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El fin de lo humano : ¿Cómo educar después del holocausto?

Abstract

Se trata en este artículo de reflexionar sobre las condiciones de posibilidad de la educación después del holocausto. La Shoah es un acontecimiento que abre una brecha en el tiempo. Después de esto nada puede volver a ser como antes. Pero, sobre todo, el holocausto significa que lo que parecía imposible es real. Nos hallamos ante el fin de lo humano. Para seguir pensando la acción educativa después de la Shoah es necesario replantearse la forma que debe tomar la subjetividad. Ésta se presenta en este artículo bajo la figura de la heteronomía, que se constituye en respuesta a la demanda del rostro del Otro, a su fragilidad, vulnerabilidad y sufrimiento. A partir de esta subordinación de la autonomía a la heteronomía, de la libertad a la responsabilidad, es posible también situar a la memoria, al recuerdo del Otro que no está presente cara a cara, sino mediatizado por el relato, en categoría constitutiva de una educación frente a la barbarie.

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El fin de lo humano : ¿Cómo educar después del holocausto?

Author: Mèlich, Joan-Carles
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 2000
DOI: 10.5565/rev/enrahonar.410
Source: https://ddd.uab.cat/pub/enrahonar/0211402Xn31/0211402Xn31p81.pdf
Resumen
Se a a en es e a ículo de e lexiona sob e las condiciones de posibilidad de la educación
después del holocaus o. La Shoahes un acon ecimien o que ab e una b echa en el iempo.
Después de es o nada puede ol e a se como an es. Pe o, sob e odo, el holocaus o signi ica
que lo que pa ecía imposible es eal. Nos hallamos an e el in de lo humano. Pa a segui
pensando la acción educa i a después de la Shoah es necesa io eplan ea se la o ma que
debe oma la subje i idad. És a se p esen a en es e a ículo bajo la igu a de la he e onomía,
que se cons i uye en espues a a la demanda del os o del O o, a su agilidad, ulne abilidad
y su imien o. A pa i de es a subo dinación de la au onomía a la he e onomía, de la libe -
ad a la esponsabilidad, es posible ambién si ua a la memo ia, al ecue do del O o que
no es á p esen e ca a a ca a, sino media izado po el ela o, en ca ego ía cons i u i a de
una educación en e a la ba ba ie.
Palab as cla e: holocaus o, he e onomía, memo ia.
Abs ac . The end o human. How o educa e a e he holocaus
In his a icle we e lec abou he condi ions o possibili y o educa ion a e he Holocaus .
The Shoa is an e en ha opens a ech in ime. A e his, no hing can e e be as be o e.
Bu abo e all, he holocaus means ha wha seemed imposible is ac ual. We ace he
end o human. In o de o keep hinking abou educa i e ac ion a e he Shoah, i is
necessa y o aise again he sape ha subjec i i y has o ake. In his a icle i is hough
as he e onomy, which is cons i ued as an answe o he O he ’s ace, o he agili y, ul-
ne abili y, and su e ing. F om his subo dina ion o au onomy o he e onomy, o libe y
o esponsabili y, i is possible also o loca e memo y — he ememb ance o he O he
which is no p esen ace o ace bu media ized by a na a i e— in cons i u i e ca ego y
o an educa ion agains ba ba ism.
Key wo ds: holocaus , he e onomy, memo y.
En ahona 31, 2000 81-94
El in de lo humano.
¿Cómo educa después del holocaus o?*
Joan-Ca les Mèlich
Uni e si a Au ònoma de Ba celona. Depa amen de Pedagogia Sis emà ica i Social
08193 Bella e a (Ba celona). Spain
* Una p ime a e sión de es e a ículo co esponde a una con e encia leída en la Facul ad de
Educación de la Uni e sidad Complu ense de Mad id el día 21 de oc ub e de 1998. El
ex o ac ual, no obs an e, ha su ido impo an es modi icaciones espec o del o iginal.
¿La humanidad? A la humanidad noso os no le in e esa-
mos. Hoy odo es á pe mi ido. Todo es posible, incluso los
ho nos c ema o ios.
Elie Wiesel, La nui
Si la íc ima no u ie a un de echo sob e el e dugo, en on-
ces no hab ía jus icia.
José Sa amago, Ensayo sob e la cegue a
Pa a la iloso ía de la educación una de las p egun as undamen ales de es e
inal de milenio es ¿cómo pensa la acción educa i a después de los e ibles acon-
ecimien os del siglo XX?Pe o pa a da espues a a es a cues ión es necesa io dis-
ingui , en p ime luga , en e hechos y acon ecimien os. El acon ecimien o es
una b echa en el iempo. Después de él ya nada uel e a se como an es. El
acon ecimien o ab e un an es y un después en la his o ia. En el acon ecimien o
el iempo se ha queb ado. F en e a los acon ecimien os e ibles del siglo XX, las
iejas ca ego ías, los an iguos concep os que an año nos pe mi ían in eligi el
mundo, han quedado obsole os. Como ha explicado Hannah A end , «la e i-
ble o iginalidad del o ali a ismo no se debe a que alguna “idea” nue a haya
en ado en el mundo, sino al hecho de que sus acciones ompen con odas
nues as adiciones; han pul e izado li e almen e nues as ca ego ías de pen-
samien o polí ico y nues os c i e ios de juicio mo al»1.
El holocaus o ha se ido pa a descub i la cul u a de lo inhumano. La esca-
lo ian e o iginalidad del siglo XX consis e en la idea de la humanidad ol ida-
da po el animal acional «y que se mani ies a sólo en las o pes y emba ulladas
e usiones de un animal amis oso ca en e del ce eb o necesa io pa a uni e -
saliza la mayo can idad posible de sus pulsiones»2. En los campos de ex e minio
el se humano descendió has a el umb al más p eca io de su humanidad3.
En el Lage la ley e a cla a: cada uno pa a sí mismo. No hay ni pad es, ni he -
manos, ni amigos. Cada uno i e y mue e po su cuen a. Solo4.
La ba ba ie ya no se encuen a ue a de la ci ilización, sino en su in e io .
La ba ba ie o ma pa e del co azón de la ci ilización. ¿Qué signi ica es o?
Signi ica que aho a la p egun a no es ¿dónde es aba Dios en Auschwi z?, sino
82 En ahona 31, 2000 Joan-Ca les Mèlich
Suma io
1. El holocaus o y la mode nidad
2. La subje i idad he e ónoma 3. Rememo a pa a i i
1. ARENDT, H. (1995). De la his o ia a la acción, Ba celona: Paidós, p. 31-32.
2. FINKIELKRAUT, A. (1998). La humanidad pe dida. Ensayo sob e el siglo XX, Ba celona:
Anag ama.
3. STEINER, G. (1998). E a a, Mad id: Si uela, p. 73-74.
4. WIESEL, E. (1995). La ni , Ba celona: Columna, p. 142.
¿dónde es aba el homb e en Auschwi z? ¿dónde es aba la humanidad en Auschwi z?
Como ha esc i o Geo ge S eine , «en los campos de la mue e, el homb e,
como especie, descendió, acaso de mane a i e e sible, has a el más p eca io
umb al de su humanidad. Vol ió a se bes ia, aunque exp esa lo de es e modo
se ía insul a a los p ima es y al mundo animal. Al deshumaniza a su íc i-
ma, el e dugo se deshumaniza a sí mismo. El hedo pe du a»5. O, dicho b e-
emen e: «El homb e ha su ido una eg esión adical»6.
1. El holocaus o y la mode nidad
Insis o en la cues ión, aho a lige amen e modi icada: ¿cómo pensa la educa-
ción an e la cul u a de lo inhumano? ¿Cómo imagina la acción educa i a des-
pués de la mue e del homb e? Geo ge S eine nos ha pues o an e el e o de
esponde al g an in e ogan e: ¿Cómo se puede lee a Rilke po la mañana, escu-
cha a Schube po la noche y o u a al mediodía?
En e ec o: no se pueden comp ende impo an es mani es aciones a ís i-
cas, ilosó icas o li e a ias de la cul u a occiden al lejos del en o no absolu is-
a y o ali a io en el que ue on concebidas. No solamen e hay que ene p esen e
aquí el impe ialismo y el colonialismo, sino ambién la elación en e cul u a
y egímenes polí icos ep esi os y iolen os. Siemp e ha exis ido la duda espec o
al supues o de que la e olución de la his o ia de la cul u a occiden al ue a
ascenden e. Sin emba go, como señala S eine , aho a es e supues o «es á deci-
si amen e dañado»7. ¿Se sigue la his o ia mo iendo hacia adelan e o apa ece
de p on o la pesadilla del e e no e o no de Nie zsche como la imagen e da-
de a del iempo y de la his o ia? ¿Cómo es posible explica desde el sen ido
común que la ba ba ie del siglo XX haya sido muchísimo peo en núme o y en
o ganización que odas las o as ba ba ies de la his o ia?
La esis de S eine apa ece aho a cla amen e o mulada: se ha cambiado la
expe iencia de la his o ia. És a ya no se i e aho a como una cu a ascenden-
e. La his o ia ambién apa ece como un descenso al in ie no. Ninguno de
noso os ha es ado en el Pa aíso, pe o sí en el in ie no. Y algunos han uel o pa a
con a lo.
Po eso, p ecisamen e po que el holocaus o es un acon ecimien o que cam-
bia adicalmen e nues as ca ego ías, nues as o mas de pensa el mundo,
nues a isión de la his o ia, la educación no se puede queda al ma gen y
la iloso ía debe pensa adicalmen e si sus G undbeg i e con inúan eniendo
igencia después y en e al enómeno o ali a io8.
Pe o an es de en a en es a cues ión, debe íamos p o undiza algo más en
la elación en e el holocaus o y la mode nidad. Lo ealmen e g a e del asun o,
a mi juicio, no es o a cosa que la ín ima elación que se puede es ablece en e
El in de lo humano ¿Cómo educa después del holocaus o? En ahona 31, 2000 83
5. STEINER, G. (1998). E a a. El examen de una ida, Mad id: Si uela, p. 73-74.
6. STEINER, G. (1998). E a a, ed. ci ., p. 139.
7. STEINER, G. (1992). En el cas illo de Ba ba Azul, Ba celona: Gedisa, p. 92.
8. Y uno de es os G undbeg i e, como e emos, es el de au onomía.
ambos concep os. Po que el holocaus o es la consecuencia di ec a de la mode -
nidad, o, en o as palab as, sin la mode nidad y sus de e minaciones unda-
men ales (bu oc acia y ecnología) el holocaus o no hubie a sido posible. En
es a línea se ha exp esado el sociólogo Zygmun Bauman:
El holocaus o no ue la an í esis de la ci ilización mode na y de odo lo que
és a ep esen a o, al menos, eso es lo que que emos c ee . Sospechamos,
aunque nos neguemos a admi i lo, que el holocaus o pod ía habe descu-
bie o un os o ocul o de la sociedad mode na, un os o dis in o del que
ya conocemos y admi amos. Y que los dos coexis en con oda comodidad
unidos al mismo cue po. Lo que acaso nos da más miedo es que ninguno
de los dos puede i i sin el o o, que es án unidos como las dos ca as de
una moneda9.
Me pa ece esencial, pues, e oma la hipó esis de Zygmun Bauman:
el holocaus o es una de las posibilidades de la mode nidad, po que aunque bien
es e dad que la ci ilización mode na no es la condición su icien e pa a el holo-
caus o, sí que es su condición necesa ia. «Sin ella, sigue Bauman, el holocaus-
o se ía impensable. Fue el mundo acional de la ci ilización mode na el que
hizo que el holocaus o pudie a concebi se»10.
Pe o el o ali a ismo no ha concluido, así como ampoco la ba ba ie polí-
ica, ni el o ali a ismo social, lingüís ico y epis emológico. La ciencia y la éc-
nica con inúan p esen ándose como isiones exclusi is as del mundo, negando
oda posible al e idad, oda di e encia y ex e io idad11. La geome ía es el
a que ipo de la men e mode na. Taxonomía, clasi icación, in en a io, ca álo-
go, es adís ica12. Todo según una nue a lógica que, en e a las de an año, p e-
sen a la c í ica no como e olución sino como conse ación. El que se a e e a
cues iona el nue o o den es achado de eacciona io. La ciencia y la écnica
siguen p ome iendo un mundo eliz, pe o un mundo en el que nunca se puede
p egun a «¿po qué?» (wa um?), al igual que le sucedió a P imo Le i en
Auschwi z13. La ciencia y la écnica absolu izan un modo de lenguaje. Apa ece
un nue o monolingüismo: el concep o, el icono del o denado , el inglés ame ica-
no. Su ge un nue o o ali a ismo y undamen alismo: el de la ecnociencia.
Un o ali a ismo que, como cualquie o o, no esis e la p egun a undamen-
al. No hay azón pa a el o ali a ismo. Las p egun as undacionales son con-
side adas como pseudop egun as. La ciencia y la écnica ienden a ocupa el
mundo dado po supues o (Schü z). Han colonizado la cul u a. La ciencia y la
écnica no pe mi en el cues ionamien o.
84 En ahona 31, 2000 Joan-Ca les Mèlich
9. BAUMAN, Z. (1998). Mode nidad y Holocaus o, Mad id: Sequi u , p. 9.
10. Ibídem, p. 17.
11. Véase WALDENFELS, B. (1998). «O den en modo po encial. Ace ca de la c isis de la mode -
nidad eu opea», en Razón y subje i idad, Buenos Ai es: Almages o, p. 68-69.
12. BAUMAN, Z. (1997). «Mode nidad y ambi alencia», en BERIAIN, J. (comp.): Las conse-
cuencias pe e sas de la mode nidad, Ba celona: An h opos, p. 91.
13. LEVI, P. (1995). Si es o es un homb e, Ba celona: Muchnik, p. 31.
El uni e so hipe ecnológico nos ha a eba ado la capacidad de imagina
y nos ha impues o la posi i idad. El hecho posi i o se o na « e iche». Ya no
podemos o no sabemos «soña hacia adelan e». La espe anza, se dice, es u ópica,
no es ealis a. Hay que se p agmá ico, se dice. La ecnociencia no ole a o os
lenguajes dis in os del suyo p opio. De nue o el einado de la inmanencia, de
lo mismo; o a ez la g amá ica de lo inhumano.
Pa a la ciencia la his o ia es un pasado de ini i amen e ce ado. Como ha
esc i o Reyes Ma e eco dando la discusión en e Ho kheime y Benjamin,
hay dos mane as de abo da la his o ia: como lo hace la ciencia o como lo pe -
mi e la memo ia. «Pa a la ciencia, el pasado de los encidos es asun o ce a-
do. Pe o no pa a la memo ia: és a puede econoce de echos pendien es, po más
que el deudo no pueda paga . La íc ima iene de echo a la ida aunque el
e dugo no pueda esuci a la»14.
Pa ece que a inales del siglo XX no me ece la pena eco da . Lo mejo es
ol ida la his o ia, y la educación, y en conc e o las ac uales iloso ías de la
educación mo al no ienen en absolu o p esen e ni la his o ia ni la memo ia.
Sus plan eamien os siguen p esen ándose al ma gen del «g an Acon ecimien o».
Pa ece que pa a la pedagogía y la iloso ía la his o ia del siglo XX no ha enido
luga .
Las expec a i as de la Ilus ación, po lo que a la cul u a y la educación se
e ie en, son cla as: hay un p oceso na u al que a desde «el cul i o del in e-
lec o y los sen imien os en el indi iduo a una conduc a acional bene iciosa
pa a la sociedad»15. És a es una idea cen al en el pensamien o ilus ado. El
mal, la c ueldad, se eía como u o de la igno ancia, de la mala educación.
Es a idea —insis o— c uza oda la cul u a occiden al, desde Sóc a es has a la
Ilus ación.
La cues ión que au o es como Geo ge S eine ponen sob e el ape e es muy
g a e: a la luz de los acon ecimien os del siglo XX, ¿acaso no u ge e isa esa ela-
ción? ¿Se puede segui sos eniendo que la causa del holocaus o es la mala educación?
O dicho de o o modo, ¿las humanidades humanizan?
Geo ge S eine ompe adicalmen e con el ideal o ma i o ilus ado. Hoy
sabemos que «la excelencia o mal y la ex ensión numé ica de la educación no
iene po qué es a en co elación con una mayo es abilidad social y una mayo
acionalidad polí ica»16. Biblio ecas, museos y campos de concen ación coe-
xis en a moniosamen e en un mismo iempo y en un mismo espacio. Y lo
dicho a ni el ins i ucional ambién se sos iene indi idualmen e. En la psicología
de cualquie a pueden coexis i el abajo en un campo de ex e minio, po un
lado, y la sensibilidad a ís ica y li e a ia, po o o17. Es o es lo que el holo-
caus o nos ha enseñado.
El in de lo humano ¿Cómo educa después del holocaus o? En ahona 31, 2000 85
14. MATE, R. (1998). «Ilus aciones y judaísmo», en Judaísmo y lími es de la mode nidad,
Ba celona: Riopied as, p. 213.
15. STEINER, G. (1992). En el cas illo de Ba ba Azul, ed. ci ., p. 101.
16. Ibídem, p. 104.
17. Ibídem, p. 105.

El holocaus o es un acon ecimien o po que desde él nues a concepción del
mundo y de las elaciones humanas ha cambiado adicalmen e. El concep o
ilus ado de cul u a y de educación ha dejado de ene igencia. Tampoco se a a
de menosp ecia a la Ilus ación, pe o los ilus ados no i ie on Auschwi z,
noso os sí. Lo g a e es que muchos eó icos de la cul u a y de la educación
con inúan abajando como si nada hubie a pasado, y desde luego hacen caso
omiso del «nue o impe a i o ca egó ico» p opues o po T.W. Ado no: ¡Que
Auschwi z no se epi a!
2. La subje i idad he e ónoma
Pasemos e is a muy b e emen e a los p incipios undamen ales de las é icas
neoilus adas. És as, de las que Kan es su máximo ep esen an e, se ca ac e-
izan po dos p incipios básicos:
a) El o malismo.
b) El p incipio de au onomía.
Las é icas neoilus adas (Rawls y Habe mas, al menos en sus ob as Teo ía
de la jus icia y Teo ía de la acción comunica i a, espec i amen e) ecogen la
he encia kan iana an o en la eo ía de la jus icia como en la é ica del discu -
so. Veámoslo con algún ejemplo.
Esc ibe John Rawls en su Teo ía de la jus icia: «Quizá la mejo mane a de
explica el obje i o de mi lib o sea la siguien e: du an e mucho iempo la eo-
ía sis emá ica p edominan e en la iloso ía mo al mode na ha sido una de i-
ación del u ili a ismo. […] Lo que he in en ado de hace es gene aliza y
lle a la eo ía adicional del con a o social ep esen ada po Locke, Rousseau
y Kan , a un ni el más ele ado de abs acción. […] La eo ía esul an e es de
na u aleza al amen e kan iana. De hecho no eclamo ninguna o iginalidad es-
pec o a los pun os de is a que expongo. Las ideas undamen ales son clásicas
y bien conocidas»18.
Po su pa e, Jü gen Habe mas, en una con e encia p onunciada el día 11
de se iemb e de 1980 i ulada «La mode nidad: un p oyec o inacabado», se
p egun a si es á la mode nidad an passé como a i man los posmode nos.
A pa i de aquí, la é ica del discu so se ha p esen ado como una é ica o mal
o p ocedimen al: «La é ica del discu so —esc ibe Habe mas— no p opo cio-
na o ien aciones de con enido, sino solamen e un p ocedimien o lleno de p e-
supues os que debe ga an iza la impa cialidad en la o mación del juicio»19.
Pa a Habe mas, la unción básica del lenguaje es la comunicación o, lo que es
lo mismo, en el lenguaje es á insc i o el élosdel en endimien o, o, dicho de o o
modo: «El en endimien o es inmanen e como elos al lenguaje humano»20.
Y es p ecisamen e en una en e is a de mayo de 1985 ecogida en el lib o i u-
86 En ahona 31, 2000 Joan-Ca les Mèlich
18. RAWLS, J. (1993). Teo ía de la jus icia, Mad id: FCE, p. 9 y 10.
19. HABERMAS, J. (1996). Conciencia mo al y acción comunica i a, Ba celona: Península, p. 143.
20. HABERMAS, J. (1988). Teo ía de la acción comunica i a, ol. I, Mad id: Tau us, p. 369.
lado Die neue Unübe sichlichkei donde Habe mas dice: «És e es nues o obje-
i o: econs ui la é ica kan iana con los medios de la eo ía de la comunica-
ción»21.
Lo que las mode nas eo ías de la jus icia p oponen es en ende la jus icia
«como la búsqueda de c i e ios impa ciales pa a dis ibui equi a i amen e
unos bienes mal epa idos. El c i e io impa cial supone que es un c i e io que
puede se acep ado po odos, po los que ienen más y po los que ienen
menos»22. Así, como dice Reyes Ma e, en la eo ías neocon ac ualis as de la
jus icia se p opone que cada suje o sea un juez impa cial, y eso es admisible a
condición de que se pa a de un pun o ce o ( elo de igno ancia, in e subje i i-
dad ascenden al). Pe o los icos, los encedo es, los dominado es no pueden
nunca con e i se en un suje o impa cial. Pa a que exis a una e dade a jus i-
cia es necesa io oma en cuen a el iempo y, al ene en cuen a el iempo,23
la jus ica no es una cues ión de impa cialidad sino de esponsabilidad. El iempo
es el o o, y la esponsabilidad es la espues a a la demanda del o o, a su ape-
lación, al g i o del os o que es á p esen e, pe o ambién de aquél que no es á
i o, pe o que e i e en la memo ia24. El o o, la íc ima, sabe lo que el en-
cedo ha ol idado: que el p esen e es á cons uido sob e los cadá e es de las
íc imas, que odo documen o de cul u a, como di ía Wal e Benjamin, es, a
su ez, un documen o de ba ba ie25. Una educación sin iempo, una educación
que no ome como pun o de pa ida el p incipio de esponsabilidad, el o o,
es una educación al se icio de los e dugos.
Lo que quisie a p opone en es e abajo es una nue a concepción de la
subje i idad, de la iden idad y de la acción educa i a. Pe o pa a ello es necesa ia
una c í ica al p incipio de au onomía, una c í ica a las é icas o males y p oce-
dimen ales, y una c í ica a la azón dialógica o comunica i a.
Ocupémonos b e emen e de la p ime a cues ión. Pa a las é icas p ocedi-
men ales, habla de au onomía es habla de la lib e decisión del suje o. Pe o
desde el pun o de is a de la iloso ía judía la decisión del suje o descansa sob e
la esponsabilidad p e ia an e el o o, del o o. No hay que en ende , po lo
an o, la c í ica al p incipio de au onomía en el sen ido de una negación de la
au onomía, sino en el sen ido de que hay que nega la «p imacía» del p incipio
de au onomía. La au onomía es sumamen e impo an e, pe o puede se pe -
e sa si no depende de una ins ancia an e io a ella misma. La au onomía,
El in de lo humano ¿Cómo educa después del holocaus o? En ahona 31, 2000 87
21. HABERMAS, J. (1985). Die neue Unübe sichlichkei , F ank u : Suh kamp, p. 225.
22. MATE, R. (1998). «¿Somos esponsables de lo que no hemos hecho?», en P oyec o Valencia
III Milenio, Unesco.
23. «En Habe mas el iempo juega un escaso papel.» (MATE, R. (1994). «La he encia pendien e
de la azón anamné ica», en Isego ía, 10, Ins i u o de Filoso ía, CSIC, Mad id: p. 123.)
24. Sin luga a dudas, la c í ica más impo an e a Habe mas, en es e sen ido, se la debemos a
J.B. Me z. Puede e se de Me z su a ículo «Anamne ische Ve nun », en el olumen colec-
i o dedicado a Habe mas que lle a po í ulo Zwischenbe ach ungen. Im P ozeß de
Au klä ung, F ank u : Suh kamp, p. 733-738.
25. BENJAMIN, W. (1990). «Tesis sob e iloso ía de la his o ia», en Discu sos in e umpidos I,
Mad id: Tau us, p. 182.
a di e encia de lo que Kan pensaba en la C í ica de la azón p ác ica26, no puede
cons i ui se en el pun o de apoyo de la ley mo al, del impe a i o ca egó ico.
Sos engo con Emmanuel Le inas que la é ica es el cues ionamien o de la au o-
nomía y de la libe ad. En é minos de Le inas: «A es e cues ionamien o de
mi espon aneidad po la p esencia del o o se llama é ica»27. La au onomía se
undamen a en la he e onomía y sólo a a és de la he e onomía puede el suje-
o con e i se en au ónomo. La p esencia del o o, como he e onomía p i i-
legiada, no niega mi libe ad, ni la di icul a. Todo lo con a io, la in is e28.
Pe o pa a que la he e onomía se con ie a en el pun o de apoyo de la acción
educa i a es necesa ia una nue a concepción de la subje i idad29. Una con-
cepción que basamos en un poema de Paul Celan:
Alabanza de la lejanía
En la uen e de us ojos
i en las edes de los pescado es del also ma .
En la uen e de us ojos
cumple el ma su p omesa.
Aquí a ojo
un co azón que es u o en e los homb es,
mis opas y el ulgo de un ju amen o:
Cuan o más neg o es oy en lo neg o, es oy más desnudo.
Sólo si soy dese o soy iel.
Soy ú cuando soy yo.
En la uen e de us ojos
de i o y sueño un ap o.
Una ed cap u ó una ed:
nos sepa amos en elazados.
En la uen e de us ojos
es angula la soga un aho cado30.
La suje i idad humana es cons i u i amen e é ica. Y la elación educa i a
sólo puede se genuinamen e educa i a a pa i de la é ica. La é ica no es ni
una opción de la subje i idad ni una opción de la educación. La é ica es el
p incipio cons i u i o de la educación y de la suje i idad humana. La subje i-
idad humana no es cuidado de sí, sino cuidado del o o: su mue e es mi mue -
e, su su imien o es mi su imien o. El O o es mi p oblema.
La g an apo ación de la iloso ía de Emmanuel Le inas adica p ecisa-
men e en desplaza la é ica, en coloca la no al inal sino al p incipio. El sen-
ido o iginal del pa a-o o no es la lucha po el econocimien o sino la é ica. El
88 En ahona 31, 2000 Joan-Ca les Mèlich
26. Véase p. e. el §8, eo ema IV, de la C í ica de la azón p ác ica de Kan , ad. cas ., Mad id:
Espasa Calpe, Col. Aus al, 1975, p. 54-55.
27. LEVINAS, E. (1977). To alidad e in ini o, Salamanca: Sígueme, p. 67.
28. Ibídem, p. 110.
29. Véase SUCASAS, A. (1998). «Emmanuel Le inas: una é ica judía», en Judaísmo y lími es de la
mode nidad, Ba celona: Riopied as.
30. CELAN, P. (1996). Amapola y memo ia, Mad id: Hipe ión, p. 66-67.
O o me eclama an es de odo en en amien o, me eclama de en ada31. El
os o del o o se me impone sin mi consen imien o. Me elige an es de que yo
le haya elegido. La educación, desde es a pe spec i a, apa ece como una ela-
ción de al e idad en la que el yo ha depues o su sobe anía, su o gullo de yo.
El yo, en la elación educa i a, se con igu a como espues a al o o. «Yo soy
ú, cuando yo soy yo», esc ibe Paul Celan. Po eso la educación es e os. El o o
no es un se con el que nos en en amos, un se que nos amenaza. Desde sus
p ime as ob as, Le inas sos u o que el o o no es inicialmen e libe ad, sino
mis e io. Es el mis e io del o o lo que cons i uye su al e idad32. Y es a al e i-
dad es e os, es una elación in aducible en é minos de pode . «Sólo cuando
se pone en e idencia que el e os di ie e de la posesión y del pode podemos
admi i una comunicación e ó ica. No es lucha, ni usión, ni conocimien o»33.
Y el amo , el e os, no nace en un ac o de libe ad, de inicia i a del yo. El e os
iene de ue a, de la ex e io idad, nos in ade, nos hie e, es un auma ismo,
pe o el yo sob e i e en él34. Es a idea eapa ece años más a de, en la ob a
maes a de Le inas, To alidad e in ini o, al a a de la ecundidad: la pe sis-
encia del yo en el o o en la elación de pa e nidad35.
La he e onomía es el p ime momen o de la o mación (Bildung) de la sub-
je i idad. Es el momen o de escucha de una oz que iene de lejos, de una
apelación del o o: el os o. Y es e momen o de escucha, de pasi idad, no anula
la au onomía, odo lo con a io, la hace posible, la undamen a. «Expone me
yo, dice Le inas, a la ulne abilidad del os o equi ale a pone en cues ión
mi de echo on ológico a la exis encia. É icamen e, el de echo del p ójimo a
exis i iene p imacía sob e mi de echo, una p imacía que se esume en el man-
damien o é ico: no ma a ás, no a en a ás con a la ida del p ójimo. La elación
é ica con el os o es asimé ica, ya que subo dina mi exis encia a la del p óji-
mo»36.
Es, en onces, a pa i de la he e onomización de la au onomía que la sub-
je i idad se con ie e en subje i idad humana. Po que lo humano apa ece
cuando el homb e enuncia a la libe ad iolen a po la espues a a la oz del
ex anje o que le demanda a una esponsabilidad sin lími es. P imo Le i nos lo
ha explicado a a és de su ela o de Auschwi z:
Cuando quedó epa ada la en ana des encijada y la es u a empezó a calen a ,
pa eció como si algo se ensanchase en cada uno de noso os, y ue en onces
cuando Towa owski (un ancopolaco de ein i és años, con i us) p opuso a
los o os en e mos que cada uno de ellos nos diese una ebanada de pan a los
es que abajábamos, y su p oposición ue acep ada. […] Fue aquel el p ime
El in de lo humano ¿Cómo educa después del holocaus o? En ahona 31, 2000 89
31. FINKIELKRAUT, A. (1993). La sabidu ía del amo , Ba celona: Gedisa, p. 33.
32. LEVINAS, E. (1993). El iempo y el o o, Ba celona: Paidós, p. 130.
33. Ibídem, p. 132.
34. Ibídem, p. 132.
35. LEVINAS, E. (1977). To alidad e in ini o. Ensayo sob e la ex e io idad, ed. ci ., p. 276.
36. LEVINAS, E. (1998). En e is a con R. Kea ney en La pa adoja eu opea, Ba celona: Tusque s,
p. 208-209.