Un tebeo de la antigüedad : una nueva interpretación del texto latino del mosaico de Fuente Álamo, Puente Genil (Córdoba)
Abstract
La finalidad de este artículo es el estudio de una nueva interpretación del texto del mosaico de Fuente Álamo (Puente Genil, Córdoba), en cuyo interior se hallan huellas de un latín presumiblemente erótico e íntimamente ligado al correlato de las imágenes.
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Resumen La finalidad de este artículo es el estudio de una nueva interpretación del texto del mosaico de Fuente Álamo (Puente Genil, Córdoba), en cuyo interior se hallan huellas de un latín presumiblemente erótico e íntimamente ligado al correlato de las imágenes. Palabras clave: epigrafía musiva, latín erótico, iconografía. Abstract The aim of this paper is to produce a new interpretation of the text of the mosaic from Fuente Álamo (Puente Genil, Córdoba), in which Latin traces, thought to be erotic and closely linked to the correlation of images, can be found. Key words: mosaic epigraphy, erotic Latin, iconography. Cum depilatos, Chreste, coleos portes et vulturnio mentulam parem collo et prostitutes levius caput culis… (Marcial IX, 27.1-2). El mosaico, que actualmente se encuentra en el Museo Municipal de Córdoba, estaba situado en una habitación cruciforme de la uilla romana de Fuente Álamo, a siete kilómetros de Puente Genil, en la provincia de Córdoba; dicho mosaico está compuesto por un espacio cuadrangular, en cuyos lados se unen ábsides semicirculares, de los que tan sólo dos, se encontraron completos. ¿Por qué resulta peculiar, entonces, dicho mosaico? El mosaico en sí posee una cualidad muy importante a destacar: la asociación del texto a la imagen. De modo que nos encontramos ante un texto dialogado, y no ante la sencilla inscripción que nos ofrece el conocimiento de los personajes a través de la enumeración de sus nombres, como ocurre por ejemplo en otros mosaicos1. 1. Como es el caso del friso de la casa de Menandro en Pompeya, del mosaico de la casa de Menandro en Mitiliene, o el mosaico de Ulpia Oescus, que ilustra el Αχιοι de Menandro. Faventia 23/2, 2001 111-127 Un tebeo de la antigüedad: una nueva interpretación del texto latino del mosaico de Fuente Álamo, Puente Genil (Córdoba) Mª Jesús Caballer González Universitat de València. Departament de Filologia Clàssica [email protected] Data de recepció: 13/12/2000 Faventia 23/2 001-179 23/11/2001 15:50 Página 111
El texto dice así: 1er ábside: 2º ábside: 3er ábside: SU/ CERBIO ET TUERE SUMA SELVAM E FILI GERIO / VALE E IMPOR/TUNA GRAVE[M]2 SUBDUC / TE PATER TIMIO NE VECTE / FRANGA UXOR / MASTALE AI MISE/RA DECOLLATA / SO Una posible traducción podría ser la siguiente: 1er ábside: «—Soy Cervio. ¡Ay Gerión, hijo mío, adiós! —¡Quítate de ahí debajo, padre!» A lo que la esposa Mastale añadiría: «—¡ay, pobre de mí, descapullada me quedo!» 2º ábside: «—¡También ten cuidado con la boca! —¡Ay, qué pesada (es)! —Tengo miedo de que se me vaya a romper la palanca3» 3er ábside: «—Selva —Pesada (o pesado)». A. La primera escena del primer ábside representa un combate entre los pigmeos y la grulla. Esta escena ilustra un intercambio de réplicas entre un padre pigmeo (Cervio) que lucha con el ave, y su hijo (Gerión) que corre a ayudarle. Y ello, en presencia de otro personaje, la supuesta mujer del jefe de familia (Mastale). Desde el punto de vista lingüístico, conviene destacar lo siguiente: 1. En la primera línea se puede observar la caída de las consonantes -my -sen posición final. Tendencia ésta bastante generalizada ya desde el s. III aC, en el caso de la -m, dependiendo, en la mayoría de los casos, de la fonética sintáctica, si tenemos en cuenta el testimonio de Quintiliano en su Inst., IX, 4.404. Tendencia 112 Faventia 23/2, 2001 Mª Jesús Caballer González 2. Este segundo término no se aprecia claramente en la actualidad, pero en las fotografías de Janine LANCHA, Un mosaico con Inscripciones, Puente Genil (Córdoba), Publications de la Casa de Velázquez, Série Études et Documents, III, Madrid, 1987, p. 33, se aprecian con nitidez. El profesor Gómez Pallarès apunta otra posible lectura: [---]selvam / [---]rave, GÓMEZ PALLARÈS, J., Edición y comentario de las inscripciones sobre mosaico de Hispania. Inscripciones no cristianas, Roma, 1997, p. 82-87. 3. Esta última línea también se podría traducir como: «Tengo miedo de que me rompa la palanca». 4. Atque eadem illa littera, quotiens ultima est et vocalem verbi sequentis ita contingit ut in eam transire possit, etiam si scribitur, tamen parum exprimitur, ut multum ille et quantum erat, adeo ut Faventia 23/2 001-179 23/11/2001 15:50 Página 112
también, bastante generalizada, en el caso de la -s, que, si bien depende de factores morfológicos, fluctúa ya en inscripciones arcaicas, pese a que a partir del s. IaC, más exactamente después del senatus-consultum de Bacchanalibus del 186 aC, se restablece generalmente la -s5en la desinencia -us, así como también en los demás casos de -sen posición final. 2. Los ejemplos de -ben vez de -v- (= w) son frecuentes también y no faltan en inscripciones: se encuentra, por ejemplo, Flabius para Flavius6; en Pompeya 2837, 2840 βειβιω para Vibio. A partir del s. IdC, -by -vse confunden, en muchos casos. Aún se distinguen en la mayor parte de la Romania7. 3. En la segunda línea encontramos la interjección ei (hei), que expresa dolor acompañando a los dos vocativos que le siguen. Nos decantamos a pensar que se trata de esta interjección, antes que la propuesta por el Prof. Daviault8, siguiendo al prof. Gómez Pallarès9. Para la grafía -ipara -yen lengua común obsérvese los ejemplos facilitados por Väänänen10. 4. En la penúltima línea se encuentra la interjección griega ai, que es empleada una sola vez en latín por Ovidio Met. 10.21511. Hay que observar el posible doblete (utilización de -a por -e) para la interjección latina ei (hei) que expresa dolor, y que se emplea normalmente con el adjetivo miser, -a, -um, sobre todo en los poetas dramáticos, líricos y elegíacos. Hay que notar que en las obras de Plauto y Terencio esta interjección está reservada a los hombres12 y que es Afranio13 —con su ei miserae mihi— quien ofrece el primer ejemplo femenino de este uso. Encontramos un doble tratamiento de esta interjección en las líneas dos (también en la segunda línea de segundo ábside) y cinco, al igual que el tratamiento del doblete sum/som, es curioso observar que las variantes vieUn tebeo de la antigüedad Faventia 23/2, 2001 113 paene cuiusdam novae llitterae sonum reddat. Neque enim eximitur, sed obscuratur, et tantum in hoc aliqua inter duas vocales velut nota est, in ipsae coeant («En efecto, esta misma letra, cada vez que está en posición final y le sigue una vocal de la palabra siguiente puede pasar a ésta, en cambio si se escribe, no obstante se representa, como por ejemplo en multum ille y quantum erat de tal forma que casi reproduce el sonido de esta última letra. Sin embargo no se suprime, sino que se pronuncia más débilmente y, solamente en este caso, ha sido representada entre dos vocales, para que no se unan en una misma»). 5. Cf. VÄÄNÄNEN, V., Introducción al latín vulgar, Madrid, 1988, p.127. 6. Cf. DESSAU, H., Inscriptiones latinae selactae, Berlín, 1916 (reimpr. 1962), III, 2, p. 809. 7. Cf. Väänänen, V., op. cit., p. 102. Cf. GRANDGENT, C.H., Introducción al latín vulgar, Madrid, 1991, p. 201. 8. Cf. DAVIAULT, A., Un mosaico con Inscripciones, Puente Genil (Córdoba), Publications de la Casa de Velázquez, Série Etudes et Documents, III, Madrid, 1987, p. 56. 9. Cf. op.cit., 1997, p. 82-87. 10. Cf. Le latin vulgaire des inscriptions pompéiennes, Berlín, 1966, p. 32. 11. Cf. v. 215-216: […] ipse suos gemitus foliis inscribit et aiai / flos habet inscriptum, funestaque littera ducta est («...Él mismo escribe sus gemidos en las hojas y ay! ay! La flor lo tiene inscrito, y la funesta carta ha sido remitida»). 12. Cf. Thesaurus Linguae Latinae, s.v. «Ei», V, II, 299, p. 69-70; RICHTER, P., «De usu particularum exclamativarum apud priscos scripturos latinos», W. Studemunds Studien, Berlín, 1890, p. 460-473. 13. 394 Ribbeck = 394 Daviault, en DAVIAULT, A. Comoedia togata, Fragments, París, Belles Letres, 1981. Faventia 23/2 001-179 23/11/2001 15:50 Página 113
nen dadas cuando se ponen en boca de una mujer, aunque este hecho es difícil de probar. 5. En la última línea se observa el término som, del cual cabe notar el doble tratamiento de sum (su/so) en la misma inscripción, según se encuentre o no en posición enclítica. Esta fluctuación demuestra la tendencia a la apertura de la -ucerrada cuando no se apoya sobre una consonante14. Es evidente que se trata de un latín eminentemente vulgar, dadas las características que se observan en él: a) Enmudecimiento de las consonantes finales, sobre todo la -m, que es sistemático en este conjunto de inscripciones, en el que de siete posibles finales en -m sólo aparece una (seluam). b) La confusión de la semivocal -u- (= w) y de la -b-. c) La transformación de ípsilon en -i-. d) Respecto al cambio de -ŭen -ŏ-, cuya reaparición algunos filólogos colocan en el siglo III dC, podría servir como indicio cronológico para averiguar la contemporaneidad de la inscripción y del mosaico, es decir, la fecha tardía del texto; sin embargo Bourciez15 fecha la transformación a partir del siglo III dC, y Väänänen16 prefiere datarla hacia finales del siglo III dC. Por su parte, Carnoy17 se negaba a opinar y Mohl18 no creía en la teoría fonética según la cual habría una evolución -ŏ> -ŭ> -ŏ. También la onomástica que aparece en el mosaico plantea cuestiones que nos hacen reflexionar. Así, los nombres de dos de los personajes se encuentran dentro del diálogo, mientras que la identidad de la uxor Mastale —como suele ser frecuente en la iconografía de escenas con personajes— se da aparte: como una información más. El nombre que recibe el padre, Cervio, aparece en textos literarios19, pero de su uso en las inscripciones hay numerosos ejemplos procedentes de todas las partes del Imperio20 y, sobre todo, de la Bética21. 114 Faventia 23/2, 2001 Mª Jesús Caballer González 14. Cf. MANIET, A., La phonétique historique du latin dans le cadre des langues indoeuropéennes, París, 1975, p. 142. 15. Cf. BOURCIEZ, É., Eléments de linguistique romane, París, 1967, § 50, 4. 16. Cf. op. cit., p. 81. 17. Cf. CARNOY, A.J., Le latin d’Espagne d’après les inscriptions, Bruselas, 2ª ed., 1906 ( = reimpr. Hildesheim, 1971), p. 51. 18. Cf. MOHL, F.G., Introduction à la chronologie du latin vulgaire, París, 1899 ( = reimpr. Ginebra, 1976), p. 231 19. Cicerón en sus Verrinas 6, 114, señala a un Cervio legado de Verres en Sicilia; Horacio designa con este nombre a dos hombres: el primero ha dejado el recuerdo de un individuo vengativo y buscapleitos (Sat. 2, 1.47) y el segundo es el compañero del satírico que cuenta la famosa fábula del ratón urbano y del ratón rústico (Sat. 2, 6.77). 20. Cf. Thesaurus Linguae Latinae, Onomasticon, s.v. «Cervius», II, 351, p. 50-78. 21. Cf. CIL II, 1940, donde están atestiguados dos Ceruii que vivieron en la época de Trajano: Ceruius Honoratus Ostorianus Rufus y Gaius Ceruius Quintianus (cf. GONZÁLEZ, J., Inscripciones romanas de la provincia de Cádiz, Cádiz, 1982, nº 76, p. 52-53). Faventia 23/2 001-179 23/11/2001 15:50 Página 114
El nombre del hijo, Gerio22, salvo en esta inscripción, sólo aparece en la mitología23: se sabe que Gerión es un gigante de tres cabezas, cuyo cuerpo era triple hasta la cadera. Por orden de Euristeo, Heracles fue a Eritia a robarle los bueyes al gigante. Eritia era la isla roja situada en Hispania, frente a la desembocadura del río Tartesos (el Guadalquivir)24, de modo que, en esta parte del mundo, es donde el mito geriónico tuvo más resonancia25. Esto nos puede indicar, y de hecho indica, que las personas que frecuentaban esta sala de cuatro ábsides decorados veían figuras de pigmeos identificadas por nombres que ellos conocían perfectamente y que podían reconocer. Por lo que respecta al nombre de la uxor hay que decir que se trata de un hápax que no tiene nada de hermético: es una transcripción latina de una palabra griega femenina26 derivada de µαστς ‘seno, teta, pechuga’, término que corresponde, más o menos, al latino mammeata ‘pechugona’27. El musivario ha representado a la uxor con todos sus atributos bien prominentes, como su nombre nos indica. Cabe añadir que la mujer de pecho abundante ya había sido un tema profusamente tratado por los poetas, especialmente por los cómicos28. Efectivamente se está ante tres nombres parlantes, que intentan, cada uno con sus connotaciones, ridiculizar a la persona que individualizan. El aplicado al hijo, Gerión, nombre de gigante aplicado a un pigmeo enano conlleva una intención satírica. El nombre antifrástico contribuye a acentuar la pequeñez del pigmeo, lo que, Un tebeo de la antigüedad Faventia 23/2, 2001 115 22. Gerión: la inscripción lleva la grafía Gerio con desinencia cero, habitual en latín en los temas con nasal, en vez de la transcripción del griego Geryon, como encontramos por ejemplo en los nombres plautinos Cario (Mil.), Palaestrio (ibid.), Saturnio (Pers.), Thesprio (ibid.), Cityrio (Cas.) o Congrio (Aul.). Podría darse el caso de que estemos ante una copia defectuosa del nombre Gario (CIL XIII 173), pero este nombre raro sólo aparece una sola vez sobre una estela de Maguncia (cf. NESSELHAUF, H.; LIEB, H., Dritter Nachtrag zu CIL, XIII, Berlín, 1969, nº 173, p. 188). 23. Julia-Pralon, de la Universidad de Provenza, que realizaba la tesis de Estado sobre las estelas funerarias de la España romana, aseguraba que este nombre no lo había visto en ninguno de los muchos monumentos que había examinado. Cf. Daviault, op. cit., p. 58. 24. GRIMAL, P., Diccionario de Mitología griega y romana, Barcelona, 1994, p. 213. También en ROSCHER, W.H., Lexicon, s.v. «Geryoneus», 1630. 25. Cf. Estrabón 3, 2.11 y 3, 5.4. La localización ibérica está igualmente atestiguada en Heródoto 4, 8 y Hesíodo Theogonía, 287-294. Cf. LIOU-GILLE, B., Cultes héroïques romains. Les fondateurs, París, 1980, p. 18-34. 26. La epigrafía paleocristiana mantiene vivo el recuerdo de un masculino Mastalo (= Mastalus?), De ROSSI, G.B., Inscriptiones Christianae urbis Romae, Roma, 1935, II, 6334: Spesindeu et frater Mastalo depositi («Depositados Espesindeo y su hermano Mastalo»). 27. Podemos comparar la formación parecida del nombre Spatale, atestiguado en las inscripciones a partir de Augusto (cf. SOLIN, H., Die griechischen Personennamen in Rom. Ein Namenbuch, BerlínNueva York, 1982, II, p. 782). Esta inscripción latina del griego σπατλη ‘delicia, lujo, molicie’ tiene un valor despreciativo por parte de Marcial II, 52.2, que llega a llamar a su personaje mammosam Spatale («Spatale pechugona»). El masculino correspondiente, Spatalus, aparece en las inscripciones (cf. Solin, H., loc. cit.). 28. Baste con citar a Plauto en su Poenulus, 393: huius amica mammeata («su amiga pechugona»), 1416: nescias utrum ei maiores buccaene an mammae («¿Acaso desconoces a las maduras pechugonas y hábiles en las felaciones?»; BONARIA, M., Mimorum Romanorum Fragmenta, Génova, 1955, p. 65, nº 98: non mammosa, non annosa, non bibosa, non procax («ni tetona, ni madurita, ni bebedora ni desenfrenada»). Faventia 23/2 001-179 23/11/2001 15:50 Página 115
como en la comedia latina29, conviene perfectamente a este tipo grotesco de representación teatral, al que es simétrico el nombre aplicado a la uxor. Pero podría preguntarse si el nombre de Ceruius guarda alguna dimensión denigratoria. Se observa que este nombre ofrece muchas posibilidades de ser una etiqueta intencionada, aunque es el nombre que más dificultades plantea. Sin embargo no podemos precisar hasta qué punto. Se puede pensar en algunas soluciones: si la gens Ceruia tenía fama de producir hombres fuertes y terribles, del mismo temple que el irascible Cervio de Horacio (Sat. II, 1.47), la fuerza cómica de tal nombre, con el que se castiga a un hombrecito deforme incapaz de vencer a una grulla, sería fácil de comprender. Tal vez el secreto de la broma radique en la etimología de la palabra. Ceruius, derivado del latín ceruus30 ‘ciervo’, sugeridor, tal vez, de la belleza y agilidad del animal, para contraponerlo a la deformidad y a la torpeza del pigmeo. Pero la etimología no agota su significación: podría indagarse sobre el contexto en que aparece y acotar, así, lo más posible el significado de este nombre parlante. Podría pensarse que la clave de la interpretación de este nombre radica en la expresión de la uxor: decollata so. El verbo decollare sólo está atestiguado una vez, en época arcaica, en la obra del poeta cómico Cecilio, y con un sentido diferente: el de collo deponere ‘retirar el cuello’. El significado de decollare, ‘decapitar’, no existe antes de los primeros años del Imperio31 y nunca en sentido figurado, como parece ser el de este caso. ¿Qué quiere decir la uxor cuando grita esta expresión? Tal vez, al gritar que «está decapitada», quiera decir que «está perdida», sustituyendo el verbo decollare por el más habitual perii (disperii)32. Se podría pensar también en la sinécdoque plautina (Trin. 595: actumst de collo meo), que podría traducirse por «estoy acabado». Sin embargo, el tropo, en este caso, se relaciona con un esclavo (seruus), y así se comprende perfectamente que el cuello pueda representar la persona del esclavo, eventualmente amenazado con el suplicio de la horca33; pero esto no se puede admitir en el caso de la uxor, y, de todas formas, decollare se referiría, en todo caso, a la decapitación y no a la horca. Según 116 Faventia 23/2, 2001 Mª Jesús Caballer González 29. Cf. DUCKWORT, G.E., The Nature of Roman Comedy, Princeton, 1952, p. 246-347. 30. Cf. SCHULZE, W., Zur Geschichte lateinischer Eigennamen, Berlín, 1904 (= reimpr. 1966), p. 233-234. 31. Cf. Thesaurus Linguae Latinae, s.v. «decollare», V, 198, p. 40 s. 32. Cf. Plauto As. 892, Ep. 601, Men. 402, Mer. 510, 618; Terencio Haut. 404. 33. Terencio And. 618: furciferi dicebantur qui ob leue delictum cogebantur a dominis, ignominiae magis quam supplicii causa, circa uicinas furcam in collo ferre subligatis ad eam manibus, et praedicare peccatum suum simulque summonere ceteros, ne quid simile admittant («Se llamaban como cuello de horca los que eran atrapados en un pequeño delito por su señor, causa más de deshonra que de castigo, eran mostrados ante sus vecinas con la horca en el cuello, atadas las manos por ellas mismas, y se sacaba a la luz su delito a la vez que se aconsejaba al resto para que no permitieran algo similar»). Por el hecho de su condición servil, el esclavo, en el caso de que cometiera un delito, se encontraba expuesto a que le sujetaran el cuello en la furca o en el patibulum e incluso a que lo crucificaran. Cf. DAREMBERG, Ch.; SAGLIO, E., Dictionnaire des Antiquités grecques et romaines, s.v. «crux» 1, 2, p. 1574. Se puede citar como ejemplo similar la expresión usual obtorto collo (arrastrar a alguien «con el cuello prieto»), atestiguado en Plauto Amph. fig. 15, Poen. 790, Rud. 859 y variante a 626; cf. OTTO, A. Die Sprichwörter der Römer, Leipzig, 1890 ( = reimpr. Hildesheim, 1962), s.v. «collum», p. 89. Faventia 23/2 001-179 23/11/2001 15:50 Página 116
André Daviault34, Mastale dice que está decapitada por la muerte de su marido, queriendo dar a entender que la desaparición del marido sería equivalente a la pérdida del caput, de la cabeza. Pero ¿de qué cabeza?, podría preguntarse. Este autor apunta que podría tratarse de la vida, ya que ejemplos de caput en este sentido no faltan35. También apunta que puede darse otra interpretación y entender la pérdida del caput como la pérdida del caput de la familia, es decir, del pater familias36. Pero como muy bien apunta el profesor Daviault, el texto guarda un matiz caricaturesco y ofrece un posible juego de palabras sobre Ceruius, que, en la imaginación de Mastale, no provendría de ceruus, sino de ceruix , ‘cuello, cabeza’. Aunque una etimología popular de este tipo no existe, sin embargo el poso del efecto cómico está y, para percibirlo, tendría que tomarse la expresión decollata sum literalmente: Mastale apuntaría que la muerte de su marido correspondería a la pérdida de una cabeza; por tanto podría darse una equivalencia entre Ceruius = caput. Este hecho no sería tan extraño en el mundo de los pigmeos, pues en el arte griego desde el s. VaC estos pequeños seres estaban representados con un cuerpo rechoncho del que sobresalía la cabeza desproporcionada con respecto a su estatura37. A pesar de que esto no sea tan evidente en este caso, como lo es en el de algunos pigmeos negros de los mosaicos de Mérida e Itálica38, no deja de ser evidente que la cabeza voluminosa era típica en la representación de pigmeos. Y el hecho de que el musivario no haya exagerado la cabeza de Cervio no impide que la inscripción dé mejor cuenta de una constante morfológica conocida de todos. De ser así, no se excluye la posibilidad de que la expresión de Mastale contenga una alusión humorística a la deformidad de Cervio: la uxor no perdería un hombre, sino un pedazo de hombre, una cabeza. Hasta este momento se está de acuerdo con la posición de André Daviault. No obstante, de nuevo hay que volver a plantear la misma pregunta: pero ¿qué cabeza? Siguiendo una hermenéutica diferente, pero con los mismos datos que poseemos, y dado que se trata de un mosaico encontrado en una sala para «relax», descanso y divertimento, el carácter humorístico debe ir más allá y ser más grotesco. Con esto se está intentando sugerir que la cabeza, a la que nos referiríamos, sería la cabeza del pene, el bálano, o con terminología más grotesca lo que podría definirse como el «capullo». Traducción nada descartable, ya que como indica Enrique Montero Cartelle39 esta acepción, de caput como bálano o κεφαλοτς aparece en algunos autores como: Un tebeo de la antigüedad Faventia 23/2, 2001 117 34. Cf. op. cit., p. 63. 35. Cf. Plauto As. 132, Bac. 420, Ep. 369, Mil. 371, Rud. 625, 1346, Trin. 862; Terencio Phorm. 631. Cf. Thes. L. L.: s.v. «caput», III, 416, p. 31. Cabe recordar la fórmula uae capiti tuo! Cf. Otto, A., op. cit., s.v. «caput», 4, p. 75. 36. Como también lo entiende así el profesor Gómez Pallarès, cf. op. cit., p. 82-87. 37. Cf. MCDANIEL, N.B., «A fresco Picturing pygmies», American Journal of Archaeology, XXXVI, 1932, p. 3; CÈBE, J.P., La caricature et la parodie dans le monde gréco-romain antique, des origines à Juvenal, Paris, 1966, p. 345; JANNI, P., Etnografia e mito, la storia dei Pigmei, Roma, 1978, p. 44. Aristóteles apuntaba también esta desproporción: P. A. 686 b 3-32. 38. Cf. BALIL, A., «Un mosaico nilótico de la Bética», Cuadernos y Trabajos de la escuela española en Roma, XIII, 1969, fig. de la p. 99. 39. Cf. El latín erótico: aspectos léxicos y literarios, Sevilla, 1991, p. 91. Faventia 23/2 001-179 23/11/2001 15:50 Página 117
a) Lucilio40: Capitatus novatum esse videtur ad exemplar Graeci κεφαλοτς («el término capitatus ha cambiado hacia el similar griego κεφαλοτς»). b) Marcial XI, 46.4: sollicitata caput41. c) Ausonio 359, 7 (en su Cento Nuptialis42): nudato capite. d) Petronio 132, 8: Ita non potui supplico caput aperire («y, de este modo, no pude, para castigo, ni sacar el capullo»). Según Krenkel, en Lucilio, esta traducción o interpretación de bálano se puede aplicar también a collus ‘cuello de ganso o cisne’: Lucilio 268: […] olorum atque anseris collus («cuello de cisne o de ganso»); también lo encontramos en Marcial IX, 27.1-2: Cum depilatos, Chreste, coleos portes et vulturnio mentulam parem collo et prostitutis levius caput culis […] («Aunque lleves los cojones depilados, Cresto, y la polla igual que el pescuezo de un buitre, y el capullo más liso que los culos de los putos […]»). ¿Se trataría de nuestro collus, en la expresión de Mastale decollata sum? En un caso o en otro, ya se interprete como caput o collus, está claro que se está utilizando un determinado tipo de lenguaje, atestiguado en la sátira y en el epigrama: el lenguaje erótico43. B. En la segunda escena se puede observar la posterioridad a la geranomaquia con la muerte de la grulla y la victoria de los pigmeos44. Tres personajes intercambian 118 Faventia 23/2, 2001 Mª Jesús Caballer González 40. Edición de Marx, II, 34-35, Amsterdam, 1963. 41. Epigrammaton XI, XLVI: Iam nisi per somnum non arrigis et tibi, Mevi, Incipit in medios meiere verpa pedes, Truditur et digitis pannucea mentula lassis Nec levat extinctum sollicitata caput. Quid miseros frustra cunnos culosque lacessis? Summa petas: illic mentula vivit anus. «Ya ni siquiera durante el sueño se te levanta, Mevio, y tu verga eyacula en medio de tus pies, tu arrugada polla es meneada por tus dedos cansados y, a pesar de los movimientos, el capullo mustio ni siquiera se te levanta. ¿Por qué buscas en vano míseros culos y coños? Busca la boca: allí hasta la polla más vieja, revive». 42. Cf. Cento Nuptialis, IX imminutio. 43. Siguiendo en esta línea de lenguaje erótico, también se podría interpretar el nombre de este pigmeo, Cervio, que, dado en la época en que estamos (s. IV dC), fuera percibido por los oyentes ya, como Servio, término éste que, buscándole sentido erótico, estaría aplicado, en el ámbito de la homosexualidad, a la patientia. Cf. Cicerón Cat. 2, 8: alios ipse amabat turpissime, aliorum amori flagitiosissime seruiebat («éste amaba a otros indecentemente, era siervo de los otros con un amor disoluto»), Phil. 2, 86: ut omnia paterere, ut facile seruires («como estás abierto a todas las cosas, así estás al servicio fácilmente»). Cf. ADAMS, J.N., The latin sexual vocabulary, Londres, 1982, p. 163 y p. 223. 44. Los pigmeos, según la leyenda, son demasiado pequeños para terminar con estas guerras periódicas que llevan a cabo cada otoño con las grullas: cf. Homero Il., 3, 1.9; Cicerón Nat., 2, 125; Plinio N. H., 7.2, 19 y 10.23; Juvenal 13, 167-170; BALLABRIGA, A., «Le malheur des nains, quelques aspects du combat, des grues contre les pygmées dans la littérature grecque», Revue des Études Anciennes, 1981, p. 59 y 61. No nos debe sorprender entonces verles caer víctimas de sus enemigos, como le pasa a Cervio, pero puede ser que ganen algunas batallas y el arte ha producido varias representaciones parecidas a éstas, donde un pigmeo tira del ave una vez caída a tierra: cf. por ejemplo, con el bello ritón de la Academia Kunstmus. de Bonn (Inv. nº 545) o el boceto de la Casa Faventia 23/2 001-179 23/11/2001 15:50 Página 118
unas palabras, pero sus nombres no son mencionados. Se asiste a la maniobra de traslado del cuerpo inerte de la grulla muerta. A la izquierda, el pigmeo que va en primera posición, probablemente Gerión, lanza una especie de advertencia a uno de los otros pigmeos, colocado detrás de la grulla, quizá Cervio —totalmente preso de ira contra el animal— mientras el otro pigmeo, situado a la derecha, teme que su bastón se rompa y ceda con el peso; todo ello, en un contexto de expresión enormemente ambigua. Desde el punto de vista lingüístico, en el segundo ábside, se podría resaltar lo siguiente: 1. En la primera línea hay varias posibilidades de lectura: una primera, en la que se podría entender ET TU ERE SUMA45: la expresión TU ERE46, aparece atestiguada en un diálogo de comedia, en Plauto, As. 714: etiam tu ere. Se puede entender la forma ere como vocativo de erus, pues cabe notar que existen otros dos vocativos en la inscripción, como FILI GERIO yPATER. Se podría haber analizado SUMA [SUMAS] como subjuntivo volitivo en la segunda persona del singular, como en Plauto, Cap. 551: tu […] recedas47, pero este valor es menos corriente que el imperativo, incluso en los poetas cómicos48, y el musivario empleó el imperativo en la otra escena (SUBDUC). Todo esto podría llevar a considerar SUMA como el imperativo de un verbo que ha sufrido la influencia analógica de la primera conjugación49. De la misma forma se podría entender también este texto como lo hace el profesor José d’Encarnação50: la forma ere como una forma popular de la segunda persona del singular del pretérito imperfecto de indicativo eras y la forma suma como la forma del adjetivo femenino nominativo singular de summus, refiriéndose —como reproche— a la grulla que tanto pesa. Un tebeo de la antigüedad Faventia 23/2, 2001 119 dei Capitelli en Pompeya, VII, 4.51 (Helbig, nº 1528, p. 378). El tratamiento de los pigmeos ha aparecido de maneras muy diferentes en la iconografía, por ejemplo en el friso del vaso François de Florencia o en la hidria del s. IV que hay en el Museo del Louvre, que no tiene nada de risible pero sí del carácter gracioso del arte alejandrino. Cf. MONCEAUX, P., «La légende des pygmées et les nains de l’Afrique équatoriales», Revue Historique, XLVII, I, 1891, p. 52; SCHEFOLD, K., Vergessenes Pompeji, Berna-Munich, 1972, p. 29, 47, 129; FOUCHER, L., «Les mosaïques nilotiques africaines», La mosaïque gréco-romaine, Colloques internationaux du CNRS, París, 1965, I, p. 138. Para la tendencia a empequeñecer a los pigmeos por parte del arte alejandrino y romano, cf. CÉBE, J.-P., «Un thème de l’iconographie nilotique: le pygmée sur l’amphore», AFLAC, XLIII, 1967, p. 169. 45. Cf. Daviault, A., op. cit, p. 65. También Gómez Pallarès, op. cit., p. 82-87. 46. Bien es verdad que los cortes para poder separar estas palabras son algo difíciles, pues pensamos que el musivario encargado de confeccionar el texto fue poco hábil —o quizá carecía de espacio suficiente— en la disposición de las teselas, de ahí que puedan darse diferentes interpretaciones. 47. Cf. ERNOUT, A.; THOMAS, F., Syntaxe latine II, § 251, p. 231. 48. Cf. BENNET, C.E., Syntax of early Latin, I, p. 163. 49. Pero tendríamos que tomar el paso del verbo sumere a la primera conjugación como un unicum. Cf. GÓMEZ PALLARÈS, J., «Sobre un mosaico con inscripciones en Puente Genil (Córdoba)», Myrtia, 4, 1989, p. 105-116. 50. Cf. O Arqueólogo Português, série IV, 6/7, 1988-1989, p. 385-388. Véase también Conimbriga, 29 (1990), p. 167-169. Faventia 23/2 001-179 23/11/2001 15:50 Página 119
varios géneros o tendencias literarias: lenguaje erótico, lenguaje de comedia, rasgos de tragedia parodiada, de géneros menores —mimo, pantomima, atelana y togata. Como conclusión se podría decir que desde el punto de vista estilístico el mosaico posee una cualidad a destacar: la asociación del texto a la imagen, de manera que podríamos estar, y de hecho lo estamos, ante un texto dialogado, y no ante la sencilla inscripción que nos ofrece el conocimiento del personaje a través de la enumeración de sus nombres, como ocurre en otros mosaicos anteriormente citados. En el mosaico de Fuente Álamo, se podría afirmar que puede existir un doble plano: el primero de ellos, la presentación de los personajes (en el caso de SU CERBIO y la UXOR MASTALE), y el segundo, el diálogo que existe entre los personajes. Además podemos decir que, si no se toman en cuenta casos excepcionales como los de la pintura popular pompeyana, tenemos ante nuestros ojos una serie de pequeñas escenas que podrían compararse con nuestros actuales tebeos, constituyendo así un hápax en las representaciones figuradas griegas o romanas tanto en mosaico como en pintura mural. Desde el punto de vista filológico y literario podemos concluir diciendo que —dado que se trata de un mosaico encontrado en una sala para descanso y divertimento— el carácter humorístico debe ir más allá y ser más grotesco. Por tanto, cuando la uxor exclama decollata so! intentamos sugerir que la cabeza (collum o caput) a la que nos referíamos sería la cabeza del pene, el bálano, o, con terminología más grotesca, lo que podría definirse como el «capullo». Traducción nada descartable a partir de los documentos antes citados de Lucilio, Marcial, Ausonio y Petronio, y de la interpretación de caput que hace el profesor Enrique Montero Cartelle. Según Krenkel, en Lucilio, esta traducción o interpretación de bálano se puede aplicar también a collus ‘cuello de ganso o cisne’: Lucilio 268, como se vio anteriormente, así como también lo encontramos en Marcial IX, 27.1-2. ¿Se trataría de nuestro collus, en la expresión de Mastale decollata sum? En un caso o en otro, ya se interprete como caput o collus, está claro que se está utilizando un determinado tipo de lenguaje, atestiguado en la sátira y en el epigrama: el lenguaje erótico. Con respecto al texto que encontramos en el segundo ábside (ET TUERE SUMA), se podría proponer otra interpretación basada en el contexto erótico, cuya ambigüedad impregna la mayor parte del texto, y entender suma como la entiende Marcial XI, 46.6 y traducirla entonces por «boca», viendo en la forma un acusativo singular del término summam, objeto directo del verbo tuere. Lo que marcaría con más fuerza la comicidad pues, aún estando muerta, todavía resulta la grulla peligrosa, ya que puede seguir atacando las partes más prominentes de los pigmeos. Por todo lo antedicho en el estudio filológico, es evidente que nos encontramos ante un género literario inscrito en el ámbito de la representación y, por el contexto de las expresiones, parece próximo a identificarse con «comedia». Debido a la cronología de dicho mosaico, s. IV dC, el campo de los géneros literarios se reduce, pues en esta época los grandes géneros habían entrado en un declive progresivo en favor de géneros denominados menores, como el mimo y la pantomi126 Faventia 23/2, 2001 Mª Jesús Caballer González Faventia 23/2 001-179 23/11/2001 15:51 Página 126
ma. Por todos los elementos analizados anteriormente no se puede llegar a la conclusión de que realmente se trate de un mimo, ya que carecemos de pruebas justificativas y concluyentes de que así sea; pero es evidente que nos hallamos ante un lenguaje especial, del cual podemos seguir un rastro convincente a través de diferentes géneros literarios. En nuestro texto hay una clara comicidad entre los «actores» y los espectadores, pues el argumento que en él se refleja, los personajes, el nombre de los mismos, las escenas, eran conocidos y reconocidos por los espectadores y/o visitantes de la sala. Así pues, llegar a una conclusión clara de género literario concreto no lo podemos hacer con seguridad, aunque sí que podemos observar elementos tomados de varios géneros o tendencias literarias: lenguaje erótico, lenguaje de comedia, rasgos de tragedia parodiada, así como de géneros menores como el mimo, la pantomima, la atelana y la togata. Estaríamos, pues, ante un texto en relación con una serie de imágenes, que constituyen su sistema y correlato referencial concreto y específico, conocido por sus lectores y espectadores y que, como hemos intentado demostrar, pone en juego determinados códigos y claves del lenguaje cómico, presumiblemente erótico, en un diálogo en el que las palabras parecen ilustrar y desarrollar el contenido de las imágenes. Así parece deducirse de la investigación realizada, que, sin perder de vista la rotundidad y tradición de las imágenes, ha querido subrayar, sobre todo, el componente lingüístico que los ilustra. La relación entre palabra e imagen en el mosaico de Fuente Álmano de Puente Genil —si no permite afirmar la adscripción de las escenas a un determinado género— sí que facilita, en cambio, comprender la influencia literaria que actúa sobre ellas y que impregna lo que parecen sus mecanismos y claves de dicción. Un tebeo de la antigüedad Faventia 23/2, 2001 127 Faventia 23/2 001-179 23/11/2001 15:51 Página 127