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La construcción social del cuerpo en las sociedades contemporáneas

Author: Martínez Barreiro, Ana
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 2004
DOI: 10.5565/rev/papers/v73n0.1111
Source: https://ddd.uab.cat/pub/papers/02102862n73/02102862n73p127.pdf
Resumen
Es e a iculo analiza los p incipales cambios sociales que se han ope ado sob e la imagen social
del cue po en la cul u a con empo ánea. Bajo la pe spec i a de la di e sidad, se desa o-
llan di e en es cues iones que cada ez cob an mayo in e és pa a las ciencias sociales sob e
los usos sociales del cue po como un obje o de consumo y signo a la ez y el lenguaje del cue -
po. Asimismo, se plan ea la con o e sia social sob e el u u o de los cue pos, al explo a
el papel de la ciencia y la ecnología en las nue as concepciones ace ca del cue po, de la
ida y la mue e. El in e és de es e abajo es á en econoce el ca ác e p o undo de las
in e conexiones que exis en en e la ida social y el cue po y la «socialización de la na u aleza».
Palab as cla e: cue po, ciencia, ecnología, na u aleza, cambio social.
Abs ac . The social cons uc ion o he body in mode n socie ies
This in es iga ion p ojec s udies he p incipal social changes ha ha e a ec ed he image
o he body in con empo a y cul u e. Using he pe spec i e o di e si y, a numbe o issues
o g owing in e es in he ield o Social Sciences a e discussed abou he social uses o he
body as bo h consume objec and symbol, body language and no o he body i sel . I also
explo es he issue o he social con o e sy su ounding he u u e o he body, by explo ing
he ole o science and echnology in new concep s abou he body, li e and dea h. The
in e es o his p ojec lies in i s ecogni ion o he p o ound na u e o he ela ionships
ha exis be ween social li e and he body, and he «socialisa ion o na u e».
Key wo ds: body, science, echnology, na u e, social change.
Pape s 73, 2004 127-152
La cons ucción social del cue po en las sociedades
con empo áneas
Ana Ma ínez Ba ei o
Uni e sidad de A Co uña. Depa amen o de Sociología y Ciencia Polí ica
y de la Adminis ación
[email p o ec ed]
Suma io
In oducción
1. Na u aleza y cul u a
2. El auge de la cul u a somá ica
3. La polí ica de los cue pos:
pode /sexualidad
4. El cue po en e a la co po alidad
5. El cue po «habla»
6. El cue po como me cancía y signo
7. Cue pos, ciencia y ecnología
8. A modo de conclusión
Bibliog a ía
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In oducción
Es e a iculo analiza los p incipales cambios sociales que se han ope ado sob e
la imagen social del cue po en la cul u a con empo ánea. Bajo la pe spec i a de la
di e sidad, se desa ollan di e en es cues iones que cada ez cob an mayo in e-
és pa a las ciencias sociales sob e los usos sociales del cue po como un obje o
de consumo y signo a la ez y el lenguaje del cue po. Asimismo, se plan ea la con-
o e sia social sob e el u u o de los cue pos, al explo a el papel de la cien-
cia y la ecnología en las nue as concepciones ace ca del cue po, de la ida y la
mue e. El in e és de es e abajo es á en econoce el ca ác e p o undo de las
in e conexiones que exis en en e la ida social y el cue po y la «socialización
de la na u aleza»1.
1. Na u aleza y cul u a
En p ime luga , hay que acla a el dis anciamien o in elec ual en e na u a-
leza y cul u a en la sociología. Mien as la sociobiología conside a el cue po
con «una base biológica y p esocial sob e la cual se undan las supe es uc u as
del yo y de la sociedad» (Ch. Shilling, 1993: 41), los cons uc i is as como
Douglas, Foucaul , Go man y Tu ne oman el cue po como algo que pe e-
nece a la cul u a y no a una iden idad biológica. Desde es a pe spec i a, el
cue po es in e p e ado cul u almen e en odas pa es, po lo an o, la biología
no se encuen a excluida de la cul u a, sino que es á den o de ella. La suposición
de que la biología no pe enece a la cul u a ue, du an e mucho iempo, una de
las azones po las que los eó icos sociales descuida on el cue po como obje-
o de es udio.
Es impo an e conoce po qué la eo ía social clásica descuidó y ep imió
el cue po. Tu ne (1994) o ece dos azones pa a jus i ica el descuido acadé-
mico del cue po. En p ime luga , la eo ía social he edó el dualismo ca esia-
no que daba p io idad a la men e y a sus p opiedades de conciencia y de azón
sob e sus p opiedades de emoción y de pasión. A su ez, la sociología clásica en-
dió a e i a las explicaciones del mundo social que enía en cuen a al cue po
humano, cen ándose en el ac o humano como un c eado de signos y signi-
icados. La p eocupación sociológica po la his o icidad y el o den social en
las sociedades mode nas no pa ecía in oluc a al cue po sal o en las cues io-
nes on ológicas. La sociología se ha p eocupado del yo-sociedad o de su es uc-
u a en luga de la na u aleza-cul u a. La o a azón pa a el ol ido del cue po
es que lo a ó como un enómeno na u al, no social y, po consiguien e, no
como un obje o legí imo pa a la in es igación sociológica.
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1. Exp esión que hace e e encia al hecho de que cie os enómenos que an es e an na u ales,
o que enían dados po la na u aleza, aho a ienen un ca ác e social, es deci , que depen-
den de nues as p opias decisiones. La ep oducción humana es un ejemplo de ello. Las
ans usiones sanguíneas, los asplan es de ó ganos, la p oc eaciones a i iciales, las ecun-
daciones in i o, las expe imen aciones en se es humanos, las manipulaciones gené icas
son o os ejemplos. C . An hony Giddens (1998: 167).
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La his o ia y la an opología han in luido especialmen e en la legi imidad
del cue po como obje o de es udio social. El cue po iene una his o ia y és a ha
ayudado a espalda el cue po como obje o p imo dial de la eo ía social; en es e
sen ido han abajado Elias (1988), Fehe y o os (1991), Laque y Gallaghe
(1987), Laque y Bou gois (1992) y Senne 2(1997), ep esen an es de la escue-
la anglosajona. No be Elias (1988) señala las o mas en que nues a com-
p ensión y nues as expe iencias mode nas sob e el cue po son his ó icamen e
especí icas y su gen de p ocesos sociales y psicológicos que se emon an al
siglo XVI. Examina de qué modo los desa ollos his ó icos, como la cen alización
cada ez mayo del pode en manos de un núme o más educido de seño es con
la apa ición de la a is oc acia y co es eales, si ie on pa a ena la iolencia
en e las pe sonas y los g upos e induci a un mayo con ol social sob e las emo-
ciones y una mayo conciencia de uno mismo como «indi iduo» en un cue po.
Los nue os códigos de conduc a p omo ie on la idea de que el p opio éxi o o a-
caso dependían de las buenas mane as. En es e aspec o, el cue po se mues a
como po ado de la posición social, ema pos e io men e in es igado en la cul-
u a con empo ánea po Bou dieu. Den o de la Escuela His o iog á ica F ancesa
es in e esan e desa aca el es udio de Philippe A iés (1987) sob e la in ancia,
que se e ie e a las es imen as y ambién al amaño del cue po ep esen ado en
los lienzos. Fland in (1984) desa olla emas sob e el amo y sob e el sexo. Sin
ol ida la his o ia del con ol de los nacimien os, de Al ed Sau y (1972).
La an opología ambién ha in luido de o ma decisi a a la ho a de legi i-
ma el cue po como obje o de es udio social. Tu ne (1994) ha dado cua o
azones sob e ello. En p ime luga , la an opología se ocupó de cues iones
on ológicas y ambién ha es ado in e esada po la dico omía en e na u aleza
y cul u a; es o le lle ó a conside a el modo en que el cue po, como obje o de
la na u aleza, ue mediado po la cul u a. La segunda ca ac e ís ica de la an o-
pología ue su p eocupación po las necesidades y po cómo és as son a on adas
po la cul u a, además de señala que hay dos clases más de á eas de in e és
que se cen an en el cue po como en idad simbólica. Conc e amen e, en las
ob as de Ma y Douglas (1988, 1979b, 1991), el cue po se conside a como un
sis ema de clasi icación p ima io pa a las cul u as, medio a a és del cual se
ep esen an y se manejan los concep os de o den y deso den. Po su pa e,
Ma cel Mauss a guye que la cul u a da o ma al cue po y desc ibe con de alle
lo que él denomina las « écnicas del cue po»: «El modo en que de sociedad en
sociedad los se es humanos saben cómo usa sus cue pos» (Mauss, 1973: 70).
Es as « écnicas co po ales» son un medio impo an e pa a la socialización de los
indi iduos en la cul u a; a a és de ellas y de su cue po, un indi iduo llega a
conoce una cul u a y a i i en ella.
Ma y Douglas ambién ha econocido el cue po como un obje o na u al
moldeado po las ue zas sociales. Pa a es a an opóloga, exis en dos cue pos:
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2. Senne (1997) ha explo ado la cambian e elación del cue po humano con su en o no
cons uido.
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el «cue po ísico» y el «cue po social». Y a i ma que «el cue po social es inge el
modo en que se pe cibe el cue po ísico» (Douglas, 1988: 93). Las p opieda-
des isiológicas del cue po son, pues, el pun o de pa ida pa a la cul u a que
hace de mediado a y las aduce en símbolos signi ica i os: «en un sis ema de
símbolos na u ales» (1988: 12). Es o signi ica que el cue po es un medio
de exp esión al amen e es ingido, pues o que es á muy media izado po la
cul u a y exp esa la p esión social que iene que sopo a . La si uación social
se impone en el cue po y lo ciñe a ac ua de o mas conc e as, así, el cue po se
con ie e en un símbolo de la si uación. Douglas (1979b) u iliza el ejemplo
de la isa pa a ilus a lo. La isa es una unción isiológica que empieza en la
ca a, pe o puede a ec a a odo el cue po. No obs an e, la si uación social de e -
mina el g ado en que el cue po se puede eí . Cuan as menos es icciones,
más lib e es á el cue po pa a eí en oz al a. De es e modo, el cue po se exp e-
sa simbólicamen e y se con ie e en un símbolo de la si uación. Según es a
idea, el cue po asmi e in o mación sob e la si uación; cuan o más adicional
sea el luga , más o mal se á y mayo es se án las p esiones que se eje zan sob e
el mismo3.
Tan o la his o ia como la an opología desa ollan una eo ía social del
cue po en las sociedades p emode nas. Tal y como expone la cues ión Tu ne ,
el cue po o ece de po sí una amplia supe icie ap opiada pa a exhibi públi-
camen e ma cas de posición amilia , ango social, a iliación ibal y eligio-
sa, edad, sexo. Es a con ingencia la ap o echan al máximo las sociedades
p emode nas ijando de modo pe manen e los a ibu os sociales de los neó i os
po medio de ce emonias de i uales que implican a menudo alguna ans-
o mación ísica del cue po. En las sociedades con empo áneas, aunque los
i os de iniciación no desapa ecen, pie den ue za en su especí ico come ido
de delimi a g upos sociales, o nándose an mu ables como las p opias aspi-
aciones del homb e de aho a. Así, el a uaje o el pie cing son hoy en día uno
de los cap ichos más ela i os a la moda que un aspec o necesa io de la cul u a
eligiosa o de la es a i icación social (Tu ne , 1994: 15). Sin emba go, en e
los jó enes aún se u iliza como símbolo de pe enencia a una « ibu» u bana
(B ain, 1979; Polhemus, 1978).
Mien as la an opología y la his o ia han in luido en suge i cómo el cue -
po ha sido moldeado po la cul u a, Michel Foucaul , a di e encia de los eó-
icos sociales clásicos que igno an o ep imen el cue po, demues a la impo -
ancia del cue po en la eo ía social, lo que con ibuye a la inaugu ación de la
sociología del cue po. No obs an e, ecien emen e, la eo ía social ha ee a-
luado la impo ancia del cue po, no solamen e en la eo ía social eminis a,
sino en é minos de análisis de clase y consumo a a és de los abajos de
Baud illa d y Bou dieu. La pe spec i a in e accionis a y enomenológica
de Go man y Me leau-Pon y han p oducido una conciencia sociológica de la
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3. Es e en oque del cue po como símbolo ha conducido a Tu ne (1989) y a Shilling (1993)
a conside a el abajo de Douglas no an o una an opología del cue po, sino «una an opología
del simbolismo del iesgo y de ubicación y es a i icación social» (Shilling, 1993: 7).
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signi icación simbólica del cue po en el o den in e ac i o, sin ol ida el dis-
cu so del lenguaje co po al en el análisis del compo amien o mic osocial. Y,
más ecien emen e, hay que des aca el papel de la ciencia y la ecnología sob e
el u u o de los cue pos. Aho a bien, pa a en ende el desa ollo de la eo ía
social del cue po en el siglo XX y comienzo del XXI, an es hay que explica los
cambios sociales que han con ibuido a si ua el cue po en un luga cen al.
2. El auge de la cul u a somá ica
Ac ualmen e, el cue po se ha con e ido en blanco de múl iples a enciones y
es, al mismo iempo, obje i o de g andes in e siones. La p esen ación y ep e-
sen ación del «yo», la achada go maniana, ha ganado una especial ele ancia
en elación con los nue os es ilos de ida y el e o no del mi o de la e e na
ju en ud. Las p ác icas y los sabe es son p omo idos po múl iples especialis-
as, como los es ilis as, los médicos, los publicis as y los es e icis as, que han
con ibuido a c ea o de ini y legi ima los nue os códigos é icos y es é icos de
los usos sociales del cue po. Todo es e nue o in e és que despie a el cue po
es á es echamen e ligado a ans o maciones sociales p o undas, a cambios en
el modo de p oducción y en las o mas de elación, como ambién a la eme -
gencia de nue as o mas de dominación. A es e espec o, oy a enume a una
se ie de azones que explican el su gimien o del cue po en las sociedades mode -
nas: en p ime luga , el pensamien o eminis a ha cues ionado el ema del cue -
po al c i ica el de e minismo del cue po sexuado y eplan ea el p oblema de
la disc iminación en é minos de géne o. En segundo luga , con la exal ación
de la cul u a consumis a el cue po se ans o ma en me cancía y pasa a se el
medio p incipal de p oducción y dis ibución de la sociedad de consumo. Así,
su man enimien o, ep oducción y ep esen ación se con ie en en emas cen-
ales en la sociedad de consumo (Baud illa d, 1974; Fea he s on, 1991a). En
e ce luga , el ue e cambio demog á ico que supone el en ejecimien o de la
población jun o con las modi icaciones de la medicina mode na ele an a una
signi icación peculia la cues ión de la co po i icación. La apa ición de las
medicinas al e na i as como la na u is a, la homeopá ica, la a oma e apia,
en e o as, lle an a una nue a elación con el cue po y a una ede inición del
concep o de en e medad y en ejecimien o. El en ejecimien o de las pobla-
ciones se ha con e ido en un hecho de in e és polí ico y económico in e na-
cional, po que las implicaciones económicas pa a el me cado de abajo, los
cos es de jubilación, p e isiones médicas y alojamien o de mayo es se consi-
de an algo nega i o (Ma kides y Coope , 1987). Es ú il e el hecho del en e-
jecimien o en el con ex o lími e de los mode nos cambios médicos. El en eje-
cimien o de la población es, en pa e pe o no en su o alidad, consecuencia de
los adelan os médicos, que han sido consecuencia, a su ez, de las mejo as
en los es ánda es de ida. El aumen o de las expec a i as de ida es la dimen-
sión de un escena io más amplio que incluye la inseminación a i icial, los as-
plan es co ona ios, la mic oci ugía y los a ances a macológicos. En cua o
luga , con la p og esi a secula ización de la sociedad,el echazo y la es ic-
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ción del deseo ya no cons i uyen un ema cen al en la cul u a p edominan-
e. La secula ización ac ual de la sociedad acili a la me can ilización y el come -
cialismo del cue po. Muchos de es os a ances los an icipó Daniel Bell (1994),
quien, en Las con adicciones cul u ales del capi alismo, sos u o que había una
impo an e ensión en e los alo es ascé icos, en decli e, del luga de abajo
y la c ecien e impo ancia de la sensibilidad y el hedonismo o iginados po el
ocio. Es e mismo au o , en su ob a El ad enimien o de la sociedad pos -indus ial
(1991), obse a el auge de nue os alo es, como la libe ad sin es icciones, el
e o zamien o del yo indi idual y el echazo de la disciplina. Se a a de lo que
R. Ingleha (1991) denomina la «eme gencia de alo es pos ma e iales», en e
los que se encuen a la au oexp esión y la calidad de ida. Finalmen e, la c i-
sis de la mode nidad ambién ha uel o más cen al al cue po. En es e sen ido,
la ecología y la de ensa del medio ambien e han con ibuido a un nue o dis-
cu so del cue po en elación con la sociedad y la na u aleza: la «socialización de
la na u aleza» (Giddens, 1995: 282). En la ac ualidad, una de las cues iones
undamen ales es: ¿cómo sob e i i emos y bajo qué condiciones? En suma,
nues a co po i icación es ambién undamen al desde un pun o de is a polí-
ico.
3. La polí ica de los cue pos: pode /sexualidad
Foucaul es aba especialmen e in e esado en es udia los e ec os del pode sob e
el cue po y coloca al cue po humano en el cen o del escena io, al conside-
a el modo en que las disciplinas eme gen es de la mode nidad es aban p in-
cipalmen e en ocadas en la ac uación de los cue pos indi iduales y de las pobla-
ciones. Es e in e és le lle ó a la cons ucción de una mic o polí ica de egulación
del cue po y una mac o polí ica de igilancia de las poblaciones. En a ias de
sus ob as in es iga el o igen y desa ollo de las ins i uciones mode nas, y cómo
a a és de ellas se eje ce el con ol de los cue pos y, po an o, de las pe so-
nas4. En su ob a Vigila y cas iga (2000), a anza la idea sob e una «polí ica
del cue po». Cuando habla del «cue po de los condenados» a i ma que el cue -
po es á di ec amen e inme so en el campo polí ico, donde las elaciones de
pode que ope an sob e él, le obligan a e ec ua unas ce emonias, y le exigen
unos signos. Y, cuando habla de los «cue pos dóciles», señala que es dócil un
cue po «que puede se some ido, que puede se u ilizado, que puede se as-
o mado y pe eccionado», poniendo el ejemplo del soldado de comienzos del
siglo XVII,es e au o desa olla la «disciplina» como el a e de hace obedien-
e al cue po humano en las ins i uciones mili a es, médicas, escola es e indus-
iales, y es donde se cons uye lo que el au o denomina la «mic o ísica del
pode », y analiza la dis ibución de los indi iduos en el espacio, po zonas y
angos, así como el con ol del empleo del iempo y el ges o e icaz. De es a
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4. En la His o ia de la sexualidad (1995) de Foucaul queda pa en e el «componen e social»
de las conduc as co po ales y sexuales.
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o ma, mues a cómo las disciplinas es án des inadas a ab ica suje os dóciles
y ú iles, mien as que desde el siglo XVIII has a p incipios del siglo XIX se c eía
que la in e sión en el cue po po pa e del pode enía que se ue e, labo-
iosa, me iculosa y cons an e, de ahí los egímenes disciplina ios o midables
que uno encuen a en las escuelas, los hospi ales y los cua eles. El obje i o de
es as disciplinas es inc emen a la u ilidad del cue po y aumen a su ue za.
Sin emba go, desde mediados del siglo XIX has a el XX, Foucaul se da cuen a
de que es e pode an pesado no es an indispensable como pa ecía, que las
sociedades indus iales pueden con en a se con un pode sob e el cue po mucho
más elajado. Se descub e en onces que los con oles sob e los cue pos pueden
a enua se y adop a o as o mas. Nos encon amos, así, an e un nue o ipo
de dominación que no se adecua a las o mas de legi imidad acuñadas po Max
Webe ( adicional, ca ismá ica y legal- acional), sino que se undamen a sob e
odo en una legi imidad de ca ác e écnico-cien í ico o legi imidad en ela-
ción con el pode médico y la medicalización.
Desde la pe spec i a del ma e ialismo his ó ico, Jean-Ma i B ohm (1975,
1982), sociólogo c í ico del depo e, ha desa ollado su e lexión sob e la
«condición polí ica del cue po». Según es e au o , el humanismo del cue -
po que se i e en la ac ualidad no es más que una exp esión de las exigen-
cias del sis ema capi alis a, pues el homb e segui á siendo un apéndice de la
máquina ( é minos de Ma x), ya que la lógica del cue po sigue siendo la lógi-
ca del endimien o. B ohm habla de un doble p oceso de «sublimación ep e-
si a» o p oceso de some imien o del indi iduo median e la ep esión de los
ins in os, donde las sa is acciones aco dadas (el e o ismo, el exhibicionismo
del cue po, el eje cicio co po al) son sa is acciones «sus i u as» o almen e
in eg adas en el o den es ablecido. Se a a, según él, de elemen os pseudo-
libe ado es (un nue o opio) que no modi ican la condición undamen al
que «p ocu a á» la libe ad a los indi iduos, la única iloso ía i al posible
pa a quienes ca ecen de u u o. Es a es una isión omnipo en e del apa a o
capi alis a, en la que el cue po es uen e de explo ación, manipulado po al-
sas écnicas de la elicidad, en e las cuales se encuen an el cul o al cue po y
al eje cicio ísico.
La explicación de Foucaul sob e el cue po y su elación con el pode es
p oblemá ica pa a eminis as como McNay (1992) y Ramazanoglu (1993),
po que no ienen p esen e la cues ión del géne o, que es i al pa a cualquie
explicación del cue po y sob e cómo és e se e manipulado po el pode . Tal
como a guye McNay (1992), no sólo el géne o es la di e encia más unda-
men al en e los cue pos, sino que el pode no es equi a i o espec o a los cue -
pos emeninos y los masculinos: la dominación pa ia cal del cue po de la
muje . Den o de la concepción polí ica del cue po, pe o desde la eo ía emi-
nis a, di e sas au o as han ealizado una c í ica a la u ilización del cue po de las
muje es como obje os, signos y me cancías en la sociedad ac ual. Simone de
Beau oi , en su lib o El segundo sexo, denuncia la manipulación del aspec o
ísico de la muje y su u ilización como «obje o e ó ico ideal». En e noso os,
Ángeles Du an (1988) ha es udiado la disc epancia gené ica en el conocimien o
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y uso del p opio cue po. El cue po es, po excelencia, luga de cul u a, de socia-
lización, con no mas dis in as pa a cada uno de los géne os. Tal como señala
la au o a, «las no mas que se e ie en al campo de las muje es son más es ic-
as y mó iles que las e e idas al cue po de los homb es, p ecisamen e po su de i-
nición cul u al de cue po/obje o o cue po deseado». El cue po de las muje es
debe se bello y al mismo iempo é il; es, sob e odo, un cue po pa a los
demás. Aunque ac ualmen e es e modelo ya no es el único exis en e; aho a se
dan, jun o a es e modelo adicional de muje , sob e odo en las gene aciones
más jó enes, o as no mas de compo amien o ca ac e izadas po el indi i-
dualismo y la búsqueda del bienes a pe sonal. Asimismo, el mo imien o emi-
nis a ha desa ollo una e lexión sob e el cue po de la muje obje o de ep esión,
de escándalo, de explo ación, y sob e los mi os de impu eza en la muje desde
el c is ianismo y el judaísmo. En es e sen ido, desde algunas co ien es eminis as
se ei indica la elabo ación, po pa e de las muje es, de un nue o lenguaje
co po al (I iga ay, 1977, 1992). También son nume osos los análisis especí i-
cos sob e el some imien o del cue po de las muje es a la ins i ución médica,
como el del colec i o de Muje es de Bos on en su lib o clásico Nues os cue pos,
nues as idas (1984), a los equisi os de belleza a los que an es aludíamos, en e
o os.
No es posible desa olla aquí odas es as apo aciones po que desbo da-
ía los limi es de es e abajo, no obs an e, explica é b e emen e las p ác icas
disciplina ias que engend an los cue pos dóciles de las muje es. Las muje es
es án suje as a muchas p ác icas disciplina ias que p oducen un ipo de cue -
po ípicamen e emenino. Y es que, al pa ece , la eminidad es un a i icio,
es una cons ucción social: «es una o ma de aplica y eaplica las no mas de
géne o que e is en o os an os es ilos de cue pos». En e las muchas écni-
cas co po ales que p oducen un cue po más emenino se pueden dis ingui
es: a) aquéllas que p e enden consegui un cue po de cie o amaño y con-
igu ación, como son: la ci ugía es é ica, los egímenes, las die as, cuyo ex e-
mo máximo se encuen a en la bulimia y la ano exia ne iosa (en e medad
emenina en e los 14 y los 26 años); b) aquellas écnicas que ienen como
obje i o consegui una o ma de exp esión co po al emenina a a és de la
o ma de mo e se, en la mi ada y en los ges os, y, po úl imo, c) aquéllas que
es án di igidas a mos a un cue po como una supe icie deco a i a: depilación,
maquillaje y ado nos (Lee Ba y, 1994: 63-92). Todas es as p ác icas disci-
plina ias o écnicas co po ales emeninas uncionan como un sis ema de mic o-
pode es, pues son esencialmen e desiguali a ias y asimé icas. Sin emba go, lo
más impo an e de odo es e p oceso es que es e pode no sólo es á en los
p opios agen es de socialización ( amilia, escuela, medios de comunicación),
sino en odas pa es y en ninguna a la ez, de al o ma que la ausencia de
una es uc u a o mal o ins i ución c ea la imp esión de que la p oducción
de la eminidad es olun a ia y na u al. En suma, lo que p e enden es as dis-
ciplinas co po ales emeninas es c ea compañe as dóciles y obedien es o cue -
pos dóciles y obedien es, igual que los cue pos dóciles y obedien es de los que
hablaba Foucaul .
134 Pape s 73, 2004 Ana Ma ínez Ba ei o
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4. El cue po en e a la co po alidad
La mayo ía de los es udios de inen nues o cue po como algo obje i o, con-
c e o, que se puede medi con lími es p ecisos; sin emba go, lo que llamamos
«esquema co po al» es la idea que enemos del mismo, po lo an o es algo
subje i o y suje o a posibles modi icaciones. La co po alidad se cons i uye en
un ins umen o de exp esión de nues a p opia pe sonalidad, ambién nos
si e pa a oma con ac o con el ex e io , compa ándonos con o os cue pos
y obje os, po lo que se puede habla , den o del esquema co po al, del cue -
po obje o, es deci , de la ep esen ación aislada que nos hacemos de nues o
cue po en sí mismo, y del cue po i ido, que se e ie e a la o ma en que nues-
a co po alidad se mani ies a en nues as elaciones humanas y en la sociali-
zación.
Nues os cue pos no son sólo el luga desde el cual llegamos a expe imen-
a el mundo, sino que a a és de ellos llegamos a se is os en él (Me leau-
Pon y, 1976: 5). Pa a, Me leau-Pon y él yo es a ubicado en el cue po, que a su
ez es á ubicado en el iempo y en el espacio. A eces somos conscien es de
nues os cue pos como obje os que se han de mi a , en espacios sociales con-
c e os, mien as que en o os, como el hoga , no sin onizamos con nues os
cue pos como obje os que han de se con emplados. En los espacios públicos
podemos sen i que es amos en p ime plano, mien as que, cuando es amos
en casa, nos encon amos en e bas ido es. La es imen a es siemp e «con ex-
ual», es deci , que se adap a a si uaciones muy dis in as. Puede sucede que
haya algunos momen os en los que el ac o de es i se cons i uya un ac o i e-
lexi o, simila a i de comp as o a ecoge a los niños al colegio y o os, en
que el ac o de es i se es conscien e y e lexi o, como es i se pa a una en e-
is a de abajo o una eunión impo an e.
El iempo y el espacio o denan nues o sen ido del yo en el mundo, nues-
as elaciones y encuen os con los demás y, ambién, la o ma de cuida de
nues os cue pos. En Occiden e, la p ác ica co idiana de es i se implica se
conscien e del iempo, po que la moda o dena la expe iencia del yo y del cue -
po en el iempo, y es a o denación del iempo se da especialmen e a a és del
sis ema de la moda que se o ganiza en dos empo adas: p ima e a- e ano y
o oño-in ie no. Las e is as de moda, a su ez, congelan el lujo de las p ác i-
cas co idianas del es i y lo o denan en dis in as ca ego ías: pasado, p esen e
y u u o. La sociología del es i y las p ác icas de la indus ia de la moda pue-
den u iliza es os é minos enomenológicos pa a e cómo la expe iencia de cui-
da y p esen a el cue po es á social y empo almen e cons i uida.
El espacio es la o a dimensión de nues a expe iencia del cue po y de la
iden idad5. El espacio es ex e no pa a los indi iduos, en cuan o impone eglas
y no mas pa icula es sob e ellos, e in e no pa a los mismos, en cuan o es expe-
La cons ucción social del cue po en las sociedades con empo áneas Pape s 73, 2004 135
5. Mien as Me leau-Pon y conside a que noso os cap amos el espacio ex e no a a és de la
si uación co po al o esquema co po al o pos u al; po su pa e Foucaul con empla al espa-
cio en elación con el o den social.
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El gus o es una mani es ación ob ia del habi us y, al como pa ece indica la
p opia palab a gus o, es una expe iencia emendamen e co pó ea. El gus o
o ma pa e de las disposiciones co po ales de una ag upación de la clase social,
los gus os po comidas especiales, po ejemplo, el ca ia , se dice que son «adqui-
idos», es deci , que son ap endidos, desa ollados o omen ados y son indica-
i os de la posición social; de es e modo, el po encial del habi us como concep o
pa a pensa desde la óp ica de la co po eidad es que el modo en que llegamos
a i i en nues os cue pos es á es uc u ado po nues a posición social en el
mundo, pe o es as es uc u as son ep oducidas únicamen e median e las accio-
nes ma e ializadas de los indi iduos.
P. Bou dieu (1986) conside a que el cue po es «un p oduc o social», en el
sen ido de que de él se hace siemp e una lec u a social: en e cue pos «dis in-
guidos» y cue pos « ulga es». Él dibuja el espacio social de los cue pos de clase,
dejando de lado los aza es biológicos, ya que en el cue po se iende a ep o-
duci la es uc u a del espacio social y su ayec o ia. La sol u a o o peza de
mo imien os co po ales no se epa e po igual en e las dis in as clases socia-
les, ambas esul an de la compa ación en e el cue po eal y el cue po ideal.
Cuan o meno sea la di e encia pe cibida en e los dos cue pos, an o más
p obable es que se expe imen e la lige eza y segu idad ca ac e ís icas de los
ag aciados po la igu a pe ec a. Es a a o unada sensación suele p odiga se
más en e los miemb os de las clases dominan es. Po el con a io, la p oba-
bilidad de sen i el cue po bajo el desag adable signo de la incomodidad, la
o peza o la imidez c ece con la desap obación pe cibida en e el cue po eal
y el cue po soñado. No es ex año que nues a cons i ución co po al se ea
a ec ada po nues a posición social. La alla, el peso, el desa ollo muscula ,
la sol u a o o peza de mo imien os y ges os, los hábi os alimen a ios, la higie-
ne, en e o as o mas de exp esión co po al, se en a ec adas o in luidas po
nues a posición social.
7. Cue pos, ciencia y ecnología
En la ac ualidad, el cue po ya no puede conside a se como algo ijo (o una iden-
idad isiológica), sino que ha acabado p o undamen e implicado en la e lexi-
bilidad de la mode nidad10.En las sociedades adicionales, el cue po solía con-
side a se un aspec o de la na u aleza, egido sólo inciden almen e po la
in e ención humana. No obs an e, odo es o se io al e ado po la p og esi a
in asión del cue po po sis emas abs ac os o los conocimien os especializados11.
El cue po, al igual que el yo, pasa a se un luga de in e acción, ap opiación y
142 Pape s 73, 2004 Ana Ma ínez Ba ei o
10. En elación con la e lexibilidad social, c . GIDDENS (1992), El capi alismo y la mode na
eo ía social, Labo , Ba celona.
11. Giddens (1995), en gene al, de ine a los sis emas abs ac os como las ep esen aciones sim-
bólicas. A su ez, po sis emas expe os en iende sis emas de conocimien o especializado de
cualquie ipo que depende de eglas de p ocedimien o as e ibles de un indi iduo a o o
(p. 297).
Pape s 73 001-200 28/12/04 11:56 Página 142

eap opiación. Si al p incipio se c eyó que e a el luga del alma y, más a de, el cen-
o de necesidades oscu as y pe e sas, el cue po es aho a plenamen e suscep i-
ble de se abajado po las in luencias de la mode nidad ecien e. A consecuen-
cia de es os p ocesos, se han al e ado sus lími es (Giddens, 1995: 275).
Una de las ca ac e ís icas de la mode nidad es «el econocimien o de que la
ciencia y la ecnología ienen un doble ilo y c ean unos pa áme os de iesgo
y pelig o, al iempo que o ecen posibilidades bene iciosas pa a la humanidad»
(Giddens, 1995: 43). El p og eso cien í ico y médico gene a unas soluciones éc-
nicas que cambian el signi icado del cue po. Es as écnicas han pe mi ido que
as la mue e de una pe sona se puedan dona sus ó ganos y segui i iendo
en o o cue po, o pueden deja una pa e de su ma e ial gené ico en espe a de
que algún día una muje log e una ges ación.
El nace y el mo i son dos expe iencias que has a hace poco iempo ma -
caban los lími es del ánsi o e enal de odo se humano. El nacimien o supo-
nía el inicio de una iden idad social de un se humano y la mue e e a el in.
En el momen o en que el co azón se pa aba, se conside aba que odos los
ó ganos i ales habían dejado de unciona y la pe sona pasaba a se un cadá-
e , un cue po ine e, sin ida. La de inición del p incipio y del in del cue po
humano de e minada po las leyes biológicas ha ido dejando de se una con-
dición inamo ible con el consecu i o a ance de la medicina. G acias a las nue-
as ecnologías médicas, el alcance de los expe os aya lo que hace pocos años
se conside aba ciencia- icción. Al pode modi ica las condiciones que de i-
nen el inicio o el in del cue po, se c ean unas posibilidades en el ámbi o de
algunas en e medades mo ales y de la ep oducción, pe o lo más signi ica i o
es que se gene a la necesidad de ede ini la elación en e el cue po humano y
la iden idad indi idual.
Los dos ipos de p ocedimien os ecnológicos (los asplan es de ó ganos
y la ep oducción asis ida), aunque muy dis in os, compa en algunas ca ac-
e ís icas undamen ales: p ime a, que los asplan es de ó ganos y las NTRA12
ienen en común que se ex aen de una pa e del cue po del indi iduo al cual
pe enecen (un ó gano, espe ma u ó ulos) que pueden con inua eje ciendo
sus unciones y desa ollándose en o o cue po. Y, segunda, que los p ocedi-
mien os equie en de la pa icipación de amplios g upos sociales, sin los cua-
les se ía di ícil consegui los ó ganos pa a ealiza asplan es o el ma e ial gené-
ico necesa io pa a la inseminación a i icial o la ecundación in i o13.
Los p o esionales médicos juegan un papel des acado legi imando y di un-
diendo las nue as ecnologías, an o en el espacio polí ico como en la socie-
dad. La inalidad es doble: po una pa e, la acep ación de la p ác ica y, po
o a, y como consecuencia, la ob ención de ó ganos, espe ma y ó ulos. En
odo es e p oceso los p o esionales se con ie en en edis ibuido es de cue po
La cons ucción social del cue po en las sociedades con empo áneas Pape s 73, 2004 143
12. Las ecnologías de la ep oducción asis ida ace can cada ez más la ciencia al deseo de c ea-
ción de la ida.
13. Respec o a una ede inición del nacimien o y la mue e, e «El cue po humano an e las
nue as ecnologías médicas» (1994), REIS, nº 68, p. 173-195.
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y con ibuyen así a una ede inición del inicio y el in de la ida humana. Se a a
de un discu so muy con o e ido. Tan o las ecnologías de la ep oducción
asis ida como los asplan es de ó ganos necesi an, pa a su aplicación, nue as
ca ego ías del cue po, de la iden idad y de la exis encia. Po una pa e, las ec-
nologías de la ep oducción asis ida ede inen el inicio de la ida, del p oceso
de c eación y de las elaciones ilia i as. Po o a, las écnicas del asplan e de
ó ganos dan luga a una nue a de inición de la mue e, de la iden idad del
cue po y de sus pa es, así como de los lími es de la ida. Las nue as ecnolo-
gías son ejemplos de la capacidad de la ciencia y de la medicina, pa a cons-
ui imágenes sociales y cul u ales. Son exponen es del p og esi o pode sob e
el cue po y la ida.
Lo que es á ocu iendo o ma pa e de lo que A. Giddens (1995, 1998)
denomina la «socialización de la na u aleza», exp esión que hace e e encia al
hecho de que cie os enómenos que an es e an «na u ales», o que enían dados
po la na u aleza, aho a ienen un ca ác e social, es deci , que dependen de
nues as p opias decisiones. La ep oducción humana es un ejemplo de ello.
Du an e siglos, la ida de las muje es es u o de e minada po el pa o y la
c ianza de los hijos. En la época p emode na, la an iconcepción no e a e ec i-
a y en algunas sociedades no se conocía. Incluso en la Eu opa del siglo XVIII,
e a habi ual que las muje es u ie an has a ein e emba azos (con abo os
ecuen es y mue es de niños14). La mejo a de los mé odos an iconcep i os
ha as o mado es a si uación de o ma signi ica i a. En los países indus iali-
zados no es «na u al» ene an os emba azos, es algo que apenas ocu e. Los
a ances en los mé odos an iconcep i os p opician que las muje es y los hom-
b es puedan decidi si quie en (o no) descendencia. La p e ención del emba-
azo es sólo un ejemplo de las écnicas de ep oducción15.
A medida que se des incula la ep oducción de la especie, és a pasa a se
una decisión indi idual cuyos e ec os esul an incalculables. ¿Qué elegi án
los pad es cuando puedan diseña a sus hijos y qué lími es hab á que pone a
esa capacidad de elección? P obablemen e, la ingenie ía gené ica no se á ba a-
a. ¿Qué signi ica á es o, que odo aquél que pueda paga lo p og ama á a sus
hijos de o ma que ca ezca de las ca ac e ís icas ísicas que se conside en social-
men e indeseables? ¿Qué ocu i á con los hijos de los g upos más des a o e-
cidos, que segui án naciendo de o ma na u al?16. No hay un ejemplo mejo
de la mezcla de opo unidades y p oblemas que la c ecien e socialización de
la na u aleza.
El posible impac o social de la ingenie ía gené ica17 es á comenzando a
susci a un deba e casi an in enso como el que odea al p oblema del abo o.
144 Pape s 73, 2004 Ana Ma ínez Ba ei o
14. Ve la His o ia del con ol de los nacimien os de Al ed SAUVY (1972).
15. An hony GIDDENS (1998), Sociología, Alianza, Mad id, p. 167.
16. En elación con los deba es sob e las ecnologías de la ep oducción asis ida, éanse Tes a d
(1996), Spallone y S einbe g (1987), Tes a d (1993), Cha leswo h (1993) y Dick (1995).
17. En elación con las cues iones susci adas po la ingenie ía gené ica humana, éanse Keyles
y Hood (1992), And ews y o os (1994) y Bo illo (1996).
Pape s 73 001-200 28/12/04 11:56 Página 144
Los que es án a a o de es e ipo de manipulación a i man que nos apo a á
muchos bene icios. Po ejemplo, se á posible iden i ica los ac o es gené icos
que hacen que algunas pe sonas sean más ulne ables a cie as en e medades.
La ep og amación gené ica ga an iza á que algunas dolencias no se ansmi-
an de gene ación en gene ación. Se á posible «diseña » nues o cue po an es
del nacimien o.
La ciencia como ue za ans o mado a de cambio social si úa a la socie-
dad an e un conjun o de enigmas y dilemas alo a i os. El dilema é ico más
polémico que han plan eado las nue as écnicas de ep oducción en las socie-
dades con empo áneas es el abo o: ¿en qué condiciones debe ía se les posible
abo a a las muje es? La polémica se ha hecho an in ensa p ecisamen e po -
que se cen a en p oblemas é icos undamen ales que no ienen una solución
ácil. Los que es án «a a o de la ida» c een que el abo o es á mal siemp e,
excep o en ci cuns ancias ex emas, po que equi ale a un asesina o. Pa a ellos,
las cues iones é icas es án suje as, po encima de odo, al alo que hay que
concede a la ida humana. Los que es án «a a o de la elección» señalan que el
con ol de la mad e sob e su p opio cue po, su de echo a dis u a de una ida
g a i ican e, debe se la p incipal conside ación. La polémica ha gene ado
nume osos episodios iolen os. ¿Es posible que se esuel a alguna ez? Al menos
un des acado expe o en eo ía ju ídica y social, Ronald Dwo kin (1993), ha
señalado que sí es posible. Según es e au o , las p o undas di isiones que exis-
en en e los que sub ayan el de echo a la ida y los que ecalcan el de la elec-
ción ocul an las azones aún más p o undas que hay pa a el acue do en e los
dos bandos y que, po an o, puede habe cie as espe anzas. En o as épocas
de la his o ia, la ida alía ela i amen e poco. Sin emba go, en la ac ualidad,
nos hemos acos umb ado a o o ga le un ca ác e sag ado. Los dos bandos es án
de acue do con ello, pe o lo in e p e an de o ma di e en e; uno hace hincapié
en los in e eses del niño y o o en los de la mad e. Según Dwo kin, si se log a
con ence a ambos bandos de que compa en un mismo sen ido é ico, se á
posible es ablece un diálogo más cons uc i o.
En elación con el pode médico, hemos de plan ea nos la siguien e cues-
ión: cuando se ha pasado de un cue po p ohibido (en la sociedad adicional)
a un cue po ins umen al (en la sociedad indus ial) a un cue po acional (en
la sociedad ac ual o en las sociedades a anzadas); cuando las sociedades con-
empo áneas se ca ac e izan po el pode y el con ol de la na alidad, la ecun-
didad in i o, la posibilidad de elegi el sexo; es muy p obable que el con ol
médico en el siglo XXI se aya a ca ac e iza po el con ol y el pode de los
indi iduos de elegi el momen o de desp ende se de su cue po: de decidi la
ho a de su mue e. Pues cuando nues os cue pos son cue pos pa a las ela-
ciones, el indi iduo no quie e es a o se p isione o de su p opio cue po, sino
que quie e lib a se de su p opio cue po, como es el caso de los en e mos e -
minales y los e apléjicos. Ahí, desde nues o pun o de is a, es a á la nue a
on e a de los cue pos y el g an deba e del siglo XXI.
Se en iende po eu anasia (del g iego eu y hana os; li e almen e, ‘buena
mue e’) el conjun o de acciones u omisiones que, de un modo delibe ado y
La cons ucción social del cue po en las sociedades con empo áneas Pape s 73, 2004 145
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conscien e, p o oca, o pe mi e, un cu so de acon ecimien os conducen e a
pone in a la ida de una pe sona po el bien de és a, bien po que ella así lo
ha decidido, bien po que en los casos en los que no puede elegi po sí misma
en e la ida y la mue e, o os han omado la decisión po ella. La eu anasia
oma la o ma de asis encia al suicidio o de suspensión de los a amien os médi-
cos pa a el man enimien o de la ida, en la in eligencia de que es p e e ible la
mue e a con inua una exis encia de su imien o insopo able o a man ene
una ida ca en e de ap ecio po sus condiciones de de e io o18. Las decisiones
sob e la ida y la mue e son las más c uciales, an o po su ex ao dina ia ele-
ancia mo al como po su complejidad. De ahí que asun os como el de la eu a-
nasia o el abo o esul en muy con o e idos y cada cual a e de undamen-
a sus opiniones en aquellas azones, ilosó icas, mo ales o eligiosas, que
conside a más p o undas e i enunciables. De hecho, la egulación ju ídica de
la eu anasia p oduce deba es que dan luga a una e dade a colisión en e el
ámbi o mo al y el ju ídico. Algunos, incluso, han llegado a e en es as con-
o e sias cie as analogías con las gue as de eligión de hace escien os años
(Dwo kin19). Es cie o que la mayo ía de las di e en es cul u as, g upos y pe -
sonas conside an a la ida humana algo sag ado, pe o el alo de la ida huma-
na y su cen alidad mo al se in e p e an de muy dis in a mane a. De ahí que
la eu anasia plan ee e dade os dilemas mo ales en e el alo p imo dial de la
ida humana y el espe o po la au onomía de la pe sona, en e la de ensa de
un p incipio an a aigado como el de la «san idad» de oda ida humana y la
disposición bene olen e a p ocu a una ida aliosa y e i a el su imien o.
El cue po humano es á p og amado gené icamen e pa a mo i . Pe o, ¿has a
cuándo? Si los expe os en gené ica encuen an un modo de con ola el en e-
jecimien o y la mue e, és e se ía uno de los aspec os más impo an es de la
socialización de la na u aleza an es mencionada. Los cien í icos ya han demos-
ado que células mad es pueden manipula se pa a hace las ac ua como célu-
las jó enes. Ronald Ka z, p esiden e de la Academia Es adounidense de Medicina
con a el En ejecimien o, ha señalado: «C eo que amos a e idas mucho
más la gas, quizá en el cu so de la nues a. Ya disponemos de nue as ecnolo-
gías, sólo enemos que desa olla las. Hay que empeza a p epa a se pa a una
sociedad sin edades. El en ejecimien o es una en e medad que puede a a -
se» (Kelsey, 1996: 2)20.
Po con lic i o que pueda esul a , y a pesa de las agilidades de la a gu-
men ación ju ídica ac ual21, conside a que el cue po es pa a el de echo una
146 Pape s 73, 2004 Ana Ma ínez Ba ei o
18. C . GINER, S.; LAMO, E. y o os, Dicciona io de Sociología (1998), Alianza Edi o ial,
p. 281-282.
19. DWORKIN, R.M. (1994), El dominio de la ida: una discusión ace ca del abo o, la eu anasia
y la libe ad indi idual, Ba celona, A iel.
20. KELSEY, Tim (1996), «I wan o li e o e e », Sunday Times News Re iew, 7 de ene o de
1996, p 2.
21. BORRILLO, D., «Es a u o y ep esen ación del cue po humano en el sis ema ju ídico», REIS,
nº 68, p. 211-222.
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cosa y que el lazo ju ídico que une a la pe sona (suje o de de echo) con su
dimensión co pó ea (obje o de de echo) es una elación de ipo «de echo sub-
je i o». Es a cons a ación no hace más que a i ma lo que enía sucediendo
his ó icamen e. Los a ances cien í icos han pues o de mani ies o aquello que
de mane a más o menos ocul a exis ía en el o den ju ídico. Pod íamos lamen-
a nos de que, en luga de inspi a se en las eo ías de iloso ía exis encialis as o
de psicoanálisis pa a pensa la pe sona, el de echo haya op ado po la opción
más clásica del dualismo, econociendo que no es el cue po lo que le in e esa
pa a de ini la pe sonalidad, sino la azón y la olun ad. Asimismo, pa ece con-
adic o io que sea un de echo análogo al de la p opiedad quien cali ique la
elación que el homb e man iene con su cue po. Lo que esul a ía inadmisi-
ble es nega es as ealidades que han o jado la e lexión ju ídica (o la al a de
ella) ace ca del cue po.
El sis ema ju ídico undado en la dis inción en e las pe sonas y las cosas
econoce que el cue po es una cosa, pues las pa es sepa adas de él son cosas. A
pa i de es a cons a ación, podemos encon a ma ices, pues, como emos,
pa a el de echo es adounidense el cue po es una me cancía, en an o que pa a
el sis ema ancés es una cosa ue a del come cio. Vemos que, espondiendo a
dos adiciones di e en es pe o condicionados po una iloso ía común, los sis-
emas ju ídicos es adounidense y ancés acue dan o o ga al cue po humano
la calidad de cosa. Las adiciones que lo di e encian son aquéllas que han ma -
cado las espec i as amilias ju ídicas. Así, el de echo anglosajón ha á de la
noción de p opiedad p i ada el eje cen al en o no al cual gi a el égimen de
p o ección de la pe sona. Es jus amen e po que goza de un de echo de p o-
piedad inalienable en que el indi iduo puede dispone de su cue po con la
libe ad con la que dispone de o os bienes. El sis ema ancés, he ede o del
égimen omano, encuen a di icul ades pa a pensa la pe sona ísica en an o
que co pó ea. Pe o los a ances de la ciencia lo ponen en e a una ealidad
incon es able: las pa es y los elemen os del cue po se pueden conse a inde-
pendien emen e del indi iduo del que p o ienen. Ellos son conside ados cosas
po que el cue po es una cosa. Tal cali icación no implica conside a al cue po
como una me cancía. Se a a de una cosa ue a del come cio y cuya disponi-
bilidad es á condicionada a ines supe io es que no dependen sólo de la libe -
ad indi idual. Po ello, en el de echo ancés, a di e encia del de echo es a-
dounidense, la elación que une la pe sona a su cue po no es an o un de echo
de p opiedad, sino más bien un de echo subje i o ela i o22.
A pesa de las di e encias enunciadas, subyace una iloso ía común a ambos
sis emas: el dualismo ca esiano. En e ec o, de la misma mane a que en el pen-
samien o acionalis a el cue po sólo puede concebi se a pa i del cogi o, pa a
el de echo la pe sona abs ac a es i ula de un elemen o ins umen al (el cue -
po), del que pod á dispone en mayo o meno medida según op emos po
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22. La noción de «de echo subje i o» es cen al en el pensamien o ju ídico mode no, designa
la acul ad del suje o o el pode indi idual de la olun ad.
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uno u o o sis ema legal. Como dijimos an es, la idea de p opiedad es aquí una
noción compleja que incluye odos los p oblemas de la de inición de una pe -
sona. En el ámbi o de la polí ica de la ida, es e p oblema ecoge las cues io-
nes de cómo hab á de elegi el indi iduo en elación con las es a egias del
desa ollo co po al en el plan eamien o de su ida y quien de e mina á la dis-
posición de los p oduc os y las pa es del cue po. En es e asun o, como an a
menudo ocu e en el e eno de la polí ica de la ida, apa ecen unidos p o-
blemas de de inición ilosó ica, de echos humanos y mo alidad que la socie-
dad end á que esol e .
8. A modo de conclusión
En la ac ualidad, el cue po es á suje o a ue zas sociales de una índole bas an-
e dis in a al modo en que se expe imen a en las comunidades adicionales.
Po una pa e, los discu sos con empo áneos sob e la salud y la imagen inculan
al cue po y a la iden idad y si en pa a p omo e cie as p ác icas de cuidados
co po ales ípicas de la sociedad con empo ánea. Po o a pa e, el cue po se e
agmen ado po los a ances de la ciencia y de la ecnología y la c ecien e «socia-
lización de la na u aleza y de la ep oducción». La ep oducción siemp e había
es ado en uno de los polos de la implicación del homb e con la na u aleza y
en el o o se hallaba la mue e. No obs an e, a a és de los a ances de la
ingenie ía gené ica, el homb e puede co a el lazo que conec a la ida de
la especie con el de la ep oducción como p oceso na u al. La ciencia si úa a la
sociedad an e un conjun o de dilemas (abo o, eu anasia, clonación) di íciles
de esol e .
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