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¿En España es diferente...? : mujeres inmigrantes dominicanas y marroquíes

Author: Gregorio Gil, Carmen; Ramírez Fernández, Ángeles
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 2000
DOI: 10.5565/rev/papers/v60n0.1042
Source: https://ddd.uab.cat/pub/papers/02102862n60/02102862n60p257.pdf
Resumen
En los úl imos años, se asis e a un impo an e inc emen o de la inmig ación emenina en
España, sob e odo en las g andes ciudades. Las au o as compa an dos colec i os de muje-
es inmig an es, el ma oquí y el dominicano, a pa i de su inse ción en el me cado de
abajo, conc e amen e en el sec o del se icio domés ico y la p os i ución. Los cambios que
lle a consigo es a inse ción son analizados a lo la go del a ículo. El luga que es as muje-
es ocupan en los países de o igen den o del ámbi o domés ico a a se de e minan e en la
au ope cepción y consecuencias de es os cambios.
Palab as cla e:inmig ación emenina, España, República Dominicana, Ma uecos, se i-
cio domés ico, p os i ución, alo del abajo.
Abs ac . ¿Is i di e en in Spain...? Dominican and Mo occan Immig an Women
In he las yea s, emale mig a ion has inc eased in Spain, in big ci ies abo e all. The au ho s
compa e wo emale mig an g oups: Mo occan and Dominican, aking as s a ing poin
hei inse ion in he labou ma ke , speci ically Domes ic Se ice and P os i u ion. The
changes caused by his in eg a ion a e analysed in his a icle. The unde s anding o hesi -
ua ion in he household o o igin is essen ial o explain he sel -pe cep ion o hese changes
and hei consequences.
Key wo ds: emale immig a ion, Spain, Dominican Republic, Mo occo, domes ic se ice,
p os i u ion, alue o wo k.
Pape s. 60, 2000 257-273
¿En España es di e en e…? Muje es inmig an es
dominicanas y ma oquíes
Ca men G ego io Gil
Uni e sidad de G anada. Depa amen o de An opología y T abajo Social
Escuela Uni e si a ia de T abajo Social
C/ Rec o López A güe a s/n. 18071 G anada. Spain
hipe ico@co eo.cop.es
Ángeles Ramí ez Fe nández
Uni e sidad Au ónoma de Mad id. Talle de Es udios in e nacionales Medi e áneos (TEIM)
Depa amen o de Es udios In e nacionales Medi e áneos
Campus de Can oblanco. 28049 Mad id. Spain
[email p o ec ed]
Suma io
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1. In oducción
2. El alo social del abajo de la muje
en la República Dominicana
y en Ma uecos
3. Muje es dominicanas y ma oquíes:
di e encias en la pe cepción
de su emig ación labo al
4. Conclusiones
Bibliog a ía
1. In oducción
Cuando acome imos la a ea de lle a a cabo un análisis compa a i o de dos g u-
pos di e enciados po su o igen nacional —Ma uecos y República Domi-
nicana—, se p esen a on dos di icul ades.
La p ime a di icul ad enía que e con el in en o de e i a un cie o esen-
cialismo cul u al, en el que en ocasiones se cae al hace compa aciones en e
g upos di e enciados po su o igen nacional. Tan o desde la pe spec i a del
es udio de la mig ación omando como ma co concep ual la in e acción en e
los sis emas de géne o y los p ocesos mig a o ios en el o igen de las mig acio-
nes y en los cambios consecuen es1, como desde el es udio del islam en cuan-
o ideología de géne o y los cambios con la emig ación al ex anje o2, nos
pa ecía necesa io abo da es a compa ación a pa i de una se ie de p esu-
pues os eó icos que conju a an el pelig o esencialis a al que an es se ha aludi-
do. Dichos p esupues os se elacionan con la posición de géne o que ienen
las muje es, an o en sus sociedades de o igen como en las sociedades a donde
emig an, posición que condiciona la pe cepción de los cambios que la emi-
g ación p o oca en ellas.
La segunda di icul ad enía elación con la delimi ación de los aspec os
conc e os del cambio que iban a se compa ados. La búsqueda de aspec-
os compa ables enía condicionada desde el p incipio po las di e encias
exis en es en cada uno de nues os abajos de in es igación. Si bien en las
dos in es igaciones se es udiaban aspec os elacionados con el cambio, cues-
iones como la pe spec i a de análisis, la me odología y los da os ob enidos
po cada una de noso as e an subs ancialmen e di e en es. Po an o, la
elección de los aspec os que íbamos a compa a debía esponde , en p ime
luga , a la posibilidad eal de ene da os compa ables con un mismo ni el
de p o undidad. En segundo luga , las cues iones que se iban a compa a
debe ían se signi ica i as en la ida de las muje es en su nue a ealidad
como inmig an es. En onces encon amos un aspec o que cumplía las dos
condiciones: había sido es udiado en p o undidad en ambos abajos, lo que
suponía que disponíamos de un impo an e ace o de da os, y además cons-
i uía una cues ión undamen al en la ida de las muje es inmig an es. Nos
e e imos al empleo de es as muje es en España. Decidimos, en onces, ea-
liza el análisis del cambio que la inmig ación suponía pa a las muje es inmi-
g an es dominicanas y ma oquíes es udiadas a pa i de algo que compa ían
odas ellas: su inse ción en sec o es ma ginales de un limi ado me cado de a-
bajo, como son el se icio domés ico y la p os i ución. Es a inse ción se
explica po una si uación simila que iene que e con su posición de géne o,
clase social, es e eo ipos cul u ales y ex anje ía3. Sin emba go, lo que nos
in e esaba no e a an o aden a nos en el con ex o de es a si uación cuan o
258 Pape s 60, 2000 Ca men G ego io Gil; Ángeles Ramí ez Fe nández
1. Pe spec i a adop ada en el abajo de G ego io (1996a, 1998a).
2. Ramí ez (1998).
3. Análisis que ha sido ealizado en o o luga (G ego io, 1996a, 1998b).
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indaga en las di e en es in e p e aciones que las muje es es aban haciendo
de su si uación.
Los da os que se an a u iliza en es e a ículo es án basados en los espec-
i os abajos de campo de las au o as, an o en la sociedad de o igen de las
muje es inmig an es ma oquíes y dominicanas como en la sociedad de llega-
da, en conc e o la ciudad de Mad id. El con ex o de o igen seleccionado de
la emig ación dominicana ha sido la egión su oes e del país. Dicha egión se
ha cons i uido, desde inales de los años ochen a, en un e dade o epicen o
expulso de población inmig an e a España y en conc e o a la Comunidad de
Mad id, siendo en su mayo ía muje es. La egión se ca ac e iza con espec o
a o as egiones de la República Dominicana po su u alidad y po se una de
las más pob es. Las ac i idades económicas p edominan es en la egión son las
ag opecua ias —en muchos casos de subsis encia— y las ac i idades come -
ciales, sob e odo las de ca ác e in o mal. Respec o a las zonas de emig ación
en Ma uecos, y dado que la mayo ía de las muje es abajado as ienen de las
á eas u banas, el abajo de campo se cen ó en dos ciudades, Salé y Tánge .
En conc e o, las zonas escogidas ue on dos ba ios, an es pe i é icos, hoy in e-
g ados en dichas ciudades. Es os ba ios son luga de iejo asen amien o de
o os inmig an es ma oquíes, que p oceden del in e io del país. Pod ía habla -
se de ellos como de zonas popula es, pe o no ma ginales.
2. El alo social del abajo de la muje en la República Dominicana
y en Ma uecos
Como en la mayo pa e de las sociedades, en la República Dominicana las
muje es son de inidas undamen almen e a pa i de su unción social como
mad es y esposas. El abajo es á cla amen e di idido según géne o. Las muje-
es deben enca ga se del abajo de ep oducción den o de sus hoga es4, mien-
as que los homb es deben se los que busquen el sos én económico a la amilia
ue a del hoga . Es a di isión del abajo se mues a muy pe sis en e al sus-
en a se en c eencias sob e la di e encia biológica en e homb es y muje es.
Como señalan Pou y o os (1987) en su abajo sob e la muje u al en la
República Dominicana, exis e la c eencia de que «los homb es son más ue es
po na u aleza y po ende, pueden ealiza los abajos más du os, po lo que
a ellas les co esponden los abajos más débiles» (1987: 202-203). El papel
de la muje como p oduc o a y gene ado a de ing esos es á in a alo ado, y
es o se debe, undamen almen e, a dos conside aciones de ipo ideológico. La
p ime a, a que el abajo que ealizan las muje es den o del hoga , aunque sea
p oduc i o, se conside a de na u aleza emenina y, po an o, débil y de poco
alo . La segunda, a que el abajo que las muje es desempeñan ue a del g upo
domés ico, aunque gene e un ing eso mone a io, se conside a como una ayuda.
¿En España es di e en e…? Muje es inmig an es dominicanas y ma oquíes Pape s 60, 2000 259
4. Donde se incluyen odas las ac i idades que se di igen a la ep oducción del hoga , engan
o no alo de cambio.
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A las ideologías de géne o se añaden las de pa en esco, que de inen odo el
desempeño de la muje , mad e y esposa, en el ma co de su elación a ec i a de
ca ác e al uis a con los di e en es miemb os del g upo domés ico. La apo ación
económica que hacen las muje es a sus hoga es no es econocida, ni po ella
misma, ni po su sociedad, como consecuencia de es a ideología. Po el con a io,
la apo ación mone a ia del homb e se sob e alo a y cons i uye una uen e de
p es igio.
Las conside aciones ideológicas con espec o a la di isión sexual del aba-
jo dis o sionan el alo p oduc i o eal que homb es y muje es ienen den o
de sus g upos domés icos. Algunos es udios ealizados en la egión su oes e de
la República Dominicana5cons a an que sin la apo ación económica de la
muje se acen úan las condiciones de indigencia, y se e di icul ada la ep o-
ducción del hoga u al. Incluso en hoga es donde el ing eso mone a io de la
muje es meno al ing eso del homb e, su papel pa a ga an iza la ep oduc-
ción del hoga es mucho más impo an e que el de és e, bien po que la o ali-
dad de sus ing esos se u ilizan en la ep oducción del g upo domés ico, bien
po que, en mayo medida que el homb e, las muje es p oducen den o del
hoga bienes que ienen un alo de cambio.
Las es a egias económicas pues as en ma cha den o de los hoga es domi-
nicanos ienen de e minadas po las ideologías de géne o. Así, se p io iza que
el homb e sea el que aiga el sus en o al hoga , abajando ue a de és e, y
que la muje se quede en el hoga enca gándose de las a eas ep oduc i as.
Sin emba go, an e la c isis económica que expe imen an los hoga es, las p es-
c ipciones ideológicas no se han hecho ealidad den o de los hoga es más
pob es. Como consecuencia de es o, las muje es y los homb es pa icipan indis-
in amen e de las es a egias económicas que ienen luga ue a del hoga : la
asala ización de una pa e o de odos los miemb os del g upo domés ico sea
den o del me cado local o nacional, la ealización de ac i idades come ciales
po cuen a p opia, la u ilización de di e en es ac i idades in o males den o
del sec o se icios y la emig ación in e nacional.
Las muje es dominicanas se han inco po ado al me cado labo al de o ma
signi ica i a en las úl imas décadas. A pesa de es a inco po ación, el pano a-
ma no es muy alen ado , pues o que sigue ope ando la desigualdad sexual en
el me cado de abajo que las limi a a ocupa sob e odo empleos eminiza-
dos, con bajos sala ios y en las escalas je á quicas in e io es. Di e en es es u-
dios han señalado la disc iminación, an o ho izon al como e ical, que padecen
las muje es dominicanas den o del me cado de abajo (Báez, 1987; CELADE,
1988, Valdés y Goma iz, 1993). La mayo ía de las muje es en la República
Dominicana se encuen an, o bien desempeñando pues os de abajo den o de
los sec o es ípicamen e emeninos —disc iminación ho izon al—, o bien ocu-
pando los pues os de abajo más bajos de la escala sala ial y con meno capa-
cidad de decisión. Según da os elabo ados po Valdés y Goma iz (1993) pa a
260 Pape s 60, 2000 Ca men G ego io Gil; Ángeles Ramí ez Fe nández
5. Ve Pas o a (1985), Millan (1992) y Pou y o os (1987).
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1991, las muje es se concen an de o ma mayo i a ia en el sec o se icios
—ce ca del 80%—, es ando los homb es dis ibuidos más equi a i amen e en
los es sec o es —37,6% en la ag icul u a, 16% en la indus ia y 46,4% en los
se icios—. Según da os de la encues a ENDESA-1991, den o del sec o se -
icios la mayo pa e de las muje es es án concen adas en los se icios de hoga
—suponen el 28% del o al de la población ocupada—, y en las ac i idades
elacionadas con el come cio —un 24,4% del o al de la población ocupa-
da—. Es o se debe al c ecimien o de las ciudades y del sec o e cia io de la
economía, u o del modelo de desa ollo expo ado de se icios que a ae
la mano de ob a emenina6. Así, po ejemplo, las muje es han sido la mano
de ob a a o i a de las indus ias de capi al ex anje o implan adas en e i o-
io dominicano (zonas ancas indus iales). En una de las egiones con mayo
concen ación de es e ipo de indus ia, la mano de ob a emenina es de un
81,5% con espec o a la masculina (Dua e, 1986).
La disc iminación sexual den o del me cado de abajo se encon aba un-
damen ada ju ídicamen e has a la echa ecien e de 1992 en la que se in o-
duce el nue o Código del T abajo. Has a en onces, las muje es en la República
Dominicana, al igual que los meno es, en lo e e ido a la legislación labo al se
encon aban den o de un «es a u o especial». Es e es a u o es ablecía di e-
encias disc imina o ias con elación al acceso, ho a io y ipo de abajo a ea-
liza . Así, las muje es se encon aban limi adas e inhabili adas pa a eje ce los
abajos no ap opiados a su sexo. El Código del T abajo dominicano exigía que
« oda muje que p e enda ealiza labo es en emp esas de cualquie clase ac e-
di a á su ap i ud ísica pa a desempeña el ca go de que se a e con una ce -
i icación médica» y que las muje es «no pod án se empleadas ni abaja
du an e la noche» (Báez, 1987: 20).
La emig ación ue a del país es una es a egia económica ecuen emen e
adop ada po los g upos domés icos en la República Dominicana de o ma
indis in a po homb es y muje es. La pa icipación de la muje ha sido muy
ele ada y p esen a po cen ajes de ep esen a i idad simila es a la masculina.
Así, en EEUU, país donde hay un mayo núme o de población inmig an e
dominicana, el po cen aje de muje es con espec o a los homb es que han emi-
g ado a EEUU oscila en o no al 49,8%7. Las muje es han emig ado jun o
con sus amilia es homb es, den o del modelo de amilia nuclea de clase
media en el que el homb e es el p incipal p o eedo económico, pe o ambién
ellas han encabezado la emig ación de sus hoga es. A pesa de que és a ha sido
la ónica gene al, la u ilización de es a es a egia po los hoga es de la egión
su oes e se ha hecho cada ez más ecuen e desde mediados de la década de
los ochen a, siendo undamen almen e muje es las que salen de sus comuni-
dades con des ino a España. Las muje es den o de es e lujo ep esen an un
91% con espec o a los homb es.
¿En España es di e en e…? Muje es inmig an es dominicanas y ma oquíes Pape s 60, 2000 261
6. Fenómeno po o o lado muy común en oda La inoamé ica (Bu inic y o os, 1983)
7. Según da os de elabo ación p opia a pa i de los esul ados de la encues a ENDESA-1991.
Es e po cen aje, sin emba go, a ía según uen es y au o es.
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Resumiendo, po lo que se e ie e al con ex o de o igen de las muje es inmi-
g an es dominicanas encon amos que és as con ibuyen a a és de múl iples
es a egias p oduc i as a la ep oducción de sus hoga es. A pesa de ello, el
alo de su abajo, sea den o del me cado de abajo o mal o in o mal, no es
econocido ni social ni económicamen e. Es o gene a si uaciones de au én ica
desespe ación económica po man ene sus hoga es, ya que a la si uación des-
c i a se unen además ci cuns ancias como una asa de ecundidad ele ada8
y una ausencia de co esponsabilidad de los p ogeni o es a ones9.
En cuan o a la sociedad ma oquí, és a p ima la igu a de la muje como
ama de casa, mad e y esposa, y penaliza el descuido o abandono de es e papel.
En Ma uecos es á ins i uida una di isión de papeles en la cual a los hom-
b es les co esponde gana el sus en o y a las muje es, c ia a los hijos. Incluso
ju ídicamen e es á egulado es e epa o10. Ello es á sancionado po el islam:
«Dios c eó de mane a di e en e a homb es y muje es», «Dios dijo...», e c.11. Pe o
es a legi imación eligiosa de la di e encia no ha de ocul a o a, que pod ía lla-
ma se p elegi imación o jus i icación de ipo na u al o biológico: «homb es
y muje es son di e en es». No es ácil sabe dónde empieza la una y e mina
la o a.
En es e con ex o, el abajo emenino ex e io —sal o los casos de abajo
p o esional y no siemp e— es is o no como algo deseado y ei indicado, y
que ayuda a consegui au onomía, sino como una obligación y, en ocasiones,
como una pesada ca ga. El papel de ama de casa es el más legi imado en
Ma uecos en el g upo de o igen de las abajado as domés icas, en an o que
el papel de abajado a no dis u a de es a legi imación. Ello iene como con-
secuencia que ni el Es ado ni la sociedad ins i uyen mecanismos que posibili-
en que el abajo e ie a en ecu sos pa a la igualdad en e homb es y muje es,
o pa a un epa o más equi a i o de las a eas domés icas en el in e io de los
hoga es. Como ma co de es a si uación no puede deja de señala se la posi-
ción de las muje es en Ma uecos espec o a los de echos ci iles. Desde la socie-
dad ma oquí, de inida como musulmana, se man iene un discu so en el que
aquélla —en su calidad de Umma o comunidad de c eyen es— se e ige en p o-
ec o a de las muje es, a las que conside a e e nas meno es de edad y con pe -
262 Pape s 60, 2000 Ca men G ego io Gil; Ángeles Ramí ez Fe nández
8. Según da os de la Encues a Demog á ica y de Salud de 1991, la asa de ecundidad e a de
2,8 e e ida a las muje es u banas y de 4,4 pa a las muje es u ales.
9. Una de las leyes más incumplidas po los homb es en la República Dominicana es la Ley 2402
o Ley de la pa e nidad esponsable, según se deduce del es udio ealizado po CIPAF, 1985.
10. La Mudawana o Código de la Familia y el Es a u o pe sonal así lo p esc ibe. Como ejem-
plo, bas e el p ime ex o del Código:
Le ma iage a pou bu la ie dans la idéli é, la pu e é e le dési de p oc éa ion pa la
éconda ion, su des bases s ables e sou la di ec ion du ma i, d’un oye pe me an aux
époux de ai e ace à leu s obliga ions écip oques dans la sécu i é, la paix, l’a ec ion e
le espec mu uel.
11. La socióloga Fa ima Me nissi cuen a una pequeña anécdo a: en su calidad de eminis a,
es acusada po algunos colegas suyos de i con a la Zu a , con a la adición, con a el
pa imonio, en el sen ido de eligioso-cul u al (Me nissi, 1988).
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sonalidad ju ídica dependien e siemp e de un a ón (que en las casadas es obli-
ga o iamen e el ma ido).
Los da os sob e la ubicación labo al de las muje es en Ma uecos y la mane-
a en la cual se e lejan en las es adís icas no pa ecen escapa se de es as consi-
de aciones. Hay es cues iones que ene en cuen a a la ho a de e alua es os
da os. En p ime luga , exis e una endencia a la ocul ación de las muje es en
censos, pad ones y es udios. Simplemen e no se egis an. En segundo luga ,
dado que el abajo emenino es conside ado como «ayuda» no malmen e,
aunque medie un sala io, y conside ando la si uación del me cado de abajo
en Ma uecos, en la que la mayo ía de la p oducción se lle a a cabo de mane-
a in o mal, la ac i idad de las muje es es á doblemen e sume gida. Una e ce a
cues ión impo an e es la exis encia del abajo in an il. Es e abajo ampoco
se decla a como ac i idad labo al, sino que las niñas y niños en es a si uación
suelen ag upa se en la úb ica de «ayuda amilia » o «ap endices».
Exis en di e encias impo an es en e el campo y la ciudad en cuan o a la
pa icipación de las muje es en los di e en es sec o es económicos. En el campo,
el po cen aje de muje es en la población ac i a es del 42,9%, en an o que en
la ciudad es del 25,6% (CERED, 1990). El abajo de las muje es, según los
au o es, se ca ac e iza po una al a asa de pa o y de subempleo12. Es e asgo del
subempleo pa ece acompaña la ida labo al de las muje es, y puede deci se
que muchas eces o ma pa e de la ca ac e ización de la si uación de las muje-
es inmig an es en España.
En el campo las muje es se enca gan sob e odo de cuida el ganado. No
hay que deja escapa que es a ac i idad, que es undamen al en el man eni-
mien o del g upo domés ico, adicionalmen e se adjudica a la mano de ob a
eó icamen e más débil: niños, iejos y muje es. Simbólicamen e, es una de
las ac i idades más ma ginales.
Uno de los sec o es de abajo emenino más impo an es en Ma uecos es
el se icio domés ico. Pa a las zonas u ales, sin emba go, no cons a es e sec o ,
y en la ciudad el se icio domés ico apenas ocupa a un 20% de la población ac i-
a emenina. No hay que concede le, en odo caso, mucho c édi o a los da os
sob e se icio domés ico en el campo, po que no exis en ins umen os pa a
medi lo. Y además, ¿qué es el se icio domés ico en Ma uecos? ¿El hecho de
que una chica i a con una amilia que no es la suya y le den de come es se -
icio domés ico?
En Ma uecos, el se icio domés ico es á ese ado a las muje es y a las
niñas que pe enecen a g upos socioeconómicos con muy poco pode adqui-
si i o, y que no ienen más opción que abaja . Es a obligación de abaja las
aleja de lo que ellas conside an el modelo pa a una muje ma oquí: el ocu-
pa se a iempo comple o de su casa y su amilia, modelo asociado a la ideolo-
gía islámica. El se icio domés ico no es conside ado po las p opias abajado as
¿En España es di e en e…? Muje es inmig an es dominicanas y ma oquíes Pape s 60, 2000 263
12. Los au o es en ienden po subempleo una ocupación de menos de 32 ho as en medio u ba-
no y de menos de 40 ho as en medio u al que deja iempo lib e y la abajado a busca o o
empleo (CERED, 1990).
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un abajo, que puede e en ualmen e digni ica a la pe sona que lo ealiza,
sino una ca ga pesada. Se espe a abandona lo en el momen o del ma imonio.
No se dispone de da os que elacionen el abajo en el se icio domés ico con
el es ado ci il. Sí exis e es e da o pa a el conjun o de los sec o es económicos.
En es e sen ido, no deja de se in e esan e que la asa de ac i idad es más del
doble en las muje es iudas o di o ciadas (31,2%) que en las casadas (16,1%)
y sol e as (13,4%), según da os de 1986 (CERED, 1992). Sin emba go, la asa
de ac i idad de las muje es a descendiendo en las épocas en las que la c ianza
de los hijos equie e más a ención (19-29 años), pa a ol e a subi y alcanza
o o máximo en o no a los 40 años (CERED, op. ci : 61).
Hay g andes posibilidades de que el abajo al que se es á e i iendo el da o
sea el se icio domés ico, abajo asumido sob e odo po las muje es, p oba-
blemen e con ca gas amilia es, y que no ienen quien se ocupe de ellas. Sin
emba go, hay que ol e a conside a que una g an pa e del abajo emeni-
no se lle a a cabo en Ma uecos de modo sume gido, y que uno de los sec o-
es con más al o índice de in o malidad es el se icio domés ico, sob e odo el
que es ealizado po meno es. El se icio domés ico en Ma uecos ae consi-
go una se ie de conno aciones peyo a i as: elaciones de subo dinación de la a-
bajado a espec o a los empleado es, bajísimos sala ios, al a de ga an ías y
segu o social, e c. Hay que deci que compa e algunos de es os asgos con
o os empleos, que ambién salen pe judicados de la ausencia absolu a en
Ma uecos de un Es ado del bienes a . La cues ión es que en el se icio domés-
ico se ponen de mani ies o las g andes di e encias que exis en en Ma uecos
en e los g upos sociales.
Los ecu sos gene ados po el se icio domés ico, dados los g upos sociales
de pe enencia de las abajado as, suelen i a pa a al p esupues o amilia .
No es habi ual que esos ecu sos sean u ilizados po las p opias muje es que
los gene an. En es a cues ión, sin emba go, hay una di e encia en e las muje-
es que aún no ienen una amilia, las sol e as, y las que sí con ibuyen al man-
enimien o de su p opia amilia: esposo y/o p ole. O a cues ión impo an e
es que las muje es casadas necesi an la i ma de su ma ido pa a pode se pa e
de un con a o de abajo. Las no casadas pueden hace se ca go del con a o
ellas solas. Es o es impo an e, pe o sólo pa a una pa e de la población que
conside a el abajo emenino como algo deseable, y es a pa e suele coincidi
con las muje es que ienen una p o esión o que pueden accede a un abajo cua-
li icado.
En el p ime caso, el de las muje es sol e as, y a pa i de la in o mación
de la que se dispone, el abajo y la en ega de los ecu sos gene ados po ese a-
bajo a la amilia es algo que o ma pa e de las unciones como hija o como
he mana. Su posición, de hija y he mana, en e al pad e y a los he manos
a ones no cambia en la amilia aunque abaje. En es e ipo de amilias, las
chicas no ienen g an capacidad de in e ención en las decisiones amilia es.
Se abaja pa a la amilia, y ello o alece las elaciones de subo dinación, no
al con a io. De hecho, sob e odo en lo que se e ie e al abajo in an il y ado-
lescen e, es la amilia de la pequeña abajado a quien a egla el sala io con la
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amilia empleado a. La chica a eces ni siquie a sabe lo que cob a, po que el sala-
io es ecogido di ec amen e po su pad e o po sus he manos.
En el segundo caso, las muje es que ienen sus p opios hoga es, puede es a-
blece se aún o a clasi icación: en el p ime g upo se si úan las muje es no casa-
das con ca gas amilia es, que son p obablemen e las que copan las ca ego ías
de iuda y di o ciada abajado as y después, como segundo g upo, las muje-
es casadas. En ambos casos, el sala io, como e emos más abajo, ampoco pe -
mi e gene almen e una negociación que mejo e la posición de las muje es en
la amilia o en el en o no, o que pe mi a una edis ibución equi a i a del a-
bajo domés ico. Signi ica es o que sólo las muje es que se conside an pe e-
necien es a amilias muy pob es y en cie o pun o, ma ginales, abaja án en el
se icio domés ico. En es e sen ido, muy pob e es una amilia si pe mi e que
sus hijas ayan a i i a casas de o os y abajen pa a o os desde niñas. Desde
es e pun o de is a, el abajo emenino se ía un c i e io de es a i icación social.
Sin emba go, la disc iminación de géne o iene un impo an e papel, ya que es
posible encon a en la misma amilia a niñas que abajan en el se icio domés-
ico y que ienen he manos que han llegado has a la enseñanza secunda ia.
No exis e una adición mig a o ia en e las muje es ma oquíes. La pena-
lización de la mo ilidad emenina au ónoma ha de e minado que las muje es
sean siemp e «las que se quedan» y los homb es, «los que se an». Hay, sin
emba go, un da o in e esan e, y es que, si se oma la mo ilidad pa a la o -
mación de un ma imonio, la mayo ía de las muje es ma oquíes se ían inmi-
g an es. Es e mo imien o es conside ado como algo cla e en la ida de una
muje : es el mo imien o que se p oduce desde la casa de su pad e —su p i-
me u o — has a la casa de su ma ido —su segundo u o 13.
Las muje es ma oquíes no comienzan a emig a has a bien en ada la déca-
da de los años ochen a. España e I alia se in oducen como des inos mig a o ios
pa a es as muje es, que comienzan a llega simul áneamen e a sus ma idos, pad es
o compa io as. És e es un asgo impo an e de la emig ación hacia España, ma -
cando una up u a con espec o a mo imien os mig a o ios an e io es. Respec o
de Ma uecos, el país de o igen, po que es la p ime a ez que salen muje es ( in-
culadas o no con homb es) pa a inse a se en el me cado de abajo en des ino;
espec o al país de acogida, po que, al con a io que en la emig ación hacia
Eu opa del no e y cen al, las muje es comienzan a emig a desde casi el p in-
cipio, a la ez que los homb es, sin ene que espe a a p ocesos de eag upación
amilia pa a asen a se en el país de inmig ación (Ramí ez, 1998).
En e las muje es ma oquíes inmig an es con las que se ha abajado, la
inmig ación cons i uyó su p ime a expe iencia labo al o p ác icamen e la p i-
me a. No es muy habi ual encon a muje es que se dedica an al abajo en
se icio domés ico an es de eni a España, excep o en casos aislados (Ramí ez,
1998; Ramí ez y López, 1999). Según TEIM (1992), apenas un 15% de las
¿En España es di e en e…? Muje es inmig an es dominicanas y ma oquíes Pape s 60, 2000 265
13. De hecho, y según un e án popula ma oquí, una muje hon ada sólo debe á sali dos
eces de su casa: desde la casa de su pad e has a la casa de su ma ido, y desde la casa de su
ma ido has a el cemen e io (ci ado po Lem ini, 1994)
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En la República Dominicana las «ma iposas noc u nas» o «muje es de la calle»19
han pasado a ecibi la denominación de «baila inas», cuando abajan den o
del me cado del sexo ue a de su país. Té mino, és e úl imo, que simbólica-
men e supone una cie a p o esionalización de su abajo. Un ac o que con-
ibuye a la acep ación de es as muje es es que los ing esos que pe ciben suelen
se mayo es que en su país de o igen y que las emesas que en ían son más
oluminosas que las de o as inmig an es que desempeñan o os empleos. Pa a
odas es as muje es la acep ación po pa e de su comunidad de o igen se di i-
me en é minos de si en ían o no en ían dine o a los amilia es que se han
quedado allí. Unas y o as salen de países en los cuales la si uación de subo -
dinación de las muje es hace del cue po emenino un ecu so con alo de
cambio. En la República Dominicana las muje es se en obligadas a u iliza
su cue po an e la p i ación de o os ecu sos, como se e en el discu so de una
muje dominicana de a anzada edad, que ansc ibo a con inuación: «Ese
—señalándose el pubis— es el conuco20 que a una le han dado, po que si us ed
es jo en y Dios le ha pues o eso ahí, eso le da jabón, opa, zapa os... Pe o aquí
hay muchachi as que los dan po ná». En el caso ma oquí, la dis ancia en e
homb es y muje es hace di ícilmen e concebible el sexo más allá de una es a-
egia de in e cambio, que u ilizan sob e odo las muje es. El encuen o sexual
como algo en iquecedo no es habi ual. Puede se que es as ca ac e ís icas con-
dicionen un paso menos aumá ico desde un sec o como el se icio domés-
ico a la p os i ución.
4. Conclusiones
A pa i de las di e en es si uaciones inmig a o ias analizadas podemos con-
clui que la emig ación de es as muje es es á p o ocando cambios signi ica i-
os en sus idas. Aspec os como el desempeño labo al ue a del hoga , la
ob ención de un mayo olumen de ing esos que en sus países de o igen,
la ausencia del con ol amilia o la posibilidad de oma más decisiones con ela-
ción al gas o de sus ing esos económicos cons i uyen nue as o mas de
elaciona se con ellas mismas y den o de su amilia y de su en o no social,
di idido aho a en e sus comunidades de o igen y Mad id.
Como inmig an es, las muje es ma oquíes y dominicanas compa en es os
cambios, pe o su posición an e és os se e a ec ada po una se ie de ac o es,
que hemos in en ado analiza y que ienen que e con la cons ucción espe-
cí ica de géne o en cada una de las sociedades de o igen, de las que siguen sien-
do pa e.
Con nues a con ibución hemos p e endido mos a la complejidad que
implica el análisis de los p ocesos de cambio en las elaciones de géne o, que en
apa iencia pod ían pa ece iguales pa a odas las muje es inmig an es.
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19. Té minos empleados en la República Dominicana pa a e e i se a las muje es que se dedi-
can a la p os i ución.
20. Pa cela de ie a.
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