Nijolė Tuomienė. Kalba ir tapatybė Pietryčių Lietuvos ir Baltarusijos paribiuose (XX a. II pusė – XXI a. pradžia). 1 dalis
Full text
Acta Linguistica Lituanica 2025, t. 92, p. 1–10 Enlace al contenido / Enlace al índice ISSN 2669-218X (en línea / electrónico)
Nijolė Tuomienė
LENGUA E IDENTIDAD EN LAS ZONAS FRONTERIZAS DEL SURESTE DE Lituania Y BIELORRUSIA (SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX – COMIENZOS DEL SIGLO XXI). PARTE 1
Vilnius: Instituto de la Lengua Lituana, 2023, 259 p.
DOI https://doi.org/10.35321/e-pub.68.paribio-kalbos-tapatybe
ISBN-978-609-411-357-4
JANINA ŠVAMBARYTĖ-VALUŽIENĖ
Correo electrónico: [email protected]
ID ORCID: –
Áreas de investigación: dialectología, lexicografía y lexicología de los dialectos de la lengua lituana, análisis de la expresión dialectal en fuentes escritas, sociolingüística.
https://doi.org/10.35321/all92-13
Un libro sobre los avatares de la identidad de las personas que usan varias lenguas
La investigación de la lengua y la identidad realizada por Nijolė Tuomienė trata de cómo una actitud antiválor deformada hacia la lengua forma una personalidad vulnerable; de cómo esa persona herida, al vivir asentada en su aldea, es «trasladada» virtualmente de un Estado a otro, es decir, es ocupada repetidamente en su propio país; de cómo generaciones enteras sienten / viven esos factores destructivos; de cómo el tiempo existencial, que tiene / tuvo como depósito la lengua, destruye la autoestima del hablante; de cómo, finalmente, una lengua traumatizada y moribunda muere y cómo inevitablemente su lugar lo ocupa otra lengua o incluso varias.
La autora, como también se señala en el título del libro, ha concentrado su atención en el período comprendido entre la segunda mitad del siglo XX y comienzos del siglo XXI. El tratamiento de los problemas principales relaciona sobre todo las investigaciones de Nijolė Tuomienė con las de Halina Turska (1995 [1939]) y Valerijus Čekmonas (2017)
Copyright © 2025 Janina Švambarytė-Valužienė. Published by the Institute of the Lithuanian Language. This is an Open Access article distributed under the terms of the Creative Commons Attribution Licence, which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited. // Publicado por el Instituto de la Lengua Lituana. Este artículo es de acceso abierto y se distribuye según las condiciones de la licencia de atribución «Creative Commons», que permiten utilizar, distribuir y reproducir el contenido sin restricciones en cualquier medio, siempre que se indiquen el autor y la fuente.
Received: / Recibido: 2024-11-28. Accepted: / Aceptado: 2025-01-21.
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la concepción; pueden observarse muchos ecos al compararla con los trabajos de Petras Gaučas, Vaclovas Milius, Aloyzas Vidugiris, Tamara Sudnik, Kazimieras Garšva, Laima Grumadienė, Irena Adomavičiūtė y otros investigadores de las zonas fronterizas báltico-eslavas. Dicho de otro modo, Nijolė Tuomienė pertenece indudablemente a la corriente de los desarrolladores de la concepción de Halina Turska.
La monografía revela la compleja situación lingüística actual en el extremo sudoriental de Lietuva y en el noroeste de Baltarusija (distrito de Varanavo). Precisamente la historia de este último territorio, más que la de cualquier otro, revela la capacidad de los lituanos, que en el transcurso de una o dos generaciones llegaron a sufrir incluso varias ocupaciones y quedaron rodeados de habitantes de otras nacionalidades, para adaptarse y sobrevivir. La huella de esa experiencia se transmite de generación en generación hasta hoy.
Por ello considero que el trabajo científico de Tuomienė podría llevar el subtítulo Monografía de destinos, surgida de recorrer en verano las islas de Baltarusija, en su mayoría ya antiguamente lituanas, y los puntos vecinos de la zona fronteriza del sureste de Lietuva; de registrar y escuchar atentamente más de 160 horas de grabaciones de habla; de familiarizarse con los cuestionarios sociolingüísticos de los informantes¹ y de revisar bibliografía científica multilingüe. El amplio material de investigación, recogido en 21 puntos del Atlas de la lengua lituana (en adelante, LKA), abarca un período de más de 70 años (segunda mitad del siglo XX – segunda década del siglo XXI), aunque la atención principal se centra en nuestros días o en días casi presentes.
Históricamente, la Lietuva del siglo XX es un Estado de fronteras redibujadas: parte de su territorio pasó a Baltarusija y se sucedieron varias ocupaciones (la polaca de 1920–1939 y, después de la Segunda Guerra Mundial, la soviética). La ideología de los «confines de la antigua patria, Polonia», formada e inculcada durante mucho tiempo y «convertida en los últimos treinta años en una abierta imposición de lo polaco», aisló a los habitantes de los extremos sudorientales de Lietuva de la sociedad lituana (p. 7). Las islas lituanas de Baltarusija, desde el bilingüismo de los dialectos lituanos y el dialecto bielorruso (poprostu), tuvieron que pasar a la lengua rusa, que se convirtió en la lengua estatal. La autora presenta en la monografía, de manera detallada y perspicaz, cómo desde comienzos del siglo XX fueron destruidas gradualmente y de forma deliberada / desaparecieron las hablas locales lituanas pertenecientes a los dialectos de los aukštaičiai meridionales y orientales, tanto en el sureste de Lietuva (actual municipio del distrito de Šalčininkai) como en el noroeste de Baltarusija (actual distrito de Varanavo).
El método de geografía lingüística aplicado hasta el siglo XXI a las áreas lingüísticas estudiadas solo servía parcialmente para resolver los problemas planteados por la autora: se registraban los hechos, pero el método no podía explicar las causas del cambio lingüístico. Por eso, al aplicar el método antiguo, los lingüistas lituanos anteriores se vieron obligados a considerar como casualidad las tendencias de interacción lingüística o la pérdida de rasgos lingüísticos esenciales, así como las desviaciones observadas, como desviaciones del curso lógico del proceso; de ahí surgía no solo la tentación, sino la necesidad de eliminarlas de la investigación². Los primeros en describir la situación lingüística cambiante fuera del territorio de Lietuva fueron Eduardas Volteris (Eduards Volters) y Olafas Brokas (Olaf Broch). Los investigadores de la década de 1980 constataron que en los distritos fronterizos contiguos —Varanavo y Šalčininkai—
¹ Las descripciones se presentan en las pp. 223–259, y las 256 referencias bibliográficas se indican en las pp. 151–169.
² El método de geografía lingüística fue aplicado por los primeros investigadores de esta región: Kazys Morkūnas, Zigmas Zinkevičius, Jadvyga Kardelytė y otros; sobre los cambios observados en las hablas escribieron Aloyzas Vidugiris, Laima Grumadienė, Kazimieras Garšva, Vytautas Kardelis y otros.
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las hablas lituanas ya no se usan en la vida cotidiana³. Los lingüistas del siglo XXI sostienen que, al no existir continuidad natural, en los puntos fronterizos del LKA se crean condiciones para que se afiance la lengua lituana estándar (bk). Sin embargo, el principal obstáculo para que sea la única lengua utilizada en la parte sudoriental de Lietuva y en la frontera de Baltarusija es la lengua lituana, que, tras perder sus funciones principales, «es desplazada gradualmente del uso activo y sustituida por otra lengua (o por otras lenguas)» (12). Por ello, de los 17 puntos del LKA en el territorio fronterizo de Lietuva, solo 7 son vitales, 2 son vitales y mixtos, y 8 están en desaparición. En el territorio de Baltarusija, los 4 puntos del LKA que quedan están deteriorados, salvo el punto de Pelesa, que sigue desapareciendo.
La autora fundamentó la investigación en material sociolingüístico y lingüístico de las dos áreas mencionadas: no solo material de la lengua lituana, sino también del dialecto bielorruso local y de la lengua polaca local, así como de las variedades de las lenguas literarias bielorrusa y rusa utilizadas allí, recopilado entre 1964 y 2017⁴.
La monografía es valiosa por la hábil aplicación del método de investigación cualitativa a dos áreas lingüísticas fronterizas y extrafronterizas diferentes y, al mismo tiempo, semejantes. Se emplean diversos métodos sociolingüísticos de encuesta a informantes, que revelan tanto el comportamiento de los encuestados como los procesos lingüísticos en curso, determinados por factores económicos, sociales, políticos, etc. La información específica de la observación etnolingüística se transmite mediante conversaciones grupales, entrevistas en profundidad y semiestructuradas. Resulta útil para estudiar las actitudes lingüísticas y culturales y la mentalidad de los informantes, es decir, para aplicar el método etnolingüístico de análisis de datos. Los ejemplos multilingües de enunciados proporcionados por los informantes se transcriben⁵. El objeto de estudio inspiró también la creación de un glosario de los términos utilizados, que facilita la comprensión del texto de la monografía.
La percepción de los representantes de los dialectos de la lengua lituana sobre qué es local y foráneo difiere de la de los términos fronterizo / extrafronterizo análogos. En el sureste de Lietuva, local / foráneo tiene otro significado [«allí, más adelante en Lietuva, no entienden nuestro “carácter local”» (p. 109)]. Aquí la lengua, como componente de la identidad étnica, ha cambiado tres veces en más de un siglo: desde 1920 se exigió forzosamente el polaco (junto al lituano y al bielorruso); desde 1945, el ruso (junto al polaco, el bielorruso y el lituano); desde 1988 se restituyó el lituano (junto al ruso, el polaco y el bielorruso). Por ello, la situación lingüística fronteriza debe estudiarse con atención y perspicacia. Las lenguas del siglo XX
³ El bilingüismo y el multilingüismo de los habitantes de las zonas fronterizas se destacan desde 1972 hasta nuestros días en las publicaciones de investigadores tanto de las lenguas o dialectos lituanos como de los eslavos.
⁴ Duración de las grabaciones: 166 horas; datos sociolingüísticos: encuestas de habitantes cumplimentadas (cuestionarios). Se encuestó y/o grabó a 89 informantes multilingües de las generaciones mayor, intermedia y joven. Las grabaciones se recogieron en los 17 puntos fronterizos del LKA del sureste de Lietuva (70 horas en total). Los textos se grabaron en dos períodos diferentes: entre 1964 y 1990 se registraron 34 horas de grabaciones en las hablas de los aukštaičiai meridionales y de los aukštaičiai orientales de Vilnius; entre 2011 y 2013, 36 horas de grabaciones de los puntos del distrito de Šalčininkai (31 horas en lenguas eslavas locales y solo 5 horas en el dialecto lituano y en la variedad no dialectal de la lengua lituana). En la continuación bielorrusa del subdialecto de los aukštaičiai meridionales, los datos de la lengua viva se recogieron en varias etapas (96 horas de grabaciones en total): entre 1995 y 2007 se registraron 58 horas de textos en el dialecto lituano y entre 2011 y 2017, 34 horas de textos (9 horas en el dialecto lituano y 25 horas en las lenguas bielorrusa y polaca locales; solo 4 horas en ruso y en bielorruso estándar).
⁵ Los ejemplos dialectales de los aukštaičiai orientales y meridionales se presentan en transcripción fonética de Copenhague. Los ejemplos del dialecto bielorruso y de la lengua polaca local se escriben en una transcripción simplificada utilizada en las publicaciones científicas de los eslavistas y otros lingüistas. Los ejemplos citados se reescriben también en bk, indicando entre paréntesis el significado de las palabras divergentes.
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las ideas de Valerijus Čekmonas, pionero de la lingüística de contactos, según las cuales el sureste de Lietuva necesita «un análisis letrado de la historia de los polacos de Lietuva, su conocimiento y tratamiento adecuado», y los resultados del proceso de contacto lingüístico dependen «de la semejanza de las lenguas y de su prestigio social» (p. 39), siguen siendo actuales. Pues hasta el siglo XXI no se habían producido cambios esenciales en la autopercepción. Kristina Rutkovska, que estudió a los lituanos de habla polaca, estableció que en la región fronteriza no hay monolingües, sino que predomina el bilingüismo o un entorno lingüístico mixto. En el cambio de siglo se observan manifestaciones de los dialectos de la lengua lituana en el extremo sudoriental de Lietuva en 9 puntos del LKA (de 17). En ellos se conservan mejor o peor los rasgos característicos de los aukštaičiai meridionales (se produce la africación dz; se estrechan ą, ę; se conservan íntegros los diptongos an, am). Las localidades de los otros 8 puntos del LKA se han eslavizado; sus habitantes entienden el lituano, pero ya no pueden hablarlo. Hasta finales del siglo XX la situación había sido diferente: en la zona fronteriza sudoriental de Lietuva y Baltarusija, los informantes de la generación mayor y, en parte, de la intermedia hablaban dialectalmente, mientras que solo los jóvenes habían adoptado las lenguas eslavas.
Las investigaciones de los últimos años sobre el multilingüismo del sureste de Lietuva muestran que hablar lituano, ruso, polaco o bielorruso es situacional. Este multilingüismo regional recibe una nueva valoración por parte de los informantes de distintas generaciones: sería una ventaja. Y esta perspectiva, al aplicar los lingüistas lituanos actuales el criterio del contexto geográfico al sureste de Lietuva, resulta no haber cambiado durante un siglo: «aunque la lengua lituana es estatal y obligatoria en las instituciones públicas, la lengua predominante de la comunicación cotidiana de la región sigue siendo el polaco» (p. 42). En el sureste de Lietuva se observa la tendencia de que «la lengua polaca estándar desplaza del uso público al habla dialectal» no solo lituana, sino también bielorrusa (p. 43). La rusificación de la época soviética, que formó generaciones media y joven rusófonas, parece cambiar su actitud: el ruso ya no se considera prestigioso. Esto permitiría abrir camino a la lengua estatal lituana, pero sigue viva la confusión histórica: «[E]so era Lietuva, y esto es Polonia. Aquí viven polacos. El abuelo contaba que desde tiempos antiguos todos hablaban aquí polaco, nadie (hablaba) lituano» (p. 80)⁶.
Históricamente, el sureste de Lietuva y las islas lituanas de Baltarusija pertenecieron tanto al GDL como a la Mancomunidad de las Dos Naciones —la República de las Dos Naciones—, al Imperio ruso y a la Unión Soviética. En sentido local, todas las tierras pertenecen a los autóctonos lituanos que vivieron en ellas; en sentido político, los habitantes de la región fronteriza «erraban» de un Estado a otro» (p. 66). En el relato de los informantes: «[E]l padre dice que hay que huir, no podremos vivir, bueno, hay que ir a algún sitio. <...> Y así nos quedamos, vivimos, crecimos y ahora vivimos aquí, rezamos palskai (en polaco), hablamos gudiškai (en bielorruso)» (p. 66).
Como después de la Primera Guerra Mundial dejaron de existir fronteras estatales trazadas sobre una base nacional, surgió la renuencia a reconocer la propia pertenencia a una u otra nación, lo que formó el término tuteišis (tuteišiškumas): persona que habla varias lenguas, pero destaca únicamente el lugar de residencia, es decir, el vínculo con la geografía: «Con los polacos nos quedamos sin nuestra lengua, sin misas lituanas. Recuerdo que mi padre no iba a las misas polacas. <...> Hicieron escuelas polacas y luego rusas <...>. No sabíamos leer ni escribir en lituano. Así crecí. Poco se hablaba gudiškai. Después las lenguas cambiaron, todos aprendieron (bielorruso). Las personas siguieron siendo las mismas. El padre
⁶ Ejemplo de Turgeliai, municipio del distrito de Šalčininkai.
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hablaba lituano utărija (habla), y el hijo ya hablaba polaco <...>» (p. 70). El tuteišiškumas se entiende como una táctica de resistencia cultural y, para los habitantes locales de la zona fronteriza, está relacionado con la autoprotección y la adaptación a circunstancias sociales y políticas siempre nuevas: «[L]legaron extraños y nos inscribieron a todos como polacos (en el pasaporte)», «[S]abíamos toda clase de lenguas, pero no nos convertimos en polacos ni rusos» (pp. 71–72).
La monografía subraya que los fundamentos tradicionales de la formación de la nacionalidad (territorio político, lengua materna, religión profesada) fueron reprimidos: «[L]a nacionalidad, las costumbres y también el derecho a elegir todo eso, en toda la región fronteriza, a menudo dependían de otros, de recién llegados extranjeros» (p. 73). Los habitantes locales eran humillados y castigados constantemente por los recién llegados; por ejemplo, a los lituanos que trabajaban en el koljós no se les pagaba y se burlaban de ellos de todas las maneras [«Dicen: te vamos a reeducar (a reformar)» (p. 77)]; [«Yo iba a trabajar todos los días, pero él no lo anotó. <...> Me respondió con enfado: gritas fuerte, lituano, no se te ha asignado» (p. 78)]. Los lituanos que vivían a ambos lados de la frontera tuvieron que adquirir el «estatus de habitante local», aunque, como decía una informante nacida en Baltarusija y residente en Šalčininkai, «[Q]ué polaca soy yo, si no sé polaco. Hablo una lengua mezclada. Mis hijos ya hablan ruso y mis nietos, lituano» (p. 77).
Desde el punto de vista confesional, los habitantes del sureste de Lietuva y de las islas de Baltarusija son endogámicos, pero rezan en polaco incluso cuando la misa se celebra en lituano; es decir, el criterio confesional también define las reglas del uso de la lengua. La autora menciona que los lituanos locales de Ramaškónys (Baltarusija), después de cada ocupación, intentaron recuperar los derechos de la lengua lituana primero en la iglesia y en la escuela, pero se afirmaba que polaco y católico eran sinónimos, y que «lo polaco “surge por sí mismo” de ser católico» (p. 88)⁷. La única comunidad religiosa que existió durante todos los años de las ocupaciones, la familia, tampoco pudo resistirse al polonocentrismo (remanente de la interpretación de la historiografía polaca de entreguerras). La pertenencia confesional, como criterio de identificación comunitaria, sigue siendo relevante incluso hoy (en Lietuva las misas se celebran en polaco y lituano, y en Baltarusija, en polaco y bielorruso). La generación joven aún no dispone de un modelo religioso-nacional. Hasta hoy, la actitud heredada de la posguerra, debido a la débil identidad nacional de los habitantes, creó condiciones para «identificarse inequívocamente con cualquier nacionalidad y estar motivado para actuar del lado de cualquier país» (p. 91). La autora denomina este período proceso limitado de formación / no formación de la identidad nacional.
Los distintos factores que determinan la comunicación y el cambio de códigos de los habitantes fronterizos / extrafronterizos (la posibilidad de participar en una conversación o de buscar conscientemente la separación mediante el uso de una lengua superior) fueron una de las condiciones para el surgimiento del bilingüismo / multilingüismo. Las distintas generaciones de las familias del sureste de Lietuva se comunican de diversas maneras: el marido con la esposa, en ruso; el padre con los hijos, en ruso y poprostu; la madre, en polaco y poprostu; los hijos entre sí, en lituano. Algo similar ocurre en las islas de Baltarusija, solo que los niños hablan con sus amigos poprostu y en ruso. La generación mayor recuerda que «[N]o pocas veces las conversaciones se interrumpían debido a la tensión provocada por la intolerancia hacia la lengua lituana o hacia las personas de nacionalidad lituana» (p. 95).
⁷ Este estereotipo refleja las actitudes ideológicas de la szlachta (aristocracia del GDL), basadas en la oposición cristiano / pagano.
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El carácter local es propio también de la parte étnica de Baltarusija, con la que a las personas las vinculaban / siguen vinculando tanto la lengua como estrechos lazos de parentesco. Solo la situación lingüística de las islas lituanas restantes, atribuidas a los dialectos periféricos, es poco halagüeña: «al estar aisladas y ser especialmente susceptibles a la influencia de las lenguas eslavas», han perdido no solo el léxico característico de los dialectos, sino también el prestigio de la lengua lituana (p. 44). Los investigadores de las expediciones complejas conjuntas de eslavistas y lituanistas (realizadas en 1974, 1976 y 1986) llegaron a la conclusión de que «[L]a lengua lituana, que antiguamente era la lengua más importante de los habitantes de esta región, al comenzar la asimilación de los lituanos se convirtió poco a poco en la lengua del hogar y de la familia, y en algunos lugares dejó de utilizarse por completo. El dialecto bielorruso poprostu desplazó poco a poco la lengua lituana también de la familia» (p. 45). Los habitantes mayores de la zona fronteriza, que se denominan local, de aquí, tuteišis, no pueden decir quiénes son. Solo los informantes que se identifican con la geografía y utilizan una mezcla de polaco, ruso, bielorruso y lituano carecen de una identidad nacional claramente formada⁸. El punto de Pelesa, situado en Baltarusija, donde la lengua lituana se utilizaba en el ámbito no público y en la iglesia, y donde los jóvenes recibían enseñanza en lituano en la escuela (cerrada en 2023), se encuentra en la categoría de punto en desaparición. Los habitantes locales se ven obligados a adaptarse por medio de la lengua. Al vivir en pequeñas comunidades rurales (Nočia, Pelesa, Ramaškónys, Ródūnia) de Baltarusija, los lituanos no resistieron la enorme y prolongada presión de la mayoría eslavófona. La desaparición de la lengua está relacionada con su estatus: en los territorios étnicos de Lietuva, la lengua lituana nunca fue una lengua oficial ni pública y no se utilizó para ninguna gestión administrativa oficial.
La monografía describe los vínculos entre la supervivencia (o desaparición) de la lengua y la asimilación cultural de la comunidad. Como consecuencia, los rasgos propios se pierden gradualmente y son sustituidos por tradiciones impuestas «más prestigiosas», «de nivel superior» y «más cultas». Las personas se adaptan consciente e inconscientemente a las nuevas costumbres y a la nueva lengua / lenguas, volviéndose bilingües. Más tarde, cuando en la vida cotidiana prevalece la segunda lengua, la aprendida, pasan del bilingüismo al monolingüismo.
La autora del libro analiza cómo, en las áreas fronterizas y extrafronterizas estudiadas, especialmente en las islas lituanas de Baltarusija, la asimilación cultural se llevó a cabo «desde arriba», es decir, mediante la presión de la administración local, la educación y la iglesia. Por ejemplo, durante la época soviética, los lituanos del extremo sudoriental de Lietuva y de sus territorios étnicos no podían enviar a sus hijos a escuelas lituanas porque no existían (o estaban demasiado lejos de las localidades habitadas). Y los padres que habían asistido a escuelas polacas y rusas se desnacionalizaron y no procuraron enseñar lituano a sus hijos. Así, «esta lengua se convirtió en una “reliquia” inaudible del pasado, que no satisfacía las necesidades cotidianas de la vida de los jóvenes» (p. 60). En las zonas de Šalčininkai y Varanavo, los lituanos se convirtieron en una minoría étnica y este estatus suyo no ha cambiado hasta hoy [«si es católico, entonces también es polaco» (p. 61), en general negaba la presencia de lituanos en las zonas estudiadas]. Una informante de Ramaškónys cuenta cómo los destacamentos del Ejército Nacional, que perseguían a los lituanos, «formaban» la identidad étnica: «se había registrado como polaco. <...> Polaco, pero sabe lituano. <...> Ellos lo consideraban un polaco falso. <...> La próxima vez vendremos, dice, y te ayudaremos
⁸ Es dudosa la afirmación de que la identidad étnica y nacional polaca se expresa con mayor fuerza y actividad en Vilnius y sus alrededores que en la ciudad y el distrito de Šalčininkai, pues los datos estadísticos muestran lo contrario. Según los datos de los censos de población de Lietuva de 2021 y 2022, solo en el distrito de Šalčininkai el 79,5% de los habitantes se inscribieron / fueron inscritos (?) como polacos.
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en este banco. Y sabes, con una barra (de metal), dice, te daremos tal golpe que sabrás qué ser» (p. 62). La eslavización consciente y sistemática de la población se llevó a cabo a escala estatal: si la nacionalidad de los padres no figuraba en el certificado de nacimiento, se registraba a esos ciudadanos como de nacionalidad polaca.
Tuomienė evalúa el cambio de códigos no solo como un fenómeno lingüístico, sino también social, psicológico e incluso práctico, observable en los niveles fonético y léxico, así como en el de la frase o la oración y en el discursivo. El cambio de códigos se relaciona con el deseo de solidarizarse con un grupo social o de diferenciarse de él (subrayando el estatus social y el elitismo), o bien con un cambio del tema de conversación. Los ejemplos bilingües / multilingües ilustran de manera eficaz y convincente las afirmaciones teóricas sobre el cambio de códigos. Según la autora, para estudiar el cambio de códigos y, en general, el uso de la lengua / las lenguas en distintos ámbitos, las seis funciones del cambio de códigos establecidas por los investigadores René Appel y Pietier Muysken son las más adecuadas (Appel, Muysken 2005: 118). En las comunidades multilingües estudiadas del sureste de Lietuva y el noreste de Baltarusija, la autora registra el cambio entre cuatro lenguas y cuatro códigos. Se ha establecido que, en el habla de los informantes de tres generaciones —la mayor, la intermedia y la más joven—, el cambio de códigos cumple cinco funciones: referencial, directiva, identitaria, metafórica y metalingüística⁹. La autora establece una relación entre el uso de códigos particulares y la identidad nacional y cívica de los habitantes locales. En los casos de cambio de códigos, todos los hablantes insertaban / pasaban con mayor frecuencia a una lengua: el dialecto bielorruso poprostu. Según la investigadora, la frecuencia de los cambios a este dialecto pudo verse influida por el entorno (la frontera con Baltarusija), la edad de los habitantes y, con menor frecuencia, la educación. La autora describe detalladamente cada una de las funciones analizadas del cambio de códigos: la función referencial se utiliza para precisar la expresión de las ideas transmitidas o el equivalente de una palabra. La función directiva del cambio de códigos se reconoce cuando el hablante se adapta a la lengua utilizada por su interlocutor con el fin de incluirlo en la comunicación (es más frecuente en las conversaciones de los representantes de las generaciones intermedia y joven que en las de los mayores, pues estos últimos no siempre tienden a cambiar de código). Las conversaciones que alternan dos lenguas —el dialecto lituano y el dialecto bielorruso poprostu— son valoradas por la autora del libro como manifestaciones de la función identitaria, es decir, como un rasgo del tuteišiškumas. Al insertar durante el discurso una o varias palabras de otra lengua en la lengua principal del diálogo, se pretende subrayar y destacar la esencia del enunciado o conferirle un matiz semántico adicional (función metafórica). La autora observa ejemplos de la función metalingüística del cambio de códigos en las conversaciones de los habitantes cuando hablan de la especificidad de las lenguas de su región, de las funciones de las lenguas utilizadas en sus localidades natales, cuando explican el significado de determinadas palabras y se interesan por las semejanzas y diferencias entre esos significados.
En la monografía, la descripción del estudio de las funciones del cambio de códigos, como método prometedor y moderno para revelar el papel de una lengua o de varias lenguas en la sociedad multicultural y multilingüe actual, podría aplicarse más ampliamente en los trabajos lingüísticos. Por tanto, puede afirmarse que, mediante los resultados de una investigación de este tipo, la autora pretende cambiar la valoración negativa del cambio de lenguas que antes predominaba en la lingüística. Una cosa está clara: la comunicación en un entorno multilingüe exige a los participantes aplicar las lenguas de manera práctica e ingeniosa y utilizar creativa y libremente diversos recursos lingüísticos. Considero que las futuras investigaciones científicas de Tuomienė, relacionadas con
⁹ La función poética del cambio de códigos no se analiza en el trabajo por falta de ejemplos.
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el cambio de códigos y la conducta lingüística de la generación joven de las regiones fronterizas de Lietuva en un entorno multilingüe serían muy prometedoras.
La autora del libro destaca los cambios de la situación lingüística ocurridos en el cambio de siglo, pues las lenguas lituana y bielorrusa, que en el siglo XX (en las décadas de 1960–1980) dominaban en la comunicación no pública, en el siglo XXI (en las décadas de 2000–2010) fueron reemplazadas únicamente por lenguas eslavas. Los encuestados explican por qué ocurrió así: «<...> primero hubo el poder ruso, después el lituano, luego nos ocuparon los polacos. Comenzó la guerra y llegaron los soviéticos. Después, otra vez los lituanos. Entonces, ¿en qué Estado vivíamos? Si en quizá cien años aquí estuvieron Lituania, Polonia, la Unión Soviética y Bielorrusia, ahora, otra vez, Lituania <...>. Durante toda la vida de mi padre, por ejemplo, el poder cambió seis veces. Y cada vez el nuevo poder preguntaba a la gente: ¿quiénes sois? ¿Quién eres tú? La gente comprendió que lo mejor era decir que era de aquí. Y eso es todo. Jestem tutejszy (en lituano: soy de aquí)» (p. 108). En las islas bielorrusas, según la autora, la situación lingüística es diferente: «[A]quí ya poca gente habla lituano. No hay, no tenemos con quién hablar. Los jóvenes no saben, gudauja (hablan bielorruso), ya solo en bielorruso, en ruso. No necesitan la lengua lituana» (p. 118). Desde la década de 1980, la generación más joven ya no habla lituano.
La muerte de la lengua se describe mediante un análisis más sistemático del cambio de códigos en el microárea de Ramaškoniai (Bielorrusia). Las etapas de asimilación distinguidas por la autora (la presión sobre la comunidad para hablar la lengua dominante, el bilingüismo de los habitantes y la identificación de la generación joven con otra lengua) fueron expulsando lentamente la lengua lituana del uso. A comienzos del siglo XX, los habitantes de la generación mayor que hablaban lituano no lo transmitieron a las generaciones intermedia y joven. La lengua lituana fue expulsada del entorno doméstico privado de dos maneras: los padres hablaban lituano entre sí y con los hijos, en cambio, – poprostu [«Los ancianos se reunían, solían hablar lituano. Contaban toda clase de cosas, pero nosotros, los niños, ya no entendíamos nada de lo que hablaban aquellos ancianos. Nosotros, los niños, no entendíamos nada; con nosotros ya hablaban poprostu»] (p. 135).
El estatus de las lenguas cambió: el dialecto bielorruso se fortaleció hasta la década de 1920, y desde 1920 hasta 1939, después de que Polonia ocupara la región de Vilnius y parte del noroeste de Bielorrusia, se impuso la lengua polaca. La lengua polaca asumió también las funciones de la lengua lituana; la iglesia, las escuelas primarias polacas que se abrieron, la implantación de la enseñanza primaria obligatoria y la actitud de las autoridades (la lengua era un medio de comunicación con las autoridades) la activaron, por ejemplo: «[D]ios no sabe otra lengua, solo polaco»; «[D]urante veinte años los polacos les metieron en la cabeza que la lengua lituana era una lengua inculta, la lengua de los ateos. Dios no escuchará las oraciones en lituano» (pp. 137–138). Los niños eran enviados a escuelas polacas [«Cuando se abrieron las escuelas, nos reuníamos, nos poníamos de pie, formábamos nuestro círculo y hablábamos lituano. Entonces algunos señalaban con el dedo: esos son lituanos, su sangre es de perro» (p. 140)]. El bielorruso poprostu y la lengua polaca se consideraban conscientemente dos variedades de una misma lengua. Desde mediados del siglo XX, la percepción de la identidad nacional lituana se había fortalecido: se quería aprender la lengua lituana estándar, pero la autodeterminación étnica de los habitantes del microárea de Ramaškoniai siempre dependió del poder, que había formado la opinión de que la lengua lituana era «una lengua rural ordinaria»; «hablamos lituano feamente»; «una lengua lituana corrompida»; «[Nuestra] lengua no es hermosa, como si fuera de cualquier rincón»; «una lengua horrible»; «un dialecto žmudiškas (samogitio)» (pp. 143–144). Tampoco se valoraba poprostu: «en lituano: la gente no quiere que en la iglesia alguien les hable en lenguaje sencillo, que se dirijan al sacerdote como si fuera»
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«una vaca» (p. 144). La pérdida de prestigio del dialecto / la lengua lituana estuvo determinada por las relaciones no solo con el dialecto bielorruso poprostu, sino también con el polaco: «ambas lenguas —tanto la lituana como la bielorrusa— fueron deliberadamente contrapuestas a la lengua polaca, de “cultura superior” y más prestigiosa (en un pasado no muy lejano)» (p. 145).
Los habitantes del sureste de Lituania y de la zona fronteriza noroccidental de Bielorrusia siguieron siendo los mismos, pero (a causa de la asimilación cultural de los habitantes locales, llevada a cabo mediante la administración, la educación y la iglesia) se volvieron bilingües / multilingües. La identidad de los habitantes de la zona fronteriza pasó de una identidad indefinida en términos nacionales a la identificación simultánea con varios grupos nacionales. El tuteišiškumas (identidad local) era una manera de resistir la presión política y social y otro sistema de identidad lingüística. Aunque en el siglo XXI la juventud del sureste de Lituania comprende la importancia de la educación, se interesa por las cuestiones de nacionalidad y etnicidad, querría vincular su futuro con Lituania y abandonar el modelo de identidad local, todavía no ha creado uno propio [«mi nacionalidad es internacional» (p. 81)]. En Bielorrusia, la lengua lituana ha muerto; predomina la lengua rusa, convertida en lengua estatal. A la lengua polaca se le asignó una función confesional.
En resumen, puede afirmarse que la primera parte de la monografía Lengua e identidad en las zonas fronterizas del sureste de Lituania y Bielorrusia (segunda mitad del siglo XX – comienzos del siglo XXI) de Nijolė Tuomienė es un trabajo importante y actual por dos razones esenciales. En primer lugar, el libro sintetiza y revisa críticamente los trabajos e investigaciones realizados hasta ahora por la autora en las áreas estudiadas y evalúa su metodología. En segundo lugar, propone un nuevo modelo sociolingüístico para el estudio de la zona fronteriza y del área de contacto lingüístico intenso. El valor de esta monografía científica aumenta también por el hecho de que no es únicamente lingüística o sociolingüística: es un trabajo interdisciplinario. En su investigación, la autora se basa no solo en trabajos de lingüistas o sociolingüistas, sino también en investigaciones de sociólogos, especialistas en estudios culturales e historiadores, pues no se examinan únicamente hechos lingüísticos o sociolingüísticos, sino que también se tienen en cuenta los contextos históricos, culturales, socioculturales y políticos. Es importante que las dos áreas estudiadas se contemplen «desde ambos lados», es decir, sin dividir artificialmente el antiguo espacio lingüístico lituano unitario en Lituania y Bielorrusia. La novedad, actualidad y originalidad de la monografía se ven reforzadas asimismo por el hecho de que la autora se basa en grabaciones de audio auténticas y multilingües, incorporando al estudio material de encuestas sociolingüísticas a los habitantes locales. Es necesario mencionar que la autora del libro procede de una isla de lengua lituana de Bielorrusia; por eso comprende la situación estudiada y puede evaluarla no solo a partir del material recopilado, sino también apoyándose en una experiencia auténtica.
Al cerrar el libro, puede afirmarse con seguridad que el objetivo planteado por la monografía —revelar, sobre la base de datos empíricos, las circunstancias de la retirada / desaparición de la lengua lituana de la zona fronteriza del sureste de Lituania y de las islas de lituanos étnicos en Bielorrusia, determinar las causas sociolingüísticas y etnolingüísticas del cambio lingüístico y estudiar el cambio de códigos utilizado por las personas bilingües / multilingües que viven / vivieron en las localidades de la zona fronteriza, así como sus tipos y funciones— se ha cumplido y constituye un nuevo enfoque de nuestra historia lingüística y evolución sociolingüística.
La situación actual de la lengua lituana en la zona fronteriza sudoriental de Lituania, por desgracia, no ofrece mucho motivo para el optimismo: en el Estado de Lituania restaurado, que ya ha vivido más de treinta años, existe el «tuteišiškumas». Hasta ahora observamos que las «mayores guerras» siguen librándose en las almas / los corazones. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que se comprenda que cada persona de la zona fronteriza / del extrarradio,
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como objeto / sujeto de la cultura / lengua, pudiera / fuese capaz de querer vivir su propia vida, y no una vida impuesta desde fuera? ¿Se convertirá algún día la idea de Regimantas Tamošaitis, según la cual «la única frontera en este lugar soy yo mismo», en una actitud general estatal hacia la lengua y la identidad?
LITERATŪRA
Appel René, Pieter Muysken 2005: Language Contact and Bilingualism, Amsterdam: Academic Archive.
Čekmonas Valerijus 2017: Kalbų kontaktai ir sociolingvistika [Language Contacts and Sociolinguistics], sud. L. Kalėdienė, Vilnius: Lietuvių kalbos institutas.
Turska Halina 1995 [1939]: O powstaniu polskich obszarów językowych na Wileńszczyźnie [On the Emergence of Polish Language Areas in the Vilnius Region], sud., įvadinio straipsnio aut. V. Čekmonas, Vilnius: Mintis.
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