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Termino „žemė́vardis“ klausimu

Dalia Sviderskienė

Abstract

    Straipsnyje aptariamas tarpukario mokslininko Kazimiero Alminauskio vartosenoje funkcionavusio savakilmio žodžio žemvardis terminologizavimosi procesas ir rezultatas, sąvoka, termino vieta savos terminijos sistemoje, santykis su kitais lietuvių toponomastikoje vartojamais terminais. Atskleidus konceptualiąją šio kalbos ženklo teikiamą informaciją, numatytos platesnės jo panaudos galimybės. Straipsnį praplečia enciklopediniai duomenys, vietovardžių užrašymo iš gyvosios kalbos (kalbėjimo) istorijos fragmentai, juos papildo praėjusio amžiaus tautinio toponimijos registro Lietuvos vietovardžių žodyno informacija, tarpukario kaimo kultūrinę semantiką reprezentuojantys savos toponimijos pavyzdžiai iš Žemės vardų anketų.

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DALIA SVIDERSKIENĖ Instituto de la Lengua Lituana ORCID id: orcid.org/0000-0003-3060-4713 Campo de investigación: onomástica (estudios sobre la formación, el origen y la motivación de los nombres propios). DOI: doi.org/10.35321/all83-14 SOBRE EL TÉRMINO ŽEMĖVARDIS Sobre el término žemėvardis RESUMEN El artículo examina el proceso y el resultado de la terminologización de la palabra autóctona žemėvardis, que funcionaba en el uso lingüístico del científico del período de entreguerras Kazimieras Alminauskis, así como su concepto, el lugar del término en el sistema terminológico propio y su relación con otros términos empleados en la toponomástica lituana. Tras revelar la información conceptual proporcionada por este signo lingüístico, se contemplan posibilidades más amplias para su uso. El artículo se amplía con datos enciclopédicos y fragmentos de la historia de la recogida de topónimos de la lengua viva (del habla), complementados por la información del registro nacional de toponimia del siglo pasado, el Lietuvos vietovardžių žodyno, y por ejemplos de toponimia propia que representan la semántica cultural de la aldea de entreguerras, procedentes de los cuestionarios de Žemės vardų. PALABRAS CLAVE: topónimo, término autóctono, análisis del texto de uso, análisis contextual, nominación terminológica, motivación, sistema terminológico, comunicación interdisciplinaria. RESUMEN El artículo analiza el proceso y el resultado de la terminologización de la palabra autóctona žemėvardis («nombre de terreno»), que funcionaba en el lenguaje del científico de entreguerras Kazimieras Alminauskis, su concepto, el lugar del término en el sistema de términos propios y su relación con otros términos utilizados en la toponomástica lituana. Tras revelar la información conceptual proporcionada por este signo lingüístico, se ofrecen posibilidades más amplias para el uso del término. El artículo se amplía con datos enciclopédicos y fragmentos de la historia de la recopilación de nombres de lugares de la lengua viva (del habla); estos se complementan además 310 Acta Linguistica Lithuanica LXXXIII Termino žemėvardis klausimu con información del registro nacional de toponimia del siglo pasado, el Dictionary of Lithuanian Toponyms, y con ejemplos de toponimia propia que representan la semántica cultural de la aldea de entreguerras, procedentes de los cuestionarios de Land Names. PALABRAS CLAVE: topónimo, término autóctono, análisis del texto de uso, análisis contextual, nominación terminológica, motivación, sistema de términos, comunicación interdisciplinaria. Introducción. La terminología de los nombres propios puede considerarse una parte de la terminología lingüística general, con características propias. Lamentablemente, en los diccionarios de carácter más general de esta rama científica (Šmilauer 1963; Подольская 1978, 1988; GTSGN 2002) no se encuentran unidades de la terminología nacional que reflejen mejor los conceptos de la comunidad lingüística, sus modelos de denominación, el sistema y el ámbito que representa. Con el desarrollo de la ciencia surge la necesidad de seleccionar términos, lo cual se convierte en una de las tareas principales del investigador. Los principios y criterios de selección de términos definidos por los científicos determinan las etapas posteriores de la actividad terminológica: la aplicación de los métodos de investigación elegidos, la recopilación de la información necesaria para el uso posterior de los términos y para los diccionarios, basándose tanto en los requisitos planteados al término como en los principios metodológicos elaborados para el trabajo terminológico, en el criterio de delimitación del término y en los principios de sincronía, sistematicidad y normalización, que se realizan prácticamente mediante el modelado de un sistema lógico-conceptual1. La terminología, como «léxico especial de una lengua, exige una normalización especial, basada no en su corrección literaria, sino en su autenticidad y corrección naturales, determinadas no por la tradición de uso ni por la formación de palabras vigentes en una lengua concreta, sino por las circunstancias dictadas por este subsistema lingüístico»2. Según la terminóloga lituana Albina Auksoriūtė, «es muy importante que la lengua lituana se utilice tanto en la vida pública del Estado como en el mundo científico» (Auksoriūtė 2020). Kazimieras Gaivenis (1987: 84) también ha mencionado las conexiones de la lengua científica con la lengua popular viva, sin convertirla en un medio puramente artificial de comunicación entre especialistas. En los últimos tiempos, el enfoque cognitivo del análisis de la motivación morfológica resulta cada vez más pertinente 1 Para ello, véanse los trabajos de los terminólogos lituanos que declararon posturas tradicionales (Gaivenis 1987: 83–91; Gaivenis, Keinys 1990: 210) y de los científicos rusos contemporáneos que trabajan en el marco del paradigma antropocéntrico (Костерина, Кондратюкова 2014: 133–137; Васильева 2014, 2015). 2 «El léxico especial está sujeto a una normalización particular, cuya base no es la corrección literaria, sino la corrección productiva, dictada no por las normas de uso de las palabras o de formación de palabras de la lengua dada, sino por las condiciones del subsistema correspondiente» (Суперанская 2003: 28). Straipsniai / Articles 311 DALIA SVIDERSKIENĖ estudios, y por tanto tampoco los términos escapan a él. Como afirma la lingüista rusa Jelena S. Kubriakova, «la información transmitida por la palabra se empaqueta en un signo motivado que normalmente transmite su significado por partes y que combina de la manera más adecuada las necesidades cognitivas y comunicativas» (Кубрякова 2004: 393)³. «Durante cada acto de habla, el contenido mental actualizado en la conciencia es de carácter subjetivo, mientras que el contenido actualizado con una palabra concreta constituye el significado verdadero, real, de la palabra en la situación del acto de habla. El significado real es aquello que una persona piensa, lo que tiene en mente cuando comprende (oye o utiliza ella misma) una palabra determinada. Una gran parte de este significado es común a todos los hablantes debido a experiencias vitales semejantes y a la repetición de situaciones comunicativas típicas» (Gudavičius 2011: 111). El significado se entiende como la unidad de contenido y forma. Para comprender el contenido representado por un signo lingüístico, es necesario captar el rasgo pragmático que impulsó la aparición del signo lingüístico. Según Nikolajus F. Alefirenko, «la forma interna del signo lingüístico se considera un componente epidigmático sincrónico de su estructura semántica, que desempeña la función de base idioétnica de la nominación indirecta, es decir, refleja el rasgo denotativo por el cual se denominó uno de los posibles fragmentos de la realidad» (Алефиренко 2009)⁴. En la lingüística se reconoce que «la función del término no consiste solo en expresar con precisión un concepto científico, sino también en desempeñar la función de instrumento cognoscitivo, esclareciendo lo nuevo en el ámbito de una determinada rama científica a la que sirve» (cf. Блинова 1981: 28)⁵. Por tanto, considerando que un término autóctono podría consolidarse en la ciencia en desarrollo de los nombres propios y poner de relieve sus rasgos cognitivos nacionales, se eligió como fuente principal de análisis la Instrukcija žemės vardynui surašyti, elaborada por Kazimieras Alminauskis en el período de entreguerras (en adelante, la Instrukcija; LŽVI). En el capítulo Apie žemės vardyną, jo reikšmę ir surašymą se afirma: «Entre el folclore y el arte popular, en la creación del pueblo, ocupa un lugar honorable el registro de nombres de la tierra» (Alminauskis 1934: 3). Ante la globalización, que parece repetir la situación de entreguerras⁶, descrita por la oposición de las palabras «(des)aparecer o (sobre)vivir», no permite ³ «La información transmitida por él se empaqueta en un signo motivado que, por regla general, transmite su significado de manera articulada, y que armoniza óptimamente sus tareas cognitivas y comunicativas» (Кубрякова 2004: 393). ⁴ «La forma interna del signo lingüístico se considera un componente epidigmático sincrónico de su estructura semántica, que sirve de base idioétnica de la nominación indirectamente derivada, es decir, refleja el rasgo denotativo por el que fue denominado el fragmento correspondiente de la realidad» (Алефиренко 2009). ⁵ «El término está llamado no solo a expresar con la máxima precisión un concepto científico, sino también a servir como instrumento peculiar del conocimiento y de la revelación de lo nuevo en la rama del saber científico a la que presta servicio» (Блинова 1981: 28). ⁶ Las ideas expresadas por K. Alminauskis parecen encontrar hoy un eco en las palabras de la geógrafa lituana Filomena Kavoliūtė: «Los nombres de los lugares habitados, junto con los demás topónimos, forman un específico 312 Acta Linguistica Lithuanica LXXXIII Termino žemėvardis klausimu interés, cada vez menor, por el ámbito de los nombres propios⁷. Por tanto, esta investigación es importante tanto para la toponomástica como para la terminología, ya que «la singularidad de la onomástica y su posición en el ámbito de los conocimientos humanísticos han provocado en repetidas ocasiones numerosas controversias, del mismo modo que la incertidumbre sobre el estatus de los nombres propios en la lingüística y su diversidad influyeron en el proceso de la terminologización onomástica» (Матвеев 2005: 5)⁸. Además, «los términos populares son una fuente inagotable de enriquecimiento de la terminología científica. En algunos casos informan con mayor exactitud y precisión sobre el contenido y los matices de un objeto geográfico o de un fenómeno natural» (Мурзаев 1984: 4)⁹. El objetivo del artículo es, basándose en un documento que representa la situación del período de entreguerras y que fue elaborado con el propósito de preservar el registro general de topónimos, la Instrukcija de K. Alminauskis, determinar el alcance del contenido proporcionado por el signo lingüístico žemėvardis, definir, a partir de los datos obtenidos, el concepto del término autóctono žemėvardis y prever las posibilidades posteriores de uso de este término y palabra. Para lograrlo, se plantean las siguientes tareas: 1) explicar el origen de la palabra žemėvardis; 2) presentar el concepto enciclopédico y consolidado en la toponomástica del término žemėvardis, su entorno terminológico y sus asociados contextuales, explicar (interpretar) la motivación y revelar el modelo estructural; 3) basándose en el texto de la Instrukcijos de K. Alminauskis y en el contexto más reciente de los estudios de la toponomástica propia, revelar (interpretar) los cambios en la concepción del fragmento de la realidad denominado (los nombres de lugares), que determinan la corrección del contenido del concepto žemėvardis. Por tanto, para poder determinar (interpretar) y poner de relieve qué es nuevo en la lengua y cómo se relaciona con lo que se sigue utilizando y es antiguo, se estudia en los niveles léxico-semántico, sintáctico y lingüocultural, combinando deliberadamente los métodos onomasiológico y semasiológico. Además de estos, en el artículo se aplican métodos de análisis teórico el estrato cultural-mental de la región, que existe inseparablemente junto con la sociedad y no es menos significativo que las costumbres o las tradiciones» (Kavoliutė 2019: 740). ⁷ «El patrimonio cultural inmaterial —vivo, floreciente, transmitido de generación en generación y que proporciona a la persona ese sentimiento de identidad tan necesario— siempre ha ocupado un lugar importante en la vida de la sociedad: desde las tradiciones profundamente arraigadas en la sangre de todos hasta las costumbres cultivadas con sinceridad por pequeñas comunidades, que comparten generosamente con todos aquellos que desean conocer y experimentar nuestra [...] cosmovisión y los caracteres humanos que conservan sus rasgos particulares». Disponible en línea: http://lki.lt/lietuvos-nemate-rialaus-kulturos-paveldo-vertbyiu-savade-vietovardziu-atminties-ir-vartojimo-tradicija/ [consultado el 2020-07-11]. ⁸ «La singularidad de la onomástica y su posición en el ámbito de los conocimientos humanísticos han provocado en repetidas ocasiones numerosas controversias, del mismo modo que la indefinición de la posición científica de los nombres propios en la lingüística y su diversidad influyeron en el proceso de terminologización onomástica» (Матвеев 2005: 5). ⁹ «Los términos populares son una fuente inagotable de enriquecimiento de la terminología científica. En una serie de casos informan de manera más exacta y concreta sobre el contenido y los matices de un objeto geográfico o de un fenómeno natural» (Мурзаев 1984: 4). Straipsniai / Articles 313 DALIA SVIDERSKIENĖ de análisis, descriptivo-analíticos y de análisis de componentes; se siguen las reglas de la investigación cualitativa10, orientadas al objeto de estudio. El artículo es valioso para la terminología, la terminografía, la toponomástica, la geografía cultural, la sociolexicología y la comunicación interdisciplinaria, y resulta interesante desde el punto de vista educativo. 1. Origen de la palabra žemėvardis. La palabra žemėvardis, formada por composición, consta de dos componentes. El primero se relaciona con el lituano žemė, y el segundo, con el lituano vardas. El origen del primer componente estructural de la palabra puede explicarse basándose en la base de datos del Diccionario etimológico de la lengua lituana (en adelante, LKEŽBе), elaborada en la Universidad de Vilna12, según la cual el lituano žemė [...], al igual que en otras lenguas emparentadas, se relaciona semánticamente con «lo que yace abajo, lo que está abajo» (cit. de Buck 1949: 16). A continuación, orientándonos hacia el significado más típico, autónomo y estilísticamente neutro indicado en el Diccionario de la lengua lituana (en adelante, LKŽe), señalado con el número uno, se aclara que el lituano žemė significa «la superficie (de nuestro planeta), [...] (a menudo opuesta a la bóveda celeste)» y el matiz de este significado13 | «fondo (en el agua)». Estos últimos componentes del significado complementan y desarrollan la estructura semántica de otros significados de la palabra polisémica žemė: 4. «capa superior suelta (generalmente cultivada o utilizada de otro modo) de la superficie de nuestro planeta»; 5. «material que constituye la superficie de nuestro planeta || arcilla || suciedad, impurezas»; 6. «parcela, extensión, campo destinado a determinadas necesidades»; 7. «tierra firme || orilla, margen»; 8. «campo arable, cultivado, tierra de labor»; 9. «parcela privada (generalmente cultivada), tierras de aprovechamiento || propiedad privada || explotación agrícola || valakas»; 10. «capa apta para el crecimiento y cultivo de plantas, suelo»; 11. «territorio habitado por un pueblo o pueblos, región, país || fig.14 «habitantes de una región o país, pueblo» || «Estado» || «unidad territorial étnica» || «entorno, localidad, zona» || «patria, lugar natal, tierra natal». El origen del segundo componente estructural procede del lituano vardas «nombre, denominación dada no a un objeto, fenómeno, acción, etc. concreto, sino a cada elemento de una determinada clase». Compárese además –onimas [onimai], segunda parte de una palabra compuesta, que significa 10 «La investigación cualitativa (cualitativa) es un estudio sistemático y no estructurado de un caso o grupo de individuos, situación o acontecimiento en un entorno natural, cuyo objetivo es comprender los fenómenos investigados y proporcionar una explicación interpretativa y holística de los mismos» (Kardelis 2002). 11 La sociolexicología es la ciencia que estudia las relaciones entre el uso de las palabras y el lugar de residencia, la profesión y el estatus social de las personas. En términos generales, es la ciencia de las relaciones entre las palabras y la sociedad. 12 Directora del proyecto: prof. dr. Daiva Sinkevičiūtė. Disponible en línea: http://etimologija.baltnexus.lt/ [consultado en septiembre-octubre de 2020]. 13 En adelante, para marcar el matiz o los matices del significado se utiliza el signo ||. 14 Las abreviaturas como LKŽe no se explican por separado. 314 Acta Linguistica Lithuanica LXXXIII Termino žemėvardis klausimu «nombre», «denominación», «palabra» (TŽŽ 2013: 822), onimai [gr. onyma – nombre] ling. palabras propias o combinaciones de palabras que designan objetos (ibíd.).15 2. Concepto del término, entorno terminológico, lugar en el sistema, motivación y modelo estructural. Según los datos enciclopédicos, los topónimos, o nombres de lugares —es decir, nombres propios de lugares— se dividen primero en nombres de lugares no habitados y nombres de lugares habitados. Los nombres de lugares no habitados se dividen a su vez en dos grandes grupos: hidrónimos y nombres de terreno. Los nombres de terreno son los nombres de montañas, colinas, escarpes, hondonadas, valles, prados, vegas, pastizales, campos, barbechos, graveras, barreras de arcilla, bosques, claros, pinares, matorrales, malezas, caminos, senderos, etc. Los nombres de terreno son los topónimos lituanos más numerosos. Se han registrado más de 500 000. Por su origen y por la época de aparición, son los más diversos entre los topónimos. Son nombres principalmente de lugares pequeños y poco importantes; al cambiar las circunstancias históricas y sociales, cambian, desaparecen o surgen nuevos. Llegan en menor medida a los documentos oficiales y se legalizan con menos frecuencia. Sin embargo, para la comunicación y la orientación, los nombres de terreno no son menos importantes que los nombres de masas de agua o de lugares habitados (LKE 2008: 599, 556–557)16. Esta (sub)división revela la posición de los nombres de terreno en el sistema general de términos toponímicos: se sitúan en un nivel inferior de los nombres de lugares no habitados y, junto con los hidrónimos17, forman un subtipo de los topónimos o nombres de lugares. Grasilda Blažienė, basándose en la experiencia de la onomástica alemana, afirma que «los topónimos que quedan después de separar los oicónimos y los hidrónimos deberían denominarse de la manera más adecuada nombres de terreno o nombres de lugares no habitados» (Blažienė 2006: 27). El concepto del sistema de topónimos o nombres de lugares de Vitalija Maciejauskienė se desprende de la descripción de la fuente del Lietuvos vietovardžių žodyno, el fichero conservado en los fondos del Centro de Investigación de las Lenguas Bálticas y del Registro de Nombres del Instituto de la Lengua Lituana: «Se recopiló durante casi todo el siglo XX y actualmente contiene unos 600 000 fichas. En ellas se han registrado, en distintos momentos y de diversas maneras, nombres de lugares lituanos recogidos de la lengua viva: nombres de lugares habitados, hidrónimos y nombres de otros objetos de la superficie terrestre (campos arados, elevaciones, charcas, vados, hondonadas, campos cultivados, 15 Compárese también el representante de la terminología rusa: «Topónimo (del griego antiguo τόπος — lugar + ὄνομα — nombre, denominación) es una categoría de onimos, un nombre propio que designa el nombre propio de un objeto natural de la Tierra o de un objeto creado por el ser humano en la Tierra. Los topónimos son estudiados por la toponimia, que es una rama de la onomástica» (Подольская 1988: 127). 16 Véase también TŽŽ 2013: 822: toponimas (topo– + gr. onyma – nombre), ling. nombre de lugar, nombre propio de un lugar habitado o de otro objeto geográfico. Según los datos del LKŽE, vietāv ardė «nombre propio de un lugar, denominación» [En Aukštaičiai hay apellidos y nombres de lugares —Kušlaukčių Vaižg.]. 17 Sobre el uso de este término tanto en sentido estricto como amplio, véase Vanagas 1999: 239. En el primer caso, el término hidronimas designa los nombres de ríos y lagos; en el segundo, también los nombres propios de otras masas de agua —mares, océanos, lagos, ríos, estanques, zanjas, vados, pantanos, tremedales, etc.—. Straipsniai / Articles 315 DALIA SVIDERSKIENĖ pastizales, zanjas, bahías, montañas, colinas, caminos, campos, bosques, pantanos, ciénagas, etc.). Estos topónimos son muy numerosos y los menos estudiados (Maciejauskienė 2002: 102)18. El grupo de objetos denominado nombres de terreno en la enciclopedia queda sin nombre en esta autora; sin embargo, es evidente que la onomasta lo distingue de los nombres de otras clases (subclases). Como ya se ha vuelto habitual, en todos los trabajos dedicados a la toponimia regional (areal) lituana —en la monografía colectiva de científicos lituanos Lietuvių vietovardžiai, žemėvardžiai ir vandenvardžiai Europos kontekste (LOFGEK 2019), en los estudios de Ilona Mickienė, Renata Endzelytė y Nerija Bartkutė, y en las publicaciones de la serie de estudios locales «Versmė»— se emplea el término žemėvardis para designar los nombres de la cubierta terrestre, es decir, de montañas, campos, prados, bosques, caminos, senderos, etc. También lo emplearon el geógrafo que escribía sobre cuestiones lingüísticas Stanislovas Tarvydas (1958: 5, 46), los lingüistas Bronys Savukynas (1963: 235)19, Aleksandras Vanagas (1988: 16), Marija Razmukaitė (2003: 67) y la etnóloga Auksoolė Čepaitienė (2013: 112, 129). Las circunstancias de aparición y la motivación del término parecen fáciles de comprender desde una perspectiva sincrónica: surgió la necesidad de denominar zonas de la superficie terrestre seca (cubierta terrestre) que se distinguen del entorno circundante (cultivadas, montañosas, boscosas, aquellas por las que se camina, se circula, etc.). La motivación permite comprender otros términos específicos del mismo nivel: vandėnvardžiai, gyvenamųjų vietų vardai. En la toponimia lituana se emplean paralelamente términos de origen mixto: tanto lituanos como poseedores de raíces de origen griego. Se utilizan como sinónimos los términos: vandėnvardis – hidronimas; gyvenamosios vietos vardas – oikonimas; pelkėtos vietos vardas – helonimas; kalno vardas – oronimas; lauko, pievos vardas – agronimas; miško vardas – drimonimas; kelio, tako vardas – hodonimas. Cuando es necesario, estos se denominan de forma general nombres de lugares o topónimos, mientras que orónimos, agrónimos, drimónimos y hodónimos se denominan nombres de terreno. Por tanto, el modelo terminológico se formó a partir del componente principal vardas, que expresa una clase (categoría) de nombres propios, y del componente secundario žemė, que expresa un lugar y designa la subclase de los objetos inanimados. Para comprender la información proporcionada por el signo lingüístico, es imprescindible tener en cuenta las relaciones sintácticas entre el componente principal y el secundario (respectivamente, vardas ir žemė), pues lo importante no es la suma de los significados de los componentes individuales, sino el conjunto semántico, es decir, el significado de la formación. 316 Acta Linguistica Lithuanica LXXXIII Termino žemėvardis klausimu 3. Retrospectiva del uso del término. 3.1. En la Instrukcija se afirma que el registro de nombres de la tierra «está compuesto por topónimos20) y nombres de terreno21), con los que las personas han bautizado casi cada rincón: un campo, un bosque, un lago, un arroyo, un prado... una colina... con un nombre distinto de todos los demás» (Alminauskis 1934: 3). En primer lugar, debe examinarse el caso de uso de žemėvardžio, cuyo significado se explica en una nota de la Instrukcijos por el propio autor: «Los nombres de terreno, en sentido amplio, abarcan todos los nombres de lugares de la superficie terrestre y, por tanto, también los topónimos» (ibíd.). De lo dicho puede entenderse que el concepto del término žemėvardis que funcionaba en el uso lingüístico de K. Alminauskis se formó conforme a la concepción de «lo que está abajo», entendiendo todos los segmentos del entorno (espacio) circundante como oposición al cielo. Así pues, a juicio del lingüista de entreguerras, žemė constituye la base de sistematización arriba / abajo. Esta concepción de la oposición también se declara en los diccionarios de símbolos (Bekeris 1996: 318; Lapinskienė 2007: 176)22. En la toponomástica propia actual23, en cambio, se consideran topónimos o nombres de lugares también los nombres de objetos del universo —estrellas, constelaciones, planetas, cometas, etc.— (también denominados cosmonimos y astrónimos) (véase además LKE 2008: 557). 3.2. La afirmación de K. Alminauskis de que casi cada lugar (rincón24 ha sido bautizado25 por las personas con un nombre distinto y diferenciado de los demás queda (atestiguada) por la lista de abreviaturas de las referencias a los objetos del Lietuvos vietovardžių žodyno, elaborada para las necesidades prácticas de identificación de lugares26. Como afirma el redactor jefe del diccionario, Laimutis Bilkis, «en comparación con el tomo I, se ha ampliado ligeramente el concepto de topónimo: en el tomo II se han incluido los nombres de objetos geográficos aislados (piedras, árboles), de edificios con determinadas extensiones de terreno (tabernas, casas de jornaleros, baños) y de objetos de comunicación (pasarelas, puentes). Con ello se pretende que estos onimos, a menudo de estructura y origen interesantes, no permanezcan acumulando polvo en el archivo ni caigan poco a poco en el olvido» (LVŽ II: VII). Por tanto, no es difícil suponer que en nuestra cultura se denominan casi todos los segmentos socialmente importantes de la cubierta terrestre. Su pertenencia a una determinada clase o subclase se muestra mediante la referencia al objeto. Con el fin de distinguir los nombres entre sí, esta referencia fue y sigue siendo utilizada tanto por los informantes de los nombres de lugares como por los maestros y guardabosques que los consignaron en los cuestionarios, así como por los investigadores. Así lo atestigua la séptima columna, «Objeto», de las tablas de las hojas estandarizadas de los cuestionarios de Žemės vardų anketų27, en la que se indicaba qué fragmento de la realidad era nombrado. Como muestran las investigaciones más recientes de la toponomástica lituana, la referencia al término fisiográfico no se elimina de la semántica del nombre de lugar: es necesaria para fundamentar la nominación y la motivación del nombre de lugar28. Es una información necesaria, identificable con la propiedad inherente de los nombres propios de expresar un concepto único29. 3.3. La heterogeneidad del contenido de los nombres de terreno y su competencia mutua también quedan atestiguadas por las ideas expresadas a continuación por K. Alminauskis: «Estos nombres de la tierra nos muestran detalladamente el apego de la nación a su tierra, su amor y su afición por ella. Las personas dan un nombre propio incluso al rincón más insignificante de la tierra; dicho de otro modo, lo hacen consciente y, de este modo, lo acercan a sí mismas» (Alminauskis 1934: 3). La frase destacada muestra que el redactor de la Instrukcijos prestó atención a los nombres de la tierra Straipsniai / Articles 317 DALIA SVIDERSKIENĖ relaciones con las personas, representantes de una determinada comunidad lingüística, que identifican los lugares consigo mismas, pero que al mismo tiempo los diferencian entre sí según algún aspecto³⁰. En la toponimia propia se encuentran ejemplos que lo confirman. Uno de ellos, basado en el subjetivismo, es un lugar, una persona: bala es Panaïtė (Vv³¹). Stefan Ulmann también señala los antropomorfismos como una de las tendencias de la metaforización (véase Ульман 1970). Son palabras que describen el cuerpo, el espíritu y la actividad humanos, empleadas para denominar cosas del mundo inanimado³². Al denominar así los topoobjetos, se activan en el destinatario asociaciones con el ser humano³³. Los adjetivos que describen al ser humano (ser vivo) constituyen la base de la nominación de los siguientes zemevardžiai: dirva Mùdrė (Brb); bala Skaitė (Kdn), pieva Skaitė (Lbv); según el informante del topónimo Žemės vardų anketos de la aldea Melagiai, el nombre de la parcela de tierra cultivable, parte de una pradera Piktãbalė (Kdn) surgió del hecho de que antiguamente en ese lugar había una charca en la que se ahogaba mucho ganado. Según Vaida Drukte inytė, quien estudió los verbos de significado figurado, estos «se encuentran en la periferia de los grupos semánticos, porque en muchos casos el mismo verbo, empleado con significado literal y figurado, entra en grupos semánticos diferentes» (Drukte inytė 2002: 318). En el contexto de la cuestión examinada, esta observación es especialmente significativa, pues advierte sobre los cambios semánticos y ciertas deformaciones en la estructura del significado de los nombres de lugares. 3.4. «Los zemevardžiai a menudo nos familiarizan con circunstancias más tempranas de la vida de la nación y nos brindan la oportunidad de penetrar más profundamente en su alma», se afirma en Instrukcijoje (Alminauskis 1934: 3). «Con algunos³⁴ de ellos (con los zemevardžiai; nota del autor) están relacionados recuerdos de tiempos antiguos, antiguos hechizos, creencias y otros asuntos semejantes de la historia cultural de la nación, sobre los cuales no sabríamos nada sin ellos»³⁵ (ibíd.). De las frases anotadas en Instrukcijoje puede entenderse (interpretarse) que 30 El epígrafe de Kazimieras Būga, que se convirtió en apoyo de las ponencias y artículos de numerosos investigadores lituanos al subrayar la importancia de los topónimos, tampoco pierde sentido en este contexto, debido a la actitud de los lingüistas de comienzos del siglo pasado hacia los nombres propios de su tierra y de su región. «A través de los nombres de los lugares nos habla la propia tierra. Las palabras de su lengua son los nombres de las ciudades, aldeas, ríos, lagos, charcas, bosques, montañas, etc.» (Būga 1961: 491). 31 Las abreviaturas, como LVŽ, no se explican por separado. 32 Véase también Gudavičius 2007: 165–168. Tatjana Fedotova (Universidad Estatal Humanitario-Pedagógica de Zabaikalie) denomina cognitiva kognityvine esta clase de metáfora en la toponimia (véase Федотова 2008: 48, 49). 33 Las metáforas antropomórficas constituyen la base de la personificación: figuras estilísticas en las que se atribuyen cualidades y rasgos humanos a objetos del mundo inanimado (cf. Gudavičius 2009: 117). 34 La ortografía, tal como aparece en Instrukcijoje. 35 Contenido de la tercera hoja de los cuestionarios: 13. «Información histórica», 14. «Información arqueológica», 15. «Explicaciones del origen de los nombres», 16. «Información folclórica». La hoja estandarizada del cuestionario termina con una tabla de indicaciones del intervalo de edad de los informantes, es decir, con información sobre el grupo de edad al que pertenecían estos (este). 318 Acta Linguistica Lithuanica LXXXIII Termino žemėvardis klausimu El concepto de žemėvardžio se relaciona con un periodo determinado, la historia de la nación36, el territorio, la humanidad, sus rasgos antropológicos comunes y sus diferencias, los individuos (su modo de subsistencia), y con la función de los zemevardžiai de conservar esta información, a partir de la cual puede juzgarse el mundo interior, la visión del mundo, la percepción del mundo y los modelos de pensamiento de las personas que vivieron en una determinada zona. Así pues, como observó con precisión Kazimieras Būga, «nuestro pasado, nuestra existencia histórica (historia) está estrechamente relacionada con el léxico de la lengua» (LKŽe). Las científicas actuales sostienen una opinión similar sobre los topónimos: «Los estudios de los topónimos son especiales porque, para conocer el origen y el significado de un nombre, hay que abrir las puertas no solo al mundo de las palabras, sino también al de la naturaleza, la historia, la mitología, la geografía y la psicología [...]» (Kiseliūnaitė, Simutytė 2005: 7); «Los microtopónimos y otros topónimos: reflejos de la percepción humana del mundo» (Sinkevičiūtė 2015: 75). El concepto del término mikrotoponimas empleado por estas autoras se relaciona con la localidad: el primer componente estructural muestra que mikro son topónimos de una determinada superficie37 (cf. también la colocación vietovės žemėvardžiai, encontrada escrita en uno de los cuestionarios), la individualidad38, la singularidad y la excepcionalidad (alteridad). Este contenido comprendido acerca el concepto de este último término al concepto de žemėvardžio39, aportando información adicional sobre su carácter no oficial40, la limitación de su uso a determinados campos científicos, y revela asimismo su relación con el término 36 Cf. también: «Los nombres de los lugares nos son queridos porque, en manos de un experto, pueden servir como documentos históricos» (Būga 1961: 743); «Dónde vivió antiguamente cada nación puede decírnoslo la tierra: solo hay que saber preguntarle y comprender su respuesta» (ibíd., 491). 37 Sobre la interpretación del primer componente estructural del término mikrotoponimas véase Васильева 2014: 117–126. 38 D. Sviderskienė ha recopilado más ejemplos que ilustran cómo un hecho determinado del paisaje (de la naturaleza, de un espacio natural) simboliza un hecho del estado psicológico del individuo, a partir del estudio de la etnóloga lituana e investigadora del folclore, la religión báltica y la mitología Radvilė Račėnaitė, quien, basándose en el material de los cuestionarios Žemės vardų anketos de los condados de Alytus y Trakai, analizó cómo los recuerdos del pasado se consolidan en distintos géneros de relatos tradicionales y cómo interactúan con el paisaje; del artículo de Vigimantas Butkus, que estudió la topografía literaria; y del artículo de la mitóloga y folclorista lituana Daiva Vaitkevičienė, elaborado a partir de la ponencia «Oír el lugar y ser escuchado», donde se mencionan las «charcas murmurantes» (véanse respectivamente: Sviderskienė 2015: 173–174, 183; 2016: 261). 39 Sobre el uso del término en la toponimia lituana véase Bilkis 1997: 35–57; véase también Подольская 1978: 86: «Microtopónimo: nombre propio (con mayor frecuencia) de un objeto natural, físico-geográfico, (con menor frecuencia) creado por el ser humano, que tiene un ámbito de uso reducido: funciona únicamente dentro de un microterritorio, es conocido por un círculo reducido de personas que viven cerca del microobjeto denominado, incluidos microhidrónimo, microoicónimo, microorónimo, microcorónimo, nombres de parajes, terrenos de aprovechamiento económico y microconstrucciones (pozos, puentes, casetas, torres, refugios de invierno, puestos forestales, cabañas de caza, etc.).» 40 Compárese también esta observación con la información enciclopédica presentada en el capítulo 2 de este artículo. Straipsniai / Articles 319 DALIA SVIDERSKIENĖ toponimas, situado en un nivel superior de la estructura jerárquica y utilizado oficialmente en el lenguaje científico. G. Blažienė, al abordar los problemas de investigación de los zemevardžiai prusianos, afirma que «los zemevardžiai, o nombres de lugares no habitados, son utilizados por un grupo reducido de personas, por ejemplo, los habitantes de una aldea», y, continuando, se basó en la opinión de L. Bilkis: «Hay que estar familiarizado con la localidad en la que existe su nombre» (véanse también: Blažienė 2006: 27; Bilkis 1997: 49). Dalia Sviderskienė estudia la totalidad de los zemevardžiai como nombres de lugares situados dentro de una determinada unidad administrativa41, en un entorno lingüístico que refleja rasgos lingüísticos, culturales e históricos regionales (areales). A la investigadora le ayuda a llevar esto a cabo una unidad del legado de entreguerras: los cuestionarios Lietuvos žemės vardyno. 4. Perspectiva del uso del término y de la palabra žemėvardis. 4.1. Basándose en el análisis del uso de žemėvardžio, puede afirmarse que el concepto ha cambiado y se ha ampliado. Žemėvardžiais, continuando la tradición, se denominan no solo los nombres de la cubierta terrestre —montañas, campos, praderas, bosques, caminos y senderos—, sino también nombres de lugares de estructura atípica relacionados con ámbitos históricos y etnoculturales de desarrollo y funcionamiento. Tal uso del término parecería especialmente fundamentado en el marco de una toponomástica regional (areal) orientada antropocéntricamente. El argumento principal de esta afirmación es que los topónimos son el resultado de la experiencia lingüística y extralingüística de los miembros de una determinada comunidad lingüística étnica43. Los topónimos no oficiales son informativos únicamente en el uso (en el habla), en el entorno sociocultural y etnocultural de su aparición. Sin conocer el contexto onímico, el nombre de un lugar puede convertirse en una figura de incomprensión. Puesto que los topónimos son testigos del pasado, que conservan palabras comunes (propias y prestadas), antropónimos que no se registran en las recopilaciones actuales, el entorno circundante y sus detalles, huellas de los vínculos histórico-culturales entre los pueblos y representantes de estructura atípica de una determinada región étnica, con la «infraestructura» que les es propia, pueden denominarse žemėvardžiais. 41 Del condado de Marijampolė de entreguerras. 42 Al realizar trabajos de investigación del inventario toponímico, se observó que los topónimos registrados en las hojas de Nombres de las tierras son denominados zemėvardžiai por el maestro que los registró: en el cuestionario de la aldea de Žilvyčiai, del municipio de Seirijai, condado de Alytus, se encontró una hoja adjunta con información manuscrita que lo confirma. Los zemėvardžiai (13) de la aldea de Žilvyčiai fueron anotados por Kalėda Juozas, recibidos del maestro de Stračiūnai, Liegaus Pranas. Los zemėvardžiai de la misma localidad (resaltado del autor) fueron anotados también por el maestro de Krikštonys, Lekavičius Rapolas, cuya hoja contiene únicamente 4 zemv. (¡3 veces menos?!). A. N. 1936-IV-24. Se dio también el caso de que en la tabla sin rellenar del cuestionario de Nombres de las tierras figuraba como única anotación «no hay zemėvardžiai». 43 Para más detalles sobre las investigaciones realizadas sistemáticamente en los últimos años, que han dado resultados de este tipo, véase: Sviderskienė 2015, 2016, 2017, 2019. 320 Acta Linguistica Lithuanica LXXXIII Termino žemėvardis klausimu 4.2. Los argumentos de Pranas Skardžius que fundamentan el valor de las palabras compuestas permiten prever futuras posibilidades de uso de žemėvardžio como palabra de nuestra lengua: «Por su naturaleza, se adaptan sobre todo a una forma de expresión más precisa, condensada, rica y significativa. Por ello, las palabras compuestas suelen tener un contenido mucho más abundante, rico y, al mismo tiempo, más específico que las partes de los grupos de palabras aisladas, aún no aprehendidas como una unidad» (Skardžius 1943: 396). «De este modo, las palabras compuestas constituyen uno de los principales medios especiales de expresión [...], y suelen contener algo seleccionado» (ibíd., 397). Se ha establecido que el origen y el ámbito temático del segundo componente estructural vardas no se limitan al campo de la toponimia; cf. asmenvardis, término de la antroponimia reiškiantis nombres propios de personas; cf. también el término de la onomástica zoonimas, cuyo segundo componente estructural, de origen griego, cumple la misma función denominativa. Todos los representantes de estas clases están vinculados, ante la globalización, por el desafío de la desaparición y la supervivencia, y por la idea de su conservación. Así pues, basándose en la analogía según la cual, durante el periodo de entreguerras, con el fin de conservar los nombres de lugares, se denominaron Žemės vardai los cuestionarios (cf. la forma adyacente del título de los cuestionarios Žemėvardžiai⁴⁴), žemėvardžiais pueden calificarse y denominarse representantes autóctonos y representantes de otros grupos semánticos importantes para el componente identitario⁴⁵. Su lista no es exhaustiva porque, como afirmaba K. Alminauskis en Instrukcijoje, «cientos de miles de zemevardžiai están ocultos entre la gente». Conclusiones. Tras analizar en el artículo la Instrukciją vietovardžių rinkėjams de K. Alminauskis (1934) como texto principal de aparición del término žemėvardis, su contexto toponímico, el entorno científico multidisciplinario en el que, según se sabe, funciona este término, y teniendo en cuenta la especificidad de los objetos (reales) que el término denomina, ⁴⁴ El material lingüístico nominal recopilado por la Sociedad de Aficionados a la Ciencia de Lituania también recibió el nombre de Žemėvardžiai. En los fondos del Centro de Investigación de las Lenguas Bálticas y del Repertorio Onomástico del Instituto de la Lengua Lituana se encontraron estas hojas Žemės vardų estandarizadas, de formato algo menor (A4) que las elaboradas durante el registro general de topónimos, que constituyen la gran mayoría y contienen tablas de múltiples columnas con información sobre el entorno rural. En la portada del material, además de la información mencionada, se ofrecen otros datos: Nombre oficial: Driškūnų (Dryszkūny) de la aldea, finca, granja aislada, hacienda, localidad, colonia, gir-jos (distrito forestal; nota del autor), municipio de Daugėliškis, condado de Švenčionys. Registrador: apellido, nombre Švilpa Kazimieras, profesión maestro, agricultor. Lugar de nacimiento: municipio de Lobiniai, distrito de Dūkštas, Breslauja. Dirección: Velniadvario pst., aldea Gyvatbalis, condado de Pumpėnai. La información fue registrada en diciembre de 1939. La información sobre esta unidad del patrimonio inmaterial se publica por primera vez en este artículo. ⁴⁵ Loreta Vaičiulytė-Semėnienė, que pretendía reconstruir el concepto de identidad a partir de tapatus, –i y sus derivados en el lenguaje publicístico del lituano contemporáneo, distinguió, según los datos de su investigación, las siguientes capas de la identidad humana: social (cercana / lejana; familia / humanidad) ↔ yo (constante / cambiante; ayuda / semejante) ↔ lugar (cercano / lejano; patria / mundo) ↔ tiempo (pasado / presente / futuro) (véase más ampliamente Vaičiulytė-Semėnienė 2018: 131). Véanse también las conclusiones generales de este estudio singular, en las que se trazan relaciones con el lugar, la percepción del mundo del individuo y la comprensión de la singularidad y la alteridad (ibíd., 137–138). Straipsniai / Articles 321 DALIA SVIDERSKIENĖ se puso de manifiesto que (1) žemėvardis ocupa una posición intermedia entre un elemento vivo de la lengua y unidades terminológicas sistémicas fijadas con precisión. Durante la investigación cualitativa compleja se establecieron (2) el modelo estructural y la amplitud semántica de este término. Se aclaró que el ámbito semántico žemė se relaciona con (a) la expresión del entorno circundante (espacio): la tierra como lugar de la superficie situado abajo (sin excluir el fondo acuático como posición de la superficie terrestre), (b) la expresión del relieve: la tierra como parte de la superficie caracterizada por determinados rasgos antropogénicos y geogénicos distintivos (cf.: habitada, húmeda, cubierta de determinadas especies vegetales, cultivada, segmentos de la superficie terrestre por los que se camina, se circula, etc.), (c) la tierra se identifica con una determinada región o lugar de residencia, (d) objetos culturales y de otra índole socialmente significativos. Durante la investigación también se reveló (e) una connotación lingüístico-cultural: žemė yra gyva. Hasta ahora, tradicionalmente, el término žemėvardis designaba en la toponomástica propia el concepto de los nombres propios de la cubierta terrestre (montañas, campos, praderas, bosques, caminos, senderos, etc.). El análisis del entorno terminológico permitió comprender el contenido más rico del término žemėvardis y prever posibilidades más amplias de uso. El concepto presumible del término žemėvardis es el de los nombres de la cubierta terrestre formados mediante nominación natural en un momento y una superficie determinados, importantes por sus sentidos orientativo, comunicativo y emocional, y que reflejan la psicología existencial de los miembros de la comunidad lingüística local. Así pues, el uso del término žemėvardis parecería especialmente fundamentado en el futuro en el ámbito de investigación de la toponomástica regional (areal) orientada antropocéntricamente. Esta suposición se ve respaldada por la experiencia de las investigaciones realizadas por la autora del artículo, que pone de relieve un rasgo común de las decisiones nominativas de una determinada región poliétnica, manifestado en el empeño por reforzar, mediante cierto subjetivismo, el principio de integridad semántica de la fragmentación y organización del espacio. El modelo local de los cuestionarios del repertorio onomástico de Lituania, (s1)construido según unidades administrativas (condados, municipios, aldeas, fincas y granjas aisladas), refuerza esta suposición. Además, como mostró la investigación realizada, žemė es el manifestante más típico de la propiedad de un lugar, es decir, de una superficie o espacio en el que algo existe o sucede. En resumen, puede afirmarse que (3) žemėvardis es un componente de la identidad. Por tanto, žemėvardžiais pueden denominarse no solo los nombres de lugares, sino también representantes de otros grupos semánticos relacionados con la identidad de nuestra nación y que, ante la globalización, se enfrentan al desafío de desaparecer o sobrevivir. (4) El amplio campo de uso de žemėvardžio está determinado por su rico contenido semántico; la forma interna revelada se relaciona con la localidad, la singularidad, la excepcionalidad y la identidad, por lo que, en distintas situaciones, este signo lingüístico puede satisfacer diferentes necesidades de comunicación científica y educación, según las intenciones de los investigadores. 322 Acta Linguistica Lithuanica LXXXIII Termino žemėvardis klausimu BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES Auksoriūtė Albina 2020: Es muy importante que la lengua lituana se utilice tanto en la vida pública del Estado como en el mundo científico. 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El estudio cualitativo complejo determinó (2) el modelo estructural de este término y su amplitud semántica. Se constató que el ámbito semántico de žemė (tierra) se relaciona con (a) la expresión del entorno circundante (espacio): la tierra como superficie baja (sin excluir la posición de la capa inferior en el agua como superficie terrestre); (b) la expresión del relieve: la tierra como parte de la superficie caracterizada por determinadas propiedades distintivas antropogénicas y geogénicas (cf. habitada, húmeda, cubierta de plantas de cierto tipo, cultivada, segmentos de la superficie terrestre para caminar, conducir, etc.); (c) la tierra se equipara a una determinada región, lugar de residencia; (d) objetos culturales y de otra índole socialmente significativos. El estudio también reveló (e) la connotación lingüístico-cultural: la tierra está viva. Esto justifica el concepto tradicional del término žemėvardis establecido en la toponimia local: los nombres propios de la cobertura terrestre (colinas, campos, prados, bosques, caminos, senderos, etc.); también permite comprender el contenido más rico del término žemėvardis y prever posibilidades más amplias para su uso. El concepto implícito del término žemėvardis es el siguiente: los nombres de la cobertura terrestre formados en un momento determinado y en una zona determinada mediante nominación natural, importantes en términos orientativos, comunicativos y emocionales, que reflejan la psicología existencial de los miembros de una comunidad lingüística local. El uso de este término en el ámbito de investigación de la toponomástica regional (areal) antropocéntrica parece especialmente probable en el futuro. La anterior suposición se ve respaldada por la experiencia investigadora de la autora, que pone de relieve el rasgo común de las decisiones nominativas de un determinado campo politécnico, manifestado en el intento de reforzar el principio de integridad semántica de la fragmentación y organización del espacio gracias a cierto subjetivismo. El modelo local del sistema de información de entreguerras, las encuestas de Land Names, construido sobre la base de unidades administrativas (condados, distritos, aldeas, haciendas y explotaciones agrícolas individuales), refuerza la anterior suposición. Teniendo en cuenta lo anterior, puede concluirse que (3) žemėvardis es un componente de la identidad. En consecuencia, no solo los topónimos, sino también los representantes de otros grupos semánticos (como afirma Alminauskis, «entre Straipsniai / Articles 327 DALIA SVIDERSKIENĖ personas») asociados con la identidad de nuestra nación y que afrontan el desafío de la extinción y la supervivencia frente a la globalización pueden denominarse žemėvardžiai. Recibido el 6 de diciembre de 2020. DALIA SVIDERSKIENĖ Instituto de la Lengua Lituana calle Petro Vileišio 5, LT-10308 Vilna, Lituania [email protected] 328 Acta Linguistica Lithuanica LXXXIII