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Ressenyes

Author: Olesti, Oriol
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 2004
Source: https://ddd.uab.cat/pub/faventia/02107570v26n2/02107570v26n2p163.pdf
Fa en ia 26/2, 2004 163-169
RESSENYES
La ecien e publicación de es e manual uni-
e si a io uel e a pone de elie e el impo -
an e papel de los es udios sob e el paisaje
an iguo en el a ance de nues os conoci-
mien os sob e el mundo omano peninsula .
Básicamen e, la ob a esponde a una ecopi-
lación de los es udios e i o iales ya publica-
dos po los mismos au o es de mane a dis-
pe sa, qua aho a se ag upan en un abajo
uni a io, y en el que se des acan los elemen os
comunes más signi ica i os. Aquí eside en
buena pa e la apo ación pe o ambien la limi-
ación de es a ob a, pues o que da la imp e-
sión al lec o que an sólo los abajos desa-
ollados po es e g upo son con incen es,
quedando po ejemplo ue a del análisis á eas
de g an in e és pa a la Hispania omana, como
la egión andaluza, o abajos cen ados en
o o ipo de paisajes, como los paisajes mine-
os -con magní icos ejemplos en el á ea penin-
sula (las Médulas, Sie a Mo ena, e c.)-, que
no apa ecen aquí e lejados.
La ob a p esen a en o ma di ulga i a y
pedagógica el papel de la a queología del
paisaje como disciplina inno ado a, mos-
ando los mé odos de abajo, las uen es
documen ales más comunes, y algunos ejem-
plos pa adigmá icos hispanos p esen es en
las uen es li e a ias y epig á icas an iguas,
que ayudan al lec o a con ex ualiza la ea-
lidad del e i o io en época omana.
Algunos elemen os de es a ob a son, sin
emba go, p oblemá icos.
Como indican los au o es, la cen u iación
pa e de un modelo ideal —pe o exis en e
e ec i amen e— basado en una di isión de
la ie a o ogonal, plani icada, y siguiendo
una mé ica es anda izada, basada en módu-
los omanos conocidos (que u ilizan el ac us
como medida básica de supe icie). El in es-
igado debe es i ui a pa i de los elemen os
del paisaje ac ual un conjun o de elemen os
mo ológicos «su icien es» que pe mi an iden-
i ica la exis encia en época omana de es a
es uc u a ca as al. La alo ación de es a
«su iciencia» es p oblemá ica, especialmen-
e si enemos en cuen a que di icilmen e la
mayo pa e de las es i uciones p opues as
en nume osos abajos —ni en el que nos
ocupa— supe a ían un es es adís ico, pues-
o que en buena pa e de ellos las co elacio-
nes en e modelo eó ico y es i ución se
limi an a sec o es educidos, y donde e-
cuen emen e no son los limi es ca as ales el
elemen o mejo conse ado. No debemos
ol ida que después de e ec ua la es i ución
de una o ien ación en un paisaje, con amos
básicamen e con unos elemen os mo ológi-
cos (caminos y ías, limi es pa cela ios, limi-
es adminis a i os, e c..) que solo a pa i de
su con as ación con el modelo eó ico an iguo
pe mi en in e p e a los como los es os con-
En ique A iño, Josep M. Gu y Josep M. Pale
El pasado p esen e. A queología de los paisajes en la Hispania omana
Uni e si a de Ba celona y Uni e sidad de Salamanca
Salamanca 2004. 234 p.
ISBN. 84-7800-706-7
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se ados de una cen u iación. Lógicamen e, el
es udio debe complemen a se con un p oce-
so de iden i icación y «eliminación» de ele-
men os mode nos ( azados ia ios, nue os
epa os, e c.), y de inco po ación de los ele-
men os an iguos conocidos (como calzadas
omanas o yacimien os), aunque en la mayo
pa e de los casos debemos se conscien es
que es amos en e a elemen os p esen es en
un paisaje ac ual, cuya iliación como an i-
guos se debe á a su co elación con una malla
eó ica, es deci , con una mé ica an igua.
Llegamos así al p oblema p incipal:
¿como pod emos a i ma que aquellos es os
co esponden e ec i amen e a una limi a io
an igua?. Tan solo en algunos a o unados
casos se ha conseguido iden i ica a queo-
lógicamen e los limi es de una cen u iación
(po ejemplo, en e los ca as os publicados
en es a ob a no ha podido se exca ado nin-
gún limi e ca as al omano), po lo que en
gene al és os se iden i ican po se caminos
o limi es pa cela ios que esponden a la
o ien ación de e minada y ambien man ie-
nen la mé ica p e-es ablecida.. Si la ed con-
se ada de limi es es su icien emen e densa,
la iden i icación de la cen u iación no p e-
sen a más p oblemas, aunque puede se lo la
iden i icación de la supe icie o iginal. Sin
emba go, el p oblema apa ece cuando, como
en g an pa e de los casos, la si uación es
di e en e y la es i ución solo o ece una ed
de caminos y elemen os o ien ados más o
menos densa pe o no cla amen e es uc u-
ada. La exis encia de di e sos modelos de
cen u iación (20 x 20 ac us, 20 x 40, 15 x
15, e c…) así como algunas a iaciones en
el módulo exis en e, supone la posibilidad
(muy amplia) de oma como modelo pa a
la es i ución una g an can idad de sis emas
ca as ales de e e encia.
La p oblemá ica puede se incluso más
compleja. Las ans o maciones su idas po
una cen u iación omana a lo la go de la his-
o ia de un e i o io son nume osas, lo que
explica la pé dida de limi es, la de o mación
de sus azados, la supe posición de nue as
es uc u as u ales, di icul ando la iden i i-
cación de la cen u iación o iginal. Sin emba -
go, es e p oceso de deg adación de una
es uc u a ca as al no legi ima cualquie es-
i ución, al con a io, sólo la buena iden i i-
cación de una cen u iación pe mi e en un
segundo momen o explica el p oceso de
deg adación (y no al con a io, como suce-
de algunas eces). Es deci , debe p ime o
pode es ablece se con enien emen e la exis-
encia de la cen u iación, pa a luego expli-
ca su ans o mación. De lo con a io, y
como sucede en algunos casos, la hipó esis
de una deg adación es el p incipal elemen o
que jus i ica la exis encia de la cen u iación.
En o as palab as, si se conse an escasos
elemen os que esponden a la mé ica ca as-
al, no podemos jus i ica lo debido al p o-
ceso de deg adación si an es no hemos
demos ado ehacien emen e la e dade a
exis encia de es a es uc u a.
Lo mismo puede sucede espec o al
modelo cen u iado. Es ecuen e lee en es e
ipo de ob as que una cen u iación no es-
ponde a un módulo p e- ijado po que aque-
lla ue adap ada a la ealidad p e-exis en e.
Pe o, si los ejes conse ados no esponden
a un módulo eó ico, ¿podemos a i ma que
exis e el ca as o? ¿en que elemen os mo -
ológicos nos apoyamos si p ecisamen e
dudamos del modelo que nos si e de base
de análisis? No debemos ol ida que los ele-
men os ia ios y pa cela ios, sal o a as
excepciones, no ienen una c onología po
sí mismos, sino an solo en cuan o pa ecen
es a en elación a un modelo eó ico.
Vol iendo a la ob a que nos ocupa, nos
hubie a gus ado halla en es e abajo p eci-
samen e el e lejo de es as p oblemá icas,
mos a los lími es y las apo aciones de los
es udios sob e ca as os omanos, plan ean-
do una e dade a c í ica global, es deci
incluyendo ambién la au oc í ica a los p o-
pios es udios ealizados. No sucede así.
So p ende la segu idad con la que los au o es
hablan de la exis encia de algunas cen u ia-
ciones, desc i as con adje i os muy conclu-
yen es, que no siemp e nos pa ecen an cla-
as y e iden es. Exis en además nume osas
con adicciones en e lo que se les exige a
los es udios ealizados po o os g upos, y
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los del p opio equipo. Así po ejemplo, se
c i ican los abajos de A. Pe ez en el su de
F ancia —c í ica en la que coincido— que
p opone una exage ada supe posición de
ca as os ( eno ma io) en algunas á eas, bajo
el a gumen o de la exis encia de «pocas a-
zas, sin alo a módulos, sin e i icación
a queológica de la an igüedad de los lími es,
y con ecuencia con a iaciones de muy
pocos g ados espec o a o a ama bien a es-
iguada» (p. 61). Pues bien, lo mismo pod ía
a gumen a se de la supe posición p opues a
pa a dos cen u iaciones en Caesa augus a
(p. 126), sob e la misma á ea, con el mismo
módulo de 15 x 15 ac us, con una mínima
di e encia de 2º de o ien ación (120º E una
y 118 º E la o a), sin e i icación a queoló-
gica, y pa a las cuáles se p opone una da a-
ción augus ea pa a la p ime a y ibe iana pa a
la segunda (p. 169). C eemos que se ía nece-
sa io man ene una cie a p udencia, y deja
en el e eno de la hipó esis es a p opues a.
Algo simila ocu e en el caso de Ba cino.
Aquí, como econocen los p opios au o es,
el es udio de la posible cen u iación se ha
ealizado undamen almen e a pa i de la
documen ación esc i a y ca og á ica p e-
indus ial, jun o a los elemen os del azado
mode no, po lo que no es posible un con-
ol di ec o sob e el e eno (p. 101). En es e
caso, la mo ología o ece escasas coinci-
dencias en e el azado eó ico y los limi-
es exis en es (p. 193), a pesa que se p o-
pone como es i ución un doble módulo pa a
una misma ed cen u iada (20 x 15 ac us, y
15 x 15 ac us), pa a lo cual conside o que
no exis e ningún pa alelo con incen e en
odo el mundo omano, ni ninguna uen e
an igua que lo documen e (es más, pienso
que no esponde a la p opia lógica del sis-
ema de la limi a io). A pesa de es as di i-
cul ades, los au o es conside an que se obse -
a aquí «con cla idad» la coexis encia de
dos módulos pa a una misma cen u iación
augus ea (p. 161). Es más, los au o es c een
que la no coincidencia del azado de algu-
nos ejes con su emplazamien o eó ico, se
debe a una elección de los ag imenso es, una
adap ación opog á ica, como sucede ía con
las ie as del «Pla de Ba celona», que se
ap o echa ían «como ías y lími es de la
cen u iación independien emen e que su
si uación co esponda o no a un lími e eó-
ico» (p. 163). Pe o, si no co esponde a un
lími e, ni se ha con as ado a queológica-
men e su an igüedad, ¿como podemos ase-
gu a que o mó pa e de la cen u iación? Si
es u iésemos en e a una cen u iación bien
documen ada, pod ía acep a se quizás la
hipó esis de la adap ación opog á ica, pe o
si p ecisamen e la es i ución se basa espe-
cialmen e en ejes des iados del modelo eó-
ico, y en un e eno muy modi icado his ó-
icamen e ¿no debe íamos se más p uden es
en las conclusiones?
Lo mismo puede deci se de la supues a-
men e ecuen e exis encia de e o es de
mesu a po pa e de los ag imenso es (p. 79).
También me pa ece cues ionable la iden-
i icación en algunos e i o ios del age a ci-
inius, e i o io sin ines, sin mediciones, en
es e caso sin cen u iación. Pienso que me o-
dológicamen e es di icil demos a la no exis-
encia de una cen u iación en los e i o ios
que se mencionan como ejemplo, como los
au o es de ienden, pe o es que además los
au o es en an ellos mismos en con adicción,
al conside a que en es as á eas «los es udios
a queomo ológicos han demos ado la ine-
xis encia de epa os geomé icos» (p. 181),
a la ez que algo más adelan e, al e e i se al
e i o io de Ilu o —pa a ellos a ci inius—,
conside an que «es o no excluye que es as ie-
as no p esen en es igios de delimi ación
an igua, incluso con o mas o ogonales»
(p. 184), es uc u as o ogonales documen a-
das en el hallazgo de un lími e u al de s. IdC.
No deja de se pa adójico que es e lími e (Can
Sole e , Ma a ó), el único lími e u al oma-
no exca ado has a el momen o en Ca aluña
(y quizás en la península), consis en e en una
osa ec ilínea de 8 m. complemen ada con
una se ie de bocas de án o a plan adas cabe-
za abajo —siguiendo las indicaciones del ag i-
menso Sículo Flaco (Th. 106-107)—, apa-
ezca en un e i o io de inexis en es epa os
geomé icos. Los au o es no indican, además,
que an o el luga del hallazgo del lími e, como
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la o ien ación de la osa, coinciden con una
hipó esis de cen u iación de Ilu o plan eada
po el que es a eseña susc ibe, y que, sin se
e iden emen e ni concluyen e ni segu a, p e-
sen a un núme o de elemen os mo ológicos,
documen ales y a queológicos como mínimo
simila al de o as cen u iaciones p opues as
po el equipo mencionado. Sin i más lejos,
las mismas « ie as» an es mencionadas que
en el Pla de Ba celona se p oponen como limi-
es de cen u iación des iados del módulo eó-
ico, en Ilu o —a pesa que ambien coinci-
den con lími es eó icos o su o ien ación—
son an sólo ejes es uc u ado es de un age
a ci inales (p. 182).
No p e endo con es as líneas cues iona la
alidez global de es e abajos, que como he
indicado al p incipio cons i uye un buen a-
bajo de sín esis, pe o c eo debemos —los his-
o iado es del e i o io an iguo en gene al—
se más conscien es de nues as ac uales limi-
aciones, y no i más lejos de lo con as ado y
lo con as able. Aunque los es udios mo o-
lógicos han pe mi ido iden i ica y es udia
la exis encia de edes ca as ales omanas en
nume osos e i o ios, debemos e i a la en-
dencia a elabo a hipó esis que se basan an
solo en an e io es hipó esis, dando po demos-
ado algunos elemen os —como la misma
exis encia de la es uc u a ca as al— que
debe ían man ene se en el campo hipo é ico
en la mayo pa e de los casos.
Finalmen e, a ni el mo ológico, no pode-
mos ampoco deja de menciona la p o-
pues a de lec u a del b once de Ilici que apa-
ece en el abajo (p.38). C eemos que se a a
de una p opues a e ónea, no sólo po que
bajo mi pun o de is a el modelo plan eado
no esponde a la e dade a unción de esque-
le o de los lo es que enía la cen u iación,
sino po que se basa en una lec u a de la ins-
c ipción equi ocada, ealizada po J. Co ell,
que los au o es acep an. Así, J. Co ell leyó
en la l. 4 Supe es iug(e a) XL, mien as que
el es o de in es igado es, as la au opsia
di ec a, han leído Supe es iug(e a) XI, lec u a
que e iden emen e modi ica el sen ido del
b once. A pesa que el b once p esen a algún
de e io o, y que la di e encia en e la posi-
bilidad de de I o Lse ía mínima en el azo,
no c eemos que es a lec u a sea posible, no
sólo po que la au opsia pe mi e inclina se
más bien po la lec u a XI, como ecogen los
p ime os edi o es, sino po que una lec u a
XL es á ue a de luga , dada la c onología del
documen o. La di usión de los núme os sus-
ac i os en la epig a ía omana da a unda-
men almen e de época a do omana, e inclu-
so en onces en é minos muy educidos,
siendo sob e odo una adición humanís ica.
El p opio b once de Elche no los u iliza (l.
3, L IIII, y no IV), lo que no deja ía de se
so p enden e si acep ásemos la p opues a de
Co ell. Si se hubiese que ido indica 40 iuge-
a, se hubie a insc i o XXXX, y no XL. Un
buen ejemplo de ello lo hallamos en las
Leyes de U so, cuyo ex o o iginal no sólo
pe enece a un pe iodo c onológico simila ,
sino a un mismo con ex o his ó ico de un-
daciones coloniales, donde no exis e ejem-
plo alguno de nume al sus ac i o, mien as
que son di e sos los ejemplos de IIII, VIIII,
XIIII, CCCC e incluso XXXX. La in e p e a-
ción p opues a, pues, se basa en un cálculo
inco ec o de iuge a.
Po lo que espec a a las in e p e aciones
his ó icas de algunos enómenos, debemos
des aca el in e és p e e en e de los au o es
po el es udio mo ológico y desc ip i o del
paisaje an iguo, más que po su p opia lec-
u a his ó ica (y no me e ie o aquí a una
lec u a diac ónica del paisaje, como p opo-
nen los au o es, sino a la his o ia de las o -
maciones sociales que die on luga y explo-
a on ese paisaje). Es e in e és po des aca
el aspec o o mal y a queológico del paisa-
je an iguo se mani ies a en apa ados a nues-
o en ende poco igu osos, como cuando
al e e i se al enómeno de la epa ición de
ie as en época epublicana en la península
(p. 19-20, y pos e io men e p. 121-124), se
mezclan sin dis inción enómenos an di e -
sos como la deduc io de la colonia la ina de
Ca eya (171 aC), la hipo é ica epa ición
de ie as a una ciudad indígena como
G accu is (179 aC), las epa iciones de
ie as a cel íbe os ce ca de Colenda (98 aC),
o el es ablecimien o de colonos omanos en
166 Fa en ia 26/2, 2004 Ressenyes
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Ampú ias (43 aC). Conside a es os episo-
dios de mane a uni a ia supone p ecisamen e
menosp ecia lo que his ó icamen e es más
signi ica i o pa a odos ellos: analiza la di i-
cul ad que compo a pa a Roma compagi-
na la ges ión global de un e i o io p o-
incial, some ido y undamen almen e
pe eg ino, con los in e eses plan eados po
sus p opios ciudadanos en el con ol y explo-
ación de es as á eas p o inciales, en la que
la di usión de los condiciones ju ídicas p i-
ilegiadas ue escasa y limi ada. En o as
palab as, ¿podemos habla de o mas de pai-
saje sin en a en las o mas de p opiedad?
¿Las condiciones de posesión de la ie a y
de los ecu sos p o inciales, a su ez que las
elaciones sociales de p oducción que de
aquí se desp enden, son ob iedades pa a un
es udio a queomo ológico?
Tambien algunas in e p e aciones his ó-
icas, undamen adas a a és de escasos
da os a queomo ológicos, nos pa ecen como
mínimo a iesgadas, como po ejemplo la
p opues a de un asen amien o de colonos po
pa e de T. Semp onio G aco en Ta aco
basándose en la ci a de Li io (XL, 39) (p.
122), o un hipo é ico asen amien o de e e-
anos de Pompeyo en Ile da, Osca, y
Calagu is, que no se undamen a en ningu-
na da ación ni a queomo ológica ni senci-
llamen e a queológica (p.175). Ni la p omo-
ción de una ciudad a colonia es sinónimo de
deduc io y cen u iación, ni los e e anos i á-
licos y omanos se asen a on en p o incias
de mane a an sencilla, especialmen e an es
de Césa . En es a misma línea, y sólo desde
es e plan eamien o o mal, puede a i ma se,
como indican los au o es, que «Todo pa ece
indica que la polí ica de ocupación del e i-
o io espondió a los mismos p incipios que
ue on u ilizados un siglo an es en la con-
quis a de I alia» (p. 124), e i iéndose a una
polí ica de undaciones coloniales y cons-
ucción de ías en Hispania en el s. II aC
que, desde mi modes o pun o de is a, poco
iene que e con el caso i aliano.
En esumen, c eo que la ob a debe des-
aca se po el es ue zo pedagógico y de sín-
esis que se ealiza en la p esen ación de los
es udios sob e la a queología del paisaje, la
desc ipción del co pus documen al exis en-
e, y un eplan eamien o necesa io de la dis-
ciplina, pe o c eo que es e eplan eamien o
debe ealiza se a a és de una mejo pon-
de ación de los es udios ealizados, una
mayo p udencia en algunas in e p e acio-
nes, y inalmen e un abajo más p o undo
en el análisis his ó ico de las sociedades an i-
guas.
O iol Oles i i Vila
Uni e si a Au ònoma de Ba celona
Ressenyes Fa en ia 26/2, 2004 167
Ha apa egu ecen men a la col·lecció del
Co pus Ch is iano um, en la se a
Con inua io Mediae alis, el olum XXIX de
les Ob es lla ines de Ramon Llull, en el qual
són edi ades les ob es esc i es pel Doc o
Il·lumina el 1290, és a di , l’A s ama iua
boni (Mon pelle , agos de 1290), la Tabula
huius a is i les Quaes iones quas quaesiui
quidam a e mino (1290 ?). La p ime a i
la segona d’aques es ob es són edi ades i p e-
RAIMVNDI LVLLI OPERA LATINA. 46-48.
A s ama iua boni e Quaes iones quas quaesiui quidam a e mino .
Edide un Ma a M.M. Romano e F ancesco San i. Tu nhou . B epols
Publishe s. 2004.
[In: CORPVS CHRISTIANORVM. Con inua io Mediae alis CLXXXIII.
DOCTORIS ILLVMINATI RAIMVNDI LVLLI OPERA LATINA CVM CVRA
ET STVDIO INSTITVTI RAIMVNDI LVLLI IN VNIVERSITATE
FRIBVRGENSE BRISIGAVORVM AD FIDEM CODICVM MANV
SCRIPTORVM EDITA. TOMVS XXIX. Tu nhou (B epols Publishe s) 2004].
Fa en ia 26-2 001-175 26/4/05 09:34 Página 167