¿Si e la o mación pa a ene empleo?*
A. Ma ín A iles
And eu Lope
Uni e si a Au ònoma de Ba celona. Depa amen de Sociologia. G up QUIT
08193 Bella e a (Ba celona). Spain
Resumen
Es udio de casos. In es igación empí ica sob e la o mación «pa a» accede al empleo y
la o mación «en» el abajo. C í ica al concep o de o mación en la eo ía del capi al
humano.
Palab as cla e: o mación, o mación «en» el abajo, cuali icación, empleo, capi al huma-
no.
Abs ac
Cases s udies. Empi ical esea ch on aining and employmen and also aining on- he-
job. A c i ical ap aach o he concep o aining in Theo y o Human Capi al.
Key wo ds: aining, aining on he job, skills, employmen , human capi al.
Pape s 58, 1999 39-73
* Es e a ículo es el esul ado de una in es igación inanciada po la DIGICYT. En es e p oyec o,
di igido po Faus ino Miguélez, han pa icipado Ca los Loza es, Ped o López, Joan Miquel
Ve d, Joel Ma í y Cla a Llo ens. Po an o, las ideas que se exponen en el p esen e a ículo
cons i uyen ambién una con ibución colec i a y deba ida en el seno del p opio g upo.
Una e sión de es e es udio ue p esen ada en el Cong eso de Sociología, celeb ado en
La Co uña, 25-27 de sep iemb e de 1998.
1. In oducción
2. Fo mación «pa a» el acceso al empleo
3. Fo mación «en» el abajo
4. T ayec o ias i ales y es a egias
labo ales
5. Conclusiones
Bibliog a ía
Suma io
1. In oducción
Desde mediados de la década de los ochen a se ha enido impulsando la idea,
desde las dis in as ins ancias gube namen ales, de que la o mación iene un
impo an e papel pa a accede al empleo. Incluso, en los Acue dos de Essen
de 1994, la Comisión Eu opea ecomienda a los gobie nos inclui la o ma-
ción como pa e de las polí icas ac i as de empleo. El discu so de la o mación
se ha ido ans o mando en una especie de ideología e imponiendo como
pa e de las es a egias gube namen ales en e al pa o. Ello ha dado luga a
la ex ensión de dis in as inicia i as ins i ucionales pa a impa i o mación
pa a los desempleados. Asimismo, ha dado luga a la p oli e ación de cu sos
o ma i os y de eciclaje de los abajado es en las emp esas. La o mación
y la cuali icación se han con e ido en las cla es «pa a» accede al empleo y
man ene se «en» él.
F en e a es e discu so dominan e, iniciamos un p oyec o de in es igación
a pa i de una pe spec i a c í ica, o cuan o menos dudosa, sob e el bonda-
doso papel de la o mación «pa a» accede al empleo o bien pa a man ene se «en»
él. En onces, en el inicio del p oyec o, nos asal aban algunos in e ogan es,
ales como ¿ ealmen e la o mación iene es e papel an de e minan e en el
acceso y/o man enimien o del empleo? ¿Qué o mación pa a qué empleo?
Responde a es as p egun as no es ácil, ni aquí nos p oponemos con es a de
o ma exhaus i a a dicha cues ión. Con odo, con es a azonablemen e a es os
in e ogan es nos lle ó a plan ea nos cinco e os.
El p ime e o consis ió en esponde a la p egun a sob e qué papel iene
la o mación eglada en el acceso al empleo, así como el papel que iene el
«capi al elacional» en la in e mediación en e o e a y demanda en el me ca-
do de abajo. El segundo e o ue a a de explica los usos y signi icados del
concep o de o mación pa a los o e en es y pa a los demandan es de empleo.
El e ce e o ue a a de da cuen a del decalage en e o mación eglada,
o mación exigida y eque imien os de los pues os de abajo. Dicho de o o
modo, en e la i ulación académica, la demanda de o mación en el momen-
o de la con a ación y la cuali icación e ec i a en el desempeño del pues o de
abajo. La cua a cues ión consis ió en p opone una ede inición del con-
cep o de o mación, en la p ecisión de sus lími es y de sus e en uales implica-
ciones éo icas y p ác icas. Y, inalmen e, el quin o e o consis ió en deba i
de nue o con el discu so dominan e sob e el papel de la o mación, así como
con las eo ías que abo dan su elación con el empleo.
A es os e os no que íamos con es a de o ma abs ac a con o o discu so
opues o, sino a pa i de una in es igación empí ica que nos pe mi ie a con-
as a algunas hipó esis. La in es igación consis ió en es pasos. En p ime
luga , se lle ó a cabo un es udio con ex ual con la inalidad de ob ene un
mapa de las ca ac e ís icas socioeconómicas de una de e minada coma ca.
Elegimos el Vallès Occiden al po su impo an e olumen de población, empleo
y dinamismo en la ac i idad económica. Igualmen e, se es udio la e olución del
empleo y la polí ica educa i a de la misma. A pa i de las ca ac e ís icas
40 Pape s 58, 1999 A. Ma ín A iles; And eu Lope
del con ex o, en segundo luga , escogimos dos emp esas signi ica i a del mismo,
una emp esa indus ial — ex il, muy ca ac e ís ica de la coma ca— y o a de
se icio —hipe me cado o g an supe icie come cial—, ac i idad eme gen e
en la coma ca y que iene un impo an e papel en la c ación ne a de empleo.
Y, en e ce luga , pasamos a es udia las es a egias o ma i as de los abaja-
do es y la polí ica o ma i a de las emp esas. A al e ec o se pasó un cues io-
na io a la plan illa de empleados, se ealiza on en e is as en p o undidad con
algunos de ellos pa a es udia su ayec o ia biog á ica y se en e is ó a la di ec-
ción de las emp esas.
En las siguien es páginas a amos de da cuen a de la espues a a los e os
ya mencionados. P ime o de o ma más gene al, en base a a a el papel de la
o mación «pa a» el empleo y la o mación «en» el empleo. Después, en las
conclusiones, a a emos de esponde a cada e o eó ico de o ma más con-
c e a y po meno izada.
2. Fo mación «pa a» el acceso al empleo
Desde el pun o de is a de la demanda, que se plasma en las polí icas de eclu-
amien o labo al de las emp esas, el concep o de o mación iene un ca ác e
di uso, de con o nos imp ecisos. La exigencia de o mación eglada, en los é -
minos que plan ea la eo ía me i oc á ica, no es de e minan e. El mé i o de la
ce i icación escola no es su icien e, pe o sí ac úa como mecanismo de p ese-
lección en el acceso, de modo que, en algunos casos, la o mación eglada es
una condición necesa ia, aunque no su icien e, pa a accede a de e minados
empleos. Pa a cap a el signi icado del uso del concep o de o mación desde
la óp ica de la demanda, es necesa io de ene se en los c i e ios de eclu amien o,
selección y o mación de las emp esas es udiadas.
2.1. In e mediación y eclu amien o de la ue za de abajo
El eclu amien o de la mano de ob a es á es echamen e ligado a la in e me-
diación de las edes sociales del en o no. En el caso de la emp esa ex il, el 39%
de los abajado es con a ados a lo la go de los años no en a ob u o in o -
mación sob e el empleo que acaba ía ocupando a a és de ías amilia es
y amicales1; en la g an supe icie come cial, las edes amilia es y de amis ad
han supues o el 36% de las ías de en ada. En p incipio no debe ex aña el
impo an e peso de las edes sociales en el acceso al empleo, máxime si enemos
en cuen a el en o no social que nos ocupa2. Tampoco deben ex aña demasiado
las di e encias en e ambas emp esas.
¿Si e la o mación pa a ene empleo? Pape s 58, 1999 41
1. Pues o que ca ece ía de sen ido indica da os de eclu amien o e e idos a abajado es que
ing esa on en la emp esa hace a ias décadas, los da os indicados en es e apa ado pa a
la emp esa ex il es án basados únicamen e en los con a os ealizados a pa i de 1990.
2. En e ec o, las emp esas es udiadas es án odeadas de un en o no que pa ece p opicia la
o mación de edes sociales. La es uc u a de ese en o no se ca ac e iza po unos ni eles
educa i os in e io es a la media de Ca aluña, y po un ni el muy impo an e de población
La de acabados es una «pyme» con un his o ial en aizado en la adición
p oduc i a ex il de la coma ca. Cuen a con un ge en e/emp esa io de alan e
pa e nalis a, que es á inculado al G emio de Fab ican es del ex il de la zona
y a la escuela de o mación ocupacional que depende del mismo y que es, a su
ez, el p incipal accionis a de o as emp esas del amo. Po ello, los mecanis-
mos de eclu amien o y selección, basados en las e e encias que p opo cio-
nan las edes, no se ci cunsc iben solamen e a edes amicales y amilia es, sino
ambién a o as ías más so is icadas que han aumen ado signi ica i amen e
su impo ancia en los úl imos años; nos e e imos a las « edes emp esa iales».
E ec i amen e, el 28% de los con a ados en los años no en a decla a habe
en ado en la emp esa po que és a o la emp esa en la que abajaba an e io -
men e se lo p opuso. En o os casos, los nue os con a ados han sido selec-
cionados po la escuela de o mación del G emio de Fab ican es, a solici ud
de la emp esa. Es as nue as o mas de eclu amien o no son más que la ins i-
ucionalización de un sis ema de edes que pe mi e a la emp esa con a con
una «bolsa de abajo» que le p opociona canales pa a, de se necesa io, p o-
cede a la selección del pe sonal necesa io.
El hipe , po su pa e, no iene ninguna adición en la zona. Se c ea en
1990 y esul a una emp esa «impo ada», lo que compo a la ausencia de unos
ilones de eclu amien o adicional sedimen ados en la zona. Eso conlle a, en
los inicios de su ac i idad, el uso de mecanismos más gené icos, como el ecu -
so al INEM, al anuncio, o u iliza el boca a boca que p o oca la no icia de la
c eación de un hipe pa a accede di ec amen e a sus dependencias en busca
de empleo. Como mues a del peso de es e úl imo ac o , la es a egia de acu-
di di ec amen e a la emp esa en busca de empleo ue seguida po el 29% de
los empleados del hipe , p opo ción que se educe a menos del 6% en la indus-
ia ex il.
Además, las p opias emp esas c ean «bolsas» de abajo p opias median e
sis emas de eclu amien o in o males. A a és de isi as de colegios o ins i u-
os (como ocu e en el hipe ), o de con ac os con escuelas de o icios y cen os
de o mación p o esional (como sucede en la ex il). O as eces las p opias
emp esas ab en ca pe as de solici udes de abajo que u ilizan en ocasiones
cuando lo necesi an.
También se puede obse a , a a és de las en e is as, la exis encia de
edes sociales «in e nas» que p opo cionan con ac os de calidad o de in o -
mación p i ilegida. Se a a de edes o madas a pa i de los p opios aba-
jado es de la emp esa y sus cí culos inmedia os: amilias, pa ien es, amigos y
42 Pape s 58, 1999 A. Ma ín A iles; And eu Lope
de o igen inmig an e. Es a población se concen a en unos de e minados ba ios ob e os
pe i é icos de Sabadell, hecho que p opicia un en o no a o able a la o mación de edes
sociales basadas en el pa en esco, la amis ad y la ecindad. A eso hay que añadi la exis en-
cia de una es uc u a económica basada en la pequeña emp esa, que con o ma y ca ac e i-
za un me cado de abajo secunda io. Es as condiciones es uc u ales a o ecen la ci culación
de la in o mación a a és de las edes sociales exis en es, especialmen e aquélla que hace
e e encia a los pues os de abajo secunda ios. Todo ello incide en el acceso al empleo, p i-
mando un ipo de elaciones con la ue za de abajo de ca ác e pa e nalis a o clien ela .
ecinos. Es as edes p opo cionan en ajas de in o mación y mayo es posi-
bilidades de acceso al empleo. Los abajado es conocen di ec amen e las
acan es que se egis an en la emp esa y ansmi en a sus cí culos amilia es
y amicales ales p e isiones de empleo. Cabe añadi , desde el pun o de is a
de la emp esa, que las edes sociales acili an la educción de los cos es de
selección, además de o as en ajas no desdeñables. En e ec o, pa a ella am-
bién son impo an es esas edes po cuan o acele an el p oceso de búsqueda
y selección de pe sonal, p opo cionan áci amen e con ianza y leal ad y aci-
li an la con a ación e bal e in o mal, además de la aludida educción de los
cos es de selección3.
En pa icula , las edes son especialmen e impo an es pa a los pues os de
abajo de in e io ca ego ía. Así pa ece ambién desp ende se de los da os
de las encues as ealizadas. En el caso del hipe , las pe sonas con mayo es ni e-
les de es udios u ilizan algo menos las edes amilia es y de amis ad y más los
anuncios y p ocedimien os o malizados. En cuan o a la edad, son los más
jó enes los que p e e en emen e u ilizan las edes amilia es, lo que concue da
con las endencias ya obse adas en o os es udios ( éase, en e o os, Requena,
1990).
El eclu amien o de la ue za de abajo a a és de o os canales públicos
(INEM y Se ei Ca alà de Col·locació) es desigual según la emp esa. En el
caso de la ex il sólo uno de los dieciocho con a os ealizados en los años
no en a se ha iniciado po es a ía. En cambio, en la g an supe icie come -
cial ep esen a un 23%, lo que se explica, undamen almen e, po lo ecien e
de su ape u a y po el uso, en aquellos momen os, de ese mecanismo. Po o a
pa e, con iene signi ica que, en el hipe , el eclu amien o de caje as y je es
de sección es á asociado a la ecepción de p ocesos de o mación p e ios en la
emp esa que ac úan, de algún modo y en e o as unciones, como « i ual de
ansición» al empleo.
El eclu amien o a a és de anuncios es poco signi ica i o en la emp esa
ex il (un sólo caso), mien as que en la come cial es algo más impo an e (8%).
En odo caso, pa ece que en las dos emp esas la con a ación a a és de anun-
cios su ge cuando no es posible hace lo a a és de las edes sociales ni de las ins-
i uciones públicas, o cuando se demandan cuali icaciones muy p ecisas. Po
úl imo, la in e mediación p i ada iene ambién poco peso y, en el hipe , se
usa sólo como elemen o complemen a io pa a las ca ego ías de je a u a. Quizás
es más impo an e en la emp esa ex il, donde desde hace unos años los pocos
con a os que se ealizan se ligan al uso de p uebas psico écnicas. En cualquie
caso, en es a emp esa p iman el cu ículum, la en e is a y las e e encias, aun-
que en los nue os con a os de abajado es de p oducción ienen más impo -
ancia és as úl imas. Así, la p esencia más especí ica del cu ículum y la mayo
¿Si e la o mación pa a ene empleo? Pape s 58, 1999 43
3. De hecho las elaciones de pa en esco ienen ambién un impo an e papel como meca-
nismo de selección. En el caso del hipe se alo a posi i amen e con a con un amilia
empleado en la emp esa cuando se a a de solici a un pues o co espondien e a las ca ego ías
in e io es.
impo ancia de la en e is a ma can la di e encia en e ca ego ías: en las bajas
no apa ece el cu ículum y en las al as disminuye la ele ancia (en los nue os
y escasos con a os) de la en e is a, lo cual con ibuye a aumen a el peso
de las e e encias.
2.2. Selección de la ue za de abajo
Los p ocesos de selección dependen de las ca ac e ís icas y de los ni eles de
los pues os a ocupa . La pe cepción subje i a de los en e is ados no dis a
mucho de los c i e ios ealmen e u ilizados po las emp esas es udiadas. Así,
en ellas el ni el educa i o no es de e minan e, sino que los c i e ios de selección
se cons uyen a pa i de los p opios pues os de abajo a ocupa y, en ocasio-
nes, ienen que e con ca ac e ís icas indi iduales de quienes buscan empleo
alejadas de su educación o mal.
En gene al, según pe ciben los p opios encues ados, iene especial impo -
ancia la p esen ación de e e encias como c i e io de selección de la ue za de
abajo. En es e o den, y como se ha indicado, des aca la emp esa ex il; en la
que más de la mi ad de la plan illa (con po cen ajes supe io es en e los a-
bajado es de p oducción) decla a que és e ue un a gumen o de peso en la
selección. En el caso del hipe ese peso se lo a ibuyen sólo el 7% de los encues-
ados, aunque ambién aquí es mayo en e quienes ocupan las ca ego ías in e-
io es. Las e e encias las pueden p opo ciona pe sonas conc e as u o as
emp esas. «Veni de pa e de…» signi ica áci amen e un cie o comp omiso en
é minos de leal ad, obediencia4y esponsabilidad en el abajo. O, como esu-
men los en e is ados, se «cumplido ».
Los empleados son conscien es de la exigencia emp esa ial de «buena dis-
posición» hacia el abajo. Se a a de lo que los en e is ados denominan
eu emís icamen e «capacidad de abajo», y que no es más que hace más de
lo exigido y más allá de la du ación de la jo nada labo al, con la ecuen e
inalidad de consegui la eno ación del con a o empo al de abajo. De
hecho, más del 50% de los encues ados coinciden en alo a esa «capacidad
de abajo» como un elemen o de e minan e pa a se con a ado o econ a-
ado; una capacidad que la di ección de la emp esa alo a explíci amen e y
que, po o o lado, sólo puede cons a a se as un pe íodo de p ueba p olon-
gado o, más ususalmen e, as un con a o empo al.
También pa a écnicos y mandos pa ece se impo an e p opo ciona e e-
encias, además de p esen a el cu ículum. Especialmen e pa a las ocasiones en
que es os pues os de abajo es án p óximos a las es e as de pode y de deci-
44 Pape s 58, 1999 A. Ma ín A iles; And eu Lope
4. Las pau as de obediencia se ap enden du an e el p oceso de socialización p ima ia. Es deci ,
en buena pa e, el p oceso de socialización en la amilia y la escuela p opo ciona pau as de
au odisciplina pa a obedece en el abajo. És a es p ecisamen e una de las unciones de la
escuela — al como indican las eo ías c edencialis as y de la ep oducción (Bowles y Gin is,
1983; Collins, 1989)— y que las emp esas alo an áci a y a eces explíci amen e. En pocas
palab as, en es e e eno y al ma gen de o as unciones, el sis ema educa i o enseña a obe-
dece en el ma co de una de e minada di isión del abajo.
sión, lo que, en la p ác ica, sucede en casos muy pun uales. Aquí es especial-
men e impo an e la leal ad, po cuan o se manejan da os e in o mación ela-
i amen e con idenciales o ele an es pa a las emp esas. En cualquie caso, la
en e is a pe sonal es cla e pa a la mayo pa e de los pues os de abajo, con
la ela i a excepción de los je es de sec o (al os di ec i os) del hipe .
El asgo dis in i o, en lo que se e ie e a c i e ios de selección, es que pa a
las ca ego ías medias y al as los aspec os o males ienen un mayo peso.
Especialmen e los e e idos a conocimien os, cu ículum, concu so o es . En
gene al, los aspec os o males ienden a ene una c ecien e impo ancia en los
c i e ios de selección, an o pa a las ca ego ías medias y al as, como incluso
pa a adminis a i os y abajado es de p oducción. Se alo a en onces el cu í-
culum y la o mación eglada. Como mínimo, las emp esas exigen conoci-
mien os básicos de lec oesc i u a pa a acili a el conocimien o de las
ins ucciones de abajo. En los úl imos años es a exigencia se ele a a ni eles
de BUP o FP po la abundan e o e a de ce i icaciones de es e ni el medio5.
En o as palab as, la o mación eglada es, en la mayo ía de las ocasiones, una
a iable disc iminan e an e el exceso de o e a; aunque no siemp e ac úa de
ese modo, a eces supone un obs áculo.
En e ec o, dada la abundancia de pe sonas con i ulaciones académicas
simila es, las emp esas seleccionan a pa i del asgo di e encial. Ese asgo di e-
encial suele se la o mación no eglada (es udios de in o má ica, idiomas,
e c.). Empe o, cabe ma iza ambién que en muchos casos un ni el educa i o
al o puede compo a p oblemas de adecuación al pues o desempeñado. Dicho
de o o modo, la sob eeeducación puede alimen a el echazo al abajo y
gene a expec a i as de mejo a o de cambio. Las emp esas son conscien es
ambién de es os iesgos. De ahí que los c i e ios de selección no siemp e p io-
icen el ni el de educación inicial, sino las pau as de obediencia, disciplina o
incluso los condicionan es amilia es que ga an izan el con ol del compo -
amien o6.
En o as palab as, los c i e ios de selección no siemp e p io izan o ienen en
cuen a el ni el de o mación inicial o un plus de o mación di e enciada del
o e an e. En de e minados pues os de abajo pesan más las cuali icaciones
ac i udinales y compo amen ales. Es o es especialmen e impo an e cuando los
pues os de abajo a cub i ienen un con enido elacional po es a incula-
dos con ac i idades ca a al público. Tales pues os son pa icula men e nume-
osos en el hipe me cado. Y en e las caje as que espondie on a la encues a
son cla a mayo ía las que c een que se alo a en g an medida el «sabe ela-
ciona se», sub ayando ambién la impo ancia en e los c i e ios de selección
pa a el pues o de la «p esencia ísica». Po con a, pa a el pues o de eponedo
¿Si e la o mación pa a ene empleo? Pape s 58, 1999 45
5. Obsé ense los da os de la EPA en elación con el incensan e inc emen o de pa ados con es u-
dios medios inalizados. Sólo en e 1990 y 1997 el inc emen o de pa ados con es udios
medios pasó de 1.303.010 a 2.071.200.
6. Elocuencia b u al de ello es la a i mación de que «las muje es casadas con hijos y con pocos
es udios son las más en ables» y adap ables al pues o de caje as en el hipe me cado.
se da una mayo impo ancia a la expe iencia. En o as palab as, los c i e ios de
selección p esen an a eces un ma cado sesgo en azón del géne o. Se apoyan,
en onces, en el es e eo ipo de las capacidades a ibuidas a las muje es, como
es a ende a los demás, en es e caso al público. En es e sen ido, se alo an capa-
cidades y ac i udes como la comunicación no e bal, el con ac o isual, sabe
son ei , da las g acias y despedi se de o ma adecuada y co ec a. Es más, como
hemos is o pa a el hipe , incluso los complemen os sala iales es án asociados
al seguimien o de es as ac i udes; ac i udes que con igu an pa e de los eque-
imien os pau ados del pues o de abajo.
Po o o lado, la i ulación supe io muchas eces no se alo a po su p o-
pio con enido ni po el pe il p o esional que dibuja, sino po lo que se p e-
supone. Es el caso del hipe , que exije pa a odos sus je es de sección una
licencia u a en De echo o Economía7, pese a que sus con enidos gua dan esca-
sa o nula elación con los eque imien os del pues o de abajo y pese a que,
como indica la di ección de Recu sos Humanos: «cualquie pe sona con BUP
pod ía hace ese abajo después de se o mado —como ocu e con los licen-
ciados— en la emp esa».
O o an o sucede en la emp esa ex il. Pa a los pues os de ca ego ías supe-
io es, con exigencias de capacidades de plani icación, o ganización, di ección
y elación, la i ulación ope a como un con enido cuyo « alo se le supone»
en dichas unciones; es o es, se acep a que su de en o posee aquellas capacidades.
Po eso p ecisamen e el con enido del í ulo no iene una impo ancia decisi-
a, pudiendo encon a se pe sonas que ocupen esas unciones p que poseen
aquellas cualidades sin ene un g ado supe io de i ulación. Eso se obse a
en los casos en los que los conocimien os supues os median e la c edencial son
sus i uidos po la expe iencia en la p opia emp esa, como ocu e con los enca -
gados. En el hipe la i ulación iene, además, el papel de mecanismo de selec-
ción pa a los je es de sección; mien as que en la ex il, en las unciones écnicas
de i adas de los cambios p oduc i os in oducidos en los úl imos años (po
ejemplo en el con ol de calidad, o en el labo a o io), se da una co espon-
dencia en e las mismas y el con enido del í ulo.
En cualquie caso, independien emen e del pe il de las i ulaciones, se sue-
len con a a i ulados supe io es pa a a eas de coo dinación de equipos, man-
dos in e medios, supe iso es y con olado es. De ese modo, se p esupone que
las i ulaciones supe io es uni e si a ias es án implíci amen e asociadas a habi-
lidades de sis ema ización, o denación, capacidad de abs acción, pe spec i a
global sob e el conjun o de la ac i idad, do es de coo dinación, mando y lide-
azgo. En ese sen ido, y en la p ác ica, pa a muchas emp esas pod ían se ade-
cuadas i ulaciones con pe iles gené icos.
46 Pape s 58, 1999 A. Ma ín A iles; And eu Lope
7. Algunas in es igaciones, como la de Masjuan y o os (1996), ponen de elie e que las i u-
laciones uni e si a ias que con ienen un pe il econocido en el me cado de abajo son,
p ecisamen e, De echo y Economía. El es o de las Ciencias Sociales y Humanidades ienen
pe iles más di usos y menos econocidos. O a conside ación y aún mayo econocimien-
o ienen ambién las ingenie ías (excep o la ag ícola), éase ambién Al a o Espina (1997).
2.3. Papel de la o mación «pa a» el acceso al empleo
En de ini i a, la o mación eglada no iene un papel an de e minan e en el
acceso al empleo como sos iene la eo ía del capi al humano. El mé i o acu-
mulado en el sis ema educa i o puede se una condición de c ecien e impo -
ancia en las polí icas de eclu amien o y selección de la ue za de abajo, como
consecuencia del aumen o del ni el gene al educa i o de la población8. La
educación hace la unción de c iba. Po an o, podemos hipo e iza que
la abundancia de i ulaciones medias y supe io es desplazan hacia el desem-
pleo a los colec i os de meno ni el educa i o. Sin emba go, es e mayo ni el
educa i o no se aduce en pues os de abajo cuali icados, en an o que las
emp esas con a an abajado es con ni eles educa i os supe io es a la cuali i-
cación exigida po el abajo a desempeña . De ahí la pe cepción obje i a (de i-
ada de la obe ación de pues os de abajo que hemos ealizado) y subje i a
(de la casi o alidad de los en e is ados) de un exceso de o mación eglada
pa a, inalmen e, ealiza a eas que son básicamen e de ipo no ma i o, p es-
c i as y es anda izadas en base a una de e minada acionalización aylo is a del
abajo.
Po o a pa e, el abandono de los es udios o los es udios inacabados, no
necesa iamen e impiden el acceso a empleos del ipo que os en an la mayo
pa e de los en e is ados. Ese acceso se hace posible a a és de las edes socia-
les de pa en esco, amis ad y ecindad; así como a pa i de las exigencias que
ealmen e ecaban las emp esas pa a el desempeño labo al. Sin emba go, el
abandono de los es udios (especialmen e en ni eles p ima ios y secunda ios)
condiciona nega i amen e el acceso a de e minados empleos, aunque los cono-
cimien os que se adquie an en es os es udios no sean necesa ios pa a el desem-
peño de las a eas. Así, la c edencial que p opo ciona la o mación eglada
es alo ada po las emp esas, pues o que con ella se supone que se ce i ica
la in e io ización de de e minadas ac i udes y pau as asociadas a la subcul u-
a de clase, ales como la subo dinación, obediencia, disciplina y pun ualidad.
El abandono de la o mación eglada p ima ia o secunda ia iende a asocia -
se, po pa e del emp esa io, a una ebeldía en e a esas ac i udes. Ac i udes que
la emp esa exige pa a cub i unas de e minadas acan es de empleo, de ini-
das según una p ecisa y de e minada di isión y acionalización del abajo.
Dicha acionalización, aunque hoy es é pues a en cues ión, no sólo es p opia
de la indus ia, sino ambién —y c ecien emen e— de los se icios ( éase
Ri ze , 1996). En o as palab as, an o en la indus ia como en los se icios
exis e una ma cada endencia a es anda iza las a eas a a és de no mas que
p esc iben su con enido. De ac o, en las dos emp esas es udiadas los eque-
imien os de cuali icación de la g an mayo ía de pues os y ca ego ías labo a-
les ienen como p io idad el cumplimien o p eciso de las no mas asignadas a
cada unción.
¿Si e la o mación pa a ene empleo? Pape s 58, 1999 47
8. De hecho, és a es una de las explicaciones de la « eo ía de la cola». La c edencial académi-
ca si e, básicamen e, pa a sal a se unos cuan os pues os de la cola y a anza en la hile a de
candida os al empleo.
de los eque imien os pa a p omociona , pa icula men e en la emp esa ex il,
sea la «expe iencia» y su asociada, la «an igüedad»14. Y es que, como hemos
dicho, de ás de la an igüedad no sólo hay años, hay ambién conocimien o
o ganiza i o, además del p opiamen e écnico. Asimismo, los c i e ios de p o-
moción habi ualmen e se apoyan en la obse ación de de e minadas pau as de
compo amien o, ales como la subo dinación, obediencia, disciplina, pun-
ualidad, e c. Además del géne o, que se cons i uye en una a iable cla amen-
e disc imina o ia en é minos de p omoción y, en gene al, de empleo.
En e ec o, en ambas emp esas los homb es ocupan o al (en la ex il) o muy
mayo i a iamen e (en el hipe ) los pues os de ni el supe io y son quienes pue-
den accede a las escasas posibilidades de p omoción que exis en. La disc i-
minación en el abajo po azones de géne o se e idencia en las dos emp esas.
En la de acabados, como ocu e en el conjun o del sec o , las muje es es án
casi excluidas del empleo; y las pocas que exis en son conscien es, como la
en e is ada ocupada en el labo a o io, de que «nunca ascende é aquí po que
soy una muje ». Po con a, en el hipe la mano de ob a emenina es ne a-
men e mayo i a ia, el 70% de la plan illa. Pe o las muje es ocupan las ca ego-
ías in e io es, se les asignan unciones especí icas (caje as) y, po ejemplo, sólo
suponen el 17% de los pues os de je e de sección.
En de ini i a, en los casos es udiados la polí ica de p omoción no es impo -
an e. Tiene un ca ác e ci cuns ancial y ocasional. Y más que de polí ica hab ía
que habla de p ác icas de p omoción que se emplean en momen os ocasionales,
ya que las acan es disponibles son limi adas. En es e sen ido, las emp esas,
conociendo la limi ación de pues os de abajo de ni eles supe io es, suelen
hace un uso ideológico del papel de la o mación con inua. La o mación
que impa en iene un signi icado que a más allá del es ic amen e écnico,
como el eciclaje o el adies amien o a las nue as ecnologías o p ocedimien-
os. El discu so emp esa ial de la o mación suele es a asociado a la idea de
mode nización, de adap ación a los cambios ecnológicos y o ganiza i os, pe o
ambién a eces es un me o discu so ideológico de mode nización: como una
o ma de ensión, de ale a, de exigencia de es a al día, pa a disciplina y
mo iliza la disposición y la olun ad de la ue za de abajo. En cie o modo,
es ambién una o ma de jus i ica que se hace algo an e las c í icas del p o-
pio emp esa iado hacia las capacidades en e al abajo de que do a el sis ema
educa i o. O as eces, la o mación pe mi e i ualiza el acceso al empleo,
como ya hemos indicado al a i ma que la o mación adquie e ese signi ica-
do de i o de ansición.
En o os casos, la o mación adquie e el signi icado de dis inción, de sím-
bolo, de es a us. Es la que se p opo ciona p e e en emen e a los cuad os medios
54 Pape s 58, 1999 A. Ma ín A iles; And eu Lope
14. Pa a el g ueso de abajado es el máximo aspi able es el pues o de enca gado. En el paso de
peón a o icial la p omoción supone cie o adies amien o, ap endizaje y ap i ud en el pues-
o de abajo, sin ninguna exigencia de o mación o mal. En el paso a o icial de p ime a se
acen úa la necesidad de conocimien os especializados y, sob e odo, de cie as capacidades
compo amen ales. És as úl imas se exigen oda ía más pa a llega a enca gado, jun o con
an igüedad, expe iencia y, además, leal ad e in eg ación con los in e eses de la emp esa.
y a los di ec i os. Tiene, en onces, la unción simbólica de e o za el es a us y
la au o idad de la je a quía, pe o ambién pe mi e cohesiona la es uc u a de
mandos median e la con igu ación de una iden idad colec i a. La con i en-
cia en luga es donde se impa e —y compa e— la o mación, cu sos de in
de semana, cu sos que implican iajes, aleja se del día a día del abajo: odo ello
con ie e dis inción e iden idad en e a los demás a los pocos miemb os elegi-
dos. De hecho, la o mación des inada a es os ni eles medios y supe io es de
la emp esa, y que en nues a in es igación se cons a a pa a el caso del hipe ,
suele ene un con enido que a a de e o za el es a us y la au o idad: diná-
mica de g upos, écnicas de comunicación y pe suasión, lide azgo, e c. También
es una o mación iden i a ia: desa ollando la cul u a de emp esa, modos de
di ección, es ilos de abajo, obje i os es a égicos; así como o os alo es que
sub ayen la iden idad del colec i o de di ección y la dis inción espec o al es o
de la plan illa excluida de esos p ocesos.
3.4. Di e encia en e la o mación exigida y los eque imien os
de los pues os de abajo
En elación con los eque imien os de los pues os de abajo, hay que señala
que la mayo ía de ellos es á acionalizado de mane a bu oc á ica, con una de i-
nición no ma i o-p esc ip i a de las unciones y a eas. Es án pau ados de
o ma aylo is a. De ahí que buena pa e de las exigencias de los pues os
de abajo es iben en el seguimien o de las no mas y pau as es ablecidas pa a
cada a ea; lo que se suele ap ende en co o espacio de iempo. Es a o ma de
acionalización del abajo ha sido una endencia secula a lo la go del p e-
sen e siglo y hoy se ex iende an o al ámbi o de la indus ia como de los se icios
( éase Ri ze , 1996). La aplicación de c i e ios aylo is as al abajo es hoy cues-
ionada, incluso desde la pe spec i a emp esa ial. En las emp esas que hemos
es udiado es á, sin emba go, bien p esen e. Más aún, cambios ecien es en
la o ganización de la p oducción y del abajo en la ex il, apun an al e o za-
mien o de esos c i e ios en de imen o de o mas de abajo más au ónomas,
p opias del abajo de o icio has a hace muy poco bien isible en la emp esa
pa a de e minados pues os de abajo. En é minos de o mación, ob io
es deci que la simpli icación de las a eas educe d ás icamen e los p ocesos
o ma i os de la ue za de abajo.
De es e modo, en la mayo ía de los pues os de p oducción di ec a de
la emp esa de acabados y de los del hipe ( a eas de eposición, a ención
al clien e, caje as, e c.), las exigencias uncionales educa i as son básicamen e
de lec o-esc i u a. Sabe lee y esc ibi es un equisi o básico pa a la comuni-
cación in e na y la aplicación de las no mas de abajo. Más allá de es os eque-
imien os se equie en habilidades muy especí icas que sólo se ap enden haciendo
el abajo, a a és de la ansmisión in o mal de conocimien os, de ap endizajes
u o izados po compañe os más expe imen ados o «an iguos», po medio del
con ol y supe isión eje cido po el supe io y a a és de la in e acción con
o os abajado es.
¿Si e la o mación pa a ene empleo? Pape s 58, 1999 55
En el caso del hipe , se pueden ap ecia dos elemen os que con o man los
eque imien os de cuali icación del pues o de abajo. Uno es la capacidad de
au oo ganización y o o, la p ecisión en el cumplimien o de las no mas de a-
bajo. En el caso de las caje as se exige, además, capacidad de elación y amabi-
lidad con los clien es; elemen o que, jun o con la impo ancia del es ic o
cumplimien o de las no mas (pa a e i a descuad es, po ejemplo), explica la o -
mación o mal que ambién eciben en la emp esa. En la i ma de acabados
p ima ambién la p ecisión en el cumplimien o de las no mas (69% de las es-
pues as). Es a exigencia de cumplimien o no ma i o de las unciones adjudicadas
a cada pues o de abajo a ía según cada ca ego ía labo al. En pa icula , es
muy ue e pa a adminis a i os y abajado es de p oducción de bienes o se i-
cios, y es meno pa a los écnicos y mandos, aunque ambién es no able. Pa a
és os úl imos, los eque imien os de cuali icación se e ie en a capacidades o ga-
niza i as, do es de au o idad y capacidad de decisión. Conc e amen e, pa a los
mandos del hipe aquellas exigencias se e ie en a la capacidad de decisión (80%
de los casos), inicia i a y c ea i idad. Pe o, como pa ece obse a se en o os es u-
dios ( éase Masjoan y o os, 1996), son ambién es e ipo de asala iados quienes
en mayo medida sien en que es án sob eeducados pa a el abajo que ealizan.
Po o a pa e, los pues os de abajo elacionados con a ención al públi-
co ienen o os eque imien os de cuali icación que no suelen adqui i se en el
sis ema escola . Se a a de capacidades emocionales y compo amen ales: au o-
con ol, capacidad de comunicación e bal y co po al, empa ía y capacidad
de pe suasión. Es deci , se a a de cuali icaciones ac i udinales y compo a-
men ales que en pa e se ap enden du an e el p oceso de socialización p ima-
ia, en las amilias, en los cí culos de amis ad y en el anscu so de la ida
co idiana. No hay que desconside a ampoco la con ibución de la escuela en
es a o mación compo amen al. Cie amen e, la escuela con ibuye a es e ipo
de capacidades: conocimien o del lenguaje, hábi os, pau as egula es de com-
po amien o, es uc u ación del iempo, egula idad, esponsabilidad y espe-
o a la au o idad, en e o os aspec os. Asimismo, es e ap endizaje ambién se
puede mejo a y amplia a a és del desempeño del mismo abajo.
Po consiguien e, podemos colegi que la g an mayo ía de los pues os de
abajo de las emp esas analizadas (peones, o iciales de p oducción, epone-
do es, caje as, endedo as, abajos de pas ele ía, e c.) no exigen cuali icacio-
nes e ec i as al as15. Quizás en muchos casos sean su icien es los es udios
p ima ios de lec u a y esc i u a a eno de la di isión écnica del abajo exis-
en e y a sabiendas de que el ap endizaje se acaba á haciendo en el abajo16. Pe o
56 Pape s 58, 1999 A. Ma ín A iles; And eu Lope
15. Aunque, como hemos is o en los capí ulos des inados a las emp esas, algunos abajado es
que ocupan esos pues os, como el eponedo en e is ado y obse ado en el hipe , o la pas-
ele a del mismo, desempeñan a eas no es ic amen e con empladas en su unción labo-
al que exigen, po lo gene al, alguna capacidad complemen a ia, aunque en ningún caso de
g an calado.
16. Una ez más, podemos obse a la impo ancia que ienen los me cados in e nos en la cons-
ucción de las cuali icaciones. És a es singula men e una ca ac e ís ica del me cado de a-
bajo español (P ies, 1988). P ecisamen e es a cons ucción de las cuali icaciones en los
en ocasiones ampoco iene mal a las emp esas dispone de una o e a de ue -
za de abajo sob eeducada po el sis ema escola . Eso puede se ga an ía de
posibles capacidades que, de mane a incie a, pueden llega a u iliza se: buenos
modales, capacidad de comunicación e bal y elacional y o as habilidades.
No obs an e, la cues ión de ondo es la abundancia de mano de ob a sob e-
educada po la ex ensión del sis ema escola , la gene alización de la enseñanza
secunda ia y, en especial, po la con igu ación de p ocesos de abajo que de i-
nen pues os con escasas exigencias de pues a en juego de conocimien os y capa-
cidades, de con ol y de au onomía en el p opio abajo. Es deci , con pocas
exigencias de cuali icación e ec i a.
Los eque imien os de cuali icación en el abajo pa a los di ec i os y ni e-
les medios pueden se algo di e en es. Las a eas de coo dinación exigen cie -
as capacidades de abs acción, sis ema icidad, o denación, enacidad y
cons ancia pa a consegui de e minados obje i os. También pueden exigi cie -
as do es de au o idad pa a se obedecido po los subo dinados, al como se
ha is o en las emp esas es udiadas. Es as capacidades puede p opo ciona las la
enseñanza secunda ia, complemen ada con un ap endizaje en el abajo y acu-
mulando expe iencia. En el caso de la es uc u a de mandos medios, la sob e-
educación espec o al desempeño del abajo es meno que en el caso an e io
de pues os de baja cuali icación e ec i a. Pe o cuando se con a a a i ulados
uni e si a ios pa a es as unciones, el des ase en e educación y pues o de a-
bajo puede hace se clamo oso; y más aún cuando ocupan pues os de ca ego ías
bajas, como sucede con algunas i uladas que eje cen de caje as en el hipe .
A la la ga es os i ulados pueden acumula us ación y desapego hacia su a-
bajo, especialmen e si no ienen expec a i as de p omoción labo al.
4. T ayec o ias i ales y es a egias labo ales
4.1. O igen social y capacidades o ma i as: la o mación eglada
A di e encia de los epíg a es an e io es, donde exponíamos los c i e ios de eclu-
amien o y selección desde el lado de la demanda y en conc e o de la emp esa,
aho a se a a de cap a la alo ación del papel de la o mación desde el lado
de la o e a: desde los asala iados. En pa icula se a a de ecoge la pe cep-
ción subje i a que iene la o mación eglada en pe sonas que, en sen ido amplio,
pod íamos ca ac e iza como pe enecien es a la clase abajado a.
En e ec o, aunque con ma ices, odas las pe sonas en e is adas y cuyos
pues os de abajo hemos obse ado pueden se ubicados en esa clase social.
Todos son asala iados, aunque un pa de ellos desa ollan unciones de mando;
lo que, en é minos de elaciones de abajo, cab ía hipo e iza que puede p o-
po ciona una pe spec i a dis in a sob e las unciones y alo de la o mación.
Igualmen e, el o igen de clase de los en e is ados se si úa en la ó bi a de la
¿Si e la o mación pa a ene empleo? Pape s 58, 1999 57
me cados in e nos y su al a de ce i icación y econocimien o ins i ucional di icul a su
ans e encia en e emp esas.
clase abajado a, con un pa de excepciones ela i as donde quizás cab ía
habla de «si uación con adic o ia de clase» al ubica se en la on e a con
la clase media. Pa a el je e de sección en e is ado en el hipe caben ambos
ma ices y, además, es el único en e los en e is ados que cuen a con i ulación
uni e si a ia. Po ambas azones su pe spec i a sob e la o mación di ie e en
alguna medida de la del es o de en e is ados, si bien su pe cepción subje i a
—y diá ana— de pe enencia a la clase abajado a di umina pa e de esas di e-
encias. En cualquie caso, se ap ecia una conside able homogeneidad en las
pe cepciones de las pe sonas que aquí a amos epec o a la o mación.
4.1.1. O igen de clase: condicionan es es uc u ales
La adquisición de conocimien os a a és de la o mación eglada es á ue e-
men e condicionada po el o igen social. En pa icula po condicionamien os
socioeconómicos y po la subcul u a de clase. El condicionan e económico
cons i uye un papel impo an e en la mo ilización de la ue za de abajo. Los
bajos ni eles de en a en la unidad amilia empujan a los jó enes de clase a-
bajado a a inco po a se lo más p on o posible al me cado de abajo. «Gana se
la ida» cons i uye una p io idad i al pa a ellos y sus amilias. Los jó enes
comienzan a abaja con obje o de con ibui a los ing esos amilia es. Pe o
ambién, como cons a amos en pa e de las en e is as en p o undidad, pa a
ob ene independencia i al y económica. El abandono de los es udios iene,
en ocasiones, que e con esa cues ión. Po con a, pa a el único i ulado uni-
e si a io, su ni el educa i o es sen ido como uen e de dis anciamien o pa -
cial de las p eocupaciones e in e eses de un nucleo amilia al que en absolu o
enuncia po ello.
Las p opias condiciones económicas, que acili an el abandona los es u-
dios y pone se p on o a abaja , condicionan el u u o labo al y educa i o.
No es ex año, así, que los abandonos escola es se den pa icula men e en el
bachille a o, un ni el educa i o que puede ac ua quizás como il o en el acce-
so a algunos empleos, pe o que pa ece se i poco pa a accede a pues os de
abajo con algún ni el de exigencias p ác icas o especializadas. El peso de
aquellos condicionan es iene ambién que e con el es a us y la si uación
amilia ; de modo que las igu as y e e en es labo ales amilia es es án ligados
a las ealidades y posibilidades que p opo cionan a las pe sonas el en o no más
inmedia o. Tales ealidades o ecen unos modelos p o esionales que se con i-
gu an como los más p e isibles. Eso es bien isible en a ias de las en e is as
en p o undidad ealizadas: apa ece en ellas una cie a au olimi ación, no siem-
p e explíci a, espec o a los p opios p oyec os labo ales e incluso espec o a las
expec a i as espec o a la o mación eglada. De ahí que, po lo gene al,
la uni e sidad no cons i uya una me a.
4.1.2. Géne o y subcul u a de clase
Los oles sociales, a ibuidos al géne o ienen ambién un papel impo an e
en la mo ilización de la ue za de abajo. Es posible dis ingui dos es e eo i-
58 Pape s 58, 1999 A. Ma ín A iles; And eu Lope
pos, uno masculino y o o emenimo, así como una cla a di isión del abajo
—en endido en sen ido amplio— asociada a ellos. El p ime o, iene el ol de
p o eedo de ing esos económicos y su ámbi o de ac i idad es á en el me ca-
do, en el ámbi o p oduc i o. En el imagina io colec i o se le p esupone dis-
ponibilidad de iempo (la gas jo nadas, disposición a ealiza ho as ex as,
empleos complemen a ios, e c.) en las ac i idades p oduc i as; mien as que
no asume esponsabilidades di ec as en el ámbi o ep oduc i o. El es e eo i-
po emenino p esen a, po el con a io, un ol cen ado en el hoga y en las
a eas ep oduc i as. Si bien la muje puede inco po a se ambién muy jó en
al me cado de abajo, en el imagina io colec i o exis e la expec a i a de cen-
a se en ac i idades p opias del abajo ep oduc i o. En las muje es que hemos
analizado es a cues ión es á bien p esen e como pe spec i a deseable de u u-
o. Pe spec i a a la que sin duda con ibuyen las ca ac e ís icas, escasamen e
a ayen es, de los empleos que ocupan.
De es e modo, en e las muje es de clase abajado a, se man iene y ep o-
duce la concepción adicional del abajo p oduc i o de las muje es, según la
cual es e abajo es conside ado subo dinado a las a eas ep oduc i as y a las
necesidades amilia es. Su p oyec o cen al de ida gi a en o no a la ep o-
ducción y la ac i idad labo al se pe cibe como complemen a ia o subsidia ia.
Con odo, desa ollan una ac i idad emune ada, espondiendo a necesidades
económicas amilia es que casi obligan a ello, y esa ac i idad adquie e p o a-
gonismo en su ida. Pe o la escasa socialización o ien ada hacia el abajo emu-
ne ado, conside ado como algo secunda io en su imagina io, iene cla os e ec os
espec o a su ayec o ia o ma i a y labo al. Algunas mani es aciones son la
inde inición de expec a i as de o mación o mal y, en el momen o en que las
ha habido, su o ien ación hacia a eas con inuado as de la ac i idad ep o-
duc i a. Tales acciones o ma i as no ienen como obje i o cuali ica se labo-
almen e: se abaja allí donde es ac ible hace lo g acias a los con ac os
in o males y donde las exigencias de una o mación pa icula y o malizada
no es impo an e. No es a o, así, que se decan en hacia empleos que, al menos
en pa e, p esen an ca ac e ís icas de aquello pa a lo que han sido socializadas,
el abajo ep oduc i o.
En ese ipo de empleos (caje as a iempo pa cial, po ejemplo), subo di-
nan la jo nada y el ho a io o ma i o y labo al a los i mos del abajo domés-
ico y amilia , aún y con p oblemas: se ienen que acopla al ho a io de la
emp esa que a eces dis o siona el amilia . Además, las en e is adas (con una
pa cial y ela i a excepción) es án p epa adas pa a cob a poco y pa a o ece
g a is sus cuali icaciones ap i udinales y ac i udinales. Es deci , pa a que no se
econozcan las capacidades, sabe es y ac i udes p opo cionadas po su sociali-
zación y po la asunción del abajo ep oduc i o. Pese a no econoce se social-
men e, ales capacidades (capacidad de elación, a ención a e ce os, e c.)
esul an ú iles a las emp esas que las con a an. Es a si uación casa pe ec a-
men e con los eque imien os emp esa iales pa a g an núme o de los empleos
del ejido emp esa ial de la indus ia o de los se icios: pues os de abajo e en-
uales y poco cuali icados, en los que se busca adap abilidad, bajos cos es de
¿Si e la o mación pa a ene empleo? Pape s 58, 1999 59
la mano de ob a y capacidades y ac i udes de i adas de las a eas p opias del
abajo ep oduc i o.
4.1.3. Imagina io y p ime as pe cepciones sob e la o mación eglada
Los o igina ios de clase abajado a, con la única sal edad de quien ha alcan-
zado i ulación supe io , no mues an especial a ec o al sis ema educa i o
ni pa ecen ene especiales expec a i as en la o mación eglada. En gene al,
ienen una isión ins umen al al espec o, alo ando en mayo medida los
aspec os educa i os que ienen un componen e p ác ico que, en algún momen-
o, puede se i pa a su inse ción labo al, que conocimien os de ipo más
abs ac o.
Eso se e leja en las en e is as de di e so modo. Así ocu e con la p e e-
encia de algún jo en po es udios de FP —y en su seno de los aspec os más
p ac icis as— sob e el BUP o sob e la enuncia a plan ea se es udios supe io-
es. Sucede ambién así con pe sonas de edad más a anzada, como en gene al
los abajado es de la emp esa ex il, donde se alo an pa icula men e los es u-
dios con aplicabilidad labo al más que el ni el de los mismos. La ambi alen-
cia con que con emplan la o mación eglada, desde enca gados a peones, es
palpable. Po un lado, econocen que algo de o mación a bien como cul u-
a y que los es udios que han cu sado, sean de p ima ia o de bachille a o, supo-
nen un bagaje cul u al y, al mismo iempo, son impo an es como c edencial
de en ada a las emp esas. Pe o, simul áneamen e, opinan que es a o mación
no les ha se ido pa a nada en sus empleos, en los que p edomina la o ma-
ción «a pie de máquina», la expe iencia y el seguimien o de las no mas. Con iene
eco da , po o o lado, que pe cepciones de es e ipo se inculan a los da os que
apo ábamos al espec o en los capí ulos des inados a analiza ambas emp e-
sas: meno ni el educa i o en la emp esa ex il, con abundancia de es udios
p ima ios —incluso algún enca gado cuen a sólo con ellos—, pa cialmen e
explicable po la mayo edad media de la plan illa.
Independien emen e de las ac i idades labo ales desa olladas, la o ma-
ción se en iende aquí como un elemen o de alo es más amplios que ienen
que e con los in e eses y alo es pe sonales y con la con igu ación cul u al
de la pe sona. Pe o al ma gen de esas si uaciones, aquel alo p ác ico apa ece
incluso en el único caso en que se aspi a a cu sa es udios supe io es en el u u-
o: un eponedo que c ee así pode aspi a a un mejo empleo, aunque, en
ealidad, no exp ime odas las posibilidades pa a cu sa los ni pa ece an cla o
que, con ello, pudie a accede a mejo es empleos.
El géne o ambién incide en la alo ación de la o mación eglada. Po un
lado, las muje es suelen ambién abandona los es udios po la p esión de la
ca ga de abajo en el hoga de la amilia (pad es en e mos, cuidado de he -
manos, desempeño de a eas domés icas, e c.). Po un lado, es a alo ación se
suele apoya en la p opia concepción de su u u o ol: la iden idad p o esio-
nal y el abajo no cons i uyen p io idades en el imagina io colec i o ni en el
es e eo ipo de la muje de clase abajado a. Po o o lado, y de modo subsi-
60 Pape s 58, 1999 A. Ma ín A iles; And eu Lope
dia io, pueden e se obligadas a abandona los es udios po la p esión que eje -
cen sob e ellas las a eas ep oduc i as del ámbi o amilia .
En buena pa e de las en e is as, se puede cap a que la p ime a pe cepción
de la o mación eglada es eminen emen e ins umen al. Tiene un alo de
cambio pa a accede al empleo. De es a p ime a e apa se suele alo a o as
cues iones, la pe enencia a g upos y las e e encias socioa ec i as, como la
amis ad y el compañe ismo. No obs an e, después, a lo la go de la ayec o ia
i al y a medida que se adquie e expe iencia labo al, se a modi icando la pe -
cepción y las expec a i as en elación con la o mación eglada. Se la incula con
posibilidades de p omoción, de cambio de empleo y como ce i icación pa a
ob ene mejo es ing esos económicos. Es deci , sigue p imando una isión ins-
umen al, aunque a eces acompañada de o os ing edien es, ales como una
o ma ambién de ob ene p es igio, conside ación social y ele ación de es a-
us. Pe o a amen e la o mación eglada iene alo de uso, como mecanismo
de adquisición de conocimien os álidos en sí mismos.
4.2. Es a egias labo ales: la o mación «pa a» el empleo
y la o mación «en» el abajo
¿Qué papel iene la o mación eglada en las es a egias de acceso al empleo? En
el imagina io colec i o la o mación eglada puede se a eces ela i amen e
impo an e como alo de cambio, pe o no apa ece como de e minan e. Pa a
el acceso al empleo se suelen alo a o as dos cues iones de mayo signi icado
es a égico. Po un lado, las elaciones, los con ac os y sus in luencias. Es deci ,
las edes sociales de pa en esco, amis ad y ecindad pa ecen ene un papel
impo an e, que en muchos casos pe mi e incluso el acceso al empleo a pesa
de un emp ano abandono de los es udios. Po an o, en el ámbi o de las ami-
lias es a es a egia se suele sopesa an e la opción de con inua los es udios o
pone se a abaja , en an o que se ienen pa ien es o amigos ela i amen e
in luyen es o con con ac os de calidad17.
Las es a egias pa a accede al empleo apa ecen más o menos cla as en las
en e is as. Sin emba go, si nos p egun amos en elación a qué ipo de empleo
se busca o qué p o esión se p e ie e, pa ece exage ado habla de es a egias. La
en ada en de e minado pues o y emp esa es simplemen e o ui a. No se esco-
gen ni se desa ollan es a egias pa a ealiza una unción labo al conc e a. Eso
es así pa a odos los casos es udiados sin excepción, de modo que la inse ción
labo al depende de las posibilidades del en o no, de los con ac os de las ami-
lias y del aza . Dicho de o a mane a, no hay una es a egia acional con a e-
glo a ines p o esionales. El in es undamen almen e en a a abaja casi en
¿Si e la o mación pa a ene empleo? Pape s 58, 1999 61
17. Las edes amilia es pa ecen esul a más impo an es pa a la mo ilización de abajo
de baja cuali icación y pa a los jó enes que buscan p ime empleo o, mejo , p ime os em-
pleos, ya que suelen dispone de a ios de co a du ación en los p ime os años de su inse -
ción en el me cado de abajo. Las pe sonas más madu as y con expe iencia labo al
disponen, sob e odo, de con ac os p opios a pa i de compañe os de empleos an e io es
o del ac ual, ecinos y amigos.
lo que sea. En ello sin duda in luye la ac ual si uación del me cado de abajo,
de la que dan cuen a las ayec o ias de pa e de los en e is ados, que han
pasado po di e sos empleos p eca ios, con escasa elación en e sí y con sus
es udios, has a llega al empleo ac ual.
Po o o lado, pa ece exis i en la subcul u a de la clase abajado a la idea
de que lo p io i a iamen e impo an e en el abajo es el cumplimien o, el
es ue zo, la pun ualidad, la obediencia y la disciplina. El con enido del aba-
jo a amen e sa is ace, lo que se acep a con esignación y poca so p esa. Es as
pau as se ansmi en y se ap enden en el seno de las amilias de clase abaja-
do a, y de ahí que alcanza ni eles al os de es udios eglados no se cons i uya
en cues ión p io i a ia. Hay que añadi , además, que las edes sociales que aci-
li an el acceso al empleo, al mismo iempo, con ibuyen a e o za las pau as de
au o idad, disciplina y obediencia. En el abajo, el e e en e de pa en esco,
amis ad o ecindad se con ie e en una o ma de coacción sob e el compo -
amien o, en una o ma de p esión de la comunidad sob e el indi iduo. En
de ini i a, las edes sociales e ue zan el pa e nalismo y el conse adu ismo
en las elaciones labo ales.
Con odo, la o mación, sob e odo en su e ien e in o mal de adap ación
al pues o de abajo, iene un papel impo an e den o de lo que en sen ido
amplio —muy amplio en ealidad— pod íamos cali ica de «es a egias de pe -
manencia en el empleo». En e ec o, una ez en la emp esa, los asala iados ap o-
echan los canales y p ocedimien os in o males pa a desa olla su unción. En
ocasiones, incluso pa a ealiza a eas labo ales que es án más allá de lo es ic-
amen e p esc i o, como sucede con alguno de los en e is ados en el hipe .
Con ello pe siguen mejo es expec a i as de pe manencia o, más a a y di ícil-
men e, de p omoción en el empleo; sin con adeci la máxima de lo que lo que
p ima es el ap endizaje de las a eas a pa i de su p opio desa ollo y ejecución.
En el imagina io de la clase abajado a exis e la noción de que el ap en-
dizaje se hace y se consigue en el abajo, desa ollando las a eas, lo que no
excluye del odo la impo ancia y la necesidad de la o mación eglada. Has a
cie o pun o así pa ece se en la ealidad labo al. El adies amien o se suele
ob ene a a és de la p opia ida co idiana en el abajo, a a és de las elaciones
o males e in o males. Buena pa e del con enido del abajo consis e en el
ap endizaje de no mas no esc i as, de hábi os y cos umb es que o man pa e
de la o ganización del abajo o bien del compo amien o social y de las elacio-
nes de je a quía o males e in o males que se ansmi en en e los abajado es
en la emp esa. Es as no mas consue udina ias no se enseñan exp esamen e, sino
que se ap enden a a és de los con ac os, de las equi ocaciones y del ensayo-e o ,
o bien son incluso p oduc o de pac os áci os en e los p opios abajado es.
De ahí la especial impo ancia del compañe ismo y de los g upos in o males
como medios de ansmisión del conocimien o écnico y o ganiza i o.
También hay casos en que el ap endizaje de las no mas es muy explíci o.
Hay que segui un manual de ins ucciones (como el de la ope a o ia con las
máquinas en la emp esa ex il) o indicaciones p ecisas sob e como ealiza las
a eas, como o ganiza el pues o de abajo, como elaciona se con los compa-
62 Pape s 58, 1999 A. Ma ín A iles; And eu Lope
ñe os o bien como a ende a los clien es (el caso de las caje as del hipe ). Po
an o, una buena pa e del ap endizaje es de ipo no ma i o. Eso se ap ende
undamen almen e en el p oceso de in e acción social en el abajo y menos en
la escuela.
4.3. Expe iencias i ales y e alo ización de la o mación
La expe iencia labo al y i al acumulada en el anscu so de los años pa ece
que lle a a que los en e is ados econside en el papel de la o mación eglada,
como ya se ha indicado a ás. Quizás ello sea el esul ado de di e sas in luen-
cias, ales como la p opia p esión de una sociedad me i oc á ica, el iesgo de
desempleo, la alo ación de los es udios eglados pa a p omociona en el
empleo, así como la pe cepción subje i a de que los es udios eglados pueden
pe mi i una mejo o denación de las ideas o bien comp ende cie os aspec-
os écnicos del abajo.
A eces la p opia empí ia, la p ác ica acumulada, a exigiendo subliminal-
men e mayo es exigencias de abs acción pa a comp ende la p opia a ea que
se desa olla o en ende el p oceso p oduc i o. O as eces se suele asocia los es u-
dios eglados y las i ulaciones con el econocimien o de ca ego ías labo ales. Y
en o as ocasiones se pe cibe subje i amen e que los es udios eglados cons i-
uyen una ía pa a adqui i mayo es a us social. Es as obse aciones no deben
ex aña , pues o que es sabido que el desa ollo de la pe sonalidad y la madu ación
suele i acompañado de necesidades de econocimien o social y simbólico.
Con odo, la pe cepción básica no cambia: la o mación eglada iene un
alo básicamen e ins umen al, como alo de cambio. P ime o como una de
las condiciones pa a accede al abajo. Después, como una de las condiciones
necesa ias pa a p omociona o como una de las condiciones necesa ias pa a
cambia —y mejo a — de empleo. Es a e alo ización ins umen al de la o -
mación suele es a elacionada con la exigencia de mayo es ing esos de i ada
de las nue as necesidades de consumo ya en la e apa adul a, po ejemplo: com-
p a de coche y, más adelan e, comp a de i ienda y o mación de una amilia.
Pe o, sin duda, ambién po la p opia p esión de la abundan e o e a de i ula-
ciones y ce i icaciones en el me cado de abajo. De o ma pa adójica, esa alo-
ación no es á eñida con la pe cepción de la p ác ica o alidad de los en e is ados
de que es án sob eeducados pa a las exigencias a que los some e su abajo18.
¿Si e la o mación pa a ene empleo? Pape s 58, 1999 63
18. Hay cie a sensación de us ación en e los en e is ados espec o a la adecuación en e
su po encial o ma i o y los ecu sos e ec i amen e mo ilizados en su ac ual pues o de a-
bajo. En alguno de los abajado es de más edad de la emp esa ex il, eso se aduce en un
desencan o espec o al empleo y a la emp esa, y en ningún caso se e la o mación como
una posible salida a es e con lic o. Po o a pa e, hay abajado es jó enes que c een habe
alcanzado, con su ni el educa i o ac ual, su echo en la emp esa, y sus opciones pasan po
una e alo ación de la o mación o mal (ob ene una o mación uni e si a ia, po ejemplo)
que les si a de c edencial pa a accede a pues os más cuali icados en, más p obablemen-
e, o a emp esa. De odas o mas, ninguna de las pe sonas en e is adas ha plasmado es os
deseos en es a egias conc e as, lo que, en ealidad, pa ece e leja cie o con lic o en e el p o-
yec o de mayo o mación o mal y la consciencia de los lími es de ese p oyec o.
de las cuali icaciones adqui idas. El econocimien o depende de las decisiones
de la emp esa, de la o ganización del abajo y de las p opias elaciones labo-
ales pa icula es. En cambio, en el modelo p o esional, de i ado de la coope-
ación en e ins i uciones o ma i as y emp esas, las ac edi aciones son o icios
o p o esiones econocidas po odos los ac o es (emp esa ios, sindica os y
Adminis ación pública), po an o, se gene an cuali icaciones ans e ibles,
que se pueden u iliza en una a iedad de emp esas, lo que pod ía hace más
anspa en e al me cado de abajo.
De odos modos, y más allá de las conside aciones an e io es, el ap endizaje
y la adecuación al pues o de abajo, se ealiza en un segundo momen o, en la
socialización secunda ia en el abajo y en la o ganización. De aquí ambién
pod íamos de i a la necesidad de una mayo coope ación en e el sis ema
educa i o y el p oduc i o, pa a p opicia una o mación dual que acili e la
cons ucción de pe iles p o esionales poli alen es y coadyu e a la mo ilidad
in e na de la ue za de abajo, y con ello a eo ganiza las o mas de abajo.
Una eo ganización que, además, es imp escindible si de e dad se quie e u i-
liza odo el po encial labo al de las pe sonas sin queda se en el e eno del
discu so. Eso e e i ía posi i amen e en é minos de p oduc i idad an que-
idos en las emp esas. Pe o pa alelamen e o, mejo , po encima de ello, e e -
i ía en el log o de una mayo humanización del abajo p oduc i o y en la
ob ención de dosis de sa is acción pe sonal po pa e de los abajado es que,
al in y a la pos e, son quienes lo desa ollan.
5.5. Conside aciones eó icas: me i oc acia y c edencialismo
Desde la década de los ochen a es amos asis iendo a una ecupe ación y a un
nue o auge de la eo ía del capi al humano, que subyace en el discu so domi-
nan e ela i o a las es a egias pa a el desa ollo y la c eación de empleo. La
o mación igu a como elemen o cla e en las es a egias di e enciales de com-
pe i i idad basadas en la in es igación, la ecnología y la calidad22. Asimismo,
la o mación se plan ea como p opiciado a de la igualdad de opo unidades, del
eciclaje, de la mo ilidad y p omoción de mano de ob a.
Desde los años sesen a la eo ía del capi al humano ha enido sos enien-
do que la o mación (en su acepción más o mal y, po an o, mucho más es-
ic i a que la que hemos conc e ado en es a in es igación) iene un papel
impo an e en la igualdad de opo unidades y, po ende, en la educción de
las desigualdades sociales. Sin desmen i esa a gumen ación, hemos is o como
el imagina io de pe sonas pe enecien es a la clase abajado a limi a las expec-
70 Pape s 58, 1999 A. Ma ín A iles; And eu Lope
22. Véanse, po ejemplo, los plan eamien os de compe i i idad in e nacional que desa olla
la polí ica socialis a du an e los años ochen a (Ca les Boix, 1996). Desde es e pe iódo se
iene a gumen ando que la es a egia de compe i i idad di e encial de la economía espa-
ñola iene que basa se en la in es igación, en la inno ación ecnológica, en la calidad y
no en la educción de cos es labo ales. Es a opción es a égica compo a una c ecien e in e -
sión en capi al humano, la e o ma de la o mación p o esional, el desa ollo de la in es i-
gación y la gene ación de i ulaciones.
a i as educa i as de sus miemb os. Pese a que, además, ambién la p ác ica
educa i a mues a esas limi aciones, en los no en a aquella concepción uel e
de nue o a o ien a ambién la polí ica ins i ucional: es el caso, en e o os
muchos, de la FORCEM, que a i ma la impo an e unción de mo ilidad
social que iene la o mación en la e a de la sociedad del conocimien o y de la
in o mación.
Sin emba go, en la p ác ica se desmien e es os supues os. La «sociedad del
conocimien o» se conc e a en pues os de abajo donde la aplicación de los
mismos es escasa. Además, las polí icas de o mación de las emp esas ienen
un ma cado ca ác e dualis a y selec i o. Las in e siones en o mación se di i-
gen p e e en emen e al núcleo de empleo que ya cuen a con al os ni eles de
o mación eglada inicial. Es deci , iene una cla a o ien ación seg egado a,
di e enciado a y, po an o, ahonda las desigualdades sociales de pa ida.
Esa cues ión ha quedado e idenciada en nues a in es igación, al como
habíamos podido colegi de o as an e io es23. Las polí icas emp esa iales de
o mación no se di igen al conjun o de los abajado es, sino a los escasos bene-
iciados de los p ocesos de cambio en el ámbi o emp esa ial. Los pe dedo es,
los abajado es con bajo ni el educa i o inicial, se en excluidos. También se
en excluidos odos aquéllos que, independien emen e de su o mación egla-
da, desa ollan a eas que compo an pocas exigencias en é minos de cuali i-
cación. Y, cuando se les des ina alguna o mación, és a iene poco que e con
los eque imien os labo ales, y el aumen o de capacidades en ese o den que
p opo ciona es ha o dudosa o, simplemen e, desdeñable. Po an o, podemos
colegi que las polí icas emp esa iales de o mación no b indan e dade a-
men e la supues a «igualdad de opo unidades», al como se desp ende ía de la
eo ía del capi al humano e incluso al como se ecoge en la le a del Acue do
Nacional pa a la Fo mación Con inua (De la To e, 1997). Es más, la o ma-
ción como impulso a de mejo es condiciones de empleo en la emp esa que la
p opo ciona ambién se e limi ada po las escasas opo unidades de p omo-
ción. Una p omoción que, como hemos is o, es á supedi ada a las escasas
acan es que se p oducen y en la que ienen mucho más peso que la o ma-
ción o mal, eglada o no, o os elemen os como la expe iencia y, sob e odo,
capacidades compo amen ales en e las que des acan la con ianza y la leal ad
a los c i e ios emp esa iales.
En odo caso, la o mación eglada puede ene un papel en la mo ilidad de
la ue za de abajo, en el eciclaje y la ecolocación de la mano de ob a exce-
den a ia desde sec o es ees uc u ados a o os eme gen es. Pe o no en la p o-
moción ni en la igualdad de opo unidades. En o as palab as, su acepción
como elemen o apo ado de «igualdad de opo unidades» es se iamen e cues-
ionable, cuando no me a ideología. Eso no signi ica de ningún modo que la
o mación ca ezca de impo ancia. En el peo de los casos si e pa a o dena y
je a quiza la cola de quienes buscan empleo o bien como c i e io de p ese-
lección en la con a ación.
¿Si e la o mación pa a ene empleo? Pape s 58, 1999 71
23. Véanse G up d’Es udis QUIT (1997) Lope y Ma ín (1995).
Más allá de es as obse aciones empí icas, la o mación undamen almen e
compo a capacidades y conocimien os que el ámbi o p oduc i o no u iliza.
Po eso es imamos e óneo empeña se ozudamen e en la idea de la «co es-
pondencia» o «conec i idad» en e o mación y empleo. El e o no es sólo
modi ica el sis ema educa i o, sino undamen almen e ans o ma la o ga-
nización del abajo en el ejido p oduc i o pa a ap o echa mejo las capaci-
dades y los conocimien os gene ados en el ámbi o educa i o. Y, desde luego, pa a
ap o echa mejo (las emp esas) y pode pone en juego (los asala iados), las
capacidades adqui idas en o os ámbi os y que en la p ác ica e ie en am-
bién en el abajo.
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