Productores de vino del nordeste de la Tarraconense. Estudio de algunos nomina sobre ánforas Laietana 1 (= Tarraconense 1)
Abstract
La investigación sobre dos marcas anfóricas, L. Venuleius y L. Volteilius sobre Laietana 1, ha llevado a establecer la origo de algunos de los primeros productores de vino del nordeste de la Tarraconense. Los resultados más interesantes son la reconstrucción, a través de las fuentes literarias, de la historia de la gens Venuleia durante la época republicana (familia del partido de los populares, que entró en el senado probablemente en época de César) y la relación entre la marca L. Volteilius sobre Laietana 1 y algunas inscripciones de Narbona, donde César estableció una colonia de veteranos.
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Resumen La investigación sobre dos marcas anfóricas, L. Venuleius y L. Volteilius sobre Laietana 1, ha llevado a establecer la origo de algunos de los primeros productores de vino del nordeste de la Tarraconense. Los resultados más interesantes son la reconstrucción, a través de las fuentes literarias, de la historia de la gens Venuleia durante la época republicana (familia del partido de los populares, que entró en el senado probablemente en época de César) y la relación entre la marca L. Volteilius sobre Laietana 1 y algunas inscripciones de Narbona, donde César estableció una colonia de veteranos. Palabras clave: vino, productores, Laietana 1. Abstract A research about two amphoric stamps, L. Venuleius and L. Volteilius upon Laietana 1, has allowed to establish the origo of some of the first producers of wine in the North-east of the Tarraconensis. Outstanding results are the reconstruction from literary sources of the gens Venuleia’s history along the republican period (a family belonging to the populares’party, which became members of the times of Caesar), and the unveiling of the connection relating the stamp L. Volteilius upon Laietana 1 with some inscriptions from Narbonne, where Caesar established a veteran’s colony. Keys Words: vine, growers, Laietana 1. La reciente publicación de la Memoria de las excavaciones en la prolongación de la autopista A-191y especialmente las conclusiones del volumen debidas a Marta *Este trabajo ha sido realizado en el marco del Proyecto de Investigación DGICYT PS 95-0118. ** Agradecemos a Montserrat Comas, del Museo de Badalona, su cordial colaboración en las cuestiones relacionadas con la tipología anfórica y el habernos proporcionado la foto de la marca de L. Volteil. 1. Autopistes i arqueologia. Memòria de les excavacions en la prolongació de l’autopista A-19, Barcelona, 1995. Faventia 19/2, 1997 51-73 Productores de vino del nordeste de la Tarraconense* Estudio de algunos nomina sobre ánforas Laietana 1 (= Tarraconense 1)** María José Pena Adela Barreda Universitat Autònoma de Barcelona Departament de Ciències de l’Antiguitat i de l’Edat Mitjana 08193 Bellaterra (Barcelona). Spain Data de recepció: 20/2/1997 Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 51
Prevosti2, han puesto de nuevo sobre el tapete de la investigación el tema de la producción del vino layetano y en especial el de sus inicios y sus protagonistas. «Qui foren els protagonistes de la introducció del nou sistema de producció?» (es decir del «sistema de la vil·la» y la comercialización masiva), se pregunta Prevosti. Para hallar una respuesta, recurre al artículo de J. Miró, publicado en 19883, que, en su opinión, aclara el problema; en consecuencia, resume sus conclusiones y en general las acepta. También al trabajo de Miró remite la también recientísima obra de V. Revilla4, cuando trata de «propietarios, propiedad y viticultura» y más brevemente la obra de O. Olesti5. El objetivo del trabajo que aquí presentamos era precisamente reexaminar parte —tan solo las estampillas sobre ánforas del tipo Laietana 1 (=T. 1), aunque algunas de ellas aparecen también sobre Pascual 1— del material estudiado por Miró porque pensábamos que se podía afinar bastante más en las conclusiones. Lo que ocurre es que el tema se nos ha escapado de las manos y uno de los nombres que hemos investigado ha aportado tantos datos de interés, que hemos decidido publicar de modo independiente los resultados iniciales de nuestro trabajo. Según dice Revilla en su libro, «los escasos intentos realizados para analizar este conjunto de individuos coinciden en señalar la gran variedad de situaciones»; el nuestro se sumará, pues, a estos escasos intentos, con la intención de llevar la investigación bastante más lejos que Miró. Debemos advertir que no nos anima en absoluto una crítica negativa, sino que el citado trabajo nos parece muy meritorio y más teniendo en cuenta que se trata de la incursión de un arqueólogo en el siempre resbaladizo terreno de la prosopografía. El problema está más bien en todos los que han venido detrás y lo utilizan como si de un catecismo se tratara. El estudio de Miró es poco sistemático y el tratamiento de los nomina es muy irregular, hasta el punto de que el nomen MEVIVS se reduce a cinco líneas escasas; en la mayoria de los casos, el estudio de estos nomina parece haber sido realizado únicamente a través de uno o varios de estos cuatro repertorios: PIR6, RE7, Conway8 y Schulze9, sin haber trabajado a fondo los índices de los diversos volúmenes del CIL; en ocasiones, Miró intenta conciliar los datos y las opiniones de Schulze y 52 Faventia 19/2, 1997 María José Pena; Adela Barreda 2. PREVOSTI, M., «Conclusions», Autopistas y Arqueología, 245-256. Plantea la misma cuestión en PREVOSTI, M., «Prospecciones sistemáticas en el Maresme y los orígenes de la romanización del territorio», Studia Historica. Historia Antigua, 13-14, 1995-96, 125-140. 3. MIRÓ, J., «Les estampilles sobre àmfores catalanes. Una aportació al coneixement del comerç del vi del Conventus Tarraconensis a finals de la República i principis de l’Imperi», Fonaments, 7, 1988, 243-263. Se trata de una ampliación del capítulo «Las marcas», publicado en MIRÓ, J., La producción de ánforas romanas en Catalunya (siglos IaC-IdC), Oxford, 1988, 209-240, BAR International Series 473. 4. REVILLA, V., Producción cerámica, viticultura y propiedad rural en Hispania Tarraconensis (siglos IaC - III dC), Barcelona, 1995, 149-155 5. OLESTI, O., El territori del Maresme en època republicana (s. III-IaC). Estudi d’Arqueomorfologia i Història, Mataró, 1995, 74-75. 6. KLEBS, E.; DESSAU, H., Prosopographia Imperii Romani, 1897. 7. Realencyclopëdie der classischen Altertumswissenschaft. 8. CONWAY, R. S., The Italic Dialects, Cambridge, 1897. 9. SCHULZE, W., Zur Geschichte Latinischer Eigennamen, 1904 (1966 reprint). Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 52
de Conway, quizás sin conocer el «filoetrusquismo» que caracteriza al primero, quien atribuye un origen etrusco a nomina que actualmente sabemos que no lo son. Pero, sin duda, el mayor inconveniente del trabajo es la falta de algún intento de análisis en profundidad de los datos aportados. Por otra parte, hay que señalar cierta tendencia del autor a relacionar los nomina de las estampillas de las ánforas con los personajes históricamente más conocidos que llevan este mismo nomen, es decir C. Iunius con C. Iunius Silanus, C. Mucius con los Mucii Scevolae, Sex. Domitius con los Domitii Ahenobardii. Ésta había sido ya la tendencia de R. Pascual10, para quien todos los Iulii hacen pensar en Julio César, Sextus Domitius en Cneus Domitius Calvinus, M. Porcius en M. Porcius Cato, etc. Finalmente, Miró no hace consideraciones sobre los casos en los que las ciudades en que aparecen determinados nomina fueran colonias latinas o romanas, lo cual suponía un aporte de población procedente de otra u otras regiones, por ejemplo Pisa y Florencia en Etruria, Spoleto en Umbria, etc. También las conclusiones sobre la identidad de los personajes, especialmente sobre su situación jurídica, son bastante imprecisas. Miró considera diversas posibilidades: «durant la primera meitat del segle IaC a Laietània hi residiren ex-legionaris que s’havien establert amb un lot de terra a les ciutats, amb la ciutadania romana, però de diverses procedències itàliques; colons civils, en part amb ciutadania romana; emigrants agrícoles itàlics, sense ciutadania; alguns negotiatores. Quant a l’element indígena, és probable que molts haguessin estat emancipats […] per tant, gaudien de ciutadania romana i pertanyien en gran part a l’aristocràcia local. Uns altres serien esclaus manumesos i lliberts dels itàlics […]». En este abanico de posibilidades, pensamos que hay que hacer algunas restricciones: —Hasta ahora no hay ninguna evidencia de que en la Layetania residieran exlegionarios con un lote de tierra. —¿Qué significa «emigrants agrícoles itàlics sense ciutadania»?, esta expresión carece de sentido, puesto que, con posterioridad al bellum sociale, del 90-88 aC, todos los itálicos poseen la ciudadanía romana11. — Tampoco vemos el sentido a la expresión «indígenas emancipados», que por tanto gozaban de ciudadanía romana; los indígenas eran libres, pero podían seguir siendo peregrini, simples incolae en las ciudades. En cambio, estamos bastante de acuerdo con Miró en sus conclusiones: «nosaltres ens inclinem a veure en els nostres individus uns ciutadans romans […] originaris de regions centroitàliques», no compartimos «de parla etrusca», pero si en cierta medida «osca o umbra, més que no pas llatina». Esto es una cuestión que habrá que matizar a la vista de los resultados de un estudio más amplio. También estamos bastante de acuerdo con las conclusiones generales de M. Prevosti cuando dice que: Productores de vino del nordeste de la Tarraconense Faventia 19/2, 1997 53 10. PASCUAL, R, «Sobre algunas marcas anfóricas catalanas», RSL, 46, 1980, 261-279. 11. NICOLET, N., Rome et la conquête du monde méditerranéen, t. 1, París, 1977, 294-297. Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 53
Tot aquest procés de producció i comercialització de vi, que assolí grans proporcions i fou l’activitat més important de la Laietania entre la meitat del segle IaC i la meitat del segle IdC és indicativa d’un nivell molt alt d’integració de la regió dins de les estructures econòmiques del món romà […] sin embargo, no compartimos su opinión cuando escribe: Els colons itàlics que reflecteixen les marques més antigues ben probablement començaren llurs explotacions agrícoles des de l’inici de l’establiment de les ciutats romanes de Baetulo i Iluro […] Sembla bastant plausible que la introducció del nou sistema de producció, que crec que podem anomenar decididament «sistema de la vil·la», respongui a itàlics [las cursivas son nuestras]. Bien, pensamos que todos los que trabajamos sobre estos temas en el área del nordeste hispánico deberíamos ponernos amistosamente de acuerdo en la utilización que hacemos del término «itálico»; parece que para unos es simplemente todo aquello que viene de Italia, sin distinción de época, región o estatuto jurídico; para otros, como es nuestro caso, se refiere a los pueblos que habitaban el centro-sur de la Península italiana, en su mayoria de lengua osca y con el estatuto de socii, y lo utilizamos en general para situaciones anteriores al bellum sociale, que es cuando la distinción entre romano e itálico tiene realmente sentido. También hay que ser prudente a la hora de hablar de colonos itálicos, cuando no tenemos ninguna evidencia de algo tan preciso como es una colonia, ya sea romana o latina. Las marcas cuyo estudio estamos realizando son: Q. MEVI, C. MVCI, SEX. STAT, L. VENVLEI, L. VOLTEIL, y C. IVN, ya recogidas por Miró; a ellas hay que añadir M. LOREI.. /.. ARCEL. AVG de Ampurias12 y C. SERVILI de Badalona13. Todas ellas sobre ánforas Laietana 1 (= T. 1). Aparecen siempre impresas sobre el labio, excepto L. VENVLEI y L. VOLTEIL, que se encuentran en la base del cuello, cerca de la carena y un SEX. STAT. en la panza. Este tipo de ánfora fue identificado en Baetulo por M. Comas14 en 1985, quien la denominó Laietana 1, y 54 Faventia 19/2, 1997 María José Pena; Adela Barreda 12. AQUILUÉ, J. et alii, El fòrum romà d’Empúries, Barcelona, 1984, 154 y fig. 87, nº 12. Tenemos noticias de la existencia de otra marca de M. LOREI en una colección privada de Cadaqués. Esta marca plantea serios problemas de interpretación: la propuesta de interpretar M(arcus) Lore (.) y en la parte inferior (M)arcel(lus) Aug(ustus?), quizás a identificar con M. Claudius Marcellus, el sobrino y yerno de Augusto, muerto el año 22 aC, supondría la aparición por primera vez de dos nombres en una misma marca y la implicación directa de un miembro de la familia imperial en el «negocio» de la viticultura. En realidad, lo primero que hay que comprobar es que Marcellus recibiera antes de su temprana muerte el título de Augustus. Por lo demás, conocemos un M. Loreius, magistrado de Pompeya de época republicana. 13. COMAS, M., Baetulo. Les marques d’àmfora, I. E. C. / Museu de Badalona, 1997. 14. COMAS, M., Baetulo. Les àmfores, Badalona, 1985, 65 y s.; «Importació i exportació de vi a Baetulo: l’estudi de les àmfores», El vi a l’antiguitat. Economia, producció i comerç al Mediterrani occidental, Badalona, 1985, Badalona, 1987, 167-173. COMAS, M.; CASAS, T., «Nuevas aportaciones para el conocimiento del ánfora Laietana 1: cronología, difusión y producción», Anfore romane e storia economica: un decennio di recerche (Atti del colloquio di Siena, 1986), Roma, 1989, 580-585. Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 54
simultáneamente por J. M. Nolla15, a partir del material de Ampurias, quien la denominó Tarraconense 1; es de forma ovoide, de pasta de color rojo-anaranjado con desgrasante blanco en granos más o menos gruesos; el labio presenta diversas variantes: es siempre recto en forma de banda, no muy alto (de 3 a 4 cm), de paredes ligeramente exvasadas y suele tener el borde más o menos engrosado formando, en ocasiones, un anillo; su unión con el cuello presenta en algunos tipos una ligera moldura, mientras que en otros esta moldura es doble. En opinión de Comas, aparece en torno al año 40/30 aC, y aunque se dijo en su momento que se trataba de una forma precursora del tipo Pascual 116—también en su momento llamada por Tchernia17 «amphore fuselée de Léétanie»—, en realidad parece ser que las dos producciones anfóricas se comercializaron en el mismo periodo. Sin embargo, M. Comas18 ha hecho una sutil observación: las marcas sobre Laietana 1 se inician antes que las marcas sobre Pascual 1, es decir que en contextos del tercer cuarto del siglo IaC aparecen marcas sobre Laietana 1 pero ninguna marca sobre Pascual 1. Según Nolla, ambos tipos proceden de filiaciones tipológicas diferentes: la Laietana 1 podría inspirarse en las «brindisinas» y la Pascual 1 está inspirada en la Dressel 1B. L. VENVLEI Documentación en Hispania Testimonios en marcas anfóricas (fig. 1) Marca impresa en la base del cuello. Hasta ahora esta marca está ausente del Maresme. El mayor número de ejemplares conocidos hasta hoy proceden de Ampurias19; se ha encontrado también en el Cabo de Creus, en Vieille-Toulouse, en Agen. Testimonios epigráficos LosVenuleii solo se encuentran documentados en Valentia. en un epígrafe funerario (CIL, II, 3769 = IRVal. 6520), perdido desde el siglo XVIII, de una familia en la Productores de vino del nordeste de la Tarraconense Faventia 19/2, 1997 55 15. NOLLA, J.M., «Una nova àmfora catalana: la Tarraconense 1», El vi a l’antiguitat, 217-223. NOLLA, J.M.; SOLÍAS, J.M., «L’àmfora Tarraconense 1. Característiques, procedència, àrees de producció, cronologia», Butlletí Arqueològic de Tarragona, 1984-85 (publicado en 1988), 107-144. 16. La Pascual 1 fue identificada por R. PASCUAL, «Centros de producción y difusión de un tipo de ánfora», VII CNA, Barcelona 1960, Zaragoza, 1962, 334-345. 17. TCHERNIA, A., «Les amphores vinaires de Tarraconaise et leur exportation au début de l’Empire», AEA, vol. 44, 1971, 38-85. 18. COMAS, Baetulo. Les marques d’àmfora, 101. 19. ALMAGRO, M., Las inscripciones ampuritanas griegas, ibéricas y latinas, Barcelona, 1952, números 215, 216, 232, 247; en el Centre d’Investigacions Arqueològiques de Girona se conservan los números 215 (con letras diferentes a los otros ejemplares), 216 y 247; agradecemos a su directora Aurora Martín el haber podido verlos y estudiarlos y el habernos proporcionado la foto que acompaña este trabajo. NOLLA i SOLÍAS, «L’àmfora Tarraconense 1», 113-118. AQUILUÉ et alii, El fòrum romà d’Empúries, fig. 87, nº 12, 154 y 159: en niveles del último tercio del siglo IaC. 20. PEREIRA MENAUT, G., Inscripciones romanas de Valentia, Valencia, 1979. Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 55
que el padre, la madre y el hijo llevan el mismo nomen: L. Venuleius [—-]. Venul[leia] Noeme (?)Venulei[us—-] sianus. Merece destacarse el hecho de que el único praenomen atestiguado sea Lucius, el mismo que aparece en las marcas de las ánforas. Ésta es la única vez que el gentilicio Venuleius aparece en la Península Ibérica. No deja de ser chocante que también en Valentia se encuentra el gentilicio Vinul(eius) (CIL, II 3770 = IRVal. 66) también con praenomen L(ucius) y también en una inscripción perdida y por tanto incomprobable. El mismo nomen y praenomen se encuentra en Cartagena21 y en uno de los casos se trata de una Vinuleia Calena. * * * La historia de la gens Venuleia es notablemente complicada y además ha generado bastante bibliografía, en algunos casos indirecta; pero nadie ha intentado hacer una historia coherente relacionando todos los datos. Nosotras hemos recogido todos los testimonios importantes, tanto epigráficos como literarios, y después de estudiarlos minuciosamente, nos hemos dejado arrastrar a lo que Gianfrotta22 consi56 Faventia 19/2, 1997 María José Pena; Adela Barreda 21. BELTRÁN, A., «Las inscripciones funerarias de Cartagena», AEA, 23, 1950, 433. 22. GIANFROTTA, P. A., «Lentulo Augure e le anfore laietane», Epigrafia e ordine senatorio (= Tituli, 4), vol. I, Roma, 1982, 475-479. Figura 1. Marca L. VENVLEI; ejemplar procedente de Ampurias, conservado en el Centre d’Investigacions Arqueològiques de Girona. Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 56
dera «veri i propri virtuosismi di interpretazione ai quali può costringere la crittografia dei bolli d’anfora»; al fin, creemos poder reconstruir la historia de esta familia, al menos en sus etapas esenciales. El resultado de nuestra investigación, si es correcto, nos parece de gran interés para el estudio de las marcas sobre las ánforas Laietana 1 (= Tarraconense 1) y los inicios del comercio del vino en las comarcas del nordeste de la Tarraconense. En lugar de presentar en apartados separados las fuentes epigráficas y las literarias —como en un principio habíamos hecho—, hemos decidido combinarlas en orden cronológico para hacer más comprensible la concatenación de los acontecimientos que marcan la historia y la evolución de esta familia; dada la rareza y escasez de este gentilicio en época republicana, pensamos que todos los individuos conocidos pertenecen a la misma familia. Transcribimos los textos completos para razonar sobre ellos nuestras hipótesis y no transmitir algunas de las ideas que se han venido repitiendo sin fundamento. 1. En época republicana la documentación epigráfica solo atestigua la presencia de esta gens en el Mediterráneo oriental: se trata de una inscripción de Delos23 (CIL I, 2, 2238), datada por el arcontado de Dionisio entre el 142 y el 139 aC; en ella C. Venoleius C. f. = ΓÀιοσ ΟενελÜιοσ ΓαÝου y P. Venoleius C. l. = ΠÞπλιοσ ΟενελÜιοσ ΓαÝου, probablemente liberto del anterior, junto con otros dos personajes, dedican un altar a la diosa Maia. Obsérvese la diferente grafía entre el griego y el latín. 2. Según el testimonio de Cicerón24, la esposa de P. Licinius Crassus25, cónsul del 97 aC, habría sido una Venuleia. Por lo que comentamos a continuación, es evidente que éste podría haber sido un caso de política matrimonial26 como medio de promoción social; una mujer de familia perteneciente al orden ecuestre se casa con un miembro de familia senatorial y esta unión podría haber sido una ayuda en el acceso al senado, si los acontecimientos políticos no lo hubieran impedido. Licinio Crasso pertenecía al «clan» de Metelo Pío y fue una de las más nobles víctimas de la venganza de Mario; los marianistas lo obligaron a suicidarse y junto con él al segundo de sus hijos; parece que el mayor ya había muerto antes de muerte natural y quizá de ahí derivan las dudas de Cicerón. Por las fechas, su mujer, Vinuleia —de una familia poco conocida— podría haber sido una hija o una sobrina del negotiator de Delos. 3. El primer individuo llamadoVenuleius que ostenta un cargo fue una víctima de las proscripciones de Sila del año 82 aC; lo conocemos a través de dos citas literarias: Productores de vino del nordeste de la Tarraconense Faventia 19/2, 1997 57 23. DÜRRBACH, F., «Fouilles de Délos», BCH, 26, 1902, 536-539, nº 8. HATZFELD, J., «Les Italiens résidant à Délos», BCH, 36, 1912, 89; Les trafiquants italiens dans l’Orient hellénistique, París, 1919. ROUSSEL, P.; LAUNEY, M., Inscriptions de Délos, París, 1937, nº 1750. 24. CIC, Att. 12, 24, 2, 2 Velim me certiorem facias P. Crassus, Venuleiae filius, vivone P. Crasso consulari, patre suo, mortuus sit […] Advertimos que el manuscrito O da Vinuleiae. 25. RE, P. Licinius (Crassus), nº 61, XIIIi, col. 290. 26. Pueden encontrarse ejemplos en CEBEILLAC-GERVASONI, M., «Ascesa al senato e rapporti con i territori d’origine: Italia: regio I (Campania: la zona di Capua e Cales)», Epigrafia e ordine senatorio (= Tituli, 5), vol. II, Roma, 1982, 67-68. Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 57
3.1. FLORO, Epitoma, II, 9, 26: proposita est ingens illa tabula, et ex ipso equestris ordinis flore ac senatu duo milia electi, qui mori iuberentur: noui generis edictum. Piget post haec referre ludibrio habita fata Carbonis, fata Sorani, Plaetorios atque Venuleios, «fue expuesta aquella enorme lista y de la flor y nata del orden ecuestre y del senado fueron elegidos dos mil que deberían morir: un edicto de un nuevo tipo. Me avergüenza, después de esto, relatar la suerte ignominiosa de Carbón, la suerte de Sorano, de los P. Letorios y de los Venuleios». 3.2. OROSIO, Historiarum adversus paganos, 5, 21, 8, Post hunc P. Laetorius senator et Venuleius triumvir occisi, «después de éste (M. Mario), fueron asesinados el senador P. Letorio y el triumviro Venuleio». Hay que observar que es evidente que estos dos textos proceden de la misma fuente —probablemente Tito Livio—, ya que coinciden en bastantes detalles; en Floro el relato de la muerte de M. Mario sigue a la mención de Venuleio, en Orosio la precede. La frase de Orosio excluye que fuera senador —ya que queda claramente separado de P. Letorio— y la de Floro permite incluirlo en la flor del orden ecuestre, así que, combinando ambos textos, creemos que de ellos puede deducirse con bastante probabilidad que el Venuleius de la primera mitad del siglo IaC pertenecía al orden ecuestre27; el mero hecho de ser un proscrito ya avala esta idea. Por otra parte, el triumvirato de Venuleius suele interpretarse como una referencia al cargo ordinario de triumvir capitalis, mencionado por Wiseman28 entre las «pre-senatorial positions» y propio de homines novi (familias no nobles o pequeñas ramas colaterales de familias nobles). Este cargo no era ninguna maravilla, sino que constituía el puesto menos importante y menos apreciado del vigintiviratus, fase previa al inicio del cursus senatorial; los triumviri capitales eran auxiliares del pretor en la administración de la justicia civil y criminal, especialmente en la aplicación de las penas y, sobre todo, de las penas de muerte, de ahí su nombre de capitalis. Además de sus competencias, también su caracter electivo —si se cree lo que dice Festo, 468 L s. v. sacramentum— haría este cargo muy poco atractivo para la clase aristocrática29. Si se analiza el material republicano con nombre de III viri capitales se puede observar que, mientras los jóvenes de familias patricias preferían los dos collegia superiores del vigintivirato (triumviri monetales o decemviri stlitibus iudicandis) para iniciar su carrera política, el cargo de triumvir capitalis fue una salida para las ramas menores colaterales de estas familias y sobre todo, en los años sucesivos al bellum sociale, para las familias de origen municipal. En una nota y de modo marginal, M. Torelli30 puso en relación a este Venuleius con la gens Vinuleia de Copia, donde se conocen dos (padre e hijo?) L. Vinuleius 58 Faventia 19/2, 1997 María José Pena; Adela Barreda 27. No obstante, no aparece para nada en la obra de NICOLET, C., L’ordre équestre. L’époque républicaine (312-43 av. J. -C.), 2 vols., París, 1966. 28. WISEMAN, T. P., New Men in the Roman Senate. 139 B. C. -A. D. 14, Oxford, 1971, 143-153. 29. WISEMAN, T. P., New Men in the Roman Senate, 148. 30. TORELLI, M., «Innovazioni nelle tecniche edilizie romane tra il Isec. aC e il Isec. dC», Tecnologia, economia e società nel mondo romano (Atti Conv.. Como, 27-29/9/1979), Como, 1980, 146, nota 31. Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 58
Brocchus, el primero propietario de la figlina productora del material de cobertura del odeón-teatro de la ciudad construido en los últimos años del periodo cesariano o en los primeros del augusteo, el segundo, IV vir de Copia atestiguado por epígrafes procedentes de la misma zona. Camodeca31 piensa que «l’ipotesi di una origine da Copia dei Venuleii d’età repubblicana è assai seducente, ma ovviamente allo stato resta dubbia.» Nosotras también pensamos que esta identificación es muy hipotética; aparte de otras razones, hay que señalar que prescinde de consideraciones de índole filológica: la cantidad breve de la -ede Venuleius frente a la -ilarga de Vinuleius. En efecto, la -ede Venuleius es breve como lo demuestra su medida en el verso de Marcial 4, 82, 1: Hos quoque commenda Venuleio, Rufe, libellos32, y sus testimonios en lengua griega: ΟενελÜιοσ. En cambio, la -ide Vinuleius es larga por estar relacionada etimológicamente con vinum33, donde la -iprocede de un diptongo -oiy porque así lo atestigua un documento epigráfico: CIL, I 2, 1409 (= VI 28492), Q. Veinule/ius Q. l. Apol/lonius viv / Veinuleia A. l. / Scumnis ma / V. Vinuleia A. l. / Quarta f / in f. p. XXXV/ in ag. p. XVII. Volviendo a nuestro Venuleius víctima de las proscripciones de Sila, no debemos perder de vista las consecuencias políticas y económicas que para la familia debió tener este hecho; de los textos literarios que hacen referencia, especialmente del de Apiano, Bellum ciuile, I, 95 y Plutarco, Sulla, XXXI, 8, se deduce claramente que éstas no solo implicaban la muerte o el destierro, sino también la confiscación de los bienes. Además, según dice Velleius Paterculus, II, 28, adiectum etiam, ut bona proscriptorum uenirent, exclusique paternis opibus liberi etiam petendorum honorum iure prohiberentur […], es decir, que los descendientes de los proscritos34, al menos en dos generaciones, sufrían la pérdida de parte de sus derechos civiles, entre ellos el de presentar su candidatura a cualquier magistratura. Esto significa que la siguiente generación de Venuleii debió encontrarse sin fortuna y con muy pocas posibilidades de reiniciar un ascenso social. Si nuestra interpretación de los datos es correcta, éste sería un ejemplo en que la prosopografía puede ayudar a conocer la suerte de algunos descendientes de los proscritos. No olvidemos —por lo que más adelante comentaremos— que la restitutio de los honores a estos individuos fue obra de César, en el año 49 aC: Suetonio, Divus Iulius, 41, 3. Admisit ad honores et proscriptorum liberos. 4. El siguiente Venuleius que encontramos en las fuentes literarias lo conocemos gracias a las referencias de Cicerón; era un decumanus en Sicilia durante la pretura de Verres el año 74 aC y por cronología podría ser tanto un hijo como un hermano del proscrito, ya que han pasado tan solo ocho años. La verdad es que Productores de vino del nordeste de la Tarraconense Faventia 19/2, 1997 59 31. CAMODECA, G., «Ascesa al senato e rapporti con i territori d’origine. Italia: regio I (Campania, esclusa la zona di Capua e Cales), II (Apulia et Calabria), III (Lucania et Brutii)», Epigrafia e ordine senatorio (= Tituli, 5), vol. II, Roma, 1982, 149. 32. Medida del Thesaurus Poeticus Linguae Latinae. 33. Se aprecia claramente la diferencia en el verso de Ovidio, Fastos, IV, 877, Cu¯rı˘gı˘tu¯r Ve˘ne˘rı¯s fe¯stu¯m Vı¯na¯lı˘a˘ dı¯ca¯nt. 34. HINARD, F., Les proscriptions de la Rome républicaine, Roma, 1985, 87-100: «Le statut des liberi proscriptorum». Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 59
—L. Venuleius Montanus Apronianus, cos. suff. el 92 dC y magister del collegium de los fratres Arvales de Roma64 entre el 80-91 dC, a quien los comentaristas piensan que Marcial dedica su Ep. 4, 82, 1. —L. Venuleius Apronianus Octavius Priscus, hijo del anterior, cos. ord. el 123 dC (CIL VI 154) y procos. Asiae c. 138-139 dC, duumvir quinquennalis de la colonia de Pisa, patronus de la misma y praetor Etruriae (CIL XI 1525)65. —L. Venuleius Apronianus Octavius [Priscus?], hijo del cónsul del 123 dC, que fue cos. bis. ord. el 168 dC (CIL XI 1432 y 1433)66, constructor, según CIL XI 1433, de las termas pisanas. La complicada historia de la gens Venuleia podría resumirse así: en origen negotiatores en Delos —de posible origen campano y probablemente pertenecientes al orden ecuestre— pierden fortuna y status a causa de la proscripción de Sila del año 82 aC y, tras un periodo de oscuridad, recuperan derechos y honores en época de César, cuando probablemente se produjo su acceso al senado; a partir de ahí, la familia, establecida en Pisa, se mantuvo durante varias generaciones en las altas esferas de la sociedad. L. VOLTEIL/ VOLTEILI Testimonios en marcas anfóricas A diferencia del nombre estudiado anteriormente —mucha historia y pocos ejemplares de la marca anfórica—, el que vamos a abordar ahora es un nombre en apariencia sin apenas historia —mientras no se demuestre lo contrario— pero muy bien conocido y en abundancia en cuanto a ánforas y marcas se refiere. Sin embargo, sobre el tipo Laietana 1 solo se conocen por el momento dos marcas con este nombre: un ejemplar entero procedente del pecio de las Illes Formigues67 y un fragmento de cuello procedente de Badalona68 (fig. 2). En este caso conocemos el horno y el alfar donde fueron fabricadas las ánforas de L. Volteilius: fue descubierto por M. Ribas cerca de Mataró, en una zona llamada El Sot del Camp69 (Sant Vicenç de Montalt); este horno fabricó al menos tres tipos de ánforas con la misma marca: Laietana 1, Pascual 1 y Dressel 2-4. Se conocen numerosos ejemplares de esta marca, impresa siempre in planta pedis, aunque nosotras no hemos conseguido verlos; para su difusión, totalmente actua66 Faventia 19/2, 1997 María José Pena; Adela Barreda 64. RE n. 5 i 9; PIR 5 V: 397 n. 255. 65. RE n. 6; PIR 5 V: 396 n. 252. 66. RE n. 7; PIR 5 V: 397 n. 253. 67. VIDAL, C.; PASCUAL, R., «El pecio de Palamós», Actas del III Congreso Internacional de Arqueología Submarina, Barcelona, 1961, Bordighera, 1971, 117-126, fig. 3. NOLLA i SOLÍAS, «L’àmfora Tarraconense 1…», 121-122. 68. COMAS, Baetulo. Les marques d’àmfora, 11. 69. TCHERNIA, A., «Les amphores vinaires de Tarraconaise», 60. PASCUAL, R., «Las ánforas de Layetania», Méthodes classiques et méthodes formelles dans l’étude des amphores (Actes du colloque de Rome, 27-29 mai 1974), Roma, 1977, 47-96, ver 65-66 y fig. 17 y 18. PREVOSTI, M., Cronologia i poblament a l’àrea rural d’Iluro, Mataró, 1981, 517-522. Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 66
lizada, remitimos al libro de M. Comas70, de recientísima aparición; sin embargo, vale la pena señalar su difusión en torno a Narbona, el eje del Garona y hasta los Pirineos Atlánticos. Miró71 parece aceptar la posibilidad, sugerida por M. Mayer e I. Rodà, de una lectura L. Voltei L(ibertus) y por tanto la presencia de un liberto de la gens Volteia en las marcas; en consecuencia, realiza su breve estudio prosopográfico a partir del gentilicio Volteius, aunque él mismo, en el anexo III, números 169, transcribe L. VOLTEIL y número 170 VOLTEILI. Puesto que en muchos ejemplares se percibe el punto de separación entre el praenomen y el nomen, y en cambio nunca entre la I y la L y por otras razones que vamos a exponer a continuación, pensamos que la lectura correcta es L. VOLTEILIVS, con anotación de la -ilarga por -ei-. Ni Volteilius ni Voltilius se contemplan en RE. Tampoco hemos hallado testimonios de una gens Voltilia en los textos literarios. Schulze72, aunque relaciona Voltius, Volteius, Voltedius, Voltidius, Voltilius con el etrusco veltna, velzna, velzne, velziena, velzina, etc., con vocalismo -ede la raíz, admite que esta relación es «ganz unsicher». Productores de vino del nordeste de la Tarraconense Faventia 19/2, 1997 67 70. COMAS, Baetulo. Les marques d’àmfora, 11. 71. MIRÓ, J., «Les estampilles sobre àmfores catalanes…», 246-247. 72. SCHULZE, Zur Geschichte Lateinischer Eigennnamen, 259. Figura 2. Marca L. VOLT(eil); ejemplar procedente de Badalona, conservado en el Museo Municipal de esta ciudad. Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 67
Este nomen también está ausente de la epigrafía de la península Ibérica; no obstante, podría interpretarse como un derivado el cognomen —VOLTE… O— que se lee en una inscripción fragmentaria de Ampurias73, lo cual no dejaría de tener especial interés. Los testimonios epigráficos hallados en la península italiana son bastante escasos y aparecen muy concentrados; a partir de ellos podemos establecer tres focos. Testimonios epigráficos 1. Italia 1.1. L. Voltilius P. L. Philoclis (CIL, X, 5762) se encuentra en Sora, situada en el Lacio meridional casi en los confines con el Samnio, en origen ciudad volsca, colonia latina en el 303 aC y finalmente colonia romana en época triunviral o augustea. En esta inscripción la cantidad larga de la primera -ise marca con una I longa. Es posible que sea el Samnio la región originaria de este nomen; la idea nos viene dada por la existencia de la tribu Voltinia, cuyo nombre está formado sobre la misma raíz *Vo/elt-. Según L. R. Taylor74, la Voltinia sería una de las dieciséis tribus rurales más antiguas, relacionadas con nombres de gentes e instituidas en época monárquica; pero como no se conoce ninguna gens con este nombre, piensa en prósperas familias que no sobrevivieron a la caída de la monarquía. Sea como sea, lo que nos parece interesante es que, de hecho, la verdadera extensión e importancia de la tribu Voltinia se produjo después del bellum sociale, cuando, al final del conflicto, les fue asignada a las comunidades samnitas que se habían rebelado contra Roma; a ella pertenecen Saepinum, Aufidena, Bovianum, Terventum, Fagifulae, y otros centros del Samnio. 1.2. En Roma también está atestiguado en diversos epígrafes, aunque nunca con el praenomen Lucius: Ti. Voltilius Ti. l. Diogenes (CIL VI 4675); M. Voltilius Eros (CIL VI 4994); C. Voltilius C. l. Anaxenor (CIL VI 29469); C. Voltilius Artema y Voltilia C. l. Optata (CIL VI 29470); C. Voltilius Cypaerus y C. Voltilius Atimetus (CIL VI 29471); C. Voltilius Domesticus (CIL VI 29472); C. Voltilius Niceros (CIL VI 29473); C. Voltilius Sponsanus y C. Voltilius Sucessus (CIL VI 29474); Voltilia C. l. (CIL VI 29475); Voltilia C. l. Prisca (CIL VI 29476); Herculi Iovio sacrum C. Voltilius Alexander fec. (CIL VI 30906). Hay que observar que todos son libertos o tienen probabilidades de serlo a juzgar por sus cognomina. Los praenomina atestiguados se limitan a Caius, Tiberius y Marcus; en ningun caso Lucius. 1.3. Conocemos una gens Voltilia en Aquileia y territorios vecinos; un total de siete epígrafes atestiguan la existencia de esta familia, pero en ningún caso —ni siquiera a través de las filiaciones de las mujeres— el praenomen Lucius. T. Voltilius Celer, T. Voltilius Optatus, T. Voltilius Priscus, Voltilia Celerina (CIL V 1466); Voltilia Q. l. *Aprilla (CIL V 1467); Voltilia (mulieris) l. Ias; Vo[lt]ilia P. f. Paull[a] (CIL V 1232) se encuentran en inscripciones de Aquileia. De la región proceden también los epígrafes de un Voltili (CIL V 582), de Voltilia 68 Faventia 19/2, 1997 María José Pena; Adela Barreda 73. FABRE, G.; MAYER, M.; RODÀ, I., Inscriptions romaines de Catalogne. III. Gérone, 1991, nº 51. 74. TAYLOR, L. R., The Voting Districts of the Roman Republic, Roma, 1960, 7 y 111. Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 68
Satur[n]ina (CIL V 715), de Voltilia C. f. Prisca (CIL V 464) y de Voltilia M. f. Secunda (CIL V 402). Como es bien sabido, Aquileia es una colonia latina fundada en el año 181 aC y con un aumento del número de los colonos en el 169 aC. Lo que aquí y ahora nos interesaría es saber el origen de las familias aquilienses, pero no conocemos un estudio de conjunto sobre el tema; parece que entre los colonos había tanto ciues romani como latinos e itálicos, y la opinión general es que la mayor parte era originaria de la Italia centro-meridional75. Lo que sí sabemos es que la gens Voltilia no forma parte de la clase dirigente de la ciudad76 cuya sociedad debió estar desde su fundación claramente estratificada, como demuestra la distinción entre equites, centuriones y pedites; esto no es más que un reflejo de la diversidad de condición económica y social de los colonos. 2. Narbo Martius (Gallia Narbonense) Es en Narbona donde encontramos la mayor concentración conocida fuera de Roma de individuos con este nomen, atestiguado nada menos que por nueve inscripciones, algunas de ellas datables en época augustea o tardorrepublicana: T. Voltilio T. l. An[tiocho]/ Voltilia T. l. Flora / viva fecit seibei et T. Vo[ltilio T. l.] (CIL, I, 2, 2284 = XII 5252add. y 4597b)77 (fig. 3), D. Voltilius Auctus (CIL XII 4516), D. Voltilius D. l. Productores de vino del nordeste de la Tarraconense Faventia 19/2, 1997 69 75. CALDERINI, A., Aquileia romana. Ricerche di storia e di epigrafia, Milán, 1930, 573 y s. 76. BANDELLI, G., «Per una storia della classe dirigente di Aquileia repubblicana», Les «bougeoisies» municipales italiennes aux IIe et Ier siècles av. J.-C., París-Nápoles, 1983, 175-203. 77. Agradecemos a M. Jacques Gascou, del Centre Camille Jullian de Aix-en-Provence, el habernos proporcionado la foto que aquí publicamos. Figura 3. Inscripción de la gens Voltilia de Narbona (foto del Centre Camille Jullian de Aixen-Provence), CIL, XII, 5252 add. Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 69
Fronto (CIL XII 5253), Voltilia D. f. Optata (CIL XII 4516), T. Voltilius T. l. Hilarus (CIL XII 5254), P. Voltilius Rufio (CIL XII 5255); con el praenomen Lucius: L. Voltilius Severus y L. Voltilius L. l. Suavis (CIL XII 5256). También mujeres como Voltilia Secunda (CIL XII 4504). Como vemos, los praenomina son variados: Titus, Decimus, Publius, Lucius. Como es lógico, el epígrafe que más nos interesa aquí es CIL XII 5256 por la coincidencia del praenomen Lucius con el personaje de las marcas de las ánforas, pero también CIL XII 5255 porque —a falta de un examen visual— nos puede dar indicaciones cronológicas; se trata de un epitafio encabezado por la letra griega théta y la palabra vivit y seguido por los nombres de los difuntos, P. Voltilius Rufio y Mamia Tertulla; según el estudio de R. Friggeri y C. Pelli78, este tipo de inscripciones se iniciaría ya en la primera mitad del siglo IaC y se encuentra sobre todo entre la mitad del siglo IaC y la mitad del siglo IdC, es decir que el epígrafe podría ser grosso modo coetáneo de las marcas anfóricas. Un detalle quizás interesante es que la sigla théta se encuentra en Aquileia (única ciudad de la Cisalpina), en Narbona (única ciudad de la Narbonense) y en Tarraco (única ciudad de Hispania). También hay que señalar CIL XII 5256, donde se lee un vivos (nominativo singular) por vivus; aún teniendo en cuenta el carácter conservador de los formularios epigráficos, este detalle nos lleva a una datación lo más tarde en torno al cambio de era. Quizá es interesante poner de relieve que considerando el conjunto de la Narbonense, el nomen Voltilius solo se encuentra en la ciudad de Narbona y sus alrededores. Con esto hemos llegado a Narbona79, colonia romana fundada en el año 118 aC y donde Julio César, en el 46 o 45 aC, dedujo una nueva colonia para veteranos de la legión décima. Gayraud piensa que esta decisión fue tomada durante el viaje de regreso a Roma, durante el verano del 45 aC después de la batalla de Munda, es decir, en la misma época en que pasó por Ampurias y decidió establecer también allí a algunos de sus veteranos. Casualidad o no —nosotras pensamos que no—, nos encontramos en un punto parecido al que habíamos llegado con L. Venuleius. Sería muy importante poder identificar con certeza a algunos de los colonos cesarianos de Narbona y distinguirlos de los descendientes de los del 118 aC; Gayraud lo ha intentado, pero solamente a base de dos criterios: la pertenencia a la tribu Papiria y las citas literarias; nuestro Voltilius no está entre ellos, pues ninguna de las inscripciones lleva mención de la tribu y, como ya hemos dicho, este nombre nunca aparece en los textos literarios. Pero esta no es una conclusión negativa excluyente, sino que la posibilidad queda abierta. Es cada vez más evidente que hay una relación entre la producción y la difusión de las ánforas layetanas y Narbona; nosotras no queremos entrar en este problema y lo único que nos interesa es aproximarnos a la identidad de los personajes que aparecen en las marcas de las ánforas. M. Christol y R. Plana en 199580 y 70 Faventia 19/2, 1997 María José Pena; Adela Barreda 78. FRIGGERI, R.; PELLI, C., «Vivo e morto nelle iscrizioni di Roma», Tituli, 2, Roma, 1980, 95-172. 79. GAYRAUD, M., Narbonne antique, des origines à la fin du III siècle, París, 1981; sobre la fundación cesariana, ver 175-181. 80. CHRISTOL, M.; PLANA-MALLART, R., «De la Catalogne à Narbonne: épigraphie amphorique et épigraphie lapidaire. Les affaires de Veiento», IXe Rencontre franco-italienne sur l’épigraphie du monde romain, École Française de Rome/Università di Macerata, noviembre, 1995, en prensa. Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 70
J. Tremoleda81 en su tesis —aunque de modo menos amplio— han estudiado la marca (P.) VSVL. VEIENT —que también se encuentra sobre tegulae— sobre ánforas del tipo Pascual 1 fabricadas en el taller descubierto y excavado en Llafranch hace unos años; este individuo ha sido puesto en relación con Publius Usulenus Veiento (o Veientonis filius), magistrado de la colonia de Narbona. Tan solo en un aspecto discrepamos de la opinión de M. Christol y R. Plana: a pesar de poner el floruit del personaje en el último decenio del siglo IaC, coincidiendo con el apogeo de la producción de las Pascual 1, no lo incluyen en el grupo de los colonos cesarianos del 45-44 aC, sino que les parece preferible hacer de Veiento un italiano de Occidente con raíces en la Narbona tardorrepublicana. Evidentemente, este es un tema en el que hay que profundizar y quizás tan solo con un estudio de conjunto de todas las marcas podamos decir algo fiable. Sin embargo, en el momento actual, dadas las cronologías coincidentes, dada la cronología inicial de las ánforas del tipo Laietana 1, dado el resultado del estudio sobre L. Venuleius, dadas las relaciones cesarianas entre Narbona y Ampurias, nosotras nos inclinamos a pensar que se trata de individuos —colonos o no— que se establecieron en estas regiones en torno a los años 45-40 aC y que a ellos va ligado el inicio del gran «boom» —por emplear terminología moderna— del vino layetano y ampurdanés, dos comarcas que veinte siglos después siguen siendo buenas productoras de buenos vinos. No podemos poner punto final a este artículo sin abordar, aunque sea someramente, el problema de la interpretación de los nombres de las marcas anfóricas. La costumbre de imprimir marcas en las ánforas itálicas82 se inicia con las denominadas greco-itálicas tardías (finales del siglo III y primera mitad del siglo II) y la onomástica que aparece en estas marcas indica un ambiente romano o itálico (osco); no conocemos la posición social de los personajes pero queda claro que se trata de hombres libres con praenomen y nomen (raramente tria nomina). Faltan tanto los testimonios seguros de individuos de condición servil como los de personajes de condición social elevada. Durante la segunda mitad del siglo II el repertorio epigráfico de la Dressel 1, la Lamboglia 2 y de las «brindisinas» es más bien escaso; pero hay una marca sobre una Dressel 1A (con un titulus pictus del año 121 aC) que nos interesa especialmente: CINA, cognomen que hace pensar en L. Cornelius Cinna, cónsul del año 127 aC. Ésta es la primera marca para la que es posible pensar en una identificación con un personaje de la aristocracia o de la clase senatorial. A partir del final del siglo II y durante el siglo Ino faltan las marcas con nombres de personajes de elevada clase social: tal es el caso de los Sestii (SEST), de L. Cornelius Lentulus (L. LENTV. P. F.), de P. Cornelius Sulla (P. SVLLA). A éstos se suman representantes de las aristocracias locales, como el pompeyano Productores de vino del nordeste de la Tarraconense Faventia 19/2, 1997 71 81. TREMOLEDA, J., Ceràmiques romanes de producció local al N. E. de Catalunya (Època augustal i alto-imperial), Girona, 1996, 777-782. 82. Todo el párrafo que sigue es un resumen de MANACORDA, D., «Le anfore dell’Italia repubblicana: aspetti economici e sociali», Amphores romaines et histoire économique: dix ans de recherche, Roma, 1989, 443-467. Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 71
L. Eumachius y algunos que aparecen en las ánforas de Brindis. Sin embargo, el fenómeno de las marcas no parece ser propio de un grupo social. Más incierta es la interpretación de las marcas con nombres de esclavos que a veces acompañan o sustituyen a los nombres de ingenui. Fenómeno bien atestiguado en las ánforas de Brindis, sobre Lamboglia 2, sobre Dressel 2-4: dos o tres nombres de esclavos que acompañan al del patrón. Dejaremos el problema por el momento, puesto que éste no es el caso de las Laietanas 1: creemos que todos los individuos que aparecen en las marcas sobre este tipo de ánforas son ingenui. Sin duda la gran diferencia con las marcas sobre Dressel 2-4 laietanas refleja un cambio en las estructuras de la producción; el dato más significativo nos parece la desaparición del nombre del productor. Revilla, en su capítulo «Propietarios, propiedad y viticultura»83, ha hecho un notable esfuerzo en la interpretación de la epigrafía anfórica, intentando deducir de ella datos para el mejor conocimiento de la producción y de las situaciones sociojurídicas de los individuos; a pesar de algunas divergencias, nosotras compartimos bastantes de sus ideas, en el sentido de que «una parte de la onomástica contenida en la epigrafía anfórica parece corresponder a propietarios rurales interesados en la producción del vino y que pueden integrar una actividad artesanal complementaria […] se incluyen algunos grandes propietarios o individuos vinculados a familias senatoriales […]». El caso más importante y más claro es el de Cn. Cornelius Lentulus Augur, consul del año 14 aC, identificado por Gianfrotta84 a partir de un fragmento hallado en uno de los puertos antiguos de Narbona y conocido también en Ampurias; si nuestra identificación de Venuleius es correcta, ya no sería un caso único; y además, otros de los nomina presentes en la epigrafía anfórica podrían reflejar formas organizativas semejantes a las propuestas para el patrimonio de Lentulus Augur, aunque a una escala más modesta, es decir, una doble propiedad de fundus y alfar. Quizás podríamos ir un poco más lejos y hablar, al menos en algunos casos, de la asociación de agricultura, manufactura y comercio85. Llegados a este punto, vamos a intentar formular algunas conclusiones o, mejor dicho, algunas hipótesis de trabajo que estudios futuros se encargarán de confirmar o desmentir: — Volviendo al interrogante de M. Prevosti que estaba en el origen de este trabajo: se confirma que los responsables del inicio de la producción y comercialización del vino no solo de la Layetania sino en general del nordeste de la Tarraconense eran itálicos, en el sentido de que venían de Italia y por oposición a indígenas. 72 Faventia 19/2, 1997 María José Pena; Adela Barreda 83. REVILLA, V., Producción cerámica, viticultura y propiedad rural, 149-155. 84. GIANFROTTA, P.A., «Lentulo Augure e le anfore laietane». 85. MANACORDA, D., «Produzione agricola, produzione ceramica e propietari nell’ager Cosanus nel IaC», Società romana e produzione schiavistica, vol. II, Merci, mercati e scambi nel Mediterraneo, Roma-Bari, 1981, 4-54. MOREL, J. P., «La manufacture, moyen d’enrichissement dans l’Italie romaine?», L’origine des richesses dépensées dans la ville antique, Aix-en-Provence, 1985, 88-91. Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 72
—No deja de ser curioso el hecho de que ninguno de los nomina que aparecen en las marcas de las ánforas Laietana 1 se encuentra en la epigrafía del Maresme ni de Ampurias: nada de Mevius ni Mucius ni Venuleius ni Voltilius…; solo algunos nombres de las marcas sobre Pascual 1, como Porcius o Fulvius tienen algún reflejo en la epigrafía de la región. Sobre esto hay que reflexionar porque puede ser un dato indicativo para estudios y reflexiones futuras. —Sin querer entrar en la «querelle» de la marca M. Porcius86, se confirma también la relación entre Narbona y los productores de vino en esta época; por ahora, no sabemos qué tipo de relación ni cómo puede interpretarse. —Quizás se nos podría acusar de una cierta extrapolación de conclusiones a partir del estudio tan solo de dos nombres; no creemos que sea así porque hay otros datos que podrán avalar nuestras ideas: por ejemplo: M. Loreius es el nombre de un magistrado de Pompeya de época republicana; el nomen Mevius en época republicana se encuentra en Roma, en Delos y en Pompeya, posteriormente tiene una notable difusión en la Campania (Nápoles, Pozzuoli, Miseno, etc.) y algo menos en el Samnio (Alba Fucens, Telesia, Saepinum, Histonium); aparece también en Aquileia, en Narbona (CIL XII 4991) y en Marsella (CIL XII 406 add.); además, en los lingotes de plomo de Carthago Nova. Así que las cosas van más o menos en la misma dirección. —Se confirma un dato que nos parece muy interesante: la relación de la clase senatorial87 con la producción y la comercialización del vino de la Tarraconense. En un artículo muy reciente y muy combativo, Morel88 ha replanteado las relaciones entre la manufactura y las élites y ha reexaminado algunos casos conocidos, entre ellos el de Cn. Lentulus Augur. Si nuestro estudio sobre Venuleius es correcto, ahora hay un caso más para añadir a la lista. Sin duda el desarrollo de nuestros estudios ampliará nuestros conocimientos sobre los primeros productores de vino del nordeste de la Tarraconense. Productores de vino del nordeste de la Tarraconense Faventia 19/2, 1997 73 86. COMAS, M., «Les amphores de M. Porcius et leur diffusion de la Léetanie vers la Gaule», S. F. E. C. A. G., Actes du Congrès de Cognac, 1991, 329-345. 87. Ver el Appendix IV, «Business interests of senatorial families» de WISEMAN, New Men in the Roman Senate, 197-202. También PAVIS D’ESCURAC, «Aristocratie sénatoriale et profits commerciaux», Ktema, 2, 1977, 340-355; SYME, R., «La richesse des aristocraties de Bétique et de Narbonnaise», Ktema, 2, 1977, 373-380. 88. MOREL, J. P., «Élites municipales et manufacture en Italie», Les élites municipales de l’Italie péninsulaire des Gracques à Néron, Nápoles-Roma, 1996, 181-198. Faventia 19/2 051-073 8/9/97 10:27 Página 73