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Un tema clásico en el teatro mallorquín de época romántica

Author: Bosch, Maria del Carme
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 2000
Source: https://ddd.uab.cat/pub/faventia/02107570v22n1/02107570v22n1p121.pdf
Resumen
Dido enicia o el amo de una muge de Ba olomé Comellas y Go diola cons i uye una pieza
única de ema clásico en el conjun o ea al mallo quín del siglo XIX. De ahí su in e és. Su au o ,
poe a y p o eso de Re ó ica en Ca agena, la es enó como za zuela en 1860, edi ándola a con-
inuación en dos ocasiones el mismo año. Demues a un p o undo conocimien o de los clásicos,
en especial de la Eneida, cuya ama sigue en sus cua o p ime os can os, log ando una pieza clá-
sica con aminada po los elemen os omán icos p opios de la época. En el p esen e a ículo se
analizan ambos aspec os. Se a a, en suma, de una ob a des acable po su singula idad, pe o que
en su momen o pasó casi desape cibida en la sociedad mallo quina.
Palab as cla e:Dido, ea o, Mallo ca, sigl o XIX.
Abs ac
Dido enicia o el amo de una muge by Ba olomé Comellas y Go diola is a unique wo k wi h
a classical heme in 19 h cen u y Mallo can hea e. The ein lies i s in e es . The au ho , a poe and
eache o Rhe o ic in Ca agena, s aged i as a ligh ope a [za zuela] in 1860, and i was publish-
ed in wo edi ions in he same yea . I shows a p o ound knowledge o he classics, especially he
Eneida, whose plo i ollows in he i s ou songs, making i a classical wo k in luenced by
heRoman ic hemes o he day. This pape analyzes bo h aspec s. I is an impo an wo k becau-
se o i s uniqueness, al hough i wen almos unno iced by Mallo can socie y a he ime.
Key wo ds:Dido, hea e, Mallo ca, 19 h cen u y.
Fa en ia 22/1, 2000121-132
Un ema clásico en el ea o mallo quín
de época omán ica
Ma ia del Ca me Bosch
Uni e si a de les Illes Balea s
Depa amen de Filologia Espa nyola, Mode na i Lla ina
C a. de Valldemossa. km 7,5. 07071 Palma. Spain
Da a de ecepció: 24/11/1998
Suma io
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El au o y su ob a
El amo de una muje
Conclusiones
Ma ía Rosa Lida de Malkiel con su conocida e udición sigue el camino eco ido
po Dido en la li e a u a española a a és de los iempos en odos los géne os li e-
a ios sin ol ida las uen es clásicas cuyos ejes son Vi gilio y Jus ino1. El p ime-
o se impone en el géne o ea al de mane a que ep esen a el iun o de la c eación
a ís ica sob e la e dad his ó ica. Guillén de Cas o, F ancisco de Villegas, C is óbal
de Mo ales, An onio Folch de Ca dona son algunos de los p incipales au o es sen-
sibles a la des en u a i giliana de la eina de Ca hago du an e el siglo XVII;
C is óbal de Vi ués, Gab iel Lobo Lasso de la Vega y Ál a o Cubillo de A agón,
du an e los siglos XVI y XVII de ienden la esis de la mue e de la eina po idelidad
a Siqueo y echazo a Ya bas. En los dos siglos siguien es en e un espe able núme-
o de Didos abandonadas y aducciones de Didone abbandona a de P. Me as asio
y de Didon de J.J. Le anc de Pompignan2, hallamos una so p enden e e sión jus-
inianea de Ped o Calde ón Be múdez de Cas o. Además, en el siglo XVIII cabe
des aca un no able desa ollo del ea o musical —llámese ópe a o za zuela—,
que cons i uye un ehículo de pe manencia del elemen o mí ico3. És e si e de
base al a gumen o de la pieza, siendo espe ado en esencia, pe o lle a inco po ados
elemen os ajenos como nue os pe sonajes, así el g acioso, e inusi adas y so p en-
den es in igas que pe siguen una mayo e ec i idad desde el pun o de is a d a-
má ico. En Mallo ca, al igual que en España4, a lo la go del siglo XIX la in luencia
de la li e a u a clásica g iega y la ina es escasa. El Roman icismo y su emá ica
hacen es agos. Los esc i o es de la Renaixença apenas mues an en su ob a o i-
ginal algunas huellas de su o mación clásica5, que la ienen, eso sí, y que se mani-
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1. Véase LIDA DE MALKIEL, M.R., Dido en la Li e a u a española. Su e a o y de ensa, Lond es,
1974. Incide en las uen es clásicas y apo a abundan e bibliog a ía del ema PENA GIMENO, M.J.,
«La leyenda enicia de Elissa-Dido en la no ela de F. Mellah, Elissa, la eine agabonde», T adició
clàssica. Ac es del XI Simposi de la Secció Ca alana de la SEEC, Ando a, s.a. [1996], p. 543-547.
C . PENA GIMENO, M.J., «Las dos ca as de Dido-Elissa», Homena ge a Miquel Dolç. Ac es del
XII Simposi de la Secció Ca alana i I de la Secció Balea de la SEEC, Palma de Mallo ca, 1997,
p. 421-426.
2. Des acan en es e siglo: Es ago de odio y amo . Eneas y Dido, de un anónimo ca alán; El alien-
e Eneas, o po o o í ulo Dido abandonada, de José de Ybáñez y Gassía; Dido abandonada, de
Vicen e Rod íguez de A ellano y o as es Dido abandonada, de Manuel Lassala, F ancisco
Du án y Al onso de Solís y Wiñacou , duque de Mon ellano. Véase GARELLI, P,. «Un en oque
ilus ado del mi o de Dido: Mo i po cumpli la ley, hecha énix en su hono ; Dido engada en
Ca ago, de Ped o Calde ón Be múdez de Cas o», en ÁLVAREZ BARRIENTOS, J.; CHECA BEL-
TRÁN, J. (coo d.), El siglo que llaman ilus ado. Homenaje a F ancisco Aguila Piñal, Mad id,
1996, p. 417-425.
3. Véase PERAL VEGA, E.J., «La za zuela de la p ime a mi ad del siglo XVIII: de o mación bu lesca de
la mi ología clásica», CFC Es udios la inos, 14, 1998, p. 223-243. C . VELA TEJADA, J., «Los mi os
clásicos en el ea o ba oco del XVIII: An onio de Zamo a y José de Cañiza es», In luencias de la
mi ología clásica en la li e a u a española e hispanoame icana del XVIII. Ac as del X Coloquio
In e nacional de Filologia G iega (UNED, 1999), en p ensa.
4. En es a época sólo conocemos el es eno de Dido de M. B e ón de los He e os, es enada en
Mad id el 25 de oc ub e de 1826, así como la exis encia del jugue e cómico Dido y Eneas de
Nicano Román de Regoyos, es enado en 1854 sin ninguna eminiscencia clásica.
5. BOSCH, M.C., La cul u a clàssica a Mallo ca en el segle XIX, comunicación inédi a p esen ada en
el XI Simposi de la Secció Ca alana de la SEEC (Ando a-La Seu d’U gell, 20-23-X-1993).
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ies a en aducciones o imi aciones de Vi gilio, Ho acio6, Tibulo y Home o. A su
lado, co e pa alela una co ien e de au o es e udi os, c eado es de li e a u a neo-
la ina, cuyo impac o social desconocemos, que cons i uyen las úl imas pa esas de
una llama la ina en ex inción7. De ahí que esul e especialmen e in e esan e el es u-
dio de El amo de una muje , de Ba olomé Comellas y Go diola, ob a clásica po
su emá ica, pe o con inuado a de o as e siones an e io es y, como al, con ami-
nada po elemen os ajenos al ela o de Vi gilio.
El au o y su ob a
Poco conocemos del au o 8. La p ime a no icia li e a ia co esponde a una poe-
sía «A la llegada de S. M. Isabel II y su eal amilia», apa ecida en El Co eo de
Mallo ca del 12 de sep iemb e de 1860, sin apenas ci as clásicas. Seis años des-
pués, apa ece la edición de Dido enicia o El amo de una muge , d ama en es
ac os a eglado pa a za zuela, música del maes o D. Guille mo Amengual9,
publicada en Palma, Imp en a de la V. de Villalonga. Es e mismo año, es a ez en
la imp en a Guasp y Vicens se publica El amo de una muje , d ama en es ac os
a eglado pa a za zuela, p ecedido de un p ólogo con no as his ó icas y el análi-
sis azonado de las escenas más in e esan es que con iene, p ecisando que: «Es a
edición e undida y en e amen e nue a en odos sus de alles, se ha esc i o sob e
el p ime ensayo de Dido Fenicia que se puso en escena en Palma de Mallo ca en
la úl ima empo ada». Po la p ensa de la época sabemos que se es enó el 14 de
ab il de 1866 en el ea o del P íncipe de As u ias y que «E a el p ime ensayo
de sus au o es y de un nue o géne o de za zuela ágica. El jo en iolinis a Don
Miguel Ma qués po un a o especial a és os (au o y composi o ) omó pa e
en la o ques a y el emp esa io S . Saba e hizo pa a su mon aje sac i icios pecu-
Un ema clásico en el ea o mallo quín de época omán ica Fa en ia 22/1, 2000 123
6. Véase BOSCH, M.C., «Ho aci a les illes», Es udis de llengua i li e a u a ca alanes XXXII, Miscel·lània
Ge mà Colón 5, Publicacions de l’Abadia de Mon se a , 1996, p. 149-169 y BOSCH, M.C., «Les
aduccions ho acianes de Josep Lluís Pons i Galla za», BSAL, 52, 1997, p. 285-308.
7. Véase BOVER, J.M., Biblio eca de esc i o es balea es, . I y II, Palma, 1868.
8. Véase MAS I VIVES, J., El ea e a Mallo ca a l’època omàn ica, Publicacions de l’Abadia de
Mon se a , 1986, p. 173-174. En las Misceláneas manusc i as de J.M. Bo e exis en es en la
Biblio eca Ba olomé Ma ch de Palma de Mallo ca, se halla la siguien e le illa bu lesca dedicada
a B. Comellas, onsu ado (18, 470 .): «¿Quién es el apaz osado / que sin se i pa a cu a / oma
la p ima onsu a / y se i ma onsu ado / po que de an san o es ado / segui no puede las huellas? /
Comellas // ¿Quién es el que haciendo ala de/ de se ilóso o g iego / is e siemp e como un lego /
más se io que Caloma de / y es más sucio y más coba de/ que un cochino de Sancellas? / Comellas //
¿Quién es el que nada sabe / y odo sabe lo quie e / y con ileza zahie e / al que su ciencia no
alabe / y no hay cues ión que no acabe/ en sus manos con que ellas? / Comellas// ¿Quién es el que
po que ha is o / cua o e us os papeles / con p e ensiones de Apeles / quie e sabe más que C is o /
y al e le as, anda lis o / po me e su nomb e en ellas? Comellas».
9. G. Amengual eje ció de maes o de can o en Mallo ca. Hacia 1847 igu aba en e los p o eso es de
piano de mé i o. Fue di ec o undado de la sociedad He mandad Fila mónica (1860) jun o con
Sal ado Fe e . Apa e de Dido Fenicia o el amo de una muge , compuso el O a o io en hono
de la San ísima T inidad (Poesía de J.A.P.A., 1850) y el T isagio a g ande o ques a sin epe i-
ción de le a (1846). Véase PARETS I SERRA, J.; ESTELRICH I MASSUTI, P.; MASSOT I MUNTANER, B.,
Dicciona i de composi o s mallo quins (segles XV-XIX), Mallo ca, 1986, p. 22.
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nia ios. No hemos is o juicio alguno sob e es a ob a, que se imp imió en
Palma»10. En el Almanaque de las Islas Balea es pa a el año 1874, publicado
po El Isleño, se halla su Oda a la paz, con mo i o de las gue as que a ligen a
nues a que ida y des en u ada pa ia11, esc i a en no iemb e del año an e io ,
donde el deseo paci is a del au o se mani ies a a a és de ei e adas alusiones clá-
sicas.
En 1876 publica en Palma en el Es ablecimien o ipog á ico de Juan Coloma ,
unas Nociones de P osodia y sus aplicaciones al a e mé ica, seguidas de a ios
es udios y poesías, más escla ecedo as de su pe sona y ob a. Ahí p ecisa que es
p ecep o de la inidad y humanidades y p ecep o de enseñanza supe io y de len-
gua ancesa. Alude a unas composiciones poé icas suyas, imp esas el año 1872 y
acogidas muy a o ablemen e, algunas de ellas aho a ep oducidas, co egidas
ya inadas, con el in de complace a los que le han ogado su imp esión y pa a
que puedan se i a sus alumnos, a quienes aconseja que publiquen poco y que
gua den únicamen e las composiciones que hayan me ecido la ap obación de pe -
sonas compe en es. Ho acio es á p esen e en sus consejos cuando exho a a sus
discípulos a lima sus e sos y a acep a sus al as, sello de la impe ec a humani-
dad: «El mismo Ho acio nos manda pe dona algunos de ec os: Sun delic a amen
quibus ignouisse uelimus»12 y e i iéndose a Home o, dice: Quandoque bonus do -
mi a Home us13. En el capí ulo VIII i ulado «La ima y el e so lib e» aduce
los e sos 522-528 del lib o IV de la Eneida, y en el apa ado inal «Va ios es udios
y composiciones poé icas», o ece la e sión lib e de poesías de di e sos au o es así
como composiciones p opias donde mues a siemp e su conocimien o de la li e-
a u a, la his o ia y la mi ología clásicas.
Cabe des aca el lema ibuliano que p eside su poema «La Paz», al eg eso de
las opas del No e después de la gue a ci il (ma zo de 1876):
[…] nos ad mala nos a
e imus in saeuas quod dedi ille e as! […]
pace bidens, uome que ni en ; a is ia du i
mili is in eneb is occupa a ma si us.
¡A nobis, Pax alma, ueni, spicamque ene o,
pe lua e pomis candidus an e sinus!14.
124 Fa en ia 22/1, 2000 Ma ia del Ca me Bosch
10. Véase LLABRÉS I BERNAL, J., No icias y elaciones his ó icas de Mallo ca (Siglo XIX), . IV (1861-
1870), Palma de Mallo ca, 1966, p. 375.
11. P. 109-112. Se e ie e a la e ce a gue a ca lis a (1872-1876), iniciada po los pa ida ios de Ca los
Ma ía de los Dolo es de Bo bón (Ca los VII), p e endien e ca lis a. Los escena ios de la gue a
ue on especialmen e el País Vasco y el P incipado de Ca aluña.
12. P. 5. Se e ie e a Ho ., A s, 347.
13. P. 5. Se e ie e a Ho ., A s, 359.
14. P. 94-96. Se a a de la elegía I-10, . 5-6, 49-50 y 67-68. La aducción dice así: «¡Noso os
somos los que con e imos en daño nues o las a mas que se in en a on pa a usa las con a las
c ueles ie as! / B illan con la Paz, la azada y el a ado: lo ece la ag icul u a, y las ho ibles a mas,
abandonadas en luga oscu o, se enmohecen. / Ven, pues, ¡Oh Paz di ina! Co óna e de espigas, y
caigan de u ecundo seno abundan es u os!».
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Asimismo «La muje y la osa» a encabezada po la ci a o idiana Dum ue is
diues, mul os nume abis amicos; / empo a, si ue in nubila, solus e is15. De es a
mane a el au o no es ya aho a an desconocido, pues a a és de su ob a li e a ia
sabemos de su condición de p ecep is a, de homb e sensibilizado po las luchas
ci iles de su época y an aman e de la paz como de los clásicos, a quienes admi a
y enseña.
El amo de una muje
No e a la p ime a ez que un au o mallo quín se eía a aído po la his o ia de la apa-
sionada eina de Ca ago. An e io men e el composi o An oni Lli e as Ca ió (A á
1673-Mad id 1747)16, maes o de capilla eal de Ca los II, compuso las ópe as Acis
y Gala ea, Júpi e y Semele y Dido y Eneas, si bien desconocemos cualquie o o
po meno . En Dido enicia o El amo de una muge Ba olomé Comellas abo da
una ez más el iejo ema i giliano, u o de sus conocimien os clásicos, según
hemos demos ado, y del momen o en que i e. La edición de es a ob a en es
ac os, cons i uidos po ece, once y en iuna escenas espec i amen e, pe mi e supo-
ne que se a a del ex o ep esen ado y que adolece de cie a p ecipi ación. En e ec-
o, el mismo año el au o publica El amo de una muje , con a ian es y un p ólogo
a modo de acla ación, jus i icación y disculpa. Po conside a que es és e y no el
p ime o el ex o de ini i o, a él dedica emos nues o b e e análisis c í ico.
El amo de una muje a p ecedido de un la go p ólogo encabezado po la
siguien e ci a ho aciana con su co espondien e aducción:
Sun delic a amen, quibus ignouisse uelimus.
Nam neque co da sonum eddi , quem uul manus e mens:
poscen ique g auem pe saepe emi i acu um:
nec sempe e ie quodcumque minabi u a cus17.
El au o , que no igno a la opinión de Ma ínez de la Rosa en su A e Poé ica
espe o a la excelencia de los p ime os can os de la Eneida, ecue da las ob as que
en su iempo ue on obje o de c í icas injus as: la A alia de Racine, la ópe a bu a de
Rossini, aún el mismo Quijo e, lo cual pe mi e supone que su e sión de Dido,
apoyada en los p ime os can os de Vi gilio, no ue p ecisamen e un éxi o. A i ma
que conocía bien la esis encia que le opond ían las ci cuns ancias de la época y
la di icul ad debida a la al a de elemen os; c i ica la paula ina pé dida del cono-
Un ema clásico en el ea o mallo quín de época omán ica Fa en ia 22/1, 2000 125
15. P. 102. Se a a de O ., T ., 1, 9, 5.
16. Véase PARETS I SERRA, J.; ESTELRICH I MASSUTI, P.; MASSOT I MUNTANER, B., Dicciona i..., op.
ci ., p. 61-62. C . CHAVES MONTOYA, T.; DE LA FLOR, F.R., «El ea o musical», en GARCÍA DE LA
CONCHA, V. (di .) y CARNERO, G., (coo d.), His o ia de la li e a u a española siglo XVIII, ol. I,
Mad id, 1995, p. 374, 376 y 378, donde se e ie e a An onio de Li e es, como así se conocía al
mallo quín.
17. Co esponde a Ho ., A s, 347-350. La aducción dice así: «Hay algunos de ec os que que emos
se pe donen; po que, ni las cue das de la li a dan siemp e el sonido que se desea, p oduciendo con
ecuencia el g a e al que busca el agudo, ni la lecha hie e siemp e al blanco que apun a el ojo».
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cimien o de las lenguas clásicas, que conlle a el desconocimien o de sus más cons-
picuos au o es y de unas ob as que no ienen pa angón con las ac uales; de iende
la za zuela a la que «pa ece que la han que ido hace el baldón del A e de Apolo»
con el a gumen o ho aciano de: «¿Acaso no ue una especie de za zuela lo que dio
o igen a la agedia desde Íca o, Tespis, Eschilo?»18. Rei indica el uso de las esd ú-
julas en la poesía lí ica a i mando que en g iego y la ín, «muy supe io es al i alia-
no pa a la música» ienen la mayo pa e de sus ocablos esd újulos, así Ti y e u
pa ulae... de Vi gilio y Solui u ac is hyems de Ho acio. Has a ahí la o ma. En
cuan o al ondo el au o comen a la subs i ución de los elemen os mi ológicos siem-
p e que puede, con la excusa de que «En iempo de Lucano, siendo el paganismo
la eligión de Roma, ya le epugnaba a es e au o se i se de la máquina de aquél,
y con más mo i o ue a censu able p esen a aho a aquellos dioses a la escena,
como lo ue el que Camoens hiciese des ela a Venus pa a ec ea a los po ugueses
[…] pe o aun en asun os que pe enecen a la época de los iempos mi ológicos, si
se puede p escindi de aquella máquina, debe p e e i se, sus i uyendo con ases
ambiguas las in ocaciones y cuan o se e ie a a la mi ología»19. Jus i ica el uso de
anac onismos lingüís icos o de mise en scène necesa ios pa a que no choquen con
las cos umb es de la época. Así, conside a in ole able que a la is a del espec a-
do se e i en los ac o es pa a que se cambie el deco ado, que se p esen e una acción
de la gos años o que se sac i ique el a e a las pasiones, iel al delec ando pa i e -
que monendo20 ho aciano. En el nudo de la acción p esen a los es ejos de Dido
en hono a Eneas en ez de la cace ía i giliana21, po azones de economía ea-
al. Jus i ica el uso de másca as, apoyándose p ime o en el A e Poé ica de Ho acio:
«Igno um agicae genus inuenisse Camenae dici u […] Thespis»22; e i iéndose
luego a como Tespis ep esen aba la agedia lle ando los ac o es el os o iznado
de heces: «…age en que pe unc i aecibus o a»23 y po úl imo, conside ando que
las ep esen aciones ea ales no debían se ex añas en Ca ago a eno del «hic
al a hea i / undamen a locan alii» i giliano24. De iende la p esencia del adi i-
no, a i mando que si en onces e a usual la consul a de o áculos, aho a exis e es a
igu a bajo o os aspec os, u ilizada po odas las clases sociales. Además, el au o
conec a la na u aleza con el mundo sob ena u al, así en el e ce ac o, la ex inción
del día p esagia la mue e de Dido — in en ambos casos—, una mue e iel al ela-
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18. P. III. Comellas iene p esen e a Ho ., A s, 275-280.
19. P. IV. Con es e comen a io Comellas demues a su conocimien o de la Poé ica de Luzán, que c i-
ica a Camoes po in oduci di inidades de los gen iles en un poema c is iano como Os Lusíadas.
Véase LUZÁN, I., La poé ica, Mad id, 1974, I, IV, 87 y IV, IX, 460. Segu amen e po es e mismo
mo i o el amo apasionado que la eina sien e po Eneas no se debe a las a gucias de Venus sino
a un bebedizo que le suminis a el p e endien e Ya bas a a és del cope o.
20. Ho ., A s, 344. También Luzán insis e en el conocido e so en La poé ica, op. ci ., I, cap. V, 97 y
cap. XI, p. 114.
21. Guillén de Cas o p esen a es e mo i o en La amosa comedia de Dido y Eneas y M.R. Lida a i -
ma que «la g u a» jun amen e con «Dido e aleja se las na es de Eneas» y «la mue e con la espa-
da de Eneas» es uno de los es mo i os más ecundos en la li e a u a poé ica del Siglo de O o.
22. Ho ., A s, 275-276. C . LUZÁN, I., La Poé ica, op. ci ., III, I, p. 288-289.
23. Ho ., A s, 277.
24. P. IX. Ci a de Ve g. A., I, 427.
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o de Vi gilio sólo en pa e, ya que la eina de Ca ago se en enena en expiación
de habe ap isionado a Aca es y de habe ingido amo po Ya bas; en suma, po
habe al ado a la memo ia de su esposo y a la con ianza de su pueblo25. La mo a-
lidad del ema, concluye el p ologuis a, siemp e iel a Ho acio, se halla: «p ime o
en esa espada de Damocles, pendien e sob e la cabeza de los con idados, con las
in igas de Ya bas y el cope o, y las imágenes de dolo que les p esen an a su memo-
ia, p obando de que en es e mundo no hay place que es é exen o de cuidados.
Segundo, en la lucha de las pasiones y el impulso de los hados, que en e noso os
equi ale a la oz de la conciencia, o a los juicios e lejos del alma. Te ce o, en la
necesidad de que la ju en ud sea conducida po un men o como el que nos pin a
Fenelon, y que es á ep esen ado en es e a gumen o po la pe sona de Aca es y
inalmen e, el no se líci o come e nada malo pa a consegui un in, aunque és e sea
jus o y hones o, po el p incipio de non acienda mala u bona ian ».
Todos los ac os, cons i uidos po la al e nancia de p osa y de e sos polimé-
icos, an p ecedidos de un epílogo en que se cuen an los hechos y se edondean
con algunas no as incomple as de sus uen es. Apenas hay sie e pe sonajes. La
escena p ime a del ac o p ime o se inicia con un can o de bien enida a los oya-
nos po pa e del co o, ca gado de ecos de Esp onceda:
Se eno es á el ho izon e,
y el ma que la luz eyela
de la luna que le ela
su b a u a sosegó26.
Todo es á a pun o pa a obsequia a los huéspedes que han a ibado a las cos as
de Ca ago. Co esponde a Eneida I, 638: «[…] mediisque pa an conuiuia ec is».
Eneas p esen a al iejo Aca es, a la eina, una p esen ación que no hallamos en el
poema i giliano, pe o que cabe, habida cuen a que el pe sonaje en cues ión, el idus
Aeneae comes, es como la somb a de és e sin aludi nunca a la edad27 y como al
apa ece en Eneida, I, 120 ( o is), 174, 188 ( idus), 312, 459, 513, 579 ( o is), 581,
644 ( apidum), 656, 696.
Dispensadme, si os p esen o
al que es mi mejo amigo,
y que se po a conmigo
como pad e y p o ec o 28.
Un ema clásico en el ea o mallo quín de época omán ica Fa en ia 22/1, 2000 127
25. Con es as palab as el au o pa ece con amina la leyenda i giliana con la jus inianea, és a úl ima
ex aída no de la uen e o iginal, sino p obablemen e de la Dido abandonada del duque de
Mon ellano o de Mo i po cumpli la ley de Calde ón Be múdez.
26. P. 3. C . «Canción del pi a a» de Esp onceda.
27. En Eneas y Dido de un ingenio ca halan, Aca es es ba ba y en El alien e Eneas es ba ba Ilioneo,
el compañe o de Eneas, maximus Ilioneus, coincidiendo con Vi gilio, A. I, 521.
28. En Dido enicia o el amo de una muge el nomb e del compañe o es Nes eo, p obable in luen-
cia de la lec u a de Dido de Juan C uz Va ela. Recien emen e han es udiado es a ob a ZECCHIN de
FASANO, G.C. «Ma e ia mí ica g ecola ina en el Neoclasicismo iopla ense: Juan C uz Va ela»,
Ac as del IX Coloquio In e nacional de Filología G iega: In luencias de la mi ología clásica...,
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La sobe ana les ecibe con odo a ec o y Aca es, al comp oba sus nobles sen-
imien os, ecue da los de C eusa, ocasionando la inmedia a alusión de la eina a su
amado Siqueo. Mien as se ul ima el banque e, Dido quie e mos a les un cuad o
de palacio. Rep esen a és e la despedida de Héc o y And ómaca. Es la in e p e-
ación peculia de la isi a de Eneas y Aca es, en uel os en una nube p o ec o a
g acias a Venus, al emplo de Juno en Ca ago, en cuyos mu os se hallan ep e-
sen ados los p incipales episodios de la gue a de T oya (Eneida, I, 456-493) y
en e ellos la mue e de Héc o 29:
[…] e ci cum Iliacos ap aue a Hec o a mu os
exanimumque au o co pus uendeba Achilles.
um ue o ingen em gemi um da pec o e ab imo,
u spolia, u cu us, u que co pus amici
enden emque manus P iamum conspexi ine mis.
Mien as, Ya bas u de sus in igas30. Rechazado po la eina, p opo ciona una
bebida al cope o31 que ha á enloquece de amo a aquélla. Ya aludimos a los esc ú-
pulos del au o espec o a los ejemanejes de los dioses32, en conc e o de Venus,
que po descon ia de Juno, p o ec o a de Ca ago, en ía a su hijo Cupido en luga
de Ascanio pa a que in unda un apasionado amo a la eina (Eneida, I, 657-722).
De es a mane a Comellas con ie e el con lic o ágico, la lucha en e las diosas
de las que son íc imas los mo ales, en una ulga ama omán ica a base de b e-
bajes y il os de amo .
128 Fa en ia 22/1, 2000 Ma ia del Ca me Bosch
op. ci ., en p ensa y PENA GIMENO, M.J. «La Dido de Juan C uz Va ela», Ac as del Cong eso
In e nacional de li e a u a ibe oame icana y adición clásica (Ba celona-Valencia, 21-25-X-
1997), Uni e si a Au ònoma de Ba celona-Uni e si a de València, 1999, p. 327-332.
29. En Dido enicia o el amo de una muge el ela o es más iel a la uen e, ya que Eneas dice: «¡Ay!
que ese cuad o me ecue da el mejo de los p íncipes oyanos cuando el c uel Aquiles luchando
con en aja con las a mas de Vulcano, le a eba ó una ida an in e esan e, y después que lo hubo
mue o, a ándolo a su ca o, lo a as ó en o no de nues os mu os pa a enga la mue e de su
amigo Pa oclo».
30. En La hones idad de endida de Elisa Dido, eina y undado a de Ca ago (1654) de A. Cubillo
de A agón, Ya bas apa ece an e Dido en ca ác e de su p opio embajado . En El alien e Eneas,
po o o í ulo Dido abandonada de D. Joseph Ybáñez y Gassía, caballe o noble de A agon (1757)
el ey mo o, neg o, se decla a a la eina aliéndose de la misma e a. Igual ocu e en la pieza he oi-
ca nue a Dido abandonada de Vicen e Rod íguez de A ellano (1795) y en Mo i po cumpli la ley
de P. Calde ón Be múdez de Cas o.
31. En Dido enicia el cope o enca na la igu a del g acioso que ayuda a Ya bas. En El alien e Eneas
se a a de Roncas y en Eneas y Dido, comedia he oyca de un ingenio ca halan, se halla Buñuelo,
c iado de Eneas. En cambio en El amo de una muje , pie de el ca ác e de g acioso pa a incidi en
su ayuda a Ya bas y su consiguien e aición a Dido, si bien se jus i ica a i mando que no conspi-
a con a la eina, sino con a los cap ichos de un amo que pudie a se unes o. Conspi ado es
asimismo Osmida, conseje o de Dido en la ob a de Vicen e Rod íguez de A ellano e igualmen e ac úa
A min as, capi án de las gua dias eales de Dido, en Mo i po cumpli la ley de P. Calde ón
Be múdez.
32. O os au o es no han que ido p escindi de la p esencia en escena de los dioses; así Venus se halla
en Dido y Eneas de Guillén de Cas o, Venus y Juno in e ienen en Eneas y Dido de un ingenio ca -
halan, y Venus y Ma e en El alien e Eneas.
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Da comienzo el banque e33. Dido e oca una ez más la mue e de Siqueo y
mani ies a su e e no pesa y su echazo a Ya bas, el p e endien e a icano: des-
pec us Ia bas (Eneida, IV, 36):
En mi alcáza al noble oyano,
obsequia le es mi glo ia y con en o;
pe o a Ya bas no se lo consien o,
aunque le oiga po mí suspi a .
Conse a le el amo he ju ado
a Siqueo que yace en la umba,
y a mi o o p ime o sucumba,
que me ean ing a a al a 34.
B indan a ando de aleja los is es ecue dos35. Acabado el banque e, la eina
pide a Eneas el ela o de la caída de T oya. És e le complace, no sin ence cie a
esis encia:
Oh! Reina bondadosa! ¡no quisie a
eno a las he idas que en mi pecho
ab ió la sue e lamen able y ie a!36
[…]
Veis que a la luna ya los hondos ma es
ab en sus senos y huyen las es ellas […]37
El oyano cuen a el episodio del caballo, la ad e encia y mue e de Laocon e,
el engaño de Sinón, según la desc ipción i giliana del lib o II de la Eneida, pa a
acaba e i iéndose a la des ucción de la ciudad, la mue e de sus de enso es y su
p opia huida38.
Dido, conmo ida, le ins a a no pe de la espe anza, al iempo que le in i a al baile
del día siguien e. Ya bas pe manece ocul o, obse ando, y el cope o le anquili-
za diciendo que la eina ha omado ya el il o amo oso, pe o aquél in uye que sus
e ec os se decan an hacia el oyano y ju a enga se. En un apa e, la sobe ana con-
iesa a su he mana Ana su nacien e amo po Eneas, una especie de olcán que no
puede apaga 39. Ana eme las consecuencias de es e amo e in en a ad e i la40.
Un ema clásico en el ea o mallo quín de época omán ica Fa en ia 22/1, 2000 129
33. C . Ve g., A., I, 637-638: «A domus in e io egali splendida luxu/ ins ui u mediisque pa an
conuiuia ec is».
34. P. 10. En cuan o a la idelidad de la eina a la memo ia de su esposo, éase Ve g., A., IV, 24 y 27:
« ellus op em p imus ima dehisca […] an e, pudo , quam e uiolo».
35. El b indis co esponde a Ve g., A., I, 724: «c a e as magnos s a uon e uina co onan ».
36. P. 11. Co esponde al conocido comienzo de Ve g., A., II, 3: «in andum, egina, iubes enoua e dolo em».
37. Co esponde a Ve g., A., II, 8-9: «e iam nox humida caelo / p aecipi a […]».
38. Ex aído de Ve g., A., II, 1-245; 250-267; 318-335 y 796-804.
39. C . CRUZ VARELA, J., Dido (escena 2ª del ac o I, p. 19), en RIPOLL, C.; VALDESPINO, A., Tea o his-
panoame icano. An ología c í ica II. Siglo XIX, Nue a Yo k, 1973: «¿Se á que al olcán, Ana que-
ida, / en mi daño los dioses encendie on?»
40. Ana es con iden e de Dido en Ve g., A., IV, 23 y s., pe o más que ep oba a su he mana la alien a.
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