Resumen
La inalidad de es e a ículo es el es udio de una nue a in e p e ación del ex o del mosaico de
Fuen e Álamo (Puen e Genil, Có doba), en cuyo in e io se hallan huellas de un la ín p esumi-
blemen e e ó ico e ín imamen e ligado al co ela o de las imágenes.
Palab as cla e: epig a ía musi a, la ín e ó ico, iconog a ía.
Abs ac
The aim o his pape is o p oduce a new in e p e a ion o he ex o he mosaic om Fuen e
Álamo (Puen e Genil, Có doba), in which La in aces, hough o be e o ic and closely linked o
he co ela ion o images, can be ound.
Key wo ds: mosaic epig aphy, e o ic La in, iconog aphy.
Cum depila os, Ch es e, coleos po es e ul u nio men ulam pa em
collo e p os i u es le ius capu culis…
(Ma cial IX, 27.1-2).
El mosaico, que ac ualmen e se encuen a en el Museo Municipal de Có doba,
es aba si uado en una habi ación c uci o me de la uilla omana de Fuen e Álamo,
a sie e kilóme os de Puen e Genil, en la p o incia de Có doba; dicho mosaico es á
compues o po un espacio cuad angula , en cuyos lados se unen ábsides semici -
cula es, de los que an sólo dos, se encon a on comple os.
¿Po qué esul a peculia , en onces, dicho mosaico? El mosaico en sí posee una
cualidad muy impo an e a des aca : la asociación del ex o a la imagen. De modo
que nos encon amos an e un ex o dialogado, y no an e la sencilla insc ipción que
nos o ece el conocimien o de los pe sonajes a a és de la enume ación de sus
nomb es, como ocu e po ejemplo en o os mosaicos1.
1. Como es el caso del iso de la casa de Menand o en Pompeya, del mosaico de la casa de Menand o
en Mi iliene, o el mosaico de Ulpia Oescus, que ilus a el Αχιοι de Menand o.
Fa en ia 23/2, 2001 111-127
Un ebeo de la an igüedad: una nue a
in e p e ación del ex o la ino del mosaico
de Fuen e Álamo, Puen e Genil (Có doba)
Mª Jesús Caballe González
Uni e si a de València. Depa amen de Filologia Clàssica
[email protected]
Da a de ecepció: 13/12/2000
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El ex o dice así:
1e ábside: 2º ábside: 3e ábside:
SU/ CERBIO ET TUERE SUMA SELVAM
E FILI GERIO / VALE E IMPOR/TUNA GRAVE[M]2
SUBDUC / TE PATER TIMIO NE VECTE / FRANGA
UXOR / MASTALE
AI MISE/RA DECOLLATA / SO
Una posible aducción pod ía se la siguien e:
1e ábside:
«—Soy Ce io. ¡Ay Ge ión, hijo mío, adiós!
—¡Quí a e de ahí debajo, pad e!»
A lo que la esposa Mas ale añadi ía:
«—¡ay, pob e de mí, descapullada me quedo!»
2º ábside:
«—¡También en cuidado con la boca!
—¡Ay, qué pesada (es)!
—Tengo miedo de que se me aya a ompe la palanca3»
3e ábside:
«—Sel a
—Pesada (o pesado)».
A. La p ime a escena del p ime ábside ep esen a un comba e en e los pigmeos
y la g ulla. Es a escena ilus a un in e cambio de éplicas en e un pad e pigmeo
(Ce io) que lucha con el a e, y su hijo (Ge ión) que co e a ayuda le. Y ello, en
p esencia de o o pe sonaje, la supues a muje del je e de amilia (Mas ale).
Desde el pun o de is a lingüís ico, con iene des aca lo siguien e:
1. En la p ime a línea se puede obse a la caída de las consonan es -my -sen
posición inal. Tendencia és a bas an e gene alizada ya desde el s. III aC, en el caso
de la -m, dependiendo, en la mayo ía de los casos, de la oné ica sin ác ica, si
enemos en cuen a el es imonio de Quin iliano en su Ins ., IX, 4.404. Tendencia
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2. Es e segundo é mino no se ap ecia cla amen e en la ac ualidad, pe o en las o og a ías de Janine
LANCHA, Un mosaico con Insc ipciones, Puen e Genil (Có doba), Publica ions de la Casa de
Velázquez, Sé ie É udes e Documen s, III, Mad id, 1987, p. 33, se ap ecian con ni idez. El p o eso
Gómez Palla ès apun a o a posible lec u a: [---]sel am / [---] a e, GÓMEZ PALLARÈS, J., Edición y
comen a io de las insc ipciones sob e mosaico de Hispania. Insc ipciones no c is ianas, Roma,
1997, p. 82-87.
3. Es a úl ima línea ambién se pod ía aduci como: «Tengo miedo de que me ompa la palanca».
4. A que eadem illa li e a, quo iens ul ima es e ocalem e bi sequen is i a con ingi u in eam an-
si e possi , e iam si sc ibi u , amen pa um exp imi u , u mul um ille e quan um e a , adeo u
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ambién, bas an e gene alizada, en el caso de la -s, que, si bien depende de ac-
o es mo ológicos, luc úa ya en insc ipciones a caicas, pese a que a pa i del
s. IaC, más exac amen e después del sena us-consul um de Bacchanalibus
del 186 aC, se es ablece gene almen e la -s5en la desinencia -us, así como am-
bién en los demás casos de -sen posición inal.
2. Los ejemplos de -b- en ez de - - (= w) son ecuen es ambién y no al an en
insc ipciones: se encuen a, po ejemplo, Flabius pa a Fla ius6; en Pompeya
2837, 2840 βειβιω pa a Vibio. A pa i del s. IdC, -by - se con unden, en
muchos casos. Aún se dis inguen en la mayo pa e de la Romania7.
3. En la segunda línea encon amos la in e jección ei (hei), que exp esa dolo
acompañando a los dos oca i os que le siguen. Nos decan amos a pensa que
se a a de es a in e jección, an es que la p opues a po el P o . Da iaul 8,
siguiendo al p o . Gómez Palla ès9. Pa a la g a ía -i- pa a -y- en lengua común
obsé ese los ejemplos acili ados po Väänänen10.
4. En la penúl ima línea se encuen a la in e jección g iega ai, que es empleada
una sola ez en la ín po O idio Me . 10.21511. Hay que obse a el posible
doble e (u ilización de -a po -e) pa a la in e jección la ina ei (hei) que exp e-
sa dolo , y que se emplea no malmen e con el adje i o mise , -a, -um, sob e
odo en los poe as d amá icos, lí icos y elegíacos. Hay que no a que en las
ob as de Plau o y Te encio es a in e jección es á ese ada a los homb es12 y
que es A anio13 —con su ei mise ae mihi— quien o ece el p ime ejemplo
emenino de es e uso. Encon amos un doble a amien o de es a in e jección en
las líneas dos ( ambién en la segunda línea de segundo ábside) y cinco, al igual
que el a amien o del doble e sum/som, es cu ioso obse a que las a ian es ie-
Un ebeo de la an igüedad Fa en ia 23/2, 2001 113
paene cuiusdam no ae lli e ae sonum edda . Neque enim eximi u , sed obscu a u , e an um in
hoc aliqua in e duas ocales elu no a es , in ipsae coean («En e ec o, es a misma le a, cada
ez que es á en posición inal y le sigue una ocal de la palab a siguien e puede pasa a és a, en
cambio si se esc ibe, no obs an e se ep esen a, como po ejemplo en mul um ille y quan um e a
de al o ma que casi ep oduce el sonido de es a úl ima le a. Sin emba go no se sup ime, sino
que se p onuncia más débilmen e y, solamen e en es e caso, ha sido ep esen ada en e dos oca-
les, pa a que no se unan en una misma»).
5. C . VÄÄNÄNEN, V., In oducción al la ín ulga , Mad id, 1988, p.127.
6. C . DESSAU, H., Insc ip iones la inae selac ae, Be lín, 1916 ( eimp . 1962), III, 2, p. 809.
7. C . Väänänen, V., op. ci ., p. 102. C . GRANDGENT, C.H., In oducción al la ín ulga , Mad id,
1991, p. 201.
8. C . DAVIAULT, A., Un mosaico con Insc ipciones, Puen e Genil (Có doba), Publica ions de la Casa
de Velázquez, Sé ie E udes e Documen s, III, Mad id, 1987, p. 56.
9. C . op.ci ., 1997, p. 82-87.
10. C . Le la in ulgai e des insc ip ions pompéiennes, Be lín, 1966, p. 32.
11. C . . 215-216: […] ipse suos gemi us oliis insc ibi e aiai / los habe insc ip um, unes aque
li e a duc a es («...Él mismo esc ibe sus gemidos en las hojas y ay! ay! La lo lo iene insc i o,
y la unes a ca a ha sido emi ida»).
12. C . Thesau us Linguae La inae, s. . «Ei», V, II, 299, p. 69-70; RICHTER, P., «De usu pa icula-
um exclama i a um apud p iscos sc ip u os la inos», W. S udemunds S udien, Be lín, 1890,
p. 460-473.
13. 394 Ribbeck = 394 Da iaul , en DAVIAULT, A. Comoedia oga a, F agmen s, Pa ís, Belles Le es,
1981.
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nen dadas cuando se ponen en boca de una muje , aunque es e hecho es di í-
cil de p oba .
5. En la úl ima línea se obse a el é mino som, del cual cabe no a el doble a-
amien o de sum (su/so) en la misma insc ipción, según se encuen e o no en
posición enclí ica. Es a luc uación demues a la endencia a la ape u a de la
-u- ce ada cuando no se apoya sob e una consonan e14.
Es e iden e que se a a de un la ín eminen emen e ulga , dadas las ca ac e-
ís icas que se obse an en él:
a) Enmudecimien o de las consonan es inales, sob e odo la -m, que es sis emá-
ico en es e conjun o de insc ipciones, en el que de sie e posibles inales en -m
sólo apa ece una (seluam).
b) La con usión de la semi ocal -u- (= w) y de la -b-.
c) La ans o mación de ípsilon en -i-.
d) Respec o al cambio de -ŭ- en -ŏ-, cuya eapa ición algunos ilólogos colocan en
el siglo III dC, pod ía se i como indicio c onológico pa a a e igua la con-
empo aneidad de la insc ipción y del mosaico, es deci , la echa a día del
ex o; sin emba go Bou ciez15 echa la ans o mación a pa i del siglo III dC,
y Väänänen16 p e ie e da a la hacia inales del siglo III dC. Po su pa e, Ca noy17
se negaba a opina y Mohl18 no c eía en la eo ía oné ica según la cual hab ía
una e olución -ŏ> -ŭ> -ŏ.
También la onomás ica que apa ece en el mosaico plan ea cues iones que nos
hacen e lexiona . Así, los nomb es de dos de los pe sonajes se encuen an den o
del diálogo, mien as que la iden idad de la uxo Mas ale —como suele se e-
cuen e en la iconog a ía de escenas con pe sonajes— se da apa e: como una in o -
mación más.
El nomb e que ecibe el pad e, Ce io, apa ece en ex os li e a ios19, pe o de
su uso en las insc ipciones hay nume osos ejemplos p oceden es de odas las pa -
es del Impe io20 y, sob e odo, de la Bé ica21.
114 Fa en ia 23/2, 2001 Mª Jesús Caballe González
14. C . MANIET, A., La phoné ique his o ique du la in dans le cad e des langues indoeu opéennes,
Pa ís, 1975, p. 142.
15. C . BOURCIEZ, É., Elémen s de linguis ique omane, Pa ís, 1967, § 50, 4.
16. C . op. ci ., p. 81.
17. C . CARNOY, A.J., Le la in d’Espagne d’ap ès les insc ip ions, B uselas, 2ª ed., 1906 ( = eimp .
Hildesheim, 1971), p. 51.
18. C . MOHL, F.G., In oduc ion à la ch onologie du la in ulgai e, Pa ís, 1899 ( = eimp . Gineb a,
1976), p. 231
19. Cice ón en sus Ve inas 6, 114, señala a un Ce io legado de Ve es en Sicilia; Ho acio designa
con es e nomb e a dos homb es: el p ime o ha dejado el ecue do de un indi iduo enga i o y bus-
caplei os (Sa . 2, 1.47) y el segundo es el compañe o del sa í ico que cuen a la amosa ábula del
a ón u bano y del a ón ús ico (Sa . 2, 6.77).
20. C . Thesau us Linguae La inae, Onomas icon, s. . «Ce ius», II, 351, p. 50-78.
21. C . CIL II, 1940, donde es án a es iguados dos Ce uii que i ie on en la época de T ajano: Ce uius
Hono a us Os o ianus Ru us y Gaius Ce uius Quin ianus (c . GONZÁLEZ, J., Insc ipciones oma-
nas de la p o incia de Cádiz, Cádiz, 1982, nº 76, p. 52-53).
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El nomb e del hijo, Ge io22, sal o en es a insc ipción, sólo apa ece en la mi o-
logía23: se sabe que Ge ión es un gigan e de es cabezas, cuyo cue po e a iple
has a la cade a. Po o den de Eu is eo, He acles ue a E i ia a oba le los bueyes
al gigan e. E i ia e a la isla oja si uada en Hispania, en e a la desembocadu a del
ío Ta esos (el Guadalqui i )24, de modo que, en es a pa e del mundo, es donde el
mi o ge iónico u o más esonancia25. Es o nos puede indica , y de hecho indica,
que las pe sonas que ecuen aban es a sala de cua o ábsides deco ados eían igu-
as de pigmeos iden i icadas po nomb es que ellos conocían pe ec amen e y que
podían econoce .
Po lo que espec a al nomb e de la uxo hay que deci que se a a de un hápax
que no iene nada de he mé ico: es una ansc ipción la ina de una palab a g iega
emenina26 de i ada de µαστς ‘seno, e a, pechuga’, é mino que co esponde,
más o menos, al la ino mammea a ‘pechugona’27. El musi a io ha ep esen ado a
la uxo con odos sus a ibu os bien p ominen es, como su nomb e nos indica. Cabe
añadi que la muje de pecho abundan e ya había sido un ema p o usamen e a ado
po los poe as, especialmen e po los cómicos28.
E ec i amen e se es á an e es nomb es pa lan es, que in en an, cada uno con
sus conno aciones, idiculiza a la pe sona que indi idualizan. El aplicado al hijo,
Ge ión, nomb e de gigan e aplicado a un pigmeo enano conlle a una in ención
sa í ica. El nomb e an i ás ico con ibuye a acen ua la pequeñez del pigmeo, lo que,
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22. Ge ión: la insc ipción lle a la g a ía Ge io con desinencia ce o, habi ual en la ín en los emas con
nasal, en ez de la ansc ipción del g iego Ge yon, como encon amos po ejemplo en los nomb es
plau inos Ca io (Mil.), Palaes io (ibid.), Sa u nio (Pe s.), Thesp io (ibid.), Ci y io (Cas.) o Cong io
(Aul.). Pod ía da se el caso de que es emos an e una copia de ec uosa del nomb e Ga io (CIL XIII
173), pe o es e nomb e a o sólo apa ece una sola ez sob e una es ela de Maguncia (c .
NESSELHAUF, H.; LIEB, H., D i e Nach ag zu CIL, XIII, Be lín, 1969, nº 173, p. 188).
23. Julia-P alon, de la Uni e sidad de P o enza, que ealizaba la esis de Es ado sob e las es elas une-
a ias de la España omana, asegu aba que es e nomb e no lo había is o en ninguno de los muchos
monumen os que había examinado. C . Da iaul , op. ci ., p. 58.
24. GRIMAL, P., Dicciona io de Mi ología g iega y omana, Ba celona, 1994, p. 213. También en
ROSCHER, W.H., Lexicon, s. . «Ge yoneus», 1630.
25. C . Es abón 3, 2.11 y 3, 5.4. La localización ibé ica es á igualmen e a es iguada en He ódo o 4, 8
y Hesíodo Theogonía, 287-294. C . LIOU-GILLE, B., Cul es hé oïques omains. Les onda eu s,
Pa ís, 1980, p. 18-34.
26. La epig a ía paleoc is iana man iene i o el ecue do de un masculino Mas alo (= Mas alus?),
De ROSSI, G.B., Insc ip iones Ch is ianae u bis Romae, Roma, 1935, II, 6334: Spesindeu e a e
Mas alo deposi i («Deposi ados Espesindeo y su he mano Mas alo»).
27. Podemos compa a la o mación pa ecida del nomb e Spa ale, a es iguado en las insc ipciones a
pa i de Augus o (c . SOLIN, H., Die g iechischen Pe sonennamen in Rom. Ein Namenbuch, Be lín-
Nue a Yo k, 1982, II, p. 782). Es a insc ipción la ina del g iego σπατλη ‘delicia, lujo, molicie’ iene
un alo desp ecia i o po pa e de Ma cial II, 52.2, que llega a llama a su pe sonaje mammosam
Spa ale («Spa ale pechugona»). El masculino co espondien e, Spa alus, apa ece en las insc ip-
ciones (c . Solin, H., loc. ci .).
28. Bas e con ci a a Plau o en su Poenulus, 393: huius amica mammea a («su amiga pechugona»),
1416: nescias u um ei maio es buccaene an mammae («¿Acaso desconoces a las madu as pechu-
gonas y hábiles en las elaciones?»; BONARIA, M., Mimo um Romano um F agmen a, Géno a,
1955, p. 65, nº 98: non mammosa, non annosa, non bibosa, non p ocax («ni e ona, ni madu i a, ni
bebedo a ni desen enada»).
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como en la comedia la ina29, con iene pe ec amen e a es e ipo g o esco de ep e-
sen ación ea al, al que es simé ico el nomb e aplicado a la uxo . Pe o pod ía p e-
gun a se si el nomb e de Ce uius gua da alguna dimensión denig a o ia. Se obse a
que es e nomb e o ece muchas posibilidades de se una e ique a in encionada,
aunque es el nomb e que más di icul ades plan ea. Sin emba go no podemos p e-
cisa has a qué pun o. Se puede pensa en algunas soluciones: si la gens Ce uia
enía ama de p oduci homb es ue es y e ibles, del mismo emple que el i as-
cible Ce io de Ho acio (Sa . II, 1.47), la ue za cómica de al nomb e, con el que
se cas iga a un homb eci o de o me incapaz de ence a una g ulla, se ía ácil de
comp ende . Tal ez el sec e o de la b oma adique en la e imología de la palab a.
Ce uius, de i ado del la ín ce uus30 ‘cie o’, suge ido , al ez, de la belleza y agi-
lidad del animal, pa a con apone lo a la de o midad y a la o peza del pigmeo.
Pe o la e imología no ago a su signi icación: pod ía indaga se sob e el con ex o
en que apa ece y aco a , así, lo más posible el signi icado de es e nomb e pa lan-
e. Pod ía pensa se que la cla e de la in e p e ación de es e nomb e adica en la
exp esión de la uxo : decolla a so. El e bo decolla e sólo es á a es iguado una
ez, en época a caica, en la ob a del poe a cómico Cecilio, y con un sen ido di e-
en e: el de collo depone e ‘ e i a el cuello’. El signi icado de decolla e, ‘decapi-
a ’, no exis e an es de los p ime os años del Impe io31 y nunca en sen ido igu a-
do, como pa ece se el de es e caso. ¿Qué quie e deci la uxo cuando g i a es a
exp esión? Tal ez, al g i a que «es á decapi ada», quie a deci que «es á pe di-
da», sus i uyendo el e bo decolla e po el más habi ual pe ii (dispe ii)32. Se pod ía
pensa ambién en la sinécdoque plau ina (T in. 595: ac ums de collo meo), que
pod ía aduci se po «es oy acabado». Sin emba go, el opo, en es e caso, se ela-
ciona con un escla o (se uus), y así se comp ende pe ec amen e que el cuello
pueda ep esen a la pe sona del escla o, e en ualmen e amenazado con el supli-
cio de la ho ca33; pe o es o no se puede admi i en el caso de la uxo , y, de odas o -
mas, decolla e se e e i ía, en odo caso, a la decapi ación y no a la ho ca. Según
116 Fa en ia 23/2, 2001 Mª Jesús Caballe González
29. C . DUCKWORT, G.E., The Na u e o Roman Comedy, P ince on, 1952, p. 246-347.
30. C . SCHULZE, W., Zu Geschich e la einische Eigennamen, Be lín, 1904 (= eimp . 1966),
p. 233-234.
31. C . Thesau us Linguae La inae, s. . «decolla e», V, 198, p. 40 s.
32. C . Plau o As. 892, Ep. 601, Men. 402, Me . 510, 618; Te encio Hau . 404.
33. Te encio And. 618: u ci e i diceban u qui ob leue delic um cogeban u a dominis, ignominiae
magis quam supplicii causa, ci ca uicinas u cam in collo e e subliga is ad eam manibus, e p a-
edica e pecca um suum simulque summone e ce e os, ne quid simile admi an («Se llamaban
como cuello de ho ca los que e an a apados en un pequeño deli o po su seño , causa más de des-
hon a que de cas igo, e an mos ados an e sus ecinas con la ho ca en el cuello, a adas las manos
po ellas mismas, y se sacaba a la luz su deli o a la ez que se aconsejaba al es o pa a que no pe -
mi ie an algo simila »). Po el hecho de su condición se il, el escla o, en el caso de que come-
ie a un deli o, se encon aba expues o a que le suje a an el cuello en la u ca o en el pa ibulum e
incluso a que lo c uci ica an. C . DAREMBERG, Ch.; SAGLIO, E., Dic ionnai e des An iqui és g ec-
ques e omaines, s. . «c ux» 1, 2, p. 1574. Se puede ci a como ejemplo simila la exp esión usual
ob o o collo (a as a a alguien «con el cuello p ie o»), a es iguado en Plau o Amph. ig. 15, Poen.
790, Rud. 859 y a ian e a 626; c . OTTO, A. Die Sp ichwö e de Röme , Leipzig, 1890 ( = eimp .
Hildesheim, 1962), s. . «collum», p. 89.
Fa en ia 23/2 001-179 23/11/2001 15:50 Página 116
And é Da iaul 34, Mas ale dice que es á decapi ada po la mue e de su ma ido,
que iendo da a en ende que la desapa ición del ma ido se ía equi alen e a la pé -
dida del capu , de la cabeza. Pe o ¿de qué cabeza?, pod ía p egun a se. Es e au o
apun a que pod ía a a se de la ida, ya que ejemplos de capu en es e sen ido no
al an35. También apun a que puede da se o a in e p e ación y en ende la pé dida
del capu como la pé dida del capu de la amilia, es deci , del pa e amilias36.
Pe o como muy bien apun a el p o eso Da iaul , el ex o gua da un ma iz ca ica-
u esco y o ece un posible juego de palab as sob e Ce uius, que, en la imagina-
ción de Mas ale, no p o end ía de ce uus, sino de ce uix , ‘cuello, cabeza’. Aunque
una e imología popula de es e ipo no exis e, sin emba go el poso del e ec o cómi-
co es á y, pa a pe cibi lo, end ía que oma se la exp esión decolla a sum li e al-
men e: Mas ale apun a ía que la mue e de su ma ido co esponde ía a la pé dida
de una cabeza; po an o pod ía da se una equi alencia en e Ce uius = capu . Es e
hecho no se ía an ex año en el mundo de los pigmeos, pues en el a e g iego desde
el s. VaC es os pequeños se es es aban ep esen ados con un cue po echoncho
del que sob esalía la cabeza desp opo cionada con espec o a su es a u a37. A pesa
de que es o no sea an e iden e en es e caso, como lo es en el de algunos pigmeos
neg os de los mosaicos de Mé ida e I álica38, no deja de se e iden e que la cabe-
za oluminosa e a ípica en la ep esen ación de pigmeos. Y el hecho de que el
musi a io no haya exage ado la cabeza de Ce io no impide que la insc ipción dé
mejo cuen a de una cons an e mo ológica conocida de odos. De se así, no se
excluye la posibilidad de que la exp esión de Mas ale con enga una alusión humo-
ís ica a la de o midad de Ce io: la uxo no pe de ía un homb e, sino un pedazo
de homb e, una cabeza. Has a es e momen o se es á de acue do con la posición de
And é Da iaul . No obs an e, de nue o hay que ol e a plan ea la misma p e-
gun a: pe o ¿qué cabeza? Siguiendo una he menéu ica di e en e, pe o con los mis-
mos da os que poseemos, y dado que se a a de un mosaico encon ado en una
sala pa a « elax», descanso y di e imen o, el ca ác e humo ís ico debe i más allá
y se más g o esco. Con es o se es á in en ando suge i que la cabeza, a la que nos
e e i íamos, se ía la cabeza del pene, el bálano, o con e minología más g o esca
lo que pod ía de ini se como el «capullo». T aducción nada desca able, ya que
como indica En ique Mon e o Ca elle39 es a acepción, de capu como bálano o
κεφαλοτς apa ece en algunos au o es como:
Un ebeo de la an igüedad Fa en ia 23/2, 2001 117
34. C . op. ci ., p. 63.
35. C . Plau o As. 132, Bac. 420, Ep. 369, Mil. 371, Rud. 625, 1346, T in. 862; Te encio Pho m. 631.
C . Thes. L. L.: s. . «capu », III, 416, p. 31. Cabe eco da la ó mula uae capi i uo! C . O o, A.,
op. ci ., s. . «capu », 4, p. 75.
36. Como ambién lo en iende así el p o eso Gómez Palla ès, c . op. ci ., p. 82-87.
37. C . MCDANIEL, N.B., «A esco Pic u ing pygmies», Ame ican Jou nal o A chaeology, XXXVI,
1932, p. 3; CÈBE, J.P., La ca ica u e e la pa odie dans le monde g éco- omain an ique, des o igines
à Ju enal, Pa is, 1966, p. 345; JANNI, P., E nog a ia e mi o, la s o ia dei Pigmei, Roma, 1978, p. 44.
A is ó eles apun aba ambién es a desp opo ción: P. A. 686 b 3-32.
38. C . BALIL, A., «Un mosaico niló ico de la Bé ica», Cuade nos y T abajos de la escuela española
en Roma, XIII, 1969, ig. de la p. 99.
39. C . El la ín e ó ico: aspec os léxicos y li e a ios, Se illa, 1991, p. 91.
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a) Lucilio40: Capi a us no a um esse ide u ad exempla G aeci κεφαλοτς («el
é mino capi a us ha cambiado hacia el simila g iego κεφαλοτς»).
b) Ma cial XI, 46.4: sollici a a capu 41.
c) Ausonio 359, 7 (en su Cen o Nup ialis42): nuda o capi e.
d) Pe onio 132, 8: I a non po ui supplico capu ape i e («y, de es e modo, no
pude, pa a cas igo, ni saca el capullo»).
Según K enkel, en Lucilio, es a aducción o in e p e ación de bálano se puede
aplica ambién a collus ‘cuello de ganso o cisne’: Lucilio 268: […] olo um a que
anse is collus («cuello de cisne o de ganso»); ambién lo encon amos en Ma cial
IX, 27.1-2: Cum depila os, Ch es e, coleos po es e ul u nio men ulam pa em
collo e p os i u is le ius capu culis […] («Aunque lle es los cojones depilados,
C es o, y la polla igual que el pescuezo de un bui e, y el capullo más liso que los
culos de los pu os […]»). ¿Se a a ía de nues o collus, en la exp esión de Mas ale
decolla a sum? En un caso o en o o, ya se in e p e e como capu o collus, es á
cla o que se es á u ilizando un de e minado ipo de lenguaje, a es iguado en la sá i-
a y en el epig ama: el lenguaje e ó ico43.
B. En la segunda escena se puede obse a la pos e io idad a la ge anomaquia con
la mue e de la g ulla y la ic o ia de los pigmeos44. T es pe sonajes in e cambian
118 Fa en ia 23/2, 2001 Mª Jesús Caballe González
40. Edición de Ma x, II, 34-35, Ams e dam, 1963.
41. Epig amma on XI, XLVI:
Iam nisi pe somnum non a igis e ibi, Me i,
Incipi in medios meie e e pa pedes,
T udi u e digi is pannucea men ula lassis
Nec le a ex inc um sollici a a capu .
Quid mise os us a cunnos culosque lacessis?
Summa pe as: illic men ula i i anus.
«Ya ni siquie a du an e el sueño se e le an a, Me io, y u e ga eyacula en medio de us pies,
u a ugada polla es meneada po us dedos cansados y, a pesa de los mo imien os, el capullo
mus io ni siquie a se e le an a. ¿Po qué buscas en ano míse os culos y coños? Busca la boca:
allí has a la polla más ieja, e i e».
42. C . Cen o Nup ialis, IX imminu io.
43. Siguiendo en es a línea de lenguaje e ó ico, ambién se pod ía in e p e a el nomb e de es e pigmeo,
Ce io, que, dado en la época en que es amos (s. IV dC), ue a pe cibido po los oyen es ya, como
Se io, é mino és e que, buscándole sen ido e ó ico, es a ía aplicado, en el ámbi o de la homose-
xualidad, a la pa ien ia. C . Cice ón Ca . 2, 8: alios ipse amaba u pissime, alio um amo i lagi-
iosissime se uieba («és e amaba a o os indecen emen e, e a sie o de los o os con un amo diso-
lu o»), Phil. 2, 86: u omnia pa e e e, u acile se ui es («como es ás abie o a odas las cosas, así
es ás al se icio ácilmen e»). C . ADAMS, J.N., The la in sexual ocabula y, Lond es, 1982, p. 163
y p. 223.
44. Los pigmeos, según la leyenda, son demasiado pequeños pa a e mina con es as gue as pe iódi-
cas que lle an a cabo cada o oño con las g ullas: c . Home o Il., 3, 1.9; Cice ón Na ., 2, 125; Plinio
N. H., 7.2, 19 y 10.23; Ju enal 13, 167-170; BALLABRIGA, A., «Le malheu des nains, quelques
aspec s du comba , des g ues con e les pygmées dans la li é a u e g ecque», Re ue des É udes
Anciennes, 1981, p. 59 y 61. No nos debe so p ende en onces e les cae íc imas de sus enemi-
gos, como le pasa a Ce io, pe o puede se que ganen algunas ba allas y el a e ha p oducido a ias
ep esen aciones pa ecidas a és as, donde un pigmeo i a del a e una ez caída a ie a: c . po
ejemplo, con el bello i ón de la Academia Kuns mus. de Bonn (In . nº 545) o el boce o de la Casa
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unas palab as, pe o sus nomb es no son mencionados. Se asis e a la maniob a de as-
lado del cue po ine e de la g ulla mue a. A la izquie da, el pigmeo que a en p i-
me a posición, p obablemen e Ge ión, lanza una especie de ad e encia a uno de
los o os pigmeos, colocado de ás de la g ulla, quizá Ce io — o almen e p eso
de i a con a el animal— mien as el o o pigmeo, si uado a la de echa, eme que
su bas ón se ompa y ceda con el peso; odo ello, en un con ex o de exp esión eno -
memen e ambigua.
Desde el pun o de is a lingüís ico, en el segundo ábside, se pod ía esal a lo
siguien e:
1. En la p ime a línea hay a ias posibilidades de lec u a: una p ime a, en la que
se pod ía en ende ET TU ERE SUMA45: la exp esión TU ERE46, apa ece a es-
iguada en un diálogo de comedia, en Plau o, As. 714: e iam u e e. Se puede
en ende la o ma e e como oca i o de e us, pues cabe no a que exis en o os
dos oca i os en la insc ipción, como FILI GERIO yPATER. Se pod ía habe
analizado SUMA [SUMAS] como subjun i o oli i o en la segunda pe sona
del singula , como en Plau o, Cap. 551: u […] ecedas47, pe o es e alo es
menos co ien e que el impe a i o, incluso en los poe as cómicos48, y el musi-
a io empleó el impe a i o en la o a escena (SUBDUC). Todo es o pod ía lle-
a a conside a SUMA como el impe a i o de un e bo que ha su ido la in luen-
cia analógica de la p ime a conjugación49. De la misma o ma se pod ía en ende
ambién es e ex o como lo hace el p o eso José d’Enca nação50: la o ma e e
como una o ma popula de la segunda pe sona del singula del p e é i o impe -
ec o de indica i o e as y la o ma suma como la o ma del adje i o emenino
nomina i o singula de summus, e i iéndose —como ep oche— a la g ulla
que an o pesa.
Un ebeo de la an igüedad Fa en ia 23/2, 2001 119
dei Capi elli en Pompeya, VII, 4.51 (Helbig, nº 1528, p. 378). El a amien o de los pigmeos ha
apa ecido de mane as muy di e en es en la iconog a ía, po ejemplo en el iso del aso F ançois
de Flo encia o en la hid ia del s. IV que hay en el Museo del Lou e, que no iene nada de isible
pe o sí del ca ác e g acioso del a e alejand ino. C . MONCEAUX, P., «La légende des pygmées e
les nains de l’A ique équa o iales», Re ue His o ique, XLVII, I, 1891, p. 52; SCHEFOLD, K.,
Ve gessenes Pompeji, Be na-Munich, 1972, p. 29, 47, 129; FOUCHER, L., «Les mosaïques nilo iques
a icaines», La mosaïque g éco- omaine, Colloques in e na ionaux du CNRS, Pa ís, 1965, I, p. 138.
Pa a la endencia a empequeñece a los pigmeos po pa e del a e alejand ino y omano, c . CÉBE,
J.-P., «Un hème de l’iconog aphie nilo ique: le pygmée su l’ampho e», AFLAC, XLIII, 1967,
p. 169.
45. C . Da iaul , A., op. ci , p. 65. También Gómez Palla ès, op. ci ., p. 82-87.
46. Bien es e dad que los co es pa a pode sepa a es as palab as son algo di íciles, pues pensamos
que el musi a io enca gado de con ecciona el ex o ue poco hábil —o quizá ca ecía de espacio su i-
cien e— en la disposición de las eselas, de ahí que puedan da se di e en es in e p e aciones.
47. C . ERNOUT, A.; THOMAS, F., Syn axe la ine II, § 251, p. 231.
48. C . BENNET, C.E., Syn ax o ea ly La in, I, p. 163.
49. Pe o end íamos que oma el paso del e bo sume e a la p ime a conjugación como un unicum.
C . GÓMEZ PALLARÈS, J., «Sob e un mosaico con insc ipciones en Puen e Genil (Có doba)», My ia,
4, 1989, p. 105-116.
50. C . O A queólogo Po uguês, sé ie IV, 6/7, 1988-1989, p. 385-388. Véase ambién Conimb iga,
29 (1990), p. 167-169.
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a ios géne os o endencias li e a ias: lenguaje e ó ico, lenguaje de comedia, as-
gos de agedia pa odiada, de géne os meno es —mimo, pan omima, a elana y
oga a.
Como conclusión se pod ía deci que desde el pun o de is a es ilís ico el mosai-
co posee una cualidad a des aca : la asociación del ex o a la imagen, de mane a
que pod íamos es a , y de hecho lo es amos, an e un ex o dialogado, y no an e la
sencilla insc ipción que nos o ece el conocimien o del pe sonaje a a és de la enu-
me ación de sus nomb es, como ocu e en o os mosaicos an e io men e ci ados. En
el mosaico de Fuen e Álamo, se pod ía a i ma que puede exis i un doble plano: el
p ime o de ellos, la p esen ación de los pe sonajes (en el caso de SU CERBIO y
la UXOR MASTALE), y el segundo, el diálogo que exis e en e los pe sonajes.
Además podemos deci que, si no se oman en cuen a casos excepcionales como los
de la pin u a popula pompeyana, enemos an e nues os ojos una se ie de peque-
ñas escenas que pod ían compa a se con nues os ac uales ebeos, cons i uyendo
así un hápax en las ep esen aciones igu adas g iegas o omanas an o en mosai-
co como en pin u a mu al.
Desde el pun o de is a ilológico y li e a io podemos conclui diciendo que
—dado que se a a de un mosaico encon ado en una sala pa a descanso y di e -
imen o— el ca ác e humo ís ico debe i más allá y se más g o esco. Po an o,
cuando la uxo exclama decolla a so! in en amos suge i que la cabeza (collum o
capu ) a la que nos e e íamos se ía la cabeza del pene, el bálano, o, con e mino-
logía más g o esca, lo que pod ía de ini se como el «capullo». T aducción nada
desca able a pa i de los documen os an es ci ados de Lucilio, Ma cial, Ausonio
y Pe onio, y de la in e p e ación de capu que hace el p o eso En ique Mon e o
Ca elle.
Según K enkel, en Lucilio, es a aducción o in e p e ación de bálano se puede
aplica ambién a collus ‘cuello de ganso o cisne’: Lucilio 268, como se io an e-
io men e, así como ambién lo encon amos en Ma cial IX, 27.1-2. ¿Se a a ía
de nues o collus, en la exp esión de Mas ale decolla a sum? En un caso o en o o,
ya se in e p e e como capu o collus, es á cla o que se es á u ilizando un de e mi-
nado ipo de lenguaje, a es iguado en la sá i a y en el epig ama: el lenguaje e ó ico.
Con espec o al ex o que encon amos en el segundo ábside (ET TUERE
SUMA), se pod ía p opone o a in e p e ación basada en el con ex o e ó ico, cuya
ambigüedad imp egna la mayo pa e del ex o, y en ende suma como la en iende
Ma cial XI, 46.6 y aduci la en onces po «boca», iendo en la o ma un acusa-
i o singula del é mino summam, obje o di ec o del e bo ue e. Lo que ma ca ía
con más ue za la comicidad pues, aún es ando mue a, oda ía esul a la g ulla
pelig osa, ya que puede segui a acando las pa es más p ominen es de los pigmeos.
Po odo lo an edicho en el es udio ilológico, es e iden e que nos encon a-
mos an e un géne o li e a io insc i o en el ámbi o de la ep esen ación y, po el
con ex o de las exp esiones, pa ece p óximo a iden i ica se con «comedia». Debido
a la c onología de dicho mosaico, s. IV dC, el campo de los géne os li e a ios se
educe, pues en es a época los g andes géne os habían en ado en un decli e p o-
g esi o en a o de géne os denominados meno es, como el mimo y la pan omi-
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ma. Po odos los elemen os analizados an e io men e no se puede llega a la con-
clusión de que ealmen e se a e de un mimo, ya que ca ecemos de p uebas jus i-
ica i as y concluyen es de que así sea; pe o es e iden e que nos hallamos an e un
lenguaje especial, del cual podemos segui un as o con incen e a a és de di e-
en es géne os li e a ios. En nues o ex o hay una cla a comicidad en e los «ac o-
es» y los espec ado es, pues el a gumen o que en él se e leja, los pe sonajes, el
nomb e de los mismos, las escenas, e an conocidos y econocidos po los espec-
ado es y/o isi an es de la sala.
Así pues, llega a una conclusión cla a de géne o li e a io conc e o no lo pode-
mos hace con segu idad, aunque sí que podemos obse a elemen os omados de
a ios géne os o endencias li e a ias: lenguaje e ó ico, lenguaje de comedia, as-
gos de agedia pa odiada, así como de géne os meno es como el mimo, la pan o-
mima, la a elana y la oga a.
Es a íamos, pues, an e un ex o en elación con una se ie de imágenes, que
cons i uyen su sis ema y co ela o e e encial conc e o y especí ico, conocido po
sus lec o es y espec ado es y que, como hemos in en ado demos a , pone en juego
de e minados códigos y cla es del lenguaje cómico, p esumiblemen e e ó ico, en
un diálogo en el que las palab as pa ecen ilus a y desa olla el con enido de las
imágenes. Así pa ece deduci se de la in es igación ealizada, que, sin pe de de
is a la o undidad y adición de las imágenes, ha que ido sub aya , sob e odo,
el componen e lingüís ico que los ilus a. La elación en e palab a e imagen en el
mosaico de Fuen e Álmano de Puen e Genil —si no pe mi e a i ma la adsc ip-
ción de las escenas a un de e minado géne o— sí que acili a, en cambio, com-
p ende la in luencia li e a ia que ac úa sob e ellas y que imp egna lo que pa ecen
sus mecanismos y cla es de dicción.
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