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Entre la vida cotidiana y las transformaciones del trabajo

Martin, Antonio; Miguelez Lobo, Faustino

Abstract

El artículo presenta la línea de investigación del Grupo de Esatudios sobre Trabajo y Vida cotidiana, en su contenido, proyección política y metodología pluridimensional. Se presentan algunos objetivos prioritarios de las investigaciones llevadas a cabo, tanto sus aspectos teóricos y metodológico-técnicos, como sus resultados. (Redacción).

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Entre la vida cotidiana y las transformaciones del trabajo Antonio Martín Artiles Fausto Miguélez Universitat Autònoma de Barcelona. Departament de Sociologia 08193 Bellaterra (Barcelona). Spain Resumen El artículo presenta la línea de investigación del Grupo de Esatudios sobre Trabajo y Vida cotidiana, en su contenido, proyección política y metodología pluridimensional. Se presentan algunos objetivos prioritarios de las investigaciones llevadas a cabo, tanto sus aspectos teóricos y metodológico-técnicos, como sus resultados. (Redacción) Abstract The article shows the research done by the Study Group on Labour and Everiday life, the content, political endeavour and pluridimensional methodology. Somo prior objectives of several pieces of research undertaken, then theoretical amb methodological aspects as well as their results. (Editors) Introducción El tema que presentamos se re f i e re a la línea de investigación sobre el trabajo que ha sido realizada por parte de un grupo (QU I T) de pro f e s o res, ayudantes y becarios del De p a r tamento de Sociología a lo largo de los últimos d i e z años. En ella han intervenido a veces personas de otros ámbitos de las ciencias sociales. La investigación del grupo ha tenido algunas características que quisiéramos re s a l t a r, porque probablemente la han condicionado. La primera tiene que ver con el contenido. Se ha tratado de investigar el trabajo en su proyección «hacia afuera», es decir, hacia lo que hemos llamado la vida cotidiana; el trabajo pro d u c t i vo no se puede entender si no es en relación con el trabajo doméstico y con las actividades e inactividades del no trabajo, lo que nos ha l l e vado siempre a hablar también de actitudes, va l o res y re p resentaciones. Se ha querido, por tanto, romper la sectorialización y la hiperespecialización que tradicionalmente ha caracterizado la investigación en ciencias sociales —quizá una de las razones de su esterilidad— y de vo l ver a una cierta globalización de los problemas, lo que, en principio, no debería impedir su concreción. Papers 59, 1999 85-98 La segunda característica tiene que ver con la proyección política de la i n vestigación. La preocupación no ha sido la de encontrar «recetas» para solucionar los problemas prácticos que nuestra sociedad tiene en el trabajo —paro , re p resentatividad, jerarquización, desigualdad—, sino partir de esos pro b l emas prácticos para buscar algún tipo de explicación que permitiera entenderlos mejor en su complejidad para luego poder actuar. Como no somos i n d i f e rentes a que se actúa de cualquier manera, hemos buscado determinado tipo de «clientes» y buscado posibles salidas a los problemas, salidas que no eran indiferentes. En tercer lugar, se ha hecho servir una metodología pluridimensional. Hemos entendido que las metodologías eran caminos y por tanto hemos utilizado todos los que estaban a nuestro alcance. Además, hemos querido experimentar otros, dedicando en bastantes de nuestras investigaciones tiempo, e s f u e rzo e imaginación a experimentar y aplicar nuevas propuestas metodológicas y nuevas técnicas de búsqueda y tratamiento de la información. En orden a sistematizar el tratamiento de la actividad investigadora en este campo, quisiéramos diferenciar una doble temática: por un lado, las transformaciones del trabajo y su re p e rcusión sobre las condiciones de vida, por otro , el trabajo entendido como relación social en sí. Esta distinción no necesariamente se ha traducido en investigaciones diferenciadas, a veces una misma i n vestigación ha abordado ambas problemáticas (además de otras de rango menor); a veces la investigación concreta se ha centrado sobre una de ellas. Con todo, indicaremos en cada una de las partes que se describen a continuación una serie de investigaciones concretas como más decantadas hacia una u otra temática. 1. Transformaciones del trabajo y condiciones de vida a. El objetivo general de esta temática de investigación El objetivo ha sido el de entender las transformaciones que están teniendo lugar en el trabajo y, con ello, dotarnos de algunos elementos de políticas re g uladoras o anticipadoras o correctoras de esas transformaciones. Ha sido ésta una temática vigente en la investigación desde que se sospecha que entra en grandes cambios un modelo altamente consolidado, el ford i s m o. La re f l e x i ó n s o b re la transformación se centra en el trabajo mismo (Pi o re, Sabel, 1990), en su condicionamiento de la actividad humana (Ba v erman, 1975) o en su re p e r - cusión sobre la identidad del ser social y, con ello, sobre la estructura social misma (Offe, 1990), por citar algunos de los clásicos al respecto. Nu e s t ro propósito ha sido entrar en el meollo de esa transformación, lo que nos podría permitir entenderla como el contexto que condiciona en buena p a rte —¿quizá hoy cada vez menos?— la acción de la persona como ser social, es decir, el tipo de interacción que realiza. Por eso las transformaciones del trabajo que hemos contemplado han tenido una triple dimensión. Por un lado, hemos estudiado los cambios en sí en la actividad humana que llamamos tra - 86 Papers 59, 1999 Antonio Martín Artiles; Fausto Miguélez bajo productivo: requisitos previos, actuación requerida, relaciones con la tecnología, posibilidades de traducción en unas o en otras condiciones de vida. A continuación hemos tenido en cuenta los contextos en los que se ha dado dicha transformación: el contexto político (intervención de la sociedad, a través de alguna forma de regulación), el contexto económico o las presiones del mercado (diversas según la amplitud geográfica del mismo), el contexto legal e institucional. En algún grado esos contextos son también los «recursos» de los que pueden echar mano los actores del trabajo, sea los individuales o los c o l e c t i vos. Por último, había que tener en cuenta las estrategias que pueden ser estrategias de actores sociales colectivos o bien de actores sociales individuales. En particular hay unos ejes de transformación del trabajo que tienen una c i e rta re l e vancia para cualquier observa d o r. Hay una transformación interna de la actividad en relación con las capacidades y la fuerza de trabajo re q u e r i d a ; aquí el gran cambio tiene que ver con la fuerte expansión de la llamada a c t i v i d a d de los serv i c i o s(a sabiendas de que esta misma terminología puede tener cada vez un significado menos preciso). ¿Presupone esta transformación menor alienación y más autonomía de la persona? ¿Se limita la importancia del tiempo de trabajo y de la actividad llamada trabajo productivo en la vida de las personas? Pero la transformación más visible es la quiebra de lo que muchos autores llaman la «norma social» del empleo. Es decir, hasta hace pocos años en las sociedades llamadas desarrolladas se asumía que la gente que así lo deseaba podía contar con un empleo estable, en un ámbito de actividad en el que se profesionalizaba, ocupándole eso una parte substancial de la jornada (trabajo a tiempo completo), la mayor parte de su vida adulta. Resulta que ahora hay personas que queriéndolo no encuentran empleo o cuando lo encuentran es esporádico, de pocas horas, cambiante. Es un fenómeno que afecta dire c t amente a muchas personas e indirectamente —es decir, a través de parientes o amigos— a muchas más. Esto puede estar teniendo consecuencias muy importantes sobre la vida cotidiana de la gente y, en térmìnos colectivos, sobre la cultura (va l o res, ideas, re p r esentaciones). Aquí entraría nuestro particular punto de vista. A lo largo de estos años hemos estado estudiando estas transformaciones en relación con una serie de factores que para nosotros no sólo son los factores explicativos, sino que en sí mismos confìguran una estructura de la sociedad bastante distinta de la de hace tres o cuatro décadas. En t re los mismos cabe referirse al factor político —democratización en nuestro país, entrada en la Unión Eu ropea—, re m e rcantilización —después de la «desmerc a n t i l i z a c i ó n » ( Polanyi, 1989) del período anterior—, lo que en analisis político se traduce por neoliberalismo; también a los cambios económicos (sobre todo, las transformaciones de la empresa —descentralización, multinacionalización— la desectorialización; también los culturales, en particular los cambios espectaculares en el consumo y en el tiempo de no trabajo; también, y sobre todo, las estrategias de los actores (corporativismo de los sindicatos y organizaciones del trabajo, e m p resarización de las relaciones laborales, individualización del significado En t re la vida cotidiana y las transformaciones del trabajo Papers 59, 1999 87 del trabajo); también las políticas de empleo: hacer frente a la crisis del empleo con la precarización del mismo como objetivo o bien hacerle frente con un «refortalecimiento» de la norma social del empleo. b. Puntos de vista teóricos más relevantes Hemos huido de un c o r p u steórico general, quizá porque no hemos sido capaces de producirlo y, por tanto, nuestra «huida» ha sido una forma de defensa. Por el contrario, hemos echado mano de perspectivas teóricas sectoriales, que tenían el objetivo de orientar la investigación y de dotarnos de conceptos, indicadores y clasificaciones adecuadas. Hay una de estas perspectivas que ha tenido una importancia superior a las demás: la p e r s p e c t i va de la vida cotidiana. Hemos partido de concebir el trabajo humano como un todo (el que se realiza en el mercado, el doméstico), que es la actividad que nos relaciona con la naturaleza y con otros en vistas a p roducir y transformar lo necesario para vivir y vivir cada vez mejor. (So b re esto, véase la forma en la que nosotros hemos entendido la teoría de la prod u c c i ó n / re p roducción en otra de las ponencias pertenecientes a este mismo g rupo que se presenta en estas jornadas.) Pe ro como ese trabajo en su plasmación formal está transido por una doble división, la división social y la división sexual, que lo sitúa aparentemte en «dos campos», con significados sociales distintos, lo que se ha buscado ha sido el puente entre ambos, que para nosotros ha sido la vida cotidiana. Bajo tal advocación no hemos entendido ni los intersticios de las demás actividades, ni lo rutinario ni lo anodino, ni la privacidad ni lo impenetrable a lo social. Por vida cotidiana hemos entendido, en primer lugar, una ciert a situación de t e n s i ó n de las personas, es decir, la capacidad de los actores sociales de actuar sobre las estructuras que los envuelven al tiempo que están «const reñidos» por ellas (tengo que trabajar al tiempo que intento que ese trabajo me resulte lo más satisfactorio posible). En segundo lugar, hemos entendido por vida cotidiana una cierta capacidad que tienen las personas de e s t ru c t u - ra r(es decir, organizar, jerarq u i z a r, dosificar, maximizar, minimizar) las dive rsas actividades de que se compone la vida todo a lo largo de ella, por más que estamos en un sistema social que quiere apropiársenos esa capacidad estru cturadora —o donde algunos intentan, y logran, estructurar la vida de otro s — , a l g ode dicha capacidad siempre queda y sobre todo queda el instinto, el deseo, la ilusión de incrementar esa autonomía, y algo siempre se logra, si es menos en una actividad es más en otra, si está minorizado en unos días o meses puede estar maximizado en otros. Tensión y estructuración no han de ser entendidas únicamente en el nivel factual o de las prácticas materiales, sino también en el nivel de las re p resentaciones, simbologías y actitudes siendo este ámbito una fuente de posibles transformaciones sobre la vida de uno mismo o las vidas de los demás. Es decir, nos estamos refiriendo a la coherencia que uno puede dar a la propia vida o a las incoherencias con las que tiene que o quiere vivir. 88 Papers 59, 1999 Antonio Martín Artiles; Fausto Miguélez Resumiendo (véase QU I T, 1998), uno puede ser hombre o mujer, viejo, m a d u ro o joven, de clase trabajadora, media o alta, y esto, aunque condiciona no predetermina su vida cotidiana. Hay un importante margen de posibilidades y, sobre todo, hay la esperanza de incrementarlas. El trabajo (en su globalidad) y su relación con el no trabajo tiene un papel importante en las posibles variaciones a esa supuesta predeterminación. También hemos asumido la perspectiva de la segmentación del trabajo prod u c t i vo. Hay diversos autores que la explican. Aunque fieles a nuestros propósitos, también desde ahí hemos intentado pasar a ver qué significa eso en la otra parte del trabajo (el doméstico) y en el conjunto de la vida de las personas. Es decir, la segmentación ayuda a entender la posición de poder-s u b o rd i n ación también en el ámbito del trabajo re p ro d u c t i v o y del no trabajo (tenerno tener, más import a n c i a-menos importancia, tiempo de no trabajo más autónomo o más heterónomo). Aunque nunca en forma mecánica ni prefijada (véase apartado sobre vida cotidiana). c. Aspectos técnico-metodológicos Hay algunos aspectos previos a entrar en el debate de la metodología en cuanto tal, válidos tanto para este ámbito como para otros en los que interviene el trabajo de grupo como tal, pero que es necesario señalar ahora por cuanto influyen fuertemente en la metodología. El primero es el de la n e g o c i a c i ó n. El grupo mantiene un proceso constante de negociación en su interior, tanto por lo que respecta a la definición de los objetivos a alcanzar cuanto en lo tocante a la perspectiva desde la que se abordan (teoría) y a los instrumentos que se utilizan para examinar los «hechos». Dicha negociación busca el máximo consenso posible y, por tanto, «gasta» muchísimo tiempo y recursos en cuestiones de pro c e d i m i e n t o. Obv i amente, negociación significa posibilidad de diversos puntos de vista y consenso supone un equilibrio en un momento determinado. Ni una cosa ni la otra suponen que todos los puntos de vista y todos sus pro m o t o res tienen la misma fuerza, pero sí que son explicitados y defendidos con el mismo instrumento: la argumentación. El segundo es la relación con el cliente (sea éste la Administración, otra institución, una organización privada como otros equipos o un sindicato). En este aspecto, el cliente puede hacer su demanda, pero la definición operativa de la misma en términos de intereses de investigación es realizada por el gru p o. Con todo, en la mayoría de los casos la investigación ha partido de peticiones del grupo realizadas a instituciones públicas (Ministerio de Educación, Comisión Eu ropea, Generalitat, etc.), lo que facilita mucho dicha relación con el cliente. Entrando en los aspectos más directamente técnico-metodológicos, cabría referirse, en primer lugar, a la multidimensionalidadde la metodología utilizada. Esto significa que la multidimensionalidad de los fenómenos estudiados no puede ser aprehendida sino sobre la base de una semejante multiplicidad En t re la vida cotidiana y las transformaciones del trabajo Papers 59, 1999 89 de instrumentos de captación y valoración. Pe ro también quiere decir que esos d i versos instrumentos se tienen que contrastar, y en cierto modo re l a t i v i z a r, unos con otros. Así, el cuestionario tiene que ser contrastado con la entrevista, la entrevista con la observación, las estadísticas con el análisis del discurso. Hemos dado un papel preminente a la observación estructurada. Una observación que nos permite captar qué es lo que hacen los diversos actores sociales bajo diferentes circunstancias. Esta técnica da una alta posibilidad al actor para actuar sin coacción al tiempo que permite al observador sistematizar dicha experiencia gracias a una cierta estructuración de la observación. Un segundo aspecto de gran importancia ha sido la entrevista semiguiada y su interpretación. Debido al carácter globalizador que hemos dado al estudio s o b re el trabajo, el tipo de entrevista semiguiada que hemos realizado ha tenido siempre un marcado carácter biográfico, lo que posibilita tener en cuenta la relación buscada entre trabajo y vida cotidiana. En efecto, con dicho instrumento el trabajo se puede relacionar con la familia, los estudios, las experiencias personales, las relaciones con otras personas, la concepción del tiempo y del trabajo (productivo y reproductivo), del consumo y del tiempo libre. Al análisis e interpretación de dichas entrevistas, realizadas por el conjunto del equipo y por subequipos de manera coordinada, se ha dedicado mucho tiempo y muchos esfuerzos en el proceso inve s t i g a d o r. En realidad ese análisis e interpretación han posibilitado un importante debate en el grupo, tanto sobre los fenómenos que la entrevista recogía cuanto sobre los conceptos y la teoría necesarios para interpretarlos. Ha sido una de las actividades de mayor cohesión del grupo de investigación. El grupo ha tenido siempre una preocupación muy re l e vante por experimentar nuevos instrumentos técnico-metodológicos, para captar dimensiones significativas de los fenómenos estudiados, como se decía en la introducción. Por ello ha experimentado el análisis consensual de los textos obtenidos a través de entrevista, ha aplicado el análisis de redes, etc. d. Algunos resultados Estos diez años de investigación han permitido captar que tiene sentido el estudio del trabajo desde una perspectiva más amplia, compleja y pluriforme que llamamos la vida cotidiana. Ello nos ha permitido comprender mejor el papel que el trabajo en toda su globalidad (pro d u c t i vo, doméstico y voluntario) tiene en la vida de las personas. También el tiempo y su distribución han pasado a tener un papel relevante en la explicación de la acción y la interacción humanas. Esto es válido por lo que se re f i e re a la materialidad del actuar humano (lo que se hace, la experiencia, la materialidad de las actuaciones), pero también por lo que toca a las actitudes (predisposición a actuar en una determinada dirección) y a las representaciones (ideas y valores que dan sentido a la actuación humana). Todo esto nos ha llevado paulatinamente a una nueva fase en la que definimos las relaciones sociales como menos materialistas —aun sin olvidar el 90 Papers 59, 1999 Antonio Martín Artiles; Fausto Miguélez aspecto clave del materialismo— y como menos determinadas por el trabajo prod u c t i vo, sino también por otros aspectos claves de la vida que no son el trabajo productivo, aunque se puedan relacionar con él. La investigación realizada ha permitido profundizar mucho más en las repercusiones sociales y sociológicas de la transformación del trabajo. Significado del empleo precario y del paro, transformaciones del mercado de trabajo (de los intereses y objetivos que lo animan), tanto en la empresa como en el sector o en un determinado territorio. También hemos podido entender mejor y apreciar con mayor precisión las consecuencias efectivas sobre la vida concreta de las personas de la división sexual del trabajo. Al tiempo que se han captado y propuesto algunas líneas para disminuir las consecuencias negativas de tal división. Hemos podido entrar más a fondo en lo que significa hoy la dualización del trabajo pro d u c t i vo y sus consecuencias posibles sobre la dualidad social. Di versas investigaciones han sido utilizadas en asignaturas como Estru c t u r a Social, Sociología del Trabajo, Sociologia de la Empresa. Un resultado importante tiene que ver con el i n p u t que la inve s t i g a c i ó n nos ha permitido introducir en diversas asignaturas de técnicas de inve s t i g ación social. Di versos doctorados se han basado en investigaciones re a l i z a d a s . En tal sentido, pensamos que la investigación ha contribuido a la tarea formativa de los estudiantes, tanto en diplomaturas y licenciaturas como en terceros ciclos. Por último, habría que señalar que muchas de las investigaciones han sido publicadas. De lo que se podría esperar que alguna de ellas, en algún aspecto, haya servido a alguien para comprender mejor ciertos fenómenos o poder intervenir más en otros. 2. Política de recursos humanos a. El objetivo general de esta temática de investigación Esta segunda línea de investigación, desarrollada entre 1992 y 1998, surge en el contexto de la crisis del modelo de regulación laboral keynesiano-f o rd i s t a . Desde los años ochenta la crisis de este modelo ha venido propiciando la introducción de nuevas formas de regulación laboral descentralizada, microcorporativista y empresarializada, que paralelamente también han puesto en crisis al modelo tradicional de sindicalismo. En contrapunto, una de las formas de e x p resión de estas nuevas tendencias emergentes son las llamadas políticas de « r ecursos humanos»(RRHH, en adelante), inspirada teóricamente por una especie de funcionalismo tosco, junto con otros ingredientes procedentes de las teorías motivacionales (desde el ámbito de la psicosociología). De ahí nuestro interés académico por conocer el discurso y las prácticas de las «políticas de recursos humanos». Así, en términos concretos, esta línea de investigación se inició fundamentalmente a partir del estudio sobre el impacto que ha tenido la preparación de los Juegos Olímpicos de Ba rcelona en el ámbito En t re la vida cotidiana y las transformaciones del trabajo Papers 59, 1999 91 laboral, tecnológico y organizativo de las empresas del área metropolitana de Ba rcelona; este estudio fue encargado por el COOB1. Posteriormente, esta línea de investigación se continuó desarrollando en base a tres estudios más: dos estudios comparados en el ámbito euro p e o. El primero, en colaboración con el IRES de Lombardía, sobre las políticas de recursos humanos en cuatro regiones motoras de Eu ro p a2, el segundo estudio, re l a t i vo a las políticas de part i c ipación directa e implicación en el trabajo en el ámbito europeo, encargado por la European Fondation for Working Conditions3. Finalmente, esta línea concluye con un tercer estudio, financiado por la DGICYT4, sobre la formación en el trabajo. a. Objetivos específicos Los objetivos de esta línea de investigación han consistido en analizar las políticas de recursos humanos en las empresas. En este sentido, definimos como política de recursos humanos al discurso empresarial que sostiene la identidad común entre capital y trabajo, que sustenta la idea de la existencia de valores compartidos en torno a una comunidad de intereses. Mientras que por prácticas de recursos humanos entendemos el conjunto de medios a través de los cuales las empresas recitan, motivan, promocionan, recualifican y controlan a sus empleados. En las distintas investigaciones hemos desagregado este concepto en las siguientes dimensiones: — discurso integrador; — estilo y formas de comunicación; — reclutamiento y selección de la fuerza de trabajo; — formas de gestión del empleo; — participación e implicación en el trabajo; 92 Papers 59, 1999 Antonio Martín Artiles; Fausto Miguélez 1. El resultado final de esta investigación está publicado en la obra colectiva del GRUP D'ESTUDIS SOCIOLÒGICS SOBRE LA VIDA QUOTIDIANA I EL TREBALL (1997). Economía Trabajo y Empresa. Madrid: CES, p. 314. 2. Este estudio, basado en el método de casos, se llevó a cabo en Lombardía, Ba d e nW ü rttemberg, Rhône-Alps y Catalunya. Está publicado por RE G I N I, Marino (a cura, 1996). La formazione delle risorse umane. Bolonia: Il Mu l i n o. Vease también RE G I N I; BA H N M ÜL L E R (1997). Best Practice oder funktionale Aq u i va l e n z ?Munchen und Mering: Rainer Ha m p p Verlag. 3. Esta investigación ha sido fundamentalmente a partir de la bibliografía especializada, a fin de formular un «estado de la cuestión». Está publicada en FR Ö L I C H; PE L K RU H (1996). D i re c t p a rticipation and Organisational Change. Fashionable but Mi s u n d e r s t o o d ?Dublín: Eu ro p e a n Fondation. También otra parte de la citada investigación se llevó a cabo mediante entrevistas a los agentes sociales; veáse, en este sentido, REGALIA, Ida (1995). Humanize Work and Increase Pro - fitability? Dublín: European Fondation. 4. Algunas partes de este estudio han sido publicadas, véase Lope; Ma rtín Artiles (1995). «Las relaciones entre formación y empleo». Madrid: Revista Economía y Sociología del Tr a b a j o , n° 27/28, así como, en próxima aparición, Ma rtín Artiles, A; Lope, A. (l999). «¿Si r ve la formación para tener empleo»?. Barcelona, RevistaPapers, n° 58. — motivación, incentivos y promoción; — recualificación, formación y promoción. b. Aspectos teóricos e hipótesis Las políticas de RRHH han tenido un interés creciente en la literatura especializada y en las prácticas empresariales de los años noventa. Por un lado, en términos generales, la extensión de las políticas de RRHH está asociada a la hegemonía del discurso neoliberal, al predominio de la ideología asociada a la «disciplina de mercado» y al declive sindical resgistrado desde la década de los ochenta. En este contexto ideológico se han ido recuperando las ideas de la vieja perspectiva funcionalista que se encuentra en la escuela empresarial «unitarista»5. Ésta considera que capital y trabajo tienen la misma comunidad de intereses y, por tanto, la esencia de las relaciones laborales es la cooperación y el consenso; mientras que el conflicto es un elemento exógeno a la organización. Por otro lado, también la extensión de las políticas de RRHH constituye p a rte de las respuestas empresariales a la agudización de la competencia en los m e rcados de productos. Esto ha llevado a las empresas a buscar elementos difere n c i a d o res y competitivos a través de la calidad y la diversificación de los productos; adoptar nuevas tecnologías y nuevas formas de organización del trabajo. De ahí la búsqueda de la cooperación, implicación y participación en el trabajo para optimizar el rendimiento de los nuevos equipos técnicos y los nuevos métodos. Por consiguiente, la búsqueda de la cooperación entre capital y trabajo, s u b yacente en el discurso de las políticas de RRHH, ha contribuido a configurar un discurso «micro c o r p o r a t i vo», de «espíritu de empresa», basado en la idea de comunidad de intereses, en el fomento de actitudes pro o r g a n i z a t i vas como método de cohesión interna y el desarrollo de una serie de va l o res éticos y morales integradores y compartidos, lo que tiene a la postre como finalidad la c o n s t rucción de una identidad colectiva. Es decir, se trata de un discurso integrador que esconde el conflicto de intereses entre capital y trabajo, al tiempo que relega a un segundo plano a las formas de representación colectiva y sindical. En definitiva, este enfoque «unitarista», en cierto modo subyacente en la política de recursos humanos, trata de enfatizar los elementos de integración, En t re la vida cotidiana y las transformaciones del trabajo Papers 59, 1999 93 5. De hecho, la revitalización de esta escuela empresarial «unitarista» y del viejo paradigma funcionalista se debe leer en claves ideológicas, propagandísticas y de discurso dominante asociado a la hegemonía neoliberal. O como dice Watson (1995), en el fondo no es hoy p ropiamente un enfoque académico. De hecho, desde el ámbito académico la síntesis neofuncionalista (vease Da h re n d o rf (1990) y Rex (1985) sobre el conflicto y la cooperación superan con mucho aquél tosco funcionalismo. También en esta línea re l a t i va al carácter dual y contradictorio de las relaciones laborales, como relaciones de conflicto y pacto, han contribuido otros autores como Hyman (1981) y Poole (1991).