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La investigación de los movimientos sociales desde la sociología y la ciencia política. Una propuesta de aproximación teórica

Pont Vidal, Josep

Abstract

El presente artículo constituye un intento de plantear los principales problemas que representa el estudio de los movimientos sociales desde el punto de vista sociológico y politológico. El artículo tiene un doble objetivo: por un lado, ofrecer una síntesis de los recientes puntos de vista teóricos de la sociología y la ciencia política respecto al estudio de los movimientos sociales. Por otro lado, partiendo de un catálogo de hipótesis y cuestiones, se propone un marco de síntesis teórico en el que pueden inscribirse futuras investigaciones. Finalmente, y en forma de epílogo, se realiza una breve aproximación comparativa sobre la docencia de la acción colectiva y los movimientos sociales en las facultades de sociología en dos países.

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La investigación de los movimientos sociales desde la sociología y la ciencia política. Una propuesta de aproximación teórica Josep Pont Vidal Universitat Autònoma de Barcelona. Facultat de Ciències Polítiques i Sociologia 08193 Bellaterra (Barcelona). Spain Resumen El presente artículo constituye un intento de plantear los principales problemas que representa el estudio de los movimientos sociales desde el punto de vista sociológico y politológico. El artículo tiene un doble objetivo: por un lado, ofrecer una síntesis de los recientes puntos de vista teóricos de la sociología y la ciencia política respecto al estudio de los movimientos sociales. Por otro lado, partiendo de un catálogo de hipótesis y cuestiones, se propone un marco de síntesis teórico en el que pueden inscribirse futuras investigaciones. Finalmente, y en forma de epílogo, se realiza una breve aproximación comparativa sobre la docencia de la acción colectiva y los movimientos sociales en las facultades de sociología en dos países. Palabras clave: movimientos sociales, asociaciones, grupos de interés, movimientos políticos, «pro-teoría», acción colectiva, docencia de los movimientos sociales, Policy Networks. Abstract This article attempts to expound the main problems entailed in the study of social movements from the point of view of sociology and political science. The article has a two-fold objective: on the one hand, it offers a synthesis of the recent theoretical points of view found in sociology and political science regarding the study of social movements. On the other hand, starting out from a catalogue of hypotheses and staded questions, a framework of theoretical synthesis is proposed upon which future investigation can be based. Finally, as an epilogue, there is a brief comparison of the teaching and the investigation of collective action and social movements to be found in Departaments and Faculties of Sociology in a number of countries. Key words: Social movements, associations, Interest groups, political movements, «Protheory», collective action, teaching and investigation of social movements, Policy Networks. 1. Breve balance de la investigación de los movimientos sociales 2. Teoría sociológica y movimientos sociales 3. Ciencia política y movimientos sociales 4. Apéndice: la ordenación académica 5. A modo de conclusión Bibliografía Sumario Papers 56, 1998 257-272 El tema de los movimientos sociales se ha constituido en los últimos años como un campo de investigación propio, tanto en las ciencias políticas como en la sociología. Sin embargo, la forma como ha sido abordada la investigación y el tipo de investigaciones realizadas varía de una ciencia a otra. Desde la sociología, podemos afirmar que ninguna de las actuales corrientes o «escuelas» sociológicas tiene un papel predominante en la elaboración teórica de la investigación de los movimientos sociales. En la investigación de los movimientos sociales se reflejan las mismas dicotomías que en la teoría sociológica, encontrándose a menudo confrontadas entre ellas. Desde la ciencia política, la situación de la investigación de los movimientos sociales en Europa, a diferencia de los EE.UU., es un campo relativamente joven. En países como Alemania, donde la investigación de los movimientos sociales se ha constituido como un campo de investigación sociológico desde hace aproximadamente dos décadas, la investigación de este fenómeno desde las ciencias políticas ha sido tradicionalmente enfocado desde perspectivas como la «investigación de los grupos de interés» o como «sistemas de mediación política de intereses». Esta situación obedece —como veremos— a determinados enfoques de la historia reciente de la investigación de los movimientos sociales. Las últimas teorías de la racional choice y sus variantes posteriores y aportaciones de carácter más ideológico han complementado, desde la perspectiva de los intereses colectivos y las dinámicas comunicativas, la investigación desde la ciencia política de los movimientos sociales. En España, y por razones obvias, la investigación sociológica y politológica reaparece en todas sus especialidades a finales de la década de los años setenta, consolidándose plenamente una década más tarde. Exceptuando casos aislados1, la investigación de los movimientos sociales como campo de investigación de la sociología y la ciencia política apenas ha empezado, remontándose, en el mejor de los casos, a principios de los años noventa2. Veinte años después del proceso de instauración del sistema político democrático, si hace258 Papers 56, 1998 Josep Pont Vidal 1. Como una de los primeras investigaciones hay que mencionar los estudios de M. Castells sobre las luchas vecinales en Madrid y Barcelona durante la década de los años setenta, así como a J. Borja sobre las asociaciones de vecinos en Barcelona. Sobre el movimiento ecologista y antinuclear merece especial atención la investigación de carácter descriptivo realizada por L. Lemkow en 1984. Más recientemente encontramos el estudio de E. Laraña sobre las movilizaciones estudiantiles a mediados de 1986. 2. Existen numerosas referencias principalmente sobre el movimiento por la paz, el movimiento feminista y el movimiento ecologista de la década de los años ochenta. Sin embargo, se trata en la mayoría de ocasiones de artículos de carácter de análisis político o descriptivo, faltando investigaciones sistemáticas de carácter empírico. En los años noventa aparecen los primeros estudios empíricos: TEJERINA, B.; SOBRADO, J.M.; AIERDI, X. (1995). Sociedad civil, protesta y movimientos sociales en el País Vasco. Los límites de la teoría de la movilización de recursos. Sobre el movimiento por la paz: VAL CID, Consuelo del (1996). Opinión pública y opinión publicada. Los españoles y el referéndum de la OTAN. Madrid: CIS; PONT, J. (1998). Moviments social a Europa. Del moviment per la pau a les Ongs. Barcelona: Hacer; LARAÑA, E. (1999). La construcción de los movimientos sociales. Madrid: Alianza Editorial. mos un «balance» de la investigación de los movimientos sociales y de los llamados «nuevos movimientos sociales» —a partir de ahora NMS—, podemos afirmar que —salvo los numerosos estudios realizados por el profesor de psicología E. Laraña, basados especialmente en el concepto de «identidad colectiva», o salvo los estudios empíricos sobre la participación política de Ramón Adell— nos encontramos todavía lejos, tanto a nivel cuantitativo como a nivel cualitativo, de la investigación de otros países europeos. Este déficit lo encontramos en los enunciados teóricos, en los estudios sistemáticos empíricos y en los mismos métodos de análisis empleados. No cabe duda de que esta situación se debe en gran parte al hecho de que la investigación de los movimientos sociales es todavía un campo muy joven en España, a diferencia de países como Francia o Italia, donde el campo de investigación de los movimientos sociales ha alcanzado un considerable nivel. La presente reflexión constituye un intento de plantear los principales problemas que representa el estudio de los movimientos sociales desde la sociología y la ciencia política3. Tiene como objetivos: primero, ofrecer desde la sociología una síntesis teórica que comprenda diferentes niveles teóricos de análisis y, segundo, desde la ciencia política realizar un breve análisis sobre la evolución de la investigación de los movimientos, fuertemente influenciada por elementos históricos, y los puntos de vista de las policy networks4. Desde la perspectiva de la sociología en la investigación de los movimientos sociales me baso en el modelo analítico y teórico «pro teoría de la desigualdad social y de la acción colectiva» elaborado por el científico social Veit-Michael Bader5. Desde la ciencia política, se realiza una aproximación a la investigación de los movimientos sociales partiendo de los caminos y temas en que se ha centrado principalmente el análisis y que han determinado la investigación hasta hace pocos años. Parto básicamente de los estudios del politólogo alemán Ossip Flechtheim, como pionero en la ciencia política al abordar la relación entre movimientos sociales, partidos políticos y grupos de interés en las modernas Los movimientos sociales desde la sociología y la ciencia política Papers 56, 1998 259 3. En un nivel más amplio, F. J. Llera Ramo, constata las «interferencias» existentes entre la ciencia política y la sociología. El autor aboga por la sociología política como un intento para responder a la cuestión planteada. Entre las circunstancias de tales interferencias, menciona las siguientes: 1. La compresividad y la amplitud de las implicaciones de sus respectivos objetos (la política y la sociedad). 2. La pretensión imperialista de la sociología desde sus orígenes comtianos. 3. El más temprano desarrollo de ésta como disciplina científica. 4. La mayor dependencia inicial de la ciencia política respecto de las transformaciones del Estado democrático. 5. La afirmación de la ciencia política como disciplina científica en un campo y desde un enfoque y una metodología. LLERA RAMO, F.J. (1996). «Ciencia política y sociología política: la necesaria reconstrucción de la interdisciplinariedad». Reis, 76. 4. Entre otros cabe destacar el estudio de Bernd MARIN y Renate MAYNTZ, Policy Networks: Empirical Evidence and theoretical Considerations. 5. Veit-Michael BADER. Protheorie sozialer Ungleichheit und kollektiven Handels. sociedades democráticas. A partir de las mencionadas aproximaciones teóricas, se expone un catálogo de hipótesis y cuestiones en el que pueden inscribirse futuras investigaciones. Finalmente, como apéndice, y con el propósito de animar a la institucionalización del estudio del fenómeno en un país tan cargado de experiencias derivadas de la acción colectiva como es España, el escrito se complementa con la ordenación académica de la sociología de la acción colectiva y los movimientos sociales en dos facultades de sociología: Facultad de Sociología de la Universidad de Bielefeld (Alemania) y la Facultad de Sociología de la Universidad de Massachusetts —campus de Amherst— (EE.UU.). 1. Breve balance de la investigación de los movimientos sociales Las ciencias sociales se ocupan de la complejidad del fenómeno de los movimientos sociales desde hace aproximadamente ciento cincuenta años, con la aparición de los primeros estudios derivados de los cambios sociales producidos por la revolución industrial, al ser los movimientos sociales un factor importante de cambio social y de desarrollo político. Sin embargo, y salvando las diferencias específicas de cada país, el interés científico sobre los movimientos sociales ha pasado por diferentes fases. En los países de la Europa occidental el estudio del fenómeno de los movimientos sociales —por razones que más adelante veremos— prácticamente desapareció en los años que siguieron la posguerra, no volviendo a despertar interés en las ciencias sociales hasta bien entrada la década de los años setenta. La investigación de los movimientos sociales abarca desde el análisis del primer movimiento obrero realizado básicamente por Lorenz von Stein en Alemania, hasta trabajos politológicos aparecidos a principios de la década de los años sesenta. Sin embargo, es a comienzos del siglo XX cuando se producen las primeras investigaciones de Ferdinand Tonnies, Rudolf Haberle y Marianne y Max Weber. En los países europeos —especialmente en Alemania—, los movimientos sociales han sido estudiados partiendo de tres caminos diferentes: como una parte descriptiva de la historia de las ideas, como una parte de la movilización política en los sistemas totalitarios, o bien centrándose en el movimiento obrero. En España la investigación de los movimientos sociales es de carácter sociohistórico y descripitivo, centrándose básicamente en el movimiento obrero y anarcosindicalista de los anteriores años de la Guerra Civil, siendo los investigadores sociales comprometidos con los movimientos6. Aunque el concepto de movimiento social tienen connota260 Papers 56, 1998 Josep Pont Vidal 6. Entre los numerosos estudios cabe mencionar: LORENZO, A. (1946-1947). El proletariado militante. Tolouse. BUENCASA, M. (1966). El movimiento obrero español (1886-1926). París. PEIRÓ, J. (1959). Pensamiento, trayectoria de la CNT. Ideas sobre sindicalismo y anarquismo. México. SOUCHY, A. (1937). Entre campesinos de Aragón. El comunismo libertario en las comarcas liberadas. Barcelona. Cabe también destacar los exhaustivos estudios realizados por Víctor Alba, sobre el POUM. ciones con el «movimiento nacional», este hecho no ha sido causa —a diferencia de Alemania— de que la investigación sociológica haya estado influenciada por este fenómeno histórico y político. Las primeras investigaciones de la postguerra se producen en los EE.UU. y son llevadas a término por el sociólogo Robert E. Park7. En estas investigaciones también hay aportaciones de la psicología de masas realizadas en Francia e Italia. Sin embargo, el estudio de las causas que provocaron el conflicto y la crisis del sistema de participación democrática y la subida al poder de los movimientos fascista y comunista de los años treinta, es la causa que provoca un redescubrimiento del fenómeno de los movimientos sociales como disciplina sociológica central. Del mismo modo, y a raíz de la experiencia mundial de los movimientos totalitarios, los movimientos sociales fueron conceptualizados como un fenómeno potencialmente peligroso de forma de conducta colectiva política en las democracias occidentales. La obra Social Movements: An Introduction to Political Socialogy del profesor de sociología R. Heberle (1951) marca un nuevo comienzo del estudio de la ideología y la participación de los individuos en los movimientos sociales. En los años sesenta se desarrolla la perspectiva de la conducta colectiva consolidándose en posteriores escuelas. Por un lado, el interaccionismo simbólico de H. Blumer, se centró en las normas emergentes, en los procesos de self regulación y en las normas internas de los individuos. Por otro lado, el funcional estructuralismo de Talcott Parsons, vio en determinantes sociales como las «tensiones» los impulsos de la acción colectiva. De forma similar, R. Turner y L. Killian (1957), basándose en el funcional estructuralismo, consideraron a los movimientos sociales como un fenómeno creativo de cambio. Desde el punto de vista macro, Smelser, en la Theory of Collective Behaviour (1962) vio en la acción colectiva la respuesta colectiva frente a las tensiones de la sociedad. Desde el marxismo, se ha interpretado a los movimientos sociales con expectación y reservas: por un lado, como fenómeno colectivo para impedir el colapso del capitalismo y, por otro lado, como fenómeno de movilización para ser sustituido por el socialismo. Para los marxistas, los movimientos sociales son expresiones colectivas de descontento social y de cambio social. Los debates actuales se centran en la «racionalidad» de los fenómenos colectivos, en los estudios de la movilización de recursos, en los mecanismos por los que los movimientos sociales reclutan a nuevos miembros y en las formas en que la movilización ciudadana y la movilización de recursos tienen un papel decisivo en los movimientos. En España, a pesar de las numerosas acciones masivas de protesta colectiva y de participación política no convencional en las dos últimas décadas, el campo de investigación de los movimientos sociales apenas se ha iniciado Los movimientos sociales desde la sociología y la ciencia política Papers 56, 1998 261 7. La tesis doctoral de Robert E. Park: Masse und Publikum. Eine methodologische uns soziologische Untersuchung, defendida en 1904, no fue un examen sobre el discurso de la psicología de masas del siglo XIX, sino que sentó las bases para el discurso de masas desarrollado posteriormente por él mismo y por científicos sociales como Tarde y Le Bon. como campo de investigación de la sociología y la ciencia política. La investigación realizada, a semejanza de otros países europeos como Francia, Italia o Alemania, el análisis del contexto político y la transformación histórica de los movimientos, ha sido determinante en la orientación de los estudios8. A comienzos de los años ochenta, se han centrado principalmente en el movimiento obrero9, y su conexión conel movimiento cristiano10, o en el movimiento vecinal11 o sobre los movimientos sociales12, durante los primeros años de la transición democrática. En los últimos años, se han realizado investigaciones que se basan en los puntos de vista teóricos elaborados por Touraine, Offe, Melucci y J. Guafield. Sin embargo, siguen siendo escasas las investigaciones de carácter empírico, que nos permitan desarrollar un marco teórico de acuerdo con las peculiares características de las identidades colectivas, las identidades regionales y la modernización. Entre los escasos estudios hay que destacar los realizados sobre las movilizaciones estudiantiles de los años 1986 y 1988, por E. Laraña; cabe también mencionar los estudios analíticos sobre las movilizaciones y la participación de finales de los años setenta y principios de los ochenta, realizados por Ramón Adell. 262 Papers 56, 1998 Josep Pont Vidal 8. La influencia de J. Galtung, C. Offe y del profesor de sociología de la Universidad de California Joseph Gusfield, ha sido muy extendida en la mayoría de ellos. Entre los estudios sobre movimientos sociales y el contexto político del postfranquismo cabe mencionar: ÁLVAREZ JUNCO, José. «Movimientos sociales en España: del modelo tradicional a la modernidad postfranquista». En LARAÑA, E.; GUSFIELD, J. (1994). Los nuevos movimientos sociales. Madrid, p. 413-443. PASTOR, Jaime (1992). «Movimientos sociales y acción colectiva». Ponencia presentada en el IV Congreso Español de Sociología. Madrid, 1992. 9. Existe una extensa bibliografía al respecto. La comunicación que se menciona a continuación ofrece un detallado estudio de las publicaciones sobre el movimiento obrero en España. En ESTIVILL, J.; TOMÀS, J.; CARRASQUER, P.; TORNS, T. (1985). «La sociologia del treball a Catalunya (1974-1980)». Actes de les primeres jornades catalanes de sociologia (1981). Entre otras obras cabe destacar: TEZANOS, J.M. (1982). ¿Crisis de la conciencia obrera?; LUDEVID, M. El movimiento obrero en Cataluña bajo el franquismo; CLAUDÍN, F. El nuevo movimiento obrero español; FISHMAN, R. (1984). «El movimiento obrero en la transición: objetivos políticos y organizativos. Reis, p. 61-112. 10. Entre los estudios más recientes ver: Francisco FERNÁNDEZ BUEY, «Nuevos movimientos sociales, izquierda alternativa y cuestión cristiana». AA.VV. (1991). Euroizquierda y cristianismo: presente y futuro de un diálogo; COSTA, Joan (1997). Dels moviments d’Església a la militància política. 11. Entre los estudios realizados hay que mencionar: VILLASANTE, T. (1976). Los vecinos en la calle. —(1991). Movimientos ciudadanos e iniciativas populares. Desde una perspectiva descriptiva e histórica: HUERTAS, J.M.; ANDREU, M. (1996). Barcelona en lluita (El moviment urbà 1965-1996). Hay que mencionar también las investigaciones realizadas por Anna Alabart. 12. PÉREZ AGOTE, Alfonso (1987). «El nacionalismo radical vasco. Mecanismos sociales de su aparición y desarrollo». Trabajo presentado en el seminario Los movimientos sociales y el fin de las ideologías. Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Santander; TEJERINA, B.; SOBRADO, J.M.; AIERDI, X. (1995). Sociedad civil, protesta y movimientos sociales en el País Vasco. Los límites de la teoría de la movilización de recursos. Vitoria-Gasteiz: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco. 2. Teoría sociológica y movimientos sociales El estudio y la observación de los fenómenos sociales es muy complejo y varía según el país, la región o el círculo cultural que se investigue. Factores como el origen, el desarrollo, los cambios producidos o el éxito y la transformación de los movimientos sociales varía de un país a otro. Todo estudio que se realice desde el punto de vista teórico ha de tener en cuenta los mencionados factores. La investigación actual de los movimientos sociales se encuentra con las mismas contradicciones y callejones sin salida en que se pueda encontrar la investigación de la acción colectiva, la investigación de la participación política o la investigación de los grupos de interés. Esta situación la encontramos tanto a nivel conceptual, como a nivel teórico o empírico. A nivel conceptual, encontramos definiciones contradictorias entre sí, poco claras y en muchos casos ambiguas. Tanto en las diferentes corrientes y puntos de vista teóricos de las ciencias sociales como en la ciencia política, existen grandes ambigüedades a la hora de definir qué se entiende por movimiento social, protesta colectiva, organización, identidad colectiva, actores colectivos, etc. A nivel teórico, los puntos de vista como el «socialpsicológico» se encuentran confrontados con las «teorías macrosociológicas», las «teorías de la estructura» se encuentran confrontadas con las «teorías del actor» y así las teorías de la «privación relativa» con las «teorías de la identidad», las «teorías de la movilización de recursos», teorías «culturalistas» con la teoría «economicista», teorías de la «policy approach» con las teorías «micro», «meso», «macro». A ello deberíamos añadir que los mencionados puntos de vista teóricos todavía no han sido suficientemente analizados por posteriores trabajos empíricos. Por lo que se refiere a la investigación empírica de los movimientos sociales, existen todavía problemas implícitos derivados de la misma desconfianza existente entre la teoría sociológica y la investigación y la metodología empírica, y en la profunda división entre construcción teórica y experiencia. En muchas ocasiones los resultados empíricos se han utilizado acríticamente para legitimizar determinadas teorías, relevando a un segundo plano los resultados que no encajaban con las hipótesis teóricas. Sin embargo, también desde el punto de vista teórico, han aparecido numerosas lagunas al faltar a estos enunciados una comprobación empírica, quedando en generalizaciones y abstracciones apenas comprobables empíricamente. Llegados a este punto, podemos preguntarnos qué estrategia de análisis se propone. La exigencia para superar la dicotomía teórica no es nueva, ya que la encontramos en diferentes puntos de vista teóricos. Cabe señalar que no es una tarea sencilla encontrar un punto de partida común entre diferentes teorías en «concurrencia», la tarea, pues, ha de tener como punto de partida el análisis de los diferentes elementos cognitivos procedentes de diferentes puntos de vista teóricos más o menos consistentes. Con ello no se trata de realizar una ecléctica integración de teorías, sino más bien una integración de diferentes perspectivas y conocimientos. Así pues, parto de la «pro-teoría» proLos movimientos sociales desde la sociología y la ciencia política Papers 56, 1998 263 puesta por V. M. Bader13, cuyo modelo de la acción colectiva se basa en las siguientes tesis: 1. Continuidad de la acción colectiva cotidiana y conflictos colectivos. Siguiendo los postulados de Marx y Turner y la crítica implícita a las posiciones dominantes de la psicología social, se tematiza la acción colectiva no institucional como un fenómeno social. 2. La acción colectiva se orienta de forma racional y estratégica. En conexión con las theories of rational choice se parte de la racionalidad de la acción colectiva, pero a diferencia de ésta, se desarrolla un amplio marco conceptual en el que no se reduce la racionalidad solamente a nivel cognitivo o estratégico. 3. La integración de las diferencias sociales y la acción colectiva. La separación fáctica entre la investigación de las desigualdades y la investigación de los movimientos sociales es uno de los puntos débiles de los actuales debates. En conexión con los puntos teóricos de Giddens y Bourdieu, la teoría de la estructuración de la acción permite sobrepasar los sistemas confrontados tradicionales como los puntos de vista del actor versus sistema o del estructuralismo-determinismo versus accionismo-voluntarismo. Un punto de vista teórico sobre movimientos sociales ha de incluir elementos como las condiciones estructurales en que se desarrollan, sobre la formación y sobre la movilización de los grupos en conflicto. 4. La integración de las condiciones económicas, culturales y políticas. Los movimientos sociales no pueden ser explicados exclusivamente desde el punto de vista materialista o economicista. Éstos se orientan hacia las normas y los modelos dominantes. 5. La integración del concepto de habitus, identidad colectiva y movilización de recursos. No es suficiente creer que a partir de la investigación ahistórica de la actitud pueden ser explicados aspectos como la identidad colectiva, la cultura o la acción colectiva. A la inversa, tampoco es suficiente creer que a partir del estudio de las normas, formas alternativas y identidades alternativas o mundos de vida —en el sentido de J. Habermas— pueden ser explicados los movimientos sociales. 6. La transmisión de objetivos y condiciones subjetivas de la acción colectiva. Las investigaciones de los movimientos sociales han de tener en cuenta las condiciones objetivas y las causas estructurales de la acción colectiva. 7. La conexión de los modelos lineales con modelos de reacoplamiento y modelos estratégicos de intersección. 264 Papers 56, 1998 Josep Pont Vidal 13. Kollektives Handeln. Protheorie sozialer Ungleichheit und kollektiven Handels. En forma resumida, su obra parte del siguiente punto de vista: construye un marco de referencia suficientemente complejo en el cual se muestra un modelo de los diferentes niveles de análisis de la acción colectiva y de los movimientos sociales. La estrategia utilizada por Bader se basa, por un lado, en la disgregación conceptual y, por otro, en una diferenciación de niveles de análisis con sus respectivos contenidos teóricos. Una de las dificultades centrales a la hora de elaborar una teoría de la acción colectiva es el desarrollo de los modelos complejos de interacción. En la pro teoría se muestra el desarrollo de la acción colectiva, los movimientos sociales y los conflictos a diferentes niveles. En cada uno de estos niveles existen sin embargo ámbitos amplios y alternativos de análisis. Como principales cuestiones para las futuras investigaciones habría que tener en cuenta: —¿Podemos hablar de la existencia estructural de una nueva clase media como principal actor de los movimientos sociales? —¿Los movimientos sociales, tienen unas finalidades y representan unos valores nuevos y homogéneos? —¿Están los movimientos sociales constituidos cualitativamente por nuevas formas de vida y nuevas identidades? — ¿Se manifiestan nuevas formas organizativas? — ¿Se trata de movimientos uniformes o más bien de movimientos que forman parte de un proyecto global? —¿Representan nuevos modelos cognitivos y significados, como «ideologías» o «valores»? 3. Ciencia política y movimientos sociales En la ciencia política el concepto de movimiento social ha estado íntimamente vinculado con los conceptos «asociación» y «grupos de interés», y ha sido estudiado a partir de la década de los años cincuenta. Dentro de la tradición del estatismo y del estudio de la naturaleza y existencia de las asociaciones y grupos de interés; se han visto a los grupos de interés como un peligro para la completa soberanía del Estado. Entre éstos, el politólogo alemán Theodor Erschenburg14 dijo que los «grupos de intereses egoístas» de las asociaciones, deslegitimizan la «autoridad del Estado», a la vez que socavan las condiciones necesarias para el consenso político de los sistemas democráticos. Erechenburg contrapone a ello un cuerpo de funcionarios independientes que pueda tomar decisiones técnicas adecuadas. En este modelo no habría cabida para los movimientos sociales dentro del sistema político. Des de la perspectiva de las teorías del pluralismo han aparecido críticas a este modelo. Los defensores de la visión del pluralismo proponen la toma de la decisión política adecuada, preguntándose a su vez sobre las condiciones en que tienen lugar en las democracias modernas. La democracia de masas deja al individuo en un rol y situación totalmente impotente, teniendo solamente dos opciones para su integración política: identificarse con un sistema de dominación totalitario o asumir el valor de participar en la sociedad —civil Los movimientos sociales desde la sociología y la ciencia política Papers 56, 1998 265 14. ERSCHENBURG, Th. (1955). Herrschaft der Verbände? TEJERINA, Benjamín; SOBRADO, José Manuel; AIERDI, Xabier (1995). Sociedad civil, protesta y movimientos sociales en el País Vasco. Los límites de la teoría de la movilización de recursos. Vitoria-Gasteiz: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco. TEZANOS, J.F. (1982). ¿Crisis de la conciencia obrera? Madrid: Mezquita. VAL CID, Consuelo (1996). Opinión pública y opinión publicada. Los españoles y el referéndum de la OTAN. Madrid: CIS. VILLASANTE, T.R. (1991). Movimientos ciudadanos e iniciativas populares. Madrid: HOAC. 272 Papers 56, 1998 Josep Pont Vidal