Resumen
Los adicales ibé icos il i
'e il u pa ecen co esponde al la ín oppidum. Pa iendo de ello, ana-
lizamos las localidades en que uno de ambos apa ece como componen e de su nomb e y nos in e-
ogamos, en e o as cues iones, sob e la echa de la apa ición de la ciudad en e los ibe os.
Palab as cla e: Hispania p e omana, ibe os, oponimia, ci i a es.
Abs ac
The Ibe ian wo ds il i
'and il u may co espond o he La in oppidum. F om his basis, we
analyse he loca ions whe e one o hese appea as pa o i s name and we pose he ques ion,
amongs o he s, ega ding he da e in which we could p ope ly speak abou an Ibe ian ci y.
Key wo ds: P e-Roman Hispania, Ibe ians, oponymy, ci i a es.
Aunque ya se había apun ado an es como posible, ue hace una década cuando el p o-
eso J. Un e mann p opuso de mane a cla a supone pa a il i
'y su a ian e il u (o
il u
'e il u), an ecuen es en el á ea ibé ica y en la egión u de ana, el signi ica-
do de «ciudad» an o en su acepción de comunidad u bana como núcleo o i icado
(la capi al de una ciui as), es deci , un equi alen e a oppidum. Es e úl imo é mino
la ino es, po o a pa e, muy u ilizado en nues os días en e los especialis as del
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il i
'/il u = oppidum. Los nomb es de luga
y la ciudad en el mundo ibé ico
A u o Pé ez Almogue a
Uni e si a de Lleida. Depa amen d’His ò ia
Plaça de Víc o Siu ana, 1. 25003 Lleida
[email p o ec ed]
Da a de ecepció: 26/1/2000
Suma io
1. Documen os en que se indica
la condición de il i
'de localidades
conc e as, sin se componen e
de su nomb e
2. il i
'o il u como componen e
del p opio nomb e de la localidad.
El es imonio de la numismá ica
3. La deducción a a és de nomb es
la inos. La numismá ica
4. Nomb es conocidos a a és de las
uen es esc i as o epig á icas
Recapi ulación y e lexiones
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mundo ibé ico pa a de ini ealidades a queológicas especí icas (núcleos de cie a
ex ensión que, se supone, debie on eje ce un papel cen al de un e i o io).
A alada po an señalada au o idad, la educción ue gene almen e acep ada
po los especialis as en lengua ibé ica, aunque no ha dejado de señala se algu-
na objeción1. Nos encon a íamos pues an e un —o unos— ocablos ibé icos
cuya aducción no nos es a elada como lo es án p ác icamen e casi odos los
o os que nos ha conse ado la epig a ía. Na u almen e al acepción se p opuso
pa a cie os casos, muy abundan es po lo demás, pues ambién una como o a
o ma apa ece en nomb es pe sonales con ela i a ecuencia en las mismas zonas
geog á icas.
La p ueba más cla a de la ce eza de es a p opues a p ocede de unos pocos ex-
os epig á icos, uno sob e plomo, dos pin ados en asos ce ámicos deco ados, y
un úl imo en una insc ipción upes e. En odos ellos, as el supues o opónimo
—al menos en dos casos con segu idad conocidos po o as uen es— apa ece la lec-
u a il i
' e, que end ía a co esponde al la ín ex oppido según J. Un e mann.Po
an o, es muy líci o supone que los nomb es especí icos de o as a ias localida-
des conocidos a a és de la numismá ica, en los que apa ece el componen e il i
'
o il u al inicio de los mismos, hacen alusión, en su p opio opónimo, a su condi-
ción ciudadana. Lo mismo es ex ensi o a la aslación la ina Ile - o Ilu - en los ex-
os clásicos de los que más adelan e a a emos. En una u o a e sión se a a de los
adicales que más ecuen emen e apa ecen en los nomb es de los núcleos u ba-
nos conocidos del á ea ci ada.
Aunque, po lo an o, la aducción de il i
'o il u no cons i uye p ecisamen e
una no edad, sí conside o que, a pesa de no igno ado, es algo que no ha sido su i-
cien emen e en a izado po los his o iado es a di e encia de lo que ha sucedido con
los lingüis as. Ello es e iden e, po ejemplo, en la casi gene al ausencia del hecho
en las sín esis sob e la España p e omana apa ecidas en la úl ima década. C eo
que desde una pe spec i a his ó ica pueden ealiza se algunas obse aciones
—más que deducciones— an o de ca ác e gene al como conc e as pa a de e mi-
nados casos, analizando los ejemplos conocidos y los p obables. Po supues o no
en a é en p oblemas lingüís icos en los que soy o undamen e p o ano. Si me
de engo en alguno de ellos se á como me o ansmiso de especialis as que han
de endido una u o a pos u a.
Hay unanimidad en acep a que és os son Ile - e Ilu - po cuan o así ocu e en
dos signi ica i os casos en que enemos cons ancia de sus nomb es ibé ico y la i-
no a a és de las monedas: il i
' a e il u o pasan a se Ile da e Ilu o espec i a-
men e. Es deci , la , que debía se muda, desapa ece. En el caso de il i
' a, además,
22 Fa en ia 23/1, 2001 A u o Pé ez Almogue a
1. J. UNTERMANN, Monumen a Lingua um Hispanica um, II, 1, Wiesbaden, 1990, p. 187-189,
núms. 572, 573 y 574; III, 2, p. 163-169, D.8.1, 476, F.13.24 (a pa i de aho a MLH). En a ención
a abajos an e io es del p o eso alemán, la in e p e ación es ecogida po J. SILES, Léxico de ins-
c ipciones ibé icas, Mad id, 1985, p. 50, núms. 114, 106 y 373. Igualmen e po J. VELAZA, Léxico
de insc ipciones ibé icas (1976-1989), Ba celona, 1991, p. 74, 76, núm. 269. Es e úl imo, ambién
en una sín esis di ulga i a pos e io , Epig a ía y lengua ibé icas, Mad id, 1996, p. 38, 54, aunque
indica que «ha sido gene almen e acep ado sin demasiadas e icencias», no deja de señala más
adelan e que el que es é en la base de los la inos ile- o ilu- «no pasa de se po aho a hipo é ico».
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la i se ans o ma en e2.Po o a pa e, es de in e és ene en cuen a, además, que la
líquida más oclusi a (l ) co esponde en ansc ipciones la inas además de a l am-
bién a ll3. Pa iendo de es as p emisas nues a nómina de nomb es de ciudades
aumen a sus ancialmen e po cuan o son muchos los que conocemos en su e sión
la ina aunque dela ando su ca ác e indígena, y es de p esumi po an o su exis-
encia p e ia a la llegada de los omanos. Aún más si, como es posible, la no cla a
di e encia en e las dos den ales —especialmen e—, las dos labiales, las dos nasa-
les y las dos oclusi as, y las de ie y/u, hicie on que apa ecie a en una u o a o ma
en su « e sión» la ina, dependiendo quizás de las ca ac e ís icas locales lingüís i-
cas de una u o a zona ibé ica4. Hay que añadi o os casos dudosos que e emos
al indi idualiza los más adelan e.
1. Documen os en que se indica la condición de il i
'de localidades
conc e as, sin se componen e de su nomb e
Cons i uyen és os los que, como indicaba an e io men e, si ie on a J. Un e mann
pa a p opone su aducción como «ciudad». En odos los casos en que ello se
supone, el adical apa ece con un pos e io - e o - e que debe co esponde al la i-
no ex. Po o a pa e, es una e minación ecuen e, en e o os, en nomb es pe so-
nales ibé icos, lo que signi ica que no siemp e, como en los casos que nos ocupan,
indican «luga de donde»5.
il i
'o il u apa ecen en nomb es pe sonales an o como p ime elemen o como
segundo: los nomb es ibé icos, hoy lo sabemos bien, son en su mayo ía de es uc-
u a bimemb e6. Ello signi ica que no siemp e p ecisamen e es amos segu os si
Los nomb es de luga y la ciudad en el mundo ibé ico Fa en ia 23/1, 2001 23
2. J. UNTERMANN, MLH, I. Die Munzlegenden, Weisbaden, 1975, p. 72. Reco dado po M.I. PANOSA,
«Algunes qües ions his ò iques sob e l’epig a ia de les llegendes mone als ibè iques», en J. ADIEGO;
J. SILES; J. VELAZA, S udia palaeohispanica e indoge manica J. Un e mann ab amicis hispanici
obla a, Ba celona, 1993, p. 199-212.
3. J. VELAZA, Epig a ía..., op. ci ., p. 44.
4. J. SILES, «Sob e la epig a ía ibé ica», Reunión sob e epig a ía hispánica de época omano- epubli-
cana, Za agoza, 1986, p. 17-42; en las p. 18 y 22, e i iéndose a las nasales y oclusi as ibé icas, indi-
ca que «ni los signos ienen siemp e el mismo alo , ni un mismo sonido es ano ado siemp e po la
misma g a ía». En cuan o a la io y/u, no es á de más eco da que algo simila ocu ía en la ín, donde,
al menos c onológicamen e, emos las o mas maxumum po maximun, o op umum en ez de op i-
mun. La luc uación de g a ías puede se simplemen e cues ión c onológica, pe o ambién espacial.
5. El su ijo - e es muy ecuen e an o en an opónimos como opónimos, en ca gos y magis a u as
—se supone—, y en pa adigmas «p enominales». Los ejemplos de dis in os casos son múl iples:
así, en nomb e de pe sonas, en la ecien emen e conocida insc ipción de Andelos, likine e (de un
likine o Licinius); J. UNTERMANN, «Comen a io a la insc ipción musi a ia de Andelos», TAN, 11,
1993-1994, p. 127-129. En posición no inal, en el ne einje de la ambién ecien e insc ipción de
Guissona del siglo IaC: no se a a de un su ijo homóg a o, ya que a seguido po o o. Es un caso
sin pa alelo en el que pueden supone se in luencias la inas. Véase J. GUITARD; J. PERA; M. MAYER;
J. VELAZA, «No icia p elimina sob e una insc ipción ibé ica encon ada en Guissona (Lleida)»,
en F. VILLAR; J. D’ENCARNAÇAO (eds.), La Hispania p e omana. Ac as VI Coloquio sob e len-
guas y cul u as p e omanas de la Península Ibé ica, Salamanca, 1996, p. 163-170.
6. No son a os en nomb es de magis ados mone a ios o en g a i os; J. SILES, Léxico..., op. ci .,
p. 237 s., núm. 1009 s. La nómina aumen a en la elación pos e io de J. VELAZA, Léxico..., op.
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nos encon amos an e opónimos o an opónimos. En los casos conc e os que hay
posibilidad de elaciona los con localidades de las que sabemos po o os docu-
men os, sean uen es esc i as o numismá icas, puede azonablemen e supone se
que a ellas se e ie en, pe o ya no es segu o que se a e de ciudades cuando no
enemos o a cons ancia. El mismo p oblema se plan ea cuando, en más de un caso,
no se conse a la insc ipción comple a. Po lo demás, igno amos si como compo-
nen e de los nomb es pe sonales pudie a ene algo que e con un de i ado de
ciudad, a la mane a de cie os apellidos de nues os días.
Como ue e, a o a con inuación de los casos que con amos con algún unda-
men o pa a conside a los e e idos a ciudades.
bas i. Vaso de Llí ia
El p ime documen o p ocede del conocido yacimien o del ce o de San Miquel en
Llí ia, y apa ece en un aso pin ado ibé ico, deco ado con dien es de lobo, en que
se conse a una insc ipción incomple a ...ia ban.bas esil i
' e7. P escindiendo de
la p ime a pa e de la lec u a, la segunda nos mues a la p esencia de dos elemen-
os (bas es e il i
' e). J. Un e mann p opuso su in e p e ación como ex Bas i oppi-
do, en e a la opinión de Schmoll de que no podía p ecisa se la unción del segundo
elemen o.
Tal in e p e ación, de se co ec a con i ma ía además la exis encia de una ciu-
dad, Bas i, p esumiblemen e ede ana po el luga del hallazgo, homónima de la
cabece a de los más su eños bas e anos de la egión de Baza, bien conocidos po las
uen es esc i as. Sabemos en e ec o de una bas i en Le an e, conocida po la numis-
má ica. Se a a de una ceca de la que has a no hace mucho sólo e a conocida una
moneda, mo i o que lle ó a pensa en una lec u a incomple a. La pos e io docu-
men ación de unas d acmas de imi ación empo i ana con idén ica lec u a han ce -
i icado la exis encia de esa ciui as indígena y, po o a pa e, dada la c onología
de las d acmas ibé icas, que al exis encia puede lle a se, cuando menos, a la
Segunda Gue a Púnica o a una e apa inmedia a a la misma. Simila c onología
(siglo III aC) es la p opues a pa a el ejempla ce ámico.
24 Fa en ia 23/1, 2001 A u o Pé ez Almogue a
ci ., p. 74-75, núms. 261-266; J. VELAZA, Epig a ia..., op. ci ., p. 37 y 38. En monedas, a guisa de
ejemplo, conocemos a il i
'a ke o il i en la ceca de un ikesken, o un il i
'a in o il i
'eu en Obulco;
J. VILLALONGA, Co pus Nummum Hispaniae an e Augus i ae a em, Mad id, 1994, p. 147, núms. 43,
44 y 45; p. 340, núms. 10, 15 y 16.
7. Tal es la lec u a que da J. UNTERMANN, MLI III, 2, p. 476, F.13.24. M. GÓMEZ MORENO, Misceláneas,
His o ia-A e-A queología, Mad id, 1949, p. 305, núm. 65, dio en su día la lec u a ...na ban.bas-
esil i
' e. D. FLETCHER, Insc ipciones ibé icas del Museo de P ehis o ia de Valencia, Es udios
ibé icos, 2, Valencia, 1953, p. 35, insc. LVII, y Tex os ibé icos del Museo de P ehis o ia de Valencia,
SIP T abajos Va ios, 81, Valencia, 1985, p. 14, po su pa e mos ó sus dudas sob e la p esencia
de la ninicial, lo que en cualquie caso no a ec a a la pa e del ex o que nos in e esa. Recogido am-
bién po J. SILES, Léxico..., op. ci ., p. 106, núm. 373. Recien emen e eco dada po C. GONZÁLEZ
ROMÁN; A. ADROHER AUROUX, «El poblamien o ibe o-bas e ano: conside aciones sob e su mo -
ología y e olución», en F. VILLAR; A. BELTRÁN (eds.), Pueblos, lenguas y esc i u as en la Hispania
p e omana, Salamanca, 1999, p. 243-255.
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La ubicación de bas i ha sido muy discu ida, pe o se iende a conside a en la
es e a de a se y en e el cu so bajo del Eb o y Sagun o8, es deci en una zona, po
an o, quizás lejana a Llí ia. Po lo demás, no es en ningún caso mencionada po las
uen es esc i as.
Unos años an es de la p opues a de J. Un e mann, M.L. Albe os conside ó que
se a aba de un an opónimo9, lo que no se ía ex año is a la ecuencia del com-
ponen e il i- en los mismos. Más di ícil es decidi se an e el il i
'... de o o aso de
Llí ia po no conse a el ex o comple o, aunque is o el p eceden e, muy p oba-
blemen e ambién aludie a a una ciudad.
kukon. Vaso de Llí ia
En o o aso de Llí ia, un kala hos en conc e o, A. Bel án leyó kukonil i
', si bien
D. Fle che p opuso begonil i
'10. En es e caso, J. Un e mann sos u o que no podía
a a se de un nomb e pe sonal y po an o debía se el de una localidad, pe o en
una o ma u o a de las p opues as, kukon o begon, no conocemos ninguna con
esos nomb es. Cie amen e ello no es de e minan e como pa a nega la exis encia
de un oppidum así llamado.
lakun. Plomo de O leyl
En e las diecinue e palab as que apa ecen en una de las ca as de uno de los plo-
mos del yacimien o de O leyl —bien conocido po la abundancia de ellos—, en
La Vall d’Uixó (Cas ellón), se encuen a lakunm¯ sil i
' e —mejo que lakunwil-
i
' e, como se p opuso en el momen o de su hallazgo—, en una lec u a que no p e-
sen a g an di icul ad11.
Los nomb es de luga y la ciudad en el mundo ibé ico Fa en ia 23/1, 2001 25
8. R. MARTÍN VALLS, «La ci culación mone a ia ibé ica», BSEAA, XXXII, Valladolid, 1967, p. 207-366
(p. 301); A.M. de GUADÁN, Numismá ica ibé ica e ibe o- omana, Mad id, 1969, p. 178; J. UNTERMANN,
MLI, I, p. 220; L. VILLARONGA, op. ci ., Mad id, 1994, p. 53, núm. 112; A. PÉREZ ALMOGUERA, «Las
cecas ca alanas y la o ganización e i o ial omano- epublicana», AEspA, 69, 1996, p. 37-56 (p. 40).
A eces se ha supues o ceca ca alana, pe o sin base: no pa ece que pueda educi se a la Bassi que
ci a Tolomeo (II, 6, 70) como una de las localidades de los cas ellani. En cuan o a la ciudad de los
bas e anos del su , sal o alguna excepción señalada —M. PASTOR, «Los bas e anos en las uen es
clásicas», Ac as del I Coloquio de His o ia An igua de Andalucia (Có doba, 1988), Có doba, 1993,
p. 213-233 (p. 230)—, se admi e que no emi ió monedas.
9. M.L. ALBERTOS, La onomás ica pe sonal p imi i a de Hispania, Ta aconense y Bé ica, Salamanca,
1966, p. 50-51. No obs an e señala que el elemen o Bas - apa ece en é nicos y ciudades an o en
Hispania como en o os luga es; es el caso conc e o de Bas uli, Bas e ani y Bas i, pe o ambién
de Bas o y Bas e nini en I alia, Bas oniacum y Bas onica en Bélgica, Bas e nacum en Galia, y
Bas e nae o Bas a nae en Dacia.
10. A. BELTRÁN, «Sob e el ó ulo ildu adin en una es ampilla de Azaila (Te uel)», Caesa augus a, 21/22,
Za agoza, 1964, p. 19-45 (p. 39-40). D. FLETCHER, Insc ipciones..., op. ci ., p. 36. La lec u a p o-
pues a po es e úl imo es la que ecoge J. SILES,Léxico..., op. ci ., p. 174, núm. 696.
11. D. FLETCHER, «Los plomos esc i os», en A. LÁZARO; N. MESADO; C. ARANEGUI; D. FLETCHER,
Ma e iales de la nec ópolis ibé ica de O leyl (Vall d’Uixó, Cas ellón), SIP, T abajos Va ios, 70,
Valencia, 1981, p. 97-116. Rep oducido después, jun o con los o os conocidos de la zona, en
J. UROZ, La egión Ede ania en la época ibé ica, Alican e, 1983, p. 86.
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La e minación ( e) nos pa ece indica que es amos an e un caso simila al de
bas esil i
' e o al que a a emos pos e io men e de El Cogul, es deci pod ía as-
lada se el la ín como ex opido Lacun o Lacu12. laku, aislado, se encuen a men-
cionado en o o plomo del mismo yacimien o, y puede en ese caso a a se de un
nomb e pe sonal13. El p oblema es que, como en el caso an e io , nos encon a-
mos an e una localidad desconocida, aunque no al an p opues as de iden i ica-
ción: el p opio J. Un e mann p egun ó si no se a a ía de la Lacu is que ci a
Tolomeo (2, 6, 58) como o e ana14. De és a ampoco se conoce su ubicación con-
c e a.
También nos sugie e la sede ana lakine, que emi e monedas a ines del siglo II
o inicios del IaC, y que se si úa en Fuen es de Eb o (Za agoza)15. En p incipio
pa ece ía más opo una la mención en ie as cas ellonenses de la úl ima an es que
una o e ana, pe o no es ni mucho menos segu o, básicamen e po que la di e encia
en e los signos ibé icos ki y ku es conside able, no áciles de con undi .
Pa a el plomo que nos ocupa, con amos con un da o c onológico p eciso: se
encon aba en ollado, jun o con o os dos plomos más, en una c á e a de campa-
na de igu as ojas que hacía la unción de u na une a ia p oducida hacia media-
dos del siglo IV aC.
alaun. Insc ipción upes e de El Cogul
Se a a de una más de las g abadas de mane a simple sob e la a enisca del cono-
cido conjun o upes e de la llamada Roca dels Mo os, en El Cogul (Lleida). En
un ex o de dos líneas, se encuen a un alaunil i
' en, cuya lec u a ijó J. Un e mann
as las p opues as an e io es de M. Gómez Mo eno y de M. Almag o. Las dudas
exp esadas po J. de Hoz se e ie en a o os elemen os de la insc ipción, no al ag-
men o conc e o que a amos16. Las a ian es p opues as, con odo, no e an muchas
26 Fa en ia 23/1, 2001 A u o Pé ez Almogue a
12. J. UNTERMANN, MLI III, 2, p. 395, F. 9,7.
13. También iuns i laku, J. UNTERMANN, MLI 2, F. 9.5.4. En su lec u a lagun, ambién en Empú ies,
conside ado como nomb e pe sonal, M.L. ALBERTOS, op. ci ., p. 127. Hay ambién un lakusuken
en un b once de Calacei e, J. SILES, Léxico..., op. ci ., p. 256-257, núms. 1102-1103. Véase, asi-
mismo, J. VELAZA, Léxico..., op. ci ., p. 98, núm. 382.
14. A. TOVAR, Ibe ische Landeskunde. Segunda pa e, 3 Ta aconensis, Baden-Baden, 1989, p. 171,
C-45 (en adelan e IL).
15. De ella sólo se conoce una emisión; L. VILLARONGA, op. ci ., p. 226. F. BURILLO, Los cel íbe os.
E nias y es ados, Ba celona, 1998, p. 193, 258 y 299.
16. J. UNTERMANN, MLI III, 2, p. 163, D.8.1. M, llamó la a ención de que se a a de un caso simila a
los de bas esil i ' e de Llí ia y lakunmil i ' e de O leyl. GÓMEZ MORENO, op. ci ., p. 291, núm. 22,
leyó anaunil i ' e , no sin exp esa cie as dudas como consecuencia de que los le e os es aban a-
zados muy a la lige a. M. ALMAGRO, «Sob e las insc ipciones upes es del co acho con pin u as
de Cogul (Lé ida)», Caesa augus a, 7-8, 1957, p. 67-75 (p. 70), leyó anaus il i ' en, aunque am-
bién con insegu idad. De hecho la di icul ad de lec u a de las pocas insc ipciones p e omanas
peninsula es conocidas iene an o de la p opia ejecución como de su conse ación, cuando no la
di icul ad del p opio luga donde se lle a on a cabo, no siemp e accesible, que ha hecho al in es-
igado ia se de calcos de no o al ga an ía. Así J. de HOZ, «Pano ama p o isional de la epig a ía
upes e paleohispánica», en A. RODRÍGUEZ COLMENERO; L. GASPERINI (eds.), Saxa Sc ip a. Ac as
del Simposio In e nacional Ibe o-i álico sob e epig a ía upes e (San iago de Compos ela y
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y de hecho sólo se dudaba si la p ime a consonan e e a lo n. La p opues a
de J. Un e mann pe mi e iden i ica a la ciudad de alaun, localidad ascona
según Tolomeo (2, 6, 66: Allauona), o quizás mejo «cel ibé ica asconizada» según
G. Fa ás, y sede ana p ime o —es deci ibé ica— y ascona desde el siglo IaC
según F. Bu illo. Se iden i ica con la ac ual Alagón (Za agoza) donde con luyen
Eb o y Jalón, aunque no hay e idencia a queológica. Se menciona ambién en el
I ine a io de An onino (444, 1: Allobone), y, lo que es más impo an e, en la Tabula
aenea Con ebiensis de Bo o i a. Po o o lado es una ceca conocida que emi e
b onces —con leyenda alaun p ecisamen e y con ipología ce cana a sal uie—,
aunque escasos, en la p ime a mi ad del siglo II y o os con pos e io idad a 143 aC17.
Como se e, las uen es son abundan es.
Teniendo en cuen a su si uación geog á ica es de señala la p esencia de un
o iundo de la misma en un luga ela i amen e dis an e, en plena ie a ile ge e,
que se conside a además un luga de cul o isi ado du an e siglos, desde el momen-
o de ealización de sus céleb es pin u as upes es has a plena época omana. La
insc ipción que nos ocupa se conside a o i a, como las o as del luga 18. El p e-
endido san ua io debía se isi ado más o menos egula men e po los habi an es
de los ecinos poblados. Nada hay que haga pensa en un no able cen o que a a-
je a pe eg inos de luga es lejanos. Ello nos lle a a su ez a in e oga nos ambién
si cuando se indica la condición de ex oppido (il i
' e) es po que la localidad no es
conocida, en azón de su lejanía, en el luga donde se hizo la insc ipción.
Los nomb es de luga y la ciudad en el mundo ibé ico Fa en ia 23/1, 2001 27
N. de Po ugal, 1992), La ouco, 2, 1995, p. 9-33 (p. 10-13), conside a que incluso la lec u a de
J. Un e mann sigue siendo insegu a, y las o og a ías que és e publicó no son concluyen es. J. de Hoz
se e ie e a una isi a pe sonal a la Roca dels Mo os en 1987, de la que dedujo que e a muy di í-
cil ob ene una lec u a co ec a. Sin emba go el agmen o que nos a ec a pa ece azonablemen e
in e p e ado.
17. J. UNTERMANN, MLI III, 2, p. 199 s., núm. 116. Po su si uación en e Za agoza y Ta azona, G. Fa ás
c ee que se ía una las ciudades cel ibé icas asconizadas como consecuencia de una edis ibu-
ción e i o ial de Pompeyo como p emio a un supues o colabo acionismo ascón en las campañas
con a Se o io. G. FATÁS, Con ebia Belaisca (Bo o i a, Za agoza). II Tabula Con ebiensis,
Za agoza, 1980, p. 12-14, p. 63-66; id., TIR K-30: «Allobone, Ala ona». En la abula apa ece un
Allo onensis ci ado as e e i se a la caussam alla onensium. F. BURILLO, op. ci ., p. 170, p. 274
y p. 313 la c ee sin duda sede ana, aunque en su lími e con los lusones, y quizás po el mismo
mo i o que suponía G. Fa ás, o o gada a los ascones a díamen e. Pa a sus dos emisiones, éase
L. VILLARONGA, op. ci ., p. 221. En cuan o a los es os a queológicos en Alagón, sólo me ece des-
aca se, según M. Bel án, un eso o de dena ios pos e io es a 72 aC; A.M. CANTO, «La ie a del
o o. Ensayo de iden i icación de ciudades asconas», AEspA, 70, 1997, p. 31-70 (p. 41). No obs-
an e, se sigue man eniendo con segu idad que allí se alzó: F. PINA; J.A. PÉREZ CASAS, «El oppidum
Cas a Aelia y las campañas de Se o ius en los años 77-76 aC», JRA, 11, 1998, p. 245-264 (p. 253).
Po lo demás, M.L. ALBERTOS, op. ci ., p. 14, ecue da que la aíz alou/alau es á p esen e en
hid ónimos y opónimos en Galia, Ligu ia, Nó ico, Ge mania o Gales. Es pues co ien e en el
mundo cel a.
18. La más ecien e de ellas, en la ín, p obablemen e del siglo IaC, es cie amen e o i a: SECVN-
DIO/VOTVM FECIT (G. FABRE; M. MAYER; I. RODÀ, Insc ip ions omaines de Ca alogne. II:
Lé ida, Pa ís, 1985, núm. 88).
Fa en ia 23/1 000-153 10/5/2001 12:21 Página 27
2. il i
'o il u como componen e del p opio nomb e de la localidad.
El es imonio de la numismá ica
Una cues ión p e ia es la posibilidad de que en algún caso il u no se e ie a a
«ciudad» o un de i ado de la misma, sino que es é elacionado con el nomb e de una
di inidad. Más conc e amen e ello ha sido p opues o —al menos con la e sión
la ina ilu-, en al caso de Ilu o, la ibé ica il u o, elacionándola con el Deus Ilu o,
bien documen ado en el su galo19. Cie amen e si ello puede se acep able pa a la
Ilu one aqui ana (ac ual Olo ón) y posiblemen e pa a el Ilue be ixo Ande exo
—en es e caso, no es un nomb e de ciudad— de la insc ipción del Valle de A án20,
ya no lo pa ece an o el que sea un componen e de la p edeceso a de Ma a ó, en
plena á ea ibé ica. Pa ece más azonable pone a la úl ima en la amplia nómina
que, como e emos, pa ecen elaciona se con oppidum; los posibles nomb es ela-
cionados con la di inidad gala no i ían más allá de las zonas aqui anas y limí o es.
Menos aún c eo que se elacione con o a di inidad, Ilu bedae, con la que am-
bién se ha p opues o no sólo el caso de Ilu o sino o os nomb es ibé icos an o
pe sonales como geog á icos21, dado que Ilu bedae es p opia de un á ea an dis-
an e del mundo ibé ico como Po ugal, Salamanca y Zamo a.
Admi iendo su in e p e ación como oppidum en el á ea ibé ica, al analiza los
casos conc e os de las ci i a es en que apa ece una u o a o ma de es a aíz, pa e-
ce p oceden e comenza po los nomb es que nos p opo ciona un documen o an
incon es able como es la numismá ica, siquie a sea po que se a a del «p opio»
de cada comunidad poliada22. Nos e e imos, cla o es á, a aquellas cuyo nomb e
conocemos en ca ac e es indígenas. A su ez, po lo que hemos exp esado an es
de cómo se p oduce su paso al la ín de los casos bien documen ados —il i
' a/Ile da,
il u o/Ilu o— podemos añadi a la nómina buen núme o de las que sólo conocemos
el nomb e la ino pe o que e iden emen e és e es de o igen indígena. En es e caso
an impo an es como las numismá icas son las uen es esc i as y pos e io es epi-
g á icas la inas. Po ellas conocemos una espe able can idad más; las a a emos
en o os apa ados.
Es il i
' a —la omana Ile da ampliamen e mencionada po uen es epublica-
nas e impe iales—, la p ime a que omamos en conside ación po la iqueza y
abundancia de sus emisiones mone a ias en pla a y b once du an e más de dos
28 Fa en ia 23/1, 2001 A u o Pé ez Almogue a
19. F. MARCO, «En e el es e eo ipo y la ealidad his ó ica: la eme gencia de los pueblos pi enai-
cos an iguos», en F.J. RODRÍGUEZ NEILA; F.J. NAVARRO (eds.), Los pueblos p e omanos del
no e de Hispania. Una ansición cul u al como deba e his ó ico, Pamplona, 1998, p. 51-87
(p. 77).
20. G. FABRE; M. MAYER; I. RODÀ, op. ci ., p. 100, núm. 61. Se a a ía de un dios de ca ác e ege-
al; J.M. BLÁZQUEZ, P imi i as eligiones ibé icas, II, Mad id, 1983, p. 290.
21. J.M. BLÁZQUEZ, Dicciona io de las eligiones pe omanas de Hispania, Mad id, 1975, p. 109.
Algunos ejemplos que apo a son, como mínimo, chocan es: así Ile da, Ilici o Ilibe i.
22. Soy de la opinión de que las leyendas de las monedas ibé icas, como po o a pa e odas las que
lo os en an indígena, aluden a ci i a es, aunque las que p esen an la leyenda en geni i o -sken se
hayan que ido elaciona con é nicos. El po qué sólo unas pocas lo hacen en el úl imo caso en-
e al nomina i o usual no iene una explicación cla a, pe o conside o que en cualquie caso se e ie-
en a los habi an es de una ciudad.
Fa en ia 23/1 000-153 10/5/2001 12:21 Página 28
siglos. Su nomb e, como se e, se compone del ibé ico «ciudad» (il i
') con an
sólo el adi amen o de un signo inal (- a)23.
Acep ando es e signi icado p ocede, po an o, pone en en edicho que al nom-
b e equi alie a a «lobo» o «ciudad del lobo», p opues a basada en la ecuen e
ep esen ación de es e animal —quizás elacionado con su di inidad p incipal—,
en sus emisiones mone a ias, y el que ambién apa ecie a el cánido en la me idio-
nal ceca de il i
'aka, de nomb e an simila , de la que a con inuación a a emos24.
Según esa p opues a, il i
'- end ía a signi ica «ciudad del lobo».
Cabece a de los ile ge es, aún cuando no se hayan iden i icado en el ac ual
núcleo u bano de Lleida ni eles an e io es al siglo II aC —sí ma e iales mue-
bles—, ue segu amen e la más impo an e localidad del in e io ca alán p e ia a
la llegada de los omanos, odo y no se ci ada po las uen es esc i as alusi as
a la Segunda Gue a Púnica en las que an as eces lo es el pueblo ile ge e. Así
pa ece ce i ica lo, como decíamos, su nume a io, ya desde ines del siglo III aC
como mínimo, aún cuando Li io ci e como capi alidad ile ge e en 218 aC a una
desconocida A anag um, que nunca más uel e a se mencionada (21, 61-67);
¿se a a de o o nomb e de il i
' a? Como sea, nues a localidad ue una au én-
ica «capi al mone a ia»25. Si se a a a de la p oblemá ica Ile da que ci a A ieno
(O a ma í ima 476) pod ía pensa se en su exis encia ya en el siglo VI aC, lo que
no es ácil de admi i en echa an emp ana. Si ue la ciudad la que dio nomb e
al populus, es de des aca la impo ancia que debió ene il i
' a al da nomb e a
un e i o io de an conside able ex ensión como ue el de los ile ge es. Es bien
sabido po uen es pos e io es (Tolomeo en conc e o) que en an g an egión geo-
g á ica hubo o as ciui a es, como e a de espe a . ¿Man u o Ile da una sue e de
p imacía en e ellas, aunque sólo se aduje a en p es igio en la p ác ica?
Acabamos de e e i nos a il i
'aka. De ella apenas conocemos unas pocas mone-
das de mediados del siglo II aC en las que, como en el caso an e io , apa ecía ep e-
Los nomb es de luga y la ciudad en el mundo ibé ico Fa en ia 23/1, 2001 29
23. El mo o - a es muy ecuen e en los ex os ibé icos ( ambién su a ian e -i a); J. VELAZA,
Epig a ía..., op. ci ., p. 49. Desde luego, nada sabemos de su posible aducción, aunque se ía muy
suge en e pensa que il i a, que da nomb e a un pueblo impo an e que ocupa g an ex ensión geo-
g á ica, pudie a signi ica algo así como «la ciudad po excelencia» pa a di e encia la de o os
núcleos poblacionales. No es una excepción a la impene abilidad que sigue mos ándonos la len-
gua ibé ica.
24. U. SCHMOLL, «Die Wo s äme il i und il u in de Spanischen Namenbildung», Die Sp ache, 6,
Wien, 1960, p. 46 s. Pos e io men e, J. UNTERMANN, MLI I, p. 329. Véase asimismo A. PÉREZ;
M. SOLER, «Les seques de il i a i il i aka i el llop ibè ic», Re is a d’A queologia de Ponen , 3, 1991,
p. 151-175 (p. 153-155). Lo que sí puede desecha se es que - i sea la o ma ibé ica de designa al
cánido, una ez comp obada la no ce eza de la ep esen ación del mismo en e il- y
- a en algunas monedas, al como había p opues o J. MALUQUER DE MOTES, «Condicionamen s i con-
no acions de l’a ibè ic», L’A enç, 14, Ba celona, 1979, p. 27-35 (p. 34-35). El único caso en que
pudie a conside a se que ocu ía es en una moneda p oceden e de iejas exca aciones de Azaila
que p esen a un de ec o de cuño. En ealidad no hay sus i ución alguna del lobo po signos ibé i-
cos: en la pa e supe io del animal puede lee se il i- y en la in e io - ' a.
25. Véase A. PÉREZ ALMOGUERA, op. ci ., p. 42. Pa a el p oblema de A anag um, id., «Li io, 21, 61-67:
A anag um, quae capu eius populi e a . El p oblema de A anag um y la capi alidad ile ge e»,
HAn , XXXIII, 1999, p. 25-46.
Fa en ia 23/1 000-153 10/5/2001 12:21 Página 29
La Illibe is sep en ional, homónima de la andaluza, es una población de los
olcos ec osagos según Tolomeo (2.9.9) y so dona según Mela (2.5.84) y Plinio
(n.h. 3.32). En cualquie caso, es una población aspi enaica, lo que ha hecho que
se ilde de «in usión ibé ica» en el mundo galo54. ¿Se a a de un caso más de alu-
sión a «ciudad» o al dios galo ci ado? Po su si uación o ien al, segu amen e del
p ime o.
Illucia es ci ada como ciudad o e ana omada en 193 aC po C. Flamino, p e-
o de la Ci e io , po Plinio (n.h., 35.7.6). Piensa A. To a que quizás sea la
misma que Ilugo, municipio de época de Ad iano conocido po la epig a ía (CIL II,
3239) y que se si úa en San is eban del Pue o (Jaén)55. ¿Es una indígena il uko
an e io ?
Quizás uno de los casos más in e esan es sea el cons i uido po la mención de
un Illue sensis en el B once de Ascoli56, al que ya hemos ci ado al a a de il ukoi e.
Hemos de supone po an o una Illue sa (o Illue sia) en un luga no lejano del
Eb o medio, pe o como ocu e pa a o os opónimos que apa ecen en el documen o
ampoco conocemos su p ecisa ubicación. Es muy posible que se a e de los
Ilu senses que Plinio (n.h., 3.24) ci a como es ipendia ios del conuen us
Caesa augus anus57. Recien emen e se ha p opues o una o ma ibé ica ildube sa
(o il ube sa) e incluso ildubelse. Dado que se conocen d acmas de imi ación con
la leyenda belse, se a a ía quizás de és a con el su ijo ildu (o il u) indica i o de
ciudad58. Si ello ue a cie o, hab ía quizás que busca la en la Ca aluña occiden-
al: no hay cons ancia de acuñaciones de d acmas más al oes e de la misma. Como
ue e, no pa ece a a se de la hipo é ica Ilu cis que, según Flo o, exis ía donde
luego es u o G acchu is, de la que ya hemos a ado.
Finalmen e pudie a en a ambién en es e g upo la supues a población indí-
gena an eceso a de la ac ual Lo ca, según Schul en. Pe o Lo ca no es la Ilo ci a
de Plinio (n.h. 3.9), pues és a se encon a ía jun o al Guadalqui i ( éase sup a
il i
'aka). Pa ece acep able supone que la localidad mu ciana es la Elioc oca
que menciona el I ine a io de An onino (401.6), nomb e que no pa ece de i a
ni de il i- ni de il u-. Más discu ible es, como a eces se ha p opues o, que en
36 Fa en ia 23/1, 2001 A u o Pé ez Almogue a
54. F. MARCO, op. ci ., p. 63.
55. A. TOVAR, IL 1, p.183, C-66.
56. CIL I, 709; MLI III 1, p. 197. No es p eciso pa a lo que nos ocupa elaciona oda la amplia biblio-
g a ía que el documen o ha gene ado. Ci emos an sólo, una ez más, el excelen e abajo de
N. CRINITI, L’Epig a e di Ausculum di Gn. Pompeo S abone, Milano, 1979, y, p escindiendo
de o as a ibuciones a eces o zadas cuando no pin o escas, pa a la iden i icación de los pueblos
ci ados, los sensa os abajos de G. FATÁS, op. ci ., p. 43 s., o «Los sede anos como ins umen o
de Roma», Homenaje a don Pío Bel án, AEspA (anejos VII), 1974, p. 106 s.
57. A. TOVAR, IL 3, p. 411, C-518; TIR K-30, Mad id, 1993, ILVRSENSES; A.M. CANTO, op. ci .,
p. 67, ¿quizás la ac ual Luesia, al no e de Fa asdués?; en con a, la opinión de Ca o Ba oja de que
Luesia es el esul ado de una dip ongación omance de Lusia; A. MARQUES DE FARIA, «No as
no as...», op. ci ., p. 155.
58. A. MARQUES DE FARIA, «No as achegas...»., op. ci ., p. 81; id., «No as no as...», op. ci ., p. 155.
L. VILLARONGA, op. ci ., p. 42-44: en un caso incluye la leyenda belsekua en el g upo «símbolo
lobo»; en o o, con leyenda belsesali , en el «símbolo jabalí». Según ello hab ía que supone la en
la zona en que con e gen las in luencias de il i
' a y ausesken.
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ealidad se llama a Ilu ci, Ilu geia, Ilu co e incluso Ili u gi59. És as, como hemos
is o, han sido iden i icadas (con algún p oblema, es cie o) con ciudades más
occiden ales.
Recapi ulación y e lexiones
La apa ición de su condición de -il i
' e as el nomb e de unas ciudades conc e-
as que conocemos po o as uen es pa ecen con i ma la ce eza de la p opues a
de J. Un e mann de que se ía co ec o aduci lo como ex oppido. Po an o il i
'/il u
o sus a ian es, desp o is as de desinencia, signi ican «ciudad» con un cen o u ba-
no ec o . Pa a e e i se a las ciudades indígenas, las uen es la inas suelen u iliza
el é mino oppidum, pe o a eces ambién lo hacen como sinónimos ciui as y, más
a amen e, u bs.
La a ian e en e io uquizás sea debida a modismos locales que no nos so -
p enden, po cuan o la indecisión en e ambas ocales es ecuen e en o as len-
guas como el p opio la ín, que usó de la uen luga de la idu an e p ác icamen e
oda la e apa epublicana.
Que se haga cons a su condición de al explíci amen e, una ez desechados
los casos en que pa ece a a se de nomb es de pe sona (muy abundan es ambién
con es e elemen o), es poco ecuen e, aunque hay que ene en cuen a lo exiguo
de la documen ación epig á ica ibé ica. A pesa de ello, nos cons an en plomo, en
pin u a sob e asos y en una ocasión en insc ipción upes e. En el p ime caso se
debía a a de documen os o iciales (¿ ipo Tabula aenea Con ebiensis?) o con-
a os, indicándose as el nomb e del pe sonaje aludido su ciudad de o igen, que
p obablemen e no es aba lejos. Quizás ue a un o mulismo ya u ilizado po los
ibe os desde mucho an es de la llegada de los omanos como se deduce del plomo
de O leyl, el que po cie o nos ce i ica la exis encia de la ciudad en la zona le an-
ina en siglo IV aC como po o a pa e ya se suponía. En lo que hace a la pin u a
sob e aso, el nomb e debía hace e e encia al p opie a io o al dedican e (si es
que el aso u o es e p obable in eligioso o o i o) y segu amen e se a aba,
como en el caso an e io , de una cos umb e el indica el oppidum de p ocedencia,
que pe mi ía, po o a pa e, iden i ica a un indi iduo en e o os posibles oca-
yos. No es p ecisamen e algo a o en el mundo an iguo. El caso de la insc ipción
upes e es dis in o e in e esan e a la ez. El que un indi iduo haga cons a su o i-
gen puede debe se, más que a una cos umb e gene alizada, a que quiso deja cons-
ancia de que enía de una ciudad llamada alaun, ciudad segu amen e desconocida
pa a los pe eg inos que se ace caban al supues o san ua io de El Cogul en plenas
ie as ile ge es, pues és a se encon aba lejos, en el lími e occiden al de los sede-
anos, jun o a cel íbe os y ascones. Po o o lado nos mues a la posible ama de
alguno de es os luga es eligiosos que a aían ieles de luga es an lejanos, aunque
no pasa de se una posibilidad ya que igno amos po comple o si la pe eg inación
ue la causa del desplazamien o, o bien isi ó el luga con mo i o de o o asun o
Los nomb es de luga y la ciudad en el mundo ibé ico Fa en ia 23/1, 2001 37
59. A. TOVAR, IL 3, p. 163, C-32.
Fa en ia 23/1 000-153 10/5/2001 12:21 Página 37
que le lle a a a ie as o ien ales. En cualquie caso, la ama de El Cogul hizo que
du an e bas an es siglos no pe die a su ca ác e de luga eligioso.
Po lo demás, la mención en es e p ime g upo de documen os de o as loca-
lidades no conocidas po o as uen es aumen a nues a nómina de nomb es de
en idades u banas p e omanas o ibe o- epublicanas.
Además de es os casos especí icos, es no able la can idad de ciudades en que
an o la aíz il i como il u o ma pa e del p opio nomb e de la localidad, la conoz-
camos con su nomb e o iginal p e omano o con el la ino (según una egla cono-
cida, la , que debía de se muda, desapa ece y los opónimos la inos se án ile-, ili-
o illi- e ilu- o illu-). Es, con segu idad, el elemen o cons i u i o de nomb es de
luga más ecuen e en el mundo ibé ico. Ello equi ale a deci que en su p opio
nomb e lle an implíci a su condición de «ciudad», lo que nos mue e a p egun a nos
en cada caso po la c onología más o menos p ecisa en que u o luga la unda-
ción, o sea desde qué momen o exis e la ciudad, con odo lo que ello conlle a,
en e los ibe os. De en ada, algo ob io es que ya exis ían p e iamen e a la p e-
sencia omana las que nos apa ecen ci adas en los sucesos de la Segunda Gue a
Púnica, bien po las uen es esc i as o po documen os p opios como son los numis-
má icos. Sob e odo los úl imos son especialmen e impo an es pues en ellos «es la
ciudad quien se menciona como la supe io en idad polí ica y adminis a i a»60.
Las o as con la misma aíz es p esumible que ambién ue an an e io es en su
mayo ía, aunque no enemos la ce eza, máxime cuando comp obamos que du an-
e la e apa epublicana pueden se pos e io es a pesa de su nomb e indígena. No
obs an e, hace ya años que se señaló que en el siglo III aC apa ecían nue as e nias
asimiladas a oppida que se añadían a las an e io es —o sus i uían en algún caso—
en un p oceso que in e umpi ía la llegada de los Bá quidas, y pos e io men e de los
omanos61. En el II aC, sin emba go, asumida ya la conquis a, las nue as que nos
apa ecen a a és de la numismá ica pueden habe sido p opiciadas po Roma y, a
ines de siglo, incluso algunas undadas «a la omana» an o en su u banismo como
en la edis ibución de su e i o io según mues a la a queología (o e undadas
como il u o/Ilu o), pe o siemp e con absolu o p edominio indígena que se mani-
ies a en la epig a ía mone a ia. Es deci , una eo ganización e i o ial po pa e
del conquis ado omando como base ealidades indígenas. Es bien sabido que
has a Augus o, de hecho, no cambia á, y adicalmen e además, el pano ama: las
ciudades ya son la inas o omanas con su s a us co espondien e y usa án en con-
secuencia la lengua y la g a ía de los dominado es.
También hay que ene en cuen a la posibilidad de que no siemp e el adical
ibé ico il i
'/il u o ma a pa e o zosamen e del nomb e de la ciudad, o dicho de
o a mane a, que pudie a p escindi se del mismo en ocasiones de e minadas mien-
as no se hacía en o as. Es an sólo una posibilidad que baso en la p opues a is a
an e io men e de A. Ma ques de Fa ia de que la belse de las monedas haya dado en
38 Fa en ia 23/1, 2001 A u o Pé ez Almogue a
60. F. BURILLO, «E olución de las ciudades íbe as y omanas en el alle medio del Eb o», Gallae-
cia, 14/15, 1996, p. 393-410 (p. 394).
61. A. RUIZ; M. MOLINOS, Los ibe os. Análisis a queológico de un p oceso his ó ico, Ba celona, 1992,
p. 248.
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la ín Iluue sa y inalmen e Illue sa (los Illue sensis de Plinio), con lo que se ía la
pa ia de uno de los caballe os del B once de Ascoli p emiados con la ciudadanía
omana. De se cie o, cab ía que la indicación de «ciudad» p e io al nomb e con-
c e o de la localidad uese op a i o.
An e io es a la Segunda Gue a Púnica, apa ecen en monedas del siglo III aC o
en ex os elacionados con la con lag ación il i
' a/Ile da —és a incluso muy an i-
gua si ue a la que ci a A ieno—, il i
'ka —que, hemos is o, no necesa iamen e ha
de ene su populus elación con el de la an e io como se suponía—, Ilipa, Ilibe i
y p obablemen e Ilici. O as, epe imos, muy posiblemen e en algún caso coe á-
neas de las an e io es, es án cons a adas a pa i de la p ime a mi ad del siglo II aC
o a mediados del mismo. Son il i
'aka, Ili u gi (ILVTVRGO, ILVVTRGI, ILDITVR-
GENSE) —ambas quizás la misma—, Ilipla, Ilipula Laus, il ukoi e, il u o/Ilu o,
Illucia y, más discu ible, una Ilu ci en el Eb o. En el siglo IaC se documen an o a
Ilu o (en la Bé ica) e Illue sa. Las demás no es án documen adas has a época impe-
ial, aunque pa ece cla o que las hemos de conside a an e io es: Ili u gicola,
Ilo ci a,Iluba ia, Ilube is, Ilunum, Ilu bida y, quizás, Ildum.
La dis ibución espacial de las localidades que hemos a ado ( igu a 1), nos
mues a la amplia dispe sión de il i
'e il u , en ambas o mas, que no siemp e
Los nomb es de luga y la ciudad en el mundo ibé ico Fa en ia 23/1, 2001 39
Figu a 1.
Ilu o
Ilu co
Illucia?, Ilugo?
Ila cu is?
Ilu bida? Ilici
Ildum
Illibe is
il u o/Ilu o
Il i
' a/Ile da
il ubelse?
Illue sia?
il ukoi e?
Iulugum?
il i
'ka?
Ilu ci?
Iluba ia?
Ilube is?
Ilipa
Ilipla il u i /Ilibe i
il i
'aka, il iki ki?
Illucia?, Illo ci, Ili u gi?
Ilipula Mino
Ilipula Laus
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esul an cla as cuando sólo conocemos el nomb e la ino, po odo el á ea ibé ica
y u de ana, con un epa o i egula : un p ime g upo en Ca aluña (sie e en o al,
Ilube is o Ilibe is, la más al no e) y alle medio del Eb o (sin sob epasa el o ien-
e a agonés; no pa ece cie a la no icia de una Ilu cis en Al a o) que dec ece con-
o me descendemos hacia el su , siendo poco ecuen e en le an e (con cie a
p obabilidad, sólo Ilici y, ce ca del Eb o, Ildum), pa a apa ece con el mayo núme-
o del conjun o en la Andalucía o ien al y la cuenca del Guadalqui i (el más no a-
ble g upo, con un o al de doce que pudie an se más si algunas que se suponen
a ian es de un mismo nomb e no lo ue an), que co espondía a las zonas o e a-
na y bas e ana, pe o ambién en las p o incias de Se illa, Có doba y no e de la
de Málaga, en la egión u de ana. En el úl imo g upo, Ilipla, en la p o incia de
Huel a, cons i uye el ejemplo más occiden al. Es a p esencia en el su pa ece es a
en consonancia, con mucha an e io idad en de e minados casos, con el impo an-
e ejido u bano me idional al que se e e i án Es abón y, sob e odo, Plinio.
40 Fa en ia 23/1, 2001 A u o Pé ez Almogue a
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