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Método como arte

Author: Marradi, Alberto
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 2002
DOI: 10.5565/rev/papers/v67n0.1668
Source: https://ddd.uab.cat/pub/papers/02102862n67/02102862n67p107.pdf
Es as b e es e lexiones su gie on de la cons a ación, no nue a po cie o, de que
al é mino mé odose le a ibuyen —como a muchos o os é minos— signi i-
cados muy di e gen es, y de la sensación de que ya es iempo de e isa es a
dispe sión semán ica, y al ez ambién de mani es a y jus i ica alguna p e-
e encia.
1. El é mino en el lenguaje o dina io
Inicia é es a explo ación de los signi icados del é mino desde el lenguaje o di-
na io. Me pa ece, en e ec o, que la esis —de Bachela d (1934; 1938) y de
muchos o os— ace ca de la exis encia de una sepa ación ne a (la coupu e épis-
emologique) en e lenguaje o dina io y lenguaje cien í ico es una de aquellas
esis au og a i ican es que los cien í icos susc iben sin jamás p eocupa se de
some e la a con ol empí ico.
En es e pá a o quisie a ae un poco de agua al molino de la esis con-
a ia, aquélla de la plena con inuidad en e lenguaje o dina io y lenguaje cien-
í ico:dije sólo «un poco», po que las escasas ci as que oy a p esen a no pue-
den demos a casi nada —ni aún ace ca del é mino mé odo.
Comenza é en onces con una b e e eseña —ob iamen e sin p e ensiones
de exhaus i idad— de las acepciones del é mino que conside o p opias del
lenguaje o dina io y que encon é en ob as clásicas de la sociología. Quien
enga a mano un dicciona io puede cons a a que en es a eseña de azos clá-
sicos, aunque b e e, se encuen a p ác icamen e oda la gama de acepciones
que el é mino asume en el lenguaje o dina io.
Pape s 67, 2002 107-127
Mé odo como a e
Albe o Ma adi
Ca ed á ico de Me odología. Uni e sidad de Flo encia (I alia)
Suma io
1. El é mino en el lenguaje o dina io
2. Concep os de mé odo en las
e lexiones sob e la ciencia
3. Mé odo, mé odos, me odología
Mé odo y écnica
Me odología (y mé odo)
en e gnoseología y écnica
Bibliog a ía
a)C i e io: «Cada sociedad debe ene un mé odo pa a dis ibui en e sus
miemb os los bienes ma e iales que p oduce» (Homans, 1950: 275).
b)Fo ma: «Un noble iene a ios mé odos de pe de su s a us:la de o a mili-
a , la en a de su í ulo...» (So okin, 1947: 259); «Nada se ía conside a-
do más sospechoso que es e mé odo pa a expandi la p oducción» (Galb ai h,
1958: 106).
c)Camino (pa a consegui un in): «La e en una dosis mayo de plani ica-
ción y nacionalización como mé odo de mejo amien o económico»
(Gold ho pe y o os, 1968: 23); «El ideal de igualdad es ue e, pe o no
iene mé odos egulados y ga an izados pa a a i ma se» (Cooley, 1909: 14).
d)Uso co ien e, p axis: «Según el iejo mé odo de pasa de mad e a hija las
nociones adicionales de economía domés ica» (Lynd y Lynd, 1929: 157).
«Los iejos mé odos pa a inspi a espe o ue on cada ez menos usados»
(Collins, 1975: 224); «Se es á dejando de lado la e osión social a ibuible
al mé odo ac ual de in oduci ápidos cambios ecnológicos» (Me on,
1949: 325);
e)P ocedimien o: «Todos los mé odos conocidos de e alua y calcula el iem-
po compo an epe iciones» (Giddens, 1979: 204).
)Técnica: «Los mé odos pa a sacia el hamb e y la sed se ap enden con la
expe iencia y la enseñanza» (Hobhouse, 1906: 2) 2); «A causa de la mejo-
a en los mé odos ag ícolas la ie a es á en condiciones de alimen a una
población mayo (Riesman y o os, 1950: 14).
g)A i icio, engaño: «Todos los mé odos conocidos pa a deshace una muche-
dumb e implican algún mé odo pa a dis ae la a ención» (Pa k y Bu gess,
1921: 876-77).
El p e ijo me - (µετα) denuncia el o igen g iego de la palab a. Ese p e ijo
apa ece en muchos é minos académicos de las lenguas occiden ales en sus
di e en es signi icados: como «más allá» en me a ísica, me ás asis, me alengua-
je; como «en luga de» en me á o a, me a esis, me onimia, me amo osis, me empsi-
cosis. En combinación con el sus an i o οδος (‘camino’), el p e ijo me - asu-
mía o o de sus signi icados p incipales («con»). El compues o Μεθοδος
signi icaba, po lo an o, ‘camino con [el cual]’.
Del sus an i o g iego po ‘camino’(οδος) el p e ijo he edaba el géne o
emenino, que luego ansmi ió a sus de i ados ancés y alemán.
El signi icado en el lenguaje o dina io g iego clásico (‘sucesión de ac os
enden es a consegui un in’) quedó iel a la e imología del é mino.
A la luz de los ejemplos ci ados en los dicciona ios g iegos, no pa ece que
el signi icado ilosó ico se sepa ase del é mino o dina io,po ejemplo: es o di-
na ia la acepción según la cual Pla ón habla, en el Fed o, del mé odo de
Hipóc a es y del mé odo de los e ó icos. Y la idea de eco ido, de la suce-
sión de pasos asociada al é mino, es á p esen e en la di usión, en el g iego
pos clásico, de la exp esión —de algún modo edundan e— o τροπος τες
µετοδου (‘la di ección del camino’).
Después de casi ein e siglos, en la de inición que da del é mino la Logique
108 Pape s 67, 2002 Albe o Ma adi
de Po Royal («a s bene disponendi se iem plu ima um cogi a ionum»: A nauld
e Nicole, 1662), la idea de una sucesión de pasos sob e i e y se conjuga con la
del a e (en endida en el sen ido de habilidad).
2. Concep os de mé odo en las e lexiones sob e la ciencia
La acen uación de los aspec os in elec uales en el signi icado del é mino se
e idencia ya cuando Jean Bodin dedica (1566) una e lexión especí ica al mé o-
do de las ciencias his ó ico-polí icas.
P ime o en la adición ilosó ica occiden al, Desca es p oclama el papel cen-
al del mé odo en la ac i idad in elec ual (Discou s de la Mé hode, 1637). Ya
él había de inido el mé odo como « eglas cie as y áciles que cualquie a que
ue a el que las obse a a con exac i ud le se ía imposible oma lo also po
e dade o, sin eque i inú ilmen e es ue zos de la men e, pe o aumen ando
siemp e g adualmen e el [p opio] sabe y lo conduci ía al conocimien o e -
dade o de odo aquello que uese capaz de conoce » (Cua a Regula ad di ec-
ionem ingenii, 1628).
Es a na u aleza uni e sal del mé odo había sido sub ayada algunos años
an es po F ancis Bacon en el a o ismo 122 del No um O ganum (1620):
«Nues o mé odo de in es igación pone casi a la pa odos los in elec os, po -
que deja poco espacio a las capacidades indi iduales, pe o las liga con eglas
muy sólidas y con demos aciones».
Relacionando pacien emen e las decla aciones de dos pensado es que son
conside ados como la aíz de dos di ecciones con apues as en el pensamien-
o ilosó ico-cien í ico con empo áneo ( acionalismo y empi ismo), impac a
la ex ao dina ia simili ud de sus concep os de mé odo:
— No es amos en p esencia de algo eso é ico y especializado. Es más, las eglas
a segui son áciles, αυτοµ〈τιχασ («sin eque i es ue zos de la men e») al
alcance de odos («de cualquie a», «pone a la pa odos los in elec os»).
— No son eque idos ni echazados los conocimien os especializados, las capa-
cidades, las inicia i as pe sonales («deja poco espacio a las capacidades indi-
iduales, pe o las liga a eglas muy sólidas y con demos aciones»); las eglas
se imponen pa a odos (« eglas cie as... obse adas con exac i ud»).
Si se siguen ielmen e —ag ega Desca es— las eglas de es e mé odo, «con-
duci án al conocimien o e dade o».1
En los dos o es siglos siguien es, po e ec o de los éxi os que la ma ema-
ización de la ciencia a consiguiendo con Keple , Galileo, New on, Boyle y
La oisie , es a idea de «un mé odo ma emá ico uni e sal, aplicable en odos
los campos del conocimien o cien í ico» asume conno aciones «pi agó ico-pla-
Mé odo como a e Pape s 67, 2002 109
1. Ca los S asse ha esal ado (1979: 19) o os asgos que Bacon y Desca es ienen en común:
el desp ecio po odos los conocimien os que la sabidu ía humana hab ía acumulado an es
de ellos y el én asis sob e la u ilidad p ác ica de los descub imien os.
ónicas» ( e Be ka, 1963: 8) que no enía en Bacon y enía sólo po encial-
men e en Desca es. Se hace cada ez más explíci a la idea —implíci a en el
concep o g iego de επιστηµη— que e um y ce um son conjugables, que se
puede, po lo an o, habla de la ealidad que nos ci cunda sin enuncia a la
ce eza de log a el ni el de e acidad que sólo los ma emá icos pueden ga an-
iza :una ambición que se á la bande a del empi ismo lógico —como mues-
a la au o-denominación del mo imien o.
La idea de un p og ama que es ablece con an icipación una se ie no modi-
icable de ope aciones que de se p ac icadas ga an izan el conocimien o cien-
í ico sob e cualquie a gumen o es, oda ía hoy, uno de los signi icados que p e-
alecen en la exp esión mé odo cien í ico. Pe o — is as ambién las di icul ades
encon adas po los empi is as lógicos a la ho a de ans e i aquellas ideas
desde el plano de los enunciados de p incipio a sus aplicaciones p ác icas en
odos sus mínimos de alles— al idea queda pospues a an es de ocupa iun-
almen e el escena io, como en los iempos de Bacon y Desca es. Lo con i ma,
en e o as cosas, la c ecien e escasez de ex os que se p oponen especi ica la
mencionada se ie no modi icable de ope aciones.
La más ecien e —a mi en ende — de dichas lis as de ope aciones que
iene, aún sin en a en de alles, una cie a p e ensión de compli ud ha sido
publicada po Theodo son y Theodo son en la oz «Scien i ic Me hod» en su
Dicciona io de Sociología (1970: 370). Dice así:
La aplicación del mé odo cien í ico a un p oblema compo a los pasos
siguien es:
P ime o:se de ine el p oblema.
Segundo:el p oblema se o mula en los é minos de un cuad o eó-
ico de e minado.
Te ce o:se imaginan una o más hipo ésis ela i as al p oblema, u i-
lizando los p incipios eó icos ya acep ados.
Cua o: se de e mina el p ocedimien o a u iliza en la ecolección
de da os pa a con ola la hipó esis.
Quin o: se ecolec an los da os.
Sex o: se analizan los da os pa a a e igua si la hipó esis es e i ica-
da o echazada. En in, las conclusiones del es udio se elacionan con el
co pus p eceden e de la eo ía que se modi ica, a su ez, pa a ajus a lo a
los nue os esul ados.
Como el lec o hab á obse ado, se a a de una desc ipción pun ual del
así llamado «mé odo hipo é ico-deduc i o» elabo ado a pa i de la e lexión ilo-
só ica en o no a la ísica del siglo XVII en adelan e (Losee, 1972, cap. 7-9). La
con icción de que és e es el único mé odo posible pa a la ciencia ha sido muy
de endida incluso en las ciencias humanas (lo e elan, en e o os, S asse ,
1979 y Pé ez Ransanz, 1995). Has a los años cincuen a no e a nada a o encon-
a se con decla aciones como la siguien e, del an opólogo Nadel: «Hay un
único mé odo cien í ico, a pesa de se p ac icado con di e sos ni eles de igo
y cohe encia, y a es e espec o la ísica y la química han alcanzado los mejo es
110 Pape s 67, 2002 Albe o Ma adi
esul ados. Toda in es igación es á inculada a es e mé odo, y no se puede
concebi o o» (1949. Decla aciones an ca egó icas como és a se pueden encon-
a en las ob as del psicólogo conduc is a Skinne (1953: 5), del sociólogo
ma emá ico Lundbe g (1938: 191-192), del an opólogo Mu dock (1949:
183) y —na u almen e— ambién en las ob as de los epis emólogos neopo-
si i is as (Neu a h, 1931: 407; Hempel, 1935, ad. ingl. 1948: 382; Feigl,
1963, ad. i . 1974: 211) o ce canos al neoposi i ismo (Kemeny, 1959; Rudne ,
1966). En epis emología las esis de la unidad del mé odo cien í ico ha sido
a i mada ambién ecien emen e, de o ma más cau a: «se puede azonable-
men e a i ma que las di e sas disciplinas cien í icas ienen el mismo mé odo
en lo que se e ie e a los p ocedimien os o al complejo de eglas que las in eg an»
(Pe a, 1978: 11; análogamen e Bhaska , 1979: 3).
Pe o no odos es án de acue do. Dal on ha obse ado polémicamen e: «se
asume que una secuencia in a iable: o mulación de hipó esis/con ol/con i -
mación es compa ida po odos los cien í icos, que odos concue dan en que
és a es la única ía al conocimien o;en esumen, que exis e un único mé odo
cien í ico» (1964: 59). En cambio «cabe p egun a se —obse a Becke — si
los me odólogos, los gua dianes ins i ucionales de la me odología, a on an
ealmen e odo el espec o de las cues iones me odológicas ele an es pa a la
sociología, o si se limi an a un subconjun o no casual (como di ían ellos) de
ales cues iones». Luego concluye: «la me odología es demasiado impo an e
como pa a se dejada a los me odólogos!» (1970: 3). En el mismo sen ido, el
sociólogo y epis emólogo polaco Mok zycki dice: «Los undamen os de es e
“mé odo” se encuen an ue a de la sociología, ca en es de con ac o con el pen-
samien o sociológico. La “me odología de las ciencias sociales” se ha uel o
una co ea de ansmisión que dis ibuye el “mé odo cien í ico” a los sociólo-
gos, es deci , las ideas de aquellos au o es que pasan po se expe os en el ema»
(1983: 72). «Muchos de noso os —ag ega Dal on— acep amos el “mé odo
cien í ico” po que es amos con encidos de que se ha desa ollado en las cien-
cias na u ales [...] Pe o en las ciencias na u ales no se p o esa de e encia a es e
modelo como hacemos noso os» (1964: 59).
La i acidad de es as eacciones se explica po su elación con un pe íodo,
no lejano, en el cual la o ien ación cien is a dominaba en las ciencias humanas:
se a i maba —como se ha is o en los pá a os ci ados— no sólo que la cien-
cia iene un solo mé odo, sino que se a a del mé odo san i icado po los éxi-
os de las ciencias ísicas.
Ha habido, y hay, posiciones más p uden es: «el mé odo de una ciencia es
la base lógica común sob e la cual se unda la acep ación o el echazo de hipó-
esis y eo ías» (Rudne , 1966, ad. esp. 1980). Es a posición minimalis a
—compa ida po ejemplo po Dewey (1938) y po Poppe (1944-45)—,
según la cual el mé odo es sólo uno po que se educe al uso de la lógica en la
a gumen ación, ha sido cues ionada po quien leía en e líneas «el supues o
de que el único mé odo lógico es aquél u ilizado en las ciencias na u ales, y en
la ísica en pa icula » (Schu z, 1954: 272). Más se e amen e, ambién se han
echazado las esis que educen el núcleo uni a io del mé odo a la base lógica
Mé odo como a e Pape s 67, 2002 111

común, cali icándola como «insigni ican es gene alizaciones que p e enden
cub i casi oda la ac i idad cien í ica y en ealidad cub en casi oda la ac i i-
dad in elec ual» (Nickles, 1986: 115).
Pe o independien emen e de las lec u as en e líneas (po lo demás plena-
men e undadas, po lo menos en lo que espec a a Rudne , Poppe y muchos
o os), la p opia idea de la unidad del mé odo ha sido c i icada. «La idea misma
de “un solo mé odo” ac ecien a la con ianza en los p opios esul ados y edu-
ce la p edisposición a p egun a se si los p ocedimien os consolidados ienen
sen ido en el caso pa icula » (K iz, 1988: 184). Pa a el epis emólogo ancés
Ha oun Jamous, en la aíz de es a o ien ación se encuen a la « epulsión po la
ince eza [...] la pe enne necesidad de iendas es ables y de ini i as que pue-
dan e i a nos el ecu i a aquella apo ación indi idual e incie a que, jus a-
men e po se di ícilmen e o malizable, es al ez indispensable en oda ob a
c ea i a» (1968: 27).
Una segunda línea c í ica, inculada a la p eceden e, señala el pelig o de
que una de e minada se ie de p ocedimien os, iden i icada con «el mé odo
cien í ico» se ei ique con i iéndose en un in en sí misma. La si uación «di un-
dida en psicología [es] de exal ación y quasi- e ichismo del mé odo e incluso del
ins umen o écnico que de medio se con ie e en el in de muchas in es iga-
ciones» (Pa isi y Cas el anchi, 1978: 79).
«Como en odos los i uales, la a ención pasa del con enido a la o ma y
la i ud consis e en la ejecución co ec a de una secuencia ija de ac os» (Kaplan,
1964: 146). «Si el c i e io es el espe o a un sis ema de eglas —obse a mali-
ciosamen e Lecuye —, incluso una guía ele ónica es una buena in es igación
cien í ica» (1968: 124).
Pe sonalmen e no lle a ía la c í ica an lejos como el ilóso o con encio-
nalis a Le oy cuando habla de «supe s ición» (1899: 377) o como el sociólogo
Weige cuando hace no a que «la ca ac e ís ica de la magia es la a ibución de
e icacia a i uales minuciosamen e obse ados sin indaga el nexo causal en e
i o y e ec o» (1970: 116).
Sin emba go, la na u aleza endencialmen e i ualis a de la adhesión de
muchos cien í icos sociales al «mé odo cien í ico» ha sido esal ada o as eces.
F ecuen emen e sucede que esa secuencia igu osa de ac uaciones apa ece in a-
iablemen e en el momen o de p esen a los in o mes de in es igación (Me on
1949: 506; Philips, 1966, lo que ecue da las punzan es obse aciones de Fleck
sob e el p oceso de acionalización ex pos que su en los p ocedimien os expe-
imen ales (1935, § 4.2). Kaplan i oniza sob e «los p ólogos me odológicos,
an epues os como in ocaciones i uales a las deidades u ela es del mé odo
cien í ico» (1964: 20).
Aún compa iendo muchas de es as c í icas a la esis de la na u aleza única
y ija del mé odo cien í ico, no se puede subsc ibi la bou ade de los es adís icos
Wallis y Robe s, pa a quienes «no hay nada que pueda llama se “mé odo cien-
í ico”. Es deci , no exis en p ocedimien os que indiquen al cien í ico cómo
empeza , cómo p osegui , qué conclusiones alcanza » (1956: 5). Aunque a a-
men e explici ada en odo de alle, y obje o de una e e encia en g an medida
112 Pape s 67, 2002 Albe o Ma adi
i ual, hay en la conciencia colec i a de las in es igaciones en ciencias huma-
nas una cie a idea de que el mé odo cien í ico exis e:se la encuen a, po ejem-
plo, en el ecu so casi uni e sal a palab as cla e como hipó esis, e i icación,
expe imen al. Sin emba go, aun cuando la e e encia no es i ual, siguiendo esa
imagen de mé odo se llega ecuen emen e a conside a obje os y p oblemas
cogni i os sólo como si es u iesen e lejados en un p isma, a oma esas imá-
genes de o madas po la ealidad y a pe de la ocasión de conoce esa ealidad
más de ce ca, pene ándola con mayo p o undidad. Tal ez debido a es e ipo
de mo i os se ha a i mado que «el eno me lo ecimien o de esc i os de iloso-
ía de la ciencia ocu ido en el siglo
XX
, conside ado en su conjun o, ha so ocado
más que incen i ado el desa ollo me odológico» (Nickles, 1986: 94-95).
«La calidad de un cien í ico — ecue da Toulmin— se demues a menos
po su idelidad a un mé odo uni e sal que po su sensibilidad a las exigencias
especí icas de un p oblema» (1972, ol. I: 150). En sus comen a ios a la com-
pilación de ensayos clásicos de in es igación social, Madge sos iene: «si es jus o
pedi a un in es igado que indique de la mane a más p ecisa lo que p e ende
hace an es de inicia el abajo, de ello no se de i a necesa iamen e que quie-
nes hacen exac amen e lo que habían es ablecido sean los mejo es in es iga-
do es [...] Las i udes del buen in es igado son la lexibilidad, la p on i ud pa a
comp ende una nue a si uación y la capacidad pa a ap o echa las ocasiones
imp e is as» (1962). Po sí misma, la idelidad a los p ocedimien os codi ica-
dos no o ece ninguna ga an ía: «dado un p ocedimien o adecuado, es posi-
ble econoce in es igaciones conside adas pseudo-cien i ícas que lo sa is a-
cen» (se a a de la «pa adoja del p ocedimien o» esal ada po Pe a, 1991: 27).
«Sea un buen a esano, que elige cada ez el p ocedimien o a segui » eco-
mienda Mills; y ag ega una in i ación: «pedimos a quien haya p oducido a-
bajos de calidad que nos cuen e en de alle como ha ope ado:sólo en es as con-
e saciones con in es igado es expe os los jó enes pod án adqui i una
sensibilidad me odológica adecuada» (1959: 224-228).
Son muchos los que dicen que el mé odo es sob e odo una elección. «La
cues ión me odológica p opiamen e dicha es la elección de la écnica en un-
ción de la na u aleza del a amien o que cada écnica impone a su obje o»
(Bou dieu y o os, 1968: 59). «Cada in es igación es un la go sende o con
muchas bi u caciones donde se debe oma una decisión [...] Ninguna egla, nin-
gún algo i mo puede deci cual es la decisión jus a [...] El in es igado cuan-
o más conciba el mé odo como una sucesión ígida de pasos, más decisiones
oma á sin e lexiona y sin da se cuen a» (K iz, 1988: 81-131). Además, ene
que escoge no signi ica necesa iamen e ene que a on a cada p oblema con
una única écnica:es más sabio no con ia en una sola écnica «pa a obse a
nue os aspec os del enómeno que in e esa y ene en cuen a di e sos ipos de
da os ela i os a un mismo enómeno», de mane a que se pueda «es a segu-
o de es udia algo eal», ya que de lo con a io, [el enómeno] pod ía se un a e-
ac o de la écnica usada» (Pa isi e Cas el anchi, 1978: 71). Incluso un me o-
dólogo de o ien ación conduc is a como Van Me e no iene di icul ad alguna
en admi i que «si se elige una sola écnica, los esul ados no pueden se con-
Mé odo como a e Pape s 67, 2002 113
side ados independien es de la écnica elegida, y po lo an o no son es ables:
pueden de hecho se con adecidos po esul ados ob enidos con o as écni-
cas» (1994: 23).
Si la in es igación debe se «un p oceso cogni i o más bien que un simple
p oceso de alidación de ideas ya o muladas» (Bailyn, 1977: 101), es necesa-
io «pe manece abie os a nue as in o maciones e ideas, esis iendo a las ine-
i ables p esiones hacía in e p e aciones p ema u as» (Blaikie y S acy, 1982:
32). O al menos «sabe man ene la ensión en e la necesa ia unción de educ-
ción de la complejidad enoménica y la ape u a a dimensiones que pe mi an
aumen a la complejidad de los esquemas concep uales» (C espi, 1985: 343).
El mé odo es, po lo an o, algo mucho más complejo que una simple suce-
sión de pasos unidimensionales ( e , po ejemplo, Cipolla, 1988). No bas a,
como admi ía incluso Com e, «habe leído los p ecep os de Bacon y el Discou s
de Desca es» (1830, ol. I, ed. 1926: 71). «Sin duda —obse a Polanyi— el
cien í ico p ocede de mane a me ódica. Pe o su mé odo es como las máximas
de un a e que aplica de mane a o iginal a sus p oblemas (1958: 311). Su ob a
es «muy simila a una c eación a ís ica [...] pe o no es un a e como la escul-
u a y la pin u a, en las cuales uno es lib e de ob ene cualquie cosa del ma e-
ial en b u o. Es un a e como la a qui ec u a, en el cual se puede mos a c e-
a i idad abajando con ma e iales en b u o, ca ac e izados po p opiedades
ingenie iles limi adas, y bajo inanciaciones con p esupues os inculados a
obje i os p ecisos» (Da is, 1974: 267-268). La ges ión de ecu sos some ida
a obje i os es un aspec o ca ac e ís ico del concep o de mé odo, y ol e emos
sob e es o en el apa ado 4.1.
Se puede conclui que la isión ca esiana-baconiana del mé odo, que has a
hace algunos decenios no se ponía en ela de juicio, hoy en día gene a pe ple-
jidad. No pa ece habe escandalizado a nadie Ma cello Pe a, cuando ha des-
c i o la «pa adoja del mé odo»: «la ciencia se ca ac e iza po su mé odo, pe o
una ca ac e ización p ecisa del mé odo des uye la ciencia» (1991: 39).
3. Mé odo, mé odos, me odología
El uso de «mé odo/mé odos» en el sen ido de « écnica/ écnicas» ha sido y es
endémico en las disciplinas más o ien ada a la in es igación empi íca, que
es án más ecuen emen e en con ac o con ins umen os ope a i os. No obs-
an e, se encuen an ambién muchos casos en ob as de sociólogos éo icos.2
Hay au o es que mani ies an un cie o males a , y po ello hablan de «una
écnica y mé odo de análisis» (Capecchi, 1967: CLX) o de echnical me hods
(Collins, 1975: 414). Kaplan dis ingue los mé odos de las écnicas po cuan-
o las p ime as si en de modo bas an e gene al pa a odas las ciencias o en la
114 Pape s 67, 2002 Albe o Ma adi
2. Véase, po ej., So okin (1947: 22); Znaniecki (1950: 220); Homans (1950: 40, 371-372;
Riesman y o os (1950: 180); Albe oni (1967: 11); Gold ho pe y o os (1968: 8); Collins
(1975: 8) y Sz ompka (1979: 72).
mayo ía de ellas (1964: 23). Es a acepción se encuen a, en e ec o, en el uso
de una cie a es a i icación je á quica en el sen ido indicado po Kaplan (los
mé odos son más gene ales y/o más nobles que las écnicas), pe o ningún o o
au o —po lo que sabemos— la ha codi icado, y menos aún de inido de algún
modo.
Se ha hablado de una expansión semán ica indebida del e mino mé odo.
Pe o un abuso oda ía más g a e, como e emos en b e e, lo padece el e mi-
no me odología. En docenas de é minos cien í icos —muchos de los cuales
han pasado al lenguaje o dina io— el su ijo logía es sinónimo de «discu so
sob e», «es udio de». Po lo an o, me odología debe ía se el «discu so, es u-
dio, e lexion sob e el mé odo» —en una o a ias de las acepciones que hemos
is o.
En e ec o, és e es el sen ido aplicado po los au o es que no han ol idado
las aíces g iegas de la e minología cien í ica y me acien í ica: «la me odología
se enca ga del análisis de los p ocedimien os cien í icos y de los ins umen os
de in es igación» (No ak, 1976: XV); «me odología es la e aluación c í ica de
las ac i idades de in es igación en elación con los es ánda es cien í icos»
(Smelse , 1976: 3);«la me odología puede de ini se como el conocimien o que
esul a de una e lexión sob e los aspec os empí icos de la in es igación»
(S oe zek, 1965).3
En las de iniciones p esen adas y en aquéllas análogas, el elemen o mé o-
do(es deci , el obje o es udiado po la me odología) es en endido de mane a más
bien amplia como un e eno agamen e de inido en e la espis emología y las
écnicas ( e apa ado 5).
Sólo Laza s eld es inge la acepción del elemen o mé odo a algo simila a
lo aquí p esen ado, en la pa e inal del apa ado 2: «la me odología codi ica
las p ác icas de la in es igación pa a e idencia aquello que me ece se enido
p esen e en ocasiones u u as.» (Laza s eld y Rosenbe g, 1955: 3);«la me o-
dología examina las in es igaciones pa a explici a los p ocedimien os que
ue on usados, los supues os subyacen es, y los p ocedimien os explica i os
o ecidos». (Laza s eld y o os, 1972: XI). «Es a codi icación de p ocedimien os
pone en e idencia los pelig os, indica las posibilidades dejadas de lado y sugie-
e e en uales mejo as. Además, hace posibles las gene alizaciónes del conoci-
mien o me odológico, ansmi iendo las con ibuciones especí icas de un
in es igado al pa imonio de la comunidad cien í ica» (Ba on y Laza s eld,
1967).
Con una bella imagen, Laza s eld sin e iza su pun o de is a: «la poesía es
emoción a la cual se uel e con ánimo anquilo. Conside o la me odología
un ol e al abajo c ea i o con el mismo es ado de ánimo» (1959). Aún no
habiendo nunca de inido di ec amen e el é mino mé odo, Laza s eld lo mues-
a, en es os pasajes, como una ac i idad c ea i a, a la pa de Mills, Polanyi,
3. De iniciones análogas han suge ido, en e o os, Webe (1922), Von W igh (1971), Kaplan
(1964: 23), Hol y Tu ne (1970: 4); Opp (1970: 7); Nickles (1986: 114).
Mé odo como a e Pape s 67, 2002 115
5. Me odología (y mé odo) en e gnoseología y écnica
Exis e un consenso gene al sob e el hecho que la me odología ocupa «la po -
ción cen al de un con inuum de análisis c í ico [...] [en e] el análisis de los
pos ulados epis emológicos que hacen posible el conocimien o social y [...] la
elabo ación de las écnicas de in es igación» (Gallino, 1978: 465). Ocupa se de
me odología es encon a se en una con inua ensión dialec ica en e los polos
de es e con inuum, po que «si la me odología abandona su lado epis emológi-
co se educe a una ecnología o una p ác ica que ya no con ola in elec ual-
men e. Si abandona el lado écnico, se ans o ma en una pu a e lexión ilo-
só ica sob e las ciencias sociales, incapaz de incidi sob e las ac i idades de
in es igación» (B uschi, 1991: 41).
Queda po añadi que en uno de los polos no es á an sólo la epis emo-
logía ( e lexión sob e los ines, condiciones y lími es del conocimien o cien-
í ico), sino ambién la gnoseología ( e lexión sob e los ines, condiciones y
lími es del conocimien o ou -cou ). La gnoseología ha sido y es ecuen e-
men e ol idada en enunciados como los aquí mencionados. Las azones pue-
den se dos, una lingüís ica y o a subs ancial. El é mino homónimo (se ía gno-
seology) no exis e en inglés, y po lo an o nunca apa ece en la imponen e
li e a u a anglo-no eame icana sob e el ema. En inglés, de hecho, se usa
epis emology pa a designa la iloso ía del conocimien o («gnoseología») y p e-
dominan emen e philosophy o science po lo que noso os llamamos «epis e-
mología».
El segundo mo i o puede de i a del hecho que odos los in en os po p o-
po ciona undamen os de ce eza absolu a al conocimien o cien í ico (los más
ecien es el enomenalismo de Schlick y el p ime Ca nap, y el isicalismo de
Neu a h o el segundo Ca nap) han acasado en e a la cons a ación, ine i a-
ble en gnoseología, que no pueden habe nexos ígidos en e la es e a de los
e e en es (la ealidad), la es e a del pensamien o y la es e a del lenguaje (Ma adi,
1994). Puede sucede que es a si uación, acep ada con escaso en usiasmo po
muchos de los que se ocupan de ciencia, haya p o ocado un sen imien o de
u bación en e a una disciplina que pone en e idencia los lími es de las p e-
ensiones cognosci i as de las o as.
Si la me odología se si úa donde se ha dicho, ¿dónde se si úa el mé odo?
En el apa ado 4 se ha plan eado que el mé odo consis e esencialmen e en el a e
de elegi las écnicas más ap opiadas pa a en en a un p oblema cognosci i-
o, e en ualmen e combinándolas, compa ándolas, apo ando modi icacio-
nes e incluso p oponiendo alguna solución nue a. Lo que no su gió en las sec-
ciones p eceden es y que quisie a sub aya an es de conclui es as e lexiones,
es que el me odólogo no ealiza es as elecciones sólo a la luz de sus compe-
encias écnicas y de las expe iencias de in es igación p opias y ajenas. Su p o-
pensión a u iliza una u o a écnica y su mane a de in e p e a las expe iencias
de in es igación es án condicionadas po sus opciones gnoseoepis emológicas:
«Las soluciones écnicas p esuponen soluciones me odológicas gene ales y és as
úl imas, po o a pa e, implican que se den espues as adecuadas a cie as
122 Pape s 67, 2002 Albe o Ma adi

cues iones epis emológicas» (Ammassa i, 1985: 178; éase ambién Gallino,
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