al hough in a peculia mode: as agedy o he e lec ion in which
e hical and aes he ical pe spec i es subs i u e endless one ano he as can we see in Becke ’s
Endgame, he mode n agedy pa excellence. This poin o iew has some consequences o
he heo y o mode ni y and o he no ion o mode n e lexi i y ha he e a e discussed s a -
ing om some hesis o Hegel, Nie zsche, De ida and Ba hes.
Key wo ds: agedy, mode ni y, game, Hegel, Nie zsche, e hics, aes he ics, i ony, e lec ion.
*T aducción de Ge a d Vila .
En ahona 32/33, 2001 203-222
Con lic o é ico y juego es é ico.
Ace ca del luga his ó ico- ilosó ico de la agedia
en Hegel y Nie zsche*
Ch is oph Menke
Uni e si ä Po sdam. Ins i u ü Philosophie
Am Neuen Palais 10. D-14469 Po sdam
Suma io
I. Teo ía de la mode nidad
y eo ía de la agedia
II. El p oceso de la agedia
III. La dispu a en o no a la agedia
IV. La i onía ágica
V. La agedia de la e lexión
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El siguien e ex o in en a plan ea y acla a una a i mación, a sabe : que hay a-
gedias en el p esen e o que la agedia es á p esen e en e noso os, que el nues-
o es un p esen e de agedias. El p ime y el más ob io de los sen idos de es a
a i mación es de ca ác e polémico. La a i mación del ca ác e ac ual de la a-
gedia p e ende echaza la opinión de que «pa a noso os», pa a aseando la
más amosa o mulación de Hegel sob e el a e, la agedia pudie a habe se
con e ido en «un pasado» o, como Schlegel supuso, pa a noso os «ha que-
dado an icuada»1. Tan o pa a Hegel como pa a Schlegel «pa a noso os» sig-
ni ica: ‘pa a noso os los mode nos’. La opinión que echaza la a i mación
ace ca de la ac ualidad de la agedia es la de que la mode nidad es una época
que se si úa después de la agedia. La esis que se plan ea en e a la a i ma-
ción de la ac ualidad de la agedia es doble: que la mode nidad y la agedia
sólo se pueden en ende co ec amen e cuando la mode nidad se econoce
como p esen e de la agedia y el p esen e de la agedia se econoce en la
mode nidad. Mode nidad y agedia no se excluyen mu uamen e, sino que se
incluyen. Tienen que se de e minadas ecíp ocamen e en e sí: como mode -
nidad ágica y como agedia mode na.
I. Teo ía de la mode nidad y eo ía de la agedia
Un aspec o de la esis de la ac ualidad de la agedia apun a a que los concep-
os de agedia y de mode nidad es án sis emá icamen e unidos en e sí. Aquí
enlaza la esis de que la ac ualidad de la agedia se emon a a una adición
de dos siglos que en la p egun a ace ca de la peculia idad de la mode nidad
siemp e había i umpido la p egun a po la agedia, una adición que a
desde Schelling y Hegel has a Simmel, Webe y F eud, desde Lessing y Schille
has a Benjamin, Gehlen y Foucaul . Desde mediados del siglo XVIII has a
mediados del XX no pudo ene luga e lexión alguna ace ca de las ca ac e ís-
icas de la mode nidad en cuyo cen o no se encuen a el ema, el p oblema
de la agedia. En los deba es p oducidos bajo el signo de la posmode nidad
en los deba es sob e la eo ía de la mode nidad, es a adición sigue p esen e y
sólo es in e umpida po unas pocas excepciones. Es a up u a si e pa a la
e isión. Y po cie o po una doble azón: po que los p oblemas del deba e
ac ual sob e la eo ía de la mode nidad sólo se en ienden co ec amen e cuan-
do se los lee como o mas de e oma inconscien emen e aquella adición. Y,
lo que es más impo an e oda ía, po que la cues ión con o e ida en es os
deba es, la cues ión de la mode nidad, sólo se puede comp ende adecuada-
men e como un modo explíci o de e oma la p egun a po la agedia.
Sob e odo es o es p eciso ealiza una b e e obse ación p e ia ace ca de
la adición que con ello se ha de e oma . En gene al se pueden dis ingui
en la e lexión his ó ico- ilosó ica sob e la mode nidad dos ases plenas en las
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1. G.W.F. HEGEL. Vo lesungen übe die Äs he ik. Theo ie We kausgabe, F ank u /Main, 1969,
s., ol. 13, p. 25; F. SCHLEGEL, S udienausgabe. De E. Behle y H. Eichne (eds.), Pade bo n,
1988, ol. 5, p. 189.
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que la cues ión de la agedia es u o en el cen o como un momen o p opia-
men e de inquie ud: en la ansición al siglo XIX, en e la Ilus ación a día y el
idealismo, con epe cusiones que alcanzan has a Nie zsche, y en el p ime e -
cio del siglo XX, en e la sociología y la eo ía c í ica en o mación, con e ec os
pos e io es has a los años cincuen a. Si en la p ime a ase se puede habla de un
pa adigma « omán ico» de la e lexión sob e la agedia, la segunda ase la
denomina é «mí ica».
En ambos pa adigmas, an o el omán ico como el mí ico, la elación de
la mode nidad con la agedia iene una signi icación cen al y una cons i ución
nega i a. En ambos pa adigmas se ealizan las de e minaciones de la mode -
nidad y de la agedia de una ez, aunque a la con a: hay mode nidad pa a
ellos donde no hay agedia. Pe o po lo demás los pa adigmas omán ico y
mí ico son es ic amen e dis in os: en el pa adigma omán ico la agedia es
la igu a del comienzo de la mode nidad, en el mí ico el de su in. Así, en el
modelo mí ico, la agedia —como a i man Webe y Schmi , y como c i i-
can Rosenzweig y Benjamin— designa la si uación de luchas inconciliables en
las que la mode nidad, en el desmo onamien o de sus espe anzas de edención
inspi adas po el mono eísmo, iene que disol e se en el concep o. Al inal de
la mode nidad, según la amosa imagen de Max Webe , es de nue o «como en
el iejo mundo, oda ía no desencan ado con sus dioses y demonios»: «Los
iejos dioses, encan ados y po ello en o ma de po encias impe sonales, se
le an an de sus umbas, aspi an a domina sob e nues as idas y comienzan de
nue o su lucha e e na»2. En el pa adigma mí ico la agedia enca na la o -
mación a la que la mode nidad e ocede. Po el con a io, en el p ime mode-
lo, en el omán ico, la agedia ep esen a —según lo en au o es an di e en es
como Schlegel, Schelling y Hegel, e incluso Nie zsche (en su pe iodo medio)—
el mundo del que p o iene la mode nidad a a és de su supe ación. Aquí la
mode nidad es la o mación as la agedia y no la agedia, como en el pa a-
digma mí ico, as la mode nidad, sino p emode na: «T es ipos de poesía
dominan es», esc ibe Schlegel en unos apun es: «1) T agedia en los g iegos.
2) Sá i a en los omanos. 3) No ela en los mode nos»3. Si el concep o de a-
gedia mí ico o mula una eo ía del desmo onamien o de la mode nidad, el
concep o omán ico o mula el de su p og eso más allá de la agedia.
Mien as que el pa adigma mí ico sólo ha sob e i ido al op imismo sob e
la mode nización dominan e desde los años sesen a en igu as más bien e í-
me as, el concep o omán ico, sin que sea pe cibido como concep o de agedia
en gene al, se ha con e ido en undamen o no decla ado y, po an o, am-
poco examinado, de los deba es ac uales sob e la eo ía de la mode nidad. Que
nues a época, se llame aún mode nidad o no, es la época as la agedia: és a
es la con icción compa ida, an implíci a como incues ionada, po ambas
pa es en dichos deba es. Po ello esos deba es se nu en oda ía en sec e o de
Con lic o é ico y juego es é ico En ahona 32/33, 2001 205
2. M. WEBER. «Wissenscha als Be u », en Gesammel e Au sä ze zu Wissenscha sleh e. Tubinga,
1988, p. 605.
3. F. SCHLEGEL.S udienausgabe, ol. 5, p. 187.
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la e lexión sob e la mode nidad inspi ada po la eo ía de la agedia en su
o ma omán ica. Eso se e idencia en p ime luga en el hecho de que en es os
deba es e o nan las mismas dos o mas básicas en las que el pa adigma omán-
ico había cues ionado la ac ualidad de la agedia. Es as dos o mas básicas
son la eo ía del suje o y la eo ía del juego. En su e sión como eo ía de la
subje i idad, el pa adigma omán ico con empla la mode nidad como la época
de un suje o de enido au ónomo que en su au ode e minación acional disuel-
e odos los alo es y con enidos me amen e dados po la adición. En su e -
sión como eo ía del juego, po el con a io, el pa adigma omán ico en iende
la mode nidad como la época de un juego de enido au ónomo que en su ili-
mi ada epe ición de la di e encia escapa a oda ijación median e una p e-
sencia p e iamen e o denada. De es e modo, se mues a a un iempo ambién
po que el suje o au ónomo y el juego ilimi ado son las dos o mas básicas de
la mode nidad: po que an o en las posiciones ac uales de eo ía de la mode -
nidad como en el pa adigma omán ico son las igu as de la e lexión, o mas
del dis anciamien o y el descen amien o e lexi o.
Más impo an e que en los deba es con empo áneos e o nen las igu as
básicas omán icas es, sin emba go, que en ellos se p osiga ambién i e lexi-
amen e su oposición a la agedia. Ello se mues a en las concepciones de
suje o y de juego en dos aspec os dis in os, ambos undamen ales pa a el con-
cep o de agedia. En la concepción de suje o se mani ies a la oposición a la
agedia en que cues iona la insolubilidad de las colisiones é ico-polí icas, y en
la concepción del juego en que cues iona la exposición es é ica (o « ep esen-
ación») de ales colisiones. La eo ía del suje o au ónomo undamen a la esis
de que en la mode nidad no pueden da se colisiones insolubles a pa i de la
azón, pues, en an o que acional, el suje o sigue un «p incipio […] que pe -
mi e in oduci el acue do undamen al en las a gumen aciones mo ales»4. La
eo ía del juego au ónomo undamen a la esis de que en la mode nidad ya
no pueden p oduci se exposiciones es é icas de ales colisiones insolubles a
pa i de la abolición de sus lími es (En g enzung), en an o que sin ellos el
juego es é ico ya no es la « ep esen ación del des ino», sino el «des ino de la
ep esen ación»5. Las concepciones del suje o y del juego emi en espec i a-
men e a cada uno de los dos aspec os que ci cunsc iben conjun amen e el con-
cep o de agedia. El p ime elemen o de la agedia es al que el concep o de
azón de Habe mas le niega su ac ualidad en la mode nidad: la insolubilidad
de los con lic os é ico-polí icos. El segundo elemen o de la agedia es al que el
concep o de juego de De ida le niega su ac ualidad en la mode nidad: la expo-
sición es é ica de dichos con lic os. T agedia signi ica —y es a es su de inición
mínima, de i ada de su doble cues ionamien o— ‘la exposición es é ica de
con lic os é ico-polí icos insolubles’.
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4. J. HABERMAS. Mo albewuss sein und kommunika i es Handeln. F ank u , 1983, p. 66.
5. J. DERRIDA. Die Sch i und die Di e enz. F ank u , 1972, p. 379. Sob e la exclusión de
la agedia po pa e de De ida, éase la ingeniosa lec u a de S. CAVELL. «Wha did De ida
wan om Aus in?», en sus Philosophical Passages. Ox o d, 1994.
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En el deba e con empo áneo el pa adigma omán ico sigue p esen e en dos
aspec os dis in os: en la ca ac e ización de la mode nidad median e su e lexi-
idad, que se despliega en las dos o mas básicas del suje o y del juego; y en la
ca ac e ización de la mode nidad po la supe ación de los dos aspec os bási-
cos de la agedia, es o es, los con lic os insolubles y su exposición (o ep e-
sen ación). En es o las posiciones de la eo ía ac ual de la mode nidad son
ambién sec e amen e posiciones sob e la eo ía de la agedia; ambién ellas
a i man oda ía el ca ác e pasado de la agedia en la mode nidad. Pe o pues-
o que son posiciones sob e la eo ía de la agedia sólo sec e amen e —no explí-
ci as como en las concepciones omán icas—, su a i mación eó ica cen al
ace ca de la eo ía de la mode nidad debe pe manece ocul a. Dicha a i ma-
ción cen al la he o mulado has a aho a como la conexión de dos a i macio-
nes según la cual la mode nidad es log o de la e lexi idad y supe ación de la
agedia. Pe o es a a i mación encie a una esis más ue e. Pues el «y» de es a
doble a i mación —log o de la e lexi idad ysupe ación de la agedia— iene
que lee se como un doble «median e», de modo que la mode nidad es log o
de la e lexi idad median e la supe ación de la agedia y supe ación de la a-
gedia median e el log o de la e lexi idad. T agedia y mode nidad deben, así,
exclui se, po que agedia y e lexi idad se excluyen: po que pa a un suje o
e dade amen e au o e lexi o, es o es, au ónomo, no puede habe con lic os
insolubles y pa a un juego e dade amen e au o e lexi o, es deci , sin lími-
es, no pueden p oduci se exposiciones de ales con lic os.
Aho a bien, es es a a i mación cen al —la con aposición en e agedia y
e lexi idad— la que debe pe manece sin undamen a en las concepciones
de la eo ía de la mode nidad, al a a se de una esis sob e la agedia que no
ha pasado po la e lexión. Pues sólo se deja undamen a median e una eo ía
de la agedia. És e es el camino que el pa adigma omán ico había emp en-
dido: in en ó undamen a la oposición en e agedia y e lexi idad median-
e la in oducción de és a úl ima en la agedia. Que la agedia es supe ada
po la e lexi idad se anuncia según la con icción omán ica en la agedia
misma. Pues según la con icción omán ica la agedia consis e en el p oceso
de su au osupe ación. La mue e de la agedia, a pa i de la que nace la mode -
nidad, es —así e o mula á el Nie zsche emp ano el núcleo de la concepción
omán ica con in e sos augu ios— una mue e po p opia mano: «mu ió po
suicidio»6. Cie amen e, la agedia come e suicidio median e la au o e lexión:
la au o e lexión de sus hé oes, median e la que se con ie en en suje os, y la
au o e lexión de su exposición po la que se con ie e en juego. Que la a-
gedia se disuel e a a és de la e lexión —como p esuponen las posiciones
con empo áneas de la eo ía de la mode nidad sin pode undamen a lo—,
debe mos ase según la pe spec i a omán ica en la agedia misma. Pe o si en
la agedia ello no se mues a, ocu e que ampoco se puede mos a . És e es
Con lic o é ico y juego es é ico En ahona 32/33, 2001 207
6. F. NIETZSCHE. Die Gebu de T agödie. K i ische S udienausgabe, Be lín, Munich, 1988,
ol. 1, p. 75.
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el sen ido en el que la eo ía omán ica de la agedia sigue siendo el unda-
men o a la ez sec e o e i enunciable de odo cues ionamien o en la eo ía de
la mode nidad ace ca de la ac ualidad de la agedia.
Con a es a a i mación ace ca del ca ác e pasado de la agedia, quie o
de ende en lo que sigue la esis de su ac ualidad. T as las obse aciones in o-
duc o ias sob e la conexión en e agedia y eo ía de la mode nidad se puede
indica con mayo p ecisión lo que es o signi ica y cómo se puede a anza .
De ende la esis de la ac ualidad de la agedia signi ica echaza la con apo-
sición en la que coinciden las posiciones cen ales de los deba es con empo á-
neos en o no a la eo ía de la mode nidad: la con aposición en e agedia y
e lexión. In en a é disol e es a oposición desde el lado de la agedia. Es o
signi ica que en la de ensa de la ac ualidad de la agedia p ocede é con adi-
ciendo el a gumen o cen al con el que el modelo omán ico de agedia in en-
ó undamen a la con aposición de agedia y e lexión: la esis de la
au osupe ación e lexi a de la agedia. Pa a ello p ocede é en es pasos: en
p ime luga , oy a ecapi ula de nue o cómo el pa adigma omán ico llegó a
su in e p e ación de la agedia como p oceso de su au osupe ación (II).
Pos e io men e quie o mos a que los ex os del pa adigma omán ico ya con-
ienen las ideas que su a gumen o cen al pone en cues ión. Aquí oy a e e i me
en igual medida a dos au o es en e los cuales a menudo —según la clásica o -
mulación de Löwi h— sólo se ha is o una « up u a e oluciona ia»: Hegel,
an e odo su Fenomenología del espí i u, y Nie zsche, con su «segundo» lib o
sob e la agedia, La gaya ciencia, pues ambos au o es cues ionan el concep o
omán ico de agedia que de dis in o modo ep esen an: Nie zsche con su
esis ace ca del ine i able e o no de las luchas ágicas (III), y Hegel con su des-
c ipción de la igu a de la i onía ágica (IV). Pa a conclui plan ea é a pa i
de es a nue a concepción de la agedia algunas consecuencias pa a la com-
p ensión de la e lexi idad mode na (V).
II. El p oceso de la agedia
El pa adigma omán ico comienza su de e minación de la agedia con un p i-
me paso básico al que ya se ha aludido indi ec amen e en las obse aciones
in oduc o ias. En ellas se ha mos ado que el concep o de agedia ope a en dos
planos o iene un doble egis o: uno elacionado con la eo ía del con lic o y
o o, con la eo ía de la ep esen ación. Del modo más gene al ambas dimen-
siones se dejan designa con las exp esiones con las que Kie kegaa d e o mu-
ló la doble de inición omán ica de la agedia como «é ico» y «es é ico». La
agedia no es un elemen o en es as dos es e as kie kegaa dianas, sino que pe -
enece al plano en el que se solapan. Si seguimos empleando una e minología
kie kegaa diana, en onces pod emos deci que la agedia es un enómeno é ico
po la expe iencia de lo ágico y un enómeno es é ico po la del juego. Aquí
«lo ágico» designa la insolubilidad é icamen e expe imen ada de los con lic-
os y «juego», la ealización es é ica de un lib e p oyec a y disol e de nue o
el sen ido. La agedia es ambas cosas: luga de expe iencia ágica y luga de con-
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sumación de juegos. Más aún: la agedia es el luga de las ensas elaciones
en e la expe iencia ágica y la ealización de juegos.
El segundo paso de su de e minación omán ica es decisi o pa a la cues-
ión ace ca de la ac ualidad de la agedia. T as es a segunda de e minación,
las dos dimensiones de la agedia, la é ica y la es é ica, no se encuen an en
una elación ex e na de di e encia u oposición, sino en la de un p oceso. Ello
se desp ende ya de la de e minación omán ica de la dimensión es é ica del
juego, pues en an o que juego la dimensión es é ica de la agedia implica una
disolución de su dimensión é ica de lo ágico. La expe iencia es é ica del juego
en la agedia no se halla jun o a la expe iencia é ica de lo ágico, pues desde
la pe spec i a de la expe iencia es é ica no exis e la expe iencia é ica de lo
ágico. La expe iencia es é ica del juego disuel e oda expe iencia é ica,
incluyendo aquélla que lo ágico iene como p esupues o, a sabe : la se iedad
de las exigencias é icas (y las obligaciones co espondien es).
Dicha disolución de las exigencias y obligaciones é icas acon ece, sin emba -
go, no como cues ionamien o de las mismas. (Es o es, se a a de una disolu-
ción «es é ica» sólo en an o en cuan o no se a a de un cues ionamien o de la
alidez de exigencias u obligaciones.) Po que cues iona exigencias u obliga-
ciones é icas signi ica a i ma o as exigencias é icas u obligaciones y en esa
medida cons i uye p ecisamen e lo que la es e a é ica con igu a como ágico
(o que si e de base a su ca ác e ágico). La disolución es é ica de las obliga-
ciones é icas, po el con a io, no las niega sino que se las sal a o pasa po al o,
pues la disolución es é ica de las obligaciones é icas es únicamen e consecuencia
de se conside adas de o o modo, a la ez desde ue a o desde a iba, es deci ,
como pa idas de un juego. De ahí que pueda deci se ambién que la lógica
del juego es é ico consis e en el acaso o en la negación de exigencias y obli-
gaciones é icas, en la medida que no se ol ide que el acaso ágico y es é ico
de las obligaciones é icas se con aponen es ic amen e en su lógica. (Po que la
«nega i idad» del acaso es é ico signi ica ‘cues ionamien o’, la del acaso
es é ico signi ica ‘omisión’ o ‘pasa po al o’.) El acaso es é ico es un aca-
so del acaso ágico y la nega i idad es é ica, una negación de la nega i idad
ágica.
Lo ágico y el juego no son, pues, me as dimensiones dis in as de la agedia,
po que la agedia como juego es é ico es una disolución de lo ágico. El pa a-
digma omán ico de la agedia lo ha aducido en la ó mula de la disolución,
más exac amen e: la au odisolución de la agedia en la comedia. En an o que
juego es é ico, o, a a és de su juego es é ico, la agedia se con ie e en come-
dia —si se en iende po «comedia» aquel modo pa icula de exposición en el
que se ejecu a sin oposición y, po an o, en e amen e, el e dade o ca ác e
de juego de oda exposición es é ica. La agedia no consis e me amen e en la
ensión en e lo ágico expe imen ado é icamen e y el juego expe imen ado
es é icamen e; la agedia consis e en el p oceso que lle a de lo ágico é ica-
men e expe imen ado al juego es é icamen e expe imen ado. La agedia con-
sis e en disol e se —como exposición de lo ágico— en el juego es é ico de
la comedia. És e es el cen o de oda eo ía omán ica de la agedia: que la
Con lic o é ico y juego es é ico En ahona 32/33, 2001 209
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agedia p epa a su p opio hundimien o. Pe o la eo ía omán ica es incapaz
de e —como Naboko cuando examina el d ama de la p ime a mi ad del
siglo— la « agedia de la agedia»7, sino su comedia. El hundimien o de la
agedia po culpa de ella misma es el ánsi o a la comedia causado po ella
misma.
Si se ha seguido la eo ía omán ica de la agedia has a es e pun o, has a la
comp ensión de la cons i ución p ocesual de la agedia, no hay en onces más
que un pequeño paso has a la negación de su p esencia en la mode nidad. Es e
paso consis e en in e p e a el p oceso de la agedia eleológicamen e. Los dos
au o es a pa i de los que aquí quie o acla a el pa adigma omán ico, Hegel
y Nie zsche, lo die on aunque de di e en e modo, pues an o Hegel como
Nie zsche comp endie on el p oceso de la agedia como un p oceso expe-
iencial, incluso como un p oceso de ap endizaje, es o es, como un p oceso en
el que ganamos una nue a posición o pe spec i a y cuyo núcleo, según coin-
ciden ambién Hegel y Nie zsche, o ma la supe ación de lo ágico, la supe-
ación de una pe spec i a é ica pa a la que oda ía exis en con lic os é icos
insolubles. Hegel y Nie zsche ienen posiciones dis in as únicamen e ace ca
de cómo y dónde se p oduce dicha supe ación de lo ágico.
Así, Nie zsche lee la disolución de lo ágico (expe imen ado é icamen e) en
el juego (expe imen ado es é icamen e) como supe ación de ini i a de la pe s-
pec i a é ica en una que es sólo es é ica. El p oceso de la agedia nos lle a a una
si uación en la que ya no exis e la expe iencia é ica y con ello ampoco la a-
gedia de las colisiones insolubles. Pe o si ya no las hay, ampoco hay —es deci ,
se necesi an— agedias. La agedia se hace supe lua po su éxi o, po el es a-
blecimien o de una pe spec i a es é ica que es posé ica y, po consiguien e,
ambién pos ágica: con la agedia desapa ece lo ágico en el pu o juego es é-
ico de la comedia. Al inal del p oceso de la agedia hace su apa ición lo que
Nie zsche desc ibe en la p ime a sección de La gaya ciencia: «la agedia co a
inalmen e siemp e ol ió a ans o ma se en la comedia e e na de la exis en-
cia, y las “oleadas de incon ables isas” —po habla con Esquilo— han que
e mina ba iendo incluso al más g ande de es os ágicos»8.
También Hegel en iende que la agedia supe a lo ágico median e su au o-
disolución en la comedia, sólo que lo undamen a de o o modo: Hegel e en
la agedia no un p oceso que lle a con éxi o de la pe spec i a é ica a la pe s-
pec i a es é ica y con ello p i a a la expe iencia de lo ágico de su basamen o.
Según Hegel, median e el p oceso de la agedia se ealiza más bien una ans-
o mación en la dimensión é ica misma. Una ans o mación que conduce ue a
de una expe iencia ágica cons i uida é icamen e, al juego a a és de la disolu-
ción es é ica y hacia una expe iencia é ica pos ágica. Pa a Hegel la expe iencia es é-
ica del juego no es un pun o inal, sino un «pun o de ánsi o» dialéc ico en la
supe ación de lo ágico. Así lo desc ibe en la Fenomenología del espí i u, en las
210 En ahona 32/33, 2001 Ch is oph Menke
7. V. NABOKOV. «The T agedy o T agedy», en The Man F om he U.S.S.R. and O he Plays.
D. Naboko (ed.)., San Diego, 1985.
8. F. NIETZSCHE. Die F öliche Wissenscha . K i ische S udienausgabe, ol. 5, n. 1 (sigla: GC).
En ahona 32/33 001-256 13/2/02 11:10 Página 210
úl imas páginas de su capí ulo sob e «la eligión del a e», en la ansición a la
« eligión e elada» (que en sus p omesas de edención ilimi ada pu a y simple-
men e ya no conoce las colisiones ágicas): la agedia se disuel e en «au ocon-
ciencia» pa a la que, en su «place y su en ega al place », ya no se ep esen an
las «ideas de lo bello y lo bueno» como obligaciones é icas en con lic o ágico,
sino como «espec áculo cómico» y «con ello con i iéndose en jugue es de la
opinión y de la a bi a iedad de la indi idualidad con ingen e»9.
Es ácil econoce que Hegel y Nie zsche p opo cionan, de es e modo, el
modelo de undamen ación de eo ía de la agedia pa a las dos posiciones en
la eo ía de la mode nidad mencionadas al p incipio: Hegel lee la au odisolu-
ción de la agedia en la comedia como o mación de una au oconciencia pos-
ágica y acional, y con ello undamen a la esis de la supe ación mode na de
la agedia en el suje o au ónomo. Nie zsche lee la au odisolución de la age-
dia en la comedia como log o de una pe spec i a exclusi amen e es é ica y
undamen a con ello la esis de la mode na supe ación de la agedia en la au o-
nomía del juego. Así, de e minan el esul ado de la agedia de modo an dis-
in o, incluso opues o, como coinciden e en que iene un esul ado, a sabe :
que el p oceso de la agedia se puede in e p e a eleológicamen e. Tan o
Hegel como Nie zsche de e minan el p oceso de la agedia de al modo que
és a apa ece como el luga de la supe ación de lo ágico en un juego es é ico
o en una au oconciencia é ica más allá de lo ágico. En ambos casos la age-
dia es una supe ación de lo ágico. Sin lo ágico, empe o, no hay agedia.
De ahí que, según la lec u a eleológica, el sen ido de la exposición de lo á-
gico en la agedia eside no sólo en si ua sob e lo ágico, sino ambién en
lle a más allá de la agedia; según la lec u a eleológica la agedia no es más
que su au osupe ación. En el ma co de es a lec u a queda sólo abie a y po
ello en discusión la cues ión de si es a au osupe ación ya ha ocu ido o debe
aún ene luga 10. En ambos casos, sin emba go, la ac ualidad his ó ica de la a-
gedia apa ece como esencialmen e ansi o ia. És e es, de nue o, el e ec o sob e
la eo ía de la mode nidad de la in e p e ación eleológica de la agedia: pues-
o que, según es a in e p e ación, la agedia consis e en su descomposición,
la agedia se con ie e pa a noso os en «un pasado». La agedia misma nos
ha si uado en una mode nidad as la agedia.
III. La dispu a en o no a la agedia
Con su in e p e ación eleológica del p oceso de la agedia, la concepción
omán ica undamen a la esis de la eo ía de la mode nidad ace ca del ca ác-
Con lic o é ico y juego es é ico En ahona 32/33, 2001 211
9. G.W.F. HEGEL. Phänomenologie des Geis es. Theo ie We kausgabe, ol. 3, p. 543 s. (sigla:
PhG).
10. En la segunda lec u a la agedia se con ie e en una ca ac e ís ica es uc u al del «mal»
p esen e y su supe ación en un p oyec o u ópico. Así lo ha is o Heine Mülle en sus mani-
es aciones p og amá icas, aunque ambién con su p axis ea al lo ha desmen ido con an o
éxi o como con incen emen e. Véase C. MENKE. «T agödie und Spil». Akzen e, 3 (1996).
En ahona 32/33 001-256 13/2/02 11:10 Página 211
Es a comp ensión simple o «lógica» de los con lic os p ác icos es la que se
al e a undamen almen e median e la igu a de la i onía ágica, pues insc i-
be el con lic o en una posición con las demás posiciones. De ahí que la igu a
de la i onía ágica epose sob e el mecanismo de la e lexión es é ica. La e le-
xión es é ica, como habíamos is o, consis e en el e oceso de lo dicho —lo sos-
enido o las posiciones— a la ac i idad de su deci . Aquí se e ela cómo las
posiciones se «hacen» hablando. Po an o, eso quie e deci ambién que expe-
imen a la i onía ágica de una posición en la agedia es expe imen a cómo
se ha hecho, es o es, de modo que es a posición sólo se puede hace , sólo se
puede a i ma , si al iempo hace o a i ma aquello que con adice. Y es e pone
a la ez su opues o no es ex e io a dicha posición, sino que su a i ma se sólo
puede log a lo si p oduce el con apode po el que acasa. En la medida que
lo e ela, la igu a de la i onía ágica concede al con lic o con la posición con-
a ia o o luga que la ex e io idad de una exclusión lógica en e con enidos
mani ies os. En la igu a de la i onía ágica se e idencia que una posición del
con lic o es á ya insc i a en la o a po el modo de su gene ación; su con lic o
con las o as es lo que la p oduce y la cons i uye. La igu a de la i onía ágica
in e io iza el con lic o de posiciones e idenciándolo, así, como ágico, es deci ,
como un con lic o que no pod ía disol e po que ello signi ica ía disol e se a
sí misma.
Así, pues, en es a in e io ización, la agedia de con lic os que se e ela
median e la igu a de la i onía ágica ya no es la adicional en la que, po
ejemplo, Roland Ba hes es á pensando cuando en su in e p e ación de Racine
esc ibe que «los dioses mismos son la de e minación de lo ágico»17. En es e
sen ido adicional, los con lic os humanos se con ie en en ágicos cuando en
ellos ac úa más que lo humano: cuando las ue zas di inas si úan a ambos lados
en un «equilib io de con apesos» (Hölde lin) que los humanos no podemos eli-
mina po que en ambos lados se da un peso, un peso di ino, que sob epasa
comple amen e nues as ue zas me amen e humanas. La igu a de la i onía
ágica libe a al concep o de lo ágico de es e p esupues o y le da un nue o
sen ido o almen e inmanen e, es o es, mues a que los con lic os no son inso-
lubles po que las posiciones es én de e minadas po una « o ce ex é ieu e»
(Ba hes), sino p ecisamen e al e és: po que lo que pa ece oponé seles como
pode me amen e ex e io en ealidad las cons i uye en lo más ín imo. La igu-
a de la i onía ágica ci cunsc ibe, así, una o ma de lo ágico que ha dejado
as de sí la es echa unión del hé oe ágico con la acción di ina, de los con-
lic os ágicos con la lucha de los dioses, lo cual quie e deci : la igu a de la
i onía ágica ci cunsc ibe un concep o genuinamen e mode no de lo ágico.
En es e exac o sen ido ijado po la igu a de la i onía ágica ambién el
con lic o que se halla en el cen o, po ejemplo, de Fin de pa ida de Becke es
218 En ahona 32/33, 2001 Ch is oph Menke
17. R. BARTHES. Su Racine. Pa ís, 1979, p. 134: «Ca les dieux son la de e mina ion même
du agique: pou joue agique, il au e il su i de ai e comme si les dieux exis aien ,
comme si on les a ai us, comme s’ils a aien pa lé: mais alo s quelle dis ance de soi-même
à ce que l’on di ».
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un con lic o ágico, pues la elación de las igu as de Hamm y Clo , del seño
y el sie o, es a un iempo una elación de colisión y de dependencia. Su juego
ecíp oco es un juego sin in po que no puede e mina nunca, po que Hamm
no puede deja lo y Clo no puede ma cha se. Ello p esupone, po an o, que
dicho juego no pod ía exis i en modo alguno sin la elación con el o o. Sin
emba go, ninguno de los dos es nada ue a de su con lic o con el o o, pues
ambos son su con lic o con el o o. Dado que ambos se «hacen» po medio de
la lucha con el o o, consis en en exclui al o o y ello quie e deci que con-
sis en en exclui se en e sí. Es o se mues a en el ni el más elemen al en el modo
cómo hablan. Hamm habla como au o sobe ano cuya sobe anía no descansa
más que en la op esión del ma e ial lingüís ico ebelde del que a la ez él depen-
de y que Clo u iliza en sus juegos de lenguaje. Y a la in e sa, Clo habla como
un loco sub e si o cuyas sub e siones consis en en mina las o maciones de
signi icado na a i as de las que él a su ez depende y que Hamm in en a ela-
bo a de modo álido en su «no ela». Ambos es án cons i uidos, a modo de
un e lejo in e ido, po la lucha —la dominación o el ninguneo— del o o.
Es o es, ambos es án cons i uidos median e lo que comba en, y es o po su
pa e les comba e. Po consiguien e, no pueden sepa a se ni econcilia se. No
pueden sepa a se po que ambos son lo que son en elación con la o a igu a.
No se pueden econcilia po que la o a igu a median e la que son lo que son
es la que comba en. En la medida que dicho con lic o se despliega, Fin de pa -
ida de Becke puede se denominada « agedia», pues llamamos « agedias» a
aquellas ob as ea ales en las que se ep esen an los con lic os ágicos; con
mayo p ecisión: en las que los con lic os se e elan como ágicos. Y si la igu-
a de la e lexión de la i onía ágica, que eencuen a los con lic os en e posi-
ciones en ellas mismas, ep esen a un p ocedimien o esencial de esa e elación
de los con lic os ágicos, en onces Fin de pa ida de Becke no sólo es un
ejemplo, sino el ejemplo de agedia con empo ánea.
V. La agedia de la e lexión
Toda la ca ga a gumen a i a ace ca de es a a i mación de la ac ualidad de la
agedia deducida de Fin de pa ida de Becke descansa sob e el concep o de
i onía ágica. Dicho concep o debe cap a la es uc u a de lo ágico de al
mane a que sea compa ible con la i onía de lo es é ico, y la i onía de lo es é-
ico sea compa ible con la expe iencia de lo ágico. La exp esión «i onía» se
e ie e ahí a la igu a especí icamen e es é ica de la e lexión mode na. De ahí
que el discu so de la i onía ágica sos enga que median e la e lexión es é i-
ca los con lic os ágicos no se disuel en, sino que po el con a io se e elan.
Po an o, el discu so de la i onía ágica implica nada menos que una nue a
concepción de las elaciones en e la e lexión mode na y los con lic os á-
gicos. Las dos posiciones de la eo ía de la mode nidad que hemos conside ado
al comienzo cues ionan la ac ualidad de la agedia en nomb e de la e lexión.
Tan o la e lexión é ica del suje o como la e lexión es é ica del juego exclu-
yen lo ágico o, con mayo p ecisión, lo disuel en. Es es a in e p e ación a
Con lic o é ico y juego es é ico En ahona 32/33, 2001 219
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la ez de la eo ía de la agedia y de la eo ía de la mode nidad lo que echa-
za el concep o de i onía ágica. Pues dicho concep o mues a que la e lexi-
idad y lo ágico no ienen po qué exclui se, sino que pueden implica se
mu uamen e. Y ello ale pa a las dos dimensiones de la e lexión, es o es,
an o la es é ica como la é ica. El concep o de i onía ágica y la esis que a i -
ma la ac ualidad de la agedia que se apoya en él demandan o a comp ensión
de la igu a mode na, an o de lo é ico cuan o de lo es é ico, una co ección
an o del modelo es é ico de juego libe ado cuan o de modelo é ico de suje-
o au ónomo.
A endemos p ime amen e a la dimensión es é ica. Que la o ma mode -
na y e lexi a de ep esen ación iene que concebi se como juego, que ya no
es ep esen ación de algo y, po lo an o, ampoco puede se ep esen ación
de con lic os ágicos, e a el a gumen o en la discusión de la ac ualidad de la
agedia. Es a concepción de lo es é ico como juego más allá de la ep esen-
ación echaza la igu a de la i onía ágica, po que es una igu a que e ela
es é icamen e con lic os ágicos. Pe o pa a en ende cómo es es o posible no
bas a la acla ación que hemos dado has a aho a. En ella he de e minado con
Hegel la igu a de la i onía ágica de al modo que en ella una posición en
su se hecho puede disol e se po el con lic o con o a posición con adic o-
ia. Aho a bien, es p ecisamen e aquella concepción de lo es é ico desde el
juego la que a i ma de es e con lic o de posiciones e lexi amen e e elado
que no lo hay es é ico. Desde la pe spec i a es é ica —así esc ibe, po ejem-
plo, Roland Ba hes en El place del ex o— se dan únicamen e «di e encias»
(en e pa idas del juego), y no con lic os (en e posiciones)18. La unda-
men ación dada po Ba hes pa a dicha exclusión del con lic o en el juego
apun a en qué di ección la igu a de la i onía ágica co ige la concepción
de lo es é ico desde el juego. Pues según Ba hes en el juego es é ico no hay con-
lic os, po que el con lic o es «el es ado mo al de la di e encia» y dicho es a-
do mo al (en mi e minología: é ico) es á disuel o en el es ado es é ico. El
juego de Ba hes es un juego pu amen e es é ico. Po el con a io, la i onía
ágica es una igu a en e las pe spec i as é ica y es é ica, es deci , una igu a
que —como he dicho an es— las man iene jun as median e el «con lic o»
en e ellas. Se a a de una igu a de doble lec u a, pues o que lee la di e en-
cia expe imen ada es é icamen e al mismo iempo como un con lic o —a
eces ágico—. Con ello, la igu a de la i onía ágica insc ibe el juego es é-
ico de las «di e encias» en su con aimagen, en su colisión con la expe ien-
cia é ica de «con lic os». Ello e idencia o a comp ensión comple amen e
dis in a de lo es é ico unida a la igu a de la i onía ágica, po que en oposi-
ción al concep o de un juego es é ico sin lími es en el que se disuel e de ini-
i amen e oda ep esen ación (de algo), la igu a de la i onía ágica en iende
que e lexión es é ica como es uc u almen e pa cial. Y, po cie o, no sólo
en el sen ido ex e no de que ambién hay o as o mas de e lexión, como po
220 En ahona 32/33, 2001 Ch is oph Menke
18. R. BARTHES. Die Lus am Tex . F ak u , 1974, p. 23.
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ejemplo la e lexión é ica, sino en el sen ido de que la con on ación con o as
o mas de e lexión y la ansición a o as de dichas o mas —lo que an es
con Nie zsche he denominado la « ecaída» de lo es é ico en la e lexión é ica—
es algo p opio de la e lexión es é ica misma. La e lexión es é ica consis e en
la e elación de una de e minada es uc u a que su lec u a no-es é ica ep o-
duce con inuamen e.
Es a co ección del modo de concebi la e lexión es é ica con iene una
pe spec i a que ale en gene al pa a la mode na idea de e lexión y, po an o,
ambién pa a la igu a é ica. De la igu a de la i onía ágica se puede deduci
es a consecuencia: la e lexión es un acon ecimien o es uc u al ini o, y ello
signi ica que es un acon ecimien o que iene luga en condiciones que es án
dadas p e iamen e y son inalcanzables. Según su es a us se puede denomina
a dichas condiciones « ác icas»; según su es uc u a se a a de di e encias.
Llamamos « e lexión» a lo que iene luga en condiciones de di e encias ác i-
cas dadas p e iamen e, es o es, que no han sido pues as po ella y, po an o, que
ampoco puede disol e .
La di e encia en e la pe spec i a es é ica y la é ica a la que hace un momen-
o aludíamos es una de es as di e encias bajo cuya condición ope a ác ica-
men e la e lexión. Es a di e encia no puede se disuel a po e lexión alguna,
pues de e mina cómo sea posible en gene al la e lexión. En es e sen ido, las
di e encias « ác icas» dominan ambién en los ipos de e lexión singula es.
Así, po ejemplo, nues a e lexión é ica se halla bajo el dominio de de e mi-
nados pun os de is a e alua i os undamen ado es undamen almen e
dis in os, pun os de is a, es o es, an ca ego iales como he e ogéneos. És a
es la azón po la que pa a la e lexión é ica mode na oda ía pueden da se
con lic os é icos: po que la e lexión é ica, en luga de dispone sob e un p in-
cipio que asegu e la solubilidad básica de odos los con lic os, es á subo di-
nada a una he e ogeneidad de pun os de is a e alua i os que pueden colisiona
adicalmen e en e sí.
Es o se puede mos a en de alle median e una desc ipción más exac a de
la lógica de la e lexión é ica19. Es o no nos in e esa, sin emba go, aquí. Sí, en
cambio, la consecuencia gene al que iene es e a gumen o pa a la elación en e
mode nidad y agedia, pues es amos en si uación de indica qué modos dis-
in os, e incluso con apues os, de en ende la mode nidad an ligados a la
negación o a la a i mación de la ac ualidad de la agedia. Nega la ac ualidad
de la agedia signi ica desc ibi la e lexi idad de la mode nidad de modo al
que se pueda disol e o con ola la ac icidad de sus di e encias p e iamen e
o denadas: en un juego es é ico sin lími e que disuel e su di e encia con la
pe spec i a é ica, o en un suje o au ónomo acional que con ola las di e en-
cias en e sus pun os de is a e alua i os é icos. A i ma la ac ualidad de la a-
gedia, po el con a io, signi ica desc ibi la e lexi idad de la mode nidad de
modo al que es é subo dinada a la ac icidad de di e encias o denadas p e-
Con lic o é ico y juego es é ico En ahona 32/33, 2001 221
19. Véase C. MENKE. T agödie im Si lichen, p. 242 s.
En ahona 32/33 001-256 13/2/02 11:10 Página 221
iamen e, pues ello con ie e a la agedia en algo an necesa io como posible.
Con ie e a la agedia en necesa ia po que una e lexión é ica ác icamen e
limi ada se en eda una y o a ez en con lic os ágicos insolubles. Y con ie -
e a la agedia en posible po que una e lexión es é ica limi ada ác icamen e
e ela es uc u as que pueden lee se una y o a ez como exposiciones de con-
lic os é icos. La agedia no se disuel e po medio de la e lexión mode na,
sino que es es i uida de un modo nue o e imp e is o. És a es la ac ualidad de
la agedia en la mode nidad: que es agedia de la e lexión.
222 En ahona 32/33, 2001 Ch is oph Menke
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