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Le denominazioni del sangue in area baltica

Maria Teresa Ademollo Gagliano

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Acta Linguistica Lithuanica LVI (2007), 1-21. B... pr Las denominaciones de la sangre. AL ERE [dti | wl i, ale b | pei JD «en el área báltica Cul ito sane ii MARIA TERESA ADEMOLLO GAGLIANO Università di Firenze En este artículo analizo la divergencia entre las lenguas bálticas respecto a la denominación de la sangre. Mientras que la forma letona asins procede de la antigua denominación IE, el tipo representado por el lituano kratjas y el prusiano antiguo crauyo puede remontarse a la época de las lenguas individuales, pero también puede haber sido heredado, aunque en cualquier caso es más reciente que asins. Dado que esta última posibilidad parece más plausible, podemos plantear la hipótesis de que, en alguna etapa prehistórica, ambas denominaciones de la sangre debieron de estar presentes simultáneamente, aunque con funciones diferentes, en toda el área IE, o al menos en parte de ella. En el área báltica este par se conservó sin alteraciones durante la época común. Posteriormente experimentó, dentro de cada lengua báltica individual, un proceso de simplificación cuyos resultados letones fueron diferentes de los lituanos y los del prusiano antiguo. Si esta reconstrucción es correcta, se deduce que las tres áreas bálticas muestran un comportamiento innovador con respecto a la situación heredada. GG i I El problema de la divergencia entre las denominaciones de la sangre en el área báltica (lit. kratjas, a.pr. crauyo, pero let. asins) no ha sido abordado hasta ahora de manera profunda por los estudiosos. Trautmann y Endzelin, en sus trabajos generales sobre el prusiano, se limitan a citar este par dentro B . Acababa de concluir este trabajo cuando falleció Ruggero Stefanini, que © deja un gran vacío tanto entre los amigos y colegas florentinos como en todo el mundo de la | investigación lingüística. Todos lo recordaremos por su excepcional erudición, por la lucidez Ti de sus intuiciones, por la claridad en la enseñanza y también por su disponibilidad hacia cualquiera que le pidiera ayuda y consejo, como hice yo | misma tantas veces. El azar quiso que en este trabajo discutiera yo una hipótesis suya, propuesta muchos años atrás, a propósito del tipo kraifijas, y que le pidiera aclaraciones sobre la situación hitita. Por esta razón, pero sobre todo por el pesar de haber perdido a un | estudioso de altísimo nivel y gran generosidad, quisiera dedicarle estas páginas mías. 1 MARIA TERESA ADEMOLLO GAGLIANO del grupo de las divergencias léxicas entre el lituano y el prusiano, por una parte, y el letón, por otra, en el que tanto el lituano y el prusiano como el letón conser- ‘van un término indoeuropeo (Trautmann 1910: X; Endzelin 1943: 14; cfr., más tarde, Fraenkel 1962: 290 s.v. kraùjas: “das ebenfalls uralte asins”).! Un juicio completamente distinto sobre kraujas lo da, en cambio, Euler, quien, en un trabajo específico, sostiene que esta forma no es más antigua que la época báltica -(1998b: 33 s.).? Finalmente, en una breve reseña de los arcaísmos indoeuropeos en letón (Ademollo Gagliano 1995 [1998]: 347-357, en particular 348 ss., 355), 10 había clasificado kraujas como una forma antigua, que, sin embargo, solo en época muy reciente, en lituano y en prusiano como en otras áreas, habría “adquirido el valor de ‘sangre’- ”. La valoración de esta divergencia, por tanto, ha sido de todo menos unívoca, esencialmente a causa de un examen escasamente | profundizado de la situación, que requiere ser considerada más atenta- (ARETE i o AA SSIS RI RESSE Sia ARSA WEI. SS AAA ne ST frana writer pole TT ie] Eig eye rd magia pe CT WaT dang dime ge si . Para poder establecer cuál es la solución más probable será necesario determinar a qué antigüedad puede razonablemente remontarse el tipo kraūjas, y | por tanto, ante todo, si en letón este tipo está simplemente ausente, o ha desaparecido efectivamente. De la solución de este problema se deriva, | obviamente, la posibilidad o imposibilidad de considerar la presencia de asins en letón como la manifestación de un comportamiento conservador. —Dado que, como veremos, ambas palabras en cuestión tienen _ una etimología indoeuropea, el problema trasciende el área báltica; una vez | aclarada, hasta donde sea posible, la situación indoeuropea, se tendrá una base mucho más sóli|da para intentar resolver también nuestra cuestión específica. Comencemos, pues, examinando las correspondencias de los dos términos en las distintas lenguas. | i = El tipo asins (Muhlenbach-Endzelin 1923-25: 143 ss.; Karulis 1992, I: 78; Pokorny 1959: 343) está atestiguado, además de en báltico, esencialmente en las áreas orientales (indio, tocario, hitita, quizá armenio, griego, con una probable huella en latín), exclusivamente en palabras con el significado de ‘sangre’: SSC. asrk, asnah; toc. A ysar, B yasar; hit. eshar, eshanas; arm. ariwn (según - - 2) PA TMT LÍNEAS = Ou radi adis WS agli jas Ka, ' Véanse también Toporov (1984: 163); Smoczynski (1981 [1982]: 224); Sabaliauskas (1990: 12), etc. kb Al otasignt Romain gigenah = SI Dora * Véase también Euler (1998a: nota 12 de p. 93), donde incluso se habla de un neologismo. A a ss n Las denominaciones de la sangre, ¿la explicación tradicional, que sin embargo hoy es muy discutida? ; gr. tap, clap; probablemente lat. *aser (assaratum [Paul. ex Fest. p. 15 L s.v. assyr] = ‘bebida mezclada de vino y sangre’), aunque también podría ser una palabra de origen no latino. Se trata evidentemente de una forma no transparente, por tanto aislada, y, dada la flexión heteróclita, de un tipo morfológico muy antiguo. Además, el valor de ‘sangre’ es constante y exclusivo, por tanto —al menos por lo que se puede deducir de la documentación— originario. Por tanto, no hay dudas de que el tipo asins, con esta forma y con este valor semántico, se remonte a la época indoeuropea y, por tanto, en cierta época haya estado presente ini tn a resin ez. Raat dll arid won, 6 any is . Veamos ahora las comparaciones del tipo kraiijas, que está atestiguado con el valor de ‘sangre’, aparte del área báltica, en áreas en las que asins no aparece, o aparece como máximo como vestigio (Fraenkel 1962: 290; Toporov 1984: 159-165; Mažiulis 1993: 262-266; Pokorny 1959: 621 y ss.). En efecto, kraùjas está documentado en las áreas occidentales (latina, céltica, báltica, eslava), porque se compara, con alguna divergencia en el nivel del vocalismo radical y de la . formación, con el a. esl. krbvb, pol. kry, a. ruso krovs (cfr. el lit. krūvinas = «sanguinolento»); con el lat. cruor = ‘sangre derramada, que mana de una herida’; con la.isl. cri = ‘sangre derramada’, cimr. crau, corn. crow. Si luego extendemos nuestra consideración a términos distintos de las denominaciones de la sangre, la raíz está atestiguada en el ved. akravihasta-= ‘que no tiene las manos ensangrentadas’, kravis-= ‘carne cruda’, en el sscr. krūra-= ‘herido, sanguinolento, crudo, cruel, duro’; en el av. yrū-= ‘carne cruda, sanguinolenta’, yrunya-= ‘hecho de sangre’, yrūra-= ‘ensangrentado, horrible’; en gr. xpéag= ‘carne’; en a. isl. hrdr (*hréuaz) = ‘crudo, fresco, jugoso’, a.a.t. (h)ro = ‘crudo’; en lat. Tcrūdus, etc. En letón, como se ha dicho, krailjas no aparece, pero es seguraLa Olsen (1999: 490 s.) propone una solución completamente distinta, según la cual ariwn podría derivar de la raíz del tipo kraūjas, y en particular de una protoforma *kreuhnt-, de la que también procede el genitivo gr. xpéatoc, que, sin embargo, no aparece en la documentación antes del 338 a.C. (Frisk 1970: 11; Chantraine 1970: 580). Otra posibilidad, propuesta también por Olsen, es que ariwn pueda representar una contaminación entre esta forma y un derivado de *es-r. Puesto que la situación es tan incierta, en lo que sigue del trabajo no tomaremos en consideración el testimonio —Ernout-- Meillet (1959: 52); Walde-Hofmann (1965, I: 72), que no está de acuerdo con esta hipótesis. © estrechamente relacionada con esta palabra está la forma kreve = ‘sangre coagulada, costra sobre una herida, costra que se forma durante la cicatrización’ (Miihlenbach-Endzelin | 1925-27: 274 y ss.; Karulis 1992, I: 424 y ss. s.v. krevele). Además, según algunos estudiosos (entre ellos, por ejemplo, además de Pokorny, Toporov), de la misma | raíz derivarían, tanto en el área báltica como en otros 3 MARIA TERESA ADEMOLLO GAGLIANO lugares, también palabras pertene- | cientes a ámbitos semánticos bastante diferentes, que tendrían como punto de partida el valor de ‘coagulado, secado, endurecido, duro, etc.’, como por | ejemplo el lituano kruša = ‘granizo- ’, el letón kruvesis = ‘barro helado’ (Fraenkel 1962: 290 s.v. kratijas y 302 y ss. s.v. krusti; Miihlenbach-Endzelin 1925-27: 291, quienes, sin embargo, no parecen favorables a esta conexión- ); el gr. xKpùog = . ‘hielo’, con sus derivados; el lat. crusta = ‘costra, corteza’ (para todas estas formas véase, con una reseña extremadamente amplia y en parte discutible, fd MORO COST CI Le ee _ La primera observación que debe hacerse a la luz de los testimonios de esta raíz es que la situación es muy diferente de la del caso anterior. En efecto, kraiijas se remonta a una raíz vital, que da lugar a una amplia familia de palabras, con diversos vocalismos radicales y varios tipos de formación, y con valores semánticos diferentes. Por el momento, pues, los elementos que nos ofrece la documentación y que ya hemos considerado hacen pensar que el tipo kratijas debe considerarse más reciente que el tipo asins. Li Ela | En este punto, sin embargo, queda todavía por establecer hasta qué punto es efectivamente reciente el tipo kraūjas con el valor de ‘sangre’, es decir, si es o no anterior a la época de las lenguas individuales, porque es precisamente la solución de este problema la que repercute en la valoración que debemos dar de la divergencia entre el letón y las demás áreas bálticas: is oo 0, ob = angie toni J — Para adquirir algún elemento dato nuevo ci que a ayude a aclarar meglio la | la situación es necesario examinar en detalle las denominaciones de la sangre ° También podría estar emparentado con estas formas el osco krustatar (véase por último Untermann 2000: 404 s., con las diversas posibilidades), cuyo valor semántico, sin embargo, es muy dudoso. Por lo que respecta al griego, Frisk (1970: 28 s.) acepta la | conexión de kpvog con el letón kruvesis, con el lat. crusta y también con xpéag, cruor, mientras que Chantraine (1970: 588 s.) está de acuerdo sobre la conexión con crusta, pero no sobre | la conexión con cruor. Para el latín, Ernout-Meillet (1959. 153) está de acuerdo con la comparación entre crusta y el letón kreve, pero se muestra incierto sobre la comparación con cruor, mientras que Walde-Hofmann sg., sg) está plenamente de acuerdo con la comparación entre crusta y cruor, área por área.“ A este examen debe precederle una observación: las denominaciones de la sangre en una lengua pueden ser más de (1965, I: 294 una. En 295 este caso ė existen dos posibilidades. La primera es que, e además de e 3 por tanto, también con kreve. 4 Le denominazioni del sangue una denominación básica, correspondiente a nuestra sangre, aparezcan otras evidentemente secundarias, por ejemplo motivadas desde un punto de vista estilístico. Se encuentran en una posición secundaria, por ejemplo, las denominaciones derivadas del nombre del color rojo que aparecen en el área india (rudhira-, lohita-, etc.: Mayrhofer 1976: 81, 67 ss.), en el área celta (irl. ant. flann = ‘rojo’, de uso poético con el valor de ‘sangre’: DIL 1950: 162), en el área germánica (isl. ant. rodra, que vale en particular ‘sangre roja’); o bien, también en el área germánica, los nombres derivados de raíces que significan ‘gotear, fluir’, como el ags. dréor, a.s. dror, a.isl. dreyri = ‘sangre que _ fluye’ (Holthausen 1934: 77; De Vries 1962: 83), que debe compararse con el a.a.t. tror = ‘líquido que gotea’, con el gót. driusan = ‘caer’, etc. Estas denominaciones secundarias, que en algunas lenguas pueden no existir y que, en cualquier caso, podríamos no ser capaces de conocer, no nos interesan aquí. ipy sacrificale’: De Vries 1962: 450; Cleasby-Vigfusson—Craigie 1986: 502 s.v. La segunda posibilidad es que las denominaciones básicas no sean una, sino dos, cada una con una valencia particular, lo que naturalmente no excluye a | priori que en la misma área existan también otras, secundarias como en el primer caso. Una situación de doble denominación, por ejemplo, es la del latín, donde encontramos la pareja sanguis/cruor, en la que el primero es el término no marcado, que puede tener también una valencia positiva, y el segundo es el término marcado, que tiene una valencia decididamente negativa (cfr. más adelante Mencacci 1986: 25-85, en particular 59-65, 81-85), y que en las lenguas romances está destinado a desaparecer. Esta situación de doble denominación responde bien a la ambivalencia de la sangre —en cualquier caso, no necesariamente expresada con dos términos—, que en la mentalidad del hombre primitivo puede ser vista tanto como un elemento positivo, como fuerza vital, cuanto como un elemento negativo, repugnante, temible, del que hay que mantenerse alejado, porque puede causar ruina y muerte.” De una situación de dos se puede pasar a una situación con una sola denominación, si la diferencia entre los valores semánticos tiende a oscurecerse, hasta que una de las dos se vuelve superflua. a _ “Buck (1949: 4.15). “Véase Lévy-Bruhl (1973: 251-318 y 219-371). Otro caso de doble denominación es el del sumerio, para el cual véase Pettinato (1981: 37-46). = 5 Mania Teresa ADEMOLLO | Per quanto riguarda il nostro caso specifico, come vedremo, la maggioGaGLIANO —ranza delle ipotesi proponibili induce a ricostruire l’esistenza, a un nivel | que puede variar entre la época indoeuropea común y la época de las lenguas individuales, de un par de denominaciones, en el que verosímilmente la no marcada de- | bía ser el tipo asins, y la marcada debía ser el tipo kraùjas, dada su etimología, y dada la consiguiente valencia negativa que tiene esta palabra cuando no es el único nombre de la sangre como sucede, en cambio, en lituano, | n prusiano y en las lenguas eslavas. nn 0 n el AL | Comencemos considerando el área india, en la que, a partir del Rig-Veda, la denominación de la sangre es asrk (Mayrhofer 1956: 66), por tanto es del tipo asins. El tipo kraùjas no aparece aquí, pero formas, vistas anteriormente, como ‘ensangrentadas’, etc., podrían hacernos reconstruir su presencia para una época anterior al inicio de la documentación.® Por tanto, las posibilidades son dos: | o en el área india estuvo presentkrira- = ‘ferito, sanguinoso, crudo, ecc.’, akravihasta- = ‘che non ha le mani e, además del tipo asins, también el tipo kraūjas, o en el área india estuvieron presentes únicamente las condiciones para su formación, que pero Ton si @ mai realizzata, (is ove i >. 00 ETRE unto ii . Pasando al área irania, vemos que aparentemente aquí no están atestiguados ni el tipo asins ni el tipo kraiijas, puesto que el término testimoniado en el Avesta, vohuni, que tiene paralelos en los otros nombres iranios de la sangre (m.pers. yon, n.pers. yun), no está relacionado con ninguna de las formas que conocemos. Sin embargo, Schwarz (1982: 193-196) formula, con argumentos convincentes, la hipótesis de que el tipo asr-, que parece estar completamente ausente, estuvo en realidad presente también en esta área. Aquí, su resultado fonéticamente regular habría sido *ahro *ahra-(av. *angra-, etc.), que habría coincidido con *ahra-= ‘malo, malintencionado’ (av. angra-). Para evitar esta coincidencia, el nombre de la sangre habría sido sustituido por un derivado de *uahu-, que indicaba el bien (ie. *uesu-), mediante un procedimiento frecuente en otros casos. La presencia de vohuni sería, por tanto, un testimonio indirecto de la antigua existencia, también en iranio, de una palabra idéntica al nombre indio de la sangre. Por otra parte, tampoco para esta área se puede excluir, para una época anterior al inicio de la documentación, la existencia del tipo kratijas, dada la presencia en avéstico, como ya hemos visto * Véase Grassmann (1964: 359), quien, basándose en akravihastaricostruye precisamente un *kravicol con el valor de ‘sangre’. e e il Rel 6 | Las denominaciones de la sangre, como muestran formas como yrinya-= ‘hecho de sangre’, yrūra-= ‘ensangrentado, horrible’, etc. Por tanto, la documentación irania, al igual que la india, ofrece, con respecto al tipo kraùjas, dos posibilidades diferentes. = =] | En cuanto al área tocaria, aquí la única denominación de la que tenemos conocimiento es ysar, por tanto del tipo asins. Lo mismo vale para el área hitita, que tiene eshar, dado que la forma mani-, que en el pasado los estudiosos atribuían a esta área, tiene un valor diferente. ® También en armenio tenemos una sola denominación, tenevano traducibile con ‘sangue chiaro, arterioso’, in realtà con ogni probaariwn, cuya etimología, como se ha visto arriba, es problemática. © —En el área eslava el único tipo atestiguado es el a.esl. krbvb, pol. kry, a.ruso. krovb, mientras que en báltico, como sabemos, están atestiguados tanto asins como kraiijas, y la relación entre estos dos términos es precisamente la que estamos tratando de establecer, o mit: 2K i DOR INTIS to mR oR OI poh S FLARED Se nny ._ Una situación muy interesante es la del griego (Tagliaferro 1981: 173-221, en particular 186-192). Aquí la denominación básica es aiua, de etimología desconocida (Chantraine 1968, 34), por tanto difícilmente más antigua que la época griega. Junto a esta denominación, ya desde la época homérica tenemos otras, en parte derivadas de raíces indoeuropeas, pero, en cualquier caso, de formación reciente y evidentemente de nivel literario. Se trata de Bpòtog (Chantraine 1968, 198), dicho de la sangre humana coagulada sobre las heridas; de \60poc, dicho de la sangre del guerrero, mezclada con polvo y sudor, que suele aparecer en la fórmula homérica aipati kai A00pw y originalmente significaba ‘suciedad’ (Chantraine 1975, 651 s.v. Adua); !° de pévoc, que propiamente significa ‘matanza, carnicería’ (Chantraine 1970, 426 s.v. 0£ivw). | si SI A ARA E 4 | Mi kra ° Véanse, a favor de la primera interpretación, Friedrich (1952: 135) y Puhvel (1984: 305 ss. s.v. eshar), mientras que Guterbock-Hoffner (1983: 163 y Tischler 1990: 119) están a favor de la segunda. A favor de esta última, al pedirme una opinión, también se había expresado por vía epistolar Ruggero Stefanini. —enni renka man EE Cw, Lev mE Ree Rg loreto, LIE pet 3 lines K ana | 10Cfr., para una situación análoga, el inglés gore (OED 1989: 690; ODEE: 406; Holthausen 1934. 134; MED 1963: 252 sg.), que en las fases antigua y media del inglés, y también hoy dialectalmente, tiene el valor de ‘suciedad, estiércol’, y, en otro caso, de ‘sangre coagulada después de una hemorragia’, valor que es frecuente en poesía (véase también la expresión arcaica blood and gore, bloody gore). Se trata evidentemente, también en este caso, del valor de origen di un di letteraria. © = m= al La ! ! En el Corpus Hippocraticum encontramos prácticamente solo alpa, dado que Bpétoc no está atestiguado, y AU9poc y pévoc no aparecen más que una sola vez, en contextos particu7 MARIA TERESA ADEMOLLO GAGLIANO EE R fer SI _ En esta área, sin embargo, encontramos también un rastro de la situación más antigua, puesto que está atestiguada, como se ha visto arriba, la forma éap, siap, comparable con asins, que es presentada como chipriota por un escolio a Ilíada 19.87 y por Hesiquio, está presente como preciosismo en algunos poetas alejandrinos a partir de Calímaco y, si se acepta la lección del escolio, también estaría presente en el verso de Homero en el compuesto giapomr- ®tig=‘bebedora de sangre’, epíteto de la Erinia. "* En cambio, cabe señalar que, a diferencia de lo que ocurre en otras lenguas (sánscrito, iranio), en griego no están atestiguados derivados de la raíz de kraūjas que signifiquen ‘sangriento, ensangrentado’. * a ff.. x.. —En albanés, la denominación de la sangre es gjak (Orel 1998, 129), que se compara con el lit. sakai = ‘resina’, con el a.sl.eccl. sok» = ‘zumo, caldo’, con el gr. onėg= ‘resina’, con el toc. A saku, B sekwe = ‘pus’ (Pokorny 1044; van „Aindekens 1976: 411), por lo que se trata de una forma que ha asumido en época tardía este valor semántico. Una situación de recencia se encuentra también en germánico, donde la denominación de la sangre es el tipo gót. blob, a.a.t. i . . ’ e bluot (Feist 1939: 101; Kluge 1995: 121), presente solo en esta área y de- | rivado de la raíz de ‘brotar’, ‘manar’, por tanto una forma aislada, que ciertamente habrá sustituido a un tipo más antiguo. El área germánica, pues, al igual que la albanesa, ha perdido sin dejar ningún rastro el tipo asins y no conserva ningún rastro del ipokraffjas. ~~ e AB ii aina | Per quanto riguarda l’area latina, qui, a parte *aser, che, come si è detto, l'a JA TOO i 7 CTS g | 1 WWD Jl “Hi ations e tag re WRT BE R 6 GRIN nt Filia RAR BUSA We FES Hy a È de observar que, según Mariani (2001: 365), en la Orestíada existiría entre aiua y pévog | la misma relación semántica que se identifica en latín entre sanguis y cruor . (cfr. más adelante- ), mientras que, según Mencacci (1986, 69 ss.), sería A06poc la forma. | paralela a cruor. —ATA TM = ži sibi | =. ANS ery Ahr ie RE Gi emma ne | | ! ?La lectura impresa en las principales ediciones de la Ilíada (Allen y Monro, 1902; West, 1998-2000) es nepogoitic ('Epivòc), tanto en 9.571 como en 19.87. Lo Hainsworth, sin em- . bargo, en su comentario a 19.87 (1993: 138), sugiere la posibilidad de que la versión originaria de la fórmula pueda ser precisamente siapon@®Ttic Epivig. Para la recuperación, en la poesía alejandrina, de elementos del texto homérico, véase el último | di si da Rengakos (1993: vio iena Line Mr EPY Martai PREGATI n ’ it ma i | "II Fraenkel, rifacendosi al Leumann (1950: 49 sg.) e al Lommel (1931: 194 sg.), i, atribuye al adjetivo xpuòbeic el valor de ‘blutig’, especificando que no se trataría de la misma forma que significa ‘eiskalt’ y deriva de xpvoc (cfr. supra). En realidad, en toda la documentación no se encuentran testimonios que induzcan a una interpreta- “ción de este tipo, ni para xpuderc ni para xpvepéc, que algunos estudiosos comparan directamente con el sánscr. krira-. ia) 8 Le denominazioni del sangue ‘no está del todo claro, existen dos denominaciones diferentes, ambas con pleno derecho (Mencacci 1986: 25-85). En efecto, por una parte se tiene, como ya se ha dicho, sanguis, que indica aquello que circula por el cuerpo humano en condiciones de normalidad, y al mismo tiempo la fuerza vital, por lo que puede ser el término no marcado o bien tener una valencia fuertemente positiva, y por otra un término marcado, cruor, que indica la sangre que brota de una herida, la sangre de la muerte en oposición a la de la vida. Sanguis es una palabra de etimología no clara, probablemente muy reciente, que debería haber sustituido al tipo asins (Ernout-- Meillet 1979: 593; Walde-Hofmann 1965, II: 474 ss.). !4 | Cruor, como hemos visto arriba, se compara con el tipo lit. kraùjas (ErnoutMeillet 1979: 152; Walde-Hofmann 1965, I: 294 ss.), y está destinado a desaparecer en las lenguas romances. El latín presenta, pues, como término general, no marcado, una palabra reciente, mientras que el término marcado, al menos desde el punto de vista radical, es heredado. En este caso nos encontramos ante una | oposición estructurada, que hasta ahora no hemos constatado en ninguna de las ‘áreas consideradas. GG" wb rausia ata —Finalmente tenemos el área celta, que también parece mostrar una coe- | xistencia entre dos términos: encontramos, en efecto, en irlandés antiguo la pareja fuil/ cri, en galés la pareja gwaed/crau (este último ahora en desuso). El irl. ant. cri (Vendryes 1987: 248-249) significa, al parecer, ‘sangre derramada’, por lo que parecería corresponder no solo etimológicamente, sino también funcional- “mente al lat. cruor, mientras que fuil significa ‘sangre (en general)’, y debería haber ‘| sustituido al tipo asins. La historia de fuil, sin embargo, no es lineal desde el punto de vista | del significado, dado que esta palabra deriva de la raíz indoeuropea a la “que se remontan, por ejemplo, el cimr. gweli = ‘herida’, el irl. ant. valr = ‘cadáver en el campo de batalla’, el lit. vėlės, lit. veli = ‘espíritus de los muertos- ’, el toc. A. wàl = ‘morir’, y, con sufijos diferentes, el gr. oò\n = ‘herida’, el lat. vulnus, etc. (Pokorny 1959: 1144 ss.). Por lo que parece, el valor originario de ‘sangre generalización. 8 | che esce da una ferita, versato in battaglia’ deve aver subito un processo di RR „ep i UT “Para sanguis se ha planteado una hipótesis, por lo demás poco convincente, de derivación. de la raíz *es-r-, en su forma débil, a través de un sufijo en labiovelar sonora. Muy recientemente volvemos a encontrar esta propuesta en Balles (1999: 3-17). > Con el paso del tiempo, en cualquier caso, las dos denominaciones fuil y cri han acabado por | | coincidir, al menos parcialmente, dado que ambas pueden presentar 11 el valor de | MARIA TERESA ADEMOLLO GAGLIANO al área báltica. Desde el punto de vista de la probabilidad, en cambio, son las hipótesis independ- (1) e (2), secondo le quali il tipo kraiijas sarebbe il risultato di innovazioni ientes y paralelas de las áreas indoeuropeas en las que está atestiguado las que tienen en común una menor verosimilitud respecto de las demás, puesto que las | divergencias formales entre las distintas atestiguaciones del tipo en cuestión objeti- | vamente no son tales como para crear un obstáculo concreto para la reconstrucción de una única forma originaria. Por tanto, parece más verosímil la reconstrucción de una situación en la que el tipo kraūjas preceda a la época de las distintas lenguas indoeuropeas y, por tanto, también a la época báltica, como en las hipótesis (3) y (4) que hemos propuesto anteriormente. Llegados a este punto, sin embargo, hay que decir que, si quisiéramos dar preferencia a una de estas dos posibilidades, francamente no tendríamos elementos decisivos para elegir. © AE iai WOH, En conclusión, en este caso nos encontramos ante una situación particularmente compleja dentro del grupo de las isoglosas lituano-prusianas a las que corresponden en letón elementos heredados, y por este motivo no sería correcto hablar sin más de innovación o de conservación por parte de las distintas áreas. En efecto, es un hecho innegable que el tipo indoeuropeo asins se haya conservado solo en letón, pero el recorrido entre la época indoeu- “pea y la letona en este caso no se puede representar con certeza mediante una línea continua y directa, porque la presencia de esta palabra podría valorarse como un síntoma de la actitud a veces conservadora del letón (véanse gùovs frente al tipo lit. kdrvé, sviédri frente al tipo lit. prakaitas, vepris frente al tipo lit. meitélis, etc.) solo si kraūjas fuera una innovación más reciente que la época en que esta lengua se diferenció definitivamente del lituano. En otros términos, es cierto que asins es efectivamente la denominación de la sangre más antigua de todo el mundo indoeuropeo, pero lo que nos interesa aquí es el punto de vista báltico, y el de las distintas áreas bálticas, y desde este punto de vista es probable que el tipo kraijas pueda ser igualmente antiguo, y que la supervivencia de asins en el área letona pueda deberse no a una conservación con respecto a la situación originaria indoeuropea, sino, como se ha visto, a un proceso más complejo, | que consistiría ante todo en una simplificación de esta situación, | y, por tanto, en esencia en una innovación. | ad Mirri aa Lina e lt 16 K JB MS B Mia = Le denominazioni del sangue — BIBLIOGRAFIA E ABBREVIAZIONI ApeMoLLo GagLIANO, M. T. 1995 [1998]: Eredità lessicali indeuropee in lettone. In: A. BAMMESBERGER, Hg., Baltistik: Aufgaben und Methoden. Tagung vom 10. bis 11. November 1995. Katholische Universitàt Eichstdtt. Heidelberg: Winter, 347-357. i o Adonio GAGLIANO, M. 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