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Desencuentros de la socialidad y reencantamientos de la identidad

Abstract

El artículo plantea la cuestión de la identidad en un entorno multicultural y globalizado y la consecuente desmitificación de las tradiciones, que desmorona la ética colectiva. El lugar de la cultura, que se transforma con la globalización, va sustituyendo las costumbres por estilos de vida conformados desde la publicidad y el consumo. La globalización pro-pone un proceso de exclusión/inclusión a escala planetaria que está convirtiendo la cultu-ra en espacio estratégico de emergencia de las tensiones que desgarran y recomponen el «estar juntos», los nuevos sentidos que adquiere el lazo social. En su sentido más denso y desafiante, la idea de multiculturalidad apunta a la configuración de sociedades en las que las dinámicas de la economia y la cultura movilizan no sólo la heterogeneidad de los grupos y su readecuación a las presiones de lo global, sino la coexistencia al interior de una misma sociedad de códigos y narrativas muy diversas, conmocionando, así, la experiencia que hasta ahora teníamos de la identidad. El individuo puede asimilar con facilidad los instrumentos tecnológicos y revestir las imágenes de la modernización, pero sólo muy lenta y dolorosamente recomponer su sistema de valores.

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Desencuentros de la socialidad y reencantamientos de la identidad

Author: Martín-Barbero, Jesús
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 2002
Source: https://ddd.uab.cat/pub/analisi/02112175n29/02112175n29p45.pdf
Resumen
El a ículo plan ea la cues ión de la iden idad en un en o no mul icul u al y globalizado
y la consecuen e desmi i icación de las adiciones, que desmo ona la é ica colec i a. El
luga de la cul u a, que se ans o ma con la globalización, a sus i uyendo las cos umb es
po es ilos de ida con o mados desde la publicidad y el consumo. La globalización p o-
pone un p oceso de exclusión/inclusión a escala plane a ia que es á con i iendo la cul u-
a en espacio es a égico de eme gencia de las ensiones que desga an y ecomponen el
«es a jun os», los nue os sen idos que adquie e el lazo social. En su sen ido más denso y desa-
ian e, la idea de mul icul u alidad apun a a la con igu ación de sociedades en las que las
dinámicas de la economia y la cul u a mo ilizan no sólo la he e ogeneidad de los g upos y
su eadecuación a las p esiones de lo global, sino la coexis encia al in e io de una misma
sociedad de códigos y na a i as muy di e sas, conmocionando, así, la expe iencia que
has a aho a eníamos de la iden idad. El indi iduo puede asimila con acilidad los ins-
umen os ecnológicos y e es i las imágenes de la mode nización, pe o sólo muy len a y
dolo osamen e ecompone su sis ema de alo es.
Pa aules clau: adición, cos umb e, iden idad, cul u a, mode nidad, secula ización, ec-
nología, globalización, mul icul u alidad.
Abs ac . Decons uc ing socie y and edisco e ing iden i y
The a icle pu s o wa d he ques ion o iden i y in a mul icul u al, globalised en i on-
men and he consequen demys i ica ion o adi ions, which unde mines collec i e e hics.
The place o cul u e, which is ans o med wi h globalisa ion, eplaces cus oms wi h ways
o li e ashioned by publici y and consume ism. Globalisa ion p oposes an p ocess o exclu-
sion/inclusion on a plane a y scale which is u ning cul u e in o an eme gency s a egic
space o he ensions which ea apa and ecompose «being oge he », he new mean-
ings social ies acqui e. A i s deepes , mos challenging le el, he idea o mul icul u alism
poin s owa ds a con igu a ion o socie ies in which he dynamics o he economy and
cul u e mobilize no jus he he e ogenei y o g oups and hei ealignmen wi h global
p essu es bu also he coexis ence wi hin a single socie y o e y di e en codes and na a i es,
hus u ning on i s end he expe ience which un il now was ou iden i y. The indi idual can
assimila e echnological ins umen s wi h ease and ake in he images o mode niza ion
bu can only e y slowly and somewha pain ully ese his alue sys em.
Key wo ds: adi ion, cus om, iden i y, cul u e, mode ni y, secula isa ion, echnology,
globalisa ion, mul icul u alism.
Anàlisi 29, 2002 45-62
Desencuen os de la socialidad
y eencan amien os de la iden idad
Jesús Ma ín-Ba be o
ITESO
Guadalaja a. México
Anàlisi 29 001-260 16/12/02 18:57 Página 45
La desmi i icación de las adiciones y cos umb es desde las que, has a hace
bien poco, nues a sociedades elabo aban sus «con ex os de con ianza»1, des-
dibuja el hábi a cul u al y desmo ona la é ica colec i a, pues las gen es pueden
con cie a acilidad asimila los ins umen os ecnológicos y e es i las imá-
genes de la mode nización, pe o sólo muy len a y dolo osamen e pueden ecom-
pone su sis ema de alo es, de no mas é icas y i udes cí icas. Ahí a aigan
algunas de nues as más sec e as con adicciones y enconadas iolencias.
1. Nue os con enidos de la di e encia
La di e encia en Amé ica La ina ha dejado de signi ica la búsqueda de aque-
lla au en icidad iden i a ia en que se conse a una o ma de se en su pu eza o i-
ginal, pa a con e i se en la indagación del modo des- iado y des-cen ado de
nues a inclusión en la mode nidad: el de una di e encia que no puede se
dige ida ni expulsada, al e idad que esis e desde den o al p oyec o mismo de
uni e salidad que en aña la (con mayúsculas) Mode nidad. A esa a ea es án
con ibuyendo sociólogos y an opólogos que han colocado en el eje del aná-
lisis el doble des-cen amien o que su e la mode nidad en Amé ica La ina: su
ene que e menos con las doc inas ilus adas y las es é icas le adas que con
la masi icación de la escuela y la expansión de las indus ias cul u ales, y po lo
an o con la con o mación de un me cado cul u al, en el que las uen es de
p oducción de la cul u a pasan de la dinámica de las comunidades, o la au o-
idad de la Iglesia, a la lógica de la indus ia y los apa a os especializados, sus-
i uyendo las cos umb es, las o mas adicionales de i i , po es ilos de ida
con o mados desde la publicidad y el consumo, secula izando e in e naciona-
lizando los mundos simbólicos y segmen ando al pueblo en públicos cons-
uidos po el me cado.
De o o lado, la mode na di e enciación y au onomización de la cul u a
su e un segundo des-cen amien o: esa au onomía se p oduce en La inoamé ica
cuando el Es ado no puede ya o dena ni mo iliza el campo cul u al y debe
limi a se a asegu a la libe ad de sus ac o es y las opo unidades de acceso a
los di e sos g upos sociales, dejándole al me cado la coo dinación y dinami-
zación de ese campo, y cuando las expe iencias cul u ales han dejado de co es-
ponde lineal y excluyen emen e a los ámbi os y epe o ios de las e nias o las
clases sociales. La expe iencia colec i a de las mayo ías la inoame icanas da
cuen a de la complejidad de hib idaciones en e lo cul o y lo popula , en e lo
46 Anàlisi 29, 2002 Jesús Ma ín-Ba be o
1. J.J. BRUNNER, Ca og a ias de la mode nidad, Dolmen, San iago, 1995, p. 52 y s.
Suma io
1. Nue os con enidos de la di e encia
2. Figu as del desencan o social
3. El eencan amien o de las iden idades
Anàlisi 29 001-260 16/12/02 18:57 Página 46
au óc ono y lo ex anje o, al iempo que esas ca ego ías y dema caciones se
uel en incapaces de da cuen a del ambiguo y complejo mo imien o que
dinamiza el mundo cul u al en unas sociedades en las que «la mode nización
eubica el a e y el olclo , el sabe académico y la cul u a indus ializada bajo
condiciones ela i amen e semejan es. El abajo del a is a y del a esano se
ap oximan cuando cada uno expe imen a que el o den simbólico especí ico
en que se nu ía es ede inido po el me cado, y cada ez pueden sus ae se
menos a la in o mación y la iconog a ía mode nas, al desencan amien o de sus
mundos au ocen ados y al eencan amien o que p opicia el espec áculo de
los medios»2.
Has a no hace muchos años el mapa cul u al de nues os países e a el de
miles de comunidades cul u almen e homogéneas, ue emen e homogéneas
pe o aisladas, dispe sas, casi incomunicadas en e sí y muy débilmen e incu-
ladas a la nación. Hoy el mapa es o o: Amé ica La ina i e un desplazamien o
del peso poblacional del campo a la ciudad que no es me amen e cuan i a i-
o —en menos de cua en a años el 70 % que an es habi aba el campo es á
hoy en ciudades—, sino el indicio de la apa ición de una ama cul u al u bana
he e ogénea, es o es o mada po una densa mul icul u alidad que es he e o-
geneidad de o mas de i i y de pensa , de es uc u as de sen i y de na a ,
pe o muy ue emen e comunicada, al menos en el sen ido de la exposición de
cada cul u a a odas las demás. Se a a de una mul icul u alidad que desa ía
nues as nociones de cul u a y de nación, los ma cos de e e encia y
comp ensión o jados sob e la base de iden idades ní idas, de a aigos ue -
es y deslindes cla os. Pues nues os países son hoy el ambiguo y opaco esce-
na io de algo no ep esen able ni desde la di e encia excluyen e y excluida de
lo é nico-au óc ono, ni desde la inclusión uni o man e y disol en e de lo
mode no3.
También has a hace poco c eíamos sabe con ce eza de qué es abamos
hablando cuando nomb ábamos dico ómicamen e lo adicional y lo mode -
no,pues mien as la an opología enía a su ca go las cul u as p imi i as, la
sociología se enca gaba de las mode nas. Lo que implicó dos ideas opues as de
cul u a: si pa a los an opólogos cul u a es odo, pues en el magma p imo dial
que habi an los p imi i os an cul u a es el hacha como el mi o, la maloca
como las elaciones de pa en esco, el epe o io de las plan as medicinales como
el de las danzas i uales; pa a los sociólogos, po el con a io, cul u a es sólo un
especial ipo de ac i idades y de obje os, de p oduc os y p ác icas, casi odos pe -
enecien es al canon de las a es y las le as. Pe o en la a domode nidad que
aho a habi amos, la sepa ación que ins au aba aquella doble idea de cul u a
se e embo onada, de una pa e po el mo imien o c ecien e de especialización
comunica i a de lo cul u al, aho a «o ganizado en un sis ema de máquinas
p oduc o as de bienes simbólicos que son ansmi idos a sus públicos consu-
Desencuen os de la socialidad y eencan amien os de la iden idad Anàlisi 29, 2002 47
2. N. GARCÍA CANCLINI, Cul u as híb idas, G ijalbo, México, 1990, p. 18.
3. R. BAYARDO; M. LACARRIEU (comp.), Globalización e iden idad cul u al, Ciccus, Buenos
Ai es, 1997.
Anàlisi 29 001-260 16/12/02 18:57 Página 47
mido es»4: es lo que hace la escuela con sus alumnos, la p ensa con sus lec o-
es, la ele isión con sus audiencias y has a la Iglesia con sus ieles. Al mismo
iempo, la cul u a i e o o mo imien o adicalmen e opues o: se a a de un
mo imien o de an opologización, median e el cual la ida social oda de ie-
ne, se con ie e en cul u a. Hoy son suje o/obje o de cul u a an o el a e como
la salud, el abajo como la iolencia, y ambién hay cul u a polí ica, y del na -
co á ico, cul u a o ganizacional y cul u a u bana, ju enil, de géne o, p o e-
sional, audio isual, cien í ica, ecnológica, e c.
Algo pa ecido nos pasa con la dico omía en e lo u al y lo u bano, pues
lo u bano e a lo con a io de lo u al. Hoy esa dico omía se es á iendo disuel-
a no sólo en el discu so del análisis, sino ambién en la expe iencia social
misma po los p ocesos de des e i o ialización e hib idaciones que ella a a-
iesa. Lo u bano no se iden i ica ya hoy únicamen e con lo que a añe a la ciu-
dad5, sino que pe mea con mayo o meno in ensidad el mundo campesino,
pues u bano es el mo imien o que inse a lo local en lo global, ya sea po la acción
de la economía o de los medios masi os de comunicación. Aun las cul u as
más ue emen e locales a a iesan cambios que a ec an a los modos de expe-
imen a la pe enencia al e i o io y las o mas de i i la iden idad.
2. Figu as del desencan o social
Lo que es amos iendo no es simplemen e o o azado del mapa cul u al
—el mo imien o de unas pocas on e as en dispu a, el dibujo de algunos
pin o escos lagos de mon aña—, sino una al e ación de los p incipios mis-
mos del mapeado. No se a a de que no engamos más con enciones de in e -
p e ación, enemos más que nunca pe o cons uidas pa a acomoda una
si uación que al mismo iempo es luida, plu al, descen ada. Las cues iones
no son ni an es ables ni an consensuales y no pa ece que ayan a se lo p on-
o. El p oblema más in e esan e no es cómo a egla es e en edo, sino qué
signi ica odo es e e men o.
Cli o d Gee z
2.1. Des- igu ación de las condiciones del abajo y la iden idad del abajado
El abajo se iden i icó, du an e la p ime a mode nidad, la indus ial, con la
capacidad de ejecución de a eas ijadas de an emano y delimi adas de una ez
pa a oda la ida, es o es, con pocos cambios a odo lo la go del día y de la
ida. En la a domode nidad que con igu a la e a de la in o mación y la socie-
dad de me cado se ponen en ma cha p o undos cambios en el sen ido del a-
bajo y la iden idad social del abajado 6.
48 Anàlisi 29, 2002 Jesús Ma ín-Ba be o
4. J.J. BRUNNER, Ca og a ías de la mode nidad, Dolmen, San iago de Chile, 1996, p. 134.
5. O. MONGUIN, Ve s la isiéme ille?, Hache e, Pa ís, 1995, p. 43 y s.
6. C. DUBAR, La c ise des iden i és: in e p é a ion d’une mu a ion, PUF, Pa ís, 2000.
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Las condiciones comienzan a e osiona el sen ido mode no del abajo7y del
abajado cuando, a mediados de los años se en a, se cie a el ciclo de los
« ein a glo iosos años: 1945-1975» que siguen al in de la Segunda Gue a
Mundial, y, con la c isis del pe óleo, hacen su apa ición los p ime os dos mo i-
mien os: el aumen o en la e cia ización del empleo y de su p eca iedad. De
una sociedad indus ial, sala ial, manual, con lic ual pe o solida ia y negocia-
do a se comienza a pasa a o a e cia izada, in o ma izada y menos con lic-
ual pe o ac u ada, dual, des egulada y excluyen e. De explo ado pe o incluido
en el sis ema un buen sec o de abajado es pasa a se llanamen e excluido.
Desciende d ás icamen e el núme o de abajado es en los ámbi os de la g an
indus ia adicional —mine ía, ace ías, me almecánica, ag ícola, e c.—, se
c ecien an los pues os de abajo en los campos de la educación, la salud, la
segu idad, el come cio, y se ab en o po encian o os campos: la in o má ica,
la aseso ía, la in es igación, la ges ión. Sólo que los empleos c eados en los
úl imos cua o campos no pasan a se ocupados po los desocupados de las
indus ias adicionales, ya que se a a de nue os o icios.
La muy ambigua —o mejo amposa— palab a con la que, desde el ámbi-
o de la ges ión emp esa ial, se denomina a es os cambios, la lexibilidad labo-
al, jun a y con unde dos aspec os adicalmen e di e en es del cambio. Uno,
eminen emen e posi i o en p incipio aunque muy eco ado en la p ác ica: el
paso de un abajo ca ac e izado po la ejecución mecánica de a eas epe i i-
as al de un abajo con un cla o componen e de inicia i a po pa e del aba-
jado , que desplaza el eje cicio de la p edominancia de la mano a la del ce eb o:
nue os modos del hace que exigen un sabe -hace y el despliegue de des ezas
con un mayo componen e men al. La ampa que el uso de la palab a lexibi-
lidad encie a al se iden i icada únicamen e con esa dimensión posi i a es lo
que ocul a: p ime o, que esa capacidad de inicia i a, de inno ación y c ea i i-
dad en el abajo es é eamen e con olada po la lógica de la en abilidad emp e-
sa ial que la supedi a en odo momen o a su «e aluación de los esul ados», y,
segundo, que la lexibilidad incluye o o componen e adicalmen e nega i o:
la p eca ización del empleo, an o en é minos de la du ación del con a o de
abajo como en las p es aciones sala iales en salud, pensión, educación, aca-
ciones, e c. La lexibilidad se con ie e así en el disposi i o de enganche del a-
bajo en las nue as igu as de emp esa. Pues, de un lado, al abajado o empleado
no se le pe mi e la c ea i idad, no se le deja lib e, pa a que haga lo que quie a
y de e as in en e, sino sólo pa a que enga la posibilidad de compe i mejo
con sus p opios compañe os de abajo, y, de o o, la compe i i idad es ele ada
al ango de condición p ime a de exis encia de las p opias emp esas.
El esul ado ya palpable de esos cambios es la mengua o desapa ición del
ínculo socie al —espacial y empo al— en e el abajado y la emp esa, lo que
a ec a p o undamen e a la es abilidad psíquica del abajado : se acabó la posi-
Desencuen os de la socialidad y eencan amien os de la iden idad Anàlisi 29, 2002 49
7. Dos lib os cla e a ese espec o: R. SENNET, A co osao do ca ác e . Consecuencias pessoais do
aballo no no o capi alismo, Reco d, Rio de Janei o, 1999; U. BECK, Un nue o mundo eliz.
La p eca iedad del abajo en la e a de la globalización, Paidós, Ba celona, 2000.
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bilidad de hace p oyec os de ida8. La c isis de iden idad del abajado iene una
de sus igu as más exp esi as en ese paso del suje o ejecu o de a eas azadas
po o os a la del indi iduo obligado a una pe manen e econ e sión de sí
mismo, obligado a ene inicia i a, a inno a , jus o en un momen o en el cual
no solamen e el mundo del abajo sino la sociedad en su conjun o hace del
indi iduo un suje o insegu o, lleno de ince idumb e, con endencias muy
ue es a la dep esión, al es és a ec i o y men al. Al deja de se un ámbi o
cla e de comunicación social, del econocimien o social de sí mismo, el a-
bajo pie de ambién su capacidad de se un luga cen al de signi icación del i i
pe sonal, del sen ido de la ida.
Y cambian ambién las igu as del eje cicio p o esional, cambio de o mas
en las que lo des igu ado es el ondo, como lo a es iguan los g upos p oyec o, los
«cí culos de calidad», en los que cada indi iduo es pues o a compe i con o os
indi iduos den o de g upo p oyec o, y cada g upo compi e con o os g upos,
no sólo ue a sino aun den o de la misma emp esa. En la es uc u a p o e-
sional de la emp esa « adicional» no había dos equipos haciendo lo mismo
en si uaciones que pe mi ie an e alua pe manen emen e cuál de ellos e a el
más compe i i o. Aho a podemos a i ma que la libe ad de hace , la in en i-
a y la c ea i idad son incen i adas y a la ez pues as pe manen emen e a p ue-
ba bajo el ba emo de la compe i i idad. Y en condiciones de compe i i idad cada
ez más ue e, la c ea i idad se ans o ma, se aduce, en agmen ación no
sólo del o icio, sino ambién de las comunidades de o icio. El nue o capi alis-
mo9no puede unciona con sindica os ue es, a los que uel e no solamen-
e innecesa ios, sino ambién imposibles. ¿Po qué? Po que la e dade a inicia i a
aho a o o gada al indi iduo consis e en esponsabiliza lo en cuan o al de las
ac i idades que an es e an asumidas po la emp esa: desde la o mación o
adquisición de compe encias y des ezas has a de la du ación del con a o de a-
bajo. Al se pues o a compe i con sus p opios colegas y pe de la segu idad
del abajo inde inido en la emp esa, el sen imien o de pe enencia a un g emio,
de solida idad colec i a, su e una mengua ine i able.
Resul a bien signi ica i o que en cas ellano compe encia nos si a pa a habla
a la ez de los sabe es y las des ezas, y ambién de la lucha a mue e en e las
emp esas. Hoy esa con- usión es aun más signi ica i a, pues sus ing edien es
nunca es u ie on an inex icablemen e mezclados. De la nue a enseñanza po
compe encias se empieza a habla en la academia jus o en el mismo momen o en
que la emp esa ha hecho es alla el o icio de adminis ado o de ingenie o indus-
ial pa a ans o ma lo en un núme o de e minado de ac i idades desempe-
ñables po compe encias indi iduales. En la ac ual sociedad de me cado la
nue a emp esa, o ganizada po las compe encias de los g upos p oyec o, hace
imposible el la go iempo, an o el de la pe enencia a una colec i idad emp e-
sa ial como el de la ca e a p o esional, dejando sin sen ido a la emp esa como
50 Anàlisi 29, 2002 Jesús Ma ín-Ba be o
8. A. GIDDENS, Mode nidad e iden idad del yo, Península, Ba celona, 1997; Z. BAUMAN, O
males a da pos-mode niade, Zaha , Rio de Janei o, 1999.
9. P. DRUCKER, La sociedad pos capi alis a, Sudame icana, Buenos Ai es, 1999.
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comunidad y a la ca e a p o esional como empo alidad indi idual. En Sillicon
Valley, que no es nues a sociedad pe o cons i uye la pun a de lanza de los
cambios en es e campo, el p omedio de con a ación de p o esionales es de
ocho meses, y aunque no sea nues a ealidad, sí es á ya siendo is o como
modelo po no pocas de las emp esas ansnacionales ubicadas en nues os paí-
ses, pues el ni el sala ial iene cada ez menos que e con los años de abajo
en la emp esa. Amigos en Colombia, en España y en F ancia, que lle an muchos
años en la emp esa, es án siendo ápidamen e desalojados de su pues o de a-
bajo po jo enci os que acaban de en a a abaja y que ganan el doble que
ellos. El alo del abajo se di o cia así ambién del la go plazo y el la go iem-
po de la solida idad, pa a liga se a una c ea i idad y una lexibilidad unidas a
la é ea lógica de la compe i i idad.
2.2. Secula ización del lazo social
Pa a algunos, el « e o no de la é ica» emi i ía a un eencuen o de nues as
sociedades con lo sag ado, pues el p oceso de acionalización pa ece ía es a
llegando a su lími e con la globalización: después de la economía y la polí ica
aho a es el mundo mismo de la ida en sus con ex os más co idianos lo acio-
nalizado. Pe o esa secula ización es á despe ando a la ez los más iejos demo-
nios de in ole ancia eligiosa —con ecuencia asociados a ei indicaciones de
lo local—, a la ez que asis imos a un pode oso e i i del pensamien o eligioso,
o mejo a un inespe ado encuen o del pensamien o con lo eligioso10. De
mane a que el igo oso mo imien o de análisis de las peculia idades que a a-
iesa el p oceso secula izado , an o en el ámbi o de lo público como de la sub-
je i idad, se e c uzado po una ancha y densa p eocupación in elec ual po
la ausencia de sen ido en la é ica y la cul u a.
Pa a un pensado de ondo, como Lipo e sky, el e o no de la é ica ma ca
el pun o de llegada del la go p oceso de la secula ización cuya p ime a e apa
(1700-1950) emancipó a la é ica del espí i u de la eligión, pe o conse ando
«una de sus igu as cla e: la noción de deuda in ini a, de debe absolu o»11.
Fue on el igo ismo kan iano y el pa io ismo epublicano los que ans i ie on
los debe es eligiosos al e eno p o ano de los debe es del homb e y del ciu-
dadano. Pe o es sólo a pa i de los años cincuen a que una nue a lógica del
p oceso de secula ización conduce a la disolución de «la o ma eligiosa
del debe »: a la en ada en la sociedad del pos -debe , que «de alúa el ideal de
abnegación, es imulando sis emá icamen e los deseos inmedia os, la pasión
del ego, la elicidad in imis a y ma e ialis a»12. El bienes a sus i uye al debe
Desencuen os de la socialidad y eencan amien os de la iden idad Anàlisi 29, 2002 51
10. Una mues a de publicaciones a ese espec o en los úl imos dos años: J. DERRIDA;
H.G. GADAMER y o os, La eligión, PPC, Mad id, 1996; G. VATTIMO, C ee que se c ee,
Paidós, Ba celona, 1996; U. ECO; C.M. MARTINI,En qué c een los que no c een, Tau us,
Mad id, 1997; Luc FERRI,L’homme-Dieu ou le sens de la ie, G asse , Pa ís, 1996.
11. G. LIPOVETSKY, Le c épuscule du de oi , Gallima d, Pa ís, 1992, p. 13.
12. Ibídem, p. 14.
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se econciliando los impe a i os del u u o con la calidad del p esen e. Y odo
ello en nomb e de la au en icidad, que es a ía a ancando la másca a de hipo-
c esía que elaba el os o de la sociedad, dejando a la is a el ca ác e ep esi-
o de sus ins i uciones undan es: iglesia, sindica o, amilia, escuela. Pe o he
aquí que esa au en icidad iene un e ec o demoledo sob e la democ acia13, a
la que agmen a y debili a, mien as e ue za un indi idualismo que, espe-
cialmen e en las capas medias y al as, se alía con el in eg ismo consumis a,
mien as en los sec o es más bajos los gue os, la iolencia y la d oga son su
exp esión. El e o no de la é ica se desin la y se ans o ma en la igu a desen-
can ada de un e icismo de la mala conciencia. Al acaba se la ase he oica y aus-
e a de la sociedad mode na, an lúcidamen e analizada po D. Bell14, la mo al
se ans o ma en comunicación emp esa ial —que combina gene osidad con
ma ke ing, é ica y seducción— y en humani a ismo eledi igido: la eleca i-
dad, que hace de los espec ado es ac o es a e nales en el Show del Bien.
El desencan o é ico emi e sin duda a la expe iencia de sinsen ido que i e la
conciencia occiden al, y que ecogen los ex os que in en an da cuen a de
la ac ual c isis cul u al en cuan o «ausencia de anscendencia». Analizando el
sen imien o ac ual de decadencia de los códigos de sociabilidad, de deso ien-
ación mo al y de quieb a de los alo es del a e, Geo ge S eine plan ea, como
desa ío cla e de es e cambio de época, la necesidad de comp ende «la singu-
alidad, la ex añeza asomb osa de la idea mono eís a ho adando el psiquismo
humano en sus aíces más p o undas. Esa he ida no cica izó […] Pues la up-
u a abie a en e exis encia secula y esca ológica e a inconmensu able. Y se
asgaba en una explosión de la conciencia del indi iduo —Pascal, Kie kega d,
Dos oie ski— y en un p o undo desequilib io del eje de la cul u a occiden-
al, en una acción de co osión subliminal»15. La conciencia occiden al se ha is o
pe manen emen e con on ada a una «ausencia desmedida», al «chan aje de la
ascendencia». Has a el socialismo ma xis a se alimen ó de la esca alogía mesiá-
nica, lo que con i ió a los genocidios eu opeos en un in en o de «suicidio de
la ci ilización occiden al». El diagnós ico no puede se más desencan ado: «el
epílogo de la c eencia y la ans o mación de la e eligiosa en con ención hueca
esul an un p oceso más pelig oso que lo p e is o po los ilus ados. Las o mas
de deg adación son óxicas»16.
En países de adición ca ólica, como los la inoame icanos, el desencan a-
mien o del mundo in oducido po la secula izado a mode nidad ha p odu-
cido una pola ización ideológica ex ema y ha p opiciado posiciones
esquizo énicas. De un lado, la mode nidad asimilada al iun o de la azón
con a el oscu an ismo iden i ica a la eligión con lo i acional, la supe i en-
cia de las supe s iciones en la a asada sociedad u al, y en el peo de los sen-
52 Anàlisi 29, 2002 Jesús Ma ín-Ba be o
13. X. RUBERT DE VENTÓS, É ica sin a ibu os, Anag ama, Ba celona, 1996, p. 179 y s.
14. D. BELL, Las con adicciones cul u ales del capi alismo, Alianza, Mad id, 1979.
15. G. STEINER, No cas elo do Ba ba Azul. Algumas no as pa a a ede iniçao da cul u a, An opos,
Lisboa, 1992, p. 46 y 52.
16. Ibídem, p. 63.
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idos a «una cosa de muje es». Pa a los que mi an desde el o o lado —desde
que Pío XI iden i icó mode nidad con a eísmo— la sociedad mode na es aqué-
lla que, abandonada a las ue zas disolu o ias de la e olución na u al, es p esa
de los de e minismos que des uyen los alo es de la adición, del humanismo,
en suma, odo aquello que hacía posible una comunidad. En ese desga a-
mien o, en esa pola ización maniquea, que oponía se mode nos a c eyen es,
hemos i ido has a hace bien poco en Amé ica La ina. ¡Qué dis in o a lo
sucedido en Es ados Unidos, donde se c eyen e, como ecien emen e lo ha
eco dado R. Bellah17, ha sido elemen o cons i u i o, undan e de su o ma
de se mode nos!
También nues as concepciones de secula ización se escinden adicalmen-
e. Una concepción his o icis a18, que e lo especí ico de la secula idad la ino-
ame icana en la iden i icación de la his o ia de es os pueblos con la his o ia
de los es ados nacionales, pues en Amé ica La ina los ex os de his o ia no han
p opues o o o p incipio de unidad, de comp ensión de su p oyec o y su a-
yec o que no sea el Es ado nacional. De esa mane a, se ha iden i icado la his-
o ia de los pueblos con la his o ia de los es ados, ol idando y ocul ando que
ha habido o os núcleos, o as sín esis, o os mediado es a a és de los cuales
los pueblos de Amé ica La ina han exp esado la iqueza y la agedia de su
p opia his o ia. Ése se ía el caso de la Iglesia, po el papel decisi o que ella ha
jugado como espacio de encuen o social y de sín esis cul u al: ese ba oco la i-
noame icano que se ía su sín esis más log ada y espléndida.
La o a concepción de secula ización en Amé ica La ina es la populis a19,
según la cual la acionalidad mode na en cuan o a p o anidad a ea, se ía algo
que sólo ha a ec ado a las mino ías, a las eli es de las clases dominan es, mien-
as las masas popula es se han conse ado al ma gen y se han cons i uido en
ese a mo al de es os países. Reducida a enómeno de mino ías, de g upos
mino i a ios de las clases hegemónicas, la secula ización no ha podido pe -
mea los sec o es popula es, en los que la eligiosidad ha seguido siendo una
uen e cla e de sen ido pa a la ida y una ese a de en e eza mo al. No obs-
an e, sé que en los úl imos años sec o es muy signi ica i os del mundo social
la inoame icano se han uel o sensibles a la men alidad secula , como los in e-
lec uales, los educado es, y sob e odo los jó enes, la indi e encia ju enil con-
end ía indicios de una p esencia « a día» de la secula ización con la incapacidad
mani ies a de las iglesias his ó icas pa a hace se ca go del mundo de los jó enes.
Resul a bien signi ica i o que ambas, an o la concepción his o icis a como
la populis a, dejen de lado, escamo een, esa o a dimensión undamen al de la
secula ización que es la au onomía del mundo social y cul u al en elación con
las iglesias como pode . Jus amen e ese aspec o decisi o en la his o ia de la
mode nidad la inoame icana es des alo izado a a o de una idea de la secu-
Desencuen os de la socialidad y eencan amien os de la iden idad Anàlisi 29, 2002 53
17. R. BELLAH, Habi s o he Hea , Be keley, Uni e si y o Cali o nia P ess, 1985, p. 286.
18. P. MORANDE, Cul u a y mode nidad en Amé ica La ina, Uni e sidad Ca ólica de Chile,
San iago, 1984.
19. M. DÍAZ ÁLVAREZ, Pas o al y secula ización en Amé ica La ina, Paulinas, Bogo á, 1978.
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mode no y en abilizada po el me cado. La celeb ación de las iden idades
débiles iene una ue e elación con o a celeb ación, la de la des- egulación
del me cado, exigida po la ideología neolibe al que o ien a el ac ual cu so de
la globalización, y de la que D. Ha ey explici a la pa adoja: «cuan o menos
decisi as se o nan las ba e as espaciales an o mayo es la sensibilidad del
capi al hacia las di e encias del luga y an o mayo el incen i o pa a que los luga-
es se es ue cen po di e encia se como o ma de a ae el capi al»35. La iden-
idad local es así conducida a con e i se en una ep esen ación de la di e encia
que la haga come cializable, es deci , some ida a los maquillajes que e ue cen
su exo icidad y a las hib idaciones que neu alicen sus agos más con lic i os.
Que es la o a ca a de la globalización acele ando las ope aciones de desa ai-
go con que in en a insc ibi las iden idades en las lógicas de los lujos: dispo-
si i o de aducción de odas las di e encias cul u ales a la lengua anca del
mundo ecno inancie o y ola ilización de las iden idades pa a que lo en lib e-
men e en el acío mo al y la indi e encia cul u al. La complemen a iedad de
mo imien os en que se basa esa aido a aducción no puede se más exp esi a:
mien as el mo imien o de las imágenes y las me cancías a del cen o a la
pe i e ia, el de los millones de emig an es obje o de exclusión a de la pe i e-
ia al cen o. Con la consiguien e eiden i icación — ecuen emen e unda-
men alis a— de las cul u as de o igen que se p oduce en los «encla es é nicos»
que pa chean las g andes ciudades de los países del no e.
Debemos al mo imien o eminis a la p oducción de una pe spec i a adi-
calmen e nue a de la iden idad que, en e al esencialismo iden i a io de odo
cuño, a i ma el ca ác e di idido y descen ado del suje o, pe o que al mismo
iempo se niega a acep a una concepción de la iden idad in ini amen e luida
y maleable36, lo cual pe mi e no sólo insc ibi las «polí icas de iden idad» den-
o de la polí ica de emancipación humana, sino ambién eplan ea a ondo el
sen ido mismo de la polí ica, pos ulando «la c eación de un nue o ipo de suje-
o polí ico». Suje o alumb ado desde que el eminismo sub i ie a el machis-
mo me a ísico de las p opias izquie das con «lo pe sonal es polí ico», y que en
los úl imos años inco po a en el mismo mo imien o el sen imien o de daño
y ic imación y el de econocimien o y empode amien o. Sen imien o és e
úl imo que ecupe a pa a el p oceso de cons ucción iden i a ia an o lo que dis-
pu a de pode pasa en el ámbi o de los imagina ios como lo que se p oduce
en la ma e ialidad de las elaciones sociales. La a i mación de una subje i i-
dad ac u ada y descen ada, así como la mul iplicidad de iden idades en
pugna, apa ecen en onces en el eminismo no como pos ulado eó ico, sino
como esul ado de la explo ación de la p opia expe iencia de la op esión.
Muy ce cano a la pe spec i a eminis a, en iqueciéndola, se halla la p o-
pues a de polí icas del econocimien o elabo ada po Cha les Taylo , a pa i de
60 Anàlisi 29, 2002 Jesús Ma ín-Ba be o
35. D. HARVEY, «The expe ience o space and ime», en The condi ion o Pos mode ni y, Basil
Blackwell, Camb idge, 1989, p. 296.
36. Chan al MOUFFE y o os, «Iden idades», ol. 14 de Deba e eminis a, México, 1996; de la
misma e is a, Luz A. PIMENTEL y o os, «O edad», ol. 13, México, 1996.
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un plan eamien o al amen e desconce an e: mien as en la an igüedad clásica
de g iegos y omanos e an las leyes las que do aban de pe sonalidad a un pue-
blo, es en la base misma de la mode nidad polí ica donde se aloja «la idea de
que el pueblo cuen a con una iden idad an e io a alguna es uc u ación polí-
ica»37. La idea de econocimien o, desde su o mulación hegeliana, es á jus-
amen e ahí: en la dis inción en e el «hono » adicional como concep o y
p incipio je á quico y la «dignidad» mode na como p incipio iguali a io. La
iden idad no es, pues, lo que se le a ibuye a alguien po el hecho de es a aglu-
inado en un g upo —como en la sociedad de cas as—, sino la exp esión de
lo que da sen ido y alo a la ida del indi iduo. Es al o na se exp esi a de un
suje o indi idual o colec i o que la iden idad depende, i e, del econoci-
mien o de los o os: la iden idad se cons uye en el diálogo y el in e cambio, ya
que es ahí donde indi iduos y g upos se sien en desp eciados o econocidos
po los demás. Las iden idades mode nas —al con a io de aquéllas que e an
algo a ibuido a pa i de una es uc u a p eexis en e como la nobleza o a la
plebe— se cons uyen en la negociación del econocimien o po los o os.
La elación en e exp esi idad y econocimien o de la iden idad se hace
p eciosamen e isible en la polisemia cas ellana del e bo con a cuando nos
e e imos a los de echos de las cul u as, an o de las mino ías como de los pue-
blos. Pues pa a que la plu alidad de las cul u as del mundo sea polí icamen e
enida en cuen a, es indispensable que la di e sidad de iden idades nos pueda
se con ada, na ada. La elación de la na ación con la iden idad es cons i u-
i a: no hay iden idad cul u al que no sea con ada38. Ahí apun a la nue a com-
p ensión de la iden idad como una cons ucción que se ela a. Y lo hace en cada
uno de los idiomas y al mismo iempo en el lenguaje mul imedial en que hoy
se desa olla el mo imien o de las aducciones —de lo o al a lo esc i o, a lo
audio isual, a lo in o má ico— y en ese o o aún más complejo y ambiguo: el
de las ap opiaciones y los mes izajes. En su sen ido más denso y desa ian e, la
idea de mul icul u alidad apun a ahí: a la con igu ación de sociedades en las que
las dinámicas de la economía y la cul u a como mundo mo ilizan no sólo la
he e ogeneidad de los g upos y su eadecuación a las p esiones de lo global,
sino la coexis encia en el in e io de una misma sociedad de códigos y na a i as
muy di e sas, conmocionando así la expe iencia que has a aho a eníamos de
iden idad.
Lo que el mul icul u alismo pone en e idencia es que las ins i uciones libe-
al-democ á icas se han quedado es echas pa a acoge a las múl iples igu as de
la di e sidad cul u al que ensionan y desga an a nues as sociedades jus a-
men e po que no caben en esa ins i ucionalidad. Desga adu a que sólo puede
Desencuen os de la socialidad y eencan amien os de la iden idad Anàlisi 29, 2002 61
37. Ch. TAYLOR, Mul icul ualismo.Lo e pe il iconoscimen o, Fel inelli, Milán, 1998; e am-
bién N. FRASER, «Redis ibución y econocimien o», en Jus i ia in e up a. Re lexiones c í-
icas desde la posición pos socialis a, Siglo del Homb e, Bogo á, 1998.
38. A ese espec o, éase Homi K. BHABHA (ed.), Na ion and na a ion, Rou ledge, Lond es,
1977; José Miguel MARINAS,«La iden idad con ada», en Des inos del ela o al in del mile-
nio, A chi os de la Filmo eca, Valencia, 1995, p. 66-73.
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se su u ada con una polí ica de ex ensión de los de echos y alo es uni e sa-
les a odos los sec o es de la población que han i ido po ue a de la aplicación
de esos de echos, sean muje es o mino ías é nicas, e angélicos u homosexua-
les. Michel Wiewio ka se niega a ene que escoge en e el uni e salismo he e-
dado de la Ilus ación, que dejaba de lado sec o es en e os de la población, y un
di e encialismo ibal, que se a i ma en la exclusión acis a y xenó oba, pues
esa disyun i a es mo al pa a la democ acia. Una democ acia que se uel e
en onces escena io de la emancipación social y polí ica cuando nos exige sos-
ene la ensión en e nues a iden idad como indi iduos y como ciudada-
nos39, pues sólo a pa i de esa ensión se ha á posible sos ene colec i amen e
la o a, la ensión en e di e encia y equi alencia (igualdad). Y sald emos,
en onces, de la iluso ia búsqueda de una eabso ción de la al e idad en un odo
uni icado. Así como la al e idad es i educ ible, la democ acia plu alis a debe
e se como un «bien imposible»40, que sólo exis e mien as lo buscamos, sabien-
do que no se puede log a pe ec amen e.
Jesús Ma ín-Ba be o es en la ac ualidad in es igado adsc i o al ITESO de Guadalaja a,
México. Au o de De los medios a las mediaciones (1987), en e o os muchos lib os y
a ículos, ha desa ollado una amplia labo de docencia e in es igación ace ca de la p oble-
má ica de la comunicación con empo ánea, desde una óp ica p eponde an emen e ilosó-
ica, sociológica y an opológica.
62 Anàlisi 29, 2002 Jesús Ma ín-Ba be o
39. M. WIEWIORKA, Une socie é agmen ée? Le mul icul u alisme en déba ,La Decou e e, Pa ís,
1997, p. 7 y s.
40. Ch. MOUFFE, «Po una pollí ica de la iden idad nómada», Deba e eminis a, ol. 14, México,
1996, p. 3-14.
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