Lietuvių kalbos studijų vadovas
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la bibliografía de los trabajos de Kuryłowicz compilada por Smoczyński (XXXV–XLVII), y al final del libro, índices de palabras y apellidos. Este libro, magníficamente preparado y muy sustancioso, no tiene nada que envidiar a las mejores publicaciones de este tipo de Europa occidental. Junto con el segundo tomo dedicado a Kuryłowicz ya mencionado (Linguistica Baltica 4) y la colección conmemorativa para Jan Safarewicz preparada por el mismo Wojciech Smoczyński (Analecta Indoeeuropea Cracoviensia Vol. 1, Cracoviae, 1995), puede servir de ejemplo de cómo también nosotros deberíamos honrar la memoria de los lingüistas más destacados de Lituania.
Vytautas Ambrazas
GUÍA DE ESTUDIOS DE LA LENGUA LITUANA
T E R J E M A T H I A S S E N. A SHORT GRAMMAR OF LITHUANIAN, Columbus, Ohio, 1996: Slavica Publishers, INC, 256 P.
Durante la última década, hemos observado un auge de los estudios de la lengua lituana en muchos países europeos. Se imparten cursos de lituano no solo en universidades de Letonia, Alemania, Polonia y Rusia, sino también de Italia, Suecia, Noruega, Finlandia, Chequia y otros países; en muchas de ellas se llevan a cabo importantes investigaciones sobre los estudios lituanos y se crean nuevas publicaciones periódicas de lingüística báltica1. Sin embargo, hasta ahora ha habido una gran escasez de manuales de gramática lituana en inglés adaptados a los estudios universitarios. La reciente publicación de la «Gramática breve del lituano» del profesor de la Universidad de Oslo, Terje Mathiassen, contribuye a cubrir esa carencia.
El autor de la gramática es un baltista y eslavista muy conocido por los lingüistas lituanos, que continúa en Noruega la tradición de estudios lituanos de su maestro Christian Stang. Habla lituano con fluidez y ha publicado numerosos trabajos importantes para la lingüística lituana. Tras enseñar lituano durante largo tiempo en la Universidad de Oslo, acumuló una amplia experiencia en este campo, que aprovechó en su gramática.
La gramática consta de una breve introducción y 14 capítulos. La introducción ofrece algunos datos sobre el lugar que ocupa la lengua lituana entre las demás lenguas, sus principales dialectos y su estado actual. El primer capítulo (21–36) describe el sistema fonológico del lituano estándar, su realización en el habla y en la escritura, así como las alternancias vocálicas y consonánticas, el acento y la entonación. Los capítulos 2–7 (37–177) tratan cuestiones de morfología según las clases de palabras (las llamadas partes de la oración), sus categorías morfológicas y su flexión. En atención a las necesidades prácticas del usuario del libro, la descripción de las formas y la de sus funciones no están estrictamente separadas entre sí; el li-
1 Uno de los más recientes es Res Balticae, editado por Pietro U. Dini y Nikolaj Mikhailov. Miscellanea italiana di studi baltistici. 1, 1995; 2, 1996; 3, 1997, Pisa.
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En el libro ni siquiera encontramos secciones independientes de morfología y sintaxis. En los capítulos sobre el adjetivo, el numeral y el verbo se presentan numerosos aspectos del uso de las formas, especialmente al describir las formas de los participios. Al final de los capítulos sobre el sustantivo, el adjetivo y el verbo también se mencionan brevemente las principales características de la formación de las palabras de esas clases gramaticales (derivados con prefijos y sufijos). Los capítulos sobre los casos (8), las preposiciones (9) y las conjunciones (11) están dedicados íntegramente a la sintaxis (178–202). En un capítulo aparte (10) se describen los recursos de expresión del tiempo (202–206), y a continuación, en los capítulos 12–14, se expone la estructura de la oración simple y compuesta (210–229), la concordancia (230–235) y el orden de las palabras (236–247). Al final del libro se incluye una lista de la bibliografía más importante y un índice temático.
La descripción de los temas gramaticales del libro se orienta hacia la norma lingüística actual. Los breves comentarios históricos, destacados en letra pequeña, suelen aparecer únicamente cuando al autor le interesa explicar las diferencias entre ciertas formas (por ejemplo, los grados de alternancia vocálica, la metatonía, las leyes de Saussure y Leskien) o poner de relieve las particularidades de la estructura gramatical del lituano. Tanto por su estructura como por la manera de presentar los datos gramaticales, el libro de Terje Mathiassen es una obra nueva y original. Sin duda, los usuarios que estudian lituano en muchos países extranjeros y emplean sus datos en investigaciones lingüísticas apreciarán sus ventajas metodológicas. Aquí solo quisiera llamar la atención sobre cómo presenta y explica el autor aquellos aspectos que hasta ahora se interpretan de manera distinta en las descripciones gramaticales y en otros trabajos de lingüística lituana, y que a menudo son objeto de debate.
Uno de esos aspectos son las formas invariables de los adjetivos (gėra, malonų, etc.), que algunos investigadores han propuesto separar de la categoría de género y considerar formas sin género (Aldona Paulauskienė), adverbios (Aleksas Girdenis, Vladas Žulys) o palabras de una «categoría de estado» independiente (Kazimieras Musteikis), mientras que otros, de acuerdo con la tradición dominante, las consideran formas de género neutro (Adelė Valeckienė, Dalija Tekorienė y otros). Mathiassen las denomina formas especiales de «género neutro» (special neutral forms 62 y ss.) y explica que el término género neutro (neutral) está justificado desde el punto de vista diacrónico. Al mismo tiempo, propone un término alternativo: la forma invariable (the indeclinable form) (del adjetivo). Sin duda, este término es mejor que forma sin género, aunque resulta difícil aplicarlo a los participios, que tienen otras formas invariables: los gerundios. El propio autor, tras proponer ese término, sigue hablando únicamente de formas especiales de género neutro (neutral).
La descripción del verbo se basa en la perspectiva ya consolidada en la lingüística lituana actual, según la cual la forma de tercera persona es una raíz pura y las terminaciones de primera y segunda persona son iguales en todos los tiempos. Esto permite describir de manera más sencilla y sistemática todo el sistema de formas verbales, utilizando un inventario mucho menor de formantes morfológicos que el empleado anteriormente. En este sentido, el autor ofrece un buen ejemplo para las gramáticas escolares de Lituania y algunos de nuestros cursos universitarios, en los que la vocal final de la raíz de las formas de tercera persona todavía se considera una desinencia.
En la gramática se distinguen cuatro modos verbales: indicativo, imperativo, subjuntivo e indirecto. Al hablar del modo indirecto (the re-
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lative mood), el autor señala que este tiene el mismo repertorio de formas de tiempo y voz que el indicativo. Esta no es una característica universal de los modos marcados (por lo general, estos tienen menos formas temporales que el indicativo); ello permite plantear la cuestión del lugar especial que ocupa este modo en el sistema de la lengua (134–135). Esta observación del autor vuelve a recordar la posibilidad de interpretar la formación del modo indirecto también como una categoría independiente de evidencialidad, distinguida y descrita por Roman Jakobson.
Se considera que el grupo de formas del imperativo incluye el llamado modo permisivo/optativo (permissive / optative). En este sentido, la obra en cuestión coincide con otras gramáticas actuales. Sin embargo, al subgrupo mencionado del imperativo se asignan las formas de tercera persona del presente con las partículas tegù(l) y tè, por ejemplo, tegù(l) ateina, teateina (129). En los trabajos de los lingüistas lituanos, esas formas se clasifican actualmente como indicativas, al igual que la tercera persona del futuro con las mismas partículas, por ejemplo, tegù(l) ateis, teateis (que el autor no menciona en absoluto); solo se consideran un subgrupo propio del imperativo las formas con -ie, -ai (teatemìe, terãšai). Aquí cabría debatir con el autor si la partícula modal añadida constituye fundamento suficiente para clasificar las formas indicativas de presente y futuro en otro modo: el imperativo.
En el subjuntivo se distinguen dos tiempos: presente (present subjunctive) y pasado (past subjunctive). La consideración de las formas compuestas del subjuntivo, con el verbo būti en subjuntivo y un participio activo de pasado, como tiempo pasado de este modo está plenamente justificada por su oposición semántica a las formas simples en cuanto al significado temporal; compárese: pirkčiau: būčiau pirkęs, turėčiau: būčiau turėjęs (132).
En el capítulo sobre la categoría de voz verbal se pone de relieve su relación con la perspectiva funcional de la oración, que difiere considerablemente de la del inglés: debido a que el lugar del complemento con respecto al verbo no está determinado gramaticalmente, en lituano son posibles diversos equivalentes de las construcciones pasivas inglesas (especialmente las trivalentes) (142–145). Sin embargo, es innecesario considerar la construcción impersonal patvirtinama, kad... (one confirms that...) y la expresión patvirtina, kad... —que no es propia de la lengua estándar con ese significado— como variantes equivalentes (143). El autor describe como formalmente pasivas (formal passives) las construcciones lituanas que suscitan mucho debate y que contienen formas de género neutro de participios pasivos intransitivos (čia žmonių gyvenama / gyventa, entre otras), señalando su carácter impersonal y sus matices modales (144).
Por cierto, no debería incluirse el verbo bijóti (148) entre los verbos que carecen de formas reflexivas, pues a menudo se usa con el formante reflexivo y con el mismo significado.
En el libro, las formas no finitas del verbo se clasifican en tres grupos: 1) infinitivo (infinitive), 2) gerundios y participios (gerunds and participles), 3) sustantivo verbal (verbal noun). También se define y analiza de una manera nueva y peculiar el llamado grupo de los «gerundios», al que se adscriben las «formas de participio-
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mas, utilizadas con función adverbial» (163). Según el autor, ese grupo consta de dos gerundios invariables (indeclinable), correspondientes a los participios adverbiales de presente y de pasado puntual (išeinant, išėjus), y dos gerundios parcialmente declinables, correspondientes al participio adverbial y al nominativo de los participios activos de pasado puntual (išeidamas, -à, išėjęs, -usi). La correlación de los participios adverbiales con los participios que expresan una acción secundaria (resp. adverbiales) ya se ha señalado en numerosas ocasiones, y en la lingüística lituana actual existe, en general, una tendencia a considerar el participio adverbial como una forma del participio activo de presente especializada en la función circunstancial (adverbial). De este modo, el participio adverbial se incorpora al subsistema de los participios. En la gramática que aquí se analiza se ha seguido el camino opuesto: tanto el participio adverbial como el nominativo de los participios activos de pasado puntual correlacionado con él se clasifican como gerundios. Sin embargo, si se procede así, también habría que considerar gerundios (participios adverbiales) las formas nominativas de los participios pasivos de presente y de pasado, que, al desempeñar una función circunstancial (adverbial), se correlacionan con los participios adverbiales y con los nominativos de los participios activos de pasado puntual según la voz y el tiempo (atnešdamas: atnešęs = àtnešamas: àtneštas). Por tanto, la solución propuesta por el autor ampliaría enormemente la homonimia de las formas participiales: las mismas formas nominativas de los participios activos de pasado puntual y de los participios pasivos de presente y de pasado tendrían que considerarse participios o gerundios parcialmente declinables únicamente en función de su uso. Por cierto, la forma domėjęs (154), incluida entre los «gerundios parcialmente declinables», debería corregirse a la forma reflexiva domėjęsis.
Al describir los gerundios invariables (resp. participios adverbiales), el autor menciona únicamente su uso circunstancial (adverbial). Las construcciones particulares con participios adverbiales de valor explicativo (por ejemplo: žinau ją verkìant / verkus / verksiant) no se incluyen en la gramática; quizá por ello tampoco se incluyeron los participios adverbiales de pasado habitual y de futuro, que, según el autor, son «extremadamente raros» (extremely rare 152).
La tercera clase de formas no finitas del verbo que se considera en la gramática es la de los sustantivos verbales (verbal nouns) con el sufijo -imas / -ymas (165–167). El autor subraya su gran productividad: pueden formarse a partir de casi cualquier verbo. Esto, sin duda, acerca esos derivados a las formas morfológicas y justifica su inclusión en el sistema verbal, especialmente en una obra destinada a la enseñanza de la lengua. Alfredas Senn también había clasificado los sustantivos verbales lituanos en -imas / -ymas entre las formaciones nominales que forman parte del sistema verbal, en su gramática de 1966, pp. 224–225 (junto con el infinitivo, los participios, los participios adverbiales, etc.); los sustantivos verbales latinos con el sufijo -nd-, llamados gerundios, también se consideran tradicionalmente miembros del sistema verbal.
La sintaxis de la oración simple se aborda a partir de un modelo oracional verbocéntrico. El predicado se considera el elemento central de la oración porque a) en las oraciones impersonales el predicado constituye el núcleo, y b) los elementos dependientes de la oración (complementos y adjuntos) dependen directamente del predicado, pero no del sujeto. El sujeto se relaciona con el elemento central de la oración —el predicado— mediante una relación de interdependencia (interdependency) (212). Así pues, aquí se siguen principios semejantes a los de las gramáticas parentales del Instituto de la Lengua Lituana-
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del. Parece discutible la idea de que en las afirmaciones generales y en las formulaciones de las llamadas «verdades eternas» no se omite la cópula yra, pvz.: žmogus yra mirtingas (212). Las oraciones de este tipo sin cópula, que representan las oraciones nominales indoeuropeas, se usan desde hace mucho tiempo y ampliamente en lituano (ąžuolas kairūs medis; žmogus mirtingas etc.). El capítulo sobre la concordancia (229–235) es nuevo e interesante; en él se describen numerosos casos de concordancia característicos del lituano.
En el último capítulo del libro, dedicado al orden de palabras (236–247), se pone de manifiesto el papel de la estructura informativa de la oración en la elección de distintos modelos de orden de palabras, la relación de esos modelos con diversas construcciones del inglés y muchos otros aspectos importantes de este ámbito, que hasta ahora no se habían tratado sistemáticamente en cursos de gramática de este tipo.
Para concluir, quisiera subrayar que el libro de Terje Mathiassen ofrece una descripción coherente, concisa y sistemática del sistema gramatical del lituano, que será útil no solo para quienes estudian la lengua lituana, sino también para los futuros autores de trabajos gramaticales.
Vytautas Ambrazas
CUARTO TOMO DE «LINGUISTICA BALTICA»
He aquí que tenemos ya en nuestras manos el cuarto tomo de «Linguistica Baltica», revista internacional de estudios bálticos cuya publicación comenzó en Polonia en 1992. Este tomo es especial: está dedicado a conmemorar el centenario del nacimiento del gran indoeuropeísta y baltista J. Kuryłowicz.
Al comienzo, tras unas breves palabras de presentación, W. S m o c z y ń s k i (p. XI–XXV), promotor y editor de esta excelente revista de estudios bálticos, repasa la vida y la actividad científica de su maestro J. Kuryłowicz. A continuación, W. S k a ł t m o w s k i (p. XXVII–XXII), S. U r b a ń c z y k a s (p. XXXII–XXXVII) y F. S ł a w s k i s (p. XXXIX–XL) comparten sus recuerdos de J. Kuryłowicz. La sección biográfica concluye con una bibliografía exhaustiva de los trabajos bálticos y eslavísticos de J. Kuryłowicz, compilada por W. S m o c z y ń s k i (p. XLI–XLIX).
A continuación se publican 36 artículos, escritos en inglés, alemán, francés, italiano y ruso, sobre diversos temas de estudios bálticos y eslavísticos, así como algunos de indoeuropeística. Es grato ver en este tomo de «Linguistica Baltica» (como en los demás) los nombres de lingüistas lituanos. Cabe mencionar primero el artículo de Z. Z i n k e v i č i u s (p. 83–91), en el que, a partir del análisis de textos manuscritos redactados antes de la aparición del Catecismo de M. Mažvydas, se plantea la hipótesis de que pudo haber escritos manuscritos lituanos ya en tiempos de Mindaugas. S. K a r a l i ū n a s (p. 135–140) propone una etimología original de amžiaus. El difunto V. G r i n a v e c k i s (p. 145–148) relacionó la palabra kanka «pino» que aparece en el dialecto samogitio con el letón kūoks «árbol».
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