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Lietuvių terminografija: praeities bruožai, dabarties sunkumai ir uždaviniai

Jonas Klimavičius

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TERMINOLOGÍA Y ACTUALIDAD Jonas KLIMAVIČIUS Instituto de la Lengua Lituana TERMINOGRAFÍA LITUANA: RASGOS DEL PASADO, DIFICULTADES DEL PRESENTE Y RETOS Lietuvių terminija prasideda su pirmąja lietuviška knyga (1547) – Martyno Mažvydo katekizmu (ir elementoriumi) – už Lietuvos Didžiosios Kunigaikštystės ribų, kai lietuvių kalba nebuvo – niekur! – oficialioji, valstybinė, net kanceliarinė. Universitetiniu laikotarpiu (1579–1832) nebuvo ir universitetinė. Buvo tik bažnytinė, nors nelengvai patekusi ir į Bažnyčią, vėliau ir iš jos stumta ir daug kur išstumta. Beveik tris šimtmečius lietuvių terminijos objektas daugiausia buvo bažnytinis arba teologinis ir filologinis. Dar didesnis lietuviškas paradoksas: mokslo terminijos sistemingesnis kūrimas ir tvarkymas prasidėjo tada, kai buvo prarastas valstybingumas (1795), uždarytas universitetas (1832) – XIX a. viduryje. Jis sutapo su trečiuoju bandymu sukurti bendrinę rašomąją kalbą – šiokiuokt žemaičių tarmės pagrindu, kuris nebuvo sėkmingas. Jurgis (vienuolis Ambraziejus) Pabrėža (1771–1849), dvejus metus studijavęs Vilniaus universitete ir jį palikęs 1794 m. dėl sukilimo represijų, savo mokslinę (greta apaštalavimo) veiklą plėtojo gimtajame žemaičių krašte: 1821 m. parašė Dictionarium Botanicum Latino Samogiticum (Lotyniškai žemaitiškas botanikos žodynas) – 860 vardų, II redakcija – 1400 vardų (rankraštis neišlikęs); 1834 m. – Wardau taislynee Augimuiu – 11 p., Sryje Balsenyny Billu Zemayt. Lomynnių (abėcėlinis lotyniškai lietuviškas augalų morfologijos terminų sąrašas) – 505 p.; pagrindinis – 1843 m. Tayslós augumynis – 980 p., rengtas spaudai, bet tik dalis, pavadinta Botanika, arba Taislius auguminis, paskelbta Amerikoje 1900 m., kai jau buvo pietų vakarų aukštaičių tarmės ir Mažosios Lietuvos gramatikų pagrindu susidariusi naujoji rašomoji kalba. Po 1863 m. sukilimo daug šviesuolių ištrėmus, Bažnyčią suvaržius, 1864 m. uždraudus spaudą, lietuvybė ir raštingumas laikėsi knygne- 9 šyste, mokslas – pavieniais šviesuoliais. Toks buvo Laurynas Ivinskis (1810–1881), universiteto jau neragavęs, bet pats – tarsi žmogus universitetas. Parengė 3 300 vnt. mineralogijos ir botanikos sisteminį vardyną Prigimtìmėnė: I – Žemėimìna, II – Žoliėmina, grybų atlasą – 226 vnt. (su piešiniais), o iš jo visų darbų susidaro apie 6 000 terminų. Šių žemaičių terminologinis palikimas nemažai nagrinėtas: Pabrėžos – botanikų J. Dagio, K. Jankevičiaus, A. Lekavičiaus ir kt., kalbininko K. Gaivenio ir kt.; Ivinskio – kalbininkės A. Auksoriūtės (daktaro disertacija). Labai glaustai galima apibendrinti, kad Pabrėža ir Ivinskis: 1) pagal sistematiką inventorizavo labai daug gyvosios kalbos augalų, grybų, mineralų ir kt. vardų; 2) nepaprastai daug sukūrė (to reikalavo jų rinkinių spragos, dar daugiau – sistematika, plačiai išeinanti už Lietuvos augalų arealo) pagal lietuvių kalbos žodžių darybos polinkius (taisyklių dar nebuvo) ir net visai individualių darinių (Ivinskis – apie 1 500); 3) skolinius vartojo saikingai, pirmenybę šiuo atveju teikė vertiniams ir sekiniams. Jų palikimo dalelė yra tapusi, iš dalies ir dabar tampa gyvuoju terminijos paveldu. Iš kitų to laiko mokslo ir kalbos veikėjų minėtinas A. Kašarausko (1821–1882), K. Drąsutavičiaus (apie 1850 – apie 1905) liaudies ir mokslo terminijos palikimas. El movimiento de liberación nacional que surgió dio lugar a la prensa clandestina (Aušra, Varpas, Žemaičių ir Lietuvos apžvalga, Tėvynės Sargas); en 1904 se recuperó la libertad de prensa. La terminología comenzó a surgir, ante todo, de la tradición, del trabajo previo y del legado: en 1906–1907 se publicó Žolynas. Lietuvos augalų žodynas ir augalų taislas, de Povilas Matulionis (1860–1932), figura surgida del movimiento de renacimiento nacional (unos 3 000 términos). Como indica el propio título, se utilizaron los trabajos de Pabrėža e Ivinskis, así como datos de la lengua viva. Sin embargo, ya se había formado una concepción consciente e innovadora de la normalización, basada en 4 principios, cuyo objetivo era que «disminuyera la multitud de contradicciones; en la lengua viva de la gente, y aún más a menudo en los escritos, una misma palabra denomina con frecuencia 2–3 plantas totalmente distintas y, a la inversa, una planta recibe varios nombres. En tales casos, escogí solo aquellos nombres que son más conocidos, expresan con mayor precisión las características de la planta, son de origen más antiguo o están más firmemente confirmados por las lenguas de nuestros pueblos vecinos: el letón, el polaco y el ruso» (3); los equivalentes en esas lenguas se ofrecen en el diccionario. La Sociedad Científica Lituana se fundó en 1907 y, al promover la ciencia lituana, impulsó de manera natural también la cuestión de la terminología lituana. En 1913, la Sociedad… 10 El 12 (25) de junio, en una reunión, Kazys Grinius (1866–1950) leyó la ponencia Apie botanikos organografijos lietuviškąją terminologiją, que en 1914 se publicó en Lietuvių tautoje (también se publicó como separata). Aquí se enuncia con mayor claridad que en P. Matulionis el requisito más importante de un término científico: la ausencia de sinonimia (la otra cara es la univocidad). La Sociedad también tenía como objetivo publicar libros de texto, lo cual hacía aún más necesario y urgente crear y normalizar términos. En julio de 1911, desde el balneario de Bad Elster, Jonas Jablonskis escribió a Jonas Basanavičius: «Me parece que la sociedad científica, entre otras cosas, debería elaborar una terminología para las publicaciones: es necesaria para todas las ramas de la ciencia. Naturalmente, la sociedad no elaborará la terminología de forma definitiva, pero debería aportar mucha claridad y uniformidad a esa mezcla de términos que vemos ahora en nuestra literatura» (Jablonskis 1985: 71)1. Vorónezh, retaguardia durante la Guerra Mundial, fue un taller de terminología lituana: allí, en casa de Jonas Jablonskis, se reunían Pranas Mašiotas, Marcelinas Šikšnys, Zigmas Žemaitis y Konstantinas Šakenis; juntos, especialistas en las materias y un lingüista, creaban, debatían y aprobaban términos de matemáticas, física y química. Jablonskis era ya entonces un terminólogo muy experimentado, un creador prolífico de neologismos con un método eficaz (forjar como forja la gente). El principio de pureza es esencial en la concepción terminológica de Jablonskis; lamentablemente, después y aún hoy se lo ignora u olvida, o se lo profana con neologismos desacertados. El resultado de los debates de Vorónezh fue la creación de una escuela (y un procedimiento) de terminología y de 2 diccionarios, publicados ya en Kaunas, capital provisional del Estado lituano restablecido: el Aritmetikos ir algebros terminų žodynėlis de M. Šikšnys (1919, 47 p.) y el Geometrijos ir trigonometrijos terminų rinkinėlis de Z. Žemaitis (1920, 99 p.). El Ministerio de Defensa Nacional publicó en 1919 el Kariškas lietuviškai-rusiškas ir rusiškai-lietuviškas žodynėlis (106 p.), preparado, según se sabe, por Petras Ruseckas. En 1920 apareció 1 Por entonces, en ambas orillas lituanas del Atlántico, surgió también la idea de elaborar una enciclopedia. Es muy característica la opinión de Kazimieras Būga (en una carta a Kleopas Jurgelionis, fechada el 9 (22) de abril de 1911): «A mi parecer, necesitamos una enciclopedia completamente distinta: una enciclopedia de lituanología. <...>. En la enciclopedia de lituanología debería incluirse todo lo que atañe ampliamente a Lituania» (Būga 1961: 928). 11 El léxico de términos de sistemática zoológica de Jurgis Elisonas Zoologijos sistematikos terminų žodynėlis (144 p.) (su autor publicó en 1932 un Lietuvių sodiečių technikos žodyno mėginimą [Ensayo de un diccionario de términos técnicos de los campesinos lituanos], en una separata de Archivum Philologicum, 1932, vol. 3, pp. 126–167). En 1920 apareció el Technikos žodynėlis de A. Maciejauskas (141 p.), preparado con la ayuda de la Comisión de Terminología del Ministerio de Comunicaciones; en el Prakalboje se afirma que también se habían utilizado los consejos de Jonas Jablonskis. El propio Jablonskis juzgó el léxico de forma muy crítica: «<…>: no todo lo que es fácil escribir es también fácil corregir» (Jablonskis 1935: 287), y, al enterarse inesperadamente de su papel, explicó así: «Así ocurrió: el ingeniero A. Maciejauskas vino a verme una o dos veces hace dos años y me preguntó mi opinión sobre unas cuantas palabras (términos) que necesitaba; le di mi opinión sobre algunas de ellas, y nada más; no supe entonces que en el léxico diría que había utilizado mis “consejos”; tampoco sabía que estuviera escribiendo algún léxico para técnicos» (Jablonskis 1935: 287). Por mi propia y amarga experiencia, puedo añadir que todavía hoy se gastan bromas parecidas a los lingüistas… El 14 de marzo de 1921 se fundó una Comisión de Terminología adscrita al Ministerio de Educación. Jablonskis y Būga participaron en su trabajo. Sin embargo, el trabajo avanzaba con dificultad y de manera irregular, pues no había más lingüistas cualificados, mientras que a los miembros no cualificados de la Comisión les faltaba al menos comprender los principios de la terminología y, en general, la teoría de la lengua estándar y los principios de normalización, así como reconocer que carecían de esos conocimientos. Esto se manifestó sobre todo en un purismo excesivo y poco profesional y en neologismos ineptos (ni siquiera Jablonskis, pese a su autoridad y erudición, pudo contener este fenómeno, ni Būga se le opuso debidamente; en general, como muestra su reseña del Zoologijos sistematikos terminų žodynėlio, no le gustaban los préstamos). Precisamente por ello, en 1925 Jablonskis escribió: «La Comisión habrá acabado agotada o se habrá desviado un poco de su cauce» (Rygiškių Jonas 1935: 308). También valoró críticamente el librito Įvardai arba terminai, priimti terminologijos komisijos (1924, 144 p.), preparado descuidadamente por Antanas Vireliūnas, secretario de la Comisión de Terminología, y relativo a los impuestos especiales, el derecho, las carreteras, etc. (Rygiškių Jonas 1935: 322–324). A lo largo de toda aquella desagradable historia, que aún no se ha olvidado, casi desapareció también el buen término de A. Vireliūnas (?) įvardas (:įvardyti) (que, no obstante, fue utilizado por los terminógrafos lituanos en el extranjero B. Stundžia y P. Mažeika; V. Vintartas incluso empleó įvardotyra); entre sus derivados activos, hoy quizá solo se menciona kraštotyra. Tras la dimi- 12 sión de Jablonskis, la Comisión fue reorganizada el 25 de marzo de 1925 e incorporó a J. Balčikonis, J. Talmantas, K. Alminauskis, A. Salys y P. Skardžius; sin embargo, cuando Jablonskis renunció a la presidencia, fue disuelta en junio de 1926. Más fructífera fue la actividad de la Comisión de Terminología (sección) de la Sociedad de la Lengua Lituana durante la década de 1930: en 1938 se publicó Bendroji filosofijos terminija [Terminología general de filosofía] (examinada, ampliada y aprobada por la Sección de Terminología de la Sociedad de la Lengua Lituana. Preparada por el profesor St. Šalkauskis; contiene 1.660 términos en lituano, francés, alemán y ruso, así como una sección de explicaciones con ejemplos); también Bendroji pedagogikos terminija [Terminología general de pedagogía], preparada por Šalkauskis (un tercio fue examinado), con 1.600 términos, de los cuales 600 procedían de BFT; en aquel momento, sin embargo, no se llegó a terminar ni a publicar. La comisión del diccionario de botánica, presidida por L. Vailionis, recopiló y examinó el material (en las primeras reuniones también participó P. Matulionis), y, con la asesoría de P. Skardžius y el consejo de J. Balčikonis, preparó y publicó en 1938 la obra Lietuviškas botanikos žodynas. Parte I. Nomenclatura de las plantas, nomenclatura botánico-farmacognóstica y sistemática vegetal, ed. J. Dagys (589 p.). El diccionario reúne unos 3.300 términos normalizados en latín, lituano, alemán, ruso, polaco y letón, con sinónimos y variantes lituanos de la lengua viva y de textos escritos, una nomenclatura lituano-latina y un léxico de nombres latinos de especies en forma adjetival. Así pues, LBŽ es un diccionario monumental —un tesauro— no solo de terminología científica, sino también popular. La evaluación sistemática de todos los nombres de plantas recopilados entonces supuso un considerable apoyo (aunque insuficiente, dado el mayor volumen de materiales acumulados) para los compiladores del académico Lietuvių kalbos žodyno. Durante ese período, las necesidades terminológicas crecieron rápidamente y se publicaron muchas colecciones y recopilaciones de términos en revistas y periódicos (Švietimo darbas, Lietuvos mokykla, Kosmos, Logos, Ateitis, Teisė, Lietuva, Lietuvis y otros); se prepararon, o se intentó preparar, más diccionarios y léxicos de términos (de derecho, ferroviarios, etc.), pero no se alcanzó a publicarlos antes de volver a perder la independencia estatal (1940). Aun así, llama la atención la inercia de las comisiones ministeriales y la falta de actividad de las universitarias, pese a que en la Universidad Vytautas Magnus se trabajaba en terminología. Cabe destacar la labor organizada y productiva de la Comisión de Terminología de la Sociedad de la Lengua Lituana. El logro más positivo fue consolidar el procedimiento de preparación, examen y aprobación organizados de términos que había iniciado Jablonskis; incluso se institucionalizó, aunque, sin Jablonskis (o sin otros lingüistas), la institucionalización se convertía en una máquina sin motor. 13 Desde los fecundos años de 1938 hasta 1954, cuando apareció el Teisinių terminų žodynas (240 p., 2.072 términos principales y 3.870 términos específicos), compilado por A. Žiurlys (aprovechando también el trabajo del período de entreguerras) y aprobado por la Comisión de Terminología del Instituto de Lengua y Literatura Lituanas de la Academia de Ciencias de la República Socialista Soviética de Lituania, se extiende una enorme laguna en la producción de diccionarios terminológicos, en la que solo destaca el pequeño Trumpas rusiškai-lietuviškas techninis žodynas [Breve diccionario técnico ruso-lituano] (127 p.) de A. Novodvorskis, publicado en 1949. Desde 1952, la mencionada Comisión de Terminología (que había iniciado su actividad en 1945, adscrita al Presidium de la Academia de Ciencias, y fue trasladada en 1951 al Instituto de la Lengua Lituana) se encargó de la consulta lingüística y de cierto grado de aprobación de los diccionarios de términos. En ella trabajaron, en distintos períodos y con diferentes cargas de trabajo, bajo la dirección de J. Kruopas, N. Grigas, A. Kučinskaitė, J. Paulauskas, V. Bartusevičius y V. Labutis; todos acabaron dejando esta labor. K. Gaivenis trabajó casi solo durante unos diez años, hasta que se agotó por exceso de trabajo y enfermó. En 1954 apareció el primer diccionario normativo de la lengua común (aunque no del todo): Dabartinės lietuvių kalbos žodynas. En su elaboración participaron como asesores terminológicos una docena larga de especialistas de distintos campos científicos. Varios de ellos —probablemente alentados por Jonas Kruopas, editor responsable del DLKŽ— se convirtieron en compiladores de diccionarios de términos. Llegó la década de la cosecha de la terminografía lituana, durante la cual aparecieron: el Geologijos ir fizinės geografijos terminų žodynas de V. Gudelis (1956, 220 p., unos 5.000 términos); Bibliotekinė ir bibliografinė terminologija, fasc. 1, compilado por I. Kisinas (1956, 48 p.); el Fizikos terminų žodynas, ed. P. Brazdžiūnas (1958, 123 p.); el Sportinių terminų žodynas, compilador responsable V. Steponaitis (1959, 340 p.); el Rusų-lietuvių kalbų politechninis žodynas, presidente del consejo editorial A. Novodvorskis (1959, 518 p.); el Melioracijos terminų žodynas de J. Čeicis (1960, 283 p.); el Trumpas muzikos žodynas de A. Krutulis (1960, 208 p., unos 1.500 términos); el Chemijos žodynas de K. Daukšas (1960, 449 p.); el Literatūros terminų žodynas, compilado por J. Petronis, V. Vanagas y A. Zalatorius (1962, 80 p., unos 3.000 términos);²; el Aiškinamasis tekstilės terminų žodynas de A. Jurevičius y A. Čižas (1962, 99 p.); el Botanikos terminų žodynas, compilado por Bo- 2 En 1961 apareció también, en traducción, el léxico escolar explicativo de L. Timof Icevas y N. Vengrovas Literatūros mokslo terminų žodynėlis (208 p.; J. Vildžiūnas seleccionó los ejemplos lituanos). 14 tanikos žodyno komisija, vyr. red. prof. J. Dagys (1965, 663 p.); Rusiškai lietuviškas ekonomikos terminų žodynas, ats. red. akad. K. Meškauskas (1966, 291 p.); M. Mikalajūno Trumpas rusų–lietuvių kalbų sinoptinės meteorologijos terminų žodynas (1966, 39 p., rotaprintu). Kiek vėliau išleisti A. Trečiokaitės Informatikos terminų žodynas (1969, 96 p.), V. Anskačio ir M. Kilo Rusų–lietuvių kalbų žemės ūkio terminų žodynas (1971, 364 p.) ir lietuvių–rusų–vokiečių kalbų Aiškinamasis medienos apdirbimo terminų žodynas (1971, 119 p.). Minėtinas ir B. Augustino, P. Danisevičiaus ir K. Miecevičiaus (ats. red. P. Pošiūnas) Trumpas kriminalisto žinynas (1970, 184 p.), prie kurio terminijos norminimo daug prisidėjo J. Kruopas ir K. Gaivenis. Los diccionarios de términos solían ser preparados por los especialistas más destacados de cada disciplina y/o por equipos de instituciones científicas. Aunque los cambios convulsos en la vida del Estado y de la nación trajeron consigo cambios en las generaciones de científicos y lingüistas, en las instituciones, las ideologías y otros elementos fundamentales, la estructura de elaboración y aprobación de los diccionarios de términos se mantuvo. Casi todos los diccionarios mencionados fueron revisados por la Comisión de Terminología, aunque no se aprobaron dos obras importantes: Politechninis žodynas y Žemės ūkio terminų žodynas. Naturalmente, aquellos diccionarios tenían muchas deficiencias disciplinares, lexicográficas y lingüísticas. Sus deficiencias fundamentales eran el bilingüismo ruso-lituano impuesto por la ocupación y su consecuencia inevitable: la abundancia de calcos del ruso, que, además, se presentaba propagandísticamente como un enriquecimiento de la lengua lituana; también eran frecuentes los calcos rusos y, en menor medida, aunque de forma perceptible, los extranjerismos. Casi todos los diccionarios eran del mismo tipo: bilingües, ruso-lituanos; los de politecnia y agricultura ni siquiera tenían índice lituano. Solo se diferenciaban los de literatura (lituano-ruso) y botánica, cuyo tema exigía también el latín; además, había algunos otros diccionarios —de música, ordenación de tierras, química, botánica y madera—, así como diccionarios explicativos. Solo en 1958 destacó el único Anglų–lietuvių kalbų politechninis žodynas de A. Novodvorskis (172 pp., unos 10 000 términos, sin índice lituano, no aprobado). Solo 13 años después, en 1971, volvieron a destacar Rusų–lietuvių–anglų kalbų skaičiavimo technikos terminų žodynas (600 pp., unos 17 000 términos, índices lituano e inglés, revisado por la Comisión de Terminología) y el breve Anglų–lietuvių kalbų melioracijos ir žemėtvarkos terminų žodynas – minimumas de R. Kelbauskienė y J. Kazėnas (1971, 31 pp.). También cabe mencionar aquí las publicaciones de circulación interna: el Trumpas farmaci- latino-lituano-inglés-alemán-ruso de J. Vosylius 15 nis poliglotinis žodynas (1970, 350 p.) ir J. Starkaus ir A. Šuopio parengtas Klinikinių diagnozių žodynėlis (1971, 182 p.). Mokomųjų vidaus leidybos terminų žodynėlių (studentams, paprastai rotaprintiniu) būta ir daugiau (anglų–lietuvių, vokiečių–lietuvių, prancūzų–lietuvių), vienas pirmųjų ir didesnių – V. Nečiūno English-Lithuanian Medical Dictionary (1962), minėtinas taip pat V. Nečiūno Basic Affixes and Word Roots for Medical Terminology (1967, 128 p.). Este no es el lugar para examinar con más detalle los aspectos teóricos y metodológicos de la base de la terminografía de aquella época. En esencia, habían quedado claros desde antes, aunque no se daban condiciones favorables para consolidarlos. Al alejarse cada vez más de un buen comienzo, de la tradición e incluso de una continuidad bastante aceptable, esas cuestiones a veces surgían entre los propios redactores, y no solo de forma problemática, sino también, lamentablemente, crítica. Eso ocurrió con el Medicinos terminų žodynas: entre los propios redactores había posturas diametralmente opuestas respecto a la puridad lingüística; la elaboración del diccionario se estancó, los problemas salieron a la luz en la prensa, incluso en la prensa del partido —de partido único—, en Tie-soje; el manuscrito fue objeto de numerosas revisiones, quedó paralizado, fue despojado de su contenido y sometido a una edición especial; finalmente se publicó (¡con una tirada de 20 000 ejemplares!) solo en 1980 (996 pp.). Salió como respuesta directa a las manifestaciones imprudentes, a veces poco serias, del purismo que por entonces se había intensificado mucho (calificado de burgués): quedó latinizado y sobrelatinizado; lo más importante es que la elección de sus normas quedó completamente indefinida: «Cuando se ofrecen juntos equivalentes lituanizados de términos latinos y términos lituanos, deben considerarse equivalentes y usarse indistintamente» (3). Nunca antes ni después hubo una normativización tan ambigua: siempre, tanto si se explicaba como si no, el primer término era la variante normativa principal. Ahora se podía elegir indistintamente: abazija – imposibilidad de caminar, ablactación: 1. destete del lactante, 2. secado, ablepsia – ceguera, abrosia – 1. inanición, 2. agotamiento, acné – granos, adiposis – obesidad, catarsis – 1. evacuación intestinal, cogitación – pensamiento, gargarismo – cosquilleo, insomnio – falta de sueño, instilación – administración en gotas, ¡y así hasta el infinito! Y, antes de la cita de las directrices del diccionario, también se afirmaba: «Debido a las distintas características de algunos términos, los elementos mencionados (es decir, “término latino lituanizado, término puramente lituano” —J. K.) no se aplican por igual a todos los términos. En muchos términos de clínica, farmacia, microbiología y citología se utiliza (=se emplea —J. K.) únicamente la forma latina lituanizada» (3); y a continuación se añadía: «En los términos compuestos, por razones de espacio, se ofrecen con mayor frecuencia solo las formas latinas lituanizadas de los términos compuestos… 16 lituanizadas» (3). Así pues, la torcida orientación superlatinista del diccionario queda perfectamente clara. Pero resulta completamente incomprensible e injustificable. El latín es la lengua fundamental de la medicina (y también de la anatomía, la fisiología, la botánica y la zoología); ante todo, el diccionario proporciona la norma internacional, es decir, el término latino (o latinizado): ¿para qué lituanizarlo si existe un término verdaderamente lituano, una variante nacional legítima, vitalmente necesaria para el uso de la lengua lituana? Desde luego, en casos como ablepsijos, katar(s)io, kogitacijos, gargalizmo y otros semejantes, puede que el diccionario de uso no influyera mucho; al menos inclinó en cierta medida las normas hacia lo lituano (aunque solo al cabo de una buena década) la Medicinos enciklopedija (t. 1, 1991; t. 2., 1993). Sin embargo, en aquellos casos —también célebres e importantes— en que el uso ya contaba tanto con la palabra internacional como con su equivalente lituano, y a menudo también con un sustituto, el diccionario orientó —y desvió— de nuevo hacia lo internacional. Algunos términos que en aquel momento se habían acuñado y afianzado correctamente en lituano mediante esfuerzos colectivos, y que ya se habían asentado ampliamente en el uso social, como šunvotė, piktvotė, pūlinys, pūlynas, fueron arrojados por el diccionario durante mucho tiempo a un lodazal latino (los primeros: furunkulas, karbunkulas, abscesas, flegmona!), hasta que la Medicinos enciklopedija los rescató en cierta medida. El diccionario cuenta con aprobación: Žodyną peržiūrėjo Lietuvos TSR Mokslų Akademijos Lietuvių kalbos ir literatūros instituto Terminologijos grupė; pero el alcance de esa aprobación se expresa claramente en el Pratarmėje: «Una parte del manuscrito preparado para la imprenta fue leída por los colaboradores científicos K. Gaivenis y J. Klimavičius, del Grupo de Terminología del Instituto de Lengua y Literatura Lituanas» (3). La parte era reducida y se centraba en ciertos aspectos de la formación difícil y de las formas de los términos. Una historia lamentable, pues los esfuerzos de algunos autores y colaboradores del diccionario constituyen una verdadera contribución a la terminología médica lituana. Pero el alquitrán llena todo el cucharón. El 7 de diciembre de 1971 se creó, adscrito al Presidium de la Academia de Ciencias, el Consejo de Terminología, de carácter organizativo y coordinador (4 secciones, 22 miembros; presidente: el académico Vytautas Mažiulis; vicepresidente: el doctor Stasys Keinys; secretario: el doctor Kazimieras Gaivenis). En el Instituto de Lengua y Literatura Lituanas se constituyó un Grupo de Terminología (adscrito a la Sección de Diccionarios), que más tarde, en 1991, se convirtió en el Departamento de Terminología del Instituto de Lengua Lituana (desde abril de 2003, Centro de Terminología). El Consejo no llegó a impulsar mucho el trabajo terminográfico, aunque no faltaban proyectos ni esperanzas. En 1973 se publicó una obra auxiliar traducida, elaborada… 17 siguiendo los trabajos de D. Lotė y del Comité de Terminología Científica y Técnica de la Academia de Ciencias de la URSS: Trabajo terminológico (fundamentos y métodos), con bibliografía y repertorios bibliográficos de los trabajos del Comité (traducción de A. Kaulakienė). En 1972, el Instituto de Lengua y Literatura Lituanas publicó la Instrucción para elaborar el fichero de diccionarios terminológicos, compilada por el Grupo de Terminología, con ejemplos de fichas y una bibliografía de la terminografía lituana de 1949–1971 (32+2 entradas). A un académico que se había encargado de preparar un diccionario de términos agrícolas (pero nunca llegó a organizarlo: la laguna sigue ahí) no le gustó la Instrucción, que acabó relegada al estante inferior. Bastante tarde, el 13 de diciembre de 1979, se aprobó la resolución del Consejo de Terminología Sobre la elaboración y publicación de diccionarios lituanos (Mūsų kalba 3 1980 26–28). Tras una parte expositiva bastante positiva, se habla de los diccionarios de física y politécnica preparados recientemente y de los diccionarios multilingües de términos agrícolas, matemáticos y zoológicos que se están elaborando (de estos, hasta ahora solo han aparecido los de matemáticas y zoología parcial —mamíferos—). Se señalan deficiencias importantes en la elaboración y publicación de diccionarios terminológicos: falta de planificación, lentitud, calidad insuficiente, falta de normalización de los términos, falta de actualización de los diccionarios anticuados, etc. Algunas deficiencias persisten aún hoy, y los diccionarios cuya necesidad se menciona todavía no se han publicado. Cuatro puntos de la resolución exhortan a las editoriales, tratan de la formación de equipos de autores y de la necesidad de «Examinar en la próxima reunión del Consejo de Terminología los planes prospectivos de publicación de diccionarios terminológicos para la próxima década (1981–1990), <…>». Sin embargo, el trabajo terminográfico continuó por el cauce habitual, con una sola innovación fundamental. También fue significativa la idea de Mažulis, expresada con cautela, pero públicamente, y plasmada en la terminografía: no existe solo una segunda lengua (es decir, el ruso, obligatorio en el bilingüismo), sino también una tercera, el inglés, y otras lenguas (naturalmente, occidentales). Así pues, aparecieron varios diccionarios terminológicos de gran envergadura en tres, cuatro y cinco lenguas. Por iniciativa de P. Brazdžiūnas, editor del diccionario bilingüe de 1958 Diccionario de términos de física, ya en 1971–1973 se publicó, en una tirada de 500 ejemplares y mediante rotaprint, el segundo volumen de Diccionario de términos de física. P. Brazdžiūnas, secretario académico de la Sección de Ciencias Físicas, Técnicas y Matemáticas de la Academia de Ciencias, organizó una revisión exhaustiva del diccionario (un consejo de 18 miembros; a las reuniones solían asistir «12 hombres furiosos» y Eglė Makariūnie- 18 nė). El resultado de varios años de trabajo fue el Diccionario de términos de física cuatrilingüe —lituano-ruso-inglés-alemán—, publicado en 1979 con una tirada de 10 000 ejemplares; contiene unos 20 000 términos y repertorios en ruso, inglés y alemán. El diccionario fue aprobado del modo habitual: lo revisó el Grupo de Terminología. La terminología de física siguió ordenándose: en 1984 se publicó para su revisión el Diccionario de términos de física láser (170 págs., revisado por el Grupo de Terminología); en 1990 apareció una nueva versión (374 págs.). La organización de la terminología matemática también llevó mucho tiempo. J. Kubilius concibió la elaboración del diccionario ya en 1957, pero este solo se publicó en 1982, en 50 ejemplares, para su revisión. Las reuniones se celebraban los viernes, de 18 a 21 h, en el Rectorado de la Universidad de Vilna; asistían hasta 8 de los 12 compiladores. El Diccionario de términos matemáticos, organizado en entradas por familias en lituano-ruso-inglés (con índice alfabético de términos lituanos compuestos e índices de términos rusos e ingleses), una vez preparado en lo esencial, permaneció varios años sin avanzar; el Consejo de Terminología lo aprobó en 1989 y solo se publicó en 1994, con una tirada de 3000 ejemplares. En 1985–1986 se publicó en dos volúmenes el Diccionario de términos de electrotecnia, galvanotecnia y corrosión en lituano-ruso-inglés-alemán-francés (presidente: J. Matulis; 208 y 170 págs.), en forma de prospecto para su revisión. La Redacción Principal de Enciclopedias se incorporó al trabajo terminográfico: en 1984 publicó el Diccionario politécnico ruso-lituano (448 págs., 47 000 términos, con un índice lituano-ruso algo incompleto), compilado por G. Daugėla y asesorado por la Comisión de Terminología del Instituto Politécnico de Kaunas, pero no aprobado; asimismo, publicó el Diccionario enciclopédico de astronomía (136 págs.), compilado por A. Juška. En institutos científicos y centros de enseñanza superior se prepararon numerosos diccionarios y glosarios terminológicos: en 1980, el Diccionario de términos económicos inglés-lituano con índice lituano de A. Buračas (489 págs.), revisado por la Comisión de Terminología (así consta en el registro…); en 1989, el Glosario de términos económicos agrícolas ruso-lituano y lituano-ruso de A. Andrijauskienė y R. Karalienė (220 págs.); en 1977, el Diccionario de términos agrícolas inglés-lituano, compilado por D. Čepონienė, R. Gelūnienė, J. Kazėnas y R. Kelbauskienė (editora responsable), con 8000 términos (165 págs.); en 1978, el Manual de conceptos de economía agrícola, compilado por M. Treinys (106 págs.); en 1979, el Glosario de química orgánica de R. Šatinskienė y D. Kondratas (120 págs.); en 1976, 1979 y 1980, los tres volúmenes del Diccionario de términos de autotransporte inglés-lituano, preparado por E. Adomėnienė (96, 94 y 63 págs.); en 1980 19 Glosario inglés-lituano de resistencia de materiales, compilado por J. Stonys (54 págs.); en 1977, Nomina embryologica internationalia en latín y lituano (117 págs.); en 1979, el Glosario de términos de patología general, explicativo, de D. Gudaitis, R. Karazija y B. Strakšienė (72 págs.); en 1979, el Breve diccionario de conceptos utilizados en virología de V. Vaičiuvėnas y V. Sudintas (50 págs.); en 1976, el Diccionario estomatológico latín-lituano-ruso (preparado por S. Čepulis, 187 págs.). También se dedicó a la terminografía el material didáctico aprobado por el ministerio: Explicaciones de términos zoológicos de S. Gecevičiūtė (1974, 180 págs.), así como Léxico terminológico de las artes plásticas, compilado por V. Steponavičienė y S. Vizgirdienė (1988, 144 págs.). También se trabajó en terminografía en otras instituciones científicas y técnicas, ministerios y departamentos. En 1983, la Redacción Principal de Enciclopedias publicó el Diccionario explicativo de términos de información científica y técnica, en lituano-ruso-inglés, preparado en el Instituto de Investigación Científica de Información Científica y Técnica y Análisis Técnico-Económico de Lituania (LIMTI), compilado por A. Trečiokaitė (228 págs., unos 1 320 términos). También cabe mencionar el Diccionario de términos de invención, compilado en 1977 por A. Trečiokaitė, trabajadora del LIMTI: explicativo lituano-ruso, con índice ruso-lituano (50 págs.); en 1988 apareció una versión lituano-ruso-inglés-francés-alemán con índices (248 págs.). En 1980 (aunque la cubierta indica 1982), el Consejo Editorial de Publicaciones del Ministerio de Educación Superior y Secundaria Especial publicó un material didáctico para estudiantes del LVKKI: Explicaciones de términos de pedagogía de K. Miškinis (ed. G. Irtmonienė, 50 págs., unos 800 términos, entre ellos ¡término!). En 1983, el Gabinete de Metodología de la Enseñanza del Ministerio de Agricultura publicó el Diccionario de términos de mecanización agrícola ruso-lituano, compilado por V. Gerulaitis y S. Lukėnas (160 págs., unos 9000 términos), con índice lituano-ruso y revisado por el Grupo de Terminología. En 1975, la Dirección del Servicio de Hidrometeorología publicó el Diccionario de términos meteorológicos ruso-lituano de M. Mikala jūnas (220 págs., unos 10 000 términos), con índice lituano y revisado por el Grupo de Terminología. En 1981, la Dirección General de Archivos publicó el Breve diccionario explicativo ruso-lituano de términos de gestión documental (siglo XIX–principios del siglo XX) (76 págs.), compilado por V. Girininkienė y A. Tumarison. GS Autoservisas publicó en 1989 el Diccionario de términos de autoservicio ruso-lituano (116 págs., unos 3000 términos), compilado por R. Lapinskas. En 1989 apareció 20 En el Instituto de Diseño de Construcción Urbana, V. Šulga y E. Povilaitis compilaron el Lietuvių–rusų kalbų vandentvarkos terminų žodynėlis (94 p., 2 400 términos). En 1975 se publicó el Muzikos terminų žodynas del jubilado A. Krutulis (258 p.). En 1975 se publicó el Filosofijos žodynas de M. Rozental, editado por él y de traducción obligatoria (la edición lituana fue editada por R. Plečkaitis) (488 p.). Para las escuelas se publicaron dos diccionarios, ambos, por cierto, del mismo ámbito: en 1972, el Geografijos žodynas de S. Agapov, S. Sokolov y D. Tichomirov (traducido por V. Kvietkauskas; traducción editada por V. Gudelis, 272 p.); en 1987, el Fizinės geografijos žodynas-žinynas de A. Solovjov y S. Karpov (traducido por F. Ylevičienė y J. Žukauskienė; traducción editada por A. Basalykas y reseñada por A. Laigonaitė) (216 p.). Durante los años de la nuevamente independiente Lituania comienza un verdadero auge de la terminografía. Uno de los primeros fue el Kalbotyros terminų žodynas de Kazimieras Gaivenis y Stasys Keinys, publicado en 1990 con una tirada de 10 000 ejemplares (280 p.): un diccionario explicativo lituano-ruso-inglés, aunque destinado a las escuelas, de nivel científico suficiente3. Casi en la frontera entre dos épocas —la dependencia de la era soviética y la independencia recuperada— se sitúa la norma de la República de Lituania Terminologijos principai ir metodai [Lietuvos RST 1115–90 (ISO 704–87)], preparada por K. Gaivenis, N. Dudlauskienė, L. Laužikas, E. Paukštienė y J. Storpirštienė, armonizada con el Consejo de Terminología de la Academia de Ciencias de Lituania por la Universidad de Vilna y aprobada por el Departamento de Normalización y Calidad del Gobierno de la República de Lituania mediante la resolución n.º 3, de 28-09-1990. Quizá esta sea la última mención del Consejo de Terminología: su actividad (¿inactividad?) cesó por sí sola. Sin embargo, la preparación y publicación de diccionarios terminológicos, que se reanudaron con fuerza, no han perdido impulso hasta hoy. El lema del lingüista V. Vitkauskas, en el artículo Žodynų rei- 3 En 1971 apareció en EE. UU. el Lithuanian–English Glossary of Linguistic Terminology, de W. C. Schmalstieg[o] y A. Klimas (115 p.). En 1971 comenzó a prepararse (Mūsų kalba 3 1971 31–35) un amplio diccionario enciclopédico que, aunque al principio se tituló modestamente Populiarus kalbotyros žodynėlis, se preparó con esmero durante mucho tiempo y quedó interrumpido en 1986 (Mūsų kalba 5 1986 32–43): una implosión terminológica. 21 … que fluye como el agua (Mokslas ir gyvenimas 6 1983 26–27), como si hubiera tenido respuesta en el artículo del terminógrafo A. Smilgevičius, La hora de preparar diccionarios (Gimtoji kalba 5 1997 1–4). Ese período intenso, productivo y relativamente breve, durante el cual se publicaron unos 200 diccionarios y glosarios terminológicos, se divide claramente en dos subperíodos. El punto de inflexión lo marcan dos acontecimientos casi simultáneos: el inicio del Valstybinės kalbos vartojimo ir ugdymo 1996–2005 m. programos y la resolución n.º 59 de la Comisión Estatal de la Lengua Lituana, dependiente del Seimas de la República de Lituania, de 30 de enero de 1997, Dėl terminų žodynų aprobavimo (preparada por la Subcomisión de Terminología). El programa, ejecutado por la Comisión de la Lengua, respalda la preparación y/o publicación de diccionarios terminológicos; la Comisión somete obligatoriamente a aprobación —o no— todos los diccionarios terminológicos, tanto los que reciben apoyo como los demás. Hasta entonces, la aprobación dependía de la buena voluntad de los autores, y el Departamento de Terminología del Instituto de la Lengua Lituana la concedía mediante fórmulas diversas. La VLKK amplió la base para el examen y la aprobación de los diccionarios terminológicos. La resolución de la Comisión establece el procedimiento de aprobación —o rechazo—: las reseñas y conclusiones de dos expertos se someten a examen por el grupo de terminólogos del Consejo de Expertos del Programa, con la participación de los editores y/o preparadores del diccionario; si «el diccionario cumple los requisitos de corrección lingüística y el conjunto de sus términos, los principios fundamentales de la terminología», se presenta a la Comisión para su aprobación con uno u otro nivel de calidad: «2.1. Los términos están sistematizados y normalizados de manera satisfactoria; después del prólogo del diccionario se añade: “La Comisión Estatal de la Lengua Lituana dependiente del Seimas de la República de Lituania no se opone”. 2.2. Los términos están muy bien sistematizados y normalizados, el valor de la mayoría de ellos ha sido comprobado mediante un uso prolongado y la proporción entre términos lituanos y préstamos es aceptable; en la portada del diccionario se añade: “La Comisión Estatal de la Lengua Lituana dependiente del Seimas de la República de Lituania da su conformidad”» (LKK nutarimai. 1977–1998, Vilnius, 1998, p. 53). En primer lugar cabe mencionar los diccionarios multilingües de gran envergadura: el Chemijos terminų aiškinamasis žodynas lituano-ruso-inglés (ed. responsable Z. Mačionis, ed. especializada R. Mudėnienė, 1997, 576 p., 15 200 términos; revisado por el Departamento de Terminología del Instituto de la Lengua Lituana; 2.ª ed. corregida y ampliada, 2003, 659 p., unos 14 600 términos, con el visto bueno de la VLKK) [también cabe mencionar el Anglų–lietuvių kalbų chemijos ir cheminės technologijos žodynas de V. Talačka, no aprobado en 1994, 294 p., 15 000 términos; de menor tamaño son el Cheminė kinetika ir katalizė de V. Skučas (1998, 132 p.), P. Ka- 22 dziausko Stereochemijos sąvokos (1999, 139 p.); lietuvių–vokiečių–anglų–prancūzų–rusų kalbų Elektrotechnikos terminų žodynas (rengimo grupės vadovas R. J. Mukulys, moksl. red. A. Smilgevičius ir S. Žebrauskas, 1999, 872 p., 11 530 terminų, VLKK neprieštarauja); lietuvių–anglų–prancūzų–vokiečių–rusų kalbų Radioelektronikos terminų žodynas (vyr. red. V. Palenskis, 1 340 p., 19 000 terminų VLKK neprieštarauja) [minėtinas taip pat 1994 m. Ryšių technikos terminų penkiakalbis žodynas, sudarytas V. Palenskio ir V. Valiukėno, peržiūrėtas Lietuvių kalbos instituto Terminologijos skyriaus vadovo K. Gaivenio]; lietuvių–vokiečių–anglų–prancūzų–rusų kalbų Aiškinamasis tekstilės terminų žodynas (grupės vadovas R. Čiukas, moksl. red. A. Vitkauskas, 2001, 638 p., 4 482 terminai, VLKK neprieštarauja); lietuvių–anglų–vokiečių–prancūzų–rusų kalbų Statybos terminų žodynas (moksl. red. A. Kudzys, parengė A. Kudzys, A. Rosinas, B. Kudzienė, 2002, 880 p., 23 000 terminų, VLKK neprieštarauja) [minėtinas ir J. Kivilšos, A. Kudzio (spec. red.), A. Rosino Rusų–lietuvių kalbų statybos terminų žodynas (1992, 560 p.), peržiūrėtas Terminologijos skyriaus; Anglų–lietuvių kalbų statybos terminų žodynas (sudarė A. Kudzys, A. Rosinas, B. Kudzienė, spec. red. A. Kudzys, 1993, 437 p.), aprobuotas VLKK]; lietuvių–anglų–vokiečių–rusų kalbų aiškinamasis Sporto terminų žodynas (parengė S. Stonkus, t. 1, 1996, 680 p., apie 5 700 terminų, LKI Terminologijos skyriaus rekomenduota; II pat. ir pap. leid., 2002, 740 p., apie 6500 terminų, VLKK neprieštarauja). Entre las ciencias físicas y tecnológicas cabe mencionar también: Diccionario pentaglot de términos automovilísticos (1995, 452 p., no aprobado); el Diccionario sistemático de términos de carreteras en lituano-ruso-inglés-alemán (compilado por E. Palšaitis, 1995, 459 p., 2554 términos, no aprobado); el Glosario ferroviario en ruso-lituano y lituano-ruso (compilado por N. Juškaitė y St. Keinys, 1992, 176 p., revisado por la Sección de Terminología del LKI) y el Diccionario de transporte ferroviario ruso-lituano (compilado por N. Juškaitė y St. Keinys, 1997, 256 p., aprobado por la Sección de Terminología del LKI); el Diccionario de términos de ingeniería hidráulica inglés-lituano de K. Baškys y V. Šulgė (2000, 372 p., 28 000 términos, no objetado por la VLKK); el Diccionario ruso-lituano de tecnología de fabricación de maquinaria y términos de soldadura de J. Naruškevičius y L. Kumpikas (1996, 246 p., alrededor de 23 14 500 términos, no aprobado); el Diccionario explicativo de términos de la madera en lituano-ruso-alemán-inglés (ed. resp. B. Papreckis, 1998, 212 p., no objetado por la VLKK). Cabe mencionar el Breve diccionario enciclopédico de términos de navegación de J. Velička, con equivalentes en ruso e inglés (1991, 441 p.), y el Diccionario de términos de navegación, pesca y politécnica en ruso-lituano y lituano-ruso (t. 1, 1992, 398 p.; t. 2, 1992, 446 p.; alrededor de 17 500 términos); el Diccionario lituano-ruso-inglés de tecnología marítima, navegación y pesca de J. Banaitis (1994, 1024 p., alrededor de 17 000 términos, revisado por la Sección de Terminología), y el Diccionario inglés-lituano de tecnología marítima, navegación y pesca (2001, 728 p., 40 000 términos, no aprobado). Se publican abundantemente diccionarios de terminología de la informática, un ámbito completamente nuevo: el Diccionario explicativo de informática en lituano-inglés-ruso de K. V. Paulauskas (ed. resp.) y R. Jasinėvičius (1995, 376 p., alrededor de 4200 términos, revisado por la Sección de Terminología del LKI); el Diccionario de términos lituano-inglés-ruso-alemán. Informática (eds. R. Valatkaitė, Z. Kudirka, 1997, 943 p., 18 000 términos, no objetado por la VLKK); el Diccionario explicativo de abreviaturas de términos informáticos de K. V. Paulauskas (2000, 352 p., 4 000 abreviaturas, alrededor de 6 000 términos, no objetado por la VLKK), etc. También cabe mencionar el Diccionario explicativo de términos de la información en lituano-ruso-inglés (compilado por A. Trečiokaitė, 1993, 140 p., revisado por la Sección de Terminología). En los ámbitos de la economía, el comercio, la banca y las finanzas cabe destacar varios diccionarios extensos: el Diccionario enciclopédico de términos económicos contemporáneos en lituano-inglés-alemán-ruso de P. Auštrevičius, D. Pupkevičius y D. Treigienė (reseñado por K. Gaivenis, 1991, 510 p., alrededor de 2500 términos); el Diccionario de términos económicos de K. Pasas, B. Louzas y L. Deivys (ed. A. Pupkis, reseña de K. Gaivenis, 1994, 310 p.; 2.ª ed., 1997, 583 p.); el Diccionario-guía lituano-inglés-lituano de términos de negocios, banca y bolsa de A. Buračas y B. Svecevičius (1994, 718 p., términos revisados por K. Gaivenis); el Diccionario explicativo de términos bancarios y comerciales lituano-inglés de A. Buračas (1997, 456 p., términos revisados por K. Gaivenis); el Guía de monedas y divisas del mundo lituano-inglés de A. Buračas (1999, 368 p., términos revisados por K. Gaivenis); y el Diccionario alemán-lituano de términos científicos y de investigación de mercados de empresas agrícolas (compilado por A. Poviliūnas, 1996, 410 p., no aprobado). 24 El ámbito jurídico tampoco está desatendido, aunque predominan aquí los diccionarios de traducción (por lo general, didácticos): inglés-lituano (3) y alemán-lituano (1); algunos no son propiamente diccionarios terminológicos, pues incluyen también palabras generales de ese ámbito, y a veces los términos carecen de equivalentes lituanos y solo se explican descriptivamente. Cabe destacar el Diccionario de conceptos utilizados en las leyes de la República de Lituania (compilado por R. Mockevičius, 2000, 607 p.; 2.ª ed., 2002, 767 p.). Entre las distintas otras áreas cabe mencionar los diccionarios terminológicos más extensos y relevantes: el Diccionario sistemático de nombres botánicos en latín-lituano-alemán-inglés-ruso (compilado por R. Jankevičienė, 1998, 524 p., no objetado por la VLKK); el Diccionario sistemático de nombres de mamíferos en latín-lituano-inglés-francés-ruso-alemán (ed. resp. P. Bluzma, 2002, 436 p., casi 3500 nombres, no objetado por la VLKK); el Breve diccionario de términos de biología vegetal inglés-lituano y lituano-inglés (preparado por O. Rupainienė, 1998, 432 p., alrededor de 7 000 términos, no objetado por la VLKK); el Diccionario de términos de protección ambiental en lituano-inglés-ruso (2000, 518 p., 2 261 términos, no objetado por la VLKK); el Diccionario explicativo de términos de ganadería en lituano-inglés-ruso de V. Štuikis, L. Tymukas y R. Vasiliauskytė (1993, 216 p., revisado y reseñado por la Sección de Terminología del LKI); el Diccionario sistemático de términos de anatomía, histología y embriología veterinarias en latín-lituano (dirigido por L. Daugnora, 1998, 180 p., no objetado por la VLKK); el Diccionario sistemático de términos de anatomía de las aves en latín-lituano de L. Daugnora, R. R. Budrys y R. Trainienė (2002, 216 p., no objetado por la VLKK); el Nomenclátor de histología y embriología médicas (2001, 256 p., no objetado por la VLKK); el Breve diccionario de términos de psiquiatría de A. Lapytė y J. Surkus (1996, 88 p., reseñado por la Sección de Terminología); el Escritura de nombres de diagnósticos y operaciones obstétrico-ginecológicos en latín-lituano (compilado por A. Venckauskas, 1997, 98 p., 2000 nombres, no aprobado); el Diccionario inglés-lituano de términos médicos (compilado por D. Ramanauskienė y E. Zagorskaitė, 1997, 429 p., no aprobado); el Diccionario inglés-lituano-ruso de feromonas (compilado por A. Skirkevičius, 1997, 154 p., alrededor de 900 términos, no aprobado); el Diccionario explicativo de términos de geomorfología costera en lituano-ruso-alemán-inglés de V. Gudelis (1993, 408 p., aprobado por el Consejo de Terminología (!)); el Diccionario enciclopédico escolar de geografía de S. Vaitekūnas (1994, 256 p., no aprobado); y el Diccionario de términos geodésicos lituano-ruso 25 žodynas (sudarė S. Kazakevičius, 1993, 216 p., apie 7000 terminų, neaprobuotas); V. Straižio Astronomijos enciklopedinis žodynas (2002, 333 p., neaprobuotas); Istorijos žodynas (red. kol. p-kė V. Pukienė, 2003, 434 p.) (minėtini ir du nemaži mokykliniai šios srities žodynai); Psichologijos žodynas (spec. red. R. Augis, R. Kočiūnas, 1993, 368 p., neaprobuotas); L. Jovaišos lietuvių–anglų–vokiečių–rusų kalbų aiškinamasis žodynas Pedagogikos terminai (1993, 263 p., apie 1 000 terminų, tikrino ir rekomendavo Terminologijos skyrius); Anglų–lietuvių kalbų specialiojo ugdymo žodynas (sudarytojas ir ats. red. J. Petruševičius, 2002, 369 p., apie 3 500 terminų, neaprobuotas). Entre los diccionarios terminológicos de mayor extensión cabe mencionar también los de asuntos militares, gestión, correos, filosofía, sociología, protección social, mercado laboral, arte, bellas artes, arquitectura, iconografía, teoría literaria y estudios literarios, teología, estudios religiosos, biblioteconomía y bibliografía, bibliología, etc.; entre los más breves, los de negocios, aduanas, contabilidad, plantas medicinales, cultivos y malas hierbas, coníferas, dendrología, edafología, risología, caza, etc. Merecen mención aparte el Diccionario de mercancías ruso-lituano de J. Pričinauskas (1996, 734 p., 40 000 términos, examinado por la VLKK aunque no aprobado oficialmente) y Logística: términos y conceptos de logística lituano-inglés (compilado por E. Palšaitis y R. Palšaitis, 2001, 350 p., no aprobado). En la terminografía lituana no solo se extienden y afianzan las lenguas occidentales (sobre todo el inglés; se aspira a un estándar de cinco lenguas), sino que en algunos casos también se adoptan diccionarios occidentales aprobados o ciertos diccionarios estadounidenses; por ejemplo: la versión lituana del Diccionario técnico internacional de carreteras sistemático de la Asociación Permanente de Congresos Internacionales de Carreteras (con índice alfabético lituano) (preparado por K. Skerys, 1994, 128 p., no aprobado), basado en Technical Dictionary of Road Terms (1990); el Diccionario de términos de aviación civil (directores de preparación R. Eriksonienė y J. Klimavičius, 1996, 352 p., revisado y aprobado por la Sección de Terminología), basado en ICAO (International Civil Aviation Organization), Doc. 9294; el Servicio Postal Internacional (guía en lituano, francés, inglés, esperanto, ruso y alemán, compilada por A. Piliponis, 1996, 352 p., no aprobada), basado en el Vocabulaire Polyglotte du Service Postal International (Berne, 1992) octolingüe de la Unión Postal Universal; el Vocabulario internacional de términos fundamentales y generales de metrología (pre- 26 rengė V. Valiukėnas, P. J. Žilinskas, 1997, 96 p., VLKK neprieštarauja) – pagal International Vocabulary of Basic and General Terms in Metrology (Geneva, 1993); anglų–lietuvių kalbų Kartografijos ir geodezijos terminų aiškinamasis žodynas (sudarė V. Vainauskas, 2000, 614 p., apie 5 000 terminų, VLKK neprieštarauja) – versta iš JAV Gynybos kartografavimo žinybos Glossary of Mapping, Charting and Geodetic Terms, 1981, Defence Mapping Agency Hydrographic / Topographic Center Washington, D. C. 20315; NATO terminų žodynas (ats. red. A. V. Garsys, plk. J. Norgėla, 2001. 310 p., neaprobuotas) – versta iš NATO Glossary of Terms and Definitions (English and French) AAP 6 (1998 m. rugsėjį patvirtintas Dok. 3680). La cantidad es grande. Pero una parte considerable se debe a los glosarios didácticos (para estudiantes), escolares y departamentales. También es evidente el desequilibrio cuantitativo: los diccionarios de términos de física, politécnica, medicina, geografía, geología y música llevan mucho tiempo sin actualizarse. Nunca ha habido diccionarios amplios de términos de bioquímica y genética. El diccionario de términos forestales, prometido además por el Consejo de Terminología, aún no ha aparecido; en cambio, se ha publicado un repertorio biográfico de silvicultores (¡con fotografías!)… La falta de calidad queda patente en las aprobaciones: hasta ahora, todas no se oponen; ninguna está de acuerdo; y no son pocos los diccionarios que carecen de aprobación alguna. También los hay con errores lingüísticos (incluso graves). A un Estado joven (¡otra vez joven!) le falta de manera apremiante un diccionario jurídico monumental (y una enciclopedia). Se han publicado varios diccionarios de términos económicos, pero los defectos y problemas de la terminología de este ámbito son grandes y evidentes. Parece que no faltan diccionarios de términos informáticos, pero ni estos ni los numerosos debates (aunque no siempre profesionales) han logrado estabilizar los términos del primer centenar, ni siquiera los de la primera decena; y en muchos ámbitos (¡incluida la escuela!) prolifera la jerga inglesa. En general, se ha publicado más de un diccionario de términos que no ha aportado ninguna palabra nueva a la terminografía. La elaboración de diccionarios de términos no es fácil. Como alguien que ha escrito unas 500 páginas de reseñas y peritajes, puedo valorarlo con bastante precisión. La disposición de los Requisitos para la elaboración de diccionarios generales de términos, aprobados por resolución protocolaria de la VLKK el 9 de diciembre de 1999, según la cual el equipo de elaboración debe incluir también a «un lingüista especializado en terminología (u otro especialista en lituano estándar)», sirve de poca ayuda, pues para los lingüistas especializados en terminología toda la carga de elaboración, revisión y aprobación 27 del trabajo resulta insoportable, y sus filas se reducen. Por otra parte, el trabajo terminográfico en Lituania no se considera científico, ni siquiera cuando lo realizan los mejores especialistas (profesores y académicos). La planificación, organización y coordinación de la terminografía no están institucionalizadas; no competen a nadie: esta importante labor no se lleva a cabo. En el Libro blanco de la ciencia y la tecnología de Lituania (2001), elaborado por el Departamento de Ciencia y Estudios del Ministerio de Educación y Ciencia, no aparecen los conceptos de terminija, terminologija, terminografija, aunque los términos son los hilos rojos que atraviesan el tejido de todas las ciencias. ¿Dónde estamos: en el camino correcto, en una encrucijada o en un callejón sin salida? Nadie se lo plantea siquiera. Y el avance cualitativo necesario, y en parte también cuantitativo, sigue fuera de nuestro horizonte. No obstante, ha despuntado una pequeña estrella de esperanza: ganó las elecciones a la presidencia de la Academia de Ciencias un candidato cuyo programa también incluye la terminología. Ya veremos después de los primeros cien días. Conclusiones 1. La terminografía lituana comenzó en 1821. La terminografía antigua era manuscrita. El primer diccionario impreso de términos data de 1907. Durante casi cien años, la labor terminográfica estuvo en manos de intelectuales entusiastas que trabajaban individualmente, en su mayoría botánicos. 2. La Sociedad Científica Lituana (1907), impulsada por el movimiento de liberación nacional, dio cierto impulso más organizado, pero no llegó a producir frutos terminográficos. 3. El comienzo de la terminografía organizada fueron las deliberaciones sobre neologismos terminológicos de especialistas reunidos en torno a Jonas Jablonskis en Vorónezh, en la retaguardia durante la Guerra Mundial. 4. En la Comisión de Terminología que trabajó en la primera República de Lituania entre 1921 y 1926, ni siquiera la erudición y la autoridad de Jablonskis pudieron frenar el purismo poco profesional e irresponsable, que se manifestó en numerosos neologismos acientíficos. La posterior Comisión de Terminología de la Sociedad de la Lengua Lituana consolidó el procedimiento de creación, deliberación y aprobación organizada de términos iniciado por Jablonskis y lo institucionalizó; y así quedó para siempre. 5. Desde el fértil 1938 hasta 1954 se extiende una enorme laguna terminográfica. La elaboración del Diccionario de la lengua lituana actual (1954) propició también una década de cosecha terminográfica. Sin embargo, casi todos los diccionarios de términos eran ruso-lituanos y abundaban en calcos del ruso, cu- 28 a veces se evaluaba propagandísticamente como un enriquecimiento de la lengua lituana. En general, en ocasiones vacilaban los fundamentos teóricos y metodológicos. 6. A finales de 1971 se creó el Consejo de Terminología que, aunque no dio un gran impulso al trabajo terminográfico, promovió una novedad significativa: el uso del inglés (y, con menor frecuencia, también de otras lenguas) en los diccionarios de términos. 7. Durante los años de la Segunda República de Lituania comienza un verdadero auge de la terminografía: se publicaron unos 200 diccionarios y glosarios. Un gran impulso fue el Programa para el uso y el desarrollo de la lengua estatal 1996–2005. Se aprobaron documentos para la elaboración y aprobación de diccionarios de términos. Se publicaron varios diccionarios terminológicos multilingües de gran envergadura. Sin embargo, también se observa un desequilibrio cuantitativo y una falta de calidad. El trabajo terminográfico no se considera científico. Su planificación, organización y coordinación no están institucionalizadas. El auge del trabajo terminográfico sigue pasando inadvertido. BIBLIOGRAFÍA4 Aukšoriūtė A. El legado terminológico de Laurynas Ivinskis. – Lietuvių kalbotyros klausimai 40, Vilnius, 1998, 32–40. 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The Lithuanian Scientific Society (established in 1907), stimulated by the movement of national revival, gave a stimulus to a more organised approach, but did not have enough time to offer an appreciable result. The beginning of organised terminography – discussions about creation of terms by specialists united round the Lithuanian linguist Jonas Jablonskis in the rear of the World War I, in Voronezh in Russia. The principle of purity in Jablonskis’ concept of terminology was essential. In the first Terminological Commission, which worked in the Republic of Lithuania between 1921-1926, even the teaching of Jablonskis and his authority did not stop unprofessional and unmoderate purism, which revealed itself in plentiful and inappropriate neologisms. However, the later Terminological Commission of the Lithuanian Language Society established the organised creation, discussion and approval of terminology and institutionalized it. From 1938 until 1954 there is a big gap in the work of terminography. The preparation of the first normalising dictionary of the Lithuanian language (