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La prensa diaria por dentro : mecanismos de transmisión de estereotipos de género en la prensa de información general

Gallego Ayala, Juana; Soriano Clemente, Jaume; Altés, Elvira; Melús, Maria Eugenia; Cantón, María José

Abstract

El ámbito de los estudios sobre género y medios de comunicación ha producido últimamente numerosos estudios en la mayor parte de los países de nuestro entorno cultural. Si tradicionalmente se ha recurrido a una metodología cuantitativa y al análisis de contenido como técnica de análisis más utilizada, el presente texto --que no es más que un resumen de un trabajo de investigación mucho más amplio- aborda el estudio de la producción de la información, y en especial de la reproducción de los estereotipos de género, en las salas de redacción de cuatro diarios de información general y una agencia de noticias. Tomando como modelo los estudios etnometodológicos, el trabajo se centra en la observación de los participantes, tratanto de poner en relación los procesos de la producción informativa con los mecanismos que operan, y que hacen o no posible, la inclusión o exclusión de la dimensión de género en la información.

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Resumen El ámbito de los estudios sobre género y medios de comunicación ha producido últimamente numerosos estudios en la mayor parte de los países de nuestro entorno cultural. Si tradicionalmente se ha recurrido a una metodología cuantitativa y al análisis de contenido como técnica de análisis más utilizada, el presente texto –que no es más que un resumen de un trabajo de investigación mucho más amplioaborda el estudio de la producción de la información, y en especial de la reproducción de los estereotipos de género, en las salas de redacción de cuatro diarios de información general y una agencia de noticias. Tomando como modelo los estudios etnometodológicos, el trabajo se centra en la observación de los participantes, tratanto de poner en relación los procesos de la producción informativa con los mecanismos que operan, y que hacen o no posible, la inclusión o exclusión de la dimensión de género en la información. Palabras clave: comunicación, estereotipos, mecanismos de reproducción, cultura periodística. Abstract. Text Mechanisms of the Transmission of Gender Stereotypes in the General Press The field of gender studies and means of communication has recently produced numerous studies in most of the countries belonging to our cultural environment. If they have traditionally used quantitative methodology and the analysis of content for most of the analysis, the present text –which is no more than the summary of a far broader research studyapproaches the study of the production of information, and particularly the reproduction of gender stereotypes, in the editorial offices of four general information newspapers and one news agency. Taking ethnomethodological studies as a model, the study focuses on observations of the participants, attempting to relate the processes of information production to the mechanisms that operate, and which facilitate (or not) the inclusion or exclusion of the dimension of gender within information. Key words: communication, stereotypes, mechanisms of reproduction, journalistic culture. Anàlisi 28, 2002 225-242 La prensa diaria por dentro: mecanismos de transmisión de estereotipos de género en la prensa de información general Joana Gallego (dir.) Elvira Altés Maria Eugenia Melús Jaume Soriano Maria José Cantón Anàlisi 28 001-304 21/5/02 10:02 Página 225 1. Introducción Muchos son los trabajos que desde hace más de treinta años se han llevado a cabo para conocer cómo los medios de comunicación han tratado el género, muy especialmente el género femenino. La progresiva incorporación de la mujer al mundo laboral y el debilitamiento de algunos patrones de comportamiento como exclusivos de un género han removido las conciencias de investigadoras e investigadores, con el objetivo de conocer cómo esta tendencia era reproducida por los medios de comunicación de masas. Los numerosos estudios realizados al respecto han demostrado la poca cintura de los medios ante cambios de naturaleza estructural como el descrito. Ciertamente, el número de mujeres en las redacciones de diarios y emisoras de radio y televisión ha crecido notablemente en los últimos tiempos. También los contenidos que producen esas redacciones reproducen una imagen de las mujeres diferente a la que reproducían hace treinta años. Ambas transformaciones, en las redacciones y en los contenidos, sugieren dos líneas de trabajo con las que se han abordado los estudios empíricos de género y comunicación de masas. Por una parte, se encuentran un conjunto de investigaciones preocupadas por medir la gradual incorporación de las mujeres en las estructuras de producción de los medios y, por la otra, un volumen importante de estudios de contenido orientados a poner de manifiesto la infrarrepresentación de la mujer en ese espacio simbólico y su representación estereotipificada. En el trasfondo de estas líneas de investigación, de raíz claramente crítica, se encuentra el movimiento feminista representado por grupos de acción, colectivos, asociaciones, etc., que usan las conclusiones de los trabajos como argumentos para sostener sus reivindicaciones ante organismos oficiales, los empresarios de la comunicación y colectivos profesionales. Nuestra motivación en la presente investigación no es muy diferente a la manifestada hasta ahora, aunque tal vez cabría añadir una cierta indignación ante la insensibilidad de los medios de comunicación españoles hacia las denuncias que se han realizado sobre la forma en que la mujer es representada en los mismos. Dichas denuncias chocan una y otra vez contra un profesionalismo que usa convencionalismos y tautologías insalvables a modo de escudo. También observamos que esta virtual infalsabilidad de la profesión convence a algunas colegas periodistas que a menudo reproducen y justifican esas actuaciones, y esto en un momento en el que la presencia de las mujeres en las redacciones en nuestro país crece. 226 Anàlisi 28, 2002 J. Gallego; E. Altés; M.E. Melús: J. Soriano; M.J. Cantón Sumario 1. Introducción 2. De los estereotipos a la estereotipificación 3. Diseño de la investigación 4. Resultados 5. Conclusiones Bibliografía Anàlisi 28 001-304 21/5/02 10:02 Página 226 Todo ello nos lleva a buscar argumentos detrás de los contenidos de los periódicos. No se trata de profundizar en el camino ya recorrido, ya que creemos en el poder prospectivo de los análisis de contenido realizados hasta el momento, sino de adoptar una nueva perspectiva. Queremos cambiar de posición al investigador para tener otro punto de vista, aunque ello signifique también variar el objeto de estudio (de los contenidos a las organizaciones). También suscitamos este cambio para, de acuerdo con los resultados de la investigación, renovar los argumentos que legitimen un respeto a las diferencias de género y sirvan también para denunciar representaciones discriminatorias en los medios de comunicación. 2. De los estereotipos a la estereotipificación Los primeros temas que las investigaciones sobre género y comunicación incorporaron fueron el de la representación estereotipada de las mujeres en los medios y sus efectos en la audiencia. La representación de la mujer como esposa, madre, ama de casa, objeto sexual, etc. se objetiva a partir de la explotación del análisis de contenido como principal instrumento de investigación en materia de género y comunicación. Tras la euforia inicial en la aplicación del análisis de contenido, que «revelaba» a los investigadores un repertorio más o menos estable de tipos con los que los medios etiquetaban a las mujeres, aparece un cierto escepticismo. Se comprueba que ni los estereotipos establecidos son inmutables ni todos los contenidos son interpretados en clave de estereotipos en receptores distintos. De acuerdo con Denis McQuail, el análisis de contenido propone una lectura que no coincide ni con la del emisor, ni con el texto en sí, ni con el lector real; es una cuarta construcción. En este escenario surge, a nuestro juicio, el verdadero poder del análisis de contenido tradicional en la investigación sobre género y periodismo: el estudio de la infrarrepresentación de la mujer en la información (Bach, 1999). Así, en España las mujeres representan el 34% de la población activa, hay un 27,9% de mujeres empresarias sin trabajadores y un 16,5% de mujeres empresarias con trabajadores; el 54,8% del alumnado en las carreras de ciclo largo son mujeres y el 63,9% en las carreras de ciclo corto; las mujeres ocupan el 42% de los puestos de trabajo de la función pública. Sin embargo, la autoría de textos por parte de mujeres en la prensa española de referencia dominante no sobrepasa el 11,5%, ni tampoco superan el 12% las menciones a mujeres en las páginas de esos mismos diarios (Gallego, 1998). Además de los trabajos cuantitativos, también han aparecido en España algunos estudios de calado cualitativo que consiguen penetrar en las estructuras de género latentes del discurso mediático a través de análisis críticos más o menos complejos (Fagoaga, 1993; Bach, 1999). En ellos no sólo se constata la infrarrepresentación antes mencionada, sino que ésta se vuelve significativa al ser insertada en el seno del proceso comunicativo (Fagoaga, 1993) e ilustrada con el estudio de casos (Bach, 1999). La prensa diaria por dentro Anàlisi 28, 2002 227 Anàlisi 28 001-304 21/5/02 10:02 Página 227 La producción La producción puede verse como un proceso de codificación de sentido (Van Zoonen, 1994) que tiene carácter coral en las redacciones de los medios. Shoemaker y Reese han clasificado las diversas esferas que «mediatizan» la producción de contenidos en los medios en: nivel personal (por qué valores, creencias y actitudes de los profesionales no son totalmente anulados por las organizaciones donde trabajan); nivel de rutinas (cómo se establecen unos procedimientos de trabajo estandarizados y no otros); nivel organizacional (donde las estructuras y los objetivos de las empresas imponen unas limitaciones a la producción); nivel de influencias «extra-media» (ejercidas por las instituciones oficiales, la competencia, las audiencias, las fuentes, los anunciantes y la tecnología), y el nivel ideológico (entendido como mecanismo simbólico que sirve como fuerza integradora y cohesiva en la sociedad) (Shoemaker y Reese, 1994). La investigación sobre producción periodística en general ha prestado poca atención a las cuestiones de género. La mayor parte de las investigaciones en este terreno se centran en las cifras y en la situación de las mujeres que trabajan en los periódicos y en las emisoras de radio y televisión. En este sentido, la línea de trabajo consiste en mostrar la presencia poco decisiva de las mujeres en las redacciones (Gallego y del Río, 1993). Por ejemplo, en Finlandia las mujeres periodistas superan a los hombres en las organizaciones mediáticas. Sin embargo, su participación en puestos creativos y de responsabilidad sigue siendo baja. Otro ejemplo, un estudio de la prensa de referencia dominante de nueve países europeos revela que aunque las mujeres representan el 27% de las redacciones, son tan sólo el 12% de los ejecutivos editoriales (Lünenborg, 1996). Aunque algunas aportaciones mantienen que los cambios en los contenidos de los medios son evidentes sólo cuando un número suficiente de mujeres alcanza las capas más altas de las organizaciones, otras sostienen que no existe correlación entre el género de quienes ocupan los cargos de toma de decisiones y los tipos de contenidos, sino que las decisiones sobre contenidos están condicionadas por la necesidad económica (Baehr, 1996). Los estudios feministas se han centrado en la posición, las experiencias y los puntos de vista de comunicadoras individuales. Van Zoonen define la estructura de género en la producción mediática en función de distintos niveles: hábitos y rutinas de trabajo (Van Zoonen, 1988), organizacional (Farley, 1978) y profesional. La estructura de género se expresa en determinadas posiciones, tareas, experiencias, valores, etc. de las mujeres comunicadoras. A partir de aquí, esta autora se pregunta si esta estructura de género afecta al proceso de codificación y cómo. Coincidimos con ella en la inconveniencia de plantear el debate sólo en términos de si un mayor número de mujeres periodistas «mejoraría» los contenidos. Nuestro trabajo tiene como telón de fondo este debate en torno a las cuotas de participación de las mujeres en las organizaciones informativas. Nosotras 228 Anàlisi 28, 2002 J. Gallego; E. Altés; M.E. Melús: J. Soriano; M.J. Cantón Anàlisi 28 001-304 21/5/02 10:02 Página 228 partimos de la premisa de que el género de quienes toman decisiones sobre los contenidos en los medios es un factor más en la naturaleza final de éstos, pero no el único ni el más importante. También partimos del presupuesto de que el género dominante en la producción informativa de la prensa de información general en España es el masculino y que a la cultura profesional que de él se deriva se deben los estereotipos con los que habitualmente se representa a la mujer en la prensa. En este contexto creemos que una mirada atenta al proceso de producción (especialmente orientado hacia cuestiones de género) ha de servir para poner de manifiesto la existencia de mecanismos de estereotipificación de género. El objetivo de nuestra investigación consiste en hacer emerger dichos mecanismos del «sentido común» profesional y analizarlos para su transformación. 3. Diseño de la investigación Queríamos investigar los problemas del periodismo y las relaciones entre información y género desde dentro de las organizaciones informativas, y para ello no sólo cambiamos de posición sino también de forma de ver. De acuerdo con los puntos de partida señalados más arriba, orientamos nuestro trabajo hacia un tipo de investigación sociocrítica mediante técnicas de investigación poco intrusivas. Entendemos que un abordaje así requiere una actitud comprensiva (verstehen) hacia los valores y significados del colectivo estudiado; un respeto escrupuloso por el contexto, y una posición reflexiva y crítica por parte de quien investiga. Para ello creímos oportuno recurrir a la técnica de la observación de los participantes como principal instrumento de recogida de datos. Paralelamente a la observación, realizamos numerosas entrevistas formales e informales a miembros de las diversas organizaciones estudiadas cuyos datos se combinaron con los anteriores (Bericat, 1998). Contar con un equipo de cuatro personas nos permitió ser ambiciosos con el espectro de organizaciones a estudiar. Cada investigador se ocupó de presenciar el trabajo en un diario y una observadora además en una agencia de noticias: La Vanguardia, El País, El Periódico de Catalunya, Avui y Agencia Efe. Por lo que respecta a la selección de los diarios citados, hay que decir que el equipo consideró varias cuestiones. En primer lugar, la cualidad de diario de referencia dominante en nuestro país (a excepción de Avui, cuyos dominios se circunscriben a Catalunya). En segundo lugar, que las limitaciones económicas del proyecto nos impedían estudiar más de un diario establecido fuera de Barcelona como podían ser ABC y El Mundo. Contrariamente a las objeciones manifestadas por otros investigadores (Van Dijk, 1990), el acceso a los medios estudiados apenas fue problemático. La estrategia de acercamiento a los diarios se diseñó de manera que provocara «sinergias»: Tener acceso al diario que consideramos más hermético, La Vanguardia, provocaría, a nuestro juicio, la aceptación de los demás. Con la ayuda de diversos colegas profesores que también formaban parte de la plantilla de dicho diario, obtuvimos una entrevista con el director del mismo que La prensa diaria por dentro Anàlisi 28, 2002 229 Anàlisi 28 001-304 21/5/02 10:02 Página 229 aceptó colaborar en el proyecto. Posteriormente, ya con el beneplácito de La Vanguardia, la responsable del equipo de investigación dirigió una carta a los directores del resto de medios exponiéndoles el proyecto y solicitando una entrevista personal que fructificó en cada caso. El trabajo de campo se realizó entre junio de 1998 y mayo de 1999. Durante este período se llevó a cabo una estancia efectiva en los medios de ciento veinticuatro jornadas. Es importante destacar que acordamos iniciar la investigación simultáneamente y durante una semana para poner en común y ponderar los problemas detectados y prever posibles contingencias futuras. Además de este condicionamiento inicial, acordamos prestar una especial atención a las decisiones que se toman en los diversos niveles (desde los redactores hasta los consejos de redacción) y a las rutinas profesionales en algunas de las secciones que consideramos más significativas (sociedad, política, cultura y economía). Por lo demás, el resto del trabajo de campo lo desarrollamos individualmente. Cada cual planificó su calendario de estancias en las redacciones, entrevistó y habló con los miembros de las organizaciones que creyó oportunos y observó con mayor o menor atención aquellos espacios que consideró pertinentes de acuerdo con nuestro objeto de estudio. Sí sufrimos, como es habitual en el estudio de todo tipo de organizaciones, restricciones de acceso a algunos espacios o documentos que en ningún caso creemos que puedan modificar los resultados obtenidos. Otra marca del trabajo de campo ha sido la «máscara» con la que hemos desarrollado nuestras relaciones con los miembros de la redacción. Así, mientras que la cúpula de cada organización conocía con detalle nuestro objeto de estudio, al resto sólo se le informó de nuestro interés por el proceso de producción de noticias en general, sin ninguna mención especial al género. A partir de los datos recogidos, cada investigadora intercambió sus notas de campo con el resto de miembros del equipo para comentar los problemas, los hallazgos y las incidencias de todo tipo. En este punto es necesario poner de manifiesto que todas las investigadoras coincidieron en calificar el trabajo de campo como algo que iba más allá de una recogida de datos para adentrarse en la categoría de «vivencia». Cada una de las investigadoras elaboró posteriormente un informe monográfico a partir de un modelo diseñado por el equipo para lograr la uniformidad formal, ya que no la de contenido, puesto que cada diario presenta una estructura, una historia y un funcionamiento específicos. Este marco común debía servir para el análisis de los datos recogidos dentro de los siguientes límites: particularidades metodológicas; contexto (antecedentes históricos, marco geográfico y conjunto demográfico, ambiente social); ámbitos de interés en la producción informativa (descripción general del proceso de producción, descripción de los consejos de redacción, descripción de secciones y trayectorias de noticias), y conclusiones parciales. Frente a las numerosas y habituales críticas de falta de rigor con las que los positivistas asaltan las investigaciones cualitativas, nosotras hemos apostado por la credibilidad y la triangulación para dar como válidos los datos recogi230 Anàlisi 28, 2002 J. Gallego; E. Altés; M.E. Melús: J. Soriano; M.J. Cantón Anàlisi 28 001-304 21/5/02 10:02 Página 230 dos. En cuanto al primer criterio, la observación persistente y contextualizada del trabajo en las redacciones mencionadas, así como el control con reuniones periódicas a las que las distintas investigadoras han estado sometidas a lo largo del trabajo de campo, nos permiten otorgar la credibilidad suficiente de los datos obtenidos más allá de contingencias puntuales. Por otra parte, mediante la triangulación de los datos (Denzin, 1978) sobre cinco contextos diferentes, hemos podido alcanzar un alto grado de validez de los resultados comunes obtenidos. Por último, la validez de estos resultados supone para el equipo de investigación un importante activo de cara a futuras actuaciones. Aunque nuestro trabajo no presenta un diseño típico de las investigaciones para la acción, entre los planteamientos originales del proyecto se encontraba la articulación de recomendaciones para orientar, si procede, a las organizaciones informativas y a los colectivos de periodistas. Así, tomamos la fiabilidad con la que se han presentado los datos recogidos como un aval de esta empresa. 4. Resultados El repaso de los informes de cada uno de los medios de comunicación observados nos presenta una realidad poliforme en la que, al margen de las coincidencias organizacionales, los ambientes, los climas y los valores que en ella se dan nos obligan a ser cautos a la hora de extraer resultados que den a entender que nos encontramos ante un todo homogéneo. Cada medio de comunicación se ha desarrollado en un contexto sociohistórico y con un capital humano que le proporcionan un modelo de relaciones sociales dominante, un perfil. Nos encontramos, por ejemplo, ante un diario centenario, otro erigido en referente para la profesión, otro de éxito popular y un último modelo de cotidiano nacionalista. En cuanto a la agencia de noticias, se trata de una delegación establecida justo al finalizar la guerra civil que ha debido transitar desde la comunicación controlada y censurada del franquismo hasta atmósferas más abiertas en el periodo democrático. Así, por ejemplo, desde el punto de vista histórico tres de los periódicos (El País, El Periódico de Catalunya y Avui) inician su andadura en un contexto sociopolítico marcado por la transición política española hacia una democracia estable y por la dura negociación social de los nuevos espacios de libertad que dicha transición ponía en manos de la ciudadanía. Estas circunstancias históricas son ya un aspecto determinante en los proyectos editoriales que hay detrás de cada medio y afectan tanto al conjunto de valores que cada periodista interioriza para encajar en la organización periodística como a la imagen que su audiencia habitual se forma del mismo. Esta historia se hereda y forma prácticas rutinarias que no se cuestionan, moldea actitudes y comportamientos entre los periodistas, hace válidas las estructuras de producción existentes y, en contrapartida, dificulta los cambios y las transformaciones posibles. Junto a dicha peculiaridad histórica, cada medio de comunicación presenta una realidad inmediata conformada por un orden organizacional sensiblemente La prensa diaria por dentro Anàlisi 28, 2002 231 Anàlisi 28 001-304 21/5/02 10:02 Página 231 diferente en cada caso. Tres de los rotativos estudiados (El País, La Vanguardia y El Periódico de Catalunya) disponen, junto a un par más de cabeceras de difusión estatal, de los cuerpos redaccionales más voluminosos del país. Se trata de estructuras organizacionales complejas con una variada gama de cargos y categorías profesionales intermedias entre el máximo responsable, el director, y los redactores de base. Una maraña de jefes de sección, redactores jefe, coordinadores de área, subdirectores o directores adjuntos que cada medio aplica de acuerdo con sus prácticas e intereses editoriales, a modo de reconocimiento o desdén hacia sus periodistas o simplemente siguiendo una inercia histórica y de crecimiento. Dentro de este orden, la presencia del género se reparte de acuerdo con patrones similares en todos los medios estudiados. El número de mujeres periodistas oscila en todos los casos entre el 20% y el 40% de la redacción, mientras que su presencia en esa maraña mencionada más arriba se relaciona de manera inversamente proporcional al poder del cargo. Las cifras disponibles para nuestros casos no hacen más que corroborar los datos que al respecto ya han referido trabajos anteriores en España y otros países europeos. Esta situación dibuja un contexto en el que la presencia masculina es dominante en los espacios decisivos para la producción de noticias y para la definición de la línea editorial de cada publicación. El género femenino se localiza en la periferia y es en posiciones como las ediciones de fin de semana (El País), los servicios de edición, fotografía e infografía (La Vanguardia), actuando de forma subordinada como secretarias o asistentas de los jefes de sección (El Periódico de Catalunya), la documentación y algunas corresponsalías (Avui), donde suelen acabar encontrando el cenit sus trayectorias profesionales. También resulta mayor la proporción de mujeres que trabajan en las secciones de Sociedad, Cultura y Espectáculos, en contraste con las más varoniles secciones de Deportes, Política o Economía. Entendemos que esta circunstancia no es vivida en ninguno de los diarios como un signo de discriminación, porque no existen lo que algunas investigadoras han denominado «redes de mujeres» (Melin-Higgins y Djerf Pierre, 1998), en las que se pudieran desarrollar nuevas estrategias para incidir, cambiar o establecer otra dinámica de funcionamiento. Muchas de las periodistas observadas salvan esta contradictoria existencia (el del legítimo deseo de ser reconocidas profesionalmente «a pesar de ser mujeres») anulando en cierto sentido su pertenencia a un género mediante la estrategia de «ser una de ellos» (Melin-Higgins y Djerf Pierre, 1998). Esta operación comprende la interiorización de diversos presupuestos: uno de ellos es, precisamente, que un medio que refleja el devenir de los acontecimientos del ámbito público ignora a la mitad de la población en virtud del principio de división entre lo público/masculino y lo privado/femenino; que lo profesional es informar desde la distancia, evitando implicarse ideológica o personalmente; que lo objetivo es informar siempre desde el genérico masculino y lo subjetivo ser mujer y defender temas sobre mujeres; que aquello de lo que se informa es lo más importante de la realidad y no una de las muchas perspectivas posibles que puede tener un acontecimiento, y entre ellas la que nosotros denomina232 Anàlisi 28, 2002 J. Gallego; E. Altés; M.E. Melús: J. Soriano; M.J. Cantón Anàlisi 28 001-304 21/5/02 10:02 Página 232 mos «perspectiva de género»; y, por último, que quien trata con los asuntos informativos duros es porque se le considera un buen profesional. Junto a este rosario de valores que comparte la cultura profesional dominante en los diarios estudiados se encuentran también algunos aspectos distintivos de cada medio, como puede ser el sentido de la responsabilidad social por trabajar en un diario de referencia dominante como El País, una política del laissez faire, laissez passer en La Vanguardia que provoca el acomodo, el individualismo y un escaso entusiasmo por el proyecto común, un concepto fabril de la producción de noticias que intenten seducir al comprador (El Periódico de Catalunya) y una actitud de adhesión ideológica que permita comprender el espíritu de nacionalismo resistente con el que se enfocan muchos de los contenidos en el Avui. En el caso de la delegación de la Agencia EFE, la centralidad jerárquica obliga a una subordinación ideológica y profesional, así como a un constante cuestionamiento de la importancia informativa de cada relato en función del punto de vista geográfico. Este cúmulo de presupuestos y valores profesionales y organizacionales sofocan la independencia y la autonomía profesional de las periodistas y los periodistas a la hora de suscitar temas de mujeres y otorgar perspectiva de género a muchas noticias. La práctica productiva Todos los rotativos estudiados responden a unos condicionantes generales en la elaboración del producto: organizan el espacio informativo alrededor del espacio publicitario; acomodan la realidad referida a su particular fragmentación informativa; dedican más atención y tiempo a cómo relatan la información que a qué información relatan, y obedecen a un modelo de cultura profesional en la selección de noticias. En algunos se manifiesta con más fuerza la alineación política (El País, Avui), mientras que en otros parecen valer más los objetivos empresariales (La Vanguardia, El Periódico de Catalunya) o la productividad (Agencia EFE), aunque ello no les libera de sesgo ideológico. En todos ellos también juegan un papel determinante factores como los canales estables de noticias y la labor de los medios de comunicación de la competencia para la práctica productiva. En el primer caso nuestras observaciones indican que las agencias de prensa y los gabinetes de comunicación de empresas e instituciones abastecen una gran parte de contenidos de los diarios, aunque, como comprueban a diario en la Agencia EFE, no siempre se adjudique su procedencia a la fuente correcta. Estas fuentes empaquetan la información que suministran de forma que pueda ser fácilmente aprehendida por los medios y difícilmente cuestionada. En el segundo caso cada diario mira de reojo a sus vecinos para ofrecer al público unos contenidos que no «desentonen» con los que ofrece el resto. Sin embargo, en todas las redacciones son altamente valorados los relatos conocidos como «temas propios», por la distinción que les otorgan ante la audiencia y en los que se hace valer la profesionalidad. La mayor parte de estos temas surgen de la información del conjunto de fuentes personales con que cuentan los periodistas, que son complementadas y conLa prensa diaria por dentro Anàlisi 28, 2002 233 Anàlisi 28 001-304 21/5/02 10:02 Página 233 la desigualdad—, reconocer las diferencias debidas al género es incómodo, porque el principio de igualdad parece ser más progresista, más comprensible y menos inquietante. Bibliografía AGACINSKI, Sylviane (1998). Política de sexos. Madrid: Taurus. ALASUUTARI, Pertti (1995). Researching Culture. Qualitative Methods and Cultural Studies. Londres: Sage Publications. ALONSO, Luis Enrique (1998). La mirada cualitativa en sociología. Madrid: Editorial Fundamentos. ALTÉS, Elvira (2000). Imágenes de las mujeres en los medios de comunicación. Líneas actuales de investigación. Madrid: Instituto de la Mujer. Serie Documentos. ANTÓN, Eva (1992). «La presencia de la mujer en la prensa de Valladolid». Mujeres en acción, 7. BACA LAGOS, V. 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Elvira Altés, Jaume Soriano, Maria Eugenia Melús y la becaria de Formación del Personal Investigador, Maria José Cantón, configuraron dicho equipo. La investigación recibió el primer premio en los XIII Premis sobre Comunicació i Cultura de Masses convocado por el Consell de l’Audiovisual de Catalunya. 242 Anàlisi 28, 2002 J. Gallego; E. Altés; M.E. Melús: J. Soriano; M.J. Cantón Anàlisi 28 001-304 21/5/02 10:02 Página 242