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La actividad situada y/o el conocimiento socialmente distribuido Carlos Lozare s Un i versitat Autònoma de Ba rcelona. De p a r tament de So c i o l o g i a 08193 Bellaterra (Ba rcelona). Sp a i n Mi e m b ro del QU I T Re s u m e n La controversia entre, de un lado, la aproximación pragmática, situacional y contextual de la acción (o actividad) y del lenguaje y, de otro, la normativa, atributiva y/o descontextualizada tiene una larga historia en las ciencias sociales. Esta controversia se ha actualizado y ha adquirido mayor extensión y profundidad a partir de la aparición de las ciencias de la comunicación, computación, inteligencia artificial, etc. y con la emergencia de los fenómenos vinculados a la presencia de nuevos artefactos informativos, automatizados y/o inteligentes. Estos instrumentos están modificando la relación e interacción práctica y cognitiva de los individuos con dichos instrumentos y de los mismos individuos e n t re sí. La terminología asociada a esta controversia tiene diversas denominaciones: acción/actividad situada v. sistemas simbólicos, (actividad descontextualizada); conocimiento socialmente distribuido v. conocimiento atributivo e individualizado; nueva inteligencia artificial v. inteligencia artificial clásica, (sistemas expert o s )1. Palabras clave: conocimiento cotidiano, actividad situada, conocimiento social distribuido, sistema experto, inteligencia artificial, interacción social. Abstract. The situated activity and/or the knowledge distributed socially T h e re is a ve ry important, historical controversy in the social sciences between, on the one hand, a pragmmatically, contextualized approach to action or activity, and, on the o t h e r, a normative, uncontextualized approach. This controversy is current because of the i n c reasing importance of the sciences of communication, computation, artificial intelligence and so on, as well as the presence of automated, intelligent instruments. These devices have changed the relationships and interaction between instruments and individuals and also between individuals. Terminology associated with these dive r g e n t Papers 62, 2000 9 71 3 1 1 . A g r a d ezco a Aaron Cicourel, profesor de la Faculty of Cognitive Sciences de la UCSD, al profesor Fausto Mi g u é l ez del De p a rtament de Sociologia de la UAB, a la profesora Ma rta Sadurny del De p a rtament de Psicologia de la Un i v ersitat de Gi r ona, a la profesora Anna Estany del De p a rtament de Filosofia de la UAB, las sugerencias y críticas que me han hecho en la elaboración de este art í c u l o. Con todo, la responsabilidad de lo escrito queda de mi única incumbencia. Este artículo es uno de los resultados de mi estancia en la Un i versidad de California, San Diego, en el verano de 1998, hecha posible por una beca de la Generalitat de Catalunya.
a p p r oachs has entered many fields: Situated Activity (Action) v. Simbolic Sy s t e m , ( Un c o n t e x t u a l i zed Activity); Social Distributed Knowledge v. Attributed, In d i v i d u a l i ze d K n owledge, New Artificial Intelligence v. Classical Artificial Intelligence (Ex p e rt Sy s t e m ) . Key words: Eve ryday Knwoledge, Situated Ac t v i t y, Social Distributed Knwoledge, Ex p e rt System, Artificial Intelligence, Social In t e r a c t i o n . I PA RT E E L E M E N TOS DE IDENTIFICAC I Ó N 1. La actividad situada y/o conocimiento socialmente distri b u i d o 1.1. El estado de la cuestión y de la controve r s i a La aparición, extensión e implantación de la informática, la robótica, los sistemas inteligentes y otros artefactos en el trabajo y en otras muchas esferas de la actividad humana tienen un rol decisivo en las relaciones entre los agentes y las máquinas, entre los mismos agentes y, extensivamente, entre la tecnología, la cognición y la actividad humana. Los artefactos son muy va r i ados y van desde los sistemas notacionales y vocabularios especiales hasta las máquinas más automatizadas. Todos ellos presentan tanto una cara estru c t u r a l como otra más procesual; una forma re p re s e n t a c i o n a l - c o g n i t i va frente a otra más fáctica y material. Son los agentes sociales quienes los inventan o adquieren, distribuyen, usan, interf i e ren con ellos y los desgastan. Pe ro, sobre todo, al «relacionarse» estos artefactos entre sí y con los agentes condicionan o facilitan la interacción entre los propios agentes, sea como instrumentos de 9 8 Papers 62, 2000 Carlos Lozare s I Pa rte. Elementos de identificación 1. La actividad situada y/o conocimiento socialmente distribuido 2. El contexto en la perspectiva de AS y/o CSD II Pa rte. Bases teóricas y metodológicas y orientaciones para la investigación en la AS/CSD 1. Una panoplia más o menos c o n vergente de teorías que provienen de d i versas disciplinas 2. Orientaciones metodológicas generales en las investigaciones sobre la AS/CSD 3. Pautas y esquemas de re f e re n c i a o b s e rvacional y analítico-interpre t a t i vo s y algunas orientaciones técnicoo b s e rva c i o n a l e s III Pa rte. Insuficiencias de (y aport a c i o n e s a) la teoría de la AS/CSD La acción y la actividad sociales La actividad situada, situación, contexto y el contro l / p o d e r La interacción social Ob s e rvaciones finales Bi b l i o g r a f í a Su m a ri o
a p oyo o colaboración, sea como potenciación de las capacidades de los sujetos sociales. Las connotaciones cognitivas de estas interacciones y actividades son evidentes (Engeström y Middleton, 1996). Los modelos de conocimiento disponibles en cada una de las disciplinas mencionadas tomadas aisladamente tienen limitaciones para abordar muchos de los problemas y fenómenos surgidos por la aparición de (e interacción con) dichos artefactos. Es decir, que se re q u i e ren nuevas reflexiones conceptuales, n u e vos métodos y modelos en la dirección de una mayor convergencia disciplinaria (Conein, 1994). Por ejemplo, la psicología y la sociología del trabajo tienen intereses y exigencias metodológicas comunes en el estudio de las técnicas de asistencia al trabajo descentralizado y distribuido. Para que la necesaria convergencia entre disciplinas tenga éxito en este terreno pare c e necesario que la perspectiva del análisis no ha de provenir ni exc l u s i va m e nte de la lógica, condicionamientos y re p resentación de los artefactos y/o de sus exigencias tecnológicas, ni tampoco de la sola capacidad cognitiva y práctica de los agentes, ni de una aislada contextualización situacional, sino sobre todo de la interacción de actividades y re p resentaciones cognitivas mutuas de los agentes con los instrumentos y de los agentes entre sí (Heath y Lu f f, 1994). De todas maneras, van surgiendo voces e investigaciones que van en esta dirección dentro de lo que se ha dado en llamar «actividad situada» (AS) y/o «conocimiento socialmente distribuido» (CSD) con orientación interdisciplinaria y que trata de estudiar los fenómenos en las condiciones mismas de su emergencia situacional e interactiva. Esta orientación supone, por ejemplo, para Cicourel (1994) la necesaria toma en cuenta de la interacción, producción, modificación, distribución de (y entre) la acción, los componentes s o c i o c o g n i t i vos y los contextos sociales en la interf e rencia que se da entre art efactos y sujetos; la tendencia ha tendido a contemplar unilateralmente estos fenómenos a partir de un conocimiento pre p rogramado y determinado sobre una actividad aislada del contexto y con los sujetos sociales como únicos s o p o rtes de los contendios cognitivos (Conein, 1994; Suchman, 1993). Esta nueva perspectiva surge cara a (o contra) la denominada simbólico/formal de la inteligencia artificial clásica (IA). Para esta versión son las e s t ructuras y los procesos simbólicos los que predeterminan la actividad humana. Por tanto, focaliza su preocupación sobre dichas estructuras y re p resentaciones simbólicas: toda acción tiene en ellas su único re f e rente y antecedente. En este sentido, para entender los procesos de acción que se dan en el mundo social bastaría con comprender los procesos mentales y la natural eza de las transformaciones i n p u t / o u t p u t de los individuos (Norman, 1993). La idea de e x p e rt i s e como noción cognitiva individualizante es capital ( Engeström y Middleton, 1996). La perspectiva de la AS y/o CSD, por el contrario, establece que, para cons i d e r a r, analizar o interpretar cualquier fenómeno de la práctica y/o cognitivo, es imprescindible considerarlo como una actividad interactvia y en situación (Greno y Mo o re, 1993). Se centra, por tanto, sobre las estructuras de la realidad, en cómo guían y se condicionan mutuamente el comport a m i e nLa actividad situada y/o el conocimiento socialmente distribuido Papers 62, 2000 9 9
to y la cognición evitando la diglosia entre conocimiento y mundo, en la actividad de los agentes, de los grupos y de las máquinas en situación y en contexto, en el ajuste y la acomodación de la mente a las situaciones, a las interacciones sociales. No es de extrañar que los partidarios de la IA clásica y los sistemas simbólicos estigmaticen a esta perspectiva con la «terrible» calificación de behavorista (Norman, 1993). La controversia que nace de estas dos versiones ha estado presente en la sociología, bajo otras coberturas, temáticas y denominaciones; baste re c o rd a r lo que se opuso (y supuso) la escuela de Chicago, Blumer y Be c k e r, el interaccionismo, la fenomenología sociológica de Schutz (en realidad el «cre a d o r » del conocimiento socialmente distribuido bajo una visión fenomenológica), la etnometodología de Ga r finkel y Cicourel y la aproximación de Go f f m a n a (y contra) una sociología en la que brillaban por su ausencia los conceptos de situación, interacción como también la diemensión cogntiva. Con todo, no es posible, desde mi punto de vista, amalgamar hoy a los que se re c l a m a n de la AS o del CSD con cualquier forma de fenomenología sociológica, ni mucho menos con el constru c t i v i s m o. En los dos apartados que vienen a continuación separo, de un lado, la actividad o acción situada del conocimiento socialmente distribuido. Aunque esta distinción sea de matiz, me permite profundizar en su contenido. Hecha la distinción serán tratados, en el resto del artículo, como conceptos equival e n t e s . 1.2. La actividad situada y su contextualización El término acción/actividad situada (AS), está ya presente en los trabajos del interaccionismo, pero, con el contenido que aquí se plantea, se «patenta» por (y se extiende a partir de) Suchman (1983), aunque ella dé al término una connotación más cognitiva siguiendo la idea de la etnometodología, de quien se considera heredera. La acción o actividad situada ha de verse como interacción con los artefactos e instrumentos bajo las circunstancias sociales que los envuelven y no sólo como interacción entre sujetos sociales. Para el análisis situado, los recursos e instrumentos, sobre todo los objetos informativo s y automatizados, son también mediadores y actuantes entre el mundo y los agentes: la actividad, los componentes cognitivos de los agentes y art e f a c t o s y el contexto son interactuantes. De n t ro de esta perspectiva general se pueden enfatizar uno u otro de dos enfoques: 1) uno que se centra más en la interacción, opción que recalca la actividad como intercambio: comunicación ve rbal, participación, re p resentación y distribución de recursos, etc. 2) otro más centrado en la dimensión cognitiva de la interacción con los artefactos del entorno, indicadores, señales, información, mecánica, etc.; pone el acento s o b re la percepción y la distribución cognitiva en la comunicación con el entorno (Conein y Jacopin, 1994). La perspectiva de la AS se reconoce más en los trabajos que van en el segundo enfoque, no obstante las voces de buen sentido común científico que claman por la integración. Cualquier diglosia 1 0 0 Papers 62, 2000 Carlos Lozare s
en este aspecto carece de sentido. Las re p resentaciones, los símbolos, los procesos de identificación, como cualquier otro componente cognitivo, se generan y se transforman por la interacción en la actividad de (y entre) máquinas y objetos, recursos y agentes sociales (En g e s t r om, 1987). Esta p r eocupación de la AS por integrar todos los factores intervinientes en la situación se encuentra en muchas de las tendencias actuales, sea dentro la inteligencia artificial en William Clancey, de la etnometodología a la que se considera vinculada Lucy Suchman, de la etnografía cognitiva de Jean Lave o desde los agentes autómatas y las arquitecturas re a c t i vas de Rodney Bro o k s . Desde mi punto de vista, se ha insistir en que la AS, en su connotación actual, se constituye más bien como convergencia, vive ro o herv i d e ro de preocupaciones e ideas que como cuerpo doctrinal establecido o como afirmación teórica. Los elementos del contexto en los que más se centra la persp e c t i va de la AS son el espacio/tiempo y los artefactos ya que tienen un ro l nodal en la acción situada. Es arriesgado, en mi opinión, establecer, como hacen Conein y Jacopin (1994), una distinción entre contexto espaciotemporal estático, independiente de la actividad del agente, y el dinámico, que se modifica por su acción. Si es estático no pertenece a la interacción y por tanto no es pertinente a ella. Pe ro siempre hay alguna pertinencia contextual que se modifica por la acción del agente o interviene en la actividad. La situación está contextualizada e integrada también por objetos, mecanismos y artefactos y por los mismos agentes sociales interv i n i e n t e s . He comentado la centralidad que en la AS tiene los aspectos de re l a c i ó n con el contexto, los instrumentos y las interaccioenes con los sujetos, pero también la necesidad de considerar e integrar los elementos tanto cognitivo s como prácticos u objetivables. Es el momento de insistir en éstos últimos, es d e c i r, en los elementos cognitivos y en su distribución o conocimiento socialmente distribuido (CSD), que, como se ve, es un aspecto de la AS o viceve r s a . 1.3. El conocimiento socialmente distribuido Con la expresión CSD se quiere resaltar la idea de que las perc e p c i o n e s , re p resentaciones, memoria y, en general, las proyecciones y los procesos cogn i t i vos están generados, extendidos y apropiados (distribuidos) difere n c i a lmente entre los artefactos (o soportes) y entre los agentes, debido a que en el proceso de interacción, en tanto que dinámica y resultado, se entabla un necesario reconocimento y re p resentación mutua, una interlocución, un i n t e rcambio y una negociación y una apropiación de los procesos cognitivo s2. La actividad situada y/o el conocimiento socialmente distribuido Papers 62, 2000 1 0 1 2 . Aunque no se pueden hacer equivalentes el CSD y/o la AS a lo que se ha dado en llamar la «inteligencia artificial distribuida» o «nueva inteligencia artificial», sí es ve rdad que ambas se oponen conjuntamente, como venimos insistiendo, a la inteligencia art i f i c i a l clásica o simbólica y/o sistemas expertos. Los sistemas informacionales y/o automatizados que se reclaman de la nueva inteligencia artificial, básicamente las redes neuro n a l e s a rtificiales, los algoritmos genéticos, los conjuntos borrosos y de aproximados, el caos
Para el CSD lo importante en la interacción no es tanto la cognición individual, sino la organización y distribución social, procesual y temporal de los componentes cognitivos entre agentes y artefactos en una situación real o natural (Cicourel, 1994), la actuación entre (de y sobre) todos los elementos supone e implica una modificación del conocimiento y de las re p re s e ntaciones; este aspecto es decisivo para alguno de los pro m o t o res del CSD. Supone según Hutchins una actividad de interacción en una tarea o actividad entre pocos o muchos sujetos en comunicación variable, es decir la AS. Esta visión conlleva la ruptura con un tipo de racionalismo que supone que lo cognitivo es una propiedad exc l u s i vamente individual. La propuesta del CSD es la de una cognición que está «desparramada» entre los agentes y los a r tefactos manejados como resultado de la interacción habida. Ev i d e n t emente, dicha cognición distribuida depende de la posición de los sujetos p a rticipantes en la interacción social y/o cultural (Engeström y Mi d d l e t o n , 1996), esto es, es un conocimiento socialmente distribuido. Con todo, muchos de los autores que se reclaman de la CSD no acostumbran a ampliar e xc e s i vamente la extensión de los contextos sociales en las situaciones analizadas contrariamente al peso que, por ejemplo, para Cicourel tienen las instituciones y otros aspectos sociales en la configuración de dichos contextos. Para mejor caracterizar algunos de los trazos o rasgos importantes de la cognición distribuida, es importante presentar el contraste entre una visión clásica de los contenidos y procesos cognitivos y la del CSD; luego insistiré en la caracterización del CSD. 1 . Elementos altern a t i vos entre el pensamiento simbólico propio a la IA clásica y el CSD. El ra zonamiento y conocimiento individual y aislado versus el distribuido y situado El razonamiento o la inferencia son procesos cognitivos centrales. En una p e r s p e c t i va clásica, las diferencias de los contenidos cognitivos y del «poder» i n f e rencial y lógico entre los individuos y grupos se atribuye a diferencias en la capacidad de razo n a r. Pe ro si se vincula el conocimiento a los factores y situaciones de su producción, como lo son la actividad, otros sujetos e inst r umentos, a la interacción y el contexto, se comprende que los re s u l t a d o s c o g n i t i vos queden percibidos, re p resentados, memorizados y procesados de manera más distribuida y diferencial entre los elementos y sujetos interv i1 0 2 Papers 62, 2000 Carlos Lozare s como sistema dinámico, etc. y la aproximación del CSD y/o AS mantienen una gran analogía en la flexibilidad y descentralidad de sus métodos, en la toma en cuenta de los procesos paralelos y no lineales, en la intervención de los aspectos situacionales y contextuales y en dejar de lado, en una primera instancia, el pensamiento simbólico, etc. Con todo, ambas, conocimiento socialmente distribuido y/o actividad situada, de un lado, y nueva inteligencia artificial, de otro, difieren, en mi opinión, por la introducción de la algoritmización, formalización, programación y recurso a la simulación en la IA y por la utilización de una metodología de tipo más cualitativo, etnográfica y/o antropológica en el CSD y/o AS.
nientes. Esta distribución será cognitivamente diferencial también entre los sujetos intervientes, no sólo por sus experiencias socializadoras, sino también por su «lugar» en la interacción situacional, instrumentos manejados y la distribución en ella de sujetos e instrumentos. Precisamente avala esta posición el hecho de que la gente falla en problemas de razonamiento simples, justamente a causa del contenido y de la imagen situacional que hacen de sus planteamientos. Si la gente se equivoca en el razonamiento y en la infere ncia no es tanto por el tipo de razonamiento, sino porque modifica contextualmente los elementos necesarios re p resentacionales para el razo n a m i e nt o. Y es que el razonamiento, aparte de su formalismo conectivo lógico, necesita esquemas cognitivos de re f e rencia reales cual plataformas, plantillas, esquemas culturales con contenidos dados. En la medida que poseemos modelos culturales producidos en y por la contingencia y variabilidad del mundo, seremos más capaces de razonar adecuadamente sobre los acontecimientos y objetos que se re f i e ren a dicho mundo. Demasiado fre c u e n t emente el modelo de razonamiento de los psicólogos tiene como re f e re n c i a a un individuo aislado cual máquina mental procesadora. Pe ro no se ha de olvidar que se razona más bien con re f e rencia a esquemas culturales apre ndidos socialmente, se razona perteneciendo o dependiendo de un gru p o ( s ) y/o enfrentado a otro(s), interactuando por el lenguaje con un acervo más o menos común de re f e rencias culturales y sobre todo se razona en situación (D'Andrade, 1989)3. La lógica causal y la teleología ve r s u s la re l e vancia contextual Pa recida argumentación puede referirse a la relación entre la lógica temporal, causal y teleológica (como formas de lógica inferencial o deductiva) y el contexto de significados de la vida cotidiana de un grupo o sociedad. Se re aliza una inferencia cada vez que se hace una aserción sobre la probabilidad de que suceda un acontecimiento o estado que no ha sido directamente observa d o. La inferencia está implicada en cada instancia cognitiva. Gran parte de nuestra riqueza cognitiva en la re p resentación del mundo proviene del uso experimental de nuestra capacidad inferencial sobre hechos no observados o s o b re intenciones. Pe ro aunque la inferencia como proceso cognitivo es un hecho incuestionable, lo es menos cómo y sobre qué base se hace. La dificultad proviene de no llegar a conocer (o suficientemente bien) qué partes y contenidos de la inferencia, por ejemplo, de las premisas, se dan como supuesLa actividad situada y/o el conocimiento socialmente distribuido Papers 62, 2000 1 0 3 3 . En una dirección un tanto paralela a la precedente, se puede establecer la difere n c i a e n t re: 1) un saber escolar con pretensión general y proposicional de contenidos, sin capacidad transportable a contextos contingentes y circunstancias locales, es decir, un saber asociado solamente al contexto de la clase escolar donde se aprende y que es pre c i s a m e n t e donde y quien lo legitima y 2) un saber procedural necesariamente específico que es transp o rtable a otros contextos, es decir, un saber práctico según Bourdieu. Esta distinción es vieja y ha dado pie a pedagogías, Mo n t e s s o ry y Freinet, que aún parecen subve r s i vas, altern a t i vas o marginales (Ve l l a rd, 1994).
tos o son implícitos o no están re f e renciados explícitamente interv i n i e n d o p o d e rosamente, como intervienen en el proceso inferencial del discurso natural e institucional científico. Si hay ingredientes en dichos supuestos latentes de las premisas que son contextuales, situacionales y culturales, etc., además y más allá de los explicitados, es «lógico» que interfieran en el desenlace. Pues bien, estos elementos implícitos de las premisas tienen mucho que ve r con la experiencia compartida, con los contextos de re p resentaciones part icipadas, con la situación ad hoc. Si nuestros métodos de observación o nuest ros principios metodológicos no son capaces de captar estos contextos cogn i t i vos, es imposible que podamos atribuir a un grupo social o individuo una a c e rtada o dada capacidad (o su negación) lógica, temporal, causal, teleológica inferenciales. La aproximación a lo implícito para poder hablar de capacidad inferencial de un pensamiento individual re q u i e re la aprox i m a c i ó n ( p revia, simultánea o a posteriori) a unos componentes culturales y sociales s i g n i f i c a t i vos del grupo observado en situación (Hutchins, 1981). El pensamiento simbólico/formal ve r s u s el CSD La afirmación central de la teoría de la AS y del CSD es que las actividades c o g n i t i vas se han de comprender sobre todo como interacciones entre agentes y de éstos con los sistemas físicos: en este sentido, se han de entender la p roducción del pensamiento simbólico y el uso de los símbolos. No es ésta la visión desde la teoría cognitiva de la IA clásicas. De acuerdo con la IA, los símbolos llenan la totalidad de la actividad cognitiva. De hecho, para esta p e r s p e c t i va, el fenómeno cognitivo consiste en un conjunto de operaciones que constru yen o modifican las estructuras simbólicas; esto es, cada pro c e s o c o g n i t i vo es ni más ni menos un proceso simbólico. La situacionalidad de los p rocesos cognitivos no es decisiva ni crucial en su análisis. El punto de vista del CDS es el opuesto. Los procesos simbólicos son un caso especial de la actividad cognitiva, pero la situacionalidad es el ingrediente germinal y catalizador fundamental de la misma, lo que supone un tipo de cognición difere nte al simbólico (Greno y Mo o re, 1993). Para precisar más las diferencias, doy cuenta telegráfica de algunas de las establecidas por Clancey (1993), si bien no tiene en cuenta la interacción social y se centra sólo en la cognitiva. Pa r a m a yor simplicidad y no ser re p e t i t i vo, pondré, al principio de cada epígrafe, la visión propia de los sistemas simbólicos en la línea de los sistemas expertos de la IA clásica ve r s u s, en segundo lugar, la del conocimiento socialmente distribuido y/o actividad situada. 1 ) Los p rocesos internos del conocimiento son modularmente independientes de la actividad, pudiendo percibir y razonar sin actuar ↔e s t á n codeterminados por la actividad situada dado el supuesto dialéctico de la relación. El a p rendizaje es un efecto secundario y re f l e x i vo, a partir de un c h u n k i n g o fragmentación categorizada de secuencias de comport a m i e ntos en el tiempo y re q u i e re la percepción ↔es un efecto primario que sucede en y para cada pensamiento, percepción y acción. 1 0 4 Papers 62, 2000 Carlos Lozare s
2 ) La memoria es vista como estructuras esquemáticas o reglas almacenadas y como lugar de descripción del mundo y del comportamiento ↔e s a c t i vación y re a c t i vación, composición y recomposición de la actividad de nodos neuronales. Las re p resentaciones son formas significativas internamente manipuladas ↔son formas creadas e interpretadas en y por la actividad; además, las re p resentaciones externas son diferentes de la interp retación del Sí mismo. Las re p resentaciones del conocimiento o modelos cognitivos son estructuras fisicosimbólicas almacenadas en el cere b ro humano ↔son, al mismo tiempo, modelos del sistema del mundo y oper a d o res para manipular dichos modelos y la actividad. El razo n a m i e n t o , suplanta y precede al comportamiento inmediato ↔se origina por las secuencias de comportamiento en el tiempo. 3 ) Los conceptos son estructuras con nombres de términos lingüísticos, con descripciones asociadas a propiedades y con relaciones con otros conceptos, por ejemplo, los significados están simbólicamente re p resentados y almacenados ↔son categorizaciones de categorías perceptuales, una maneras de coordinar la percepción y la acción; por tanto, no tienen una e s t ructura formal inherente y no pueden ser inventariados. Así, significado y percepción son inseparables. La analogía aparece como rasgos trasladables o proyectados de re p resentaciones conceptuales ↔son procesos de p e rcepción y actuación que re p resentan coordinaciones pre v i a s . 4 ) El c o m p o rtamiento inmediato, según la teoría de los SS, está seleccionado desde posibilidades preexistentes ya preparadas ↔se trata de un comp o rtamiento adaptado, compuesto, coordinado y siempre nuevo en un circuito sensorial y motor. El habla es el significado de enunciados y expresiones que están re p resentadas antes de que sucedan ↔es el resultado de la dialéctica situacional entre su conceptualización y la actividad (Clanc e y, 1993). La postura de la AS no es la de negar la existencia del pensamiento simbólico ni de la planificación y el razonamiento, sino de considerarlos como resultados secundarios además de integrados en la AS, aunque sin darles una primacía sobre la cognición de la actividad situada; simplemente son uno de sus productos (Suchman, 1993). Sistema expert o, actividad situada y conocimiento distribuido La noción de e x p e rt i s e en la IA está connotada y relacionada con la idea de capacidad estable dentro de tareas bien definidas. Para que esta noción pudiera ser aceptada dentro de la AS/CSD debería contemplarse 1) como un proceso y una construcción discursivo que colaborase e interviniera en tareas y soluciones, cognitivas y fácticas, además de en interacción con las condiciones, y 2) validado ecológicamente por el contexto (Engeström y Mi d d l e t o n , 1966). La teoría de la AS/CSD mantiene una posición crítica con los sisteLa actividad situada y/o el conocimiento socialmente distribuido Papers 62, 2000 1 0 5
II PA RT E BASES TEÓRICAS Y METODOLÓGICAS Y ORIENTAC I O N E S PARA LA INVESTIGACIÓN EN LA AS/CSD 1 . Una panoplia más o menos convergente de teorías que provienen de diversas disciplinas Aunque en el propio desarrollo de la AS/CSD he ido desarrollado un ciert o bosquejo disciplinario como prolegómeno a una incipiente teoría de (o aproximación teórica a) la AS/CSD, lo que pre valece es, sin embargo, una gran h e t e rogeneidad y diversidad de origen y contenidos. Por ello daré un panorama rápido más como evocación y re f e rencia que como intento de síntesis, tampoco los autores que se reclaman de la AS/CSD acostumbran a hacerlo. Algunos autores (Leigh St a r, 1996; Agree, 1993; Schuman, 1987) sitúan las bases teóricas de la AS/CSD en teorías sociológicas como el p r a g m a t i smo, el interaccionismo y la etnometodología. Otra de las corrientes de pensamiento de la que se reclaman algunos a u t o res de la AS/CSD es la perspectiva dialéctica. Esta aproximación tiene su origen en psicólogos y filósofos marxistas (Raeithel, 1996), en el estudio detallado y cualitativo de la actividad y en una visión compre n s i va de lo cultural y social dentro de la psicología (Vy g o t s k y, 1978; Bakhtin, 1981, 1984). Pe ro Lave (1988) es quien la ha desarrollado más específicamente. El m a rco de Lave se integra en esta tradición. en particular en el análisis de la e s t ructura detallada de las actividades rutinarias, y pro p o rciona una conceptualización más intrincada y dinámica de la actividad y de la mente humanas. Para él una relación dialéctica entre dos entidades supone tres condiciones: 1) que las dos entidades estén en interacción en un tiempo extenso; 2) que esta interacción ejerza una continua influencia sobre ambas entidades, y 3) que, como resultado de esta influencia, las entidades se definan necesariamente en términos de su relación mutua, como se ve una visión muy laxa de la dialéctica. A esta condición la denomina «constitución re c í p roca». La actividad y el aprendizaje proceden de la influencia re c í p roca entre actores y la situación organizada socialmente. La relación dialéctica se realiza entre los planos siguientes: 1) entre el sistema semiótico o estructura social: mientras los tres siguientes niveles de análisis se re f i e ren a la organización de una actividad part i c u l a r, éste, más envo l vente, describe la estructura social dentro de la cual se organiza la escena social; ii) la persona actuando en una «are n a » (organización, institución, supermercado): sitúa la actividad en un contexto social más amplio que los dos siguientes, contemplando la relación dialéctica entre la persona y un l o c u s de actividad producto, ella misma, de fuerz a s e s t r ucturales sociales más amplias; 3) la persona en actividad o situación donde se reespecifica la actividad en términos de una relación dialéctica entre la persona en la actividad y la situación en la que la actividad toma lugar, y 4 ) la actividad concreta que se realiza que se describe de una manera literal, tomando como base la evidencia disponible. 1 1 2 Papers 62, 2000 Carlos Lozare s
Otra interpretación que guarda un paralelismo con la dialéctica es la de a u t o r regulación semiótica de Raeithel (1996). Los seres humanos son capaces de crear por sí mismos nuevas posibilidades de acción, operando sobre re p resentaciones semióticas en las que se incluyen instrumentos, lenguaje, escritos y sistemas de signos formales a través de formas (sintaxis), de sus acciones y por las similitudes (contenido y relación) entre antiguas y nueva s posibilidades. En la teoría simbólica estos signos se interpretan como absolutamente internos al sujeto epistémico, como por ejemplo los sistemas simbólicos de Newell y Si m o n1 1. Tal y como voy insistiendo, la teoría de la AS/CSD está por elaborar. Pa r a Leigh Star (1996), la Activity Theory debería ofrecer una aproximación a la c o m p rensión de la especificidad histórica y material de la cognición, al mismo tiempo que un alejamiento de todo contagio idealista y determinista en la concepción de la percepción y la cognición. Clancey (1993) resume la teoría de la AS en una serie de proposiciones que son más bien unos enunciados de oposición radical a la visión simbólica. 1) El re c h a zo de una concepción o modelo de memoria como almacén o arc h i vo que tiende a ver la a c t i v i d a d como ejecución de reglas o mandatos; la información como preconfigurada, seleccionada o filtrada desde el entorno y los conceptos como descripciones amontonadas cual definiciones de diccionario. Este modelo a rc h i ve ro de re p resentaciones previas y disponibles ha hecho que la ciencia c o g n i t i va no se haya dedicado suficientemente al estudio de cómo la gente c rea dichas re p resentaciones en el día a día; ídem de la comprensión, el significado, el habla, el conocimiento, etc. 2) Los modelos de almacenaje ve n en el aprendizaje un fenómeno secundario. Pe ro para la AS lo específico del c o m p o rtamiento cognitivo humano no es una memoria que guarda ord e n adamente categorías, sino el aprendizaje de las maneras de hablar, de ve r, de relacionarse y, en general, de comportarse coordinadamente. 3) El apre n d izaje sucede en y por cada acto y no precisamente a partir de significados prim i t i vos o de recetas que siguen reglas o estructuras discursivas. 4) La integración de la percepción, del pensamiento, de la actividad y de la organización es dialéctica y se lleva a cabo por subprocesos de coordinación coherente. La p e rcepción es siempre un acto de perc i b i r, es interactiva e implica siempre La actividad situada y/o el conocimiento socialmente distribuido Papers 62, 2000 1 1 3 1 1 . El trabajo central de Bakhtin es la noción de organización dialógica del lenguaje que va más allá de una connotación de diálogo entre diferentes hablantes para invocar (y extenderse a) los entornos alternativos domésticos culturales, sociales y lingüísticos con los que dialoga y se confronta el habla. En la tradición materialista de Vygotsky (1978), el lenguaje y otros sistemas de señales o funciones simbólicas se tratan de la misma manera que los otros instrumentos de la actividad. Pues bien, a la misma conclusión llega el filósofo semiótico Pe i rce. Esta similitud es debida posiblemente a una interpretación re a l i s t a y objetivista de las ideas como señales y conceptos, en el sentido que tienen una existencia real y física en presencia del actor y a la claridad y categorización concreta y definida de las interpretaciones. Por ello los signos pueden usarse para el control de la propia acción. Son también, desde un punto de vista práctico, los instrumentos de la voluntad del actor en Vy g o t s k y.
aspectos sensoriomotores. 5) La práctica no se puede reducir al pensamiento o a la teoría, ni es reducible a (o proviene de) un conjunto de leyes comunes, gramáticas y esquemas de comportamientos almacenados en cere b ro s individuales como un lugar de control de nuestra actividad. La capacidad de coordinar nuestras actividades sin la mediación de teorías es, al contrario, el fundamento de nuestra capacidad para re c o n o c e r, acomodar los cursos de la acción y teorizar sobre sus similitudes1 2. 2 . Orientaciones metológicas generales en las investigaciones sobre la A S / C S D . Como vengo insistiendo, la AS/CSD se nutre teórica y metodológicamente de la etnografía, de la antropología cultural y cognitiva, la sociología y la psicología cognitiva. El supuesto central de esta aproximación consiste en que en cada situación, actividades en equipo profesional u otro entorno o comunidad cultural, hay un sistema propio de explicación del mundo que se basa en sus prácticas. Por ello es decisivo que los científicos se desalienen de sus propias perspectivas familiares para alienarse, alinearse y aliarse con lo que a primera vista les parece ajeno (Raeithel, 1996). Hu tchins (1981) insiste en que, en consecuencia, el conocimiento cultural de los equipos o grupos estudiados permite inferir y dar sentido a los acontecimientos y sus prácticas. Es decir, en la investigación sobre actividades y/o c o m p o r tamientos situados, máxime si la situación no es familiar, pare c e i m p rescindible una metodología etnográfica que tenga en cuenta los significados atribuidos por los propios participantes, pro p o rcionando así el n e x o interpre t a t i vo para construir la teoría de la cognición distribuida ( Hutchins y Klausen, 1996). De todas formas, no se trata de una exigencia extraordinaria, pues incluso las prácticas de los científicos naturales están basadas a veces en una conexión, aceptada implícitamente, de los signos percibidos subjetivamente y de los efectos del fenómeno analizado. En el campo de la etnografía, y en general en el de las ciencias sociales, esta conexión ha de ser por sí misma parte del fenómeno observa d o . Si se establece este diálogo o intercambio, que puede re v estir varias formas, entre el (o los) miembro(s) de la comunidad de actividades observadas y los observa d o res, aparte de desbloquear una ruptura impro d u c t i va desde el punto de vista de la investgiación, permite al observador situarse dialógica y familiarmente en las posiciones y situaciones que «ocupa» el observado, por ejemplo, rememorando situaciones empíricas de parecido cariz, manifes1 1 4 Papers 62, 2000 Carlos Lozare s 1 2 . Opuestamente a todas las teorías reseñadas, la teoría cartesiana y simbólica ve el mundo y la mente como realidades separables analíticamente como, por ejemplo, se da la diferencia entre datos y programas, entre s o f t w a rey h a rd w a re. Uno de sus supuestos básicos es que la percepción y el razonamiento son posibles sin actuar. Esta dicotomía se pro d u c e p o rque la deliberación se opone a (y la arquitectura está disjunta de) la coordinación de la percepción-acción inmediata (Clancey, 1993).
tando al observado los objetivos de la investigación, transmitiendo los resultados o la recogida de información, etc. Y, por parte del observa d o , i n t e r p retar y expresar la práctica realizada, dialogar con el observador sobre la recogida de la información y los resultados (Raeithel, 1996). C i c o u rel sugiere la necesidad de poner a punto una metodología a la vez c o g n i t i va y sociolinguística fundada sobre una etnografía de terreno consultando los análisis con los mismos informadores, de tal forma que suministre n i n t e r p retaciones tanto del discurso tenido y de las actividades tecnológicas asociadas a las tareas como de los intercambios verbales y escritos de la observación. Al mismo tiempo, siguiendo a Cicourel, conviene tener pre s e n t e , también en la interpretación, la división de trabajo institucionalizado que define los tipos y la trastienda de los acontecimientos, la e x p e rt i s e atribuida a las personas que ocupan puestos part i c u l a res y los objetivos organizativos. Ad emás, la buena marcha de la interpretación y del análisis exige un constante f e e d - b a c k e n t re los diferentes agentes, controlando y evaluando sus actividades (Cicourel, 1994). En el apartado precedente insistía en la necesidad, d e n t ro de la AS/CSD, del cambio de unidad del individuo a un sistema más a b a rcante en el que se comprendan tanto los otros agentes de la acción como el entorno de los artefactos instrumentales informacionales o de comunicación. Pues bien, la recentración de la que hablo va en la misma dire c c i ó n ( Hutchins, 1995). Como acabo de afirmar, la AS/CSD se inscribe en las corrientes etnográficas, cognitivas y antropológicas. Por tanto, muchos de los métodos de estas disciplinas lo son también de la observación, el análisis y la interpre t ación de la AS/CSD. He aquí, muy concisamente, algunas de las características de estos métodos más pertinentes en la investigación sobre la AS/CSD. 1) La sucesión cíclica e interactiva de los métodos que incluyen conve r s aciones, entrevistas, detallados documentos y diálogos transcritos generados en el proceso de la acción, el rescate de los aspectos más sobresalientes de los acontecimientos y su transcripción en un lenguaje preciso, de tal forma que puedan ser re c o n s t ruidos. 2) Un sistemático esfuerzo en la búsqueda de casos con la mayor variabilidad posible, para cubrir todas las perspectivas y características de los actores guiados por un muestreo teórico, no hay lugar al m u e s t reo aleatorio. El ruido, incluso el no deseado y/o inesperado, puede ser un dato importante y central. 3) Los informes etnográficos han de contener d i versos elementos, pero también una organización interna: los comentarios s o b re la estructura y la función de las diferentes partes observadas alternan con extractos literales de los documentos originales, que están seleccionados por su función ejemplar. Se han de acompañar con descripciones del trabajo y de las prácticas de los inve s t i g a d o res y de su acción en equipo. 4) La aplicación de los métodos etnográficos a la investigación comienza por contemplar cada grupo de trabajo u organización como una comunidad ajena, pero c u yo modelo e interpretación del mundo y sus prácticas se han de re c o n s t ru i r desde expresiones y modos de personas situadas en la acción. 5) Hay autores que aplican las técnicas del análisis conversacional al estudio de la inteLa actividad situada y/o el conocimiento socialmente distribuido Papers 62, 2000 1 1 5
racción humana, siempre con el supuesto de reconocer que la observación y dicho análisis se realiza dentro de un mundo formado por las actividades de los demás. De esta forma exploran las interf e rencias y los complementos que pueden darse entre el análisis conversacional, la teoría de la AS y/o CSD a p a rtir de los conceptos de Vigostky y Leontev y las discusiones actuales sobre cognición distribuida (Goodwin y Goodwin, 1996). 3. Pautas y esquemas de re f e rencia observacional y analíticoi n t e r p re t a t i vos y algunas orientaciones técnico-observa c i o n a l e s Trato de presentar en este apartado, de una manera más bien esquemática y siguiendo la lógica de los dos precedentes, algunas orientaciones extraídas de d i versas investigaciones en el campo de la AS/CSD que permitan tener algunas re f e rencias, pautas o modelos más precisos para desarrollar la inve s t i g ación en la AS/CSD, sea en la recogida de la información, en el análisis o en la interpretación. Me re f i e ro a algunos métodos y técnicas, y no tanto a su secuenciación en fases de la inve s t i g a c i ó n Con relación al contexto institucional y/o la construcción de la pro f esión. Veamos algunos aspectos de los contextos institucional y/o pro f e s i o n a l p e rtinentes en la AS /CSD. Cicourel los contempla en la institución hospitalaria. 1) Es fundamental la información recogida sobre el trabajo en gru p o o en equipo (por ejemplo, en un laboratorio o en un trabajo de campo), sobre todo las comunicaciones verbales en las que se basan las tomas de decisión y la eficiencia profesional; el discurso profesional no va de sí, sino que se ha de considerar detenida y directamente. 2) En el contexto institucional (por ejemplo hospitalario) es importante examinar: a) el marco institucional (por ejemplo las normas colectivas) y otros contextos más localizados y negociados, todos ellos orientan a las personas y modelan las actividades en espacios físicos, momentos y tareas específicas; b) las tareas asociadas al diagnóstico y al tratamiento en los servicios de consulta externa de los hospitales, ya que son una ilustración detallada de la estructura de las relaciones de autoridad: médicos jefes, residentes, asociados, ayudantes, enfermeras, cuidadores, camil l e ros. 3) Aunque los médicos basen sus diagnósticos y tratamientos en los resultados de las tecnologías, estas actividades dependen de la organización social de los centros y de micro p rocesos socialmente estructurados; por ello es importante tener presente la organización ve r tical y horizontal de las e s t ructuras de autoridad, ya que pueden constituir una barrera social para la aplicación válida de tecnologías y de e x p e rt i s e. 4) Las redes interpersonales que reflejan el estatus y las relaciones de los agentes son una fuente de poder y conocimiento distribuido de primer orden y han de ser examinadas con atención. Estas redes pueden constituirse a través de las consultas entre expert o s , e n t re médicos, etc., a través de la distribución y resolución de problemas y de la división del trabajo. 5) Un material informativo de primer orden está constituido por los productos de mediación elaborados por los agentes, sea como información o decisión (por ejemplo, el dossier medical es una mez1 1 6 Papers 62, 2000 Carlos Lozare s
cla de informe técnico y de notas cuasi caóticas de los diferentes miembro s que han intervenido en el diagnóstico). La manera de interpretar el dossier por el personal es el reflejo de un conjunto complejo de relaciones y de atribuciones socioprofesionales que concurren en la distribución de competencias cognitivas. 6) Los individuos que trabajan en colaboración en un medio institucional adquieren re p resentaciones mutuas, entre otras: de la autoridad, del re n o m b re y de la credibilidad de los actores y de los mismos instru m e ntos que, además, se activan y se modifican continuamente. Dado que la manera de evaluar los diagnósticos está en función de la precisión de dichas re p resentaciones, su estudio aparece decisivo. Con relación a las tareas y al trabajo cooperativo. Heath y Luff examinan las relaciones de cooperación entre un contro l a d o r / regulador de tráfico del metro y el informador al público desde el mismo puesto de mando. Las características informativas que contemplan en esta relación son las siguientes: 1) El flujo continuo de informaciones verbales y no verbales entre re g ulador e informador. 2) La capacidad para controlar y corregir sus actividades re s p e c t i vas. 3) La puesta al día de la información y su transmisión a los cond u c t o res o al público o al entorno inmediato. 4) La inteligibilidad mutua de cada situación. 5) La coordinación de tareas y de las actividades de comunicación verbal y no verbal socialmente organizadas: a) la manera como las tareas y las responsabilidades específicas (incluso las que parecen individuales y privadas) están organizadas interaccionalmente; b) el desarrollo de actividades que corresponden a tareas no predeterminadas profesionalmente; c) la manera de participar y de tomar parte en las actividades de los otros, como, por ejemplo, la distribución de la atención e informacion. Es su análisis Heath y Luff observan cómo las diferentes actividades específicas del re g ulador y del informador no les impiden participar en y sorprender la conve rsación y las actividades de los otros colegas (Heath y Lu f f, 1994). Con relación al entorno instrumental o de artefactos, la interacción de los agentes con ellos y las pautas cognitivas en un medio de trabajo. 1) Un a primera observación se centra en el tipo de tecnología/artefactos disponibles y/o utilizados y en el rol que tienen en la disposición e interacción del entorn o. La distinción influye en el planteamiento de la investigación. La clasificación que hemos hecho anteriormente siguiendo a Cicourel, Hutchins y Conein es fundamental. Es decir, entre a), por un lado, las tecnologías que tienen una capacidad instrumental de tratamiento de la información y de explotación y exploración de los recursos cognitivos del que realiza la tare a y b), por otro lado, aquéllas que son interactivas y de cooperación asistida, c u yo acento está en la comunicación y las autómatas con capacidad organiz a t i va situacional. 2) Refiriéndome más directamente a la interacción, es i m p o rtante tener presentes: a) Las observaciones e indicaciones informativa s o de decisión o de control, resultado de la actividad del agente y de los inst rumentos informativos: tablero de circulación en salas de control de tráfico; el dossier de diagnóstico y el tratamiento médico. b) Las actividades o b s e rvables de los agentes: reflexiones en voz alta; comunicaciones habladas; La actividad situada y/o el conocimiento socialmente distribuido Papers 62, 2000 1 1 7
juramentos; movimientos corporales, de manos, dedos, etc. 3) Es import a nte también la lectura de los instrumentos que dan información y re g i s t ro de las re p resentaciones, memorias internas y externas y las interpretaciones y las descripciones de los procedimientos cognitivos distribuidos entre los miemb ros del equipo. Por ejemplo, en la cabina de un avión a) los indicadores de velocidad, posición, viento, altura, inclinación de las alas en los datos del descenso, aproximación final y aterrizaje; b) la descripción cognitiva de dichas indicaciones, re p resentaciones de velocidades y procesos dentro y fuera de la mente de los pilotos. Hutchins denomina «memoria del sistema» a esta re p resentación del entorno y del conjunto de la cabina (memoria de re p re s e n t aciones de procedimientos y cogniciones); consiste en un estado re p re s e n t acional, dentro y fuera de la cabina, que es guardado y usado para organizar actividades consecuentes. Ni en esta memoria del sistema, ni en las tareas y las distribuciones cognitivas de los pilotos, ni los componentes de pro c e d imientos se encuentran exc l u s i vamente en los pilotos o en los instru m e n t o s , sino en la interacción mutua. 4) Tampoco la actividad de fotocopiar es exlus i va del individuo o de la fotocopiadora, sino de la interacción entre individuo y artefacto, como lo analizan Agree y Shager cuando observan dicha actividad en una persona sin formación previa más que la genérica del pro t o c o l o corriente de cualquier fotocopiadora. El individuo cambia en el tiempo sus relaciones con la fotocopiadora comprendidas en términos de actividad autoorganizada a partir de la experiencia acumulada en los procesos en situación, y no a través de secuencias planeadas desde el exterior. En dicho estudio se fijan en: a) la localización de los rasgos de las tareas re l e vantes; b) el re g i s t ro físico de la relación entre la persona y la fotocopiadora; c) los cambios de actividad (por ejemplo, se comienza a hacer fotocopias de una manera y se termina de otra, el arreglo del papel, de la posición, etc.); d) el proceso de aprendizaje. La relación de la persona que fotocopia y su entorno pueden comprenderse mejor a partir de una interacción dialéctica1 3 . Pro p onen, siguiendo esta orientación, los siguientes pasos y/o re f e rencias: a) El examen de la estabilidad y los cambios de las situaciones recogidos en términos de las relaciones re l e vantes entre la persona y el entorno. A partir de aquí se puede hablar de la estructura de la actividad. b) La comprensión de la re l ación de la persona con la fotocopiadora en términos de autorregulación, más visible cuando se da alguna disfunción que rompe la ligazón evidente y/o conseguida: es el momento de examinar las condiciones bajo las cuales se re a l iza la actividad. c) La caracterización del aprendizaje también en términos re l acionales. d) El proceso supone que ambos, individuo y su entorno, va n cambiando (Agree y Sh r a g e r, 1991). 5) Para terminar y como resumen he aquí 1 1 8 Papers 62, 2000 Carlos Lozare s 1 3 . A g ree y Shrager se oponen así al behaviorismo y al mentalismo y sus tendencias corre spodientes: el primero, a atribuir la iniciativa del proceso al entorno y, el segundo, al organ i s m o. Los autores no hablan de dos lógicas, una residente en el individuo y otra en la fotocopiadora, sino más bien de la relación entre ambas para llegar a producir efectos conjuntos (Agree y Sh r a g e r, 1991).
algunas indicaciones generales sobre lo que se puede observa r, interpretar y analizar en la perspectiva de la AS/CSD en un medio tecnológico: a) la formación y planificación de la actividad y sus tareas correspondientes, así como su re p resentación, valoración y violación en su ejecución, b) la distribución del acceso a la información, c) las trayectorias de la información y su distribución y almacenaje, d) la intersubjetividad en los procesos de comunicación, la computación, propagación y transformación del estado re p resentacional del sistema, e) la distribución de nuevas tareas y vi) la memoria del estado de los a rt e f a c t o s . Con relación a la recogida de información. Doy cuenta a continuación del proceso de recogida de información que Hutchins lleva a cabo en la cabina y en la tripulación de un avión. 1) El análisis comienza con un vídeo y una grabación de los acontecimientos en la cabina. Es una primera re p re s e n t a c i ó n de lo que pasa en ella, aunque algunos aspectos de la situación quedan fuera debido, por ejemplo, al ángulo de la cámara, al campo que abarca y al color, si es el caso. El vídeo facilita el seguimiento de la organización de la actividad como un proceso de interacción entre agentes y agentes-instrumentos desplegado temporalmente en su secuencia real: pre s e rva las secuencias del habla, los movimientos del cuerpo de los participantes, la manipulación de instrumentos. Pe ro, de todas maneras, el uso del vídeo como fuente primaria de datos sigue constituyendo una suplantación o superposición sobre la re a l i d a d de las categorizaciones externas e indirectamente de la teoría sobre la re a l idad analizada (Goodwin, 1994). 2) A partir del vídeo y del audio se crea otra re p resentación, esta vez de la transcripción verbal que puede introducir otro s acontecimientos (Hutchins y Klausen, 1996). 3) Con las transcripciones descritas se genera una tercera re p resentación de los hechos grabados, dado que el flujo del comportamiento en la transcripción se segmenta en partes o trozos significativos, aunque relacionados a partir de un sistema etnográficamente basado en objetivos y expectaciones de las acciones significativas para los p a rticipantes. Se intenta aquí ser muy explícito sobre los fundamentos de la composición y descomposición de cada acción. 4) Una cuarta re p re s e n t a c i ó n de los acontecimientos consiste en la interpretación de las acciones que se han identificado anteriormente. Como cualquier acción particular identificada, esta nueva traslación, (interpretación) puede tener muchos significados, puesto que se ha de basar explícitamente en una etnografía lo más independiente posible y verificable de la situación. 5) Finalmente, a partir de todas estas re p resentaciones, se trata de esbozar un mapa teórico. De esta forma, la teoría de la AS/CSD se va desplegando sobre la propagación de los difere n t e s estados de las re p resentaciones intermedias. Cada re p resentación aporta un n u e vo tipo de información. Las transcripciones de conversaciones como datos primarios suelen ser descripciones densas y extensas de situaciones institucionales y/o acciones en el flujo de su realización. Estas transcripciones de los lugares de trabajo o de la vida cotidiana no son fáciles, ya que los hechos y/o el habla en situación p resentan aspectos contradictorios y numerosas voces argumentativas: la La actividad situada y/o el conocimiento socialmente distribuido Papers 62, 2000 1 1 9
situación es para la AS/CSD un proceso de resolución negociada de problemas. Pe r o es importante la complementariedad de lo textual con las re p resentaciones gráficas; éstas últimas tienen una función re f l e x i va que rompe el denso flujo de la escritura, forzando al escritor y al lector a parar, mirar y contrastar. A partir de aquí, la comparabilidad, la síntesis y el contraste analíticos van aclarando una posible cacofonía posiblemente sólo aparente. Todas estas transcripciones son sucesivas «visiones y lecturas» de lo o b s e rvado, que tienen un efecto reductor e interpre t a t i vo de la realidad y que pueden dar a luz o el incremento de la teoría o nuestros intereses y pre j u icios. Pe ro es necesario hacer estas traslaciones tratando de no dejar ningún supuesto en cuare n t e n a . III PA RT E INSUFICIENCIAS DE (Y APORTACIONES A) LA TEORÍA DE LA AS/CSD Vaya por delante mi aceptación básica con la perspectiva de la AS/CSD. Pe ro la crítica más evidenciable que, en mi opinión, se puede hacer de ella es la ausencia de una conceptualización social sólida de la acción o actividad, de la situación/contexto y de la misma interacción. De hecho, sus tratadistas no la explicitan o no le dan la importancia conveniente o, sencillamente, es inexistente. Esta perspetiva teórica, al no ser coherente y consistente, se reclama según los autores, tanto de la fenomenología sociológica o antropológica, del pragmatismo e interaccionismo, de la semiótica, como de la dialéctica marxista. Tanta variedad algo divergente parece sospechosa y exc e s iva. En mi opinión no se puede hablar de AS/CSD sin definir o dar contenidos c o h e rentes a la idea de práctica/acción social, a la de situación y/o contexto y a la de interacción social. Y, desde luego, aunque algunos autores hayan pretendido basar su teoría de la AS/CSD en alguna versión de una dialéctica «dulce» o de la fenomenología psico-sociológica, sobre todo etnometodológica, no se puede asimilar a ninguna de ellas vista globalmente. Mi impre s i ó n es que la AS/CSD es por ahora un conjunto parcialmente cohesionado y pragmático de preocupaciones, un proceso de investigación y de resultados con bases metodológicas próximas a las de la etnografía y antropología culturales y que lo que más unifica a la AS/CSD es su oposición a todo lo que puede significar actividad o cognición simbólico-programada próxima a la IA clásicas. Para tratar de apuntalar algunos elementos que me parecen decisivos en la teoría de la AS/CSD, trato sin exc e s i va extensión, en primer lugar, una a p roximación a la acción/actividad social en 1, segundo, la idea de contexto y situación social en 2 y, terc e ro, la de interacción social en 3. Estos conceptos me parecen claves en la identificación de la AS/CSD. 1 2 0 Papers 62, 2000 Carlos Lozare s
La acción y la actividad sociales El concepto de la acción social es uno de los objetos más centrales y a su vez c o n t rove rtidos en la sociología, no en vano constituye su componente más p r i m a r i o. La polisemia y la sinonimia, ligadas a expresiones tales como p r á c - tica, acción, praxis, interacción, acto, actividad y a c t u a c i ó n no son inocuas teórica ni pragmáticamente. Por ello es de necesidad establecer alguna mínima distinción que sea pertinente a nuestro objetivo de considerar la acción, o actividad, primero como diferenciada de otros hechos o fenómenos sociales y, al mismo tiempo, situada e implicada cognitivamente. La idea de p r á ctica la entenderé de manera genérica: con ella me re f i e ro al conjunto de los contenidos como, por ejemplo, acción, actuación, producción, acontecimiento, praxis, acto o hecho, actividad, comport a m i e n t o. Consiste en todo lo que de común caracteriza a todos estos hechos o fenómenos sociales. La práctica es la relación que se establece entre una realidad observable, evidenciable o significante en tanto que medio, instrumento (soporte), re c u r s o u orientación, y otra, no necesariamente observable, que es su objetivo, sentido o significado. Evidentemente, esta relación no está fijada ni pre d e t e rminada, por tanto posee algún grado de indeterminación. La razón es, entre otras, porque toda práctica 1) está llevada a cabo por sujetos sociales en parte libres con relación a los instrumentos, recursos o significantes que «aportan» a la práctica y también con respeto al sentido, objetivos o interpre t a c i ó n o significado de la práctica y 2) porque la práctica se realiza en contexto de interacción que comunica adicionalmente su propia orientación y sus pro p i o s contenidos siempre situacionales. La práctica además está atravesada por varias dimensiones, lo que la configura, identifica y especifica. ¿Qué se entiende por acción y/o práctica en la AS/CSD?, al menos no parece explicitarlo s u f i c i e n t e m e n t e . Me interesan resaltar aquí algunos «tipos de prácticas» a partir de tre s momentos del proceso de su desarrollo: momentos A, B y C. En realidad, se trata de distintos modos de manifestarse la práctica tomando como centro el p roceso de interacción. El momento A o de la acción social: en él la práctica es la propia del sujeto social que la lleva a cabo en tanto que «previa» a su realización, pero en vistas a la interacción; es decir, se toma el sujeto social como centro de re f e rencia a partir del cual y según su punto de vista se re aliza la observación. En Ala práctica tiene un componente instrumental observable pero está informada o recibe su sentido a partir de la intencionalidad (consciente o no, manifiesta o no), propósito, proyecto o motivo del sujeto; es decir, se tiene en cuenta un indudable contenido cognitivo. Pe ro instrumento e identidad de sentido se re c rean mutuamente en la práctica. La práctica es entonces acción (social, en cuanto que lo es para una interacción). La relación entre su sentido y su parte evidenciable, objetivable o externalizable de la práctica no está dada necesariamente por una correlación pre e s t a b l e c i - da; es el sujeto quien la establece con el grado de aleatoridad propia a una situación previsible e imaginada como es la posible interacción. Esta definiLa actividad situada y/o el conocimiento socialmente distribuido Papers 62, 2000 1 2 1
des. Muchas posiciones sociologizantes son incapaces de aceptar esta doble ontología y su relación, por lo que el monismo reduccionista es un plato habitual en sociología y otros sociologistas más o menos constru c t i v i s t a s1 7. Los elementos de la estructura de la interacción contienen los recursos puestos en juego: elementos intencionales (propósito, motivación), capacidades cognit i vas como re p resentaciones y otras en la definición de la situación y la capacidad negociadora1 8. Si la interacción tiene una e s t ructura y además es dinámica, como supongo, poseerá también la capacidad de desarrollar sus propios rasgos en situaciones específicas que, de todas formas, sabemos que dependen también de rasgos contextuales. Esto es posible porque en el proceso de la interacción los sujetos sociales son capaces de interpre t a r, apropiarse y desear apropiarse de significados, reglas, definiciones y, en general, de recursos, etc., que permiten constituir y prolongar la interacción; es decir, hay una dinámica interact i va. La dinámica de la interacción «arranca» del intento de apropiación de los estados o recursos de los intervinientes según y a partir de sus proye c t o s re c í p rocos. Los diferentes recursos y/o soportes son simultáneamente mecanismos o instrumentos de interacción y, al mismo tiempo, el contenido intencional o proyecto de apropiación y apetencia de los sujetos concurre ntes. Los hábitos son instancias de mediación y también recursos que intervienen en las formas de cognición, adecuación y apropiación de los re c u r s o s . Tomando el símil conversacional, se puede adoptar una imagen de la dinámica de la interacción como interlocución entre proyectos en presencia que 1 2 8 Papers 62, 2000 Carlos Lozare s 1 7 . Los etnometodólogos re s u e l ven la contradicción que se presenta entre, de un lado, la explicación de la interacción social en términos de las condiciones externas que la determinan y, de otro, la explicación a partir de los actores participantes como activo s y autónomos y no como autómatas deshumanizados, prescindiendo de las constricciones de las condiciones estructurales y favo reciendo un cierto determinismo situac i o n a l . 1 8 . Esquema de la estructura de la interacción a partir de sus elementos interv i n i e n t e s . Sujeto A Sujeto B Proyecto de A: Articulación de: Proyecto de B: Articulación de: A1. Pa rte significante del proyecto de A B1. Pa rte significante del proyecto de B ( e s t ructura significante del royecto), ( e s t r uctura significante del proye c t o ) que a su vez es articulación de: que a su vez es articulación de: A1.1. Recursos materiales: espacio, B1.1. Ídem de A. t i e m p o, objetos, energía, inform a c i ó n . A1.2. Recursos de legitimación: B1.2. Ídem de A. n o rmas, ideología, lenguaje, pre s t i g i o. A2. Estructura de sentido del proyecto de A, B2. Estructura de sentido del proyecto de B, que su vez es articulación de: que a su vez es articulación de: A2.1. Actualización de experiencias vividas B2.1. Ídem de A. de posesión satisfactoria de bienes o re c u r s o s . A2.2. Intención de apropiación satisfactoria B2.2. Ídem de A. de un bien u objeto poseído por otros sujetos s o c i a l e s .
tienden a su mutua apropiación. En este caso se han de tener en cuenta, como en toda pragmática conversacional, todos los elementos que intervienen en la situación. Concibo pues la interacción como una relación entre las estru cturas comunicativas de los sujetos sociales1 9. Ob s e rvaciones finales Los objetivos de este artículo son diversos aunque coherentes en su desarrol l o. He tratado de identificar y describir, muy pegado a sus pro m o t o res, lo que se denomina «actividad situada/conocimiento socialmente distribuido». Pa r a ello he ofrecido una síntesis de sus componentes más definitorios, sus bases teóricas y metodológicas y algunas orientaciones de tipo técnico y de diseño de investigación, a fin de animar y guiar la práctica investigadora en dicha d i rección. He resaltado una cierta carencia y/o ambigüedad o ambiva l e n c i a teórica, en el sentido de que sus autores lo mismo pueden reclamarse de la dialéctica olvidando a Ma rx que de la etnometodología dejando de lado a Schütz. Los elementos teóricos que manejan, al menos visto desde la sociología, aparecen como incursiones puntuales para etiquetarse de alguna corriente importante, pero sin que se explicite o desarrolle el nexo entre las teorías e vocadas y su implicación en las investigaciones que muestran. Po s i b l e m e nte, tal y como lo insinúo al principio, se trata de un conjunto de inve s t i g aciones y preocupaciones en busca de su teoría. De hecho, y es posiblemente una de las causas de mi esbozada crítica, pero también la razón de la fecundidad y pertinencia de esta perspectiva, las investigaciones que llevan esta orientación nacen de problemáticas, preocupaciones y preguntas reales e i m p o rtantes: las que provienen de la búsqueda de respuestas interd i s c i p l i n ares y originales a los interrogantes que plantean la relación de los actores con los nuevos artefactos «inteligentes», la interacción entre los mismos actores y la implicación de los contextos en la realización de la actividad de agentes y a rtefactos. He llamado la atención también sobre la profunda controversia que esta perspectiva mantiene con los va l e d o res de la inteligencia artificial simbólica, siendo éste uno de los mayo res acicates de su desarro l l o. He hecho hincapié en su debilidad para abarcar contextos sociales más amplios que los, a La actividad situada y/o el conocimiento socialmente distribuido Papers 62, 2000 1 2 9 1 9 . ¿Cómo se produce entonces la dinámica interactiva? Para que se dé la interacción se ha de pro d u c i r, a partir del esquema precedente, un juego cruzado de comunicación aprop i a t i va de la manera siguiente: el sujeto A ha de tener como e s t ructura de sentido (A. 2), o intención de su proyecto, el apropiarse de (para hacerlo equivalente a) la parte s i g n i f i - cante del proyecto de B, ( B . 1 ) y el sujeto B ha de tener como e s t ructura de sentido ( B . 2 ) o intención de su proyecto la de apropiarse de (para hacerla equivalente a) la parte s i gnificante del proyecto de A, (A.1). Éste es el «cruce mágico» y dinámico de la interacción: un juego de apropiaciones inve rtidas de los sujetos. Es la manera de respetar la naturaleza ontológicamente diferenciada de la estructura de significación (contextuales), los espacios o ámbitos intencionales y la estructura de la interacción, haciendo posible que su análisis no se re d u zca ni a las constricciones asociadas a la estructura social contextual ni tampoco al de las intersubjetividades.
veces, muy pegados a situaciones localistas y su despreocupación o desconsideración por poner en juego actores sociales más determinantes y de mayo r e n vergadura que los directamente ligados a los aspectos más elementales y m i c ros. Sa l vo en Cicourel, esta preocupación no suele estar presente y, sin embargo, es decisiva. Posiblemente esté explicado por el origen más bien a n t ropológico, cognitivo y cultural de la mayor parte de sus pro m o t o res. Po r fin, he tratado de precisar y desarrollar algunos de los aspectos que me parecen más desfallecidos en el armazón conceptual y teórico de esta perspectiva. Son precisamente los conceptos de acción, situación, interacción y hechos sociales los que me parecen más flojos de su arquitectura, conceptos más trabajados precisamente en sociología y en psicología social. Por ello, y como contribución, me he detenido al final algo en ellos. Bi b l i o g r a f í a AG R E E , P. E . (1993). «The Symbolic Wo r l d v i ew: reply to Vera and Simon». C o g n i t i - ve Science, 17, 61-69. AG R E E , P.E.; SH R AG E R J . (1991). Routine Evolution and the Cu l t u re of Sp e e d. BA K H T I N, M. (1981). The Dialogic Imagination: Four Es s a y s. Austin: Un i versity of Texas Pre s s . CI C O U R E L, A. (1994). «El conocimiento distribuido en el diagnóstico medical». Sociologie du Tra va i l, 4: 427-449. CLA N C E Y, W. J. (1993). «Acción situada: una interpretacion neurosicológica. Re s p u e s t a a Vera y Simon». C o g n i t i ve Science 1993, 17: 87-116. CO N E I N, B.; JAC O PI N, E. (1994). «Action Située et cognition, le savoir en place». Sociologie du Tra va i l, 4: 475-500. D ' AN D R A D E, R. (1989). «Culturally based reasoning». En GE L LAT LY, A.; RO G E R S,D . ; SLO B O D A, J.A. (ed.). Cognition and Social Wo rl d s. Oxford: Oxford Un i ve r s i t y Press, p. 132-143. EN G E S T R Ö M, Y.; MI D D L E TO N, D. (1996). «In t roduction: Studding work as mindful practice». En EN G E S T R Ö M, Y.; MI D D L E TO N, D. (1966). Cognition and commu - nication at work. Cambridge: Cambridge Un i versity Press, p. 1-14. GO O DW I N, C.; HA R N E S S GO O DW I N, M. (1996). «Seeing as a situated activity: Fo rmulating planes». En EN G E S T R Ö M, Y.; MI D D L E TO N; D. (ed.) (1996). C o g n i t i o n and Communication at Wo rk. Cambridge: Cambridge Un i versity Press, p. 61-95. GO O DW I N, G. (1994). «Professional vision». American An t h ro p o l o g i s t, 96 (3): 6066 3 3 . GR E N O, J.G.; MO O R E, J.L. (1993). «Situativity and Symbols: Response to Vera and Simon». C o g n i t i ve Science, 17: 49-59. GRU D I N, J. (1989). «The Case against user interface consistency». M CC Te c h n i c a l Re p o rt Nu m b e r. HE AT H , C.; LU F F, P. (1994). «Actividad distribuida y organización de la interacción». Sociologie du Tra va i l, 4: 523-545. HU TC H I N S, E.; KLAU S E N, T. (1996). «Distributed cognition in an airplane cockpit». En EN G E S T R Ö M, Y.; MI D D L E TO N, D. Cognition and communication at work. Cambridge: Cambridge Un i versity Press, p. 15-33. 1 3 0 Papers 62, 2000 Carlos Lozare s
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