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Resumen Este artículo trata del uso cognitivo de los textos literarios. Siguiendo las sugerencias de una Novela, Der Vater eines Mörders, de A. Andersch, tratamos de elucidar la función cognitiva, incluso argumentativa, de la literatura. Algunos argumentos pueden dar soporte a este modelo: a) En la mayoría de los casos, la filosofía moral no tiene a su disposición información sobre situaciones extremas y, por otro lado, la filosofía no debería negligir dichas experiencias; b) La posibilidad de realizar una descripción completa de las acciones, densas o no densas, —adoptando la terminología de M. Waltzer y G. Ryle— mejoraría nuestro conocimiento contextual y particular de los hechos históricos; c) La filosofía moral contemporánea usualmente argumenta a favor y en contra de este modelo, «no denso» y teorías «no densas», sobre «argumentos» y «argumentaciones». Este es el caso también para la Ética y su relación con la literatura. (J. Habermas, M. Nussbaum). El artículo reclama más atención al conocimiento indirecto, porqué los «argumentos densos» reconstruirían situaciones pasadas que fueron extremadamente dolorosas —y dañinas— para personas y grupos. Un buen motivo para pensar sobre las descripciones completas, densas y no densas. Palabras clave: filosofía moral, argumento «denso», argumento «no denso», descripción completa, acción. Abstract This article deals with the cognitive use of literary texts. Following the suggestions of a novel, A. Andersch’s Der Vater eines Mörders, it takes concern of cognitive function, even of argumentative function of Literature. Some arguments could support this overlapping model: a) Moral Philosophy is mostly lacking of direct information about extreme situations (tragic experiences, imprisonment, genocide) and, on the other hand, Philosophy had not to neglect these experiences; b) the possibility of achieving a complete description of actions, thick and thin —following M. Walzer’s and G. Ryle’s terminology—, would improve contextual and particular knowledge of historical facts; c) Contemporary Moral Philosophy usually argues in favor and against the overlapping model, about «thin» and «not thin» Theories, over «argument» and «argumentation». This is the case for Ethics and its relation with Literature, also (J. Habermas, M. Nussbaum). The article claims more attention to indirect knowledge, because «thick arguments» would reconstruct past situations that where extremely painful —and harmful— for Enrahonar 30, 1999 45-55 Argumentos densos Mª Teresa López de la Vieja Universidad de Salamanca. Facultad de Filosofía Paseo de Canalejas, 169. Salamanca. Spain
persons and groups. A good reason for thinking about complete descriptions, thin and thick. Key words: moral philosophy, moral universalim, literature, argumentation, harm. Introducción Franz Kien acude a una escuela cerca de Munich. Los hechos que cambiarán su vida empiezan allí, durante la clase de griego. Esa mañana el director se presenta en el aula, con modales severos, casi militares. Se llama Himmler. Algunos profesores y padres de alumnos son oficiales en la reserva, veteranos de la guerra del 14. Mayo de 1928, la educación reproduce jerarquías y clases, algunos chicos llevan insignias con la cruz gamada, los alumnos con pocos medios reciben un trato distinto, de los judíos se murmura…. El director tiene un hijo con el que no se entiende muy bien, Heinrich Himmler; será un alto cargo durante el Tercer Reich. Alemania, 1928: prejuicios de clase, modales autoritarios, nacionalismo, antisemitismo, la decepción de la cultura. A. Andersch eligió un título para esta novela El padre de un asesino1. A través de la mirada de un niño aparece una verdad «privada»2, autobiográfica. Lo personal lleva, sin embargo, hasta una época, los primeros momentos de lo que será una tragedia colectiva. La simplicidad del relato y el punto de vista elegido —la historia de un adolescente que no quiere aprender—, sirven de contrapunto a la complejidad de los acontecimientos de los que se habla. Una pregunta inquietante entre líneas ¿por qué la educación, el humanismo, no protegió a la burguesía cultivada? Contados en tercera persona, personajes y hechos reales se convierten en un recuerdo menos penoso para el autor. A. Andersch admite que los recuerdos son siempre subjetivos, que una novela no es verdadera. Pero tampoco es falsa3. Entre lo verdadero y lo falso, el relato de lo que sucedió a Franz Kien servirá ahora para reflexionar sobre el papel de lo literario en la recuperación de historias reales. Digamos que ofrece una vía indirecta para acceder a experiencias que, por su carácter penoso, raramente admiten un tratamiento más 46 Enrahonar 30, 1999 Mª Teresa López de la Vieja 1. ANDERSCH, A.: Der Vater eines Mörders, Diogenes, Zürich, 1982. H. Kesting analizaba la actitud crítica de Andersch hacia el pasado y el presente, característica de toda su obra, «Die Flucht vor dem Schicksal», Text + Kritik, 61/62, 1979, p. 3-22. 2. ANDERSCH, A.: «Nachwort für Leser», o. c., p. 134. 3. En un texto anterior, Andersch comparaba la historia —disciplina que informa cómo sucedió algo— con los relatos, que muestran una posibilidad; Winterspelt, Diogenes, Zürich, 1977, p. 22, 63. Sobre lo verdadero y lo no verdadero (unwahr)en la novela, Nachwort für Leser, p. 134138. Sumario 1. Introdrucción 2. Teorías densas 3. Ética y literatura 4. Argumentos «densos»
directo. La literatura nunca reemplazará al conocimiento histórico, pero algunos textos literarios aportan información indirecta. La «verdad personal» no constituye una alternativa a la teoría, sino la prueba de un uso cognitivo de la literatura. Lejos, pues, de un uso no teórico, «compensatorio»4del discurso literario, o de las críticas hacia la proverbial «sequedad»5de la filosofía, la densidad del relato llevará a consideraciones más generales sobre cómo llegar a teorías más completas. ¿Qué lugar reservan para la información particular, local, contextual, densa? La dificultad añadida de las experiencias límite (guerra, prisión, exterminio) es una razón más —y de peso— para avanzar hacia el equilibrio entre: 1) teorías «densas» y «no densas», 2) entre ética y literatura, 3) entre argumentos estándar y argumentos complejos, «densos». 1. Teorías densas «Densidad» es sinónimo de información abundante, algo que es compacto, apretado. «No denso» se aplica también a teorías abstractas, aquéllas que prescinden de información contextual, particular, del aquí y el ahora. Las teorías han sido clasificadas de esta manera, como «densas» (thick) o «no densas» (thin) en distintas ocasiones, aunque con un objetivo parecido, delimitar tipos de conocimiento. M. Walzer6vuelve a esta terminología para examinar el vocabulario moral, y las razones de universalismo y relativismo, que tanto espacio están ocupando en el debate contemporáneo sobre la moralidad. Su tesis es que disponemos de dos tipos de argumentos morales, densos (thick) y no densos (thin). Lo denso sirve para hablar entre nosotros, en un lugar determinado, en el interior de la propia historia, de la propia cultura, etc. Como las referencias culturales están localizadas en un sistema, los argumentos también formarán parte de una red de significados, con toda la densidad que corresponde a la historia. Las historias pertenecen a alguien. Por el contrario, lo no denso corresponde a lo que tenemos en común, a una cultura amplia y compartida. Corresponde a la lógica de los criterios universalistas su habitual rechazo de las versiones contextuales, particulares. Los términos morales tienen, por tanto, un doble significado, maximalista y minimalista. Depende de cómo se sitúen ante el contexto y de qué información conserven. M. Walzer vincula relativismo y universalismo con estos Argumentos densos Enrahonar 30, 1999 47 4. En el sentido al cual se refiere O. Marquard, como categoría histórica y filosófica. En filosofía, «compensar» significa algo así como ver más realidad, dejando abierto un mundo espiritual, que sirva de contraste ante la cosificación de las sociedades, «Kompensation», RITTER, J.: Historisches Wörterbuch der Philosophie, Schwabe & Co. Basel, 1976, Bd.4, p. 912918. 5. I. Murdoch contraponía la claridad, capacidad de reducción, austeridad y sequedad de la filosofía a la literatura, con su característico sentido de la densidad, propia de la existencia, «Against Dyness: A Polemical Sketch», en: HAUERWAS, J., MACINTYRE, A.: Revisions: Changing Perspectives in Moral Philosophy, University of Notre Dame Press, Notre Dame, 1983, p. 43-50. 6. WALZER, M.: «Introduction», «Moral Minimalism», «Distributive Justice As A Maximalist Morality», en: Thick and Thin, University of Notre Dame Press, Notre Dame, 1994, p. IX-XI, 1-19, 21-39.
dos estilos argumentativos. Así la intensidad de los principios universales se opone frontalmente a la complejidad moral, tal como aparece en las circunstancias particulares. Minimalismo frente a moralidad sustantiva, la moralidad de todos frente a lo que es moralmente significativo para alguien. En un espacio y un tiempo. La versión densa (thick) es más acertada que la versión restringida, según Walzer. Porque le resulta inverosímil una moral equivalente al esperanto, de todos y de nadie: al contrario, lo que realmente cuenta es la diversidad, la complejidad. Su crítica se dirige básicamente contra el procedimentalismo moral, y contra la política del liberalismo, ¿y los procedimientos? Si fueran realmente minimalistas, nunca podrían tratar problemas de subordinación o dominación, tal como pretenden. Tampoco existe versión reducida, no densa, que no haya estado precedida por una versión maximalista, densa, ya que la cultura precede a las reglas. Éstas remiten a los procesos históricos, con toda su diversidad; en cuanto son aplicadas, dejan de ser reglas mínimas, no densas. Por tanto, tienen prioridad los argumentos densos. 1.1. Densidad moral La versión minimalista forma parte de la política liberal. Sin embargo, la igualdad de oportunidades y la distribución justa demuestran algo distinto, que son relativas al significado social. ¿Dónde queda la neutralidad cuando ha de aplicarse lo mismo para casos distintos? La apuesta de M. Walzer por la «igualdad compleja» corresponde a su interpretación general de los principios universales, como simplificaciones: detrás de la abstracción se encuentran, de hecho, interacciones complejas. Los problemas de justicia distributiva confirman su tesis de fondo, que las relaciones sociales son complejas. Los argumentos de carácter local, una vez más, ofrecen la perspectiva correcta. Al final, los derechos no son más que el catálogo de nuestras respuestas, nuestros propios estándares. Significado social, complejidad y estándares remiten una y otra vez a la densidad de lo que es diferente, local, histórico y particular. El resto serán abstracciones que alguien realiza a partir —y dentro— de culturas e identidades particulares. Mejor lo denso que lo no denso, concluye M. Walzer. Su análisis de términos y argumentos morales desemboca en un modelo dual. Habrá que optar entonces por uno de los términos o estilos, densidad o no densidad. La respuesta de Walzer no deja lugar a dudas, lo contextual antes que lo particular, las experiencias antes que los principios… En un modelo universalista, la solución será por completo diferente, pero terminaría de manera similar, en dualismo, sólo que concediendo prioridad a lo no denso. Antes de adoptar definitivamente un modelo de estas características, escindido, vale la pena volver sobre los términos en cuestión (thick, thin). Una de las razones es que las consecuencias del dualismo son poco favorables para el campo de lo moral, puesto que las situaciones raramente se presentan de forma tan clara, densa o no densa. En la experiencia ordinaria, los límites entre lo particular y lo universal suelen ser borrosos. Desde el punto de vista de la teoría, descripción y análisis de un fenómeno tampoco han de arrojar el mismo resultado. Así pues, y al margen de saltos de nivel 48 Enrahonar 30, 1999 Mª Teresa López de la Vieja
—no es exactamente lo mismo la acción moral que las normas morales, ni la imparcialidad como criterio moral que la «neutralidad» liberal, etc.—, la descripción de Walzer resulta contraintuitiva. Habrá que seguir examinando entonces qué quieren decir los términos «denso» y «no denso». M. Walzer citaba un conocido trabajo de C. Geertz7, sobre la teoría de la cultura y las «descripciones densas». A su vez, C. Geetz citaba varios artículos de G. Ryle. 1.2. ¿Qué hace Le Penseur de Rodin? ¿Qué significa «pensar»? Los análisis G. Ryle8se ocupan del pensamiento como actividad. En su opinión, tendemos a fijarnos en su aspecto interno, aunque sea como las demás actividades. De hecho, una misma conducta puede ser descrita de dos formas, reducida y amplia, densa y no densa (thick, thin). Es difícil diferenciarlas, ya que, por ejemplo, ¿cómo describiríamos la acción de guiñar los ojos? Cuando vemos a dos chicos que hacen guiños, bien pudiera tratarse de un acto voluntario y, a la vez, de un acto involuntario. ¿Qué está haciendo en realidad Le Penseur? Ryle se fija en la conocida escultura de Rodin, alguien que está pensando. Pensar, en el sentido de reflexionar, ponderar, llegar a la verdad. Según esta primera descripción, Le Penseur está absorto, concentrado en algo que le separa de las circunstancias: piensa la verdad. La descripción alternativa recoge otro aspecto de la misma imagen: Le Penseur intenta hacer algo, resuelve problemas, medita, sin obtener aún la respuesta. Está pensando, en el sentido de tener pensamientos, estar haciendo algo. En definitiva, una actividad y el resultado de actividad no son lo mismo, pero es imposible distinguirlas por las circunstancias externas. La descripción de bajo nivel y la descripción densa valen, pues, por igual. La tradición filosófica —desde Platon, precisa Ryle— ha dado prioridad a lo primero, al pensamiento como facultad especial, diálogo interno, conversación consigo mismo, etc. Sin embargo, la inteligencia es, ante todo, un tipo de actividad. De modo que no existe un separación estricta entre los actos internos y el hacer cosas. Ryle discutía en términos muy parecidos la separación rígida entre lo teórico y lo práctico, lo que está en la cabeza y lo que está en el mundo exterior, «saber qué»9(knowing that) y «saber cómo» (knowing how). Le Penseur hacía dos cosas a la vez. Ryle llegaba a ciertas conclusiones interesantes a partir de este ejemplo. La continuidad entre dos descripciones invita ahora poner en cuestión los dualismos que aparecen con frecuencia en la filosofía contemporánea. Argumentos densos Enrahonar 30, 1999 49 7. GEERTZ, C.: «Thick Description: Toward an Interpretative Theory of Culture», The Interpretation of Cultures, Basic Books, Nueva York, 1973, p. 3-30. 8. RYLE, G.: «Our Thinking and Our Thoughts», Aspects of Mind, Blackwell, Londres, 1993, p. 51-65; «Thinking and Language», Aristotelian Society, Supplementary Volume, 24, 1951, p. 65-82; «The Thinking of Thoughts: What Is “Le Penseur” Doing?», Collected Papers, Hutchinson, Londres, 1971, III, p. 480-496. 9. «Knowing How and Knowing That», The Concept of Mind, Hutchinson’s, Londres, 1952, p. 25-61.
La sugerencia de que actos internos y hacer cosas no son dos procesos, sino dos descripciones de lo mismo, puede llevar a puntos de vista bastante más acordes con las intuiciones. Empezaríamos a cuestionar los términos en los que se viene definiendo la moralidad, como sucedía en el análisis de M. Walzer. E incluso el modelo que separa de manera rígida experiencias morales y su expresión literaria. En este punto, la versión de Ryle sobre lo denso y lo no denso tal vez no sea concluyente. Admítase al menos que permite reabrir temas que parecían definitivamente cerrados. Entre otros, la relación entre filosofía y literatura. Buenos argumentos, las buenas razones, y, en el otro extremo, los relatos. ¿Qué estaba haciendo Le Penseur de Rodin? Ni siquiera el término «argumento» escapa al cruce entre lo denso y lo no denso. 2. Ética y literatura «Argumento» es sinónimo de razonamiento válido. Se refiere a la secuencia que lleva desde determinadas premisas hasta una conclusión, posiblemente verdadera. Designa un proceso para inferir conclusiones pero, también, un tipo de interacción. Argumento es sinónimo de debate, intercambio de ataques y respuestas para afirmar o refutar una tesis10. La misma actividad sirve a varios propósitos, en distintos contextos, y puede ser descrita como razones en apoyo de algo y, a la vez, como un tipo de discusión11. La hipótesis que aquí se considera, es posible hablar de «argumentos densos» —la literatura ofrece numerosos ejemplos de información cristalizada, compleja—, se apoya en esta pluralidad de usos que se solapan en el discurso. La versión pragmática llama la atención sobre este punto, la superposición de producto y proceso de argumentar12. Por esta razón, algunos autores introducen una terminología más precisa: «argumento», la estructura abstracta, y «argumentación»13, una forma de interacción, o acontecimiento en el espacio y el tiempo. Dicho de otra forma, la lógica de la argumentación y, de otra parte, los intereses sociales, pragmática de la argumentación. La continuidad de ambas actividades es compatible con un análisis elaborado de los conceptos, densos y no densos al mismo tiempo (¿Qué está haciendo Le Penseur de Rodin?). Sólo hay que dar un paso más —sugerido por H. Parret14— para lle50 Enrahonar 30, 1999 Mª Teresa López de la Vieja 10. HONDERICH, T.: «Argument»,The Oxford Companion to Philosphy, Oxford University Press, Oxford, 1995, p. 47-48. 11. La heterogeneidad de usos, tanto para la actividad de argumentar como para el razonamiento, ha sido analizada, entre otros, por WALTON, D.N.: «What Is Reasoning? What Is An Argument?», The Journal of Philosophy, 1990, p. 399-419. El uso de la argumentación en distintos campos había sido tratado por S. Toulmin, The Uses of Argument, Cambridge University Press, Cambridge, 1958. 12. BLAIR, J.A.: «Argumentations, Inquiry, and Speech Act Theory», en: EEMEREN, F.H., GROOTENDORST, R., BLAIR, J.A.: Argumentation: Across the Lines of Discipline, Foris, Dordrecht, 1987, p. 189-199. 13. KOPPERSCHMIDT, J.: «Argumentationsanalyse», en: KOPPERSCHMIDT, J., SCHANZE, H.: Argumente-Argumentation, Fink, Munich, 1985, p. 208-260. 14. PARRET, H.: «Argumentations and Narrativity», en: EEMEREN, F.H., GROOTENDORST, R., BLAIR, J.A.: Argumentation: Across the Lines of Discipline, p. 165-175.
gar a otro solapamiento: argumento y narración. Las estructuras narrativas incluyen también unidades de discurso y, por lo mismo, secuencias argumentativas. 2.1. Modelo dual Dos posibilidades para describir la actividad reflexiva, varios usos de los argumentos, el solapamiento de discursos, etc., mantienen abierta la cuestión de los géneros discursivos. Es cierto que la ética ha ido definiendo cada vez más su estilo cognitivo, con el respaldo de una tradición relativamente autónoma. Cuenta ya con un repertorio de buenas razones, construidas al modo de argumentos abstractos, por regla general. Cierto que la búsqueda de validez15 en las normas ha reforzado el enfoque cognitivista de la filosofía práctica. El criterio de coherencia16 es determinante para valorar una teoría. Sin embargo, la propia estructura de los sistemas morales17 y, de otro lado, el lento, pero perceptible avance de un enfoque cognitivo —e incluso argumentativo18— de la literatura podrían haber influido algo más, sustituyendo el modelo dual por un modelo de solapamiento o de interferencia19. No ha sido así. Aún hoy el dualismo condiciona el análisis de la reflexión moral, como ámbito por completo ajeno al discurso literario; pese a que ciertos casos tendrían mejores resultados con la continuidad de estilos y tipos de argumentos (el relato de Andersch ofrece un buen ejemplo de cómo reflexionar sobre experiencias límite desde o partir del ámbito literario). La separación de estilos cognitivos está muy presente en el tratamiento de las formas simbólicas, propuesto en estos últimos años por J. Habermas. Sigue actuando incluso en propuestas más conciliadoras, como la de M. Nussbaum, quien atribuye una función moral relevante a la literatura. Contenido cognitivo de la moralidad, en sentido fuerte, quiere decir para J. Habermas20 que las proposiciones morales alcanzarán justificación teórica. Argumentos densos Enrahonar 30, 1999 51 15. El tema de la validez y su reconocimiento intersubjetivo se encuentra en HABERMAS, J.: «Richtigkeit vs. Wahrheit», Deutsche Zeitschrift für Philosophie, 46, 1998, p. 179-208. E. Bulygin menciona el problema de la ausencia de hechos que hagan verdaderas o no verdaderas a las normas, de ahí la ambigüedad de las expresiones deónticas; «Norma, proposizioni normative e asserti guiridici», COMANDUCCI, P., GUASTINI, R.: L´analisi del ragionamento giuridico, Giappichelli, Turín, 1987, p. 7-37. 16. PECZNIK, A.: «Why Shall Legal Reasoning Be Coherent?», ARSP, Beiheft 53, 1994. 17. C.E. ALCHOURRON y E. BULYGIN habían enumerado las desventajas que inciden sobre las normas morales, tal como ausencia de una ciencia específica para analizarlas, la ausencia de un «legislador moral», la separación entre normas, casos y soluciones, Normative Systems, Springer, Nueva York, 1971, p. 1-6. 18. La tesis de que puede haber argumentos racionales sobre el arte ha sido expuesta por C.I. JARVIE, Thinking About Society: Theory and Practice, Reidel, Dordrecht, 1986, p. 268. Para un enfoque de este tipo, cognitivo, y para las variadas posibilidades que ofrece la relación entre filosofía y literatura, el volumen editado por LÓPEZ DE LA VIEJA, M.T.: Figuras del Logos, FCE, Madrid, 1994, p. 5-18. 19. He comentado el modelo de interferencia entre literatura y filosofía en: «Método y manera», Enrahonar, 24, 1995, p. 7-21. 20. HABERMAS, J.: «On the Cognitive Content of Morality», Proceedings og the Aristotelian Society, 1996, p. 335-358.
La validez de las normas llega por procedimentos racionales; esto es, análogos a la argumentación y a la racionalidad epistémica, de forma tal que el punto de vista moral se asimila a una actitud reflexiva. Y no a preferencias o sentimientos. La validez como acuerdo de todos los afectados, o posibles afectados, resulta del seguimiento de una regla de universalizabilidad (U), ofreciendo como resultado el principio de justicia. Tanto la regla U como la universalidad de la justicia exigen prescindir de los contenidos, y de lo que todavía remite a contextos locales. Lo que la moralidad gana en abstracción, lo pierde en motivación, integración, ethos compartido, etc. De manera consecuente, el enfoque normativo define un ámbito propio, incluso cuando J. Habermas reconoce en las formas simbólicas21 una importante función reflexiva, o un tipo de orientación para la conducta. Por una parte, y al hilo de la interpretación de E. Cassirer, reconoce que la expresión simbólica es un vehículo para las ideas, dado que transforma la experiencia sensible y crea distancia con respecto al mundo. Sí, puede ser un medio de pensamiento, ensanchando la conciencia hacia el pasado y el futuro. Por otro lado, la expresión se mantiene unida a lo contextual, a los gestos, a lo corporal incluso. El pensamiento, en cambio, descontextualiza y propone un orden abstracto. El arte crea todo un mundo al lado del mundo, lo simbólico supera límites, pone distancia, libertad y reflexividad… Hoy el pluralismo de lenguajes y de culturas requieren de otro enfoque, sin embargo: las formas simbólicas, definidas por E. Cassirer, contienen lenguajes y disciplinas que son inconmensurables entre sí. Ningún mecanismo de traducción en los símbolos, ningún contenido moral, que pueda estar implícito en las formas simbólicas. El valor ético de las emociones era el argumento fuerte de un conocido trabajo de M. Nussbaum22. Su énfasis en el valor de la novela como paradigma de la actividad moral tenía su justificación en una preferencia clara por la flexibilidad y apertura de la deliberación práctica. Y contra las reglas abstractas, erróneamente presentadas como anteriores a la percepción moral. Los procedimientos generales y pretendidas respuestas matemáticas siguen, en definitiva, una versión de la racionalidad práctica, más cercana a la ciencia que al saber práctico. La percepción de lo particular exige, por el contrario, experiencia y habilidad ante lo complejo, en lugar de inferencias. Las obras literarias tienen un lugar preferente en este segundo modelo, en la medida que pueden conservar lo particular y lo complejo, siendo por eso de gran ayuda para quien explore las cuestiones prácticas. Desde esta perspectiva, los textos literarios aparecen como auténticos instrumentos de conocimiento e investigación moral. Concluir que la literatura tiene interés cognitivo, o bien que contribuye a una suerte de «equilibrio perceptivo», implica, no obstante, reforzar indirectamente el modelo dual. En este caso, la primacía de la deliberación lleva consigo una 52 Enrahonar 30, 1999 Mª Teresa López de la Vieja 21. «Die befreiende Kraft der symbolischen Formgebung», Von sinnlichen Eindruck zum symbolischen Ausdruck, Suhrkamp, Frankfurt, 1997, p. 9-40. 22. NUSSBAUM, M.: Love´s Knowledge, Oxford University Press, Nueva York, 1990, p. 3-53, 148-167, 187.
actitud derogatoria con respecto a las reglas. No tiene por qué ser así, las reglas también admiten un juego flexible —ésta es la crítica de H. Putnam23—, de manera que el componente expresivo en la moralidad llegue a ser compatible con las normas. W. Booth24 ha reconocido que la dicotomía hechos/valores, aplicada a lo narrativo, ha resultado sencillamente devastadora. La filosofía y, de manera muy especial, la reflexión moral pone en tela de juicio al elemento cognitivo que se encuentra en la experiencia narrativa, dejando ir con ésta a sus componentes de universalidad y reflexión. Tal vez la identificación —es una hipótesis— entre literatura e imaginación, o entre ficción y mundos posibles ha limitado de manera importante la atención que merecería su potencial reflexivo. Que no quiere decir precisamente «una suerte de espejo», como la denominaba A. Danto25. En la filosofía moral sucede otro tanto, pues el foco de atención recae o en las reglas o en la percepción de las situaciones, de nuevo lleva a elegir, universalismo o contextualismo. La crítica hacia las teorías morales se sirve de este argumento —como en L. Blum26—, falta de amplitud y atención insuficiente hacia la percepción de las situaciones prácticas. ¿Qué estaba haciendo realmente Le Penseur? 3. Argumentos «densos» Seguir reglas generales o, por el contrario, acogerse al carácter no conceptual de la creación artística o literaria es una mala disyuntiva. El ejemplo de P. Strawson27 resulta especialmente llamativo, puesto que atribuye a ésta un carácter no conceptual, reivindica la individualidad de cada obra de arte, etc.; mientras que, por otro lado, anota también las complejas reacciones que provoca el resentimiento en quien ha sufrido un daño. La noción de «argumento denso» pretende conectar ambas experiencias, el daño que no se puede traducir en términos abstractos, pero que es conocimiento —y cómo— junto a la teoría que incluye complejidad y densidad. Antes de regresar a los ejemplos, literario y no literario, sólo queda matizar un aspecto sobre el uso cognitivo de la literatura. O sobre un uso «denso» de los argumentos prácticos. El recorrido comenzaba con la alternativa entre teorías, densas y no densas, viendo que puede ser útil para el análisis, sin duda, aunque no suele ofrecer una buena descripción de las acciones, tal y como suceden. El uso de los argumentos —cadena de razones, debate— presentaba dificultades parecidas, por lo cual hemos de suponer que la respuesta será parecida: vayamos a descripciones más completas. Argumentos densos Enrahonar 30, 1999 53 23. PUTNAM, H.: «Taking Rules Seriously. A Response to Martha Nussbaum», New Literary History, 151, 1983, p. 192-200. 24. BOOTH, W.: «Why Ethical Criticism Fell on Hard Times», Ethics, 98, 1988, p. 278-293. 25. DANTO, A.: «Some Reflections on Literature and Life», HENRICH, D., ISER, W.: Funktionen des Fiktiven, Fink, Munich, 1983, p. 529-536. 26. BLUM, L.: «Moral Perception and Particularity», Ethics, 101, 1991, p. 701-725. 27. STRAWSON, P.F.: Freedom and Resentment, Methuen, Londres, 1974, p. 178-188, 1-25.