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Grammatische Kernbereiche, deren Rekonstruktion und deren Relevanz für historisch belegte Sprachstufen des Baltischen und Slavischen

Björn Wiemer

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ACTA LINGUISTICA LITHUANICA LI (2004), 81 -112 Ámbitos gramaticales centrales, su reconstrucción y su relevancia para los estadios lingüísticos históricamente documentados del báltico y del eslavo BIÖRN WIEMER Universität Konstanz El artículo ofrece una exposición crítica de los principales enfoques teóricos sobre los desarrollos prehistóricos de la morfosintaxis básica en las lenguas bálticas y eslavas: voz, alineamiento y aspectualidad. Por razones comparativas, también se analiza la relación entre las construcciones posesivas BE y HAVE. La práctica metodológica en la reconstrucción y explicación de la evolución diacrónica de las antiguas lenguas bálticas y eslavas se evalúa críticamente, ante todo porque se ha atenido a enfoques «in vitro» sin dar cuenta del contacto lingüístico ni de la evidencia tipológica. Se sostiene que una teoría adecuada del cambio gramatical tendría además que intentar ser más precisa con respecto a la cronología relativa de las «capas» de técnicas de codificación y sus posibles intersecciones durante largos períodos de desarrollo diacrónico. Esto incluye la posibilidad de la coocurrencia de la codificación gramatical. En lo que respecta a esta cuestión, los hablantes de lenguas en contacto podrían desencadenar la repartición funcional de tales dispositivos coocurrentes hasta tal punto que uno de estos dispositivos se volvería predominante, ajustándose a la distribución forma:función de su propia lengua. 0. INTRODUCCIÓN Este artículo puede entenderse, en cierto sentido, como un homenaje crítico a dos estudiosos que, en conjunto, han prestado grandes servicios a la baltística y la eslavística histórico-- comparativas: Jurij Sergeevi¢ Stepanov y William R. Schmalstieg. A cada uno de ellos se dedicará aquí una serie de publicaciones más o menos influyentes como punto de partida, con el fin de mostrar, ante todo, hasta qué punto la baltística orientada diacrónicamente adolece de que las sucesiones cronológicas de los cambios de estructuras gramaticalmente relevantes y de las formaciones analógicas se consideren de manera demasiado poco concreta en su interrelación mutua en períodos posteriores, y de que, además, se tengan demasiado poco en cuenta los aspectos funcionales. A esto se añaden a menudo el descuido de procesos evolutivos tipológicamente plausibles y del factor del contacto lingüístico, así como una determinación no pocas veces ausente del estatus gramatical frente al léxico de las distinciones morfológicas. Las áreas que aquí se abordan son centrales para la estructura lingüística y, en consecuencia, son igualmente importantes para la morfología y la sintaxis diacrónicas, así como para las reconstrucciones morfológicas y sintácticas. Se trata de la diátesis, la aspectualidad y el alineamiento. La discusión de las tesis 82 | BJÖRN WIEMER y del procedimiento de Stepanov (sección 1) y Schmalstieg (sección 2) va seguida de consideraciones sobre un caso análogo de la historia del eslavo (sección 3). En conjunto, estos tres «estudios de caso» esbozados a grandes rasgos pretenden conducir, sobre un trasfondo tipológico, a postulados metodológicos de la argumentación histórico-comparativa, que se formularán al final (sección 4). 1. STEPANOV: CONEXIÓN ENTRE ASPECTUALIDAD Y DIÁTESIS EN LA FORMACIÓN DE TEMAS Un intento impresionante de elaborar, a partir de los hechos históricamente atestiguados y de los estados prehistóricos reconstruibles del báltico y del eslavo en el ámbito de la morfología verbal, un esbozo sintético del desarrollo en el campo de la aspectualidad y la diátesis ha sido emprendido por Stepanov (1976; 1977; 1978a, b; 1989). Las tesis de Stepanov atañen a fases previas o tempranas de la gramaticalización; sin embargo, siguen el «método in vitro» de la lingüística histórico-comparativa, es decir, formulado sin hacer referencia a factores de la lingüística de contacto. Aquí intento ofrecer un resumen crítico de su posición sobre este tema. Las cuestiones que se adentran más en los detalles de la fonética y la morfología de las lenguas ide. no las trataré; tampoco problematizaré las afirmaciones relativas a la corrección de la reconstrucción de Stepanov en estas cuestiones. Más bien, me interesa un examen crítico de su metodología y de la interpretación de los hechos así obtenidos. Stepanov parte de hechos de la modificación de las raíces en el sistema verbal de las antiguas lenguas ide. conocidos en la indoeuropeística, que afectaban, entre otras, a las lenguas bálticas y eslavas prehistóricas, así como del hecho de que en la fase ide. temprana Sintaxis no se habían proporcionado medios claros para marcar la transitividad (como una magnitud semántica de la oración). Además, no existía una morfología específica que indicara en el verbo una ampliación o, respectivamente, una reducción de la estructura argumental, ni tampoco una que permitiera una diferenciación más sistemática entre distintos tipos accionales (en el sentido de clases sensibles al aspecto). Más bien, las configuraciones accionales estaban fijadas de manera inmanente en el lexema!. Partiendo de estas premisas, reconocidas también en general en la indoeuropeística, Stepanov se esfuerza por descubrir «estratos» de cambios etimológicamente comunes al eslavo y al báltico en el tema verbal, que, en el curso de la diferenciación dialectal del área lingüística ide. prehistórica báltica y eslava, condujeron a correlaciones morfológicas más sistemáticas, con ayuda de las cuales se marcaron la transitividad, la reducción o ampliación de los argumentos y los tipos accionales. La diferenciación del eslavo y del báltico entre sí se basa, en este sentido, en la distinta manera en que estas correlaciones fueron desarrolladas funcionalmente. ועד.]}_Error? Wait. Need valid JSON, typo. redo. La diferenciación del eslavo y del báltico entre sí se basa, en este sentido, en la distinta manera en que estas correlaciones fueron desarrolladas funcionalmente. Los procedimientos de afijación que eran comunes al Báltico y al Eslavo por su tipo y (al menos al principio) también etimológicamente (es decir, por la sustancia formal) formaron primero, según Stepanov, agrupaciones funcionales de rasgos accionales, es decir, relativos al aspecto y a la diátesis. En la investigación, estos han sido denominados ocasionalmente «aspecto léxico». RECONSTRUCCIÓN DE ÁMBITOS GRAMATICALES CENTRALES | 83. Por «diátesis», Stepanov entiende la «relación de la acción con su sujeto» (1978a: 338). Esto corresponde a la «voz básica» de Klaiman (1991), bajo la cual se incluye también el medio de la lingüística histórico-- comparativa. Los rasgos accionales son, en cambio, para Stepanov rasgos inherentes al verbo que determinan si existe o no una relación con un límite (ruso «предел»). Se trata, por tanto, predominantemente de una distinción entre temas verbales terminativos y ater­minativos. En el modelo de Stepanov, los temas (y su eventual afijación ulterior) pueden relacionarse con tres fases situacionales, que enfocan respectivamente distintas partes de una situación compleja organizada en torno al logro de tal límite. La fase (i) consiste en un proceso que tiende a alcanzar un límite de ese tipo («pollecc, CTPEMSILUMÜCH K CBOEMY rıpeneny- »), la fase (ii) corresponde a ese límite mismo («HacTyrusenne rıpenena- »), y la fase (111), finalmente, representa un estado que se sigue necesariamente del alcance de dicho límite. Este es a su vez aterminativo, ya que está abierto hacia su final («mpouecc, OTPaHMYEHHbIH B Hayalle, UCXOASILUMI M3 paHee NOCTUTHYTOTO TIpenena Mm He OTPaHMYEHHBbIÄ KOHUOM»); cf. Stepanov (1977: 145). Es importante señalar que aquí, por el momento, solo se trata de una distinción conceptual de estadios accionales que se agrupan en torno a un cambio de estado. Aunque Stepanov habla repetidamente de «oposiciones aspectuales» o incluso de «pares aspectuales» («BUAOBbIE IIPOTUBONOCTABJIEHHUS /TTapbI»), se trata inicialmente solo de la fundamentación de clases de lexemas verbales sensibles al aspecto, y no de una oposición aspectual gramatical (véase más abajo). Los aspectos se distribuirían de manera complementaria entre estas fases situacionales»; de ningún modo puede suponerse tal cosa en el estado lingüístico reconstruido por Stepanov (ni tampoco en períodos posteriores). Los afijos que modificaban la raíz y que procedían de las formas predecesoras del eslavo y del báltico (infixos, sufijos o reduplicación) condujeron en muchos casos a un desplazamiento del significado de la raíz de la fase situacional (ii) a la fase situacional (i) o (iii). Ejemplos estándar son las reduplicaciones para la formación del perfecto estativo y las alternancias de los verbos de posición; véase, por ejemplo, del ide. raíz *séd-> aks. sed5.1.5G. AOR de ses-ti ‘sentarse’ (= fase situacional (ii)) frente a sed-e-ti ‘estar sentado’ (= fase situacional (iii)), análogamente lit. sed-u.1.sG. PRs de ses-ti ‘sentarse’ frente a séd-é-ti ‘estar sentado’ (1989: 221£.). Stepanov busca ahora en el sistema del ide. verbo el, como él dice, «prototipo diacrónico» de la marcación morfológica de una estructuración trifásica de ese tipo y considera para este papel dos «favoritos», a saber, el ide. Distinción (I) entre los temas de presente, aoristo y perfecto, y (II) contraposición de los activa tantum, media tantum y perfecta tantum (cada uno con su propia estructura temática); cfr. Stepanov (1977: 146 ss. ; 1978a: 341). Los grupos funcionales de propiedades accionales y relacionadas con la diátesis pueden reconstruirse, entre otros casos, para el eslavo antiguo, en el que las formaciones apofónicas todavía son productivas. Nota bene: las tres fases de Stepanov corresponden exactamente a los tres componentes a partir de los cuales se construye la clase más compleja en una teoría del aspecto que trata los aspectos como operadores sobre el contenido accional inherente al lexema (como operandos). En la teoría ILA de Breu, esta es la clase INCO (cfr. Breu 1998); a ella pertenecen sobre todo los llamados verbos holísticos como, por ejemplo, el ruso наполни- ́ть / наполня- ́ть ‘(re)llenar’, заса́дить / заса́живать ‘cubrir, tapar’, спрята́ться / прята́ться ‘esconderse’. Sobre estos verbos en particular, véase también Paduceva /Rozina (1993). 84 | BJÖRN WIEMER haber sido, de modo que, entre otras cosas, la formación por apofonía con ampliación del tema de una raíz como *nes-(> ruso nes-ti, lituano nes-ti ‘llevar’) a *nos-i-ti provocó tanto una formación causativa como iterativa’. Este tipo de modificación del tema o de la raíz condujo más tarde en eslavo a la formación de iterativos o «indeterminativos» (y constituyó así posteriormente uno de los fundamentos formales del aspecto ipf.), mientras que en el (este)báltico condujo sobre todo a un tipo productivo de formación de causativos y curativos (cf. Stepanov 1976: 420). Otro ejemplo: la oposición entre la vocal radical breve y larga (+ ampliación del tema mediante sufijo) condujo a la contraposición productiva de verbos que se interpretaban perfectivamente de manera puntual o de otra forma (vocal breve), frente a verbos que denotaban un tipo de situación frecuentativo, iterado, intensificado o interpretable de cualquier otra manera como progresivo (vocal larga). Compárese, por ejemplo, el eslavo antiguo aks. umreti & umirati ‘morir’ (alargamiento de la vocal radical + ampliación del tema), pogrébati = pogreti ‘enterrar; sepultar’ (ė < *¢ debido a wegena < *äin la ampliación del tema), así como también, combinado con prefijación, vszbanoti ‘despertarse’ & bodeti ‘estar despierto’ (ė < *E). También existen «pares» análogos en el lituano actual; compárese, por ejemplo, klupti ‘tropezar’ = klüpoti ‘caminar tropezando’, kišti ‘meter (dentro)’ = kysoti ‘estar metido (en algún lugar), permanecer atascado’ (en el último caso, vinculado con la oposición [+ transitivo- ]). A diferencia del eslavo, en el (este)báltico esta oposición morfológica se utilizó también, y de manera reforzada, para la marcación diferenciada de temas intransitivos y transitivos; compárese lit. kisti ‘cambiar’ = keisti ‘cambiar algo’, plisti ‘propagarse’ = plėsti (así como plėtoti) ‘propagar’ (siendo ė < *ė), busti ‘despertarse’ vs. = bausti, originalmente algo así como ‘sacar del sueño’ —‘obligar a algo’ o también ‘maltratar, golpear’; hoy con el significado de ‘castigar’ (cf., entre otros, Stepanov 1978a: 36, 342). Además, en báltico los infijos nasales y el sufijo sz se han convertido en unos de los medios más productivos para la formación del tema de presente, primordialmente a partir de verbos intransitivos (Stang 1943: 131 ss.), mientras que los infijos nasales fueron eliminados en eslavo*. Estos intransitivos se encuentran regularmente en oposición a verbos transitivos con una formación temática diferente y, en consecuencia, con una formación distinta del tema temporal (en parte procedente de «estratos» posteriores, por ejemplo, con el sufijo -(d)y-< *7). Compárese al respecto una confrontación de representantes típicos de esta oposición: (la) tamp-a.3. PrRs frente a tap-o.3. PRT (1b) tap-o.3. Prs frente a tap-€.3. PRT de tap-ti ‘llegar a ser’ frente a tap-y-ti ‘pintar’. (originalmente algo así como ‘adherirse, pegarse’). 3 Compárese al respecto, de manera análoga, en el griego antiguo gėpo ‘llevo’ y su derivación iterativa gopéw, en comparación con poßew ‘asusto a alguien’, que presenta el mismo sufijo y el mismo ablaut en o como causativo del medial peßoua: ‘tengo miedo’ (Stepanov 1978a: 359). Compárese los míseros reflejos en forma de vocales nasales en polaco, o su continuación en las lenguas eslavas orientales, como en ide. *sed-> protoeslavo *se-n-d-> antiguo eslavo eclesiástico sed respectivamente polaco sigdzie ‘él /ella se sienta’ respectivamente ruso sjadet ‘que.’ (cf. prétérito polaco siadf, ruso sel ‘se sentó’). A diferencia de los infijos nasales para la formación del tema de presente, los sufijos nasales en forma de -ng-(< *na?) adquirieron en eslavo, como ampliación del tema no restringida a un tiempo verbal, un papel extraordinariamente importante en el surgimiento del sistema de aspectos y de las funciones accionales (cf. Sadnik 1962). 4 RECONSTRUCCIÓN DE ÁREAS NUCLEARES GRAMATICALES | 85 (2a) link-st-a.3.- prs frente a link-0.3. PRT (2b) lenk-ia.3.prs frente a lenk-e.3. PRT de link-ti ‘inclinarse; mostrar inclinación- ’. de lenk-ti ‘doblar, curvar’. (3a) vyk-st-a.- 3. PRS vs. vyk-0.3. PRT (3b) vyk-d-0.3. PRS vs. vyk-d-é.3. PRT zu vyk-ti ‘sich ereignen- ’. zu vyk-dy-ti ‘ausführen’. De estos hechos y de una serie de otros más se puede extraer, de acuerdo con Stepanov, la siguiente conclusión: en báltico predominó en los grupos categoriales iniciales, en conjunto, la función diatética, mientras que en eslavo se impuso la función accional. Por tanto, la teoría de Stepanov contiene, en forma general, las siguientes afirmaciones? ! (a) Los tipos de afijación que han pasado a formar parte estable del sistema de la morfología verbal eslava y báltica (y que allí hoy están o bien fosilizados, o bien siguen siendo visibles en cierta medida, o incluso son productivos) representan una técnica morfológica idéntica. (b) La mayoría de estos afijos presenta incluso un origen etimológico común. (c) Tanto estos afijos como los tipos de afijación deben proceder de la época para la cual cabe suponer contactos intensos entre las formas antecesoras del eslavo y del báltico históricamente documentados «eslavo y báltico» (lo que, a su vez, contribuyó esencialmente a la hipótesis de una «comunidad lingüística baltoslavа»). El propio Stepanov (d) En el curso de la diferenciación hacia el spricht hier von „proto-balto-slavisch“. eslavo y el báltico, los conglomerados de propiedades accionales y relacionadas con la diátesis se fueron disolviendo paulatinamente, es decir, como probablemente diría Stepanov, en ellos se «suprimió» bien el componente accional o bien el relacionado con la diátesis, mientras que el otro pasó a primer plano desde el punto de vista funcional en el sistema global de la morfología verbal durante el desarrollo posterior, y fue ampliándose constantemente o se conservó durante más tiempo. En báltico se han conservado mejor los cambios relativos a la diátesis (es decir, son más arcaicos), mientras que en eslavo lo han hecho los accionales, y con tal intensidad que sentaron las bases del sistema aspectual posterior. Compárese con sus propias palabras, a las que volveré más adelante: «Ilpeo61anarılmMH TIPOTHBOIIOCTABJICEHHAMH B TJIATONBHOH JIEKCHKE COBPEMEHHOTO JIMTOBCKOTO A3bIKA SIBJISIIOTCS TTAPHbIe OIIIO3MLIHH TIPOCTOHU TJIATON ACHCTBUA WIM COCTOAHUA /Kay3aTUBHbIa WIM (DaKTHTHBHbIH TIMIarojJI Toro xe KopHsi.» Hampumep: correr «Gexatp» /béginti «3acrTaBııaTb GexaTb (LEAHTbB MOJIOKO)», comer «eCTh (0 XHBOTHEIX- )» /ėdinti «KODMHMTb (XHBOTHbIX- )», coser «1lmTB» /sitdinti «OTNaBaTb IMT, faire coudre», cambiar «meHsatbca» /keisti «MeHsTb». La gramática productiva responde a la oposición gramatical «perfectivo» / «imperfectivo» mediante la categoría del aspecto, que constituye un sistema gramatical cerrado. aspecto; es decir, TUII ia-TIPe3eHc E-TIPETePHT IIPOTUB THIIa G-TIPE3EHC O-TIPETEPUT. De manera análoga, en la lengua rusa moderna (cf. también otras lenguas eslavas), a esta oposición corresponden los pares aspectuales de verbos, incluidos los pares de «modos de acción, Aktionsarten». (...) Coinciden plenamente las relaciones fundamentales en la categoría de transitividad / intransitividad y de «definido» / «indefinido». [lepBUYHbIE TIPOTHBOTOCTABAEHHBIE TTapbI NPE/ICTABJIAIOT OHO M TO Xe NCHCTBME C JIBYX Pa3JIMYHBIX TOYeK 3peHus (...). En esta coincidencia de los puntos de vista respecto de una misma acción (aunque los propios puntos de vista sean diferentes) consiste la comunidad de los sistemas eslavo y báltico y la base de la unidad de su prototipo «aspecto — diátesis». (...) Se plantea la suposición de que las oposiciones bálticas de diátesis media y las oposiciones eslavas de aspectos surgieron de una misma fuente: de ciertas correlaciones constantes entre el aspecto y la diátesis, existentes en el proto-balto-- eslavo y constituyentes allí los elementos de un sistema suficientemente estable «aspecto — diátesis». (Stepanov 1978a: 335-337; cursiva del propio autor, BW). 86 | BJÖRN WIEMER En cuanto a la formación de agrupaciones de rasgos accionales y relacionados con la diátesis, Stepanov, por desgracia, no precisa si los respectivos tipos de modificación del tema afectan simultáneamente y en bloque al comportamiento accional y al relacionado con la diátesis, o si, de un tipo verbal a otro (o de un grupo léxico a otro), provocan unas veces solo una modificación accional y otras veces únicamente un cambio de la estructura de la diátesis. Sus series de ejemplos demuestran tanto una cosa como la otra. Y son las afinidades entre los rasgos accionales y los relacionados con la diátesis las que conducen a la formación de agrupacionwidersprechen sich zum Teil auch, indem nicht immer klar wird, welcher Art die Affies. Así, por ejemplo, el sufijo st mencionado ya anteriormente no aparece exclusivamente en temas de presente intransitivos, sino que Stepanov (1976: 409) ve en él también el portador de una función ingresiva («HaunuHaTeJIbHOcCTS»), lo cual en realidad debería comportar un efecto perfectivizador. Formula esta afirmación basándose en el lituano moderno‘. Sin embargo, no se plantea la cuestión de si (a) un componente ingresivo no podría representar simplemente un resultado de la interacción con el valor accional léxico por defecto (cf., por ejemplo, en ding-st-a ‘desaparece’) y (b) si la situación actual puede proyectarse sin más sobre el báltico prehistórico (o, en cualquier caso, más antiguo). Se plantea otro problema: ¿cómo puede conciliarse el supuesto efecto perfectivizador con la opinión defendida por Stepanov en otros lugares, según la cual los temas de presente se correlacionaban principalmente con la progresividad en las fases tempranas- ’? Como nueva objeción se añade que *e —con lo cual se lo pone en oposición a la ampliación del tema mediante *e (> aks. &, lit. E)— con mucha frecuencia solo provocaba una modificación accional, a saber, una «progresivización», pero se comportaba de manera neutral respecto de las propiedades diatéticas del tema (es decir, está documentado tanto para temas transitivos como intransitivos). Tanto la sufijación mediante *é como la sufijación mediante {st} son consideradas por Stang (1943: 118, 132) procedimientos relativamente tardíos. Si es así y *ė solo condujo a una modificación accional del tema, se opondría, por tanto, a la tendencia diacrónica postulada por Stepanov; esta, en su opinión, se orienta precisamente en báltico hacia el lado de la diátesis (s.0.). A las ampliaciones en *é se oponen accionalmente también verbos intransitivos con tema de presente nasal, en cuanto que el verbo con sufijo *e designa la fase situacional (iii), y el verbo con nasal la fase situacional (i) o (ii) del modelo de tres fases arriba mencionado, dejando intacta, sin embargo, la diátesis; esto desembocaría, notabene, en que *e, como marcador de la aterminatividad, se habría añadido a una raíz (tema) terminativa. Tales «pares» postulados por Stepanov ni siquiera son tan raros; véanse al respecto las siguientes contraposiciones representativas® (para más información, cf. Schmid 1963: 60 ss.): (4a) bu-n-d-a.3.prs vs. budo.3. PRT (4b) budi /bud-e-ja.3. Prs frente a bud-E-jo.3. PRT zu bus-ti (< *bud-ti) ‘despertar’. zu bud-é-ti ‘estar despierto’. i También se encuentra ya en Stang (1943: 131). ? Compárese, por ejemplo, al propio Stepanov (1989: 180, 186), o también Kazlauskas (1968: 289). Estos casos no solo demuestran una diferencia en cuanto a la aspectualidad, sino también una distinción léxica con respecto a la terminatividad: los verbos como los de las oraciones (a) presuponen por regla general un desarrollo terminativo (= fase (i)) o un acontecimiento (= fase (ii)); en cambio, los de las oraciones (b) no lo hacen, ya que se centran en la fase (iii) de Stepanov. RECONSTRUCCIÓN DE ÁMBITOS GRAMATICALES CENTRALES | 87 (5a) Svi-n-ta.3. PRS vs. Svit-o.3. PRT (5b) svit-i /švit-ė-ja.- 3. PRS vs. Svit-&-j0.- 3. PRT zu švis-ti ‘amanecer, clarear/hacerse de día’. zu švit-ė-ti ‘brillar intensamente, resplandecer’. (6a) kru-n-t-a.3. PRs vs. krut-0.3. PRT (6b) krut-a.3. Prs frente a krut-é-jo.- 3. PRT de krus-ti ‘ponerse en movimiento’. de krut-e-ti ‘moverse, sacudir, retorcerse’. Algo diferente es el ejemplo siguiente: por una parte, se supone que la transitivización de las raíces en las lenguas bálticas está vinculada a la ampliación *é de las raíces. que en lituano habrían dado un pretérito con final de raíz palatal (en la 3.ª persona en -€ como, por ejemplo, en pies-ti “dibujar, pintar”: pies-é ‘él/ella dibujó, pintó’); frente a este aparece el pretérito sin ablandamiento de la raíz (en la 3.ª persona en -0) (como, por ejemplo, en beg-ti ‘correr’, beg-o ‘él/ella corrió’)’. También en eslavo se habrían transitivizado las mismas raíces de tal manera (cf. esl. antiguo pas-a-ti ‘escribir’ = pis-e-tö ‘él/ella escribe’). En ambos casos, estas estarían con el llamado había estado asociado con el «aspecto indeterminado» («HeonpeneneHHbIH BUI) (Stepanov 1976: 409), y por tanto [eran] potenciales precursores de un ipf. aspectos (sobre esta cuestión, véase más abajo). Sin embargo, en otros lugares la transitivación se asocia con la perfectivización, entendida como el establecimiento de un límite inmanente (es decir, la terminativización) (cf., entre otros, el propio Stepanov 1977: 145 ss.). Esto es también lo que cabría esperar y lo que se confirma sistemáticamente desde el punto de vista tipológico (cf., por ejemplo, Bybee, Dahl 1989). Otro ejemplo: la oposición morfológica de los temas en i y en a en pares aspectuales eslavos posteriores, como en ruso. ocmaeumo /ocmaenamo ‘(hacer) dejar’ debe remontarse a una oposición entre causativo (tema en i) e iterativo (o durativo, tema en a). Stepanov generaliza a continuación que en el «proto-balto-eslavo» existe un grupoCorrelación de «raíz intransitiva + aspecto indeterminado + iterativo» frente a «raíz transitiva + aspecto determinado + causativo» que haya dado (Stepanov 1977: 149). Sin embargo, con ello se contradice a sí mismo; véase ya arriba sobre la ampliación de los temas ide. atemáticos. Pues la ampliación en i fue en báltico (y no solo allí; compárese el propio Stepanov 1978a: 359 s.) al mismo tiempo la base tanto para las formaciones causativas como para las iterativas (en sentido amplio, es decir, incluyendo las intensivas y frecuentativas); compárese, por ejemplo, el lituano ly-dyti ‘verter (de una forma)’ como formación causativa de /y-ti ‘verter, llover’ (véase también el ej. 3), frente a graib-y-ti ‘echar mano (apresuradamente) de algo’ como iterativo de grieb-ti ‘agarrar’. Además, también existen formaciones iterativas de tema *i a partir de verbos intransitivos; compárese, por ejemplo, svisti ‘brillar. NTR’ = Svaityti ‘batirse’ (lituano antiguo), bristi ‘vadear’ = braidyti ‘1. salir una y otra vez (p. ej., el sol detrás de las nubes), 2. amasar chapoteando al vadear’. De tales comparaciones se derivan contradicciones que se explican por el hecho de que los grupos funcionales tomados por Stepanov como punto de partida diacrónico pueden disolverse de distintas maneras y que las características implicadas pueden volver a combinarse de manera diferente en distintos períodos. Así puede suceder que el causativo y el iterativo/intensivo formaran un grupo en un período anterior, pero que ? Cf. la cita en la nota. 5. Por lo demás, Stang (1943: 82 ss.) ya sostenía esta opinión. Schmid (1966) ofrece un análisis claro de la distribución de ė/o en el pretérito lituano. Michelini, sin embargo, expresa sus reservas cuando concluye «que unidades morfológicas de distinto origen han confluido en el sufijo -ėde los pretéritos bálticos» y que «en la mayoría de los casos (...) -ėse remonta a *i@» (Michelini 1990: 845). 88 | BJÖRN WIEMER en una época posterior, sin embargo, estaban separadas entre sí y, por ello, podían entrar en oposición. La contraposición de los temas en i y en a citados arriba en eslavo es, no obstante, ya un producto evolutivo relativamente tardío. Que, en cambio, en lituano los temas en i se utilizaran tanto para los causativos como para los iterativos puede interpretarse de dos maneras: o bien ambos tipos de verbos surgieron en una etapa anterior, cuando estas funciones aún estaban «emparejadas», y representaban entonces diferentes «resoluciones» del grupo; o bien surgieron en períodos diferentes, cuando la causatividad y la iteratividad ya no formaban grupos. Aunque Stepanov dispone en parte en un orden temporal aproximado las oposiciones morfológicas que analiza detalladamente (véase el cuadro del anexo), aparentemente se entrelazaron los períodos en los que fueron productivas, de modo que se produjo una imbricación a menudo muy opaca de diferentes estratos y de las funciones asociadas a ellos. Así pues, queda abierto el problema de la sucesión cronológica de los distintos tipos de oposición morfológica y de la duración de su solapamiento en el tiempo real». Un problema relacionado con este, que Stepanov no aborda, reside en la cuestión de las nivelaciones analógicas, que enturbian una imagen pura de la sucesión consecuente de los estratos en las modificaciones de los temas. Para evitar ahora una verdadera batalla de materiales, renuncio aquí a discutir ejemplos sobre este tema. Con una lectura atenta de los trabajos de Stepanov podrían reunirse casos correspondientes, y el lituano actual muestra precisamente, en los verbos con infijo nasal en presente y en las formaciones derivadas de los *temas en i (es decir, -(d)inund -(d)y-), un panorama muy abigarrado, ya que precisamente estos afijos provocan tanto modificaciones accionales como modificaciones relacionadas con la diátesis. A continuación, serían pertinentes algunas observaciones sobre el aparato conceptual de Stepanov y el procedimiento que desarrolla sobre esa base. Aquí hay que subrayar que Stepanov no formula afirmaciones sobre el grado de gramaticalización de los respectivos procedimientos de afijación (y, en realidad, tampoco era esa su intención). Sin embargo, puede deducirse indirectamente que su productividad y la regularidad de la formación en el respectivo ámbito funcional (diátesis o aspectualidad) podrían constituir el criterio decisivo para una gradación del grado de gramaticalización, si se quisiera determinar uno. Pero más importante es el hecho de que Stepanov agrupa, de manera relativamente indiferenciada, el aspecto (sun) y las modificaciones léxicas, como las clases de acción (cmoco6bI NeicTBus), que, entre otras cosas, provocan una (y, por tanto, relevante para el aspecto) modificación del significado, bajo una categoría global de la aspectualidad (acrıeKTyanbHOCTB- ). En consecuencia, entiende su modelo trifásico como una representación esquemática de tipos de aspecto, aunque en realidad, per se, al principio solo representa un segmento del léxico sensible al aspecto (véase supra). De manera similar, Stepanov considera el genus verbi y la pasiva (resumidos conjuntamente como ‘saror’) al mismo nivel que las modificaciones de la diátesis léxica (es decir, de la estructura argumental), bajo la única categoría de ‘3ar1oroBocTp’. Esto es legítimo, siempre que, como "Sobre todo en Stepanov (1977) no queda claro cómo se relacionan su clasificación sincrónica de los tipos de transitividad y el modelo trifásico accional con la sucesión de las oposiciones morfológicas. RECONSTRUCCIÓN DE ÁMBITOS GRAMATICALES CENTRALES | 89 Stepanov declara que se trata principalmente de poner de manifiesto las relaciones conceptuales sistemáticas entre categorías gramaticales como el aspecto o la pasiva y los ámbitos funcionales (conceptuales) que las motivan. Sin embargo, una consideración conjunta se vuelve problemática cuando con ello se difumina la diferencia de estatus de las oposiciones categoriales implicadas (más bien gramaticales frente a más bien léxicas) o incluso se la declara irrelevante. Stepanov es, en el fondo, consciente de esta circunstancia, al menos en el ámbito de la diátesis. Pues, por un lado, señala que una afijación que, por ejemplo, marca explícitamente los temas transitivos (es decir, deriva de temas intransitivos o inestables desde el punto de vista de la diátesis), también hace que al tema derivante y al tema derivado (verbo) les correspondan respectivamente distintas explicaciones léxicas (cf., entre otros, Stepanov 1977: 140). Asimismo, es consciente de que una misma técnica de afijación puede tener, en un caso, una función puramente sintáctica (marcación de la pasiva) y, en otro, una función de derivación léxica (p. ej., formación de verbos decausativos); así, por ejemplo, el ya familiar caso del postfijo ruso {sja} (Stepanov 1978a: 339). Y, finalmente, muestra en el mismo pasaje que la oposición activa frente a pasiva y una oposición de distinciones léxicas de diátesis pueden acarrear consecuencias completamente diferentes, en parte incluso incompatibles, para la interpretación del estado de cosas aludido. Así, a la oración activa (7a) puede contraponerse la oración pasiva (7b), denotativamente equivalente (es decir, sinónima): (7a) Jlabopanm pacmanausaem gewecmeo ‘El auxiliar de laboratorio hace que la sustancia se funda’. (7b) Bewecmeo pacmanausaemca (nabopanmonm) “La sustancia es hecha derretir (por el asistente de laboratorio- )’. De ninguna de las dos frases se desprende necesariamente que la sustancia tratada se derrita efectivamente. Sin embargo, eso es precisamente lo que se designa (se asevera) cuando se contrapone al verbo transitivo pacmanausamo ‘hacer derretir, llevar a la fusión’ su equivalente léxico intransitivo maamo ‘derretirse.intr’; cf.: (8) Bewecmeo maem. “La sustancia se derrite’, es decir, con respecto al componente terminativo, (7b) no implica necesariamente (8). A la inversa, (8) no implica (7b) cuando se trata de la presuposición del agente: solo (7b) presupone una causa externa (precisamente este componente convierte a 7b en una perífrasis denotativa de 7a), mientras que (8) la excluye. Lo mismo se aplica en principio también al lituano, en el que esta oposición, sin embargo, todavía se expresa muy regularmente (aunque ya no de manera productiva) mediante la relación entre una raíz simple y una ampliada; cfr. Krosnis kaista ‘La estufa se calienta’ = Šeimininkas kaitina krosnį ‘El dueño de la casa enciende la estufa’. Parafraseando a Stepanov, de ello se puede extraer la conclusión de que, en una oposición diatética léxica del tipo que se presenta en el marco de la llamada ‘alternancia incoativa—causativa— 96 | BJÖRN WIEMER ¿Cuál es, pues, la tesis que también cuenta con Schmalstieg entre sus defensores? Si ha existido un sistema activo:inactivo, se supone que precedió a un sistema ergativo”. Además, la distinción entre raíces de las clases activas frente a las inactivas se considera la base tanto para el surgimiento de una oposición de género según ‘género común’ frente a ‘género neutro’ como para la dicotomía de aoristo/presente frente a. ¿Voces perfectas?® consideradas. Si se supone que el fundamento de estas distinciones morfológicas ya extremadamente antiguas (de alrededor del 2000 a. C.) fue el postulado sistema activo:inactivo, tan solo por esto ya se puede reconocer cuán atrás en el tiempo debió de haber existido este último. Además, se supone que la clase activa constituyó la base del ergativo y este, a su vez, la del nominativo, así como, complementariamente, la clase inactiva constituyó la base del ‘casus indefinitus’ (= absolutivo) y este, por su parte, la del acusativo (véase infra). Según esta hipótesis, resultaría de ello lo siguiente (cf. Schmidt 1980: 103; 1983: 9 y ss.); véase, sin embargo, Dixon (1994: 185 y ss., n. 2) para una crítica de esta secuencia. Abfolge der Alignment-Systeme: Aktiv:Inaktiv > Erg:Abs (‘indefinitus’) > Nom:Akk Concentraremos ahora nuestra atención en la discusión sobre la sintaxis ergativa o sobre los supuestos restos de un sistema ergativo heredado de lenguas predecesoras ide. lenguas predecesoras. Quisiera subrayar al respecto que con ‘forma ergativa’ 0.4. no puede entenderse simplemente una caracterización frecuente del agente mediante un caso oblicuo o un SP”.‌`]} Jiova? No. Need exact preserve weird. Last source has quote mismatch and : translate literal. Una identificación de este tipo también ha conducido ocasionalmente a malentendidos en la literatura eslavística, cuando algunos autores hablan de «sintaxis ergativa (construcción, etc.)». La confusión surge porque en este caso no se tiene en cuenta que una expresión morfosintácticamente marcada del argumento de rango más alto no fundamenta per se un esquema ergativo. Por una parte, este argumento debe estar enfrentado en la oración a un argumento complementario (que correspondería al absolutivo), y, por otra, a diferencia de la pasiva, la marcación oblicua del argumento de rango más alto debe poder calificarse como el patrón morfosintácticamente no marcado. Volveré sobre esto enseguida. Para el báltico, especialmente para el lituano, se ha hablado de sintaxis ergativa en relación con oraciones del tipo (9) Čia Zmoni-y gyven-t-a | gyvena-m-a aquí hombre.Gen. PL vivir.pTC. NEUT ‘Aquí (probablemente) han vivido personas / (probablemente) viven personas’. (10) Sen-y myle-t-a myle-t-a alte.GEn.prL Wald.nom. PL amar.PTC. NEUT “Los bosques fueron amados por los antiguos- ”, se había dicho. En tales frases llama la atención que (a) el participio predicativo no tiene ninguna N Véase al respecto la muy crítica reseña de Krasuchin (1990) sobre Stepanov (1989, especialmente pp. 73 y 78), y más recientemente también Comrie (2001: 24-27). = Sobre estos y su vinculación con el medio, véase en particular Stepanov (1989: 24 ss.); véase la sección 1. * Así lo entiende, por ejemplo, Rosen (1979: 165). RECONSTRUCCIÓN DE ÁMBITOS GRAMATICALES NUCLEARES | 97 NP concuerda, aunque puede aparecer una NP nominativa (véase el ejemplo 10), y que (b) el argumento de mayor rango (en su caso, el único) del verbo que deriva el participio se expresa en genitivo. Sobre el origen de esta construcción existen al menos dos hipótesis, una de las cuales se basa en el supuesto de una sintaxis ergativa prehistórica. El principal defensor de esta hipótesis es Schmalstieg (1982; 1988; 1993; 1994), y por ello la denominaré brevemente ‘hipótesis ergativa’ o ‘hipótesis de Schmalstieg’. del participio y de la 3.ª persona. Sg. del ide. Medioaoristos (p. ej., en védico y Schmalstieg erkennt die etymologische Verwandtschaft zwischen dem *fo-Suffix des tgriego)”. Además de esta presuposición, parte de la base de que en el ide. temprano no había concordancia entre los constituyentes de la oración, que no existía una oposición de transitividad y que, en consecuencia, los temas eran indiferentes (o difusos) respecto a la diátesis. Por ello, oraciones del tipo de (10) también deben considerarse, en analogía diacrónica con otras oraciones nominales (Schmalstieg 1982: 132s.); véase, por ejemplo (11) Mes-a sveik-a valgy-ti Carne. NoM. sG. F saludable. NEUT €SSEN. INF ‘Comer carne es saludable’. Sin embargo, esto correspondería a un alineamiento neutral, ya que no se puede reconocer ningún patrón claro de selección de caso o de marcación de la concordancia ni con respecto al rasgo [+ activo] ni en la distinción [+ transitivo] (cf. al respecto Plank 1995: 1185). Finalmente existían ambas cosas —según la consideración de Schmalstieg, al principio tampoco existía aún ninguna de las dos. Ahora bien, al surgir la distinción de transitividad, que también se manifestaba en forma de marcaciones de caso, en los patrones oracionales intransitivos el ‘caso indefinido’ original habría sido transformado primero en absolutivo y luego en nominativo, mientras que con predicados transitivos se habría utilizado un caso especial para el argumento de rango más elevado. De este modo se habría originado inicialmente un patrón ergativo. El antiguo caso ergativo se habría transformado entonces en el genitivo actual?» (Schmalstieg 1982: 121). Ahora bien, el desarrollo de un patrón ergativo a partir de un alineamiento neutro debido a tipos de oración transitivos está ciertamente documentado desde el punto de vista tipológico (Plank 1995: 1194). Sin embargo, respecto del antiguo ergativo indoeuropeo cabe suponer más bien que este fue reinterpretado como nominativo mediante su expansión a los argumentos de predicados intransitivos; esta ® Otros partidarios de esta tesis serían Marvan (1973) y Palmaitis (1977). * Esta suposición se apoya en los estudios de Hirt sobre la sintaxis ide. sintaxis; cf. Schmalstieg (1988: 36 y ss.). 27 Schmalstieg (1982: 121) supone aquí oraciones reconstruidas como *pater bhr-tö vir-os = «padre llevado del hombre /por el hombre», con pater como caso indefinido original, bhrtö como sustantivo verbal y viros como un caso que debe entenderse en sentido ergativo (posteriormente genitivo). Lamentablemente, no indica de dónde procede esta reconstrucción ni hasta qué punto está respaldada por datos histórico-comparativos. Igualmente poco fundamentada es su afirmación de que el genitivo en oraciones como lit. Kambarys. NOM. SG pribego vandens.- GEn.sG «La habitación se llenó de agua», Zemé.Nom.sG primirko lietaus.GEN.sG «La tierra se empapó de lluvia» se remonten a un ergativo (Schmalstieg 1984). Hoy se utiliza aquí el genitivo para indicar una determinada cantidad de una sustancia con verbos de dos valencias, pero intransitivos (véanse los ejemplos que se acaban de citar). Un «añadido ergativo» de este tipo a las oraciones intransitivas solo sería lógicamente concebible para la época en que todavía no existía una oposición de transitividad medianamente clara (véanse también al respecto las hipótesis de Stepanov en la sección 1). 98 | BJÖRN WIEMER El desarrollo encuentra paralelos, entre otras, en las lenguas caucásicas (cf. Schmidt 1980: 103 y ss.). Por lo tanto, se plantea la cuestión de si en las oraciones del tipo (9-10), que constituyen el objetivo de la explicación de Schmalstieg, se trata realmente de una alineación ergativa. Más sobre esto de inmediato. No obstante, la hipótesis de Schmalstieg presupone aún más. Así pues, en la yuxtaposición que originalmente habría que suponer de los miembros de la oración, tuvo que haber existido un modelo en el que el nominativo (o, para Schmalstieg, el absolutivo) hubiera estado junto a un participio ¢- no concordante (o sustantivo verbal) de raíces intransitivas; esto correspondería en el lituano a una estructura como (12) *tev-as gule-t-a”® padre. NOM yacer.PTC. NEUT = «Vater gelegen’ = ‘El padre yacía». Además, esta hipótesis presupone, debido a la existencia del indoeuropeo temprano. también presupone la supuesta falta de distinción entre sujeto y objeto que formas como pasnig-t-a ‘nevado’, palyt-a ‘llovido’, es decir, de verbos avalentes (pasnigti ‘nevar’, palyti ‘llover’), haber pertenecido a los participios originales (Schmalstieg 1982: 119), pero no que estos se hubieran formado posteriormente mediante la expansión léxica de un patrón de marcación morfológica. En este contexto, el patrón oracional sin concordancia de (10) también tendría que situarse diacrónicamente antes de un patrón con concordancia (correspondiente a la pasiva) (10°) En los bosques, Sen y Miskai se encuentran. M amar.PTC.NOM.- PL. M «De los antiguos se amaban los bosques» debió de haber existido (Schmalstieg 1982: 119f.). Sin embargo, Schmalstieg no emprende un intento de reconstrucción creíble que respaldaría este supuesto (tampoco lo hacen, por lo demás, Matthews 1955 o Ambrazas, quienes coinciden con Schmalstieg en este punto; sobre Ambrazas, véase más abajo). Aparte de eso, para su hipótesis sería una cuestión decisiva en qué relación cronológica (prehistórica) se encuentran el cambio de caso postulado por él y la aparición del *formante fo (cf. Ambrazas 1994: 9). Schmalstieg tampoco responde a eso. Sobre el *to-formans podemos decir con bastante seguridad que en báltico (y eslavo) se perfiló relativamente tarde en cuanto a la diátesis, posiblemente incluso solo con el inicio de la escritura (en báltico, por tanto, solo en los últimos 300-400 años), es decir, se produjo una determinación clara hacia uno de los argumentos del verbo derivante?. La ® Esto ilustra raíces intransitivas con un argumento inactivo. Pero, dado que la sintaxis ergativa no distingue entre predicados activos e inactivos, hipotéticamente también habrían debido existir oraciones como *Tevas.NOM.SG. M eita. NEUT = “padre ido’ (cf. la discusión en Ambrazas 1994: 8). ® El proceso de perfilamiento consiste en la disolución de un prototipo subdeterminado (= difuso); este puede estar representado por un «gram» (en el sentido de Bybee, Dahl 1989). Antes de la resolución (contorneado), desde el punto de vista lógico existe entre las variantes del prototipo una relación de «y/o», que solo puede decidirse (o también dejarse abierta) bajo la influencia del contexto. Un caso típico de un caso morfológico difuso (es decir, que solo puede contornearse mediante el contexto) RECONSTRUCCIÓN DE ÁMBITOS NUCLEARES GRAMATICALES | 99 ide. Como es sabido, las lenguas son, en cambio, de origen mucho más antiguo. Sobre el papel de los casos morfológicos en un cambio de un sistema ergativo a uno acusativo puede decirse, desde el punto de vista tipológico, lo siguiente: tal cambio consiste en la ampliación de la aplicación del caso ergativo inicial (¡utilizado únicamente para marcar el argumento de rango más alto de los predicados transitivos!) a los argumentos de los predicados intransitivos. Mediante tal expansión, el ergativo deja de ser un ergativo y se convierte en aquello que comúnmente se denomina «nominativo». Por tanto, tiene lugar sobre todo una inversión de las relaciones de marcación en el alineamiento». Y precisamente eso no ocurre en el caso anterior (9-10): el genitivo sigue siendo un caso oblicuo, el patrón oracional en (9-10) sigue siendo «no básico» sobre el trasfondo de una sintaxis por lo demás acusativa. Obsérvese además que la reconstrucción de Schmalstieg, prima facie, se refiere únicamente a construcciones sin concordancia con participios en t. Si se quiere explicar por qué también aparecen participios en m en patrones oracionales incongruentes del tipo (10-11), no queda más remedio que suponer que, siguiendo el modelo de *to, tuvo lugar una analogía de gran alcance», y habría que relacionar esta analogía con otros procesos relevantes de la cronología diacrónica de los sistemas de alineamiento y de los fenómenos gramaticales implicados. Del mismo modo, el uso incongruente de los participios en t, actualmente neutrales en cuanto al género, de verbos intransitivos (como en el ejemplo 9) tendría que explicarse por analogía. Pues la tesis de Schmalstieg se basa precisamente en que primero se habría formado un caso ergativo únicamente en patrones oracionales transitivos. Pero, de nuevo: incluso si, mediante analogía, este caso se hubiera utilizado también para marcar el único argumento de predicados intransitivos, tal analogía habría conducido a un patrón de marcación que precisamente no se clasificaría como alineamiento ergativo, sino como alineamiento acusativo». Cf. (9-10): allí el único argumento del verbo intransitivo gyventi está representado en lituano por el morfema del pronombre kas «quién y/o qué». Para el concepto de contorneado, cf. Lehmann (1996; 1999: 234), Wiemer (2001: 47ss.). Sobre la orientación diatética de este y de formantes deverbales comparables, véase Wiemer (2004: 288-293), con las referencias bibliográficas pertinentes. Véase. Plank (1995: 1186f., 1991), quien ve en un cambio del alineamiento, entre otras cosas, «consequences of revaluations of non-basic constructions as basic and vice versa», así como también Dixon (1994: 182-206, passim). Solo como curiosidad, cabe señalar lo siguiente: Schmalstieg (1982: 122), en contra de su propia hipótesis —que permite que el ergativo se convierta en genitivo—, sostiene también la postura de otros defensores de la tesis de un pasado ergativo del Ide. según la cual no sería el genitivo, sino el nominativo, el sucesor del ergativo (esto correspondería a la secuencia evolutiva justamente expuesta, documentada tipológicamente). Schmalstieg considera innecesaria esta suposición («completely unnecessary») (aunque en Schmalstieg 1993: 41 finalmente vuelve a tomarla en consideración). Sin embargo, su explicación termina en un sistema acusativo —sin la «etapa intermedia» del sistema ergativo. Ante una manera de argumentar semejante, no se puede evitar la impresión de que se trata de intentos ad hoc incoherentes. X ws Lo mismo afectaría a los participios eslavos en n, siempre que sus patrones oracionales incongruentes puedan relacionarse igualmente con estructuras como las de (10-11). Por eso Stepanov (1978b: 348) señaló que la distribución morfonológica complementaria de los sufijos n y t habla, en última instancia, en contra de una hipótesis como la de Schmalstieg. Esto distingue precisamente el caso lituano del indoiranio, que a menudo se cita con fines comparativos (cf. Christen 1998: 58). Véanse también, sobre los patrones fundamentales de marcación, Comrie (1975: 114 ss.). En consecuencia, el patrón de casos resultante de los ejemplos (9-10) se aproximaría a un sistema antiergativo, como el que se encuentra, por ejemplo, en el finés moderno. 100 | BJÖRN WIEMER ‘leben’ (de personas) en el mismo caso que el argumento de rango más alto del verbo transitivo mylėti ‘amar’ (senų); sintácticamente, esto corresponde a un patrón acusativo, en el cual, sin embargo, la relación de marcación morfológica estaría «invertida». Sin embargo, ni esto ni una ide. Etapa previa con yuxtaposición del tipo *tev-as.- NOM.SG. M dirb-t-a /gule-t-a. NEUT puede reconstruirse de algún modo de manera verosímil (Ambrazas 1990: 213). Finalmente, la hipótesis de Schmalstieg implica que la pasiva actual y la impersonal de sujeto en lituano (con los participios ta/ma de género neutro) se habrían desarrollado a partir de un sistema ergativo. Este sería, sin embargo, hasta ahora el único caso en la tipología en el que un pasivo habría surgido de un sistema ergativo. De hecho, por lo demás, entre los casos reales (no reconstruidos) solo se conocen aquellos en los que un pasivo ha sido refuncionalizado como marcador ergativo (véanse Estival/Myhill 1988, así como el n.º 1142 del «Universals Archive» de Constanza). Un punto de vista solo parcialmente contrario a las suposiciones de Schmalstieg ya había sido sostenido por Stepanov (1978a: 355 ss.; 1978b: 348 s.), al analizar el surgimiento de los tipos de oración (9-10) no bajo el supuesto de una marcación ergativa de caso, sino vinculándolo implícitamente con una alineación activo:inactivo, que también según su opinión constituía las etapas preliminares del báltico y del eslavo (habla de «proto-balto- «eslavo») del indoeuropeo antiguo deberían haber asumido. Por consiguiente, la marcación oblicua del argumento en (9) debería considerarse original, porque un referente animado aparecía en un papel «atípico» para él, a saber, inactivo; En consecuencia, también habría sido marcado morfológica y sintácticamente (en forma de falta de concordancia). Por otro lado, Stepanov ve en las oraciones del tipo (9) una conexión con el ide. desaparecido en el báltico y el eslavo. Perfecto. Esto se considera generalmente una categoría de estado (y, entre otras razones, por ello se relaciona con el medio o formó con este un clúster forma:función). Tras la desaparición del perfecto en las lenguas bálticas y eslavas, en estas habría surgido, por así decirlo, una posición vacía en el sistema que, según Stepanov, habría sido compensada mediante formas infinitas del verbo y la marcación oblicua de los argumentos’*. La formación de un pasivo analítico habría sido, por tanto, diacrónicamente secundaria respecto de la semántica «perfectiva» (mejor quizá: estática) del tipos de oración (9). Frente a esta tesis cabe objetar que, al igual que la de Schmalstieg, plantea preguntas sobre la verificabilidad de la sucesión cronológica: en qué temporal La función como perfecto, la función en pasiva y la función en (inferencial) Evidentialis® ? Además, Stepanov no plantea la cuestión de si el tipo de oración (9) correspondía realmente a un estativo o más bien a un ‘experiential’ (que el evi- ¥ Asimismo, establece de manera general una relación directa con oraciones intransitivas con predicado nominal y marcación oblicua de los argumentos en el ruso y el lituano actuales; sobre todo con el experimentador en dativo (cf. ruso Mne xonodno, lit. Man šalta “Tengo frío’) o con un poseedor externo en dativo junto con el AKK del argumento de rango más bajo, como en ruso (dial.) Mne. DAT Hoey. AKK 6026n0 literalmente ‘Me duele la pierna. Akk dolorosamente’ o lit. Man.par skauda galvą. AKK literalmente. “Me duele la cabeza’. Sin embargo, Stepanov pasa por alto que muchos de estos patrones oracionales aparentemente solo se formaron relativamente tarde, concretamente en época histórica (véase al respecto, en general, en Galkina-Fedoruk 1958). ® Precisamente para esta función, las oraciones del tipo (9-10) están bien documentadas en el lituano moderno. RECONSTRUCCIÓN DE ÁMBITOS GRAMATICALES CENTRALES | 101 se aproximaría más a la función evidencial). Además, sus supuestos (al igual que los de Schmalstieg) se basan en hipótesis sobre un cambio del alineamiento, mientras que él se basa en una aufgrund der typologischen Gegen-Evidenz die Beweislast überlassen (s.0.). Schließlich reconstrucción puramente inmanente al sistema, en la cual se excluyen por completo las posibles influencias de los contactos lingüísticos. Así, precisamente en las exposiciones de Schmalstieg se llega a interpretaciones ad hoc completamente innecesarias, que tampoco están respaldadas por hechos que serían relevantes para la reconstrucción. Así, por ejemplo, cuando formula ad libitum oraciones del tipo (13) Ant Sakel-iy ant Zal-iyjy vainik-us kabin-t-a auf Ast.GEN. PL auf grün.GEn.- pL Kranz.akk.- pL. M aufhängen- .PTc. NEUT ‘Sobre las ramas verdes hay coronas colgadas’ interpretado, en las que el argumento de rango más bajo está marcado como objeto acusativo. Schmalstieg (1982: 121s., 129) especula aquí que el verbo kabinti ‘colgar’ solo más tarde (en el curso de la oposición de transitividad) habría sido reinterpretado claramente como transitivo y que, por ello, también el participio ¢ formado por él, kabinta (hoy neutro en cuanto al género), habría sido entendido como transitivo (en otras palabras: orientado hacia el argumento de rango más alto). Tal «explicación» ignora el hecho de que, en el desarrollo diacrónico de los participios con formante -, se impuso la orientación hacia el argumento de rango más bajo (véase n. 29). Si en casos particulares presentan, con verbos base transitivos, una orientación hacia el argumento de rango más alto y, por lo demás, también pueden formarse a partir de verbos intransitivos e incluso avalentes (y, por tanto, emplearse «activamente»), esto podría considerarse en mayor medida como el resultado de una amplia expansión de este sufijo deverbal también a temas distintos de los transitivos, y en menor medida como el resultado de un nuevo análisis sintáctico (así en el impersonal polaco con el participio no/to). Queda aún por determinar si, en el caso de los participios lituanos en -fa (al igual que en -ma) de verbos transitivos con régimen de objeto, puede suponerse una influencia polaca». Aparte de eso, sin embargo, es mucho más plausible suponer que la expansión del formante t deverbal se produjo no de las raíces verbales transitivas a las intransitivas, sino más bien de las intransitivas a las transitivas —es decir, precisamente en la dirección opuesta a la que correspondería a la hipótesis de Schmalstieg. Esta última suposición se ve respaldada por algunos argumentos que Ambrazas (1990: 200-214; 1994; 2004) ha presentado contra la hipótesis de Schmalstieg. En este punto, él también parte del supuesto de que el ide. temprano la estructura oracional estuvo determinada principalmente por la yuxtaposición de miembros nominales de la oración, con una diferenciación de las clases de palabras apenas desarrollada. Sin embargo, el genitivo en oraciones como (9-10) no se remontaría a un caso ergativo; con toda probabilidad, este nunca existió. Más bien, el genitivo en las oraciones del tipo (9-10) debe considerarse una continuación de un genetivus subiecti muy antiguo, tal como aparece también sistemáticamente en otras lenguas ide. en los sustantivos verbales * Para la evolución diacrónica del llamado pasivo «impersonal» en el área lingüística báltico-eslava, véase Wiemer (en prensa 2). 102 | BJÖRN WIEMER (nomina actionis) ¿puede ser observado?’. Según esta reconstrucción, los participios fa actuales, neutros en cuanto al género, se remontan a sustantivos verbales con tema en *o, en los que originalmente figuraban argumentos en nominativo que no concordaban con el participio en -ta (< *to). Una estructura semejante se habría conservado hasta hoy en el patrón oracional del tipo (14) rug-iai seja-m-a | sé-t-a Centeno.noM. PL ‘Der Roggen wird / ist gesät’ sembrar.PTC. NEUT reflejado. En los nomina verbales con sufijo en t o en m, el «portador» de la propiedad respectiva podía indicarse en genitivo (como genetivus subiecti), tanto en raíces transitivas (valstiecio.GEN- .SG.M sėjama /seta originalmente ‘lo sembrado del campesino’, es decir, sembrado por el campesino’) como en intransitivas (valstiecio.GEN- .SG.M gulima /guleta originalmente ‘lo yacente /lo yacido del campesino’, es decir, ‘el campesino yace /yacía’)®. Esta reconstrucción ofrece la ventaja de que (a) es considerablemente más transparente y (b), sobre todo, no establece ninguna diferencia ni entre participios en £f y en m ni entre raíces transitivas e intransitivas. De este modo, a diferencia de la hipótesis de Schmalstieg, este enfoque no se ve obligado a recurrir a explicaciones que exijan supuestos hipotéticos adicionales sobre igualaciones analógicas generalizadas. Con la mayor transparencia se relaciona el hecho de que a la estructura oracional de (910) se le puede atribuir una continuidad diacrónica extraordinariamente larga, en la que, a lo sumo, habría cambiado el estatus sintáctico de la NP genitiva (y quizá incluso esto solo en los últimos siglos). En última instancia, el enfoque de Ambrazas permite también integrar la tesis del origen posesivo del argumento de rango más alto marcado por el genitivo (véase n. 37). Debido al carácter sumamente especulativo de la hipótesis ergativa®, a las decisiones de Schmalstieg tomadas por lo general ad hoc (cf. sobre todo Schmalstieg 1988: 30 ss.), que por regla general no pueden fundamentarse sólidamente en hechos, así como a las incongruencias expuestas anteriormente, y debido al hecho de que el enfoque de Schmalstieg tendría que conducir a hacer surgir un pasivo a partir de un sistema ergativo (lo que contradiría exactamente el cuadro inequívoco de los casos atestiguados tipológicamente), habría que dar inequívocamente preferencia al enfoque explicativo de Ambrazas. 7” Esta posición solo fue formulada en esta forma tan clara en Ambrazas (2004). Anteriormente, tampoco él parecía mostrarse contrario a la tesis de Holvoet, según la cual el genitivo en estos tipos de oración se remontaría a un caso posesivo, al principio únicamente adnominal, que posteriormente habría sido reinterpretado como un adjunto. También Stepanov suponía que el genitivo en (9) debía interpretarse inicialmente como posesivo. Sin embargo, lo consideraba un desarrollo ulterior del «sustituto del perfecto» del báltico antiguo y del eslavo antiguo (cf. 1978b: 347 s.). ® En este contexto, resulta notable que en los dialectos lituanos el genitivo aparezca incluso con mayor frecuencia en participios en taund made raíces intransitivas que en participios de ese tipo de raíces transitivas (Ambrazas 1994: 9). Sobre otras objeciones contra la tesis del «pasado ergativo» del ide., cf. con más referencias bibliográficas.̉՞‬‎】【。- ૅંત translations_type_error Comrie (2001: 24 y ss.) y Matasović (2000: 330 y ss.). RECONSTRUCCIÓN DE ÁMBITOS GRAMATICALES CENTRALES | 103 3. UN CASO ANÁLOGO EN LAS LENGUAS ESLAVAS: ‘ESSE’ Y ‘HABERE’ EN CONSTRUCCIONES POSESIVAS Además de Schmalstieg, hasta tiempos muy recientes también otros investigadores basan sus reconstrucciones en fundamentos difícilmente sostenibles. A veces incluso se presentan rasgos de una morfosintaxis supuestamente arcaica, procedente aún del protoide. como sustitutos de innovaciones que, en determinadas circunstancias, solo se han impuesto en algunas lenguas ide. mediante el contacto lingüístico (entre otras, con lenguas no ide.). Un caso muy claro lo constituye, por ejemplo, Bauer (2000: 10, 151), quien cita la construcción posesiva rusa del tipo u + GEN (y mens knuea ‘tengo un libro’, etc.) como ejemplo de rasgos que serían «heredados de la protolengua». Surge la pregunta de si aquí no se ha puesto, en cierto modo, la cronología patas arriba. Dado que esta construcción posesiva puede relacionarse además estrechamente con la cuestión del alineamiento (véase la sección 2), vale la pena abordar algo más detenidamente el problema metodológico que se plantea. Ocupémonos, pues, de la tesis según la cual la construcción posesiva u + GEN (+ EssE, con el Possessee en nominativo) constituye en ruso un sustrato finoúgrico. Esta tesis fue discutida y, en realidad, también aceptada por Veenker (1967: 117-119); Panzer (1982: 330 y ss.) y Vasilev (1973), en cambio, la pusieron en duda. Sin embargo, el escepticismo de Panzer se basa de facto únicamente en el supuesto (algo dogmático) de que las lenguas eslavas son en realidad «BE-languages» y no «HAvE-languages» (siguiendo a Isacenko 1974), y de que por ello sería más probable que el ruso se limitara a continuar un estado heredado del eslavo común; si las demás lenguas eslavas emplean una construcción HABERE para la expresión posesiva (aks. imeti y sus correspondientes), ello se debería a una influencia de apoyo del griego (o, de manera mediada, del aks.), del latín o de lenguas posteriores de Europa occidental. Si Panzer tiene razón probablemente en lo relativo a la influencia de apoyo, esto presupondría, en cambio, que el verbo HABERE sería, después de todo, patrimonio común eslavo procedente del eslavo común. También el material de los diccionarios etimológicos habla relativamente con claridad a favor de tal supuesto (cf. Vasmer 1953: 479 y Walde 1930: 124). Por tanto, el escepticismo de Panzer respecto a la influencia finoúgrica no está especialmente bien fundamentado, y no queda ni refutado ni confirmado. Más bien habría que considerar que ambos tipos de construcciones posesivas ya habían existido paralelamente entre sí en época prehistórica, y que el papel de un sustrato finoúgrico habría consistido probablemente en favorecer una repartición de estas construcciones en competencia en beneficio de la adessiva (con ESSE). Precisamente esta suposición cuenta con el respaldo del estudio de Safarewiczowa (1964, esp. pp. 17, 55 s.). Por tanto, la importante observación de Veenker, según la cual la construcción adessiva con esse se habría impuesto únicamente en ruso, es decir, en la periferia nororiental del territorio eslavo, como construcción posesiva predominante (con todas sus extensiones funcionales) frente a la construcción con HABERE, debe sopesarse frente a la demostración de Vasilev de que la construcción adessiva ya está documentada en fases tempranas de diversas lenguas eslavas, entre ellas también lenguas eslavas meridionales, y ello, además de en la función posesiva en sentido estricto, también en la función partitiva (con los inalienables), en la función de la posesión y en la de la pertenencia de parentesco. Vasilev 104 | BJÖRN WIEMER (1973: 363) señala además, con razón, que, basándose en el conocimiento del movimiento migratorio de los antepasados directos de los eslavos orientales, habría que suponer que un contacto directo entre estos y las tribus finoúgricas no se produjo hasta el siglo V. siglo d. C. puede haber comenzado. Dado que la construcción ‘u + GEN + EssE’ aparece ya en los textos eslavos orientales más antiguos conservados (cf. Safarewiczowa 1964), pueden suponerse, pues, casi 500 años como «período de virulencia» para su consolidación. Esto debería, cabría pensar, bastar para una calcación bajo condiciones de sustrato finoúgrico, para las cuales desde entonces han existido abundantes condiciones previas en ruso (cf. al respecto, entre otros, Veenker 1967: 17-21). Este sería otro motivo para [la teoría] de Panzer y Vasilevs Moderar el escepticismo. Pues la desintegración incipiente del eslavo antiguo (ca. 500 d. C.) coincide, más o menos, con el comienzo del movimiento de asentamiento eslavo hacia el noreste. Poco significativas son entonces las observaciones de que, en el período documentado históricamente, ‘u + GEN + ESSE’ aparecía prácticamente en toda la Slavia. El propio Vasilev señala (junto con Safarewiczowa 1964 sobre el eslavo oriental común y el ruso antiguo) la fluctuación en la frecuencia de uso de esta construcción y de la construcción HABERE. Que solo en ruso se haya mantenido de forma duradera en la norma se debe atribuir, por tanto, muy plausiblemente a la influencia continuada del sustrato de hablantes finoúgricos. El uso reforzado de esta construcción en funciones posesivas (y semánticamente cercanas) también en épocas más recientes se explica fácilmente por el contacto con idiomas que ya la empleaban exclusivamente o predominantemente de este modo. Esto lo demuestra, entre otras cosas, la aparición claramente más frecuente de u + GEN en función posesiva en la ‘polszczyzna kresowa’ septentrional (frente al polaco estándar), así como en la lengua coloquial lituana y en aquellos dialectos lituanos que habían estado en estrecho contacto con variedades eslavas orientales. En general, estas consideraciones se ven respaldadas por una comparación con el báltico. También en este puede contarse un verbo HABERE entre el léxico heredado: lit. tureti debe entenderse como una formación de ablaut panbáltica a partir de la raíz *fuer (cf. el parentesco etimológico con tverti ‘(a)barcar’; Fraenkel 1965: 1142 y ss. ; Pokorny 1959: 1101). En letón, como es sabido, ya no existe ningún verbo HABERE; el verbo cognado de lit. furėti, turet, ha adquirido el significado de ‘sostener’ y se emplea principalmente con este significado concreto. Por tanto, puede suponerse que también en las lenguas bálticas un verbo HABERE participó en la formación de tipos oracionales fundamentales y determinó así el alineamiento (tal como ocurre hasta hoy en lituano). Además, cabe suponer que el letón ha mantenido contactos lingüísticos mucho más amplios con las lenguas fino-bálticas y que, en muchos aspectos, ha sido conformado mucho más intensamente que el lituano por un sustrato correspondiente. Por tanto, el desplazamiento del verbo HABERE en letón podría considerarse análogo a un proceso idéntico en ruso —y esto resulta más que Sentido. Por el momento solo se puede decir que aún habría que examinar detenidamente esta cuestión en sus detalles. Sin embargo, el análisis precedente de la problemática del EssE-HABERE, por así decirlo «a vista de pájaro», muestra lo siguiente: si se quiere hablar de «sintaxis arcaica», primero habría que aclarar cómo pudo haber sido la relación de competencia de las construcciones en cuestión con otras construcciones morfosintácticas (procedimientos de marcación, etc.) y cómo se configuró su relación cronológica mutua. RECONSTRUCCIÓN DE ÁMBITOS GRAMATICALES CENTRALES | 105 En este contexto podría resultar perfectamente que un patrón de codificación que desde la perspectiva actual parece arcaico no existiera de manera ininterrumpida e indiscutida desde los tiempos de una protolengua (por establecerla de un modo u otro), sino que pudiera verse temporalmente relegado para ser reactivado más tarde como procedimiento primario. Como desencadenante de tal revitalización entra en consideración sobre todo el contacto lingüístico (en particular, la influencia del sustrato), de modo que no debería uno limitarse a intentos de explicación inmanentes al sistema. 4. UNOS CUANTOS POSTULADOS FINALES En el análisis anterior de ejemplos de procedimientos centrales de codificación morfosintáctica y de sus presuntos cambios diacrónicos, en última instancia difícilmente se puede demostrar algo, sino, a lo sumo, hacerlo plausible.」]}Winvalidjson? Wait final JSON has a weird Japanese quote? Need valid JSON and exact. The string includes no issue. Need output. The prior generated has malformed? Let's produce clean. Sin embargo, la plausibilidad de los enfoques explicativos aumentará en la medida en que puedan aducirse argumentos procedentes de ámbitos que vayan más allá de una reconstrucción intrassistémica. La argumentación intrassistémica puede considerarse una condición necesaria de la explicación, pero no es una condición suficiente, sobre todo cuando existen enfoques alternativos. No se pretendía demostrar otra cosa en esta contribución. El examen minucioso de los argumentos en los que se basan los enfoques teóricos de Stepanov y Schmalstieg debía mostrar, como representativo de muchos otros casos, hasta qué punto parece necesario contrastar la reconstrucción histórico-- comparativa con hechos tipológicos y con conocimientos de lingüística de contacto, y qué puede quedar de esta reconstrucción cuando no se procura tal contraste. Por tanto, al no pretenderse formular aquí juicios competentes sobre la prehistoria del báltico (ni tampoco del eslavo) históricamente documentado, sí pueden formularse con respecto a ella una serie de conclusiones y postulados: 1. Las suposiciones especulativas sobre cambios radicales en el alineamiento distan mucho de ser convincentes; conducen a incoherencias internas y, en su mayor parte, incluso contradicen los datos de la comparación tipológica. En cualquier caso, ponen a los partidarios de la teoría de una sintaxis ergativa en una situación que exige explicaciones. Al arrojar luz sobre los argumentos que subyacen a los enfoques teóricos de Stepanov y Schmalstieg, se pretendía mostrar, a modo de representación de muchos otros casos, cuán necesario parece el cotejo de la reconstrucción histórico-- comparativa con hechos tipológicos y conocimientos de lingüística de contacto, y qué puede quedar de dicha reconstrucción cuando no se intenta tal cotejo. 2. Sobre todo en el caso de problemas primariamente sintácticos, la consideración de factores areolingüísticos (contacto lingüístico, formación de sustrato) hace avanzar la explicación, la vuelve mucho más plausible y sencilla. Además, permite valorar las evoluciones postuladas bajo las condiciones de un tiempo real y de una comunicación real, así como bajo el supuesto de que ya existe una variación de medios funcionalmente equivalentes. Finalmente, permite estimar mejor qué es arcaico y qué, en cambio, es innovador. En este sentido, habría que distinguir exactamente entre la forma (la «sustancia» etimológica) y las funciones: aparentemente son precisamente estas últimas las que pueden verse modificadas por el contacto lingüístico. En particular, mediante el contacto lingüístico pueden activarse (de nuevo) funciones latentes o que ya habían ocupado anteriormente un primer plano. 112 | BJÖRN WIEMER Bisang, W., Himmelmann, N. P, Wiemer, B., eds., What makes Grammaticalization? Una mirada desde sus márgenes y sus componentes. Berlín-Nueva York: Mouton de Gruyter, 271-331. —en prensa 1: O razgranicenii grammaticeskich i leksiceskich protivopostavlenij v glagol’'nom slovoobrazovanii, ili: cemu mogut naucit’sja aspektologi na primere sja-glagolov? Aparece en: Lehmann, V., ed., Semantika i struktura slavjanskogo vida IV. Múnich: Sagner. —en prensa 2: Sobre los antecedentes diacrónicos y areales de las construcciones llamadas ‘impersonales’ en polaco, eslavo oriental y báltico. Aparece en: Manninen, S., Hiietam, K., Kaiser, E., Vihman, V., eds., Passives and Impersonals in European Languages. Ámsterdam, Filadelfia: Benjamins. Björn Wiemer Recibido 2004 11 19 Universität Konstanz Departamento de Lingüística Universitätsstrasse 10, 78457 Konstanz [email protected]