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Vocales y consonantes nasales en la lengua íbera

Abstract

Se aporta evidencia para una reevaluación del valor fonémico de los signos m' y m del sistema de escritura íbero levantino. En el caso de m' se refuerza mi propuesta de que es una vocal nasal o nasalizada. Para el signo m, establecida la imposibilidad de que tenga un valor de /m/, se sugiere que, probablemente, su uso marginal simplemente indica la asimilación regresiva de nasalidad de la vocal precedente. De esta forma ambos signos se empleaban para el mismo proceso fonético.

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Vocales y consonantes nasales en la lengua íbera

Author: Rodriguez Ramos, Jesus
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 2000
Source: https://ddd.uab.cat/pub/faventia/02107570v22n2/02107570v22n2p25.pdf
Resumen
Se apo a e idencia pa a una ee aluación del alo onémico de los signos m´ y mdel sis ema
de esc i u a íbe o le an ino. En el caso de m´ se e ue za mi p opues a de que es una ocal nasal
o nasalizada. Pa a el signo m, es ablecida la imposibilidad de que enga un alo de /m/, se sugie-
e que, p obablemen e, su uso ma ginal simplemen e indica la asimilación eg esi a de nasali-
dad de la ocal p eceden e. De es a o ma ambos signos se empleaban pa a el mismo p oceso
oné ico.
Palab as cla e: epig a ía íbe a/ibé ica, onología de la lengua íbe a/ibé ica.
Abs ac
E idence is p o ided o a ee alua ion o he phonemic alue o he signs m´ and min he
Le an ine Ibe ian w i ing sys em. In he case o m´ i is ein o ced my p opose ha i is a nasal
owel o a nasalized owel. Fo he sign m, once es ablished he impossibili y o an /m/ alue,
i is sugges ed ha p obably i s ma ginal use simply deno es he eg essi e nasal assimila ion o
he p e ious owel. So bo h signs we e ma king he same phone ical p ocess.
Key wo ds: Ibe ian epig aphy, Ibe ian Language Phonology.
Es bien sabido que la esc i u a íbe a dispone de es signos al abé icos que no an
onemas o sonidos nasales, los cuales se ansc iben espec i amen e n, my m´.
Gene almen e en el p ime signo no se ha ap eciado ninguna di icul ad in e p e-
a i a, conside ándolo una /n/. El segundo, po su pa e, ha solido se in e p e ado
Fa en ia 22/2, 2000 25-37
Vocales y consonan es nasales en la lengua íbe a
Jesús Rod íguez Ramos
Uni e si a Au ònoma de Ba celona
Depa amen de Ciències de l’An igui a i de l’Eda Mi jana
08193 Bella e a (Ba celona). Spain
Da a de ecepció: 5/7/1999
Suma io
El «mis e ioso» signo m˙
La no exis encia del onema /m/
en la lengua íbe a
El alo oné ico del signo m
La se ie nasal íbe a y la ipología
y uni e sales lingüís icos
Conclusión
Bibliog a ía
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e ec i amen e como una nasal labial, po más que su ansc ipción, que emon a a
la decodi icación de Gómez Mo eno, se base exclusi amen e en su alo en las
insc ipciones cel íbe as que u ilizan el signa io ipo Bo o i a. Es deci , a pa i de
una adap ación de la esc i u a íbe a le an ina pa a esc ibi una lengua cel a que
enía an o /n/ como /m/. El e ce signo siemp e se ha is o como de muy di ícil
in e p e ación, o almen e oscu a, y ha dado pie a nume osos in en os he menéu icos,
a menudo muy complejos y a i iciosos.
En es a si uación, en la pa e de es udio oné ico sob e el íbe o en mi esis doc-
o al1exponía dos p opues as undamen ales: 1) que no hay ningún mo i o pa a i
a as ando la opinión de que msea e ec i amen e /m/, una nasal labial; y 2) que es
ob io que m´ ep esen a una ocal nasal o nasalizada. En el p esen e a ículo p e-
endo p o undiza en ambos aspec os, así como adjun a una e ce a p opues a con-
ce nien e al alo oné ico que subyace bajo el signo m.
Como pun o de pa ida disponemos de la in o mación de base sob e la lengua
íbe a. De un lado la p incipal, la de las insc ipciones na i as en esc i u a íbe a
le an ina. En és a hay abundan e in o mación sob e las nasales, po más que mes
poco ecuen e. No obs an e, hay que ene en cuen a que los ex os son suscep i-
bles de segui una di e sidad de no mas o og á icas que compo e di e en es
ansc ipciones. Ello es e iden e en las ib an es, donde hay insc ipciones que u i-
lizan, po ejemplo, iuns i ´o ekia ´en ez de las muy bien documen adas iuns i
y ekia . En p incipio, pa ece que los di e sos usos de signos nasales son áciles
de iden i ica , empezando po unas insc ipciones cuyo signa io no da indicios de
conoce el signo my o as pocas que pa ecen no emplea ampoco m´, cuyo uso
eluden donde se espe a ía. La p udencia no es á de más y es p e e ible undamen-
a se en los casos más cla os.
En segundo luga enemos las a ian es «meno es» de esc i u as usadas po
na i os pa a esc ibi ex os en íbe o. Exis en unas cuan as insc ipciones en esc i u a
íbe a me idional, sis ema de esc i u a semisilábico es uc u almen e idén ico al
le an ino (con el que es á empa en ado), pe o poco uni o me en uso y no o al-
men e decodi icado. Lo impo an e en él es que no hay ningún indicio de uso de
o a nasal que no sea n. También disponemos de unos pocos ex os esc i os en una
adap ación del al abe o g iego, la llamada esc i u a g ecoibé ica. Los adap ado es
de es a esc i u a no encon a on p oblema en usa dos signos sibilan es (sigma y
sampi) pa a las dos no adas en le an ino, ni en desdobla la ‘ ho’ median e una
ilde, ep esen ando las dos ib an es del le an ino; pe o en lo conce nien e a nasa-
les, sólo encon amos ν, sin indicios has a el momen o de que se hubiese adop a-
do µni de que se hubiese c eado un desdoblamien o de ν. Dado lo escaso de los
ex os g ecoibé icos y lo ela i amen e poco ecuen e de men íbe o le an ino, es
opinable si su ausencia es u o del aza , aunque yo pienso que µ ue un signo que
ni siquie a se adap ó. De lo que sí hay in o mación segu a en g ecoibé ico es de
que el mo o m´i, usado en las ma cas de p opiedad, se esc ibe ναι, en coinciden-
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1. Capí ulo 4º, apa ado 1º, de Análisis de Epig a ía Íbe a, leída el 21 de ene o de 1997. Es á en p o-
yec o su edición en la e sión co egida a 4 de ab il de 1997. Me emi o ambién a es a ob a pa a
e e encias bibliog á icas más comple as sob e las insc ipciones mencionadas.
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cia con una a ian e nai de apa ición muy a a en le an ino. Ello hace p ác ica-
men e segu o que no exis iese en g ecoibé ico ningún signo pa a m´. Exis e am-
bién algún caso de ex o en lengua íbe a esc i o en al abe o la ino, pe o su
documen ación es mínima y en nues o caso i ele an e.
En un e ce luga es á la documen ación de onomás icos y opónimos íbe os en
ex os esc i os en la ín y g iego. De és os son especialmen e in e esan es los epi-
g á icos, en e los que apenas hay una pequeña documen ación en g iego (plomos
de Pech-Maho y Ampu ias p incipalmen e), mien as que p edominan los la inos,
sob e odo el lis ado onomás ico del b once de Ascoli. Impo ancia meno ienen
los é minos ci ados en las uen es po es a ue emen e adap ados a la lengua p o-
pia del ex o, especialmen e los g iegos que en ocasiones son adap ación g iega de
la adap ación la ina del é mino o iginal. En es e e ce g upo se documen a amplia-
men e la ny en un pa de casos la ansc ipción de m´, mien as que no hay ningún
caso segu o en el que espe ásemos en esc i u a na i a el signo m. Con odo, en mi
opinión, es a in o mación exógena es decisi a p ecisamen e pa a la in e p e ación
de m.
El «mis e ioso» signo m´
Empeza emos po la conside ación del signo m´ del que an a li e a u a se ha esc i-
o. De es e signo se conocen es casos ansc i os en esc i u as al abé icas. Así el
o man e onomás ico m´ ba ´se encuen a en la u ma sallui ana del b once de
Ascoli adap ado al la ín como Uma . El mo o ípico de las ma cas de p opiedad m´i
( al ez un p onomb e) se encuen a, como ya hemos mencionado, en esc i u a
g ecoibé ica como ναι y como a ian e en alguna insc ipción le an ina como nai
(C.7.1 o en la ceca de il i ´ a). Menos cla o, pe o de iden i icación p obable son
las o mas onomás icas ]m´lbe[ (B.1.172), nm´lbe- (plomo de Pinos Puen e) o
m´lbeie (C.3.2), compa ables con la lec u a p obable del plomo de Ampu ias C.1.6
nalbe, el Nalbe de Ascoli y el ναλβε del plomo g iego de Pech-Maho, odos ellos
pa e de nomb es p opios.
De es a mane a c eo que, iden i icado su alo como núcleo silábico y su alo
como nasal, la solución ob ia y e iden e es que m´ es una ocal nasal (sonan e
silábica), que en pu idad puede conside a se an o como una ocal nasal (como
las dos del indoeu opeo), como una ocal nasalizada (como en ancés o po u-
gués). Idea es a de endida en mi esis doc o al y que ha encon ado una buena
acogida2.
Una in e p e ación simila ya había sido plan eada po To a (1985: 464 y 467)
y ha sido ecien emen e apoyada po Co ea (1999: 392). Pe o To a , aunque lo
clasi ica como nasal silábica, p e ie e compa a lo con un ipo de onema, conoci-
do en lenguas a icanas (aunque en ellas pa ece a a se nás bien de oclusi as p e-
nasalizadas) y cuya exis encia p opuso Michelena pa a el p o o asco: una nasal
Vocales y consonan es nasales en la lengua íbe a Fa en ia 22/2, 2000 27
2. Así, an o Un e mann (1998: 14) como de Hoz (en su comunicación al Coloquio de Lenguas y
Cul u as Paleohispánicas de Salamanca, 1999) ya conside an que m´ es una ocal nasal.
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con apéndice labial /mb/. Es a se encon a ía unas eces p elabializada (an e con-
sonan e), o as pos labializada (an e ocal), pe o a la ez con capacidad silábica
(es deci ocálica), lo que in en a equipa a a cie os casos del japonés. Sin emba -
go, es e pa alelismo con el japonés no lo eo cla o, pues o que en es e idioma se
a a de una nasal silábica que no sólo se p esen a an e labial como pa ece ían
implica los ejemplos que p esen a To a (en consecuencia sigo desconociendo
pa alelo alguno de nasal con apéndice labial con unciones silábicas, si ello es
posible)3, y con una dis ibución simila a las sonan es indoeu opeas con aló o-
nos plenamen e sonan es y o os ocálicos. Dada es a co ección, pues o que no
conozco ningún onema compues o que haga unción de núcleo silábico, an es
que complica aún más la hipó esis de To a diciendo que es e onema se ía en
ocasiones una nasal p elabializada, en o as pos labializada, pe o con un aló ono
que en o as ocasiones se ía simplemen e de sonan e ocálico; yo pienso que es
más sencillo op a sólo po el úl imo pa alelo indoeu opeo, en especial con la
ocal/sonan e nasal /n
˚/, aunque al ez el pun o de a iculación no uese de e mi-
nan e), sin ap ecia la necesidad ni la con eniencia de p esupone un apéndice
labial.
De es a mane a, el caso de inicial absolu a m´ba ´ha sido in e p e ado en la ín
como Uma . Se indica el ca ác e ocálico del onema, se p oduci ía una asimila-
ción p og esi a del asgo de nasalidad sob e ba y al ez ambién una labiali-
zación del onema que a o ece ía el imb e en /u/. La no ación esul an e
es equipa able a la que hace el la ín de los g upos íbe os nb, que se esc iben
como M.
Más documen ada es á la esc i u a de m´icomo nai y ναι. En es e caso ‘na’ es
una o ma de e leja el aspec o nasal y ocálico median e un díg a o. No es de
ex aña ampoco que o mando un dip ongo con la ocal ce ada /i/ la ocal nasal
se ab a po disimilación. En p incipio, aquí pa ece que hay que desca a un com-
ponen e labial al onema. Yo c eo que es así, especialmen e po conside a la no
exis encia de un onema /m/ en íbe o, pe o en pu idad hay que obse a que el
hecho de que en g ecoibé ico se ansc iba es e caso con ‘nu’ no excluye po com-
ple o la posibilidad de que oné icamen e haya una /m/, pues o que si no se ha
adop ado la ‘mu’ del al abe o g iego no se puede u iliza . Aunque, cla o es á, si no
se ha adap ado ‘mu’, hab ía de se po la no exis encia de /m/.
En el caso de Nalbe ol emos a ene as os de silabismo y de nasalidad, pe o
aquí de ini i amen e no de labialidad. La al e nancia de o mas na i as m´ lbe,
28 Fa en ia 22/2, 2000 Jesús Rod íguez Ramos
3. Cie o es que Bell (1978: 184) conside a que las obs uyen es ambién pueden se núcleos silábi-
cos (« educ ion sys ems a e hose in which po en ially all obs uen s become syllabic»), pe o yo opino
como los lingüis as que ci a que «may doub hei exis ence o e en phone ic ealizabili y» y pien-
so, con T ube zkoy (1987: 168), que «de las consonan es, sólo las llamadas “sonan es”, es deci , las
nasales y las líquidas uncionan como cen os silábicos». Pod ía al ez admi i una ica i a es i-
den e, pe o no una oclusi a y mucho menos un onema compues o con apéndices. Ob iamen e
me pa ece más sencillo y, desde luego, mucho más económico econs ui en ales obs uyen es
silábicas una ocal ul ab e e an es que un onema independien e pa a cada una de dichas obs-
uyen es silábicas. El p opio Bell (1978: 185) ci a en e sus mejo es ejemplos que la sílaba con-
enía «a e y sho ( h ee o ou ib a ions) ocalic elemen s».
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nm´ lbe y nalbe, me inclinan a pensa más en una nasalización de ocal en e nasal
y sonan e, pa a la que, como e emos, disponemos de di e sos ejemplos.
En e ec o, exis en casos cla os en que el signo m´ pa ece ep esen a la p o-
nunciación de una ocal nasalizada. Así, en luga de la ma ca de p opiedad o pseu-
dogeni i o -an / -en o -a en Ense une enemos es casos especiales:
B.1.16 adinbinm´ po a inbina
B.1.43 ]ske ´binm´[ a co eja con el e ce caso
B.1.44 ]ske ´binm´ m´i po -bina m˙i
Un enómeno pa alelo lo encon amos en los ejemplos del documen o de O leyl
(F.9.5-7): ba ´enm´ liki, an inm´ li u u ´ane, banm´li ´-, kaisanm´li ´, a ´ika ´binm´ liki-
se, banm´i ´e ´u[, bo a nm´l[, base ´nm´ lbe[, lakunm´ il i ´ e, anm´be ´ai (a compa-
a con a a-be ´ai, que le acompaña), además de iunsi m´i. Aquí podemos e a ios
casos en que se iden i ica un segmen o nm´ li- y al menos un m´ lbe, en los que es e
documen o sigue el c i e io de nasalización en e /n/ y sonan e la e al. Simila , aun-
que man eniendo independien e la ocal, o indicando el imb e de la ocal nasal, es
el caso del p obable onomás ico lakunm´il i ´, que se compond ía de lakun más
il i ´. Es di ícil decidi si la composición de anm´be ´ai es que a be ´ai le p ecede
an ( o man e bien conocido), an-i- con un in ijo ambién conocido en e p ime y
segundo o man e onomás ico, o hay que supone ana, pe o es de endible aquí
ambién una asimilación p og esi a de nasalidad.
También esul an in e esan es los posibles pa alelos del o man e onomás ico
que en la insc ipción la ina CIL II 5840 apa ece como duma . A es e espec o es pe -
inen e an o la solución sencilla del plomo «ile ge a» D.0.1 baś- uba ´(como e e-
mos es egula que ansc ipciones o áneas como /m/ apa ezcan en íbe o con b),
así como los es casos en Li ia de em´ba ´(F.13.11, 16 y 25) y el o ´ in- um´ ba
de E.4.2. Pa ece que son es g a ías dis in as del mismo o man e onomás ico. El
es imonio la ino deno a una nasalización, pe o en el sis ema semisilábico íbe o
no se dispone de silabog amas que ma quen una ocal nasal as . Así pues, pa e-
ce que enemos an o la solución de ansc ipción que lo igno a ( uba ´) como dos
en los que se emplea un díg a o de silabog ama más signo m´, pe o signi ica i a-
men e no n. Ejemplos adicionales que amplían la casuís ica de es e signo pod ían
se : el sem´ ´un (F.7.1), nm´ba ´ e (F.13.3) o selkim´ il un (F.21.1).
Posicionalmen e m´ suele apa ece as n. Los demás con ex os en que se usa
son muy a iados, al ez po no exis i una o og a ía es ablecida. Sin emba go
p edominan es con ex os: usa se an e sonan e la e al (l, o ´), usa se an e b, y
usa se an e ocal ce ada (io u). También es in e esan e obse a su abundan e
posición en inicial, al e nando con g a ías que inician con n. Es posible que la esca-
sa ecuencia de nen posición inicial en íbe o (Co ea, 1999: 378) es é elaciona-
da p ecisamen e con enómenos de nasalización, po su compe encia con las g a ías
en m´ y, al ez, aunque ipológicamen e sea un poco ex año, con la ul e io caída de
la nasal. Si a odo lo a gumen ado le añadimos el que el p opio signo p ocede,
de hecho, de la ocal udel signa io íbe o me idional, siendo su o ma p ís ina idén-
ica a una a ian e del me idional y siguiendo pun o po pun o las mismas pau as
Vocales y consonan es nasales en la lengua íbe a Fa en ia 22/2, 2000 29
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e olu i as que el paso de la ‘waw’ enicia a la Y y la V4, se ha de conclui , en de i-
ni i a, que la única solución lógica que deja es e signo es la de en ende lo como
una ep esen ación de una ocal nasal o nasalizada.
La no exis encia del onema /m/ en la lengua íbe a
Cabe p ecisa que no se a a de que no exis iese ninguna ealización oné ica de
nasal labial /m/ en íbe o, pues o que las consonan es nasales son muy suscep ibles
de asimilaciones eg esi as del pun o de a iculación, sino que sólo exis ía un one-
ma nasal consonan e /n/ independien emen e de si és e p esen aba o no ealiza-
ciones alo ónicas labiales, ela es o pala ales. El p oblema con es e signo es que su
g a ía adicional es an cla a que muchos in es igado es se han dejado suges iona
po ella al alo a el onema5. F en e a es a si uación, yo en mi esis indicaba que
«no hay ningún es imonio que a ale que el signo m ep esen e e ec i amen e la
sonan e oclusi a nasal labial /m/, asignación que sólo es á jus i icada pa a el signa io
cel íbe o ipo Bo o i a»6. De hecho, sí que hay dos posibles apoyos empleados al
espec o pa a al alo ación, como el que apa ezca usado an e b, lo que yo exp e-
sa ía mejo diciendo que es muy a o o al ez inexis en e an e una oclusi a que
no sea labial, además del a gumen o ipológico mucho más in e esan e de que cuan-
do una lengua iene una sola nasal és a es /n/, pe o que cuando iene dos es a o a
es /m/7. También es in e esan e la obse ación de Michelena de que se usa as u,
obse ación mucho más de allada po Quin anilla al cen a dicho uso en las ins-
c ipciones de Li ia8, po más que la labialización de la consonan e no es la única
in e p e ación posible de es e con ex o. Asimismo enemos el hecho de que en el sis-
ema de esc i u a cel íbe o, adap ado del íbe o le an ino, el modelo ipo Bo o i a
y signa ios cel ibé icos in e medios usen mpa a /m/9.
Sin emba go, los a gumen os en con a de que el signo m ep esen e una /m/
son con unden es. En p ime luga enemos el hecho de que po p és amos en uno
u o o sen ido enemos palab as íbe as ansc i as en la ín con mpe o que nunca
co esponden al íbe o m, así como nomb es o áneos que incluyen el onema /m/
ansc i os en íbe o, pe o nunca usando m.
Es bien sabido que en la epig a ía la ina encon amos m, apa e de en los casos
elacionados con m´ (Uma y Duma ), p incipalmen e como simpli icación del
30 Fa en ia 22/2, 2000 Jesús Rod íguez Ramos
4. Véase Rod íguez Ramos (en p ensa: 2.2.1, 2.3 y 3.1.2) y Rod íguez Ramos (1997a: 19).
5. Así Velaza (1996: 41) o Quin anilla (1998: 192), quien pese a su exhaus i o y modélico análisis con-
ex ual no sien e la necesidad de que el alo de /m/ p ecise explicación. También Co ea (1994: 272)
la e ique a como nasal labial y sólo ecien emen e (1999: 384s) ha señalado la imposibilidad de
que ep esen e una /m/, p oponiendo que «Hay que conside a la posibilidad de que m ep esen-
e una nasal geminada o, mejo , una nasal ue e».
6. Rod íguez Ramos (en p ensa: 4.1, p. 239 del o iginal).
7. Co ea (1999: 377). Es más p eciso deci que, si iene una, és a es /m/ o /n/ pe o que, si iene /n/ y
o a más, es a o a es /m/.
8. Michelena (1979: 29). Un enómeno simila ocu e ocasionalmen e, y o iginando una au én ica
/m/ en asco; éanse Michelena (1985: 304) y Quin anilla (1998: 215).
9. Sob e los ipos de signa ios cel ibé icos y su o mación, éase Rod íguez Ramos (1997b).
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g upo na i o nb con lími e de mo ema in e medio, en el que nes la consonan e
inal del p ime o man e onomás ico y la binicial del segundo. Así enemos
Sosimilus, O dumeles o Adimels, espec i amen e po sosin-bilos, o in-beleśy
a in-bels10. En esc i u a na i a es a /m/ es nb (o al ez incluso sólo bcomo sugie-
e Quin anilla 1998: 200s, aunque no puede exclui se que la caída de la nsea pa e
de la al e nacia de los o man es onomás icos), pe o nunca es m.
En mi opinión es pe ec amen e posible que una bo igina ia del íbe o se nasa-
lizase en con ex o nasal eg esi o no inmedia o. Tal se ía el caso de Mandonius,
que in e p e o compues o po los o man es onomás icos ban o ´y nius, con una p e-
isible caída de la ib an e an e ny sono ización de la den al as n. En es e caso
es p obable que la ocal de ‘Man-’ ambién nasalizase.
En e los nomb es ex anje os que p esen an una /m/ de o igen des acan los
galos como Comagius u Oxioma us, cuya nasal es ansc i a simplemen e median-
e b (kobakie, ośioba ´e). Hay alguna o a a ian e de ansc ipción en la que la
iden i icación del nomb e es menos cla a, como es e un Mascus en m˙ baske o
la adicional de e un Camulus en kanbuloi. En odo caso no es p oblemá ico
admi i el uso de m´b-pa a no a una /m/ inicial exógena y mucho menos el uso
del díg a o nb; pe o ol emos a no encon a nunca m. En e los nomb es la inos
sólo pa ece pe inen e el caso del binuki del i ulus pic us de una án o a de Vieille-
Toulouse, pues pienso que ha de co esponde a un Minucius an es que a una a ian-
e Vinucius, en ez del habi ual Vinicius, como p opone Un e mann. En odo caso
se ía o o ejemplo de /m/ o ánea no ada b, pe o no m.
De o ma a i iciosa pod íamos incluso a a de a güi que no se hab ía u ili-
zado mpo que los signa ios implicados uesen, hipo é icamen e, jus amen e a ian-
es en los que se hubiese pe dido el uso del signo m. Pe o ni siquie a es o se sos iene,
pues o que men íbe o nunca iene como a ian e de ansc ipción a b, a nb o a
m´bsino, y de o ma consis en emen e documen ada, a n; jus amen e un signo que
los íbe os no han encon ado ap opiado usa pa a ep esen a las o mas ex anje-
as con /m/.
Es ácil de iden i ica la al e nancia n/m en las a ian es de ansc ipción de
las o mas iden i icadas como componen es onomás icos:
bim en e a bin umin en e a unin
il um en e a il un akim en e a akin
ibems en e a ibeś
y al ez śumi si lo compa amos con los niśunin de Li ia y ikem si ep esen a
iken, como pa ece p obable.
También ú il, aunque educida, es la compa ación con o os é minos conocidos:
iums i en e a iuns i
bam en e a ban
Vocales y consonan es nasales en la lengua íbe a Fa en ia 22/2, 2000 31
10. Quin anilla (1998: 196 s.) obse a ambién los casos como Sosumilus o el p opio O dumeles, en que
la ocal p e ia es in e p e ada como una /u/, mien as que en los dos casos que he seleccionado
se ía /i/ o igina ia.
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En es a compa ación puede comp oba se que de los ocho, cinco p esen an la
mal inal (incluyo el inal ms), mien as que pa ece muy signi ica i o que en es
casos se encuen e as uy an e i(incluyendo iuns i ). Resul a e iden e que eco-
ge una a ian e de n.
Hay o os casos en que no puede halla se un pa alelo e iden e: kemi, abul u-
man i , ..okumbe a.., eśambe, obomi, imo ´.., eba ´ikame. Es cie o que, p o-
bablemen e en -okum, es é en posición inal, y que en bul um puede esconde se
un il un. También es cie o que en dos casos es á as uy que en dos, uno de ellos
de los de u, apa ece an e b. Pe o la se ie no esul a cla a, y es opo uno indica que
en C.2.3, además de eba ´ikame y imo ´, enemos un segmen o anbeiku donde
es p obable que alo ónicamen e la nasal se labializase. Pe o aquí ampoco se ha
empleado el signo m.
Podemos conclui an o que mes una a ian e de ncomo ambién que no ep e-
sen a una nasal labial. Sus con ex os son in e ocálicos, an e /b/ (habiéndose de
no a su p obable ausencia an e oclusi a den al y ela ), pe o sob e odo es e-
cuen e en posición inal. También es más ecuen e su apa ición jun o a la ocal
/u/, pe o sob e odo si uado en e /u/ e /i/, lo que es más so p enden e y llama i o
dada la especi icidad de es e con ex o. También es digna de a ención esa endencia
a apa ece en posición inal, jus amen e una posición en que suele neu aliza se la
oposición en e las dis in as nasales, de modo que en la mayo ía de las lenguas con
/m/ y /n/ sólo es á p esen e una de las dos en inal (T ube zkoy 1987: 164s), al igual
que el la ín sólo admi e /m/ y el g iego sólo /n/.
El alo oné ico del signo m
Dado el hecho de que la documen ación disponible indica cla amen e que el signo
mno ep esen a un onema /m/, cabe pues busca qué ipo de alo ación oné ica
podemos a ibui le. Pa a es o hay una se ie de e idencias que empiezan po la
o ma del signo, un de i ado po geminación del signo n. También es impo an e
señala la ausencia de o o signo nasal que no sea n an o en el sis ema de esc i u-
a me idional como en el g ecoibé ico. Es e hecho es in e esan e dado que uni ica
en es e aspec o an o a mcomo a m´ como inno aciones del sis ema íbe o le an i-
no, el cual es posiblemen e una e olución pos e io de i ada de algún modelo me i-
dional y es geog á icamen e sep en ional a los o os dos: el me idional cub e el
sec o sudes e de la península desde el Al o Guadalqui i has a el su de la p o-
incia de Valencia; el g ecoibé ico, zonas de Mu cia y Alican e; mien as que el
le an ino o igina iamen e pa ece ceñi se a la anja cos e a en e Sagun o y Ense une.
Tenemos además el hecho de que, aun en el supues o de que en endiésemos el sis-
ema me idional como de ec uoso en cuan o a la no ación de los onemas íbe os,
esul a que los adap ado es del al abe o g iego pa a o ma el g ecoibé ico no
encon a on necesidad de emplea o c ea una segunda nasal. Finalmen e, pe o
no menos ele an e, el hecho de que mal e na con n, apa en emen e con p e e-
encia po algunos con ex os.
Una ez echazada la idea de que m ep esen e /m/, esul a muy en ado ins-
pi a se en la econs ucción del epe o io oné ico del p o o asco p opues a po
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Michelena y supone que, como en al esquema, es á ausen e la /m/ y exis e una
segunda nasal que, como el es o de las consonan es, se dis ingui ía po el asgo
de ensión: se ía una nasal ue e, en e a la lene (Michelena, 1985: 374). És a es
la solución p opues a ecien emen e po Co ea (1999: 385). Sin emba go, el p o-
pio pa alelo p esen a algunos p oblemas ipológicos que, sin in alida en absolu-
o el excelen e abajo de Michelena, sugie en que al ez uese in e esan e ma iza lo.
En p ime luga , Michelena es ablece un esquema consonán ico hipe simé ico en
el que odas las consonan es se desdobla ían según una única co elación, an o
oclusi as como ica i as y sonan es. Bien, ello no es inusi ado, pe o, de acue do
con T ube zkoy (1987:145), «es di ícil encon a una lengua en la que no sólo las
oclusi as y las ica i as sino ambién las sonan es se di e encien po la misma
co elación de modo de anqueamien o de segundo g ado». Po o a pa e, y aun-
que cie amen e he echado de menos una e e encia explíci a a las nasales ensas,
ipológicamen e se indica el que, cuando en un sis ema hay dos nasales, és as son
/m/ y /n/ (39% de los casos) o bien /m/ y /ñ/ (1%) (Hagège, 1987: 25)11, «no ma»
que ampoco pa ece cumpli el p o o asco econs uido. En odo caso, c eo que
hay que da p io idad a la ipología gene al sob e lenguas documen ables, an es
que a la de modelos econs uc o ios y, po consiguien e, deduci que si en íbe o
había /n/ pe o no /m/, es que sólo conocía un onema de consonan e nasal /n/ y
que, en odo caso, mse ía un aló ono del mismo.
A pa i de aquí pod íamos deci que es un hecho meno e i ele an e, de o ma
simila a como apun a Co ea espec o a su baja ecuencia, y señala que con an
poca documen ación no es posible sabe qué clase de aló ono se ía. Sin emba go,
pa ece que la documen ación exis en e y los pa alelos lingüís icos cie amen e
apun an hacia una única solución de e minada. Resul a que se conoce un enóme-
no elacionado con consonan es nasales pos ocálicas que se p oduce especial-
men e cuando dicho onema es á en posición inal o implosi a; es a úl ima más
ecuen emen e an e consonan e ica i a que an e oclusi a. Resul a que dicho enó-
meno a eces se elaciona con de e minados imb es ocálicos. Resul a, además, que
es e enómeno ya es á a es iguado en íbe o le an ino de un modo que, al igual
que m, es ambién in isible, al menos g á icamen e, en el íbe o me idional y g e-
coibé ico, y que ambién ca ecen de signos que lo ma quen an o el g iego como el
la ín (po lo que ambién se ía g á icamen e in isible en sus ansc ipciones). Es e
enómeno se ía el de la nasalización de la ocal.
Es e ipo de nasalización ocálica eg esi a es especialmen e ecuen e en posi-
ción implosi a de la nasal, dado que en onces pe enece a la misma sílaba que la
ocal p eceden e, lo que acili a el enómeno. En es a si uación, p opiamen e se
p oduce una coa iculación del g upo -VN- en el que la abe u a nasal se p oduce
sob e la ocal y se debili a la consonan e p opiamen e dicha, pudiendo incluso
desapa ece . En posición implosi a de la nasal, es e enómeno es más di ícil an e
una oclusi a. Es e hecho pe mi e explica el que no se use man e oclusi a ela o
den al. Su apa ición an e oclusi a labial bno es p oblemá ica, no ya po que se
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11. Co éjese ambién con Mo eno Cab e a (1997: 113).
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