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El exilio hecho escritura : Aprender en la errancia

Author: Alonso, C. S.
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 2000
DOI: 10.5565/rev/enrahonar.413
Source: https://ddd.uab.cat/pub/enrahonar/0211402Xn31/0211402Xn31p125.pdf
C eo que en cie o modo odos los esc i o es expe imen an la si uación del
judío, po que cada esc i o , cada c eado , i e en una especie de exilio. Y pa a
el p opio judío, el judío que i e su condición de judío, el lib o se ha con e -
ido no sólo en el luga donde puede encon a se a sí mismo con mayo aci-
lidad, sino ambién en el si io donde puede encon a su e dad1.
Conocemos la p esc ipción de que un esc i o debe encon a la soledad
consigo mismo y con su mundo pa a compone un ela o. Pocos ponen en
duda es e mi o: pa a esc ibi se p ecisa, además de ense es y des eza, e i o.
Ausen a se de su mundo co idiano pa a con e i lo en esc i u a. Idealmen e,
le iden i icamos como aquel se solo, oscu o y apa ado de su en o no, epudia-
do po los suyos2. Según la adición omán ica, debe habe nacido in o e ido
o con e i su pe sonalidad en au o e lexión y con emplación en e a la ida.
El abajo emune ado emb u ece la cas a c ea i idad de la composición li e-
a ia. Es e dis anciamien o, aunque el esc i o no haya pisado nunca ie as
ex anje as, es en cie o modo una exigencia. Su libe ad exis encial y c ea i a
eside en la obligación de exilia se, a eces an sólo momen áneamen e, de su
mundo.
En ahona 31, 2000 125-134
El exilio hecho esc i u a
Ap ende en la e ancia
C. S. Alonso
Uni e si a Au ònoma de Ba celona
Suma io
Milan Kunde a: el exilio en la no ela
Es a en o a pa e Condición judaica en la pa ia esc i a
Ap ende en la e ancia
1. AUSTER, P. (1992). «P o idence. Una con e sación con Edmond Jabès», en El a e del ham-
b e. Ba celona: Edhasa, p. 124-125.
2. El concep o del esc i o omán ico lo emos esumido en GASS, W. «The philosophical
Signi icance o Exile», en GLAD, J. (ed.) (1990). Li e a u e in exile. Lond es: Duke Uni e si y
P ess, p. 1:
«The idea o exile mus be a highly oman ic one, consis ing p incipally o poe s in Pa is
passing hei ime in ca és and ha ing hei sauce s coun ed.»
El exilio puede mani es a se de muchas mane as3, desde la huida ísica
median e el iaje o la desapa ición de los espacios co idianos; el abandono del
pensamien o compa ido, a a és del silencio y la soledad an e dispu as inco-
he en es con las c eencias de uno mismo, o el e i o del comp omiso a ec i o,
escondiéndose as la másca a de la men i a emocional. El me o hecho de i i
y sen i nues o en o no nos hace íc imas po enciales del asal o del exilio como
expulsión, como emig ación o como me á o a4. Todos ellos o mas del exilio.
Y odas ellas, en meno o mayo medida, posibles de se i idas.
Exile, I belie e, exis s in nume ous o ms, al hough ul ima ely i is he basic
condi ion o all men5.
La dis ancia exis encial como injus a eclusión se ans ie e en un es ue -
zo de eadap ación en p esencia de una nue a condición no elegida, pe o sí
obligada, y una espe anza de p esun o e o no en un u u o hipo é ico. Se
exige una e callada de econciliación con lo pasado que, a la ez, conlle a una
conciencia de eposo i ecupe able. El diálogo in e io , sin habla comunica i-
a, e leja un in e és de esgua do, de de ensa an e un posible a aque ex e no.
Aún así, es e silencio puede acon ece p isión como o ma adical de exilio, sin
salida de su posición en e a su mundo co idiano y como condición sine qua
non de su exis encia o, po con a, como e asión, como necesidad de escape y
de no en en amien o con las si uaciones acaecidas en el mundo de la ida6.
A licción y año anza. Ambos exilios (el de p isión y el de e asión) implican
sen imien os con adic o ios y, sin emba go, complemen a ios. Exclusión e
inclusión. Nos algia y espe anza. Dolo y iqueza. Son sen imien os dinámi-
cos, con ue e expe iencia de encie o pe o, ambién, de ilusión hacia la abe -
u a de uno mismo. El expa iado, cualquie a que sea su mo i o, busca las
en ajas de su condición. Puede a ae un desdoblamien o de pe sonalidad,
elabo ando un an i az social o almen e dispa con lo que en ealidad su e,
de de ensa incómoda po con adicción o po con usión an e lo que pa ece.
Añadiendo además que el ecue do y la memo ia pueden i umpi i amen e
po so p esa, emo iendo las en añas del dese o .
— El loco po la esc i u a sueña con se una somb a pa a desposa el agua.
De es a unión nacen los lib os.
Pe o la somb a no es más que una mancha de memo ia que el ojo pe cibe7.
126 En ahona 31, 2000 C.S. Alonso
3. SGARD, J. «Conclusions», en MOUNIER, J. (1986). Exil e li e a u e. Ellug. Equipe de
Reche che su le Voyage-Uni e si é des Langues e Le es de G enoble.
4. En el a ículo an e io men e ci ado, Sga d de ine el exilio me a ó ico como aquel exilio o i-
ginado en el mundo co idiano, p o ocando la necesidad de desa aigo.
5. Respues a de Jan Vladisla en el a ículo de GASS, W. «The Philosophical Signi icance o
Exile», en GLAD, J. (ed.) (1990). Li e a u e in exile. Duke Uni e si y P ess, Lond es, p. 5.
6. Té mino u ilizado y es udiado po HUSSERL, E. (1991). La c isis de las ciencias eu opeas
y la enomenología anscenden al. Ba celona: C í ica.
7. JABÈS, E. (1990). El lib o de las p egun as. Mad id: Si uela, p. 82.
Milan Kunde a: el exilio en la no ela
Yo ambién bailé la ueda. E a p ima e a de 1948, los comunis as acababan
de iun a en mi país, los minis os socialis as y c is ianos huye on al ex an-
je o y yo me cogía de la mano o de los homb os con o os es udian es comu-
nis as […] Luego un día dije algo que no enía que habe dicho, me expulsa on
del pa ido y u e que sali me de la ueda.
En onces omé conciencia del signi icado mágico del cí culo. Si nos ale-
jamos de la ila, podemos ol e a en a en ella. La ila es una o mación abie -
a. Pe o el cí culo se cie a y no hay eg eso posible.
[…] Igual que el me eo i o despedido, olé yo ambién del cí culo y sigo
olando has a hoy8.
Desde una ca ás o e his ó ica, cualquie mo i o puede p o oca la apa i-
ción del o den de exilio como des ie o. Pa a Milan Kunde a, su expulsión de
la Checoslo aquia comunis a (pa ido del que e a mili an e) supuso el pun-
zan e sen imien o de nos algia y de dolo en e a una si uación absu da y isi-
ble. Su ó mula de exilio ha sido el sal o ue a del cí culo: el dis anciamien o
o zado po su en o no, sin espe anza de uel a.
Pe o ese i o despedido no solamen e adica en su expa iación ísica. Median e
sus no elas esc i as en el exilio, Kunde a ha cons uido o a pa e en la que puede
mo e se lib emen e sin miedo a posibles ep esalias polí icas (aunque algunas
han acaecido po incomp ensión). Puede ol e a P aga a a és de los pe sona-
jes y sus ci cuns ancias. En la elección de es e no elis a de segui siendo no elis a
ue a de su ie a han su gido ex os llenos de juego y sa casmo debido a la injus-
icia su ida y po eso, en sus ela os, calcula milimé icamen e el pun o exac o de
una posible e ancha. P ecisamos: no en es e mundo, sino en el mundo de la
no ela. La na ación pe mi e mode a elocidades, con ola ges os y espues as
pensadas, alo ando consecuencias. Pe mi e, en cie a medida, en ende lo ocu-
ido
9
, si ua se en o os bandos. Po eso Kunde a, como Lud ik
10
, no puede lle-
a a cabo su plan: las ci cuns ancias han cambiado y su ge el sen imien o de
compasión. En sus his o ias se pe ciben odos los pun os de is a posibles de lo
ocu ido, odas las posibilidades de ida, en las que, inalmen e, nadie ha sido
eliz. Ni expulsado ni expulsado. La his o ia no ha pe donado a nadie. Y en on-
ces nos damos cuen a de la impo en e sed de enco . Como esc ibe Bo ges: « odo,
en e los mo ales, iene el alo de lo i ecupe able y de lo aza oso»
11
.
Cuando somos íc imas de la sin azón y la b u alidad, haciendo de no-
so os se es abo ecibles, lo que ap endemos es que debemos i i con ello.
El pe judicado jamás pod á deshace lo pasado. El dolo ecibido es incu a-
ble. El ol ido, imposible. Y en el caso de Kunde a (así como el de algunos
El exilio hecho esc i u a En ahona 31, 2000 127
8. KUNDERA, M. (1993). El lib o de la isa y el ol ido. Ba celona: Seix Ba al, p. 101.
9. «[…] no sólo la ci cuns ancia his ó ica debe c ea una si uación exis encial nue a, sino que
la His o ia debe en sí misma se comp endida y analizada como si uación exis encial.»
KUNDERA, M. (1994). El a e de la no ela. Ba celona: Tusque s, p. 49.
10. Pe sonaje p incipal en KUNDERA, M. (1994). La b oma. Ba celona: Seix Ba al.
11. BORGES, J.L. (1995): «El inmo al», en El Aleph. Mad id: Alianza/Emecé, p. 23.
esc i o es adhe idos a la llamada «his o ia de la no ela eu opea»12, como Musil
o Rushdie) la i onía y la decepción acompañan sus ela os con una « onalidad
ce cana a la melancolía dep esi a»13, llena de escep icismo e inc edulidad.
Emig a de un país, sepa a se del cí culo o desapa ece del ambien e habi-
ual pueden con e i se en condiciones de supe i encia an e una nue a ci -
cuns ancia. El ex añamien o de cos umb es co idianas y el ecue do de episodios
pasados no ecupe ables pueden p o oca un cons an e sen imien o de a lic-
ción, de dolo , adelan ándose a la condena y a la in e io ización. Física o men-
almen e, un indi iduo se e ae del espacio con uso, libe ándose de él median e
la huida y el silencio. Pe o se a a de una decisión au ónoma, obligándose a
desapa ece y a esconde se de lo acon ecido. Acaso es e escondi e pueda deno-
mina se con la palab a coba día, pe o no ol idemos la alen ía de sopo a en
la memo ia la incomp ensión in ini a de lo ad enido.
L’e ance e l’émig a ion son alo s écues comme une injus ice, subies comme
un exil imposé. L’émig a ion in é ieu e, que ien ne pe me de dis ingue de l’ob-
jec ion de conscience ou de l’opposi ion mue e, ep ésen e peu -ê e une
o me de l’exil14.
Es a en o a pa e
El sal o ue a del cí culo p o oca el dis anciamien o, la mi ada con empla i a de
lo o zosamen e alejado que pe mi e acep a las si uaciones p ima iamen e
inexplicables. La imposibilidad de sepa a nos de noso os mismos, de nues-
as acciones y de los demás en la ida eal pa a comp ende sus ci cuns an-
cias p o oca una i encia al e na i a, un e i o io pa alelo que explique lo
ocu ido: el mundo de icción15.
Las icciones p opo cionan la base de las imágenes del mundo y los supues os
po los que guiamos nues as acciones16.
El encuen o del esc i o con la icción, y conc e amen e en el espacio no e-
lesco, pe mi e es e exilio e en ual del mundo en el que i e, de mane a que
128 En ahona 31, 2000 C.S. Alonso
12. Té mino u ilizado po KUNDERA, M. (1994). El a e de la no ela, Ba celona: Tusque s.
13. Exp esión u ilizada po Daniel Bougnoux en su magní ico a ículo «L’exil mode d’emploi
chez Julio Co aza e Milan Kunde a», en MOUNIER, J. (1986). Exil e li é a u e, Ellug,
Uni e si é de Reche che su le Voyage, Uni e si é des Langes e Le es de G enoble.
«Kunde a éc i depuis un ecul absolu, e non pas ac ique, pa ce que c’es le ecul ou
l’exil de l’inc oyance. Depuis ce obse a oi e il é udie l’île des c oyan s, leu monde clos,
ci culai e, en an in. De ce ecul on ne e ien pas: d’où la nos algie cons i u i e de ce e
oeu e sans e ou possible.»
14. SGARD, J. «Conclusions», en Mounie , J. (1986). Op. ci ., p. 292.
15. Ideas ex aídas de Ise , W. «La iccionalización: dimensión an opológica de las icciones
li e a ias», en GARRIDO DOMÍNGUEZ, A. (comp.) (1997). Teo ías de la icción li e a ia.
Mad id: A co/Lib os.
16. Ibídem, p. 46.
icción y ealidad no son p oblema ni con adicción, sino o mas comple-
men a ias, y el con emplado , que aspi a a comp ende mejo su si uación, se
aleja de ella y se íe comici i amen e de su desespe ación. Pe o el ac o de la
esc i u a no usa la icción como he amien a de desahogo, sino como espacio
hallado pa a desc ibi e lexi amen e lo i ido. El e i o momen áneo del que-
hace co idiano islumb a si uaciones ocu idas no con oladas po su imme-
dia ez. En cues ión de segundos, debemos decidi ac os que pueden conlle a
in ini as consecuencias. Se nos pide demasiado. Pe o g acias a la esc i u a como
supues o luga en o o mundo, podemos ace ca nos a en ende algunas de la
consecuencias que implican cie as decisiones.
Osa emos compa a el espacio iccional con la p opia expe iencia, en el
sen ido que aquél pe mi e a e igua eacciones p obables an e una si uación
conc e a. Sabemos, median e un ap endizaje len o, el po encial de espues a
an e cie as acciones. Y median e la icción ap endemos de o as posibilidades
de ida que quizá nunca ocu i án, pe o que siemp e es in e esan e conoce .
Po si alguna ez nos encon amos en alguna de ellas. Como dela a Bo ges,
ealidad y icción son in e dependien es y odas nues as acciones son iccio-
nes in en adas17. Lo ic icio depende de la ealidad, pe o no de i a de lo que
hay18. El mundo de la no ela es á c eado an o po lo i ido como po aque-
llo posible de se i ido, un mundo supues o, un como si. Es e condicional su ge
cuando ya no podemos conoce más sob e lo ocu ido, cuando no es posible
explica nos lo ocu ido. Y po eso in en amos median e la iccionalización.
Como se es humanos es amos inme sos de posibilidades que pueden o no
lle a se a cabo. Cada di ección, cada decisión que omamos, es una posibili-
dad abie a y, a la ez, in ini as posibilidades ce adas, deshechadas. Nues as
idas dependen de ello. Es a esponsabilidad cae iolen amen e sob e noso-
os, cuyo peso sólo puede se amo iguado po el des elamien o de ese po en-
cial pe dido: el des-cub imien o de posibilidades de ida en la na a i idad de
la no ela.
Kunde a […] da a en ende que cualquie his o ia puede se con ada de di e-
en es mane as, y su sen ido, comp endido de di e sos modos, que la icción
elegida no es sino una posibilidaden e o as. Sub aya así el ca ác e c ea i o de
las his o ias y su es a u o on ológico de hipó esis; la es é ica de sus no elas ya
no es la de la mímesis, la de una iel ep oducción de lo eal; es una es é ica
decididamen e semió ica, es la semió ica de los mundos posibles19.
Lo a i mado has a aho a p esupone un eno me complejo al esc i o exilia-
do que na ega po las palab as en busca de una ida dis in a a la i ida. La
pé dida de amo p opio, la insegu idad del mundo en ol en e, el e e no e a
El exilio hecho esc i u a En ahona 31, 2000 129
17. En e is a a J.L. BORGES. «El esc i o eu opeo en el exilio», en KEARNEY, R. (1995). La pa a-
doja eu opea. Ba celona: Tusque s, p. 133.
18. ISER, W. Op. ci ., p. 59-60.
19. CHVATIK, K. (1996). La ampa del mundo. Milan Kunde a, no elis a. Ba celona: Tusque s,
p. 15.

po ie as desconocidas. Al in, la pa ia del esc i o alienado no eside en un
es ado geog á ico, sino en una condición ic icia. El hecho de complemen a
su mundo co idiano con la icción pe mi e el ace camien o de aquél, incon-
olable e ines able, median e un mundo apa e y a la ez adicional, len o y
abie o. En la no ela, el exiliado posee la espe anza de se comp endido, de
en ende su condición de ugi i o pa a con los demás y, sob e odo, consigo
mismo. El mundo de la no ela se ha con e ido en mo ada, en uel a al hoga ,
después de deambula ex a iado en e los i os. El esc i o encuen a en sus
pe sonajes ese o o yo al que ama más que a sí mismo, y esos ac o es pe mi en
el ace camien o hacia una a monia en e el mundo en el que el esc i o i e y
ese o o mundo apa e, en el que i en sus o os yos20.
Condición judaica en la pa ia esc i a
Sabemos de esc i o es que han p oducido sus ob as en luga es só didos y con-
cu idos, como es el caso de Edmond Jabès, que esc ibió El lib o de las p e-
gun as en el me o y «po supues o había mucha gen e al ededo »21 o el de
F anz Ka ka, que c eaba sus his o ias po la noche, as su ocupación como
unciona io. El conocimien o de es as condiciones c ea i as pe mi en consi-
de a o o ipo de exilio no p esencial, inma e ial, que pod ía se desc i o como
concen ación en o o espacio, en un asedio in e io y soli a io, pe o a la ez
compa ido po aquellos esc i o es que se encuen an ue a de luga : un espa-
cio común de encuen o de los desa aigados que buscan su mo ada en el mundo.
[…] no puedo e i a sen i me un poco pe dido. No es mi paisaje, no es mi
si io, mi e dade o si io. En cie o sen ido, aho a i o como his ó icamen e
lo han hecho los judíos. El lib o se ha ans o mado en mi pa ia e dade a…
p ác icamen e la única22.
Los judíos su en la depo ación y el exilio ya en el siglo VI an es de Jesuc is o.
De es e exilio aen una esc i u a nue a y un ex o esc i o, conside ado el ins-
umen o median e el cual Dios c eó el mundo. Pa a Ouaknin, los esc ibas
de inie on un ex o que se con i ió en el «modelo mismo del mundo»23, un
si io dis an e del que i imos pe o donde se comp ende el sen ido de la ida en
el mundo eal. Es el descub imien o del cómo i i . Una e elación. Un espa-
cio que egula el compo amien o de los homb es.
130 En ahona 31, 2000 C.S. Alonso
20. En e is a a Milan Kunde a «La no ela, mad e de Eu opa», en Suplemen o Lib os El País,
año VII, núme o 322, jue es 19 de diciemb e de 1985, p. 3.
21. AUSTER, P. (1992). «P o idence. Una con e sación con Edmond Jabès», en El a e del ham-
b e. Ba celona: Edhasa, p. 124.
22. En e is a a Edmond Jabès en AUSTER, P. (1992). El a e del hamb e. Ba celona: Edhasa,
p. 124.
23. En e is a a M.-A. Ouaknin. «El Dios de los judíos», en BOTTÉRO, J.; OUAKNIN, M.-A.;
MOINGT, J. (1998). La his o ia más bella de Dios. ¿Quién es el Dios de la Biblia? Ba celona:
Anag ama, p. 52.
Sin emba go, exis e o o ex o: el Talmud, el ex o de la in e p e ación, de
la plu alidad, de la in ini ud de comen a ios. «La necesidad del comen a io es,
como la necesidad poé ica, la o ma misma de la palab a en el exilio»24. Es la
ape u a del Tex o hacia o os ex os. Las uen es de la esc i u a y de la lec u a
son inago ables, como su p opio Dios. «Ence a lo en una concepción única es
lo mismo que ma a lo o deja lo mo i »25. No hay nada de ini i o, ni una pa ia
ija. Solamen e la espe anza en lo esc i o ap oxima al judío hacia su libe ación
p ome ida. Y ahí adica la uel a inacabada del exilio. A lo la go de su his o ia,
los judíos han in e p e ado su Tex o o igina io sin llega a ie a i me. El Luga
de la To ah se escapa. Como se escapa ese luga del esc i o 26. La inquie ud de
la condición judía pa a encon a su e dade o espacio p o oca una ac i ud
de búsqueda con inua, sin descanso, a pa i de una espe anza seden a ia.
Expe iencia del Exilio, con odo lo que ello signi ica: in o unios de una exis-
encia pe seguida que es ablece en el co azón de cada uno ansiedad, insegu i-
dad, desg acia y espe anza. […] Hay una « e dad del exilio» que implica una
especie de ocación judía: se judío signi ica es a des inado al exilio; la dis-
pe sión no iene solamen e un sen ido nega i o (la imposibilidad de lazos ijos
con un g upo, un Es ado […]; ambién iene el sen ido posi i o de impedi
la en ación de la unidad-iden idad de e minada de una ez pa a siemp e27.
La uel a del exilio no ha e minado. Rondan po ie as ex añas y uel en
a sus casas como ex anje os. El encuen o con mo adas inhóspi as les e ae
al pun o de pa ida. La expe iencia de des ie o les obliga a e ugia se en la
esc i u a. En su búsqueda pe enne, el judío da la espalda al mundo. Y es e espal-
da azo, según Rosenzweig, se esuel e en uno de los mayo es pelig os pa a el
homb e, a ayendo la angus ia, la du eza y el o gullo. Pe o eso no es p oble-
ma pa a el judaísmo, sino pa a el p opio indi iduo28, que debe i i en el
mundo co idiano pa a es a en esa o a pa e.
Se busca una mo ada pa a el descanso a cambio de la expulsión en ida
sen enciada. Pe o esa mo ada se ahuyen a. No es ni esc i u a. «Descon iad de
El exilio hecho esc i u a En ahona 31, 2000 131
24. DERRIDA, J. (1989). La esc i u a y la di e encia. Ba celona: An h opos, p. 93.
25. BOTTÉRO, J.; OUAKNIN, M.-A.; MOINGT, J. (1998). Op. ci ., p. 59.
26. Según el pensamien o judío, dos de sus condiciones iden i ica i as es án esumidas en los
concep os exilio y ex o. El homb e, cuando se sien e incomp endido e igno ado en su
mundo co idiano y se aísla b u almen e de su en o no amilia , puede ecoge se en un
mundo alejado pe o más p óximo a su es a . Así ocu e con la esc i u a. De odos modos,
es a elación de é minos no debe in e p e a se eligiosamen e. Las conside aciones p e-
sen adas no se esuel en en un con enido p o eso, o odoxo, sino que es simplemen e una
iden i icación. Tampoco debe de i a se de es a co elación un ensalzamien o de la condi-
ción judía en e a o as. Se a a an solo de una posible analogía.
27. BOTTÉRO, J.; OUAKNIN, M.-A.; MOINGT, J. (1998). Op. ci ., p. 82.
28. «Al judío le es necesa io es e aco aza se. Aco aza se es el úl imo paso de la e-co dación, del
en aizamien o en el p opio sí-mismo del que ex ae la ue za de la ida e e na; así como
aquella ola ilización es pa a el c is iano la consecuencia necesa ia de su salida, de su iaje
sin abas po el camino e e no». ROSENZWEIG, F. (1997). La Es ella de la Redención.
Salamanca: Sígueme, p. 477.
las mo adas. No siemp e son hospi ala ias»29. El exiliado con ie e su mundo
apa ado en el escape de la palab a y pa ece encon a en ella su casa alejada. Pe o
la he ida del desga amien o escuece en su cu ación y has a puede llega a cica-
iza se, o puede que ambién se ab a en un descuido. Po que de la ilusión de
halla su hoga , el esc i o , como el judío, uel e a e a en lo esc i o.
Luga abie o, plu alidad de in e p e aciones como posibilidades de ida, sin
e dad de ini i a, con sen idos lógicos y a la ez con apues os. El mo ado
ompe el ex o, lo «lee a es allidos»30, lo esc ibe iendo, sabiendo ambién que
el ex o se ola iliza bu lándose del des e ado pa a dis ancia se in ini amen e.
El in o unio de la libe ad. Se lib e lle ando a cues as el emo de es a solo,
en la angus ia, pe o con la espe anza de encon a su casa en el «No-Luga »31.
Es La ida es á en o a pa e32. Es el «jamás has es ado» AHÍ, sino «En o o
luga po den o»33, ese mundo ansmi ido a los demás a a és de lo esc i o.
—Os he e e ido mis palab as. Os he hablado de la di icul ad de se judío,
que se con unde con la di icul ad de esc ibi ; po que judaísmo y esc i u a no
son sino una misma espe a, una misma espe anza, un mismo desgas e34.
Ap ende en la e ancia
Sin emba go, ¿son odos los que esc iben exiliados? ¿Tienen odos ellos seme-
jan es dis ancias? ¿Es necesa io se esc i o pa a aleja se de un mundo en el
que no se encaja? La en ación de gene aliza el suceso del desa aigo y la con-
dición de apá ida a odo aquél que esponda a ci cuns ancias simila es no deja
de se , sencillamen e, pelig osa. Pensa en au o es como Paul Aus e o Edmond
Jabès ha sido ela i amen e ácil po su condición judía. Pe o no ocu e así con
el no elis a Milan Kunde a. Sin ninguna a inidad con es a adición, la eo ía
de la no ela del esc i o checo pa ece alcanza cie o a aigo hacia ella, has a
el pun o de econoce la esencia judaica como una de las bases más en aizadas
en el pensamien o eu opeo35.
En un conocido ex o de Wal e Benjamin encon amos una dis inción
muy cla a en e na ado y no elis a que pe mi i á ubica el sen ido del esc i-
o en el exilio y su ap endizaje en la esc i u a.
El na ado oma lo que na a de la expe iencia, sea la p opia o una que le ha
sido ansmi ida. Y la ansmi e como expe iencia pa a aquéllos que oyen su his-
132 En ahona 31, 2000 C.S. Alonso
29. JABÈS, E. (1984). «El eg eso al lib o», en El lib o de las p egun as. Mad id: Si uela, p. 359.
30. Tí ulo de una de las ob as de OUAKNIN, M.-A. (1992). Li e aux écla s. Éloge de la ca esse.
Pa ís: Seuil.
31. Té mino u ilizado po DERRIDA, J.: «La descons ucción y lo o o», en KEARNEY, R. (1995).
La pa adoja eu opea. Ba celona: Tusque s.
32. Tí ulo de una de las ob as de Milan Kunde a.
33. Exp esiones omadas de JABÈS, E. (1990). El lib o de las p egun as. Mad id: Si uela, p. 350.
34. Íbídem, p. 126.
35. Véase su discu so de Je usalén, «La no ela y Eu opa», en El a e de la no ela. Ba celona:
Tusque s.
o ia. El no elis a, en cambio, se ha aislado. El luga de nacimien o de la no e-
la es el indi iduo en su soledad, que ya no puede e e i se, como a un ejem-
plo, a los hechos más impo an es que lo a ec an; que ca ece de o ien ación y
que no puede da consejo alguno. […] la no ela nos hace sabe cuál sea la p o-
unda deso ien ación de los se es humanos36.
La expe iencia pa ece se el pun o di e gen e en e ellos. Pa a Benjamin el
que na a iene su icien es azones como pa a pode da consejos y educa a
los lec o es sob e cualquie mo i o p ác ico. En cambio, la igu a del no e-
lis a anda pe dida en la búsqueda de sí mismo, en la palab a, median e un
discu so sin undamen o dies o, aislado de la expe iencia pu a. No puede
aseso a ni ad e i . Su lejanía de lo eal no le pe mi e ace ca su palab a a
lo uncional. Lo ex a iado apa ece como condición del se humano, sin nin-
guna ins ucción apa en e. Pe o sí encon amos un cie o consuelo en la no e-
la: una posible iden i icación en e la si uación del lec o con el ex o, y en
e oceso, con el au o . Además, el nacimien o de un ela o apa ece as algu-
na expe iencia i ida, emocional o manejada. Esc ibi a pa i de un suceso
acon ecido (aunque se a e de un ges o o de una sola palab a) puede p o o-
ca el ace camien o len o y e lexi o de lo ocu ido. Se a a de un juego de
posiciones, de ese condicional «¿qué hubiese ocu ido si…?» que pe enece a la
búsqueda de o a posibilidad de ida. Un cie o dis anciamien o comp ensi o,
que no necesa iamen e jus i ique o pe done eacciones iolen as ni amo ales:
«el e i o io en el que se suspende el juicio mo al»37. Un es a lejos que pe -
mi a al que esc ibe i i ce ca de nues o iempo. Y que su esc i u a sea dada
a los que quie an ab i se a su ex o.
La ida de un esc i o cob a sen ido a a és de lo que enuncia, esc ibe y puede
se ansmi ido de gene ación en gene ación38.
Po que el ap endizaje en el discu so no elesco no eside solamen e en su
alocución, sino ambién en la posición del lec o que ab e su mundo pa a
pe mi i la en ada de espacios no conocidos, comp endiendo lo i ido a a-
és de lo leído, de lo esc i o, descub iendo o as posibilidades de ida desco-
nocidas sin deja de i i la suya. Po lo an o, la dis inción que Benjamin
ecoge en su magní ico esc i o depende, según nues o pun o de is a, de la
ape u a del lec o en e al ex o y de qué mane a se de ine el concep o de
expe iencia.
Pa a que la lec u a se esuel a en o mación es necesa io que haya una ela-
ción ín ima en e el ex o y la subje i idad. Y esa elación pod ía pensa se como
expe iencia, aunque en iendo expe iencia de un modo pa icula . La expe-
El exilio hecho esc i u a En ahona 31, 2000 133
36. BENJAMIN, W. (1961). «El na ado », en Sob e el p og ama de la iloso ía u u a y o os ensa-
yos. Ca acas: Mon e Á ila, p. 193.
37. KUNDERA, M. (1994). Los es amen os aicionados. Ba celona: Tusque s, p. 15.
38. JABÈS, E. (1986). El lib o de las p egun as. Mad id: Si uela, p. 45.