Resumen
Los au o es de es e a ículo man ienen la necesidad de es ablece un en oque de la Filoso ía
de la Educación que compagine su aspi ación pe manen e a undamen a la educación y la
mi ada a en a a la ealidad educa i a misma. Desde es e pun o de is a, el abajo ecoge algu-
nos esul ados de un p oyec o pedagógico más amplio ace ca de las posibilidades de lo
na a i o en educación. El obje i o especí ico en es e caso es analiza , a a és de una in es-
igación biog á ica, cómo pe ciben los niños y niñas en edad de educación p ima ia (6-12
años) el mundo en el que i en y en el que les gus a ía i i . El a ículo expone las en-
dencias ac uales en el campo de las pedagogías na a i as, los aspec os me odológicos de
la in es igación y los p incipales esul ados. Las oces de es os niños y niñas exp esan lo
que espe an de los adul os, p o eso es y pad es. Pedagógicamen e, deja les habla cons i-
uye el p ime paso pa a aba ca ambién las his o ias que algún día pod án con a . La edu-
cación, al in y al cabo, mi a siemp e al u u o.
Palab as cla e: Pedagogía na a i a, biog a ía.
Abs ac . The na a i e endencies in pedagogy and he biog aphical app oach
The au ho s o his a icle a gue o unde s anding Philosophy o Educa ion in a way ha
closely joins he pe manen aspi a ion o educa ion ounda ion and he a en ion o he
educa ional eali y i sel . F om his poin o iew, he pape p esen s some esul s o a wide
pedagogical p ojec on he possibili ies o na a i e app oaches o educa ion. The speci ic
objec i e o his a icle is o analyse, h ough a biog aphical esea ch, how child en a he
age o P ima y School (6-12 yea s old) pe cei e he wo ld hey li e in and he wo ld hey
would like o ha e. The cu en endencies in he ield o na a i e pedagogies, he me -
hodological aspec s o he esea ch and i s main esul s a e exposed. The oices om hese
boys and gi ls exp ess wha hey expec om adul s, eache s and pa en s. In pedagogical
e ms, allowing child en o alk is he i s s ep in o de o ex end also o he s o ies ha one
day hey will be able o ell. A e all, educa ion always looks o he u u e.
Key wo ds: Na a i e Pedagogy, biog aphy.
En ahona 31, 2000 107-122
Las endencias na a i as en pedagogía
y la ap oximación biog á ica al mundo in an il
Fe nando Gil Can e o
Gonzalo Jo e Olmeda
Uni e sidad Complu ense de Mad id. Facul ad de Educación
Depa amen o de Teo ía e His o ia de la Educación
Cen o de Fo mación del P o eso ado
c/ Rec o Royo Villano a, s/n. 28040 Mad id. Spain
In oducción
La Filoso ía de la Educación es un sabe con una la ga adición. No es ex a-
ño que las discusiones en o no a su iden idad concep ual, sus unciones y
me odologías de in es igación sean muy nume osas. Sin emba go, a endiendo
a la bibliog a ía in e nacional, no se cues iona que la Filoso ía de la Educación
debe man ene su a ea p io i a ia y pe manen e: undamen a la educación.
Noso os conside amos que la esponsabilidad de quienes dicen cul i a algu-
na de las a iadas pe spec i as de es udio de es a disciplina, debe di igi se, en
cualquie caso, a p opone y descub i las bases más sólidas y esenciales de la a ea
educa i a. Aho a bien, ambién es cie o y u gen e ei indica que undamen a
la educación supone, sob e odo, undamen a una acción, es o es, de e mina
c í icamen e las inalidades posibles y deseables del desa ollo humano, y es a-
blece los p ocedimien os e in enciones más aco des a las mismas (Gil Can e o,
1998).
Desde es as conside aciones, a la Filoso ía de la Educación se le imponen una
se ie de a eas. En e és as cabe des aca , en es e momen o, la necesidad de
sabe compagina la aspi ación pe manen e a undamen a la educación con
la mi ada pues a en la misma ealidad educa i a. Tenemos que mi a y escucha
más a los p o eso es, a los pad es, a los alumnos, e c. Tenemos que pa i hacia
nues as indagaciones ilosó icas con la i me in ención de ol e a la dinámi-
ca in e na de la ealidad educa i a, a las aulas, a la calle, a las amilias, a los
medios de comunicación, a los p o eso es, e c. Con la Filoso ía de la Educación
a amos de p opone o descub i un o den de sen ido de las condiciones de
posibilidad de las acciones educa i as. Pe o es e o den, de suyo, no es un ho i-
zon e sólo pa a las ideas y su discusión, sino ambién y sob e odo pa a las
acciones y su ealización.
El abajo que p esen amos a a de si ua se en es os supues os. Que emos
mejo a las acciones educa i as que se emp enden con la in ancia y, en gene-
al, llega a comp ende mejo las bases undamen ales de las condiciones de
cualquie acción que p e enda conside a se educa i a. Pensamos, si bien no
podemos desa olla lo en es e momen o, que una uen e de conocimien o
pedagógico escasamen e alo ada se encuen a en de alla las posibilidades y
di icul ades de la educación en las p ime as edades. A eces se ol ida que las
ideas undamen ales que hoy enemos sob e la educación alcanzan su más ele-
ada exp esión en el modo en que concebimos y a amos a la in ancia. Pe o,
como ya hemos indicado, nues a in ención es mi a a la in ancia y a su mundo
y ol e luego, as la in es igación, a la ealidad educa i a posible y deseable
pa a los niños y las niñas.
108 En ahona 31, 2000 Fe nando Gil; Gonzalo Jo e
Suma io
In oducción
Es ado de la cues ión: lo na a i o en
pedagogía
Me odología: al encuen o del suje o
Imagen biog á ica del mundo de los niños
Recons ucción na a i a
Conoce la in ancia equie e hoy menos ideas abs ac as y más a o huma-
no. De hecho, a los pad es no les in e esa an o lo que piensan los niños sino
lo que piensan y sien en sus p opios hijos. Los niños y las niñas son se es-abie -
os-al-po eni . Comp ome e se con su desa ollo pe sonal supone pa a los
adul os log a un comp omiso cons i uyen e con su his o icidad, con su memo-
ia. Ace ca se, pues, a su mundo implica da les la palab a aquí y aho a pa a
que hablen de sí mismos y de lo que les odea. Educa a la in ancia signi ica,
desde es a pe spec i a, a ende sen imen almen e a esa palab a pa a ap ende
como adul os a i nos si uando an e ellos en su p opio desa ollo.
El es udio que p esen amos aho a o ma pa e de un p oyec o más amplio
ace ca del uso de lo na a i o en pedagogía. El obje i o en es e caso conc e o
se ha cen ado en desc ibi y analiza cómo pe ciben y i en los niños y las
niñas en edad de educación p ima ia su mundo y el que les gus a ía i i .
Pa imos de la con icción de que el mundo in an il no es el mundo de los
adul os cuando ecue dan su niñez. Tampoco se aba ca o almen e su signi i-
cado cuando sumamos o abulamos an os po cien o en encues as gigan es-
cas. Nues o en oque se á po eso dis in o. Es e en oque iene dos pun os de
apoyo epis emológicos. En p ime luga , se basa en las p opues as na a oló-
gicas de la o mación de la iden idad que oman como obje o de in es igación
la expe iencia pe sonal y su na ación biog á ica. Po o o lado, adop a una
pe spec i a me odológica cuali a i a an es que cuan i a i a, en el en o no de las
his o ias de ida, esal ando la singula idad de los suje os in es igados espec-
o a sí mismos, más que como elemen os de una mues a más amplia.
Es ado de la cues ión: lo na a i o en pedagogía
Cuando un adul o p e ende eco da su in ancia suele ija su memo ia en los
juegos y a iciones que ocupaban su iempo. Si iene la sue e de habe egis-
ado con más de alle es e pe íodo de su ida, en onces eco da á ambién sus
eacciones sen imen ales an e el mundo que le odeaba y que a aba de en en-
de . Es a uel a a la in ancia en la que odos hemos pues o alguna ez nues-
os ojos no es una mi ada con empla i a: ep esen a, más bien, la búsqueda de
nues a conciencia an e los cambios de iden idad. No emos con los ojos más
que lo que pensamos de noso os mismos. Necesi amos sabe quiénes somos,
po qué amamos cie as cosas y epudiamos o as…, y pa a consegui lo ene-
mos que sali de nues o p esen e y eco e hacia a ás los momen os y las
pe sonas que se han ido ins alando en nues os ecue dos y que, p ecisamen-
e po ello, pensamos que algo han enido que e , pa a bien o pa a mal, en el
modo en que nos emos en la ac ualidad.
Du an e mucho iempo, uno de los p incipios educa i os más ex endi-
dos sob e el desa ollo pe sonal a i maba que el se humano se a haciendo
en unción de sus p opios ac os de elección y echazo. Tal ez, debe íamos
empeza a conside a que, sob e odo, nos amos haciendo a a és del modo
en que nos pensamos, an es, aho a y después, pa a un u u o oda ía no in-
en ado.
Las endencias na a i as en pedagogía y la ap oximación biog á ica… En ahona 31, 2000 109
La mayo ía de las encues as sob e el di e en e alo que iene pa a el ciu-
dadano español la ida p i ada en e a la pública, esal an la p eocupación
pe manen e po nues os cí culos más ce canos: la pa eja, la amilia, los hijos
e hijas, los amigos y amigas. Es as p e e encias, omadas en su conjun o, apun-
an a un espacio de in imidad y de in e és po nues a iden idad pe sonal.
Necesi amos e nos a noso os mismos inculados a ec i amen e a un peque-
ño ámbi o y se econocidos po él.
Cuando se p e ende a apa los ins an es de una ida lo que nos queda es
una na ación biog á ica, un espacio en el que sal a un Yo y econoce un Tú.
Ya no es amos an e las es adís icas y las mac oencues as: nos si uamos an e la
indi idualidad y, en ocasiones, in imidad de quien se e a sí mismo en lo que
hace y piensa. El signi icado del mundo ya no es un da o obje i o y uni e sal,
sino subje i o y pa icula .
Desde hace algún iempo, iene apa eciendo en la bibliog a ía pedagógi-
ca un núme o conside able de abajos cen ados en las posibilidades educa-
i as de las na aciones y, en conc e o, de las biog a ías, ambién llamadas
«na aciones» o «exp esiones au o e e enciales» pa a pode inclui cualquie
ipo de « ex o» (hablado, esc i o, p oduc o de una en e is a, dibujos, e c.) ela-
bo ado po los educado es y educandos.
Es a pe spec i a eó ica y p ác ica ha ecibido ya algunas denominaciones.
En el ámbi o alemán es habi ual e e i se a la misma median e la exp esión
«Educación o Pedagogía de o ien ación biog á ica», que p e ende ía aba ca
y amplia la adicional «no ela de o mación». En el con ex o anglosajón es
ecuen e llama la «Educación na a i a», «Educación como in e p e ación
de ex os», «Reconcep ualización na a i a de la Pedagogía» o «Pedagogía de la
au oexp esión». En nues o ámbi o se ha acuñado la exp esión más global de
«Pedagogías na a i as» (T illa, 1994).
Den o de es e a iado conjun o de denominaciones, se inclui ían desde
es udios eó icos encaminados a concep ualiza a la educación como un acon-
ecimien o na able, has a p opues as p ác icas sob e los e ec os o ma i os de
anima a los educandos, y a los educado es, a que na en y alo en sus p opias
idas.
Son ela i amen e conocidas las di e en es es a egias me odológicas que
se usan en la ac ualidad pa a omen a la exp esión au o e e encial en los edu-
cado es. Todas es as modalidades (en e is as con o ma o biog á ico, his o-
ias de la ida, dia ios de los educado es, en e is as de es imulación selec i a
de ecue dos, e c.) ienen como inalidad p incipal elabo a las llamadas « eo-
ías sob e los ciclos i ales de los p o eso es», encaminadas a o ece en oques
lexibles y pe sonalizados de o mación que engan en cuen a sus in e eses y
p eocupaciones como adul os en p ocesos de madu ación pe sonal y mo al.
En elación con los alumnos, si bien con amos desde hace iempo con
mé odos de enseñanza in eg ados po algunas es a egias na a i as, son menos
conocidas las modalidades didác icas más au o e e enciales. Así, es ecuen e
que en las escuelas in an iles y en las de p ima ia, se p e enda in oduci a los
niños y las niñas en la ealidad desde ela os eales o ic icios. También es án ya
110 En ahona 31, 2000 Fe nando Gil; Gonzalo Jo e
algo ex endidas en es os ni eles cie as p ác icas más ce canas a los en oques
biog á icos: la con e sación sob e los sucesos pe sonales del in de semana o
del día an e io ; la edacción de lo que en las escuelas ame icanas llaman «Mi
p ime lib o» en el que los niños y las niñas de p ima ia esc iben y compa en
en lec u a pública lo que les ag ada y disgus a de sus idas, el «lib o iaje o de
la amilia», la elabo ación de cuen os y cómics pe sonalizados, e c.
Menos ecuen es son las p ác icas escola es apoyadas en lo que Hopkins
denomina «impulso au ona a i o», consis en e en incula di ec amen e la
enseñanza de odo el cu ículo con la ida pa icula de los alumnos y las alum-
nas, no sólo como es a egia pa a indi idualiza la enseñanza, a endiendo a sus
in e eses y ac i udes, sino pa a ayuda les en su p oceso de iden idad pe sonal:
«¿Po qué es oy es udiando es e ema o desa ollando es a habilidad? ¿Qué
hace es a ma e ia signi ica i a a mi ida? ¿Cómo (puedo) encon a el ondo
de mi na ación? ¿Cómo puede és a ayuda me a da sen ido a mi ida o da le
di ección?» (Hopkins, 1994: 147).
Los obje i os o ma i os que se p e enden alcanza con las p ác icas au o-
e e enciales son, p incipalmen e, los es siguien es: esal a que la educación
iene una cla a unción de cuidado pe sonal, con especial a ención a los pe ío-
dos c í icos i ales de la in ancia y la ju en ud; omen a la compe encia bio-
g á ica en es os pe íodos a in de a o ece el desa ollo y el man enimien o
de la iden idad pe sonal en un mundo an cambian e y, po úl imo, cap a la
subje i idad (Schulze, 1993: 96-97).
La necesidad de ec ada po cie os au o es y co ien es pedagógicas de acen-
ua la dimensión biog á ica de la educación, puede en ende se ambién como
una eacción en e a algunos sín omas que, cuando menos, pa ecen aleja nos
de los p opósi os ealmen e educa i os. En e ec o, pa a es a co ien e, en el
ámbi o de la eo ía y la p ác ica educa i a no se a iende a la aspi ación na u al
de los niños y jó enes a do a se de una cla a iden idad sob e la au o ía en o no
a sus p opias idas. A i man ambién que se pone demasiado én asis en el
modelo de capaci ación como cons ucción de habilidades, log ando una espe-
cie de ep esen ación ea al y igu ada de oles y pe sonajes en la que cada
uno —p o eso es y alumnos— ingen un guión impues o, educido al en e-
namien o ex e no de ges os, sin epa a apenas en la elabo ación de sen idos
sob e las expe iencias pe sonales (Solway, 1991: 83; Egan, 1991). Los jó enes,
di án algunos, ca ecen así de un p o undo comp omiso hacia sí mismos y los
demás, po que las ideas y los alo es que se les asmi en no se a iculan desde
sus idas p i adas (Ba one, 1995). Todo es o puede omen a , según la opi-
nión de o os, un desp ecio hacia la escuela y lo que allí se enseña, po que los
alumnos y las alumnas sien en que lo que a siendo adicalmen e impo an e
en sus idas queda ue a del cen o escola .
Hopkins, en su lib o Escuelas na a i as, insis i á en la misma línea, a i -
mando que hoy en nues as escuelas impe a un su imien o silencioso en e el
alumnado p o ocado po el abú —así lo cali ica— de e i a la discusión públi-
ca sob e asun os pe sonales, de elega la discusión pública de los emas unda-
men ales de la ida humana (Hopkins, 1994: 177-179). «A i mo que la na u aleza
Las endencias na a i as en pedagogía y la ap oximación biog á ica… En ahona 31, 2000 111
del mundo en el que i imos sugie e la necesidad de un p incipio pedagógico
es uc u ado pa a a ende a las idas de los es udian es, una pedagogía que libe-
e la ene gía de la gen e jo en […] Yo encuen o esa es uc u a pedagógica en
la idea de na a i a a i mando que el impulso na a i o, ap o echado pa a los
p opósi os educa i os, es imula á un p oceso de elabo ación de signi icados que
si ua á la expe iencia en el co azón de los p ocesos escola es» (Hopkins, 1994: 3).
Según Wi h ell y Noddings, in e esa se ealmen e po los alumnos y las
alumnas como se es humanos signi ica « oma se en se io la cues ión del signi-
icado de la ida y el signi icado de las idas indi iduales» (Wi h ell y Noddings,
1991: 3). Toma en se io el signi icado de la ida consis i á en que se adop e
como p opósi o en la elación con los niños y jó enes la sus i ución de la exce-
si a a ención que se p es a al in e cambio de concep os po un diálogo pe so-
nal, cen ado en la comunicación de la p opia biog a ía. «Sugie o —dice
Noddings en o o abajo— que las escuelas debe ían llega a se luga es en los
que p o eso es y es udian es con i an, hablen, azonen y cuiden de la compa-
ñía del o o. Como buenos pad es, los p o eso es debe ían es a comp ome i-
dos en p ime luga , lo más impo an e, con el ipo de pe sona que implica su
ca go. Mi in i ación —concluye— es que cuando las escuelas se cen en sob e
lo que ealmen e sucede en la ida, los ines cogni i os que es amos ansmi-
iendo de o ma acía y a i icial llega án a se la culminación na u al de los
modos [de se ] que noso os hemos elegido» (Noddings, 1991: 169).
Pa a Sue Johns on la a ea educa i a no consis e en delibe a cómo lle a
a la p ác ica escola unos conocimien os abs ac os, sino en sabe escucha
ealmen e la biog a ía de nues os alumnos y alumnas median e p ocesos de deli-
be ación basados —dice— en « alo es pe sonales y en la expe iencia de la
ida» (Johns on, 1993: 481). Pa a algunos au o es, como Timo y Leona d,
la pe spec i a biog á ica de la educación supone «es ablece como me a eó ica
y p ác ica del cu ículo la iluminación de la expe iencia i ida» (Leona d,
1983: 20).
Como sín esis, pensamos que la dimensión biog á ica de la educación p e-
ende econcep ualiza lo educa i o median e la inculación de las expe ien-
cias de ida y la o mación del yo o iden idad. De es e modo, la en aña de la
educación como desa ollo pe sonal se encuen a en la oma de conciencia
sob e la au o ía y la oz p opia de las expe iencias pe sonales de ida y, en con-
secuencia, ayuda a educa consis i á en c ea una si uación de encuen o media-
da po las p opias biog a ías.
Es un luga común ya en la iloso ía conside a que la comp ensión de sí
mismo es na a i a en su o alidad ( éase MacIn y e, 1987; Ricoeu , 1987;
Ke by, 1991; A end , 1993; De ida, 1994; Taylo , 1997). Comp ende nues-
a p opia his o ia de ida es iba en emp ende una in e p e ación p ác ica
consis en e en p esupone un o den de sen ido y ans o ma nos con él. Lo
que p oyec amos al habla de noso os mismos son mundos posibles de exis-
encia u u a. Las p ác icas au o e e enciales en la educación no han de se
is as como me as «somb as» de una ealidad ecóndi a, sino como en anas
que ag andan la comp ensión del sen ido de nues as acciones y omisiones.
112 En ahona 31, 2000 Fe nando Gil; Gonzalo Jo e
Desde la pe spec i a pedagógica, es os plan eamien os ienen unas impli-
caciones muy in e esan es. La educación es una acción inmanen e que no
puede ans e i se po la me a olun ad de los agen es educado es. Es necesa-
io, po an o, emp ende ac i idades que medien en la consecución de e ec os
educa i os. Has a hace algún iempo, la idea cen al que manejaban los edu-
cado es e a aquélla según la cual quien se educa se a haciendo en unción de
sus acciones. La pe spec i a biog á ica de la educación nos in i a a comple a
es a idea a i mando que «somos no sólo lo que hacemos, sino o igina iamen-
e lo que decimos» (Lledó, 1994: 235) y pensamos de noso os mismos. Es o
signi ica que las ac i idades au o e e enciales en los niños y jó enes han de
se is as en sí mismas como una o ma de conocimien o (B une , 1988: 24-25;
La osa y o os, 1995) sob e ellos mismos y el mundo que les odea. Es un
conocimien o au o e lexi o, en busca de nues a in e io idad in ospec i a,
de la de e minación de nues as in enciones y de los sen idos subje i os que
amos econociendo en lo que somos y hacemos.
Me odología: al encuen o del suje o
Nues o abajo se enma ca, pues, en el con ex o de ese in e és más amplio
po las posibilidades de lo na a i o en pedagogía, cuyas p incipales líneas aca-
bamos de bosqueja . Los au o es de es e es udio hemos compa ido a menu-
do un cie o ondo de insa is acción an e muchos de los plan eamien os
pedagógicos (y ilosó ico-pedagógicos) al uso. Algo pa ecido a la sensación de
« acío» que desde el p opio ámbi o de la iloso ía de la educación des acan
Jim Ga ison y An hony Rud (1995). Las conclusiones mejo elabo adas dejan
muchas eces abie a la p egun a: «¿y bien?». Que emos llena de oces el silen-
cio, es echa la con e sación con la ealidad. Pa a ac ua educa i amen e en
la in ancia, enemos que comenza p egun ándonos cómo se en a sí mismos
y al mundo que les odea los niños y las niñas de cualquie a de nues as ciu-
dades o pueblos.
Nadie duda que la pedagogía no se ago a en el mundo in an il, que la edu-
cación ya sólo puede en ende se como un p oceso siemp e inacabado. Pe o es
ambién cie o que, como esal a Max Van Manen, la mayo pa e de nues-
os lib os de pedagogía, incluso cuando a an de la educación en las ases ini-
ciales, son agógicos: apun an a los adul os, los p o eso es, los pad es…, los
colegas; les p eocupa sob e odo cómo ac úan o piensan los educado es. Es e
ipo de ap oximación —señala Van Manen— descuida dos conside aciones
esenciales. En p ime luga , «pasa po al o cómo expe imen a el niño su mundo
domés ico, escola y comuni a io. Desde una pe spec i a pedagógica, la cues-
ión más impo an e siemp e es: ¿Cómo expe imen a el niño una si uación,
una elación o un acon ecimien o de e minados?» (Van Manen, 1998: 28).
En segundo é mino, es a ijación en el mundo adul o no iene en cuen a el
in lujo que eje cen los niños y niñas en nues as idas pe sonales y p o esio-
nales, en la imagen que nos o mamos de noso os mismos como educado es
o como ilóso os de la educación.
Las endencias na a i as en pedagogía y la ap oximación biog á ica… En ahona 31, 2000 113
Es e descuido p obablemen e no sea acciden al. Es posible que en g an
pa e se deba a los en oques du an e mucho iempo p edominan es en la in es-
igación, en los que la ida se pie de, el a án de obje i idad anula al suje o, al
suje o in es igado y al suje o in es igado. Si la educación es an es que nada
una elación pe sonal, no sólo en el sen ido de una elación en e pe sonas,
sino, sob e odo, de una elación que apun a a lo más pe sonal en el educan-
do, a su condición de agen e singula y único, au ónomo y esponsable, los
en oques me odológicos más adecuados pa ecen se aquellos que apun an a
un nue o encuen o con el suje o. En e es os en oques, ha uel o a si ua se
hoy en la p ime a línea de la in es igación social la me odología biog á ica,
que, lejos de desdeña , ea i ma la subje i idad como «el esul ado de una a ie-
dad de discu sos sociales y de una única, pe sonal, his o ia de ida» (E ben,
1996: 160). Nada más aco de que es a imagen del indi iduo como iden idad
social compleja y única con un concep o de la educación como elación de
mediación, en el que el educando es is o como un se si uado en con ex os
especí icos de signi icación y, al iempo, con capacidad de dis anciamien o desde
y sob e los condicionamien os cul u ales (Jo e , 1998).
Po encima de un mé odo o una écnica conc e a, la me odología biog á-
ica supone una «pe spec i a» de análisis que, a pa i de los p opios ex os de
los suje os, busca cap a su p opia expe iencia subje i a, más que ap ehende
una ealidad supues amen e obje i a, que queda cosi icada en el mismo ac o de
ap ehensión ( éase Pujadas, 1992; San ama ina y Ma inas, 1994; Sa abia,
1994; de Miguel, 1996; López-Ba ajas, 1996; Valles, 1997). Es os en oques
nos han ayudado a en ende que no podemos aspi a a una ce eza y p ueba
de e dad de ini i a, ajena. Pe o ello no signi ica que en el campo de indaga-
ción cuali a i a odo alga. El c i e io de alidez, puede a i ma se con Eisne ,
hay que busca lo en cie os asgos del ex o que nace de la in es igación: en la
cohe encia, el consenso, sob e odo en su u ilidad pa a hace nos e lo que de
o o modo queda ía p obablemen e ocul o. Es lo que pasa, comen a Eisne ,
con ela os como el e a o i o de un p o eso de escuela elemen al que eco-
ge T acy Kidde en Among Schoolchild en, el cual «nos ayuda a comp ende
algo de la ensión, an o pe sonal como p o esional, que un papel de es e ipo
puede gene a . Al comp ende la ida de un p o eso a a és de su lib o, pode-
mos comp ende los aspec os de la enseñanza que casi nunca apa ecen en las des-
c ipciones de las «escuelas p oduc i as» o de los p o eso es excelen es. Kidde ,
al mos a una ace a humana de los p o eso es, nos in i a a en a en una pa e
de ida ín ima. Como esul ado, nos sepa amos de Among Schoolchild en con
un conocimien o del e eno pedagógico que no podíamos ene an es de habe
pasado po sus páginas» (Eisne , 1998: 78).
No obs an e, como ya hemos indicado, ambién el in e és susci ado po la apli-
cación de es e ipo de me odologías al conocimien o pedagógico, pa ece cen-
a se más a menudo en las na a i as de los docen es que de los suje os de
educación. También aquí el en oque se pe ila undamen almen e agógico. Po ello,
nues a mi ada ha que ido apun a en o a di ección: al p opio mundo in an il.
Po o a pa e, es as me odologías menos es uc u adas apelan a un mayo sen-
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ido é ico del in es igado , que debe sabe a ende a los di e en es ni eles de
au o ía del ex o, dis ingui , has a donde ello es posible, la oz del o o de sus
p opios mo i os y oces (Pina y Pau z, 1998). La ac i ud que ha o ien ado en
odo momen o nues o abajo ha sido, en consecuencia, la de deja habla p e-
e en emen e a los mismos niños y niñas, deja nos lle a po sus ela os.
Hemos que ido, en suma, hui de los plan eamien os es anda izados sob e
la in ancia que nos in o man de un niño medio que nunca ha exis ido ni exis-
i á en es ado pu o. Plan eamien os que, po o a pa e, dejan siemp e ue a
los pensamien os e ideas que no apo an algo a las hipó esis de pa ida del
in es igado o que di igen las o mas de pensa y sen i de la in ancia. No p e-
endemos conoce la In ancia con mayúsculas, sino la in ancia conc e a de los
niños y las niñas que enemos a nues o lado. Así, no se a a an o de some-
e lo que piensan a la explicación de los di e en es pa adigmas psicológicos,
como de in e p e a , de cap a «desde den o», el sen ido de su mundo. La
mayo ía de las me odologías cien í ico-posi i as que in es igan la in ancia pa -
en de modelos cen ados en los p oduc os de los llamados «pe íodos e olu i-
os». De es e modo, lo que suele in e esa les son las ap oximaciones p elógicas
del pensamien o que se an ace cando a e apas e olu i as pos e io es. La pe s-
pec i a na a i a nos sugie e, po el con a io, la idea de que el ap endizaje es,
sob e odo, ap opiación de sen idos en una oz y en una au o ía pa icula .
Es o implica a ende a los p ocesos más que a los p oduc os y econoce que
el sen ido sob e sí mismo y el mundo que nos odea no es una e apa a día del
ap endizaje, sino que se an o mando desde edades muy emp anas.
Los suje os de nues o es udio han sido sie e niños y niñas en edad de edu-
cación p ima ia, p oceden es de dis in os luga es de nues a geog a ía. Se ha
empleado una écnica me odológica en el en o no de lo que puede denomi-
na se « ela os biog á icos múl iples» (Pujadas, 1992: 51-57). El p ocedimien-
o ha a iado lige amen e según se haya a ado de los más pequeños (6-9 años)
o de los más mayo es (10-12 años). En el caso de los pequeños, se pidió a cada
niño o niña que ealizase unos dibujos sob e cada uno de seis di e en es emas
(mi amilia, mi colegio, mis amigos, yo mismo, mis juegos p e e idos, el mundo
que imagino al ce a los ojos), y se le animó a na a lo que había dibujado, a
medida que se le iban haciendo una se ie de p egun as con la inalidad de ayu-
da le a exp esa se. Las con e saciones se g aba on en cin as que, jun o con los
dibujos, han cons i uido la base pa a la ec eación de los ela os. En el caso de
los mayo es, se pidió a cada niño o niña que hiciese una pequeña edacción
sob e cada uno de esos emas y algún dibujo sob e el ema o los emas que p e-
i iese y que plasmase lo que había que ido exp esa en la na ación. Tan o con
los pequeños como con los mayo es, la expe iencia se ealizó a lo la go de dis-
in as sesiones, adecuándose siemp e a las di e en es ci cuns ancias y i mo.
También en ambos casos, aunque sob e odo en el de los pequeños, se solici ó
la colabo ación de un adul o ce cano al niño o la niña, pe o que, p e e ible-
men e, no uese ni sus pad es ni sus p o eso es.
Pa a la ealización del abajo de campo se con ó con la colabo ación de
las ins alaciones y el pe sonal de una ed de ludo ecas y de dos colegios de edu-
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