Presentación
Abstract
Ribas-Mateos, Natalia
Full text
El objetivo central de esta presentación es el de construir un escenario general sobre el que se ubiquen los trabajos integrantes de este número monográfico en torno a la importancia actual de la inmigración femenina en el sur de Europa (Portugal, España, Italia y Grecia). La construcción de este escenario es básicamente fruto de las reflexiones de los artículos que presentan los distintos autores. Mientras que los artículos están agrupados por países, en esta presentación los artículos han sido trabajados de forma transversal por temas. En primer lugar, cabe señalar que este material trata la cuestión de las migraciones femeninas abarcando investigaciones en curso en los países del sur de Europa. Con la finalidad de intentar ofrecer un panorama completo, se han coordinado investigadoras e investigadores que cuentan ya con una trayectoria de trabajo en este ámbito y que a su vez representan instituciones muy variadas. En segundo lugar, y también en relación con la selección de autores, hay que destacar la doble naturaleza de las colaboraciones: por una parte, la contribución de estudiosos más consolidados, y por otra, de la de un buen número de jóvenes investigadoras. En tercer lugar, además de por su espíritu interdisciplinar e intergeneracional, estas contribuciones se caracterizan por no limitarse al ámbito meramente universitario. Este monográfico recoge igualmente las aportaciones de personas que se dedican a proyectos de gestión comunitaria, como es el caso de Francesco Carchedi, o de personas con una gran tradición dentro del asociacionismo de mujeres inmigrantes, como es el caso de Remei Sipi. El contexto de partida es el cambio social acaecido en la Europa del sur en los últimos años, especialmente en relación con las transformaciones socioeconómicas relacionadas con el postfordismo, así como en relación con el replanteamiento del Estado de bienestar desde una perspectiva de género. Por otra parte, estos cambios también se vinculan a los contextos de las migraciones globales, a través de su interdependencia con las transformaciones socioeconómicas de los países exportadores de mano de obra. En último término, se pretende esbozar aquí un posible modelo para la región, a pesar de las divergencias presentes en los contextos históricos y en las diferenciaciones Papers. 60, 2000 13-34 Presentación Papers 60 013-034 29/6/00 11:24 Página 13
regionales y urbanas. Este escenario estará básicamente articulado a partir del caso de España, no porque represente el caso más singular de todos sino porque este monográfico se basa primordialmente en investigaciones realizadas en este país.1 1. Cambio social en el sur de Europa En 1979, hace ya más de veinte años, el número 11 de PAPERS se centró en el «Cambio social en la Europa mediterránea», en que se analizaban los diversos procesos que englobaba un cambio social sin precedentes y que acaecieron durante los años sesenta y setenta —especialmente en Portugal, España e Italia—, tales como urbanización, industrialización, cambios en la estructura social, migraciones, además de otros cambios relacionados con las elecciones políticas, las élites, las profesiones y los procesos de desviación social. Las migraciones económicas se han transformado sustancialmente desde esa época. Aparece hoy un escenario muy distinto del de las migraciones europeas de los años cincuenta y sesenta, cuando los países de la Europa del sur ofrecían fuerza de trabajo migrante a sus vecinos europeos más avanzados económicamente. Los tiempos han cambiado, muchos contextos emisores pasan a ser contextos receptores de mano de obra agrícola; los contextos industriales, receptores de migraciones interiores, se vuelven ahora receptores de las migraciones globales en el mundo de los servicios. Las migraciones han cambiado mucho y muy velozmente. Así, Solé distingue el corte en el tiempo al reflejar cómo, en el caso catalán, los inmigrantes procedentes sobre todo del sur de España se integraban en contextos de recepción totalmente dispares respecto a los actuales (como podría también evidenciarse a través de las emigraciones italianas, desde el Mezzogiorno hacia los grandes centros industriales del norte). Entre esas diferencias clave sobre las que pivotan los contrastes «antes y después» del contexto de recepción podemos citar: a) la inserción de los inmigrantes en una economía expansiva o recesiva, b) la ocupación en un sector preponderantemente industrial o de servicios, y c) la posesión de la ciudadanía española, que condiciona el proceso de la integración sociocultural (el de los inmigrantes interiores de los años sesenta en contraste con el de los inmigrantes extracomunitarios en la actualidad). En las últimas décadas, se ha puesto en duda que el mapa histórico de los países se estructure a partir de una división bimembre —desarrollo y subdesarrollo— y tiende a creerse que es a partir de una división tridimensional: el núcleo, la semiperiferia (analizada sobre todo por los sociólogos portugueses) y la periferia. Esto vendría a significar que si el mapa histórico general del sur de Europa es distinto respecto al de la Europa central y del norte, también en 14 Papers 60, 2000 Presentación 1. Por esa misma razón y a pesar de ser un número pensado para un alcance internacional, la lengua utilizada mayoritariamente es el castellano. El resto de los artículos está en inglés (para los artículos ingleses, italianos, griegos y portugueses), y en un caso en italiano (que no pudimos finalmente traducir al castellano). Papers 60 013-034 29/6/00 11:24 Página 14
el caso de las migraciones europeas nuestro mapa del sur se estructuraría de forma diversa. Incluso si con la europeización las puertas se cierran, la Europa meridional parece representar el lugar donde las fronteras del espacio Schengen son más permeables. En las costas griegas y en las regiones sureñas de Italia y España se localizan los tres porticones principales que aíslan a los países de la ribera sur y a los países del este. En líneas generales, estas puertas pueden ser más permeables que otras, pero acaban por reforzar muy bien las medidas de orden público y seguridad nacional en el tratamiento de la inmigración extranjera. Imaginando aquí los dos extremos de la región de la cuenca mediterránea europea, no podemos olvidar las imágenes de las muertes semanales en los catorce kilómetros de mar que separan las costas andaluzas de las del norte de Marruecos, así como las muertes provocadas por las minas antipersonas en las zonas colindantes al río Evros, que separa la frontera tracia de Grecia con Turquía. Junto a este fuerte papel fronterizo derivado del proceso de integración europea, se entiende, además, que la interacción entre los factores económicos, los relacionados con el mercado de trabajo, así como los factores sociológicos, son clave para comprender la naturaleza de los «nuevos» flujos de inmigración en la Europa del sur, que descuellan su fuertemente diferenciada dimensión de género. En los últimos años, se asiste a un importante incremento de la inmigración de mujeres extracomunitarias, sobre todo en el sector de servicios de los mercados locales de las grandes ciudades como Atenas, Tesalónica, Roma, Milán, Turín, Madrid, Barcelona y Lisboa. Son muchas las aportaciones del monográfico que se refieren a un proyecto diferenciado de las mujeres inmigrantes en relación con los proyectos migratorios de los hombres. Así lo destaca Izquierdo, a partir de un proyecto fundamentalmente distinto, explicitado a partir de unos motivos a la emigración profundamente desemejantes. Al igual que lo subraya Juliano2 a través de un interesante ejemplo cuando menciona que, en el caso de los indianos, el triunfo del varón se plasmaba en un ascenso socioeconómico, y en cambio, no se esperaba de las mujeres «una casa de indianas», ya que éstas, con su retorno al país de origen, no tenían nada que demostrar. En líneas generales, a través de los trabajos que aquí se presentan, se deduce que existen no sólo procesos específicos estructuradores de la oferta de mano de obra,3sino también procesos específicos de demanda en la selección de la inmigración en función del color del género. A sabiendas de estos cambios, hasta la fecha, la mayoría de las investigaciones se refieren a las migraciones desde la concepción de un proyecto masculino que ciega las divisiones de género. Presentación Papers 60, 2000 15 2. A diferencia del resto de los artículos, el de Dolores Juliano corresponde a una transcripción de una entrevista realizada por Kàtia Lurbe. 3. Véase aquellos artículos que hacen referencia a los países de origen, sobre todo acentuando cómo la globalización se ha traducido en los países del sur en una movilidad femenina más intensa. Papers 60 013-034 29/6/00 11:24 Página 15
A pesar de que el fenómeno de la feminización de la migración internacional se comprende a partir de las «expulsiones» de las mujeres (desde los contextos de origen), para la mayoría de los autores los factores explicativos deben ubicarse principalmente en la naturaleza de los contextos de llegada. Yendo más lejos, según apuntan King y Zontini, lo que frecuentemente refleja la oferta internacional de mano de obra es la cínica manipulación de las estructuras patriarcales por parte del mercado global.4 Asimismo, muchas veces se atisba, en el sur de Europa, la otra cara de la internacionalización; la otra cara de la moneda, representada por los extranjeros cualificados, especialmente a través de la contratación de extranjeros en las grandes multinacionales. Esta polarización de los trabajos de los extranjeros ha sido ampliamente detallada en otros lugares para el caso de Portugal (a través de los estudios de María Baganha y Jorge Malheiros) así como para el caso de España (a través de los trabajos de Àngels Pascual). En el contexto de las migraciones cualificadas intraeuropeas, los resultados del estudio de Perista sobre las migrantes en Portugal saca a la luz la persistencia de patrones familiares que se explican a partir de las razones laborales promotoras de la emigración del varón. Dichos resultados muestran igualmente la variación de trayectorias de las mujeres en términos de clase social, nivel educativo, estatus familiar y país de origen y de destino de las migraciones. Estas variaciones influyen de forma diferenciada en sus experiencias migratorias, sobre todo respecto a sus carreras profesionales y autonomía personal. Las entrevistas realizadas por Perista están conectadas con la historia migratoria, sus experiencias del proceso migratorio y su impacto en las redes de cuidados familiares/ informales, carrera profesional y autonomía financiera, y calidad general de vida (incluyendo la experiencia de los sistemas de bienestar). En general, para estas mujeres la principal causa para la emigración estaba relacionada con las decisiones de sus cónyuges. Esto ha acabado por provocar procesos de descualificación entre las mujeres.5Yendo más lejos, la fractura en la trayectoria profesional de las mujeres, como resultado de la migración, del matrimonio y de las responsabilidades de los cuidados de la prole, deja a muchas mujeres en los márgenes del desempleo. Dentro de las trayectorias de las mujeres entrevistadas por Perista, podemos distinguir dos grupos: esposas y autónomas. Para las esposas de los hombres de las multinacionales, las expectativas de proyectos individuales suelen decaer; para las mujeres que han emigrado de forma autónoma, las perspectivas tienden a ser mejores, aunque también les afecten los proyectos familiares. 16 Papers 60, 2000 Presentación 4. Se refieren más concretamente a las estructuras familiares en los países de origen, los traficantes de personas y las prácticas sociales y de empleo de tipo patriarcal en las regiones de destino, como en el caso del sur de Europa. 5. Para Perista, la decisión migratoria de una unidad familiar puede parecer como «racional» según un limitado análisis coste-beneficios de ingresos familiares agregados, pero supone en realidad un coste de mayor dependencia y de pérdida de autonomía personal para la mujer que para el varón. Papers 60 013-034 29/6/00 11:24 Página 16
2. Género y migración: más allá del homo oeconomicus El concepto de homo oeconomicus tan utilizado en los orígenes de las ciencias sociales y con el que se reconoce principalmente la conducta competitiva y acumulativa de los individuos, ha sido frecuentemente traspuesto a las teorías explicativas que buscaban las razones migratorias en contextos de «atracción y expulsión» (el clásico push-pull análisis). Como reacción al predominio de este enfoque, se han valorado fenómenos socioeconómicos previamente ignorados o infravalorados por los científicos sociales en el estudio de las migraciones. Entre ellos se destacan fenómenos tales como las actividades informales, el papel económico de la familia, la variedad de las estrategias laborales de ésta y la construcción de redes étnicas con un fuerte papel económico transnacional. Hoy en día, tenemos ya constancia de que el estudio de las redes migratorias pone en evidencia la diversidad de las estrategias familiares y comunitarias de las mujeres así como la complejidad de las divisiones de género. Las migraciones, vistas desde este ángulo, se fundamentan en las estrategias de las unidades domésticas en las que interactúan tanto los miembros migrantes como los no migrantes; los que se marchan y los que permanecen. Para comprender la naturaleza de estas «nuevas migraciones», King y Zontini destacan un doble nivel de análisis: macroeconómico y microeconómico. En el nivel macroeconómico, las estructuras internas de la economía de la Europa del sur hacen referencia a un mercado muy flexible y altamente informalizado. No obstante, si hablamos de un mercado dual en los términos de Piore, debemos añadir la existencia de submercados fraccionados en función de la territorialidad, el sector económico, el tipo de trabajo y el género. El rasgo básico de la omnipresente informalidad de los mercados de estos países ha sido analizado ampliamente en otras ocasiones: Mingione para el caso italiano y Miguélez para el caso español. Pero, tal como sucede con la bibliografía norteamericana (especialmente desde la sociología económica), esta informalidad ha sido también considerada como el gran elemento de atracción para los trabajadores extranjeros, como lo han podido comprobar muchos autores en los últimos años: Reyneri (para el caso italiano), Solé (para el caso español), Baganha (para el caso portugués) y Papantoniou (para el caso griego). En el nivel microeconómico, King y Zontini distinguen dos tipos de nichos laborales: el servicio doméstico y el trabajo sexual. A partir de esta doble oferta laboral abordaremos también el epígrafe de la «doble identificación de los nichos laborales» (el número 4 de esta presentación). Muchos autores del monográfico coinciden en insistir sobre la preponderancia del doble nicho. Lo advierten igualmente Gregorio y Ramírez poniendo el énfasis en una inserción laboral relacionada con la posición de género, la clase social, los estereotipos culturales y la extranjería. El conjunto de autores relacionan estos nichos con la fuerte expansión del sector servicios, especialmente en el área de los servicios domésticos y personales; empleos que nos remiten claramente a relaciones de subordinación en los que la interacción de las relaciones de clase social, género y etnia se presentan de forma más acentuada. Asimismo, la naturaleza de dichos Presentación Papers 60, 2000 17 Papers 60 013-034 29/6/00 11:24 Página 17
nichos se vincula con las tareas más típicamente «femeninas»: el cuidado de las casas, el cuidado de las personas y la prostitución. En último término, los autores nos explican con diversos ejemplos que a las recién llegadas les toca esconder las contradicciones del patriarcado en los contextos de recepción. Estas mujeres cumplen una función específica en estos contextos: liberar a las mujeres autóctonas del trabajo reproductivo del hogar para que puedan producir en otros lugares fuera de la casa, debido, entre otras razones, a las cambiantes necesidades de consumo y de estilo de vida de las familias de clase media baja, presionadas éstas por un complejo uso del tiempo en las grandes ciudades. Esta función se concibe desde dos tipos de demanda: por un lado, desde el incremento de la tasa de actividad laboral de las mujeres casadas de las clases medias urbanas, y por el otro, desde la reproducción de la servidumbre como símbolo de estatus. La mujer inmigrante cede igualmente su tiempo de reproducción para que las mujeres autóctonas puedan conciliar su tiempo de producción y reproducción. De este modo, en el caso de habitar la mujer en la residencia del empleador, ésta deja frecuentemente a sus hijos a cargo de los miembros de la familia que permanecen en el país de procedencia. Se constatan, además, variaciones en las formas de reproducción según colectivos. Según los datos de Izquierdo, peruanas y dominicanas en España aparecen cargadas de hijos y a la vez son las que los tienen más lejos. Ello se debe a la inexistencia de una estructura y servicio de sostén a la familia, tanto para los autóctonos como para los extranjeros. De nuevo, y en la línea también de Filippo y Pugliese, se registra un déficit en el sistema de bienestar en los países del sur de Europa, asociado a la falta de infraestructuras de servicios específicos para las familias. King y Zontini se refieren para el caso italiano a una «inmigración basada en divisiones de género», que responde a las necesidades en el ámbito de la esfera doméstica y de la solidaridad familiar, fuertemente apoyada a su vez por organizaciones de tipo católico. Esta ligazón católica se constata también, por parte de Escrivá, en la emigración peruana en Barcelona,6y por parte de Filippo y Pugliese, para el caso italiano, especialmente en las contrataciones de mujeres filipinas y peruanas. Estos últimos destacan que dichas organizaciones han tenido un papel importante en ese tipo de contratación, ya que han reclutado a mujeres procedentes de «países católicos» para el servicio doméstico, con lo que se reproduce, de este modo, una ideología clásica del papel de la mujer típica del modelo católico de familia (y del cristianismo ortodoxo): las mujeres como cuidadoras, ayudantas, limpiadoras. Gregorio y Ramírez consideran, asimismo, que este efecto de llamada a las mujeres cuidadoras es clave para evidenciar la aparentemente encubierta ideología del género, desde la división del trabajo (productivo y reproductivo) y desde la base de la estructura de parentesco (rol de madre y esposa). 18 Papers 60, 2000 Presentación 6. Este papel mediador de la oferta y la demanda por parte de instituciones de corte católico asume además nuevas demandas, el cuidado de ancianos, y nuevos colectivos, como ocurre con las mujeres ecuatorianas en Barcelona. Papers 60 013-034 29/6/00 11:24 Página 18
En este sentido, son muchos los autores del monográfico que se refieren a la relación entre género, «raza» y clase social en el seno de las relaciones de desequilibrio entre países desarrollados y países subdesarrollados, particularmente evidente en el contexto de los cambios acaecidos en la Europa del sur. En extrema oposición a esta Europa sureña, es curioso ver que en los países escandinavos las domésticas internas prácticamente han desaparecido. ¿Por qué están presentes en los países de la Europa del sur? En oposición a las necesidades de la demanda en los países escandinavos, en nuestra región no hemos presenciado una transferencia del ámbito privado a la responsabilidad pública de los cuidados de las familias (como son la extensión de las guarderías públicas, los permisos parentales y otras medidas de conciliación del tiempo de producción y reproducción) tan característicos de estos women-friendly states. Esto tiene mucho que ver con que en esos países del norte no aparezca ya la figura de la «empleada doméstica interna». No obstante, en otros países con un importante desarrollo del Estado de bienestar, como en el caso holandés, no existe una demanda de trabajadoras domésticas extracomunitarias porque dicho sector está sobre todo copado por au-pairs oficiales. 3. ¿A la búsqueda de un modelo de inmigración? En líneas generales, la rapidez de los cambios, así como la inexperiencia en materia de inmigración extranjera, ha cogido por sorpresa a los países de la Europa mediterránea. A ello debe añadirse la profunda contradicción existente entre las políticas de control de los flujos y las políticas de integración social, vinculadas a nuevas concepciones del Estado de bienestar.7 En primer lugar, junto con las políticas de entrada restrictiva, las casi inexistentes políticas de integración social en esos cuatro países son un referente obligado para comprender el fenómeno desde su vertiente sociológica. Tomemos como muestra la política de contingentes puesta en marcha en algunos países como España. El mal funcionamiento de los contingentes ilustra una de las más claras expresiones de la falta de adecuación de unas políticas de inmigración en sentido amplio. En segundo lugar, debemos señalar las políticas relativas a la reestructuración del Estado de bienestar en clave de género —como veremos en el epígrafe 5—. En tercer lugar, en la definición del modelo que hay que estudiar entran especialmente en juego las nociones subyacentes a las características y los procesos de los inmigrantes que encierran unas políticas concebidas para un «grupo aparte». El eje del análisis que posibilite ver cómo se conjugan dichas políticas son las legislaciones nacionales de extranjería. Así por ejemplo, la legislación española ofrece a las mujeres inmigrantes dos posibilidades de entrada al país: a partir de la reagrupación familiar, considerándose en este caso como migranPresentación Papers 60, 2000 19 7. Me refiero concretamente a la reformulación de los servicios sociales y a la introducción del concepto de interculturalidad, tal como se desarrolla en el epígrafe 7 de esta presentación. Papers 60 013-034 29/6/00 11:24 Página 19
te no-productiva respecto a su cónyuge productivo, o bien a partir del sistema de cuotas en el servicio doméstico, sector caracterizado por las ausencias de contrato de trabajo y, por tanto, de beneficios sociales. Según Bedoya, de la ley puede extraerse que el legislador sólo se preocupa por la legislación relativa a la reagrupación familiar, a partir del concepto de familia nuclear y de los niños, ya que a estas mujeres se las «intuye» unidas tanto a la una como alos otros. A ello debe sumársele la imagen estereotipada de las mujeres inmigrantes, construida basándose en su «capacidad reproductora» y en sus supuestas características como «dependiente y analfabeta, y perdida en otros casos» (imagen que nos ayuda igualmente a deconstruir los datos de Izquierdo de acuerdo con el perfil de los indocumentados). La reagrupación familiar es considerada el mecanismo legal por excelencia para la estabilidad y la integración de los extranjeros y las extranjeras establecidos en un país de acogida de manera más o menos estable. Sin embargo, la posibilidad de adquisición por parte de la persona extranjera de un permiso de residencia independiente del cónyuge cuando su primer permiso de residencia tuvo como presupuesto legal la reagrupación familiar. Ésta fue una novedad introducida en el reglamento de 1996, diez años después de la aplicación de la ley de extranjería vigente en España hasta febrero del 2000. De este modo, las mujeres en tanto que extranjeras padecen una mayor discriminación como consecuencia de estereotipos desvalorizantes arraigados en la sociedad de acogida por un lado, y en las severas normas sobre la reagrupación familiar, por el otro. Y no son sólo estos aspectos jurídicos los que llaman la atención. La materia legislativa se complica cuando se ponen de relieve los conflictos culturales, de los que se presupone un choque entre, por una parte, la declaración universal de derechos humanos y, por la otra, la especificidad de la tradición cultural o religiosa de los extranjeros no comunitarios y de sus descendientes. El crimen organizado a escala internacional es una cara más de la globalización. Como consecuencia de las políticas restrictivas de control de flujos y cierre de fronteras, Carchedi apunta que la finalidad de las políticas de inmigración ha sido y continúa siendo la expresión de políticas de frontera; lo que viene a significar que su objetivo central es intentar frenar o por lo menos filtrar los flujos migratorios a partir de la base de la cláusula de no entrada. En este sentido, es interesante añadir que el cierre ha provocado fuertes situaciones de desprotección para aquellos más vulnerables en las actividades de las redes de tráfico, y ha puesto al descubierto el aumento de la presencia de menores (constatado, por ejemplo, en un aumento estadístico progresivo en las entradas clandestinas a Algeciras en los últimos años) y de mujeres. El autor sitúa el tema de la prostitución de mujeres extranjeras en el cierre de fronteras en Europa. En el caso italiano, se presentan curiosas coincidencias, como la situación de guerra en la ex Yugoslavia y la Ley Martelli de extranjería. En relación con las aportaciones estadísticas, debemos reseñar aquí la labor de Izquierdo, que ha enriquecido la interpretación de los datos españoles que rompen constantemente con los estereotipos más básicos. Su análisis evidencia 20 Papers 60, 2000 Presentación Papers 60 013-034 29/6/00 11:24 Página 20
un proyecto migratorio diferenciado por género además de por nacionalidad. Cada corriente migratoria se distingue por su particular dinámica demográfica; las características sociodemográficas de las mujeres migrantes y la procedencia de los flujos ilumina dichas variaciones. Además, estos proyectos se modulan a su vez según la naturaleza de las políticas migratorias (período prelegal, antes de 1985, período prepolítico, con la entrada en vigor de la proposición no de ley de 1991, y el período político, después de la gran regularización de 1991). El trabajo de Domingo y Brancós intenta paliar el efecto de la gran visibilidad social, por un lado, y el de la gran borrosidad estadística, por el otro, de la inmigración femenina. Los autores analizan los datos a escala provincial (Estadística de Población anexa al Padrón de 1996) sobre la base de la población femenina de nacionalidad extranjera en la provincia de Barcelona, y ponen de relieve que casi la mitad de los 609.813 residentes de nacionalidad extranjera pertenecían a algún país europeo. Fenómeno al que apunta también Perista muy acertadamente en Portugal, y en el que se descubre la invisibilidad pública de los españoles cualificados que han huido al país vecino ante un mercado saturado en origen. Una característica importante de la distribución territorial de las mujeres de nacionalidad extranjera es su marcada concentración en un mismo municipio (ver mapa 1 de Domingo y Brancós). Los municipios con mayor número de habitantes y en general aquéllos situados en la región metropolitana de Barcelona son los que ejercen una mayor atracción sobre la población femenina extranjera, como sucede con otras ciudades de la Europa mediterránea, como Atenas, Lisboa, Madrid o Roma. En cuanto a la revisión de los estereotipos por parte de estos autores, éstos muestran, en primer lugar, que las mujeres marroquíes son las que presentan tasas más altas de ocupación; en segundo lugar, señalan la equivocación de hablar normalmente de mujeres de países en vías de desarrollo, como de dominicanas y filipinas, cuando éstas son muy pocas. En otras palabras, se destaca de nuevo que el prejuicio, más que los datos, explica los factores que han intervenido en la construcción social de la mujer inmigrante. 4. La identificación de los dos nichos laborales La transformación socioeconómica de la Europa del sur respecto a las estructuras postfordistas (terciarización, flexibilización e informalización del mercado afectando sobre todo a jóvenes y mujeres) ha ido muy de la mano de las cronologías migratorias. Como indica Parella citando a Torns, «la imagen del obrero fordista-taylorista desaparece y va siendo substituida por un empleado de los servicios […], ese empleado es en su mayoría empleada, que dado el cambio de género, siempre tiene peores salarios y peores condiciones de trabajo». La identificación de los dos nichos laborales responde muy bien al rol de la presencia de la inmigración femenina. El análisis de esta presencia nos aporta básicamente una imagen aumentada de las formas más o menos ocultas de las Presentación Papers 60, 2000 21 Papers 60 013-034 29/6/00 11:24 Página 21
análisis del servicio doméstico es que, a partir de éste, se ponen de manifiesto las grandes diferencias que existen en Marruecos entre los grupos sociales. Las niñas que allí trabajan en casas son muy pobres, y el trabajo femenino en la casa se alzaría como un criterio de estratificación social. Los estudios de Ramírez aportan un dato novedoso. Al contrario que en la emigración hacia Europa del norte y central, las mujeres marroquíes comienzan a emigrar a España desde casi el principio de la salida de los flujos del lugar de origen, a la vez que los hombres, sin tener que esperar a procesos de reagrupación familiar para asentarse en el país de inmigración. En la emigración se revela, además, una gran diferencia entre las mujeres que aún no tienen una familia, las solteras, y las que sí contribuyen al mantenimiento de su propia familia: esposo y/o prole. El objetivo de Gregorio y Ramírez es el de contrastar el cambio de los roles de género teniendo en cuenta las transformaciones que experimentan las mujeres dominicanas y marroquíes tras su emigración a España. Así, recalcan que, para las dominicanas, las remesas suponen una contribución básica al coste mensual de la canasta familiar básica en el país de origen. En cambio, entre las marroquíes, no existe el grado de responsabilidad con la familia en origen que se encuentra entre las mujeres dominicanas. No es habitual, como sí lo es en el caso de la inmigración dominicana, que las mujeres marroquíes dejen al marido y a los hijos en origen. En el caso de la marroquí, la responsabilidad es compartida; no es la inmigrante la única responsable del grupo. Para las dominicanas, la diferencia es más en cuanto al ingreso que al hecho de trabajar fuera. En el caso de las marroquíes, el trabajo en el servicio doméstico externo en la sociedad de inmigración parece haberse desposeído de todos los elementos negativos de diferencia de clase, que eran claves en la relación laboral entre empleador y empleada en Marruecos. Respecto al colectivo peruano en Barcelona, es interesante ver que el cambio que experimentan las mujeres radica esencialmente en que el proyecto migratorio pasa de ser un proyecto temporal a ser permanente, y acaba, pues, en la perpetuación y etnización del servicio doméstico, plasmado por segmentos laborales etnificados y sexualmente diferenciados. Asimismo, Escrivá descubre que la posición y el rol de las mujeres dentro de la familia es un determinante crítico de la emigración femenina, ya que descompone la dinámica intrafamiliar, jerárquica en términos de sexo y edad. Los cambios que comporta la emigración para las mujeres tienen que comprenderse desde el tipo de emigración femenina y desde el análisis del país de origen. Así, por ejemplo, las mujeres que dejan a sus familias atrás (lo que Oso denominaría las «mujeres jefas de hogar») pueden provocar cambios importantes en las relaciones de género. Con frecuencia, las mujeres pueden dirigir las decisiones familiares desde el extranjero. En este sentido, la actividad de las mujeres inmigrantes en los países de la Europa meridional se convierte en parte de un proceso de transformación estructural de los países en desarrollo, que acaba por remodelar cambios que están operando globalmente y que nos remite a la reinvención de los ejes de las relaciones de género. 28 Papers 60, 2000 Presentación Papers 60 013-034 29/6/00 11:24 Página 28
7. Ideando nuevos servicios sociales La transformación socioeconómica de la Europa del sur en cuanto a estructuras postfordistas ha coincidido con la reestructuración del sistema de bienestar y el desarrollo del tercer sector como proveedor de servicios sociales. En ese sentido, las organizaciones voluntarias del tercer sector, especialmente las católicas (como ya mencionamos), han asumido en Italia un rol central teniendo en cuenta las respuestas anticipadoras a las varias necesidades sociales, especialmente respecto a los grupos marginales. A partir del análisis de las dinámicas locales, Caponio, Nielsen y Ribas toman la ilustración de Turín para reflejar cómo los servicios sociales para inmigrantes reproducen las dinámicas generales de las políticas locales. Turín, considerada pionera en políticas sociales para inmigrantes, ha atravesado ya diferentes fases en el desarrollo de ese tipo de servicios: a) la política de emergencia, hasta 1990, b) la creación de una red de servicios específicos basados en la interacción entre el ayuntamiento y el tercer sector entre 1990 y 1995, y c) el período de consolidación, a partir de 1995. La colaboración entre el sector público y el privado en temas específicos ha favorecido la introducción de la innovación en política social, especialmente a partir de la contratación de mediadores culturales. Carchedi pone de manifiesto esta colaboración público-privado en el caso de otras ciudades italianas, donde se constata la presencia de organizaciones no gubernamentales que intervienen en el sector y fomentan la esperanza entre las mujeres de abandonar el circuito de la prostitución. No obstante, el mix privado-público que parece haber tenido éxito a la hora de dar respuesta a distintas necesidades sociales todavía parece insatisfactorio en cuanto al tema de la participación de los inmigrantes, ya que los actores principales son en su mayoría italianos, con la excepción de unos cuantos extranjeros altamente cualificados con ciudadanía italiana (principalmente mediadores culturales). De todos modos, el mix público-privado como útil de análisis de los recursos para mujeres inmigrantes es más complejo de lo que uno aparentemente ve. Las redes informales, los parientes y las diferentes iglesias y comunidades a las que pertenecen aseguran la circulación de puestos de trabajo y la información «de boca en boca», método que corresponde a la expresión italiana de passa parola. Todos estos ingredientes activan un abanico bastate amplio y entrelazado de canales de negociación en la obtención de servicios sociales. Ribas, Alarcón, Parella y Gibert van más allá de los servicios establecidos que se ofrecen a las mujeres y examinan críticamente los cursos de formación que se diseñan para las mujeres inmigrantes en la ciudad de Barcelona, en el marco de las políticas dirigidas a los colectivos con baja tasa de empleabilidad. Este trabajo pone en evidencia que los estereotipos vuelven a estar de nuevo presentes en el diseño de los cursos disgregando a los diferentes grupos de mujeres de una forma un tanto tópica. En este trabajo se retrata, como indicaría Juliano, que tendemos a pensar que lo que les conviene generalmente a las mujeres inmigrantes es lo que nosotros pensamos que les conviene. De ahí que Juliano crea necesario aclarar cuestiones del tipo de: ¿cuáles son nuestros estereotipos hacia ellas?, y ¿en qué forma las mujeres inmigrantes estructuran su propio mapa de la ciudad? Presentación Papers 60, 2000 29 Papers 60 013-034 29/6/00 11:24 Página 29
Aparte del empuje del asociacionismo en temas de inmigración entre la población autóctona (aunque es más débil en el caso griego), el asociacionismo de las mujeres inmigrantes se presenta como el espacio clave en el que se permite fomentar y potenciar la solidaridad. Así nos lo muestra Sipi para el caso barcelonés, en el que distingue dos etapas principales: a) en la década de los setenta, era la época del papel invisible, donde sólo se compartían los duelos, y b) a finales de la década de los ochenta y principios de los noventa se inician ya las reivindicaciones legales (ley de extranjería), las manifestaciones culturales y las colaboraciones de las instituciones gubernamentales con las organizaciones no gubernamentales. Diez años después de las I Jornadas sobre las Mujeres Inmigrantes. Las Mujeres Inmigradas Desafían su Invisibilidad, Sipi, con una mirada retrospectiva, considera ya que las mujeres son ahora unas verdaderas mediadoras en la inmigración, unas incansables creadoras de estrategias de convivencia. Albuquerque, por su parte, analiza el asociacionismo desde la fuerte implantación en Lisboa de una joven generación lusoafricana que habita en los barrios más degradados del área metropolitana lisboeta. Para ello, comienza destacando las actividades culturales aparecidas a partir de 1994 con ediciones de música rap. La acción cultural rap favoreció la construcción de un discurso político, «Diferentes entre iguales», que se convirtió en lema dominante entre las mentes de los jóvenes lusoafricanos. La «negrura» se usó entre los jóvenes líderes asociativos como un símbolo organizativo que llevaba a los jóvenes lusoafricanos a unirse en una lucha común por una ciudadanía efectiva. Más que crear un distanciamiento entre los negros y los blancos, representa el símbolo de una estrategia para motivar la movilización política de los jóvenes lusoafricanos. El símbolo está relacionado con la «negrura»; su función es concienciar sobre una situación de exclusión social y rememorar la historia del colonialismo al revalorizar la resistencia activa por parte de los países africanos. Poco peso tienen las mujeres en el fomento del espíritu asociativo. La tradición y la educación transmiten que las mujeres tienen el deber de ayudar, cuidar y ser responsables de los demás. Las mujeres africanas son normalmente percibidas como las guardianas del hogar porque los hombres están muchas veces ausentes (por ejemplo, debido a la emigración), y son ellas las que tienen la responsabilidad de alimentar y educar a los niños. En contraposición a este rol privado, el rol público en las asociaciones está principalmente adjudicado a los hombres. Las mujeres que se implican en la vida asociativa se dedican especialmente a la gestión de las guarderías de dichas asociaciones. Según Albuquerque, la participación de jóvenes mujeres lusoafricanas sintetiza una estrategia de doble emancipación: mujer y negro-africana. 8. La compleja lucha contra los estereotipos Si desde la antropología clásica se había intentado destacar la idea del Mediterráneo como un mosaico de culturas basado al mismo tiempo en la idea de unidad (el concepto del honor y la persistencia de una estructura de paren30 Papers 60, 2000 Presentación Papers 60 013-034 29/6/00 11:24 Página 30
tesco común así como la cuna de las religiones monoteístas), parece que en cierta forma los debates se abren hoy sobre nuevas cuestiones. La primera fractura en ese Mediterráneo es la manera estereotipada en la que nos miramos los unos a los otros. Es decir, la pretensión que muchas veces se tiene en esta orilla del Mediterráneo de reducir a los de enfrente al exclusivo elemento religioso, en este caso, el islam, y, desde la otra orilla, la de reducir Occidente al materialismo, y nutrir, así, el discurso del islamismo político. Como indica Juliano, esa idea de los musulmanes como fanáticos, fundamentalistas, agresivos y discriminadores con respecto a las mujeres es bastante generalizada, y todos esos rasgos definitorios les son atribuidos globalmente, sin tener en cuenta que cualquier sistema religioso genera sus propios fanáticos. Así, también señala que la lectura distorsionada de la inmigración tiene más que ver con los conflictos internos dentro de la sociedad receptora que con el problema de la inmigración en sí misma. En razón de la amenaza que el islam significó para el orden cristiano entre los siglos VII y XVII, el mundo musulmán ocupa frente a aquél un puesto central, cualitativamente distinto del de las demás civilizaciones no europeas. Salvando las distancias cronológicas, es interesante ver que este componente ha sido muy importante para la construcción nacional de dos países del sur de Europa, España respecto a la historia del alAndalus, y Grecia respecto a la historia del imperio otomano. En el caso griego, Ribas ofrece la ilustración de Tracia, a través del peso de las relaciones internacionales y los intereses demográficos en la adopción de unas determinadas políticas de inmigración. El análisis de dos tipos de políticas, las relativas a las minorías y las destinadas a los inmigrantes pónticos, muestra la paradoja de la visión griega de la «diferencia». De este modo, en el caso griego, las políticas aplicadas a las diferentes comunidades desvelan las marcas de la nación griega, basadas en contenidos genealógicos, lingüísticos, culturales y religiosos, que acaban por consolidar la infranqueable exclusión de los extranjeros de la comunidad nacional. Muchas de las aportaciones de este monográfico se han centrado de algún modo en los estereotipos existentes en la realidad de la inmigración (Domingo y Brancós, Izquierdo, Ribas et al.), pero el artículo de Moualhi es el que los aborda directamente al examinar el estereotipo de la mujer árabo-musulmana, como representante de la quintaesencia de la alteridad. Para el análisis de estereotipos, se centra en la extensión de diversos tópicos: la sensación de que las referencias ético-religiosas son insalvables, que la religión es el origen de sus males (en vez de buscar las causas en la política de los Estados correspondientes y la herencia sociocultural patriarcal de sus sociedades), y la caricaturización del islam basándose en una serie de antecedentes históricos que llevan a la producción de un imaginario legitimado de esa dominación evitando aludir a los intereses materiales. Para ello, revisa cómo los falsos estereotipos sobre las mujeres árabo-musulmanas hacen mella tanto en las personas de orientación conservadora como en las de orientación progresista. Para romper con todos esos estereotipos, Moualhi observa que la discriminación por género en los países magrebíes está más relacionada con otros factores, Presentación Papers 60, 2000 31 Papers 60 013-034 29/6/00 11:24 Página 31
tales como el estatus de las mujeres en la legislación de la familia, la desigualdad de oportunidades entre sexos en los ámbitos laboral y educativo, y la fiscalización social de casi todo cuanto hacen las mujeres en el espacio público, factores que, de hecho, son importantes impulsores de la emigración femenina hacia Europa. 9. Europa del sur: la limitación de los elementos comunes En esta presentación nos hemos enfrentado a la dificultad de aproximarnos a unas pautas interpretativas que expliquen la diversidad y la continuidad de la inmigración femenina en la Europa del sur. Esta realidad es bien diferente de las migraciones intraeuropeas acaecidas durante los años cincuenta y sesenta, cuando los países de la Europa del sur eran todavía expulsores de emigración. Este escenario se caracteriza por una serie de elementos primordiales (con sus variantes por países y regiones), como son la heterogeneidad de origen de los flujos migratorios (especialmente para el caso italiano y español), el fuerte carácter feminizado de los flujos, el dinámico rol de la economía informal y una fuerte concentración del empleo de los inmigrantes en el sector terciario, así como una estructura segmentada de la demanda de trabajo.18 Las coincidentes cronologías de entrada de los flujos migratorios (acompañadas de la presencia de grandes bolsas de irregulares), las débiles políticas de inmigración (tanto de control como de integración),19 y la informalidad de ciertos trabajos típicamente femeninos, etc. podrían considerarse elementos comunes para todos esos contextos de recepción. No obstante, y ahí radica la dificultad, no todo tiene el mismo patrón. En primer lugar, los desequilibrios entre regiones pueden marcar estos elementos de discontinuidad. De este modo lo expresan Filippo y Pugliese para el caso italiano, con la clásica reproducción de contrastes entre el norte y el sur del país. Los frecuentes movimientos de entrada y salida confirman, incluso en los años noventa, la caracterización de las regiones como área de tránsito pero, asimismo, como áreas de asentamiento estable. En el sur de Italia parece presentarse un contexto de doble efecto. La relativa facilidad con la que los inmigrantes pueden vivir, encontrar alojamiento o procurarse un empleo precario y las dificultades que encuentran para una inserción real —sobre todo para los núcleos familiares— explican la llegada de trabajadores inmigrantes al sur de Italia, al mismo tiempo que su partida. En Nápoles, un componente significativo de los inmigrantes lo constituye el trabajo doméstico o la asistencia de diversas formas a las familias. Así, en esta ciudad, casi el 32 Papers 60, 2000 Presentación 18. En la Europa del sur, la situación de irregularidad de una gran parte de los inmigrantes extranjeros encaja muy bien con un tipo de empleo de bajo salario y altamente flexible. 19. Políticas de integración que ya habían fracasado en todos los países respecto a la población gitana. Debemos también añadir aquí, a grosso modo, las débiles políticas de bienestar en contraste con los países del norte de Europa. Papers 60 013-034 29/6/00 11:24 Página 32
70% de los inmigrantes se dedican a dicha actividad. Por otra parte, en las áreas periféricas y rurales de la región de Campania, los inmigrantes se insertan en el trabajo terciario descualificado, caracterizado por formas precarias y temporales, incluso jornaleras, ligadas al trabajo estacional en el sector agrícola, como en el caso de los albaneses en Grecia o los marroquíes en España. Esta situación ocupacional muy masculinizada determina un cuadro diferente, respecto a las áreas urbanas, en términos de nacionalidad presente, y de las características de la presencia extranjera. Son igualmente diversas las problemáticas en las que se incluye, por ejemplo, la incertidumbre exasperada de las condiciones del derecho y del estatus jurídico sujeta a la precariedad laboral así como de la forma casi siempre «en negro» de las prestaciones de trabajo. En fin, en las áreas rurales y periféricas se concentra una mayor presencia del componente irregular. En esta misma línea argumental, Solé pone en evidencia esas diferencias regionales, que son considerables en el análisis del contexto de recepción de los inmigrantes. En Cataluña, la lengua cobra protagonismo en el proceso de integración de los inmigrantes, no sólo por el carácter político de la reivindicación nacionalista, sino también por el valor instrumental que adquiere en un mercado laboral cada vez más terciarizado y en una sociedad progresivamente multiétnica y pluricultural. En segundo lugar, las desigualdades por género no son en todas partes parejas. Así nos lo muestran Perista, Catarino y Oso. Las mujeres portuguesas presentan un patrón específico de actividad en el contexto de la Unión Europea, ya que tienden a trabajar a tiempo completo y en una base continua a través de su vida, incluso después del nacimiento de sus hijos. En tercer lugar, los condicionantes históricos también son diversos, como lo expresa Albuquerque en Portugal, donde las facilidades de comunicación a través del uso de un lenguaje común y la proximidad cultural fueron factores de atracción para que los inmigrantes africanos eligieran Portugal. En contraste con otros países del sur, este proceso de asentamiento de las comunidades africanas fue temprano, empezó incluso durante la colonización. Todo esto marca también sus diferencias en las migraciones femeninas. Otros condicionantes históricos pueden igualmente subrayarse para el caso griego, como lo advierten Fakiolas, Maratou-Alipranti y Ribas. Antiguas comunidades y nuevas comunidades con ligazones históricas en Grecia, como los pónticos, adquieren especial relevancia en la construcción de las políticas de inmigración, situación que ningún otro país del sur de Europa comparte. 10. Agradecimientos Finalmente, este volumen sale a la luz gracias a que la pionera de estos estudios en España, Carlota Solé, tuvo la iniciativa de proponer este trabajo integrado, a lo que después se sumaría el entusiasmo y la paciencia de sus treinta y dos autores y el esfuerzo editorial de Carlos Alonso, Jordi Roig y el equipo del Servei de Publicacions de la UAB. En último lugar, resta señalar que pude conPresentación Papers 60, 2000 33 Papers 60 013-034 29/6/00 11:24 Página 33
seguir muchos de los contactos con investigadores en este tema a partir de mi trabajo en la Europa del sur (financiado por la Comisión Europea-TMR Programme, coordinado por MZES-Mannheim, y en España por Lluís Flaquer). A todos ellos, muchas gracias. Natalia Ribas Mateos Barcelona, 21 de mayo de 2000 34 Papers 60, 2000 Presentación Papers 60 013-034 29/6/00 11:24 Página 34