Dimensiones e e encial, imagina ia y
p agmá ica del iempo en la mode nidad
y en la pos mode nidad
José Ángel Be gua Amo es
Escuela Uni e si a ia de Es udios Emp esa iales
Ronda Mise ico dia, 1. 22001 Huesca. Spain
Resumen
En o ma de ensayo, el p esen e a ículo p opone analiza desde un pun o de is a semió-
ico el iempo de la mode nidad y de su c isis según es dimensiones: una e e encial o
iden i a ia, que a iende a los sis emas de e e encias u ilizados pa a medi lo, o a imagi-
na ia, que le o o ga cualidad y a ec o, y inalmen e o a p agmá ica, que alude a su pe -
o ma i idad. En la mode nidad la dimensión e e encial debe da cuen a del con ex o
social en el que oman p o agonismo el eloj y el mecanicismo clásico, la imagina ia, de
los iempos que an del e e no e o no al exis encialismo, y la p agmá ica, del modo como
algunos elojes cen ales sinc onizan los iempos de las sociabilidades pe i é icas. En la
ac ual c isis de la mode nidad pensa el iempo exige pode da cuen a de sus líneas de
uga, y pa a ello esul an ú iles el pa adigma de la i e e sibilidad dinámica en la dimensión
e e encial, cie as imágenes alo izado as del p esen e en la dimensión imagina ia y un
nue o modo de alo a la asinc onía en la dimensión p agmá ica.
Palab as cla e: iempo, pos mode nidad, imagina io, complejidad.
Abs ac . Mode ni y and Pos mode ni y
This a icle se s ou o analyse he ime o mode ni y and i s c isis aco ding o h ee dimen-
sion om he semio ic poin o iew: a e e en ial o iden i y ha akes ca e o he e e-
ence sys em used o measu e i , ano he imagina y ha gi es quali y and a ec ion, and
inally one ha alluds i s pe o mance. The e e en ial dimension in mode ni y, should
ake in o conside a ion he social con ex in wich he clock and he mechanicism play he
leading ole, he imagina y o imes ha ange om e e n e u n o exis encialism, and he
p agma ic mode o some c isis o mode ni y, o hink ime equi es conside ing i s scape
imes, and ce ain image aluee o he p esen in he imagina y dimension, and he e lec-
ion abou he social condi ions o he asinc onici y in he p agma ic dimension.
Key wo ds: ime, pos mode ni y, image y, complexi y.
Pape s 56, 1998 125-141
1. Dimensión e e encial: el eloj
y el pa adigma mecanicis a
2. Dimensión imagina ia: del e e no
e o no al u opismo
3. Dimensión p agmá ica:
la sinc onización
4. Del iempo ins i uido mode no
al iempo ins i uyen e pos mode no
Bibliog a ía
Suma io
Aunque cualquie empo alidad es, en p ime a ins ancia, au oal e ación cons-
an e, simple de eni , esa expe iencia es en ealidad p oduc o de una «pun-
uación» p e ia que ha «dis inguido» el de eni de la e e nidad y ha «indicado»1
que uno de los dos lados, el de eni , es el ele an e pa a la obse ación2. Al
ma gen de esa ope ación p e ia, cada sociedad o pe íodo his ó ico ins i uye y
pun úa, sob e ese de eni , uno o a ios iempos explíci os3que, en an o sig-
nos, ienen a ias dimensiones (Cas o iadis, 1989: 71-86): una e e encial o
iden i a ia, que iene que e con el sis ema de medida u ilizado pa a con e-
ne el lujo del de eni , es el iempo calenda io; o a imagina ia o de signi i-
cación, en elación de p esunción ecíp oca con la an e io , que seman iza
pe íodos y lími es concediendo cualidad y a ec o al iempo, y o a p agmá ica,
que cons uye empo alidades a un ni el supe io sinc onizando, es deci , pe -
mi iendo que cie as pa es o es e as dominan es de la sociedad con olen a
sus co espondien es pa es dominadas4. Pues bien, pa iendo de es a dis inción
126 Pape s 56, 1998 José Ángel Be gua Amo es
1. Relaciono el concep o ba esoniano de «pun uación» con los de «dis inción» e «indicación»
p opues os po Spence B own, y lo hago siguiendo las suge encias de Keeney (1987): «el
empleo de la dis inción pa a c ea una indicación es una mane a de de ini la pun uación»
(p. 40). «Spence B own enuncia que un uni e so se engend a cuando se sepa a o apa a
de un espacio y que los lími es pueden aza se en cualquie luga que nos plazca; de es e
modo, a pa i del ac o c ea i o p imo dial de es ablece dis inciones pueden engend a se
in ini os mundos posibles» (p. 33). Po lo an o, pa a conoce cualquie sis ema debemos ap e-
cia qué dis inciones es án en la base de su c eación, y qué lados sepa ados po ese mo i-
mien o ue on elegidos o indicados.
2. An es incluso de la dis inción iempo/e e nidad in e iene la dis inción undamen al
«se »/«no-se » y la indicación de uno de sus dos lados como ele an e. En Occiden e ue
Pa ménides quien e ec uó la ope ación, despejando así el camino pa a el pensamien o y
es ilo de ida que no son habi uales: «una ez decidido, como e a necesa io, el abandono de
uno de los dos caminos (el del no se ) po su ca ác e de impensable e innomb able —po -
que no es el e dade o— hab á que conside a el o o (el del se ) como eal y au én ico»
(Pa ménides/He ácli o, 1983: 53). A es a indicación o p e e encia po el «se » se puede
opone la obse ación de Lao Tse (1985: 104): «aunque con a cilla se ab ican las asijas
en ellas lo ú il es la nada (su oquedad)», con la que se ela i iza la impo ancia del se ; o la
de Cio an (1988: 134), más d ás ica, que apues a po el «no-se »: «sólo es sub e si o el
espí i u que pone en ela de juicio la obligación de exis i ; odos los o os, empezando po
el ana quis a, pac an con el o den es ablecido». Pues bien, después de es a dis inción,
«se »/«no-se », la indicación del «se » da luga a la dis inción segunda, « iempo»/«e e ni-
dad» (Eliade, 1992, 1994).
3. Ga cía Cal o (1993) ha denunciado las maquinaciones cien í icas e ideológicas con las que
se cambia ese de eni inde inido e in ini o po el Tiempo pa a cons ui la Realidad.
4. Me baso aquí en la eo ía de edes de Pe i expues a po Na a o (1994: 351-77). Se pa e de
la c í ica del iempo new oniano según las suge encias de la eo ía especial de la ela i idad,
y, po ello, de la conside ación de que, po oposición al iempo absolu o y abs ac o clásico,
que ba e ins an es álidos pa a odo el uni e so, en ealidad cualquie suceso ba e su p opio
ins an e. Según es o, son «sínc onos» «los sucesos cuya secuencia es á con olada po un
mismo eloj» (se a a de iempos dis in os o denados o asimilados a una misma secuencia em-
po al), son «isóc onos» los ins an es ba idos po dos o más elojes que coinciden en un mismo
suceso (se a a del p incipio de sinc onicidad chino, que indaga «qué sucede con qué», an
di e en e del p incipio de causalidad mode no que se p egun a «qué sucede despues de qué»),
y son «asínc onos» los ins an es independien es y ca en es de elación causal de dos o más
oy a ensaya el análisis del iempo que se ins i uyó en la mode nidad y del
que puede es a eme giendo en la pos mode nidad as el de umbe de los
me a ela os cien í icos e ideológicos mode nos (Lyo a d, 1987).
1. Dimensión e e encial: el eloj y el pa adigma mecanicis a
Po se un asun o muy a ado, no ealiza é un análisis de las e e encias u ili-
zadas pa a medi el iempo. Sin emba go, sí p es a é a ención al cambio de
pa adigmas enca gado de con ene las que sob e ino en la mode nidad como
consecuencia del nue o in e és que despe ó en e cien í icos y bu gueses su
con ol. En es e sen ido con iene comenza eco dando, con Giddens (1993:
28-31), que en la p emode nidad «la es imación del iempo que con igu aba la
base de la ida co idiana inculaba siemp e, al menos pa a la mayo ía de la
población, el iempo con el espacio, y (que) e a no malmen e imp ecisa y a ia-
ble» debido a que «el cuándo es aba casi uni e salmen e conec ado al dónde».
Es os in e alos espacio empo ales habían sido es abilizados y p ecisados
median e la ijación a de e minados sis emas de medida que e an, a la ez,
espejo an o del mac ocosmos del uni e so como del mic ocosmos social. En
conc e o, en el mundo medi e áneo hubo dos calenda ios, uno de o igen
indoeu opeo y de co e pa ia cal basado en el sis ema de nume ación deci-
mal que dio luga al año sola de diez meses y o o más an iguo, ma ia cal,
elacionado con un sis ema de nume ación sexagesimal del que esul o el año
luna de doce (Du and, 1984: 327). Es e anudamien o del mac ocosmos y del
mic ocosmos en un o den empo al ue deshecho po la mode nidad con dos
in e enciones: la del iempo se ializado del eloj, que sepa ó el iempo de su
con ex o social, y la del iempo e e sible de la mecánica new oniana, que sepa-
ó el iempo de los ciclos cósmicos. Aunque los dos iempos ue on decla a-
dos obje i os, mos a é que en ealidad ue on aliados de la nue a sociedad
que se ins i uyó en la mode nidad.
Los p ime os elojes da an del siglo XIII, y en el siglo XIV, a pesa de se oda-
ía udimen a ios (sólo enían manecillas ho a ias y ca ecían de es e a), ya e an
u ilizados en los monas e ios. Sin emba go, ue con su pe eccionamien o y la
gene alización de su uso a inales del siglo XVIII como el iempo comenzó a se
abs aído de su con ex o social. Según Giddens (1993: 29), el « aciado» del
iempo y del espacio o mó pa e de una más as a ope ación de «desanclaje», po
la que las elaciones sociales ue on despegadas de sus con ex os locales, lo que
pe mi ió su ees uc u ación en los in e alos espacio empo ales p oducidos po
la nue a y acional o ganización de la sociedad. Una de las dimensiones de es a
nue a o ganización (jun o con el indus ialismo ans o mado de la na u ale-
Dimensiones e e encial, imagina ia y p agmá ica del iempo… Pape s 56, 1998 127
sucesos ba idos po dis in os elojes. Pues bien, la sinc onización consis e en some e al impe-
io de un eloj cen al a bi a io los ins an es de los sucesos ba idos po o os elojes. Más
exac amen e, los p ocesos asinc ónicos son sinc onizados median e una « ans e encia de
in o mación» (p. 360), ope ación que aúna dos mo imien os: uno de ex acción de in o -
mación y o o de in oducción de neguen opía (Ibáñez, 1990: 4-5).
za, el capi alismo acumulado de alo , el monopolio de la iolencia, el p oceso
ci ilizado enca gado de con ene los ins in os, e c.) ue el sis ema disciplina io
(p. 64), enca gado del «con ol minucioso de las ope aciones del cue po» pa a
ga an iza «la sujeción cons an e de sus ue zas» e impone les «una elación de
docilidad-u ilidad» (Foucaul , 1986: 141). En elación con el con ol de las ac i-
idades, ya las comunidades monás icas habían sido p ecu so as en la p emo-
de nidad del es ablecimien o de i mos y de la egulación de los ciclos de
epe ición que luego copia on alle es, colegios y hospi ales. Sin emba go, con
la mode nidad es as exigencias se án gene alizadas a o as ins i uciones e in en-
si icadas al menos en cua o aspec os: la elabo ación empo al del ac o median-
e la imposición desde el ex e io de p og amas y i mos colec i os, el
es ablecimien o a ni el indi idual de sis emas secuenciales de ges os5y la u ili-
zación exhaus i a del iempo pa a ex ae de odo mo imien o «cada ez más
ins an es disponibles y de cada ins an e cada ez más ue zas ú iles» (p. 158).
El más digno he ede o de es a adición que aspi ó al con ol exhaus i o de los
suje os en su dimensión empo al ue sin duda el aylo ismo, que asumió, «como
una necesidad absolu a pa a una adecuada adminis ación, la imposición al ob e-
o de la mane a p ecisa en que debía se ejecu ado el abajo» (B a e man, 1975:
112). T as obse aciones y c onome ajes minuciosos ue on cons uidos sis e-
mas es ánda en los que, no sólo se descompusie on los mo imien os gene ales
en sus componen es elemen ales, sino que se a endió incluso a elemen os di í-
ciles de secuencia como son la elocidad y la acele ación de los mo imien os
humanos. Todo ello ue pos e io men e some ido a la lógica y a i mé ica de las
compu ado as (p. 205-210)6. Según es o, es ob io que el desanclaje del iem-
po de su con ex o pe mi ió aslada el mo imien o y el i mo «na u ales» de
los cue pos a un sis ema abs ac o de c onome aje, lo que pe mi ió alcanza
algunos de los obje i os del plan disciplina io que inspi ó la mode nidad.
Pe o decía más a iba ambién que en la mode nidad el iempo se despegó
de su e e en e cósmico. En e ec o, si el eloj abs ajo el iempo del iejo con-
ex o social, la mecánica new oniana in en ó hace lo p opio espec o a los
ciclos na u ales. Y si el eloj ue el g an aliado de la o ganización disciplina ia
128 Pape s 56, 1998 José Ángel Be gua Amo es
5. Pa a Lasalle (1828), po ejemplo, el ac o de esc ibi equie e « ene el cue po un poco lib e
y uel o del lado izquie do, y un an o inclinado hacia delan e, de sue e que es ando el
codo apoyado sob e la mesa, la ba billa pueda apoya se en el puño, a menos que el alcan-
ce de la is a no lo pe mi a; la pie na izquie da debe es a un poco más adelan e bajo la
mesa que la de echa. Hay que deja una dis ancia de dos dedos en e el cue po y la mesa; po -
que no sólo se esc ibe con más apidez, sino que nada hay más pe judicial pa a la salud
como el hábi o de apoya el es ómago con a la mesa; la pa e el b azo izquie do desde el codo
has a la mano debe es a colocada sob e la mesa. El b azo de echo ha de es a alejado del
cue po unos es dedos y sob esali casi cinco dedos de la mesa, sob e la cual debe apoya -
se lige amen e» (Foucaul , 1975: 156).
6. En 1960 se edi ó en Es ados Unidos una guía, que compilaba los da os es ánda de las g an-
des compañías, en la que se incluía el abajo de o icina. En esa guía se indicaba que ab i
y ce a el cajón de a chi o cos aba 0,04 minu os, le an a se de la silla 0,033 minu os,
mo e se en la silla pa a alcanza un esc i o io o a chi e o (4 pies máximo) 0,050 minu-
os, e c. (B a e man, 1975: 368).
de la sociedad que impuso la mode nidad, el iempo de la mecánica new o-
niana pe mi ió el despegue de la ciencia clásica, lo que esul ó se de g an u i-
lidad pa a los cons uc o es de máquinas de la Re olución Indus ial.
A inales del siglo XVI un nue o concep o de iempo iba a c ea se en
Occiden e como consecuencia del in e és de Galileo po explica el mo i-
mien o de los obje os en el ai e (Mo is, 1989: 23-59). Cues ionándose la esis
a is o élica de que el mo imien o «na u al» en caída de los obje os dependía
de su peso, descub ió que la dis ancia eco ida en caída e a p opo cional al
cuad ado del iempo. No obs an e, quedó po esol e el p oblema de la ace-
le ación, cla e pa a la nue a concepción del iempo, debido a que oda ía no
se conocía el cálculo in ini esimal. Leibniz y New on, en la segunda mi ad del
siglo XVII, y cada uno po su cuen a, lo in en a on. Con él se pudo medi las
medias de elocidad ins an ánea según un coe icien e de a iación en e iem-
pos de e minados que podían se educidos a olun ad.
Es a nue a desc ipción del iempo encajó pe ec amen amen e en el mode-
lo mecanicis a de New on. Según él, oda desc ipción dinámica implica dos
ipos de da os empí icos: po un lado, la desc ipción de las posiciones y las
elocidades de cada uno de los pun os de un sis ema en un ins an e dado, a
menudo llamado «ins an e inicial», po medio de un sis ema de ecuaciones
di e enciales, y, po o o, la na u aleza de las ue zas dinámicas. Como de en e
odas las ue zas, a pesa de que se conocían más, sólo ue enida en cuen a la
g a i a o ia, la desc ipción dinámica sólo esul ó ealmen e de e minada po el
es ado inicial. Es a indicación u o dos consecuencias. En p ime luga , y desde
un pun o de is a epis emológico, que pa a la ciencia clásica no hay sis ema
más que po e e encia a un pun o ijo a pa i del cual iene luga el o den, y
que la dinámica, al hace de la e e sibilidad la p opiedad básica de odo cam-
bio o e olución (P igogine y S enge s, 1990: 90) —pues el p incipio de con-
se ación de la ene gía (la ausencia po an o de ozamien os, choques y
con ac os) hacía del sis ema una máquina ideal pe ec a—, abole el iempo. Y
en segundo luga , desde un pun o de is a sociológico, que, «siendo una de las
uen es del mecanicismo new oniano el sabe de los a esanos y cons uc o es
de máquinas medie ales, ella misma da, al menos en p incipio, los medios pa a
ac ua sob e el mundo, p e e y modi ica el cu so de cie os p ocesos, conce-
bi disposi i os y pone en ma cha y explo a algunas de las ue zas y de los
ecu sos ma e iales de la na u aleza» (P ogogine y S enge s, 1990: 61-62), po
lo que es a ciencia clásica, y con ella su concepción del iempo, ienen más
pode de manipulación (pues da luga a un mundo i ial u o denado7en el que
Dimensiones e e encial, imagina ia y p agmá ica del iempo… Pape s 56, 1998 129
7. Son «máquinas i iales» según Foe s e (1991: 148-54) g an pa e de aquellos a e ac os
cons uidos po los homb es (como los elec odomés icos, o denado es, au omó iles, e c.)
en los que conociendo su es ado in e no y las en adas nos esul an p edecibles las salidas; y
son «máquinas no i iales» g an pa e de los a e ac os na u ales, en los que, pues o que el es a-
do in e no cambia con cada en ada, nos esul an imp edecibles las salidas. Desde o o pun o
de is a y basándose en las elaciones en e la noción ma emá ica de in o mación y el cálcu-
lo de la en opía, A lan (1990: 80-82) dis ingue el «o den», que «sólo apa ece en una es uc-
u a si se la conoce», de la «complejidad», que se e ie e a un sis ema no del odo conocido.
odo es p edecible y po lo an o con olable) que de comp ensión. Quizá es e
abusi o educcionismo ue a la causa de que William Blake exclama a: «¡que dios
nos gua de de e con un sólo ojo y de do mi con el sueño de New on!»8.
En úl imo é mino, aunque el se ialismo y la e e sibilidad desancla on el
iempo de sus e e encias na u ales y sociales ins i uyéndolo como obje i o,
en ealidad lo que hicie on ue liga lo a unos nue os pa adigmas, los sos eni-
dos po el eloj y el mecanicismo new oniano, que pe mi ie on, espec i a-
men e, los anclajes del capi alismo, en su e ien e disciplina ia, y de la
legi imación cien í ica de la es abilidad.
2. Dimensión imagina ia: del e e no e o no al u opismo
La exis encia del o den imagina io cues iona el ca ác e a bi a io del signo
saussu eano en el sen ido de que descub e de e minaciones in ínsecas muy
complejas en e sus dos lados, el signi ican e y el signi icado. Si el signi icado
emi e en ealidad a muchas cons elaciones de signi icados i uales ( al como
se han enca gado de mos a el psicoanálisis de Jung, la an opología de Du and
y el análisis de las eligiones de Eliade, en e o os), el signi ican e sólo suele
ac ualiza y i ializa una o a ias de ellas. Sin emba go, es a educción del
imagina io e ec uada po el signi ican e nunca es pe ec a, pues a poco que el
in e esado indague, siemp e se puede ene la opo unidad de eencon a en
el signo los signi icados imagina ios desplazados.
Según es o, se á in e esan e comenza es a ap oximación a la dimensión
imagina ia del iempo comp obando, con Du and (1984), cómo el homb e
ha in en ado conju a desde siemp e, ya con sus p ime os símbolos, el emi-
do y huidizo de eni . Según su es udio de las es uc u as an opológicas del ima-
gina io hay en p incipio un mo imien o de abs acción y alejamien o de la
ma e ia que, en p ime a ins ancia, conju a el caos del de eni y de las inie-
blas con los símbolos más a caicos que se conocen pe o que después se es a-
biliza á manipulando o os más elabo ados. Se ence al caos o o gándole
os os animales (p incipalmen e el caballo y el o o, que een ían a la ale a
y huida del animal an e lo animado en gene al —p. 88—) y emeninos (en los
que el «agua neg a» se con ie e en la me á o a de la sang e mens ual, aso-
ciada al iempo luna , y dueña de la ida y de la mue e —p. 122—), o eu e-
mizando la huida con el «mi o de la caída» (quin aesencia de oda la dinámica
de las inieblas, a la que po ans o mación de la eminidad se asocia la ca ne
sexual y diges i a). Y se impide el e o no del caos cons uyendo un sis ema
o mado po símbolos que, a la ez, p olongan y sus i uyen a los an e io es,
en e los que se cuen an los «especula es» (en e ellos los «luminosos» que,
130 Pape s 56, 1998 José Ángel Be gua Amo es
8. «Al p ecipi a nos en la e e sibilidad, nues as sociedades de abajo y dis ibución de las
ho as y de los días in en an hu a nos la mue e, hace nos ol ida o pe de nues os o os
iempos. Vi imos d ogados de semejanza y de e e sibilidad. Como se a a del iempo de
nues o mundo, seguimos pe suadidos de que nues as o ganizaciones sociopolí icas imi-
an la economía del uni e so. Pe manecemos ace ojados en es a a monía anspa en e»
(Se es, 1991: 76).
asociados a la palab a, da án p o agonismo a la is a y al e bo, medios con los
que se á o denado el mundo) y los «ascensionales» (que aluden a la econ-
quis a de una po encia pe dida, y lo hacen de es mane as ecinas en e sí:
«me a ísicamen e» —con las imágenes de ascensión o e ección hacia un más
allá del iempo—, mís icamen e —con el uelo de la «sublimación de la
ca ne», en el que el ángel apa ece como negación de la sexualidad— y i -il o
i - uosamen e —con la ue za del mona ca, que eúne en sí o iginalmen e
las igu as del ey, el gue e o y el juez—).
A es a huida del de eni en dos mo imien os sucede á, ya anquila la con-
ciencia, un e o no sólo apa en emen e ma e ialis a del que esul a á una eu e-
mización y has a la an í asis de los p ime os os os del caos. Así sucede en
gene al con los «símbolos de in e sión» y en pa icula con la eminidad (an es
símbolo de las inieblas y aho a loada po su ecundidad —p. 226-227—), o
la noche ( edimida po el ico imagina io de mís icos como san Juan o san a
Te esa y omán icos como Goe he o Hölde lin —p. 248-249).
En cie o modo, odo símbolo empo al, en an o que esumen o sín esis
de las imágenes del iempo, esul a de las múl iples manipulaciones an o
idealis as como «ma e ialis as» e ec uadas po el espí i u humano. Pe o en
elación con la ins i ución explíci a de empo alidades imagina ias lle ada a
cabo con imágenes más abs ac as y elabo adas nos encon amos con un ima-
gina io muy pa icula que conju a más e ec i amen e el lujo del de eni y
en el que se econoce mejo el occiden al. En p ime luga , con el iempo
e e sible del e e no e o no, que emi e in a iablemen e a la e e nidad. Según
ha mos ado Eliade (1992, 1994), las sociedades adicionales, po el hecho
de se sociedades que animan el mi o del e e no e o no, son sociedades con-
a el Tiempo, con a la His o ia9. En e ec o, los mi os y i uales pe enecen
al iempo sag ado que ac ualiza el o igen del ac o cosmogónico p imo dial, lo
que les si e pa a aboli el iempo p o ano y anspo a se a la e e nidad: «al
eci a o al escucha un mi o, se uel e a oma con ac o con lo sac o y con
la ealidad, y al hace lo se supe a la si uación p o ana, la si uación his ó ica»
(1994: 63). Es e iempo his ó ico obje o de exclusión es en pa e el p o ano,
pe o ambién iene que e muy especialmen e con la empo alidad de los
acon ecimien os ex e io es, imp e isibles y no deseados que, a menudo, a ec-
an a la es abilidad e incluso a la supe i encia de la p opia comunidad. Es po
es o que la e e sibilidad que ins au a el e e no e o no pa a pe manece ce ca
de la e e nidad, debe lucha con a la i e e sibilidad de los acon ecimien os
no p e is os que p ecipi an la caída en el iempo. Pues bien, pa a esol e
es a ensión en e el iempo sag ado y el p o ano el pueblo judío, o zado po
su ágica his o ia y haciendo de necesidad i ud, ejecu ó una manipulación
singula , la sac alización del iempo his ó ico y su con e sión en un iempo
Dimensiones e e encial, imagina ia y p agmá ica del iempo… Pape s 56, 1998 131
9. En gene al esa lucha con a la His o ia, jun o a las luchas con a la Polí ica, la Ley y la
Economía, no son sino dis in as mani es aciones de la p opiedad esencial de las sociedades
p imi i as: el «p ohibi la au onomía de uno cualquie a de los subconjun os que la cons-
i uyen» (Clas es, 1974: 180).
esca ológico, i e e sible como la His o ia pe o que, al igual que el e e no
e o no, apun aba a la e e nidad10. Más a de, el sal o mo al del c is ianis-
mo, que siguió aboliendo la his o ia, pues igualmen e que ía sal a la, culmi-
nó es a espi i ualización del iempo ubicando la e e nidad y la sal ación
pe sonales no en el u u o de los i os, sino as la mue e, y con i iendo
en bene icia ios de esa sal ación e e na no a un pueblo sino a odos, a la
humanidad. Dejó de es e modo abie as las pue as a la e ce a imagen del
iempo, la del escha on p o ano, que in oduci á la mode nidad a a és del his-
o icismo —«p oduc o de la descomposición del c is ianismo» según Eliade
(1994: 182)— as oma conciencia de la mue e de dios y sus i ui el impe-
a i o eligioso p emode no («mañana, cadá e es, goza éis») po la máxima
polí ica de la mode nidad («mañana goza éis») (Ibáñez, 1994: 170), de la
que esul a á la cons ucción de u opías.
3. Dimensión p agmá ica: la sinc onización
Pasando a la dimensión p agmá ica de la ins i ución social de la empo alidad
en la mode nidad, hay que comenza señalando que, en e o as cosas, es la
enca gada de hace dis inciones e indicaciones de segundo o den (de e ce o
mejo , pues, como ano amos a pie de página, an es del iempo/e e nidad es á
el pa se /no-se ), con las que se señalan in e alos espacio empo ales dis in os
y je a quizados, y de sinc oniza unos con o os.
Una de esas dis inciones, básica en oda sociedad, es la que ins i uye
un con inuo i al pa a los indi iduos y da luga a la secuencia in ancia-
adolescencia-ju en ud/madu ez/ ejez en la que el lado indicado (o no
ma cado) es la madu ez11, siendo la ju en ud un « oda ía no» y la ejez un «ya
no». Ac ualmen e, como consecuencia del ipo de o den cons uido po el capi-
alismo, la «mayo ía» adul a es pa adójicamen e cada ez menos nume osa y las
«mino ías» jó enes y mayo es cada ez más nume osas12. Po lo que espec a a
los jó enes, es o sucede po que el acceso a las esponsabilidades labo ales y ami-
132 Pape s 56, 1998 José Ángel Be gua Amo es
10. El escha on, «lo que es á ue a de alcance», es el iempo de la «sal ación», an o sac a (la
judeoc is iana) como p o ana (la u- opia). El sen ido del iempo se á des elado en ese ins-
an e inal o apocalipsis —«des-ocul a ») (Galimbe , 1992).
11. Los i os de iniciación de los adolescen es en las sociedades adicionales, que implican
una iple e elación —la de lo sag ado, la de la mue e y la de la sexualidad (Eliade, 1992:
158-161)— son po eso undamen ales, pues pe mi en conju a el componen e sal aje aso-
ciado a esa edad y sinc oniza sus idas con las de la sociedad.
12. Como han señalado Deleuze y Gua a i (1988: 107-08) la oposición cuali a i a en e mayo-
ía y mino ía es más impo an e que la cuan i a i a. La mayo ía, desde un pun o de is a cua-
li a i o, implica una cons an e uni e sal, «un me o-pa ón con elación al cual se e alúa»,
y supone un es ado de pode y dominación. En es e sen ido es e iden e que el Homb e
iene la mayo ía, incluso si es menos nume oso que los niños-adolescen es-jó enes y las
muje es. Y la iene po que como é mino no ma cado apa ece dos eces: una ez en la cons-
an e, como sis ema (la humanidad), o a en la a iable de la que se ex ae la cons an e,
como subsis ema (opues o a las muje es y a los niños-adolescen es-jó enes) (p. 107). Las
mino ías es án, po es o, on ológicamen e ue a del sis ema.
lia es (incluidas las domicilia es, conyugales y pa e no-ma e no iliales) iende a
demo a se en el iempo y, po lo an o, la espe a en la i esponsabilidad labo al
(el desempleo y el es udio) y amilia (la condición de hijo dependien e) a p o-
longa se. Si en la edad media, sal o en e la a is oc acia, a causa del emp ano acce-
so al abajo, la ju en ud e a p ác icamen e inexis en e, a inales del siglo pasado
eme gió una conciencia social sob e la adolescencia, a la que ha seguido en es e
siglo o a sob e la ju en ud (Galland, 1991: 9 y s.). La causa de es a úl ima oma
de conciencia es la masi a p oducción social de ju en ud e ec uada po el capi-
alismo con la e olución cien í ico- écnica (que p olonga el iempo de o ma-
ción p o esional), la c isis del pleno empleo y la aplicación de polí icas económicas
neolibe ales (que di icul an, espec i amen e, el acceso al abajo o la emanci-
pación a a és de él). Tan eno me ha sido la can idad de ju en ud así p odu-
cida que a la inco po ación o «sinc onización» adicional (la del acceso a las
esponsabilidades) ha debido añadi se una sinc onización de segundo o den que
ya no ans o ma a los suje os imponiéndoles esponsabilidades, sino que los
econs uye como «jó enes» cap u ando, desac i ando y o ien ando su jo ialidad
con p oyec os ins i ucionales o con la ines imable ayuda de la indus ia del ocio.
Sin emba go, en cada sinc onización no oda la jo ialidad es cap u ada ni desac-
i ada. Siemp e queda á un es o del que los jó enes se se i án pa a desbo da
c ea i amen e las coacciones o suge encias ap opiándose de ellas (Le eb e, 1984:
111) e in en a nue os es ilos de ida. Así que se eque i á una nue a sinc oni-
zación de la que o a ez excede á un es o… Y así inde inidamen e.
Uno de los in o mes sob e la ju en ud española ealizado po la Fundación
San a Ma ía (1984) lo o mulaba más o menos del mismo modo. Se descu-
b ía que en el en o no de las ápidas ans o maciones sociales y económicas
expe imen adas po la sociedad española, los adul os endían a abandona la
cul u a adicional y a mime iza la ju enil, de al modo que la legalizaban,
o malizaban y legi imaban como al e na i a cul u al. «Tal ap opiación —se
decía— implica mucho de manipulación y come cialización, lo que ácilmen e
empuja a los jó enes a hui hacia delan e en busca de nue os modos exp esi-
os» (p. 181). Sin emba go, es poca la jo ialidad que huye y mucha la sinc o-
nizada. Como consecuencia de es o, hay eces que el sociólogo de la ju en ud
se encuen a an e una si uación ex aña, la desapa ición de su obje o de es u-
dio: «Hay ipos de jó enes que se pa ecen más a de e minados adul os que al
p opio es o de los jó enes […], es po que ales jó enes sólo son jó enes en
é minos demog á icos, pe o ya no lo son en é minos sociales» (Gil Cal o y
Meléndez Ve ga a, 1985: 256).
O o an o puede deci se espec o a la dis inción iempo de ocio/ abajo. La
complemen a iedad je á quica en a o del abajo indicada po la mode ni-
dad ha in e ido la indicación o iginal de la que nos in o ma la e imología del
é mino la ino o ium, semán icamen e p e io a neg-o ium13. Pues bien, siendo
Dimensiones e e encial, imagina ia y p agmá ica del iempo… Pape s 56, 1998 133
13. Una ida social egulada po la indicación o iginal, la que pone en p ime é mino el ocio,
es la de los ui o o, que dicen: «nues as adiciones es án siemp e i as en e noso os inclu-
so cuando no danzamos; pe o abajamos an sólo pa a pode danza » (Eliade, 1992: 92).
ela i izados po los a ec ados, y las manipulaciones de la jo ialidad, el ocio y
o os esiduos, eliminadas. Quizás las con empo áneas luchas po a i ma cie -
as di e encias en e a los pode es he e ónomos (caso del eminismo, del e ni-
cismo, de las ibus, e c.) o men pa e de es a eme gen e, en iquecedo a y
libe ado a es a egia asinc ónica.
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