Fa ia (2003, 314) eincide en su explíci a acusación de al a de é ica, de desho-
nes idad y de plagio con a mi a ículo «Aspec os de la mo ología de los o man es
segundos de los compues os de ipo onomás ico en la lengua íbe a» publicado en
Fa en ia 23/1. Na u almen e, de acue do con el de echo in e nacionalmen e eco-
nocido (y que a añe a oda publicación pe iódica), he en iado un ex o de éplica con-
a és a y sus o as «c í icas» inexac as1, pe o el Ins i u o Po ugués de A queología
no ha que ido publica lo. Ni siquie a me ha espondido cuando les he p opues o
que sugi ie an alguna «solución amis osa» al e na i a. Pe o sí que han pe mi ido al
coo dinado de su e is a, el licenciado en His o ia S . An ónio Fa ia, eincidi e
in ensi ica sus descali icaciones (Fa ia 2003, casi una monog a ía con a mí). An e
es a so p enden e conduc a, he solici ado a la edacción de Fa en ia que me pe -
mi ie an esponde al menos a lo que a ec a al a ículo publicado en la misma,
pues o que no sólo supone un insul o a mi abajo, sino ambién a la se iedad y
compe encia de la edacción de Fa en ia2.
Resul a que Fa ia acos umb a a exigi que le a ibuya la pa e nidad de p o-
pues as mías (o de o os) an e el más mínimo pa ecido, así como a usa la alacia
pseudo-lógica de que odo lo que no a ibuya exp esamen e a o o implica que lo
es oy ei indicando pa a mí mismo, incluso cuando indico explíci amen e pa i
de los abajos de Un e mann o de Quin anilla (así Rod íguez Ramos 2002b, 15 y
25). Tampoco le ha impo ado el que yo indique que cojo los da os de los com-
pues os que conside o álidos de mi índice c í ico (Rod íguez Ramos 2002a) en
el que ci o a Fa ia amplia y exp esamen e como una de las uen es p incipales3
1. Pa a una e u ación más comple a y de allada de las c í icas de Fa ia, éase en la Ibe ian Epig aphy
Page, en la página h p://www.webpe sonal.ne /j / e u a ion.h m.
2. Aunque en un a ículo p e io (Rod íguez Ramos 2002b) —cuya lec u a ecomiendo enca ecida-
men e, pues e idencia la eno me di e encia que sepa a mi me odología de los abajos de Fa ia—
ya había incluido algunas espues as a lo que po en onces sólo e an insinuaciones, la no ec i icación
de Fa ia, su desmesu ada ag esi idad y su insis encia en la descali icación me obligan a se más cla o.
3. Rod íguez Ramos 2002a, 252: «Los comen a ios que he añadido son b e es, pues o que no he
conside ado un obje i o el es ablecimien o de una e e encia bibliog á ica ex ensa , ni una discu-
sión exhaus i a. Po el mismo mo i o he p escindido de la c í ica sob e algunos é minos que han
sido publicados como onomás icos pe o que no co esponden obje i amen e a los da os disponibles
en la ac ualidad. Pa a aspec os me odológicos y e e encias comple as me emi o, na u almen e,
Fa en ia 26/2, 2004 157-162
Respues a a las acusaciones hechas
po An ónio Ma ques de Fa ia con a mi a ículo
publicado en Fa en ia 23/1
Jesús Rod íguez Ramos
Fa en ia 26-2 001-175 26/4/05 09:34 Página 157
(incluso gen ilmen e silenciando mi opinión sob e sus ca encias me odológicas),
ni el que los lis ados que concluyo sean an adicalmen e di e en es a las p opues-
as de Fa ia que p ecisamen e po ello me ha cali icado a ias eces de igno an e,
de eleidoso y de o as lo i u as po el es ilo.
De es a mane a, espec o a Rod íguez Ramos (2001, 17), Fa ia me acusa de
plagia le lo que digo sob e el in ijo -ike-, en especial sob e el análisis que esc i-
bía ai (u)-ike-(i)l un, acusándome cla amen e de ilegi imidad y de al a de é ica.
Pe o la ealidad es que lo yo decía en ese a ículo no ha sido p opues o NUNCA po
Fa ia.
En dicho a ículo especulaba con la posibilidad de que exis iesen casos en que
los dos in ijos composicionales iden i icados po Un e mann -i- y -ke- apa eciesen
ambos a la ez y lo dije exp esamen e así (Rod íguez Ramos 2001, 9, líneas 21-
26). P oponiendo seis posibles casos de los que no conside aba ninguno segu o:
«son pocas sus apa iciones».... «de 0 a 6 las de -ike-» (Ibid. 17, línea 10s.). De es a
mane a yo cla amen e p oponía un posible análisis ai (u)+i-ke+(i)l un con dos o -
man es de compues o y dos in ijos, que, po desg acia, simpli iqué en la no ación
como ai (u)-ike-(i)l un así como simpli iqué en ocasiones la mención exp esa a
ambos in ijos llamándolo simplemen e «in ijo -ike-». Sin emba go, has a al pun o
lo analizaba como dos elemen os que plan eaba que había la posibilidad («algunos
débiles indicios») de que la -i en ealidad uese elacionada con el p ime elemen-
o, mien as que la ke- se elacionase con el segundo (Rod íguez Ramos 2001, 17,
líneas 14-26)4. No hay, pues, ninguna posibilidad de con usión en mi ex o.
Pues bien, Fa ia en múl iples a ículos ha p opues o e un compues o i-
memb e con la misma no ación, pe o en la que ike se ía el o man e onomás ico
conocido (el mismo que en ike-a in o us a -ike). Eso no es lo que yo analizo y
Fa ia sabe pe ec amen e que yo no c eo siquie a demos ada la exis encia de com-
pues os imemb es5, pe o u e que explici á selo en mi b e e espues a inicial
(Rod íguez Ramos 2002b, 19s). Pe o aho a p esen a como p ueba de ini i a con-
a mí el que supues amen e en dos iejos a ículos suyos ya lo había in e p e ado
como in ijo («in ixo»), dando o almen e po supues o que e iden emen e yo cono-
cía esas dos excepciones en su doc ina6, cu iosa p e ensión si se iene en cuen a el
158 Fa en ia 26/2, 2004 Jesús Rod íguez Ramos
a los abajos de Un e mann; ambién pueden consul a se los minuciosos lis ados pa ciales de ono-
más icos de los di e sos a ículos de Fa ia.» . Obsé ese asimismo que po e o en dicho índice y
en Rod íguez Ramos 2001,9, se a ibuye a Un e mann la idea de que puedan apa ece los in ijos
-i- y -ke- a la ez, en ez de a mí (e a mi equi ocada imp esión). Tales son mis ansias de a ibui -
me mé i os.
4. En la ac ualidad conside o más p obable la in e p e ación de Un e mann de que aquí enemos una
al e nancia ai u/ai i, sin que se haya p oducido asimilación alguna, po lo que el análisis co ec-
o se ía ai i+ke+(i)l un de acue do con lo a gumen ado pa a el segundo o man e en 2002b, no a
23.
5. La a i mación camu lada de elogio de que yo ehabili o el ca ác e de an opónimo único de kai-
su a bi an «o que a á do mesmo un imemb e» (Fa ia 2003, 321) es jus amen e lo con a io de
lo que expongo, pe o no es la p ime a ez es o sucede en sus a ículos.
6. Fa ia (2003, 314) a i ma ca egó icamen e que es o con ie e a mi espues a «uma ilegi imidade i e-
agá el». En jus a co espondencia, pe mí aseme conclui que Fa ia no pod á alega desconocimien o
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ca ác e poco legible de sus a ículos, epe i i as acumulaciones de apos illas inco-
nexas. Aun así, esul a que al comp oba sus e e encias, Fa ia nunca habla de in i-
jo alguno sino que incluso p esen a ejemplos como kanan-ike que excluyen dicha
in e p e ación, po lo que ancamen e cues a en ende que no se a e aquí del o -
man e ike.
Sólo mi ando con calma se e que los iden i ica con los pá a os 524 y 529 de
los MLH, III,1 que hacen e e encia a los su ijos de «declinación» (el su ijo -ke
con su a ian e -ike) y que cualquie a que en ienda de epig a ía ibé ica sabe que nada
ienen que e con los in ijos composicionales (co espondien es a los pá a os 612
y 613 de los MLH III,1). De ello esul a que su ase e ación ac ual de que en dichos
a ículos p opugna que es un «in ixo» esul a se alsa.
Cu iosamen e, yo nunca he p esen ado los análisis de uso conjun o de ambos
in ijos como algo segu o ni como un descub imien o me i o io, p esen ándolo siem-
p e como una posible ex apolación de los in ijos descubie os po Un e mann.
Fa ia pa ece e en ello algo muy impo an e e insis e en a ibui se el supues o
g an mé i o, pese a que él nunca ha p opues o lo que yo suge í y sin moles a se en
explica qué es lo que p oponía ni en dicho pá a o ni en dicho a ículo. Es asi-
mismo desag adable que al acusa me de plagio me p esen e como acep ando áci-
amen e an o sus análisis imemb es, como aho a el de la p esencia de su ijos de
declinación den o de los compues os y o os, pues o que ni siquie a me pa ecen
c eíbles y desde luego no es oy ni emo amen e de acue do con lo que uno se
encuen a cuando se lee el ex o que él dice o insinúa que he plagiado. Since amen e,
me hacen sen i como si a un egip ólogo le acusasen de habe plagiado a on
Daniken y sus an asías sob e los ex a e es es haciendo pi ámides.
Pe o Fa ia a incluso más allá. Me acusa de que e silencia que son «suyos»
o os mé i os que eclama espec o a ai ikel un (Fa ia 2003, 314). Asegu a no sólo
que en es e é mino Un e mann no hab ía iden i icado el o man e ai u, sino que ha
llegado a nega explíci amen e (Fa ia 2000, 125) que Un e mann conociese es e
o man e en los MLH III. Su p esunción se basa en que en el lis ado p incipal
Un e mann uni ica las a ian es ai i y ai u bajo la e ique a de ai i, ol idando muy
con enien emen e que los ejemplos que Un e mann da son ai ikel un, pe o ambién
ai ulki, ai u y ai ubas7(p. 209). Pe o esul a que de hecho Un e mann sí que lo
llama exp esamen e «das PN.-Elemen ai u (5)» (p. 236), po lo que ni siquie a la
a gucia de Fa ia se sos iene. Un e mann na u almen e conocía el o man e ai u y
lo había ejempli icado con ai ikel un, po más que Fa ia se empeñe en nega lo
pa a au o-a ibuí selo. Pa ece que pa a Fa ia cambia la e ique a de un mismo o -
Respues a a las acusaciones hechas po An ónio Ma ques de Fa ia… Fa en ia 26/2, 2004 159
del abajo de los demás sob e los con a-ejemplos (que no acusaciones) que le expuse, como su
« edescub imien o» de las iden i icaciones de signos me idionales de Un e mann (Rod íguez
Ramos 2002b, no a 2), e o que no co igió siquie a en su ex ensa eseña a los MLH III (Fa ia
1991).
7. Desde la eseña a MLH III,1 Fa ia (1991) «descub e» la posible lec u a ai ubas, pese a que se
encuen a ya con idén ico plan eamien o (y análisis) p ecisamen e en el MLH III,1 (!), pe o am-
bién en el MLH I, (con e e encia a Bel án 1942!!) y como lec u a segu a ya en el p opio í ulo de
Ma eu 1982.
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man e con los mismos ejemplos es pa en a un descub imien o, mien as que deci
algo o almen e dis in o, pe o supe icialmen e simila a algo suyo es un ale oso
plagio.
Fa ia (2002, 130) ha insinuado ambién que en mi a ículo le había plagiado la
iden i icación del p e o man e be- (el cual yo deducía a pa i de los da os es a-
dís icos8), asegu ando que ya había sido descubie o po él en Fa ia 1994, 69. El
p oblema, como de cos umb e, es que es o es inco ec o: al comp oba su e e-
encia sólo encon amos una se ie de ano aciones con sus ípicos análisis inco-
ec os que no demues an nada y que, incluso si lo demos a an, en onces se a-
a ía de o o p e ijo be-.
Mi p opues a, sob e la que como de cos umb e Fa ia no explica absolu amen-
e nada, a sob e p e o man es pa a la o mación (o habili ación) de o man es que
son de uso exclusi o como segundo elemen o de compues o. Fa ia (que no ha hecho
análisis es adís ico alguno ni ha publicado ningún índice de o man es) en su au o-
p oclamado an eceden e se basa sólo en sie e compa aciones mal analizadas. De
sus sie e p esun os casos de o man es c eados po la adición de be-, esul a que
«mis e iosamen e» sólo hay dos de posición segunda exclusi a (be an y belau ).
Mien as que bekon y el supues o beko son de posición inicial exclusi a, la única
apa ición de be a ´es como p ime o man e, bekine no es un o man e pe o en
su e e encia es p ecisamen e inicio de palab a y be iki no sé ni de dónde se lo ha
in en ado (no da las e e encias). Es simplemen e incompa ible con mi p opues-
a. Si la «p opues a» de Fa ia esul a e se co ec a (cosa que ancamen e me so -
p ende ía mucho), la mía queda ía e u ada. Tal es la di e encia en e ambas. Fal a
que Fa ia explique cómo dos hipó esis mu uamen e excluyen es pueden ene una
elación de iden idad.
Conclusión
És a es sólo una demos ación de lo absu do e injus i icable de las acusaciones y des-
cali icaciones de Fa ia con a mí espec o a mi a ículo en Fa en ia 23/1, espon-
de odas las demás se ía sumamen e la go y es algo que debe publica se en la
e is a de Fa ia; pues lo que esc ibe no son comen a ios cien í icos, sino explíci as
descali icaciones mo ales basadas en a i maciones no e aces y absu dos so is-
mas. En odo caso, debo ad e i al lec o del hecho de que las e e encias que hace
(y p e isiblemen e siga haciendo) Fa ia sob e mí y sob e el con enido de mis a í-
culos no son iables; que en sus a ículos no sólo se ie en acusaciones con a mí
demos ablemen e alsas, sino que el con enido de mis abajos y de mis p opues-
as se menciona sesgado, mal eseñado y mal in e p e ado, dándose una imagen
inco ec a y engañosa del mismo.
160 Fa en ia 26/2, 2004 Jesús Rod íguez Ramos
8. Es inacep able que dude de la base de mi p opues a, pues es e iden e que mi conclusión es una
me a inducción a pa i de un pione o análisis es adís ico, condi io sine qua non pa a pode p esen a
una p opues a como la mía.
Fa en ia 26-2 001-175 26/4/05 09:34 Página 160
Pos sc ip um
Aye (23-IX- 04) encuen o en in e ne ecién salido a la luz el núme o 7/1 de la
Re is a Po uguesa de A queologia con un nue o a ículo de Fa ia «C ónica de
onomás ica paleo-hispânica (7): ezen as e cinquen a obse ações a Jesús Rod íguez
Ramos» (p. 273-315). En él insis e en acumula «da os» equi ocados e in e p e-
aciones o ice as sin la más mínima ec i icación, así como explíci as descali i-
caciones que ebasan el lími e de cualquie buena educación. Sus «inexac i udes»
llegan a lími es su ealis as: ¿que yo me p esen o como el descub ido de un nom-
b e aiuniCa bi ? (p. 277, nº 17), pe o si ni siquie a lo he p opues o. Ya no le bas a
con p esen a me de endiendo los compues os imemb es (??) sino que aho a ade-
más me acusa de que e oba le la idea de su exis encia (p. 291, nº 133), idea que
po cie o no es suya. ¿Cómo se jus i ica que llegue a denuncia me po no ci a sus
a ículos espec o a banieka ´se (p. 292, nº 138), silenciando que en mi ex o lo
indico explíci amen e como una idea de Fa ia que ni siquie a apoyo? Ci a de o ma
epe i i a, incluso haciendo un es ibillo, los lis ados ab e iados de dos abajos
míos di ulga i os, como supues a p ueba de que en onces no conocía al o cual
cosa. También des aca la ausencia de a gumen ación en sus 210 p esun as ec i i-
caciones a mis in e p e aciones. En e ellas, en su a i mación de que igno o que el
lusi ano Αστολπας se ía un íbe o con el o man e bas´(p. 303, nº 24), esul a ina-
cep able que en es e a ículo an «exigen e» se ol ide eseña (y no es la p ime a ez)
que ha omado al e ónea idea de Paloma Lapesa (1957). Po lo demás, cualquie
helenis a es conscien e de los p oblemas de *Αστολπας / Αστολπαν (¿hay que
menciona Αννιβας / Αννιβαν?). Fa ia hace una ex ensa (pe o sesgada) his o ia
de los an eceden es de la si uación pa a p esen a se como una íc ima, pe o no
encuen o ninguna mención a que se me ha negado mi de echo de éplica en su
e is a, ni siquie a a que exis an mis éplicas.
Fa ia u iliza el «silogismo» de que odo aquello que en una ase de e minada
no a ibuya a o o me lo es oy a ibuyendo a mí mismo y así condena como una
inmo alidad a mi lis ado en Cypsela 14. Pe o es e es un lis ado eno me en el que,
como hemos is o en la no a 3, exp esamen e indico que pa a e e encias comple-
as se consul en los abajos de Fa ia (ampliamen e ci ados en la bibliog a ía) y
que siemp e p esen o como un «índice c í ico», lo que implica un ca ác e de ee-
aluación de los da os. Po ello su in e p e ación (en la que se basa la o alidad de
su a ículo) es li e almen e inadmisible. El p oblema es que Fa ia no dice que la
a ibución exp esa que hago de él le pa ezca insu icien e, sino que silencia po
comple o su exis encia. ¿Po qué?
Pe o lo que ealmen e demues a has a qué pun o engo la azón es que, aunque
Fa ia ci a mi página web pa a sesga una ase mía, en las 42 páginas que me dedi-
ca, no es capaz de esponde , ni de discu i , ni de eba i los con unden es a gu-
men os de la misma y de los ex os de éplica que en ella incluyo. No es po al a
de ganas. Has a él sabe que no se puede.
Respues a a las acusaciones hechas po An ónio Ma ques de Fa ia… Fa en ia 26/2, 2004 161
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