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Mundialización y construcción de la opinión pública

Montero Sánchez, Ma. Dolores

Abstract

En la actualidad, mundialización se ha consolidado como una expresión que intenta aprehender las formas y los procesos de desarrollo de las sociedades modernas. La Cumbre del Milenio de Seattle, de la Organización Mundial del Comercio, y la 55 Asamblea del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional de Praga han sido dos de los momentos en los que los medios de comunicación de masas han dado visibilidad a la mundialización. Los medios han presentado un escenario plural en el que conviven viejos actores transnacionales, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial del Comercio, junto a nuevos actores emergentes en la arena internacional, como las ONG organizadas también internacionalmente. Como trasfondo de este escenario, el debate ideológico en torno a la mundialización ha polarizado las posiciones a derecha e izquierda, pero, en ambos casos, sus discursos remiten a un hipotético destinatario que recibe los nombres de opinión pública mundial, esfera pública mundial o sociedad civil mundial, según los casos. El objeto de esta aportación es la reflexión en torno a la construcción de la opinión pública mundial como el destinatario ideal que legitima los discursos y las acciones de las organizaciones internacionales.

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Resumen En la actualidad, mundialización se ha consolidado como una expresión que intenta aprehender las formas y los procesos de desarrollo de las sociedades modernas. La Cumbre del Milenio de Seattle, de la Organización Mundial del Comercio, y la 55 Asamblea del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional de Praga han sido dos de los momentos en los que los medios de comunicación de masas han dado visibilidad a la mundialización. Los medios han presentado un escenario plural en el que conviven viejos actores transnacionales, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial del Comercio, junto a nuevos actores emergentes en la arena internacional, como las ONG organizadas también internacionalmente. Como trasfondo de este escenario, el debate ideológico en torno a la mundialización ha polarizado las posiciones a derecha e izquierda, pero, en ambos casos, sus discursos remiten a un hipotético destinatario que recibe los nombres de opinión pública mundial, esfera pública mundial o sociedad civil mundial, según los casos. El objeto de esta aportación es la reflexión en torno a la construcción de la opinión pública mundial como el destinatario ideal que legitima los discursos y las acciones de las organizaciones internacionales. Palabras clave: mundialización, opinión pública, esfera pública, sociedad civil, comunicación política, medios de comunicación de masas, conflicto social, representación. Abstract. Globalization and the construction of public opinion Nowadays, the term «globalization» has come to refer to the forms and processes of development of modern societies. The World Trade Organization’s Millenium Summit in Seattle and the 55th Assembly of the World Bank and International Monetary Fund in Prague are two of the occasions on which globalization has figured large in the mass media. The media have brought together on a plural stage the older transnational players such as the World Bank, the International Monetary Fund and the World Trade Organization, as well as the new and upcoming players in the international arena, such as NGOs, which also have an international organization. As a backdrop to this stage, the ideological debate on globalization has polarized positions on the left and the right, although in both cases their discourse is addressed to a Anàlisi 26, 2001 103-119 Mundialización y construcción de la opinión pública María Dolores Montero Sánchez Universitat Autònoma de Barcelona Departament de Periodisme i de Ciències de la Comunicació 08193 Bellaterra (Barcelona). Spain [email protected] Anàlisi 26 001-260 7/4/2001 11:34 Página 103 hypothetical audience which variously goes by the name of global public opinion, global public sphere or global civil society, as the case may be. The aim of the present contribution is to offer a reflection on the construction of global public opinion as the ideal audience legitimating the discourse and actions of international organizations. Key words: globalization, pubic opinion, public sphere, civil society, political communication, mass media, social conflict, representation. En la actualidad, mundialización se ha consolidado como un término que intenta aprehender las formas y los procesos de desarrollo de las sociedades modernas. A mediados de los años ochenta, en Estados Unidos, se empezó a usar con frecuencia el término globalization para referirse a la expansión económica a escala mundial y, en particular, a la de la economía financiera. Desde entonces, el término ha hecho fortuna y se ha aplicado a diversos fenómenos de difusión planetaria, considerados a imagen y semejanza de la economía. Así, se habla de mundialización de la política, de la sociedad, de la cultura, de la comunicación, etc. La caída del muro de Berlín y la desaparición del bloque soviético fueron el inicio de un rápido proceso de formación de una economía única, basada en los principios del neoliberalismo, que aspiraba a convertirse en planetaria. Se trata de un orden económico que gravita en torno a la idea de mercado como mecanismo autorregulado y que tiende a hacer superflua la intervención del Estado. Al mismo tiempo, la versión occidental de la democracia se erigió en la única alternativa tras su triunfo sobre el llamado «socialismo real». La mundialización es un concepto ambiguo que hace referencia a una gran diversidad de procesos en los distintos ámbitos de la vida social y personal, y que, sobre todo, remite al aumento de la interdependencia internacional. G. Dunkley define de esta manera la mundialización y la proliferación de estudios sobre la misma: La mundialización es un fenómeno cada vez más analizado en el ámbito académico; en sus descripciones se incluye: la intensificación de las interrelaciones a nivel mundial; el aumento de la interdependencia internacional; la interpenetración de sistemas socioculturales; la contracción del tiempo y del espacio sociales; la relativización de valores; la universalización de la modernidad, o, de forma más prosaica, la emergencia de «totalidades» como unida104 Anàlisi 26, 2001 María Dolores Montero Sánchez Sumario Política, medios y comunicación El conflicto en torno a la mundialización: los actores en Seattle y Praga La construcción de la opinión pública mundial Conclusión Anàlisi 26 001-260 7/4/2001 11:35 Página 104 des clave de análisis. Yo la defino simplemente como un proceso en el que los focos de las fuerzas que afectan a las vidas de la gente, tanto de manera formal como informal, se desplazan de lo local y nacional a lo transnacional.1 También en la información, mundialización ya es un término familiar. Los medios de comunicación han dado visibilidad a la globalización a partir de las conferencias organizadas por la ONU. Así fue en la Cumbre del Medio Ambiente de Rio de Janeiro de 1992, y, sobre todo, en la Cumbre sobre Desarrollo Social, celebrada en 1995 en Copenhague, donde se acordó un programa de acción con el objetivo de crear un entorno económico, político, cultural y jurídico que permitiera el logro del desarrollo social. Las conferencias posteriores (como la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres en Beijing, en 1995, o la de Asentamientos Urbanos-Habitat II en Estambul, en 1996) destacaron también la necesidad de una preocupación internacional por los aspectos sociales de la mundialización. En otras ocasiones, los medios han reflejado la política internacional marcada por el debate y la negociación en torno a la regulación de los procesos económicos y sociales que se derivan de la mundialización económica. A modo de ejemplo, basta citar la Cumbre del G8, reunida en Okinawa del 21 al 23 de julio de 2000. Además, la prensa ha mostrado el amplio abanico de posiciones ideológicas en las páginas de opinión. Académicos, expertos y profesionales de diversos ámbitos han reflexionado sobre las distintas caras de la mundialización y la necesidad o no de establecer una regulación también global. Pero, sobre todo, los medios han dado visibilidad a la globalización a propósito de los conflictos en torno a las instituciones económicas internacionales. Éste ha sido el caso de las convocatorias de los organismos intergubernamentales internacionales y las protestas protagonizadas por las ONG, los sindicatos y las asociaciones de carácter diverso en Seattle y en Praga, por citar sólo los momentos en los que los medios les dieron una atención preferente. En Seattle se reunía la tercera conferencia interministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), del 30 de noviembre al 3 de diciembre de 1999. Esta conferencia, a la que se denominó Cumbre del Milenio, tenía el objetivo de iniciar una ronda de negociaciones entre los gobiernos de los países miembros sobre bienes, servicios y agricultura. En Praga, se celebraba la 55 Asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, del 25 al 27 de septiembre de 2000. En su agenda figuraban, entre otros temas, el alza del precio del petróleo, la debilidad del euro, el problema de la deuda de los países pobres y la reducción de la pobreza. En las dos ocasiones, en Seattle y Praga, las convocatorias fueron calificadas de fracaso por parte de los organizadores. En primer lugar, por la falta de Mundialización y construcción de la opinión pública Anàlisi 26, 2001 105 1. G. DUNKLEY, G., The Free Trade Adventure. The WTO, the Uruguay Rond and Globalism. A Critique. Londres-Nueva York: Zed Books, 2000, p. 16. Anàlisi 26 001-260 7/4/2001 11:35 Página 105 acuerdos significativos y, en segundo lugar, porque las movilizaciones en contra de la mundialización, en estas ciudades, acapararon prácticamente toda la atención de los medios de comunicación. El enfrentamiento ideológico en torno a la globalización condujo a la polarización de las posiciones a favor y en contra, pero, en cualquier caso, ambas coincidían en percibir la mundialización como inevitable. En este contexto, las alusiones a la esfera pública mundial, a la opinión pública mundial y a la sociedad civil mundial se han hecho cada vez más frecuentes. El objeto de esta aportación es la reflexión en torno a la construcción simbólica de la opinión pública mundial como el destinatario ideal que legitima los discursos y las acciones de las organizaciones internacionales, gubernamentales y no gubernamentales. Tanto en Seattle como en Praga, los actores en conflicto competían por dar a conocer su interpretación en torno a la mundialización y sus posibles consecuencias. La lógica mediática de cobertura de los acontecimientos, en clave de conflicto, y el debate sobre el significado de la globalización, han creado un marco informativo en el que se han problematizado los procesos y el alcance de la mundialización en los términos en que se ha desarrollado hasta ahora. Política, medios y comunicación Históricamente, las instituciones de los medios de comunicación de masas han marcado profundamente los procesos de comunicación política en los países más desarrollados. Han sido un instrumento para la democratización en las sociedades de masas y, al mismo tiempo, han creado, para la sociedad, la representación pública de la democracia. Las instituciones mediáticas definen la importancia de los hechos, contribuyen a convertirlos en acontecimientos, señalan los temas de actualidad y ofrecen las opiniones que consideran más significativas en cada situación. Los medios seleccionan los hechos noticiables y, en el seguimiento de la información, pueden marcar las prioridades en la resolución de problemas, el planteamiento y el desenlace de los conflictos. El discurso mediático político, al que podríamos definir como el común denominador de los discursos de cada medio, es plural. Refleja los diferentes puntos de vista de los líderes de opinión y del resto de instituciones, y la contestación social ante esas opiniones. Poco a poco, la comunicación política se ha construido a través de un difícil equilibrio de influencias mutuas entre los políticos, los medios y el resto de la sociedad. La aspiración de la clase política por influir en los procesos de información siempre ha estado presente. La influencia en dirección inversa, es decir, cómo los medios pueden afectar a las agendas políticas, ha sido también una realidad. La Guerra del Golfo Pérsico, la intervención y retirada del ejército de EE.UU. en Somalia, la intervención de la OTAN en Kosovo, y, ahora, el conflicto entre Israel y Palestina son muestras de esa difícil relación entre los medios y la política. 106 Anàlisi 26, 2001 María Dolores Montero Sánchez Anàlisi 26 001-260 7/4/2001 11:35 Página 106 Igualmente, los públicos consumidores de la información ejercen su influencia sobre los medios y la clase política. La fuente de legitimidad de los comunicadores está en el público o en los diversos públicos, según la naturaleza de cada tema de información. Es decir, su legitimidad se basa en su credibilidad. Para los políticos, el destino final de recepción de sus mensajes es el público, o, más concretamente, la opinión pública. En el marco de la comunicación política actual, la opinión pública conserva las mismas funciones que le otorgara la teoría clásica liberal. La opinión pública constituye la base de legitimación de la democracia política. Como explica G. Sartori: El nexo constituyente entre la opinión pública y la democracia es totalmente evidente: la primera es el fundamento esencial y operativo de la segunda... Para ser de algún modo soberano el pueblo debe, por lo tanto, poseer y expresar un «contenido»; y la opinión pública es precisamente el contenido que proporciona sustancia y operatividad a la soberanía popular. De esta consideración se desprenden dos definiciones clásicas de la democracia: que la democracia es un «gobierno de la opinión», y que la democracia es un «gobierno consentido», un gobierno fundado sobre el consenso. La vinculación entre las dos definiciones es fácil de ver: un gobierno de la opinión es un gobierno que requiere, precisamente, el «consenso» de la opinión pública; y un gobierno consentido es, concretamente, un gobierno mantenido por la «opinión pública»2. El universo de acontecimientos y opiniones que aparecen en los medios de comunicación delimitan con frecuencia el horizonte de la esfera pública en las sociedades modernas, entendida como el espacio donde los ciudadanos discuten los asuntos de interés común. Los medios son el marco de referencia de la actualidad considerada socialmente significativa y, al mismo tiempo, actúan como catalizador de la memoria colectiva a través de la definición de los acontecimientos del pasado y las perspectivas del futuro próximo. En teoría, los medios suministran a la sociedad parte del conocimiento necesario para la formación de opiniones. Sin embargo, los procesos de formación de estas opiniones son difícilmente aprehensibles. A pesar de los numerosos estudios sobre la relación entre medios de comunicación y opinión pública, todavía no existe un acuerdo generalizado en torno a las influencias que dan lugar a los procesos de formación de opiniones. Los posibles cambios que los medios de comunicación hayan podido introducir en los procesos de tomas de decisiones políticas, su mayor o menor credibilidad en momentos puntuales, así como los sondeos que intentan expresar la opinión en torno a ciertos temas, forman parte de esa representación pública de la democracia que los medios proponen y a la que se aludía anteriormente. Esto quiere decir que los públicos de los medios de comunicación elaboran y actualizan sus significados en torno a la democracia, la política, los partidos, los problemas sociales, los movimientos y los grupos de presión de la sociedad Mundialización y construcción de la opinión pública Anàlisi 26, 2001 107 2. G. SARTORI, Elementos de teoría política. Madrid: Alianza Universidad, 1992, p. 151. Anàlisi 26 001-260 7/4/2001 11:35 Página 107 civil, los hechos referidos a las personas, etc., a partir de los medios. Pero, también, que la información permite a los públicos verse representados en los medios, pensar en su sociedad de forma general y ubicarse a sí mismos dentro de ella. Ahora bien, los procesos de comunicación política y el papel que juegan los medios de comunicación se han desarrollado, fundamentalmente, en el marco de los estados o de las naciones y de una cultura política democrática concreta. La esfera pública, la sociedad civil y la opinión pública están enraizados en la identidad de los colectivos sociales y de las naciones, que comparten una misma historia colectiva, los acontecimientos del presente y un sentido sobre el futuro de la comunidad. En el contexto actual de creciente interdependencia económica, así como de expansión del espacio político internacional, los discursos políticos, económicos y sociales intentan reproducir los mismos esquemas de funcionamiento de las democracias de los países más desarrollados. Así, los actores políticos y las instituciones internacionales se dirigen a la opinión pública internacional; las organizaciones de la sociedad civil de los distintos países, coordinadas a nivel internacional, intentan legitimarse como el núcleo de la futura sociedad civil mundial, y, aparentemente, los medios de comunicación, sobre todo la televisión, prefiguran el futuro espacio público mundial. Las discusiones académicas sobre la existencia o no de una comunicación global impulsada por la televisión, y de una esfera pública mundial, ya son extensas3. Sin pretender entrar en el debate ni caracterizar de forma general la situación actual, veamos cuáles son los escenarios y las estrategias de los actores políticos, económicos y comunicativos en los casos de Seattle y Praga. El conflicto en torno a la mundialización: los actores en Seattle y Praga Seattle y Praga han sido dos de los momentos en los que la globalización se ha materializado, en los medios, en forma de conflicto. En ambos casos se configuró un escenario informativo formado por viejos actores transnacionales como la OMC, el Banco Mundial, el FMI y las empresas multinacionales, y otros actores emergentes en la arena internacional, como las organizaciones no gubernamentales internacionales, sindicatos y una amplia representación de asociaciones con objetivos diversos. Esquemáticamente, la posición de ambas partes podría resumirse de la siguiente manera: por el lado de las instituciones económicas internacionales, se defendía una mundialización basada en la liberalización de los intercambios 108 Anàlisi 26, 2001 María Dolores Montero Sánchez 3. Consultar las siguientes obras, que recogen la diversidad de opiniones al respecto: R. WILSON, W. DISSANAYAKE (eds.), Global//Local: Cultural Production and the Transnational Imaginary. Londres: Duke University Press, 1996. D. KISHAN THUSSSU (ed.), Electronic Empires. Global Media and Local Resistance. Londres-Nueva York-Sydney: Arnold, 1998. G. WANG, J. SERVAES, A. GOONASEKERA (eds.), The New Communications Landscape. Demystifying Media Globalization. Londres-Nueva York: Routledge, 2000. Anàlisi 26 001-260 7/4/2001 11:35 Página 108 económicos, una mundialización neoliberal, que defiende a ultranza la libertad de mercado, la empresa privada, la competitividad y la democracia como vehículos para la prosperidad y la erradicación de la pobreza. Por el lado crítico, la regulación, la desmercantilización, la sostenibilidad y la solidaridad, como soluciones alternativas a lo que se consideran los aspectos negativos de la mundialización neoliberal (aumento de la desigualdad y la pobreza, expoliación del Tercer Mundo, etc.)4. La importancia de Seattle reside en que, por primera vez, se asiste a un conflicto abierto, y con grandes resonancias mediáticas, entre la OMC y una nueva e imprevista oposición. Constituye un momento decisivo, un hito que abre un nuevo espacio político internacional de negociación. Antes de Seattle, el conflicto entre esas instituciones y las organizaciones no gubernamentales respondía a la tradicional división Norte-Sur. El GATT (antecesor de la OMC) apenas había suscitado atención. La primera manifestación anti GATT se produjo en Bruselas en diciembre de 1990, con 30.000 manifestantes en lo que se creía era la última reunión de la Ronda Uruguay. Después, el conflicto se tematizó en torno a la mundialización. El fracaso de la Cumbre de Seattle, es decir, la imposibilidad de abrir la nueva ronda de negociaciones, se debió al rechazo por parte de los países en desarrollo de las condiciones impuestas por los principales países desarrollados. Se trataba del enésimo episodio entre los dos grupos de países. El conflicto se reprodujo en La Habana, en abril de 2000, donde se reunieron los representantes de 133 países pobres, en su origen eran los denominados «Grupo de los 77», aunque sin mucha repercusión mediática. No se trataba de una confrontación de intereses particulares entre algunos países concretos, sino de opciones globales, puesto que la OMC era la ejecutora de las decisiones de los gobiernos de los países que la integran. Sin embargo, los auténticos agentes impulsores y beneficiarios de la mundialización eran las grandes empresas multinacionales, cada vez más invisibles e incontrolables. De hecho, en la elección de Seattle como sede del encuentro influyó el hecho que esta ciudad es la sede de BOEING y de MICROSOFT. La convocatoria del Banco Mundial y el FMI en Praga y la contestación por parte de las ONG representó, sobre todo, la consolidación de un movimiento capaz de hacer oír su voz en la política internacional. Aunque sean bien conocidos, parece necesario recordar los principales rasgos de los principales actores de la mundialización económica y de las organizaciones no gubernamentales que lideran la protesta. No se trata de describir en profundidad sus causas y sus posibles consecuencias, sino, únicamente, de aportar los elementos necesarios para la comprensión del tema que nos ocupa. Mundialización y construcción de la opinión pública Anàlisi 26, 2001 109 4. TASK FORCE OF THE INTERNATIONAL FORUM ON GLOBALIZATION, Beyond the WTO. Alternatives to Economic Globalization. A preliminary Report, 26 de noviembre de 1999. Anàlisi 26 001-260 7/4/2001 11:35 Página 109 Las instituciones económicas impulsoras de la mundialización Los orígenes de la mundialización, como apuntan un buen número de autores, se remontan a finales del siglo XV y principios del XVI, con el crecimiento del comercio desde Europa hasta otros lugares del mundo5. El proceso de globalización tiene, pues, cinco siglos, y se ha correspondido con las etapas de desarrollo del capitalismo en sus fases de internacionalización de los flujos de exportación y la transnacionalización de la inversión. Pero, sobre todo, la moderna mundialización económica no puede entenderse sin hacer referencia al entramado institucional puesto en marcha para hacerlo posible. Se trata de los acuerdos, surgidos de la conferencia de Bretton Woods, de 1944, que establecieron las bases institucionales del nuevo orden surgido tras la Segunda Guerra Mundial. El problema que se planteó era cómo conseguir una expansión del comercio mundial y, en general, del conjunto de la economía, tras el período de la guerra. Para la expansión del comercio era necesaria la capacidad de creación de un medio internacional de pagos, una moneda mundial, que fue el dólar americano, consagrándose así la supremacía política y económica de los Estados Unidos. A partir del dólar, entonces convertible en oro, se instituyó un sistema de paridades fijas, es decir, de equivalencias entre las diferentes monedas que en principio no podían modificarse. Ello motivó la necesidad de crear una institución, el FMI, encargado de ayudar a los países con dificultades en sus balanzas de pagos. Por otro lado, y con el objetivo de favorecer el crecimiento económico a largo plazo, se instituyó el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, ahora Banco Mundial. Entre otras, su misión era la de conceder préstamos a largo plazo para inversiones destinadas, en primer lugar, a la reconstrucción de las economías de los países que habían intervenido en la guerra. Ambas instituciones internacionales estaban constituidas por la aportación de fondos de los diferentes países y, como en el caso de las sociedades anónimas, el poder de decisión se relacionaba directamente con la aportación económica. Esto significaba, y todavía hoy es así, que son los gobiernos de los principales países occidentales, con EEUU a la cabeza, quienes controlan dichas instituciones. De ahí la justificada percepción de que actúan básicamente en defensa de los intereses de las principales potencias. La tercera institución que hubiera debido ponerse en marcha, la Organización Internacional del Comercio, no fue ratificada por los países participantes en la conferencia de Bretton Woods (entre ellos EEUU) y en su lugar surgió, con una pretensión más modesta, el GATT (Acuerdo General de Tarifas y Comercio), creado en 1947, cuya sucesora desde 1995 es la actual OMC. 110 Anàlisi 26, 2001 María Dolores Montero Sánchez 5. Para un análisis en profundidad de las distintas etapas de la globalización, consultar R. ROBERTSON, «Mapping the Global Condition: Globalization as the Central Concept», en M. FEATHERSTONE (ed.), Global Culture. Nationalism, Globalization and Modernity, Londres-Newbury Park-Nueva Delhi: Sage Publications, 1991, p. 15-30. Anàlisi 26 001-260 7/4/2001 11:35 Página 110 Esta organización reúne en la actualidad unos 150 países, y su función esencial es la de favorecer la expansión del libre comercio mediante la reducción de los obstáculos existentes (arancelarios y no arancelarios). Este entramado institucional consiguió, no sin crisis y retrocesos, promover el aumento de los intercambios comerciales, de inversiones y financieros, aunque la expansión definitiva, la mundialización acelerada, se está produciendo desde mediados de los años ochenta. La realización efectiva de una economía de ámbito planetario requería dos tipos de condiciones. Por un lado, las de carácter técnico, es decir, la capacidad de transmisión de información rápida, segura y a bajo coste. La expansión de la informática, la digitalización de las telecomunicaciones y, finalmente, su integración y popularización de la mano de Internet, hicieron posible, como es de sobras conocido, la interconexión a escala mundial. Por otro lado, las de carácter político. Era necesario que todos los países aceptaran la necesidad de abrir sus fronteras a los movimientos económicos (mercancías, inversiones y finanzas), es decir, que consintieran en integrar sus economías a los mercados mundiales. Esta segunda condición se iba a cumplir a partir de la década de los ochenta en dos etapas. La primera de ellas consistió en que una buena parte de los países en vías de desarrollo, cedieran finalmente a los requerimientos para que liberalizaran sus economías. Finalmente se consiguió gracias a la obligada aceptación, por parte de estos países, de los denominados Programas de Ajuste Estructural, diseñados por el FMI. Ésta fue la condición que hubieron de aceptar para poder recibir la ayuda necesaria como consecuencia de la crisis de la deuda externa. Efectivamente, como consecuencia de dichos programas, los gobiernos implicados liberalizaron la economía, abriéndola a la entrada de mercancías e inversiones extranjeras. La segunda etapa correspondió a la eliminación del último obstáculo: la Unión Soviética. La nueva Rusia abrazó con entusiasmo la doctrina liberal y se integró con rapidez en la economía de mercado. Como consecuencia, desde mediados de los ochenta se ha podido hablar con propiedad de una mundialización económica, entendiendo por tal la circulación casi sin obstáculos, por todo el planeta, de flujos económicos. En el aspecto institucional ha supuesto un impulso a las negociaciones del GATT y a la creación, en 1995, de su sucesora, la OMC. El impulso comercial se ha traducido en un fuerte aumento del comercio internacional. Entre 1986 y 1996, el comercio mundial aumentó a un ritmo anual del 6%, mientras que la producción mundial lo hacía únicamente al 2,5%. Debe señalarse, además, que entre el 35 y el 40% de este comercio se realiza entre empresas multinacionales. Por lo que se refiere a las inversiones extranjeras, su crecimiento ha sido también muy fuerte en la década de los noventa, gracias a la eliminación de las restricciones cambiarias, la desreglamentación de los sectores y las privatizaciones. Por último, el ámbito financiero es el que ha tenido un crecimiento más espectacular, puesto que las restricciones han sido prácticamente eliminadas. Mundialización y construcción de la opinión pública Anàlisi 26, 2001 111 Anàlisi 26 001-260 7/4/2001 11:35 Página 111 Desde la óptica crítica, cabe mencionar la aportación de Edgar Morin, en El País, titulado «El siglo XXI empezó en Seattle». El autor se refiere al surgimiento de una nueva conciencia mundial: Había embriones de ciudadanía terrestre […] Había una contraofensiva, ya mundializadora, articulada en torno al impuesto Tobin, llevada a cabo por grupos ATTAC. Había resistencias locales y dispersas […] Había una conciencia cada vez mayor de que el mercado mundial necesitaba controles y regulaciones y de que su propagación se debía a un nuevo desembarco del capitalismo en el mundo. Había también […] un espíritu universalista y humanista que empezaba a concretarse en una conciencia propiamente planetaria o terrestre24. En Seattle, continúa el autor: «Y, todo esto, que estaba disperso, de repente se encontró reunido». El artículo continúa con referencias como «la reencarnación de Astérix», para remachar la idea de que en Seattle se ha producido un acontecimiento de ámbito mundial, lo que Morin llama «la segunda mundialización, como expresión de un patriotismo terrestre […] que querrá y quizá podrá domesticar la tierra». En esta misma línea, Susan George, vicepresidenta del Observatoire de la Mondialisation y vicepresidenta de la Association pour la Taxation des Transactions Financières pour l’Aide aux Citoyens (ATTAC), titula su artículo en Le Monde Diplomatique: «Como la OMC fue puesta en jaque en Seattle»25, e interpreta el acontecimiento como «un triunfo del movimiento cívico». Ofrece, además, una exposición detallada de los grupos y colectivos cuyo objetivo último es «construir una auténtica democracia internacional». En el mismo sentido se expresa Ricardo Petrella cuando afirma que es la presión de una opinión pública «mundializada» la que ha dado cuenta del ciclo del milenio de la OMC en 199926. Desde una óptica similar, José Vidal-Beneyto planteaba que «no se trata de negar la mundialización, sino de asumirla, deconstruyéndola para poder reconstruirla desde una opción de progreso». Más adelante, se refiere a: […] esta internacional civil y cívica, de componentes dispares y en parte contradictorios, sale a la luz pública en Seattle y se constituye en punta de lanza de la oposición de los grupos de base a los cuatro gestores —FMI, Banco Mundial, OMC OCDE— de la mundialización ultraliberal27. Praga no ha suscitado, por sí misma, reacciones tan apasionadas. Pero su importancia reside en que ha sido otra batalla ganada a pesar, justamente, del 118 Anàlisi 26, 2001 María Dolores Montero Sánchez 24. E. MORIN, «El siglo XXI empezó en Seattle», El País, 10-12-99, p. 19. 25. S. GEORGE, «Comment l’OMC fut mise en échec», Le Monde Diplomatique, enero de 2000, p. 4-5. 26. Ver: R. PETRELLA, «Et maintenant, aux Parlements de jouer...», Le Monde Diplomatique, enero de 2000, p. 5; «El rechazo de los excluidos», El Pais (cit.). 27. J. VIDAL-BENEYTO: «Mercosur y la otra mundialización», El Pais, 5-10-00, p. 15. Anàlisi 26 001-260 7/4/2001 11:35 Página 118 precedente de Seattle. Incluso el resultado fue más espectacular, puesto que la reunión acabó un día antes de lo previsto. Conclusión El impulso de la mundialización económica y política ha ampliado el horizonte de la comunicación internacional. La década de los noventa ha sido un período significativo en la confrontación de ideas sobre los procesos de mundialización, sus objetivos y limitaciones. Por un lado, las organizaciones económicas internacionales, como la OMC y el Banco Mundial, han dirigido sus discursos a las opiniones públicas nacionales para legitimar sus propuestas de desarrollo global y liberalización de los mercados. Dado que los interlocutores de estos organismos son los gobiernos de los países que forman parte de ellos, las medidas económicas y sociales forman parte también de las políticas nacionales respectivas. Por otro lado, los nuevos movimientos sociales, articulados fundamentalmente a través de las ONG y organizados a escala internacional, han elaborado sus discursos como representantes de la sociedad civil de la futura comunidad mundial. Sus repetidas llamadas a la opinión pública mundial tienen el objetivo de legitimar su discurso y también su posición como un nuevo actor emergente en la esfera internacional. Los enfrentamientos que han tenido lugar en Seattle y Praga han sido dos momentos significativos en los que las tensiones entre los partidarios de la globalización sin restricciones y los partidarios de la regulación han ocupado la atención pública. En los dos casos, la cobertura mediática de los conflictos ha permitido, fundamentalmente, el reconocimiento del movimiento de las ONG como uno de los actores internacionales a considerar y a tener en cuenta en el proceso de mundialización. Desde esta perspectiva se puede hablar de la existencia de un espacio mediático que simula la esfera pública mundial de una supuesta sociedad democrática global que está todavía por construir. La opinión pública mundial sigue teniendo la función legitimadora de la democracia que se le atribuye en los países desarrollados. Pero, de la misma manera que sucede en las democracias de los países desarrollados, no pasa de ser un recurso retórico, una figura simbólica cuya realidad es difícil de aprehender. María Dolores Montero Sánchez es doctora en Ciencias de la Comunicación por la Universitat Autònoma de Barcelona. Profesora en la Facultat de Ciències de la Comunicació (UAB). Autora de La información periodística y su influencia social (1993). Mundialización y construcción de la opinión pública Anàlisi 26, 2001 119 Anàlisi 26 001-260 7/4/2001 11:35 Página 119