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El objeto olvidado de la sociología

Author: Parra Luna, Francisco
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1998
DOI: 10.5565/rev/papers.1942
Source: https://ddd.uab.cat/pub/papers/02102862n56/02102862n56p11.pdf
El obje o ol idado de la sociología
F ancisco Pa a Luna
Uni e sidad Complu ense de Mad id. Facul ad de Ciencias Polí icas y Sociología
28023 Pozuelo de Ala cón (Mad id). Spain
[email p o ec ed]
Resumen
La sociología pod ía habe ol idado el obje o pa a el cual comienza es ableciéndose como
ciencia. A pa i del homocen ismo adicional de la sociología, se con iene en admi i
que es la pe sona humana (la « ieja medida de odas las cosas»), con su complejo i al de
necesidades e in e eses, signi icaciones y deseos, expec a i as y cálculos, el cen o de in e-
és insoslayable de odo es udio sob e lo social. Sin emba go, o malismos como los de
Simmel, unidos a la eclosión de las nume osas especialidades a que da o igen el acele a-
do desa ollo ins i ucional de la ciencia y el más que p obable mime ismo sociológico po
segui la, han ido minando sub ep iciamen e el in p imigenio de la sociología (has a lle-
ga , po ejemplo, a la «sociedad sin homb es» de Luhmann), que no ue o o que el des-
cub imien o de los p incipios más es uc u an es que de e minaban o condicionaban el
uncionamien o de la ida social con el in exclusi o de la mejo a de és a úl ima; lo que
es an o como deci , pa a bene icio de las pe sonas que la o maban. En es e a ículo, que
en a iza el also dilema cuali a i o-cuan i a i o como pe e sión del lenguaje sociológico,
se p e ende eco da que la sociedad no pod ía se sólo un compues o de o mas abs ac-
as, sino sob e odo un conjun o in e ac i o y conscien e de pe sonas con necesidades
conc e as, las cuales i en p ecisamen e en sociedad sólo y exclusi amen e pa a mejo
sa is ace las. Y que la sociología es, o debe ía se , ese conocimien o acumulado sob e los
enómenos sociales que coadyu e hacia la mayo sa is acción de es as necesidades.
Palab as cla e: necesidad, ines, medios, e iciencia, ans o mación, axiología.
Abs ac . The o go en objec o Sociology
Sociology seems o ha e o go en he obje o which i was ini ially c ea ed as a scien-
ce. F om he ea ly e hnocen ic s eam o hough in he ounding a he s, human con-
ce ns (needs; in e es s and meanings) wo e a he hea o sociological e lec ion. La e
on, unde he in luence o o malis s like Simmel, and he accele a ed de elopmen o
posi i e na u al sciences wi h hei small and nume ous speciali ies, he ini ial obje o
Sociology was inc easingly subs i u ed by some seconda y aspec s o socie y .i. «commu-
nica ions» (un il eaching Luhmann’s «Socie y wi hou men»), which a e only means used
by people o achie ing hei goals. Thus, Sociology seems o o ge p og essi ely o s udy
he concep o goal-se ing ( he sys ems o alues pe sued/achie ed) o which socie y (o
any ype o social o ganiza ion) was c ea ed, since his is he pu pose jus i ying he exis-
ence o socie y. In his pape , which emphasises he spu ious quali a i e-quan i a i e
Pape s 56, 1998 11-30
Nada hab ía que obje a a que, de aquella p ime a sociología que nos lega on
Fe guson, S. Simon, Com e y demás pad es undado es, hayamos ido sal an-
do a las di e en es sociologías especializadas (de la salud, del abajo, de la
comunicación, e c.) cual amas que expenden la sa ia del jo en á bol. Sociología,
aquella, muy inca dinada en los p oblemas sociales y polí icos de la época,
comp ome ida con los p oblemas de las masas y cen ada en la pe sona como
elemen o i al y necesa io de cualquie hecho social. No hay más que epasa
la elación que exis ió en e los llamados «ni elado es» (Lilbu ne), los «ca a-
do es» (Wins anley) o los isióc a as (Tu go , Quesnay) con los nue os cien-
í icos sociales (Mon esquieu, A. Smi h, Sain Simon, Condo ce …), du an e
los siglos XVI y XVII en la nue a Eu opa ilus ada. El homocen ismo en socio-
logía queda bien demos ado po Leme (1979: 1-22).
Sí hab ía que comenza a obje a algo cuando se cons a a la amnésica y
p og esi a desapa ición del concep o de necesidad (indi idual o social) en an o
que ine i able componen e axial y ica io de cualquie o mación social. Se
a a de un deslizamien o sua e hacia una abs acción c ecien emen e desca -
nada que ya oma isos p eocupan es en Simmel (su én asis en las « o mas») y
culmina con esa eo ía ildada po algunos de «escandalosa», como es la eo ía
de Luhmann, pa a quien la pe sona no exis e p ác icamen e en su en oque
¿sis émico? de la sociedad. La des en u a eó ica se conc e a así cuando la
sociología se desp eocupa del conjun o de las necesidades de las pe sonas que
componen una o ganización o sis ema mien as pe manecen en él, es o es, se
desen iende p ecisamen e de aquello pa a lo cual el sis ema nace o se c ea. Y
a obje a decisi amen e, cuando dicho enómeno amnésico se ep oduce en
las llamadas sociologías de la o ganización, de la emp esa, o de los sis emas
sociales en an o que unidades globales, po no habla de la «sociología de
la polí ica», cen ada/ i ada casi exclusi amen e hacia los es udios elec o ales
12 Pape s 56, 1998 F ancisco Pa a Luna
1. B e e in oducción al dilema
cuali a i o-cuan i a i o o
de cómo su exégesis empaña ía
el en endimien o sociológico
2. Una écnica: el mé odo Del os
3. ¿Sociología pa a quién?
4. El obje i o ol idado
el «di e encial siné gico»
5. ¿Y la eo ía sis émica?
6. ¿Una hipó esis plausible?
Bibliog a ía
dilemma as a pe e sion o sociological language, I y o emain ha socie y is no com-
posed solely o abs ac o ms, bu mainly o human indi iduals who li e oge he becau-
se, in his way, hey sa is y hei mu ual needs be e . Sociology should o could hen be
he science which o e s i s cumula ed knowledge on social phenomenon o ca e o he
sa is ac ion o hese needs
Key wo ds: need, goals, means, pe o mance, ans o ma ion, axiology.
Suma io
y el compo amien o polí ico e sus el sis ema empí ico de alo es p oduci-
do en bene icio de las poblaciones.
Y si bien la sociología no pod ía deja de ocupa se de alguna u o a o ma
de las necesidades humanas, apenas lo hace (al menos no conozco ningún caso)
de una mane a global, sis emá ica y cuan i icada (cien í ica en suma) de las
di e en es unidades sociales, y ello a pesa del impo an e mo imien o de los
indicado es sociales, del «Baue » en EE.UU. a los FOESSA en España, que de
alguna mane a se p eocupan de ep esen a ales unidades. Excep uando la
apo ación eó ica de es e mo imien o, el g an es o de la sociología iene osci-
lando en e un mic ocuan o enismo c ecien emen e acele ado po la acili-
dad de los o denado es, y una esidualizan e sociología pa a ilosó ica o ensayís ica
que en iende de odo lo que le echen. La p ime a po su nume ología desga -
bada ( eó icamen e oma), y la segunda po cien í ica e in e i icable (inco-
municable, po an o). En e las dos han con igu ado una sociología apenas
acumula i a a pesa de los encomiables es ue zos de Be elson, S eine y o os,
con sus emp anos in en a ios de p oposiciones. El esul ado ac ual es una
sociología paniaguado (una «ma ía» solían llama lo los es udian es de
Económicas en España) con dos ca ac e ís icas básicas: p ime o, alejada de las
p eocupaciones dia ias de la gen e de la calle, y segundo, sin es a us cien í i-
co espe able. O como econoció hace a ios años un e e ano sociólogo espa-
ñol: «¡Es o ni es ciencia ni es nada!».
In en ando esumi el es ado de la cues ión, pod ía deci se que la sociología
ac ual, ni se cen a en lo ele an e, ni lo hace de mane a e i icable, pa a p e-
sumible gozo y egocijo de algunas éli es elices con es e ipo de discu i ino-
cuo. Y ello a pesa de un cie o a ance de las eo ías de la complejidad, de la
p oli e ación de los da os cuan i a i os, del po encial de cálculo de los o de-
nado es y de sus admi ables p og amas de cálculo u inizados.
Conside ando po an o que el p oblema se cen a en el lenguaje u iliza-
do, pe mí aseme una especie de odeo desen adado po los es apa ados
siguien es: 1. La con o e sia cuali a i o-cuan i a i o; 2) La desc ipción de
una écnica (Del os) pa a pasa de lo p ime o a lo segundo, y 3) La aplicación
de ambas écnicas pa a mos a que oda sociedad p oduce un alo añadido (lo
que es su esencia) que puede se cuan i icado y que, sin emba go no es obje o
de análisis ni po la sociología ni po ninguna o a ciencia. La amnesia social
queda ins alada (Jacoby, 1977) y el ol ido del concep o mo o en la sociología
undado a asumido, al pa ece sin ningún ipo de auma, po los sociólogos
p ac ican es.
1. B e e in oducción al dilema cuali a i o-cuan i a i o o de cómo
su exégesis empaña ía el en endimien o sociológico
Una de las di isiones a las que nos iene acos umb ados la sociología es la ópi-
ca adsc ipción de los sociólogos a los modos de hace llamados cuali a i os (u i-
lización del lenguaje común como ins umen o) y cuan i a i os (u ilización
del lenguaje ma emá ico y las écnicas mé icas). Adsc ipción que conlle a
El obje o ol idado de la sociología Pape s 56, 1998 13
hacia p ác icas sociológicas incomunicadas y cuyos au o es más pa ece que se
mi en de soslayo que con ibuyan a un conocimien o común.
La polémica como se sabe es ieja. La llamada sociología empí ica (bien
ep esen ado po lo que W. Mills llamó «empi icismo abs ac o» ame ica-
no) suele exhibi la siguien e a ille ía: «Vds. los sociólogos c í icos, los iló-
so os sociales, los que no medís, y ni siquie a de inís ope acionalmen e los
concep os que u ilizáis, no podéis demos a que ues os a gumen os son
cie os, e i icables o eplicables; habláis de cosas impo an es, cie o, pe o
nos p opo cionáis an as opiniones como colegas las emi en; no sois cien-
í icos, no p opo cionáis cumula i idad a ues o conocimien o, y en suma
no hacéis es ic a “sociología” (ciencia de la sociedad)». Es la e sión pop-
pe iana de la ciencia exigiendo el ce i icado de alsabilidad de oda p opo-
sición cien í ica.
Pe o los «cui ados» no son p ecisamen e mudos y suelen g anea su uego
de es a guisa: «Y us edes los o mal-ma emá icos, los empi is as edomados,
sois p ecisos (a eces has a el idículo) pe o en cues iones i ele an es o que
ienen una signi icación social escondida. Igno áis las es uc u as sociales o
polí icas que dominan la p oducción del pequeño conocimien o que p esen-
áis; no comp endéis nada de los in e eses que mue en el mundo; y solamen-
e u ilizáis los da os que p ecisamen e ep oduce la ma aña de in e eses
sociopolí icos en juego». Es la e sión más kuhniana y lib e de la ciencia ep e-
sen ada po nume osas escuelas c í icas (psicoanálisis, Escuela de F anc o ,
neoma xismo, e c.) o de i ada de posiciones enomenológicas (he menéu ica,
e nome odología, in e accionismo simbólico, ela i ismo cul u al, e c.). Dia iba
en el ondo más apodíc ica que apo é ica, pe o que oda ía se man iene i a.
A lo que con ibuye la mos enca e imp esen able pedagogía ma emá ica, que
se suele u iliza en las escuelas u bi e o bi.
¿Cuál de es as dos posiciones iene azón? Segu amen e ambas. Lo que esul-
a a ayen e y además necesa io es in en a in eg a ambos en oques pa a con-
segui : a) habla de lo social- ele an e; y b) de una mane a e i icable o eplicable.
És e ue uno de los desa íos que se plan eó Von Be alan y con su eo ía gene-
al de sis emas seguido en ciencias sociales po Eas on, Deu sch, Buckley, Van
Gigch, Bailey y o os. En es a línea pe mí aseme adelan a es obse aciones:
— P ime a, con apone lo cuali a i o a lo cuan i a i o iene a ca ece de sen-
ido epis emológico, pues o que no pa ece que pueda exis i nada solo
cuan i a i amen e (se e ie e a p opiedades in ensionales) si p e iamen e
no se dis ingue cuali a i amen e (p opiedad ex ensional). No se puede p e-
cisa lo que pesa po ejemplo el bolíg a o que uso (una de sus cualidades
mensu ables) si no se comienza po dis ingui el obje o «bolíg a o» de o os
obje os. En en a , como suele hace se, ambos en oques me odológicos
esul a an absu do como in en a demos a que algo pesa Xsin una e e-
encia cuali a i a mínima a dicho «algo». Se puede asegu a po an o que
lo cuan i a i o implica o zosamen e lo cuali a i o, y que la ope ación cua-
li a i a (de o den semán ico) es p e ia a la ope ación cuan i a i a (de o den
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mé ico). La cualidad es an e io y más undamen al que la can idad, ya
que no pueden exis i can idades de la «nada» o de lo que es desconocido
o no pe cibido.
— Segunda, si la cualidad esul a undamen al en el o igen del conocimien o,
la can idad e mina siendo más en iquecedo a y de ini o ia al ep esen a
un alo añadido, un conocimien o complemen a io. «El bolíg a o es lige-
o» o «El bolíg a o pesa 82 g amos» son ope aciones g ama icales donde
los p edicados «lige o» o «pesa 82 g amos» añaden en cualquie caso un
conocimien o que se suma siemp e al conocimien o inicial que eníamos del
bolíg a o (su es uc u a y sus unciones). Al p esen a se en el p oceso del
conocimien o en un momen o pos e io , el en oque cuan i a i o (ya sea
adje i ado o ci ado) e mina siendo o zosamen e supe io o comple-
men a io al cuali a i o.
—Y e ce a, y en consecuencia con lo dicho, con iene denuncia la gene ali-
zada alacia que supone oma po cuali a i o lo que no es más que una
ope ación de cuan i icación de icien e. Cuando se dice «Es e bolíg a o es lige-
o» (adje i ando en lenguaje o dina io una cualidad in ensional del bolí-
g a o), dicha p oposición puede en onces con apone se a la exp esión «Es e
bolíg a o pesa 82 g amos» (inco po ando al conocimien o que enemos
del bolíg a o como obje o di e encia una p opiedad p ecisa y eplicable).
Po an o, el lenguaje adje i ado no puede sino p opo ciona una expe-
iencia pe sonal subje i a, in ans e ible y no alsable. Se a a ía, como
sos iene Lachenmeye (1971) en su c í ica a la sociología como ciencia, de
un lenguaje ambiguo, ago, opaco y con adic o io, inadecuado pa a con-
o ma un conocimien o cien í ico. Po el con a io, el lenguaje mé ico
esul a p ecisamen e lo con a io: cla o, p eciso, anspa en e, lógico y epli-
cable. Con undi se no deben, pues, aquellas malas cuan i icaciones que lla-
mamos «análisis cuali a i o» (Schwa z y Jacobs, 1979) con la ine i able
cuali icación p e ia o ipología dis in i a en e obje os. P oblema dis in o
es que podamos inalmen e cuan i ica lo social y en especial lo que engo
llamando «social ele an e», es o es, la pe o mance o e iciencia de las o ga-
nizaciones sociales.
2. Una écnica: el mé odo Del os
¡Cuan i ica lo ele an e! Ahí es nada. ¿Y quién dice lo que es ele an e? ¿Y qué
pa es o dimensiones lo son? ¿Y cuán o de ele an e pa a unos y pa a o os? Y
lo que hoy es ele an e, ¿lo ue aye o lo segui á siendo mañana? Reco demos
de nue o que nume osos colegas de econocido o icio ienen bien asumido
que a amen e lo social signi ica i o puede cuan i ica se sa is ac o iamen e.
Véase p.e. el magis al y conocido (aunque hoy supe ado) a ículo de C. Moya
en los años sesen a sob e su c í ica a los indicado es sociales. Po no habla de
la ase que u e ocasión de oí pe sonalmen e a P. Be ge «lo social no es ma e-
ma izable y si se hicie a deshumaniza íamos lo social». Especie de exab up o
analgesizan e que puede habe e i ado a muchos el a eces e ible dolo del
El obje o ol idado de la sociología Pape s 56, 1998 15

silicio ma emá ico. T á ase además de una especie de aspi ina- ampa de ins-
pi ación conse ado a, ya que con ibuye a e i a que se demues en con p e-
cisión e i icable las nume osas injus icias que en el mundo son. Negando la
posibilidad de cuan i ica las, odo puede queda se en me as opiniones, acha-
bles además de subje i as, ideologizadas e imp ecisas en cuan o así in e ese.
Qué duda cabe que un análisis compa a i o (po e e i me a una disc imina-
ción capi al ác ica) de los po cen ajes de muje es pa lamen a ias, p esiden es
ejecu i as de g andes emp esas, di ec o as de pe iódicos o que han alcanzado
el ango que «gene alas» o de «obispas», p opo ciona ía esul ados de escan-
dalosa desigualdad en una sociedad que se p ecia de pe segui la igualdad de
opo unidades. El análisis compa a i o de es os da os en sociedades di e en-
es, sus endencias en el iempo (lo que pe mi e el ajus e a ec as ma emá icas
y el conocimien o de los g ados exac os de cambio), su pues a en elación con
posibles a iables explica i as (ni el de educación, es a us socioeconómico de
los pad es, e c.) p opo ciona ían sin duda un conocimien o es adís ico de es os
enómenos, no sólo más explica i o y exac o, sino ambién, y sob e odo, más
e i icable, o al menos alsable, que es lo que hace espe able al conocimien o
y pe mi e su cumula i idad. T is e esul a cons a a que muchos colegas p o-
g esis as y bien in encionados se niegan en edondo, po unos y o os mo i-
os, a la ma ema ización de lo social. El lenguaje, como sabemos desde Who
y Sapi has a Giddens, no es un me o e lejo de la ealidad social, sino que la
es uc u a y la cons i uye inap opiada, pues, cons i ución social con ibui ía-
mos a consegui con un lenguaje inadecuado.
Sin oma como ejemplo an apasionan es p oblemas de desigualdad gené-
ica si deseo e e i me al o igen del mé odo Del os, diseñado p ecisamen e
pa a pasa del lenguaje común (en emas complejos y poco medibles) al ma e-
má ico y cuan i icado. Es el p oblema que se les p esen a a cie as emp esas
cuando han de decidi , po ejemplo, si con iene mon a una plan a indus-
ial en el país A o en el B. Sucede que una ez e ec uados los co espondien es
es udios de en abilidad económica a co o plazo es p eciso ambién e alua
la segu idad u u a de las in e siones en base a aspec os ales como la ideolo-
gía polí ica del sis ema, la es abilidad gube namen al, la p esión sindical, la
ac i ud de la Adminis ación, las expec a i as u u as u o os aspec os igual-
men e di usos. Conje u as ideológicas po el momen o apa e, dada la di i-
cul ad de conc e a y de ini con p ecisión es as si uaciones, la emp esa suele
en ia a un equipo de expe os a obse a in si u la si uación conc e a en cada
uno de los países. De uel a, celeb an a ias euniones donde cada uno de los
expe os p esen a una pe cepción cuan i icada de 0 a 10 aduciendo numé-
icamen e (g aduando) los aspec os men ados subje i os, pe cep i os y en
de ini i a in e p e a i os y comp ensi os de cada uno de los c i e ios p e ia e
igualmen e consensuados. F u o de una p ime a eunión en e los ejecu i os
y écnicos emp esa iales es la o mación de dos ma ices básicas como las
siguien es (ejemplos hipo é icos pa a cua o c i e ios y cinco expe os), donde
se ap ecian las ci as p opo cionadas po cada expe o pa a cada uno de los
c i e ios u ilizados:
16 Pape s 56, 1998 F ancisco Pa a Luna
Tabla 1. País A
C i e ios Técnico 1 2 3 4 5 P omedio
1 Ideología polí ica 6 5 6 6 7 6
2 P esencia sindical 10 10 8 9 9 9
3 Es abilidad Gobie no 4 4 6 6 5 5
4 Acu ación Adminis ación 8 8 6 8 7 7,4
P omedio gene al 6,8
Tabla 2. País B
C i e ios Expe o 1 2 3 4 5 P omedio
1 Ideología polí ica 6 4 6 5 4 5
2 P esencia sindical 9 8 9 10 9 9
3 Es abilidad Gobie no 2 1 2 3 2 2
4 Ac uación Adminis ación 2 2 2 1 1 1,6
P omedio gene al 4,4
Los ec o es de e aluación global (columnas de p omedios) señalan ya un
p ime indicado álido a a és de sus p omedios sob e las posibilidades ela-
i as de los países A (6,8) y B (4,4).
El mé odo se suele pe ecciona con la discusión (au o e lexibilidad sis é-
mica) de cada una de las ci as de las ma ices y la asignación sucesi a de p o-
babilidades y expec a i as ma emá icas, de o ma, po ejemplo, que al inal se
dispone de una sola ci a (en e 0 y 1) pa a cada país, lo que iene a signi ica
la p obabilidad es imada de que el negocio en cues ión enga éxi o. Un país
po debajo del 0,5 se ía adicalmen e deses imado, mien as que uno que supe-
e el 0,75 iene g andes posibilidades de ins ala la plan a en su e i o io. El
mé odo suele clasi ica los países candida os en unción de es as condiciones
obje i adas a a és de un p oceso in e ac i o e i e a i o que educe máxima-
men e las posibilidades de e o . Mayo es el núme o de c i e ios es imados,
más al a la segu idad y iabilidad del esul ado.
En oque me odológico que igualmen e pod ía aplica se a cualquie ipo
de emp esa o acción, po ejemplo e oluciona ia, donde un g upo de ac i is-
as, en luga de u iliza la me a in uición o la siemp e sospechosa au o idad
de un líde , se p opusie a obje i iza /consensua al máximo la decisión de i-
ni i a. Los p ime os c i e ios a e alua en onces pod ían se el g ado de igilancia
policial, de apoyo social, el día/ho a óp imos, el espacio ísico ope a i o, e c. Es a
me odología iene múl iples aplicaciones y no es a o que hayan sido p ecisa-
men e cien í icos sociales los que han desa ollado y pe eccionado (0. Helme ,
N. Resche , B. B own, N. Dalkey, R. Campbell, y o os). En ealidad, iene
a supone una aplicación p ác ica de lo que Habe mas ha de endido como
«in e subje i idad» en la con o mación de lo eó ico social.
P e endo, pues, habe mos ado que es posible y deseable pasa del lengua-
je común, imp eciso y a menudo eple o de subje i idades espú eas, al len-
El obje o ol idado de la sociología Pape s 56, 1998 17
guaje ma emá ico/cuan i a i o más exac o, c i icable y ap o pa a gene a acue -
dos in e subje i os (Boudon, 1971). Apa e, cla o es á, de o as en ajas del
lenguaje o malizado como las es enog á icas o las deducibles. Véase además
como g an pa e de los p oblemas sociológicos de moda como la « e lexibili-
dad» (los expe os a inan sus cálculos a pa i de las i e aciones), el «suje o
au ode e minado» (con e ido al menos en ac o au ode e minado pa a el
p oblema conc e o) o el «pensamien o de segundo o den» (po el p oceso i e-
a i o de asignación de g ados), quedan en p incipio p e esuel os, con lo que
quie o deci , eplan eados pa a mejo a sus posibles soluciones. El mé odo
Del os alcanza así, de una mane a ma emá ico- o zosa y consensuada, una
solución sis emá icamen e he e ode e minada supe ado a de la ince idum-
b e con ingen e inicial y pábulo además, po o a pa e, pa a el plan eamien-
o de nue as ince idumb es de supe io calado cien í ico y sob e odo
humanís ico.
3. ¿Sociología pa a quién?
«Sociology o whom?» (McCLung Lee, 1906), o «Knowledge (sociology) o
wha ?» (Lynd, 1939) son ya iejos a isos en pos de una ciencia social huma-
nis a, ciencia que en mi opinión debe ía comenza o mulándose la siguien e
p egun a básica: «¿Pa a qué el hecho social?». Sólo cuando espondamos a es a
p egun a, quizás conozcamos el po qué úl imo de la sociología y si en e dad
nos es amos ol idando de algo. Resi uemos, en una se ie de pun os esquemá-
icos, algunos de los posibles p oblemas ele an es del análisis sociológico.
a) Toda «sociedad» (desde la simple díada de indi iduos, al Es ado-nación o
las complejas sociedades sup anacionales) busca y p oduce un cie o « alo
añadido» que debe p oduci se po el me o hecho de la asociación. Si el sis-
ema S o mado po nindi iduos es capaz de «p oduci » más de lo que
p oduci ían los nindi iduos ac uando sepa adamen e, en onces y solo
en onces, nace la asociación, y po ex ensión cualquie ipo de sociedad
(na u al o a i icial). Valo añadido que ep esen a la esencia (o igen y in)
de lo social y asgo único que jus i ica su exis encia.
b) Que, a pesa de la axialidad de es e asgo ( epi o, asgo único que jus i ica
la exis encia de la elación asocia i a), ninguna ciencia ac ual oma como
obje o de análisis dicho alo añadido. Si los indi iduos nos asociamos, o
simplemen e colabo amos, es siemp e pa a ob ene un algo (ma e ial o
inma e ial); sin emba go, dicho «algo» no es mo i o de a ención pa a los
cien í icos sociales. Resul a po ello chocan e que nos asociemos sólo pa a
alcanza unos ines, que ni an es como p e isión, ni después como esul-
ado, me ecen nues o análisis en an o que al alo añadido global. Se p e-
sen a una si uación an absu da como apa en emen e pa adójica: Hacemos
Xcon el in exclusi o de alcanza Ypa a a con inuación ol ida nos de Y
segu amen e po es a enza zados en el conocimien o de X. Mas, ¿Cómo
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puede p e ende se el conocimien o de los ac o es que explican Ysi es a
a iable es desconocida? ¿Cómo pod ía calcula se, po ejemplo, en el mode-
lo eg esi o Y= a1,X+a2X2+ … anXnla apo ación de cada a iable inde-
pendien e X ( ep esen ada po los coe icien es a), si no conocemos cómo se
compo a la a iable dependien e Y? ¿Cómo pod íamos explica po qué
un núme o an bajo de muje es ocupan un pues o ele an e en la sociedad
si no conocemos es e núme o? ¿Cómo podemos explica un enómeno si no
enemos conciencia del mismo? Dado que me odológicamen e el p oble-
ma iene una p esen ación absu da, las p egun as deben i po o os de o-
e os. ¿Qué ac o es mediá icos pueden es a impidiendo el análisis de los
obje i os úl imos de la ac i idad asocia i a? ¿Cómo puede explica se an
incong uen e p ocede ? ¿Qué igno os in e eses pueden es a obli e ando
(¿Has a cuándo?) el conocimien o de posiblemen e lo único (sis ema de
alo es) que in e esa a la mayo ía de los indi iduos?
c) Es e apenas sos enible silencio sociológico sob e los ines de las unidades
sociales, apa e los in e eses que pueda ep esen a (ca ác e pa ahomeos-
á ico de los sis emas sociales), se apoya en alacias que, como el eo ema
de imposibilidad de A ow (uno de los más dis o sionan es y eg esi os
que conozco), ienen a «demos a » que no es posible la ag egación de
in e eses indi iduales en una única unción social de u ilidad. Holga ía
po an o su cons ucción y cálculo y consag a ía el elado desp ecio (nunca
asumido po supues o) que se «me ecen» las indi iduales opiniones, casi
siemp e «insu icien emen e conocedo as» de la ealidad o de sus p opios
in e eses. La c í ica sis emá ica al mé odo de la encues a es adís ica (quizás
el ins umen o más álido pa a ag ega las p e e encias de colec i idades)
en e a la de ensa del mé odo del g upo de discusión (epis emológicamen e
es é il pa a ealiza al ag egación), con ibuyen a man ene an in igan-
e y ominoso silencio.
d) Que en la búsqueda de es os ines, los indi iduos nos o ganizamos como
sis emas de ans o mación (Piage , Eas on, Deus ch, Almond, Bunge) donde
pe seguimos con e i unos medios ( ecu sos, ma e iales o no) en ines (sis-
ema de alo es). La analogía g á ica En adas (X) →T ans o mación (T)
→Salidas (Y), ep esen a con bas an e exac i ud lo que odo g upo eali-
za en cada ac o de su exis encia, sea o no (como monsieu Jou dan) cons-
cien e de ello.
e) Que dicha analogía nos pe mi e conoce la e iciencia global de cualquie
sociedad a a és de la exp esión T= Y/X, es o es, T (la o ganización)
se á mayo cuan o mayo es son las salidas Y(o sis ema de alo es p odu-
cido) y meno es las en adas X(o ecu sos u ilizados), po ejemplo, el p e-
sen e a ículo ep esen a ía ine i ablemen e un sis ema de ans o mación
donde u ilizamos una se ie de en adas o medios (p incipalmen e nues-
o iempo) pa a ob ene un sis ema de alo es (en e los que des aca sin
El obje o ol idado de la sociología Pape s 56, 1998 19
A. Sociologización. La sociedad ha de se con emplada como in e p e ada
po la o alidad de los indi iduos que la componen desde la pe spec i a
sociológica del «homb e de la calle», no me amen e desde los despachos
uni e si a ios o cien í icos. El in es igado social debe ealiza el necesa io
es ue zo de in e p e ación empá ica pa a pone se en el luga del ciudada-
no común y analiza cualquie o ganización social (g ande o pequeña)
desde lo que los indi iduos espe an de las mismas pa a sa is ace sus anhe-
los, in e eses o ca encias. La eo ía sis émico-social no puede ol e a come-
e los desa inos que han come ido ilus es colegas que llega on a de ini
nada menos que las salidas o ealizaciones de los sis emas sociopolí icos
como «decisiones» y «acciones» (Eas on) o como «elabo a la egla», «ejecu a
la egla « igila la judicialmen e» (Almond) o como el céleb e esquema AGIL
(Pa sons). ¿Podemos acaso c i ica a los sis emas polí icos u ilizando es os
concep os? ¿Acaso no lle an a cabo, absolu amen e odos los sis emas sin
excepción, e icaces e ine icaces, g an p o usión de decisiones, acciones, ela-
bo aciones de eglas, e c. sin que po ello mejo e el bienes a de la pobla-
ción? ¿Acaso puede e aluase o compa a se una ges ión, an o de un sis ema
polí ico como de una emp esa o cualquie o a o ganización, en base a an
gene ales y me amen e mediá icos concep os? Una ez más, lo que el hom-
b e de la calle espe a de los sis emas polí icos, son «bene icios» aplicables
a sus necesidades como sala ios, ni el de pensiones, buenas ca e e as, segu-
idad ciudadana, libe ades polí icas, conse ación de la na u aleza, e c.,
se ie de expec a i as que llama é alo es- ines y que se es uc u a ían en
un pa ón e e encial de alo es (PRV) de aplicación gene al. A es a, a mi
pa ece ineludible, ope ación de in e p e a las salidas de un sis ema social
desde la óp ica ca encial del homb e de la calle, es a lo que llamo «socio-
logización».
B. Axiologización. Los alo es son enidos como el e e so de la medalla de
la necesidad (Kluckhohn), y dado que el sis ema social se o ma sólo y úni-
camen e pa a mejo sa is ace las necesidades indi iduales, las ealizacio-
nes o salidas de los sis emas sólo pueden lógicamen e se exp esados en
é minos de alo es. Pa a ello se á p eciso sepa a los alo es en dos g an-
des ca ego ías, a sabe : l) los alo es especí icos y pa icula es a cada cul-
u a o época ( ela i ismo cul u al) y 2) los alo es gene ales o uni e sales
comunes a la p ác ica o alidad de los indi iduos y pueblos al ma gen de
cualquie con ingencia espacio- empo al ( eo ía obje i is a de los alo es).
En abajos an e io es, he p opues o pa a su u ilización, en cualquie ipo
de sis ema social, un pa ón e e encial de alo es que se compone de los
nue e siguien es alo es: salud, segu idad, conocimien o, libe ad, jus i-
cia, iqueza ma e ial, conse ación de la na u aleza, p es igio y calidad de
las ac i idades. No e e i , pues, las ealizaciones (salidas) de los sis emas
sociales a alo es conc e os que esponden a necesidades conc e as de pe -
sonas conc e as, pod ía supone una mix i icación más o menos elada
de la eo ía social y un insospechado engaño a las pe sonas que con o -
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man la sociedad y sos ienen económicamen e sus ins i uciones cien í icas
y académicas.
C. Cibe ne ización. Si la cibe né ica es «la ciencia de la comunicación y el
con ol» (Wiene ), o «la ciencia que inde e icaz la acción» (Cou ignal),
po cibe ne ización del sis ema hemos de en ende la igilancia que
los in e esados han de eje ce pa a que las salidas o los es ados inales del
sis ema se a engan a lo p e iamen e especi icado o p oyec ado. A o u-
nadamen e la eo ía de la emp esa ha desa ollado p ocedimien os de con-
ol de ges ión (p e isión/ejecución/des iación) ap os pa a se gene alizados
al es o de los sis emas sociales. La sociocibe né ica se p esen a hoy, pues,
como una de las amas de la eo ía de sis emas sociales con más posibili-
dades de aplicación. Es lo menos que puede espe a se de los esponsables de
cualquie ges ión: igila las ealizaciones pa a co egi las a iempo si p o-
cede.
D. Au oc í ica. La cibe ne ización del sis ema pe mi e p ecisamen e la au o-
c í ica de su compo amien o, no sólo po el ípico análisis de las des iaciones
que pe mi e el con ol de ges ión, sino ambién po que la o alidad de los
alo es y de los indicado es que los ep esen en, pueden queda exp esa-
dos den o de un in e alo común o es ánda que a ia á de 0 (mínimo,
pésimo) has a 100 (máximo, óp imo), y se án las di e encias en e lo con-
seguido y lo óp imo (o lo p oyec ado) lo que conlle a á inde ec iblemen-
e una c í ica adical y compa able de lo que el sis ema ha podido hace y,
sin emba go, no ha hecho en cada uno de los obje i os o indicado es. A la
eo ía sis émico-social más mode na (la que su ge de los úl imos desa ollos
sob e los concep os de au opoiesis, e lexibilidad, en opía, cibe né ica de
segundo o den, e ce a cibe né ica y o os, que se complemen a ían con la
exigencia de los cua o equisi os ci ados, es a lo que llamo en oque axio-ope a-
cional, mé odo que no hace sino in en a in e p e a igu osamen e el p in-
cipio de complejidad de los sis emas sociales y sus de i ados de pa simonia
y ele ancia pa a sepa a lo impo an e de lo secunda io, lo esencial de lo que
no lo es, lo que busca y lo que no busca el homb e de la calle.
F en e a la desca nada isión que del sis ema social ienen au o es como
Luhmann, pa a quien la pe sona humana desapa ece p ác icamen e del sis e-
ma, éase, po ejemplo, la idea que sos iene la Con e encia de las Naciones
Unidas sob e salud y ambien e en el desa ollo humano sos enible: «Se en ien-
de que el desa ollo humano sos enible es un p oceso que mejo a la sue e de
los se es humanos —un p oceso que es holís ico, in eg ado e in eg ado de los
elemen os que con o man la o alidad ambien al—; un p oceso en el cual los
elemen os y las pa es sólo pueden se e aluados signi ica i amen e en su ela-
ción con el odo. Los humanos son an o los ac o es como los bene icia ios
del p oceso y su supe i encia y bienes a son su azón de se » (Jiménez He e o,
1997: 72).
El obje o ol idado de la sociología Pape s 56, 1998 27
6. ¿Una hipó esis plausible?
Pod ía no exis i con adicción ni pa adoja alguna en el ol ido de Ypo pa e
de los cien í icos sociales. Al con a io, esul a lógico que el pode ( ía inan-
ciación y o os medios) p ocu e ela la pa e conside able mayo de Yque
pe cibe, pa a que no quede cons ancia ( e i icable) del hecho. Conocido es el
ecelo del pode hacia oda anspa encia con able. (En el mundo emp esa ial,
po ejemplo, coexis en a eces oda ía has a es con abilidades: una pa a el
consejo de adminis ación, o a pa a el isco y o a pa a negocia los con e-
nios colec i os.) En los é minos exclusi os del alo añadido Y, en endido
«como suma ce o» (lo que yo omo u no), el pode de es a el núme o; o mejo
dicho, de es a la publicidad del núme o, aunque se egodee, sin duda, en su
con emplación p i ada. De ahí que e mine po ins i ucionaliza las cuen as
banca ias nume adas (sec e as) o la no publicación po pa e de los o ganis-
mos públicos de sus decla aciones (¿sis emá icamen e alsas?) de sus en as. Si
hay algo que el pode ema y e i e es que se cuan i ique lo que ealmen e oma
del añadido siné gico p oducido po la elación social. La ieja plus alía ma -
xis a no le suena p ecisamen e a anquilizan e canción de cuna. Espe pén ica
p esen ación de la ealidad social en la que no dejan de pa icipa , conscien-
es o no, los p opios cien í icos sociales.
Los medios pa a consegui el «silencio cuan i a i o» sob e Ypo pa e de
és os úl imos, son an a iados como su iles. Comienzan po ap o echa la
na u al complejidad de Ypa a ma imonia la p ecipi adamen e con la hipe-
especialización cien í ica y el desguace o despiece del obje o (la unidad social)
al es ilo de las llamadas «ciencias du as», pensando quizás que así el abajo
p esen ado es más cien í ico. Todo ello en un eje cicio de mime ismo acom-
plejado me ecedo de an ace ada c í ica como de eudiana in e p e ación.
No impo a que a los polí icos, a los pad es de amilia, a los di ec o es de escue-
la, a los ec o es de uni e sidad, a los p esiden es de clubes depo i os, e inclu-
so a los emp esa ios más e olucionados y conscien es, y en gene al a odos los
esponsables de unidades sociales en uncionamien o, sólo les p eocupe el con-
enido Yy i an y abajen pa a conoce y mejo a es a a iable. Los cien í i-
cos sociales no se inmu an po ello. Al con a io, al da uel as al ededo de
los mic oobje os que ellos mismos a ancan de la unidad, despojándolos po
an o de sus de e minan es es uc u ales, log an ma a dos o es pája os de
un i o: «sal an» la complejidad de Y; u ilizan el mé odo cien í ico po c ee -
se equipados con dudosos «mic oscopios» sociales, y de paso dejan in ocados
cie os in e eses p ocli es a inancia dichas «in es igaciones». La ecien e his-
o ia de los abajos sob e el pa o en España demues a es a desag egación a i-
icial, lo que es á lle ando al acaso compa a i o de su solución.
El llamado «pensamien o posmode nis a», explicable u o de la malin e-
g ación de una se ie concomi an e de ci cuns ancias his ó icas (po ejemplo
in luencia de los ela i is as Eins ein, Heisembe g, Godel…; del acaso de la
URSS y su concep o polí ico del odo; la complejidad del nue o mundo y la
sensación de impo encia an e sus p oblemas, e c.), al pa ece con e ido en
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una especie de undamen alismo ilosó ico como única e apia con a el abu i-
mien o o la es e ilidad, iene enunciando a cualquie in en o de alidación
cien í ica de los hechos: «Más que ningún o o, es e in de siglo al que nos
es amos ap oximando se ca ac e iza po la concepción, di undida en odos los
ámbi os cien í icos, de que no hay una acionalidad de ini i amen e álida o
legi imable, sino sólo “pa adigmas” locales, álidos en un sen ido limi ado»
(Fishe , 1997: 12). 0, como más escue amen e lo exp esó Nie zsche, uno de
los pad es de es e mo imien o: «No hay hechos, sino únicamen e in e p e a-
ciones» (Fishe , 1997: 19). Si la son isa de New on pudo se le e y condes-
cendien e, las ca cajadas de los pode osos debie on oí se en Ma e.
Y si así comienzan, p osiguen ap o echándose de la escasa sono idad de
las ci as (¡qué abu imien o!) en e a la combina o ia poé ica de las palab as,
a los que, p es os, añaden la ale gia que p oduce la inadecuada enseñanza de las
ma emá icas y su co espondien e e ahíla de angus ias y suspensos académi-
cos. El núme o, enido po cla i icado y o denado de la men e, e mina en u -
biándola. El « i o al blanco» al símbolo ma emá ico es en onces ap o echado
po el pode pa a explo a lo en las ciencias sociales más moles as o pelig osa-
men e c í icas (aquellas, po ejemplo, que se ocupan cuan i a i amen e del
epa o de los sis emas de alo es p oducidos), negando además (y ce i icán-
dolo) cualquie posibilidad de cuan i ica alo es y p e e encias, sus acciones
y p o echos. La nume o obia sob e los hechos ele an es se ins ala de al o ma
en la sociología, que e minan siendo mayo ía (a pesa de la inicial ísica social
de Que ele y Com e) los o ician es de las e siones li e a ia o he menéu ica,
quizás una de las causas de la escasa madu ez de la sociología como ciencia (no
po jo en), y su ma ginación c ecien e en los ámbi os uni e si a ios ( éase la en-
dencia de EE.UU.; y en España, lo sucedido en las acul ades de económicas,
po no menciona la c isis de la iloso ía, an eceden e de lo que puede espe-
a le a la sociología « ilosó ica»). Pe o la su il pene ación an inumé ica alcan-
za co as p eocupan es cuando cabezas an ale adas como las de nues os C.
Moya o J. Ibáñez, po no habla del caso Cicou el, e minan donde empeza on:
sin llega a hace unas cuen as que pod ían habe esul ado d amá icamen e
cla i icado as e in e subje i amen e e i icables del posible abuso de pode
come ido po la pun a del icebe g sob e el es o, y como ellos mismos dicen,
cuando c i ican los núme os «en luga de las cuen as se p esen an cuen os».
La aena eli is a queda p imo osamen e edondeada cuando se asume po la
ibu sociológica que la emisión de p edicados e bales no alseables signi ica
admi a i amen e «pa i palab as», mien as que la emisión de p edicados cuan-
i a i o- alsables signi ica despec i amen e «caga núme os».
En esumen, añadiendo las comp ensibles ac i udes eli is as a la eble es é-
ica del núme o y su emida y desa o unada enseñanza, explica íamos en g an
pa e la nume o obia más ípica de la sociología, p oduciéndose en onces, po
pa e de esc ibanos y o a es, una lamen able descuan i icación de lo ele an e
y una gene alizada amnesia del obje o mo i ado de lo social. Y en luga de
in eg a la palab a con el núme o, log a íamos a la ez ana ema iza el núme-
o e in alida (cien í icamen e) la palab a. Todo ale y nada ale.
El obje o ol idado de la sociología Pape s 56, 1998 29
30 Pape s 56, 1998 F ancisco Pa a Luna
Aunque he de econoce que, después de ein a años de o icio, ya no sé
muy bien si es la sociología quien se ol ida de su obje o o soy yo quien no e
ni la sociología.
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