Las asociaciones de mujeres, ¿agentes de integración social?
Abstract
A través de la génesis del asociacionismo de inmigrantes extranjeros en la ciudad de Barcelona y de su diversificación en el tiempo en asociaciones de mujeres inmigrantes, el texto muestra las ventajas que supone el fomento del asociacionismo de mujeres para conseguir adoptar estrategias válidas para la integración social.
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Resumen A través de la génesis del asociacionismo de inmigrantes extranjeros en la ciudad de Barcelona y de su diversificación en el tiempo en asociaciones de mujeres inmigrantes, el texto muestra las ventajas que supone el fomento del asociacionismo de mujeres para conseguir adoptar estrategias válidas para la integración social. Palabras clave:asociacionismo, inmigración, temas de género, África subsahariana, Barcelona. Abstract. Women’s associations, social integration agents? Through the origins of migrant’s associationism in Barcelona and through its diversification according to gender cleaveages, the text aims at showing the advantages of empowering this type of associationism in order to improve social integration strategies. Key words:associationism, immigration, gender issues, subsaharian Africa, Barcelona. 1. Introducción Férreas dictaduras, violencia política, pobreza extrema y una concepción idílica del Norte han contribuido a que en la última mitad del siglo XXpresenciemos una gran movilidad de personas procedentes de los países del Sur. Esto ya se ha reiterado a través de los estudios generales sobre migración que señalan cómo la inmigración extranjera en Europa era inicialmente predominantemente masculina y cómo en la actualidad —salvo en el caso de las africanas Papers. 60, 2000 355-364 Las asociaciones de mujeres, ¿agentes de integración social? Remei Sipi Fundació CIDOB C/ Elisabets, 12. 08001 Barcelona. Spain [email protected] Sumario Papers 60 355-364 29/6/00 11:40 Página 355 1. Introducción 2. Las mujeres inmigrantes 3. El asociacionismo 4. Génesis de las asociaciones de mujeres inmigrantes 5. Balance y perspectivas de futuro Bibliografía
subsaharianas— el número de mujeres que inician el proceso migratorio es mayor que el número de varones. Respecto al territorio español, estos cambios migratorios también son importantes. El inmigrante que se ha establecido aquí en los últimos años lo hace ya para quedarse; no obstante, lo hace sin negar el retorno y en algunos casos, como en las primeras oleadas de dominicanas, sí retorna a la República Dominicana. En principio existen aquéllos que emigran, viven y se alimentan con la ilusión del retorno, pero éste generalmente no llega a producirse; las remesas que envían al país de origen se van mermando cuantos más años se está en el país de residencia, sencillamente, entre otras razones porque se tiene más gastos. Otra de las razones por las que se abandona la idea del retorno se debe a que el modo de vida va variando, de compartir un piso con otras personas durante el primer ciclo de la emigración a costearse los gastos que supone vivir en un espacio independiente. 2. Las mujeres inmigrantes Tomando como premisa que pretendemos ver la inmigración como un fenómeno nuevo en el territorio español, debe saberse que contamos con mínima y/o poca información para realizar un trabajo sobre el tema, la escasez es mayor si nos referimos sólo a mujeres. Nos encontramos con numerosas dificultades de análisis fruto de la frágil fiabilidad de los datos recogidos en los estudios. No obstante, también podemos ver que en las las recientes bibliografías sobre género este nuevo tema se va haciendo lentamente su hueco, tal como se constata en este monográfico sobre los temas de inmigración femenina en el sur de Europa. Desde mi propia reflexión, la experiencia como mujer e inmigrante1nos da elementos, sino suficientes sí válidos y complementarios, para ayudar a sacar a la luz la situación de este colectivo, un grupo que obviamente no presenta una homogeneidad en su proyecto migratorio ni en su procedencia, lo que provoca una gran diversidad de situaciones que arrojan resultados desiguales (Sipi, 1999). Dentro de esta diversidad podemos distinguir: a) Resultados a corto plazo en el país de destino. Éste es el caso de la reagrupación familiar; en este tipo de desplazamiento las mujeres emigran con una base previa, la emigración masculina. Hay alguien que las recibe en el país de destino, el marido. Con la nueva llegada de la mujer ésta encuentra en parte el camino trillado, se encuentra con algunas necesidades básicas ya cubiertas, como la vivienda y la localización de grupos solidarios. El duelo que origina el desplazamiento se comparte con el compañero. La mayoría de las expectativas se ponen sobre los hijos, nacidos en el país de origen o nacidos en el país receptor, puesto que, a través 356 Papers 60, 2000 Remei Sipi 1. Soy además miembro de la asociación de mujeres ecuato-guineanas E’Waiso Ipola. Papers 60 355-364 29/6/00 11:40 Página 356
de estrategias de formación y de su integración, se busca situarlos en consonancia con los chicos de su entorno. Las mujeres gambianas, algunas senegalesas y marroquíes que viven en Barcelona se enmarcan bien en este grupo, el del proyecto migratorio satisfactorio. b) Resultados satifactorios a corto plazo en el país de origen. En este apartado podemos distinguir las situaciones de dominicanas, peruanas, filipinas y en menor número algunas subsaharianas, concretamente las ecuato-guineanas y camerunesas. Emigran para trabajar y enviar dinero a sus países de origen. El costo humano —que es muy duro— está puesto sobre la persona que efectúa la inmigración, y los beneficios en muchas ocasiones son el sustento de toda una cadena familiar que repercute sobre la sociedad de origen, muchas veces con miras a un posible retorno, que con frecuencia no llega nunca. c) Resultados insatisfactorios a largo plazo en el país de destino. Otro grupo fijó su meta en homologar sus estudios con los baremos españoles de especialización y ejercer su profesión en el lugar de residencia, incluso llegar a tener la nacionalidad española. En la gran mayoría de los casos el resultado es insatisfactorio, porque su condición de mujer y el hecho de pertenecer a un grupo considerado «minoritario» se revela un handicap en una sociedad caracterizada por un fuerte paro femenino, por lo que está claro que una inmigrante del sur parte con desventajas. Su propio origen les genera discriminación y las coloca en un plano de desigualdad. Es sabido que en el occidente desarrollado, pertenecer a una cultura distinta y ser de origen diferente y de un grupo numéricamente minoritario supone para las mujeres un factor adicional de subordinación y discriminación (Rivera, 1996). c) Resultados satifactorios de independencia. Otro grupo es el de las mujeres que emigran solas, que huyen de la presión social y de la dependencia al grupo de pertenencia del país de origen. El desplazamiento les permite una independencia social y económica, si bien insuficiente, también necesaria. Aquí los logros obtenidos por haber inmigrado son positivos; los resultado se perciben desde una óptica de autonomía personal más que desde una óptica de ayuda familiar. Todos estos grupos construidos no son grupos cerrados, la combinación de estrategias también es posible. Lo que sí tienen todos en común es que hay un factor de origen, la feminización de la pobreza. En todo el mundo este fenómeno es la clave del contexto de partida de las mujeres inmigrantes, porque todos los motivos mencionados con anterioridad que rodean a cada uno de los proyectos migratorios acaban teniendo relación con la mejora de la situación económica de la mujer o de su entorno, ya sea en la sociedad de origen o en la sociedad de llegada. Las asociaciones de mujeres, ¿agentes de integración social? Papers 60, 2000 357 Papers 60 355-364 29/6/00 11:40 Página 357
3. El asociacionismo Sabemos que el asociacionismo que expresa la sociedad civil actual es un indicador de dinamismo crucial, pero sobre todo creo que entre los grupos de inmigrantes es muy importante y necesario. La asociación representa el espacio en el que se destruye aquel aislamiento social que conlleva vivir en las coordenadas clásicas de la inmigración. Constituye el espacio en el que se permite fomentar y potenciar la solidaridad, y es donde los diferentes colectivos hallan los referentes válidos para encontrarse. Es el espacio donde la mediación es realmente verdadera, puesto que allí el desplazado se encuentra con personas con quienes intercambia experiencias e información en su primera etapa de inmigración, transmite el duelo, el desgarramiento y representa el lugar donde su voz halla la voz de familiaridad y acercamiento, conexión y reencuentro con su origen. Ciertos grupos de la sociedad receptora ven las asociaciones de inmigrantes con cierto recelo, bajo el argumento de que en ocasiones dificultan la integración, y son especialmente percibidas como reproducciones de los esquemas de la sociedad de origen: la división entre grupos étnicos, la limitación por nacionalidades, etc. Sin embargo, nada queda más lejos de la realidad, estos espacios no sólo fomentan la integración social, sino que además son lugares donde se consensúan y se unifican las negociaciones para llevar a cabo dicha integración social. Las asociaciones han ido transformándose igual que se ha transformado la misma historia de la inmigración. En el inicio de su creación, en la Barcelona de mediados a finales de los setenta (sobre todo entre el colectivo subsahariano), estaban integradas por personas de una misma procedencia: Gambia, Guinea Ecuatorial, Senegal, etc. Básicamente tenían como objetivos: a) Mantener presentes los aspectos que reafirman su pertenencia y fidelidad al grupo de origen. b) Sostener las redes de solidaridad en los temas más importantes para el colectivo, sobre todos los sociales. c) Intentar reproducir, en la medida de sus posibilidades, el modelo social de los países de origen. En algunos casos, como veremos más adelante, incluso algunas prácticas culturales de los países de origen que suscitaron polémicas entre los lugareños. En esta primera etapa, que abarca el primer lustro de la década de los sesenta, las asociaciones tenían un papel invisible para el grupo receptor, sin embargo, con frecuencia se ha calificado así de forma ligera sin aportar una reflexión de porqué tenían un papel pasivo. En esta primera etapa el trabajo entre los grupos se hacía con una cierta dosis de endogamia, lo cual nos sirvió de protección. Se ofrecía una estabilidad emocional a las personas, los duelos se compartían y en algunos casos se llegaron a asociar con patologías que no tenían nada que ver con éstas, así, por ejemplo, el confundir la pena por no asistir al entierro de un familiar cercano en el país de origen con un estado depresivo de una persona. 358 Papers 60, 2000 Remei Sipi Papers 60 355-364 29/6/00 11:40 Página 358
La segunda etapa del asociacionismo de inmigrantes en Barcelona se puede ubicar a finales de los ochenta, principios de los noventa. El colectivo subsahariano se nutría de nuevos grupos y a las necesidades anteriores se añadieron otras de carácter más reivindicativo que debían formularse más allá del ámbito del propio grupo. Las nuevas necesidades pueden sintetizarse en: a) Reivindicaciones legales, como la reforma de la ley de extranjería, la defensa de los derechos civiles y sociales. b) Manifestaciones culturales con invitación a los otros grupos y a la sociedad receptora. c) Colaboración y participación en eventos organizados por instituciones gubernamentales o por organizaciones no gubernamentales (Yambá, 1999). Como en otros países europeos, las primeras asociaciones de inmigrantes fueron agrupaciones mixtas. Las mujeres eran, por lo general, socias de base de dichas asociaciones. En el caso de los subsahariannos la iniciativa asociativa partió de los ecuato-guineanos a finales de la década de los setenta. Rápidamente esta iniciativa fue secundada por otros colectivos procedentes de otros países del África occidental. Así nacieron asociaciones como Riepaua, del colectivo guineano en Barcelona; Jama kafo, en Mataró; Easu, en Premiá de Mar; Musa Molo, en Calella de Mar. Las asociaciones de los gambianos dieron origen en 1994 a GAS, una federación de todas las asociaciones de gambianos existentes en España (Kaplan, 1998). Otras asociaciones de colectivos latinoamericanos, filipinos y magrebíes fueron contactando entre sí y dando origen a la FCIC, la Federación de Colectivos de Inmigrantes de Cataluña, un impulso federativo importante y necesario en la unificación de esfuerzos para lograr básicamente reivindicaciones comunes. La federación se ha centrado en la atención a la lucha diaria de estos colectivos que viven atropellos de sus derechos. A pesar de los progresos, las asociaciones de inmigrantes de Barcelona no están consolidadas, las estructuras son todavía débiles y como problema añadido encontramos que algunas organizaciones no gubernamentales pretenden usurpar el papel de los inmigrantes y sus asociaciones. De este modo, con frecuencia las instituciones que deberían apoyar al colectivo inmigrante prefieren apoyar a estas organizaciones no gubernamentales que diseñan programas para inmigrantes y no con inmigrantes. Estas desigualdades en las subvenciones provocan además confrontaciones entre organizaciones no gubernamentales y colectivos de inmigrantes, y el resultado es que a veces estas mismas organizaciones acaban por aplicar la discriminación que en un principio pretenden combatir. En esta misma línea de conflicto se comprende que algunas organizaciones no gubernamentales no consigan que las asociaciones se consoliden y que debiliten su potencial asociativo (Diou, 1999). Este debilitamiento se expresa de forma todavía más clara cuando constatamos que algunos líderes y dinamizadores de estos grupos aceptan colaboración remunerada en las organizaciones no gubernamentales. En este sentido se cumple una doble función, sacar provecho de la precariedad laboral que acecha a estos colectivos y de la experiencia que tienen en el fenómeno de la inmigración. Las asociaciones de mujeres, ¿agentes de integración social? Papers 60, 2000 359 Papers 60 355-364 29/6/00 11:40 Página 359
4. Génesis de las asociaciones de mujeres inmigrantes Al margen de las asociaciones formadas por hombres y mujeres a mediados de los años ochenta, las mujeres inmigrantes, sobre todo filipinas y subsaharianas, nos vimos en la necesidad de formar asociaciones de mujeres para así ir reivindicando aquello que creíamos y creemos que sólo lo podemos hacer nosotras mismas, una labor que en los espacios mixtos no se tenía en cuenta. La independencia de las mujeres es, por lo demás, difícil y en muchos casos de reagrupación familiar los problemas para ellas se agravan al carecer de documentación propia, puesto que están sujetas al marido. En caso contrario pueden perder su permiso de residencia y, al hallarse sin documentación, ser expulsadas del país. La realidad de nuestros hijos e hijas nacidos en el país de origen o en el país receptor es bien compleja. Si la cultura se trasmite por línea materna, como es sobradamente conocido, «la mayoría de los pueblos tienen clara conciencia de que la especificidad cultural se transmite por línea femenina» (Juliano, 1993), nos encontramos en la urgencia de ser los agentes o mediadoras entre la sociedad receptora y nuestras familias. No descuidando la importancia de los permisos de trabajo y los permisos de residencia que marcan cualquier proyecto de vida de los extranjeros en España, podemos decir que las claves del asociacionismo femenino son: la integración real de nuestros hijos y la lucha por no depender jurídicamente de nuestros maridos, crear redes de apoyos entre mujeres y así mantener vivas las culturas de nuestros países de origen y contactar con mujeres y asociaciones de mujeres de nuestros países, prestándoles orientación. Los inicios del asociacionismo de mujeres fueron intrincados. El hecho de que estas personas sean portadoras de sus propias reivindicaciones parece presentar un factor de sorpresa para la sociedad de acogida, porque estas mujeres suelen estar consideradas, entre otras cosas, como sumisas e ignorantes (ver también este análisis de estereotipos en Ribas, 1998). Son consideradas así tanto por ser un grupo minoritario en el lugar de inmigración como por el propio desconocimiento general que existe de nuestra realidad. De este modo, estas nuevas reivindicaciones no contaban con la aceptación de muchos lugareños y lugareñas, y menos de nuestros compañeros inmigrantes. No obstante, acostumbradas como estamos a encarar las dificultades, llevamos a cabo nuestro proyecto y aparecieron así las primeras asociaciones de mujeres inmigrantes. Tanto los grupos de mujeres como los grupos mixtos nacieron en los diferentes colectivos de imigrantes por países de procedencia. Es decir, las mujeres filipinas con su grupo, las gambianas con el suyo, algunas marroquíes fundaron también el suyo y las ecuato-guineanas también. De este modo, nacieron las Asociaciones E’Waiso Ipola, de mujeres guineanas; Musu kafo, de las gambianas, y Amistad, de mujeres filipinas. Casi diez años después de estas iniciativas las mujeres hemos demostrado ser unas verdaderas mediadoras en la inmigración. Se ha producido un gran cambio, desde una invisibilidad mani360 Papers 60, 2000 Remei Sipi Papers 60 355-364 29/6/00 11:40 Página 360
fiesta cuando no se veían ni se oían a las mujeres inmigrantes en la sociedad receptora a convertirnos en el vehículo válido para que esta sociedad multicultural y multiétnica sea un lugar de convivencia y sin fisuras. Las mujeres que participamos en esta vida asociativa estamos seguras que lo lograremos si nos situamos en un plano de semejanza y de acceso en condición de igualdad sin la necesidad de tener que pagar algunos costosos peajes, tales como las transformaciones endógenas el pretender optar por la asimilación para sentirnos «integrados». Cuando pensamos en esta mirada retrospectiva de la supuesta invisibilidad de las mujeres inmigrantes, hacemos especialmente referencia a las jornadas celebradas en Barcelona el año 1994: «Las mujeres inmigrantes desafían su invisibilidad». Al ser analizadas cinco años después nos damos cuenta que el trabajo realizado entonces por una diversidad de mujeres (inmigrantes, lugareñas, profesionales y estudiosas del tema de la inmigración, conjuntamente con las instituciones), se basaba en una lucha por unos derechos que después serían recogidos por otros ámbitos de actuación. Es decir, estabámos reivindicando derechos que hoy están elevados a altas esferas y que son temas de debates centrales dentro de los cambios sociales actuales. En concreto, las reivindicaciones que se querían conseguir ahora ya están más próximas: el derecho a que las mujeres inmigrantes que se desplacen por reagrupación familiar, tengan su propia documentación; la revisión del racismo y etnocentrismo de los libros de texto escolares para que los niños inmigrantes y de otras minorias étnicas no se avergüencen de sus orígenes; la superación del trato criminalista de los medios de comunicación sobre los inmigrantes… 5. Balance y perspectivas de futuro Durante más de un año las mujeres inmigrantes, por encargo del Ayuntamiento de Barcelona, participamos en la preparación del primer congreso de las mujeres de Barcelona diseñando la ciudad que las mujeres queremos, como mujeres que vivimos en este espacio urbano. Las mujeres inmigrantes con sus asociaciones están acercando sus realidades y sus reivindicaciones a la sociedad receptora como parte de la misma, porque ya somos muchas las migrantes y mujeres que de verdad hacemos el trabajo de lo que es una integración. Es justo señalar que es apreciable el haber tenido bastante apoyo y haber recibido solidaridad de algunos grupos de mujeres de la sociedad receptora, aún cuando en ocasiones las necesidades de unas y otras son distintas. La condición de la mujer nos sitúa muchas veces en situaciones de marginación y la solidaridad entre las mujeres es necesaria. El verdadero vehículo de la integración está en manos de las mujeres inmigrantes a pesar de la costosa tarea que implica no recibir el apoyo institucional que se merece; apoyo que se debería palpar en las diferentes asociaciones de mujeres. Dentro de la FCIC (Federación de Colectivos de Inmigrantes de Cataluña) las mujeres de los diferentes colectivos hemos formado una secretaría de la mujer, ardua labor pero viable si realizamos una apuesta común por seleccioLas asociaciones de mujeres, ¿agentes de integración social? Papers 60, 2000 361 Papers 60 355-364 29/6/00 11:40 Página 361
nar aquello que nos une como mujeres y como inmigrantes. Los primeros pasos de la creación del grupo nos ha revelado que la procedencia de las mujeres y los motivos de la inmigración nos conduce, en ocasiones, a formular reivindicaciones divergentes, lo cual suscita debates internos muy duros, pero ello no nos debe llevar a considerar la creación del grupo como algo innecesario. Su existencia es positiva, pues si los objetivos de la primera generación de inmigrantes (que son justamente los que formamos esta secretaría) no coinciden y ello nos lleva a formular políticas reivindicativas diferentes, nuestros hijos nacidos en esta sociedad y los que se desplazaron de pequeños sí están teniendo problemas comunes, aquí sí que hay una comunalidad clara. Estos niños son hijos de padres que pertenecen a las subculturas de esta sociedad; pues no tenemos poder alguno, ni político ni económico, y las perspectivas de conseguirlo no son precisamente esperanzadoras. Lo económico nos está casi vedado, puesto que, entre otras cosas, le es más difícil a un inmigrante mantener un negocio porque también le es más difícil obtener un crédito. Lo político nos resulta muy alejado de una óptima situación. No hay más que observar que cuando alguno de los nuestros está en algunas listas electorales ya se cuidan muy mucho que esté con pocas posibilidades de poder optar a salir elegido, aunque consiga los votos de todos los inmigrantes en condiciones de ejercer este derecho. Hemos de aunar esfuerzos para que nuestros hijos no tengan la necesidad de diluirse en la sociedad receptora y que puedan salir con dignidad de esta situación de subcultura, y sobre todo orientarles a que no lleguen a desarrollar aquello que Dolores Juliano explicó con tanta exactitud «la ideología del nuevo converso» (Juliano, 1993), que les lleva a desarrollar ideas pendulares. Ellos deben estar preparados y formados para que se encuentren en la situación de poder reivindicar una situación económica digna para los países del Sur, ya que materia prima y potencial humano no nos falta. Deben prepararse para optar por una política independiente y real, sin la necesidad de que nuestros gobernantes estén dirigidos desde París, Londres, Madrid o Washington, capitales «democráticas» que apoyan dictaduras, que ahogan a la población haciendo que la miseria sea moneda de cambio y que los habitantes más «sanos» física e intelectualmente, así como los más jóvenes, abandonen estos países. Creo que éste es un trabajo que las mujeres inmigrantes debemos hacer, y no de una manera aislada, sino conjuntamente. Pienso que los grupos de mujeres son verdaderos agentes de integración en la mayoría de los colectivos. Son ellas las que mantienen las relaciones con las escuelas (es más frecuente que los profesores conozcan a la madre que al padre), son las mujeres las que participan en las diferentes AMPA (Asociación de Madres y Padres de Alumnos). La aparición de diferentes grupos étnicos en las escuelas originó el diseño de programas con eventos que giraban en torno al concepto de la diversidad. En las más típicas manifestaciones culturales, que van desde la narración de cuentos, las degustaciones gastronómicas, los bailes, el peinado en trenzas, hasta las conferencias sobre diferentes culturas, en casi todas las ocasiones las protagonistas somos las mujeres. 362 Papers 60, 2000 Remei Sipi Papers 60 355-364 29/6/00 11:40 Página 362
Es trascendental también señalar el papel tan importante que realizan las mujeres africanas subsaharianas procedentes de los países donde la ablación del clítoris es un hecho. Éstas han creado una asociación llamada «Amat», y trabajan en la zona del Maresme y la provincia de Girona, demostrando a las mujeres de sus colectivos la necesidad de evitar que a sus hijas se les practique la ablación. Además, se está trabajando en la necesidad de erradicar esta práctica, en ocasiones al margen de la opinión de los hombres. Con la suficiente información y la necesaria formación y sensibilización sobre el tema, estoy convencida que este problema encontrará una solución satisfactoria. Los puntos básicos que nos pueden ayudar a solucionar este problema en el futuro son: — Formación e información a las mujeres que están en situación de poner a sus hijas en manos de cualquiera y con ello mutilarlas y en ocasiones hasta llegar a hacer peligrar su vida. — Sensibilización de la sociedad receptora. Ante un tema tan lejano a su cultura, en ocasiones se tiende a folklorizar; por ello se pide un poco de respeto, comprensión y apoyo para llegar a aportar elementos válidos que ayuden a erradicarlo entre este colectivo y, por extensión, hasta en sus países de origen. El tema que nos ocupa es precisamente uno de aquéllos donde la línea sutil que separa lo ético y lo frívolo es muy fina, y donde para no deslizarnos hacia el terreno folklórico y a lo morboso debemos hacer un esfuerzo. En este sentido, podemos decir que estas mujeres están realizando un trabajo de verdaderas agentes de integración social. Las mujeres inmigrantes se han revelado como eficaces agentes de integración, grandes transmisoras de los valores de sus orígenes, para que nuestros hijos mantengan su autoestima. En pocas palabras, son unas incansables creadoras de todo tipo de estrategias para la supervivencia de todo su entorno (Sipi, 1998). Son piezas imprescindibles para la buena integración de su grupo en la sociedad receptora, y han demostrado ser buenas mediadoras entre su colectivo y la sociedad receptora. Son piezas básicas de cooperación, colaboran estrechamente con los grupos interesados en luchar para que los habitantes de los países del Sur tengan una buena calidad de vida, para que los desplazamientos se realicen por deseo propio y no necesariamente por buscar una calidad de vida difícil de hallar en la mayoría de nuestros países de origen. Bibliografía DIOU, Aliu (1999). «El colectivo de inmigrantes busca sus propias estrategias de supervivencia». Revista CIDOB, 67. JULIANO, Dolores (1993). Educación Intercultural. Barcelona: Eudema. KAPLAN, Adriana (1998). Senegambia en Cataluña. Fundación ”la Caixa”. RIBAS MATEOS, Natalia (1998). «Política social: género e inmigración». Revista Ofrim de la Comunidad Autónoma de Madrid. Las asociaciones de mujeres, ¿agentes de integración social? Papers 60, 2000 363 Papers 60 355-364 29/6/00 11:40 Página 363